T-007-09

Tutelas 2009

    Sentencia             T-007-09   

ACCION     DE     TUTELA-Procedencia   excepcional   para   el  reconocimiento  y  cobro  de  acreencias laborales y pensionales   

PENSION     DE     VEJEZ-Antecedentes  legislativos  del  artículo  9  de  la  ley  797  de  2003   

PENSION  ANTICIPADA  DE  VEJEZ-Requisitos   

PENSION  ANTICIPADA  DE  VEJEZ-Diferencias con las pensiones de vejez y de invalidez   

ACCION  DE  TUTELA  TRANSITORIA-Procedencia  debido  a  que  el  ISS  negó  injustificadamente  la  pensión anticipada de vejez al peticionario   

Referencia: expediente T-1795754  

Acción  de  tutela instaurada por Raimundo  Emiliani Valiente contra el Instituto de Seguros Sociales   

Magistrado Ponente:  

Dr. MANUEL JOSE CEPEDA ESPINOSA  

Bogotá D.C., dieciséis (16) de enero de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, Manuel José Cepeda Espinosa,  Jaime  Córdoba Triviño y Rodrigo Escobar Gil, en ejercicio de sus competencias  constitucionales y legales ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

Que  pone  fin  al  proceso de revisión del  fallo  proferido  por el Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Bogotá, el 22 de  noviembre de 2007.   

     

I. ANTECEDENTES     

El  señor  Raimundo  Emiliani  Valiente  instauró  acción  de tutela contra el Instituto de Seguros  Sociales,  por  considerar que la negativa a reconocerle y pagarle oportunamente  la  pensión anticipada de vejez consagrada en el artículo 9°, parágrafo 4°,  de  la Ley 797 de 2003, viola sus derechos fundamentales de petición, al debido  proceso,   a   la   igualdad,   a   la   seguridad   social  y  a  la  dignidad.   

Raimundo  Emiliani  Valiente nació el 18 de  julio  de  1947. Al momento de entrar en vigencia la Ley 100 de 1993 tenía más  de  40  años  de  edad  y más de 15 años de cotizaciones,  razón por la  cual  se  hizo  beneficiario  del régimen de transición del artículo 36 de la  citada  Ley. En virtud de lo anterior, acepta que el régimen que, en principio,  debía  aplicársele  es el establecido en el Decreto 758 de 1990, el cual exige  tener  60  años  de edad y 1000 semanas cotizadas para adquirir el derecho a la  pensión             de            vejez.1   

No   obstante,  el  peticionario  decidió  solicitar   la  pensión  anticipada  –o  especial-  de  vejez  a  que  se  refiere  la  Ley  797 de 2003,  artículo  9°,  parágrafo  4°,  en  la cual se exige: tener 55 años de edad,  presentar  una deficiencia física, síquica o sensorial del 50% o más, y tener  más      de     1000     semanas     cotizadas.2  Estimaba  cumplir  con estos  requisitos  toda  vez  que,  en primer lugar, el 18 de julio de 2002 cumplió 55  años   de   edad;   en   segundo   lugar,   en   un   examen   de  precalificación    médico    laboral  realizado  por  el  ISS el 25 de Septiembre de 2003, se estableció una pérdida  de  capacidad  laboral  del 58.20%, con fecha de estructuración del 30 de marzo  de  2003, donde el 32.9 % corresponde a deficiencia, el 6.8% a discapacidad y el  18.5%            a            minusvalía;3  en  tercer  lugar,  para esa  época  tenía  acreditadas  más  de  1000  semanas  de  cotización al Sistema  General            de           Pensiones.4  Así  las  cosas,  el  23 de  diciembre  de  2003 el peticionario radicó una solicitud de pensión anticipada  de vejez ante el Instituto de Seguros Sociales.   

De acuerdo con la documentación aportada por  el  tutelante,  el 13 de abril de 2005 el Instituto de Seguros Sociales le negó  el  reconocimiento  de  la  pensión  anticipada,  porque  de  acuerdo  con  una  evaluación  médica  de  la  Junta  Regional  de  Calificación de Invalidez de  Bogotá  D.C.  y  Cundinamarca,  el  tutelante  tenía una pérdida de capacidad  laboral  del  40.58%,  con fecha de estructuración del 29 de agosto de 2003. El  tutelante,  empero,  dentro  de  todos  los  documentos  que  aporta,  no  anexa  específicamente  ese  certificado  de  la  Junta  Regional  de Calificación de  Invalidez,   que   es   el   fundamento   de  la  primera  negativa.     

Posteriormente,  el  26  de mayo de 2006, el  tutelante  presentó  un  nuevo  derecho  de  petición  al Instituto de Seguros  Sociales,  en  aras  de  que  le  fuera  reconocido  su  derecho  a  la pensión  anticipada            de            vejez.5 Mediante oficio No. 06137 del  17  de junio de 2006, el ISS le manifestó que debía presentarse para una nueva  evaluación  médico  laboral.  Después  de  ello  le  fueron  practicados  dos  exámenes  por  Juntas  Médico  Laborales:  el  10  de  julio  de  2006,  se le  determinó  al  accionante una pérdida de capacidad laboral del 44.56%, con una  deficiencia   del   27.86%,   discapacidad   del   5.20%   y   minusvalía   del  11.56%;6  y  el  12  de  abril  de  2007,  se le dictaminó una pérdida de  capacidad  laboral  del  45.71%,  con  un  28.31%  de  deficiencia,  un 5.90% de  discapacidad   y   un   11.50%   de   minusvalía.7    

El ISS, sin embargo, se niega a reconocer el  derecho  adquirido  a  la pensión anticipada de vejez. La razón aducida por la  entidad  accionada,  se  sintetizó  en  la  respuesta a un derecho de petición  formulado  por  Raimundo  Emiliani  el   5  de  mayo  de  2004.  Según  el  Instituto:   

“La pensión prevista en el parágrafo 4°  del  artículo  9 de la Ley 797 de 2003, es una pensión de vejez anticipada por  invalidez  que  se  concede  a  quienes  teniendo 1000 o más semanas cotizadas,  hayan  cumplido  55 años de edad (hombres o mujeres) y padezcan una deficiencia  física,  síquica  o  sensorial  del  50%  o  más  de pérdida de su capacidad  laboral,  previamente  dictaminada  por  la  Junta  Regional de Calificación de  Invalidez,   conforme  a  lo  dispuesto  por  el  Decreto  2463  de  2001,  cuya  estructuración  deberá  ser concomitante o posterior a la fecha de vigencia de  la       Ley       797       de       2003”.8   

Esta interpretación no es compartida por el  señor   Raimundo   Emiliani.   Indica   que   para   evaluar   la  invalidez  de  una  persona existen tres  criterios,  a  los  cuales  el  Decreto  917  de  1999  les asigna un porcentaje  máximo.  Estos  tres  criterios  son  (i) la  deficiencia, a la cual puede asignársele un porcentaje máximo  del    50%;    (ii)   la  discapacidad,  a  la  cual  puede  asignársele un porcentaje máximo del 20%; y  (iii)  la minusvalía, a la  cual puede asignársele un porcentaje máximo del 30%.   

En su concepto, el artículo 9°, parágrafo  4°,  de  la Ley 797 de 2003 exige específicamente que las personas que aspiren  al  reconocimiento  de la pensión anticipada de vejez padezcan una “deficiencia  física,  síquica  o  sensorial  del  50%  o más”.  Ahora  bien,  si  para  advertir  el porcentaje de deficiencia de una persona se  asignan  los porcentajes que ordinariamente se atribuyen a la deficiencia en los  exámenes  de  invalidez, lógicamente será casi imposible que alguien acceda a  la   pensión  anticipada  de  vejez,  pues  sólo  quienes  tengan  el  50%  de  deficiencia  estarían  en  la  hipótesis  de la norma. Es decir, nunca podría  darse  el  caso  que  una  persona  cuente  con  más  del 50%, porque ese es un  porcentaje  máximo  de la  deficiencia, según el Decreto 917 de 1999.   

Por lo tanto, a su juicio, cuando la Ley 797  de  2003  expresa  que  las  personas  pueden  solicitar el reconocimiento de la  pensión  anticipada  de  vejez  si padecen una deficiencia física, psíquica o  sensorial  de  más  del  50%,  quiere  decir  que  tienen  ese  derecho quienes  recibieron,  en la calificación de invalidez, un porcentaje de 25% o más en el  criterio  de  deficiencia.   

Por  lo  demás, el tutelante expone que su  estado  de  salud  es  precario,  pues  padece  de  una  enfermedad progresiva y  degenerativa,9   razón  por  la  cual  solicita  que  se  tutelen  sus  derechos  fundamentales  invocados  y  se  ordene  al ISS que proceda a dar aplicación al  parágrafo  4°  del  artículo  9° de la Ley 797 de 2003, expidiendo una nueva  resolución  en  la  que  se  reconozca  su  derecho a la pensión anticipada de  vejez.   

1.     Respuesta    de    la    entidad  accionada   

El Instituto de Seguros Sociales no contestó  la acción de tutela.   

2. Primera instancia  

El  Juzgado  Sexto  Laboral  del Circuito de  Bogotá,  en  sentencia proferida el 22 de noviembre de 2007, tuteló el derecho  fundamental   de   petición   del   actor,   por  considerar  que  “la  entidad accionada, ha inobservado el término del Art. 6 del  C.C.A.,  toda vez que desde la fecha en la cual se elevó la petición objeto de  solicitud  de  tutela, 23 de mayo de 2006, al día de hoy, se encuentra superado  el  término  de  cuatro  meses  (Art. 19 Dto.656 de 1994), sin que la accionada  hubiere  resuelto  o  contestado  la petición(…)”  ordenando  al ISS que resolviera de fondo la solicitud de pensión anticipada de  vejez,  radicada  en  sus  oficinas  el 23 de mayo de 2006, en el término de 48  horas siguientes a la notificación de dicho proveído.   

3. Trámite en sede de Revisión  

3.1.  Con  la  finalidad  de  aclarar  los  conceptos  de  deficiencia, discapacidad e invalidez pertinentes para establecer  cuándo  procede  el  reconocimiento de la pensión anticipada de vejez, y cuál  es  su  diferencia  con  la  pensión de invalidez, esta Sala ofició a la Junta  Nacional  de  Calificación  de  Invalidez y al Ministerio de protección Social  para   que   dieran   respuesta   a  los  siguientes  interrogantes:10   

Primero.- ORDENAR  que  por  Secretaría  General se oficie a la Junta Nacional de Calificación de  Invalidez  para  que  en  el  término de tres (3) días contados a partir de la  notificación del presente auto, informe a esta Sala lo siguiente:   

    

1. Desde  el punto de vista científico ¿qué diferencia existe entre  los  conceptos  minusvalía,  discapacidad  y  deficiencia  física,  síquica o  sensorial?     

    

1. ¿Existe  alguna  circunstancia  en la cual la deficiencia física,  síquica  o  sensorial  no tenga como consecuencia algún tipo de discapacidad o  invalidez?   

2. Con  base  en  qué  criterios  numéricos  se determina el valor o  porcentaje  que  alcanza  una deficiencia física, síquica o sensorial, y cuál  es  el  valor  máximo otorgado de acuerdo con lo contemplado en el artículo 9,  parágrafo  4  de  la Ley 797 de 2003 y el Decreto 917 de 1999 reglamentario del  mismo?     

    

1. ¿Existe  algún  manual  o  tabla  de valores preestablecidos para  calificar  las  deficiencias físicas, sensoriales o síquicas? Si ello es así,  a la respuesta enviada debe anexarse dicho manual.     

Segundo.- ORDENAR  por  Secretaría  General se oficie al Ministerio de Protección Social para que  en  el  término  de  tres  (3)  días contados a partir de la notificación del  presente auto, informe a esta Sala, lo siguiente:   

    

1. ¿Cuál  es  el  alcance  dado  por esa entidad al parágrafo 4 del  artículo  9 de la ley 797 de 2003, modificatorio del artículo 33 de la ley 100  de  1993, en relación con el reconocimiento de la pensión anticipada de vejez?  De  conformidad con ese alcance, ¿podría una persona que tiene una deficiencia  física  del  30%  y una pérdida de capacidad laboral igual al 50% acceder a la  pensión anticipada de vejez?     

    

1. ¿Para   efectos  del  reconocimiento  de  la  pensión  anticipada  prevista  en  el  parágrafo  4  del  artículo  9  de la ley 797 de 2003, cómo  distinguen   los   conceptos   invalidez   y  deficiencia  física,  síquica  o  sensorial?     

    

1. ¿Desde   el   punto  de  vista  jurídico,  cómo  distinguen  los  conceptos   de   deficiencia  física,  síquica  o  sensorial,  discapacidad  y  minusvalía?      

3.1.1. La Junta Nacional de Calificación de  Invalidez  a  través  de  escrito  de  fecha  23  de  mayo  de 200811 manifestó  con relación al primero de los interrogantes lo siguiente:    

Para un mayor entendimiento de los términos  es   importante   destacar   de   las   anteriores   definiciones  lo  siguiente  (…):   

De  la  deficiencia  esta  “Representa la  exteriorización   de  un  estado   patológico   y   en  principio  refleja  perturbaciones  a  nivel  del  órgano”,  o  sea  el  dolor,  la falta de movimiento de una articulación, la  falla en las defensas del organismo.   

De  la discapacidad es la “restricción o  ausencia  de  la  capacidad  de  realizar una actividad en la forma o dentro del  margen  que  se  considera normal para un ser humano”, en otras palabras es la  falta  de  capacidad  para  realizar  una actividad, por ejemplo: discapacidad o  falta  de  capacidad  para  comer,    caminar,    escribir,    para    escuchar,    para   bañarse,   entre  otros.   

De  la  minusvalía  se  destaca  que  esta  “limita  o  impide  para  el desempeño de un rol, que es normal en su caso en  función  de  la edad, sexo, factores sociales, culturales y ocupacionales”, o  sea  un  mal desempeño ante  un rol laboral, social, familiar.   

Igualmente  transcribe  el  numeral 3 de los  artículos  13  y  14  del  Manual  Único  para  la  calificación de invalidez  (Decreto  917de  1999), los cuales hacen referencia a las características de la  discapacidad y de la minusvalía respectivamente.   

Frente al segundo interrogante manifiesta que  “[no]  hay  circunstancia  alguna  en  la  cual  la  deficiencia  física síquica o sensorial no tenga como consecuencia algún tipo  de  discapacidad, toda deficiencia se refleja en alguna discapacidad y en alguna  minusvalía  en  mayor o menor proporción, según el caso. En otras palabras de  una  deficiencia  se  refleja  una  discapacidad y una minusvalía. // Más toda  deficiencia   no   implica   necesariamente   que   el  paciente  por  ello  sea  invalido.”   

Con relación a los criterios numéricos para  determinar   el  porcentaje  de  una  deficiencia,  expresa  que  se  encuentran  discriminados  con  sus  valores respectivos en el artículo 8 del Manual Único  de  Calificación  de  Invalidez.   Alega  que  en criterio de la Junta, lo  consagrado  en  el  parágrafo  del  artículo  9  de  la  Ley  797 de 2003 hace  referencia  a  una  pensión  especial de vejez, “en  donde  se  establece  que  el  afiliado  no debe cumplir con la totalidad de los  requisitos  establecidos  por  los numerales 1 y 2 sino que determina requisitos  inferiores  y  se  incluye  el  porcentaje de perdida (sic) de capacidad igual o  superior  al  50%  en  donde  se  puede  resaltar  que  el término ‘Deficiencia   física,   síquica  o  sensorial’  utilizado en  la  norma conlleva una inexactitud, pues el término que debió utilizarse es la  ‘PÉRDIDA  DE  CAPACIDAD  LABORAL’  que se enuncia  en  todas las normas.  La Pérdida de Capacidad Laboral se calcula haciendo  la  suma  de  los  porcentajes de DEFICIENCIAS, MINUSVALÍAS Y DISCAPACIDADDES y  que  para  definirse  como  invalidez  el resultado debe ser igual o superior al  50%”.   

Concluye  esta  entidad  manifestando  que  nuestra  legislación  cuenta  con  un  manual preestablecido para calificar las  deficiencias  que  puedan  afectar  a un determinado individuo como es el Manual  Único de Calificación de Invalidez.   

3.1.2.  El  Ministerio de Protección Social  dio  respuesta a través de escrito de fecha 22 de mayo de 2008, manifestando lo  siguiente:   

“[E]sta Oficina  considera  que  la  pensión  especial consagrada en el parágrafo del artículo  9º  de  la  ley  797 de 2003, solamente puede ser concedida a quien, además de  cumplir  los  requisitos  de  edad  y  semanas  allí  señalados,  presente una  deficiencia  de  cualquier  índole,  igual  o  superior  al 50%.  Por lo tanto, si una persona ha sido  declarada  inválida  en  los  términos del artículo 38 de la ley 100 de 1993,  pero   su  deficiencia  no  llega  al  50%,  no  podría  acceder  a  la  citada  prestación.   Lo  anterior, por cuanto la norma es muy precisa al señalar  que  la  pensión  anticipada  se  concederá  a  quienes presenten deficiencias  físicas,  síquicas  o  sensoriales del 50% o más y es imposible determinar si  en   el   decreto   se   pretendió   asimilar  los  términos  de  invalidez  y  deficiencia.   

De  otra  parte,  teniendo en cuenta que al  expedirse  la  Ley  797 de 2003, el decreto que establece Manual Único (sic) de  Calificación  de Invalidez tenía 4 años de promulgado, es improbable presumir  que    existió    una    confusión    entre    los   conceptos   invalidez   y  deficiencia.   

En  cuanto  a  los  demás  interrogantes,  podemos  concluir que la diferencia entre los términos citados radica en que la  invalidez   es   la   sumatoria  de  las  deficiencias  físicas,  psíquicas  o  sensoriales,   las   cuales   a   su   vez,  pueden  originar  discapacidades  y  minusvalías.   Por  lo  anterior,  toda  persona inválida, necesariamente  debe  presentar  una deficiencia; igualmente, no puede existir una minusvalía o  una   discapacidad,   sin   que   haya   una   deficiencia   previa.”   

3.1.3.  El  accionante,  mediante  escrito  recibido  el  4  de  julio  del  presente  año,  anexa  copia  del  dictamen de  calificación          No.          1717441712 de fecha 20 de diciembre de  2007,  emitido por la Junta Nacional de Calificación de Invalidez, que resuelve  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la calificación de fecha 12 de  abril  de  2007,  de  la Junta Regional de Calificación de Bogotá.  En el  acto  mediante  el  cual  se  resolvió  el  recurso, se establece que el señor  Raimundo  Emiliani  Valiente  presenta  una  pérdida  de  capacidad laboral del  55.81%.   

Anexa  también  el actor, copia de memorial  dirigido  al presidente del Seguro Social a través del cual solicitan que se de  cumplimiento  a la orden del Juez de primera instancia.  Concluye el señor  Valiente   expresando   que:   “El  Seguro  Social,  ilegalmente,  me  reconoció  la pensión de vejez por reunir los requisitos del  acuerdo   049  de  1990  incluyendo  la  transición,  pero se niega a anticipar esa prestación no obstante  acreditar  una  deficiencia  superior  al  50%  como  lo  exige  la  Ley  797 de  2003.   Es  lógico  que  si  se  anticipa  la  pensión  de vejez, para su  anticipo  se  debe reconocer la que en derecho corresponda, que en mi caso, como  ya  se  dijo,  es la de vejez según el acuerdo 049 de 1990 a partir de marzo de  2003,    incluyendo   la   transición   y   debidamente   indexada.”  En  escrito  recibido  el  31  de julio de 2008, el accionante  anexa  copia de la resolución No. 048520 del 16 de octubre de 2007, mediante la  cual  el  ISS  le concede la pensión de vejez a partir del 18 de julio de 2007,  cuya   mesada   pensional   asciende   a  los  $4.079.427,  mas  el  retroactivo  correspondiente.13   

3.2.  Asimismo,  en orden a establecer si la  acción   de   tutela  resultaba  procedente  en  el  caso  concreto,  la  Corte  Constitucional    ordenó    oficiar   a   Raimundo   Emiliani   Valiente   para  que:   

“1)  EXPLIQUE  por    qué   su   mínimo   vital   está   siendo  afectado;   

2)   EXPLIQUE  por qué no puede esperar al resultado de acudir a un  mecanismo   judicial   alternativo   –como el ordinario-;   

3)           SEÑALE,   desde   el  punto  de  vista  cualitativo,    cómo  mejoraría  su  situación en el goce efectivo de sus derechos si se accede a su  pretensión”.14   

3.2.1.  A la primera solicitud –             ‘EXPLIQUE         por   qué  su  mínimo  vital  está  siendo  afectado’-  responde  que, no obstante recibir  una  mesada  pensional  equivalente  a  $3.700.000  netos, no es suficiente para  correr  con todos los gastos personales y familiares. Esto es así, debido a que  tiene  dos  hijos  de  21  y 23 años, que cursan estudios universitarios, y por  cuyas  matrículas  paga  semestralmente  $5.364.910.  A eso debe sumarse que su  compañera  trabaja en el hogar, y que no percibe ingreso alguno. Con todo, debe  pagar mensualmente, además:   

“1.  Alimentación  mensual  del  grupo  familiar            $2.000.000   

2.    Empleada    servicio   doméstico  mensual                                                $   400.000   

3.   Diario   de   25.000   para   cada  hijo                                              $1.000.000   

4.   Cuota   administración                                                        $   630.000   

5.    Servicios   públicos                                                                                           $   600.000   

6.  Colsanitas                                                                               $   734.910”   

Dado  que  no alcanza a cubrir estos gastos  con   sus  ingresos  pensionales,  asegura,  por  otra  parte  que  “actualmente  cursa  en  el Juzgado 36 Civil Municipal de Bogotá  (Exp.  2002-0999)  proceso  Ejecutivo Singular de Menor Cuantía de Banco SELFIN  S.A.  contra  RAIMUNDO  EMILIANI  VALIENTE y en el Juzgado 19 Civil Municipal de  Bogotá  (Exp.  2002-0983) proceso Ejecutivo Singular de Menor Cuantía de Banco  INTERCONTINENTAL     CONTRA     raimundo     emiliani    valiente”.   

3.2.2.  A la segunda solicitud –             ‘EXPLIQUE         por  qué  no  puede  esperar al resultado de acudir a un mecanismo  judicial       alternativo       –como    el    ordinario’-       responde:      “[y]o  estoy  seguro  de que mi estado de salud me impide esperar  los  resultados  de  un  proceso ordinario, ya que sinceramente no creo que  esté    vivo   para   la   fecha   de   la   sentencia   que   ponga   fin   al  litigio”.   

Adjunta  un  certificado  médico, donde el  profesional   Alfonso   Díaz   Sanz  –de  Ortopedia  y  Traumatología.-,  de la Clínica La Sabana S.A.,  expresa:   “DESCRIPCIÓN:   DEBIDO   A  LA  SEVERA  OSTEOARTRITIS  QUE  PRESENTA  A  NIVEL  DE LA COLUMNA CERVICAL, LUMBAR, HOMBROS,  CADERAS  RODILLAS  Y  CUELLOS  DE  PIE,  QUE  LE  LIMITAN SU CAPACIDAD LABORAL Y  DESPLAZAMIENTO  BASICO, LE AFECTAN DE MANERA CONSIDERABLE SU MINIMO VITAL POR LO  ANTERIOR  EL  DR  RAIMUNDO EMILIANI SOMATIZA DEBIDO A LA ANGUSTIA Y ANSIEDAD QUE  LE  OCASIONA SU SEVERA DISCAPACIDAD LO QUE CONLLEVO MANEJO SINTOMATICO POR PARTE  DEL  DR  RODRIGO MUÑOZ Y CONLLEVO A GASTRECTOMIA DEL 70% POR PARTE DEL DR JORGE  ALBERTO  OSPINA.  EL  DR  EMILIANI CONTINUA CON EL ESTADO DE ANSIEDAD Y ANGUSTIA  QUE  SEGURAMENTE MEJORARA AL SOLUCIONAR SU PENSION”.   

     

I. CONSIDERACIONES Y  FUNDAMENTOS     

     

1. Competencia     

La  Corte  Constitucional es competente para  revisar  la  decisión  judicial reseñada, de conformidad con lo establecido en  los  artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política y 31 a 36 del Decreto  2591 de 1991.   

     

1. Problema  jurídico     

Corresponde  a la Sala Segunda de Revisión  resolver  la  siguiente  pregunta:  ¿Vulneró la entidad accionada los derechos  fundamentales  invocados por el actor al negar la solicitud de reconocimiento de  la  pensión especial de vejez contemplada en el parágrafo 4 del artículo 9 de  la  Ley  797 de 2003 por considerar que el actor no cumplía con el requisito de  tener una invalidez igual o superior al 50%?   

Antes  de resolver el anterior problema, la  Corte  examinará  si  en  este caso se cumplen las condiciones constitucionales  para  la  procedencia excepcional de la acción de tutela para el reconocimiento  de  la  pensión  de  vejez.   En  caso de ser procedente, se precisará el  alcance  de  la  pensión  especial  de  vejez consagrada en el parágrafo 4 del  artículo  9  de  la  Ley  797  de  2003 y analizará si el actor cumple con los  requisitos para hacerse acreedor a ella.   

     

1. Las   condiciones   constitucionales   para   la  procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela frente al reconocimiento y  cobro   de   acreencias  laborales  y  pensionales  y  su  aplicación  al  caso  concreto.     

3.1.  La  Corte  ha  señalado  de  manera  reiterada  que,  por  regla  general,  la  tutela  no  procede  para  ordenar el  reconocimiento  de  pensiones.  Esto  es  así  porque existen medios ordinarios  idóneos  para  resolver dichas pretensiones, no se evidencia la vulneración de  un           derecho           fundamental,15  o  la  acción  no  se  ha  interpuesto  para  evitar un perjuicio irremediable.16  Para  esta  Corporación,  dado  el  carácter  excepcional de este mecanismo constitucional de protección  de             los             derechos,17  la  acción  de  tutela no  puede  desplazar  ni sustituir los mecanismos ordinarios establecidos en nuestro  ordenamiento                jurídico.18   

Para  determinar  si la acción de tutela es  procedente,  la  Corte  Constitucional  ha  señalado dos aspectos distintos. En  primer  lugar,  si  la  tutela  se presenta como mecanismo principal, es preciso  examinar  que  no exista otro medio judicial. Si no existe otro medio, o aún si  existe  pero  éste  no  resulta  idóneo en el caso concreto, la tutela procede  como   mecanismo   principal   de   amparo   de   los   derechos  fundamentales.  Adicionalmente,  en  relación  con  la  existencia  del  otro  medio de defensa  judicial,  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  señalado  que  no  existe  la  obligación  de  iniciar  el  proceso  ordinario antes de acudir a la acción de  tutela,  basta  que  dicha posibilidad esté abierta al interponer la demanda de  tutela,  pues  si  el accionante ha dejado vencer la oportunidad para iniciar el  trámite   del   proceso   ordinario,   la  tutela  no  procede  como  mecanismo  transitorio.19   

En  segundo  lugar,  cuando  la  tutela  se  interpone  como  mecanismo  transitorio,  habida  cuenta  de la existencia de un  medio  judicial  ordinario  idóneo, es preciso demostrar que ésta es necesaria  para  evitar  un  perjuicio irremediable. Dicho perjuicio se caracteriza, según  la  jurisprudencia,  por  lo siguiente: (i)  por  ser  inminente,  es  decir,  que se trate de una amenaza que  está   por   suceder   prontamente;  (ii)  por ser grave, esto es, que el daño o menoscabo material o moral  en  el  haber  jurídico  de  la  persona  sea  de gran intensidad; (iii) porque las medidas que se requieren  para   conjurar   el   perjuicio  irremediable  sean  urgentes;  y  (iv)  porque  la  acción  de  tutela sea  impostergable  a  fin  de  garantizar que sea adecuada para restablecer el orden  social    justo    en    toda    su    integridad.20   

3.2.  Cuando  lo que se alega como perjuicio  irremediable  es  la afectación del mínimo vital, la Corte ha señalado que si  bien  en  casos  excepcionales  es  posible  presumir su afectación, en general  quien  alega  una  vulneración  de este derecho como  consecuencia  de  la falta de pago de alguna acreencia laboral o pensional, debe  acompañar   su  afirmación  de  alguna  prueba,  al  menos  sumaria,  pues  la  informalidad  de  la acción de tutela no exonera al actor de probar, aunque sea  de  manera  sumaria,  los  hechos  en los que basa sus pretensiones.21   

     

1. Antecedentes  legislativos del artículo 9 de la Ley 797 de 2003.     

El legislador, con el fin de permitir que el  Sistema  General  de  Pensiones  establecido en la Ley 100 de 1993, fuera viable  financieramente   y  se  ampliara  la  cobertura  del  mismo  a  través  de  la  solidaridad  del  Gobierno,  y  de  los  colombianos con oportunidad de empleo y  afiliación  a  la  seguridad  social,  adoptó una reforma que cumplía con los  anteriores  objetivos,  es  decir,  con  alcanzar  el equilibrio financiero y la  equidad en la distribución de los recursos.   

Dentro  de  los  motivos que originaron esta  ley,  se  resalta  la  intención  del  legislador de asegurar una mayor equidad  social,  solidaridad  y responsabilidad fiscal.  Al presentarse el proyecto  de  ley,  dentro  de  la  exposición  de  motivos,22  se señaló que el sistema  no  era  “solidario ni equitativo, por la presencia  de  regímenes  especiales  y  exceptuados  que  permiten  que una gran minoría  disfrute  de  unos  derechos pensionales diferentes de los que tiene el resto de  la población colombiana”.   

La  pensión  especial quedó regulada en el  parágrafo  4°  del  artículo  9°  de la citada ley. Con esta prestación, el  legislador  pretendió proteger de manera prioritaria a personas disminuidas y a  grupos  vulnerables  de  la  población,  en desarrollo de lo contemplado en los  artículos 13, 48 y 53 de la Carta Política.   

En ese sentido, y en relación con el inciso  primero  del  parágrafo  indicado,  es  necesario  destacar  que  el legislador  distinguió  ésta pensión de la de invalidez, consagrada en el artículo 38 de  la  Ley  100.   Así  se  deduce  de  los  debates  que  antecedieron  a su  aprobación:    

“Con  la  venia  de  la Presidencia y del  orador    interpela    el    honorable    Senador    Luis    Carlos   Avellaneda  Tarazona:   

Gracias  Presidente,  yo tengo también una  proposición  en  relación  con  el  artículo  9°  (…)  quiero  hacerle una  pregunta  a los ponentes, al Senador Angarita o al doctor Dieb, ocurre que en el  parágrafo  4°  se  está  construyendo  una pensión de carácter especial con  unos  requisitos  especiales,  se  trata  del  caso  en que una persona tenga 55  años,  mil semanas cotizadas y se encuentre en estado de invalidez, entonces lo  que  yo pregunto es si esa pensión que se está creando hay con esos requisitos  especiales  no  sustituye  la  pensión  de  invalidez  común  y  corriente que  nosotros  tenemos,  yo  lo  quiero  entender  así  honorable Senador Angarita y  doctor  Dieb,  que  no  sustituye,  que  no  reemplaza  la  clásica pensión de  invalidez  que  tenemos  ya,  y  si es así, si es así, porque sino estaríamos  cometiendo  una  tremenda  injusticia,  ahí  casi  eliminando  la  pensión  de  invalidez  ya,  casi eliminando, pero si es así yo estoy de acuerdo porque ahí  genera  una  posibilidad  de  aplicación  favorable,  es  cuando  la persona ha  cumplido  sus mil semanas de cotización, tiene sus 55 años y optaría entonces  por  lo  que  le  fuera  más  favorable  o  por  la pensión esta de acá o por  pensión  de  invalidez,  pero generalmente la pensión de invalidez resulta ser  menor  que  esta  pensión que se construiría aquí especial de vejez para esos  inválidos  en  esas  circunstancias,  si  es  así  con  esa  claridad, bien no  formularía  nada ninguna proposición aditiva, porque yo he estado colocando, y  con  esa  claridad  bien no formularía nada ninguna proposición aditiva porque  yo  estaba  colocando  siempre  que este fuere más favorable que la pensión de  invalidez  reglamentada  por  el  artículo  38 de la Ley 100 del año 93, si la  intención   es   esa  y  queda  claramente  en  los  anales  no  tengo  ningún  inconveniente  en  votarlo ya, bien, entonces con la aclaración que ya me hacen  los  ponentes  en  ese  sentido  solamente  dejo  para  que se suprima el inciso  relativo a las semanas de cotización, gracias señor Presidente.   

Recobra  el  uso de la palabra el honorable  Senador Dieb Nicolás Maloof Cusé:   

Señor  Presidente yo quisiera manifestarle  al  Senador  Avellaneda sé de su ingente beneficio hacia lo que quiere realizar  en  relación  pero aquí queda muy claro y por eso el parágrafo 4° está bien  definido  sobre  las  personas  que  están  en  este momento discapacitadas con  deficiencias  físicas,  síquicas,  o  sensoriales y está claro y conciso, por  ello  le  pido  al  señor  Presidente  que  someta  a votación la proposición  sustitutiva que fue presentada y fue leída por el Secretario.”   

Bajo  ese entendido, procede la Sala a hacer  un  análisis  de  esta  pensión  especial contemplada en el parágrafo 4° y a  establecer  las  diferencias  existentes entre esta prestación y las de vejez e  invalidez.   

5.  Pensión  anticipada de vejez. Parágrafo  4°  del  artículo  9° de la Ley 797 de 2003. Diferencias con las pensiones de  vejez y de invalidez   

5.1.  En  el  inciso primero del parágrafo  4°,  artículo  9° de la Ley 797 de 2003, modificatorio del artículo 33 de la  Ley  100,  el  legislador consagró una pensión especial de vejez para aquellas  personas    que    “padezcan   una   deficiencia    física,   síquica   o  sensorial  del  50% o más, que cumplan 55 años de edad y que hayan cotizado en  forma  continua  o  discontinua  1000  o  más  semanas al régimen de seguridad  social  establecido en la Ley 100 de 1993” (Subrayas  añadidas).  Los afiliados  que  se encuentren dentro de las anteriores exigencias, serán exonerados de los  requisitos  establecidos  en  los numerales 1° y 2° del artículo 33 de la Ley  100.   

La Corte advierte que la pensión anticipada  de  vejez  tiene  algunos  rasgos  similares  a  las  pensiones  de  vejez  y de  invalidez.  Sin  embargo,  constata que son tres clases diferentes de pensiones,  razón  por  la  cual es preciso establecer cuáles son las diferencias entre la  una y las otras.    

5.2.  La  pensión  anticipada  de vejez se  diferencia  de  la  pensión  ordinaria de vejez en tanto exonera al solicitante  del  cumplimiento  del  requisito  de  edad  contemplado  en  el numeral 1° del  artículo  33.25   La  razón de esa exoneración radica en el hecho de que la  persona    presenta    una   deficiencia igual o superior al  50%.   

De otro lado, aunque esta pensión anticipada  exige  que  se  hayan  cotizado 1000 o más semanas (igual que en la pensión de  vejez),  la  diferencia  con  relación  a  este punto se encuentra en que en la  pensión  de  vejez,  con  el transcurso de los años, las semanas exigidas para  acceder  a esta prestación irán aumentando hasta llegar a 1300, particularidad  que  no  se  observa  en  la  pensión  anticipada.26   

5.3. Respecto de la pensión de invalidez,  cabe precisar lo siguiente:   

El  Decreto 917 de 1999 contiene el Manual  Único  para  la Calificación de la Invalidez. En su artículo 7°, literal a),  estipula       lo       que      debe      entenderse      por      deficiencia. Dice:   

“Artículo 7°.  CRITERIOS PARA LA CALIFICACION INTEGRAL DE INVALIDEZ.  Para  efecto  de  la  calificación  integral  de  la  invalidez   se  tendrán  en  cuenta  los  componentes  funcionales  biológico,  psíquico  y social del ser humano, entendidos en términos de las consecuencias  de  la  enfermedad,  el  accidente  o  la  edad,  y  definidos  de  la siguiente  manera:   

a)  DEFICIENCIA:  Se  entiende  por  deficiencia,  toda pérdida o anormalidad de una estructura o  función  psicológica,  fisiológica  o anatómica, que pueden ser temporales o  permanentes,  entre  las  que  se  incluyen  la  existencia  o aparición de una  anomalía,  defecto  o  pérdida producida en un miembro, órgano, tejido u otra  estructura  del  cuerpo  humano,  así  como también los sistemas propios de la  función  mental.  Representa  la exteriorización de un estado patológico y en  principio    refleja    perturbaciones    a    nivel   del   órgano.”  (Subrayas  añadidas)   

Según el artículo 8° del citado Decreto,  el  valor  o  puntaje  máximo  señalado  para  calificar la deficiencia en una  persona es de cincuenta (50). Dice la norma:   

“ARTÍCULO 8º.- DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL  DE  LOS  CRITERIOS  PARA  LA  CALIFICACIÓN  TOTAL DE LA INVALIDEZ. Para  realizar la calificación integral de la invalidez, se otorga  un  puntaje a cada uno de los criterios descritos en el artículo anterior, cuya  sumatoria  equivale  al  100%  del total de la pérdida de la capacidad laboral,  dentro  de  los siguientes rangos máximos de puntaje:   

CRITERIO             

PORCENTAJE  (%)  

50  

Discapacidad             

20  

Minusvalía             

30  

Total             

100  

         

Parágrafo  1.   Cuando   no  exista  deficiencia  o su valor sea cero (0) no podrá calificarse la discapacidad ni la  minusvalía.   Por tanto, la pérdida de la capacidad laboral resultante se  reportará   con   un   valor   de   cero (0).   

(…)” (subraya  fuera de texto).   

Como se puede observar, el Decreto señala  que  la deficiencia es uno de los criterios para la calificación integral de la  invalidez,  junto  con la discapacidad y la minusvalía. Y que cada uno de estos  criterios  tiene  un puntaje máximo, y la sumatoria de todos ellos determina la  pérdida   de   la   capacidad   laboral de la persona.   

A simple vista, entonces, puede apreciarse  que,  de  los tres criterios necesarios para calificar la invalidez, la pensión  especial  exige la concurrencia de uno solo de ellos, y en un porcentaje igual o  superior  al  50%. En ese sentido, la deficiencia se convierte en una condición  clave  para  diferenciar  esta  prestación  de la pensión de invalidez, ya que  esta  última exige la pérdida de la capacidad laboral en un porcentaje igual o  superior  al 50%, pérdida que se determina, se reitera, con la sumatoria de los  tres criterios señalados en el Manual Único.   

Otro   de   los  elementos  que  permite  diferenciar  a estas prestaciones, es el hecho de la ubicación de las mismas en  la  Ley.   La pensión especial anticipada de vejez se encuentra dentro del  Capítulo  II, que regula lo concerniente a la pensión de vejez y para ser más  precisos,  dentro  del  artículo  que señala los requisitos para obtener dicha  pensión.  Por  el  contrario,  el legislador reguló todo lo relacionado con la  pensión de invalidez en un capítulo diferente.   

De  otro  lado, analizando la redacción y  exigencias  de  las normas que contienen estas pensiones, se observa que la edad  requerida  para obtener la pensión anticipada de vejez se estipula en 55 años,  sin  distinción  de  género.  En  cambio, éste requisito  es irrelevante  para  obtener la pensión de invalidez, ya que la norma no exige que el afiliado  cuente con cierta edad para acceder a la misma.   

De  este modo, la finalidad perseguida por  el  legislador fue la de amparar a las personas disminuidas físicas, psíquicas  o  sensoriales, en observancia de lo dispuesto por los artículos 13, 48 y 53 de  la                   Constitución.27  Bajo  ese  entendido, esta  pensión  resultaría menos gravosa para el afiliado, ya que puede acceder a una  pensión  sin  necesidad  de cumplir estrictamente con la edad para acceder a la  pensión  de vejez, o con el porcentaje de pérdida de la capacidad laboral para  exigir  la pensión de invalidez.  En este caso, si el afiliado opta por la  pensión  anticipada,  con  el  lleno  de los requisitos exigidos, recibiría el  setenta y cinco por ciento establecido para la pensión de vejez.   

Otro  aspecto relevante para distinguir la  pensión  especial  anticipada,  de la de invalidez, radica en que en la primera  de  las prestaciones, el legislador no señaló cuál debía ser el origen de la  deficiencia,  lo  que significa que la misma puede ser consecuencia de cualquier  tipo  de enfermedad, accidental o voluntaria.  Situación que no se permite  en  la pensión de invalidez, pues la norma establece claramente que la causa de  la  pérdida de la capacidad laboral debe provenir de una enfermedad o accidente  no  profesional  o  que  la misma no haya sido provocada intencionalmente por el  afiliado.   

En  cuanto  a  la exigencia del número de  semanas  cotizadas  por  parte  del  asegurado  para  acceder  a  la prestación  solicitada,   se   observan  las  siguientes  diferencias.  En  la  pensión  de  invalidez,  la  Ley  establece  un  número  de cincuenta (50) semanas cotizadas  dentro  de  los últimos tres años anteriores a la fecha de la invalidez.   Situación  distinta  en  la  pensión  especial anticipada del parágrafo 4 del  artículo  33,  pues  el afiliado debe tener cotizadas, mil semanas en cualquier  época,  continuas o discontinuas, independientemente de la fecha en que se haya  estructurado la deficiencia.   

Efectuadas las anteriores consideraciones, la  Corte procede a decidir el caso concreto.   

6.     Caso  concreto   

Ciertamente, la Corte Constitucional constata  que   el  tutelante  cumple  prima  facie  con  los  requisitos  legales  indispensables  para  adquirir  el  derecho a la pensión anticipada de vejez.   

En  primer  lugar,  porque  nació  en 1947,  razón  por  la  cual  tiene  en  la  actualidad  más  de  55  años  de  edad.   

En segundo lugar, porque, como lo reconoce el  Instituto  de Seguros Sociales en la Resolución No. 48520 de 2007, el tutelante  tiene   mucho   más   de   1000   semanas   cotizadas  al  sistema  general  de  pensiones.28   

Por   último,   de   acuerdo  con  sendos  dictámenes  médico  laborales, el porcentaje de deficiencia física, psíquica  o  sensorial  del  peticionario  es el siguiente: el dictamen del 10 de julio de  2006    determinó    que   el   accionante   padecía   una   deficiencia   del  27.86%,29  y  el  del  12  de  abril  de 2007 dictaminó una deficiencia del  28.31%.30  Como  se  ve,  ninguno  de  los porcentajes de deficiencia parece  ajustarse  al  sentido inmediato del artículo 33, parágrafo 4°, de la Ley 100  de 1993: padecer una deficiencia igual o superior al 50%.   

Ahora  bien,  debe tomarse en consideración  que  los  porcentajes  asignados  a la deficiencia de Raimundo Emiliani Valiente  tuvieron  como  referente  normativo  lo  dispuesto  en el Manual Único para la  Calificación  de  la Invalidez (Decreto 917 de 199931), de acuerdo con el cual la  deficiencia  física,  psíquica  o  sensorial  de  una persona puede recibir un  porcentaje  máximo de 50.  De  tal  suerte,  según el Decreto 917 de 1999, es imposible jurídicamente que  la  deficiencia  de una persona sea calificada con un porcentaje superior al 50.  Pero,  así   las  cosas,  el  fragmento que a continuación se subraya del  parágrafo  4°,  artículo  33  de la Ley 100 de 1993, que consagra la pensión  anticipada  de  vejez,  nunca  podría  tener  aplicación  o  producir efectos:   

“Art.  33.-  (…)  Parágrafo  4°.  Se  exceptúan  de  los  requisitos establecidos en los numerales 1 y 2 del presente  artículo,  las  personas  que  padezcan  una  deficiencia  física,  síquica o  sensorial  del  50%  o más,  que  cumplan  55  años  de  edad  y  que  hayan  cotizado  en  forma continua o  discontinua  1000  o más semanas al régimen de seguridad social establecido en  la     Ley100      de     1993”    (Subrayas  añadidas).   

Esa, ciertamente, es una forma de interpretar  los  porcentajes atribuidos a la deficiencia,  que contraviene el principio  interpretativo  del  efecto  útil  de  las  normas.32   Ese   precepto   indica  –como  lo ha definido la  Corte  Interamericana  de  Derechos Humanos- “que la  norma  está  encaminada  a  producir  un  efecto y no puede interpretarse en el  sentido  de que no produzca ninguno o su resultado sea manifiestamente absurdo o  irrazonable”.33   

Por   otra   parte,   semejante  forma  de  interpretar  los  porcentajes,  supondría  que  una  norma  de rango infralegal  –como  el Decreto- tiene  la  virtualidad  de  privar  de  efectos a la Ley, y de subvertir la competencia  preferente  del  legislador  en la regulación de la seguridad social, que viene  dispuesta  por  la  Carta  cuando  dice  que  “[l]a  seguridad  social  es  un  servicio  público  de  carácter  obligatorio que se  prestará  bajo  la dirección, coordinación y control del Estado, en sujeción  a  los  principios  de  eficiencia,  universalidad  y  solidaridad, en    los    términos    que    establezca    la   ley” (Subrayas añadidas al artículo 48,  C.P.).     

Así,  los  porcentajes  atribuidos  en  el  contexto  del Decreto 917 de 1999 deben interpretarse en el sentido de que todos  los  términos  de  la  Ley 100 de 1993, artículo 33, parágrafo 4°, produzcan  efectos.  Esto  se  logra  si  se  postula que, cuando una deficiencia reciba el  porcentaje  máximo  establecido en el Decreto, debe entenderse, para efectos de  establecer  si  una persona tiene derecho a la pensión anticipada de vejez, que  fue  calificada  con  el  100%.  En  consecuencia,  si  en  el  contexto  de  la  calificación  de  la invalidez, a la deficiencia de una persona se le asigna un  porcentaje  de  25  o  más,  quiere  decirse  con ello que reúne la condición  exigida  por  el  artículo  33, parágrafo 4° de la Ley 100 de 1993, de contar  con una deficiencia igual o superior al 50%.   

En  ese  sentido,  dado  que los porcentajes  asignados  a  la  deficiencia  del  señor  Raimundo  Emiliani  Valiente  en los  exámenes  del  10  de julio de 2006 y del 12 de abril de 2007 superan el 25% en  el  contexto  de la calificación de la invalidez, eso significa, en el contexto  de  la  calificación  exclusiva  de la deficiencia, una deficiencia superior al  50%.    

Ahora bien, el Instituto de Seguros Sociales  entiende  que “la pensión prevista en el parágrafo 4° del artículo 9 de la  Ley   797   de   2003,   es   una  pensión  de  vejez  anticipada  por  invalidez  que se concede a quienes  teniendo  1000  o  más  semanas  cotizadas,  hayan  cumplido  55  años de edad  (hombres  o  mujeres)  y  padezcan una deficiencia física, síquica o sensorial  del   50%   o  más  de  pérdida  de  su  capacidad  laboral,   previamente   dictaminada  por  la  Junta  Regional  de  Calificación de Invalidez, conforme a lo dispuesto por el Decreto  2463  de  2001,  cuya  estructuración deberá ser concomitante o posterior a la  fecha  de vigencia de la Ley 797 de 2003” (Subrayas añadidas). Así, confunde  la  pensión  anticipada de vejez con la pensión de invalidez, y por esa razón  entiende  que  el  actor requiere acreditar una pérdida de la capacidad laboral  igual  o  superior  al  50%,  y  no  sólo  la  deficiencia  física, síquica o  sensorial en ese mismo grado.   

En  consecuencia,  el  Instituto  de Seguros  Sociales  negó injustificadamente el derecho de Raimundo Emiliani Valiente a la  pensión  anticipada de vejez. Con esa actuación, violó su derecho fundamental  al  mínimo  vital,  porque, como quedó acreditado tras las pruebas practicadas  por  la  Corte  Constitucional,  el  tutelante sufre una enfermedad progresiva y  recurrente,  absolutamente notoria y pública, con dolores que padece desde hace  siete  (7)  años,  todo  lo cual lo imposibilita para trabajar y tener una vida  digna.  Por  otra  parte,  sus ingresos actuales no le permiten cubrir todos los  gastos   que  se  derivan  de  la  manutención  de  su  compañera  y  sus  dos  descendientes,  a  tal  punto que ya se han iniciado procesos ejecutivos en  su  contra.  En  las  pruebas  solicitadas por la Corte se dice que el tutelante  siente   angustia   y   somatiza    dicha   angustia.   Este  argumento  es  insuficiente.  No  obstante,  hay  argumentos diferentes que sí muestran que el  tutelante  sufriría  un  perjuicio  irremediable  en  caso  de  postergarse una  decisión  de  la  justicia.  De  hecho,  (i)  su enfermedad es progresiva; (ii)  severa,  ya que le impide trabajar; (iii) el estudio de sus hijos y otros gastos  básicos  exceden  el monto de la pensión que actualmente recibe. En efecto, el  peticionario   recibe   una  pensión  de  vejez  equivalente  a  $3’700.000  netos. Sus gastos mensuales,  en  estudio  de  sus hijos, servicios públicos, alimentación y otros básicos,  ascienden   a   la  suma  de   $4’124.151.34   

De  otro lado, la Corte advierte que, según  el  artículo  13,  literal  j,  de  la  Ley  100 de 1993, no es posible recibir  simultáneamente  pensiones  de  vejez  e invalidez. La razón que subyace a ese  límite  puede  aplicarse  por analogía en este caso, mientras la jurisdicción  contenciosa  define  el punto. El tutelante deberá escoger la que, a su juicio,  sea más benéfica.   

En este orden de ideas, la acción de tutela  será   concedida   como   mecanismo   transitorio   para  evitar  un  perjuicio  irremediable.  De ese modo, el tutelante o sus familiares quedan con la carga de  iniciar   un   proceso   jurisdiccional  ordinario,  que  provea  una  decisión  definitiva  a  la  controversia,  en el término de cuatro (4) meses, contados a  partir  de  la  notificación  de  la  presente  providencia.  En caso contrario  cesarán   los   efectos   del  fallo  (art.  8°,  Dcto  2591  de  1991).    

     

I. DECISION     

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  REANUDAR   los  términos  dentro  de  la  tutela  de la referencia, los cuales fueron suspendidos mediante  auto de fecha 19 de mayo de 2008.   

Segundo.- CONFIRMAR  el  fallo  proferido por el Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Bogotá, el 22  de noviembre de 2007.   

Tercero.-  TUTELAR   los   derechos  fundamentales  al  mínimo  vital  y  a  la seguridad social del señor Raimundo  Emiliani  Valiente,  por  las razones expuestas, como mecanismo transitorio para  evitar  un  perjuicio  irremediable. En consecuencia, queda en cabeza del señor  Raimundo  Emiliani  Valiente  o  de sus familiares, iniciar un proceso ordinario  para  obtener  una  respuesta  definitiva  a la controversia pensional. Si no lo  hicieren  en  el  término  de cuatro (4) meses, contados desde el momento en el  cual  se  notifique  la  presente  providencia,  cesarán  los  efectos de éste  fallo.    

Cuarto.- ORDENAR al  Instituto  de  Seguros Sociales que, dentro de los cinco (05) días siguientes a  la  notificación  de  la presente providencia, (i) verifique el cumplimiento de  Raimundo  Emiliani  Valiente, de los requisitos exigidos por la Ley 100 de 1993,  artículo  33,  parágrafo  4°, de acuerdo con las consideraciones expuestas en  la  parte motiva de ésta providencia; y, (ii) una vez verificados, reconozca la  pensión anticipada de vejez a Raimundo Emiliani Valiente.   

Quinto.-  LIBRESE  por  Secretaría  la  comunicación  de  que trata el  artículo    36   del   Decreto   2591   de   1991,   para   los   fines   allí  establecidos.   

Notifíquese,  comuníquese, insértese en  la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MANUEL JOSÉ CEPEDA ESPINOSA  

Magistrado Ponente  

JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO  

Magistrado  

RODRIGO ESCOBAR GIL  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1  Decreto  758 de 1990. ARTÍCULO 12. REQUISITOS DE LA PENSION POR VEJEZ. Tendrán  derecho  a  la  pensión  de  vejez  las  personas  que  reúnan  los siguientes  requisitos:  a)  Sesenta (60) o más años de edad si se es varón o cincuenta y  cinco  (55)  o  más  años  de  edad,  si  se  es  mujer y, // b) Un mínimo de  quinientas  (500)  semanas  de  cotización  pagadas durante los últimos veinte  (20)   años  anteriores  al  cumplimiento  de  las  edades  mínimas,  o  haber  acreditado  un  número de un mil (1.0.00) semanas de cotización, sufragadas en  cualquier tiempo.   

2 Que  modificaba  el  artículo  33  de  la  Ley  100  de  1993.  Dice  así  la nueva  disposición:  “[s]e  exceptúan  de los requisitos  establecidos  en  los  numerales  1  y 2 del presente artículo las personas que  padezcan  una  deficiencia  física,  síquica  o  sensorial del 50% o más, que  cumplan  55  años  de edad y que hayan cotizado en forma continua o discontinua  1000  o  más  semanas al régimen de seguridad social establecido en la Ley 100  de 1993”.   

3  En  dicha  precalificación  se tuvo como porcentaje de deficiencia el 32.90%, 6.80%  de  discapacidad  y  18.50%  de  minusvalía.  Ver  folio  13  del  cuaderno  de  tutela.   

4  Folios 47 y 48.   

5  Véase, folio 58, segundo cuaderno.   

6 Ver  folios 14 y 15 del cuaderno de tutela.   

7 Ver  folio 16 del cuaderno de tutela.   

8 Folio  24.   

9 Ver  folios  37  al 46  copia de la historia clínica, en la cual se señala que  el   accionante   padece   de   hernia   discal   L5-S1   con  radiculopatia  S1  derecha.   

10  Requerimiento  hecho mediante auto de fecha 19 de mayo de 2008, visible a folios  18 y 19 del cuaderno 2.   

11 Ver  folios 28 al 32 del cuaderno 2.   

12 Ver  folios 40 al 43 del cuaderno 2.   

13 Ver  folios 58 al 61 del cuaderno 2.   

14  Auto del 21 de agosto de 2008.   

15 En  la  sentencia  T-043 de 2007. MP. Jaime Córdoba Triviño, la Corte reiteró que  “de  manera  general,  la  acción  de  tutela  resulta  improcedente  para el  reconocimiento  de  pensiones. No obstante lo anterior, el amparo constitucional  será  viable  excepcionalmente, cuando en el caso sujeto a examen concurran las  siguientes  tres  condiciones:  (i)  que  la  negativa  al  reconocimiento de la  pensión  de  invalidez, jubilación o vejez se origine en actos que en razón a  su  contradicción  con  preceptos superiores puedan, prima facie, desvirtuar la  presunción  de  legalidad que recae sobre las actuaciones de la administración  pública;  (ii)  que  esa negativa de reconocimiento de la prestación vulnere o  amenace  un  derecho  fundamental;  y  (iii)  que  la  acción de tutela resulte  necesaria   para   evitar   la   consumación   de   un  perjuicio  ius              fundamental  irremediable”.   

17  Artículo  86.  Constitución  Política.  “(…) Esta acción solo procederá  cuando  el  afectado  no  disponga  de otro medio de defensa judicial, salvo que  aquella   se  utilice  como  mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable (…)”.    

18  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-106 de 1993, MP. Antonio Barrera Carbonell.  La  Corte  afirmó  que  la  posibilidad  de  acudir  a  la  acción  de  tutela  “(…)sólo  tiene  lugar  cuando  dentro  de  los  diversos medios que aquél  ofrece  para  la  realización  de  los  derechos,  no exista alguno que resulte  idóneo  para  proteger  instantánea y objetivamente el que aparece vulnerado o  es  objeto  de  amenaza  por  virtud  de una conducta positiva o negativa de una  autoridad  pública  o  de  particulares  en  los casos señalados por la ley, a  través  de  una  valoración  que  siempre  se  hace  en  concreto,  tomando en  consideración  las  circunstancias  del  caso  y  la  situación de la persona,  eventualmente  afectada con la acción u omisión.” Ver también, la sentencia  T-480 de 1993, MP: José Gregorio Hernández Galindo.   

19  Ver, entre otras, las sentencias T-871 de 1999, T-812 de 2000.   

20  Esta  doctrina  ha  sido reiterada en las sentencias de la Corte Constitucional,  T-225  de  1993,  MP.  Vladimiro  Naranjo  Mesa,  SU-544  de  2001,  MP: Eduardo  Montealegre  Lynett,  T-1316  de  2001, MP (E): Rodrigo Uprimny Yepes, T-983-01,  MP: Álvaro Tafur Galvis, entre otras.   

21  Corte  Constitucional,  Sentencia  SU-995  de  1999,  MP:  Carlos Gaviria Díaz,  T-1088 de 2000, MP: Alejandro Martínez Caballero.   

22 Ver  Gaceta 350 de 2002 del Senado de la República.   

23 En  el  proyecto se propone incrementar la edad en 2 años en el 2.014 y a partir de  2.018  incrementar  le  edad de las mujeres a 62 años y la de los hombres a 65.  De esta forma quedó establecida en la Ley 797.   

24 El  proyecto  contempla  un  incremento en las semanas de cotización, atendiendo la  gradualidad,  la  esperanza de vida de hombres y mujeres, el cambio demográfico  y  la  disminución  de  la  inversión,  al  igual que la generación de empleo  productivo.  El  incremento  se  iniciará  a partir del año 2005 en 25 semanas  hasta  llegar  a 1300 en el 2016. En la ley se estableció que el aumento sería  a  partir  del  año  2005,  pero  en  50  semanas  y  el 1 de enero de 2006, se  incrementa en 25 hasta llegar a 1300 en el año 2015.   

25 A  saber:  55  años  para  la  mujer  y  60 para el hombre, que partir del 2014 se  aumentará a 57 años para la mujer y a 62 para el hombre.   

26  En  efecto,  el  aumento  en  la  cantidad de semanas  cotizadas  al  Sistema  General  de  Pensiones,  para  adquirir  el derecho a la  pensión  de  vejez, viene determinado por el numeral 2° del artículo 33 de la  Ley  100  de  1993:  “Para  tener  el  derecho a la  Pensión  de Vejez, el afiliado deberá reunir las siguientes condiciones: (…)  2.  Haber  cotizado  un  mínimo de mil (1000) semanas en cualquier tiempo. || A  partir  del 1o. de enero del año 2005 el número de semanas se incrementará en  50  y  a  partir  del 1o.de enero de 2006 se incrementará en 25 cada año hasta  llegar  a  1.300  semanas en el año 2015”. Y justamente el parágrafo 4° del  mismo  artículo  establece  que “[s]e exceptúan de  los  requisitos  establecidos en los numerales 1 y 2 del presente artículo, las  personas  que  padezcan  una deficiencia física, síquica o sensorial del 50% o  más,  que  cumplan  55  años  de edad y que hayan cotizado en forma continua o  discontinua  1000  o más semanas al régimen de seguridad social establecido en  la Ley100  de 1993”.   

1.  Haber  cumplido cincuenta y cinco (55)  años  de  edad  si  es mujer o sesenta (60) años si es hombre. || A partir del  1o.  de  enero  del  año 2014 la edad se incrementará a cincuenta y siete (57)  años  de  edad  para  la  mujer,  y  sesenta  y  dos (62) años para el hombre.  A  partir  del  año  2005,  el número de semanas se  incrementará  en  cincuenta, a partir del años 2006 en 25 y así sucesivamente  hasta  llegar  a  1300  semanas  en  el  año  2015.  (artículo  33  de  la Ley  100).   

27 Ver  gaceta del Congreso No. 168 de abril de 2003, página 52.   

28  Folio 59, segundo cuaderno.   

29 Ver  folios 14 y 15 del cuaderno de tutela.   

30 Ver  folio 16 del cuaderno de tutela.   

31  Así  lo  afirma  la  Junta  Regional  de Calificación de Invalidez de Bogotá.  Cfr., Folio 18 del cuaderno de tutela.   

32  Principio  aplicado  por  la  Corte Constitucional, por ejemplo, en la Sentencia  C-024 de 1994, M.P. Alejandro Martínez Caballero.   

33  Cfr., Corte Interamericana  de  Derechos  Humanos,  en  el   Caso  Velásquez  Rodríguez vs. Honduras,  Sentencia   del   29   de   julio  de  1988,  Serie  C,  No.  4.  Consideración  64.   

34  Según  las  manifestaciones del actor, no refutadas por el Instituto de Seguros  Sociales,  paga  por  la  matrícula  semestral  de  sus  dos hijos, una suma de  $5’364.910, que dividida  entre   6  meses  da  un  resultado  $894.151.  Si  a  esa  cifra  se  le  suman  $2’000.000     en  alimentación   mensual  del  grupo  familiar,  $630.000  en  administración  y  $600.000  en  servicios  públicos,  se  obtiene  como  resultado unos gastos de  $4’124.151.     

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