T-265-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-265-09  

Referencia: expediente T- 2.014.602  

Acción de tutela instaurada por Luis Humberto  Tovar  Trujillo  contra  el  Tribunal  Administrativo  del  Huila,  la  Sala  de  Descongestión  del  mismo  Tribunal  y  el  Juzgado  Cuarto  Administrativo  de  Neiva.   

    

Magistrado Ponente:  

Dr. HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Bogotá  D.C.  tres  (3)  de abril de dos mil  nueve (2009)   

La  Sala  Octava  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados Humberto Antonio Sierra Porto,  quien  la  preside,  Juan  Carlos  Henao Pérez y Jorge Ivan Palacio Palacio, en  ejercicio  de sus competencias constitucionales y legales, y en cumplimiento del  Auto  100  de  2008,  proferido  por  la Sala Plena de la Corte, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA  

en  el proceso de decisión de la acción de  amparo  interpuesta  por  el  señor  Luis  Humberto  Tovar  Trujillo  contra el  Tribunal  Administrativo del Huila, la Sala de Descongestión del mismo Tribunal  y el Juzgado Cuarto Administrativo de Neiva.   

     

I. ANTECEDENTES     

1. Hechos.  

Los  hechos  relatados por el peticionario de  amparo son los siguientes:   

    

1. El  señor  Luis  Fernando  Polanía fue nombrado en la Contraloría  Departamental  del  Huila  en  el  cargo  de  de auditor nivel V, grado 11 de la  Sección  de  Auditoría  mediante  Resolución núm. 1412 del 9 de diciembre de  1986,  suscrita por el entonces Contralor Departamental del Huila, Orlando Arias  Rujana.  Así  se  posesionó.  Dicho  cargo  “era de  libre nombramiento y remoción”.     

    

1. Posteriormente,  en enero de 1989, el peticionario comenzó a fungir  como Contralor Departamental del Huila.     

    

1. Mediante  resolución  núm.  873 del 14 de agosto de 1989, suscrita  por  el  accionante,  el  señor Polanía fue declarado insubsistente del cargo,  habiendo   sido   remplazado   por   la   señora   Ana   Eloy  Silva  Ordoñez,  “quien  tenía  una  preparación  superior a la del  señor Polanía Polanía”.     

    

    

1. El  31  de  enero  de  1990,  el  Tribunal  Administrativo del Huila  admitió  la demanda y ordenó notificar personalmente al Ministerio Público, a  la  señora  Ana Eloy Silva Ordóñez y al Gobernador del Huila, “omitiendo   la  notificación  de  Luis  Humberto  Tovar,  Contralor  Departamental,  sin  tener  en  cuenta  que  los efectos de la decisión serían  soportados  por este último. No obstante, el Juzgador se limitó a oficiar a mi  representado  para  que  allegara los antecedentes administrativos que sirvieron  de  base  para  la declaratoria de insubsistencia del demandante, actuación que  no  le  permitía  constituirse en parte y conocer los fundamentos de la demanda  para   así   ejercer   su   derecho   de  defensa”.     

    

1. El  24  de septiembre de 1993 concluyó la etapa probatoria. Comenta  al  respecto  que  “durante esta etapa no fue posible  que  mi  representado actuara para ejercer su derecho de contradicción frente a  las  pruebas  que  se  practicaban  y que posteriormente fueron utilizadas en su  contra”.     

    

1. El  día  4  de agosto de 1997, el Tribunal Administrativo del Huila  profirió   sentencia   declarando   la   nulidad  del  acto  administrativo  de  desvinculación  del  señor  Polanía,  ordenando  su reintegro al igual que el  pago de los respectivos salarios y prestaciones.     

    

1. Como  consecuencia  de  lo  anterior,  el  1º  de julio de 1999, la  Gobernación   del   Huila   promovió   acción   de   repetición   contra  el  accionante.     

    

1. Asegura  que  “tan  sólo hasta el 18 de  junio  de  2002,  mediante  la  notificación  de  la demanda de repetición, mi  prohijado  logró  enterarse  de  que  ya  se  había declarado la nulidad de la  resolución  No.  873  de  agosto 14 de 1989 y que como consecuencia de ello, se  pretendía  su  responsabilidad  patrimonial.  Ante esta situación contestó la  demanda  y participó activamente presentando sus alegatos de conclusión dentro  de todo el trámite de repetición”.     

    

1. El  31  de  enero  de  2005,  el  Tribunal  Administrativo del Huila  declaró   la  responsabilidad  patrimonial  del  peticionario,  “con  fundamento  en  la parte motiva de la decisión del 4 de agosto  de  1997”,  es  decir,  del  fallo  de la acción de  nulidad   y   restablecimiento   del   derecho.   En   efecto,   “consideró  el  Tribunal que operaba la presunción de dolo frente a  la  actuación  del  ex  Contralor  Departamental,  pues  admitió  que  no  era  necesario  que  existiera  una condena del funcionario para la procedencia de la  demanda  de  repetición, sino que simplemente podía deducirse de la lectura de  la     sentencia     o    de    las    circunstancias    del    pago”.     

    

1. Asegura  que  “la  anterior decisión se  tomó  en  ese  sentido,  pese  a que el Tribunal conocía que la presunción de  dolo  no  estaba  vigente  para la época de los hechos, pues ésta se encuentra  contenida  en  el  artículo  5º,  numeral  1º  de la Ley 678 de 2001, la cual  entró     a     regir     2     años     después     del    fallo”.     

    

1. Actualmente,   se   adelanta   proceso   ejecutivo   en  contra  del  peticionario en el Juzgado 4º Administrativo de Neiva.     

    

1. Sostiene  el  accionante  que todo el proceso ejecutivo se encuentra  viciado,  por  cuanto  se  funda  en  violaciones  sistemáticas de sus derechos  fundamentales.     

    

1. En    lo   que   concierne   al   defecto  procesal,  argumenta  que  aquél se presenta a partir  del  momento en que la admisión de la demanda de nulidad y restablecimiento del  derecho  tenía  que  habérsele  notificado personalmente, por cuanto tenía un  interés directo en el resultado del proceso.     

    

1. A  su  vez, el defecto fáctico  se habría presentado al momento en que el Tribunal Administrativo  del  Huila  dio  por  probada la desviación de poder, con base en el testimonio  del  Subcontralor  Departamental, “cuyo contenido fue  desacreditado,   tanto   por  el  Ministerio  Público,  como  por  uno  de  los  Magistrados  de  la  sala de decisión, quien salvó su voto por lo evidente del  yerro”.     

    

1. En       cuanto       al       defecto  sustantivo,   alega   el  peticionario  que  este  se  presentó  dentro  del  trámite  de  la acción de repetición, “pues  dio  como  cierto  la  presencia  del DOLO utilizando la parte  motiva  de  la  sentencia  del  4  de  agosto  de  1997,  proferida por el mismo  Tribunal”.     

Con  base  en  los  anteriores  hechos,  el  accionante  solicita  que  se  deje  sin efectos la decisión del 31 de enero de  2005,  proferida  por  el Tribunal Administrativo del Huila, mediante la cual se  le  declaró  responsable  patrimonialmente,  y  que  en consecuencia, se de por  terminado el proceso ejecutivo que se adelanta en su contra.   

     

I. TRÁMITE DE LA PETICIÓN DE AMPARO.     

    

1. El  28  de  enero  de  2008  se  presentó ante el Consejo de Estado  acción  de  tutela contra los magistrados del Tribunal Administrativo del Huila  por violación al derecho al debido proceso.     

    

1. Mediante  providencia  del  4 de febrero de 2008, la Sección Cuarta  del  Consejo  de  Estado  rechazó la petición de amparo. La anterior decisión  fue impugnada.     

    

1. Mediante  auto del 6 de marzo de 2008, la misma Sección del Consejo  de  Estado  rechazó nuevamente la petición de amparo, advirtiendo que éste no  procedía  contra  sentencias. Vale destacar que en la parte resolutiva del auto  se     ordenó     “CÓPIESE,    NOTIFÍQUESE    Y  ARCHÍVASE”,  es  decir,  no se ordenó la remisión  del expediente a la Corte Constitucional.     

1. En  virtud de lo decidido en Auto 100 de 2008, cuando quiera que una  Alta  Corporación  de  Justicia  se  niegue  a  tramitar  una acción de tutela  dirigida  contra  una  providencia  emitida  por  una de sus Salas, el ciudadano  afectado  podrá  solicitarle  a  la Secretaría General de la Corte que radique  para  selección  la  decisión  proferida,  acompañada  de  la correspondiente  acción  de  tutela  y  de  la  providencia  objeto de la misma, “con   el  fin  de  que  surta  el  trámite  fijado  en  las  normas  correspondientes        al        proceso        de       selección”.     

    

1. El  14  de agosto de 2008, el accionante decidió radicar su escrito  de solicitud de amparo ante la Secretaría de la Corte.     

    

1. La  Sala de Selección número 10, mediante Auto de 22 de octubre de  2008,  decidió  seleccionar  para  su  revisión  el  expediente  T- 2.014.602,  habiéndole  correspondido  por  reparto  al  Magistrado Humberto Antonio Sierra  Porto.     

    

1. El  Despacho,  mediante  auto  del  15  de enero de 2009 decidió lo  siguiente:     

PRIMERO.    ADMITIR    la  acción  de  tutela presentada por el señor Luis Humberto Tovar  Trujillo  contra el Tribunal Administrativo del Huila, Sala de Descongestión, y  el Juzgado Cuarto Administrativo de Neiva.   

SEGUNDO.     NOTIFÍQUESE  por  el  medio más expedito al Tribunal Administrativo del Huila,  la  Sala de Descongestión del mismo Tribunal y al Juzgado Cuarto Administrativo  de  Neiva,  para  que  se  pronuncien  frente  a  los hechos y pretensión de la  solicitud  de  amparo,  para  cuyo efecto se les concede el término de tres (3)  días,  contados  a  partir  de la correspondiente notificación. La Secretaría  General  de  la Corte remitirá las correspondientes copias del expediente a las  autoridades accionadas.   

TERCERO.     NOTIFÍQUESE  del  contenido de esta providencia, por el medio más expedito, al  peticionario.   

III.   RESPUESTAS  DE  LAS   ENTIDADES  ACCIONADAS.   

    

1. Juzgado  4º  Administrativo  de  Neiva.     

El  Juzgado  4º  Administrativo  de  Neiva  contestó  la  acción  de tutela oponiéndose por cuanto, a su juicio, la misma  se  dirige realmente es contra la sentencia proferida el 31 de enero de 2005 por  el  Tribunal  Administrativo  del  Huila,  lo  cual  la  hace  improcedente  por  extemporánea.   

Agrega  que  ni  siquiera se podrán formular  excepciones  dentro  de  un  proceso  ejecutivo  que tiene como título un fallo  judicial,   hechos  tales  como:  “vulneraciones  al  debido  proceso,  notificaciones, debates probatorios u otros que debieron tener  origen  en  su  escenario natural cual fue el proceso origen del fallo judicial,  título  ejecutivo (que para este caso es la acción de repetición); así lo ha  venido planteando la jurisprudencia del Consejo de Estado…”.   

    

1. Tribunal   Administrativo   del  Huila.     

El Magistrado Enrique Dussán Cabrera se opuso  a la acción de tutela con base en los siguientes argumentos.   

El  accionante no fue vinculado en el proceso  ordinario  adelantado  por  Luis  Fernando  Polanía  contra el Departamento del  Huila   –   Contraloría  Departamental-  porque  conforme  la  interpretación legal y jurisprudencial en  ese  momento  vigente,  quien  representaba  a  la  mencionada  entidad  era  el  Gobernador    del    Departamento    y    fue    dicho   ente   territorial   el  demandado.   

Agrega  que  “el  actor  de  la  tutela en el hecho 5 de su libelo confiesa que conoció el asunto  cuando  se  le  pidieron  los  antecedentes  administrativos, y tal petición es  anterior  a  la  fijación  en  lista del asunto, por lo que desde aquel momento  pudo  hacerse  parte en el proceso ordinario de conformidad con el numeral 5 del  artículo 207 del CCA”.   

Finalmente   señala   que  “respecto    a    que   el   Tribunal   de   Descongestión   aplicó  retroactivamente  la  ley  678 de 2001, tal aseveración no corresponde a lo que  la  sentencia  muestra  por  cuanto  lo primero que hace la sala de decisión es  expresar,  precisamente,  que los hechos ocurrieron antes de la mencionada ley y  expone las normas aplicables al caso”.   

IV. PRUEBAS.  

Obran en el expediente las siguientes pruebas  documentales:   

– Petición de amparo.  

– Fallos de instancia.  

–  Respuestas  de  las  autoridades públicas  accionadas.   

–  Fotocopias  de  las  decisiones judiciales  acusadas.   

V. CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. Competencia  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  por  los  artículos  86  y  241-9  de  la Constitución Política, en concordancia con lo  establecido  en  el  Auto  100  de 2008, esta Sala es competente para decidir la  presente acción de tutela.   

2. Problema jurídico planteado.  

En  el  presente  caso  se  trata  de  un  ex  Contralor  Departamental  del  Huila,  a  quien  actualmente  se  le adelanta un  proceso  ejecutivo,  cuyo título lo constituye una sentencia judicial proferida  al término de una acción de repetición dirigida en su contra.   

Los  hechos  del  proceso se remontan al 4 de  agosto  de 1997, fecha en la cual el Tribunal Administrativo del Huila profirió  sentencia  declarando  la nulidad del acto administrativo de desvinculación del  señor  Polanía,  antiguo  empleado de la Contraloría Departamental, ordenando  su   reintegro   al   igual   que   el   pago  de  los  respectivos  salarios  y  prestaciones.   

Como  consecuencia  del  fallo  condenatorio  contra  la  Contraloría Departamental, el 1º de julio de 1999, la Gobernación  del Huila promovió acción de repetición contra el accionante.   

El  peticionario  asegura que “tan  sólo  hasta  el 18 de junio de 2002, mediante la notificación  de  la demanda de repetición, mi prohijado logró enterarse de que ya se había  declarado  la  nulidad de la resolución No. 873 de agosto 14 de 1989 y que como  consecuencia  de  ello,  se pretendía su responsabilidad patrimonial. Ante esta  situación  contestó  la  demanda  y  participó  activamente  presentando  sus  alegatos  de  conclusión  dentro de todo el trámite de repetición”.   

El   31  de  enero  de  2005,  el  Tribunal  Administrativo   del   Huila   declaró   la   responsabilidad  patrimonial  del  peticionario,  “con fundamento en la parte motiva de  la  decisión del 4 de agosto de 1997”, es decir, del  fallo  de  la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento del derecho. En efecto,  “consideró  el  Tribunal que operaba la presunción  de  dolo  frente  a  la actuación del ex Contralor Departamental, pues admitió  que  no  era  necesario  que  existiera  una  condena  del  funcionario  para la  procedencia  de la demanda de repetición, sino que simplemente podía deducirse  de  la  lectura  de  la  sentencia  o de las circunstancias del pago”.   

Asegura  el  accionante  que  “la  anterior  decisión  se  tomó  en  ese  sentido,  pese a que el  Tribunal  conocía  que  la presunción de dolo no estaba vigente para la época  de  los  hechos,  pues ésta se encuentra contenida en el artículo 5º, numeral  1º  de  la  Ley  678  de  2001,  la  cual  entró  a regir 2 años después del  fallo”.   

Con  base  en  los  anteriores  hechos,  el  accionante  solicita  que  se  deje  sin efectos la decisión del 31 de enero de  2005,  proferida  por  el Tribunal Administrativo del Huila, mediante la cual se  le  declaró  responsable  patrimonialmente,  y  que  en consecuencia, se de por  terminado el proceso ejecutivo que se adelanta en su contra.   

Para  tales  efectos  la  Sala  reiterará su  jurisprudencia  acerca  de  (i)  las causales genéricas de procedibilidad de la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales;  (ii)  el requisito de la  inmediatez  en  materia  de  acción de tutela contra providencias judiciales; y  (iii) resolverá el caso concreto.   

3. Causales genéricas de procedibilidad de la  acción  de  tutela  contra providencias judiciales. Evolución jurisprudencial.  Reiteración.   

Procede esta Sala de Revisión a estudiar las  líneas  jurisprudenciales  que  ha  desarrollado  esta Corporación1 en torno a lo  que  en  los  primeros años se denominó vías de hecho y que posteriormente se  calificó  como  causales  de  procedibilidad  de  la  acción  de tutela contra  providencias judiciales.   

La  Corte  Constitucional, mediante sentencia  C-543  de  1992,  declaró  inexequibles  los artículos 11, 12 y 40 del Decreto  2591  de  1991, los cuales regulaban el ejercicio de la acción de tutela contra  providencias  judiciales. La Sala Plena de la misma adoptó dicha decisión tras  considerar  que  las  disposiciones referidas contravenían la Carta Fundamental  en  tanto  eran  contrarias  al principio de autonomía funcional de los jueces,  afectaban   la   estructura   descentralizada  y  autónoma  de  las  diferentes  jurisdicciones,  lesionaban  en  forma  grave  la  cosa  juzgada  y la seguridad  jurídica y el interés general.   

No  obstante,  la  doctrina  acogida por esta  misma  Corte  ha  determinado que la acción de tutela resulta procedente cuando  se   pretenda  proteger  los  derechos  constitucionales  fundamentales  de  las  personas  que se hayan visto amenazados o vulnerados mediante defectos que hagan  procedente  la  acción  de  tutela por parte de las autoridades públicas y, en  particular, de las autoridades judiciales.   

En  sentencia  T-231 de 1994 se establecieron  cuáles  eran  los defectos que hacían posible la procedencia excepcional de la  solicitud  de  tutela  contra  providencias  judiciales  por configurar vías de  hecho.  Dicho fallo estableció que estos defectos eran: (i) defecto sustantivo,  que  se  produce  cuando  la  decisión  controvertida  se  funda  en  una norma  indiscutiblemente  inaplicable;  (ii)  defecto  fáctico, que tiene lugar cuando  resulta  indudable  que  el  juez  carece de sustento probatorio suficiente para  proceder  a  aplicar el supuesto legal en el que se sustenta la decisión; (iii)  defecto  orgánico,  se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la  providencia  impugnada, carece, absolutamente, de competencia para ello; y, (iv)  defecto  procedimental  que  aparece  en  aquellos  eventos en los que se actuó  completamente  al margen del  procedimiento establecido.   

En sentencia T-327 de 1994, la Corte precisó  los  requisitos  que  deben  ser  verificados  en  cada  caso  concreto a fin de  determinar  la  procedencia  de  la tutela contra una actuación judicial. Estos  deben  ser,  de  conformidad con la jurisprudencia: (i) que la conducta del juez  carezca  de  fundamento  legal;  (ii)  que  la actuación obedezca a la voluntad  subjetiva  de la autoridad judicial; (iii) que conlleve la vulneración grave de  los  derechos  fundamentales;  y,  (iv)  que no exista otro mecanismo de defensa  judicial,   o   que  de  existir,  la  tutela  sea  interpuesta  como  mecanismo  transitorio  a fin de evitar un perjuicio irremediable; o que, de la valoración  hecha  por  el  juez constitucional surja que el otro mecanismo de defensa no es  eficaz    para    la   protección   del   derecho   fundamental   vulnerado   o  amenazado2.   

Posteriormente, en sentencia T-462 de 2003 se  elaboró  una  clara  clasificación  de  las  causales  de procedibilidad de la  acción.  En  dicho  fallo,  la  Sala  Séptima  de  Revisión  indicó que este  mecanismo  constitucional  resulta  procedente  únicamente en aquellos casos en  los  cuales,  con ocasión de la actividad jurisdiccional, se vean afectados los  derechos  fundamentales  al  verificar  la  ocurrencia  de uno de los siguientes  eventos:  (i)  defecto  sustantivo,  orgánico  o  procedimental,  (ii)  defecto  fáctico,  (iii)  error inducido, (iv) decisión sin motivación, (v) violación  directa   de   la   Constitución   y,   (vi)  desconocimiento  del  precedente.   

De conformidad con lo anterior, la acción de  tutela  es  el  mecanismo  idóneo  para  restablecer los derechos fundamentales  conculcados  mediante  una  decisión  judicial, en principio, cuando se cumplan  los      siguientes     requisitos     generales3:   

a.  Que  la  cuestión  que  se discute tenga  relevancia  constitucional, pues el juez constitucional no puede analizar hechos  que  no  tengan  una  clara  y  marcada  importancia  constitucional  so pena de  involucrarse en asuntos que corresponden a otras jurisdicciones.   

b. Que no exista otro medio de defensa eficaz  e   inmediato   que   permita   precaver   la   ocurrencia   de   un   perjuicio  irremediable4.  De  allí  que  sea  un deber del actor agotar todos los recursos  judiciales   ordinarios   para   la   defensa  de  sus  derechos  fundamentales.   

c.  La  verificación  de  una  relación  de  inmediatez  entre  la  solicitud de amparo y el hecho vulnerador de los derechos  fundamentales,  bajo los principios de razonabilidad y proporcionalidad. En este  último  caso,  se  ha  determinado  que  no  es procedente la acción de tutela  contra   sentencias   judiciales,   cuando  el  transcurso  del  tiempo  es  tan  significativo  que  sería  desproporcionado  un  control  constitucional  de la  actividad judicial, por la vía de la acción de tutela.   

d.  Cuando  se  presente  una  irregularidad  procesal,  ésta  debe  tener  un efecto decisivo o determinante en la sentencia  que afecta los derechos fundamentales del actor.   

e.  El  actor debe identificar los hechos que  generaron  la  vulneración  de  sus  derechos  fundamentales,  y  éstos debió  alegarlos en el proceso judicial, si hubiese sido posible.   

f.  Que  no se trate de sentencias de tutela,  porque  la  protección  de  los  derechos fundamentales no puede prolongarse de  manera indefinida.   

Así mismo, se han estructurado los requisitos  especiales         de         procedibilidad5 de la acción de tutela contra  providencias  judiciales,  los  cuales  se relacionan con el control excepcional  por  vía  de  tutela  de  la  actividad  judicial,  y  están asociados con las  actuaciones   judiciales   que   conllevan   una  infracción  de  los  derechos  fundamentales.  En  efecto,  en  la  sentencia  C-590  de  2005 se redefinió la  teoría de los defectos, así:   

a.   Cuando  el  funcionario  judicial  que  profirió    la    sentencia    impugnada   carece   de   competencia,   defecto  orgánico.   

b.  Defecto procedimental, se presenta cuando  la   violación   de   la   Constitución  y  la  afectación  de  los  derechos  fundamentales  es  consecuencia  del desconocimiento de normas de procedimiento.   

c.  Cuando  la  vulneración  de los derechos  fundamentales  se presenta con ocasión de problemas relacionados con el soporte  probatorio  de los procesos, como por ejemplo cuando se omiten la práctica o el  decreto  de  las  pruebas,  o cuando se presenta una indebida valoración de las  mismas  por  juicio  contraevidente  o porque la prueba es nula de pleno derecho  (defecto fáctico).   

e.  Cuando  la  providencia judicial presenta  graves  e  injustificados  problemas en lo que se refiere a la decisión misma y  que   se   contrae   a   la  insuficiente  sustentación  o  justificación  del  fallo.   

f.  Defecto  material o sustantivo se origina  cuando  se  decide  con  base  en normas inexistentes o inconstitucionales o que  presentan   una   evidente   contradicción   entre   los   fundamentos   y   la  decisión.   

g. Desconocimiento del precedente, esta causal  se  presenta,  por  ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance  de  un  derecho  fundamental  y  el  juez  ordinario  aplica  una  ley limitando  sustancialmente  dicho  alcance.  Debe  tenerse  en  cuenta  que  el  precedente  judicial  está  conformado  por  una  serie  de pronunciamientos que definen el  alcance  de  los  derechos  fundamentales mediante interpretaciones pro   homine,   esto   es,  aplicando  la  interpretación  que  resulte  mas  favorable  a  la protección de los derechos  fundamentales.   

Lo  anterior  no  es  obstáculo  para que en  virtud  de  los  principios  de autonomía e independencia de la labor judicial,  los  jueces  de  tutela  puedan apartarse del precedente constitucional, pero en  tal  evento  tendrán  la  carga  argumentativa, es decir, deberán señalar las  razones  de  su  decisión  de  manera clara y precisa para resolver el problema  planteado.   

En relación a la aplicación del precedente,  esta  Sala  de  Revisión  en  sentencia  T-158  de  2006 señaló: “Por  ello,  la  correcta  utilización  del  precedente  judicial  implica  que  un caso pendiente de decisión debe ser fallado de conformidad con  el(los)  caso(s)  del  pasado, sólo (i) si los hechos relevantes que definen el  caso  pendiente de fallo son semejantes a los supuestos de hecho que enmarcan el  caso  del pasado, (ii) si la consecuencia jurídica aplicada a los supuestos del  caso  pasado,  constituye  la  pretensión del caso presente y (iii) si la regla  jurisprudencial  no  ha  sido  cambiada o ha evolucionado en una distinta o más  específica    que    modifique    algún    supuesto    de    hecho   para   su  aplicación.”   

Por  último,  cabe  destacar  que  sólo el  desconocimiento   de  los  precedentes  sentados  por  la  Sala  Plena  de  esta  Corporación  puede  dar  lugar a una nulidad de un fallo de tutela adoptado por  una  Sala  de  revisión  por la causal de cambio de jurisprudencia, tal como ha  manifestado  de manera reiterada esta Corte, de allí que, si bien la Sala Plena  puede,  excepcionalmente,  por razones de justicia material y adecuación de sus  fallos   a   los   cambios  históricos  y  sociales,  modificar  un  precedente  constitucional,    tal    decisión   le   está   vedada   a   las   Salas   de  Revisión7.   

h. Cuando la decisión del juez se fundamenta  en  la  interpretación  de  una  disposición  en  contra de la Constitución o  cuando  el  juez  se  abstiene  de aplicar la excepción de inconstitucionalidad  ante  una  violación  manifiesta  de  la  Constitución siempre que se presente  solicitud   expresa  de  su  declaración,  por  alguna  de  las  partes  en  el  proceso8.   

La    aplicación    de   esta   doctrina  constitucional,  tiene  un  carácter  eminentemente excepcional, por virtud del  principio  de  independencia  de  la administración de justicia y del carácter  residual   de   la   acción  de  tutela.  Por  esta  razón,  las  causales  de  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela contra providencias judiciales deben  estar  presentes  en  forma  evidente y ser capaces de desvirtuar la juridicidad  del    pronunciamiento    judicial    objeto    de   cuestionamiento9.   

Además de lo anterior, para que la solicitud  de  amparo  sea  procedente  en  estos casos, debe darse cumplimiento al mandato  según  el  cual  ésta sólo procede en ausencia de un mecanismo alternativo de  defensa  judicial,  o  para  efectos de evitar un perjuicio irremediable. En las  sentencias  T-639  de  2003  y  T-996  de  2003,  esta Corporación resumió los  requisitos  de  tipo  formal  para  la  procedencia  de  la  acción  de tutela,  así:   

“a)  Es  necesario  que  la  persona  haya  agotado  todos los mecanismos de defensa previstos en el proceso dentro del cual  fue  proferida  la decisión que se pretende controvertir mediante tutela.   Con  ello  se  pretende  prevenir  la  intromisión  indebida  de  una autoridad  distinta  de  la  que  adelanta  el  proceso  ordinario,  que  no  se  alteren o  sustituyan  de  manera  fraudulenta  los mecanismos de defensa diseñados por el  Legislador,  y  que  los  ciudadanos  observen  un  mínimo  de diligencia en la  gestión  de  sus  asuntos,  pues no es ésta la forma de enmendar deficiencias,  errores  o  descuidos,  ni de recuperar oportunidades vencidas al interior de un  proceso judicial.   

“b)  Sin  embargo,  puede ocurrir que bajo  circunstancias  especialísimas,  por  causas  extrañas  y  no  imputables a la  persona,  ésta  se  haya  visto  privada  de  la  posibilidad  de  utilizar los  mecanismos  ordinarios  de  defensa dentro del proceso judicial, en cuyo caso la  rigidez   descrita   se   atempera   para   permitir   la   procedencia   de  la  acción.     

“c) Finalmente, existe la opción de acudir  a  la  tutela contra providencias judiciales como mecanismo transitorio a fin de  evitar  un  perjuicio  irremediable. Dicha eventualidad se configura cuando para  la  época  de presentación del amparo aún está pendiente alguna diligencia o  no  han  sido  surtidas las correspondientes instancias, pero donde es necesaria  la   adopción   de   alguna  medida  de  protección,  en  cuyo  caso  el  juez  constitucional       solamente       podrá       intervenir      de      manera  provisional.”   

4. El requisito de la inmediatez en materia de  acción   de   tutela  contra  providencias  judiciales.   Reiteración  de  jurisprudencia.   

La  Corte  Constitucional  ha considerado de  manera  constante  que,  si  bien  la acción de tutela puede ser interpuesta en  cualquier  tiempo,  es  decir,  que no existe realmente un término de caducidad  para  la  presentación  de  la  misma,  igualmente  ha  estimado  que,  dada su  naturaleza  cautelar,  la  petición  de  amparo  debe  ser  elevada en un plazo  razonable,   dentro   del  cual  se  presuma  que  la  afectación  del  derecho  fundamental es inminente y realmente produce un daño palpable.   

Sobre  dicho  particular, valga citar algunas  consideraciones  de la primera sentencia que abordó de fondo el tema, la SU-961  de 1999:   

“La posibilidad de interponer la acción de  tutela  en  cualquier  tiempo  significa  que no tiene término de caducidad. La  consecuencia  de  ello  es  que el juez no puede rechazarla con fundamento en el  paso  del tiempo y tiene la obligación de entrar a estudiar el asunto de fondo.  Sin  embargo,  el  problema  jurídico que se plantea en este punto es: ¿quiere  decir  esto  que  la  protección  deba  concederse sin consideración al tiempo  transcurrido  desde  el momento en que ha tenido lugar la violación del derecho  fundamental?   

Las  consecuencias  de  la  premisa inicial,  según  la  cual la tutela puede interponerse en cualquier tiempo, se limitan al  aspecto  procedimental  de  la  acción,  en  particular a su admisibilidad, sin  afectar  en lo absoluto el sentido que se le deba dar a la sentencia.  Todo  fallo  está determinada por los hechos, y dentro de estos puede ser fundamental  el   momento   en  el  cual  se  interponga  la  acción,  como  puede  que  sea  irrelevante.   

(…)  

Si   el   elemento  de  la  inmediatez  es  consustancial  a  la  protección  que  la  acción brinda a los derechos de los  ciudadanos,   ello   implica   que   debe   ejercerse  de  conformidad  con  tal  naturaleza.    Esta   condiciona   su  ejercicio  a  través  de  un  deber  correlativo: la interposición oportuna y justa de la acción.   

(…)  

Si la inactividad del accionante para ejercer  las  acciones  ordinarias,  cuando éstas proveen una protección eficaz, impide  que  se  conceda  la acción de tutela, del mismo modo, es necesario aceptar que  la  inactividad  para  interponer  esta  última  acción  durante  un  término  prudencial,  debe  llevar  a  que  no se conceda.  En el caso en que sea la  tutela  y  no  otro medio de defensa el que se ha dejado de interponer a tiempo,  también   es   aplicable  el  principio  establecido  en  la  Sentencia  arriba  mencionada  (C-543/92),  según  el  cual  la falta de ejercicio oportuno de los  medios  que  la  ley  ofrece  para  el  reconocimiento  de sus derechos no puede  alegarse  para beneficio propio, máxime en los casos en que existen derechos de  terceros involucrados en la decisión.”   

Posteriormente,  en  sentencia T-684 de 2003  esta   Corte   estableció   algunas   reglas   para  la  determinación  de  la  procedibilidad   de   la   acción   de   tutela   respecto   al   principio  de  inmediatez:   

“La   Corte   Constitucional   en  otras  oportunidades  ha  fijado  la  regla  según la cual la tutela debe interponerse  dentro   de  un  plazo  razonable.  La  razonabilidad  del  término  no  se  ha  establecido  a  priori, sino que serán las circunstancias del caso concreto las  que  la  determinen.  Sin  embargo,  se  ha indicado que deben tenerse en cuenta  algunos  factores  para  analizar la razonabilidad del término: 1) si existe un  motivo  válido  para  la inactividad de los accionantes; 2) si esta inactividad  injustificada  vulnera el núcleo esencial de los derechos de terceros afectados  con  la decisión y 3) si existe un nexo causal entre el ejercicio inoportuno de  la  acción  y la vulneración de los derechos de los interesados”10   

En este orden de ideas, la razonabilidad del  término   de   presentación   de  la  acción  de  tutela  dependerá  de  las  circunstancias   del   caso  concreto,  sin  que  resulte  posible  establecerlo  a  priori. En tal sentido, en  sentencia T- 1140 de 2005 consideró lo siguiente:   

En relación con la presentación de acciones  de  tutela  contra  providencias  judiciales,  la  Corte  ha  considerado que el  mencionado  término  debe  ser entendido de manera estricta. En tal sentido, en  la    citada    sentencia   T-   1140   de   2005   consideró   la   Corte   lo  siguiente:   

“De  lo  anterior,  puede inferirse que la  razonabilidad  del  término  de  interposición  de  la  acción de tutela debe  estudiarse   en  cada  caso  concreto.  Sin  embargo,  tratándose  de  procesos  judiciales  y  de  providencias  ejecutoriadas, el juicio sobre la razonabilidad  del  término  ha  de  ser  riguroso  en comparación con los otros casos que se  llevan  ante la justicia constitucional. En efecto, en este caso debe analizarse  las  posibilidades  de  defensa  en el mismo proceso judicial, la diligencia del  accionante  en el mismo, y los posibles derechos de terceros que se han generado  por el paso del tiempo.   

Así  mismo, la Corte en sentencia T- 587 de  2007  estimó  que  la  acción  de  tutela  interpuesta  contra una providencia  carecía  de falta de inmediatez, como quiera que había transcurrido más de un  año desde la ejecutoria del fallo.   

Más  recientemente, esta Sala de Revisión,  en  sentencia  T-  322  de  2008  estimó  que,  al  momento de determinar si se  presentaba  el fenómeno de la inmediatez en materia de acción de tutela contra  providencias  judiciales, era necesario examinar los siguientes aspectos: (i) si  obra   en  el  expediente  prueba  alguna  que  justifique  la  inactividad  del  peticionario  en  cuestionar  en  sede  de  amparo  la  constitucionalidad de la  providencia;  (ii) si se está en presencia de un sujeto de especial protección  o  de  una persona que se encontrase en una situación de especial indefensión;  y (iii) la existencia de un plazo razonable.   

5. Análisis del caso concreto.  

En el caso concreto, como se ha explicado, se  trata  de un antiguo Contralor Departamental del Huila, contra quien se adelanta  actualmente  un  proceso  ejecutivo,  cuyo  título  lo constituye una sentencia  judicial  proferida  al  término  de  una acción de repetición dirigida en su  contra.   

El  peticionario  aduce  que,  a lo largo del  proceso   de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho  que  inició  un   trabajador  de  la  Contraloría, a quien aquél había declarado insubsistente,  se  omitió  notificarle  la  admisión de la demanda, y que en consecuencia, no  pudo ejercer su derecho de defensa.   

Posteriormente,   el   día   4   de   agosto   de   1997,  el  Tribunal  Administrativo  del  Huila  profirió  sentencia  declarando la nulidad del acto  administrativo  de  desvinculación  del  mencionado exfuncionario, ordenando su  reintegro   al   igual   que   el   pago   de   los   respectivos   salarios   y  prestaciones.   

Como  consecuencia  del  fallo  condenatorio  contra  la  Contraloría Departamental, el 1º de julio de 1999, la Gobernación  del Huila promovió acción de repetición contra el accionante.   

El  accionante  asegura  que  “tan   sólo  hasta  el  18  de  junio  de  2002,  mediante  la  notificación  de  la  demanda de  repetición,  mi  prohijado  logró  enterarse  de que ya se había declarado la  nulidad  de  la resolución No. 873 de agosto 14 de 1989 y que como consecuencia  de  ello,  se  pretendía  su  responsabilidad patrimonial. Ante esta situación  contestó  la  demanda  y  participó  activamente  presentando  sus alegatos de  conclusión    dentro   de   todo   el   trámite   de   repetición”.   

El  31  de enero de  2005, el Tribunal Administrativo del Huila declaró la  responsabilidad  patrimonial del peticionario, con fundamento en la parte motiva  de  la  decisión  del 4 de agosto de 1997, es decir, del fallo de la acción de  nulidad y restablecimiento del derecho.   

Con  base  en  los  anteriores  hechos,  el  accionante  solicita  que  se  deje  sin  efectos  la decisión del 31  de  enero  de  2005,  proferida por el  Tribunal  Administrativo  del Huila, mediante la cual se le declaró responsable  patrimonialmente,  y  que  en  consecuencia,  se  de  por  terminado  el proceso  ejecutivo que se adelanta en su contra.   

En primer lugar, si bien el demandante afirma  acusar  el  fallo  proferido  el  31  de enero de 2005  por el Tribunal Administrativo del Huila, al igual que  el  actual  proceso ejecutivo que se adelanta en su contra, lo cierto es que sus  argumentaciones  se enderezan realmente a cuestionar la constitucionalidad de la  sentencia  proferida,  por  la  misma  autoridad  judicial, el día 4   de   agosto  de  1997,  es  decir,  la  providencia  mediante  la cual se declaró la nulidad del acto administrativo de  desvinculación  del  exfuncionario  de la Contraloría Departamental del Huila,  ordenando  su  reintegro  al  igual  que  el  pago de los respectivos salarios y  prestaciones.   

En   efecto,   téngase   presente  que  el  peticionario   alega   que   jamás  fue  vinculado  al  proceso  de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho  seguido  contra  la resolución mediante la cual  había  declarado  insubsistente  al  funcionario Polanía. Es más, asegura que  sólo  se  enteró  de  lo  sucedido  el día “18 de  junio  de 2002, mediante la notificación de la demanda  de  repetición”,  proceso  durante el cual reconoce  haber  ejercido  plenamente su derecho de defensa. Es más, en varios apartes de  su  petición  de  amparo,  el  accionante cuestiona la valoración de la prueba  testimonial  realizada  por el Tribunal Administrativo del Huila en el curso del  proceso  adelantado  contra la resolución de declaratoria de insubsistencia del  antiguo funcionario de la Contraloría Departamental.   

En  este  orden de ideas, resulta evidente la  ausencia  de  inmediatez  de  la  acción  de  tutela presentada, por cuanto han  transcurrido  más  de seis (6) años desde el momento en que el peticionario se  enteró  del  contenido  de  la  sentencia  proferida al término del proceso de  nulidad y restablecimiento del derecho.   

En  segundo  lugar,  en cuanto a la sentencia  proferida   el   31  de  enero  de  2005  por  el  Tribunal  Administrativo  del  Huila,  mediante la cual, al  término   de  una  acción  de  repetición,  se  declaró  la  responsabilidad  patrimonial  del  peticionario,  decisión  que es cuestionada por el accionante  por    la    presencia   de   un   supuesto   defecto  sustantivo,  pues “dio como  cierto  la  presencia  del DOLO utilizando la parte motiva de la sentencia del 4  de    agosto    de   1997,   proferida   por   el   mismo   Tribunal”,    la  Sala  encuentra  que  igualmente  se  presenta  una  ausencia de inmediatez.   

En  efecto,  (i)  no  obra  en el expediente  prueba  alguna  que  justifique la inactividad del peticionario en cuestionar en  sede  de  amparo  la constitucionalidad de la providencia; (ii) tampoco se está  en  presencia  de  un  sujeto  de  especial  protección o de una persona que se  encontrase  en  una situación de especial indefensión; y (iii) ha transcurrido  un  plazo  suficiente  durante  el  cual  se  debió haber intentado la acción,  concretamente,   casi   dos  años,  teniendo  en  cuenta  que  sólo  hasta  el  28  de  enero  de  2008  se  presentó  ante  el  Consejo  de Estado acción de tutela contra los magistrados  del  Tribunal  Administrativo  del  Huila  por  violación  al derecho al debido  proceso.   

Así  las cosas, la Sala de Revisión negará  el  amparo  solicitado  por  el  señor  Luis  Humberto Tovar Trujillo contra el  Tribunal  Administrativo del Huila, la Sala de Descongestión del mismo Tribunal  y el Juzgado Cuarto Administrativo de Neiva.   

VI.  DECISIÓN.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Novena de  Revisión  de  Tutelas  de  la  Corte  Constitucional, administrando justicia en  nombre del pueblo y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE   

Primero.  LEVANTAR  los términos para fallar.   

Segundo.  NEGAR  el  amparo  solicitado  por  el  señor  Luis  Humberto Tovar  Trujillo  contra el Tribunal Administrativo del Huila, la Sala de Descongestión  del mismo Tribunal y el Juzgado Cuarto Administrativo de Neiva.   

Tercero.   Por  Secretaría  líbrese  la  comunicación prevista en el artículo 36 del Decreto  2591 de 1.991.   

Cuarto. ARCHÍVESE el  expediente.   

Notifíquese, comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1 Ver  sentencias  T-958  de  2005  y  T-389  de  2006  proferidas  por  esta  Sala  de  Revisión.   

2 Ver  sentencia T-951 y T-1216 de 2005, entre otras.   

3  En  esta oportunidad la Sala reitera la sentencia  C-590 de 2005.   

4  Sentencia T-698 de 2004.   

5 Esta  clasificación  se estableció a partir de la sentencia T-441 de 2003, reiterada  en  las  sentencias  T-461 de 2003, T-589 de 2003, T-606 de 2004, T-698 de 2004,  T-690 de 2005, entre otras.   

6 Ver  sentencia SU-014 de 2001.   

7 Ver  Auto A-330 de 2006.   

8  Al  respecto  pueden  consultarse  las  sentencias  SU-1184  de  200,  T-522 de 2001  y    T-1265 de 2000.   

9   Sentencia T-933 de 2003, entre otras.   

10 En  esta misma línea se encuentra la sentencia T-1229 de 2000.     

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