T-457-09

Tutelas 2009

    Sentencia T- 457-09  

Referencia: expediente T-2189882  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Fanny  Ramírez  de  Díaz  en calidad de agente oficiosa de Jesús María Díaz Rueda,  contra ECOPETROL S.A.   

Magistrado Ponente:  

Dr.  LUIS  ERNESTO VARGAS  SILVA   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de julio de dos mil  nueve (2009).   

La  Sala  Tercera  de  Revisión  de la Corte  Constitucional    integrada   por   los   Magistrados  LUIS  ERNESTO  VARGAS  SILVA,  MAURICIO  GONZÁLEZ  CUERVO  y GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO, en ejercicio de sus  competencias  constitucionales  y legales, específicamente las previstas en los  artículos  86  y  241  numeral  9 de la Constitución Política y en el Decreto  2591 de 1991, profiere la siguiente:   

SENTENCIA   

Dentro del proceso de revisión de los fallos  dictados  por el Juzgado Décimo Administrativo del Circuito de Bucaramanga y el  Tribunal  Administrativo  de  Santander,  que  resolvieron  la acción de tutela  promovida  por  Fanny Ramírez de Díaz, en calidad de agente oficiosa de Jesús  María Díaz Rueda, contra ECOPETROL S.A.   

     

I. ANTECEDENTES    

El  22  de octubre de 2008, Fanny Ramírez de  Díaz,  actuando  en  calidad  de  agente oficiosa de Jesús María Díaz Rueda,  interpuso  acción de tutela ante el Juzgado Décimo Administrativo del Circuito  de  Bucaramanga  contra  ECOPETROL  S.A., por considerar vulnerados los derechos  fundamentales  de  su  representado a la vida, la dignidad humana, la integridad  física,  al  debido  proceso  y  la  protección  especial a las personas de la  tercera edad.   

Fundamentó    su    acción    en    los  siguientes:   

1. Hechos:  

     

1. La  accionante  sostiene  que  su  cónyuge,  señor  Jesús  María  Díaz  Rueda,  quien  tiene 77 años de edad,  padece   las   siguientes   enfermedades:  cáncer  de  próstata,  fibrilación  auricular    crónica,    cardiopatía   isquémica,   hipertensión   arterial,  anticoagulación  crónica,  enfermedad  pulmonar obstructiva crónica, síncope  neurocardiogénico,  síndrome de apnea/hipopnea obstructiva del sueño severo y  trombosis de arteria no especificada.     

     

1. Señala que el 30 de septiembre de  1976, su cónyuge se desvinculó laboralmente de ECOPETROL S.A.     

1. Indica que mediante la Resolución  No.  006 del 18 de diciembre de 1981, ECOPETROL S.A. resolvió reconocer a favor  de  su  cónyuge  pensión  vitalicia  de  jubilación desde el 16 de octubre de  1981, en cuantía de $16.506.60 pesos mensuales.     

     

1. Afirma  que  de conformidad con lo  dispuesto  en  los  decretos  3135  de  1968  y  1848 de 1969, la cuantía de la  pensión  anotada  correspondió “al 75% del promedio  de  los  salarios  y  primas  de  toda  especie devengados en el último año de  labores”,   es  decir,  en  1976,  y  no  al  valor  actualizado para  el año 1981.     

     

1. Manifiesta que en la actualidad, el  monto  de  dicha  pensión  es de $902.850 pesos mensuales. Al respecto, explica  que  debido  a  que  esa  suma  de  dinero  no  les  alcanza para satisfacer sus  necesidades  básicas,  su  cónyuge  solicitó  un  crédito de consumo ante la  Corporación  de  Trabajadores  de  ECOPETROL S.A., CAVIPETROL, entidad que para  satisfacer  la  deuda,  mensualmente descuenta de la pensión en comento la suma  de $400.000 pesos.     

     

1. Sostiene que el único ingreso de su  cónyuge,  de  quien  ella depende económicamente pues tiene 73 años de edad y  no  disfruta  de  una  pensión de vejez, es su pensión de jubilación. En este  sentido,  indica que de conformidad con el costo que deben pagar por concepto de  arriendo,    servicios   públicos,   alimentación,   transporte   y   pañales  desechables para su cónyuge,  sus gastos mensuales son de $1.320.000 pesos.     

1.7   Por último, señala que el 11 de  marzo  de  2004,  el  22  de  diciembre  de  2006, el 16 de enero de 2007, 22 de  noviembre  de  2007  y  11  de  diciembre  de  2007,  su cónyuge solicitó ante  ECOPETROL  S.A.  la  indexación  de  su  mesada  pensional.  Sostiene  que,  no  obstante,  “la empresa se ha negado sistemáticamente  a  su concesión, alegando razones como que las sentencias de constitucionalidad  tienen  efectos  hacia  el  futuro;  o  que la indexación excluye las pensiones  extralegales;  o  basada  en el amparo de la propiedad privada y de los derechos  adquiridos”.    

2. Solicitud de tutela  

Por  lo  anterior,  y  al  considerar  que la  negativa  de  la  entidad  accionada  frente a la solicitud de indexación de la  pensión  que devenga su cónyuge vulnera gravemente sus derechos fundamentales,  Fanny  Ramírez  de  Díaz,  actuando  en  calidad  de agente oficiosa de Jesús  María  Díaz  Rueda, solicitó ante el juez de instancia que ordene a ECOPETROL  S.A.  “la indexación de la primera mesada pensional  y  [que] se reliquiden las que  posteriormente  se  causaron y se pagaron, actualizada con base en la variación  del  índice de precios al consumidor IPC certificada por el DANE, a favor de mi  anciano  cónyuge  Jesús  María  Díaz  Rueda, persona de especial protección  constitucional.”     

3. Trámite de instancia  

3.1  La acción de tutela fue tramitada ante  el  Juzgado Décimo Administrativo del Circuito de Bucaramanga, el cual mediante  auto  del  día  23  de  octubre  de  2008 ordenó su notificación a la entidad  accionada.   

Respuesta de ECOPETROL S.A.  

3.2  Mediante  escrito  dirigido  al juez de  tutela  el  28 de octubre de 2008, ECOPETROL S.A., actuando por intermedio de su  apoderado  judicial, solicitó declarar la improcedencia de la acción de tutela  interpuesta.   

3.3 Para fundamentar su solicitud, la entidad  accionada  señaló  que  a  la  luz del numeral 1° del artículo 6 del Decreto  2591  de  1991, la presente acción de tutela es improcedente pues existen otros  medios  de defensa judicial para obtener el amparo de las pretensiones incoadas.  Al  respecto,  explicó que no existe prueba de que de no concederse la presente  acción   de   tutela,  se  cause  un  perjuicio  irremediable  a  los  derechos  fundamentales de Jesús María Díaz Rueda.   

3.4  En  el  mismo  sentido,  señaló que la  presente  acción  de  tutela tampoco satisface el requisito de inmediatez, toda  vez  que la prestación económica en cuestión fue reconocida a favor de Jesús  María  Díaz  hace  más  de  27  años.  Sobre este punto, la entidad agregó:  “[E]l  actor  dejó  pasar  demasiado  tiempo  para  reclamar  la  reliquidación de su pensión, tanto que ha transcurrido el tiempo  establecido  en  la  norma  para que opere la figura de la prescripción, que en  materia  laboral  ha  sido  establecida por la ley en tres (3) años, para ahora  impetrar  la  acción de tutela pretendiéndole otorgar un carácter de urgencia  del  que adolece, desconociendo las vías procesales establecidas para ello y su  término,  generándose una razón más para deprecar su improcedencia.”    

3.6  Por  último,  ECOPETROL  S.A. precisó:  “De  manera  alguna  puede pretenderse inculpar a mi  poderdante,  por  el bajo monto que efectivamente recibe el señor Jesús María  [Díaz] Rueda, por cuanto por  su  propia voluntad, adquirió compromisos económicos con entidades financieras  a  las  que  autorizó  para descontar de su mesada, las cuotas que amortizan su  deuda,  luego  es inaceptable el traslado que quiere hacer de su responsabilidad  a ECOPETROL S.A.”     

4.  Pruebas  relevantes  que  obran  en  el  expediente   

4.1  Copia  de  la  cédula de ciudadanía de  Jesús María Díaz Rueda (folio 13, cuaderno 2).   

4.2  Copia  de  la  cédula de ciudadanía de  Fanny Ramírez de Díaz (folio 14, cuaderno 2).   

4.3  Copia  de  la epicrisis de Jesús María  Díaz  Rueda,  expedida  por la Clínica Carlos Ardila Lülle, correspondiente a  la  atención  médica suministrada entre el 23 y 26 de diciembre de 2007 (folio  15, cuaderno 2).   

4.4   Copia   del   formato  “Control  de  suministros” expedido el 17  de  enero  de  2008, por la Regional de Servicios de Salud Oriental de ECOPETROL  S.A. a favor de Jesús María Díaz Rueda (folio 16, cuaderno 2).   

4.5   Copia   del   formato   “Consulta  externa” expedido, el 26 de  agosto  de  2008,  por  ECOPETROL  S.A.,  correspondiente a la atención médica  suministrada a Jesús María Díaz Rueda (folio 17, cuaderno 2).   

4.6   Copia   del   formato   “Consulta  externa”  expedido el 19 de  agosto  de  2008,  por  ECOPETROL  S.A.,  correspondiente a la atención médica  suministrada a Jesús María Díaz Rueda (folio 17, cuaderno 2).   

4.7  Copia  del  documento “Recomendaciones  para  el tratamiento del síncope neurocardiogénico, expedido por la Fundación  Clínica  Shaio  y  dirigido  a  Jesús  María  Díaz Rueda (folio 19, cuaderno  2).   

4.8 Copia de la carta dirigida, el 2 de marzo  de  2007,  por  la Fundación Cardiovascular de Colombia al Departamento Médico  de   ECOPETROL   S.A.,   mediante   la   cual   le   informa   que  “Debido    al    cuadro   clínico   del   paciente   [Jesús   María   Díaz  Rueda]  y  a  la  anatomía   coronaria   del   mismo,  sugerimos  continuar  con  manejo  médico  supervisado  por  su cardiólogo tratante” (folio 20,  cuaderno 2).   

4.9      Copia      del      formato  “Consulta”  expedido, el  26   de   julio   de   2008,  por  la  Fundación  Cardiovascular  de  Colombia,  correspondiente  a la atención médica suministrada a Jesús María Díaz Rueda  (folio 21, cuaderno 2).   

4.10 Copia del diagnóstico médico dado, el 2  de  septiembre de 2008, por la Clínica Carlos Ardila Lülle, sobre el estado de  salud de Jesús María Díaz Rueda (folios 22 y 30, cuaderno 2).   

4.11  Copia del diagnóstico médico dado, el  26  de  junio  de 2008, por la Clínica Carlos Ardila Lülle, sobre el estado de  salud de Jesús María Díaz Rueda (folio 23, cuaderno 2).   

4.12  Copia de la historia clínica de Jesús  María  Díaz  Rueda, correspondiente a la atención médica suministrada por la  Fundación Clínica Shaio (folio 24, cuaderno 2).   

4.13 Copia de las fórmulas médicas expedidas  a  favor  de Jesús María Díaz Rueda, por su médico tratante (folios 25 y 26,  cuaderno 2).   

4.14 Copia del resultado de un examen médico  practicado  a   Jesús  María Díaz Rueda por el Instituto Neumológico de  Oriente S.A. el 12 de julio de 2008 (folios 27 a 29, cuaderno 2).   

4.15 Copia del resultado de un examen médico  practicado  a  Fanny Ramírez de Díaz por la sociedad Higuera Escalante el 2 de  diciembre de 2005 (folio 31, cuaderno 2).   

4.16 Copia del resultado de un examen médico  practicado  a  Fanny  Ramírez de Díaz por la sociedad Ayudas Diagnósticas San  Pío,  el  22  de  marzo  de  2007,  mediante  el  cual  se  indica  que  padece  “Osteoporosis  que  compromete  tanto  el  esqueleto  axial  como  apendicular  con  riesgo  alto  de presentar fracturas (folio 32, cuaderno 2).   

4.18   Copia   del   escrito  de  petición  presentado,  el  22  de  diciembre  de  2006,  por  Jesús  María Díaz Rueda a  ECOPETROL S.A. (folios 40 a 42, cuaderno 2).   

4.19 Copia de la respuesta dada por ECOPETROL  S.A.  al  escrito  de  petición  presentado, el 16 de enero de 2007, por Jesús  María Díaz Rueda (folios 43 a 45, cuaderno 2).   

4.20   Copia   del   escrito  de  petición  presentado,  el  21  de  diciembre  de  2007,  por  Jesús  María Díaz Rueda a  ECOPETROL S.A. (folios 46 a 47, cuaderno 2).   

4.21 Copia de la respuesta dada por ECOPETROL  S.A.  al escrito de petición presentado, el 22 de noviembre de 2007, por Jesús  María Díaz Rueda (folios 48 y 49, cuaderno 2).   

4.22  Copia de la Resolución No. 006 de 1981  “Por  la  cual  se  reconoce  una  pensión  de  jubilación”,  expedida por  ECOPETROL S.A. (folios 50 a 52, cuaderno 2).   

4.23 Copia de la respuesta dada por ECOPETROL  S.A.  al  escrito  de  petición  presentado, el 11 de marzo de 2004, por Jesús  María Díaz Rueda (folios 87 a 89, cuaderno 2).   

4.24 Copia de la sentencia proferida, el 4 de  junio  de  2007, por la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, Magistrado  Ponente  Francisco  Javier  Ricaurte  Gómez, Radicación No. 28044 (folios 90 a  100, cuaderno 2).    

II.  LAS SENTENCIAS QUE SE REVISAN   

    

1. Sentencia    de    primera  instancia     

1.1  En  sentencia del día 6 de noviembre de  2008,  el  Juzgado Décimo Administrativo del Circuito de Bucaramanga denegó el  amparo invocado.   

     

1. Para  el  efecto,  el  juez  de  instancia  sostuvo que de conformidad con las pruebas que obran en el expediente  de  tutela,  no  está demostrado que ECOPETROL S.A. haya vulnerado los derechos  fundamentales  de  Jesús María Díaz, “pues si bien  es  cierto [que] el accionante  ha  impetrado ante la accionada derechos de petición, también es cierto que no  está  sometida  a  tener  que  acceder positivamente a las pretensiones, y más  bien  se  aprecia  del  material  probatorio allegado por el demandante, que sí  obtuvo  respuesta  a  su  solicitud, donde claramente se exponen los motivos por  los  cuales  no  se  le  puede  conceder  la  pretensión,  al  igual  que se le  manifestaron  las  vías  jurídicas  con  que  cuenta  para  hacer efectiva tal  pretensión.”     

     

1. En  este  orden,  acogió  los  argumentos  expuestos por la entidad accionada, en el sentido de señalar que la  presente  solicitud  de  tutela  no satisface los requisitos de subsidiariedad e  inmediatez.   Al  respecto,  estimó  que  aunque  se  encuentra  acreditado  el  perjuicio  irremediable  a  los  derechos fundamentales de Jesús María Díaz y  que  el  beneficiario  de  la  prestación  económica  es un sujeto de especial  protección  constitucional,  la  tutela interpuesta no puede ser concedida como  mecanismo    transitorio    de    protección,   toda   vez   que   “dentro  del  expediente  no se logró acreditar la existencia del  derecho”   a   la   indexación   de   las  mesadas  pensionales.     

     

1. Sin embargo, explicó: “Sobre  los  incrementos de la mesada pensional, debemos llamar la  atención  del  actor,  que estos se rigen a partir del 7 de julio de 1991, año  en  que entró a regir la actualización del ingreso base de liquidación de las  pensiones  legales  causadas  bajo  la  vigencia  de la Carta Magna, y que tales  incrementos  se hacen teniendo en cuenta la variación del índice de precios al  consumidor     –IPC-  certificado  por  el DANE y que autoriza el gobierno nacional, los que a primera  vista  se  han  llevado  a  cabo,  toda  vez  que  su  pensión  fue  reconocida  inicialmente  en la suma de $16.506.60 y actualmente percibe la suma de $902.850  mensuales,  sin  que  se  pruebe  que  hayan  sido  realizados  por debajo de lo  estipulado constitucionalmente.”     

    

1. Impugnación  de Fanny Ramírez de  Díaz, en calidad de agente oficiosa de Jesús María Díaz Rueda     

2.1  Mediante  escrito  remitido  al juez de  instancia,  la  accionante  solicitó  revocar el fallo adoptado, y en su lugar,  conceder la tutela interpuesta.   

     

1. Al  sustentar  la impugnación, la  actora  señaló  que  a diferencia de lo sostenido por el juez de tutela, en el  presente  caso  sí  se  encuentra  acreditada  la  existencia  del derecho a la  indexación  de  las  mesadas  pensionales  devengadas por su cónyuge.  Al  respecto,  preció  que  en  concordancia  con  la  jurisprudencia  de  la Corte  Constitucional:   “[E]l  contenido  del  derecho  a  mantener  el poder adquisitivo de las pensiones no se limita a la actualización  de  las  mesadas  pensionales  una  vez  han  sido  reconocidas  por  la entidad  competente,  sino  que  también incluye la actualización del salario base para  la liquidación de la primera mesada.”     

     

1. Adicionalmente,  reiteró que la  presente  acción  de  tutela es procedente toda vez que está demostrado que su  cónyuge  es  sujeto  de  especial  protección  constitucional,  así  como  la  ocurrencia  de  un  perjuicio  irremediable  en  caso  de  que  no se conceda la  acción.  En este sentido, precisó: “Someternos a la  espera  de un proceso ordinario nos mantendrá en la desesperante situación que  vivimos  actualmente  ya  que  si  pagamos  el  arriendo,  no  tenemos  para los  servicios,  y  si  los  pagamos,  no tenemos para la comida, y qué decir cuando  requerimos  trasladarnos  a  una  cita médica, donde coger un bus con mi esposo  que  en  cualquier  momento su cerebro no se oxigena y pierde el sentido cayendo  al   piso,   como   ya  me  ha  ocurrido,  resultando  lesionado  él  y  yo.”     

     

3. Sentencia de segunda instancia  

3.1 En sentencia del 19 de diciembre de 2008,  el  Tribunal  Administrativo de Santander revocó la decisión adoptada, el 6 de  noviembre  de  2008  por  el  Juzgado  Décimo  Administrativo  del  Circuito de  Bucaramanga  y,  en  su  lugar,  declaró  la  improcedencia  de  la  acción de  tutela.   

3.2  Para  el  efecto,  el  juez  de segunda  instancia  sostuvo que la presente solicitud de amparo no satisface el requisito  de  inmediatez,  toda  vez  que  la  pensión  de  jubilación  en  comento  fue  reconocida  a  favor  de  Jesús  María  Díaz  hace  más de 27 años y en esa  medida,   “esta   acción   de  tutela  no  resulta  procedente   en  relación  con  la  presunta  violación  deprecada.”   

III.  CONSIDERACIONES  Y  FUNDAMENTOS  DE  LA  CORTE   

1. Competencia  

De  conformidad  con  lo  establecido  en los  artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política y 31 a 36 del Decreto 2591  de  1991  y  con  la  selección y el reparto efectuados el 23 de abril de 2009,  esta    Sala    es   competente   para   revisar   las   decisiones   judiciales  mencionadas.   

2. Problema jurídico  

2.1  De  acuerdo  con  los  hechos  expuestos,  corresponde  a  la  Corte  Constitucional  determinar  si  la presente acción de tutela es procedente para  ordenar  a  ECOPETROL  S.A. que efectúe la indexación del salario base para la  liquidación  de la primera mesada pensional reconocida a favor de Jesús María  Díaz  Rueda  mediante  la  Resolución  No.  006  del  18  de diciembre de 1981  expedida  por  esa  empresa.  En  este  sentido, de manera específica, la Corte  deberá   determinar si de conformidad con los hechos expuestos, los medios  ordinarios  de  defensa  judicial  son  idóneos  y  eficaces para garantizar la  protección constitucional invocada.   

2.2 Para dar solución al problema jurídico  planteado,  la Sala se pronunciará sobre el carácter fundamental del derecho a  la  seguridad social y la procedencia de la acción de tutela para garantizar su  protección  cuando su afectación se circunscribe a la solicitud de indexación  de la primera mesada pensional.   

2.3  Con  base  en  lo anterior, esta Sala de  Revisión  estimará  si  se  debe conceder la acción de tutela interpuesta por  Fanny  Ramírez  de  Díaz  en calidad de agente oficiosa de Jesús María Díaz  Rueda  y,  en  consecuencia, revocar las sentencias de tutela proferidas el 6 de  noviembre  de  2008  por  el  Juzgado  Décimo  Administrativo  del  Circuito de  Bucaramanga  y  el  19  de  diciembre  de 2008 por el Tribunal Administrativo de  Santander, dentro del presente trámite.    

    

1. Carácter fundamental del derecho a  la seguridad social. Reiteración de jurisprudencia     

3.1  De  conformidad  con  el  texto  de  la  Constitución  Política de 1991, la seguridad social como bien jurídico objeto  de  protección  en  el ordenamiento colombiano, tiene una doble configuración.  En  primer  lugar,  de  acuerdo  con  su  artículo  48, es un servicio público  “de     carácter     obligatorio”  que  se  presta  con  sujeción  a  los  principios de eficiencia,  universalidad  y solidaridad, bajo la dirección, coordinación y vigilancia del  Estado1.  En  segundo  lugar,  en  concordancia  con  el inciso segundo del  artículo  en  cita,  es un “derecho irrenunciable”  en  cabeza  de  todos  los  habitantes  del territorio  nacional2,  que  adquiere  especial  importancia  y  deriva  en  obligaciones  puntuales  para  el  Estado  en  el  caso  de  las mujeres durante el embarazo y  después  del  parto (Art. 43), los niños (Art. 44), las personas de la tercera  edad  (Art.  46), los trabajadores (Art. 53) y las personas discapacitadas (Art.  54).   

3.2 Estas disposiciones se ven reforzadas con  lo  definido  en  el  preámbulo y en los artículos 3 y 4 de la Ley 100 de 1993  “Por  la  cual  se  crea  el  sistema de seguridad social integral y se dictan  otras  disposiciones”.  De acuerdo con esas disposiciones, la seguridad social  en  su  condición  de  sistema  que  comprende  “el  conjunto  de  instituciones, normas y procedimientos”  orientados  a  garantizar  “la cobertura integral de  las  contingencias,  especialmente  las  que  menoscaban la salud y la capacidad  económica    de   los   habitantes   del   territorio   nacional”,   pretende  garantizar  “el  bienestar  individual  y  la  integración  de  la  comunidad.”  En  igual  sentido,  de  los  artículos en comento se  desprende  que  la  seguridad social en su condición de derecho irrenunciable y  servicio  público,  “es  esencial en lo relacionado  con   el   Sistema   General   de  Seguridad  Social  en  Salud”  y  “en aquellas actividades directamente  vinculadas con el reconocimiento y pago de las pensiones.”   

3.3  Ahora  bien,  en  concordancia  con  el  artículo     93     de     la     Constitución3, en virtud de la aprobación y  ratificación  de  múltiples  convenios  y  tratados internacionales, el Estado  colombiano   ha   asumido   la   obligación   de   garantizar  el  derecho  humano a la seguridad social y de  interpretar  el  ordenamiento  jurídico interno que desarrolla la materia, a la  luz  del  derecho  internacional.  En  efecto, de acuerdo con el artículo 9 del  Pacto  Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, incorporado  al  ordenamiento  jurídico  colombiano  mediante  la  ley 74 de 1968, el Estado  reconoce  “el derecho de toda persona a la seguridad  social,   incluso  al  seguro  social.”  Igualmente,  mediante  el  artículo  9  del  Protocolo  Adicional a la Convención Americana  sobre   Derechos   Humanos  en  Materia  de  Derechos  Económicos,  Sociales  y  Culturales  “Protocolo de San Salvador”, incorporado al ordenamiento interno  mediante  la  Ley  319 de 1996, toda persona tiene derecho a la seguridad social  como  mecanismo  de  protección  frente a las consecuencias de la vejez y de la  incapacidad  física  o mental, a fin de “obtener los  medios  para  llevar  una  vida  digna  y  decorosa.”   

3.4  En  este  sentido,  para  interpretar  adecuadamente  el  contenido del derecho a la seguridad social, es preciso tener  en  cuenta  que  el  Comité  de  Derechos  Económicos,  Sociales  y Culturales  (CDESC),  órgano  encargado  de supervisar la aplicación del Pacto, emitió la  Observación   General  No.  19  sobre  “El  derecho  a  la  seguridad  social  (artículo  9)4”.  En  esta  oportunidad,  el  Comité destacó que; “El  derecho  a  la seguridad social es de importancia fundamental  para  garantizar  a  todas las personas su dignidad humana cuando hacen frente a  circunstancias  que  les  privan  de  su  capacidad  para ejercer plenamente los  derechos reconocidos en el Pacto.”   

En  consecuencia,  siguiendo la observación  19,  la  seguridad  social como bien social,  -con independencia del amplio margen de configuración reconocido  a  los  ordenamientos  jurídicos  internos-,  contiene los siguientes elementos  mínimos  exigibles al Estado: (1) la existencia de un sistema que garantice las  prestaciones  y servicios sociales correspondientes a la atención en salud, las  consecuencias   derivadas   de  la  vejez,  la  incapacidad  para  trabajar,  el  desempleo,  los  accidentes y enfermedades profesionales, así como la atención  especial  y  prioritaria  a  los  niños, las mujeres en estado de embarazo, los  discapacitados    y    los    “sobrevivientes    y  huérfanos”;  (2)   la   razonabilidad,  proporcionalidad  y  suficiencia  de  las  prestaciones  en  relación  con  las  contingencias que busquen atender; (3) la  accesibilidad  al sistema, específicamente, la garantía de cobertura plena, la  razonabilidad,  proporcionalidad y transparencia de las condiciones para obtener  los   beneficios   y   prestaciones,   la   participación   ciudadana   en   su  administración y el reconocimiento oportuno de las prestaciones.   

En   este   orden,   en  atención  a  esa  observación  general,  los  elementos  indicados  también  imponen  al  Estado  colombiano   obligaciones   básicas   “de   efecto  inmediato”.  Así, en principio, en concordancia con  el       artículo       2       del      Pacto5  y la Observación General No.  3  del  Comité6,  dada  su  calidad  de  derecho  humano,  el  Estado  colombiano  tiene  obligación  de  (1) no  interferir  en  el  ejercicio  del  derecho  a  la seguridad social (obligación  de  respetar); (2) impedir a  terceras    personas    que    interfieran    en   su   ejercicio   (obligación   de   proteger);  y  (3)  adoptar,  facilitar,  promover y  garantizar   las   medidas   necesarias   para   su   efectividad   (obligación de cumplir).   

De manera específica, y bajo la advertencia  de    que   el   Estado   tiene   el   deber   de   asegurar   la   satisfacción  mínima  indispensable  del  derecho  a  la  seguridad  social,  la  Observación  en  cita  indica que dicha  obligación  se concreta en: “a) Asegurar el acceso a  un  sistema  de  seguridad social que ofrezca a todas las personas y familias un  nivel  mínimo  indispensable  de  prestaciones  que  les permita obtener por lo  menos  atención  de  salud  esencial,  alojamiento  y vivienda básicos, agua y  saneamiento,  alimentos  y  las formas más elementales de educación. (…); b)  Asegurar  el  derecho  de acceso a los sistemas o planes de seguridad social sin  discriminación   alguna,   en   especial   para   las  personas  y  los  grupos  desfavorecidos  y marginados; c) Respetar y proteger los regímenes de seguridad  social  existentes  de  injerencias  injustificadas;  d)  Adoptar  y aplicar una  estrategia  y  un  plan de acción nacionales en materia de seguridad social; e)  Adoptar  medidas  para  aplicar  planes  de  seguridad social, en particular los  destinados  a  proteger a las personas y los grupos desfavorecidos y marginados;  f)   Vigilar   hasta   qué   punto   se   ejerce  el  derecho  a  la  seguridad  social.”   

“Del principio de universalidad en materia  de  salud se deriva primordialmente el entendimiento de esta Corte del derecho a  la  salud  como  un  derecho fundamental, en cuanto el  rasgo  primordial  de  la  fundamentabilidad  de  un  derecho es su exigencia de  universalidad,  esto es, el hecho de ser un derecho predicable y reconocido para  todas  las  personas  sin excepción, en su calidad de  tales,    de    seres    humanos   con   dignidad.9” (Subraya fuera del texto).   

3.6 En suma, el derecho a la seguridad es un  verdadero  derecho  fundamental  cuya  efectividad  y  garantía se deriva de su  carácter           irrenunciable;      su  reconocimiento  como tal en los convenios y tratados internacionales  ratificados  por el Estado colombiano en  la  materia  y  de  su prestación como servicio público en concordancia con el  principio  de  universalidad.   

4.  Procedencia  de la acción de tutela para  proteger  el  derecho fundamental a la seguridad social frente a la solicitud de  indexación    de    la    primera    mesada    pensional.    Reiteración    de  jurisprudencia   

4.1  En  concordancia  con  las  anteriores  previsiones  relativas  al  carácter  fundamental  del  derecho  a la seguridad  social  y  con  base  en  la  lectura  sistemática  de  la  Constitución, esta  Corporación  ha  reconocido la existencia un  derecho  constitucional  de  los pensionados a mantener el poder  adquisitivo  de  su  pensión,  derecho  que  a su vez comprende el derecho a la  indexación  del  salario  base  para  la  liquidación  de  la  primera  mesada  pensional10.  En  este  sentido,  la  Corte  ha explicado que la indexación en  tanto  mecanismo  idóneo  para  actualizar  el  poder adquisitivo de la primera  mesada   pensional,  permite  corregir  los  efectos  de  la  inflación  cuando  “ha mediado un tiempo sustancial entre el momento en  que  la persona trabajadora se retira o es retirada de una empresa y el instante  de     reconocimiento     de    su    pensión”11.   

4.2 En efecto, la jurisprudencia ha destacado  que  de  acuerdo  con  el  artículo  48  Superior,  el  legislador debe definir  “los  medios  para  que  los  recursos  destinados a  pensiones  mantengan su poder adquisitivo constante.12”        Igualmente,  que  de  conformidad  con el artículo 53, “El  Estado  garantiza  el  derecho al pago oportuno y al reajuste  periódico       de       las       pensiones.13”        Adicionalmente,  la  Corte  ha  considerado  que  el  derecho de los  pensionados  a  mantener  el  poder  adquisitivo  de  su mesada pensional y a la  indexación  de la primera mesada pensional, también se derivan de los derechos  fundamentales  a  la igualdad (Art. 46 de la C.P.), al mínimo vital14 y al debido  proceso15(Art.  29  de  la C.P.), así como de la protección especial que el  Estado  debe  a  las  personas  de  la  tercera  edad (Art. 46 de la C.P.) y del  principio  de  favorabilidad en la interpretación y aplicación de la ley (Art.  53        de        de        la        C.P.)16.   

4.3  Dado lo anterior, en la sentencia C-862  de    200617,  al  estudiar  la  exequibilidad del numeral 1° del artículo 260  del  Código  Sustantivo del Trabajo y de la totalidad del numeral 2 de la misma  disposición,  la  Sala  Plena  de esta Corporación sostuvo que el derecho a la  actualización  de  las  pensiones  es  un  derecho  en  cabeza  de todos    los    pensionados18.  En  este  sentido, precisó:   

“[E]l  derecho  a la actualización de la  mesada   pensional   no  puede  ser  reconocido  exclusivamente  a  determinadas  categorías  de  pensionados,  porque  un  trato diferenciado de esta naturaleza  carecería  de  justificación  constitucional, y se torna por tanto en un trato  discriminatorio.  En  efecto,  desde  la  perspectiva  constitucional  resulta  insostenible  la  tesis  que  la  actualización de las  pensiones  es  un  derecho  constitucional del cual sólo son titulares aquellos  pensionados  que  el  Legislador  determine,  precisamente  porque  tal  postura  acarrearía  la  vulneración  de los restantes principios a los que se ha hecho  mención  y  de  los  derechos  fundamentales de aquellas personas excluidas del  goce   de   la   actualización   periódica   de  sus  pensiones.  Si  bien  el  derecho  a  la  actualización de la mesada pensional  surge   en   virtud   de  lo  que  la  doctrina  ha  denominado  el  proceso  de  especificación  en  el  reconocimiento  de  los  derechos, de manera tal que su  titularidad  se reserva a un determinada categoría de sujetos -los pensionados-  dentro  de  tal  categoría  su  titularidad ha de ser universal, y por lo tanto  exclusiones  derivadas  del  tránsito legislativo carecen de justificación.”  (Subraya fuera del texto original).   

4.4  En  esta  misma  línea,  la  Corte  ha  indicado  que  el  derecho  a  la  actualización de la primera mesada pensional  también  es  exigible  por  quienes  adquirieron  el estatus de pensionado como  consecuencia    de    la   aplicación   de   una   convención   colectiva   de  trabajo19,  y  no  sólo  en  virtud de la aplicación de la ley. Así, en la  sentencia T-696 de 2007, se concluyó:   

“De   conformidad  con  este  carácter  universal  que la jurisprudencia ha reconocido al derecho a la indexación de la  primera  mesada  pensional, es dado afirmar que éste se predica no sólo de las  pensiones  de  origen  legal,  sino  también de aquellas de origen convencional  como  quiera  que  el problema de la pérdida de poder adquisitivo, consecuencia  del  fenómeno  inflacionario,  no  les  es  ajeno, de  suerte  que  una  conclusión  diferente impondría una carga desproporcionada a  estos  pensionados en el sentido de soportar la pérdida de poder adquisitivo de  su  mesada  pensional  bajo  el  prurito  de  los beneficios extralegales de que  fueron  acreedores  por  la suscripción de la convención colectiva que rige su  derecho  pensional. Así, la Corte ha señalado que, no por contener normas más  favorables,  puede  la  convención colectiva desplazar los derechos mínimos de  raigambre  legal  y  constitucional  reconocidos  a favor de los pensionados.”  (Subraya fuera del texto original).   

4.5  De ahí que esta Corporación haya sido  enfática  en  afirmar  que  el  derecho  a  la indexación de la primera mesada  pensional  se  hace  extensivo a los pensionados que adquirieron esa calidad con  anterioridad  a la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993 y, por supuesto, de  la     Constitución     Política     de    199120,   pues   el  fenómeno  de  pérdida  de  poder  adquisitivo  de  la  moneda  afecta  por  igual a todos los  pensionados21.  Al  respecto,  la Corte ha precisado que la situación relativa a  los  cambios  en el ordenamiento jurídico, así como el reconocimiento de dicho  fenómeno,  no  pueden  confundirse  con  el  hecho  de que sólo a partir de la  expedición  la  Carta  y  especialmente  de las sentencias de esta Corporación  SU-120  de  2003,  C-862 y C-891A de 2006, es que el derecho a la indexación de  la  primera  mesada  pensional  puede  hacerse  efectivo  ante  los  jueces y la  administración.   

En  efecto,  por  ejemplo,  en  la sentencia  T-1169   de  2003  se  ordenó  garantizar  el  pago  indexado  de  las  mesadas  pensionales  reconocidas  a  favor de un ciudadano a quien le fue reconocida una  pensión             en             198022.  En  esa  oportunidad,  la  Corte señaló:   

“En  efecto, el  derecho  a recibir la pensión que le fue reconocido al peticionario por un juez  de  la  República  en el año de 1980, debe ser interpretado en armonía con lo  previsto  en  los artículos 13, 48, 53 y 230 de la Constitución, en concreto a  la  luz  de los principios pro operario y de favorabilidad y en aras de proteger  al trabajador como la parte más débil de la relación laboral.   

Adicionalmente,  la  Corte  considera  que  es  contrario  a  los criterios de equidad y justicia  pagar  al  demandante  una  mesada  pensional  tomando  como base el salario que  devengaba  hace  más  de veinticinco años y sin ningún tipo de actualización  que  permita  proteger  el  poder  adquisitivo  del  dinero  ante los fenómenos  inflacionarios  derivados  del  paso  del  tiempo.”  (Subraya fuera del texto original).   

4.6  Ahora  bien,  dadas  las  previsiones  anteriores,  esta  Corporación ha precisado que de conformidad con el artículo  86  de  la  Constitución  y  el numeral 1° del artículo 6 del Decreto 2591 de  1991,  en  principio,  en  virtud  del  principio  de subsidiariedad23,   dicha  acción  es  improcedente  para  proteger  el derecho fundamental a la seguridad  social  cuando su afectación se circunscribe a la omisión respecto de la   indexación   de   la   primera   mesada  pensional24.  Bajo  este  criterio,  la  jurisprudencia  ha  entendido  que  la  acción de tutela no puede ser tramitada  para   decidir  conflictos  de  esa  naturaleza,  pues  con  ese  propósito  el  legislador  dispuso  los  medios  y recursos judiciales adecuados, así como las  autoridades  y  jueces  competentes.  De  ahí  que -ha dicho la Corte-, ante la  existencia  de  medios  ordinarios de defensa judicial para obtener el amparo de  esa   pretensión,   se   debe  concluir  prima  facie  que  no  resulta  imperiosa  la intervención del juez  constitucional.   

4.6.1  Sin  embargo,  dada  la necesidad de  garantizar  la  prevalencia de los derechos fundamentales de los pensionados, la  Corte  ha  estimado  que  en  estos  casos  se deben considerar excepciones a la  subregla  de  la  improcedencia  de  la  acción de tutela. Aunque teóricamente  tales  excepciones  se  han  enmarcado  en  el  estudio  de procedibilidad de la  acción   de  tutela,  en  la  práctica  también  han  permitido  analizar  la  prosperidad       del      amparo      invocado25.  Dichas  excepciones fueron  resumidas en la sentencia T-696 de 2007, así:   

i)  Que  el  interesado  haya adquirido la  calidad  de  pensionado;  ii)  que  haya agotado    la   actuación   en   sede   administrativa,  a  través del uso de los recursos propios de esta instancia, en  procura   de   la   satisfacción   de   sus   pretensiones;  iii)  que  haya acudido oportunamente a la jurisdicción ordinaria con el  propósito  de  obtener  el  reconocimiento  de  la  indexación  de  la  mesada  pensional,     y     iv)     que     acredite  las  condiciones materiales que justifican la protección  por  vía de tutela, es  decir, su condición de persona de la tercera edad  y  la  afectación  de  sus derechos fundamentales.”  (Subraya fuera del texto original).   

4.6.2  Ahora  bien,  aunque de acuerdo con la  jurisprudencia  de  esta Corporación, por regla general, las acciones de tutela  se  deben  dirigir  contra las providencias dictadas en los procesos ordinarios,  la  Corte  también  ha  aceptado la procedencia de esa acción cuando se dirige  contra  la entidad encargada del pago de la pensión26.  Así,  dado  el  carácter  vinculante  del  precedente constitucional en esta materia, esta Corporación ha  afirmado   que   dichas  entidades  también  están  obligadas  a  efectuar  la  indexación  de  la  primera  mesada pensional. Este criterio fue resumido en la  sentencia T-224 de 2007, en los siguientes términos:   

“Un   repaso   de   la  jurisprudencia  constitucional  permite  sostener  que  en  la  mayoría  de  las  ocasiones  la  vulneración  del  derecho a la actualización de la primera mesada pensional se  ha  atribuido  a  las providencias judiciales, bajo el cargo de constituir vías  de  hecho,  y  que la Corporación ha otorgado el amparo impetrado, en cuyo caso  anula  la  última sentencia proferida y ordena proferir una nueva decisión con  ceñimiento  a  los  postulados  constitucionales,  aunque últimamente, dada la  renuencia  de  la  Sala  de  Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia a  cumplir  lo  ordenado  en  los  fallos  de  tutela,  la  Corte Constitucional ha  preferido  privar  de  efectos  a  las  sentencias  contrarias  a  los preceptos  constitucionales  y conferirle fuerza ejecutoria a aquellas decisiones ajustadas  a             la            Constitución27.   

En  estas  providencias,  pese a que en la  petición  de  tutela  se cuestionan las sentencias de los jueces ordinarios, la  Corte  suele  ordenar  a la entidad obligada a reconocer y pagar la pensión dar  cumplimiento  a  la  sentencia que se declara ejecutoriada y proceder según los  términos       en       ella       dispuestos28.   

En  otras  oportunidades,  en razón de la  manera  como  el demandante estructura la demanda de tutela, el procedimiento se  adelanta  en  contra  de  los  fallos  judiciales  y de las entidades llamadas a  cancelar  las  mesadas  pensionales, no obstante lo cual la orden de protección  se  imparte  exclusivamente  al respectivo despacho judicial a fin de que decida  los  asuntos  “con  sujeción a lo preceptuado en los artículos 13, 29 y 48 y  al  principio  de  favorabilidad  consagrado  en  el  artículo  53  de la Carta  Política”29,  mientras  que,  en algunas ocasiones, la acción de tutela se ha  entablado  y  fallado  en  contra de la entidad responsable del reconocimiento y  pago de la pensión.   

Esto  último  sucedió  en el caso de una  pensión  sanción  cuyo  pago  fue  ordenado  al  finalizar  un proceso laboral  mediante  sentencia  proferida  en  1980,  confirmada  en  el  mismo año por el  superior  y  dictada  en  contra de una empresa que al ser requerida, años más  tarde,  para  que  empezara a cancelar las mesadas, tasó el monto de la primera  mesada  sin  atender  a  la  actualización y luego “ajustó esa cuantía a un  salario  mínimo  legal,  teniendo  en  cuenta  que  ninguna  pensión puede ser  inferior   a   ese   monto   por   expreso   mandato  de  la  ley”30.   

Así  pues,  la  posibilidad  de  que  la  acción  de  tutela  pueda ser instaurada y fallada en  contra  de  la  empresa  responsable del pago de la pensión no es extraña a la  jurisprudencia             constitucional31 y, aún cuando es claro que  las  circunstancias  no  son  las  mismas,  en  la  presente  causa el carácter  vinculante  del  precedente  constitucional  podría justificar que una eventual  orden   protectora  le  fuera  impartida  al  Fondo  de  Pasivo  Social  de  los  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia,  pese  a que en el escrito de tutela no  hayan  sido  atacadas las providencias judiciales mediante la invocación de una  vía   de   hecho.”   (Subraya   fuera  del  texto  original).   

4.6.3 Igualmente, este Tribunal ha advertido  que  respecto  de la solicitud de indexación de la primera mesada pensional, el  requisito   de   inmediatez  de  la  acción  de  tutela  se  torna  irrelevante  “cuando   subsiste   la  vulneración  del  derecho  constitucional    a    obtener   la   indexación.32”33   

Al respecto, en la sentencia T-1059 de 2007,  la Corte concluyó:   

“Para  comenzar,  es  necesario  hacer  mención  a  uno de los argumentos que sostuvieron los fallos de instancia en el  presente  trámite  de  tutela, consistente en la inmediatez como requisito para  la  interposición  de la acción de tutela y que es resaltado igualmente por la  Empresa  accionada  como  que  no  se  ha  cumplido  en  el  presente caso y, en  consecuencia,  debe  dar lugar para que se niegue el derecho a la indexación de  la primera mesada pensional.   

Al  respecto  esta Sala debe recordar que,  tal  y  como  se anunció arriba cuando se extrajeron  algunas   de   las   consideraciones   más   importantes  de  la  Sentencia  de  Constitucionalidad  C-862  de  2006, en tratándose de solicitudes que pretendan  el  mantenimiento del poder adquisitivo de la pensión, así como la indexación  de  la  primera  mesada  pensional, no cabe hacer ningún trato diferenciado, ni  siquiera, por el transcurso del tiempo.   

Lo anterior quiere decir, que a diferencia  de  lo  que  planteó la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  en  el  fallo  de  tutela,  en  este caso concreto la  inmediatez  no  es  un  argumento  que  permita  declarar la improcedencia de la  presente  acción  y  en  consecuencia,  se  concluye que en el presente caso la  acción    de    tutela    interpuesta   por   la   accionante   es   plenamente  procedente.   

En      efecto,      subsiste  la  vulneración  del derecho constitucional a obtener la  indexación   de  la  primera  mesada  pensional  y  por  tanto  la  acción  es  procedente.  Esto  significa  que  no  es procedente alegar inmediatez cuando el  desconocimiento  de un derecho constitucional se ha prolongado en el tiempo y no  se   ha   dado   el   cumplimiento  de  tal  derecho.   

Lo  que  en  la  actualidad,  por  vía de  tutela,  pone  en  conocimiento  la accionante es que estando vigente el derecho  constitucional   de   indexación  de  la  primera  mesada  pensional  y  el  de  actualización  de  poder  adquisitivo  de  las  pensiones, ella continúa en un  estado  de  indeterminación,  puesto que a pesar de existir un fallo de segunda  instancia  dictado  por un juez en la vía ordinaria que la afecta, actualmente  se  encuentra vigente una vulneración de sus derechos  constitucionales  que,  tal  y  como  se resalta en la demanda de tutela, fueron  reafirmados  en  la  sentencia  de  constitucionalidad  C-862  de  2006. Para la  accionante   en  la  actualidad  no  se  le  están  garantizando  sus  derechos  constitucionales  como  pensionada,  derechos  que puede hacer exigibles en todo  momento  sin  que  se  pueda existir ningún tipo de discriminación, incluso ni  siquiera     por     haber     interpuesto    una    acción    ordinaria    con  anterioridad.”    (Subraya    fuera   del   texto  original).   

4.7  En  conclusión, de conformidad con el  carácter  fundamental  del derecho a la seguridad social, todos los pensionados  tienen   derecho   a  mantener  el  poder  adquisitivo  de  su  pensión  y,  en  consecuencia,  a  la  indexación  del  salario  base para la liquidación de la  primera  mesada  pensional.  Sin  embargo, la procedibilidad y prosperidad de la  acción  de  tutela  orientada  a  obtener  el  amparo  de  esa  pretensión, se  encuentra   sujeta   al   cumplimiento   de   los  requisitos  definidos  en  la  jurisprudencia de esta Corporación para el efecto.   

5. Estudio del caso concreto  

5.1  Con  base  en  las  consideraciones  y  fundamentos  expuestos,  a continuación la Sala de Revisión determinará si la  presente  acción  de  tutela  es  procedente  para ordenar a ECOPETROL S.A. que  efectúe  la  indexación  del  salario  base para la liquidación de la primera  mesada  pensional  reconocida  a  favor de Jesús María Díaz Rueda mediante la  Resolución  No.  006  del  18 de diciembre de 1981 expedida por esa empresa. En  este  sentido,  de  manera  específica, la Corte deberá  determinar si de  conformidad  con  los  hechos  que fundamentan el caso, los medios ordinarios de  defensa  judicial  son  idóneos  y  eficaces  para  garantizar  la  protección  constitucional invocada.   

5.2  Para resolver el presente caso, en las  consideraciones  generales de esta sentencia, la Sala concluyó que el derecho a  la  seguridad  es  un verdadero derecho fundamental cuya efectividad y garantía  se  deriva  de  su  carácter irrenunciable;      su  reconocimiento  como tal en los convenios y tratados internacionales  ratificados  por el Estado colombiano en  la  materia  y  de  su prestación como servicio público en concordancia con el  principio  de  universalidad.  Igualmente,  precisó que aunque a la luz de ese y otros derechos fundamentales,  así  como  de  varias  normas  constitucionales,  todos  los pensionados tienen  derecho  a  mantener  el  poder  adquisitivo  de  su pensión y, por tanto, a la  indexación  del  salario  base  para  la  liquidación  de  la  primera  mesada  pensional,  la  procedibilidad  y  prosperidad  de la acción de tutela en estos  casos  se  encuentra  sujeta al cumplimiento de los requisitos definidos para el  efecto en la jurisprudencia de esta Corporación.   

5.3  En  consecuencia,  esta Sala abordará  dicho  análisis y determinará si se deben revocar las decisiones adoptadas por  los jueces de tutela dentro del presente trámite.    

5.3.1   En  primer  lugar,  se  encuentra  demostrado  que  mediante  la  Resolución  No. 006 del 18 de diciembre de 1981,  ECOPETROL  S.A.  resolvió  reconocer  a  favor  de  Jesús  María  Díaz Rueda  pensión   vitalicia  de  jubilación  desde  el  16  de  octubre  de  1981,  de  conformidad  con  el  75%  del  promedio  de los salarios y primas devengados en  1976,   año   en   el  cual  se  produjo  su  desvinculación  laboral  de  esa  empresa34.  En  este  sentido, esta Sala encuentra acreditado el requisito de  procedibilidad  y  prosperidad  de  la  acción  según  el  cual,  “el      interesado      debe      tener     la     calidad     de  pensionado”.   

5.3.2  En  segundo  lugar,  se  encuentra  acreditado  que  el  11  de marzo de 2004, el 22 de diciembre de 2006 y el 16 de  enero,  22 de noviembre y 11 de diciembre de 2007, Jesús María Díaz solicitó  ante   ECOPETROL   S.A.   la  indexación  de  su  mesada  pensional35,  solicitud  que   fue   negada  por  esa  entidad  en  todas  las  oportunidades36.  Es decir,  se  encuentra  demostrado  que  desde el año 2004,  Jesús María Díaz ha  pretendido  en  varias  ocasiones  la  protección  de sus derechos, sin obtener  respuesta  positiva  por  parte  de la entidad accionada, situación que permite  corroborar    el   cumplimiento   del   requisito   relativo   al   “agotamiento       de       la       actuación       en      sede  administrativa”.   

5.3.3  En  tercer  lugar,  con relación al  requisito  relacionado  con  el  agotamiento de los medios ordinarios de defensa  judicial,  la  Sala  considera que de conformidad con los antecedentes y pruebas  que  fundamentan  el  presente caso, los mecanismos con los cuales cuenta Jesús  María  Díaz  para exigir la indexación de su mesada pensional no son idóneos  y  eficaces  para  garantizar  la  protección  de  sus  derechos fundamentales.   

En  efecto,  está  demostrado  que  Jesús  María   Díaz   Rueda  y  su  cónyuge  son  sujetos  de  especial  protección  constitucional,  pues  tienen 77 y 73 años de edad, respectivamente37.  En  este  sentido,  también  se  encuentra  acreditado  que  desde hace más de dos años  Jesús  María  Díaz  padece,  entre  otras  afecciones,  cáncer de próstata,  hipertensión   arterial,  síncope  neurocardiogénico  y  enfermedad  pulmonar  obstructiva                 crónica38. Así mismo, que su cónyuge  padece   “Osteoporosis   que  compromete  tanto  el  esqueleto    axial    como    apendicular   con   riesgo   alto   de   presentar  fracturas39”.   

Dado  lo  anterior, en consideración de la  prolongada  duración  de  los  procesos  judiciales  previstos  para obtener el  amparo  de  la  pretensión  en comento, la edad y los padecimientos de salud de  Jesús  María  Díaz  y de su cónyuge, esta Sala considera que es probable que  para  cuando  se  adopte  un  fallo definitivo en la jurisdicción ordinaria, el  beneficio  reclamado  ya  sea  inocuo  o innecesario. Bajo estas circunstancias,  resulta  razonable  concluir  que  someter  al accionante a un proceso ordinario  para  solicitar  la  indexación  del  salario  base  para la liquidación de la  primera  mesada pensional, resulta desproporcionado y contrario a los artículos  13 y 46 de la Constitución Política.   

En  este  punto,  se  debe  recordar que de  acuerdo  con  la jurisprudencia constitucional, la procedencia excepcional de la  acción   de   tutela  en  los  casos  de  reconocimiento  y  pago  de  derechos  pensionales,  adquiere  cierto  grado de justificación cuando sus titulares son  personas  de  la  tercera  edad,  ya  que  se  trata de sujetos que requieren un  tratamiento    especial,    diferencial    y   más   proteccionista40.  Así,  se  debe  tener en cuenta que ha sido criterio reiterado de esta Corporación que la  tardanza  en  la  decisión  de  conflictos  en  materia pensional, “sin  duda  puede llegar a afectar los derechos de las personas de  la  tercera  edad  al  mínimo  vital,  a  la  salud,  e  incluso  a  su  propia  subsistencia,  lo  que  en principio justificaría el desplazamiento excepcional  del     medio     ordinario     y    la    intervención    plena    del    juez  constitucional.41”   

5.3.4  Por último, a juicio de la Sala, se  encuentran  acreditadas  “las condiciones materiales  que  justifican  la protección por vía de tutela” y  “la  afectación  de  los derechos fundamentales del  peticionario”.   

En  efecto, como se señaló anteriormente,  está  demostrado  que  mediante  la  Resolución No. 006 del 18 de diciembre de  1981,  ECOPETROL  S.A.  resolvió reconocer a favor de Jesús María Díaz Rueda  pensión  vitalicia  de  jubilación desde el 16 de octubre de 1981, en cuantía  de  $16.506.60  pesos mensuales. En este orden, también se encuentra demostrado  que  la cuantía de la pensión anotada correspondió al 75% del promedio de los  salarios  y  primas  de toda especie devengados por él en 1976 -año en el cual  se  produjo  su  desvinculación  laboral  de  esa empresa-, cuantía que no fue  actualizada  a  octubre  de  1981,  fecha  en  que se reconoció su derecho a la  pensión.   

Dado lo anterior, a pesar de lo dispuesto en  la  Constitución Política, particularmente en sus artículos 13, 46, 48 y 53 y  lo  definido  por  esta Corporación de manera enfática en las sentencia SU-120  de  2003,  C-862  y  C-891A  de  2006,  entre otras, respecto del derecho de los  pensionados  a  mantener  el  poder adquisitivo de su pensión -derecho que a su  vez  comprende el derecho a la indexación del salario base para la liquidación  de  la  primera  mesada  pensional-,  desde el año 2004 la empresa accionada ha  negado  en repetidas oportunidades las solicitudes presentadas por Jesús María  Díaz  en  este  sentido.  De  ahí que esta Sala concluya que ECOPETROL S.A. ha  actuado  en  contravía  de  la  Constitución y en franco desconocimiento de la  jurisprudencia,  pues aunque medió un tiempo sustancial entre el momento en que  Jesús  María Díaz se desvinculó laboralmente de aquella y la fecha en que se  reconoció  su pensión, se ha negado a efectuar la indexación del salario base  conforme al cual se liquidó su primera mesada pensional.   

Así,  indudablemente, como consecuencia de  la   inaplicación   de  las  disposiciones  correspondientes  y  la  desvalorización  constante y progresiva  de  la moneda y la pérdida del poder adquisitivo de la pensión reconocida a su  favor,  la  negativa  de ECOPETROL S.A. frente a las solicitudes presentadas por  Jesús  María  Díaz,  ha  derivado  en  la  grave  afectación de sus derechos  fundamentales  a  la  seguridad  social,  igualdad,  debido proceso y al mínimo  vital.   

Adicionalmente, se debe resaltar que aunque  en  la  actualidad  la  mesada  pensional  que devenga Jesús María Díaz es de  $902.850  mensuales,  está  demostrado  que esa suma de dinero no es suficiente  para  satisfacer  sus  necesidades  básicas,  pues en virtud de una obligación  crediticia,   en   la   actualidad   dicha  mesada  es  de  $459.75042,  es decir,  inferior  al salario mínimo legal vigente. Al respecto, se debe tener en cuenta  que  si  bien  aquella obligación es la expresión de un acto de voluntad, para  efectos  del  presente fallo es una prueba irrefutable de la precaria situación  económica  de  Jesús  María  Díaz,  situación  que refuerza la necesidad de  conceder la protección de su derecho fundamental al mínimo vital.   

5.5  Finalmente, con relación al argumento  argüido  por  ECOPETROL  S.A. y los jueces de instancia, relativo a la falta de  cumplimiento  del  requisito  de inmediatez de esta acción, la Sala reitera que  aquel  se  torna  irrelevante  cuando  subsiste  la  negativa  frente al derecho  constitucional    a    obtener    la    indexación   de   la   primera   mesada  pensional43.  Al  respecto,  esta  Sala  debe  recordar  que cuando se trata de  solicitudes  que  pretendan garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de  la  pensión,  así  como la indexación de la primera mesada pensional, no cabe  hacer  ningún  tipo  de  discriminación,  ni  siquiera,  por el transcurso del  tiempo.  En  este  orden,  ante la prolongada reticencia de la entidad accionada  respecto  del  reconocimiento  de  ese  derecho,  es  claro  que  se mantiene la  afectación  de  los  derechos  fundamentales  de  Jesús María Díaz y que, en  consecuencia,  la  acción de tutela interpuesta es procedente y debe prosperar.   

En consecuencia, esta Corporación ordenará  a  ECOPETROL  S.A. que dentro de los diez días siguientes a la notificación de  esta  sentencia,  reconozca  y actualice el salario base para la liquidación de  la  primera  mesada  pensional de Jesús María Díaz Rueda, desde el día 30 de  septiembre  de  1976, fecha en la que dejó de trabajar en esa empresa, hasta el  16  de  octubre  de  1981,  día  en  que se causó el derecho a la pensión, de  acuerdo  con  el  Índice  de  Precios al Consumidor. Adicionalmente, dentro del  mismo   término,   ECOPETROL  S.A.  deberá  pagarle  los  montos  adeudados  y  actualizados     respecto     de    los    cuales    no    haya    operado    la  prescripción44.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Tercera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

Primero.- REVOCAR la  decisión  adoptada  el  seis  (6)  de  noviembre de 2008 por el Juzgado Décimo  Administrativo  del Circuito de Bucaramanga y el diecinueve (19) de diciembre de  2008  por  el  Tribunal  Administrativo  de  Santander,  mediante  las cuales se  denegó  el  amparo  invocado  dentro  del  trámite  de  la  acción  de tutela  instaurada  por Fanny Ramírez de Díaz, en calidad de agente oficiosa de Jesús  María  Díaz  Rueda,  contra  ECOPETROL  S.A.  y,  en  su  lugar,  CONCEDER   la   tutela  de  los  derechos  fundamentales  a  la  seguridad  social,  igualdad,  debido proceso y al mínimo  vital.   

Segundo.- ORDENAR a  ECOPETROL  S.A.  que dentro de los diez (10) días siguientes a la notificación  de  esta  sentencia,  reconozca y actualice el salario base para la liquidación  de  la  primera  mesada pensional de Jesús María Díaz Rueda, desde el día 30  de  septiembre  de 1976, fecha en la que dejó de trabajar en esa empresa, hasta  el  16  de  octubre  de 1981, día en que se causó el derecho a la pensión, de  acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor.   

Adicionalmente,  dentro del mismo término,  ECOPETROL  S.A.  deberá pagarle los montos adeudados y actualizados respecto de  los cuales no haya operado la prescripción.   

Tercero.-   DÉSE  cumplimiento   a   lo   dispuesto  en  el  artículo  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

Notifíquese,  comuníquese, publíquese en  la gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado Ponente  

MAURICIO GONZALEZ CUERVO  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  Cfr.  Artículo  365 de la  Constitución  Política.  En  atención  a  la  sentencia  C-623  de  2004,  la  seguridad  social  “cumple  con los tres postulados  básicos  para  categorizar  a  una  actividad como de servicio público, ya que  está  encaminada  a  la  satisfacción  de  necesidades  de  carácter general,  exigiendo  el  acceso continuo, permanente y obligatorio de toda la colectividad  a  su prestación, y además, siendo necesario e indispensable para preservar la  vigencia   de   las   garantías   fundamentales   en   el   Estado   Social  de  Derecho.”   

2 Sobre  el  particular,  en  la  citada sentencia, la Corte estableció que la seguridad  social   como  derecho  implica,  de  un  lado,  la  posibilidad  de  exigir  al  Estado  “la  realización  de  un  hecho positivo o  negativo   (…)   consistente  en  dar,  hacer  o  no  hacer  alguna  cosa.”,  y      por     otro,     para     su     efectiva  realización,    “la    sujeción    a    normas  presupuestales,  procesales  y de organización, que lo hagan viable y, además,  permitan mantener el equilibrio del sistema.”   

3  “Los  tratados  y  convenios  internacionales ratificados por el Congreso, que  reconocen  los derechos humanos y que prohíben su limitación en los estados de  excepción,   prevalecen  en  el  orden  interno.  //  Los  derechos  y  deberes  consagrados  en  esta  Carta,  se interpretarán de conformidad con los tratados  internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia.”   

4  Aprobada  el  23  de  noviembre  de  2007,  en  el  39°  periodo  de  sesiones.   

5  “1.  Cada  uno de los Estados Partes en el presente  Pacto  se  compromete  a  adoptar  medidas,  tanto por separado como mediante la  asistencia  y  la  cooperación  internacionales,  especialmente  económicas  y  técnicas,  hasta  el  máximo  de  los  recursos  de  que disponga, para lograr  progresivamente,  por  todos  los  medios apropiados, inclusive en particular la  adopción  de  medidas  legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí  reconocidos.  //  2.  Los  Estados  Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar el ejercicio de  los  derechos  que en él se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de  raza,  color,  sexo,  idioma,  religión,  opinión política o de otra índole,  origen  nacional  o  social,  posición  económica, nacimiento o cualquier otra  condición  social.  //  3.  Los  países en desarrollo, teniendo debidamente en  cuenta  los derechos humanos y su economía nacional, podrán determinar en qué  medida  garantizarán  los derechos económicos reconocidos en el presente Pacto  a personas que no sean nacionales suyos.”   

6  Aprobada en el 5° período de sesiones.   

7 Con  base  en  la lectura sistemática de los artículos 48 y 49 de la Constitución,  los  convenios  y  tratados  internacionales  que  desarrollan  el contenido del  derecho  a  la  seguridad social y la Observación General No. 19 del Comité de  Derechos  Económicos,  Sociales  y  Culturales,  de  manera  reciente, la Corte  Constitucional  ha  dado soporte al carácter fundamental del  derecho a la  seguridad  social.  En  efecto, en la sentencia C-1141 de 2008, la Sala Plena de  esta  Corporación  precisó:  “[E]l  derecho  a la  seguridad   social,  en  la  medida  en  que  “es  de  importancia  fundamental  para  garantizar  a  todas  las  personas  su dignidad  humana”  (Observación  general  número  19) es un  verdadero  derecho  fundamental  cuyo  desarrollo,  si  bien  ha sido confiado a  entidades  específicas que participan en el sistema general de seguridad social  fundado  por  la  Ley  100  de  1993,  encuentra  una  configuración  normativa  preestablecida  en  el  texto  constitucional  (artículo  49 superior) y en los  tratados  internacionales  que  hacen  parte  del  bloque de constitucionalidad;  cuerpos  normativos  que  dan cuenta de una categoría  iusfundamental  íntimamente arraigada al principio de  dignidad  humana,  razón por la cual su especificación en el nivel legislativo  se        encuentra        sometida        a       contenidos       sustanciales preestablecidos (sentencias  T-658  y  T-752  de  2008)” (Subraya fuera del texto  original).  Adicionalmente,  se  pueden  consultar  entre  otras, las sentencias  T-1213  de  2008,  T-1013 de 2008, T-1003 de 2008, T-752 de 2008, T-729 de 2008,  T-658  de  2008,  T-527  de  2008,  T-772  de  2007,  T-580  de  2007 y T-468 de  2007.   

8  Igualmente,  de  acuerdo con el literal b del artículo 2 de la Ley 100 de 1993,  el  principio de universalidad hace referencia a “la  garantía   de   la   protección   para   todas   las   personas,  sin  ninguna  discriminación,   en   todas   las   etapas   de   la   vida”.   Este  criterio de fundamentalidad del derecho a la seguridad social  a  partir de los principios consagrados en el artículo 48 superior,  se  ve  reforzado  con el principio de  Integralidad definido en el  literal  d  del mismo artículo: “Es la cobertura de  todas  las  contingencias  que  afectan  la  salud, la capacidad económica y en  general  las  condiciones  de  vida de toda la población. Para este efecto cada  quien  contribuirá  según  su  capacidad y recibirá lo necesario para atender  sus contingencias amparadas por esta Ley;”.   

9  Adicionalmente,   en   esa   oportunidad,  la  Corte  explicó:  “Para  la  Sala  es claro entonces que el principio de universalidad  en   salud   conlleva   un   doble   significado:   respecto   del  sujeto   y   respecto   del  objeto  del  sistema general de salud.  (i)  Respeto  del  sujeto,  esto  es, del destinatario de la seguridad social en  salud,    el    principio    de    universalidad    implica   que   todas   las   personas   habitantes   del  territorio  nacional  tienen  que  estar  cubiertas,  amparadas o protegidas en  materia  de  salud.  (ii)  Respecto  del  objeto, esto es, la prestación de los  servicios  de  salud  en general, este principio implica que todos los servicios  de  salud, bien sea para la prevención o promoción de la salud, o bien para la  protección  o  la  recuperación  de  la  misma; razón por la cual deben estar  cubiertos   todos   estos   servicios   dentro  de  los  riesgos  derivados  del  aseguramiento en salud.”   

10 Este  criterio  fue  expuesto  por  esta  Corporación  en la sentencia C-862 de 2006,  así:   “Las  anteriores  consideraciones  resultan  relevantes  en  lo  que  hace  referencia al contenido del derecho a mantener el  poder  adquisitivo  de las pensiones, porque a juicio de esta Corporación éste  no  se  limita  a  la actualización de las mesadas pensionales una vez han sido  reconocidas   por   la   entidad   competente,  sino  que  también  incluye  la  actualización  del  salario  base para la liquidación de la primera mesada. Al  respecto  cabe  destacar  que  las numerosas decisiones de tutela proferidas por  esta  Corporación  en  las  cuales  se ha ocupado de la indexación del salario  base  para  liquidar  la  pensión  de  jubilación  se  ha  entendido  que esta  pretensión  en concreto esta cobijada por el derecho a la actualización de las  mesadas   pensionales.  (…)  //  Se  tiene,  entonces  que  la  jurisprudencia  constitucional  ha  derivado de distintos preceptos constitucionales   un  derecho  constitucional  de  los  pensionados  a  mantener el poder adquisitivo de su mesada pensional  dentro  de  cuyo  ámbito de conductas  protegidas  se  encuentra  el  derecho  a  la  indexación  de la primera mesada  pensional.”       (Negrilla      del      texto  original).Igualmente,  véanse  las  sentencias  T-141  de  2009, T-130 de 2009,  T-991  de  2008,  T-897  de  2008, T-855 de 2008, T-311 de 2008, T-1055 de 2007,  T-936  de  2007,  T-696  de  2007,  T-425  de  2007,  T-045  de  2007,  T-906 de  2005.   

11  Sentencia T-897 de 2008.   

12  Sobre  la  interpretación  de esta disposición, en la sentencia T-130 de 2009,  la  Corte  estimó:  “El  artículo  en comento fue  adicionado  por el Acto Legislativo 01 de 2005, que introdujo el deber adicional  en  cabeza del Estado colombiano, de garantizar la sostenibilidad financiera del  sistema   pensional.  Empero,  este  añadido  no  desvirtúa  el  mandato  cuya  realización  incumbe  al  Legislador,  de  definir  los medios para mantener el  poder  adquisitivo constante de los recursos destinados a pensiones. Simplemente  señala  de  manera  expresa  un factor que ha de ser ponderado por la ley, cuya  importancia,  a  su  turno,  ha  sido  puesta  de  relieve por la jurisprudencia  constitucional  desde  tiempo  atrás. Así por ejemplo en la sentencia C-569 de  1996  sostuvo  esta  Corporación:  “El Estado debe  garantizar  el  reajuste  periódico de las pensiones y que los recursos en este  campo  mantengan  su  poder  adquisitivo  (CP.  arts.  48 y 53). Sin embargo, lo  cierto  es  que  la  concesión  de  estos  reajustes  debe  tener en cuenta una  realidad  de  gran  trascendencia  en este examen: los recursos económicos para  satisfacer  ese  pago  de las pensiones no son infinitos sino que son limitados.  Por  ello,  la  Corte tiene bien establecido que, dentro de ciertos límites, el  Legislador  tiene  cierta  libertad  para  determinar el monto y los alcances de  estos  reajustes  a  fin  de  lograr  el  mejor  uso  de  los  recursos  en este  campo”.   

13 Al  respecto,  en la sentencia C-862 de 2006, la Sala Plena de esta Corte, precisó:  “[L]a  redacción  del  artículo  53  en  comento  señala  claramente un derecho constitucional cuyo titular son los pensionados y  cuyo  sujeto pasivo es el Estado colombiano al cual le corresponde garantizar el  reajuste  periódico  de las pensiones legales. Este precepto también tiene una  estructura  normativa  propia  de  un  principio,  por lo tanto es un mandato de  optimización  cuya ejecución corresponde al Estado colombiano, el cual deberá  satisfacerlo  en  la  mayor  medida  posible  de  acuerdo  a  las circunstancias  fácticas   y   jurídicas   y   ponderando  los  restantes  derechos  y  bienes  constitucionales  en  juego.  Su configuración corresponde en primera medida al  Legislador,  el cual deberá precisar los instrumentos adecuados para garantizar  la  actualización  periódica  de  las  mesadas  pensionales,  labor en la cual  cuenta con una significativa libertad.”   

14  Sobre  la  afectación del derecho fundamental al mínimo vital, en la sentencia  T-1052  de 2008, la Corte precisó: “Es claro que el  reajuste  anual de las pensiones tiene pleno sustento constitucional, pues busca  garantizar  la efectividad del derecho al mínimo vital de los pensionados. Esto  por  cuanto,  permite  corregir la desvalorización constante y progresiva de la  moneda  y  mantener  el poder adquisitivo de esa prestación económica. De ahí  que  si  una  pensión  no es reajustada en las condiciones previstas en la ley,  necesariamente,  en términos reales, se verá reducida o congelada debido a que  pierde  su  poder  adquisitivo.  Por  ello,  dado que el incremento anual de las  pensiones  busca  garantizar que su valor no se deteriore frente al costo de los  bienes  y servicios que el pensionado requiere para su subsistencia, la omisión  respecto  de tal incremento implica la vulneración de su derecho fundamental al  mínimo  vital,  pues  cada  año las posibilidades de acceder a dichos bienes y  servicios  será  más  limitada  (Sobre  el  particular,  se puede consultar la  sentencia C-387 de 1994, M.P. Carlos Gaviria Díaz).”   

15  Véase la sentencia SU-120 de 2003.   

16 Al  respecto,  en  la sentencia T-045 de 2007, este Tribunal concluyó: “La  Corte  Constitucional  ha  sostenido  que  frente a diversas  interpretaciones  legales sobre la existencia del derecho a la indexación de la  primera  mesada  pensional, los jueces están obligados, por expreso mandato del  artículo  53  de  la Carta, a escoger aquella que beneficie al trabajador y que  promueva  en  mayor  medida  los  derechos  fundamentales  que  la Constitución  reconoce a este sector de la población.”   

17 En  esta   oportunidad,   la  Corte  declaró  la  exequibilidad  de  la  expresión  “salarios   devengados   en  el  último  año  de  servicios”,   contenida   en  el  numeral  1)  del  artículo  260  del  C.  S.  T.  y  el numeral 2 de la misma disposición, en el  entendido  que  el  salario  base  para  la  liquidación  de  la primera mesada  pensional  de  que  trata  ese  precepto, deberá ser actualizado con base en la  variación  del  Índice de Precios al Consumidos, IPC, certificado por el DANE.   

18  Este  criterio  ya  había  sido  expuesto  en  la  sentencia SU-120 de 2003. En  efecto,  en  esa  oportunidad, la Corte concedió el amparo de los derechos a la  igualdad,  el  debido proceso, la seguridad social y a la favorabilidad, de tres  ciudadanos  que  habían acudido a la jurisdicción ordinaria e hicieron uso del  recurso  extraordinario  de  casación,  buscando el pago indexado de su primera  mesada  pensional,  pero  que  no  habían  obtenido decisiones favorables a sus  pretensiones,  en  contraposición  a  casos  que  tenían  los mismos supuestos  fácticos  y en donde la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia sí había  reconocido  la  indexación.  En  aquella  oportunidad,  la  Corte  explicó  que cuando sea necesario decidir  sobre  la  procedencia  de  la indexación  de  la  primera mesada pensional, es necesario tener en cuenta la  necesidad  de mantener el valor adquisitivo de las pensiones, y el equilibrio en  las  relaciones  de  trabajo, de acuerdo con lo señalado en los artículos 53 y  230  de  la  Constitución.  Al  respecto,  señaló  que  al  decidir  sobre la  procedencia  de  indexar  la  primera  mesada  pensional,  los  jueces no pueden  desconocer  la  necesidad de mantener el equilibrio en las relaciones de trabajo  y  el valor adquisitivo de las pensiones como lo indican los artículos 53 y 230  de  la  Carta Política, así como tampoco pueden apartarse del querer del   legislador,  para  quien  ha sido una preocupación constante regular el monto y  la  oportunidad  de  los  reajustes pensionales, de manera que si el juzgador no  opta    por    lo    expuesto,   sino   que   decide   sobre   la   indexación   de   la   primera  mesada  pensional  acudiendo  a  soluciones que no consultan los criterios auxiliares de  la   actividad   judicial,   se   hace   necesaria  la  intervención  del  Juez  constitucional  para restablecer los derechos fundamentales de los trabajadores.   

19  Este   criterio   jurisprudencial   fue  reiterado  en  la  sentencia  T-779  de  2008.   

20 Al  respecto,  en  la  sentencia  T-696  de  2007,  la  Corte señaló: “Así,   la   línea   jurisprudencial   desarrollada   por  esta  Corporación  en  diferentes  pronunciamientos  y  consolidada  a través de las  sentencias  SU-120  de  2003,  C-862 de 2006 y C-891 A de 2006, ha precisado que  la  indexación  de  la  primera  mesada pensional se  aplica   a   las   pensiones   reconocidas   en  cualquier  tiempo  y   cualquiera  que  sea  su  naturaleza,  de  suerte  que  resulta  indiferente  si  son  de origen legal o convencional y si fueron reconocidas con  base  en  normas  que  no contemplaban el referido mecanismo, como quiera que el  carácter  constitucional  de  este  derecho  impone  la obligación a todos los  operadores  jurídicos  de darle aplicación directa y, en tal sentido, proceder  a  indexar  las  mesadas  pensionales con el fin de corregir las lesiones que el  curso  del  tiempo  y  el efecto de la inflación puedan infligir a la capacidad  adquisitiva   de   los  pensionados.”  (Subraya y negrilla fuera del texto original).   

21 Al  respecto,  por  ejemplo,  en  la  sentencia C-891A de 2006, la Corte declaró la  exequibilidad  de la expresión “y se liquidará con  base  en  el  promedio  de  los  salarios  devengados  en  el  último  año  de  servicios”, contenida en el artículo 8º de la Ley  171  de  1961,  “en  cuanto  éste siga produciendo  efectos,  y bajo el entendimiento de que el salario base para la liquidación de  la  primera mesada pensional de que trata este precepto, deberá ser actualizado  con  base en la variación del Índice de Precios al Consumidor, IPC certificado  por el DANE.”   

22 En  igual sentido, se puede consultar la sentencia T-836 de 2007.   

23  Sobre  el  principio  de  subsidiariedad,  en  la  sentencia T-297 de 2009, este  Tribunal  reiteró: “Así, a la luz del principio de  subsidiariedad,  la  acción  de  tutela  no puede ser ejercida como un medio de  defensa   judicial   alternativo  o  supletorio  de  los  mecanismos  ordinarios  previstos  por  el  legislador  para  el  amparo  de  los derechos. De hecho, de  acuerdo  con la jurisprudencia constitucional, a través de la acción de amparo  no  es  admisible  la  pretensión  orientada  a  revivir términos concluidos u  oportunidades   procesales   vencidas   por   la   negligencia   o   inactividad  injustificada  del actor (sentencias T-080 de 2009, T-565 de 2008, T-372 de 2007  y  T-275  de  2004).  Igualmente,  la  jurisprudencia  tampoco  ha consentido el  ejercicio  de la acción de tutela como el último recurso de defensa judicial o  como   una   instancia   adicional  para  proteger  los  derechos  presuntamente  vulnerados  (sentencias  T-1029  de  2008,  T-937  de  2008 y T-421 de 2008).”   

24  Véanse  las  sentencias  T-102 de 2009, T-779 de 2008, T-1096 de 2007, T-936 de  2007, T-696 de 2007 y T-836 de 2006.   

25  Este  criterio,  fue  reiterado  en  la sentencia T-141 de 2009, T-1096 de 2007,  T-224  de  2007  y  T-045 de 2007. Igualmente, en la sentencia T-083 de 2004, la  Corte  señaló  los  siguientes requisitos: “Que la  persona  interesada haya adquirido el status de jubilado, o lo que es igual, que  se  le  haya  reconocido su pensión (Sentencias T-534 y T-1016 de 2001, T-620 y  T-1022  de  2002).  Que  haya actuado en sede administrativa; es decir, que haya  interpuesto  los  recursos  de vía gubernativa contra el acto que reconoció la  pensión,  haya  presentado  la  solicitud  de reliquidación ante el respectivo  fondo  de  pensiones  o, en igual medida, requerido a la respectiva entidad para  que  certifique  su  salario  real y ésta se hubiere negado (Sentencias T-634 y  T-1022  de  2002).  Que  haya  acudido  a  las  vías judiciales ordinarios para  satisfacer  sus  pretensiones,  se  encuentre  en  tiempo  de  hacerlo  o, en su  defecto,  demuestre  que  ello  es  imposible  por  razones ajenas a su voluntad  (T-634   y  T-1022  de  2002).  Que  acredite  las  condiciones  materiales  que  justifican  la protección por vía de tutela, esto es, su condición de persona  de  la  tercera  edad,  que  la  actuación  resulta  violatoria de sus derechos  fundamentales  como  la  dignidad humana, la subsistencia, el mínimo vital y la  salud  en conexidad con la vida u otras garantías superiores, y que el hecho de  someterla  al  trámite  de un proceso ordinario hace más gravosa su situación  personal (Sentencias T-620, T-634 y T-1022 de 2002).”   

26  Ver,  entre  otras, las sentencias T-141 de 2009, T-908 de 2008, T-014 de 2008 y  T-696 de 2007.   

27  Cfr.  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-045  de  2007.  M.P.  Jaime  Córdoba  Triviño que hace una cita del Auto 141B de 2004.   

28  Cfr.  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-045  de  2007.  M.P.  Jaime  Córdoba  Triviño.   

29  Cfr.  Corte  Constitucional,  Sentencia  SU-120  de  2003.  M.P.  Álvaro  Tafur  Galvis.   

30  Cfr.  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-1169 de 2003. M.P. Clara Inés Vargas  Hernández.   

31  Sobre  este particular también puede ser consultada la Sentencia T-098 de 2005.  M.P. Jaime Araújo Rentería.   

33  Igual  criterio  fue  expuesto  en  la sentencias T-858 de 2008, T-014 de 2008 y  T-696  de 2007. Al respecto, en la sentencia T-311 de 2008, se dijo:  “[U]na vez examinado el requisito de la inmediatez, se concluye  que   no  es  de  recibo  el  argumento  esbozado por el Banco Cafetero -en  liquidación-  y por los jueces de instancia, en el sentido de que la acción de  tutela  debe  declararse  improcedente  por  haberse presentados casi tres años  después  de  la  última  providencia  que  negó  la  indexación de la mesada  pensional  solicitada  ante  el  juez  ordinario.  // Para la Sala, la  dilación  en  la  presentación  de  la  solicitud  de  amparo  constitucional  no  se  deriva  de  la negligencia del actor ni de ello se puede  deducir  la  falta  de  urgencia  ni de oportunidad de protección por parte del  juez  de  tutela,  pues  con  la  expedición  de la Sentencia C-862 de 2006, el  accionante   consideró   que   existía   un  nuevo  fundamento  jurídico  que  consolidaba  la  línea  jurisprudencial  vertida por la Corte Constitucional en  relación  con  el  carácter  constitucional del derecho a la indexación de la  primera     mesada    pensional    y    el    mantenimiento    de    su    poder  adquisitivo,   de   suerte  que  con  base  en  esta  providencia  y  en  la jurisprudencia reiterada por esta Corporación sobre esta  materia,   el   accionante   se   dirigió  nuevamente  al  Banco  Cafetero  -en  liquidación-  a  través del ejercicio del derecho de petición, obteniendo una  respuesta  adversa  a  sus pretensiones, circunstancia que motivó la demanda de  tutela  que  en esta ocasión es objeto de pronunciamiento por parte de la Sala.  //   Con  todo,  esta  Corporación  ha  establecido,  resulta  admisible  la  dilación  en la interposición de la acción de tutela,  cuando  se  demuestra  (i) que la vulneración es permanente en el tiempo y que,  no  obstante el hecho que la originó por primera vez es muy antiguo respecto de  la  interposición  de  la acción tutelar, la situación desfavorable del actor  derivada  del  irrespeto  por  sus  derechos,  continúa  y es actual y, (ii) la  especial  situación  (estado de indefensión, interdicción, abandono, minoría  de  edad,  incapacidad física, entre otros) en la que se encuentra la persona a  quien  se le han vulnerado sus derechos fundamentales.  //  En  el  caso  que  ocupa  la  atención  de la Sala, se observa que  la  dilación  en  la  interposición  del mecanismo de amparo  constitucional  se justifica por cuanto el actor desplegó una intensa actividad  en  procura  de  la  satisfacción de sus pretensiones a través del agotamiento  oportuno  de  los  mecanismos de defensa que el ordenamiento jurídico pone a su  disposición,  no  obstante  lo  cual, si en gracia de discusión se considerara  que  ello no resulta suficiente para enervar la causal de improcedibilidad de la  acción  de  tutela,  es  pertinente  referir  que  las  reglas  arriba  citadas  relacionadas  con  la aplicación amplia del principio de inmediatez, se cumplen  en   el  caso  concreto,  como  quiera  que  la  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  del accionante, no sólo se han prolongado en el tiempo, sino que  compromete  su  mínimo vital en la medida en que afecta el poder adquisitivo de  la  mesada  pensional,  la  cual,  es  su  única fuente de ingreso.”  (Subraya fuera del texto original).   

34  Cfr.   Folios  50  a  52,  cuaderno 2.   

35  Cfr.  Folios 40 a 42, 46 a  47 y 87, cuaderno 2.   

36  Cfr.  Folios 43 a 45, 48 y  49 y 87 a 89, cuaderno 2.   

37  Cfr.   Folios  13  y  14,  cuaderno 2.   

38  Cfr. Folios 15, 19 y 20, 22  a 24, cuaderno 2.   

39  Cfr.  Folio  32,  cuaderno  2.   

40  Véanse   las   sentencias   T-702   de   2008,   T-681   de  2008  y  T-607  de  2007.   

41  Sentencia T-083 de 2004.   

42  Cfr.   Folios  33  y  34,  cuaderno 2.   

43  Cfr.  Fundamento jurídico  4.6.3 de esta sentencia.   

44  Estas  mismas  órdenes  fueron  dadas en las sentencias T-141 de 2009, T-908 de  2008, T-014 de 2008, T-696 de 2007 y T-098 de 2005.     

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