T-492-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-492-09   

          Referencia: expediente T- 2239131   

Acción de tutela instaurada por José Ricardo  Marín  Gómez  contra la Cooperativa de Recreación, Cultura y Bienestar Social  Ltda.   –VIDACOOP-  y  la  Cooperativa    Integral   de   Trabajadores   Relacionados   con   La   Minería  -COINTRAMIN-.   

Magistrado Ponente:  

Dr. Luis Ernesto Vargas Silva  

Bogotá, D. C., veintitrés (23) de julio de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Tercera  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados  Luis  Ernesto  Vargas  Silva,  Gabriel  Eduardo  Mendoza  Martelo  y Mauricio González Cuervo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales,    ha    proferido   la  siguiente:   

SENTENCIA  

Dentro del proceso de revisión de los fallos  proferidos  por  el  Juzgado  Primero Civil Municipal de Valledupar y el Juzgado  Primero  Civil  del Circuito de Valledupar, que resolvieron la acción de tutela  promovida  por José Ricardo Marín Gómez contra la Cooperativa de Recreación,  Cultura  y  Bienestar  Social  Ltda.  -VIDACOOP-  y  la  Cooperativa Integral de  Trabajadores Relacionados con La Minería -COINTRAMIN-.   

  I.  ANTECEDENTES   

Hechos    y    acción    de    tutela  interpuesta   

El  señor  José  Ricardo  Marín Gómez, a  través  de apoderado, interpuso acción de tutela contra VIDACOOP y COINTRAMIN,  por   considerar  que  el  no  reconocimiento  y  pago  del  auxilio  mutual  de  solidaridad  y  el  auxilio por despido desconocen sus derechos fundamentales al  mínimo  vital,  a la igualdad y a la dignidad humana. La acción interpuesta se  fundamenta en los siguientes hechos:   

1.  El  apoderado  del  señor Marín Gómez  relata  que  su  representado  laboró  25  meses  en  la empresa DRUMMOND Ltd.,  ubicada  en  el  corregimiento  de  La  Loma  de  Calenturitas,  hasta el 1º de  noviembre  de  2007,  fecha  en  que  su  empleador dio por terminado, de manera  unilateral, el contrato de trabajo.   

2.  El abogado afirma que como trabajador de  la  minería su poderdante se asoció a VIDACOOP y COINTRAMIN con el propósito,  entre  otros, de ser beneficiario del “Auxilio Mutual  por    Despido    y/o    Auxilio    de    Protección   de   Cartera”1,  para lo cual cada empleado aporta a la cooperativa el valor de un  día de trabajo mensualmente.   

3. El apoderado del accionante manifiesta que  mediante  derecho  de petición, presentado el 6 de noviembre de 2007, el señor  Marín  Gómez solicitó el reconocimiento y pago del auxilio mutual por despido  a  la  Cooperativa  VIDACOOP.  Igualmente,  a través de derecho de petición el  accionante   solicitó,   el   16   de   noviembre  de  2007,  a  COINTRAMIN  el  reconocimiento y pago del auxilio por despido.   

4.  De  acuerdo  con  el  representante  del  accionante   se   deben  reunir  ciertos  requisitos  para  acceder  al  auxilio  solicitado.  Así, para ser beneficiario del auxilio mutual de solidaridad de la  Cooperativa  VIDACOOP,  según  el artículo 3º del Reglamento del Fondo Mutual  de  Solidaridad:  “REQUISITOS:  El auxilio mutual de  solidaridad  se  hará  efectivo  cuando  se cumpla cualquiera de los siguientes  eventos:  a.  Por  terminación  del contrato de trabajo por parte de la empresa  Drummond  en  forma unilateral con justa o injusta causa, siempre y cuando tenga  como   mínimo   seis   (6)   aportes   efectivos   pagados   a  la  cooperativa  VIDACOOP(…)”2.   

5.  El  abogado  del  señor  Marín  Gómez  manifiesta  que  a  pesar  de  cumplir  con  el  tiempo  de asociación para ser  beneficiario  de  los  auxilios,  a su poderdante le negaron el reconocimiento y  pago de los mismos.   

6. En virtud de lo anterior, el señor José  Ricardo  Marín Gómez promovió, a través de abogado, acción de tutela con el  propósito  de  que  se  obligue a las entidades accionadas reconocer y pagar el  auxilio  mutual  por  solidaridad  y  el auxilio por despido, como quiera que la  falta  de  aquellos  ha  afectado  sus derechos a la dignidad humana, al mínimo  vital y a la igualdad.   

En  cuanto  al  derecho  a  la  igualdad, el  apoderado  del  accionante  afirma  que  al:  “(…)  señor   EDGARDO   ENRIQUE   GUERRA  FUENTES,  identificado  con  la  cedula  de  ciudadanía  numero  84´103.365,  quien  fue despedido el día 15 de febrero de  2008,  por similares hechos de la empresa DRUMMOND LTD. Se encontraba asociado a  la  accionada  y  le  fue  reconocido  y pagado su AUXILIO MUTAL DE SOLIDARIDAD,  mediante  sentencia  de tutela calendada 28 de mayo de 2008, emanada del Juzgado  Cuarto        Civil       Municipal       de       Valledupar-Cesar.”4.   

7. El representante del peticionario aportó  como pruebas a la acción de tutela, los siguientes documentos:   

     

i. Copia  de la carta de despido del señor José Ricardo Marín Gómez  del  1  de  noviembre  de  2007,  suscrita por el jefe de recursos humanos de la  DRUMMOND    LTD,    en   la   que   le   informan   sobre   su   “despido  con  justa causa y sin derecho a indemnización”, dadas las reiteradas ausencias sin motivo.   

ii. Derecho  de  petición  del  6  de  noviembre  de 2007, en el que el  accionante  solicitita  a VIDACOOP el reconocimiento y pago de Auxilio Mutual de  Solidaridad.   

iii. Derecho  de  petición  del  16  de  noviembre de 2007, en el que el  accionante  solicitita  a  COINTRAMIN  el  reconocimiento  y pago de Auxilio por  Despido.   

iv. Ejemplar  original del Reglamento del Fondo Mutual de Solidaridad de  VIDACOOP.   

v. Ejemplar  original  de  los  Estatutos  Reglamento  del  Auxilio  de  Despido de COINTRAMIN.   

vi. Copia  de los oficios emitidos por el Juzgado Cuarto Civil Municipal  de   Valledupar  y  el  Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito  de  Valledupar  relacionados    con    procesos    ejecutivos    adelantados   en   contra   del  accionante   

vii. Copia  del  escrito  dirigido  por  el peticionario al Juzgado Sexto  Civil  Municipal  de  Valledupar,  en  el que suscribe un acuerdo de pago con el  demandante de un proceso ejecutivo adelantado en su contra.   

viii. Copia  del  recibo  de  caja  No  4712,  de  2 de noviembre de 2007,  emitido  por  COINTRAMIN, en el cual consta el pago de 4 aportes por concepto de  auxilio  por  despido correspondiente a los meses de junio, agosto, septiembre y  octubre.   

ix. Declaración   extraproceso   rendida  por  el  accionante  ante  la  Notaría  Tercera  del Círculo de Valledupar, en la que afirma: “(…)  a  la  fecha  y desde el primero (1) de Noviembre de 2007, NO  tengo  vinculación  laboral  con  Empresa  oficial  ni  privada y/o con persona  natural  alguna,  en  consecuencia, NO recibo Pagos de salarios ni remuneración  alguna,  NO gozo de pensión de ningún tipo, No tengo rentas propias y/o bienes  de  fortuna, en consecuencia, NO cuento con el respaldo económico y/o capacidad  de   pago,   para   sufragar   obligaciones   de  tipo  económicas.”5   

x. Copia  de  la  sentencia  de  tutela concedida por el Juzgado Cuarto  Civil  Municipal  de  Valledupar,  el  28 de mayo de 2008, en el caso de Edgardo  Enrique  Guerra  Fuentes,  quien  reclamaba el reconocimiento y pago del auxilio  mutual por despido a VIDACOOP.     

Respuesta     de     las     entidades  accionadas   

8.  La representante legal de la cooperativa  VIDACOOP   solicitó   que  se  declarara  improcedente  la  acción  de  tutela  comoquiera  que  el  accionante  cuenta  con  otro  medio  de  defensa  judicial  “(…) como lo es el contemplado en el art. 45 de la  Ley  79  de  1988;  a  través  del  cual  puede  ventilar  su posición ante la  decisión   adoptada   por   el   Consejo   de  Administración  de  la  entidad  VIDACOOP”6.  Al  respecto,  resaltó  que  VIDACOOP  es  un  entidad  cooperativa que pertenece al sector solidario, por lo  que  está regida por una normatividad especial la Ley 79 de 1988, la cual en su  “(…)  artículo  45  señala que es competencia de  los  jueces  civiles  municipales  el  conocimiento  de las impugnaciones de los  actos  o  decisiones  de la asamblea general y DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DE  LAS  COOPERATIVAS,  cuando  no  se  ajustan a la ley o a los estatutos, o cuando  excedan  los  límites  del  acuerdo  cooperativo.  EL  PROCEDIMIENTO  SERÁ  EL  ABREVIADO   PREVISTO   EN   EL   CÓDIGO   DE   PROCEDIMIENTO  CIVIL”7   

En  esa medida, la representante de VIDACOOP  advierte  que  dado  el carácter subsidiario de la acción de tutela, el señor  Marín  Gómez cuenta con otro mecanismo para impugnar la decisión adoptada por  el  Consejo de Administración que le negó el reconocimiento y pago del auxilio  mutual  de  solidaridad,  mediante  Acta  No.  68  de 11 de enero de 2008.    

Adicionalmente,   señaló   que   el   no  reconocimiento  del  auxilio  mutual  de  solidaridad  por  parte del Consejo de  Administración  de  la  cooperativa, está fundamentado en el artículo 4º del  Acuerdo  No.  003  de  30  de  agosto  de  2007,  que  dispone:  “CAUSALES  POR  LAS  CUALES NO SE PAGARÁ EL AUXILIO: Se constituirá  en  causa  de  no  pago  del  auxilio  mutual  de solidaridad, cuando la empresa  Drummond  ltd.,  profiera  despidos con justa causa por ausencia injustificada o  abandono  del  sitio  de trabajo de acuerdo al numeral 6 del literal “a” del  artículo  62 y el numeral 1 del artículo 58 del Código Sustantivo del Trabajo  por   violación  del  reglamento  interno  de  trabajo  en  cualquiera  de  los  siguientes  términos:  numeral  1º  del artículo 72, numerales 3, 17 y 27 del  artículo  73,  literal “a” del artículo 78, numeral 4 del artículo 79 del  reglamento interno de trabajo vigente.”   

La  representante  legal de VIDACOOP aportó  como  pruebas  copia  de  los siguientes documentos relaciones con el Reglamento  del  Fondo  Mutual de Solidaridad y sus modificaciones: i) Acuerdo No. 003 de 30  de  agosto de 2007; ii) Acuerdo No. 001 de 14 de febrero de 2008; y iii) Acuerdo  No. 004 de 27 de junio de 2008.   

9. El apoderado de la Cooperativa Integral de  Trabajadores  relacionados  con  la Minería “COINTRAMIN” solicitó negar el  amparo   de   los   derechos  fundamentales  invocados  por  el  accionante.  En  particular,  refiere  que  no le asiste el derecho al pago del auxilio porque el  accionante  dejó  de  cancelar los aportes durante cinco meses, incumpliendo el  parágrafo  del  artículo  séptimo  del Acuerdo 004 de 18 de mayo de 2007, que  dispone:  “PARÁGRAFO:  OBLIGATORIEDAD DEL PAGO DEL  AUXILIO.  El asociado que no se le descuenta el recaudo  por  auxilio de despido deberá hacer el pago por ventanilla a más tardar el 30  del  mes  en  que no se hizo el descuento. Si el asociado no está a paz y salvo  al  día  30  de  cada  mes  por  concepto  de  pago del auxilio de despido y es  retirado  de  la empresa por cualquier motivo razón o circunstancia después de  esta  fecha,  no  tiene  derecho  al  auxilio  a  excepción que sea por caso de  muerte.”8   

En virtud de la anterior reglamentación, el  abogado  de  COINTRAMIN advierte que se le enviaron requerimientos al accionante  el  16  de agosto y el 10 de octubre de 2007, con el propósito de recordarle el  atraso  en  los  aportes  a la cooperativa pero que el señor Marín Gómez hizo  caso  omiso  de  los  mismos. No obstante, “(…) una  vez  que  el  accionante  fue  comunicado de su terminación del contrato con la  empresa  Drummond  el 01 de noviembre de 2007, se presentó muy temprano al día  siguiente,  ósea(sic) el 02  de  Noviembre  de  2008,  a  realizar  los pagos atrasados de los aportes por un  valor de Doscientos Diez Mil Pesos   

(…)  

Igualmente  es de resaltar que el accionante  fue  negligente  en  el  pago  de  las  cuotas  partes  que le correspondía por  obligación  con  el  acuerdo cooperativo (Acuerdo 004 de mayo 18 de 2007) y con  ello  violo  (sic) el derecho  de  los  demás  asociados  que  fueron  despedidos  antes  que  el (sic)  y  en  ese  lapso  de tiempo que no  pagó  y pretendiendo de manera engañosa y alevosa burlar la ley el día que lo  despiden  corre  a  pagar  sus  obligaciones  frente a la norma establecida para  hacerse  a  un derecho que ya no tenía debido a su incumplimiento y tan es así  que  después  de  ser  requerido  varias  veces para que se pusiese al día con  dichos   aportes  al  auxilio  por  despido  él  hizo  caso  omiso.”9.   

Adicionalmente,  el  apoderado de COINTRAMIN  advierte  que  el  accionante  cuenta  con otro mecanismo de defensa judicial, a  saber  la  acción  de  nulidad  del  acta  mediante  la  cual  se  le  negó el  reconocimiento  y pago del auxilio de despido, pues se trata de un decisión del  Consejo  de  Administración de la Cooperativa, que puede ser impugnada mediante  el proceso abreviado previsto en el Código de Procedimiento Civil.   

Por otra parte, el abogado de la cooperativa  accionada  señala  que la acción de tutela fue instaurada un año después del  despido,  lo  que  en  su  criterio evidencia la inexistencia de vulneración de  derechos  fundamentales  del  accionante  que amerite la protección inmediata a  través  de  este  mecanismo  constitucional.  Por  consiguiente, precisa que la  acción  de  tutela  es  improcedente  porque  no  se cumple con el requisito de  inmediatez.   

El  representante de COINTRAMIN aportó como  pruebas  los siguientes documentos: i) Copia del registro de ingreso y solicitud  de  afiliación  del  accionante  a  COINTRAMIN,  suscrita el 29 de diciembre de  2005;  ii)  Copia  del  Acuerdo  No. 004 de 18 de mayo de 2007; ii) Copia de dos  oficios  dirigidos  por  la gerente de COINTRAMIN al accionante, el 14 de agosto  de  2007,  con  el propósito que pagara los aportes atrasados, en particular el  auxilio  por  despido; iii) Copia del oficio, de 10 de octubre de 2007, dirigido  por  la  gerente  de COINTRAMIN al accionante en el que le recuerda que presenta  pagos  atrasados  por concepto de auxilio de despido correspondiente a los meses  de   agosto,  septiembre  y  octubre;  y  iv)  Copia  del  recurso  de  súplica  interpuesto   por   el  accionante  contra  el  Consejo  de  Administración  de  COINTRAMIN, el 26 de diciembre de 2007.   

10. Antes de proferir la decisión de primera  instancia  el  apoderado  del  accionante  aportó  copias  de las incapacidades  médicas  expedidas  a nombre del señor Marín Gómez, así: del 3 de agosto de  2007,  por tres días, y del 24 de julio de 2007, por 7 días. Las incapacidades  fueron  otorgadas  por  el  médico  Gustavo Saltaren, y remitidas vía fax a la  empresa  DRUMMOND  en las fechas mencionadas(se anexa comprobante del envío del  fax).  También adjuntó copia del acta de la diligencia de descargos del señor  José  Ricardo  Marín  Gómez, celebrada el 29 de octubre de 2007, en la que se  le  indaga  por  la  ausencia  injustificada  en  las fechas mencionadas, en los  siguientes términos:   

“Recursos Humanos:  los  días  comprendidos entre el 24 y el 30 de julio del presente año usted no  se  presentó  a  laborar  sin  que  a  la  fecha  haya  presentado  soporte que  justifique esta ausencia. Que puede decir al respecto?   

JOSE  MARIN GOMEZ: yo las mande, como la vez  pasada  y  no  las  recibieron,  de  pronto  se  extraviaron  como llegan tantos  papeles,  de pronto se les extravió aquí, pero yo les traigo las copias, en el  momento  no  se  las  traje porque yo me separé de mi ex esposa y se llevó mis  papeles y hasta esta semana fue que vino porque estaba en Bogotá.   

RRHH:  Tiene alguna evidencia que certifique  que   usted   envió   dichos   documentos  a  la  oficina  y  porque  medio  lo  hizo?   

RRHH:   (sic)  Por fax y en el momento no las tengo.   

RRHH:  igualmente  usted  no  se presentó a  laborar  entre  el  3  y  el  5 de agosto y tampoco ha presentado justificación  hasta el momento. Que puede decir al respecto?   

JM: También las tengo, pero como comente al  principio, por el problema que tengo es que no las he hecho llegar.   

RRHH: Porque no se presentó a laborar en las  fechas mencionadas?   

JM:     Estaba    enfermo.”10   

Decisión de primera instancia  

11.  El  Juzgado  Primero Civil Municipal de  Valledupar,  mediante  sentencia de 4 de diciembre de 2008, decidió conceder la  acción  de tutela y ordenó a las cooperativas el pago del auxilio por despido.  El  juez  consideró  que  el  accionante  se  encontraba  en  una  difícil  la  situación  económica derivada de la pérdida del empleo, por lo que el auxilio  mutual  de  solidaridad  estaba  llamado  a  garantizar  su  mínimo  vital.  En  particular,  precisó:  “(…) el señor JOSE RICARDO  MARIN  GOMEZ,  acreditó  el  cumplimiento  de  los  requisitos  que  exigen los  reglamentos  del  fondo mutual de solidaridad en ambas cooperativas, dado que se  encontraba  al día en sus aportes, y a pesar de que canceló extemporáneamente  sus  aportes  a  COINTRAMIN  no es menos cierto que dicha cooperativa aceptó el  pago,  con  lo  cual  se allanó en la mora del asociado, no siendo este aspecto  una    excusa    para    negar    la   cancelación   del   auxilio.”11   

Adicionalmente, en cuanto el cumplimiento del  requisito  de inmediatez, el juez de instancia resaltó que la violación de los  derechos  del accionante se “extendió en el tiempo y  actualmente  se  encuentra vigente, por lo tanto en este caso es irrelevante que  la  acción  de  tutela  se  haya  interpuesto  un año después del despido del  trabajador”12   

Finalmente,  el fallador concluyó que desde  un  análisis  material  y no meramente formal de la existencia de otro medio de  defensa  judicial,  este  no resultaba eficaz ni idóneo, ya que las condiciones  económicas  del accionante no le permitirían esperar su resolución sin que de  forma coetánea se vulnere su derecho al mínimo vital.   

Impugnación  

12.  El  apoderado de COINTRAMIN impugnó la  decisión   de   primera   instancia,   reiterando   los   argumentos  sobre  la  subsidiariedad  de  la acción de tutela ante la existencia de otro mecanismo de  defensa  judicial,  así  como  la falta de inmediatez. Además, descalificó la  actuación  del  peticionario  al   pagar  los  aportes  atrasados  al día  siguiente  de  su  desvinculación laboral cuando, de acuerdo con el reglamento,  había  perdido  el  derecho  para  ser  beneficiario  del auxilio. Por último,  agregó  que  el  fallo de instancia carece de un análisis sobre la procedencia  de la acción de tutela contra particulares.   

13.  La  representante  legal  de  VIDACOOP  solicita  que  se revoque la decisión del juez de primera instancia en tanto el  estudio  que  se  hizo  de  la  reglamentación aplicable al pago del auxilio se  limitó  a  los  aspectos  favorables  al  accionante. Asimismo, insistió en la  falta  de  inmediatez  de  la  acción de tutela, la existencia de otro medio de  defensa    judicial    y    la    ausencia    de    violación    de    derechos  fundamentales.   

Finalmente,   en   escrito   adicional  la  representante  de  la  cooperativa  señaló que al proceso ha debido vincularse  como    parte    a    los   miembros   del   Consejo   de   Administración   de  VIDACOOP.   

Decisión de segunda instancia  

14. El Juzgado Primero Civil del Circuito de  Valledupar,  mediante  sentencia  de 18 de febrero de 2009, revocó la decisión  de  primera  instancia y declaró improcedente la acción de tutela porque no se  presentaban  las causales para instaurarla en contra de un particular y existía  otro  medio  de  defensa  judicial, a saber, el proceso abreviado previsto en el  Código  Civil  para  impugnar las decisiones de los órganos administrativos de  las cooperativas.   

II. CONSIDERACIONES DE LA  CORTE CONSTITUCIONAL   

Competencia  

1.  Esta  Corte es competente de conformidad  con  los  artículos 86 y 241 de la Constitución Nacional, y el Decreto 2591 de  1991, para revisar los fallos de tutela seleccionados.   

Problema  jurídico   

2.  Corresponde  a  la  Sala  definir  si la  acción  de  tutela  interpuesta  contra  un  particular, un año después de la  desvinculación  laboral,  es  procedente  para  el  reconocimiento y pago de un  auxilio  de  despido y ante la existencia de otro medio de defensa judicial para  impugnar las decisiones de las cooperativas.   

Si la acción de tutela resultara procedente  la   Corte   deberá   determinar  si  constituye  una  violación  del  derecho  fundamental  al  mínimo  vital,  que  las  entidades accionadas se abstengan de  reconocer  y  pagar  el  auxilio  de  despido, argumentando que el accionante no  cumple  con  los requisitos reglamentarios para acceder a aquel, toda vez que se  encontraba  en  mora  en  los  aportes  y  su  causal de despido lo excluye como  beneficiario  del mismo. Se debe tener en cuenta que las cooperativas recibieron  extemporáneamente  el pago de los aportes y el accionante adjuntó copia de las  incapacidades  médicas  en  las  fechas  en  que  se  presentaron las ausencias  injustificadas   a   su   lugar  de  trabajo,  hecho  que  motivó  su  despido.   

Para  abordar  el  estudio  de los problemas  descritos,  la  Sala  (i)  reiterará  la jurisprudencia de esta corporación en  relación  con la procedencia de la acción de tutela contra particulares y ante  la  existencia  de  otro  mecanismo  de defensa judicial; y (ii) se pronunciará  sobre   el   alcance   de   la   prestación   reclamada   mediante  acción  de  tutela.   

Reiteración   de   jurisprudencia.   La  procedencia de la acción de tutela frente a particulares.   

3.  En  la  Constitución  Política  está  prevista  la  procedencia  de  la  acción de tutela contra particulares, en los  siguientes  términos:  “La  ley  establecerá  los  casos  en los que la acción de tutela procede contra particulares encargados de  la  prestación  de  un  servicio  público  o  cuya  conducta  afecte  grave  y  directamente  el  interés  colectivo,  o  respecto de quienes el solicitante se  halle     en    estado    de    subordinación    o    indefensión.”13   

El  desarrollo  legislativo de este precepto  constitucional  se  encuentra en el artículo 42 del Decreto 2591 de 1991, en el  que  se  prescriben  las  causales  específicas de procedencia de la acción de  tutela          contra          particulares14.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             Al   respecto,   la   sentencia   T-587   de   200315,  clasificó las mencionadas  causales  de  procedencia,  así:  “i) presten  servicios públicos (numerales 1, 2 y 3), ii) cuando exista  subordinación  o indefensión frente al particular accionado (numerales 4 y 9),  iii)  cuando  el  particular esté vulnerando el hábeas data (numerales 6 y 7),  iv)  cuando  el  particular esté vulnerando el artículo 17 de la Constitución  (num.   5)   y,   v)   cuando  el  particular  ejerza  función  pública  (num.  8).”    

4.  Específicamente,  frente  al  estado de  subordinación16,  la  Corte  lo  ha definido  como:  “´el  acatamiento  y sometimiento a órdenes  proferidas  por  quienes, en razón de sus calidades, tienen la competencia para  impartirlas´17,  encontrándose  entre  otras,  (i)  las  relaciones  derivadas  de  un  contrato  de  trabajo;  (ii) las relaciones entre  estudiantes  y  directivas del plantel educativo; (iii) las relaciones de patria  potestad  originadas  entre  los  hijos  menores y los incapaces respecto de los  padres  o  (iv) las relaciones entre los residentes de un conjunto residencial y  las       juntas       administradoras      de      los      mismos.”18   

Por su parte, esta corporación ha entendido  que      el      estado      de     indefensión19se  presenta: “cuando  debido  a  situaciones  de  índole fáctica, la persona que  alega  la  afectación  de  sus  derechos  no  se  encuentra  en las condiciones  apropiadas  para  responder con efectividad la posible amenaza o violación, por  no  disponer  de medios físicos o jurídicos de defensa o por contar con medios  y   elementos  insuficientes  para  dar  la  respuesta  adecuada.”20   

En  esa  medida,  mientras la subordinación  responde  a  un  estado  de  desigualdad  en  razón  al vínculo de dependencia  existente  entre las partes, la indefensión revela una desigualdad en virtud de  un           componente           fáctico21.  En efecto, “la  Corte  sin  el  ánimo de ser exhaustiva, ha establecido algunos  supuestos  en  los  que  existe  estado  de  indefensión, como por ejemplo, (i)  cuando  la  persona está en ausencia de medios de defensa judiciales eficaces e  idóneos,  que  permitan conjurar la vulneración iusfundamental por parte de un  particular;  (ii)  personas que se hallan en situación de marginación social y  económica22,  (iii)  personas  de  la  tercera edad23,             (iv)  discapacitados24     (v)     menores    de  edad25”26.   

5.   En   consecuencia,   para  avalar  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  contra  particulares,  el juez deberá  verificar  si  el  caso se puede enmarcar en alguna de las causales específicas  mencionadas.    

Reiteración   de   jurisprudencia.   La  procedencia  de acción de tutela ante  existencia de otro medio de defensa  judicial.   

6.  De  acuerdo  con  el  artículo 86 de la  Constitución   Política   la   acción   de   tutela  procederá  siempre  que  “el  afectado  no  disponga de otro medio de defensa  judicial,  salvo  que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar  un perjuicio irremediable”.   

7.   Al  respecto,  esta  Corporación  ha  señalado   lo   siguiente:  “Se  encuentra  ya  muy  decantada  la  jurisprudencia de la Corte acerca de la naturaleza residual de la  acción  de  tutela  y sus condiciones de procedencia cuando existe un mecanismo  ordinario  de defensa. Así ha destacado en múltiples oportunidades27  que  los  medios  y  recursos  judiciales  ordinarios  son  el  escenario  preferente para  invocar  la  protección  de  los derechos constitucionales fundamentales que se  consideren  vulnerados en una situación específica, y a ellos deben acudir, en  principio,  los  afectados,  a  fin  de hacer prevalecer la supremacía de estos  derechos  y  el  carácter  inalienable  que  les  confiere la Carta28.    En  consecuencia,  la acción de tutela adquiere la condición de medio subsidiario,  cuyo  propósito no es el de desplazar a los otros mecanismos, sino el de fungir  como  último  recurso  orientado  a  suplir  los  vacíos  de  defensa  que  en  determinadas   circunstancias   presenta  el  orden  jurídico,  en  materia  de  protección de derechos fundamentales.   

Así,   la   protección   de   derechos  fundamentales  es  un  asunto  que  el  orden  jurídico reserva a la acción de  tutela  en la medida que el mismo no ofrezca al afectado otros medios de defensa  judicial,  de igual o similar eficacia. Sin embargo, de la sola existencia de un  medio   alternativo   de   defensa  judicial,  no  deviene  automáticamente  la  improcedencia de la acción de tutela.   

En aquellos eventos en que se establezca que  el   ordenamiento  jurídico  tiene  previsto  un  medio  ordinario  de  defensa  judicial,  corresponde  al  juez  constitucional  resolver  dos  cuestiones:  la  primera,  consiste  en  determinar  si  el  medio  judicial  alterno presenta la  idoneidad  y  eficacia necesarias para la defensa de los derechos fundamentales.  Si  la  respuesta  a  esa  primera  cuestión  es  positiva,  debe  abordarse la  cuestión  subsiguiente  consistente  en  determinar  si concurren los elementos  del    perjuicio  irremediable,  que  conforme  a  la  jurisprudencia   legitiman   el   amparo   transitorio.”29   

En virtud de lo anterior, ante la existencia  de  otro  medio de defensa judicial, la acción de tutela es improcedente, salvo  que  se  configure  un  perjuicio  irremediable lo que la haría procedente como  mecanismo                 transitorio30  o  que  el  otro  medio  de  defensa  judicial  no  resulte idóneo ni eficaz para la protección de derechos  fundamentales,   evento   en  el  cual  la  tutela  procedería  como  mecanismo  principal31.   

8.  En  suma,  en  atención  al  carácter  subsidiario   y   residual   de  la  acción  de  tutela,  corresponde  al  juez  constitucional  determinar  la  procedencia  de  aquella bien sea como mecanismo  principal  o  transitorio,  valorando  la idoneidad y eficacia del otro medio de  defensa judicial y la existencia de un perjuicio irremediable.   

Estudio del caso concreto.  

9.  El accionante solicita que las entidades  demandadas  reconozcan  y  paguen  el  auxilio  de  despido.  Por  su parte, las  cooperativas  accionadas  coinciden en afirmar que el peticionario no cumple con  los  requisitos  reglamentarios  para acceder al auxilio, pues fue despedido por  ausentarse  del  trabajo  sin  justificación  y no se encontraba al día con el  pago    de    los    aportes    a    la    cooperativa    al   momento   de   su  desvinculación.   

El juez de primera de instancia concedió la  acción  de  tutela  con  fundamento  en  la  protección  del mínimo vital del  accionante  que,  a su juicio, descartaba la idoneidad y eficacia del otro medio  de  defensa  judicial.  Además,  concluyó que hubo allanamiento en la mora por  parte  de  una de las cooperativas porque si bien el accionante no se encontraba  a  paz  y  salvo  con  la  misma al momento del despido, lo cierto es aquella no  objetó  el  pago  extemporáneo. Por el contrario, el juez de segunda instancia  declaró  improcedente  la  acción  de  tutela  porque  no  se  presentaban las  causales  para  instaurarla  en contra de un particular y existía otro medio de  defensa  judicial,  a  saber, el proceso abreviado previsto en el Código Civil,  para impugnar las decisiones de las cooperativas.   

10.  En cuanto a la procedencia frente a los  particulares,  como  se mencionó, corresponde al juez constitucional establecer  la  causal  específica en que podría enmarcarse el caso concreto. Al respecto,  este  Tribunal  ha  definido  que  cuando se trata de reclamaciones del asociado  ante  la cooperativa la acción de tutela es procedente, dado que los cooperados  se    encuentran    en    una   condición   de   desigualdad:   “(…)  la  indefensión  puede configurarse debido a la posición de  preeminencia  social  y  económica del demandado que rompe el plano de igualdad  en  las relaciones entre particulares, se ha afirmado así que procede la tutela  contra  poderes  sociales  y económicos los cuales disponen de instrumentos que  pueden  afectar  la  autonomía  privada  del individuo tales como los medios de  comunicación32,     los     clubes    de    fútbol33,  las  empresas que gozan de  una    posición    dominante    en   el   mercado34   o   las   organizaciones  privadas    de    carácter    asociativo,    tales    como   las   asociaciones  profesionales35       o      las      cooperativas36,         o        los  sindicatos37.”38.   

11. En el caso objeto de estudio, aunque las  partes  son  particulares,  el  plano  de  desigualdad  en  que se desarrolla el  vínculo  asociativo  deviene  en  la indefensión del accionante. Así, una vez  identificada  la  causal  específica  de  procedencia  de  la acción de tutela  contra  un  particular,  es  preciso  concluir  que la instaurada por José  Ricardo  Marín  Gómez  contra COINTRAMIN y VIDACOOP, cooperativas a las cuales  se encontraba afiliado, es procedente.     

12.  Ahora  bien,  frente a la existencia de  otro  medio  de  defensa  judicial,  las  cooperativas  accionadas  y el juez de  segunda  instancia  advierten  que  el  procedimiento abreviado, previsto por la  legislación  civil,  es  el  adecuado  para  cuestionar  las  decisiones de sus  consejos  de administración. Bajo tales presupuestos,  corresponde al juez  de  tutela  evaluar  si  este otro medio de defensa judicial es idóneo y eficaz  para  la  protección  de  derechos  fundamentales  o  si  existe  un  perjuicio  irremediable,  y  en esa medida, definir la procedencia de la acción de tutela.   

13. Específicamente en la sentencia T-962 de  2002,  la Corte concluyó que la acción de tutela era improcedente para revocar  la  decisión del Consejo de Administración de la Cooperativa de Productores de  Leche   de   la   Costa   Atlántica   –COOLECHERA-,  mediante  la cual se impuso una sanción al accionante  y  a  la  empresa  a  la que representaba, porque existía otro medio de defensa  judicial  idóneo y eficaz que no fue agotado oportunamente por el peticionario.  En  efecto,  la  Corte  determinó:  “Para el caso en  cuestión,  la  ley  79  de  1988  señala  la competencia de los jueces civiles  municipales  para  que mediante el trámite del proceso abreviado contemplado en  el  Código  de  Procedimiento  Civil,  conozcan de las impugnaciones contra los  actos  o  decisiones  de  los  Consejos  de Administración de las cooperativas.   

Sin embargo, el actor no formuló la demanda  de  impugnación  ante  la  jurisdicción ordinaria dejando precluir el término  que  tenía  para  el  efecto,  el  cual es de dos meses contados a partir de la  fecha  del  acto  respectivo. Nótese cómo al momento de la presentación de la  demanda   de   tutela    (23   de  enero  de  2002),  la  oportunidad  para  ocurrir   (sic)   ante  la  jurisdicción ordinaria ya había vencido.   

Estima la Sala que  la  pretensión  del  actor  es  improcedente  por  vía  de tutela,  ya  que  esta  acción  no  es  el  medio idóneo para obtener la  revocatoria  de  actos  ni  la  indemnización  de  perjuicios, agregando que la  tutela  no está instituida para reemplazar los procedimientos consagrados en la  ley,  ni  para tratar de recuperar la oportunidad legal  perdida   por   las   omisiones   de  quien  invoca  la  protección.”39   

14.   Con   fundamento   en  la  sentencia  precedente,  para  la  Corte  la  acción de tutela instaurada por José Ricardo  Marín  Gómez  es  improcedente,  comoquiera que existía otro medio de defensa  judicial,  el  cual  el  accionante  omitió agotar oportunamente. En efecto, la  acción  de  tutela  no está llamada a retomar debates jurídicos que no fueron  presentados  ante  la  autoridad  judicial competente en el término establecido  para  ello.  El  señor  Marín Gómez tenía dos meses desde la expedición del  acta  que  le  negaba  el  auxilio  de  despido  para impugnar la decisión. Sin  embargo,  dejó  transcurrir el tiempo y ahora pretende, a través de la acción  de tutela, revivir una oportunidad procesal perdida.   

Adicionalmente,  es  pertinente recordar que  la:   “(…)   jurisprudencia   constitucional   ha  sostenido  que,  en  cuanto  el principio de la inmediatez es consustancial a la  protección  que  la tutela ofrece a los derechos fundamentales de las personas,  su  ejercicio  está  condicionado  por  un deber correlativo: la interposición  actual     y     oportuna     de    la    acción40,  circunstancia que no se ha  cumplido  en  el  presente caso, y que descarta de plano la necesidad de adoptar  medidas  urgentes  de  protección  en  esta  causa  constitucional.41   

En  conclusión,  el  amparo invocado por el  señor  Marín  Gómez  resulta inoportuno, toda vez que fue desvinculado por su  empleador  el 1º de noviembre de 2007, y la acción de tutela fue instaurada en  noviembre  de  2008,  es  decir,  luego  de  un  año desde el momento en que se  originó  la  alegada  violación  de  derechos  fundamentales,  con  lo  que se  desvirtúa la necesidad urgente de protección.   

15.  En  virtud  de  lo  expuesto,  la Corte  confirmará  la  sentencia  proferida  el  Juzgado  Primero  Civil  Municipal de  Valledupar,  que  resolvió  la  acción  de  tutela promovida por José Ricardo  Marín  Gómez  contra la Cooperativa de Recreación, Cultura y Bienestar Social  Ltda.  -VIDACOOP-  y la Cooperativa Integral de Trabajadores Relacionados con La  Minería    -COINTRAMIN-,    que    declaró    improcedente   la   acción   de  tutela.   

III. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Tercera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  Pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero:     CONFIRMAR    la  sentencia proferida por el Juzgado Primero Civil del Circuito de  Valledupar,  que  resolvió  la  acción  de  tutela promovida por José Ricardo  Marín  Gómez  contra la Cooperativa de Recreación, Cultura y Bienestar Social  Ltda.  -VIDACOOP-  y la Cooperativa Integral de Trabajadores Relacionados con La  Minería -COINTRAMIN-, declarándola improcedente.   

Segundo:   Por  Secretaría  General  líbrense  las comunicaciones previstas en el artículo 36  del Decreto 2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado Ponente  

GABRIEL  EDUARDO MENDOZA  MARTELO   

Magistrado   

  MAURICIO   GONZÁLEZ  CUERVO   Magistrado   

MARTHA VICTORIA SÁCHICA  MÉNDEZ   

Secretaria  General   

    

1 Folio  3 del expediente.   

2 Folio  3 del expediente.   

3 Folio  4 del expediente.   

4 Folio  5 del expediente.   

5 Folio  20 del expediente.   

6 Folio  34 del expediente.   

7 Folio  31 del expediente.   

8  Folios 53 y 54 del expediente.    

9  Folios 56 y 57 del expediente.   

10  Folio 88 del expediente.   

11  Folio 93 del expediente.   

12  Folio 93 del expediente.   

13  Constitución Política de Colombia, Artículo 86.   

14 Ver  entre  otras,  las  sentencias  :  T-632  de  2007, M.P. Humberto Antonio Sierra  Porto;  T-893  de  2008,  M.P. Manuel José Cepeda Espinosa; T-166 de 2009, M.P.  Mauricio   González   Cuervo;   y   T-222  de  2009,  M.P.  Mauricio  González  Cuervo.   

15 M.  P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

16  Cfr.  Sentencias  T-994 de  2008, M.P. Mauricio González Cuervo.   

17  T-233 de 1994, M. P. Carlos Gaviria Díaz.   

18  T-947 de 2008. M.P. Clara Inés Vargas Hernández.   

19  Cfr.  Sentencia  T-824  de  2008,  M.P. Mauricio González Cuervo; sentencia T-947 de 2008, M.P. Clara Inés  Vargas    Hernández;    y   T-367   de   2009,   M.P.   Jorge   Iván   Palacio  Palacio.   

20  T-288 de 1995, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz.   

21  Cfr.  Sentencia T-932  de 2008. M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

22  T-605 de 1992, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz.   

23  T-1087  de 2007, M. P. Jaime Córdoba Triviño, T-046 de 2005, M. P. Clara Inés  Vargas  Hernández, T-302 de 2005, M. P. Álvaro Tafur Galvis, T-561 de 2003, M.  P.  Jaime Córdoba Triviño, T-1330 de 2001, M. P. Manuel José Cepeda Espinosa,  T-125  de  1994,  M.  P.  Eduardo  Cifuentes Muñoz, T-036 de 1995, M. P. Carlos  Gaviria  Díaz,  T-351  de 1997, M. P. Fabio Morón Díaz, T-1008 de 1999, M. P.  José Gregorio Hernández Galindo.   

24  T-1118  de  2002,  M.  P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa, T-174 de 1994, M. P.  Alejandro  Martínez  Caballero  y  T-288  de  1995,  M.  P.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz.   

26  T-947 de 2008. M.P. Clara Inés Vargas Hernández.   

27  Sobre  la  procedencia  de la acción de tutela como mecanismo transitorio, para  evitar  un perjuicio irremediable, resultan relevantes las sentencias C- 1225 de  2004,  MP  Manuel  José  Cepeda  Espinosa;  SU- 1070 de 2003, MP Jaime Córdoba  Triviño;  SU  –  544 de  2001  MP Eduardo Montealegre Lynett; T –  1670  de  2000  MP  Carlos  Gaviria  Díaz,  y  desde  luego la T  – 225  de 1993 en la  cual  se  sentaron las primeras directrices sobre la materia, que en esencia han  sido desarrolladas por la jurisprudencia posterior.   

28  Cfr. T- 803 de 2002 MP Álvaro Tafur Galvis.   

29  Sentencia T-972/05.   

30 Al  respecto,  la  sentencia  SU-037  de  2009,  M.P. Rodrigo Escobar Gil, reiteró:  “La  posibilidad de dar trámite a una petición de  tutela  como  mecanismo  transitorio  exige, por una parte, (i) demostrar que es  inminente  un perjuicio irremediable para el derecho fundamental y, por la otra,  (ii)  que  existe otro mecanismo de defensa judicial al que se puede acudir para  decidir   con   carácter  definitivo  la  controversia  planteada  en  sede  de  tutela.”   

31 En  el  mismo  sentido  puede  consultarse  la sentencia T-072 de 2008, en la que se  precisó:  “Para determinar si la acción de tutela  es  procedente,  la Corte Constitucional ha señalado dos aspectos distintos. En  primer  lugar,  si  la  tutela  se presenta como mecanismo principal, es preciso  examinar  que  no exista otro medio judicial. Si no existe otro medio, o aún si  existe  pero  éste  no  resulta  idóneo en el caso concreto, la tutela procede  como   mecanismo   principal   de   amparo   de   los   derechos  fundamentales.  Adicionalmente,  en  relación  con  la  existencia  del  otro  medio de defensa  judicial,  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  señalado  que  no  existe  la  obligación  de  iniciar  el  proceso  ordinario antes de acudir a la acción de  tutela.  Basta  que  dicha posibilidad esté abierta al interponer la demanda de  tutela,  pues  si  el accionante ha dejado vencer la oportunidad para iniciar el  trámite   del   proceso   ordinario,   la  tutela  no  procede  como  mecanismo  transitorio”   

32  Sentencia T-066 de 1998 y T-1723 de 2000.   

33  Sentencia T-498 de 1994.   

34  Sentencias T-579 de 1995 y T-375 de 1997.   

35  Sentencia T-97 de 1996.   

36  Sentencia T-394 de 1999.   

37  Sentencias T-329 y T-331 de 2005.   

38  Sentencia T-632 de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.   

39  Sentencia T-962 de 2002, M.P. Jaime Araujo Rentería.    

40  Sentencia SU-961 de 1999   

41  Sentencia SU-037 de 2009, M.P. Rodrigo Escobar Gil.     

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