T-517-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-517-09  

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-     Reglas     de     procedencia     y  procedibilidad   

PRINCIPIO  DE INMEDIATEZ EN LA PROCEDENCIA DE  LA    ACCION    DE    TUTELA    CONTRA    PROVIDENCIAS   JUDICIALES-Reiteración de jurisprudencia   

PRINCIPIO   DE   INMEDIATEZ   EN   CASO  DE  DECLARATORIA DE PERSONA AUSENTE EN PROCESO PENAL   

Como lo estableció la Corte Constitucional el  requisito  de  inmediatez  debe  analizarse  desde  el  hecho  generador  de  la  vulneración  del  derecho  fundamental,  lo cual en principio implicaría   ubicarlo  desde  el  26  de  abril de 1999 cuando se efectuó la declaratoria de  persona  ausente  y  el momento de la sentencia condenatorio el 23 de octubre de  2001.  No  obstante, como precisamente se discute la legalidad de esa actuación  procesal,  se tendrá en cuenta para contar el término prudencial para acudir a  la  acción  de tutela en el momento de la captura, pues objetivamente sería la  ocasión  en  la  cual  se  conoció  de la existencia del proceso. Por tanto es  oportuna   la  interposición  del  amparo,  si  se  valora  que  no  se  tenía  conocimiento  de  la  sentencia  como  tal,  sin  que  ello  signifique  que  la  declaratoria  de  persona  ausente es válida o no, pues esa situación será la  que  se  analizará  para  saber  si  se  incurrió en un defecto procedimental.   

GARANTIAS CONSTITUCIONALES QUE DEBEN CUMPLIRSE  EN  CASOS  DE  DECLATORIA  DE  PERSONA  AUSENTE EN PROCESO PENAL/DECLARATORIA DE  PERSONA               AUSENTE-Lineamientos  constitucionales   

La Corte Constitucional en la Sentencia T-737  de  2007  sintetizó  los  requisitos  de  tipo formal y sustancial que se deben  cumplir  para  que  no  se vulneren los derechos fundamentales al debido proceso  del  inculpado  o  procesado  al momento de ordenarse la declaración de persona  ausente.   

DECLARATORIA  DE  PERSONA  AUSENTE EN PROCESO  PENAL-Caso  en  que se cumplieron todos los requisitos  formales  y  sustanciales  y  no  está  probada  la  ocurrencia  de  un defecto  procedimental   

Lo  anterior  evidencia  que  contrario a las  afirmaciones   del   peticionario,  los  demandados  enviaron  a  San  Luis  las  respectivas  ordenes  de  captura y citaciones, para garantizar su comparecencia  al  proceso  con el objeto de notificarle la existencia de la causa en su contra  y  garantizarle  la  defensa de sus derechos de manera oportuna. La Sala observa  que  en la etapa procesal de declaración de persona ausente se cumplieron todos  los  requisitos formales y sustanciales, en la medida que se emitió la orden de  captura,  se  hizo  el emplazamiento, para posteriormente expedir la resolución  con  las  actuaciones hechas con el fin de lograr la comparecencia del imputado.  En  el  presente  caso  hubiera  sido  un  despropósito,  haber  accedido  a la  pretensión  tutelar  del  peticionario.  Realmente  hubiera  aparecido como una  injusticia  flagrante,  que un individuo incurso en los delitos de acceso carnal  violento  en  concurso  con  hurto  calificado  y  agravado,  hubiere  resultado  después  de siete años gozando de los beneficios de la justicia, a causa de la  indebida  notificación  como  reo ausente, que a todas luces se originó en sus  propios  artificios  para que tal notificación no se surtiera. Además tendría  la  posibilidad  de  revisión,  si  con  pruebas  no conocidas en el tiempo del  proceso,  logra  demostrar que no tuvo ninguna participación por encontrarse en  otro  lugar.  Por  todo  lo  anterior,  en el proceso penal adelantado contra el  peticionario  por  el  delito de acceso carnal violento en concurso con el hurto  calificado  y  agravado  no se probó la ocurrencia de un defecto procedimental.  Por  tanto  la Sala estima que al no haber ninguna irregularidad, no se vulneró  el  derecho  fundamental al debido proceso, por el contrario se cumplió con las  garantías  constitucionales  para  declarar  persona  ausente  al peticionario.   

Referencia: expediente T-2.192.295  

Acción  de  Tutela  instaurada  por  Jesús  Antonio  Borrero Caviedes contra el Juzgado 2° Penal del Circuito de Neiva y la  Fiscalía 9 Seccional de Neiva.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá  D.C.,  treinta (30) de julio de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien  la  preside-, Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales  y  legales, y específicamente las previstas en los artículos  86  y  241  numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la siguiente   

En  el  proceso de revisión de la sentencia  proferida    en    primera   instancia   el  tres  (3)  de diciembre de 2008 por la Sala Tercera de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Neiva y del fallo en  segunda  instancia  el  cinco (5) de febrero de dos mil nueve (2009) por la Sala  de  Decisión  de  Tutelas  No.  2°  de  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia,   en   cuanto  negaron  la  tutela  incoada  por  Jesús  Antonio Borrero Caviedes en  contra  del   Juzgado 2° Penal del Circuito de Neiva y contra la Fiscalía  9 Seccional de Neiva.   

    

1. ANTECEDENTES    

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos  86  de  la  Constitución  Política  y  33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de  Selección  Número Once de la Corte Constitucional escogió, para efectos de su  revisión, la acción de tutela de la referencia.   

De  conformidad  con  el  artículo  34  del  Decreto  2591  de  1991,  esta  Sala  de Revisión procede a dictar la Sentencia  correspondiente.   

     

1. SOLICITUD    

El ciudadano Jesús Antonio Borrero Caviedes  demanda  del  juez  de  tutela proteger su derecho fundamental al debido proceso  por  haber sido declarado persona ausente. En consecuencia pide se decrete dejar  sin  efectos la decisión judicial del veintiséis (26) de abril de 1999 emitida  por  la  Fiscalía  Novena  adscrita  a  la  Unidad  de Vida, Libertad, Sexual y  Dignidad  Humana de Neiva y la sentencia del veintitrés (23) de octubre de 2001  proferida  por  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Neiva.  Sustenta su  solicitud  en  los  siguientes  hechos y argumentos de  derecho:   

     

1. Hechos    y   argumentos   de  derecho     

     

1. El  17  de agosto de 1998 Gladys Janeth Ome Carvajal interpuso   denuncia  penal  ante  la  autoridad  policial,  por  el delito de acceso carnal  violento y hurto calificado agravado.     

     

1. La  denunciante  declaró,  que el 17 de agosto de 1998 a las dos de  la  madrugada  se  movilizaba  en motocicleta por inmediaciones del municipio de  Campoalegre  vía  Neiva,  cuando  fue  interceptada  por  tres  personas que se  transportaban  también  en motocicleta, uno de ellos la sujetó del brazo hasta  arrastrarla  a  una  cuneta, despojándola del pantalón para violarla, mientras  las otras dos personas se apropiaban de la moto.     

     

1. El  20  de  agosto  de  1998  la  Fiscalía Novena delegada ante los  Jueces  Penales  del  Circuito de Neiva, ordena la apertura de la investigación  preliminar  por  los  delitos  de  acceso  carnal  violento  y  hurto calificado  agravado.     

     

1. El  24  de  agosto  de  1998  en  las  instalaciones  de la SIJIN se  reunieron  Gladys  Janeth  Ome  Carvajal,  la  Personera  Segunda  delegada para  asuntos  penales  la  señora  Estella  Pico  Romero,  los  investigadores Fredy  Bautista  Perez y Álvaro Vargas Gómez con el fin de adelantar la diligencia de  reconocimiento por álbum fotográfico.     

     

1. En  la  identificación  fotográfica,  Gladys  Janeth  Ome Carvajal  reconoció    la   fotografía   distinguida   con   el   número   0010097  perteneciente  a  Jesús Antonio Borrero Caviedes, como la persona que le causó  la agresión.     

     

1. El  26 de agosto de 1998, se ofició a la Cárcel Distrital de Neiva  remitir  el  prontuario  delictivo que registra el señor Jesús Antonio Borrero  Caviedes.     

     

1. El  31  de  agosto  de  1998  el  Fiscal  Noveno  de  acuerdo con lo  dispuesto  en  el  artículo  344  del Código de Procedimiento Penal, ordena la  investigación  formal.  En  consecuencia,  cita  a indagatoria al señor Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes  y  libra  orden  de  captura en su contra. A su vez,  solicita  recaudar  declaraciones de las personas que tengan algún conocimiento  del  hecho  y exige allegar al proceso el dictamen médico legal practicado a la  ofendida.     

     

1. En  la  misma  época,  la  fiscalía  libró orden de captura donde  estableció  que  el  señor  Jesús Antonio Borrero Caviedes  reside en la  población de San Luis, Huila.     

     

1. El  3  de septiembre de 1998 la  Dirección del Establecimiento  Carcelario  de la ciudad de Neiva, allegó fotocopia de los antecedentes penales  de  Borrero  Caviedes. En donde  indica que Jesús Antonio Borrero Caviedes  reside  en  el corregimiento de San Luis, a su vez que el citado señor ingresó  a  la  cárcel  el  20  de  marzo  de  1998,  sindicado  por  el delito de hurto  calificado  y  agravado, porte ilegal de armas y lesiones personales, detención  ordenada  por  la  condena  que  emitió el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Neiva.     

     

1. Alega  el  actor  que  dentro  de  la investigación penal, no se le  envió  ninguna  citación al corregimiento de San Luis, cuando el fiscal tenía  pleno  conocimiento de su ubicación debido a las actuaciones adelantadas por el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Neiva.     

     

1. El  3 de noviembre de 1998 el Fiscal Noveno emplazó por el término  de  cinco días al señor Jesús Antonio Borrero Caviedes para que se presentara  en  el  despacho  a  rendir  diligencia  de  indagatoria,  y de no comparecer lo  declararía persona ausente.     

     

1. El 11 de noviembre de 1998 se desfijó el edicto.     

     

1. El  26  de  abril  de  1999  la  Fiscalía Novena Seccional de Neiva  declaró  persona  ausente  a  Jesús Antonio Borrero Caviedes y se designa como  defensor de oficio al Doctor Gerardo Castrillón Quintero.     

     

1. El  22  de  junio  de 1999 se calificó la instrucción y se ordenó  proferir  medida  de  aseguramiento en contra de Jesús Antonio Borrero Caviedes  como  presunto  autor de acceso carnal violento en concurso con hurto agravado y  calificado.     

     

1. El   6  de  septiembre  de  1999  se  profirió  la  resolución  de  acusación en contra del señor Jesús Antonio Borrero Caviedes.     

     

1. El  29  de  septiembre de 1999 el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de Neiva avocó el conocimiento del proceso.     

     

1. El  23  de  noviembre  de  1999 el Juez de conocimiento, mediante el  oficio  No.  1821  ordenó  al  Comandante  de  la Policía Nacional de San Luis  Neiva,  capturar  y  poner  a disposición del despacho al señor Jesús Antonio  Borrero Caviedes.     

     

1. El  28 de junio de 2001 se realizó la audiencia pública y el 23 de  octubre  de  2001  se  dictó  sentencia  condenatoria  contra  el señor Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes  al  encontrarlo responsable de los delitos de acceso  carnal   violento   en   concurso   con   el   delito   de  hurto  calificado  y  agravado.     

     

1. El  demandante  asegura  que el fiscal desde el 24 de agosto de 1998  por  información  de  la  DIJIN  y de las autoridades carcelarias, sabía de su  domicilio  en  la población de San Luis- Neiva, sin que con esa información se  hubiera  agotado  todos  los  medios  a  su  alcance  para  hacerle  conocer  la  existencia del proceso.     

     

     

1. TRASLADO     Y     CONTESTACIÓN     DE     LA  DEMANDA     

Recibida  la  solicitud  de tutela, el 20 de  noviembre  de 2008 el Tribunal del Distrito Judicial de Neiva admitió y ordenó  correr traslado de la misma a las demandadas.      

1. Argumentos expuestos por el Juzgado Segundo Penal  del Circuito de Neiva.     

Sostuvo  este juzgado que dentro del proceso  penal  que  se  adelantó en contra de Jesús Antonio Borrero Caviedes se dictó  sentencia  condenatoria  el  23  de  octubre de 2001 por el delito acceso carnal  violento  en  concurso  con  el  hurto  calificado y agravado contra la ofendida  Gladys Janeth Ome Carvajal.   

Indicó  que  la  sentencia  se  notificó  personalmente  el  24  de  octubre  de 2001, a la Procuradora 138 delegada en lo  judicial,  al  fiscal  de  la  causa  y al defensor de oficio. De igual forma se  efectuó  la  comunicación al acusado por edicto, fijado el 29 de octubre a las  8  de  la  mañana  en cartelera, desfijado el 1° de noviembre del año 2001, y  con ejecutoria el 6 de noviembre de 2001.   

Explicó  el  fallador  que  en la etapa del  juicio  y  posterior  a  la sentencia se, garantizaron los derechos y garantías  fundamentales,  como  el  debido  proceso  y  la  defensa.  En esas condiciones,  solicitó  no  acceder  a  las  pretensiones  del  accionante,  puesto que dejó  fenecer  las  oportunidades  procesales  sin  comparecer  al proceso, sin que se  pudiera   lograr   su   presencia   mediante  la  captura  por  las  autoridades  respectivas.    

Precisó,  que  por  existir  el  mecanismo  procesal  de declaratoria de persona ausente se acudió a él, para continuar el  trámite  de  la  causa y llegar a la sentencia respectiva, la cual se encuentra  ejecutoriada   sin   que   se  haya  interpuesto  algún  recurso  contra  ella.   

1.3     PRUEBAS  DOCUMENTALES   

         Documentos  obrantes dentro del expediente   

Obran  en  el  expediente  copia del proceso  penal,    del    cual    son    relevantes    entre    otros,   los   siguientes  documentos:   

     

1. Copia  de  la  resolución del 31 de agosto de 1998, por medio de la  cual    se    cita    a   indagatoria   al   señor   Jesús   Antonio   Borrero  Caviedes.   

2. Copia  de  la  orden  de  captura  del 31 de agosto de 1998, en cuyo  documento  se registra como domicilio del señor Jesús Antonio Borrero Caviedes  la población de San Luis.   

3. Copia  de  la  resolución del 26 de abril de 1999, donde se declara  persona ausente a Jesús Antonio Borrero Caviedes.   

4. Copia  de  la  sentencia  condenatoria  del  23  de  octubre de 2003  proferida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Neiva.   

5. Escrito  dirigido  por  el señor Jesús Antonio Borrero Caviedes al  despacho del magistrado sustanciador.     

    

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1.       DECISIÓN    DE   PRIMERA   INSTANCIA   –TRIBUNAL   SUPERIOR   DEL   DISTRITO  JUDICIAL SALA TERCERA DE DECISIÓN PENAL.     

Mediante  sentencia proferida el tres (3) de  diciembre   de  dos  mil  ocho  (2008),  se  decidió  no  proteger  el  derecho  fundamental  al  debido  proceso  del señor Jesús Antonio Borrero Caviedes por  declarársele  persona  ausente en la actuación penal que se le adelantó tanto  en  la Fiscalía Novena, como en el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Neiva,  al  determinar  que  hubo  falta de inmediatez en la presentación de la acción  constitucional   y   haber   encontrado   que   se  le  garantizaron  todas  las  oportunidades procesales para comparecer dentro del proceso penal.   

          

Explicó  que  en virtud del artículo 6 del  Decreto  2591  de  1991  la acción de tutela es un mecanismo alternativo y  subsidiario,  por tanto es obligación del juez analizar si en el asunto resulta  procedente  o  no  el  amparo  constitucional  antes  de adentrarse en cualquier  análisis de fondo.   

Adujó  que  de  acuerdo con el requisito de  procedencia  de  la  acción  de  tutela  respecto a la inmediatez, es necesario  establecer  la  época  en la cual se  interpuso la acción de tutela, para  encontrar  si  ésta  se  ejerció  dentro  de  un  término  oportuno,  justo y  razonable de acuerdo con los elementos del caso.   

Al respecto indicó:  

“Igualmente,   se  debe  considerar,  el  dilatado  tiempo  que  ha  transcurrido  desde  la sentencia condenatoria que se  dictó  el  23  de octubre de 2001 hasta la proposición de la acción de tutela  que  se  realizó  el  día  18  de  noviembre de 2008; es decir, cuando habían  transcurrido  siete  (7)  años  y  veinticinco (25) días, lo cual riñe con la  inmediatez  en  la  proposición de la acción constitucional y con su carácter  residual.”   

Agregó  que  el tutelante no argumentó una  justa  causa  que evidenciara haber dejado pasar más de 7 años para interponer  el  amparo, pues no probó la ocurrencia de algún acontecimiento que le hubiera  impedido   haberlo   hecho   aún   después   de   ejecutoriada   la  sentencia  condenatoria.   

     

1.    DECISIÓN DE SEGUNDA INSTACIA – SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS  No  2  DE LA SALA DE CASACIÓN   PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA     

Afirma  que  sí  Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes  pretendía  demostrar  el  quebranto  de  las garantías fundamentales  dentro  del  proceso  penal,  contó  con la oportunidad procesal para apelar la  sentencia,  pues  de  acuerdo  con  la  resolución  de acusación y el fallo de  condena,  se deduce que no le era desconocida la existencia de la investigación  en su contra.   

Por  su parte, de no prosperar el recurso de  apelación,  el  accionante  tenía  la  posibilidad  de  presentar  el  recurso  extraordinario  de  casación en el cual podía haber alegado el desconocimiento  de  sus  derechos procesales durante el trámite de las etapas de instrucción y  juzgamiento.  “Omisión que contribuye a reforzar la  improcedencia  de  la  solicitud  de  amparo,  como  así  lo  precisó la Corte  Constitucional.”   

Agrega: “Es claro  entonces,  que  como  el accionante no utilizó los recursos legales previstos a  su  favor,  no  puede  pretender suplirlos por vía del amparo constitucional no  instituido para enmendar su desidia.”   

Considera  el  alto  tribunal,  que  en  el  expediente  se  evidenció el agotamiento de los mecanismos jurídicos previstos  en  el  ordenamiento procesal penal para declarar como persona ausente al señor  Jesús  Antonio Borrero Caviedes. Puesto que estuvo representado por el defensor  de  oficio,  quien  se  notificó  de  las  principales  decisiones  y presentó  alegatos de conclusión en la audiencia pública.   

Señala que, el legislador en los términos  del  artículo  356 del Decreto 2700 de 1991 incluyó la posibilidad de vincular  al  proceso  al  sindicado  cuando  no  comparece  a la instrucción mediante la  declaración  de  persona  ausente,  pues  de  no existir esa figura procesal la  decisión  del  encartado  de no vincularse al proceso constituye un impedimento  para  la  administración  de  poder  continuar  con  la  determinación  de  la  responsabilidad penal.   

    

Agrega  que,  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Neiva  volvió  a  expedir  la  orden de captura para conseguir la  comparecencia  del  señor Jesús Antonio Borrero Caviedes sin lograr resultados  favorables,  lo  cual  no  significa  el  desconocimiento de la existencia de la  investigación en su contra. Sobre el punto enfatiza:   

“Tal  como  se  extrae  de  los medios de  prueba  aportados  al  proceso, el pliego de cargos y la sentencia de condena de  primera  instancia;  sin  embargo  voluntariamente  decidió no hacerse presente  ante la administración de justicia”   

Concluye, que transcurridos ocho años desde  cuando  fue condenado el accionante por el delito acceso carnal violento y hurto  calificado  agravado, no se puede pretender revivir oportunidades procesales que  se dejaron pasar sin actuar.   

    

1. CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD     

La Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la  Corte  Constitucional,  en  desarrollo  de  las  facultades  conferidas  en  los  artículos  86  y  241,  numeral  9°,  de  la Constitución, es competente para  revisar  los  fallos  de  tutela  adoptados  en  el  proceso de esta referencia.   

1. PROBLEMA JURÍDICO     

El  señor  Jesús Antonio Borrero Caviedes  alega  que  los  demandados  incurrieron  en  una vía de hecho al vulnerarle su  derecho  fundamental  del  debido proceso, por declararlo persona ausente dentro  del  proceso penal que se le adelantó por el delito de acceso carnal violento y  hurto calificado agravado.   

La  sala  analizará,  si  en el asunto del  señor  Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes   procede  la  acción de tutela  contra  las  providencias  judiciales  del  26  de  abril de 1999 emitida por la  Fiscalía  Novena  delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de Neiva  mediante  la  cual se declara persona ausente y la sentencia condenatoria del 23  de octubre de 2001 del Juez Segundo Penal del Circuito de Neiva.   

En ese contexto, se estudiará i)   las   reglas   de   procedencia   y  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales de  conformidad   a  la  Sentencia  C-590  de  2005  y  ii)  la falta de inmediatez  en  la  interposición  de  la  acción  de  tutela  constituye  una  causal  de  improcedencia.   

     

1. PROCEDENCIA  EXCEPCIONAL  DE LA TUTELA CONTRA DECISIONES JUDICIALES.  REITERACION DE JURISPRUDENCIA.     

La  consolidada  jurisprudencia de la Corte  Constitucional  ha  señalado  que  si  bien  debe haber una seguridad jurídica  fundada   en   decisiones   razonables   y   sujetas   al    marco   legal,  excepcionalmente   es  posible  acudir a la acción de tutela contra fallos  de  las  distintas  autoridades judiciales, cuando se evidencie una vulneración  flagrante  de  los  derechos  fundamentales,  la  ley  y el precedente judicial.   

No  obstante,  esta  posición se sujeta al  cumplimiento   de   ciertos   presupuestos,  que  este  Tribunal  Constitucional  identifica  como  requisitos  generales  y  específicos de procedibilidad de la  acción de tutela, tal y como pasa a verse:   

3.3.1 Causales genéricas de procedibilidad  de   la   acción   de   tutela   contra   providencias  judiciales.   

Inicialmente  la  Corte  Constitucional, en  sentencia  C-543 de 1992,  abordó el análisis de la constitucionalidad de  los  artículos  11  y  12  del  Decreto 2591 de 1991, en cuyo fallo declaró la  inexequibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra sentencias judiciales, pero  dejó  abierta la posibilidad de recurrir al amparo constitucional cuando por un  descuido  del juez la actuación  judicial genera lo que se conoce como una  “vía    de   hecho”,  entendida         como         “violación  flagrante  y  grosera  de  la Constitución”   

Posteriormente, la Corte Constitucional, en  Sentencia  C-590  de  2005,  decidió  sustituir  la  expresión “vía    de    hecho”   por   la   de  “causales de procedibilidad de la acción de tutela  contra  decisiones  judiciales”, pues consideró que  esta   expresión   protege   en  mayor  medida  la  eficacia  de  los  derechos  fundamentales. Textualmente, dicha providencia sostuvo:   

“Estos eventos en que procede la acción  de  tutela  contra  decisiones judiciales involucran la superación del concepto  de  vía  de hecho y la admisión de específicos supuestos de procedibilidad en  eventos  en los que si bien no se está ante una burda trasgresión de la Carta,  si    se    trata    de    decisiones    ilegítimas    que   afectan   derechos  fundamentales.”   

En   el   citado  fallo,  este  Tribunal  Constitucional   indicó   los   requisitos   generales   para   garantizar   la  excepcionalidad  y  la subsidiariedad de la acción de tutela como sus elementos  característicos.  De la misma manera, estableció unos requisitos especiales de  procedibilidad.   

En   relación   con   los  primeros  se  encuentran:  “a.  Que  la  cuestión que se discuta  resulte  de evidente relevancia constitucional b. Que se hayan agotado todos los  medios            -ordinarios          y  extraordinarios-  de defensa judicial al alcance  de  la  persona  afectada,  salvo  que  se trate de evitar la consumación de un  perjuicio  iusfundamental  irremediable,  c.  que  se  cumpla el requisito de la  inmediatez,  es  decir,  que  la  tutela  se  hubiere interpuesto en un término  razonable  y  proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración, d.  Cuando  se  trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma  tiene  un  efecto  decisivo  o determinante en la sentencia que se impugna y que  afecta  los  derechos  fundamentales  de la parte actora, e. que la parte actora  identifique  de  manera razonable tanto los hechos que generaron la vulneración  como  los  derechos  vulnerados  y  que  hubiere  alegado tal vulneración en el  proceso  judicial  siempre que esto hubiere sido posible y f. Que no se trate de  sentencias de tutela.”   

Los    anteriores    requisitos    son  circunstancias  todas  que  deben  concurrir  para  que  el  juez constitucional  continúe  con el análisis del asunto y así pueda determinar la procedibilidad  del amparo constitucional.   

3.3.2  Causales  específicas  de  procedibilidad  de  la  acción  de tutela contra providencias  judiciales.   

Por  otro  lado,  en  relación  con  las  causales  específicas,  debe probarse la ocurrencia de alguna de ellas para que  el amparo prospere. Estos defectos son:   

“a.  Defecto  orgánico, que se presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la providencia impugnada, carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

“b.  Defecto procedimental absoluto, que  se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente al margen del procedimiento  establecido.   

“c. Defecto fáctico, que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

“d.  Defecto material o sustantivo, como  son   los   casos   en   que  se  decide  con  base  en  normas  inexistentes  o  inconstitucionales  o  que presentan una evidente y grosera contradicción entre  los fundamentos y la decisión.   

“f.  Error  inducido,  que  se  presenta  cuando  el  juez  o  tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y  ese  engaño  lo  condujo  a  la  toma  de  una  decisión  que  afecta derechos  fundamentales.   

“g.  Decisión sin motivación, que  implica  el  incumplimiento  de  los  servidores judiciales de dar cuenta de los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus  decisiones  en  el entendido que  precisamente   en   esa   motivación   reposa  la  legitimidad  de  su  órbita  funcional.   

“h.  Desconocimiento  del  precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado.   

“i.   Violación   directa   de   la  Constitución”.   

     

1. EL PRINCIPIO DE INMEDIATEZ EN LA PROCEDENCIA DE LA     

ACCIÓN  DE  TUTELA  CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES. REITERACIÓN DE JURISPRUDENCIA.   

La  Corte  Constitucional  desarrolló  el  principio  de inmediatez  para limitar el ejercicio de la acción de tutela  en el tiempo, al no haber un término en el cual caduque.   

En efecto, al poderse interponer la acción  “en    todo    momento   y   lugar”  de conformidad con el artículo 86 de la Constitución Política,  se  determinó  que  como  el  fin  del  amparo  es  proteger de manera eficaz y  eficiente  los  derechos  fundamentales,  la acción de tutela debe interponerse  dentro  de  un  término  prudencial  a  la ocurrencia del hecho generador de la  presunta vulneración.   

Por tal razon la Sentencia SU- 961 de 1999  estableció  la  inmediatez  como  uno de los requisitos de procedibilidad de la  acción    de    tutela,   con   los   argumentos   que   a   continuación   se  describen:   

“Hay otro supuesto en el cual, sin que se  trate  de  hechos  superados,  el  tiempo, en conjunto con otros factores, puede  jugar  un  papel  determinante.  Se trata de casos en los cuales la tutela,  por  no  haberse  ejercido  dentro  de  un  plazo razonable, vulnera derechos de  terceros.   Ello  hace  que  se  rompa  la  congruencia  entre  el medio de  protección  y  la  finalidad  que se busca: la protección integral y eficaz de  los derechos fundamentales de las personas.   

“Teniendo  en  cuenta  este  sentido  de  proporcionalidad  entre  medios  y  fines,  la  inexistencia  de  un término de  caducidad  no  puede  significar  que  la acción de tutela no deba interponerse  dentro  de  un  plazo  razonable.   La  razonabilidad  de  este plazo está  determinada  por la finalidad misma de la tutela, que debe ser ponderada en cada  caso  concreto.   De  acuerdo  con  los  hechos,  entonces,  el  juez está  encargado  de  establecer  si  la  tutela  se  interpuso  dentro  de  un  tiempo  prudencial   y   adecuado,   de   tal  modo  que  no  se  vulneren  derechos  de  terceros.   

“Si  bien el término para interponer la  acción  de  tutela  no  es  susceptible  de  establecerse de antemano de manera  afirmativa,  el juez está en la obligación de verificar cuándo ésta no se ha  interpuesto  de  manera  razonable,  impidiendo  que  se  convierta en factor de  inseguridad,  que de alguna forma afecte los derechos fundamentales de terceros,  o que desnaturalice la acción.   

“En jurisprudencia reiterada, la Corte ha  determinado    que    la    acción    de   tutela   se   caracteriza   por   su  “inmediatez”:   

La misma línea argumentativa la compartió  la  Sentencia T-322 de 2008 en la cual por transcurrir aproximadamente un año y  dos  meses  se  negó la acción de tutela por falta inmediatez, porque  se  interpuso  el  amparo  el  4  de  julio  de 2007 y el actor pretendía dejar sin  efectos una providencia del 27 de abril de 2006.   

No obstante, la Corte ha determinado que un  año  y  dos  meses o más puede llegar a considerarse un tiempo prudencial para  interponer  la  acción  de tutela, siempre y cuando haya razones que fundamente  la tardanaza.   

Así  fue  el  caso  que se presentó en la  Sentencia  T-  243  de 2008. En aquella ocasión trascurrió un año y dos meses  desde  el  hecho  generador de la vulneración y la presentación de la acción,  pero  se  concluyó  que  no  habia  falta  de  inmediatez  al  no  decidirse la  situación de la accionante en la providencia atacada.   

Contrario  a  lo  anterior, en la Sentencia  T-871  de  2008  se  negó  el  amparo  de  los derechos fundamentales al debido  proceso,  pues  no se encontraron razones que justificaran el retraso de un año  y 6 meses para interponer la acción de tutela.   

Por otra parte, en  la Sentencia T-089  de   2008  se  configuró  la  falta  de  inemediatez  de  manera  evidente,  al  presentarse  la  acción  de tutela transcurridos 3 años, razón por la cual se  declaró la improcedencia de la acción de tutela.   

En  conclusión, se observa que el término  en  sí  mismo  no  constituye  una  causal  para  dar  por configurada la falta  inmediatez,   siempre  y  cuando  se  pruebe  que  hubo un motivo que   justifique la inactividad.   

En estas condiciones, el juez constitucional  debe  analizar  las  circunstancias  de  cada  caso, para poder determinar si la  dilatación  en  acudir al amparo constitucional obdece a una razón justificada  o  a  la  negligencia  del  solicitante,  en cuyo caso la acción de tutela debe  declarse  improcedente  por  no  solicitarse  la  protección  de  los  derechos  fundamentales de manera oportuna.   

     

1. CONSIDERACIONES SOBRE EL CASO CONCRETO     

En  el  presente  asunto  el  señor Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes  alega que los despachos demandados incurrieron en un  defecto  procedimental,  al  declararlo  persona  ausente  sin  agotar todos los  medios  existentes  para  comunicarle  la  existencia  de un proceso penal en su  contra.   

De  las  actuaciones,  se  observa  que  se  cumplen   los   requisitos   generales   establecidos   por   la  jurisprudencia  constitucional. En efecto:   

     

i. se  discute  una  cuestión de relevancia constitucional, puesto que  se alega el ostensible desconocimiento del debido proceso,   

ii. el  señor  Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes  no  cuenta  con más  recursos,  ni  ordinarios,  ni  extraordinarios  para  hacer  valer sus derechos  dentro   del   proceso,   puesto  que  el  defensor  de  oficio  se  abstuvo  de  interponerlos  en  la  oportunidad  pertinente y la acción de revisión resulta  improcedente  por  no encajar lo solicitado dentro de las causales taxativas que  para el efecto fija la norma.   

iii. El   actor  ha  identificado  en  forma  razonable  los  hechos  que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados;   

iv. no se trata se sentencias de tutela.   

v. Como  los  jueces  de tutela en el presente asunto negaron el amparo  porque  no  encontraron  probada  la inmediatez de la acción de tutela, la Sala  realizará las siguientes precisiones:     

Tanto el juez de tutela de primera instancia  como  el de segunda instancia, dedujeron que en el presente asunto hay una falta  de  inmediatez en la interposición de la acción de tutela, al transcurrir más  de 7 años desde que se condenó al señor Borrero Caviedes.   

Sobre  el punto, en escrito dirigido a esta  Sala  el  demandante  manifestó,  que  sólo  tuvo  conocimiento del proceso en  septiembre  de 2008, cuando se ejecutó la orden de captura en su contra, razón  por  la  cual  acudió  sólo  en  noviembre  de  esa  misma anualidad al amparo  constitucional.   

La  Sala considera que la comunicación del  señor  Jesús  Antonio Borrero de la existencia del proceso penal en su contra,  se  relaciona  con  el  requisito  de la inmediatez, porque de ese conocimiento,  depende  identificar  si se interpuso la acción de tutela dentro de un término  razonable.   

Así,   como   lo  estableció  la  Corte  Constitucional  el  requisito  de  inmediatez  debe  analizarse  desde  el hecho  generador  de  la  vulneración  del  derecho  fundamental, lo cual en principio  implicaría   ubicarlo  desde  el 26 de abril de 1999 cuando se efectuó la  declaratoria  de persona ausente y el momento de la sentencia condenatorio el 23  de octubre de 2001.    

No obstante, como precisamente se discute la  legalidad  de  esa  actuación  procesal,  se  tendrá  en cuenta para contar el  término  prudencial  para  acudir  a  la  acción de tutela en el momento de la  captura,  pues  objetivamente  sería  la  ocasión en la cual se conoció de la  existencia del proceso.   

Por tanto es oportuna la interposición del  amparo,  si  se  valora  que no se tenía conocimiento de la sentencia como tal,  sin  que ello signifique que la declaratoria de persona ausente es válida o no,  pues  esa situación será la que se analizará para saber si se incurrió en un  defecto procedimental.   

3.5.1. Garantías constitucionales que deben  cumplirse  en  los  asuntos  penales  cuando  se  haga uso de la declaratoria de  persona   ausente   en   el   asunto   del   señor   Jesús   Antonio   Borrero  Caviedes.   

El  señor  Jesús Antonio Borrero Caviedes  fue  condenado   el  23 de octubre de 2001 por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Neiva,  al encontrarlo responsable de los delitos de acceso carnal  violento en concurso con el delito de hurto calificado agravado.   

Dentro  del proceso penal que se adelantó,  la  Fiscalía  Novena,  al  no lograr la comparencia del señor Borrero Caviedes  ordenó  el  26 de abril de 1999 declararlo persona ausente, para así lograr su  vinculación legal y poder continuar con la causa.   

En ese contexto, la Corte Constitucional en  la  Sentencia  T-737  de  2007  sintetizó  los  requisitos  de  tipo  formal  y  sustancial   que  se  deben  cumplir  para  que  no  se  vulneren  los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  del  inculpado  o  procesado  al  momento de  ordenarse    la    declaración    de   persona   ausente,   de   la   siguiente  forma:   

a. La declaratoria de ausencia constituye el  último  recurso,  en  cuanto a las formas legales para vincular a una persona a  un  proceso  penal.  Al  respecto,  ha señalado la Corte: “La declaración de  persona  ausente  no  puede  ser  la decisión subsiguiente al primer fracaso en  encontrar  al  procesado,  pues  tal  como  lo  consagra el mismo artículo 356,  acusado,  sólo  es posible vincular penalmente a una persona ausente “cuando no  hubiere  sido  posible hacer comparecer a la persona que debe rendir indagatoria  (…)  Actuar  de  manera  distinta  comporta  la nulidad de las actuaciones por  violación  del  derecho  de  defensa” 1.      

a. El estado  tiene   (i)   el   deber   de  ubicar  al  imputado2;   (ii)   esta   obligación  consiste  en  utilizar  todos los medios que razonablemente estén a su alcance,  de  acuerdo  con  los  elementos  específicos del caso concreto, para lograr la  comparecencia  del  imputado;  (iii)  esta  obligación  no  cesa  en un momento  determinado,  sino  que  persiste  a  lo  largo  de  todo el proceso3;  concretamente,  la  declaratoria de persona ausente, no extingue la obligación.  Por  último,  (iv) el funcionario judicial, sin perder su imparcialidad, por la  efectividad  del  derecho  a  la  defensa,  tiene  la  potestad  de sustituir al  defensor  que  no cumpla adecuadamente con sus deberes profesionales4.   

b. Puesto que  uno  de  los fundamentos constitucionales de la declaratoria en ausencia, es que  de  esta  forma  se  garantiza  el  ejercicio de la defensa técnica5,  es esencial  que  el defensor de oficio sea nombrado al momento de producirse la declaratoria  de persona ausente.   

c. Son  requisitos  formales  de la declaratoria, el intento por vincular al investigado  mediante   indagatoria,   la  emisión  previa  de  una  orden  de  captura,  el  emplazamiento  mediante edicto, y la vinculación mediante resolución motivada,  que  indique  las  diligencias  realizadas  para  lograr  la  comparecencia  del  imputado,  así  como  el  resultado  de  las mismas6.   

d. Los  requisitos    sustanciales,    se    concretan    en    la   identificación   e  individualización  plena  del  procesado,  y  la  evidencia  de  su  renuncia a  comparecer  en  el  proceso, medidas que no sólo buscan garantizar los derechos  fundamentales  del imputado, sino de terceros que pudieran verse involucrados en  el         hecho,        por        homonimia7.     

Por  tanto, la Sala encuentra que dentro de  la  etapa  de  instrucción adelantada por la Fiscalía Novena delegada ante los  Jueces  Penales  del  Circuito de Neiva, ésta solicitó el 31 de agosto de 1998  la    presencia    del    señor    Jesús   Antonio   Borrero   Caviedes   para  indagatoria.   

A su vez el mismo día, se expidió la orden  de   captura   dirigida   al  Comandante  de  la  SIJIN   para  obtener  la  comparecencia   del  sindicado,  en  donde  se  evidencia  que  se  indica  como  residencia el corregimiento de San Luis en el Huila.   

No  obstante,  el  Fiscal  al  no  obtener  resultados  positivos,  el  3  de  noviembre  de  1998  dispuso  emplazar por el  término  de  cinco  días  al  señor  Borrero  Caviedes para que se presente a  indagatoria,  pues  de  no  hacerlo  se  declararía  persona  ausente  y  se le  designaría defensor de oficio.   

Una  vez  se  vencido  el  plazo,  el 11 de  noviembre  de  1998  el  Fiscal  Noveno  ordena  la  desfijación  del edicto de  emplazamiento.   

El  26  de  abril de 1999, el Fiscal Noveno  delegado  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de Neiva ordenó declarar  persona  ausente  al  señor  Jesús Antonio Borrero Caviedes, además de eligir  como  defensor  de oficio a Gerardo Castrillon Quintero, quien se notifica de la  designación el 25 de mayo de 1999.   

En estas condiciones, la Sala considera que  se  agotaron  los  medios  que razonablemente tenía la fiscalía a disposición  para  obtener  la  comparecencia  del  sindicado,  pues expidió y dirigió a la  SIJIN  orden  de  captura  con  la  ubicación del señor Borrero Caviedes en la  población  de  San  Luis.  De  acuerdo  con  el  informe  suministrado  el 3 de  septiembre  de  1998  por la Dirección de Establecimiento Carcelarios de Neiva.  Al respecto consta en el folio 188 y 189:   

“Comedidamente y en atención a su oficio  N°  511,  nos  permitimos  enviar  con  destino  a  su  despacho  fotocopia del  PRONTUARIO   DELICTIVO   que   registra   el   señor   Jesús  Antonio  Borrero  Caviedes”   

        “PRONTUARIO DELICTIVO:   

“Documento      de      identidad  7.708812   

Fecha   de   nacimiento:   Enero   15  de  1976   

Dirección  de  residencia:  San  Luis”   

Por  su  parte la Sala, no considera que se  haya  dejado  de  insistir  en la ubicación del señor Borrero Caviedes, puesto  que  el  Juez Segundo Penal del Circuito cuando realizó la etapa de juzgamiento  reiteró  la  orden  de  captura  y  solicitó  al comandante de la Policía del  corregimiento  de  San  Luis  capturar  y poner a disposición de ese juzgado el  acusado.  En  ese  contexto  figura en el auto de pruebas del 23 de noviembre de  1999  emitido  por   el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Neiva, la  siguiente disposición:   

“Reiterar  la  orden de captura impartida  contra    Jesús    Antonio    Borrero    Caviedes,   a   fin   de   oírlo   en  indagatoria.   

En  la  reseña  efectuada  por  la  DIJIN,  aparece  que  su  residencia  actual  es  el corregimiento de San Luis, luego se  puede  oficiar  a  la  estación a la Estación de Policía de ese lugar con tal  fin.”   

Lo  anterior  evidencia que contrario a las  afirmaciones  del  señor  Borrero  Caviedes, los demandados enviaron a San Luis  las   respectivas   ordenes   de   captura  y  citaciones,  para  garantizar  su  comparecencia  al proceso con el objeto de notificarle la existencia de la causa  en  su  contra  y  garantizarle  la  defensa de sus derechos de manera oportuna.   

La Sala observa que en la etapa procesal de  declaración  de  persona  ausente se cumplieron todos los requisitos formales y  sustanciales,  en  la  medida  que  se  emitió  la orden de captura, se hizo el  emplazamiento,  para  posteriormente  expedir la resolución con las actuaciones  hechas con el fin de lograr la comparecencia del imputado.   

Por  todo  lo anterior, en el proceso penal  adelantado  contra  el  Señor  Jesús Antonio Borrero Caviedes por el delito de  acceso  carnal  violento  en  concurso  con el hurto calificado y agravado no se  probó  la  ocurrencia de un defecto procedimental. Por tanto la Sala estima que  al  no  haber  ninguna  irregularidad,  no se vulneró el derecho fundamental al  debido   proceso,   por   el   contrario   se   cumplió   con   las  garantías  constitucionales   para  declarar  persona  ausente  al  señor  Jesús  Antonio  Caviedes.   

En  consecuencia  se ordenará confirmar la  decisión  del  cinco (5) de febrero de 2009 de la Sala de Casación Penal de la  Corte   Suprema   de   Justicia    por   las   razones  expuestas  en  esta  sentencia.   

    

1. DECISIÓN     

En mérito de lo expuesto, la Sala Sexta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

PRIMERO. CONFIRMAR,  por  las  razones expuestas en esta providencia, la sentencia proferida el cinco  (5)  de  febrero  de  2009 por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  la  cual  confirmó  la  sentencia  del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Neiva,  Sala  Tercera  de Decisión Penal proferida el tres (3) de  diciembre  de  dos mil ocho (2008), en donde se negó la protección del derecho  fundamental al debido proceso.   

SEGUNDO.  Por  la  Secretaría,  líbrese  la  comunicación de que trata el  artículo 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

NILSON PINILLA PINILLA  

                                             Aclaración de  voto.   

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

ACLARACIÓN  DE VOTO DEL MAGISTRADO   

NILSON PINILLA PINILLA A LA SENTENCIA T-517  DE 2009   

Referencia:        expediente  T-2.192.295   

Acción de tutela de Jesús Antonio Borrero  Caviedes  contra  el Juzgado 2° Penal del Circuito y la Fiscalía 9ª Seccional  de Neiva   

Magistrado ponente:  

Dr. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub  

Habiendo  votado  positivamente  y firmado el  proyecto  presentado  en  este  caso  por  el  señor Magistrado ponente, estimo  necesario  consignar por escrito una muy sucinta aclaración sobre el sentido de  mi voto en el presente asunto.   

Si bien participo de la resolución adoptada,  por  cuanto comparto la percepción de que no existían razones que justificaran  invalidar  las  actuaciones  de los despacho judiciales accionados, debo aclarar  mi  voto  pues  siempre he disentido frente al enfoque amplificado de la noción  de  “vía  de hecho” y en  relación  con  algunas  de las argumentaciones que se exponen para arribar a la  decisión adoptada.   

Particularmente, tal como lo he explicado con  más    amplitud   frente   a   otras   decisiones8, no comparto el alcance, en mi  opinión  desbordado,  que  con  frecuencia  se  reconoce  por parte de la Corte  Constitucional  a la acción de tutela contra decisiones judiciales, y que en el  caso  de  la  sentencia a que me vengo refiriendo se pone de presente en la cita  que  se  efectúa (páginas 8 a 10) de la sentencia C-590 de junio 8 de 2005, M.  P.  Jaime  Córdoba  Triviño,  de  cuyas  consideraciones discrepo parcialmente  desde cuando fue expedida.   

Mi  desacuerdo  con  dicha  sentencia, que el  actual  fallo  invoca  como  parte  de la fundamentación, radica en el hecho de  que,    en    la    práctica,    especialmente    las   llamadas   “causales      especiales     de     procedibilidad”  a  que  dicha providencia se refiere en su punto 25, abarcan todas  las  posibles  situaciones que podrían justificar la impugnación común contra  una  decisión  judicial, dejando así la imagen de que esta Corte estima que la  acción  de  tutela  constituye  un  recurso  complementario,  añadible  a  los  establecidos en el proceso de que se trata.   

Con  ello,  la  solicitud  y  trámite  de la  acción  de  tutela al amparo de tales enunciados, deviene simplemente en una (o  más)   nueva(s)  oportunidad(es)  que  se  confiere(n)  a  quien  se  ha  visto  desfavorecido  por  la decisión adoptada por el juez competente, o lo que es lo  mismo,  en una (o varias) instancia(s) adicional(es), no prevista(s) en absoluto  en  el  respectivo  proceso  debido,  situación  que  difiere,  de  lejos,  del  propósito  de  protección  subsidiaria a los derechos fundamentales que animó  al  constituyente  de  1991,  que  vino  a  quedar  reflejado en el artículo 86  superior.   

Además,  no  sobra  acotar  que si bien esta  corporación  con  fundamento  en  la sentencia C-590 de 2005 aduce sistematizar  una   línea   jurisprudencial   construida   y   decantada   a  partir  de  las  consideraciones  que  se  dejaron planteadas en la sentencia C-543 de 1992, ello  no   es   exacto,   ya   que   en   realidad   ese   pronunciamiento9, de suyo sólo  argüible  frente a la casación penal por ser ésta la institución regulada en  el  precepto parcialmente declarado inexequible (art. 185 L. 906 de 2004), se ha  interpretado  como  si  postulara  lo  contrario de lo que quedó decidido en la  C-543 de 1992.   

Por  lo  anterior,  dado  que  la  decisión  adoptada  con  mi acuerdo y participación incluye algunas consideraciones a las  que  se podría otorgar alcances de tal índole, que no comparto, aclaro el voto  en el caso de la referencia.   

Con mi acostumbrado respeto,  

Fecha     ut  supra   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

    

1  Sentencia  C-488  de 1996 (M.P. Carlos Gaviria Díaz). Consideración reiterada,  entre  otras,  en  las  sentencias  C-320  de  1997  (M.P.  Alejandro  Martínez  Caballero),  C-100  de  2004  (M.P.  Álvaro Tafur Galvis) y C-248 de 2004 (M.P.  Rodrigo Escobar Gil).   

2  Sentencias C-488 de 1996,  T-654 de 1998, SU-014 de 2001.   

3  Sentencia C-488 de 1996   

4  Sentencia SU-014 de 2001   

5  Principalmente,  en  las sentencias C-488/1996  C-248 de 2004  y C-591  de 2005   

6  Al  respecto,   la   Corte   se  pronunció  in  extenso,  en  la  sentencia C-248 de 2004 (M.P. Rodrigo Escobar  Gil),  de  la  siguiente manera: “En el orden   formal   se  destacan:  (i)  El  adelantamiento  de  las  diligencias  necesarias  para lograr la práctica de la  indagatoria  como  forma  de  vinculación  personal,  ya sea en todos los casos  mediante  la  orden  de citación, o eventualmente, cuando se trate de un delito  frente  al  cual  proceda  la  detención  preventiva,  y  el  citado se niega a  comparecer,  mediante  la  expedición  de  la  orden de captura. De todas estas  diligencias  debe dejarse constancia expresa en el expediente (C.P.P. art. 336).  (ii)  Solamente  es  procedente  la  declaratoria  de  persona  ausente,  si  el  sindicado  no  comparece  a  rendir indagatoria vencidos tres (3) días desde la  fecha  señalada en la orden citación o diez (10) días desde que fue proferida  la   orden  de  captura.  (iii)  Dicha  declaratoria  debe  realizarse  mediante  “resolución        de        sustanciación  motivada”  en  la que se  designará  defensor  de oficio, “se establecerá de  manera  sucinta  los  hechos  por  los  cuales  se  lo  vincula, se indicará la  imputación  jurídica  provisional  y  se ordenará la práctica de las pruebas  que   se   encuentren   pendientes”.   (iv)   Esta  resolución   debe   notificarse   al   defensor   designado   y  al  Ministerio  Público”.   

7  Ibid.   

8     Ver,  entre  otros,  los  salvamentos  de  voto  del  suscrito  Magistrado  sobre  las sentencias T-590, T-591, T-643 y T-840 de 2006;  T-247,  T-680  y  T-794  de 2007; T-402, T-417, T-436 y T-891 de 2008, así como  frente  a  los  autos  A-222  y A-256 de 2006 y A-045 de 2007. Igualmente, entre  otras,  aclaraciones  de voto ante las sentencias T-987 y T-1066 de 2007; T-012,  T-240,  T-350,  T-831,  T-871,  T-925,  T-945, T-1029, T-1263 y T-1265 de 2008 y  recientemente, T-093, T-095, T-199, T-249 y T-364 de 2009.   

9 C-590  de 2005.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *