T-655-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-655-09  

ACCION     DE     TUTELA-Subsidiariedad      e      inmediatez     como     requisitos     de  procedibilidad   

ACCION  DE TUTELA-Se  encuentran cumplidos los requisitos de subsidiaridad e inmediatez   

LINEA     JURISPRUDENCIAL-Retiro discrecional de miembros de la Fuerza Pública   

RETIRO  DISCRECIONAL POR RAZONES DEL SERVICIO  DE    OFICIALES    Y   SUBOFICIALES   DE   LA   POLICIA   NACIONAL   Y   FUERZAS  MILITARES-Recomendación  debe  estar  precedida  por  examen  de  fondo,  completo  y  preciso  del informe del Comité de Evaluación  sobre las razones que se invocan para el retiro   

DERECHO  A LA SALUD DEL SOLDADO-Protección        por       autoridades       militares/DERECHO  A LA VIDA DEL SOLDADO-Protección  por autoridades militares   

EJERCITO      NACIONAL-Continuidad   en   la  prestación  de  los  servicios  de  salud  a  soldado   

DERECHO   A   LA   SALUD   DEL   SOLDADO  RETIRADO-Obligación de atención médica   

Referencia: expediente T-2281680  

Acción de tutela instaurada por Carlos Julio  Castellar  Llanos,  contra  el  Ministerio de Defensa y el Ejército Nacional de  Colombia.   

Magistrada Ponente:  

Dra.          María Victoria Calle Correa   

Bogotá,  D.C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil nueve (2009)   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales    ha    proferido    la  siguiente   

SENTENCIA  

en  el  proceso  de revisión de la sentencia  adoptada  por  el  Consejo Seccional de la Judicatura del Magdalena –Sala Jurisdiccional Disciplinaria-, el  22  de  abril  de  2009,  dentro  de la acción de tutela interpuesta por Carlos  Julio  Castellar  Llanos contra el Ministerio de Defensa y el Ejército Nacional  de   Colombia.1   

I. ANTECEDENTES     

     

1. Hechos, demanda y  contestación     

1.1.  El  3  de  abril  de 2009, Carlos Julio  Castellar  Llanos, por medio de apoderado, interpuso acción de tutela contra el  Ejército  Nacional  y  el  Ministerio  de  Defensa  Nacional,  para  buscar  la  protección  de sus derechos fundamentales al debido proceso, a la defensa, a la  salud  y  a  la  seguridad  social.  El señor Castellar Llanos considera que se  vulneraron  tales  derechos, porque fue retirado del Ejército Nacional mediante  la  orden  administrativa  No.  1154 del 9 de abril de 2008, notificada el 19 de  abril  del  mismo  año, sin que se le hubiera informado sobre la apertura de un  proceso  disciplinario  o  penal  en  su  contra,  argumentando que su retiro se  debía  a  la  voluntad  discrecional  del  Comandante  del  Ejército Nacional.  Además,  porque  después  de  su  retiro, el Ejército Nacional se ha negado a  prestarle los servicios de salud que requiere.    

1.1.1.  El  demandante afirma que ingresó al  Ejército  como  soldado  voluntario  el  12  de enero de 1994, y al terminar el  tiempo  de  servicio  se  vinculó  como  soldado profesional. Como tal, no tuvo  llamados  de  atención  sino por el contrario, felicitaciones y reconocimientos  en su hoja de vida.    

1.1.2.  Mediante  la orden administrativa No.  1154  del  9 de abril de 2008, del Comandante del Ejército Nacional, notificada  el  19  de  abril del mismo año, el accionante fue retirado de la institución.  Según  el  actor,  la  única razón que justifica su retiro es la voluntad del  Comandante  del  Ejército  Nacional,  teniendo  en  cuenta  el artículo 13 del  Decreto 1793 de 2000.    

1.1.3. El demandante afirma que él, su esposa  y  sus tres hijos dependen de los ingresos económicos que recibía como soldado  profesional.   Además,  el  16 de agosto de 1998, mientras trabajaba en la  Serranía   de  Davive  del  Urabá  Antioqueño,  fue  atacado  por  un  frente  guerrillero  y  en  consecuencia,  sufrió  lesiones psiquiátricas y acústicas  cuyo  tratamiento  exige  medicinas y  procedimientos médicos.2 En el Acta de  la  Junta  Médica Laboral No. 26524, registrada en la Dirección de Sanidad del  Ejército,  con  fecha  del  17  de  septiembre  de  2008,  dice  lo  siguiente:   

“B. Clasificación  de las lesiones o  afecciones    y    calificación    de    capacidad    psicofísica    para   el  servicio.   

INCAPACIDAD PERMANENTE PARCIAL  

NO APTO PARA ACTIVIDAD MILITAR  

C.  Evaluación  de  la  disminución de la  capacidad laboral.   

LE PRODUCE UNA DISMINUCIÓN DE LA CAPACIDAD  LABORAL DEL VEINTICINCO PUNTO SESENTA Y SEIS POR CIENTO (25.66%)   

D. Imputabilidad del servicio.  

AFECCION-1   SE   CONSIDERA   ENFERMEDAD  PROFESIONAL  LITERAL  B  (EP)  AFECCION  2  SE  CONSIDERA ENFERMEDAD PROFESIONAL  LITERAL   B   (EP)”.3    

Según  el  actor, después de su retiro, el  Ejército    le    ha    negado    las   medicinas   y   tratamientos   médicos  requeridos.       

1.1.4  El demandante considera que su derecho  al  debido  proceso  ha  sido quebrantado, porque jamás tuvo conocimiento de la  apertura  de  una investigación disciplinaria o penal en su contra, que hubiese  terminado  en  una  resolución de acusación, donde se le informasen las causas  de  su retiro.  Además, ha sido violado su derecho a la defensa, porque no  le  permitieron  defenderse  al  momento de ser candidatizado para retiro.   Igualmente,  a  él  y  a  su  familia les han sido vulnerados los derechos a la  salud  y  a  la  seguridad  social,  porque con su retiro, el Ejército dejó de  prestarles  los  servicios  médicos.  El demandante interpuso acción de tutela  para  buscar  la  protección  de  estos derechos, en consecuencia, solicitó su  reintegro  al  Ejército  Nacional,  la  prestación  de  los servicios médicos  correspondientes  y  el  pago  tanto  de  los  salarios como de las prestaciones  sociales,    dejados    de   percibir   durante   su   desvinculación   de   la  institución.     

1.2.  El  16  de abril de 2009, el Ejército  Nacional  –  Jefatura  de  Desarrollo   Humano   –  Dirección  de  Personal  contestó  la  demanda  en  los  siguientes términos:   

“(…) el Soldado Profesional CARLOS JULIO  CASTELLAR  LLANOS,  fue  retirado  mediante  Orden  Administrativa  de  Personal  No.   1154  del 09 de abril de 2008 con fecha de retiro (novedad fiscal) 20  de  abril  de  2008,  a  solicitud  del  Comandante del Batallón de Infantería  Mecanizado  No.   5,  la  Unidad  a  la  cual pertenecía, por la causal de  Determinación   del   Comandante  de  Fuerza.    

El  trámite  administrativo  de retiro, se  realizó  de  acuerdo  a  lo  establecido  en  el  Decreto  1793  de fecha 14 de  septiembre            de            2000,4  artículo  13  RETIRO  POR  DECISIÓN  DEL  COMANDANTE  DE LA FUERZA: En cualquier  momento,  por  razones  del servicio y en ejercicio de la facultad discrecional,  el  Comandante  Fuerza podrá retirar del servicio a los Soldados Profesionales,  a  solicitud  de  los  comandantes  de  la  unidad  operativa  respectiva.   La facultad discrecional goza de reserva de acuerdo a  lo contemplado en la Constitución y la Ley.   

(…)    

Que  por parte del comandante del Batallón  de  Infantería  Mecanizado  No.   05  “General José María Córdova”,  envío  la  documentación  para  el  retiro por razones del servicio y en forma  discrecional  del  señor  Soldado  Profesional  CARLOS  JULIO CASTELLAR LLANOS,  encontró  que  luego  de  examinar  las  razones  del  servicio  que imponen la  naturaleza  de la función constitucional asignada a las Fuerzas Militares, esto  es  la  defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio  nacional  y del orden constitucional, que el retiro por decisión del Comandante  de  la  Fuerza,  no es producto de una sanción, sino una facultad consagrada en  el  Decreto  1793, que regula las normas del personal de soldados Profesionales,  que  obedece  eminentemente  a  las razones del servicio, con el fin de procurar  garantizar la seguridad ciudadana y la misma seguridad del Estado.   

Que el concepto de buen servicio no se ciñe  sólo  a  las calidades laborales del servidor, sino que comporta circunstancias  de conveniencia y oportunidad que corresponde sopesar al nominador.   

Que  así mismo, resulta necesario precisar  que  para  retirar  del  servicio  activo  al personal uniformado de las Fuerzas  Militares,  por  facultad  discrecional,  no  exige la disposición legal que se  realice  un  juzgamiento  de  la  conducta del servidor público, pues lo que se  persigue  con  el  ejército discrecional, es la buena prestación del servicio,  no     la     penalización     de     faltas”.5    

1.2.1.  Respecto  del derecho a la seguridad  social manifestó:   

“Es  de  anotar que no se ha vulnerado la  seguridad  social del accionante, de acuerdo a lo contemplado en el decreto 1733  de 2000 Artículo 20.    

“EXÁMENES   DE   RETIRO.   El  soldado  profesional  tiene la obligación de presentarse a la Sanidad respectiva para la  práctica  de  los  correspondientes  exámenes  físicos, dentro de los sesenta  (60)  días calendarios siguientes a la fecha de su retiro; si no lo hiciere, el  Ministerio   de   Defensa   Nacional   quedará   exonerado   del  pago  de  las  indemnizaciones a que hubiere lugar.”    

Por  lo que observamos que estando retirado  el  soldado  continuó  en  tratamiento médico efectuando Junta Médico Laboral  26524  registrada  en la dirección de Sanidad del Ejército el 17 de septiembre  de  2008,  (a  folio  13  de  los  anexos  de la tutela) donde le clasifican las  lesiones  y  afecciones  para el servicio como incapacidad permanente parcial NO  APTO  PARA  LA ACTIVIDAD MILITAR Produciéndole una disminución de la capacidad  laboral           del           26.66%”.6   

1.2.2. Además, sobre la posible impugnación  del  acta  No.  26524  de  la Junta Médica Laboral, en la cual se determinó la  disminución  de la capacidad laboral del accionante, el Ejército Nacional dijo  lo siguiente:   

“A numeral VIII, de la misma Junta Médico  Laboral,  (a  folio  13),  se encuentra consignado “Contra la presente Acta de  Junta  Médico  Laboral procede el recurso de solicitar convocatoria de Tribunal  Médico  Laboral de revisión Militar, del cual podrá hacerse uso dentro de los  cuatro  meses  siguientes a la notificación según lo establecido en el decreto  1796  de septiembre 14 de 2000.  Ante la secretaría General del Ministerio  de Defensa Nacional.    

“ARTÍCULO    21.     TRIBUNAL  MÉDICO-LABORAL  DE  REVISIÓN MILITAR Y DE POLÍTICA.  El Tribunal Médico  Laboral  de  Revisión  Militar  y de Policía conocerá en última instancia de  las   reclamaciones   que   surjan   contra   las   decisiones   de  las  Juntas  Médico-Laborales  y en consecuencia podrá ratificar, modificar o revocar tales  decisiones.   Así  mismo, conocerá en única instancia la revisión de la  pensión    por   solicitud   del   pensionado”.7   

1.2.3.   Por  último,  el  Ejército  Nacional  se  refirió  a  la  improcedencia  de  la  acción  de tutela de este  proceso.  Al respecto, manifestó lo siguiente:    

“El  acto administrativo de retiro (Orden  Administrativa  de  Personal  No.   1154  del  09  de  abril  de  2008), se  encuentra  en firme y goza de presunción de legalidad, el cual tiene otro medio  de  defensa  diferente  a  la  acción de tutela, en razón de que se dispone de  otros instrumentos ordinarios de defensa judicial.   

Es de anotar que en reiterada jurisprudencia  de  la  corte  ha  señalado  que  en aplicación al principio de inmediatez que  gobierna  el  trámite de la acción de tutela, el ejercicio de la misma deberá  darse  en  un  plazo razonable que permita la protección urgente e inmediata de  los  derechos fundamentales a que se refiere el artículo 86 de la Constitución  Política.   

(…)  

Habiendo   sido   notificado   del   acto  administrativo  de retiro el 19 de abril de 2008 como figura en los hechos de la  tutela   a  (sic)  numeral  tercero   en   debida  forma  el  soldado  Profesional  CARLOS  JULIO  CASTELLAR  LLANOS   y  para  lo cual anexan a folio 7 copia de la notificación.   Presentando  la  tutela ante el consejo Seccional de la Judicatura del Magdalena  el  día  tres  (03)  de  abril  de  2009  habiendo  transcurrido  un  lapso  de  trescientos  cuarenta  y  nueve  días después de la notificación rompe con el  principio  de  inmediatez  y desvirtúa el posible perjuicio irremediable que se  hubiere                  causado”.8       

2.1.  Mediante  sentencia  del 22 de abril de  2009,   el  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Magdalena  –  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  negó  la  tutela,  por  considerar  que la orden administrativa por la cual fue  desvinculado  el  actor  del Ejército Nacional fue notificada el 19 de abril de  2008,  y  el  demandante  dejó pasar casi un año antes de interponer cualquier  acción  para  proteger  sus derechos, sin que exista causa razonable para ello,  con  lo  cual  se  vulneró el principio de inmediatez de la tutela. Además, el  accionante  no  controvirtió  el  acto  administrativo  de  retiro  mediante la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho,  antes  de presentar la  acción  de tutela, con lo cual se vulneró el principio de subsidiariedad de la  acción.  Finalmente,  tampoco  fue  acreditada  la  existencia  de un perjuicio  irremediable,  que justifique el uso de la tutela sin agotar otros mecanismos de  defensa judicial. Este fallo no fue impugnado.   

     

I. CONSIDERACIONES Y  FUNDAMENTOS     

     

1. Competencia     

Esta   Sala   de   Revisión  de  la  Corte  Constitucional  es  competente con fundamento en lo dispuesto por los artículos  86,  inciso  tercero, y 241, numeral  noveno de la Constitución Política,  en  concordancia  con  los  artículos  33,  34,  35  y  36  del Decreto 2591 de  1991.   

     

1. Problemas  jurídicos     

2.1.  El  asunto  bajo  revisión plantea los  siguientes  problemas  jurídicos: (i) ¿El Comandante del Ejército Nacional de  Colombia  vulneró  los  derechos fundamentales de Carlos Julio Castellar Llanos  al  debido  proceso y a la defensa, por ordenar su retiro del Ejército mediante  un   acto  administrativo,   expedido  con  fundamento  en  las  facultades  discrecionales  del  Comandante,  en  el cual no se expresaron las razones de la  desvinculación?  (ii) ¿El Ejército Nacional vulnera los derechos a la salud y  a  la seguridad social de Carlos Julio Castellar Llanos, cuando no le presta los  servicios   médicos   que   el   actor   necesita,   una   vez   producido   su  retiro?   

2.2.   Antes  de  resolver  los  problemas  jurídicos  planteados,  esta  Sala resolverá algunos asuntos de procedibilidad  de  la  acción  relacionados  con   los  principios  de  inmediatez  y  de  subsidiariedad  de  la  tutela.  Posteriormente, se reiterará la jurisprudencia  referente  a  la  discrecionalidad  de  los  actos  de  retiro  de  las  Fuerzas  Militares,  y  al  derecho  a  la seguridad social de los soldados retirados del  servicio.    Por   último,  se  aplicará  dicha  jurisprudencia  al  caso  concreto.   

     

1. Los principios de  inmediatez y de subsidiariedad.      

3.1.  Es criterio reiterado de esta Corte que  la  acción  de  tutela,  es  la acción efectiva y adecuada para garantizar los  derechos  fundamentales  a  la salud y a la seguridad de las personas, sobretodo  cuando  se  trata  de  quienes  están en una relación de sujeción, tal y como  ocurre  con  los miembros de las Fuerzas Armadas. La Corte ha señalado que vía  tutela,      la     jurisprudencia     constitucional     ha     “garantizado  especialmente  el  derecho  fundamental  a la salud de  aquellas  personas  que  se  encuentran  en una relación de sujeción, como por  ejemplo,  las  personas vinculadas a las Fuerzas Armadas o las personas privadas  de    la   libertad”.9 La protección especial de los  derechos  fundamentales  de  los miembros de las Fuerzas Militares se justifica,  en  que,  “por  la  naturaleza  de  sus funciones y  debido  a las actividades que diariamente ejecutan, afrontan riesgos permanentes  para  su  vida  e  integridad  personal  y  [que] frecuentemente sufren lesiones  severas,   en   muchos   casos   irreversibles”.10   

3.1.1.  Teniendo  en  cuenta que Carlos Julio  Castellar  Llanos es miembro retirado del Ejército Nacional, sus  derechos  a  la  seguridad social y a la salud merecen una protección especial. En primer  lugar,  porque  estuvo  sometido  a  una  relación  de  sujeción,  en  segundo  término,  por  los  riesgos  asumidos mientras realizó funciones militares. En  consecuencia,   el  mecanismo  judicial  adecuado  y  efectivo  para  buscar  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  del  demandante, es la acción de  tutela.  De  este modo, la Sala concluye que la demanda de tutela interpuesta en  nombre   de   Carlos   Julio  Castellar  Llanos,  no  vulnera  el  principio  de  subsidiariedad.       

3.2.1. En el presente caso, la expedición de  la  orden  administrativa  por  la  cual  se retiró al demandante del Ejército  Nacional,  ocurrió el 9 de abril de 2008, y la notificación el 19 de abril del  mismo  año.  La acción de tutela fue presentada el 3 de abril de 2009, casi un  año  después  del  hecho  que  generó la posible vulneración de derechos. La  Sala  encuentra  que  este  tiempo  es  razonable  para interponer la acción de  tutela,  si  se  tiene en cuenta que el tutelante sufre problemas psiquiátricos  que  le  han generado ansiedad, irascibilidad, ideas persecutorias, alteraciones  en    el   ciclo   del   sueño   y   depresiones,12  afecciones  que requirieron  tratamiento  y  que  según  la  parte  actora,  le  impidieron  a  Carlos Julio  Castellar  Llanos  interponer  la  tutela  con anterioridad. En consecuencia, la  acción  de  tutela  que  dio  origen  a este proceso no vulnera el principio de  inmediatez.   

3.3.  Teniendo  en  cuenta  que la acción de  tutela   que   se   revisa  no  vulneró  los  principios  de  inmediatez  y  de  subsidiariedad,  la  misma  se  declara  procedente.  De este modo, pasa la  Sala a estudiar el fondo del asunto planteado a la Corporación.   

     

1. La  discrecionalidad   en   los   actos  de  retiro  del  servicio  de  las  Fuerzas  Militares.  Reiteración de jurisprudencia.      

4.1.  Como  en  todas  las instituciones del  Estado,  la  permanencia  en  el  cargo  debe  estar  sujeta a los principios de  eficiencia  y  de moralidad, especialmente en las Fuerzas Armadas, encargadas de  la  defensa  de  la  soberanía,  la  seguridad  ciudadana,  la  integridad  del  territorio  nacional y del orden constitucional.  Por ello resulta factible  que  en  una  institución  de esta naturaleza, sus directivas tengan facultades  para  remover  a  sus miembros, cualquiera que sea su rango o condición, cuando  estos  falten  a los principios morales y éticos que deben regir su accionar, o  por  otras  razones que justifiquen su proceder, como incapacidades de carácter  permanente  o parcial que les impidan seguir prestando el servicio. No obstante,  la  discrecionalidad para la remoción de subalternos por parte de la respectiva  autoridad, no debe significar arbitrariedad.   

4.2.  En  la  sentencia  C-179  de  2006,  al  analizar  el  artículo  4  de la Ley 857 de 2003 y el artículo 104 del Decreto  Ley  1790  de  2000,  que contemplan el retiro por razones del servicio en forma  discrecional  tanto  de  los  miembros  de  la  Policía  como  de  las  Fuerzas  Militares,  previa  recomendación de la Junta Asesora del Ministerio de Defensa  Nacional  cuando se trata de Oficiales de la Policía Nacional, o de la Junta de  Evaluación  y  Clasificación  respectiva  para los Suboficiales de la Policía  Nacional;  o  del  Comité  de  Evaluación  cuando  se  trata  de  Oficiales  o  Suboficiales  de  las  Fuerzas Militares, esta Corte precisó que dicha facultad  discrecional  no  puede  ser  confundida  con  la arbitrariedad en la toma de la  decisión de retiro.  Aclaró en este sentido que:   

“Nótese que es la ley la que enmarca los  elementos  en  que puede ser ejercida la potestad discrecional para el retiro de  miembros  de la Fuerza Pública, a saber: i) la existencia misma de la potestad;  ii)  la  competencia  para  ejercerla respecto de unos miembros determinados; y,  iii)  la  obtención  de  una  finalidad  específica.  No  se trata pues de una  discrecionalidad  al  margen  de la ley, sino todo lo contrario, es precisamente  en  virtud  de la ley, y en la medida en que ella dispone que puede ser ejercida  la potestad discrecional.”   

4.3. Como la decisión de retiro de un miembro  de  las  Fuerzas  Militares  debe  estar  precedida  del concepto del Comité de  Evaluación,   la  Corte  ha  entendido  que  esta  recomendación,  debe  estar  sustentada   en   elementos  de  juicio  objetivos  y  razonables  que  permitan  justificar  el  retiro  del funcionario de la Institución.  Al respecto ha  dicho la Corporación:   

“En ese orden de ideas, la recomendación  que  formulen  tanto  el Comité de Evaluación para las Fuerzas Militares, como  la  Junta  Asesora del Ministerio de Defensa Nacional para la Policía Nacional,  cuando  se  trate  de  Oficiales,  o de la Junta de Evaluación o Clasificación  respectiva  para  los  Suboficiales,  debe  estar  precedida  y sustentada en un  examen  de fondo, completo y preciso de los cargos que se invocan para el retiro  de  miembros  de  esas  instituciones,  en las pruebas que se alleguen, y en fin  todos  los  elementos objetivos y razonables que permitan sugerir el retiro o no  del     servicio     de     un    funcionario”.13   

4.4.  Lo  anterior debe aplicarse igualmente,  cuando  se  trate de las causales de retiro contempladas en el Capítulo III del  Decreto  1793 de 2000, norma invocada por la parte accionada en su contestación  y que se refiere al retiro de los miembros de las Fuerzas Armadas.   

4.5. Puede ocurrir que el retiro discrecional  del  servicio  tenga sustento en informes de carácter reservado.  En estos  casos,  para  establecer  si  el  retiro  discrecional  con base en información  reservada  vulnera  o  no  el  debido  proceso,  debe  tenerse  en cuenta que el  afectado   puede   conocer   los   motivos   y  tener  así  la  oportunidad  de  controvertirlos     ante    la    misma    Junta.14  El  informe  es  reservado  frente  a  terceros,  pero  no  ante el eventual afectado. Sobre este aspecto ha  señalado la Corte:   

“5.1.  La  jurisprudencia  de la Corte ha  convalidado  la  existencia  de información de carácter reservado en contextos  diferentes:  (i)  dentro  de procesos administrativos, disciplinarios o penales,  donde    la    información    reservada    es    invocada    en    contra   del  interesado,15  (ii) como elemento de juicio para determinar la procedencia de la  declaratoria    o    prórroga   de   un   estado   de   excepción,16  o  (iii)  para  determinar  la  responsabilidad  de  las  autoridades  en la provisión de  protección   especial   a   personas   amenazadas.17   

Para  el  caso  de las normas bajo estudio,  resulta  pertinente examinar la forma como la información reservada es empleada  en  procesos  administrativos.  En  este  contexto,  la  Corte  ha (i) declarado  exequibles  disposiciones  legales  que  autorizan retirar discrecionalmente del  servicio  a ciertos funcionarios con base en información reservada,18   pero  también  (ii)  ha  condicionado la exequibilidad del empleo de estos informes a  que  se  garantice  el  debido  proceso  y el derecho de defensa del funcionario  afectado                    (…)19”.20   

4.6.  Se  concluye que las directivas de las  Fuerzas  Armadas  tienen  amplias  facultades para remover a sus miembros. Ahora  bien,   dichas   facultades  no  pueden  ser  ejercidas  con  arbitrariedad,  la  desvinculación  de  un soldado del Ejército Nacional por razones del servicio,  debe  estar  antecedida  del  informe  del  Comité de Evaluación, el cual debe  ofrecer  un  examen  de  fondo, completo y preciso de las razones que se invocan  para  el  retiro, y de los elementos razonables y objetivos que permitan sugerir  la   desvinculación  del  soldado.   Cuando  el  retiro  discrecional  del  servicio  se  base  en  un  informe reservado, la reserva se mantendrá frente a  terceros,  pero  no  frente  al soldado objeto del retiro, quien tiene derecho a  conocer  dicho  informe.  En aras de garantizar el debido proceso, se le permite  al  soldado  conocer  el  informe reservado para controvertir la decisión de su  retiro.       

     

1. Los derechos a la  salud  y  a  la  seguridad  social de los soldados retirados del servicio.   Reiteración de jurisprudencia.      

5.1.   Esta   Corporación  ha  dicho  que  “Al  soldado  le  asiste,  entonces,  el  derecho a  recibir  tratamiento  cuando  sus afecciones sean el resultado de la prestación  del  servicio militar, pero también cuando una enfermedad adquirida antes de la  incorporación  a  filas  se agrave durante la prestación del servicio.”(…)  “La  fecha  del  desacuartelamiento  no  determina, entonces, el alcance de la  obligación  de  brindar  atención  médica, ya que esa atención depende de la  índole  de  la  enfermedad,  de su evolución, de las proyecciones acerca de su  desarrollo  y  de  los  episodios  que,  aún  después  del retiro, supongan la  activación  de  los  síntomas de una enfermedad padecida durante el servicio y  una  desmejora  en  la  salud  del desacuartelado causada por esa enfermedad.”  (…)  “En las condiciones anotadas, solamente la demostración científica de  que   la   dolencia   sufrida   fue   definitivamente   superada   antes  de  la  desincorporación  serviría  de  fundamento  para  negar  la prestación de los  servicios  médicos solicitados después de haber cesado el vínculo del soldado  con     el     Ejército    Nacional    (…)”.21   

5.2.   Es   cierto   que   la  incapacidad  diagnosticada  y  la declaración de que el soldado no es apto para la actividad  militar,  justifican  el  desacuartelamiento  y  la definición de la situación  militar,  más  no  la  interrupción  de  los  tratamientos  médicos que deben  realizarse  para  evaluar  el  desarrollo  de  la  enfermedad  y para mantenerla  controlada.   Ahora  bien,  la  continuidad  del  servicio  de  salud  debe  asegurarla  el  Ejército  Nacional  a  través  de su sistema de salud, y no es  constitucionalmente  admisible  desplazarla  al  sistema  general  de  seguridad  social             en             salud.22   

     

1. El   caso  concreto     

6.1.  Tal  y como se dijo en el aparte de los  hechos,  Carlos  Julio  Castellar  Llanos  instauró acción de tutela contra el  Ejército  Nacional  y  el  Ministerio  de  Defensa  Nacional,  para  buscar  la  protección  de  sus derechos al debido proceso, a la defensa, a la salud y a la  seguridad  social. El demandante considera que fueron vulnerados sus derechos al  debido  proceso  y  a  la  defensa,  porque el Comandante del Ejército Nacional  expidió  la  orden  administrativa No. 1154 del 9 de abril de 2008, mediante la  cual  lo desvincularon del Ejército sin motivación alguna. A juicio del actor,  fueron  vulnerados  sus  derechos  a la salud y a la seguridad social, porque el  Ejército  Nacional  le  ha  negado la prestación de los servicios de salud que  requiere, desde que fue desvinculado de la Institución.   

6.2. No sobra recordar la facultad amplia del  Ejército  Nacional,  para prescindir de alguno de sus miembros, por razones del  servicio,   teniendo   en   cuenta   el   artículo   13  del  Decreto  1793  de  2000.23    

6.2.1. La parte demandante afirma – y el Ejército no lo desvirtúa – que  a  lo  largo  de su carrera como soldado, el actor no tuvo llamados de atención  sino  reconocimientos  y  felicitaciones  en  su  hoja  de vida, lo cual permite  suponer su buen rendimiento en la Institución.   

6.2.2. En la orden administrativa No. 1154 del  9  de  abril  de  2008,  por  la  cual  fue retirado el demandante del Ejército  Nacional,  no aparecen las razones de su desvinculación, ni el mandato de poner  bajo  su  conocimiento,  el informe del Comité de Evaluación; esto, para poder  controvertir  la  orden  administrativa  ante la jurisdicción competente, y con  ello  ejercer  sus derechos al debido proceso y a la defensa. No obstante, en su  demanda  de  tutela,  el  accionante  aportó  la fotocopia del Acta de la Junta  Médica   Laboral  No.  26524,  registrada  en  la  Dirección  de  Sanidad  del  Ejército,  fechada  el 17 de septiembre de 2008, en donde consta que este tiene  una  incapacidad  permanente parcial y que no es apto para la actividad militar.  De   lo   anterior   se   infiere   que  el  actor  conoció  la  razón  de  su  desvinculación,  y  en  consecuencia,  tuvo  la  posibilidad de controvertir la  decisión,  ejerciendo,  de  este  modo,  sus  derechos al debido proceso y a la  defensa.    

6.2.3.  Como  el  accionante  no utilizó los  mecanismos    de    defensa   judicial   ante   la   jurisdicción   contenciosa  administrativa,  y  como  para  la fecha en que se instauró la tutela ya había  caducado  la  acción,  a  través  de la cual se hubiera podido controvertir el  acto  administrativo por el cual se ordenó su retiro, la Sala no puede conceder  de  manera  transitoria  la  tutela  de  los  derechos  al debido proceso y a la  defensa  del  actor,  pues Carlos Julio Castellar Llanos no impugnó por la vía  del  juez natural, el acto administrativo mediante el cual se le desvinculó del  Ejército  y  la  tutela  no  es  un mecanismo para revivir términos judiciales  agotados.24  Además,  teniendo en cuenta que el demandante conoce la razón de  su  retiro,  la  Sala  encuentra  inútil  ordenar  al  Comandante del Ejército  Nacional,  comunicarle  las  razones  por  las  que  fue desvinculado, y darle a  conocer  el  informe  del Comité de Evaluación que sugirió su retiro, como se  ordena  reiteradamente  en  los casos en que la persona no conoce las razones de  su desvinculación.           

6.3. Distinta es la situación relacionada con  los   derechos    a  la  salud  y  a  la  seguridad  social.  Siguiendo  la  jurisprudencia,25   el   que  las  afecciones  psiquiátricas  y  acústicas del actor hayan surgido mientras prestaba servicio  militar,  y  que  dichas  afecciones  no  hayan  sido superadas, le da derecho a  exigirle  al  Ejército  Nacional,  la  prestación  de  los  servicios médicos  requeridos  (los  cuales  incluyen  procedimientos  y  medicamentos),  así este  desvinculado  de  la institución, y hasta que haya una constancia médica de su  recuperación  total.   La  obligación  de  prestar  servicios médicos al  accionante  recae  sobre  el  Ejército  Nacional.  Este debe cumplir dicha  obligación  a través de su sistema de salud, y no puede desplazarla al sistema  general de seguridad social en salud.   

     

I. DECISION     

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  REVOCAR   parcialmente  la  sentencia   dictada   el   22   de   abril   de   2009,   por   el  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Magdalena  –       Sala       Jurisdiccional  Disciplinaria,  en el sentido de tutelar los derechos  a  la  salud  y a la seguridad social del accionante,  por  las  razones  expuestas  en esta providencia. En consecuencia, ORDENAR     al     Comandante     del  Ejército Nacional, tomar las medidas necesarias para  garantizar  la  prestación adecuada de los servicios  de   salud  requeridos  por  Carlos  Julio  Castellar  Llanos,  los  cuales  incluyen  tratamientos  y  medicinas,  hasta  que  este se  encuentre    totalmente    recuperado,   según   la  certificación   médica  correspondiente.    

Segundo.-   El  Consejo    Seccional    de    la    Judicatura    del   Magdalena   –  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  NOTIFICARÁ  esta  sentencia  dentro  del  término de 5 días después de haber recibido la comunicación, de  conformidad con el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Tercero.-  LIBRESE  por    Secretaría   la  comunicación  de  que  trata  el  artículo  36  del Decreto 2591 de 1991, para  los fines allí establecidos.   

Notifíquese,   comuníquese,   cópiese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

(T-655/2009)  

         

    

1 El 5  de   mayo  de  2009,  el  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Magdalena  –  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  remitió  a  la  Corte  Constitucional  el expediente de tutela,  recibido  por  esta  el  15  de  mayo  del mismo año. El 19 de mayo de 2009, el  expediente  pasó a la Sala de Selección.  El 11 de junio de 2009, la Sala  de  Selección  Número  Seis  escogió el fallo mencionado, que fue repartido a  este despacho para su revisión.   

2  Véanse:  (i)  Fórmulas  médicas  del  12  de  marzo de 2007, expedidas por el  Instituto   de   Neurociencias   del   Caribe   Ltda.    (ii)   Formato  de  Órdenes   Médicas,  expedido por el Instituto de Neurociencias del Caribe  Ltda.  de  la  Clínica  Santa  Marta.   (iii)  Formato  de  Evolución del  Paciente  del Instituto de Neurociencias del Caribe Ltda. (iv) Formato del 30 de  abril  de  2000, de la Dirección General de Sanidad Militar, en el cual constan  los  problemas  de  depresión  y  angustia  del  demandante,  la  solicitud del  servicio  de psiquiatría para el actor, y su retiro de las fuerzas armadas. (v)  Formato  del 23 de septiembre de 2008, de la Dirección de Sanidad del Ejército  Nacional,  en  el  que  consta  la existencia de un trastorno psiquiátrico y la  necesidad  de un tratamiento farmacológico y psicoterapéutico.  (vi) Acta  de  Junta  Médica Laboral No. 26524, registrada en la dirección da Sanidad del  Ejército,  del  17  de  septiembre  de  2008,  en  la  que  dice  lo siguiente:  “Fecha: 12/05/2008.   Servicio:  OTORRINOLARINGOLOGÍA.  Fecha inicio:  Trauma  acústico  en  1998 por estallido de granada de mortero acufenos-.   Signos  y  síntomas:  Acufenos  desde  1998  audiometría tonal en 8000 Hz a 80  Db.   Diagnóstico nariz leve desviación septal a la derecha asintomática  orofaringe  y  otoscopia  normal trauma acústico moderado bilateral: Fdo.   Dr.     Alba    Betancur    Pérez.    Fecha:   20/06/2008   Servicio:  PSIQUIATRÍA.   Fecha  inicio:  Diagnóstico  F431  trastorno  stress  postraumático.   Etimología: – Estado Actual: Consciente alerta orientado  afecto  ansioso irritable bajo control de impulsos referencial ideas prevalentes  persecutorias  alteración  del  ciclo  del  sueño.   Pronóstico:  Cuadro  clínico  que  amerita tratamiento psicoterapéutico y psicofarmacología.   Fdo.     Dr.    José   de   C   Bonarcelly.-“.    El   diagnóstico   del  paciente  es  el  siguiente:  “1)  Trastorno  de  stress  postraumático valorado y tratado por  psiquiatría   en   tratamiento   de   psicoterapia  y  farmacología.   2)  Exposición  crónica  a ruido valorado por otorrinolaringología y audiometría  tonal  seriada  que  deja como secuela A) trauma acústico moderado bilateral de  30  Db”.   Finalmente, se mencionan la fecha de  notificación  del  acta y los recursos que proceden contra la misma. Cfr.   Cuaderno                           original,                           pp.   8-18.                 

3   Cfr.                   Cuaderno                   original,                  pp.  14.                 

4  “por  el  cual  se  expide el Régimen de Carrera y  Estatuto    del    Personal   de   Soldados   Profesionales   de   las   Fuerzas  Militares”.    

5 Cfr.  Cuaderno original, pp. 60-65.    

6 Cfr.  Cuaderno original, pp. 60-65.    

7 Cfr.  Cuaderno original, pp. 60-65.    

8 Cfr.  Cuaderno original, pp. 60-65.    

9 Esta  regla  ha  sido  reiterada  en  las  sentencias T-534 de 1992 (MP: Ciro Angarita  Barón),  T-376  de  1997  (MP:  Hernando  Herrera  Vergara), T-762 de 1998 (MP:  Alejandro  Martínez  Caballero),  T-393 de 1999 (MP:  Eduardo               Cifuen­tes Muñoz),  T-107  de  2000  y T-1177 de 2000 (MP: Antonio Barrera  Carbonell),  T-824  de  2002  (MP:  Manuel José Cepeda Espinosa), T-687 de 2003  (MP:  Eduardo  Montealegre  Lynett),  T-1010 de 2003 (MP: Álvaro Tafur Galvis),  T-1134  de 2003 (MP: Jaime Araujo Rentería), T-493 de 2004 (MP: Rodrigo Escobar  Gil),  T-956 de 2003, T-581 y T-738 de 2004 (MP: Clara Inés Vargas Hernández),  T-095  de  2006  (MP: Manuel José Cepeda Espinosa), T-063 de 2007 (MP: Humberto  Antonio  Sierra  Porto), T-760 de 2008 y T-1075 de 2008 (MP: Manuel José Cepeda  Espinosa), de la Corte Constitucional.    

10  Corte   Constitucional,   sentencia   T-1197   de   2001   (MP:  Rodrigo  Uprimy  Yepes).   

11  Corte  Constitucional,  sentencias  T-406 de 2005 (MP: Jaime Córdoba Triviño),  T-335  de  2007  (MP:  Nilson Pinilla Pinilla), T-588 de 2007 (MP: Marco Gerardo  Monroy Cabra).   

12  Acta  de  Junta Médica Laboral No. 26524 registrada en la Dirección de Sanidad  del     Ejército.     Fuerzas     Militares     de     Colombia    –   Ejército  Nacional  –   Dirección   de  Sanidad.  17  de  septiembre  de  2008.  Cfr.  Cuaderno original, pp.  13-17.    

13  Corte   Constitucional,   sentencia   C-179   de   2006  (MP:  Alfredo  Beltrán  Sierra).   

14  Sobre  este tema, en sentencia C-1173 de 2005 (MP: Manuel José Cepeda Espinosa)  la  Corte  manifestó:  “Ahora bien, sobre la forma  como  se  debe  garantizar  el  debido  proceso  y  el  derecho  de  defensa del  funcionario  de  carrera  afectado  cuando  se  invoca en su contra información  reservada,   la   Corte,  atendiendo  las  particularidades  de  los  diferentes  regímenes  de  carrera  estudiados,  ha  señalado que: (i) se debe permitir al  afectado  conocer  y  controvertir el informe reservado; (ii) se debe respetar a  cabalidad   el   procedimiento   fijado  por  las  normas  aplicables;  iii)  la  evaluación  a la que se somete el funcionario debe ser objetiva a fin de evitar  que  meras  consideraciones  subjetivas generen el retiro del servidor público;  iv)  se  debe  informar al funcionario las razones de la exclusión, – que deben  ser  por  demás  expresas-,  en  la  medida en que el carácter de información  reservada  sólo  puede  alegarse  frente a terceros. Lo anterior, como se verá  posteriormente,  no  obsta  para que, de ser necesario mantener la reserva de la  información  para  asegurar  los  fines de la investigación o para prevenir la  comisión  de  delitos,  ésta  sea preservada aún frente al afectado, mientras  las  circunstancias indiquen la necesidad de mantener la reserva; pero superadas  tales  circunstancias, o concluida la etapa procesal que obliga a la reserva, se  deberá  garantizar  al  afectado que lo solicite el acceso a dicha información  para que pueda controvertirla.”   

15  Sobre  la existencia de informes reservados, como causal de retiro dentro de los  regímenes  de  carrera y disciplinario de servidores públicos, que desarrollan  labores   directamente  relacionadas  con  la  seguridad  del  Estado,  ver  las  sentencias  C-048  de  1997  (MP: Hernando Herrera Vergara) y C-368 de 1999 (MP:  Eduardo  Cifuentes  Muñoz)  de  la  Corte Constitucional. En material penal, la  restricción  del  acceso  a información reservada se examinó, entre otras, en  la sentencia T-444 de 1992 (MP: Alejandro Martínez Caballero).   

16 Ver  las  sentencias  C-004 de 1992 y C-031 de 1993 (MP: Eduardo Cifuentes Muñoz) de  la  Corte  Constitucional,  en  donde,  el  informe de inteligencia de carácter  reservado  se utiliza como prueba para sustentar la declaratoria de un estado de  excepción.    

17 Ver  entre  otras  las  sentencias T-590 de 1998 (MP: Alejandro Martínez Caballero),  T-1619  de  2000  (MP:  Fabio Morón Díaz), T-1206 de 2001 (MP: Rodrigo Escobar  Gil), T-683 de 2005 (MP: Humberto Antonio Sierra Porto).   

19 Ver  las  sentencias  C-108  de  1995  (MP:  Vladimiro  Naranjo Mesa) (condicionó la  exequibilidad  del artículo 65 del Decreto 407 de 1994, a que se garantizara el  debido  proceso  al  funcionario afectado), C-368 de 1999 (MP: Eduardo Cifuentes  Muñoz)  (condicionó la exequibilidad del literal j) del Artículo 37 de la Ley  443   de  1998,  a  que  la  flexibilización  de  la  carrera  fuera  aplicable  “a  funcionarios  no  uniformados  de  carrera  del  Ministerio  de  Defensa  Nacional,  de  las  Fuerzas  Militares y de la Policía  Nacional  – distintos a los empleados en sus entidades descentralizadas -, cuyas  labores  puedan  afectar de manera directa la seguridad ciudadana o la seguridad  del  Estado.”), C-725 de 2000 (MP: Alfredo Beltrán  Sierra)  (declaró  inexequibles  los numerales 1º y 2º del artículo 26 de la  Ley  443  de  1998), C-872 de 2003 (MP: Clara Inés Vargas Hernández) (declaró  exequible  la expresión “las sesiones decisorias de  la  junta  clasificadora tienen carácter reservado”  del   artículo   42  del  Decreto  1799  de  2000,  e  inexequibles    las   expresiones   “y    las    decisiones   tomadas”   y  “así  como los documentos  en que  ellas  consten”, del mismo artículo) y C-942 de 2003 (MP:  Alfredo  Beltrán  Sierra)  (condicionó  la  exequibilidad  del  parágrafo del  artículo  22  de  la Ley 443 de 1998, “en  la medida en que se le informen al interesado las razones y los  motivos  de  la  exclusión  de la lista de elegibles. El carácter reservado se  impone   para   terceros,   pero  no  para  el  propio  elegible.”).   

20  Sentencia C-1173 de 2005 (MP: Manuel José Cepeda).   

21  Véanse  las  sentencias  T-824 de 2002 (MP: Manuel José Cepeda), T-114 de 2008  (MP:  Rodrigo  Escobar Gil), T-1007 de 2000 (MP: Rodrigo Escobar Gil), T-1177 de  2000  (MP:  Antonio  Barrera Carbonell) y T-762 de 1998 (MP: Alejandro Martínez  Caballero).   

22  Ibíd.    

23  Decreto     1793     de    2000.    “ARTICULO   13.   RETIRO   POR   DECISION   DEL   COMANDANTE  DE  LA  FUERZA.   En  cualquier  momento,  por  razones  del  servicio  y en ejercicio de su facultad discrecional, el Comandante de la Fuerza  podrá  retirar  del  servicio  a los soldados profesionales, a solicitud de los  Comandantes de la Unidad Operativa respectiva.”   

24  Corte   Constitucional,  sentencias  T-268  de  2000  (MP:  Alejandro  Martínez  Caballero),  T-1200  de  2001 (MP: Jaime Córdoba Triviño), T-1263 de 2001 (MP:  Jaime  Córdoba  Triviño),  T-255 de 2002 (MP: Jaime Araújo Rentería), T-1134  de  2005  (MP:  Manuel  José  Cepeda),  T-1201  de  2005  (MP: Alfredo Beltrán  Sierra),  T-1012  de  2006  (MP:  Álvaro  Tafur  Gálvis) y T-1267 de 2008 (MP:  Mauricio González Cuervo).   

25  Corte  Constitucional, sentencias T-824 de 2002 (MP: Manuel José Cepeda), T-114  de  2008  (MP:  Rodrigo  Escobar Gil), T-1007 de 2000 (MP: Rodrigo Escobar Gil),  T-1177  de  2000  (MP: Antonio Barrera Carbonell) y T-762 de 1998 (MP: Alejandro  Martínez Caballero).     

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