T-693-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-693-09   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Requisitos   generales   y  especiales  de  procedibilidad/ACCION  DE  TUTELA  CONTRA PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Reiteración de jurisprudencia   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Defecto sustantivo   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Desconocimiento del precedente   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Vulneración      directa     de     la  Constitución   

ACTO ADMINISTRATIVO QUE EXTINGUE LA PENSION DE  SOBREVIVIENTE    DEL    CONYUGE    QUE   CONTRAJO   NUEVAS   NUPCIAS-Decaimiento  por  tener  fundamento  de  derecho en norma declarada  inexequible por sentencia C-464/04   

PENSION   DE   SOBREVIVIENTES-No  se  extingue  cuando  el  cónyuge sobreviviente contrae nuevas  nupcias   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-La sentencia T-702 de 2005 si constituye un  precedente constitucional que debió ser aplicado al presente caso   

La  Sala  considera que la sentencia T-702 de  2005  sí  constituye  un  precedente  constitucional,  cuya  regla de decisión  debió  ser  aplicada  al  presente  caso.  No  obstante,  sin  perjuicio  de lo  expuesto,  esta  Sala  de  Revisión  resalta  que  la  subregla contenida en la  sentencia  T-702  de  2005 ha sido reiterada en varias providencias por parte de  otras  Salas,  lo que constituye una jurisprudencia consistente o en vigor sobre  el  problema jurídico relativo a la pérdida del derecho prestacional por haber  contraído  nuevas  nupcias  con  anterioridad a la Constitución de 1991.    

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Defecto  sustantivo por desconocimiento del  precedente      constitucional/     PENSION     DE  SOBREVIVIENTES-Protección  a  mujeres  que  contraen  nuevas nupcias así haya ocurrido antes de la Constitución de 1991   

Esta  Sala  considera  que  las  providencias  judiciales  censuradas  incurrieron en un defecto sustantivo por desconocimiento  del   precedente  constitucional  que  protege  el  derecho  a  la  sustitución  pensional  de  las mujeres que deciden contraer nuevas nupcias, aún cuando esto  haya ocurrido con anterioridad a la Constitución de 1991.   

Referencia: expediente T-2005078  

Acción  de  tutela  instaurada por Doris del  Socorro  Martínez  Chaves contra la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares, la  Sección   Segunda,   Subsección   “C”   del   Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca,   y   la   Sección   Segunda,   Subsección  “A”  Consejo  de  Estado.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Bogotá,  D.C., dos (2) de octubre de dos mil  nueve (2009).   

La  Sala  Novena  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional,  integrada por los Magistrados MARIA VICTORIA CALLE CORREA, JUAN  CARLOS  HENAO  PÉREZ  y  JORGE  IVÁN  PALACIO  PALACIO,  en  ejercicio  de sus  competencias  constitucionales  y  legales,  en particular las contenidas en los  artículos  86  y  241, numeral 9 de la Constitución y el Decreto 2591 de 1991,  profiere la siguiente   

SENTENCIA   

Dentro del proceso de revisión de los fallos  dictados  por las Salas Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Cundinamarca  y  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, en el  trámite  de  la  acción  de tutela interpuesta por Doris del Socorro Martínez  Cháves  contra la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares, la Sección Segunda,  Subsección  “C”  del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, y la Sección  Segunda, Subsección “A” Consejo de Estado.   

     

I. ANTECEDENTES.     

La  ciudadana  Doris  del  Socorro  Martínez  Chaves,  a través de apoderada, presentó escrito de acción de tutela el 06 de  marzo  de  2008  contra  la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares, la Sección  Segunda,  Subsección  “C” del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, y la  Sección  Segunda,  Subsección  “A”  Consejo  de  Estado,  por  la presunta  vulneración  de  sus  derechos al debido proceso, a la igualdad, a la seguridad  social  y  la pensión de sobrevivientes, al libre desarrollo de la personalidad  y  al  acceso a la administración de justicia, debido a la vulneración directa  de  la  Constitución  y el desconocimiento de la sentencia T-702 de 2005, en la  que  habrían incurrido la Resolución 0341 de 1981, la sentencia del 20 de mayo  de  2005,  la  sentencia  del 10 de mayo de 2007, así como los fallos de tutela  del  17  de  octubre  de  2007 y del 21 de noviembre de 2007, estos últimos por  haber  rechazado  el requerimiento de amparo.  Sustenta su solicitud en los  siguientes   

1.  Hechos:  

Señala que mediante Resolución 1003 de 1973  la  Caja de Retiro de las Fuerzas Militares reconoció el pago de la asignación  de  retiro  al  Mayor  Piloto  (R)  de  la Fuerza Aérea Colombiana Rito Gerardo  Martínez Bravo, esposo de la actora, señora Martínez Chaves.   

Narra  que  el 10 de enero de 1981 la señora  Doris  del  Socorro Martínez Chaves contrajo segundas nupcias.  A causa de  este  hecho se expidió la Resolución 0341 de 1981, mediante la cual la Caja de  Retiro  de las Fuerzas Militares ordenó la extinción del derecho a su pensión  de sobreviviente.   

Advierte  que  el  18  de  julio  de  2003 la  accionante  elevó  petición  de  reconocimiento  y  pago  de la asignación de  retiro  (pensión  de  sobrevivientes),  en  calidad  de  beneficiaria,  ante el  director   de   la   Caja   de   Retiro,  sin  haber  recibido  respuesta  a  la  misma.   

Como  consecuencia  de  tal  silencio  y  la  negativa  de  acceder  a  la  pensión  de  sobrevivientes, la señora Martínez  Chaves  promovió acción de nulidad y restablecimiento del derecho en contra de  la  Caja  de Retiro de las Fuerzas Militares, ante el Tribunal Administrativo de  Cundinamarca,  quien  negó  las  pretensiones formuladas por la actora mediante  sentencia del 20 de mayo de 2005.   

Anota  que  interpuso  recurso  de apelación  contra  tal  providencia,  el  cual fue conocido por el Consejo de Estado, quien  revocó  la  sentencia  apelada y declaró probada la excepción de caducidad de  la  acción  propuesta,  declarándose  inhibida  para emitir pronunciamiento de  fondo, mediante providencia del 10 de mayo de 2007.   

Precisa que conforme a las reglas del reparto  del  Decreto 1382 de 2000, interpuso acción de tutela el 12 de octubre de 2007,  pero   que   la   misma   fue  rechazada  por  el  Consejo  de  Estado  mediante  pronunciamientos  del  17  de  octubre  de  2007 y del 21 de noviembre del mismo  año.   

Explica  que  ello  llevó  a  que  la actora  acudiera  a  la  Corte  Constitucional  con el objetivo de que ésta ordenara la  remisión  de  su  expediente  para  su  eventual  revisión.  Concreta que  mediante  comunicación  del 30 de enero de 2008 esta Corporación le manifestó  que  en  tales circunstancias podía acudir ante cualquier juez, advirtiendo que  las solicitudes de amparo no pueden quedar sin solución alguna.   

2.   Concepto  de  la  vulneración  y  Pretensiones   

La  actora  considera  que  las  sentencias  mencionadas  desconocen  sus derechos fundamentales por violar de manera directa  la  Constitución,  “toda vez que reflejan una clara  omisión   a   la  inconstitucionalidad  sobreviviente,  que  en  virtud  de  la  promulgación  de  la  Constitución  de  1991,  recayó sobre el Decreto 612 de  1977,  dejando  sin  Fundamento  de Derecho la Resolución 0341 de 1981, emitida  por  la  Caja de Retiro de las Fuerzas Militares, inconstitucionalidad que luego  fue  declarada  en forma expresa mediante la Sentencia C-464 de 2004”.   

Adicionalmente, estima que tales providencias  desconocen   el   precedente   establecido   en  la  sentencia  T-702  de  2005,  “en  la que se señala que lo que se configura en el  caso  concreto  de  la Accionante, es un decaimiento del acto administrativo por  la  declaratoria  de  inexequibilidad  de  la  norma  legal  que  le  servía de  fundamento  toda  vez  que  si bien al momento de producirse dicho acto gozó de  toda  validez,  las  modificaciones  que  se  dieron  en nuestro orden jurídico  tornó    inconstitucional,    la    Resolución    0341   de   1981”.   

Bajo   tales  condiciones  agrega  que  las  providencias  dictadas  por  el  Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca y el  Consejo  de  Estado “implican grave VÍA DE HECHO POR  INOBSERVANCIA  DE  LA  SENTENCIA C-309 del once (11) de Julio de mil novecientos  noventa  y  seis  (1996)  de  la  Honorable  CORTE  CONSTITUCIONAL  (…)  además  de  la sentencia T-702 del  cinco  (05)  de  julio  de  dos  mil  cinco  (2005)”.   

Concluye  advirtiendo que en la actualidad no  cuenta  con  más  medios  para  proteger  sus  derechos fundamentales y además  plantea  que el perjuicio que está sufriendo tiene el carácter de irremediable  e irreversible.   

Solicita  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  invocados y que, como consecuencia, se ordene el restablecimiento  de  la  sustitución  pensional  a  su  nombre,  otorgada  como consecuencia del  fallecimiento  de  su anterior esposo, a partir del 4 de julio de 1991, fecha en  que  fue  promulgada  la  Constitución,  con  la  correspondiente  indexación,  intereses comerciales, entre otros.   

3.    Respuesta   de  las  autoridades  accionadas   

3.1.   El  Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca,  a  través  de  la Magistrada que presentó la ponencia censurada  por  la  señora Martínez Chaves, se opuso a las pretensiones consignadas en la  acción  de  tutela.   Para el efecto advirtió que aunque está de acuerdo  con  la  posibilidad  de  examinar  los  fallos  judiciales  a partir del amparo  constitucional,  en  este caso no se presenta ninguna vía de hecho ya que dicha  providencia  “comprometió  un  análisis fáctico y  jurídico  serio  del  caso particular al cual se refiere la controversia, sobre  las    causales    de    nulidad   alegadas   en   su  oportunidad,  sin  que  se  haya logrado desvirtuar la  presunción  de legalidad del acto administrativo que acreció la cuota parte de  la  sustitución  pensional  liquidada a favor de los menores hijos de la actora  (…)”.   Agregó  que  dicha sentencia aplicó  las  pautas  previstas  en la sentencia C-464 de 2004, en la medida en que en la  misma  se  estableció  que  sus efectos sólo cobijan a las viudas que hubieren  contraído   nuevas   nupcias   a  partir  de  la  entrada  en  vigencia  de  la  Constitución  de  1991,  y  subrayó:  “el supuesto  fáctico  del  cual  habla  la  parte  resolutiva de la sentencia, no ubica a la  demandante   en  ella,  por  cuanto  su  derecho  lo  perdió  por  matrimonio  antes  de la Constitución de  1991 (…)” (resalta el memorialista).   

3.2.  Por su parte, la Caja de Retiro de  las  Fuerzas  Militares  insistió  en la legalidad de sus actuaciones al tiempo  que  relacionó  las  diferentes sentencias de constitucionalidad en donde se ha  determinado  que  la  inexequibilidad  de  la  normas  que  extinguen el derecho  prestacional  por  contraer  nuevas  nupcias  sólo opera con posterioridad a la  entrada  en  vigencia de la Constitución actual.  Advirtió que la acción  de  tutela  no  es  el  medio  apto  para  el  reconocimiento  de  este  tipo de  acreencias,  señaló  que  en  este  caso no se reúnen los requisitos para que  ésta  proceda en contra de decisiones judiciales y concluyó que el amparo debe  denegarse por ser improcedente.    

  II.   DECISIONES  OBJETO DE REVISIÓN   

1.  Primera Instancia  

2.  Impugnación  

La  actora  impugnó  el  fallo  de  primera  instancia   y  apoyó  su  inconformidad  en  la  relación  de  las  diferentes  sentencias  que  ha  proferido  la  Corte  Constitucional  sobre  el  tema de la  extinción  de  la  pensión  de  sobrevivientes  por  haber  contraído  nuevas  nupcias.   Agregó  que  la  presente  acción  cumple  con el requisito de  inmediatez  ya  que  éste,  conforme  a  la  jurisprudencia  constitucional, se  refiere  a  un  término  razonable y oportuno que en este caso se cumple.   Sobre  el  tema,  la  actora censuró que no se hubiere definido en qué acto se  configura  su  negligencia  o  desidia y, por el contrario, manifestó que no se  tuvieron  en  cuenta  los términos de ejecutoria de providencias, los trámites  necesarios  para  la devolución de expedientes y para la entrega de las copias,  y  que  ella  tuvo  que  acudir  a  un nuevo profesional del derecho para que la  asesorara  en  la  presentación  del amparo constitucional.  Más adelante  aclaró  que en el presente evento se configuran tres causales de procedibilidad  de  la  acción  de  tutela contra providencias judiciales (defecto sustantivo o  material,   desconocimiento   del   precedente   y   violación  directa  de  la  Constitución)  ya  que  el acto administrativo que extinguió la prestación se  sustenta  en  una  norma  que fue declarada inexequible en la sentencia C-464 de  2004  y  que, como consecuencia, conlleva el decaimiento del acto, conforme a lo  definido en la sentencia T-702 de 2005.     

3.  Segunda Instancia  

En  segunda instancia, la Sala Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior de la Judicatura, mediante providencia del  01  de  julio  de  2008, confirmó el fallo de primera instancia.  Precisó  que  la  acción  de  tutela  contra  providencias judiciales tiene un carácter  excepcional  y  comprobó  que  en  el  presente  caso se cumple el requisito de  inmediatez.   Posteriormente precisó que el asunto que se debate remite al  examen  de  una presunta inconstitucionalidad sobreviviente y, específicamente,  a  los  efectos  que  las  sentencias  de  la  Corte Constitucional tienen en el  tiempo.     Sobre    este   último   aspecto   concluyó   lo   siguiente:  “Para  atender  la  petición  de la actora se deben  determinar  los  efectos  definidos  por  la Corte Constitucional al declarar la  inconstitucionalidad  del artículo 156 del Decreto 612 de 1977, en la sentencia  C-464/04  (…)  Lo que esta  jurisprudencia  constitucional  nos  señala  es  el  efecto  retroactivo  a  su  decisión  limitándolos  al  periodo que incluye desde la fecha de la sentencia  (11  de mayo de 2004) hasta la entrada en vigencia de la Constitución Política  (7  de  julio  de 1991), de modo tal, que durante ese lapso de tiempo el viudo o  viuda  a  quien  se les haya extinguido el derecho de sustitución pensional por  haber   contraído   nuevas   nupcias,   le  debe  ser  restablecido.   Tal  restablecimiento  por  tanto  no  puede  ser  aplicado  a  situaciones similares  sucedidas  antes  de  ese  lapso,  por  lo  que la petición de amparo la actora  (sic)  no  puede  prosperar,  pues  su  segundo matrimonio sucedió en 1981”.    

  III.   PRUEBAS   

En  el  trámite  de  la acción de tutela en  comento obran las siguientes pruebas:   

    

1. Copia  autenticada de la acción de tutela presentada por la señora  Martínez  Chaves  ante  el  Consejo de Estado (folios 18 a 31, cuaderno primera  instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de la Resolución 1003 de 1973, proferida por la  Caja  de  Retiro  de  las  Fuerzas  Militares  (folios 32 y 33, cuaderno primera  instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de la Resolución 0474 de 1980, proferida por la  Caja  de  Retiro  de  las  Fuerzas  Militares  (folios 34 a 36, cuaderno primera  instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de  la Resolución 0341 de 1981, “por   la   cual   se  ordena  el  acrecimiento  de  la  cuota  parte  correspondiente  a la señora DORIS DEL SOCORRO MARTÍNEZ VIUDA DE MARTÍNEZ-hoy  señora  de  LOZANO,  en la pensión de beneficiarios del Mayor (r) de la Fuerza  Aérea  RITO  GERARDO  MARTÍNEZ  BRAVO,  y se ordena la extinción del subsidio  familiar  por  matrimonio”, proferida por la Caja de  Retiro   de   las   Fuerzas   Militares   (folios  37  y  38,  cuaderno  primera  instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de la Resolución 1105 de 1986, proferida por la  Caja  de  Retiro  de  las  Fuerzas  Militares  (folios 39 y 40, cuaderno primera  instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de  la Resolución 0678 de 1990, “por    la    cual   (…)   se  extingue la pensión de beneficiarios del señor Mayor (r) de la  Fuerza       Aérea      RITO      GERARDO      MARTÍNEZ      BRAVO”  (folios 41 a  46 del cuaderno de primera instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de la petición elevada por la señora Martínez  Chaves  ante  el  director general de la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares  en    julio    de   2003   (folios   47   a   49   del   cuaderno   de   primera  instancia).     

    

1. Copia   autenticada   de   la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Administrativo  de Cundinamarca, sección segunda, subsección “C”, el 20 de  mayo de 2005 (folios 50 a 72 del cuaderno de primera instancia).     

    

1. Copia  autenticada  de  la  sentencia  proferida  por  la Sala de lo  Contencioso  Administrativo,  Sección  Segunda,  Subsección  “A”, el 10 de  mayo de 2007 (folios 73 a 83 del cuaderno de primera instancia).     

    

1.    Copia autenticada de las sentencias C-464 de 2004 y T-702 de  2005 (folios 84 a 122 del cuaderno de primera instancia).     

    

1.    Copia autenticada del auto dictado por la Sección Cuarta de  la  Sala  de  lo  Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, dentro de la  acción  de  tutela  interpuesta  por  la  señora  Martínez  Chaves, del 17 de  octubre  de  2007 y de la respectiva impugnación (folios 128 a 140 del cuaderno  de primera instancia).     

    

1.    Copia  autenticada del auto proferido por la Sección Cuarta  de  la  Sala  de  lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, del 21 de  noviembre  de  2007,  que  decidió  la  impugnación  presentada por la señora  Martínez  Chaves  y  de  dos  solicitudes  adicionales  presentadas  ante dicha  Corporación  y  ante  la Corte Constitucional (folios 145 a 161 del cuaderno de  primera instancia).      

IV.   TRÁMITE  AL  INTERIOR DE LA CORTE  CONSTITUCIONAL   

1.   El  expediente  en  cuestión  fue  seleccionado  para  revisión  por  la Sala de Selección número 10 de la Corte  Constitucional  y  fue repartido a la Sala Octava de Revisión, presidida por el  Magistrado  Humberto  Antonio  Sierra Porto.  Sin embargo, dicho magistrado  manifestó  su  impedimento para conocer del caso en dos oportunidades.  La  primera  manifestación,  elevada el 12 de noviembre de 2008, en donde advirtió  que  tiene  una  relación  de  amistad  cercana  con  la  actora,  fue decidida  negativamente  por  los  demás  magistrados que integraban la Sala a través de  Auto  calendado  21 de noviembre de 2008.  La segunda, de fecha 18 de marzo  de  2009,  fue aceptada a través de Auto del 01 de abril de 2009 con fundamento  en  la  causal 4ª del artículo 56 del Código de Procedimiento Penal, a saber:  “Que  el  funcionario judicial haya sido apoderado o  defensor  de  alguna  de las partes, o sea o haya sido contraparte de cualquiera  de  ellos, o haya dado consejo o manifestado su opinión sobre el asunto materia  del proceso”.    

2.   Bajo las condiciones anteriores, el  expediente  fue  finalmente  remitido  al  despacho  del  actual  ponente, quien  mediante  Auto del 01 de abril decretó la práctica de pruebas y suspendió los  términos  para fallar el asunto.  Como consecuencia de éste al expediente  fueron allegados los siguientes documentos:   

2.1.   Copia  de la acción de nulidad y  restablecimiento  del  derecho  presentada  por  la  señora Martínez Chaves, a  través  de  apoderado,  ante  el  Tribunal  Administrativo  de Cundinamarca, en  contra de la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares   

2.2.   Copia  del  recurso de apelación  presentado  por  el  apoderado  de  la  señora Martínez Chaves en contra de la  providencia dictada por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca   

V.  CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS JURÍDICOS    

Es  competente  esta  Sala de Revisión de la  Corte  Constitucional para revisar los fallos mencionados, de conformidad con lo  establecido  en  los  artículos  86, inciso tercero, y 241 numeral noveno de la  Constitución  Política  y  en  los  artículos  31  a  36  del Decreto 2591 de  1991.   

    

1. Presentación    del    caso    y    planteamiento    del   problema  jurídico.     

La actora fue reconocida como beneficiaria de  la  pensión de sobrevivientes correspondiente a su difunto esposo, a través de  acto  administrativo  del  año  1980.   Posteriormente,  en enero del año  1981,  ella  contrajo  nuevas  nupcias  y,  como  consecuencia,  a través de la  resolución  número  341  de  1981,  la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares  declaró   la   extinción  del  derecho  pensional  en  cabeza  de  ella  y  el  acrecimiento  de  la cuota a favor de sus hijos, de conformidad con el artículo  156  del  Decreto  612  de 1977.  Más adelante, en el año 2003, solicitó  que  fuera  nuevamente reconocida como beneficiaria de tal prestación más, sin  embargo, la Caja no respondió la solicitud.    

Como consecuencia de dicho silencio la actora  procedió  a  interponer  la  acción  contenciosa  administrativa  de nulidad y  restablecimiento  del derecho ante las autoridades judiciales que se demandan en  la  presente acción de tutela.  En ellas las pretensiones fueron denegadas  ya  que  en primera instancia se consideró que en los términos definidos en la  sentencia  C-464  de 2004 la actora no puede acceder a la pensión, mientras que  en  segunda  instancia  se  consideró  que  la  acción  administrativa  había  caducado.    

Bajo tales circunstancias la actora considera  que  ambas  sentencias  vulneran sus derechos fundamentales al debido proceso, a  la  igualdad, a la seguridad social, al libre desarrollo de la personalidad y el  acceso  a  la  administración  de  justicia, y les imputa la existencia de tres  defectos:  sustantivo, desconocimiento del precedente y violación directa de la  Constitución.   En  síntesis, los tres defectos se estructurarían porque  las  autoridades judiciales demandadas habrían pasado por alto la ocurrencia de  una  inconstitucionalidad sobreviniente sobre la norma que fundó o sustentó el  acto  administrativo  que  extinguió  su  derecho  prestacional (Decreto 612 de  1977),  la  cual,  además,  estaría declarada en las sentencias C-309 de 1996,  C-464 de 2004 y T-702 de 2005.    

Acorde  con  las condiciones antedichas, esta  Sala  debe  establecer  si  en contra de las providencias judiciales anotadas se  estructuran  los  criterios  de  procedibilidad  de la  acción  de tutela contra providencias judiciales y, en  particular,  si conforme a tales pautas ellas desconocen la inconstitucionalidad  de  la  norma que sustentó el acto administrativo que extinguió la pensión de  sobrevivientes   en   cabeza  de  la  actora,  configurando  así  los  defectos  relacionados  por  ella.   Para  este  efecto,  previo  a  abordar  el caso  concreto,    reiterará   la   doctrina   relacionada   con   los   criterios  mencionados,  haciendo especial  énfasis  en la figura del defecto sustantivo por desconocimiento del precedente  constitucional.   

3.  Criterios generales y específicos de  procedibilidad     de    la    acción    de    tutela    contra    providencias  judiciales.     

Conforme  a las disposiciones establecidas en  el   artículo  86  de  la  Constitución  y  en  los  artículos  2  del  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y Políticos y 251  de  la  Convención Americana  sobre  Derechos  Humanos,  la  Corte  Constitucional ha fijado gradualmente unas  reglas  acerca  de  las condiciones que rigen la procedibilidad de la acción de  tutela  contra  las providencias expedidas por las autoridades judiciales.   Ajustado  a  estas  disposiciones  es  posible  concluir  que  la capacidad para  interponer  la tutela contra dichas actuaciones tiene sustento en nuestra propia  Carta  Política,  en  concordancia  con  las  normas  que se integran a ella en  virtud   del  ‘bloque  de  constitucionalidad’.   

Sin embargo, en  aras de evitar el abuso  de  la  figura  en  perjuicio  de  valores  constitucionales  como  la seguridad  jurídica  y  la  cosa  juzgada,  se  ha hecho necesario establecer una serie de  condiciones  o  requisitos que se deben cumplir cuidadosamente, para que así se  haga  viable  el  escrutinio  constitucional sobre la decisión que se considera  contraria o violatoria de los derechos fundamentales.   

En   un  comienzo,  esta  atribución  tuvo  fundamento  en  los  artículos  11  y  40  del Decreto 2591 de 1991.  Más  adelante,  dichas  disposiciones  fueron declaradas inexequibles en la sentencia  C-543  de  1992; sin embargo, en dicho pronunciamiento la Corte no estableció o  atribuyó  un  carácter absoluto a la intangibilidad de las providencias de los  jueces.   Por  el contrario, en esa misma sentencia advirtió y aclaró que  algunos  de  tales  actos  no  gozan  de  las  cualidades  para ser considerados  providencias    judiciales   y   que,   por   tanto,   frente   a   actuaciones  de  hecho la acción de tutela  sí  procede para proteger los derechos fundamentales.  La Corte afirmó en  ese entonces:   

“Ahora bien, de  conformidad  con  el  concepto  constitucional de autoridades públicas, no cabe  duda  de  que  los  jueces  tienen  esa  calidad  en  cuanto  les corresponde la  función   de administrar justicia y sus resoluciones son obligatorias para  los  particulares  y  también para el Estado.  En esa condición no están  excluidos  de  la acción de tutela respecto de actos u omisiones que vulneren o  amenacen  derechos fundamentales, lo cual no significa que proceda dicha acción  contra  sus  providencias.   Así,  por ejemplo, nada obsta para que por la  vía  de la tutela se ordene al juez que ha incurrido en dilación injustificada  en  la  adopción  de  decisiones  a su cargo que proceda a resolver o  que  observe  con  diligencia  los  términos  judiciales, ni riñe con los preceptos  constitucionales  la  utilización  de esta figura ante actuaciones de  hecho  imputables al funcionario por  medio  de  las  cuales  se desconozcan o amenacen los derechos fundamentales, ni  tampoco   cuando   la   decisión   pueda   causar  un  perjuicio  irremediable,  (…).     En  hipótesis  como  estas  no  puede  hablarse  de atentado alguno contra  la  seguridad  jurídica  de  los asociados, sino que se trata de hacer realidad los  fines que persigue la justicia”.   

Así   las   cosas,   a   partir   de   tal  pronunciamiento  y  de manera progresiva se ha definido el grupo de requisitos y  condiciones  necesarias  para  que  sea  posible  atender,  a través del amparo  constitucional,   la   posible  vulneración  de  derechos  ocasionada  por  una  providencia  judicial.   Todo esto, teniendo en cuenta que la tutela contra  providencias  judiciales  es  consecuencia de la incursión de la Carta sobre la  rutina  judicial  y  que  tal  recurso  sólo  opera de manera extraordinaria en  equilibrio  de  valores  como la prevalencia del derecho sustancial, la vigencia  de  los  derechos fundamentales con la seguridad jurídica, la cosa juzgada y la  autonomía e independencia judicial.   

Bajo  este  derrotero  la  jurisprudencia  ha  detallado,    en   primer   lugar,   unos   criterios  generales  a  partir  de  los cuales el amparo se hace  viable     y,    en    segundo    lugar,    el    conjunto    de    defectos        o       criterios  específicos que tienen el poder  de  justificar  la  procedencia  de la acción para que se protejan los derechos  fundamentales  de  quienes  acuden  al  Estado  para que resuelva un conflicto a  través  de la administración de justicia.  En la sentencia SU-813 de 2007  la  Sala Plena de la Corte Constitucional, siguiendo los parámetros consignados  en  la sentencia C-590 de 2005, resumió y relacionó todos esos criterios de la  siguiente manera:   

“Las  causales  genéricas  de  procedibilidad se refieren a aquéllos requisitos que en general  se  exigen  para  la  procedencia de la acción de tutela, pero que referidas al  caso  específico de la tutela contra providencias judiciales adquieren un matiz  especial.  La  particularidad  se  deriva  del  hecho  de  que en estos casos la  acción  se  interpone  contra  una decisión judicial que es fruto de un debate  procesal  y  que  en  principio,  por  su  naturaleza  y origen, debe entenderse  ajustada a la Constitución. Tales causales son las siguientes:   

“(i)   Se  requiere,  en  primer  lugar,  que  la  cuestión  discutida resulte de evidente  relevancia  constitucional  y  que,  como  en cualquier acción de tutela, esté  acreditada  la vulneración de un derecho fundamental, requisito sine qua non de  esta  acción  de  tutela  que,  en  estos  casos,  exige  una carga especial al  actor2;  (ii)  que  la  persona  afectada  haya  agotado todos los medios  ordinarios  y  extraordinarios  de defensa judicial a su alcance y haya alegado,  en  sede  judicial  ordinaria,  y  siempre  que ello fuera posible, la cuestión  iusfundamental  que alega en sede de tutela; (iii) que se cumpla el requisito de  la  inmediatez,  es  decir,  que la tutela se hubiere interpuesto en un término  razonable  y proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración; (vi)  en  el  caso  de  irregularidades  procesales,  se requiere que éstas tengan un  efecto  decisivo  en la decisión de fondo que se impugna; y (v) que no se trate  de sentencias de tutela.   

“En todo caso,  la  acción no podrá tener por objeto que el juez de  tutela  se  convierta  en  una  nueva  instancia,  ni  tampoco   que  entre  a  resolver  discusiones  propias  del  proceso  (como  la  interpretación  simple  de  la  ley  o  la  valoración  de las pruebas) que no  representen   un   problema   constitucional   de   vulneración   de   derechos  fundamentales5”  (negrilla  y subrayado fuera de texto original).   

La  aplicación  de  lo  expuesto  tiene  un  carácter   excepcional,   en  virtud  del  principio  de  independencia  de  la  administración   de  justicia  y  del  carácter  residual  de  la  acción  de  tutela.   Como  regla  general, los fallos judiciales son inmutables.   Por  tal  razón, los defectos anotados deben estar presentes en forma evidente,  y  deben tener una magnitud tal, que sean capaces de desvirtuar la juridicidad y  constitucionalidad del pronunciamiento judicial censurado.   

Los  parámetros  señalados  constituyen el  conjunto  de procedimientos mínimos que han de atenderse para poder realizar el  escrutinio  constitucional sobre una providencia judicial.  En este caso la  actora  plantea de manera específica unos criterios de  procedibilidad     de    la    acción    de    tutela    contra    providencias  judiciales  que  la  Sala  estudiará  en el siguiente  apartado.   

4.  Vía   de   hecho   por   defecto   sustantivo.    Defecto  por  desconocimiento del precedente jurisprudencial.   

Específicamente,  la  actora  dentro  del  presente  asunto  le  imputa  la  existencia de tres defectos a las providencias  dictadas  por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca y a la Sección Segunda  del  Consejo  de  Estado:  defecto  sustantivo, desconocimiento del precedente y  vulneración   directa   de   la   Constitución   Política.   Bajo  estas  condiciones  la  Sala  pasará  a  reiterar  los  principales  criterios  que ha  definido  la  jurisprudencia  para  que  dichas  censuras contra una providencia  judicial  tengan  alguna  posibilidad  de  éxito,  teniendo en cuenta que todas  ellas   pueden   enmarcarse  dentro  del  concepto  amplio  del  “defecto sustantivo”.   

4.1.  En la sentencia SU-159 de 2002 se  sintetizaron   con   mayor   precisión   los   rasgos  fundamentales  de  dicha  vía   de   hecho,  de  la  siguiente                   manera6:   

“La  Corte Constitucional ha señalado en  su  jurisprudencia  que el defecto sustantivo que convierte en vía de hecho una  sentencia  judicial,  opera  cuando  la  decisión  que toma el juez desborda el  marco  de  acción  que  la  Constitución  y  la  ley le reconocen al   apoyarse  en  una  norma  evidentemente  inaplicable  al  caso  concreto7,  bien  sea,  por  ejemplo  (i.)  porque  ha sido derogada y ya no  produce  ningún  efecto  en  el  ordenamiento  jurídico,  (ii.) porque ella es  claramente   inconstitucional   y  el  funcionario  se  abstuvo  de  aplicar  la  excepción       de       inconstitucionalidad8, (iii.) porque su aplicación  al     caso    concreto    es    inconstitucional9,     (iv.)    porque   ha   sido   declarada  inexequible  por  la  propia  Corte  Constitucional10  o, (v.) porque, a pesar de estar vigente y ser constitucional, no  se  adecua  a  la circunstancia fáctica a la cual se aplicó, porque a la norma  aplicada,  por  ejemplo,  se  le  reconocen efectos distintos a los expresamente  señalados  por  el  legislador.” (negrilla fuera de  texto original).   

Más   adelante,   en   la   Sentencia  de  Unificación  813  de  2007,  los  mismos  argumentos  fueron  reiterados  de la  siguiente forma:   

“Como  lo  ha  señalado  la  Corte  existe  vía  de  hecho  por  defecto sustantivo cuando se  presenta alguna de las siguientes hipótesis:   

   

(a)  Cuando el funcionario judicial deja de  aplicar una disposición claramente aplicable al caso concreto   

(b)  Cuando  la  norma  aplicada  ha sido  derogada   o   cuando   la   misma   –  o  la  interpretación que de ella hace el funcionario judicial –  ha sido declarada inexequible   

(c)  Cuando   la   norma   aplicada  es  claramente   inconstitucional   y  el  funcionario  se  abstuvo  de  aplicar  la  excepción de inconstitucionalidad,   

(d)  Cuando  la  norma  es constitucional  pero su aplicación al caso concreto resulta inconstitucional   

(e)  Cuando,  a  pesar de estar vigente y  ser  constitucional,  no  se  adecua  a  la  circunstancia fáctica a la cual se  aplicó   

(f)   Cuando la  norma  se  aplica al margen de las precisiones constitucionales formuladas en el  precedente         constitucional.” (negrilla fuera de texto original).   

   

4.2.  Adicionalmente y sin perjuicio de  lo  apuntado  hasta ahora, una de las representaciones del defecto sustantivo es  el  desconocimiento del precedente constitucional.  Éste tiene sustento en  la  importancia de la Constitución y en el carácter normativo de la misma, que  irradia  todos los demás componentes de nuestro sistema jurídico, así como en  las    funciones    que   el   mismo   estatuto   ha   asignado   a   la   Corte  Constitucional.   De esta manera, a partir de la guarda de la supremacía y  la  integridad  de  la  Carta  (art.  241  Superior),  se  ha  inferido  que las  decisiones  de  este  Tribunal  constituyen  fuente  de  derecho  para todos los  operadores jurídicos.   

Conforme   a   tales   parámetros,   la  interpretación  constitucional  tiene efectos vinculantes sobre las actuaciones  de  las  autoridades  y  los  particulares,  y  su  desconocimiento  implica  un  desajuste  sistemático  de la totalidad del ordenamiento jurídico.  Sobre  la  naturaleza y el alcance de la jurisprudencia proferida por esta Corporación  se  ha definido que tiene “como propósito principal,  orientar   el   ordenamiento   jurídico   hacia   los   principios   y  valores  constitucionales  superiores.  No  reconocer  entonces  el alcance de los fallos  constitucionales  vinculantes,  sea  por  desconocimiento, descuido, u omisión,  genera   en   el   ordenamiento  jurídico  colombiano  una  evidente  falta  de  coherencia   y  de  conexión concreta con la Constitución, que finalmente  se  traduce en contradicciones ilógicas entre la normatividad y la Carta,   que   dificultan   la  unidad  intrínseca  del  sistema, y afectan la  seguridad   jurídica”11.   

4.3.   En  lo  que  se  refiere  a  la  definición  de  los  parámetros a partir de los cuales se puede identificar el  razonamiento  obligatorio  de  la  parte motiva de las sentencias, es decir, las  pautas  para  definir  la  ratio decidendi  de una decisión, esta Corporación ha reconocido que aunque dicha  tarea  recae  en  primer lugar en el intérprete, existen criterios que ayudan a  reconocer  con  certeza  este  tipo  de  argumentos.  El principal de ellos  está  atado a la capacidad que tiene una premisa o un conjunto de razonamientos  para  sustentar  la  decisión.  Pero  además,  dentro  de  ellos  se cuenta la  reiteración  de  la tesis en jurisprudencias posteriores.  En la sentencia  T-292 de 2006 se anotó lo que sigue:   

“Conforme a este  análisis  general,  quien  deba  aplicar  una sentencia tiene la posibilidad de  establecer  de  manera  directa,  prima  facie,  lo  que se considera como ratio  decidendi.  Sin  embargo,  esa  determinación  no  puede  ser  caprichosa en el  sentido  de  sobreestimar  los  aportes  de  una  sentencia que le parezcan más  llamativos,  subestiman los que realmente fueron determinantes, ni desconocer la  reiterada  jurisprudencia  sobre  un punto, para sobrevalorar una sentencia poco  significativa.  Al  respecto  esta Corporación ha señalado que para establecer  la  ratio  decidendi  de  una providencia, en principio, deben tenerse en cuenta  las          sentencias          posteriores12,   -esto   es   las   “posteriores”  a  la  cuestión  constitucional  inicialmente  tratada, pero  anteriores  al caso que se habrá de decidir-, sobre el mismo asunto, proferidas  por  la  Corte.  De  hecho, esta Corporación ha indicado que la ratio decidendi  sobre   un   tema   jurídico   puede   consolidarse   “en   una   oportunidad  posterior”13,  esto  es,  cuando  de  manera reiterada se reafirma la regla del  fallo  inicial en otros casos. En ese sentido, si bien la ratio de una sentencia  surge  de  la  sentencia  misma,  los fallos posteriores de la Corte ofrecen los  criterios  autorizados   para  identificar  adecuadamente  dicha  ratio; de  manera  tal que le permiten al juez o quien habrá de aplicar una sentencia, ser  fiel    a    una    interpretación    constitucional    determinada”.   

4.4.   Finalmente,  se  hace necesario  aclarar  que  los  criterios  expuestos  en relación con el valor y alcance del  precedente  aplican  a  las  sentencias  de  revisión  de  tutela adoptadas por  cualquiera  de  las  Salas de este Tribunal.  Ello, en primer lugar, ya que  tal  tarea  hace  parte  de  la  guarda de la Carta, conforme al artículo 241-9  Superior  y  de  la  garantía  de  vigencia  de  los derechos fundamentales, de  acuerdo   al   artículo   86   inc.  2º.   Adicionalmente,  la  Corte  ha  identificado  que  a  través  de  su  labor, las Salas de Revisión unifican la  jurisprudencia  y  dan  desarrollo  judicial  a  la  Constitución.   En la  Sentencia de Unificación 1219 de 2001 se afirmó lo siguiente:   

“Primero,  el  deber  de  remisión  de  todos  los  fallos de tutela a la Corte Constitucional  obedece  a la necesidad de que sea un órgano centralizado al cual se le confió  la  guarda  de la integridad y supremacía de la Constitución el que finalmente  determine  cuáles  son  los  fallos  de  tutela que representan una aplicación  adecuada   de   los   derechos  constitucionales  y  así  ejerza  la  tarea  de  unificación   jurisprudencial   en  materia  de  derechos  fundamentales  y  de  desarrollo  judicial de la Constitución. Con esta decisión el Constituyente ha  creado  el  mecanismo  más  amplio,  y  a  la  vez  eficaz, para evitar que los  derechos  fundamentales  no  obtengan la protección que merecen como principios  medulares    de    la    organización    política    colombiana. (…)   

Además, dada la importancia de la revisión  de  las  acciones de tutela, la sentencia mencionada recalcó que las decisiones  generadas  dentro  de  ese  trámite  gozan  de  la  cualidad de la cosa juzgada  constitucional.   Sobre  el  particular  vale  la  pena  tener en cuenta lo  siguiente:   

“5.1 Admitir que  los  fallos  de tutela definitivamente decididos o excluidos para revisión sean  luego  objeto  de  una nueva acción de tutela, sería como instituir un recurso  adicional  ante  la  Corte Constitucional para la insistencia en la revisión de  un  proceso  de  tutela  ya  concluido,  lo cual es contrario a la Constitución  (art.  86  C.P.),  a  la  ley  (art. 33 del Decreto 2591 de 1991) y a las normas  reglamentarias  en  la materia (arts. 49 a 52 del Reglamento Interno de la Corte  Constitucional).  Las  Salas de Selección de la Corte Constitucional, salvo sus  facultades  legales  y  reglamentarias,  no tienen la facultad de seleccionar lo  que  ya  ha  sido excluido de selección para revisión ni una acción de tutela  contra  uno  de  sus fallos de tutela. Esto por una poderosa razón. Decidido un  caso  por  la  Corte  Constitucional  o  terminado el proceso de selección para  revisión  y precluido el lapso establecido para insistir en la selección de un  proceso  de  tutela para revisión (art. 33 del Decreto 2591 de 1991 y art. 49 a  52  del  Reglamento  Interno  de la Corte Constitucional), opera el fenómeno de  la cosa     juzgada    constitucional (art.  243 numeral 1 C.P.). Una vez ha quedado definitivamente en  firme   una   sentencia   de   tutela   por   decisión  judicial  de  la  Corte  Constitucional,  no hay lugar a reabrir el debate sobre lo decidido.”   

Conforme  a  estas  precisiones, la Corte ha  reconocido  que  las  providencias dictadas en sede de revisión de las acciones  de  tutela  constituyen  precedente  obligatorio  sobre  los alcances y límites  aplicables  a  los derechos fundamentales por parte de los diferentes operadores  jurídicos.   En  la sentencia T-292 de 2006, reiterada -entre otras- en la  sentencia T-232 de 2007, se anotó lo siguiente:   

“[P]uede  concluirse   que   en   materia   de  tutela,  –  cuyos  efectos  ínter  partes  eventualmente  pueden  llegar  a  hacerse extensivos en virtud del alcance de la  revisión               constitucional14  -,  la ratio decidendi sí  constituye   un   precedente   vinculante   para   las   autoridades15.   

La  razón principal de esta afirmación se  deriva    del    reconocimiento   de   la   función   que   cumple   la   Corte  Constitucional   en  los  casos  concretos,  que  no  es  otra  que  la  de  “homogeneizar    la    interpretación    constitucional   de   los   derechos  fundamentales”16  a  través  del  mecanismo  constitucional  de  revisión  de  las sentencias de tutela (artículo 241 de la  C.P).  En  este  sentido,  la  vinculación  de  los  jueces  a  los precedentes  constitucionales  resulta  especialmente relevante para la unidad y armonía del  ordenamiento  como  conjunto,  precisamente porque al ser  las normas de la  Carta  de  textura  abierta,  acoger  la interpretación autorizada del Tribunal  constituye  una  exigencia  inevitable.  De  no  aceptarse  este  principio,  la  consecuencia   final   sería   la   de   restarle   fuerza   normativa   a   la  Constitución17,  en  la medida en que cada juez podría interpretar libremente la  Carta,   desarticulando  el  sistema  jurídico  en  desmedro  de  la  seguridad  jurídica   y   comprometiendo   finalmente  la  norma  superior,  la  confianza  legítima   en  la estabilidad de las reglas jurisprudenciales y el derecho  a la igualdad de las personas”.    

Así   pues,  conforme  a  los  argumentos  expuestos,  la  Sala  pasará  a  analizar  si  las sentencias censuradas por la  actora  cumplen  con  los criterios mencionados y, especialmente, si incurren en  alguno  de  los  defectos  que  hacen  procedente  la  acción  de tutela contra  providencias judiciales.   

5.  Caso concreto  

5.1.   La  actora  fue  cónyuge  de  un  oficial  de  la  Fuerza  Aérea,  a  quien  se  le  había reconocido el pago de  asignación  de  retiro  desde  1973.   Más adelante, ante la muerte de su  esposo,  la  actora  fue  reconocida como beneficiaria de la pensión.  Sin  embargo,  en 1981 ella decidió contraer nuevas nupcias y, como consecuencia, la  Caja  de  Retiro  de  las  Fuerzas  Militares  ordenó la extinción del derecho  prestacional.   Esta última determinación fue tomada mediante Resolución  0341  de  198118,  con  base  en el Decreto 612 de 1977.  Posteriormente, en el  mes  de julio del año 2003, la actora elevó derecho de petición ante la Caja,  en  el  que  solicitó  el  reconocimiento y pago de la asignación de retiro en  calidad   de   beneficiaria,   teniendo   en   cuenta   varias   sentencias   de  constitucionalidad  en  donde  se  protege  la  pensión  de la viuda que decide  celebrar       un       nuevo       matrimonio19.  Ella afirma que dicha  petición  no  le  fue  contestada,  por lo que procedió a presentar demanda de  nulidad  y  restablecimiento  del derecho el 05 de diciembre de 200320.    

5.2.    Como   resultado,  en  primera  instancia   el   Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca,  Sección  Segunda,  Subsección  “C”,  en  fallo del 20 de mayo de 2005 denegó las pretensiones  de  la  demanda  presentada  por  la  actora  y  para  el  efecto  consideró lo  siguiente:   

“A la fecha en  que  le fue cancelada la pensión que venía disfrutando, y contra los actos que  así  lo  dispusieron,  no se ha demostrado que haya impugnación alguna, puesto  que  la  legislación  era  clara  y  contundente  en considerar la pérdida del  derecho  por nuevas nupcias, como se verá, razón que permite afirmar también,  que  la  reclamación  se inicia por la demandante sólo a partir del año 1988,  con  petición  del  11  de  junio  del mismo año, cuando solicitó revocatoria  directa  de  la  Resolución  1860  de  1981,  mediante la cual se extinguió el  derecho  por  nuevas  nupcias,  que  ella  misma hizo conocer a la Entidad y fue  notificada  del  acrecimiento  de las cuotas partes a favor de sus hijos, siendo  aún  la  representante  legal  de  uno  de ellos por edad, actos con los cuales  manifestó conformidad.   

Dedúcese de esos actos, que atendiendo a la  legislación  vigente,  decreto  Ley  612 de 1977, no se cuestionaba siquiera la  pérdida  del  citado derecho por nuevo matrimonio, era esa decisión ajustada a  la legalidad, aceptada por la propia demandante en esa época.   

(…)  

Revisados  los  actos  que  extinguieron el  derecho  de  la  demandante  y el acrecimiento de las cuotas partes de los hijos  habidos  en  el  matrimonio,  y  que  ahora  se controvierten, a la fecha de sus  respectivas  expediciones  se ajustaban en un todo al derecho vigente, no había  discusión.   La  controversia y reclamación posterior nace a raíz de los  pronunciamientos de la Corte, que examinaremos a continuación.   

Mediante  sentencia  C-306  de 1996 dijo la  Corte,  al  examinar la exequibilidad del artículo segundo de la Ley 33 de 1973  (…),  cuyo  texto  de la  norma  acusada  es  como  sigue;  y  del  artículo  2  de  la Ley 12 de 1975; y  ‘por  pasar  a  nuevas  nupcias      o      por      iniciar      nueva     vida     marital’  del  artículo  2  de la Ley 126 de  1985.   

Decía    esta    norma:   (…)   

Es  claro el pronunciamiento de la Corte en  esta    oportunidad,    en   señalar   que   las   normas   acusadas   devienen  inconstitucionales  frente  a  la  nueva  Constitución y por tanto como dice la  obligante  parte  resolutiva, que las viudas que con posterioridad a la fecha de  entrada  en  vigencia  de  la  nueva  Carta  hayan  contraído  nuevas  nupcias,  tendrían  derecho  a  la  pensión  hoy  llamada de sobrevivientes, y reclamar,  léase  bien,  las  mesadas,  que  se causen a partir de la notificación de esa  sentencia   de   inconstitucionalidad,   de   la   norma   que   restringía  el  derecho.   En  el  caso  presente  estamos frente a una legislación que se  aplicó  a la demandante durante su vigencia, que no es la declarada inexequible  en  esta  oportunidad con ocasión de la sentencia C-306, pero como se verá, la  Corte   reitera   este   criterio   también  para  el  caso  que  cobija  a  la  demandante.   

Luego,  se demandó ahora sí, el artículo  156  el Decreto Ley 612 de 1977, y hoy se conoce mediante sentencia 464 de 2004,  que   la   Corte   ratifica   lo   antes   señalado:  (…)   

Claros han sido los pronunciamientos en esta  oportunidad  sobre  los  efectos  de  la  declaratoria de inexequibilidad de las  normas  que  sirvieron  de  fundamento  para  la  decisión que se ha leído, de  manera  que  no  queda  duda  a la Sala, que los efectos de la sentencia citada,  solo  alcanzan  a  las viudas que hubieren contraído nuevas nupcias a partir de  la  entrada  en  vigencia  de  la  Constitución  de  1991  y  para  quienes  se  liquidarán  las  mesadas  respectivas  a  partir  de  la  notificación de esta  sentencia, no hacia atrás.   

Pero en el supuesto fáctico del cual habla  la  parte  resolutiva  de la sentencia, no se ubica la demandante, por cuanto su  derecho  lo  perdió por matrimonio antes de la Constitución de 1991, y ante el  obligante  pronuncimiento  de la Corte, no puede esta Sala extender el derecho a  la  demandante  ni hacer nuevas interpretaciones extensivas, so pena de vulnerar  la  cosa  juzgada constitucional, que hemos leído.  En efecto, lo resuelto  por  la  Corte,  es  de obligatorio cumplimiento y hace tránsito a cosa juzgada  constitucional,  puesto  que  en  este  caso, la restricción que perjudica a la  demandante  está contemplada en la parte resolutiva como se viene de leer, y no  es  únicamente  una  consideración  del juez de constitucionalidad en la parte  motiva   que   serviría  como  criterio  auxiliar,  porque  tales  motivaciones  corresponden    a   un   mero   dictum   no   obligante,   sino   mas  bien  persuasivo.   Pero  en  este  caso,  como hemos señalado se reitera que la  providencia   señala,  en  el  numeral  segundo  de  la  parte  resolutiva  que  las viudas y viudos que con  posterioridad  al  siete  de  julio de 1991 hubieren contraído nuevas nupcias o  hecho  vida marital y, por este motivo, hayan perdido el derecho a la pensión a  que  hacen mención las disposiciones declaradas inexequibles, podrán pedir que  se  les  restablezca el derecho y reclamar ante las autoridades competentes, las  mesadas  que  se  causen  a  partir de la notificación de esta sentencia.   Luego entonces, la demandante no queda cobijada por el beneficio   

En estas condiciones, ante la claridad de la  sentencia  de  constitucionalidad  de la Corte, la Sala tiene la certeza que las  pretensiones  anulatorias  no  estan  llamadas  a  prosperar, y en consecuencia,  tampoco las peticiones consecuenciales de restablecimiento   

Ahora  bien,  es  pertinente,  finalmente  señalar  que  no  se  vulnera  derecho a la igualdad por la situación que debe  asumir   la   demandante,   frente   al   pronunciamiento  de  la  Corte,  donde  aparentemente  queda  con  un  tranto distinto al de las demás viudas y viudos,  pero  en esencia, ella no está en iguales condiciones que los protegidos por la  norma,  porque  su situación fue definida antes de la entrada en vigencia de la  Carta,  y  para  le  época, el tratamiento no resultaba discriminatorio, tan es  así,  que  aceptado  como  fue por la demandante, jamás lo impugnó, porque no  tenía  causa legal, tal reclamación.  Entonces, el derecho a la igualdad,  prospera  cuando  se  dan  similares  condiciones o situaciones fácticas; pero,  ante  situaciones disímiles, la diferencia de tratamiento no vulnera el derecho  fundamental  a  la igualdad, como ha clarificado en repetidas ocasiones la Corte  Constitucional  en  sentencias  de tutela” (negrilla  fuera de texto original).   

5.3.   Posteriormente,  en  razón  a la  apelación    interpuesta    por   el   apoderado   de   la   actora21, la Sala de  lo   Contencioso  Administrativo,  Sección  Segunda,  Subsección  “A”  del  Consejo  de  Estado,  profirió  fallo  del  diez  de  mayo  de 200722  en  el que  revocó  la  sentencia del Tribunal y en su lugar declaró probada la excepción  de  caducidad  de  la acción.  De esta providencia se hace necesario tener  en cuenta los siguientes apartados:   

“En  el  caso  concreto   la   situación   particular   de  la  actora  fue  definida  por  la  administración  con anterioridad a la solicitud que formulara el 18 de julio de  2003  en relación con el derecho que le asistía a la señora Doris del Socorro  Martínez  sobre  el  reconocimiento  y  pago  de  la  asignación  de retiro en  condición de beneficiaria.   

Con  resolución No. 0341 del 18 de mayo de  1981  aprobada  por Resolución No. 1860 del 30 de junio de 1981, se declaró la  pérdida  del  derecho de la señora Doris Martínez por haber contraído nuevas  nupcias.   Este  acto administrativo que extinguía y por tanto definía de  manera  negativa  su  derecho a la sustitución pensional, era demandable dentro  del término de caducidad previsto en el artículo 136 del C.C.A.   

No  obstante  lo  anterior,  si  bien  la  solicitud  de  revocatoria  directa de acuerdo con el artículo 72 del C.C.A. no  revive  los  términos  de  caducidad  de la acción, la parte actora en escrito  radicado  No.  0051885 del 11 de junio de 1998, formula ante la entidad un hecho  nuevo  como  es  la  presunta  violación de sus derechos constitucionales, a la  igualdad  y  al  libre desarrollo de la personalidad protegidos en sentencias de  constitucionalidad  C-588  de  1992,  C-309  de  1996  y  C-182  de  1997.   Solicitud   respecto  de  la  cual  se  pronuncia  de  manera  negativa  la  administración  mediante  la  Resolución No. 3172 de octubre 20 de 1998, en el  sentido  de  no  revocar la Resolución No. 1860 de 1981.  Este acto cobró  firmeza  en  cuanto  que  la  demandante  no  agotó  la vía gubernativa.   Tampoco fue demandado en tiempo por la interesada.   

La  solicitud  formulada el 18 de julio de  2003  no  revive  el  término  de  caducidad  de  la  acción  frente a un acto  administrativo  que  de manera expresa resolvió el pedimento de la actora en el  sentido  de  revisar  la  decisión  de  extinción o pérdida del derecho a ser  beneficiaria  de la asignación de retiro de su primer esposo, por considerar la  entidad  que  se  configuraba  la  causal,  en  tanto, haber contraído segundas  nupcias.    La  situación  jurídica  de  la  demandante  quedó  definida  mediante una decisión en firme.   

En  este  orden de ideas, la acción está  caducada  y  así  habrá de declararlo la Sala.  Este impedimento procesal  no  permite  estudiar  el  fondo  del  asunto.   La  sentencia  de  primera  instancia  declaró no probada la excepción y en este sentido deberá revocarse  la     decisión.”   

5.4.   Ahora  bien, mediante la presente  acción  constitucional  la  actora censura las providencias judiciales dictadas  por  el  Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca  y  el Consejo de Estado por  cuanto  las  mismas  habrían  vulnerado  sus  derechos  fundamentales al debido  proceso,   la   igualdad,   a   la   seguridad   social   y  a  la  pensión  de  sobrevivientes.   Esto,  teniendo  en  cuenta que ellas habrían pasado por  alto  la  inexequibilidad  del  Decreto  612  de  1977,  norma que le sirvió de  fundamento  al  acto  administrativo expedido en 1981, que ordenó la extinción  de  su  derecho sobre la pensión de sobrevivientes.  En estas condiciones,  considera  que  dichas  providencias  desconocen  el  precedente  constitucional  establecido  en  las sentencias C-464 de 2004, C-309 de 1996 y T-702 de 2005, lo  que  conlleva a la consolidación de tres defectos que define de manera general:  defecto  sustantivo, desconocimiento del precedente y vulneración directa de la  Constitución.    

5.5.   Las  instancias  judiciales  que  conocieron  del  amparo  negaron la protección de los derechos invocados.   Ambas  corroboraron  que  las providencias judiciales censuradas son compatibles  con  la  parte  resolutiva  de  la sentencia C-464 de 2004, lo que les permitió  concluir  que ningún defecto se cierne sobre ellas.  La segunda instancia,  inclusive,  admitió  que  el  problema  jurídico inmerso en el caso implica el  estudio   de   la  inconstitucionalidad  sobreviniente  y  los  efectos  de  las  sentencias   de   constitucionalidad   en   el  tiempo.   Aplicando  dichos  planteamientos  a  este  caso precisó que la sentencia C-464 definió de manera  precisa   sus   efectos   hacia   el   pasado   y   concluyó:   “tal  restablecimiento por tanto no puede ser aplicados a situaciones  similares  sucedidas antes de ese lapso, por lo que la petición de amparo de la  actora no puede prosperar”.   

5.6.    A   partir   de  las  censuras  presentadas  por la actora, esta Sala de revisión pasará a comprobar si dentro  de  las  providencias  dictadas  por  el Tribunal Administrativo y el Consejo de  Estado es posible inferir la existencia de algún defecto.   

5.6.1.   Lo primero que la Sala verifica  es  que  el  presente  caso  cumple  con  los criterios  generales  de  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales.   En  primer  lugar,  (i)  el  mismo  contiene  relevancia  constitucional pues representa el acceso a una prestación  que  fue  perdida  como  consecuencia  de  una norma que, con posterioridad, fue  declarada   inconstitucional   por   vulnerar  derechos  fundamentales  como  la  igualdad,   la   dignidad  y  el  libre  desarrollo  de  la  personalidad.   (ii)   Además,  como  se relató atrás, la actora agotó todos los medios  judiciales  ordinarios  que  tuvo a su alcance y allí discutió la vulneración  de  los  derechos  fundamentales  que se alega en esta tutela.  (iii)   Por  otra  parte,  la  Sala  considera que la acción cumple con el principio de  inmediatez  atendiendo  que  el último de los pronunciamientos que censura data  del  diez  (10)  de  mayo de 2007 y la acción de tutela fue interpuesta el doce  (12)  de  octubre  de  2007.  (iv) Finalmente, es necesario advertir que la  acción  no se refiere a irregularidades de tipo procesal ni pretende la censura  de otra sentencia de tutela.   

5.6.2.  Ahora bien, en lo que se refiere  a      los      criterios      específicos     de  procedibilidad, los defectos mencionados por la actora  se  pueden  sintetizar en un sólo reproche con trascendencia constitucional: el  desconocimiento  de  algunas sentencias de constitucionalidad y una sentencia de  tutela  proferida  por una de las Salas de Revisión de esta Corporación.   Todos  esos  fallos, argumenta, comprueban la inconstitucionalidad sobreviniente  que  habría  sufrido  el  Decreto  que  sustentó  la  extinción de su derecho  pensional  en el año 1981 y consolidan el derecho a la prestación que reclamó  a través de las vías ordinarias.   

Bajo tales condiciones se aprecia que en este  caso  no  se  denuncia que las providencias judiciales hayan sido dictadas sobre  disposiciones  ficticias  o  inaplicables, sino que se censura que el fundamento  jurídico  de  las  mismas  desconoce  el  precedente constitucional.  Bajo  tales  circunstancias  la  labor de esta Sala se enmarcará en determinar si las  decisiones  judiciales  reprobadas  contravienen  la  doctrina  referente  a  la  pérdida  del  derecho  prestacional  por  haber  contraído  nuevas nupcias con  anterioridad    a    la   expedición   de   la   Constitución   Política   de  1991.   

-a-   Sentencia  C-309  de  1996.  En la  sentencia  C-309  de  1996  la Corte estudió la demanda de inconstitucionalidad  presentada  contra  el  artículo  2  (parcial) de la Ley 33 de 197323   

.   En esa decisión, la Corte resolvió  lo siguiente:   

“PRIMERO.-  Declarar  inexequibles  las expresiones “o   cuando   la   viuda   contraiga  nuevas  nupcias  o  haga  vida  marital”  del  artículo  2  de  la  Ley  33 de 1973;  “o  cuando  contraiga  nuevas  nupcias  o  haga  vida  marital”  del  artículo  2  de  la Ley 12 de 1975; y  “por  pasar a nuevas nupcias o por iniciar nueva vida  marital”   del   artículo   2  de  la  Ley  126  de  1985.”   

Adicional  a  lo anterior, teniendo en cuenta  que  en la sentencia se comprobó un trato abiertamente inequitativo y contrario  a  la  Carta  de  1991,  en  perjuicio  de  los derechos de las viudas, la Corte  decidió  modular  los  efectos  temporales  de  la  misma.   En el numeral  segundo de la parte resolutiva se indicó lo siguiente:   

“SEGUNDO.-  Las  viudas  que  con  posterioridad  al  siete  de  julio de 1991 hubieren contraido  nupcias  o  hecho  vida  marital  y, por este motivo,  perdido  el  derecho  a  la  que  en  la  actualidad  se  denomina  pensión  de  sobrevivientes,  podrán, como consecuencia de este fallo y a fin de que se vean  restablecidos   sus  derechos  constitucionales  conculcados,  reclamar  de  las  autoridades  competentes  las mesadas que se causen a partir de la notificación  de         esta        sentencia”.    (negrilla    fuera    de    texto  original)   

Esta  modulación  del  efecto temporal de la  sentencia,  como  se  indicó,  tuvo  como  sustento principal la vigencia de la  Constitución  y  la  protección  de los derechos de las mujeres que, en virtud  del   libre   desarrollo   de  la  personalidad,  decidían  celebrar  un  nuevo  matrimonio.   Como se observa, la sentencia de Constitucionalidad bajo cita  únicamente  se  refirió  a la protección de los derechos fundamentales de las  mujeres  que  contrajeron  nuevas  nupcias  con  posterioridad  a  la entrada en  vigencia  de  la nueva Carta Política.  Sin embargo, ello no significa que  la  Corte  haya  negado  la  posibilidad  de  inferir  atribuciones de carácter  fundamental  en cabeza de las mujeres que hubieren contraído nuevas nupcias con  anterioridad a la entrada en vigencia de la Constitución de 1991.   

.   Recuérdese que en esta disposición  se  sustentó  el acto administrativo que en el año de 1981 removió el derecho  prestacional  (pensión de beneficiarios del Mayor (R) de la Fuerza Aérea   Rito  Gerardo  Martínez  Bravo)  en  cabeza de la actora, en razón a que ésta  contrajo nuevas nupcias.   

En lo pertinente, la parte resolutiva de dicha  providencia declaró lo siguiente:   

“Primero:     Declarar    INEXEQUIBLES      las     siguientes  expresiones:   

          (…)   

b)           La  expresión  “para  la  viuda  si  contrae  nuevas  nupcias”  contenida en los artículos 140 del Decreto 3220 de  1953,  109  de la Ley 126 de 1959, 136 del Decreto 3071 de 1968, 140 del Decreto  2337 de 1971 y 156 del Decreto 612 de 1977.   

(…)  

“SEGUNDO.  Las  viudas  y  viudos  que  con  posterioridad  al  siete  de julio de 1991 hubieren  contraído  nuevas nupcias o hecho vida marital y, por  este  motivo,  hayan  perdido  el derecho a la pensión de que tratan las normas  mencionadas,  podrán,  como consecuencia de esta providencia, y a fin de que se  vean  restablecidos  sus  derechos  constitucionales vulnerados, reclamar de las  autoridades  competentes  las mesadas que se causen a partir de la notificación  de   esta  sentencia.”  (negrilla  fuera  de  texto  original)   

Es indudable que en la sentencia C-464 de 2004  también  se definió una modulación temporal de los efectos del fallo respecto  de  las  mujeres  que  deciden  contraer  nuevas nupcias.  Sin embargo, una  interpretación   restrictiva   de  esta  modulación,  contraria  al  principio  pro-homine  y  a  la  prohibición  de  discriminación entre hombres y mujeres,  conllevaría  a  restringir  que  la  protección de derechos sólo cobija a las  mujeres  que  celebran  matrimonio  después  de  1991, lo que implicaría dejar  desprotegidas  a  las  mujeres  restantes, es decir, las que decidieron contraer  nuevas  nupcias  con  anterioridad.   Es  evidente  que  tal  sentencia  se  refirió  expresamente  al  primer  grupo  de  personas pero ello no implica que  hubiere  excluido  del  ámbito  de  protección  constitucional  a  las mujeres  restantes.    

Así, en definitiva, la definición de efectos  retroactivos  en  la  sentencia  C-464 de 2004 no excluye, como se advierte, que  los  hechos  o declaraciones que se hubieren consolidado en vigencia del Decreto  612,  inclusive  si  éstos  ocurrieron con anterioridad al 07 de julio de 1991,  tengan  la  posibilidad  del  restablecimiento  de los  derechos   constitucionales   vulnerados.   Esta  tesis,  como  se pasa a demostrar, ha sido reiterada en varias oportunidades por  diversas Salas de Revisión de esta Corporación, veamos:   

-c-   Sentencia  C-1126  de  2004.   Una  subregla  decisional  semejante  fue establecida en la sentencia C-1126 de 2004,  en  la  que la Corte analizó una norma anterior a la Constitución de 1991, que  impedía   el  acceso  a  la  pensión  de  sobrevivientes  de  las  compañeras  permanentes25.   Allí,  teniendo  en  cuenta  el precedente de la sentencia  C-309  de  1996  se extendieron los alcances de la decisión bajo los siguientes  argumentos:   

“Al  respecto  cabe  precisar  que  unos  son  los  efectos  de  la  sentencia  respecto de los  titulares  del  derecho  a  solicitar  la  sustitución  pensional,  los  cuales  empiezan  a  surtirse de manera retroactiva desde el 7 de Julio de 1991, y otros  son  los  efectos  patrimoniales de esta sentencia, los cuales empiezan a correr  desde  la  notificación  de  la  misma,  decisión  que se adopta atendiendo al  eventual  impacto  de  la  sentencia  y  siguiendo los precedentes anteriormente  citados.   

“La  retroactividad  de  los  efectos  de  la sentencia obedece, además, a que fue a  partir  del 7 de Julio de 1991 que la Constitución reconoció de manera expresa  la  igualdad  de  derechos  de las compañeras y compañeros permanentes, por lo  cual  desde  esa  fecha  nació  el  deber  de  no  discriminar  en  su  contra.   

“La fijación  de  los efectos patrimoniales de la sentencia a partir de la notificación de la  misma  obedece,  además,  a que las mesadas prescriben en tres años, según la  legislación  vigente (Ley 776 de 2002, art. 18) y a que sería desproporcionado  que  los efectos patrimoniales de la sustitución, en cada caso, sólo empezaran  a  surtirse  después  de  que en cada evento particular quedara ejecutoriado el  acto  correspondiente,  puesto  que  ello  representaría  trasladar al eventual  beneficiario  la  carga de la demora en la expedición de dicho acto, además de  haber  soportado  la  discriminación  de  la cual fue objeto mientras estuvo en  vigor  la  norma  acusada.  Por  lo  tanto,  cuando se verifique la sustitución  pensional,  las  mesadas que se pudieren haber causado desde la notificación de  esta   sentencia,   habrán   de  ser  expresamente  reconocidas  y  pagadas  al  beneficiario.    

“En  consecuencia,  los  compañeros y compañeras permanentes de empleados públicos  y  trabajadores  oficiales  de  las entidades descentralizadas, establecimientos  públicos  o  empresas  industriales  y  comerciales  del  estado,  adscritos  o  vinculados  al  Ministerio  de  Defensa  Nacional  pensionados  o  con derecho a  pensión,  que  con  posterioridad al 7 de julio de 1991 y el 23 de diciembre de  1993,  hayan  tenido  derecho  a  solicitar  el reconocimiento de la pensión de  sobrevivientes,  y  no  lo  hubieren obtenido porque el artículo 34 del Decreto  611  de  1977  o el artículo 49 del Decreto 2701 de 1988 los excluía, podrán,  en  virtud  de  esta  providencia,  y  a  fin  de  que se vean restablecidos sus  derechos  constitucionales  vulnerados,  solicitar  que les sea reconocida dicha  pensión,   en   caso  de  reunir  las  demás  condiciones  de  ley”.   

-d-   Sentencia  T-702  de 2005.  Debido a  la  similitud  de hechos, la actora reprocha que los actos judiciales demandados  desconocen  la  sentencia  T-702 de 2005.  En ese caso la Corte estudió la  acción  presentada  a favor de una viuda que decidió contraer nuevas nupcias y  a  quien,  como  consecuencia,  la  Caja  de  Retiro  de  las Fuerzas Armadas le  extinguió  el  derecho  prestacional  mediante  Resolución del mes de abril de  1979.   Posteriormente,  en  el  año 2004, ella decidió elevar derecho de  petición  ante  la  Caja,  en  el  que  solicita el reconocimiento y pago de la  “pensión  de  beneficiarios”.   Las  respuestas a tal solicitud fueron  negativas  por  lo  que decidió acudir a la acción de tutela, arguyendo que en  virtud  de  la sentencia C-464 de 2004 la condición extintiva de la prestación  por  contraer  nuevas  nupcias  ya  no  existe.   La sentencia proferida en  aquella  oportunidad  por la Sala Novena de Revisión concedió el amparo de los  derechos  fundamentales  invocados  y  ordenó  el  reconocimiento  y pago de la  prestación.   Para  el  efecto  consideró  que  como  consecuencia  de la  declaratoria   de  inexequibilidad,  sobre  la  Resolución  que  extinguió  la  prestación    sobrevino    el    fenómeno    del    decaimiento    del    acto  administrativo.  En dicha sentencia se explicó lo siguiente:   

“Así pues, la  mentada  causal  que  extinguía  el  derecho a la sustitución pensional por el  hecho  de  contraer  nuevas  nupcias  contenida en los  artículos   140   del   decreto   2337  de  1971  y  156  del  decreto  612  de  1977,  presupuesto  de  derecho  en que se fundaba la  Resolución  No  402  de  1979  y  que  era  indispensable  para  su  existencia  desapareció  del  ordenamiento  jurídico  a causa de  ser   declarada   inexequible  por  la  Corte  Constitucional,  pues  fue  considerada  violatoria  de  los derechos fundamentales a la  igualdad  y  al  libre  desarrollo  de la personalidad, lo que conlleva a que el  acto  en  mención  pierda  fuerza  ejecutoria  al  haber  operado la figura del  decaimiento del acto administrativo.   

(…)  

“Por ende, la  señora  Nury Uribe de Salcedo adquirió un derecho que después perdió por una  causal  que  en  la  actualidad es manifiestamente contraría a la Constitución  Política,  pues  a  pesar de haber sido retirada del ordenamiento jurídico, en  el  caso  bajo  estudio  sigue  produciendo  efectos  con  la  negativa del ente  accionado     de     restituir     la     pensión  (…)”   

Como  se  observa,  sin  que se requieran mas  reflexiones,  la  similitud  de  los  hechos presentados en tal sentencia con el  sustento  fáctico  de la presente demanda es palpable.  Por tal razón, la  Sala  considera  que  la  sentencia  T-702  de 2005 sí constituye un precedente  constitucional,  cuya  regla  de  decisión  debió  ser  aplicada  al  presente  caso.    

-e-   No  obstante,  sin perjuicio de lo  expuesto,  esta  Sala  de  Revisión  resalta  que  la  subregla contenida en la  sentencia  T-702  de  2005 ha sido reiterada en varias providencias por parte de  otras  Salas,  lo que constituye una jurisprudencia consistente o en vigor sobre  el  problema jurídico relativo a la pérdida del derecho prestacional por haber  contraído  nuevas  nupcias  con  anterioridad a la Constitución de 1991.   Por  ejemplo,  en  la  sentencia  T-592 de 2008 la Corte estudió el caso de una  ciudadana  a  la  que  se  le había extinguido la pensión de sobrevivientes en  mayo  de  1964  por  parte  de la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares.   Allí  se  analizó el contenido y el alcance de la sentencia T-702 de 2005 y se  concluyó  lo  siguiente:  “Se detuvo la Sala en las  disposiciones  legales y pronunciamientos jurisprudenciales sobre el decaimiento  de  los  actos  administrativos,  a causa de la inexequiblidad de las normas que  los  sustentan  y pudo concluir que, en virtud de la Sentencia C-464 de 2004, la  insistencia  de  darle  pleno  efecto  al  acto  administrativo  que declaró la  pérdida  del derecho a la pensión de sobreviviente, fundado en que la cónyuge  contrajo  matrimonio  o  resolvió hacer vida marital, “constituye una vía de  hecho”.   Así  también,  siguiendo  la  pauta  temporal  definida  en  las  sentencias  C-309 de 1996 y C-464 de 2004, la Corte  infirió  el  término  a  partir  del  cual se había consolidado el derecho en  cabeza  de la actora.  Sobre la primera de dichas providencias, la T-592 de  2008 argumentó lo siguiente:   

“3.2.2                    Previamente  a  resolver  sobre  la  acción de  inconstitucionalidad  a  la  que se hace mención, esta Corporación analizó la  solicitud  de  inhibición  formulada  por  el  señor  Procurador General de la  Nación,  fundada  en  que “la celebración de nuevas nupcias o la iniciación  de  nueva  vida  marital,  contenida  en el artículo 2 de la Ley 33 de 1973, se  encuentra  derogada  por  la  Ley  100  de  1993,  que  no  la  contempla en las  disposiciones  que  destina a regular dicha materia (arts. 46 a 49 y 73 a 78)”  y  en  que “distintas leyes, dictadas con posterioridad a la demandada – Leyes  12  de  1975,  113  de  1985 y 71 de 1988 -, universalizaron la anotada pensión  extendiéndola  tanto  a  la  viudas como a los viudos y aplicándola también a  las relaciones derivadas de las uniones maritales de hecho”.   

“No  obstante  encontró   la   Corporación  necesaria  la  declaratoria  de  inexequibilidad,  fundada,  precisamente,  en  la  desigualdad  de  trato  a  que dieron lugar las  derogatorias  de  las disposiciones ya relacionadas, puesto que algunas personas  beneficiarias  de  la  pensión  de  sobrevivientes  “así  contraigan  nuevas  nupcias  o  hagan  parte  de  nuevas  relaciones maritales, siguen gozando de la  pensión;  lo  que  no  ocurre  con las personas cubiertas por el régimen legal  anterior”.   

“Señala  la  providencia:   

“5.  Comprobada  la  inequidad de trato,  originada  en  la  comparación  de  los  dos  regímenes,  que  se  traduce  en  subestimar  a  las  personas  destinatarias  del  primero, que ha sido derogado,  estigma  que  trasciende  al presente y permanece luego de la eliminación de la  norma  -producida  seguramente por su abierta inconstitucionalidad-, la Corte no  tiene  alternativa  distinta  a  la  de  entrar  en el fondo y declarar, por los  motivos  expresados,  la inexequibilidad del precepto acusado, pues lo contrario  equivaldría  a  aceptar  que  la  arbitrariedad  tiene  derecho  a  subsistir a  perpetuidad.  La  seguridad  jurídica  en  ocasiones  obliga,  en  aras  de  la  pacífica  convivencia,  a convenir en la consolidación de ciertas situaciones,  así  se  tema  que  ello  implique  el  sacrificio  de  algunas pretensiones de  justicia.  Sin  embargo, dicha seguridad arriesga ver pervertido su sentido si a  ella  se  apela para cubrir bajo su manto el resultado manifiestamente inicuo de  una  disposición  derogada  que,  pese  a ello, impide a las personas afectadas  aspirar  a  la  nueva disciplina legal que hacía el futuro suprime la afrenta a  los  derechos  fundamentales. Si la nueva norma no comprende a las víctimas del  sistema  anterior  o no resuelve específicamente su problema, dado que la tacha  se  remonta  a  la  disposición anterior y ésta es la directamente responsable  del  tratamiento  injusto  que  se  proyecta  hasta  el  presente, ésta última  deberá ser declarada inexequible”.   

“Agregó  la  Corte  que  “al  entrar  en  vigencia  la nueva Constitución, la disposición  legal  acusada  que  hacía perder a la viuda el derecho a la pensión sustituta  por  el  hecho  de  contraer  nuevas  nupcias  o conformar una nueva familia, se  tornó  abiertamente  incompatible  con  sus  dictados  y,  desde entonces, bien  había   podido  ejercitarse  la  excepción  de  inconstitucionalidad”  y  en  armonía  con  lo  expuesto  y  con  el  objeto  de  restablecer el derecho a la  igualdad  resolvió  “reconocer a la viudas, que a partir de la vigencia de la  nueva  Constitución  Política  hubieren  perdido  el  derecho  a la pensión –  actualmente  denominada  de sobrevivientes – por haber contraído nuevas nupcias  o  hecho vida marital, su derecho a recuperar la mesadas dejadas de pagar que se  hubieren causado luego de notificada la presente sentencia”.   

“Recuperación  de  las  mesadas  causadas  que  comporta, necesariamente, el derecho de quienes  fueron  excluidos  de las nóminas pensionales por contraer nupcias o hacer vida  marital  de  figurar  nuevamente  en  ellas, si se considera que la decisión de  inconstitucionalidad  traída  a  colación  procura  remediar  un  “resultado  manifiestamente  inicuo”,  consistente  en que, pese a la inconstitucionalidad  de  las  disposiciones y a su derogatoria, se “impide a las personas afectadas  aspirar  a  la  nueva disciplina legal que hacía el futuro suprime la afrenta a  los derechos fundamentales”.   

“3.2.3                      En armonía con el  precedente   constitucional  al  que  se  hizo  mención,  han  sido  declaradas  inexequibles  las  expresiones  que  dieron lugar a la pérdida del derecho a la  pensión  de sobreviviente reconocida al personal de Oficiales y Suboficiales de  las  Fuerzas  Militares  y de la Policía Nacional, por contraer nupcias o hacer  vida marital.26   

“En   las  diferentes  oportunidades  en que esta Corte ha debido estudiar el asunto, se ha  considerado  la  vulneración del derecho a la igualdad que comporta poner a los  destinatarios  de  regímenes  pensionales, sin razón válida y contrariando el  ordenamiento    constitucional,   “en   una   situación   de   desventaja   y  desfavorable”,  en  razón  del  ejercicio  legitimo  de  su  libertad y se ha  concluido  que  “no  existe  razón  valedera que justifique constitucional ni  legalmente   dicha  diferenciación,  entre  personas  colocadas  en  una  misma  situación  fáctica  -la  muerte  o el fallecimiento del trabajador, afiliado o  pensionado-,  ya  que  todos  los  beneficiarios  de la pensión tienen el mismo  derecho  a  gozar  de la misma, sin que circunstancias de orden personal y de su  fuero  interno,  como lo es la decisión individual de contraer nuevas nupcias o  hacer  vida  marital,  puedan  dar  lugar  a  ese  tratamiento  discriminatorio,  expresamente  prohibido  en  el artículo 13 de la Carta Fundamental27”.   

“Señala  respecto  de  los  efectos  de  sus  decisiones en la materia, la jurisprudencia  constitucional:   

“Efectos      del      presente  pronunciamiento:   

8. Como en las oportunidades anteriores, la  presente  declaración  de  inconstitucionalidad  tendrá efectos a partir de la  entrada  en  vigencia  de  la Constitución Política. En efecto, las sentencias  que  constituyen  precedente  de  la  presente  tuvieron  efectos retroactivos a  partir   del 7 de julio de 1991, con el objeto de reestablecer los derechos  conculcados  a  las  viudas o viudos que perdieron sus prerrogativas pensionales  al  contraer  nuevas  nupcias  o hacer vida marital. Como consecuencia de dichos  fallos,  se impuso a las autoridades competentes la obligación de restituir las  mesadas  dejadas  de percibir que se hubieran causado partir de la notificación  de   la   providencia,   decisión   que   ahora  se  reiterará”.28   

Para  culminar,  la  sentencia  T-592 de 2008  advirtió  lo  siguiente:  “Efectivamente,  desde el  siete   de   julio  de  1991,  día  en  que  entró  a  regir  el  nuevo  orden  constitucional,  la  señora  Obdulia  Acevedo de Vélez podía haber disfrutado  del  derecho  a  la  pensión de sobreviviente, de haberlo reclamado, pues, a la  luz  de  los  dictados  de la Carta Política, ningún derecho puede extinguirse  como  consecuencia  del  ejercicio  legítimo de la libertad de los asociados de  contraer  nupcias  o  hacer vida marital”29.   

En el mismo sentido, en un caso similar, en el  que  la  actora  contrajo segundas nupcias en el año de 1986, la Corte mediante  sentencia    T-679    de    2006   advirtió   lo   siguiente:   “Así  las  cosas,  la  administración no puede mantener los efectos  jurídicos  de  un  acto administrativo mediante el cual se extingue la pensión  de  sobrevivientes  a  la  mujer beneficiaria de la misma por el simple hecho de  haber  contraído  segundas nupcias o haber hecho vida marital, especialmente si  se  tiene  en  cuenta  que  dicho  acto  ha  sido  adoptado  con  base  en  unas  disposiciones  legales  declaradas  inexequibles por el Tribunal Constitucional,  pues  de  ser  así  se  estaría  vulnerando  el  derecho fundamental al debido  proceso  administrativo.  Ello  quiere  decir,  que  si  la  autoridad  pública  mantiene  su  posición en el sentido de darle plena fuerza ejecutoria a un acto  administrativo,  cuyos  fundamentos  de hecho y derecho han desaparecido ante la  declaratoria  de  inexequibilidad  de  la  disposición  legal que le servía de  sustento  y  que  en consecuencia ha perdido fuerza ejecutoria, se incurrirá en  vulneración   a   los  derechos  fundamentales  de  la  beneficiaria  de  dicha  prestación económica”.   

5.7.  Bajo las condiciones anotadas, esta  Sala  considera  que  las  providencias  judiciales censuradas incurrieron en un  defecto   sustantivo  por  desconocimiento  del  precedente  constitucional  que  protege  el  derecho  a  la  sustitución  pensional  de las mujeres que deciden  contraer  nuevas  nupcias,  aún cuando esto haya ocurrido con anterioridad a la  Constitución de 1991.   

5.8.  Tal defecto, además, se encuentra  presente  en  la  providencia  dictada  por  la  Sección  Segunda  –Subsección  “A”- de la Sala de lo  Contencioso  Administrativo del Consejo de Estado el diez de mayo de 2007, en la  que  se  concluyó  que  la  acción  de  nulidad y restablecimiento del derecho  presentada  por  la  señora  Martínez  Chaves se encontraba caducada.  Al  respecto,  esta  Sala  apunta  que  tal  inferencia  desconoce  el numeral 2 del  artículo     136    del    Código    Contencioso    Administrativo30   y   la  sentencia        C-1049        de        200431.   

5.9.  En consecuencia, la Sala habrá de  revocar  el fallo proferido por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo  Superior  de la Judicatura, del primero de julio de 2008, que confirmó el fallo  proferido  por  la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Cundinamarca,  del  veintiocho  de marzo de 2008, que, a su vez,  denegó  la  protección  de  los  derechos  invocados  por la señora Doris del  Socorro  Martínez  Chaves,  y  en  su  lugar  concederá  la protección de los  derechos  invocados  por  la actora.  Por lo tanto, dejará sin efectos las  sentencias  proferidas  por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sección  Segunda,   Subsección   “C”,   del   20   de   mayo   de   200532  y  por  el  Consejo  de  Estado,  Sala  de  lo  Contencioso Administrativo, Sección Segunda  –Subsección  “A” del  10        de        mayo        de        200733 y ordenará que se dicte una  nueva  providencia  conforme  a  los fundamentos señalados en este fallo.    

Lo anterior, se insiste, teniendo en cuenta la  imprescriptibilidad  del  derecho a solicitar la pensión, conforme al artículo  136-2  del  CCA   y  a  la  regla  general  de prescripción de las mesadas  pensionales  en  el  término de tres (03) años, consignada en el artículo 151  del  Decreto  –  Ley  2158 de 1948 y analizada en las sentencias C-230 de 1998 y  C-198  de  1999,  así  como  por  la  Sala  Laboral  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia34.   

VI.  DECISIÓN    

RESUELVE   

Primero.        Levantar  la  suspensión  de  términos decretada mediante Auto del  primero de abril de 2009.   

Segundo.  REVOCAR el  fallo  proferido  por  la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior  de  la  Judicatura,  del  primero  de  julio  de  2008,  que  confirmó el fallo  Proferido  por  la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Cundinamarca,  del  veintiocho  de marzo de 2008, que denegó la  protección  de  los  derechos  invocados  por  la  señora  Doris  del  Socorro  Martínez        Chaves.        En       su       lugar,       CONCEDER  la  protección  de los derechos  fundamentales   al   debido   proceso,   a   la   igualdad,  a  la  pensión  de  sobrevivientes,  al  libre  desarrollo  de  la  personalidad  y  al  acceso a la  administración de justicia.   

Tercero.        Conforme  a  lo  señalado  en  la parte motiva de esta providencia,  DEJAR   SIN   EFECTOS  las  sentencias  dictadas  por  el  Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sección  Segunda,   Subsección   “C”,   del   20   de   mayo   de   200535  y  por  el  Consejo  de  Estado,  Sala  de  lo  Contencioso Administrativo, Sección Segunda  –Subsección  “A” del  10        de        mayo        de        200736,  en  las cuales se estudió  la  acción  de  nulidad  y  de  restablecimiento  del derecho presentada por la  ciudadana Doris del Socorro Martínez Chaves.   

Cuarto:  ORDENAR, en  los  términos  expuestos  en  esta  providencia,  al Tribunal Administrativo de  Cundinamarca,  Sección  Segunda,  Subsección “C”, o aquella Sala que en la  actualidad  sea  la  competente  para  conocer  de  la acción presentada por la  ciudadana  Doris  del  Socorro  Martínez  Chaves,  que  en  el  término de las  cuarenta  y  ocho  (48) horas siguientes a la notificación de este fallo inicie  las gestiones tendientes a dictar nueva sentencia.   

Quinto.   Por  Secretaría  líbrese  la  comunicación prevista en el artículo 36 del Decreto  2591 de 1.991.   

Notifíquese,  comuníquese, insértese en  la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

JUAN  CARLOS HENAO  PÉREZ   

Magistrado            

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA   

Magistrada  

MARTHA VICTORIA SACHICA  MENDEZ   

Secretaria  General   

    

1  “Artículo  25.  Protección  Judicial   

“1. Toda persona  tiene  derecho  a  un  recurso  sencillo  y  rápido  o a cualquier otro recurso  efectivo  ante  los  jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos  que  violen  sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley  o  la  presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas  que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.   

“2. Los Estados  Partes se comprometen:   

b) a desarrollar las posibilidades de recurso  judicial, y   

c)  a  garantizar  el  cumplimiento, por las  autoridades  competentes,  de  toda decisión en que se haya estimado procedente  el recurso.”   

2 “El  presupuesto  básico  para  la  procedencia  del  amparo es la vulneración o la  amenaza  de  vulneración  a  un  derecho  fundamental  y  en  ese sentido puede  anotarse  que  las  causales  genéricas  de  procedibilidad de la tutela contra  decisiones   judiciales   deben  estar  inescindiblemente  relacionadas  con  la  vulneración  de  derechos  fundamentales,  lo  que  implica  que para lograr el  amparo  constitucional,  no  basta  acreditar  la  concurrencia  de  una  de las  vulneraciones  genéricas  señaladas  –que  bien  podrían  ser  subsanadas  a través de los mecanismos y  recursos  ordinarios-es  necesario  también,  que tal defecto en la providencia  vulnere  derechos  fundamentales  (Art.  86  C.P.)”  Sentencia  C-701 de 2004,  (…).  Ver  también  Sentencia  T-381 de 2004, reiterada en Sentencia T-590 de  2006 (…).   

3  Sentencia T-522/01   

4 Cfr.  Sentencias   T-462/03;   SU-1184/01;   T-1625/00  y   T-1031/01.   

5 “Si  se  interpone  la  acción  de  tutela  es  porque  hay  un  principio de razón  suficiente  que  lo  justifica. No se instituyó este mecanismo como un medio de  sustitución,     sino     como     un     medio     subsidiario    –  regla  general-,  o  como mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable, evento excepcional. Pero  aún  en  este  caso  no  se  sustituye  la  vía ordinaria, porque la tutela es  transitoria,  es  decir,  se  acudiría  a  la  vía  ordinaria de todas maneras  (Sentencia T-327 de 1994)”.   

6   De  la  misma  forma,  en  la  sentencia  T-462  de  2003, la Corte explicó que  “una  providencia  judicial  adolece  de un defecto  sustantivo  (i) cuando la norma aplicable al caso es claramente inadvertida o no  tenida  en  cuenta  por  el  fallador,  (ii)  cuando  a  pesar del amplio margen  interpretativo  que  la  Constitución le reconoce a las autoridades judiciales,  la   aplicación   final  de  la  regla  es  inaceptable  por  tratarse  de  una  interpretación  contraevidente  (interpretación  contra  legem)  o  claramente  perjudicial  para  los  intereses legítimos de una de las partes (irrazonable o  desproporcionada),   y  finalmente  (iii)  cuando  el  fallador   desconoce   las  sentencias  con  efectos  erga  omnes  tanto  de  la  jurisdicción   constitucional  como  de  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo,  cuyos  precedentes  se  ubican en el  mismo    rango   de   la   norma   sobre   la   que   pesa   la   cosa   juzgada  respectiva”    (negrilla    fuera    de    texto  original).   

7 Sobre  el  particular,  además  de  la  ya  citada  sentencia  C-231  de  1994, pueden  consultarse,   entre   varias,   las   sentencias  T-008  de  1998  y  C-984  de  1999.   

8 Cfr.  sentencia  T-522  de  2001.  Para la Corte “es evidente que se desconocería y  contraven­dría  abiertamente  la  Carta  Política  si se aplica una disposición cuyo contenido  normativo    es   precisamente,   y   solamente,   impedir   que   se   otorguen  medi­das de aseguramiento  a    los   sindicados   porque   los   procesos   se   adelantan   ante   jueces  especializados”,  razón  por  la  cual  el  juez, al constatar su existencia,  tendría   que  haber  aplicado  la  excepción  de  inconstitucionalidad.    

9 Cfr.  sentencia  SU-1722  de  2000  Tal es el caso por ejemplo de todas las decisiones  judiciales  en  las que se viola el principio de “no  reformatio in pejus”.   

10  Cfr., por ejemplo, las sentencias T-804 de 1999 y C-984 de 1999.   

11  Sentencia T-292 de 2006.   

12  Sentencia SU-058 de 2003.   

13    Ver   sentencias   SU-047  de  1999  y  SU-1300  de  2001.  Especialmente  en  esta  última  sentencia  se  afirmó  que:  “son  los jueces  posteriores,  o el mismo juez en casos ulteriores, quienes precisan el verdadero  alcance    de    la    ratio   decidendi de un asunto”.   

14 En  el  tema  de  los efectos extendidos de las sentencias de tutela, deben citarse,  entre  otras, las siguientes providencias:  SU-1023 de 2001, T-203 de 2002,  SU-388  de  2005 y T-726 de 2005, entre otras. En la sentencia T-203 de 2002, se  sostuvo  que  en  virtud  del artículo 241 de la Carta, la Corte Constitucional  ejerce  cuatro  tipos  de  control  constitucional:  a)  El control abstracto de  normas  contenidas  en  actos  legislativos,  leyes, decretos con fuerza de ley,  decretos  legislativos,  proyetos  de  ley  y  tratados  (artículo 21 numerales  1,4,5,7,8  y  10  C.P). b) El control por vía de revisión de las sentencias de  tutela  y que comprende el control constitucional de providencias judiciales; c)  “el  control  por vía excepcional en el curso de un proceso concreto mediante  la  aplicación  preferente  de  la  Constitución  (artículo 4, CP)” y d) el  control   de   los  mecanismos  de  participación  ciudadana  en  sus  diversas  manifestaciones     (artículo     241,    No    2    y    3,    CP)14.  Señaló  la sentencia que se cita,  que   “los   efectos  son  erga  omnes  y  pro  –  futuro  cuando controla normas en abstracto; son inter  partes cuando decide sobre  una    tutela;    son    inter   partes  cuando  aplica  de manera preferente la Constitución en el curso  de  un proceso concreto; y son erga omnes cuando  controla  el  ejercicio de los mecanismos de participación  ciudadana.  Sin  embargo,  no  siempre el efecto de las providencias de la Corte  han  de  ser  los  anteriormente  señalados”.   (Las  subrayas fuera del  original).  De  hecho  en el Auto 071 de 2001 se dijo que cuando la Corte aplica  la  excepción  de  inconstitucionalidad  y fija los efectos de sus providencias  estos  pueden  extenderse  respecto  de  todos  los  casos  semejantes, es decir  inter  pares.  Finalmente  debe  considerarse  la  sentencia  SU-1023  de  2001,  que  estableció  que  en  circunstancias  muy  especiales, con el fin de no discriminar entre tutelantes y  no  tutelantes que han visto violados sus derechos fundamentales, los efectos de  la   acción   de   tutela  pueden  extenderse  inter  comunis   es   decir,  extenderse  a  una  comunidad  determinada  por unas características específicas. En las sentencias SU-388 de  2005   y  T-493  de  2005  igualmente, se estableció que los efectos de la  sentencia  de  unificación  serían inter comunis para madres cabeza de familia  desvinculadas de Telecom.   

15  Ver, además la sentencia T-1625 de 2000.   

16  Sentencia SU- 640 de 1998.    

17  Sentencia SU-1219 de 2001.   

18  Folios 37 y 38, cuaderno principal.   

19  Folio 47, cuaderno principal.   

20   Folios  60 y siguientes del cuaderno de revisión.  En  esta  demanda  se  corrobora  que  el  acto  demandado es el acto administrativo  presunto   por  silencio  administrativo  negativo,  generado  a  partir  de  la  petición  que  elevó  la  actora  ante la Caja para que le fuera reconocida la  prestación.   Entre  otras  cosas es necesario destacar que en la misma se  citaron  dentro  del  concepto  de  la violación las sentencias C-182 de 1997 y  C-309 de 1996   

21   Folio  73  del  cuaderno de revisión, interpuesto el 31 de  mayo de 2005.   

22  Folios 73 a 83, cuaderno principal.   

23   Ley 33 de 1973, “por la cual se  transforman    en   vitalicias   las   pensiones   de   las   viudas”.   “Artículo  2.  El derecho  consagrado  en  favor  de  las viudas en el artículo anterior se pierde cuando,  por  culpa  de  la  viuda,  los  cónyuges  no  viven  unidos  en  la época del  fallecimiento  del marido, o cuando la viuda contraiga  nuevas  nupcias  o  haga  vida marital”.  (Se subraya la parte demandada).   

24   Decreto  612  de  1977, “Por el  cual   se  reorganiza la carrera de Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas  Militares”.           “Artículo  156.  Extinción de pensiones.  A partir de la  vigencia  del  presente Decreto, las pensiones que se otorguen por fallecimiento  de  un  Oficial  o  Suboficial de las Fuerzas Militares en servicio activo, o en  goce  de  asignación de retiro o pensión militar, se extinguirán para  la  viuda si contrae nuevas nupcias  y  para  los hijos  pro muerte, emancipación, matrimonio, profesión   religiosa,  independencia  económica o por haber llegado a la edad de veintiún  (21)  años,  salvo  las  hijas  célibes,  los hijos inválidos absolutos y los  estudiantes  hasta  la  edad  de veinticuatro (24) años, cuando hayan dependido  económicamente   del   Oficial   o  Suboficial.   La  extinción  se  irá  decretando  a  partir  de  la fecha del hecho que la motive y por la cuota parte  correspondiente.   La  porción de la madre acrecerá con la de los hijos y  la  de  éstos con la de la madre.  En los demás casos no habrá derecho a  acrecimiento…”    (Se    subraya    la    parte  demandada).   

25   Demanda  de  inconstitucionalidad  contra  el  artículo 34  (parcial) del Decreto 611 de 1977   

26  Mediante  i)  Sentencia  C-182 de 1997 M.P. Hernando Herrera Vergara, esta Corte  declaró  inexequibles  las  expresiones  “para  el  cónyuge   si   contrae   nuevas  nupcias  o  hace  vida  marital  y”,  contenidas  en  los  artículos 188 del Decreto 1211 de 1990,  174  del  Decreto  1212  de 1990, 131 del Decreto 1213 de 1990 y 125 del Decreto  1214  de  1990″  y  “para la viuda si contrae nuevas  nupcias   y”,   pertenecientes   al  parágrafo  del  artículo  6  del  Decreto  1305 de 1975; ii) Sentencia C-653 de 1997 esta Corte  declaró  inexequibles  las expresiones “para la viuda  si  contrae  nuevas  nupcias  y”,  pertenecientes  al  parágrafo  del  artículo  6  del  Decreto  1305  de  1975  M.P. José Gregorio  Hernández  Galindo  y  iii)  Sentencia  C-464 de 2004 M.P. Marco Gerardo Monroy  Cabra   fueron   declaradas  inexequibles  las  expresiones  contenidas  en  los  artículos  52  de  la Ley 2ª de 1945, 16 de la Ley 82 de 1947, 140 del Decreto  3220  de  1953, 109 de la Ley 126 de 1959, 136 del Decreto 3071 de 1968, 140 del  Decreto  2337 de 1971, 156 del Decreto 612 de 1977, 180 del Decreto 89 de 1984 y  183  del  Decreto  95 de 1989, también relacionadas con la pérdida del derecho  pensional, por contraer nupcias o hacer vida marital.   

27  Sentencia C-182 de 1997.   

28  Sentencia C-464 de 2004 M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

29   En  el  mismo sentido, véanse, entre otras, las sentencias  T-292 de 2006 y T-692 de 2006.   

30       ART.     136.—Modificado.   L.  446/98,  art.  44.  Caducidad  de  las  acciones.  (…) 2.  La  de restablecimiento del derecho caducará al cabo de cuatro  (4)  meses  contados  a  partir  del  día  siguiente  al  de  la  publicación,  notificación,  comunicación  o  ejecución  del  acto,  según  el  caso.  Sin  embargo,  los actos  que reconozcan prestaciones  periódicas  podrán demandarse en cualquier tiempo por la administración o por  los  interesados,  pero  no  habrá lugar a recuperar las prestaciones pagadas a  particulares     de     buena     fe”.    (negrilla    fuera    de    texto  original).   

31   Sobre  el  tema  también  existen  varias providencias del  Consejo  de  Estado.   Por  ejemplo,  consúltese  la sentencia 2589 del 12  junio de 2003, proferida por la Sección Segunda.   

32  Expediente 2003-09774.   

33    Referencia   250002325000200309774   01,  número  interno  8925-2005.   

34   Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Laboral,  Radicación No. 14.184. del 26 de septiembre de 2000.   

35  Expediente 2003-09774.   

36    Referencia   250002325000200309774   01,  número  interno  8925-2005.     

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