T-845-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-845-09   

ACCION     DE     TUTELA-Procedencia excepcional pago de mesadas pensionales   

DERECHO  AL  MINIMO  VITAL ANTE EL NO PAGO DE  MESADAS    PENSIONALES-Requisitos   para   acreditar  vulneración   

DERECHO     A     LA     PENSION     DE  JUBILACION-Trámite  administrativo  o presupuestal no  impide pago oportuno de mesadas   

ACCION DE TUTELA-Pago  de mesadas pensionales atrasadas   

Referencia: expediente T-2.328.417  

Acción de Tutela instaurada por María Brooks  Coronado   en   contra   del   Hospital   Infantil   San   Francisco   de  Paula  (Barranquilla).   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá  D.C.,   veinticuatro  (24)  de  noviembre de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien  la  preside-, Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales   y  legales,  y  específicamente  de  las  previstas  en  los  artículos  86  y 241 numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la  siguiente.   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de revisión de la Sentencia  proferida  el  dieciséis  (16) de abril de dos mil nueve (2009), por el Juzgado  Noveno  Civil  Municipal de Barranquilla, la cual negó la tutela incoada por la  señora  María  Brooks  Coronado  en  contra del Hospital Infantil Francisco de  Paula (Barranquilla).   

     

1. ANTECEDENTES     

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos  86  de  la  Constitución  Política  y  33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de  Selección  Número Ocho de la Corte Constitucional escogió, para efectos de su  revisión, la acción de tutela de la referencia.   

De conformidad con el artículo 34 del Decreto  2591   de   1991,   esta  Sala  de  Revisión  procede  a  dictar  la  Sentencia  correspondiente.   

     

1. SOLICITUD     

La  señora María Brooks Coronado, mediante  apoderada,  invoca la protección de sus derechos a la vida, a la igualdad, a la  seguridad   social   y  al  mínimo  vital,  que  considera  están  siendo  vulnerados  por  la  parte  accionada,  al no pagarle las mesadas pensionales de  enero, febrero y marzo de 2009.   

     

1. Hechos        y        argumentos        de  derecho     

     

1. La  señora  María Brooks laboró en el Hospital  Infantil  San  Francisco  de Paula de la ciudad de Barranquilla, del cual salió  pensionada     mediante     Resolución    045    del    27    de    junio    de  2008.     

     

1. Explica      la      apoderada      de     la  accionante,“que le debían  el  mes  de  mayo  ese  mismo (sic) septiembre y octubre del año 2008, y los de  enero,  febrero  y  a prevención se le informe a este señor1     que  debe  cancelar  el  mes  de  marzo del año en curso una vez se  cause,  ya  que  está  poniendo  en  riesgo  el  mínimo vital, el derecho a la  vida   año(sic)  también le deben las mesadas que se causaron a partir de  que  adquirió la pensión”.     

     

1. Afirma  la accionante ser madre de dos menores de  edad  y  cabeza  de  familia,  y,  anexa  una  certificación  como  prueba  del  hecho.   Adicionalmente,  manifiesta  que  sus  hijos  no  tienen seguridad  social,  que no los han podido matricular, que no tienen una buena alimentación  y mucho menos recreación.     

     

1. Expresa  tener  muchas  deudas,  por  concepto de  servicios  públicos y créditos adquiridos con CITIBANK; de estos hechos, anexa  como prueba los recibos correspondientes.     

1.1.1.5.   La  apoderada  de  la accionante argumenta que la tutela procede para exigir el pago  oportuno  de las mesadas pensionales, cuando hay un inminente quebrantamiento de  los  derechos  fundamentales  a la vida, al mínimo vital y a la dignidad humana  del  pensionado  y  su  familia.    Además, que el derecho al mínimo  vital  ha  sido reconocido, desde 1992, en forma reiterada por la jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional,  como  un  derecho derivado de los principios del  Estado  Social  de  Derecho,  y así consta en la sentencia T-426 de 1992.   Afirma  que  la capacidad contributiva de una persona está estrechamente ligada  al  mínimo  vital  y  que,  por esto, las personas con apenas lo necesario para  subsistir,  tienen  menor capacidad contributiva; por lo tanto, imponer cargas a  una  persona que no puede soportarlas, iría contra la justicia tributaria. Cita  las sentencias C-250 de 2003 y C-183 de 1998.   

     

1. TRASLADO     Y     CONTESTACIÓN     DE     LA  DEMANDA     

Recibida  la solicitud de tutela, el Juzgado  Noveno  Civil Municipal de Barranquilla la admitió y ordenó correr traslado de  la  misma  al  Hospital  Infantil  San  Francisco  de Paula, el cual, dentro del  término  correspondiente,  la  contestó  y ese opuso a ella con los siguientes  argumentos:   

El representante legal del Hospital Infantil  San  Francisco de Paula, señor Guillermo Rafael de la Hoz Carbono, señaló que  a  la accionante sí se le reconoció la pensión de jubilación a través de la  Resolución  No.  045  de  2008,  pero  que es falso que se le adeuden todos los  meses   señalados   en   el   escrito   de   tutela,  puesto  que  “a  la  señora  María  Brooks  Coronado se le canceló (sic) las  mesadas  pensionales correspondientes a los meses de Noviembre 15 a Diciembre 14  de  2008  el día 28 de Noviembre de 2008, la mesada de Diciembre 15 a Diciembre  30  de  2008  el día 4 de Marzo de 2009, y ese mismo día se le canceló el 30%  de la mesada del mes de enero de 2009 ”.   

Argumenta  que,  si  bien  es  cierto,  la  accionante  es  madre  cabeza  de  hogar como lo demostró en el expediente, sus  hijos  no  tienen  seguridad  social  porque  ella no ha realizado los trámites  correspondientes  para  inscribirlos como beneficiarios ante la EPS a la cual se  encuentra adscrita.   

Por  otro  lado,  manifiesta  que la señora  María  Brooks  se  hizo parte de la masa de acreedores de la entidad demandada,  con  la  solicitud  No.  32 presentada el 6 de febrero de 2009, y por tal razón  “renunció  tácitamente  al amparo de los fallos de  tutela  y  muchos  más  por  saber  los privilegios legales por el hecho de ser  pensionada,  con  lo  cual  se  entiende  que aceptó los trámites legales y de  obligatorio   cumplimiento   en   los   que   se   encuentra   inmerso(sic)   la  entidad(…)” a la cual representa.   

Resalta  que,  debido a la actual situación  financiera   y   económica  del  Hospital,  “sería  improcedente  e  ilegal  cancelar  inmediatamente  a  la  accionante las mesadas  pensionales   adeudadas  como  ella  pretende  a  través  de  esta  acción  de  tutela”.   

1. PRUEBAS DOCUMENTALES     

     

1. Documentos obrantes dentro del expediente     

Obran  en  el  expediente,  entre otros, los  siguientes documentos:   

     

1. Copia  del  poder  otorgado  el  16  de  marzo  de 2009 a la abogada  Miladys Patiño por la señora María Brooks Coronado.     

     

1. Copia  autenticada de la cédula de ciudadanía de la señora María  Brooks Coronado.     

     

1. Copia  de  una  declaración extraproceso datada el 1º de agosto de  2008     ante     la     Notaria     Primera     de     Soledad     –  Atlántico,  donde la señora María  Brooks Coronado afirma ser madre cabeza de familia.      

     

1. Copia  de  la  liquidación  de  vacaciones  y  primas de vacaciones  convencionales  de  la  señora María Brooks Coronado, expedida por el Hospital  Infantil San Francisco de Paula.     

     

1. Copia  de  la  liquidación  del  contrato  de trabajo de la señora  María Brooks Coronado.     

     

1. Copia  de  la  Resolución Ejecutiva No. 079 de 1942 expedida por la  Gobernación   del  Atlántico,  donde  se  reconoce  personería  jurídica  al  Hospital Infantil San Francisco de Paula.     

     

1. Copia  de la Resolución 045 fechada el 27 de junio de 2008 expedida  por    el    Hospital    Infantil    San   Francisco   de   Paula   –en  liquidación-, donde se reconoce y  ordena  el  pago  de  la  pensión  de jubilación por vejez a la señora María  Brooks Coronado.     

     

1. Copia   de   un   extracto   bancario  de  Citibank,  informando  la  obligación  que  tiene  la  señora  María  Brooks  Coronado  con esa entidad.     

     

1. Copia  de  la factura telefónica de noviembre de 2008, expedida por  Metropolitana de Comunicaciones S.A. E.S.P.     

     

1. Copias  de  las  tablas de pago pensional de los hijos menores de la  señora  María  Brooks  Coronado  del  centro educativo Instituto O’Higgins        ubicado        en  Soledad.     

     

1. Copia  de  una  carta de cobro calendada el 17 de diciembre de 2008,  en  donde una firma de abogados recuerda la obligación financiera de la señora  María Brooks Coronado con Citibank.     

     

1. Copia  de  la  Resolución  001579  del  4  de  noviembre de 2008,  “Por  medio  de la cual la Superintendencia Nacional  de  Salud  asume  el  proceso  de  intervención y liquidación de la FUNDACIÓN  HOSPITAL  SAN  FRANCISCO  DE  PAULA  DE BARANQUILLA ATLÁNTICO…”.      

     

1. Copia de la certificación de pago parcial, fechada el 30 de marzo  de  2009,  expedida  por  el  contador  del  Hospital  Francisco  de  Paula  -en  liquidación-.     

     

     

1. Copia  de  solicitud  No.  032  datada  el  6  de febrero de 2009,  presentada  por  la  señora  María  Brooks  Coronado  con  el fin de que se le  incluyera  en la masa de acreedores del Hospital Infantil San Francisco de Paula  –en    liquidación-.     

     

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1. DECISIÓN        ÚNICA        DE       INSTANCIA       –JUZGADO  NOVENO  CIVIL  MUNICIPAL  DE  BARRANQUILLA.     

     

1. Consideraciones     

Mediante  sentencia  proferida el dieciséis  (16)  de  abril  de  dos  mil nueve (2009), el Juzgado Noveno Civil Municipal de  Barranquila  negó la tutela  de  los  derechos  a  la vida, a la igualdad y al mínimo vital invocados por la  accionante. Basó su decisión en las siguientes consideraciones:   

Parte   el   a  quo  de un estudio generalizado del artículo 86 de la  Constitución  Política,  sobre  la  acción de tutela, su función, finalidad,  procedencia  y  sobre los demás aspectos determinados por la ley y los decretos  que  la  reglan, como son el 2591 de 1992, 306 de 1992 y 1382 del 2000; concluye  afirmando  que se trata de un mecanismo residual y subsidiario que sólo procede  cuando  no  existen  otros  medios  de  defensa,  excepto cuando se utilice como  mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.   

Una vez realizado el análisis de las pruebas  obrantes  en el expediente, el juez de tutela concluye que, debido al proceso de  liquidación  en  que  se encuentra la entidad accionada, y la participación en  el  mismo  por  parte  de  la accionante, reconocida mediante la Resolución No.  001579  de  noviembre  4  de  2008,  ésta  tiene  la  opción  de cobrar dichas  acreencias  a  través  de  la  jurisdicción laboral ordinaria o hacer valer su  acreencia  preferencial  dentro  del proceso de reestructuración de pasivos que  actualmente  se  adelanta  en  el  Hospital;  pues son estos, y no la acción de  tutela,  los  medios  de  defensa eficaces para el cobro de acreencias laborales  pasadas.   

         

Considera  el  juez que la acción de tutela  “ha  sido  concebida  por  el  legislador  para  dar  solución  eficiente  a  situaciones  de hecho creadas por actos u omisiones que  impliquen    la    vulneración   de   un   derecho   fundamental”,  cuando  el sistema judicial vigente no cuente con una herramienta  susceptible  de  ser utilizada ante los jueces para la protección de un derecho  de esta categoría.   

Argumentando  para  concluir que en diversas  ocasiones  la  Corte  Constitucional  ha  determinado  que el pago de acreencias  laborales  escapa  del  ámbito  propio  de  la  acción  de  tutela, y si se ha  admitido  su  procedencia,  ha  sido  en  forma  excepcional.   Expuesto el  argumento,  el  juez  afirma  que  para  este  caso la acción de tutela resulta  improcedente,  “por  cuanto el accionante cuenta que  se  trata  de  pago  de deudas originadas exclusivamente de la relación laboral  que  existía  entre  el  solicitante  y  el  HOSPITAL INFANTIL SAN FRANCISCO DE  PAULA,  y  para su cobro existe la jurisdicción ordinaria laboral o hacer valer  su  acreencia  preferencial,  dentro del proceso de reestructuración de pasivos  que actualmente se adelanta en la entidad accionada.”   

     

1. CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD     

La  Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la  Corte  Constitucional,  con  base  en  las  facultades  conferidas  por  los  artículos  86 y 241, numeral 9°, de la Constitución, es  competente  para  revisar  los  fallos  de  tutela adoptados en el proceso de la  referencia.  Además,  procede la revisión en virtud de la selección realizada  por  la  Sala  correspondiente y del reparto, verificado en la forma establecida  por el reglamento de la Corporación.   

     

1. PROBLEMA JURÍDICO     

La  accionante  manifiesta  que se le están  vulnerando  los  derechos a la igualdad, a la salud y al mínimo vital, al serle  suspendido  el  pago  de su mesada pensional, desde enero de 2009, por parte del  Hospital  Infantil San Francisco de Paula.  La entidad, a su vez, alega que  sí  ha  realizado  el  pago  de  la pensión de vejez a la accionante, pero que  debido  al  estado  de  liquidación  en que se encuentra, no le ha sido posible  continuar  con  esa  obligación; además, que la actora voluntariamente se hizo  parte  en  el concurso de acreedores de la entidad, y es dentro de este trámite  que  debe  buscar  el  pago  de  los derechos que reclama mediante esta acción,  argumento principal con el que sustenta su defensa.   

La  Sala Sexta de Revisión examinará si la  razón  esgrimida  por  la entidad accionada para no pagar la mesada pensional a  la  accionante  desde  el  mes  de enero del presente año, vulnera los derechos  fundamentales  a  la  igualdad, la salud y el mínimo vital de la señora María  Brooks.   Con  este propósito, recordará la jurisprudencia relativa a: i)  la  acción  de  tutela  para  el  pago  de  mesadas  pensionales atrasadas y la  afectación  del  mínimo  vital, y además, ii) el pago de acreencias laborales  por parte de una entidad en proceso de liquidación.   

3.2.1  La  acción de tutela para el pago de  mesadas  pensionales  atrasadas  y su afectación al mínimo vital. Reiteración  de jurisprudencia.   

La jurisprudencia de la Corte Constitucional  estudia  el  tema  de  la procedibilidad de la acción de tutela para el pago de  acreencias  laborales  y  determina  que,  por  regla general, esta no es viable  cuando  existen  otros mecanismos establecidos dentro del ordenamiento jurídico  para  reclamar  este  tipo  de  contraprestaciones, en especial las acciones que  pueden  interponerse ante la jurisdicción ordinaria laboral.  Sin embargo,  también  ha  dejado  claro  que,  de  manera  excepcional, la acción de tutela  procede  siempre  y cuando se utilice como mecanismo transitorio, en caso de que  las  otras vías judiciales disponibles no sean tan eficaces para la protección  de estos derechos.   

Así  pues,  al utilizarse como un mecanismo  subsidiario  y  accesorio,  la acción de tutela no suple o sustituye los medios  de   defensa  establecidos  en  el  procedimiento  ordinario  laboral.   No  obstante,  en  el tema pensional la protección constitucional directa es viable  a  través  de  la  acción  de  tutela, con fundamento en el artículo 53 de la  Carta  Política,  donde  se  garantiza  que  el  Estado  debe velar por el pago  oportuno  y  el  reajuste  periódico  de  las  mesadas pensionales.2   

Al respecto ha expresado la Corte:  

“En diferentes fallos esta Corporación ha  reiterado   que  la  acción  de  tutela  no  procede,  en  principio,  para  el  reconocimiento  o  pago de obligaciones pensionales, pues es claro que para ello  existen  otros medios de defensa judicial, a los cuales ese mecanismo consagrado  en  el  artículo 86 de la Carta Política no puede sustituir ni reemplazar. Con  todo,  la  Corte  Constitucional, en reiterada jurisprudencia ha considerado que  por  vía  de  tutela  se  podrá  exigir  el pago de  aquellas  mesadas  pensionales dejadas de cancelar, cuando con el no pago de las  mismas  se  pone en peligro o atenta contra los derechos fundamentales a la vida  digna  y  el  mínimo  vital;  particularmente  cuando  las  mesadas  dejadas de  cancelar  se  constituyen  en  la  única  fuente  de  recursos económicos para  sufragar  las necesidades básicas, tanto personales como familiares  o  se  haya  demostrado  la  afectación  del  mínimo  vital  del  pensionado  y de su familia, pues con dicha omisión, se está poniendo a dichas  personas  en  una  situación  de  indefensión  y subordinación respecto de la  entidad   encargada   de   pagarles   la  correspondiente  mesada”3  (Subrayas  fuera del original).   

Por otro lado, también expresó:  

“Teniendo  en cuenta lo anterior, se puede  deducir  que  cuando se están afectando derechos fundamentales como la vida, la  dignidad  humana,  la integridad física y moral es procedente que mediante este  mecanismo  residual y subsidiario se ordene el pago cumplido de sus mesadas a la  persona  que  adquirió  debidamente  el  estatus  de  pensionado,  pues el pago  oportuno  de  las  mismas,  se  presenta como la manera de asegurar el derecho a  vivir  dignamente  de los pensionados. En ese sentido ha señalado este Tribunal  que  el  ser  pensionado  no  es un privilegio, sino una compensación a la cual  tienen  derecho  todos  los  trabajadores  que  han  cumplido con los requisitos  establecidos  legalmente,  quienes  por  haber  agotado su capacidad de laboral,  merecen  una  especial  protección  del  Estado.”4   

“Ahora  bien,  para  poder  establecer con  certeza  en  un  caso  concreto que el no pago de las mesadas, afecta el mínimo  vital    del    pensionado,    la    jurisprudencia   constitucional6  ha  señalado  unos elementos a tener en cuenta en esos casos, ellos  son:  “(i)  que  existiendo  un  salario  o  mesada como ingreso exclusivo del  trabajador  o  pensionado,  o  que  habiendo  otros  ingresos  adicionales  sean  insuficientes  para asumir las necesidades básicas y que; (ii) la falta de pago  de  la prestación reclamada cause un grave desequilibrio económico y emocional  al  afectado,  derivado de un hecho injustificado, inminente y grave7”.   

   

De  lo  expresado,  se  puede  concluir, que  cualquier  acción  u  omisión  de  un  particular  o del Estado que lesione el  derecho  al  mínimo  vital de una persona y de su núcleo familiar, por afectar  directamente  aspectos  relacionados  con  su congrua subsistencia, configura un  perjuicio  irremediable para esta, susceptible de protección transitoria por la  vía excepcional de la acción de tutela”.   

No  hay  duda entonces de lo significativa e  importante  que  es  la  mesada  pensional  para  el trabajador jubilado que, al  depender   económicamente  de  esta,  ve vulnerado abruptamente su derecho  fundamental  cuando  la  misma  le  ha  sido negada o suspendida por parte de la  entidad responsable de su pago.   

3.2.2.   Las  entidades  en  proceso de  liquidación  y  su  obligación  respecto  de  las  acreencias laborales.   Reiteración de jurisprudencia.   

En  decisiones  pasadas,  esta  Corporación  estudió  el tema de las acreencias laborales que deben pagarse por parte de una  entidad  en liquidación; de esta forma concluyó en la necesidad de tutelar los  derechos  de  aquellas  personas  a  quienes  se  les adeudan salarios o mesadas  pensionales  atrasadas  en  razón  de  la  situación  de  la entidad.  Lo  anterior,  por  cuanto  para  los trabajadores a quienes se les ha reconocido la  pensión  de  vejez,  la mesada pensional sirve como sustento, que compensa así  la  finalización  de  la  etapa productiva, por lo que la entidad en proceso de  liquidación  no  puede  escudarse  en  su situación económica para no pagar a  tiempo dichas mesadas.    

Así   lo   determinó   la   Corte:    

“Por otra parte, esta Sala recuerda que ya  en  reiterada  jurisprudencia,  la Corporación ha señalado que los pensionados  son  ajenos  a  los  temas  administrativos  o  financieros  que  comprometen la  función  de  la  entidad  encargada del pago de sus mesadas pensionales, por lo  que  la  falta  de  disponibilidad  presupuestal  o  cualquier  otra  dificultad  financiera   que   afronten   entidades  como  la  accionada,  no  justifica  el  incumplimiento  en  el pago de las obligaciones laborales y menos aún, exime al  ente  del  deber  de pagar oportunamente las mesadas pensionales, pues existe un  imperativo  constitucional  (art. 53 C.P.), que obliga al Estado a garantizar el  pago   oportuno   de   las   pensiones   legales”8.   

En  complemento de lo anterior, la sentencia  T-015     del     18    de    enero    de    20019   presenta  el  caso  de  los  trabajadores  pensionados  de  la  Flota  Mercante,  en  el  cual  la  tutela se  concedió  en  razón  de  la afectación al mínimo vital.  Al respecto se  indicó:   

“2.   Procedencia excepcional de la acción  de  tutela  para  el  pago  de  acreencias  laborales.  Afectación  del mínimo  vital.   

   

En  numerosos  fallos  proferidos  por  esta  Corporación,10  se  ha  manifestado,  que  se  está  ante  un inminente perjuicio  irremediable,  cuando  un  empleador, sea éste público o privado, se sustrae a  su  obligación  de  pagar de manera oportuna y completa las mesadas pensionales  de  sus  extrabajadores,  quienes  por  lo  general, no cuentan con ninguna otra  fuente  de  recursos  económicos  que  les permitan asumir de manera normal sus  necesidades  más  básicas  y  llevar una vida en condiciones dignas y justas,  lo  que  atenta  contra  sus  derechos fundamentales como la vida, la integridad  física y su mínimo vital. (…)   

   

Igualmente, ha sido reiterativa la posición  de  la  Corte  al  indicar  que, el que una empresa se  encuentre  incursa en el trámite de un proceso concordatario o liquidatorio, no  es  excusa  aceptable  que  le permita entrar en mora en el pago de obligaciones  laborales         y         prestacionales,(11)   máxime  cuando  dichas  obligaciones  son  prioritarias frente a cualquier otra  acreencia12   y  constituyen  gastos  de  administración  en  los  mencionados  procesos.  Sobre  el  particular  la sentencia T-259 de 1999, Magistrado Ponente  Alfredo Beltrán Sierra señaló lo siguiente:   

   

“El   que   la   situación  económica,  presupuestal  o  financiera de un empleador público o  privado  no  sea  producto de su negligencia o desidia, no lo exime de responder  por  la  protección  y  respeto de los derechos mínimos y fundamentales de sus  empleados.  La  intencionalidad de quien incurre en el  desconocimiento  de  un  derecho  fundamental,  no  puede  tenerse como elemento  relevante  para  definir la procedencia o improcedencia del amparo impetrado. Si  existe  vulneración,  amenaza o desconocimiento de un derecho fundamental, así  debe  declararlo el juez, pues lo que se busca es la defensa de estos derechos y  no  la  definición  de  responsabilidades, pues ni es su objeto y existen vías  judiciales   apropiadas  para  el  efecto”.(Subrayas  fuera del original)   

   

En el mismo sentido en sentencia T-167 del 24  de  febrero  de  2000,  con  ponencia del Magistrado Alfredo Beltrán Sierra, se  expresó:   

   

“También  se  ha  precisado  que  estos  principios  generales  de  protección a las necesidades básicas económicas de  los  trabajadores  o  pensionados,  se  aplican  frente a todas las personas que  tengan  la  obligación de responder por el salario o la pensión, es decir, que  resulta  indiferente  si  el  responsable  es un ente  privado  o  público,  tal  como  se  analizó  en  la  sentencia  T-323  de  1996. Tampoco, resulta relevante  si  el  responsable  de  los  pagos  se  encuentra, como en este caso, en algún  trámite  concursal,  concordato  o  acuerdo  de recuperación de negocios, o en  concurso  liquidatorio,  ni  si  el proceso correspondiente se adelanta ante una  entidad  administrativa,  como la Superintendencia de Sociedades, o ante un juez  de  la  República.  La esencia del asunto está en que cuando una persona tiene  reconocido  su  derecho  al  salario  o  a  la  mesada  pensional,  aspectos  no  sustanciales  al  propio  reconocimiento,  no pueden menoscabar el mínimo vital  del  interesado,  pues, de ser ello así, se pone en situación de indefensión,  o  de subordinación, según el caso, y resulta procedente que el juez de tutela  conceda     el     amparo    buscado”.(Subrayas fuera del original).   

Por otro lado, en lo pertinente al proceso de  liquidación  forzosa  de las entidades del sector salud, la Ley 715 de 2001, en  el  artículo  42.8  determinó  como  competencia  de  la  nación “Establecer  los  procedimientos  y  reglas  para la intervención  técnica  administrativa  de  las instituciones que manejen recursos del Sistema  General   de   Seguridad   Social   en   Salud,   sea  para  su  liquidación  o  administración    a    través    de    la    Superintendencia    Nacional   de  Salud…”.   En  el mismo sentido, el artículo  68  de  la  misma  ley  dispuso: “la Superintendencia  Nacional  de  Salud  ejercerá  la  intervención  forzosa  administrativa  para  administrar  o  liquidar  las  entidades  vigiladas  que  cumplan  funciones  de  explotación  u  operación de monopolios rentísticos, cedidos al sector salud,  Empresas  Promotoras  de Salud e Instituciones Prestadoras de Salud de cualquier  naturaleza…”.   

Pues bien, en aplicación del Decreto 3557 de  2008,  la  Superintendencia  Nacional  de Salud asumió la competencia sobre las  entidades  que  estaban  a  cargo  del  Ministerio  de  Salud, hoy Ministerio de  Protección  Social,  en  cuanto  al proceso de liquidación forzosa que para el  caso  se  aplica  al  Hospital  Infantil  Francisco de Paula.  Esta entidad  intervenida,  está siendo liquidada conforme al Decreto 2211 de 2004, norma que  regula  las  intervenciones forzosas administrativas y liquidación de entidades  respecto  al Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, que a su vez, y para los  temas  que  allí  no  se  regulen,  se remite a la Ley 222 de 1995.    Establecido   este  marco  legal,  se  tiene  que  para  la  entidad  accionada,  actualmente  en liquidación, debe aplicarse lo establecido en los artículos 32  y  35  del  Decreto  1922  de 1994 y, 1 y 2 del Decreto 1015 de 2002, los cuales  señalan  que la Superintendencia Nacional de Salud debe aplicar en los procesos  de  intervención  forzosa  administrativa  para administrar o para liquidar las  entidades  vigiladas,  las normas de procedimiento previstas en el artículo 116  del  Decreto-Ley  663 de 1993, la Ley 510 de 1999 y el Decreto 221 de 2004 antes  mencionado.   

Veamos  ahora,  cuál es la finalidad de esta  clase de procesos dentro del marco legal y constitucional:   

“La finalidad de un proceso de liquidación  obligatoria  es  satisfacer  las  acreencias  contraídas  por el deudor con sus  diversos  acreedores,  sean  éstos particulares o entidades públicas. Se trata  además  de  un proceso controversial, donde deudor y acreedores discuten acerca  de  la existencia o no de unos determinados créditos13.(…)”   

Entonces,  en  el  proceso  de  liquidación  forzosa,  el  bien  jurídico  más importante es la igualdad de los acreedores,  pues  el  objetivo  es  que las activos líquidos de la entidad se conviertan en  prenda  común  para  ellos,  operando  así  el  proceso  frente  a  todos  los  acreedores  dentro  del  trámite concursal, a excepción de aquellas acreencias  que  tengan  relación  con el pago de salarios y/o pensiones, dado que en estos  casos,  este tipo de crédito goza no sólo de prelación y privilegio concedido  por  la  ley, sino que por la misma preferencia, constituyen la única fuente de  ingresos,  sobre  todo  de los pensionados.  Es en estos casos, a pesar del  trámite  concursal,  el  juez  de tutela debe conceder el amparo constitucional  respecto al derecho fundamental al mínimo vital de los jubilados.   

De  lo  anterior,  la entidad en liquidación  alega   que   cuando   el    ex   trabajador   se   presente   “voluntariamente”    al    trámite  concursal,  renuncia  tácitamente  a  la  opción de acudir a la tutela; con lo  anterior   está   afirmando   que   como  mecanismo  subsidiario  para  la  protección  de  derechos  fundamentales esta acción no es viable para proteger  los  derechos  fundamentales,   lo expresado resulta totalmente contrario a  la  Constitución,  pues  como  se ve en este caso lo que está de por medio son  derechos  adquiridos  que han dejado de reconocerse y no pueden ser abruptamente  interrumpidos  en  su  pago por cuanto afectan de manera directa el bienestar de  quienes  dependen  de  estas  prestaciones  económicas,  mas  aún,  como ya se  expresó  y  a  continuación  se reitera, si se vulnera el mínimo vital.   Así  lo  expreso  la  Corte  Constitucional   en  la  sentencia  C-291  de  2002:   

“ Adicionalmente, en aquellos casos en los  que  por  cualquier circunstancia se haya producido la suspensión en el pago de  mesadas  pensionales,  suspensión   que  comprometa  de  manera  inmediata  la  efectividad  de  los  derechos  fundamentales,  los afectados encuentran  otros  causes  para su cancelación inmediata. En efecto, respecto del pago de salarios  y  pensiones  actuales,  cuya  suspensión durante el adelantamiento de procesos  liquidatorios  pueda llegar a afectar el mínimo vital de trabajadores activos o  de   pensionados   que   dependen   de  su  reconocimiento  para  garantizar  su  subsistencia  en  condiciones  dignas,  la  jurisprudencia de esta Corporación,  sentada  en  sede  de  tutela, ha indicado que son reclamables por la vía de la  acción  de  amparo.  En este sentido, por ejemplo, en la reciente Sentencia Su-  1023 de 2001, la Corte dijo:   

 “…con el fin  de  evitar  la  vulneración  de  derechos  fundamentales  de  los  pensionados,  encuentra   la   Corte   que  en  casos  excepcionales  como  el  que  aquí  se  revisa14,  en aplicación de los preceptos consagrados en los artículos 4º  y  5º  de  la  Constitución  Política  referentes  a  la  supremacía  de  la  Constitución  y  a  la primacía de los derechos inalienables de la persona, es  exigible  la  realización de pagos de mesadas pensionales a cargo de la empresa  en  liquidación,  en  consideración  a  los  dineros  disponibles que se vayan  recaudando,  sin  que  para  el  efecto sea necesario  esperar  la  terminación  del  proceso de liquidación obligatoria.”(Subrayas        fuera        del  original).   

De  esta  forma,  es  claro  que  dentro del  proceso  liquidatorio  de  una  entidad como el Hospital San Francisco de Paula,  las  acreencias  laborales  por  concepto de salarios y pensiones deben tener un  trámite  preferente,  puesto  que  para  un  trabajador  jubilado  la  pensión  constituye  su  única  fuente  de  ingresos, más aún si se trata de una madre  cabeza de familia.   

En  conclusión,  no  hay  duda  de la vital  importancia  que  constituye  la  mesada pensional para quienes dependen de esta  como  única fuente de ingresos, los cuales pueden acudir a la acción de tutela  como  mecanismo  de protección inmediata, pues de esperar los resultados dentro  del  proceso  liquidatorio,  que  por  lo  general  suele  durar  varios  años,  estarían   inmersos   en   un   sinsabor  prolongado  en  el  tiempo,  lo  cual  perjudicaría  aún  más  su  condición,  primordialmente  cuando se tratan de  sujetos  de  especial  protección, como las madres cabezas de familia.  Lo  cual  quiere  decir,  que,  de  ninguna  forma quien se encuentre inscrito en la  lista  de acreedores, renuncia tácitamente al amparo constitucional, puesto que  no  existe otra vía que pueda menguar eficazmente la afectación que se produce  tras la suspensión de las mesadas pensionales.   

4. DEL CASO CONCRETO.  

Examinado el expediente, observa la Sala que  la  señora  María  Brooks  Coronado  demostró  su  calidad de madre cabeza de  familia  y de pensionada del Hospital Infantil San Francisco de Paula, así como  su  dependencia exclusiva de este ingreso para cubrir sus necesidades personales  y  las  de  sus  dos  hijos  menores.   Por otro lado, la entidad accionada  alegó  no  tener  los  recursos  suficientes  para cancelar a la accionante las  mesadas  pensionales  atrasadas y que además sería un proceder ilegal, pues de  hacerlo,   violaría   el   principio   de   igualdad   frente   a   los  demás  acreedores.    

Pues bien, a pesar de que la accionante no se  encuentra  dentro  del  rango  de la tercera edad, puesto que tiene 53 años, la  vulneración  de  su  derecho al mínimo vital es evidente, pues, la pensión es  la  única fuente de ingresos de la señora María Brooks Coronado, madre cabeza  de  familia,  quien, además, cumplió con los requisitos legales para acceder a  una pensión de vejez.    

Es  de resaltar que el gerente liquidador de  la  entidad  accionada,  dentro  de  la  contestación  a la demanda señala que  “no   nos   encontramos   frente   a  un  perjuicio  irremediable,  entendiendo  por  éste  aquel que genera una situación fáctica  que  resulta  físicamente  imposible  de  retrotraer  o devolver, es decir, que  produce  efectos fatales, irremovibles, irrecuperables si el perjuicio llegare a  acaecer,  circunstancia  extrema que es la que hace razonable la tan excepcional  intervención del juez de tutela en estos casos ”.   

Frente  a  semejante  afirmación,  la Corte  Constitucional  en  la  sentencia  T-1034 del 5 de diciembre de 200615 se refirió  a  la  acción  de  tutela  como  el  mecanismo  por  el cual se busca evitar un  perjuicio irremediable.  Al respecto dijo:   

“Se ha sostenido en distintas oportunidades  que  cuando la acción de tutela es interpuesta por un  sujeto  de  especial  protección  constitucional,  tales  como madres cabeza de  familia16,   mujeres   trabajadoras   embarazadas17,  discapacitados18 o personas de  la              tercera              edad19,  el  concepto  de perjuicio  irremediable  debe  ser  entendido  en  forma  mucho  más  amplia  “para así  materializar,  en  el  campo  de la acción de tutela, la particular atención y  protección   que   el   Constituyente  otorgó  a  estas  personas,  dadas  sus  condiciones   de   vulnerabilidad,   debilidad   o   marginalidad”20,   en  estos  casos  debe  tomar  en  consideración  no  solo  las  circunstancias  personales  del  actor en el caso concreto, sino también “las  características  globales del grupo, es decir, los elementos que los convierten  en   titulares   de   esa   garantía  privilegiada21”.   

De acuerdo a lo transcrito, podemos observar  que  si  bien  es  cierto  la accionante no es un sujeto de especial protección  como  persona  de  la  tercera  edad,  puesto  que  tiene  53  años22,  sí lo es  como  madre  cabeza de familia.  Por lo tanto, el perjuicio que se alega no  debe  enmarcarse  dentro  de  un significado estricto y rígido, pues como lo ha  dicho           esta           Corporación23         “el  concepto  de  perjuicio irremediable no es susceptible de una  definición  legal o reglamentaria, porque se trata de un “concepto abierto”  que  debe  ser  precisado  por el juez en cada caso concreto, y a su vez permite  que  al  funcionario  judicial  “darle  contenido  y  sentido  a  su  tarea de  protección   efectiva   de  los  derechos  fundamentales  y  ser  el  punto  de  confluencia  del  derecho y la realidad, de cuya adecuada interrelación depende  la  justicia  de  su  decisión”.  En este caso,  con  el  hecho  del  no  pago  oportuno  de  la  mesada pensional, se genera una  vulneración  del  derecho  fundamental  al  mínimo  vital de la señora María  Brooks  Coronado  en  cuanto  dicha  contraprestación  es  la  única fuente de  ingresos  económicos  tanto  para  ella  como para sus hijos menores de edad y,  además,  como  se  expuso en el acápite de consideraciones, su situación debe  tener  un  trato  preferente aunque voluntariamente se haya inscrito al concurso  de   acreedores   dentro   del   proceso   de   liquidación   de   la   entidad  accionada.   

De  otro  lado,  como  se  observó  en las  consideraciones  precedentes  de esta misma Sentencia, la situación económica,  financiera  o  jurídica  por la que atraviese una entidad, o aún su situación  de   liquidación,   no   es   óbice   para   sustraerse  al  pago  de  mesadas  pensionales.    

Por  lo  tanto  esta  Sala  revocará  la  sentencia  proferida  por  el  Juzgado  Noveno Municipal de Barranquilla y en su  lugar  concederá  la  tutela  de los derechos a la vida, al mínimo vital, a la  igualdad  y  a la seguridad social de la accionante.  Para su cumplimiento,  se  ordenará  a  la  entidad accionada  que realice el pago de las mesadas  pensionales  atrasadas,  adeudadas  a la señora María Brooks Coronado y que en  adelante,  bajo ningún motivo, la accionada reincida en la suspensión del pago  de las mismas.   

5.        DECISIÓN.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala  Sexta  de  Revisión  de  la  Corte Constitucional,  administrando  justicia  en nombre del pueblo y por mandato de la  Constitución,   

RESUELVE  

PRIMERO. REVOCAR el  fallo  del  dieciséis (16) de abril de 2009, proferido por el Juez Noveno Civil  Municipal      de      Barranquilla.      En      su     lugar,     CONCEDER   la   tutela   como   mecanismo  definitivo  de  protección  de  los  derechos  a  la  vida, a la igualdad, a la  seguridad  social  y  al mínimo vital, de conformidad con las razones expuestas  en este fallo.   

SEGUNDO. ORDENAR al  liquidador   del   Hospital   Infantil   San  Francisco  de  Paula  –en  liquidación-,  que  dentro  de un  plazo  máximo  de  cuarenta  y ocho (48) horas siguientes a la notificación de  esta  providencia,  si  no  lo  ha hecho, adelante todas la gestiones necesarias  para  realizar  el pago de las mesadas pensionales adeudadas a la señora María  Brooks Coronado y que en adelante se abstenga de suspenderlas.   

TERCERO.- LÍBRESE  por  Secretaría  la  comunicación  de  que trata el  artículo   36   del   Decreto   2591   de   1991,   para   los   efectos  allí  contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese   en   la  Gaceta  de  la  Corte  Constitucional  y  cúmplase.    

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

Secretaria General  

    

1  Se  refiere al representante legal de la entidad accionada.   

2  “Artículo 53: (…) El Estado garantiza el derecho  al    pago    oportuno    y    al   reajuste   periódico   de   las   pensiones  legales”   

3  Sentencia   T-715   del   7   de   julio   de   2005   M.P.  Dr.  Álvaro  Tafur  Galvis.   

4  Sentencia   T-248   del   28   de   marzo  de  2006  M.P.  Dr.  Humberto  Sierra  Porto   

5 M.P.  Dr. Mauricio González  Cuervo.   

6  Sentencia  T-027 del 23 de enero de 2003 M.P. Jaime Córdoba Triviño, Sentencia  T-973    del    23    de   septiembre   de   2005   M.P.   Dr.   Jaime   Araújo  Rentería.   

7  Sentencia  T-130  del  23 de febrero de 2006 M.P. Dr.  Alfredo Beltrán Sierra.   

8  Sentencia   T-479   del   20   de   mayo   de   2004,  M.P.  Dr.  Álvaro  Tafur  Galvis.   

9 M.P.  Dr. Alfredo Beltrán Sierra.   

10 Cfr.  Sentencias  T-031,  T-070, T-071, T-072, T-103, T-106, T-107, T-120ª y T-297 de  1998 Magistrado Ponente Alejandro Martínez Caballero   

11  Cfr.  sentencias   T-323  de 1996, T-458 de 1997, T-307 y T-658 de 1998, T-005,  T-014,     T-025 y T-075 de 1999 entre muchas otras   

12 Ley  222 de 1995   

13  Sentencia  T  – 199 del 4  de marzo de 2004 M.P. Dra. Clara Inés Vargas Hernández.   

14 En  esta   sentencia   la  Corte  resolvió  las  acciones  de  tutela  acumuladas   instauradas  por  varios  pensionados  de  la Compañía de Inversiones de Flota  Mercante  Grancolombiana  y por la Fiduciaria Petrolera Fidupetrol S.A en contra  de  esa Compañía  y de la Federación Nacional de Cafeteros. La Compañía de  Inversiones  de  Flota  Mercante  Grancolombiana  ,  responsable del pago de las  mesadas  pensionales,  se  encontraba en estado de liquidación obligatoria y no  disponía   de   los   recursos   suficientes  para  cumplir  siquiera  con  las  obligaciones  preferentes  en  materia  pensional.  La  Corte  afirmó que a sus  pensionados   les   asistía   el   derecho  de  beneficiarse,  en  igualdad  de  condiciones,  de  la distribución de los activos disponibles en la liquidación  y  que  en  estos  eventos  se  estaba  frente  a  un  derecho de participación  proporcional  en  consideración  del número de beneficiarios que ostentaban el  mismo  carácter  de  pensionados,  del  monto total de la deuda por concepto de  mesadas  pensionales  y  de la participación porcentual de cada uno de ellos en  dicha deuda.   

15  M.P. Dr. Humberto  Sierra Porto.   

16  Sentencias  T-719 de agosto 20 de 2003. M.P. Dr. Manuel José Cepeda y T-804 del  4 de agosto de 2005 M.P. Alfredo Beltrán Sierra.   

17  Sentencias  T-992  del  29  de  septiembre  de 2005 M.P. Humberto Sierra Porto y  T-1244 del 2 de diciembre de 2005 M.P. Manuel José Cepeda..   

18  Sentencias T-1128 y T- 1268 de 2005, T-491 de 2006.   

19  Sentencia   T-605   del   9   de   junio  de  2005  M.P.  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra..   

20  Sentencia   T-719   del   20   de  agosto  de  2003  M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.   

21  Sentencia   T-1316   del   7   de   diciembre   de  2001  M.P.  Rodrigo  Uprimny  Yepes..   

22  Folios 6 y 12 en el cuaderno principal.   

23  Sentencia   T-1034  del  5  de  diciembre  de  2006  M.P.  Dr.  Humberto  Sierra  Porto.     

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