T-861-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-861-09  

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Causales   genéricas   y   especiales  de  procedencia   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Clases de defectos   

ACCION     DE     REVISION-Objetivo   

ACCION  DE  REVISION  EN  PROCESAMIENTO  POR  AUSENCIA   

ACCION     DE     TUTELA-Improcedencia        por       no       configurarse       perjuicio  irremediable   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Improcedencia  por posibilidad de acudir al  proceso de revisión   

Referencia: expediente T-2330885  

Acción  de  tutela  interpuesta  por  Jorge  William  Granados  Nican  contra el Juzgado Séptimo, el Juzgado Primero Penales  Municipales de Bucaramanga y otros.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IVÁN PALACIO PALACIO.  

Bogotá D.C., veintisiete (27) de noviembre de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Novena  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional,  integrada por los magistrados Jorge Iván Palacio Palacio, Juan  Carlos  Henao  Pérez  y  María  Victoria  Calle  Correa,  en  ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, profiere la siguiente:   

SENTENCIA  

I. ANTECEDENTES.  

El  señor  Jorge  William  Granados  Nican  interpuso  acción  de  tutela  contra  el Juzgado Séptimo y el Juzgado Primero  Penales  Municipales  de  Bucaramanga. Como fundamento a la solicitud de amparo,  invocó los hechos que se resumen a continuación.   

    

1. Hechos.     

1.1.  El  12 de octubre de 2000, el actor fue  condenado  por  el Juzgado Séptimo Penal Municipal de Bucaramanga, “como  autor responsable del delito de HURTO AGRAVADO, cometido en  perjuicio  del  patrimonio  económico  de  JESUS  ARMANDO RAMÍREZ VALVUENA, de  acuerdo  a  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar descritas en la presente  providencia.”   

El  juzgado accionado consideró “luego  de realizar un análisis minucioso del material probatorio  recaudado,  que (sic) no cabe duda sobre la existencia de un hecho punible en la  conducta  materia  de  investigación  y  que su autor es JORGE WILLIAM GRANADOS  NICON  (sic), quien obtuvo provecho ilícito al apropiarse de manera indebida de  250  gramos  de  oro  de  18  quilates  y 28 quilates en esmeraldas avaluadas en  $400.000,  pertenecientes  al  patrimonio  económico  de  JESUS ARMANDO RAMIREZ  VALBUENA,  que había entregado al acusado en calidad de trabajador de su taller  de  joyería  ubicado  en  un  sector  residencial  de esta ciudad, a fin de que  elaborara   unos  anillos.”  Hechos  que  ocurrieron  “un    día    del    último    mes    del   año  1994…”   

En la misma providencia, la autoridad judicial  en  mención  concedió  al  accionante “el subrogado  penal  de  la  condena de ejecución condicional, por un periodo  de prueba  de  dos (2) años, bajo caución prendaria por valor equivalente a medio salario  mínimo  legal  mensual,  que  garantice  el  cumplimiento  de  las obligaciones  descritas  en  el  art.  69  del  C.P. y presentaciones cada treinta (30) días,  advirtiendo  que  el incumplimiento de una cualquiera de ellas o la comisión de  un   nuevo  ilícito,  producirá  la  revocatoria  del  beneficio  otorgado.”   

El  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas de  Bucaramanga,  a  quien  correspondió  la  vigilancia  de la anterior sentencia,  dispuso  la extinción de la pena el 13 de diciembre de 2004 y, en consecuencia,  el  archivo  del  expediente, por cuanto había fenecido el término previsto de  suspensión de la pena.   

1.2.  El  30 de diciembre de 2003, el Juzgado  Primero  Penal  Municipal de Bucaramanga condenó, mediante sentencia, al señor  Jorge   Granados  Nican  a  la  pena  principal  de  veinte  meses  de  prisión  “como   AUTOR   RESPONSABLE  del  delito  de  HURTO  AGRAVADO,  en  perjuicio  del  patrimonio  económico  del señor JESÚS ARMANDO  RAMÍREZ  VALBUENA,  hechos  ocurridos  el  día  27 de diciembre de 1994 en las  circunstancias    de    tiempo,    modo    y    lugar    que    da   cuenta   el  informativo.”   

El  actor  advirtió  que con ocasión a esta  última  sentencia,  el  Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bucaramanga  libró orden de captura, la cual se hizo efectiva el  10  de  septiembre  de 2008; no obstante, el mismo juez ordenó que fuera dejado  en  libertad,  al  aplicar  el principio del non bis in  idem.   

1.3.  El  accionante  presentó  acción  de  tutela,  por  cuanto  señala  que fue condenado dos veces por el mismo delito y  por  los  mismos  hechos,  los cuales ocurrieron cuando laboraba en el taller de  orfebrería  del señor Ramírez Valbuena, donde le entregaron 250 gramos de oro  de   18   quilates   y   unas  piedras  preciosas  (esmeraldas)  y  “evadiendo   mi   responsabilidad,   desaparecí  para  el  26  de  diciembre  de  1994”.  Por  ende,  a  su juicio, las  autoridades  judiciales  accionadas  incurrieron  en  vía  de hecho por defecto  sustantivo,  orgánico,  procedimental, inducido, fáctico y por desconocimiento  del precedente.   

1.4.   Indicó   que   con  las  anteriores  actuaciones  de los jueces demandados, en especial las del Juzgado Primero Penal  Municipal  de Bucaramanga, se violaron sus derechos fundamentales a la igualdad,  al  debido  proceso,  a  los  artículos  1.7,  8  de  los  derechos  civiles  y  políticos,  a  los  artículos  5  y 6 “del pacto de  Roma”,  al  artículo  8° del Código Penal y al 19  del Código de Procedimiento Penal.   

Por  lo anterior, acudió a este medio con el  objeto  que  se  amparen  sus  derechos  fundamentales a la igualdad y al debido  proceso. Solicitó:   

“Que  como consecuencia de lo anterior, se  decrete  la  nulidad  total del proceso radicado N° 2001-0547-00, hasta el auto  mediante  el  cual la fiscalía 16 local del patrimonio delegada ante los jueces  penales  municipales  de  Bucaramanga  avocó  conocimiento  de la denuncia y me  vinculó a dicho proceso.   

Que  como  consecuencia  de  lo anterior, se  ordene  al  Juzgado  2  de  Ejecución de Penas y Medidas de Bucaramanga, que la  sentencia  con radicado 2004-698 sea borrada o anulada como antecedente y en tal  virtud  lo  haga conocer de las respectivas ´Das´ INPEC-B/manga, levantando la  orden de captura si la hay.   

Que  como  consecuencia  de  lo  anterior se  ordene  investigar  a  la  Dra.  Martha  Isabel  Rueda Prada, Juez Primera Penal  Municipal  de  B/manga,  quien  profirió  la sentencia reseñada por auto de la  Fiscalía General.”   

    

1. Respuesta     del    Juzgado    Séptimo    Penal    Municipal    de  Bucaramanga.     

El   Juez   Séptimo   Penal  Municipal  de  Bucaramanga,  mediante  escrito  de fecha 19 de febrero de 2009, expresó que la  Fiscalía  Sexta Local profirió resolución de acusación contra el actor el 25  de  julio  de  1997, de la cual le correspondió surtir la etapa de juzgamiento,  la  que concluyó el 12 de octubre de 2000, al dictar sentencia condenatoria por  el  delito  de hurto agravado cometido en perjuicio del patrimonio económico de  Jesús  Armando Ramírez Valbuena, cuyos hechos ocurrieron en el mes de enero de  1994.  Impuso  21  meses  de  prisión  como  pena  principal y fue concedida la  condena de ejecución condicional.   

Expuso que el Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  conoció  la  vigilancia  de la sentencia condenatoria, quien declaró la  extinción de la condena el 13 de diciembre de 2003.   

Señaló      que      “desconoce   totalmente   lo   sucedido  con  ocasión  del  fallo  proferido  por  el  Juzgado  Primero  Penal Municipal, por lo que se abstiene de  hacer  cualquier  pronunciamiento  al  respecto,  mas cuando dicha actuación es  posterior al fallo emitido por este despacho judicial.”   

    

1. Respuesta   del   Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento de Bucaramanga.     

El  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Funciones  de Conocimiento de Bucaramanga, en escrito del 18 de febrero de 2009,  solicitó   al  juez  de  tutela  desestimar  la  demanda,  por  las  siguientes  razones:   

Relató  que profirió sentencia condenatoria  contra  el  actor  por  el  delito de hurto agravado el 30 de diciembre de 2003,  proceso  instruido  por la Fiscalía Dieciséis Delegada ante los Jueces Penales  y  Promiscuos  Municipales  de Bucaramanga, en la cual se le impuso “condena  de  prisión  de  21 meses”1   y   se   le   concedió  la  suspensión  de  la  ejecución de la pena. Informó que una vez ejecutoriada la  sentencia,  remitió  las  actuaciones al Centro de Servicios de los Juzgados de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad,  las cuales correspondieron al  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas.   

Aseveró  que  desconocía  la existencia del  proceso  que  adelantó  el Juzgado Séptimo Penal Municipal y de su ejecución,  la   cual  llevó  a  cabo  igualmente  el  Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas.   

Expuso       que       “[c]otejada  la  información suministrada por el accionante y los  anexos  que  presenta,  con  la  actuación  procesal  adelanta  (sic)  por este  despacho,  al parecer se puede advertir que los hechos por los cuales el Juzgado  Séptimo  profirió  condena  son  los  mismos  que motivó la decisión de este  juzgado  del 30 de diciembre de 2003, sin embargo no puede afirmarse que en esos  momentos  este  despacho  conocía  de  una posible doble investigación que fue  originada al interior de la Fiscalía General de la Nación.”   

Adicionalmente, indicó que al actor le fueron  brindadas  todas  las  garantías  procesales y se libraron todas las citaciones  correspondientes  con  el  fin  de  obtener  su comparecencia, pero “su  renuncia  a  atender  las  citaciones  de  la  autoridad  que  precisó   su  vinculación  mediante  declaratoria  de  persona  ausente  y  en  esa   misma  condición  fue  condenado;  probablemente  de  haber mostrado  interés  en  su  situación  legal,  se  habría  evitado  un  desgaste  de  la  administración  de  justicia y con ello un eventual perjuicio en su contra, que  de  todos  modos  fue  subsanado  con  la  decisión  del señor Juez Segundo de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  esta ciudad, atendiendo la  información suministrada por el mismo accionante.”   

Así las cosas, manifestó que en la etapa de  juicio  que  llevó  a  cabo  fueron  otorgadas  todas  las garantías que se le  podían   brindar   al   actor,  “quien  incluso  no  compareció   a   efecto   de   interponer   los  recursos  que  autorizaban  la  ley.”   

     

I. PRUEBAS.     

Del  material  probatorio  que  obra  en  el  expediente,   la   Sala   destaca  los  siguientes  documentos  que  reposan  en  copias:   

    

* Sentencia  proferida  por  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal de  Bucaramanga  el  30 de diciembre de 2003, en la cual se condenó al demandante a  la  pena  principal  de veinte meses de prisión por el delito de hurto agravado  (folios 8 al 20 del cuaderno principal).     

    

* Providencia  del  31  de mayo de 2005 dictada por el Juzgado Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga, del 31 de mayo de  2005,  mediante  la  cual  se  revocó  el sustituto de la ejecución de la pena  impuesta  al  actor  por  el Juzgado Primero Penal Municipal de Bucaramanga y se  ordenó  la  ejecución  de  la  pena  impuesta  (folios  21  al 23 del cuaderno  principal).     

    

* Sentencia  del  12  de  octubre  de  2000,  proferida por el Juzgado  Séptimo  Penal  Municipal  de Bucaramanga, que condenó al accionante a la pena  principal  de  veintiún  meses  de  prisión  por  el  delito de hurto agravado  (folios 24 al 34 del cuaderno principal).     

    

* Providencia  del Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bucaramanga  del  13  de  diciembre  de  2004,  que  declaró  la  extinción  de  la  condena impuesta al demandante por el Juzgado Séptimo Penal  Municipal de Bucaramanga (folios 39 y 40 del cuaderno principal).     

    

* Providencia  dictada por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Bucaramanga  del 6 de noviembre de 2008, mediante la  cual  se  ordenó la libertad inmediata del actor “en  virtud   del  inciso  4,  artículo  29  de  la  Carta  Política” (folios 124 al 127 del cuaderno principal).     

III. TRÁMITE PROCESAL.  

1. Actuaciones procesales.  

1.1. El Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Bucaramanga  en  principio  le correspondió el trámite de la primera instancia  de  la  presente  acción  de  tutela, quien mediante fallo del 27 de febrero de  2009   concedió  el  amparo  al  derecho  del  debido  proceso  del  actor.  En  consecuencia,   ordenó  “decretar  la  nulidad  del  proceso  Radicado  2001-0547 a partir inclusive de la resolución de apertura de  instrucción,  emitida por la Fiscalía 16 Local de Bucaramanga bajo el radicado  58880   y   sentencia   emitida  por  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  Bucaramanga.  Ordenándose también dejar sin efectos la providencia del Juzgado  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga, donde se  revocó la suspensión condicional de la ejecución de la pena.”   

1.2.  El  Juzgado Séptimo Penal Municipal de  Bucaramanga  impugnó  la  decisión,  al  indicar  que (i) no se establecía de  forma  clara  ni  precisa  su  responsabilidad  sobre  los derechos tutelados al  actor;  (ii)  no  fueron  vinculados  a  la  demanda  de  tutela la Fiscalía 16  Delegada     ante     los     Juzgados    Penales    Municipales    –quien  adelantó  la etapa instructiva  del  proceso  que  falló  el  Juzgado  Primero  Penal Municipal, ni del Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad, que conoció de la  ejecución de dicha sentencia.   

En este sentido, adujo que el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  carecía  de competencia para conocer la acción de tutela  según  lo  dispuesto  en el Decreto 1382 de 2000, por cuanto el Juzgado Segundo  de  Ejecución  de  Penas  tiene  su  misma  categoría.  Igualmente, el Juzgado  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga presentó  su inconformidad con el fallo de tutela.   

1.3.  La Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bucaramanga, el 20 de abril de 2009, mediante  providencia,  decidió declarar nulidad de la decisión proferida por el Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito y ordenó que se efectuara el reparto de la demanda  de  tutela  al  Tribunal Superior de Bucaramanga para que adelantara de nuevo el  proceso  y  dictara el correspondiente fallo. Lo anterior, en cuanto estimó que  no  se  había integrado debidamente el contradictorio, dado que eran necesarias  las  intervenciones  de  la  Fiscalía  Dieciséis  Delegada  ante  los Juzgados  Penales  Municipales y el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas de Bucaramanga,  quienes  podían  tener  interés  legítimo  en  las  decisiones  que  pudieran  adoptarse.  En virtud de esta decisión, la Fiscalía General de la Nación y el  Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  de  Bucaramanga intervinieron en la  presente acción de la siguiente manera:   

2.  Respuesta  de  la Fiscalía General de la  Nación.   

El  4 de mayo de 2009, la Fiscal Coordinadora  de  la  Unidad  Delegada ante los Jueces Penales Municipales informó que contra  el actor se adelantaron varias actuaciones, a saber:   

La  primera de ellas la conoció la Fiscalía  Sexta  Delegada  ante los Jueces Penales Municipales de Bucaramanga de la Unidad  de  Patrimonio  Económico  por  el  delito  de  hurto  agravado,  cuya presunta  víctima  fue el señor Jesús Armando Ramírez Valbuena, por hechos ocurridos a  finales  del  año  1994,  quien  el  25  de julio de 1997 dictó resolución de  acusación.   

La segunda, ante la Fiscalía Dieciséis Local  de  Patrimonio  Económico  de  Bucaramanga, que adelantó investigación por el  delito  de  hurto  agravado en perjuicio de Jesús Armando Ramírez Valbuena por  hechos  ocurridos  en el año de 1994, quien dictó resolución de acusación el  13 de marzo de 2001.   

    

1. Respuesta  del  Juzgado  Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad de Bucaramanga.     

El  4  de  mayo  de  2009, el Juez Segundo de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga indicó que le había  correspondido  la  ejecución  de  la  condena  proferida contra el actor por el  Juzgado  Séptimo Penal Municipal de Bucaramanga el 12 de octubre de 2000 por el  delito  de  hurto  agravado,  cuya víctima fue Jesús Ramírez Valbuena. Expuso  que  el  13 de diciembre de 2004, declaró la extinción de la pena y ordenó el  correspondiente  archivo  del  expediente previa comunicación a las autoridades  que conocieron de la sentencia.   

Igualmente,   relató   que   también   le  correspondió  la  vigilancia de la ejecución de la condena proferida contra el  demandante  por  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal de Bucaramanga del 30 de  diciembre  de  2003,  de  20  meses  de prisión, como autor del delito de hurto  agravado  en perjuicio de Jesús Armando Ramírez Valbuena, sentencia en la cual  se  le concedió el subrogado de la condena de ejecución condicional, la que se  revocó  con  base  en  el  artículo 66 del Código Penal y ordenó su captura.   

Manifestó  que se legalizó su detención el  10  de  septiembre  de  2008.  No  obstante, el abogado del actor le indicó que  existía  vulneración  al  principio  del  non bis in  idem, razón por la cual dispuso su libertad inmediata  el  6  de  noviembre  de 2008 y “se ordenó el envío  del  expediente al Juzgado del Conocimiento para que se estudie la viabilidad de  dejar  sin  efecto por razones constitucionales la sentencia del 30 de diciembre  de  2003.  Así  mismo,  se  ordenó  comunicar a las autoridades que se enteró  (sic) de la sentencia de tal situación.”   

IV.   DECISIONES   JUDICIALES   OBJETO   DE  REVISIÓN.   

    

1. Sentencia de primera instancia.     

La  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bucaramanga, mediante sentencia del 8 de mayo  de 2009, denegó el amparo.   

Señaló  que  cuando  a  una  persona  se le  condena  dos  veces  por  los mismos hechos, dos eran los mecanismos que podían  ser  utilizados  para hacer frente a dicha situación. El primero, el recurso de  revisión,  de  naturaleza  principal  y preferente, por cuanto era el mecanismo  ordinario  establecido  en  la  ley;  el  segundo,  la  acción  de  tutela,  de  naturaleza subsidiaria.   

Por  tanto,  expuso  que el actor contaba con  otro  medio  de  defensa  judicial,  puesto  que  la acción de revisión era un  procedimiento  ordinario y ágil, que conforme a los artículos 223 y siguientes  de  la  Ley  600 de 2000, debe ser resuelta a más tardar dentro de los 85 días  siguientes al reparto de la demanda.   

Además,  estimó  que  la  existencia de dos  sentencias  condenatorias  no presentaba al accionante un perjuicio irremediable  que  ameritare el amparo transitoriamente, teniendo en cuenta las decisiones del  Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas de Bucaramanga, quien (i) dispuso la  libertad  inmediata  e  incondicional  al  actor,  al encontrar que “la   sentencia  era  inejecutable  por  el  vicio  que  se  viene  examinando”,  (ii)  declaró  extinguida la pena del  fallo proferido por el Juzgado Séptimo Penal Municipal.   

    

1. Impugnación.     

El actor impugnó la decisión, al alegar que  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga se encontraba  impedida  para  fallar  en  primera instancia el presente asunto porque conoció  previamente  de  la actuación, al declarar la nulidad de la sentencia proferida  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bucaramanga el 20 de abril de  2009,  lo  cual, a su juicio, atentaba contra el principio de imparcialidad y la  recta administración de justicia.   

    

1. Sentencia de segunda instancia.     

El  25 de junio de 2009, la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia confirmó la decisión adoptada por el  juez de primera instancia.   

En  respuesta  al  argumento  central  de  la  impugnación,  expuso que no existía infracción al principio de imparcialidad,  pues  “la determinación de la nulidad no corresponde  a  un  juicio sobre el objeto de debate subyacente en la demanda de tutela, sino  una  medida  para  garantizar  el  cumplimiento  de  ciertas  condiciones  en el  procedimiento  conforme  al  debido  proceso  que  debe  imperar  en  todas  las  actuaciones judiciales y administrativas”.   

Estimó  que  el  demandante contaba con otro  mecanismo  diferente  a  la  acción  de  tutela, tal y como lo es la acción de  revisión,  que  es un instrumento idóneo y eficaz para garantizar los derechos  consagrados  en  la  Constitución,  lo  cual  hacía  improcedente  el  amparo.   

Igualmente,  manifestó  que  el actor había  desatendido  el  principio de inmediatez, por cuanto (i) interpuso la acción un  año  después  de  que  se  enteró  de  la  segunda  condena,  que  según  se  desprendía  del  expediente había ocurrido al momento de su captura en el año  2008;    (ii)    no    señaló    ningún    motivo    que    justificara    su  inactividad.   

V. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS.  

    

1. Competencia.     

Esta  Sala  es  competente  para  conocer los  fallos  de  instancia materia de revisión, de conformidad con lo establecido en  los  artículos  86 y 241-9 de la Constitución Política y en los artículos 31  a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

    

1. Planteamiento del problema jurídico.     

De   acuerdo  con  la  situación  fáctica  planteada  y las decisiones adoptadas por los jueces de instancia, corresponde a  esta  Sala  dar  respuesta  a  dos  problemas  puntuales.  El  primero,  de tipo  procedimental,  está  relacionado  con  la  procedencia de la acción de tutela  cuando  se  interpone  contra  sentencias  judiciales.  Posteriormente,  y en la  eventualidad  de  que  la  respuesta  a  este  problema sea afirmativa, la Corte  deberá  establecer  si  dentro del proceso que se adelantó contra el actor por  el   Juzgado   Primero   Penal   Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Bucaramanga,  se  incurrió  en  violación  de  sus  derechos fundamentales por  desconocimiento    del    principio    non   bis   in  idem,  teniendo en cuenta que el accionante manifiesta  que  en  razón  de  los  mismos  hechos  había  sido  condenado por el Juzgado  Séptimo Penal Municipal de Bucaramanga.   

En  desarrollo  de  este  punto  habrá  de  referirse  en  primer  lugar  a  los requisitos generales y específicos para la  procedencia  excepcional  de la acción de tutela contra providencias judiciales  para así entrar a resolver el caso concreto.   

    

1. Los   criterios   generales   y  específicos  para  la  procedencia  excepcional   de   la   acción   de   tutela  contra  providencias  judiciales.  Reiteración de jurisprudencia.     

Esa  atribución  encontró  sustento  en los  artículos  11  y  40  del  Decreto  2591  de  1991,  normas que contemplaban la  posibilidad  de  interponer  acción  de  tutela  contra decisiones judiciales y  establecían  el  trámite  correspondiente.  No obstante, en Sentencia C-543 de  1992  esta  Corporación  declaró  inexequibles esas disposiciones, sin que con  ello   se   hubiese   establecido   o  atribuido  un  carácter  absoluto  a  la  intangibilidad  de  las  providencias  de  los  jueces,  pues, por el contrario,  “en esa misma providencia [se] advirtió que ciertos  actos  no  gozan de las cualidades para ser considerados providencias judiciales  y  que,  por  tanto,  frente  a  actuaciones  de  hecho la acción de tutela sí  procede     para     proteger     los     derechos     fundamentales”4. Al respecto señaló:   

“Ahora bien, de conformidad con el concepto  constitucional  de  autoridades públicas, no cabe duda de que los jueces tienen  esa  calidad en cuanto les corresponde la función  de administrar justicia  y  sus  resoluciones  son  obligatorias para los particulares y también para el  Estado.   En  esa  condición  no  están excluidos de la acción de tutela  respecto  de  actos  u omisiones que vulneren o amenacen derechos fundamentales,  lo  cual  no  significa que proceda dicha acción contra sus providencias.   Así,  por  ejemplo,  nada  obsta para que por la vía de la tutela se ordene al  juez  que  ha incurrido en dilación injustificada en la adopción de decisiones  a  su  cargo  que  proceda  a  resolver  o   que observe con diligencia los  términos   judiciales,   ni   riñe   con  los  preceptos  constitucionales  la  utilización  de esta figura ante actuaciones de hecho  imputables  al  funcionario por medio de las cuales se  desconozcan  o  amenacen  los  derechos  fundamentales,  ni  tampoco  cuando  la  decisión    pueda    causar    un    perjuicio    irremediable,    (…).  En  hipótesis como estas no puede  hablarse   de  atentado  alguno  contra   la  seguridad  jurídica  de  los  asociados,  sino  que  se  trata  de  hacer  realidad  los fines que persigue la  justicia”.   

Así  las  cosas,  atendiendo  a  la  fuerza  vinculante  de  los  fallos  de  constitucionalidad,  esta  Corte,  en  diversos  pronunciamientos  en  sede  de  tutela,  comenzó  a construir y desarrollar los  requisitos   y  condiciones  necesarios  para  atender,  a  través  del  amparo  constitucional,  una  eventual  vulneración de derechos fundamentales dentro de  un proceso judicial.   

3.2.   En   las  primeras  decisiones  esta  Corporación  enfatizó  que  la  viabilidad  de  la  acción  de  tutela contra  decisiones   judiciales   estaba   condicionada   a  la  configuración  de  una  vía  de hecho, definida como  el  acto  absolutamente  caprichoso  y  arbitrario,  producto  de la carencia de  fundamentación  legal, constitucionalmente relevante5.  Sin  embargo, a partir de lo  resuelto  en la Sentencia C-590 de 2005, “el concepto  de  vía  de hecho como requisito fundamental para acudir a la acción de tutela  contra  providencias  judiciales, fue incluido dentro de un concepto más amplio  de     requisitos     de     procedibilidad    especial    de    esta    acción  constitucional”6.    Así   las   cosas,   la  jurisprudencia  constitucional ha señalado unos criterios generales a partir de  los  cuales  el  amparo, se hace viable y unos defectos o criterios específicos  que  tienen  el  poder  de  justificar la procedencia de la acción de tutela en  estos   casos7.   

La  Sala Plena de la Corte Constitucional, en  Sentencia  SU-813 de 2007, siguiendo los parámetros consignados en la Sentencia  C-590 de 2005, resumió los requisitos generales así:   

“Las  causales  genéricas  de  procedibilidad se refieren a aquéllos requisitos que en general  se  exigen  para  la  procedencia de la acción de tutela, pero que referidas al  caso  específico de la tutela contra providencias judiciales adquieren un matiz  especial.  La  particularidad  se  deriva  del  hecho  de  que en estos casos la  acción  se  interpone  contra  una decisión judicial que es fruto de un debate  procesal  y  que  en  principio,  por  su  naturaleza  y origen, debe entenderse  ajustada a la Constitución. Tales causales son las siguientes:   

(i)  Se  requiere,  en  primer lugar, que la  cuestión  discutida  resulte  de evidente relevancia constitucional y que, como  en  cualquier  acción de tutela, esté acreditada la vulneración de un derecho  fundamental,  requisito  sine  qua  non  de esta acción de tutela que, en estos  casos,   exige   una   carga   especial   al  actor8;  (ii) que la persona afectada  haya  agotado  todos los medios ordinarios y extraordinarios de defensa judicial  a  su  alcance  y  haya  alegado, en sede judicial ordinaria, y siempre que ello  fuera  posible,  la  cuestión iusfundamental que alega en sede de tutela; (iii)  que  se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere  interpuesto  en  un  término  razonable  y proporcionado a partir del hecho que  originó  la  vulneración;  (vi)  en  el caso de irregularidades procesales, se  requiere  que  éstas  tengan un efecto decisivo en la decisión de fondo que se  impugna; y (v) que no se trate de sentencias de tutela”.   

Así  mismo,  la  Corte  ha  identificado  y  congregado  los  defectos  o  criterios  específicos  de  la  siguiente  forma:   

“i)   Defecto  sustantivo,  orgánico  o  procedimental:  La  acción  de  tutela  procede,  cuando puede probarse que una  decisión  judicial  desconoce  normas  de  rango  legal, ya sea por aplicación  indebida,  error  grave en su interpretación, desconocimiento de sentencias con  efectos   erga   omnes,   o   cuando  se  actúa  por  fuera  del  procedimiento  establecido9.   

ii)  Defecto fáctico: Cuando en el curso de  un  proceso  se omite la práctica o decreto de pruebas o estas no son valoradas  debidamente,   con  lo  cual  variaría  drásticamente  el  sentido  del  fallo  proferido10.   

iii) Error inducido o por consecuencia: En la  cual,  si  bien el defecto no es atribuible al funcionario judicial, este actuó  equivocadamente  como  consecuencia  de  la  actividad  inconstitucional  de  un  órgano  estatal generalmente vinculado a la estructura de la administración de  justicia11.   

iv)  Decisión  sin  motivación:  Cuando la  autoridad  judicial  profiere  su  decisión  sin  sustento  argumentativo o los  motivos  para  dictar  la  sentencia  no  son relevantes en el caso concreto, de  suerte  que  puede predicarse que la decisión no tiene fundamentos jurídicos o  fácticos12.   

v)   Desconocimiento  del  precedente:  En  aquellos  casos en los cuales la autoridad judicial se aparta de los precedentes  jurisprudenciales,  sin ofrecer un mínimo razonable de argumentación, de forma  tal   que   la   decisión   tomada   variaría,   si   hubiera  atendido  a  la  jurisprudencia.   

vi)    Vulneración    directa   de   la  Constitución:   Cuando  una  decisión  judicial desconoce el contenido de  los  derechos  fundamentales  de  alguna de las partes, realiza interpretaciones  inconstitucionales  o  no  utiliza  la  excepción  de inconstitucionalidad ante  vulneraciones  protuberantes  de la Carta, siempre y cuando haya sido presentada  solicitud       expresa       al       respecto13”14.   

Queda  así  claro que, cuando se cumplan las  causales  genéricas  y  se  configure  uno  de los defectos o fallas graves que  hagan  procedente  la  acción  de tutela contra una providencia judicial, se ha  presentado  una  “actuación  defectuosa”  del  juez,  la  cual  se  traduce  en  una  vulneración de los  derechos   fundamentales   que   debe  ser  reparada15.   

    

1. Improcedencia  de  la  acción  de  tutela  en  el asunto sometido a  revisión.     

4.1.  Conforme  se  ha expuesto, debe la Sala  resolver,  en  primer  lugar,  si  en el caso concreto se cumplen los requisitos  generales   que  hacen  procedente  la  acción  de  tutela,  dada  la  presunta  violación  al non in bis idem  en  el  trámite  del proceso penal que se surtió ante el Juzgado Primero Penal  Municipal  de  Bucaramanga,  que  terminó  con sentencia condenatoria contra el  actor, al parecer por los mismos hechos.   

4.2.  Para  dar  respuesta  a  lo anterior es  preciso   señalar   que   esta   Corporación   ha   subrayado  la  importancia  constitucional   que   comporta   la   acción   de  revisión,  como  mecanismo  extraordinario  de  defensa  de los derechos fundamentales, la cual se encuentra  prevista  en  el artículo 220 de la Ley 600 de 2000,16    en    los    siguientes  términos:   

“La  acción  de  revisión procede contra  sentencias ejecutoriadas, en los siguientes casos:   

1. Cuando se haya condenado o impuesto medida  de  seguridad  a  dos  o  más  personas  por  una misma conducta punible que no  hubiese  podido  ser  cometida  sino  por  una  o  por  un  número menos de las  sentenciadas.   

2.  Cuando  se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía  iniciarse  o  proseguirse por prescripción de la acción, por falta de querella  o  petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción  de la acción penal.   

3.   Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad.   

4. Cuando con posterioridad a la sentencia se  demuestre,  mediante  decisión  en  firme, que el fallo fue determinado por una  conducta típica del juez o de un tercero.   

5.  Cuando  se  demuestre,  en  sentencia en  firme,  que  el  fallo objeto de pedimento de revisión se fundamentó en prueba  falsa.”   

6. Cuando mediante pronunciamiento judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente el criterio jurídico que sirvió para  sustentar          la          sentencia         condenatoria.…”.17   

La  Corte  Constitucional  ha indicado que la  acción    de    revisión,   que   no   tiene   límite   de   tiempo   en   su  presentación,18  constituye  un  mecanismo con el cual pueden impugnarse sentencias  condenatorias  que han hecho transito a cosa juzgada,19         “a  la  que  bien  puede  acudir  el  procesado  que no comparezca  personalmente  al  proceso  por  desconocimiento o por que se oculte, a pesar de  que   el  Estado  haya  cumplido  diligentemente  su  deber  de  comunicarle  la  existencia  del  proceso, e incluso aunque el procesado ausente haya contado con  una  adecuada  defensa  técnica,  de  la  misma  manera  que  puede  hacerlo el  sindicado    que    haya   estado   presente   durante   todo   el   curso   del  proceso.”20   

En sentencia C-871 de 2003 esta Corte recordó  que la acción de revisión:   

“permite  en casos excepcionales dejar sin  valor   una   sentencia   ejecutoriada   en  aquellos  casos  en  que  hechos  o  circunstancias  posteriores  a  la  decisión  judicial  revelan  que  ésta  es  injusta.  En este sentido puede afirmarse que la revisión se opone al principio  ´res   iudicata   pro  veritate  habertur´  para  evitar  que  prevalezca  una  injusticia,  pues  busca  aniquilar  los  efectos  de  la  cosa  juzgada  de una  sentencia  injusta  y  reabrir  un  proceso  ya  fenecido.  Su  fin  último es,  entonces,  buscar  el imperio de la justicia  y verdad material, como fines  esenciales  del  Estado…Teniendo  en  cuenta  que la revisión está llamada a  modificar   providencias   amparadas  por  la  cosa  juzgada,  es  un  mecanismo  extraordinario  que  sólo procede por las causales taxativamente señaladas por  la  ley.  Es  por ello que la jurisprudencia ha dicho que las causales previstas  para  su  procedencia  deben  ser interpretadas en forma restrictiva21”.   

De  igual  forma,  la  acción  de  revisión  constituye  un  mecanismo  al  cual  puede acudir el procesado que no comparezca  personalmente  al  proceso,  por  desconocimiento  o  porque  se oculte, como lo  indicó  esta  Corte  en  la  Sentencia C-488 de 1996, oportunidad en la cual se  distinguió  entre  los  derechos  que le asiste al sindicado que se oculta y el  que  no  se  entera  de  la  existencia  del proceso.22   

4.3.  En  todo  caso, la determinación de la  procedencia  excepcional  de  la  acción  de tutela ante la existencia de otros  mecanismos  de  defensa  judicial  exige  del juez un análisis de la situación  particular  del  actor  con  el  fin  de  determinar si éstos son idóneos para  proteger  sus  derechos fundamentales o si se está frente a la ocurrencia de un  perjuicio  irremediable,  casos  en los cuales el conflicto planteado trasciende  el   nivel   puramente   legal  para  convertirse  en  un  asunto  de  carácter  iusfundamental23.    

En este contexto, la Corte ha explicado que la  evaluación  de  la  procedencia  no  debe  reducirse  a  un  simple  escrutinio  procesal,  por cuanto deben ser sopesadas las particulares circunstancias en las  que  se  encuentra  quien  reclama  la  protección  constitucional.24   

De  esta forma, esta Corporación, en algunos  casos,  ha reconocido que la acción de revisión se constituye como un medio de  defensa   judicial  idóneo  y  eficaz  para  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  siempre  que  se  esté bajo alguna de las causales taxativamente  contempladas  en  el Código de Procedimiento Penal, precisando, además, que la  procedencia  de  la  acción de tutela no depende de la prosperidad de la causal  que              se              invoque.25  Al  respecto,  ha indicado:   

“Así las cosas, en principio, el ciudadano  debe  esperar  a  que  la  autoridad  judicial  competente se pronuncie de fondo  acerca  de  la  procedencia o no de la causal de revisión invocada, por cuanto,  se  insiste,  existe  una  sentencia penal en firme en su contra, y por ende, la  restricción  al  ejercicio de su libertad personal se encuentra amparada en una  decisión judicial”.   

En  igual sentido, la sentencia T-226 de 2007  señaló:   

“La  Corte  no  puede,  al  decidir  que existe otro medio alternativo, que debe resolverse ante  otro  Juez,  examinar  si  prosperaría o no la pretensión de quien instaura la  tutela,  porque se trataría del estudio del fondo de lo alegado, lo cual escapa  a  la  competencia  de  la  Corte Constitucional. Por tanto, existiendo un medio  procesal  eficaz  e  idóneo, alternativo, como es la acción de revisión, dado  el  carácter  subsidiario  de  la  acción  de  tutela,  esta  Corte declarará  improcedente        la        tutela       instaurada       (…)”.   

4.4.  En  relación  a  la  procedencia de la  acción  de  tutela  por  la  violación del non bis in  idem,  ha indicado que este derecho tiene carácter de  fundamental   el  cual  encuentra  su  fundamento  en  el  artículo  29  de  la  Constitución    Política    que    dispone   lo   siguiente:   “Quien  sea  sindicado  tiene  el  derecho (…) a no ser juzgado dos  veces      por      el      mismo      hecho.”26   

Al  respecto, en Sentencia T-512 de 1999, se  estimó  que  pese  a encontrar acreditada la vulneración del derecho al debido  proceso  por  desconocimiento del principio del non bis  in  idem,  no accedió a conceder la tutela, en cuanto  la  demandante  había  promovido la acción de revisión al mismo tiempo que el  recurso de amparo. Sobre el particular, expuso:   

“No  obstante  admitirse  que la revisión  mencionada  no  es,  en  principio,  un  medio  alternativo  de defensa judicial  idóneo  y  eficaz,  la  situación  difiere  cuando  el  afectado en su derecho  fundamental  acude  a la acción de revisión, pues en tal evento necesariamente  la  tutela  deviene  de  modo  concreto en residual o subsidiaria, es decir, que  sólo  sería  procedente  en  el  evento  en  que  resultare fallida aquélla y  persistiera    la    violación    del    derecho    fundamental,   pues  como  reiteradamente lo ha expresado la Corte la tutela sólo  es  procedente  a  falta de otro mecanismo de defensa judicial y no es en manera  alguna  una  vía judicial de la cual se pueda hacer uso paralelamente con otras  acciones  o  recursos  judiciales,  salvo  que  se  la  utilice  como  mecanismo  transitorio  para evitar un perjuicio irremediable. Como la demandante acudió a  la  acción  de  revisión  es  evidente que no procede la tutela como mecanismo  definitivo.   Tampoco   procede   como   mecanismo   transitorio,  porque  está  establecido  en  los autos que la demandante inicialmente venía disfrutando del  beneficio  administrativo  de  la  franquicia  preparatoria y que desde el 16 de  junio  del  año  en  curso recobró su libertad, lo cual descarta la existencia  presente  de  un perjuicio irremediable.” (Negrillas ajenas al texto original).   

En  cambio,  en  Sentencia T-436 de 2008, la  Sala  Sexta  de  Revisión  encontró  que  si  bien  existía la posibilidad de  instaurar  la  acción de revisión, tal medio no resultaba eficaz para proteger  la  libertad  del  actor,  pues  “el  subordinar  la  libertad  a  una  nueva  acción  de  revisión,  constituye  un medio demasiado  gravoso  para  el  accionante  que le impide gozar inmediatamente de ese derecho  fundamental.”   

Para  tal efecto, deberá resolverse si en el  caso  concreto  se  cumplen  los  requisitos  generales  que hacen procedente la  acción  de  tutela,  dada  la presunta vulneración al derecho del non in bis idem.   

4.5.  Descendiendo en el análisis relativo a  la  procedencia  de  la  acción  en  el  caso  concreto,  la Sala debe entrar a  determinar  si  la  acción  de  revisión constituye un medio idóneo al que el  actor     puede     acudir    para    la    protección    de    sus    derechos  fundamentales.   

4.5.1. Por un lado, el Juzgado Séptimo Penal  Municipal  de Bucaramanga dictó sentencia condenatoria contra el actor el 12 de  octubre  de  2000,  al  hallarlo  penalmente  responsable  del  delito  de hurto  agravado  cuya  víctima fue el señor Jesús Armando Ramírez Valbuena, proceso  cuya  etapa  de instrucción se llevó a cabo por la Fiscalía Sexta Local de la  misma  ciudad.  La  vigilancia de esta sanción correspondió al Juzgado Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Bucaramanga, quien mediante  auto   del   13   de   diciembre   de   2004   declaró   la  extinción  de  la  condena.   

4.5.2.  Por  otra  parte,  el Juzgado Primero  Penal  Municipal de Bucaramanga, mediante sentencia del 30 de diciembre de 2003,  declaró  al  demandante  como  autor  responsable del delito de hurto agravado,  cuya  víctima  fue  el  señor  Jesús  Armando  Ramírez Valbuena; además, le  concedió la suspensión de la ejecución condicional de la pena.   

El  Juzgado  Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Bucaramanga, autoridad que también conoció sobre la  vigilancia   de   esta   segunda   condena,   revocó  el  subrogado  debido  al  incumplimiento  del  artículo 66 del Código Penal; en consecuencia, ordenó la  captura  del  actor,  la  cual  se  legalizó  el  10  de septiembre de 2008. No  obstante,  ante los alegatos del accionante sobre la vulneración del derecho al  non  in  bis idem, el juzgado  de   ejecución   dispuso   su   libertad   inmediata   el  6  de  noviembre  de  2008.   

El  demandante estima vulnerados sus derechos  fundamentales,  al  considerar que fue condenado dos veces por los mismos hechos  y  solicita  la  nulidad de las actuaciones surtidas en el segundo proceso penal  en mención.   

4.6.  Tanto  la  Sala  de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de   Bucaramanga  –juez   de  primera  instancia  en  el  presente  asunto-,  como  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de  Justicia  –juez de segunda  instancia-,  estimaron que la acción de revisión constituía un medio judicial  idóneo    al    que    el    actor    podía    acudir   para   solucionar   la  controversia.   

En  este  sentido, es preciso tener en cuenta  que  el  ordenamiento  jurídico ha previsto que la acción de revisión permite  dejar  sin  efectos  la  sentencia  condenatoria  cuando  el  juzgador  no  tuvo  conocimiento  de  ciertos  hechos  que  demuestran  que la decisión es injusta.   

En  consecuencia,  la  Sala  considera  en el  presente  asunto  la acción de tutela no es el escenario propicio para ventilar  dichas  circunstancias  por  cuanto  para  ello  el  legislador ha previsto como  escenario  natural  el proceso de revisión, conforme al trámite impuesto en el  Código  de  Procedimiento  Penal,  donde podrá oírse a las partes, ejercer el  derecho  de  contradicción,  requerir  el  proceso objeto de revisión, abrir a  pruebas,  decretar  y  practicar  las solicitadas, presentar los alegatos y así  poder  adoptar  la  decisión  final que corresponda.27   

4.8. Ahora bien, entra la Sala a determinar si  en  el  caso  concreto  se está ante la presencia de un perjuicio irremediable,  valorando  los  presupuestos  establecidos  por la doctrina constitucional   para  su  configuración  como  la  inminencia,  la  urgencia,  la gravedad y la  impostergabilidad de la acción.   

Obsérvese  que  el  actor  ni siquiera está  privado  de la libertad como consecuencia de los procesos penales que llevaron a  cabo   las   autoridades   judiciales  accionadas;  28  no  obstante,  la  Sala  no  desconoce  que  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, juez  de  segunda  instancia  en el presente asunto, pudo establecer que el accionante  se  encuentra  privado  de  la  libertad por disposición del Juzgado Tercero de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Bucaramanga. (Ver folio 48 del  cuarto cuaderno).   

En relación con la sentencia proferida el 12  de  octubre  de  2000 por el Juzgado Séptimo Penal Municipal de Bucaramanga, el  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas resolvió:   

“PRIMERO:  DECLARAR  la EXTINCIÓN DE  LA  CONDENA  impuesta  a JORGE WILLIAM GRANADOS NICAN, quien fuera condenado por  el  Juzgado  Séptimo  Penal  Municipal  de  Bucaramanga, en sentencia del 12 de  octubre  del  año 2000, a la pena principal de VEINTIUN (21) MESES DE PRISIÓN,  igualmente  a  la  pena  accesoria  de  INTERDICCIÓN  DE  DERECHOS  Y FUNCIONES  PÚBLICAS,  por  un  periodo igual a la pena principal, como autor del delito de  HURTO AGRAVADO.   

SEGUNDO: LEVANTAR cualquier compromiso que el  favorecido   haya   adquirido  con  la  justicia  en  lo  relacionado  con  este  asunto.   

(…)  

CUARTO: COMUNÍQUESE la decisión una vez en  firme a las autoridades que ordena el art. 485 del C.P.P.   

QUINTO:  ENVÍESE  el  diligenciamiento  al  juzgado  de  origen,  para  que  se  proceda  a su archivo definitivo al haberse  ejecutado  la totalidad de la condena.” (Folios 122 y  123 del cuaderno principal).   

De la segunda sentencia condenatoria, conoció  el  Juzgado Primero Penal Municipal de Bucaramanga, quien concedió el subrogado  de  la  ejecución  condicional, pero que fue revocada, razón por la cual el 10  de  septiembre  de 2008, se legalizó la detención del demandante. No obstante,  el  Juzgado  Segundo  de Ejecución de Penas, el 6 de noviembre de 2008, ordenó  la  libertad del actor, por la presunta vulneración al derecho del non  in  bis  idem. (Folios 124 al 127 del  cuaderno principal).   

Así  las cosas, evaluando las circunstancias  expuestas,  la  Sala  no  aprecia que se encuentre acreditada la concurrencia de  los  requisitos  necesarios  para  indicar  que se está ante la presencia de un  perjuicio   irremediable   que  hiciere  procedente  el  amparo  como  mecanismo  transitorio.   

4.8.  Por  lo  anterior,  dado  que  el actor  dispone  de  otro  mecanismo  de  defensa  judicial  y  ante  la  ausencia de un  perjuicio  irremediable,  ha  de  declararse  la  improcedencia  de  la presente  acción  de  tutela.  Por  consiguiente,  se  confirmará  el  fallo  de  tutela  proferido por el juez de segunda instancia.   

No  obstante,  debe advertirse que si una vez  agotados  de  manera  diligente los medios de defensa judiciales que ha previsto  el  ordenamiento  jurídico el actor considera que si persisten la violación de  sus  derechos fundamentales, puede presentar nuevamente la acción de tutela sin  que  por  ello se incurra en temeridad, dado el estado de indefensión en que se  encontraría   ante  la  nueva  decisión  adoptada.29   

VI.  DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Novena de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

Primero.-  CONFIRMAR   el  fallo  proferido  por  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia el día 25 de junio de 2009.   

Segundo.-     LÍBRESE     por  Secretaría,  la  comunicación prevista en el artículo 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado ponente  

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

JUAN CARLOS HENAO PERÉZ  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1  No  obstante,  puede  corroborarse  que  el  accionante  fue condenado a 20 meses de  prisión,  según  lo que se indica en la sentencia proferida el 30 de diciembre  de 2003.   

2  “Artículo  25.  Protección  Judicial.  ║ 1. Toda  persona  tiene  derecho  a  un  recurso  sencillo  y  rápido o a cualquier otro  recurso  efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra  actos  que  violen  sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución,  la  ley  o  la  presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por  personas  que  actúen  en  ejercicio  de  sus funciones oficiales. ║   2.   Los   Estados   Partes   se  comprometen:  a)  a  garantizar  que  la  autoridad  competente  prevista por el  sistema  legal  del  Estado  decidirá  sobre  los  derechos de toda persona que  interponga  tal recurso; b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial,  y  c)  a  garantizar  el  cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda  decisión   en   que   se   haya   estimado  procedente  el  recurso”.   

3 Ver  sentencias T-1240 de 2008 y T-202 de 2009, entre muchas otras.   

4  Sentencia T-202 de 2009.   

5   Ver  sentencias  T-008  de  1998,  T-079  de  1993  t T-231 de 1994 entre muchas  otras.   

6   Ver sentencia T-417 de 2008.   

7     Ver   sentencia   T-202   de  2009.   

8 “El  presupuesto  básico  para  la  procedencia  del  amparo es la vulneración o la  amenaza  de  vulneración  a  un  derecho  fundamental  y  en  ese sentido puede  anotarse  que  las  causales  genéricas  de  procedibilidad de la tutela contra  decisiones   judiciales   deben  estar  inescindiblemente  relacionadas  con  la  vulneración  de  derechos  fundamentales,  lo  que  implica  que para lograr el  amparo  constitucional,  no  basta  acreditar  la  concurrencia  de  una  de las  vulneraciones  genéricas  señaladas  –que  bien  podrían  ser  subsanadas  a través de los mecanismos y  recursos  ordinarios-es  necesario  también,  que tal defecto en la providencia  vulnere  derechos  fundamentales  (Art. 86 C.P.)” Sentencia C-701 de 2004. Ver  también   Sentencia   T-381   de   2004,   reiterada   en  Sentencia  T-590  de  2006.   

9 Sobre  defecto  sustantivo  pueden  consultarse las sentencias T-784 de 2000, T-1334 de  2001,  SU.159  de  2002,  T-405  de 2002, T-408 de 2002, T-546 de 2002, T-868 de  2002,   T-901   de  2002,  entre  otras  (cita  original  de  la  jurisprudencia  trascrita).   

10   Sobre  defecto  fáctico, pueden consultarse las siguientes  sentencias:  T-260  de  1999, T-488 de 1999, T-814 de 1999, T-408 de 2002, T-550  de    2002,    T-054    de    2003   (cita   original   de   la   jurisprudencia  trascrita).   

11   Al  respecto, las sentencias SU-014 de 2001, T-407 de 2001,  T-759  de  2001,  T-1180  de  2001, T-349 de 2002, T-852 de 2002,  T-705 de  2002 (cita original de la jurisprudencia trascrita).   

12    Sobre   defecto   sustantivo,   pueden   consultarse   las  sentencias:  T-260 de 1999, T-814 de 1999, T-784 de 2000, T-1334 de 2001, SU.159  de  2002,  T-405  de 2002, T-408 de 2002, T-546 de 2002, T-868 de 2002, T-901 de  2002.   

13  Sentencias T-522 de 2001 y T-462 de 2003.   

14 Ver  sentencias T-939 de 2005 y T-1240 de 2008, entre otras.   

15 Ver  sentencia T-769 de 2008, entre otras.   

16 La  Ley  906  de 2004, “Por la cual se expide el Código  de  Procedimiento  Penal”, contempla en el artículo  220,  la  procedencia  de  la  acción  de  revisión.  Sin  embargo,  según el  artículo  533  de  dicha  ley  “regirá  para  los  delitos  cometidos  con posterioridad al 1 de enero del año 2005”.   

17 La  Corte  Constitucional  ha indicado, conforme a la disposición penal reseñada a  la  causal  consistente  (numeral 3), que procede la acción de revisión cuando  después  de  la  sentencia condenatoria aparecen hechos nuevos o surjan pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates  que  establezcan  la  inocencia del  condenado  y  ha  acogido  el  alcance  que respecto de la misma ha dado la Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia: “Así, la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema, en jurisprudencia reiterada, ha explicado el  sentido    de    esa    causal    en   los   siguientes   términos:´El  hecho  nuevo  (….) es aquel acaecimiento fáctico vinculado  al  delito que fue objeto de la investigación procesal, pero que no se conoció  en  ninguna  de  las etapas de la actuación judicial de manera que no puede ser  controvertido;  no  se  trata,  pues,  de  algo que haya ocurrido después de la  sentencia,  pero  ni  siquiera  con posterioridad al delito que se le imputó al  procesado  y  por  el  cual  se  le  condenó, sino de  suceso  ligado  al hecho punible materia de investigación del que, sin embargo,  no  tuvo  conocimiento  el  juzgador  en  el  desarrollo del itinerario procesal  porque   no   penetró  al  expediente.  17  (Negrillas fuera de texto original).  Corte   Suprema   de   Justicia.   Sala   de   Casación   Penal.   Proceso    No.    10186,   sentencia   del   11   de   1996,  que  reitera  la  sentencia  de  esa  misma  Sala del 1° de  diciembre  de  1983. En el mismo sentido ver también, entre otras providencias,  el   Auto   del  9  de  mayo  de  1997.  Rad.  12575.   

18  C-998 de 2004.   

19  C-998 de 2004.   

20  C-488   de  1996.  Además,  en  esta  decisión  la  Corte  alude  “En  el  caso  del  procesado ausente, debe distinguirse entre el  procesado  que se oculta y el sindicado que no tiene oportunidad de enterarse de  la  existencia  del  proceso,  para  efectos  de determinar los derechos que les  asiste.”   

21  Sentencia  C-680 de 1996. Fundamento 4.2   

22  “En   el   caso   del   procesado   ausente,  debe  distinguirse  entre  el  procesado  que  se  oculta  y el sindicado que no tiene  oportunidad  de  enterarse  de  la  existencia  del  proceso,  para  efectos  de  determinar  los  derechos  que  les  asiste.  Así, cuando la persona se oculta,  está  renunciando  al  ejercicio personal de su defensa y delegándola en forma  plena  en  el  defensor  libremente  designado  por él o en el que le nombre el  despacho  judicial  del  conocimiento.  No  obstante,  conserva  la  facultad de  hacerse  presente  en el proceso en cualquier momento e intervenir personalmente  en  todas  las  actuaciones  a  que  haya lugar de acuerdo con la etapa procesal  respectiva;   pero  no  puede  pretender  que  se  repitan  las  actuaciones  ya  cumplidas,  aunque sí solicitar la declaración de nulidad por falta de defensa  técnica.   

“Situación  diferente se presenta cuando  el  procesado  no  se  oculta,  y  no  comparece  debido  a  que las autoridades  competentes  no  han  actuado  en  forma diligente para informar al sindicado la  existencia  del  proceso,  pues  frente a este hecho, el procesado cuenta con la  posibilidad  de  solicitar, en cualquier momento, la nulidad de lo actuado y, si  ya  se ha proferido sentencia definitiva ejecutoriada, puede acudir a la acción  de   tutela22,  siempre  y  cuando  las  acciones  y recursos legales no sean eficaces para restablecerle el  derecho fundamental que se le ha vulnerado”.   

23  Sentencia   T-489  de  1999.   Sobre  el  particular,  véase  también  la  sentencia T-326 de 2007.   

24  Obsérvese  que  el  numeral  1°  del  artículo  6° del Decreto 2591 de 1991,  dispone   que   “la  existencia  de  dichos  medios  [de defensa judicial] será  apreciada  en  concreto,  en cuanto a su eficacia, atendiendo las circunstancias  en que se encuentre el solicitante”.   

25  Cfr.  Sentencias  SU-913 de 2001, T-1320 de 2001, T-659 de 2005, T-1292 de 2005,  T-196 de 2006, T-212 de 2006, T-644 de 2006 y T-226 de 2007.   

26  Cfr.  Sentencia  C-870  de 2002. igualmente este derecho se encuentra consagrado  en  Convenciones de Derechos Humanos que ha ratificado Colombia. Por ejemplo, el  artículo  14  del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconoce  el  derecho de toda persona que haya sido condenada o absuelta por una sentencia  en  firme,  a  que  no sea sometida a un nuevo proceso. Adicionalmente, el mismo  artículo  de  este Pacto prohíbe que una misma persona sea procesada dos veces  por  el  mismo  delito.  De  otro  lado  se  encuentra  el  artículo  8° de la  Convención  Americana  de Derechos Humanos, que limita este derecho simplemente  a  las  personas  que  hayan sido absueltas, pero siempre y cuando haya sido por  “los mismos hechos”.   

27  Cfr. T- 442 de 2007 y T-786 de 2007.   

28 Es  importante  advertir  que  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  juez  de segunda instancia en el presente asunto, pudo establecer que  el  accionante  se encuentra privado de la libertad por disposición del Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Bucaramanga. (Ver  folio 48 del cuarto cuaderno).   

29  Esta  posición  fue  acogida  por  la  Corte  en la sentencia C-590 de 2005, al  indicar   que   la  acción  de  tutela  solamente  puede  operar:  “cuando  todos  los  mecanismos  anteriores han fallado y siempre  que  la  persona  hubiere  acudido  a  ellos  de  manera diligente. …Se trata,  simplemente,   de   una   revisión   extraordinaria   y   excepcional   de   la  constitucionalidad  de las decisiones judiciales cuando la persona presuntamente  afectada  ha  agotado  todos  los  recursos  a su alcance y se encuentra, por lo  tanto,   en  condiciones  de  indefensión”.  Igual  sentido  fue  expuesto  en  la  sentencia  T-1232  de  2003,  al manifestar que:  “Cuando  se  ha utilizado las instancias ordinarias  de  defensa,  con  las  acciones y recursos previstos en ella para la defensa de  los  derechos  fundamentales y persiste la amenaza o violación contra ellos, la  acción  de  amparo constitucional se constituye en el único y eficaz mecanismo  de  protección  de tales derechos. Pues, el agotamiento de las vías ordinarias  de  defensa  comporta  la  no  existencia de otros medios de protección, lo que  habilita la utilización de la acción de tutela…”.     

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