C-429-09

Sentencias 2009

    Sentencia C-429-09  

Referencia: expediente D-7563  

Demandante:    Lina    María    Zuluaga  Mendoza.   

Demanda  de  inconstitucionalidad  contra  el  artículo 139 de la Ley 1151 de 2007.   

Magistrada Ponente:  

Dra.          María Victoria Calle Correa   

Bogotá,  D.C., primero (01) de Julio de dos  mil nueve (2009)   

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en  cumplimiento  de  sus atribuciones constitucionales y de los requisitos y de los  trámites  establecidos  en  el Decreto 2067 de 1991, ha proferido la siguiente,   

SENTENCIA   

I. ANTECEDENTES  

En  ejercicio  de  la  acción  pública  de  inconstitucionalidad  consagrada  en  los  artículos  40-6, 241-4 y 242-1 de la  Constitución  Política,  la  ciudadana Lina María Zuluaga Mendoza demandó el  artículo  139 de la Ley 1151 de 2007, “Por   la   cual   se   expide   el   Plan  Nacional  de  Desarrollo  2006-2010”,  considerando  que  la  norma  acusada  viola los artículos 1, 29, 58, 113 en conexidad con el  116,  150  numeral  10,  y  158  en  conexidad  con  el  339 de la Constitución  Política.   

Mediante Auto del cinco (05) de diciembre de  dos  mil  ocho  (2008),  el  Magistrado  sustanciador,  Dr.  Manuel José Cepeda  Espinosa,  admitió  la demanda referida. Por consiguiente, ordenó comunicar su  iniciación  al  señor  Presidente de la República, al Presidente del Congreso  de  la  República  y  al Ministro del Interior y de Justicia, de acuerdo con lo  dispuesto  en  el  artículo  11  del  Decreto  2067  de 2001. Asimismo, ordenó  comunicarlo  a  la  Academia Colombiana de Jurisprudencia, de conformidad con lo  dispuesto  en  el artículo 13 del Decreto 2067 de 1991. Además, ordenó correr  traslado  al  señor  Procurador  General de la Nación, dando cumplimiento a lo  prescripto  por  el  artículo 7 del referido decreto. Finalmente, ordenó fijar  en  lista  las  normas  acusadas  para  efectos  de  la intervención ciudadana,  cumpliendo   lo   establecido   en   el   artículo   7   del  Decreto  2067  de  1991.   

Cumplidos  los  trámites constitucionales y  legales,  propios de los procesos de constitucionalidad, la Corte Constitucional  procede a decidir acerca de la demanda en referencia.   

II. NORMAS DEMANDADAS  

A continuación se transcribe el texto de la  norma acusada,   

Ley 1151 de 2007  

por  la  cual se expide el Plan Nacional de  Desarrollo 2006-2010   

                                            […]   

Capítulo V  

Disposiciones finales  

Artículo      139.     Habilitación  de predios. Para el caso de  aquellos  inmuebles,  poseídos  u ocupados por entidades públicas, en donde el  titular  del derecho de Dominio sea la Nación, el Gobierno Nacional o cualquier  otra  denominación  que  haga  referencia al Estado Colombiano y que no permita  identificar  la  entidad  pública  titular  del derecho de dominio, el Gobierno  Nacional,  mediante  decreto,  establecerá  el procedimiento para formalizar la  respectiva   propiedad   en   favor   de   la   entidad   pública  poseedora  u  ocupante.   

   

En  el  caso  en que no exista posesión y/u  ocupación,  la Comisión Intersectorial de Gestión de Activos Fijos Públicos,  o  quien  haga  sus  veces,  realizará  el estudio de títulos correspondiente.  Cuando  se  determine  que  el bien objeto de estudio es de los enunciados en el  inciso  anterior,  el  Gobierno  Nacional,  mediante  decreto,  establecerá  el  procedimiento para formalizar la respectiva propiedad.   

III. LA DEMANDA  

A juicio de la ciudadana Lina María Zuluaga  Mendoza,  el artículo 139 de la Ley 1151 de 2007 debe ser declarado inexequible  por  la  Corte  Constitucional,  porque viola los artículos 1°, 29, 58, 113 en  conexidad  con el 116, 150 numeral 10, y 158 en conexidad con el 339 de la de la  Constitución Política.   

1. Los seis cargos de la demanda parten de un  supuesto,  considerar  que la norma acusada implica una determinada proposición  jurídica implícita. Dice la demanda al respecto,   

“Cuando  el  artículo  139  de  la  Ley 1151 de 2007, faculta a las entidades públicas para  formalizar  su  propiedad  sobre  bienes  inmuebles  y fiscales, en realidad les  otorga  el  privilegio  de  sustraerse del ámbito judicial para determinar, sin  ningún    límite    el    respectivo    derecho   de   dominio.   […]”   

2.  Con  base en la anterior interpretación  del   artículo  139  del  Plan  de  Desarrollo  2006  –   2010  (Ley  1151  de  2007),  la  demandante  presenta  cada  uno de los  cargos.   

2.1.  En  primer lugar, plantea una supuesta  violación  del  preámbulo  y  del  artículo 1° de la Carta. Considera que el  artículo  139  de  la  Ley  1151  de  2007, al sustraer del ámbito judicial la  determinación  del  derecho  de  dominio  del  Estado  sobre ciertos bienes, le  confiere  un  privilegio  del  que  carecen  los  particulares,  a  quienes  les  corresponde  iniciar  un  proceso de declaratoria de pertenencia, de conformidad  con  las  normas  del  procedimiento  civil.  A su juicio, se trata de una   facultad  de carácter judicial, extraña a la función ordinariamente ejecutiva  de  la  Administración  pública,  que implica, por tanto, una grave violación  del  principio  de  separación  de poderes. De ese modo, sostiene, “[a]l  sustraer  de  la  órbita  judicial  la  declaración  del  dominio  de  los  bienes  respecto de los cuales el Estado se pretende dueño se  exponen  a  la arbitrariedad de la Administración los derechos de propiedad que  los particulares pueden alegar”.   

2.3.  En  tercer lugar, la accionante indica  que   la   consecuencia   jurídica  que   implica  el  artículo  139  del  Plan     de     Desarrollo    2006    –  2010 (Ley  1151  de  2007),  viola  el derecho de propiedad y la garantía constitucional a  los  derechos adquiridos (art. 58, CP). Alega que la norma demandada podría dar  lugar  a expropiaciones subrepticias. Por ejemplo, en un proceso de declaratoria  de  pertenencia, de una persona que pretenda adquirir un bien por prescripción.  Como  se  sabe  –dice  la  demandante-   “el  objetivo  de  este  proceso  es  demostrar  los  elementos  configuradores  de  la  adquisición  del  derecho de  dominio   mediante   prescripción   adquisitiva,  probando,  para  tal  efecto,  ocupación  permanente,  ininterrumpida  y pacífica de un determinado inmueble,  así  como  el ánimo de señor y dueño. Dentro de este proceso, el propietario  inscrito,  en  ejercicio  de  su  derecho de defensa, podrá  presentar las  excepciones  y  demás recursos que sustentan su calidad de dueño. Dado que los  bienes  fiscales no se pueden adquirir por este medio, la entidad deberá probar  su  dominio  para  que proceda el rechazo de las pretensiones del particular por  imprescriptibilidad.  Ante  la  ausencia de esta prueba, se deberá demostrar la  posesión   pacífica   y  no  interrumpida  por  el  tiempo  que  determine  la  ley”.  En  cambio, al sustraer la determinación del  derecho  de  dominio sobre un bien del Estado, del ámbito judicial, elimina las  posibilidades de defensa de una persona con mejor derecho.   

2.4.  En  cuarto lugar, la ciudadana señala  que  el  artículo 139 acusado viola los requisitos constitucionales para que el  Congreso  pueda  conceder  facultades  jurisdiccionales al Gobierno (arts. 113 y  116,  CP).  En su concepto, la Constitución faculta al Legislador para conferir  determinadas  funciones  jurisdiccionales a las autoridades administrativas. Sin  embargo,  entiende  que la jurisprudencia (sentencia C-1071 de 2002) especificó  que  sólo  es válido cuando se concede para decidir asuntos delimitados por la  propia  ley,  y  a  entidades  que  tengan  los  atributos  de  imparcialidad  e  independencia.   Si  eso es así, dice la demandante, la norma demandada es  inconstitucional,  porque  “transfiere  la función  jurisdiccional   de   forma   indeterminada   a   toda   entidad  pública,  sea  ocupante/poseedora   o   no;  y  por  otra,  porque  el  hecho  de  que  entidad  administrativa  esté facultada para tomar una decisión en virtud de la cual se  aumenta  su  propio  patrimonio,  pone  en  tela  de  juicio  su independencia e  imparcialidad”.   

2.5.  La demandante expone, en quinto lugar,  una  supuesta  violación  del  artículo  150,  numeral  10 de la Constitución  Política,  norma  que  establece  los  requisitos  constitucionales para que el  Congreso  conceda  facultades  extraordinarias al Presidente de la República. A  su  juicio,  la  norma demandada consagra una potestad, en cabeza del Estado, de  afectar  el  derecho  constitucional  a  la  propiedad  privada. Así las cosas,  debió  haber  diseñado  un procedimiento para no quebrantar los postulados del  estado   de   Derecho  o,  cuando  menos,  debió  haberle  otorgado  facultades  extraordinarias  al  Presidente  de  la  República para establecerlo. Con todo,  aduce  la  demandante,  “[s]i  la  norma  demandada  permite  expedir normas que, como el procedimiento para formalizar la propiedad,  tienen   rango   legal,   en   realidad  lo  que  busca  es  otorgar  facultades  extraordinarias  al  Presidente  de  la República. Lo cual resulta abiertamente  inconstitucional,  toda  vez  que no cumple con los requisitos del artículo 150  numeral  10 de la Carta: omite establecer el término de seis meses para expedir  el  respectivo  procedimiento,  no responde a una solicitud expresa del Gobierno  y,  sobre  todo, se refiere al derecho fundamental al debido proceso y afecta la  garantía  de  la  propiedad  privada,  lo  cual,  como  surge de la misma Carta  Política,   es   materia  de  una  ley  estatutaria  respecto  de  la  cual  es  improcedente   la   concesión   de   facultades  extraordinarias”.   

2.6.  Finalmente,  la  ciudadana  acusa  al  artículo   139   del   Plan   de   Desarrollo  2006  –   2010  (Ley 1151 de 2007) de infringir el principio de unidad de materia,  consagrado  en  el  artículo  158 de la Carta. De acuerdo con lo expuesto en su  libelo,  “la  norma  demandada  no guarda unidad de  materia,  en los términos establecidos por el artículo 158 de la Constitución  Política  con  el  PND  ya  que  su  contenido no corresponde a aquél que debe  contener  el  Plan  de  Inversiones,  en  particular,  ni el Plan en general. La  formalización  del  derecho  de  dominio  de  las  entidades  públicas,  y  el  otorgamiento   de   facultades  judiciales  a  las  autoridades  administrativas  no revisten la naturaleza de  programa  ni  de proyecto de inversión pública y, por lo tanto, no debe formar  parte del Plan Nacional de Desarrollo”.   

IV.  INTERVENCIÓN DEL DEPARTAMENTO NACIONAL  DE PLANEACIÓN   

El Departamento Nacional de Planeación (DNP)  intervino  en  el  proceso  para  solicitar  a  la  Corte  que  se  inhiba  de  emitir  un pronunciamiento de  fondo.   

1.  Tras  exponer  brevemente  los criterios  establecidos  por  la  jurisprudencia  constitucional  para  identificar  si las  demandas  tienen  la suficiente aptitud como para provocar un pronunciamiento de  fondo,  el  DNP  concluye  que  la  demanda  es inepta.  En su concepto, la  demanda  no es clara porque “al hacer la lectura del  artículo  de  la  ley  demandada  no  se  percibe  ni  presume una violación o  contradicción  con  el  Estado de Derecho, el debido proceso, y la garantía de  la  propiedad  privada  que  consagra  la Constitución Política”;   no  son  ciertas  las  afirmaciones  que  contiene,  ya  que  la  confrontación  planteada  en  ella “es el resultado  de  una  deducción  jurídica  civilista individual del actor y no de un juicio  constitucional  directo,  donde  esté  en  real contradicción la norma con los  preceptos   constitucionales   de   separación   de   poderes,   y   facultades  extraordinarias”;  no  es específica ni pertinente,  “puesto  que el demandante  no expone de forma  clara  como  la norma viola la Constitución desde argumentos Constitucionales y  líneas  jurisprudenciales  sobre  la  materia,  más  que  a  referencias de la  doctrina   civilista”;  y  tampoco  es  suficiente,  “puesto   que   para  un  conocedor  de  la  norma  Constitucional  y  civil,  es  claro que no se constituye violación alguna a la  Constitución,   por   tanto   no   se   construye   duda   razonable  sobre  el  asunto”.   

2. Ahora bien, y pese a que considera inepta  la  demanda,  el DNP hace una exposición del sentido de la norma enjuiciada. En  sus  palabras  “[m]ediante la norma transcrita no se  pretende  introducir  un  procedimiento especial de la prescripción adquisitiva  del  derecho de dominio que consagra nuestra legislación civil, toda vez que lo  que   se  pretende  es  generar  un  procedimiento  administrativo  que  permita  identificar  la  persona  jurídica  que representa a la Nación. La Nación por  sí  sola  no  puede  representarse  a  sí misma, y por lo mismo no podría ser  titular  de  derechos  y  obligaciones  como  efectivamente lo es, si no tuviera  quien   la   representara.”    Para   el   DNP  “[l]a  norma demandada está dirigida a regularizar  precisamente  la  propiedad  de  los  ‘bienes  fiscales  comunes’,  a  que  hace  referencia  la  clasificación  realizada  por  la  jurisprudencia  y  no  sobre  los  bienes  de propiedad privada, pues en ningún  momento  el  espíritu  del  legislador  fue  el  de  transgredir  o afectar los  derechos    de   terceros,   sino   proporcionar   herramientas   jurídicas   y  administrativas   que   faciliten   la   gestión   de   la   propiedad   de  la  Nación.”  A  su parecer, el artículo 139 de la Ley  1151 de 2007 no debe ser declarado inconstitucional.   

V.  CONCEPTO  DEL  PROCURADOR  GENERAL DE LA  NACIÓN   

El  señor Procurador General de la Nación,  Doctor  Alejandro  Ordóñez  Maldonado,  en  el  concepto  Nº  4723  de  2009,  solicitó  a  esta Corte que declare exequible el artículo 139 del Plan  de  Desarrollo 2006 – 2010 (Ley 1151 de 2007).   

1.  Para  empezar,  expresa  que  la  norma  demandada    busca    concretar    en    una   entidad   pública   específica,  la  propiedad  que aparezca  genéricamente  atribuida  a  la  Nación,  el Gobierno Nacional o el Estado. En  consecuencia,  “si  hay  problemas con la   definición  o  aclaración  de  la  propiedad  de  los  inmuebles  aludidos,  que  NO  con  la  concreción de dicha  propiedad  en cabeza de alguna entidad pública, esto se sustrae a la órbita de  esa  orden  y  se  debe  resolver  en  las  instancias judiciales”  (énfasis añadido). De ese modo, cuando no esté en discusión el  derecho   de   dominio  de  la  Nación,  el  Gobierno  Nacional  o  el  Estado,  “la  formalización de dicha propiedad en cabeza de  alguna   entidad   pública   en   concreto   hace   alusión   a   un  procedimiento  administrativo interno  que  debe  reglamentar  el Gobierno Nacional (Constitución Política. Artículo  189.   Numeral   11),   para  lo  cual  debe  aplicar  dos  parámetros  fijados  expresamente  en  la  ley: uno, el estudio de títulos correspondientes; dos, la  formalización  concreta  de  esa  propiedad  en  cabeza  de la entidad pública  poseedora  u  ocupante,  o,  cuando  el  bien no esté poseído u ocupado, en la  entidad    pública    que    lo    quiera    según    las    necesidades   del  servicio”    (énfasis    añadido).   Desde   esa  perspectiva,  la  norma  demandada  no violenta el orden justo, ni el derecho de  propiedad.   

2.  Ahora  bien,  el director del Ministerio  Público   advierte   que   la   norma  demandada  podría  acarrear  problemas,  “en  lo relacionado con la propiedad que, figurando  en  cabeza  de  la  Nación,  del  Gobierno  Nacional  o  del Estado, su titular  concreto  pueda  llegar a ser un ente cobijado por la autonomía constitucional,  independientemente  de  que  dicho  bien venga siendo poseído u ocupado por una  entidad  pública  del orden ejecutivo nacional”. Sin  embargo,  a  su  juicio,  esos  problemas parecen diluirse si se entiende que la  norma  excluye  “cualquier  bien  cuyo  titular del  derecho  de  dominio  sea la Nación, el Gobierno Nacional o el Estado, pero que  la   concreción   de   dicha  propiedad  se  determine  en cabeza de un ente constitucionalmente autónomo  (entidades  territoriales,  propiedad  indígena  o de negritudes, universidades  públicas,  rama  judicial,  órganos de control, Banco de la República, etc.),  independientemente  de  que  el  bien  venga  siendo  poseído u ocupado por una  entidad  pública  que  se  encuentre  dentro  de la órbita del Poder Ejecutivo  Nacional” (énfasis añadido).    

3. Adicionalmente, señala que el legislador  actuó  dentro  de  sus  competencias,  y la reglamentación que debe expedir el  Gobierno  Nacional,  debe  surtirse  para  garantizar la debida ejecución de la  Ley.   

4.  Por último, indica que la norma acusada  no  infringe  el  principio  de  unidad  de  materia,  toda vez que “lo  perseguido  por  el  legislador  es  formalizar la propiedad  estatal  en  cabeza  de  entidades públicas en concreto para que sea objeto del  más  óptimo  uso  posible,  lo cual redunda necesariamente en el crecimiento y  desarrollo  del  país  (Constitución Política. Artículo 334), aspecto que se  encuentra   íntimamente   relacionado   con  la  finalidad  de  los  planes  de  desarrollo)”.   

1. Competencia  

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  241 numeral 4° de la Constitución Política, la Corte es competente  para conocer de la presente demanda.   

2.  La  demanda  no contempla argumentos que  puedan  ser  estudiados  de  fondo  en sede de constitucionalidad, por lo que la  Corte se inhibirá   

La  demanda  de  la  referencia  no presenta  cargos  susceptibles  de  ser  conocidos en sede de constitucionalidad, pues, de  acuerdo  con las reglas aplicables y la jurisprudencia, éstos no cumplen con el  requisito  de  ser  ciertos.   

2.1.  Como lo ha indicado de forma reiterada  la  Corte  Constitucional,  “el ciudadano que ejerce  la  acción  pública de inconstitucionalidad contra una norma determinada, debe  referir    con   precisión   el   objeto   demandado,   el  concepto    de   la  violación  y la razón por  la   cual   la   Corte   es  competente  para  conocer  del  asunto.”1   

2.2.  El  segundo  de  los elementos de toda  demanda   de   inconstitucionalidad,  ‘el  concepto de  la   violación’,   supone  la exposición de las razones por las cuales la persona considera que el  contenido  de  una  norma constitucional resulta vulnerado por las disposiciones  que  son  objeto de la acción pública de inconstitucionalidad. Por esto, se ha  indicado,  al  ciudadano le corresponde (i)  hacer  ‘el  señalamiento    de    las    normas    constitucionales   que   se   consideren  infringidas’ (artículo 2  del    numeral    2    del    Decreto   2067   de   1991);    (ii) exponer el contenido normativo de las  disposiciones  constitucionales  que  riñe  con  las normas demandadas; y   (iii) presentar las razones  por  las  cuales  los  textos  normativos  demandados  violan  la  Constitución  (artículo  2  numeral  3 del Decreto 2067 de 2000).2    

2.3. Las razones que presenten los ciudadanos  en  sus  acciones públicas de inconstitucionalidad, deben permitirle a la Corte  Constitucional   hacer   un   pronunciamiento   efectivo   de   fondo.   De   lo  contrario,   la  efectividad  del derecho político del ciudadano no podrá  ser   garantizada,   pues   la   Corte   terminará   inhibiéndose.3    Por  tanto,   las   razones   presentadas   por   el  actor  deber  ser  claras,      ciertas,     específicas,         pertinentes      y      suficientes.4   

2.4. Que las razones que respaldan los cargos  de   inconstitucionalidad   sean  ciertas,  ha  precisado la jurisprudencia “(…) significa que la demanda  recaiga   sobre   una   proposición   jurídica  real  y  existente5  ‘y    no    simplemente  [sobre  una]  deducida  por el actor, o  implícita’6  e  incluso sobre otras normas  vigentes   que,   en   todo   caso,   no   son   el   objeto   concreto   de  la  demanda.7     Así,   el   ejercicio   de   la   acción   pública   de  inconstitucionalidad  supone  la confrontación del texto constitucional con una  norma  legal  que  tiene un contenido verificable a partir de la interpretación  de  su  propio texto; ‘esa  técnica    de    control    difiere,    entonces,   de   aquella   [otra]    encaminada    a    establecer  proposiciones  inexistentes,  que  no  han sido suministradas por el legislador,  para  pretender  deducir  la inconstitucionalidad de las mismas cuando del texto  normativo     no    se    desprenden’.8”9   

2.5.  En  el  presente  caso,  los  cargos  presentados  no  son ciertos,  pues   no  se  dirigen  contra  una  proposición  jurídica  que  se  encuentra  contemplada  dentro  de  una norma legal, sino contra una proposición jurídica  ‘inferida’  por  el  demandante,  a partir de un  texto legal.   

2.5.1.   La  demandante   afirma  que  “cuando  el  artículo  139  de  la  Ley 1151 de 2007, faculta a las entidades  públicas  para  formalizar  su  propiedad  sobre  bienes  inmuebles y fiscales,  en  realidad  les otorga el  privilegio  de  sustraerse  del  ámbito  judicial  para determinar, sin ningún  límite  el  respectivo  derecho  de  dominio.” (acento fuera del texto). Así  pues,  reconoce que no se trata de una ‘facultad’  expresa  que  la  norma  conceda,  sino  de  una  interpretación de lo que a su  juicio,       ‘en  realidad’,  implica  el  texto normativo acusado.   

2.5.2.  En  efecto,  como  lo  señala  el  Departamento  Nacional  de  Planeación  en su intervención dentro del presente  proceso,  en  la  que  le solicita a la Corte inhibirse de pronunciarse de fondo  sobre   los   cargos   de  la  demanda,  la  norma  acusada  no  autoriza  a  la  administración  a  definir  cuando  la  Nación es o no propietaria de algo con  fuerza  judicial.  Una  lectura  de las norma así lo muestra. Dice el artículo  139 acusado.   

“Artículo      139.­­–            Habilitación  de predios. Para el caso de  aquellos  inmuebles,  poseídos  u ocupados por entidades públicas, en donde el  titular  del derecho de Dominio sea la Nación, el Gobierno Nacional o cualquier  otra  denominación  que  haga  referencia al Estado Colombiano y que no permita  identificar  la  entidad  pública  titular  del derecho de dominio, el Gobierno  Nacional,  mediante  decreto,  establecerá  el procedimiento para formalizar la  respectiva   propiedad   en   favor   de   la   entidad   pública  poseedora  u  ocupante.   

   

En  el  caso  en que no exista posesión y/u  ocupación,  la Comisión Intersectorial de Gestión de Activos Fijos Públicos,  o  quien  haga  sus  veces,  realizará  el estudio de títulos correspondiente.  Cuando  se  determine  que  el bien objeto de estudio es de los enunciados en el  inciso  anterior,  el  Gobierno  Nacional,  mediante  decreto,  establecerá  el  procedimiento para formalizar la respectiva propiedad”.   

2.5.2.1.  El principal objeto de la norma es  facultar       (i)     al     ‘Gobierno      Nacional’    para    que,    mediante    decreto,    (ii)   ‘establezca   el  procedimiento  para  formalizar       la      propiedad’,    (iii)  a favor de  (1) entidades públicas  (2)  poseedoras  u ocupantes, de (3) inmuebles  (4) donde el titular del derecho  de  Dominio  sea la Nación, el Gobierno Nacional o cualquier otra denominación  que  haga referencia al Estado Colombiano y  (5) que no permita identificar  la entidad pública titular del derecho de dominio.    

2.5.2.2.  Así pues, la norma acusada, en su  primer  inciso,  no faculta a la administración para definir cuándo la Nación  tiene  o  no  derecho de propiedad sobre un inmueble. Por el contrario,  la  norma   establece  una  facultad  que puede ejercerse, únicamente, cuándo  sí  se  sabe  quién es el propietario. Es más, la facultad no sólo presupone  que  exista  la  propiedad  sobre el inmueble del que se trate, también implica  que  se  cumplan  los  dos  requisitos  finales a los que se hizo mención en el  aparte  anterior  [requisitos  4 y 5], a saber, que la propiedad sea del Estado,  pero  en  tal  forma, ‘que  no   permita   identificar   la   entidad   pública   titular  del  derecho  de  dominio’.     

2.5.2.3.  El  segundo  inciso  contempla una  hipótesis  adicional.  Consiste  en la posibilidad que tendría el ‘Gobierno      Nacional’   de   ejercer   la   facultad   de  establecer   el  procedimiento  para  formalizar  la  propiedad,  también  en  aquellos casos en los que no  exista   ‘posesión  y/u  ocupación’. En este caso,  indica  la  norma,  la  facultad podría ejercerse cuando  (1) ‘la   Comisión   Intersectorial   de  Gestión  de  Activos  Fijos  Públicos,  o  quien  haga  sus  veces’  (2)  realice  un   estudio  de  títulos’  y,   (3)  ‘determine  que  el  bien  objeto  de  estudio  es  de  los  enunciados  en  el inciso anterior’;  es decir, de aquellos inmuebles que  cumplen  las  condiciones  de propiedad ya aludidas [que sea del Estado, pero en  tal   forma,   ‘que  no  permita    identificar    la   entidad   pública   titular   del   derecho   de  dominio’].   

2.5.2.4.  Así pues, la norma no confiere al  Gobierno  Nacional  la  facultad  judicial de establecer qué persona es titular  del  derecho  de  propiedad  sobre  inmueble  alguno.  La  facultad que la norma  confiere,   presupone el conocimiento de que el propietario es el Estado, y  en ningún momento se le da o tiene carácter de judicial.   

2.5.2.5. No desconoce la Sala que esta norma,  como  todas  aquellas  que  confieren  poderes  y  facultades  a  los diferentes  órganos  del Estado, pueden ser empleadas inadecuadamente. Es cierto que existe  la  posibilidad  de que, eventualmente, se alejen de lo dispuesto por la norma y  se      emplee      la      facultad      contemplada     allí     –   artículo   139  del  Plan  de  Desarrollo 2006 –  2010  (Ley  1151  de  2007)–   impropiamente.  Concretamente,  la  posibilidad  de  que  no  se use la facultad para formalizar  un derecho de  propiedad  en  cabeza  del  Estado,  como lo manda la norma, sino para tratar de  definir  que la propiedad de un inmueble es del Estado, cuando ello no es claro.  Como  se  dijo,  si  no  se  sabe con certeza que la propiedad es del Estado, la  facultad  no  puede  ser ejercida, pues este es un requisito que la propia norma  exige.  Sin  embargo,  considera la Sala que el mal uso de las facultades, es un  problema  de  la  aplicación  de  la norma, no de la norma en sí. Cuando estas  situaciones  ocurren, si es que llegaran a pasar, los ciudadanos cuentan con los  medios  de  defensa judiciales correspondientes para impugnar dichas decisiones.  La  norma  acusada  en  ningún momento suspende, modifica o deroga los recursos  judiciales  existentes;  tampoco  establece  que  contra  las  decisiones que se  adopten  en  virtud  de  tales facultades no proceden recursos judiciales.    

2.5.3.  Ahora  bien,  como  se  dijo,  los  argumentos  de  la demanda dependen de la interpretación que se hace en ella de  la  norma  legal.  En  efecto,  es  por  suponer  que el texto acusado  (1)  autoriza  a  definir   (2) el derecho de propiedad, de los bienes objeto de  la  disposición,   (3) con carácter judicial  (4) definitivo, que se  considera que se violan varios artículos de la Constitución.   

Es  esa  facultad  inferida  la  que lleva a  la   demandante  a  concluir  que   (i) se desconoció el principio de  separación  de  poderes;   (ii)  se  violaron  las  garantías propias del  debido  proceso  y de las defensas ante instancias judiciales; (iii) se permiten  eventuales  expropiaciones subrepticias, que desconocen el derecho de propiedad;  (iv)  se  desconocieron  las  reglas para transferir funciones jurisdiccionales;  (v)  se  desconocieron las reglas constitucionales para la expedición de normas  que  afecten  la  propiedad privada y  (vi) se considera que se desconoció  abiertamente  el principio de unidad de materia, al haber incluido una norma que  adjudica  ese  tipo  de  competencias  en  un  Plan  de  Desarrollo, cuyo objeto  principal es diverso.      

      

2.6.  En conclusión, los cargos presentados  en   la   acción  pública  de  inconstitucionalidad  que  se  estudia  no  son  ciertos, pues no se dirigen  contra  una  proposición jurídica  que se encuentra contemplada dentro de  una   norma   legal,   sino   contra  una  proposición  jurídica  ‘inferida’  por  el  demandante,  a partir de un  texto  legal;   el  artículo  139  del  Plan de  Desarrollo    2006   –  2010  (Ley  1151  de  2007).  Por lo tanto, la Sala se  inhibirá    para    pronunciarse    de   fondo   sobre   la   demanda   de   la  referencia.   

VII. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Plena de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia  en  nombre del pueblo y por  mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

INHIBIRSE  para  pronunciarse  sobre  los  cargos  de  la demanda en contra del artículo 139 del  Plan     de     Desarrollo    2006    –  2010 (Ley  1151  de  2007)  estudiada en la presente sentencia, porque no contempla razones  ciertas.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese  en  la  Gaceta de la Corte Constitucional, cúmplase y archívese el  expediente.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Presidente  

MARIA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

MAURICIO GONZALEZ CUERVO  

Magistrado  

Impedimento Aceptado  

JUAN CARLOS HENAO PEREZ  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

JORGE IVAN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

JORGE   IGNACIO   PRETELT   CHALJUB   

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General    

1 Corte  Constitucional,  sentencia  C-1052 de 2001 (MP Manuel José Cepeda Espinosa). En  este  caso, la Corte se inhibió de conocer una demanda de constitucionalidad en  contra del artículo 51 de la Ley 617 de 2000.   

2 Corte  Constitucional,   sentencia   C-1052   de   2001   (MP   Manuel   José   Cepeda  Espinosa.   

3  Al  respecto  ver:  Corte  Constitucional,  sentencia C-898 de 2001 (MP Manuel José  Cepeda  Espinosa).   La  Corte  se  inhibió  de  conocer la demanda contra  algunos  apartes de los artículos 186, 196, 208 y 214  del Decreto 1355 de  1970 por ineptitud en la demanda.   

4 Ver,  entre  otros, los Autos de Sala Plena 244 de 2001 (MP Jaime Córdoba Triviño) y  de  2001  (MP  Jaime  Córdoba  Triviño).  En dichas oportunidades la Corte, al  resolver  el  recurso  de  súplica  presentados  por los actores, confirmó los  autos   en   los   que  se  inadmitió  la  demanda  por  no  presentar  razones  “específicas,     claras,     pertinentes     y  suficientes”. Esta decisión fue reiterada en estos  términos   por   la   sentencia   C-1052   de  2001  (MP  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).    

5 Así,  por  ejemplo  en  la  Sentencia C-362 de 2001 (MP Alvaro Tafur Galvis), la Corte  también    se    inhibió   de   conocer   la   demanda   contra   Demanda   de  inconstitucionalidad  contra  el  artículo  5º  del Decreto 2700 de 1991, pues  “del  estudio  más  detallado  de  los  argumentos  esgrimidos  por  el  demandante,  como corresponde a la presente etapa procesal,  puede  deducirse  que  los  cargos que se plantean aparentemente contra la norma  atacada  no  lo  son  realmente  contra ella”.    

6 Corte  Constitucional,  sentencia C-504 de 1995 (MP José Gregorio Hernández Galindo).  La  Corte  se  declaró inhibida para conocer de la demanda presentada contra el  artículo  16,  parcial,  del  Decreto  0624 de 1989 “por el cual se expide el  Estatuto  Tributario de los impuestos administrados por la Dirección General de  Impuestos  Nacionales”,  pues  la  acusación carece de objeto, ya que alude a  una disposición no consagrada por el legislador.   

7 Cfr.  Corte  Constitucional  Sentencia  C-1544  de  2000 (MP José Gregorio Hernández  Galindo).   La  Corte  se  inhibe  en  esta  oportunidad  proferir fallo de  mérito  respecto  de  los  artículos  48  y  49  de  la  Ley  546 de 1999, por  presentarse  ineptitud sustancial de la demanda, debido a que el actor presentó  cargos  que  se puedan predicar de normas jurídicas distintas a las demandadas.  En  el  mismo  sentido  C-113  de  2000  (MP José Gregorio Hernández Galindo),  C-1516  de  2000  (MP  Cristina Pardo Schlesinger), y C-1552 de 2000 (MP Alfredo  Beltrán Sierra).   

8  En  este   mismo  sentido  pueden  consultarse,  además  de  las  ya  citadas,  las  sentencias  C-509  de  1996  (M.P. Vladimiro Naranjo Mesa), C-1048 de 2000 (M.P.  José  Gregorio  Hernández  Galindo), C-011 de 2001 (M.P. Alvaro Tafur Galvis),  entre otras.   

9 Corte  Constitucional,   sentencia   C-1052   de   2001   (MP   Manuel   José   Cepeda  Espinosa).     

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