T-011-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-011-09  

ACCION     DE     TUTELA-Verificación    de    los    presupuestos    procesales   para   su  procedencia   

ACCION     DE     TUTELA-Procedencia  en  caso  de  funcionarios  de  carrera  administrativa  nombrados   en   provisionalidad   separados   del   cargo   mediante  acto  sin  motivación   

NOMBRAMIENTO  EN  PROVISIONALIDAD EN CARGO DE  CARRERA    ADMINISTRATIVA-Motivación    del    acto  administrativo de desvinculación   

ACCION  DE TUTELA-No  procede  para  solicitar  el  reintegro y la indemnización de perjuicios por la  desvinculación  no motivada de un servidor público en provisionalidad en cargo  de carrera   

Para  la  jurisprudencia constitucional queda  descartada  la  acción de tutela como mecanismo judicial adecuado, per se, para  lograr  el  reintegro  al cargo y la indemnización de perjuicios, a raíz de la  desvinculación  inmotivada  de  un  servidor  público  que  ocupa  un cargo de  carrera  ejercido  en  provisionalidad,  ya  que para ese propósito el medio de  defensa  pertinente es el ejercicio de la acción de nulidad y reestablecimiento  del  derecho,  a  través de la cual el interesado puede cuestionar la legalidad  del   acto   administrativo   de  retiro  y  obtener  la  satisfacción  de  sus  pretensiones.  La  anterior  regla  tiene  una  excepción  cuando la acción de  tutela  es  interpuesta  como  mecanismo  transitorio  para  evitar un perjuicio  irremediable,  evento  en  el  cual,  para  concederla  debe estar acreditada la  inminente   consumación   de   dicho   perjuicio   y   así  obtener  del  juez  constitucional  una  protección  provisional,  pero  el  demandante debe acudir  oportunamente  a  la  jurisdicción de lo contencioso administrativo a solicitar  la  nulidad  de  la  resolución  de desvinculación y el restablecimiento de su  derecho;  la medida de amparo se mantendrá mientras esa jurisdicción, invocada  en el término fijado, decide lo que en derecho corresponda.   

ACCION     DE     TUTELA-Procede   para   que   se   motive   el   acto   administrativo   de  desvinculación   

Frente  a  situaciones  donde  se  observa el  desconocimiento  del  derecho  al debido proceso por ausencia de motivación del  acto  de  insubsistencia,  se  ha considerado procedente conceder la protección  solicitada  y  ordenar  a la entidad accionada que motive el acto administrativo  de  desvinculación  siguiendo  los  criterios  fijados  por  la  jurisprudencia  constitucional,  a  fin  de  permitir  que  el afectado acuda a la jurisdicción  contencioso   administrativa   a   controvertir   tal   determinación,  con  la  advertencia  de  que  si  la  entidad  demandada  no  cumple  lo  ordenado, debe  reintegrarlo  al  mismo  cargo  o  a  uno  equivalente.  A  la  accionante se le  desconoció,  por parte del municipio de Valencia, el derecho que le asiste a la  motivación  del  acto administrativo que declaró insubsistente su nombramiento  en  el  cargo  que  pasó  a  denominarse  Jefe de Asuntos de la Comunidad. Esto  conduce  a  revocar  la decisión judicial revisada, que negó la tutela pedida.  En  su  lugar,  se  concederá  el  amparo solicitado, se dejará sin efectos el  precitado  Decreto  024  de  febrero  19  de  2008,  generándose la consecuente  continuidad,  y  se ordenará al Alcalde que dentro de las 48 horas siguientes a  la  notificación  de  esta  sentencia,  expida  un  nuevo  acto  administrativo  motivando,  como  quedó expresado, la declaratoria de insubsistencia, si es esa  su  decisión, contra la cual la interesada podrá ejercer la acción pertinente  ante  la jurisdicción contencioso administrativa, en los términos indicados en  la respectiva codificación.   

Referencia: expediente T-2010693  

Acción de tutela presentada por María Ramos  Hernández, contra el municipio de Valencia (Córdoba).   

Procedencia:  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito de Montería.   

Magistrado Ponente:  

Dr.  Nilson Pinilla  Pinilla.   

Bogotá D.C, enero dieciséis (16) de dos mil  nueve (2009).   

La  Sala  Séptima de Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Clara  Inés  Vargas  Hernández, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales profiere la siguiente   

SENTENCIA   

en  la  revisión  del fallo adoptado por el  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito de Montería, que confirmó el dictado en  primera  instancia  por  el  Juzgado Promiscuo Municipal de Valencia, dentro del  trámite  de  la acción de tutela instaurada por María Ramos Hernández contra  el municipio de Valencia (Córdoba).   

El   expediente   llegó   a   la   Corte  Constitucional,  por  remisión  que  hizo  el  primer  Juzgado mencionado y fue  elegido   para   revisión   en   Sala  de  Selección  9  de  septiembre  9  de  2008.   

I. ANTECEDENTES  

El  1°  de  abril del año en curso, María  Ramos  Hernández,  a  través de apoderada judicial, presentó acción  de  tutela  contra  el  Municipio  de  Valencia  (Córdoba),  por  los  hechos que a  continuación son resumidos.   

A. Hechos relevantes y relato contenido en la  demanda   

Según la abogada de la accionante, mediante  Decreto  143  de  septiembre  1°  de  2002,  su  representada  fue  nombrada en  provisionalidad    como    “Jefe   de   Desarrollo  Comunitario”  del  municipio de Valencia (Córdoba),  cargo  que luego pasó a denominarse “Jefe de Asuntos  de   la   Comunidad”,   el   cual   es  de  carrera  administrativa,   habiéndose   desempeñado   allí  de  manera  responsable  y  eficiente,    pues    durante    el    tiempo   que   lo   ocupó   “nunca  fue  recriminada  ni existieron llamados de atención, tal  como consta en la hoja de vida”.   

Afirma  que  la peticionaria es “madre  jefe  de hogar”, ya que tiene a  su   cargo   dos  hijos  que  actualmente  se  encuentran  adelantando  estudios  universitarios;    carece   de   otro   medio   de   subsistencia   “que  le  permita sobrellevar la carga que la vida le ha asignado,  como   es   la  de  brindarle  estudio  a  sus  hijos,  dada  la  condición de mujer viuda y carente de otros  recursos  e  ingresos,  distintos a los que venía percibiendo como empleada del  municipio                       de                       Valencia”.             

Explica  que  desde que asumió la alcaldía  del  municipio  accionado  el  doctor  Mario  Atencio  Doria  le  solicitó a su  poderdante  la  renuncia del cargo que venía desempeñando, pero que al negarse  a  hacerlo  el 19 de febrero de 2008 expidió el Decreto 024, por medio del cual  “declaró   insubsistente   su   nombramiento   en  provisionalidad,  dejándola  literalmente  en la calle y de  paso  vulnerándole  sus  derechos fundamentales constitucionales”  a la subsistencia familiar, protección especial a la mujer cabeza  de   familia,  mínimo  vital,  salud,  debido  proceso,  vida  digna,  trabajo,  estabilidad  laboral  y  educación  de sus hijos.        

Expresa que hasta el momento de presentar la  tutela  no se ha realizado concurso de méritos para proveer el cargo de Jefe de  Asuntos  de  la  Comunidad,  cargo de carrera administrativa que su representada  ocupaba  en  provisionalidad,  el  cual de acuerdo con la jurisprudencia de esta  Corte  no  se  gobierna  por  las  reglas  aplicables  a  los  empleos  de libre  nombramiento  y  remoción de modo que su desvinculación solo podía producirse  porque  el  cargo  fuese  a  proveerse en propiedad después del correspondiente  concurso,    o    como    resultado    de    calificación    o    de   sanción  disciplinaria.   

Considera  así  que  el Alcalde de Valencia  actuó  arbitrariamente,  además  porque  el  acto de desvinculación carece de  motivación,  “pues  en él sólo se hizo alusión a  normas  que  han  perdido  vigencia, con el correr del tiempo, de manera tácita  (artículo  26  del  Decreto  Ley  2400  de  1968,  artículo  107  del  Decreto  Reglamentario  1950 de 1973)”, desconociendo también  que  esta  Corte  en sus pronunciamientos se ha referido al deber de motivar los  actos   administrativos   de  insubsistencia  de  empleos  de  carrera  ocupados  provisionalmente.   

Asevera que no debe tenerse como motivación  del   acto  la  mera  invocación  de  normas  legales  expedidas  antes  de  la  Constitución  de  1991, ya que según la jurisprudencia la administración debe  justificar  la causa de la separación del servicio, explicitando las razones de  protección      del      interés      público      que     acompañan     tal  determinación.   

Por último manifiesta que aunque exista otro  medio   de   defensa   judicial,   la   demora  de  una  decisión  “afectaría  ostensiblemente  el núcleo familiar de mi poderdante  y  en  particular los derechos de sus hijos, los cuales se encuentran estudiando  en  universidades”, por lo cual decidió solicitar la  tutela  “como  mecanismo  transitorio para evitar un  perjuicio  irremediable”,  que  sólo  esta  acción  evitaría,  pues  la  señora  María  Ramos  Fernández  tiene  “derecho  preferencial  a  permanecer en el cargo mientras se realiza  el    concurso    y    se    elija    funcionario    de   mérito”.                           

B. Pretensiones  

Con  base en los anteriores hechos, solicita  la   tutela  de  los  referidos  derechos  constitucionales,  previstos  en  los  artículos  “13,  25, 29, 42, 43 y 44”  superiores  y  que,  en  consecuencia,  se  ordene al municipio de  Valencia  el reintegro inmediato de la accionante “al  cargo  de  carrera  administrativa  en provisionalidad, de Jefe de Asuntos de la  Comunidad…   o  en  otro  equivalente  o  de  mejor  categoría”,  hasta tanto “se nombre en propiedad el  funcionario  a  través  de  concurso  público”, al  igual  que  “el  pago de los salarios y prestaciones  sociales  dejados  de  percibir,  así como la cancelación de pensión, riesgos  profesionales,  salud,  etc.,  desde  el  momento  mismo  en  que  fue declarada  insubsistente  mi  poderdante  (19 de febrero de 2008) hasta la fecha de la  sentencia      que      ponga      fin     a     este     proceso”.              

C.    Actuación  Judicial   

De  la acción de tutela conoció en primera  instancia  el Juzgado Promiscuo Municipal de Valencia (Córdoba), que en auto de  abril  1°  de  2008  la  admitió,  reconoció  personería  a la abogada de la  accionante  y  ordenó  correr  traslado  de las diligencias al ente territorial  accionado,  para  que  se  pronunciara  sobre  los  hechos  y pretensiones de la  solicitud de amparo constitucional.   

1.  Contestación  del municipio de Valencia  (Córdoba)    

El   apoderado  especial  de  esa  entidad  territorial  respondió  la  tutela  señalando  que  debe ser negada, pues para  obtener  el  reintegro  la  accionante  cuenta  con  la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho “y ello lo puede hacer  ante      los     jueces     administrativos     de     Montería”.   

Considera normal que muchos actos del Estado  puedan   ocasionar   “algún  tipo  de  malestar  e  inconformidad  en  los  administrados”, que deben ser  soportados  “por  el  hecho de vivir en sociedad, en  razón  al  principio  de  las  cargas  públicas” y  agrega  que  en el presente caso si bien a la demandante se le han podido causar  “algunas    incomodidades    con    el   acto   de  retiro,  no  es menos cierto  que  ellas  no  nacen  de  un ejercicio ilegal del poder público”.   

Expresa que el acto administrativo de retiro  de  la  accionante  se encuentra fundamentado, “tanto  en  hechos  como  en normativa y jurisprudencia” y al  efecto  reproduce  el  texto de los artículos 26 del Decreto 2400 de 1968 y 107  del  Decreto  1950 de 1973, según los cuales el nombramiento en provisionalidad  puede declararse insubsistente sin motivar la providencia.   

En  apoyo  de  su  argumentación  también  reproduce  extensos  apartes de la sentencia del 13 de marzo de 2003 dictada por  el  Consejo  de Estado en relación con el retiro de funcionarios provisionales,  que  para  esa  corporación  puede  realizarse  sin motivación dado que a esos  servidores  no le asiste el fuero de inamovilidad, propio de quienes ingresan al  servicio                  mediante                  concurso                  de  méritos.                              

2. Sentencia de primera instancia  

En  sentencia  del  8  de  abril de 2008, el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Valencia negó la acción de tutela promovida  por  María  Ramos  Hernández,  al  considerar  que la demandante cuenta con un  medio  alternativo  de  defensa  judicial  idóneo y eficaz que es la acción de  nulidad  y  restablecimiento  del derecho, “a la cual  deliberadamente  no ha acudido” por considerar que es  más efectivo el amparo constitucional.   

Sostiene que de acuerdo con sentencia del 19  de  octubre  de  2006  del  Consejo  de  Estado no puede alegarse violación del  derecho  de  defensa  del declarado insubsistente, pues de todas formas tiene la  posibilidad  de  acudir  ante  la  jurisdicción  administrativa  para alegar la  desviación  de  poder  en  que  hubiere  podido  incurrir la administración al  adoptar   tal   determinación;  además,  resulta  improcedente  la  pretendida  asimilación  entre  los  cargos de carrera y los provisionales, ya que se trata  de dos categorías distintas creadas por la ley.   

      

Aduce  que  de acuerdo con los artículos 26  del  Decreto  2400 de 1968 y 107 del Decreto 1950 de 1973, no existe obligación  para  la  administración de motivar el acto de insubsistencia de quien ocupa en  provisionalidad  un  cargo  de carrera administrativa  y agrega que ha sido  voluntad  del  constituyente y del legislador hacer referencia a dos categorías  de cargos: los de carrera y los de libre nombramiento y remoción.   

Indica que el artículo 107 del Decreto 1950  de  1973,  reglamentario del 2400 de 1968, “establece  con   plena   vigencia”   que   podrá   declararse  insubsistente   un   nombramiento   ordinario   o  provisional  sin  motivar  la  providencia  y  añade  que  el Decreto 1330 de 1998, que reglamentó la Ley 443  del  mismo  año,  que  estableció  la  prohibición de declarar insubsistentes  empleos   de  carácter  provisional,  fue  derogado  por  el  Decreto  1754  de  1998.   

Sostiene  que  en  la  misma  dirección, el  Decreto  2504  de  1998  determinó  el  carácter  transitorio del nombramiento  provisional  y  el artículo 4° del Decreto 1572 del mismo año, dispuso que el  empleado  que  ocupe  ese  cargo  debe  ser  retirado  mediante  declaratoria de  insubsistencia    a   través   de   acto   administrativo   expedido   por   el  nominador.   

Concluye  que  la decisión frente a un caso  como  el  que  se examina debe ser adoptada por el juez competente, partiendo de  la  presunción  de  legalidad,  la  búsqueda  de la mejora en el servicio y el  cumplimiento  del  interés  general,  para  lo  cual tendrá que analizar si el  actor  ha  dado  cumplimiento al artículo 177 del CPC, respecto de la prueba de  la  causal  de nulidad que invoque y añade que las razones de la insubsistencia  deben  buscarse  en  los  antecedentes de la expedición del respectivo acto, en  las  eventuales anotaciones en la hoja de vida o en lo alegado por las partes en  el  trámite  del  proceso,  “así  será  el debate  probatorio  el  que  defina  la  controversia”.  Por  último,  expresa  que  en  cuanto  a  los  demás  derechos  invocados  por  la  accionante  como  violados,  no se probaron “las  circunstancias    especiales    de    cada   caso   para   que   se   de   dicha  vulneración”.           

3. Impugnación  

La apoderada de la tutelante argumenta que el  fallo  de  primera  instancia desconoció “la entidad  constitucional   autónoma”   del   derecho   a  la  motivación  del  acto  de  desvinculación  de personas que han sido despedidas  violándoles  el debido proceso, “lo cual amerita una  protección  de  carácter  definitivo,  por  la  vía  de tutela”,  pues  además  existe  un  perjuicio  irremediable  y  agrega que  tampoco  tuvo  en  cuenta la condición de madre cabeza de familia de la señora  María  Ramos  Hernández,  así  como  la situación de abandono en que ella ha  quedado   luego   de  su  desvinculación  a  través  de  un  acto  carente  de  motivación,  quedando sus hijos ad portas de dejar sus estudios universitarios,  pues su única fuente de ingresos era su salario.   

Manifiesta que esta Corte ha insistido en la  protección  de  derechos constitucionales fundamentales en casos similares y ha  sostenido  que  la desvinculación de cargos de carrera que han sido ocupados en  provisionalidad  por  más  tiempo  del que la ley establece, no se gobierna por  las   reglas  aplicables  a  los  cargos  de  libre  nombramiento  y  remoción,  precisando  también  que el retiro sólo puede producirse porque el cargo fuere  a  proveerse  en  propiedad,  como  resultado de calificación de servicios o de  sanción  disciplinaria,  situaciones  que  no  fueron  tenidas en cuenta por el  fallador.   

Considera que el Juzgado de primera instancia  ignoró  también  la  protección  constitucional especial a la mujer cabeza de  familia  y  la  prohibición consagrada en el artículo 12 de la Ley 790 de 2002  según  la  cual  no  pueden  ser  despedidas  en  desarrollo  del  programa  de  renovación  de  la  administración  pública  dichas  madres  sin  alternativa  económica.   

Frente   a   la   decisión   que  le  fue  desfavorable,  pregunta  dónde quedó la obligación del Estado de promover las  condiciones  para  que la igualdad sea real y efectiva y cómo podría una madre  cabeza  de  familia, como su poderdante, cumplir con la educación de sus hijos;  así  mismo,  pregunta  si para acreditar el perjuicio irremediable es necesario  que  los  hijos  de  la  accionante  tengan  que  abandonar sus estudios. Afirma  igualmente  la  representante de la accionante que el a  quo ignoró por completo las sentencias T-800 de 1998,  T-884  de 2002 y T-1240 de 2004 y concluye que el fallo atacado se encuadra más  dentro  del ámbito contencioso administrativo que de la órbita constitucional,  “pues  aquí  lo  que  se  trata  es  de  evitar  el  perjuicio  irremediable  que  viene  padeciendo  mi  poderdante,  producto de la  decisión   de   la   administración   municipal   de   Valencia”.     

            

4.  Sentencia de segunda  instancia   

En  providencia  del  9  de mayo de 2008, el  Juzgado  Tercero  Civil  del Circuito de Montería confirmó el fallo de primera  instancia,  pues  al  revisar  el acto administrativo de retiro de la accionante  encontró   que   estaba  motivado,  “basándose  en  disposiciones  de  orden  legal  y  reglamentario, ellas son art. 26 Decreto Ley  2400    de   1968,   artículo   107   del   Decreto   Reglamentario   1950   de  1973”.   

Señala que si la tutelante considera que si  pese  a  ello  el acto administrativo de desvinculación no fue motivado, porque  las  normas  en  que  se  amparó  no  están  vigentes,  no es esa la instancia  apropiada  para  entrar a dirimir esa controversia, ya que tendría que entrar a  analizar  la  verdad de tal afirmación, “tarea ésta  que   solo   debe   adelantar   el   juez   de   la   jurisdicción  contenciosa  administrativa”.      

Expresa  que  la  acción de tutela también  resulta  improcedente  para  obtener  el  reintegro  con  el  pago de salarios y  prestaciones  dejados  de  percibir  desde su desvinculación, pues es necesario  que  en  el  proceso  respectivo  previamente  se  desvirtúe  la presunción de  legalidad  del  acto  de  insubsistencia,  a  través de la acción de nulidad y  restablecimiento del derecho.   

Reconoce   que  según  la  jurisprudencia  constitucional,  la  motivación  de los actos administrativos de insubsistencia  de  quienes  ocupan en provisionalidad cargos de carrera forma parte del derecho  al  debido  proceso  administrativo,  ya que permite que dichos actos puedan ser  objeto  de  control  judicial  y  agrega que en un caso similar al de la señora  Ramos  Hernández esta Corte precisó que dentro de la exigencia de motivar esos  actos  no  se  puede  tener  en  cuenta  la  sola  afirmación  de la naturaleza  provisional  del  cargo,  la  mención  al  carácter  discrecional  del acto de  remoción   y   la   consiguiente   ausencia   de   necesidad   de  motivar  esa  medida.   

Expresa que en el presente caso es importante  resaltar  que  si  bien  al  dictarse  el  acto  de  desvinculación se adujo la  naturaleza  provisional  del cargo, así como la discrecionalidad de la facultad  de   remoción,   “esta   decisión   se  encuentra  fundamentada     en     disposiciones    legales    que    ahora    no    pueden  controvertirse”.   

     

De   otra   parte,   manifiesta  que  solo  excepcionalmente  la  acción  de tutela procede como mecanismo transitorio para  solicitar  el  reintegro y el consecuente pago de salarios, cuando el accionante  acredita  estar frente a un perjuicio irremediable en sus derechos fundamentales  que,  en el caso de la señora Ramos Hernández, no está  demostrado, todo  lo    cual    lleva    a    ese    despacho    a    confirmar   la   providencia  impugnada.       

II.    CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL   

1. Competencia  

La  Sala  es  competente  para  decidir  el  presente  asunto, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 241, numeral  9°,   de   la   Constitución   Política  y  33  y  34  del  Decreto  2591  de  1991.   

2.    El    problema    jurídico    a  resolver   

Corresponde   a  esta  Sala  de  Revisión  determinar  en  la  presente  oportunidad si la acción de tutela presentada por  María   Ramos  Hernández  contra  el  municipio  de  Valencia  (Córdoba),  es  mecanismo  idóneo  para  obtener el reintegro al cargo de Jefe de Asuntos de la  Comunidad,  empleo  de  carrera administrativa que ocupaba en provisionalidad, o  en  otro  equivalente o de mejor categoría, así como el pago de los salarios y  prestaciones   sociales   dejados  de  percibir  desde  el  momento  en  que  su  nombramiento fue declarado insubsistente.     

Para  despejar  este  interrogante,  la Sala  establecerá  previamente  si  están  satisfechos  los  presupuestos procesales  generales  para  que el juez constitucional pueda entrar a estudiar y decidir la  acción  de  tutela  y  se  referirá  también  a  la  posibilidad excepcional,  reconocida  por  la jurisprudencia constitucional, de obtener la motivación del  acto  de  insubsistencia  y  el  reintegro  al  empleo  de  carrera,  ocupado en  provisionalidad,  para  así  finalmente analizar el caso concreto, determinando  si  resulta  procedente  conceder  a la accionante el amparo de los derechos que  considera violados.   

3.  Verificación de los  presupuestos procesales de la tutela en revisión   

Debe  esta  Sala  abordar,  como  cuestión  previa,  lo  atinente  a la procedencia de la acción de tutela, determinando si  se  cumplen  las  condiciones  generales que tienen que satisfacerse para que el  juez   constitucional   pueda   entrar   a  estudiar  y  decidir  el  amparo  en  revisión.   

3.1  El  primer  presupuesto  procesal de la  acción  de  tutela  exige  que ella haya sido interpuesta para la defensa de un  derecho  fundamental  y  no de otra categoría de derechos, exigencia que cumple  la  acción  bajo  análisis, pues al revisar la petición de amparo se advierte  que  los  invocados  por  la  accionante  efectivamente  corresponden a derechos  reconocidos   como   tales   por   la   propia  Constitución  y  por  reiterada  jurisprudencia  de esta corporación, a saber, el debido proceso, la protección  a  la  mujer  cabeza  de  familia, el mínimo vital, la salud, la vida digna, al  igual que la educación, el trabajo y su estabilidad.   

3.2.  El  segundo  presupuesto  procesal  se  refiere  a  la existencia de legitimación en la causa por activa, es decir, que  el  derecho  para  cuya  protección  se  interpone  la  acción  sea un derecho  fundamental  propio  del  demandante  y no de otra persona, lo que igualmente se  cumple  en  el presente caso, pues la demandante es titular de los derechos cuya  protección  solicita y otorgó poder para reclamarlos, al sentirse afectada por  la   decisión   del   municipio   de  Valencia  de  declarar  insubsistente  su  nombramiento  en  el  cargo  ahora  denominado  Jefe de Asuntos de la Comunidad,  empleo de carrera administrativa que ocupaba en provisionalidad.   

3.3.  El  tercer  presupuesto procesal de la  acción  de  tutela  es  la  legitimación en la causa por pasiva, exigencia que  implica  que  contra  quien  se  interpone  la  acción  sea  la  autoridad o el  particular  que  vulneró  o  amenaza vulnerar el derecho fundamental, que en el  presente  caso  también  está  satisfecho, pues la demanda se dirige contra la  Alcaldía  de  Valencia  (Córdoba),  autoridad  pública a la que la demandante  endilga   la   violación   de   sus   derechos  constitucionales  fundamentales  anteriormente  reseñados,  al  dictar  el  Decreto  por  el  cual  se  declaró  insubsistente el empleo que ocupaba.   

3.4. El cuarto presupuesto procesal que debe  verificar  la  Sala para determinar la procedencia de la presente acción, es la  inexistencia  de  otro medio de defensa judicial, para lo cual debe considerarse  que  de  acuerdo  con el inciso tercero del artículo 86 superior, la acción de  tutela  “sólo  procederá  cuando  el  afectado  no  disponga  de  otro  medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como  mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable”;  la existencia  de  dichos  medios  será  apreciada  en  concreto,  en  cuanto  a  su eficacia,  atendiendo  a  las  circunstancias  en que se encuentra la solicitante (art. 6-1  D.2591 de 1991).   

Según   la  jurisprudencia,  existen  dos  posibilidades  excepcionales,  en  las  cuales  el  carácter  subsidiario de la  acción  de  tutela  no  impide  su  utilización, a pesar de existir mecanismos  alternos  de  defensa  judicial  al  alcance  de  los  interesados.  La primera,  prevista  directamente  en  el  citado  artículo  86 de la Constitución, surge  cuando  se  ha  interpuesto  como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio  irremediable;  y  la segunda, cuando el otro medio de defensa existe, pero en la  práctica  es  ineficaz  para amparar el derecho fundamental cuya protección se  invoca,  excepción  que  ha  sido  introducida  por  la  jurisprudencia de esta  corporación1.   

En el asunto bajo revisión, la apoderada de  la   accionante  plantea  en  forma  simultánea  dos  pretensiones  distintas:  que se ordene al municipio de Valencia motivar el acto  de   insubsistencia   y  que  además  se  le  ordene  a  ese  ente  territorial  reintegrarla  al  cargo  de carrera que ocupaba en provisionalidad al momento de  la  desvinculación;  así  mismo  se  refirió  a  la  necesidad  de obtener urgente protección para su representada, que es una mujer  viuda  y   madre  cabeza de familia, dado que la demora de una decisión de  la  justicia  contencioso  administrativa “afectaría  ostensiblemente  el  núcleo  familiar  y  en  particular  los  derechos  de sus  hijos…  los  cuales  se  encuentran estudiando en universidades”.   

Más  adelante,  la  Sala abordará con más  profundidad  este  punto,  ya  que específicamente tratándose de casos como el  que  se analiza, donde la vulneración de los derechos fundamentales proviene de  la  determinación  adoptada  por la administración, de retirar sin motivación  alguna  a  un  servidor  público  que  ocupaba  en  provisionalidad un cargo de  carrera,  debe  establecerse  si  por  las  circunstancias particulares del caso  resulta  viable  otorgar  el  reintegro  solicitado  u  ordenar que la autoridad  accionada  atienda  la petición de hacer explícitas las razones que justifican  esa decisión.     

    

3.5  Para  la  procedencia de la acción de  tutela,  también  es menester verificar que el interesado haya acudido oportuna  y  prontamente  a  solicitar salvaguarda de sus derechos fundamentales, pues aun  cuando  no rige un término de caducidad para el ejercicio de la acción, sí es  necesario  que  sea presentada en un plazo razonable, que el juez de tutela debe  ponderar,   ya   que   el   amparo  ha  sido  consagrado  para  la  “protección  inmediata” de derechos  constitucionales.   

En  el  asunto  en  estudio  también  se  satisface  esa  exigencia, por cuanto la decisión del municipio de Valencia que  se  acusa  de  afectar  los derechos de la accionante, data del 19 de febrero de  2008,  cuando  fue  proferido  el  Decreto  024  de  esa  fecha, por el cual fue  declarado  insubsistente  el  nombramiento  en el cargo de Jefe de Asuntos de la  Comunidad,  que  ocupaba  en provisionalidad la señora María Ramos Hernández,  en  tanto  que  la acción de tutela en revisión fue presentada el 1° de abril  del  mismo año, término que se juzga razonable para promover la protección de  los  derechos  fundamentales  presuntamente  afectados  con  tal determinación.   

Verificado   el   cumplimiento   de   los  presupuestos  generales  de procedibilidad, a continuación la Sala determinará  si  a través de la acción de tutela es posible obtener la motivación del acto  de insubsistencia y el reintegro al empleo.   

4.  Procedencia  de  la  acción  de  tutela  respecto  de  insubsistencia  sin  motivación  de  nombramientos  de servidores  públicos   en   provisionalidad   en   cargos   de   carrera.  Reiteración  de  jurisprudencia.    

La  jurisprudencia  de  esta corporación ha  sido  constante  en  considerar  que  en lo concerniente al retiro de servidores  públicos  vinculados  en  provisionalidad  en cargos de carrera administrativa,  tal   decisión   necesariamente   debe  ser  motivada,  dado  que  “la  discrecionalidad  no  exonera  a  la  administración  de  la  necesidad   de  justificar  su  actuación,  pues  la  motivación  de  un  acto  administrativo     se     consagra     como     una     garantía     para    el  administrado”2.   

Para  esta  Corte  no  puede  equipararse la  situación  de  quien  ocupa  en provisionalidad un empleo de carrera, con la de  quien  ha sido designado para desempeñarse en un empleo de libre nombramiento y  remoción,  no  dependiendo  en el primer caso la permanencia en el cargo de una  facultad  totalmente  discrecional  del nominador, sino de que exista una razón  suficiente    desde   la   perspectiva   del   servicio,   que   justifique   el  retiro.   

En   este   sentido   se   ha   señalado  que  “la  estabilidad  laboral de un funcionario que  ocupa  un  cargo  de  carrera administrativa no se reduce por el hecho de que lo  haga          en          provisionalidad”3,  ni  convierte el cargo en de  libre   nombramiento  y  remoción;  por  ello,  “el  nominador  no  puede  desvincular  al empleado con la misma discrecionalidad con  que  puede  hacerlo  sobre  uno  de  libre nombramiento y remoción, a menos que  exista      justa     causa     para     ello”4.   

A   propósito   de  la  revisión  de  la  constitucionalidad  del  artículo  26  del  Decreto  2400  de  19685,  esta  Corte  en   sentencia  C-734  de  2000  (junio  21), M. P. Vladimiro Naranjo Mesa,  acogiendo  las  consideraciones  de la SU-250 de 1998 (mayo 26), M. P. Alejandro  Martínez   Caballero,   señaló  nuevamente  que  la  desvinculación  de  los  funcionarios  de libre nombramiento y remoción no requiere motivación, pues su  situación  laboral  no  es  idéntica  a la de quienes ocupan cargos de carrera  administrativa,  donde la discrecionalidad se restringe, posición ratificada en  sentencia  T-884  de 2002 (octubre 17), M. P. Clara Inés Vargas Hernández, que  concedió  la  protección  constitucional  a  una  funcionaria  de la Fiscalía  General  de la Nación, cuya resolución de desvinculación de la entidad, en el  cargo   de   carrera   que   venía   ocupando   en   provisionalidad,   no  fue  motivada.   

La sentencia T-634 de 2006 (agosto 3), M. P.  Clara  Inés  Vargas  Hernández,  reiteró  que  “la  motivación  de  los  actos  de desvinculación de cargos de carrera ocupados en  provisionalidad  es  indispensable -so pena de vulnerar el debido proceso-, pues  éstos  no  se  equiparan  a funcionarios de libre nombramiento y remoción. Tal  necesidad  de  motivación  cesa  cuando  es  nombrada  a través de concurso la  persona    que    ha    de   ocupar   el   cargo   en   cuestión”;  más adelante,  la  sentencia  T-653  de  2006  (agosto 9), M. P. Humberto Antonio Sierra Porto,  volvió  a  insistir  en  que  “cuando  la autoridad  nominadora  procede  a  desvincular  del  servicio  a  un  empleado que ocupa en  provisionalidad  un  cargo  de  carrera,  sin  que  exista  para  ello una causa  justificativa,   incurre   en  desviación  de  poder,  susceptible  de  control  judicial”.   

Ha  expresado  también  esta  Corte  que la  acción  de  tutela, cuando es interpuesta en caso de despido sin motivación de  funcionarios  nombrados  en provisionalidad en cargos de carrera administrativa,  es  mecanismo  idóneo  para  exigir  dicha  motivación,  pues  constituye  una  “petición  autónoma”,  dado  que el administrado carece de un mecanismo directo ante la administración  para  exigir  la  expresión  de  las  razones  de  su  retiro  y  así  acceder  adecuadamente  a  la  administración de justicia con el fin de controvertir tal  determinación.  Al  respecto,  en sentencia T-1240 de 2004 (diciembre 9), M. P.  Rodrigo Escobar Gil, se indicó:   

“…  es  claro  que  no  hay  mecanismo  alternativo  de  defensa  judicial  orientado  a  obtener que la Administración  produzca  esa  motivación,  que,  como  ha  dicho  la  jurisprudencia,  resulta  indispensable  para  establecer  si  ha  habido  una  lesión  de  los  derechos  fundamentales.  Por consiguiente, resulta en este caso procedente la tutela como  mecanismo  definitivo,  porque  la  decisión que resuelva que hay lugar al  amparo,  conduciría  a una actuación de la Administración que es autónoma de  los  procesos  contencioso  administrativos que podrían suscitarse a partir del  acto  de  desvinculación.  En  efecto, la orden de protección, en el evento de  resultar  ella  procedente,  se  orientaría  a  obtener  que la Administración  motive  el  acto de desvinculación, si existe una razón para la misma, caso en  el  cual  se  abriría la puerta para que, si la afectada lo considera del caso,  acuda  a  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo.”   

En  sentencia T-729 de 2007 (septiembre 13),  M.  P.  Marco  Gerardo Monroy Cabra, se efectuó la siguiente distinción: si lo  pretendido  por  el  accionante es la motivación del acto de insubsistencia, la  tutela  procede  directamente  para  exigirla,  sin necesidad de que deba acudir  previamente  a  otros  mecanismos  alternos de defensa judicial; en cambio, para  lograr  el reintegro al cargo y la indemnización correspondiente, dicha acción  no  procede  como  mecanismo  principal de defensa judicial, sino como mecanismo  subsidiario,  para  lo  cual  es  menester  que  el  afectado  agote primero los  mecanismos  ordinarios  de defensa judicial, concretamente la acción de nulidad  y  restablecimiento  del  derecho,  salvo que pida la protección como mecanismo  transitorio  para evitar la inminente consumación de un perjuicio irremediable,  circunstancia que debe estar demostrada dentro del proceso.   

De  esta  forma,  para  la  jurisprudencia  constitucional  queda  descartada  la  acción de tutela como mecanismo judicial  adecuado, per se, para lograr  el  reintegro  al  cargo  y  la  indemnización  de  perjuicios,  a  raíz de la  desvinculación  inmotivada  de  un  servidor  público  que  ocupa  un cargo de  carrera  ejercido  en  provisionalidad,  ya  que para ese propósito el medio de  defensa  pertinente es el ejercicio de la acción de nulidad y reestablecimiento  del  derecho,  a  través de la cual el interesado puede cuestionar la legalidad  del   acto   administrativo   de  retiro  y  obtener  la  satisfacción  de  sus  pretensiones.   

La anterior regla tiene una excepción cuando  la  acción  de  tutela es interpuesta como mecanismo transitorio para evitar un  perjuicio   irremediable,   evento  en  el  cual,  para  concederla  debe  estar  acreditada  la inminente consumación de dicho perjuicio y así obtener del juez  constitucional  una  protección  provisional,  pero  el  demandante debe acudir  oportunamente  a  la  jurisdicción de lo contencioso administrativo a solicitar  la  nulidad  de  la  resolución  de desvinculación y el restablecimiento de su  derecho;  la medida de amparo se mantendrá mientras esa jurisdicción, invocada  en el término fijado, decide lo que en derecho corresponda.   

Conviene  precisar  que  para  efectos de la  procedencia  del  amparo  constitucional  en  los  casos de retiro inmotivado de  servidores  públicos  que  ocupan  en  provisionalidad  un cargo de carrera, no  puede  considerarse como motivación del respectivo acto administrativo sólo la  afirmación  hecha  por  la  administración sobre la naturaleza provisional del  nombramiento,  ni  la mención del carácter discrecional del acto de remoción.  Así  lo  precisó esta Corte en sentencia T-1240 de 2004, ya citada, al amparar  los  derechos  de  un   servidor  público que se encontraba en la referida  situación:            

“Mediante  Resolución  24  de febrero 5 de 2004 la Alcaldía Municipal de Riosucio, Caldas  decidió     declarar     insubsistente     el    nombramiento    de…    en    el   cargo   de   carrera  administrativa   que  venía  desempeñando  en  provisionalidad.  En  la  misma  resolución  se  decidió  nombrar  en  el  cargo,  en  provisionalidad   y  mientras   se   efectúa  la  respectiva  convocatoria  a  concurso,          a         …   

En  la parte considerativa de la mencionada  resolución  se  señala  que  de acuerdo con sentencia del Consejo de Estado de  marzo  13  de  2003, el nombramiento en provisionalidad no genera estabilidad en  el  cargo y la persona puede ser removida del mismo de manera discrecional y sin  necesidad  de  motivar  el  acto  de  insubsistencia.  Adicionalmente se pone de  presente  que,  de  acuerdo  con  la  Ley  443  de  1998,  artículos 7 a 10, el  nombramiento  en provisionalidad no podrá exceder de cuatro meses, prorrogables  por el mismo término por una sola vez.   

Para  la  Sala  resulta  evidente  que  no  obstante  la  expresión  de  los anteriores considerandos, no se ha cumplido en  este  caso  con  la exigencia de motivar el acto de desvinculación del empleado  que  ocupa  en  provisionalidad un cargo de carrera, puesto que no puede tenerse  por  tal,  la mera afirmación sobre la naturaleza provisional del nombramiento,  y   la   sustentación   del  acto  en  la  consideración  sobre  el  carácter  discrecional  del  acto  de remoción y la consiguiente ausencia de necesidad de  motivación.   

En  efecto, de acuerdo con la jurisprudencia  constitucional,  la  desvinculación  del  servicio  de una persona que ocupa en  provisionalidad  un  empleo de carrera sólo puede producirse, o porque el cargo  va  a  ser ocupado por persona designada mediante concurso de méritos, o porque  existe   una   razón   que   así   lo  justifique  desde  la  perspectiva  del  servicio.   En  este caso, como quiera que en la misma resolución mediante  la  cual  se  declaró  la  insubsistencia  de  la actora, para reemplazarla, se  designó  a  otra  persona,  también en provisionalidad, habría sido necesario  expresar  en  la  resolución las razones de conveniencia del servicio que daban  piso  a la decisión. Sin embargo, es evidente que, en este caso, las razones de  servicio  para  la desvinculación, de existir, se mantuvieron en reserva y que,  por  consiguiente,  no  es  posible  saber  si  hay  una  consideración legal y  constitucionalmente  válida  para  el  efecto.  Ello permite concluir que se ha  desconocido  en  este caso el derecho que, en los términos que se han reseñado  en  esta  providencia,  le  asiste a la actora para que el acto mediante el cual  fue   declarada   insubsistente   sea   debidamente  motivado.      

En esas condiciones, encuentra la Sala que la  actuación  de  la  Administración  resulta  violatoria  del  derecho al debido  proceso  de  la  peticionaria y, dadas las circunstancias de la actora que obran  en     el     expediente     y     no     fueron    desvirtuadas    –madre  cabeza de familia que tenía en  su  salario  su  única  fuente de ingreso-, también  afecta su derecho al  trabajo   y  al   mínimo  vital.  Por  lo  tanto,  en  aplicación  de  la  jurisprudencia   constitucional   que   se   ha  reseñado  en  esta  sentencia,  relacionada  con  la  violación  del  derecho  al debido proceso derivada de la  abstención   de   fundamentar   la   decisión  de  declarar  insubsistente  el  nombramiento  de  una persona que ocupaba en provisionalidad un cargo de carrera  administrativa,  habrá  de  concederse  el  amparo  y revocar las decisiones de  instancia    que    declararon    la    improcedencia    de    la   acción   de  tutela.”     (Subrayas     fuera     del    texto  original).   

Por   último  es  necesario  indicar  que  siguiendo  los  lineamientos trazados en anteriores pronunciamientos6,  frente  a  situaciones  donde  se  observa el desconocimiento del derecho al debido proceso  por  ausencia  de  motivación  del  acto  de  insubsistencia, se ha considerado  procedente  conceder  la protección solicitada y ordenar a la entidad accionada  que  motive  el  acto  administrativo de desvinculación siguiendo los criterios  fijados  por la jurisprudencia constitucional, a fin de permitir que el afectado  acuda   a   la  jurisdicción  contencioso  administrativa  a  controvertir  tal  determinación,  con  la advertencia de que si la entidad demandada no cumple lo  ordenado, debe reintegrarlo al mismo cargo o a uno equivalente.   

5. El caso concreto  

Según   quedó   expuesto  en  los  antecedentes  de  la presente providencia, la señora María  Ramos  Hernández  considera  que la decisión adoptada  por  el Alcalde de Valencia (Córdoba) de declarar insubsistente su nombramiento  en  el cargo de Jefe de Asuntos de la Comunidad, según la actual denominación,  vulneró  sus  derechos  fundamentales,  al  carecer  de  motivación;  por ello  solicita  a  través de acción de tutela, presentada por medio de apoderada, se  ordene  al  referido  ente  territorial  cumplir tal exigencia y reintegrarla al  empleo  que  venía  ocupando  al momento de la desvinculación, o equivalente o  superior,   con   el   pago   de   los   salarios   y  prestaciones  dejados  de  percibir.   

El  municipio  de  Valencia  respondió  la  acción  de  tutela,  expresando  que  no existió actuación arbitraria, ya que  conforme  a  lo  dispuesto  en  los  artículos 26 del  Decreto  2400  de  1968  y  107  del  Decreto  1950  de 1973, el nombramiento en  provisionalidad  puede  declararse  insubsistente sin motivar el respectivo acto  administrativo,  tal  como  lo  ha reconocido el Consejo de Estado al manifestar  que  dichos  servidores  no  gozan  del  fuero de estabilidad, propio de quienes  ingresan         al         servicio         mediante         concurso        de  méritos.                      

El  Juzgado  de  primera  instancia negó el  amparo,  porque  en su opinión la demandante cuenta con un medio alternativo de  defensa   judicial   idóneo   y   eficaz   que  es  la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento      del      derecho,      a      la     cual     “deliberadamente”   no   acudió  por  considerar  más  efectivo  el  amparo  constitucional;  adujo igualmente que la  accionante  no  puede  alegar violación del derecho de defensa, pues de acuerdo  con  los precitados artículos, la administración no esta obligada a motivar el  acto  de  insubsistencia  de  quien ocupa en provisionalidad un cargo de carrera  administrativa.   

Impugnada  tal determinación fue confirmada  por   el   ad   quem,  que  consideró  que  el  acto  administrativo de insubsistencia de la accionante sí  está  motivado,  pues hace mención expresa a los artículos 26 del Decreto Ley  2400  de  1968 y 107 del Decreto Reglamentario 1950 de 1973, disposiciones que a  su  juicio  no  pueden  ser  controvertidas  en  sede  de  tutela  sino  ante la  jurisdicción  contenciosa  administrativa,  donde  la afectada podrá solicitar  además  el reintegro con el pago de salarios y prestaciones dejadas de percibir  desde  su  desvinculación,  no  habiendo acreditado estar frente a un perjuicio  irremediable  en  sus  derechos  fundamentales  que,  de ser demostrado, habría  hecho procedente el amparo solicitado.   

Para  esta Sala de Revisión asiste razón a  los  jueces de instancia en que la acción de tutela de la referencia, promovida  por  la  señora  Ramos  Hernández,  resulta improcedente en cuanto se dirige a  obtener  el reintegro y la indemnización de perjuicios, pues de conformidad con  los  parámetros  jurisprudenciales  reseñados  en  el  acápite  anterior,  la  accionante  tenía  que  haber ejercido la acción de nulidad y restablecimiento  del  derecho  ante  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo  para  desvirtuar  la  presunción  de  legalidad  del Decreto 024 del 19 de febrero de  2008,  expedido por el Alcalde de Valencia, a fin de obtener la satisfacción de  tales  pretensiones,  lo  cual  no  hizo,  pues prefirió acudir directamente al  amparo constitucional.   

   

Es cierto, de otra parte, que esta tutela fue  interpuesta  como  mecanismo  transitorio,  para  lo  cual la afectada alegó la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable  que,  según  se ha explicado, hace  procedente  la  protección  pedida;  sin  embargo,  aunque  allegó  copia  del  certificado  de  defunción  de  su esposo, declaraciones extra proceso sobre su  condición  de  madre cabeza de familia y certificados de estudios superiores de  sus  dos hijos, no está acreditado que el daño sobreviniente tenga la magnitud  de  afectar  el  mínimo  vital  y  no pueda remediarse por el procedimiento que  ofrece  la  jurisdicción  contenciosa  administrativa,  que incluye la eventual  suspensión del acto lesivo.   

No   obstante   lo   anterior          y         contrariamente  al  parecer  de  los  jueces  de instancia, la otra  pretensión  planteada  por  la  accionante Ramos Hernández, relacionada con la  motivación    del    acto   de   insubsistencia,  sí  resulta viable.   

Al  revisar  el  contenido    del   acto  administrativo  opugnado se  corrobora   que     la     actora    efectivamente  ocupaba  en  provisionalidad  un  cargo  de  carrera  administrativa     (Jefe     de    Asuntos    de    la    Comunidad),   del   cual   fue  desvinculada  sin  que  el  referido  Decreto  024  de  2008,  a pesar de  su  extensión  y  de  incluir  referencias  legislativas  y  jurisprudenciales,  contenga una justificación  objetiva  razonable sobre el  hecho     en     sí     de    la    remoción    de    la    actora,  para  dar  paso a quien no se explica  que   hubiere   concursado   ni   que   tuviere      cuáles     méritos superiores.   

     

En  efecto  las  consideraciones,    relativamente   amplias,   se   circunscribieron      especialmente     a     acotar     la    “estabilidad     laboral    relativa”  de        los  trabajadores               “vinculados  a  sus cargos mediante la  figura   del   concurso   de   mérito”,     cuyo     retiro    procede           “cuando     medie     calificación  insatisfactoria”,  siendo    la  carrera  administrativa  “la    figura   jurídica   que   da  estabilidad  relativa”,  mientras     el    nombramiento    “para  ocupar  un  empleo de servicio civil que no pertenezca a una  carrera,   puede   ser   declarado   insubsistente   libremente  por  la  autoridad nominadora, sin motivar la providencia”,     agregando     el  mencionado  Decreto  que el Consejo  de    Estado   ha   sostenido   que   los  trabajadores que se encuentran en provisionalidad    “no   gozan   de   estabilidad  laboral,  pudiendo  ser  retirados discrecionalmente  por         el        nominador”.   

            

Por el contrario, la Corte Constitucional ha  reiterado  que  no  puede tenerse por motivación “la  mera  afirmación  sobre  la  naturaleza  provisional  del  nombramiento,  y  la  sustentación  del acto en la consideración sobre el carácter discrecional del  acto    de    remoción   y   la   consiguiente   ausencia   de   necesidad   de  motivación”7  y  que la desvinculación del servicio de una persona que ocupa en  provisionalidad  un  empleo de carrera sólo puede producirse porque el cargo va  a  ser  ocupado  por  persona  designada  mediante concurso de méritos o porque  existe   una   razón   que   así   lo  justifique  desde  la  perspectiva  del  servicio.   

Estas  circunstancias no se evidencian en el  asunto  bajo  revisión,  como quiera que en el mencionado Decreto 024 del 19 de  febrero  de  2008  se  adujo  para  el  retiro  de  la  accionante  la     naturaleza    provisional    del    empleo,    el  carácter discrecional del acto de  retiro  y  la inexistencia  del fuero de estabilidad,  sin  expresar  las razones de conveniencia del servicio  que sustentaran la decisión.   

Lo anterior lleva a concluir que a la señora  María  Ramos Hernández se le desconoció, por parte del municipio de Valencia,  el  derecho  que le asiste a la motivación del acto administrativo que declaró  insubsistente  su  nombramiento  en  el  cargo  que  pasó a denominarse Jefe de  Asuntos  de la Comunidad. Esto conduce a revocar la decisión judicial revisada,  que negó la tutela pedida.   

En  su  lugar,  se  concederá  el  amparo  solicitado,  se  dejará  sin  efectos el precitado Decreto 024 de febrero 19 de  2008,  generándose  la  consecuente  continuidad,  y se ordenará al Alcalde de  Valencia  (Córdoba) que dentro de las 48 horas siguientes a la notificación de  esta    sentencia,    expida    un    nuevo    acto   administrativo      motivando,   como   quedó  expresado,  la  declaratoria  de  insubsistencia,  si  es  esa  su  decisión, contra la cual la interesada podrá  ejercer  la acción pertinente ante la jurisdicción contencioso administrativa,  en los términos indicados en la respectiva codificación.   

En caso de que la municipalidad demandada se  abstenga  de  cumplir  lo  ordenado  en  esta  providencia  dentro  del término  establecido  para  ello, deberá efectuar el reintegro de la accionante al cargo  que  venía  desempeñando  o a uno equivalente o superior en la administración  municipal.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Séptima  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución Política,|   

RESUELVE  

Primero. REVOCAR el  fallo  proferido  el 9 de mayo de 2008 por el Juzgado Tercero Civil del Circuito  de  Montería,  que  confirmó  el  dictado  el 8 de abril del mismo año por el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Valencia,  que  negó  la  acción  de tutela  promovida  por  la  señora  María  Ramos  Hernández  contra  el  municipio de  Valencia      (Córdoba),      para,      en      su     lugar,     CONCEDER   el   amparo  solicitado.    

Segundo.  En  tal  virtud,     DEJAR    SIN    EFECTOS    el  Decreto  024  del  19  de  febrero  de  2008, proferido por el Alcalde de Valencia (Córdoba),  mediante  el  cual  declaró insubsistente el nombramiento en provisionalidad de  María      Ramos      Hernández,     quien  entonces se desempeñaba como Jefe de Asuntos de la Comunidad  de  ese  municipio  y  ORDENAR  que  en  el  término  de  cuarenta  y  ocho (48) horas, contadas a partir de la  notificación   del   presente   fallo,  dicho  Alcalde  expida  un  nuevo  acto  administrativo,  expresando  apropiadamente  los  motivos  que  conduzcan  a  la  declaratoria  de  insubsistencia,  si es esa su decisión. En caso de no cumplir  lo  ordenado  dentro  del término indicado, deberá efectuar el reintegro de la  accionante  al  cargo que venía desempeñando o a uno equivalente o superior en  la administración municipal.   

Tercero.   Por  Secretaría  General, LÍBRESE  la   comunicación   a   que   alude   el  artículo  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

Cópiese,   notifíquese,  comuníquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ  

Magistrada  

Ausente con permiso  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General    

1 Cf,  entre  otras,  las  sentencias  T-414  de  1992  (junio 16), M. P. Ciro Angarita  Barón   y   SU-961   de   1999   (diciembre   1°),  M.  P.  Vladimiro  Naranjo  Mesa.   

2 T-610  de 2003 (julio 24), M. P. Alfredo Beltrán Sierra.   

3 T-800  de 1998 (diciembre 14), M. P. Vladimiro Naranjo Mesa   

4 T-800  de 1998.   

5  Decreto   Ley   2400  de  1968  “Artículo  26.  El  nombramiento  hecho  a una persona para ocupar un empleo del servicio civil, que  no  pertenezca  a  una carrera, puede ser declarado insubsistente libremente por  la  autoridad nominadora, sin motivar la providencia.  Sin embargo, deberá  dejarse  constancia  del  hecho  y  de  las  causas  que  lo  ocasionaron  en la  respectiva hoja de vida.”   

6 T-597  de  2004  (junio 15), M. P. Manuel José Cepeda Espinosa; T-951 de 2004 (octubre  7),  M.  P.  Marco Gerardo Monroy Cabra ;  T-064 de 2007 (abril 1°), M. P.  Rodrigo Escobar Gil.   

7  T-1240 de 2004 (diciembre 9), M. P. Rodrigo Escobar Gil.     

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