T-038-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-038-09  

Referencia: expediente T-2.034.758  

Accionante:   Alvaro   de  Jesús  Ramírez  Núñez   

Demandado:  

Agencia Presidencial para la Acción Social y  la Cooperación Internacional -Acción Social-.   

Magistrado Ponente:  

Dr.  RODRIGO  ESCOBAR  GIL   

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de enero de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Cuarta  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados  Rodrigo Escobar Gil, Mauricio  González  Cuervo y Marco Gerardo Monroy Cabra, en ejercicio de sus competencias  constitucionales y legales, ha pronunciado la siguiente   

SENTENCIA   

en  el  proceso  de  revisión de los fallos  proferidos  por  el  Juzgado Tercero Administrativo del Circuito de Valledupar y  el  Tribunal  Administrativo  del  Cesar,  en relación con el recurso de amparo  constitucional  promovido  por  Álvaro  de  Jesús  Ramírez  Núñez contra la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social y la Cooperación Internacional  -Acción Social-.   

I.          ANTECEDENTES.   

1.           La solicitud.   

El  16 de mayo de 2008, el señor Álvaro de  Jesús   Ramírez   Núñez  instauró  acción  de  tutela  contra  la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y la Cooperación Internacional -Unidad  Territorial  del  Cesar-  con  la  finalidad  de  obtener  la protección de sus  derechos  constitucionales  fundamentales  a la dignidad humana, la igualdad, la  integridad  física,  el  mínimo vital y la especial atención y protección de  la  niñez,  presuntamente  quebrantados  por  la entidad accionada al negarse a  suministrar  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia  que,  en  su  condición de  desplazado,  requiere para satisfacer tanto sus necesidades básicas como las de  su  núcleo  familiar.  En  consecuencia,  impetró  al  juez constitucional que  ordenara  a la entidad demandada suministrar la referida ayuda humanitaria hasta  que     su    núcleo    familiar    logre    consolidarse    y    estabilizarse  socioeconómicamente.   

Desde  el  día 22 de septiembre de 2005, el  señor  Álvaro  de Jesús Ramírez Núñez se encuentra incluido en el Registro  Único  de  Población  Desplazada      -RUPD-  junto con su  núcleo  familiar, compuesto por su madre, el cónyuge de ésta, tres hermanos y  un menor de edad.   

Tal  núcleo  familiar  en  el  que su madre  aparece      como     “Jefe     de     Hogar”1,  ha  sido beneficiario en dos  oportunidades  de la atención humanitaria de emergencia, específicamente en lo  que   guarda   relación   con  los  componentes  de  alojamiento  y  asistencia  alimentaria por un valor de $220.000 y $700.000, respectivamente.   

No obstante lo anterior, el actor señala que  tiene  3  hijos  menores  de  edad  a  los  cuales  no  les ha podido proveer lo  necesario  para  garantizar  su  subsistencia  digna,  por  lo que ha acudido en  innumerables  ocasiones de forma verbal y por escrito ante Acción Social con el  propósito  de  que  le sea suministrada la atención humanitaria de emergencia,  solicitud  que  fue  despachada  desfavorablemente por la entidad aduciendo para  ello  que  ya  había  sido beneficiado con la misma y que, en todo caso, debía  aguardar  a  la práctica de una visita domiciliaria en la cual se verificara su  condición de vulnerabilidad.   

Ante este escenario, y teniendo en cuenta su  precaria  situación  económica,  el  actor insta al juez de tutela para que le  sean  amparados  los  derechos  fundamentales invocados, de tal manera que se le  ordene  a Acción Social       -Unidad Territorial  Cesar-  otorgar,  de  manera  permanente  e  integral,  los  componentes  de  la  atención  humanitaria  de  emergencia que requiere para atender las necesidades  básicas  propias y las de su núcleo familiar. De igual manera, solicita que se  ordene,  una  vez  haya  generado  condiciones  mínimas  de  sostenibilidad, su  inclusión  como  beneficiario  de programas, planes y proyectos productivos que  logren su consolidación y estabilización económica y social.   

2. Fundamentos de la acción.  

El demandante sostiene, preliminarmente, que  el  actuar  desplegado  por Acción Social consistente en negar el suministro de  la  atención  humanitaria  de emergencia, vulnera sus derechos constitucionales  fundamentales   y   necesariamente  desconoce  su  condición  de  víctima  del  desplazamiento  forzado interno, situación de la cual debería reconocerse a su  favor  una especial protección constitucional y una eficaz y oportuna atención  por  parte  del  Estado  y  de  la  instituciones comprometidas con la atención  integral a la población desplazada.   

Posteriormente,  indica  que  no ha recibido  ayuda  humanitaria  alguna  proveniente de la entidad demandada, por lo que esta  última  falta  a  la verdad al aseverar que sí ha otorgado la totalidad de los  componentes  que hacen parte de la atención humanitaria de emergencia definidos  en  la  Ley  387  de  1997,  marco  jurídico  de la política pública sobre la  materia.   

Así   mismo,   señala   que   la   Corte  Constitucional  en jurisprudencia sobre el particular2  ha  establecido  que la ayuda  humanitaria  no  puede estar sujeta a un plazo fijo inexorable, sino que, por el  contrario,  debe  ser  flexible,  sometida  a  una  auténtica reparación, a la  superación  real  de  la  condición  de  vulnerabilidad  y  al  logro  de  una  situación  socioeconómica  estable  de la población afectada con tan complejo  fenómeno.   

Finalmente,  el actor destaca que en sede de  tutela  se  han  protegido  los  derechos fundamentales de otras personas que se  encuentran  en  circunstancias  fácticas  similares,  razón  por  la  cual, en  procura  de  la  garantía de efectividad del derecho a la igualdad, promueve el  presente recurso de amparo constitucional.   

3.    Oposición   a   la   demanda   de  tutela.   

En  respuesta  al requerimiento judicial, la  entidad  demandada  informó  que  efectivamente  el  señor  Álvaro  de Jesús  Ramírez  Núñez  se encuentra inscrito en el -RUPD-3  desde  el 22 de septiembre de  2005,    en   compañía   de   su   núcleo   familiar   declarado   en   dicha  fecha.   

Puso de presente igualmente que la atención  humanitaria  de  emergencia  es otorgada en cumplimiento de su obligación legal  de  asistir  y proteger a la población desplazada, para lo cual debe ceñirse a  los  procedimientos  establecidos  en  la Ley 387 de 1997, la Sentencia T-025 de  20044,  el Decreto 2569 de 2000 y los principios rectores bajo los cuales  se  rigen  los  desplazamientos internos, todo lo cual se constituye en el marco  normativo  interno  y  la doctrina internacional que irradia el desarrollo de la  actividad institucional en la materia.   

En  tratándose  del  caso  particular,  la  entidad  demandada  manifestó que al actor le fue otorgada la ayuda humanitaria  de  emergencia  de  manera parcial, esto es, 2 meses de alojamiento y asistencia  alimentaria,  por  lo  que  frente  a  los  demás  componentes  de la atención  humanitaria  que  faltan  por suministrar precisó que el interesado debe acudir  ante  la  Unidad de Atención y Orientación -UAO- del Cesar para efectos de que  se  le  informe  acerca  del  lugar  y  la  fecha  en  que  se materializará la  respectiva entrega.   

Así  mismo,  programó  una  entrevista  a  realizar  en  el  domicilio  del  actor,  con el objetivo de verificar su actual  condición  de  vulnerabilidad  y de valorar la situación socioeconómica de su  núcleo familiar.   

De  otra  parte,  sostuvo que los beneficios  inherentes  a  la atención humanitaria de emergencia no pueden suministrarse de  manera  indefinida,  como  quiera  que  los  mismos se justifican tan solo en la  medida  en  que  se  requieran  para  garantizar las condiciones de subsistencia  dignas  de personas desplazadas que no se encuentran en condiciones de asumir su  autosostenimiento.   

Así  las  cosas, con base en las anteriores  consideraciones,  solicitó  que  se desestimaran las pretensiones invocadas por  el  actor  en  sede  de  tutela,  en  tanto éstas carecen de asidero fáctico y  jurídico.   

4.    Pruebas    que    obran    en   el  expediente.   

Dentro  del  expediente  contentivo  de  la  presente   acción  de  tutela,  se  encuentran  como  pruebas  relevantes,  las  siguientes:   

4.1.   Material  Probatorio allegado por el actor:   

    

* Fotocopia  simple de la Cédula de Ciudadanía del señor Álvaro de  Jesús Ramírez Núñez (Folio 4)     

    

* Fotocopia  simple  de  oficio  del  29 de enero de 2007 en el que la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social y la Cooperación Internacional  -Unidad  Territorial del Cesar- certifica la inclusión del actor en el Registro  Único de Población Desplazada -RUPD- (Folio 6)     

    

* Fotocopias  simples de los carnés de salud de los hijos menores del  actor,  suministrados  por  la  E.S.E. Hospital Eduardo Arredondo Daza, en donde  constan  las  citas  médicas  programadas  y  el  seguimiento  al crecimiento y  desarrollo de cada uno de ellos (Folios 7,8 y 9)     

    

* Fotocopias  simples  de  los  Registros Civiles de Nacimiento de los  menores hijos del actor (Folios 10, 11 y 12)     

    

* Fotocopias  simples  de  los  derechos  de petición elevados por el  actor  el  9  de mayo de 2007 a la Agencia Presidencial para la Acción Social y  la  Cooperación  Internacional  -Unidad  Territorial  del  Cesar-  (Folios 13 y  15)     

    

* Fotocopias  simples  de  sendas  respuestas  de Acción Social a los  derechos de petición presentados por el actor (Folios 14 y 16)     

4.2.   Material  Probatorio  aportado  por  la  Agencia  Presidencial para la Acción Social y la  Cooperación Internacional -Unidad Territorial del Cesar-:   

* Fotocopia  simple de oficio suscrito por Acción Social en el que se  indica  que  el actor se encuentra inscrito desde el 22 de septiembre de 2005 en  el  Registro  Único  de  Población  Desplazada  junto  con su núcleo familiar  compuesto  por  su madre, el cónyuge de ésta, tres hermanos y un menor de edad  (Folio 24)     

    

* Fotocopia  simple de oficio suscrito por Acción Social en el que se  da  cuenta que el núcleo familiar del actor, dirigido por su madre como jefe de  hogar,   ha  sido  beneficiado  con  la  atención  humanitaria  de  emergencia,  específicamente  con  los  componentes  de alojamiento y asistencia alimentaria  (Folio 25)     

    

* Fotocopia  simple de oficio suscrito por Acción Social en el que se  informa  al  actor  acerca  de su inclusión en el -RUPD-, de la posibilidad que  tiene  de  acudir  a  la  Unidad  Territorial  del  Cesar para reclamar la ayuda  humanitaria  de emergencia faltante, de la entrevista domiciliaria que recibirá  con  el  objetivo  de que sean verificadas las condiciones de vulnerabilidad del  núcleo  familiar  al  cual  pertenece  y  de  su  derecho a acceder a la oferta  institucional  que  brindan  las  entidades que conforman el Sistema Nacional de  Atención Integral a la Población Desplazada (Folios 26 y 27)     

II.                DECISIONES   JUDICIALES   QUE   SE  REVISAN   

1.                    Primera Instancia.   

El   Juzgado  Tercero  Administrativo  del  Circuito  de  Valledupar,  mediante providencia del seis (6) de junio de dos mil  ocho (2008), resolvió denegar el amparo deprecado.   

A  juicio  del  a  quo,  no  se advierte transgresión alguna de derechos  fundamentales  en el caso concreto, toda vez que al núcleo familiar que integra  el  actor  le  fue suministrada la atención humanitaria de emergencia de manera  parcial,  no obstante lo cual ya fue programada la entrega de los componentes de  la atención humanitaria faltante.   

Así  mismo,  puso  de  presente  que en el  expediente  bajo  examen no obra prueba que acredite que el actor acudió a otro  tipo  de  trámites  para  acceder  a los beneficios que pretende por vía de la  acción de tutela.   

En  consecuencia,  el  operador  jurídico  dispuso  denegar  las  pretensiones formuladas por el demandante, lo cual no fue  óbice  para  ordenarle a Acción Social, en todo caso, que cumpliera cabalmente  con   las   obligaciones   precisadas  en  los  términos  de  su  respuesta  al  requerimiento  judicial, en el sentido de que suministraran la ayuda humanitaria  pendiente  y  de  que  realizaran la visita domiciliaria para determinar la real  situación  de  marginalidad  en  la  que  se  encuentran  el actor y su núcleo  familiar.   

Por  último,  previno  al  actor  para que  acudiera  a  la Unidad de Atención y Orientación -UAO- de Valledupar, para que  sea  informado  respecto  de  la fecha y el lugar en donde se llevará a cabo la  entrega de la atención humanitaria de emergencia.   

El señor Álvaro de Jesús Ramírez Núñez  recurrió  el  fallo  judicial  anteriormente  reseñado,  con fundamento en los  mismos argumentos presentados inicialmente en el escrito de tutela.   

3.                    Segunda Instancia.   

El  Tribunal  Administrativo  del  Cesar,  mediante  Sentencia  dictada  el  ocho  (8)  de  julio  de  dos mil ocho (2008),  decidió  confirmar  la decisión proferida en primera instancia. Para arribar a  tal  determinación,  el  fallador  concluyó  que  Acción  Social  asistió  y  protegió  al  actor en su condición de desplazado mediante el suministro de la  atención   humanitaria   de   emergencia   establecida   en   la   Ley  387  de  1997.   

En  ese  sentido,  resaltó  que la entidad  accionada  cumplió  con  su función inicial de atender de manera prioritaria y  urgente  al  demandante,  por lo que en esa medida sólo tendría que proceder a  visitar  el domicilio de éste en aras de verificar el cumplimiento y desarrollo  de    los    programas    productivos   que   logren   mejorar   su   situación  socioeconómica.   

  III.           CONSIDERACIONES   

1.                Competencia.   

Es  competente  esta  Sala  de  la  Corte  Constitucional  para  revisar  la  decisión  proferida  dentro de la acción de  tutela  de  la referencia, con fundamento en los artículos 86 y 241 numeral 9º  de  la  Constitución  Política, en concordancia con los artículos 31 a 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

2.           Problema Jurídico.   

De  acuerdo  con  la  situación  fáctica  planteada  y  las decisiones adoptadas en sede de tutela, en esta oportunidad le  corresponde  a  la  Corte  establecer  si Acción Social quebrantó los derechos  fundamentales  del  actor  y  de  sus  menores  hijos  a  la dignidad humana, la  igualdad,  la  integridad  física,  el  mínimo vital y la especial atención y  protección  de  la  niñez,  al  no  autorizar  el  suministro  de la atención  humanitaria  de  emergencia  contenida  en la Ley 387 de 1997 que requieren para  atender  sus  necesidades  básicas,  que  por  su  vulnerable condición no han  podido    satisfacer    por    sí   mismos,   dada   su   precaria   situación  económica.   

Para  tal  efecto,  la  Sala se ocupará, en  primer   lugar,   de   establecer   la   procedencia  del  mecanismo  de  amparo  constitucional  para garantizar la efectividad de los derechos fundamentales del  actor  en  su  condición  de  desplazado.  En  segundo  término,  de  resultar  procedente   la   acción   de   tutela,  deberá  revisarse  la  jurisprudencia  constitucional  existente  en  relación  con  el  fenómeno  del desplazamiento  forzado  y  la  atención  humanitaria  de  emergencia  para  luego, finalmente,  resolver   el   problema   jurídico   expuesto   en   el   asunto  sub-exámine.   

3.            Aspecto  de Procedibilidad: La  Acción  de Tutela como mecanismo judicial idóneo para amparar  los  derechos  fundamentales  de  la  población en situación de desplazamiento  forzado.   

Conforme lo ha señalado esta Corporación en  innumerables   pronunciamientos   sobre  la  materia5,  la  acción  de  tutela  se  configura  como  el  mecanismo  judicial  apropiado  para  que  mediante ella se  solicite  el  amparo  de los derechos fundamentales de la población desplazada,  concretamente  por  el hecho de que sobre ellos se predica la titularidad de una  especial  protección  constitucional,  merced a las circunstancias particulares  de  vulnerabilidad, indefensión y debilidad manifiesta en la que se encuentran,  y  a  la  necesidad  de que se les brinde una protección urgente e inmediata en  procura  de  que les sean garantizadas unas condiciones mínimas de subsistencia  dignas.   

Bajo esa óptica, la Corte ha manifestado que  resulta  contrario  a los postulados que informan un Estado Social de Derecho el  exigir  el  agotamiento  previo  de  acciones  y  recursos  al  interior  de  la  jurisdicción  ordinaria  como  condición  para la procedencia del mecanismo de  amparo                 constitucional6.   

Sobre   el   punto,   ha   destacado   la  Corte:   

“Debe  quedar  claro  que,  debido  a  la  gravedad  y  a  la  extrema urgencia a la que se ven  sometidas  las  personas desplazadas, no se les puede someter al trámite de las  acciones  judiciales  para  cuestionar los actos administrativos de la Red, ni a  la   interposición   de   interminables   solicitudes  a  la  coordinadora  del  Sistema.   Aquello  constituye  la  imposición  de  cargas  inaguantables,  teniendo  en  cuenta  las  condiciones  de  los connacionales desplazados, y son  factores  que  justifican  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela. En este  contexto,   se   ha  admitido  que  cuando  quiera  que  en  una  situación  de  desplazamiento  forzado  una  entidad  omita  ejercer sus deberes de protección  para  con  todos aquellos que soporten tal condición, la tutela es un mecanismo  idóneo   para   la  protección  de  los  derechos  conculcados.”7   

En  suma,  para  esta Corporación, dada la  situación  de  acentuada  exclusión y vulnerabilidad de las personas víctimas  del  fenómeno  del  desplazamiento  forzado  interno, el mecanismo judicial que  resulta  idóneo  y  eficaz  para efectos de proteger sus derechos fundamentales  ante una eventual vulneración o amenaza, es la acción de tutela.   

De   conformidad   con   las   anteriores  consideraciones,   la   Corte   encuentra  que  del  caso  concreto  emerge  una  controversia   relacionada   con   la  presunta  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  de  una persona que se encuentra en situación de desplazamiento,  motivo  por  el  cual  la  acción  de  tutela  se revela como el instrumento de  defensa  preferente y adecuado para que éste solicite la justiciabilidad de sus  derechos.  En  esta  medida, la Sala procederá a estudiar de fondo la cuestión  planteada.   

4.            Del  Desplazamiento Forzado Interno y la  Declaratoria    del    Estado    de    Cosas    Inconstitucional.   Reiteración  Jurisprudencial.   

El  fenómeno  del  desplazamiento  forzado  interno  en  Colombia,  ya ha sido objeto de estudio y pronunciamiento por parte  de   esta   Corporación,   bien   sea   por   vía   del  control  concreto  de  constitucionalidad,  a  propósito  de  abundantes acciones de tutela promovidas  por  algunas  de  sus víctimas en procura de la defensa y protección inmediata  de    sus    derechos    mínimos    fundamentales8,  ora  a  través  del control  abstracto,  habida  cuenta  de las diversas demandas que se han formulado contra  la  Ley  387  de  1997,  la  cual constituye el marco jurídico sobre el cual se  implementa    la   política   pública   de   protección   a   la   población  desplazada.   

En   relación  con  dicho  fenómeno,  la  jurisprudencia  constitucional ha señalado que se trata de un complejo problema  de  gran  envergadura  social,  económica y política, generado principalmente,  entre  otros  factores, por el conflicto armado interno que sufre Colombia desde  hace  ya  varias  décadas,  y  que  se  ha proyectado forzosamente sobre vastos  grupos  poblacionales  que  generalmente tienen asiento en las zonas rurales del  territorio  nacional.  La  gravedad  del  problema  del  desplazamiento  forzado  interno  ha  sido  destacado  por  la  Corte en distintos fallos, calificándolo  como:  (a)  “un  problema de humanidad que debe ser  afrontado  solidariamente por todas las personas, principiando, como es lógico,  por     los     funcionarios     del     Estado”9;      (b)     “un  verdadero  estado  de  emergencia social”, “una tragedia  nacional,  que afecta los destinos de innumerables colombianos y que marcará el  futuro  del  país  durante las próximas décadas” y  “un  serio  peligro  para  la  sociedad  política  colombiana”10;  y, más recientemente, (c) un “estado  de   cosas   inconstitucional”   que   “contraría      la     racionalidad     implícita     en     el  constitucionalismo”,  al  causar  una  “evidente   tensión   entre   la  pretensión  de  organización  política  y  la  prolífica  declaración  de  valores,  principios  y derechos  contenidas  en  el  Texto Fundamental y la diaria y trágica constatación de la  exclusión   de   ese   acuerdo   de   millones   de  colombianos”11.   

Reconoce igualmente la jurisprudencia que el  fenómeno  del  desplazamiento  forzado,  en  sí  mismo considerado12, ha conducido  sin  lugar  a  dudas  a  una  transgresión  masiva, grave y sistemática de los  derechos                 fundamentales13    de    un    porcentaje  significativo  de  colombianos  que, en razón a la incesante violencia generada  por  el  conflicto  y  a la reiterativa violación de derechos humanos, han sido  expulsados  o se han visto compelidos a huir de su entorno habitual, abandonando  de  manera  intempestiva  su  lugar  de residencia y sus actividades económicas  usuales,  debiendo  migrar  a  otro lugar dentro de las fronteras del territorio  nacional14  porque  sus  derechos  a  la  vida,  a la integridad física, a la  libertad  o  seguridad  personales,  entre otros, se encuentran amenazados o han  sido efectivamente vulnerados.   

Fue   precisamente  el  contexto  de  una  situación  de  extrema vulnerabilidad y marginalidad que gravitaba alrededor de  la  población  desplazada,  lo  que  motivó  a  este  Tribunal  a  producir la  declaratoria     de     un    estado    de    cosas  inconstitucional15   en   relación   con  las  condiciones  de  vida  de  dicho  grupo  poblacional,  para  exigir  del  Estado,  en términos generales, un  trato  preferente de forma urgente a quienes por su condición de indefensión y  desamparo  no  se hallaban en capacidad de atender siquiera sus más apremiantes  necesidades,    una    vez    producida   la   situación   del   desplazamiento  forzado.   

Entre  otros  deberes  que  surgen  para el  Estado  a  partir  de  dicha declaración se encuentran, por una parte, aquellos  relativos  a  la  adopción e implementación de políticas, programas y medidas  positivas   encaminadas   al  logro  de  una  igualdad  real  de  condiciones  y  oportunidades  entre  los asociados, en la medida que satisfagan progresivamente  las  necesidades  básicas  que  contribuyan  a  una subsistencia en condiciones  dignas;  y,  de  otra  parte, aquellos necesariamente ligados con el aumento del  volumen  de  los  recursos destinado a asegurar el goce efectivo de los derechos  de  los  desplazados,  y  una  mayor  capacidad  institucional para ejecutar una  verdadera  política  pública que resulte adecuada a la magnitud del problema y  permita                   superarlo16.   

Con  todo,  esta Corporación sostuvo que no  obstante  la  declaratoria de dicho efecto, ni la incapacidad institucional para  adelantar  las  diferentes  políticas  públicas encaminadas a atender la grave  crisis  humanitaria  de  la población desplazada, ni la falta de asignación de  recursos  para  hacerle  frente  a  tan  compleja  problemática,  resultan  ser  obstáculos  suficientes  para que el Estado, fundamentado en principios como el  de  solidaridad  social, abandone sus deberes de garantía de efectividad de los  derechos  que  se  radican  en  cabeza  de  la  población  desplazada.  Por  el  contrario,  una  vez  declarada  formalmente la existencia de un estado de cosas  inconstitucional,   esta   Corte  ha  venido  adoptando  una  serie  de  medidas  judiciales  encaminadas  a superar tal estado de cosas y, por ende, a exigir del  Estado    el    cumplimiento    de    sus    obligaciones   constitucionales   y  legales17.   

Ello,  por  cuanto  la respuesta armónica e  integral   a   la  problemática  del  desplazamiento  forzado  interno  es  una  obligación  que a la luz de la Carta Política y de la comunidad internacional,  resulta  de  ineludible  aceptación  por  parte del Estado Colombiano, el cual,  mediante  la  adopción  de  medidas públicas de orden político, legislativo y  administrativo,  entre  otras,  debe  procurar  atenuar los efectos de la crisis  brindando,  en  todo  caso,  la  protección y asistencia inmediata a quienes se  encuentren    en   situación   de   desplazamiento18.   

5.            La Atención Humanitaria de Emergencia y  la prórroga de la misma. Reiteración Jurisprudencial.   

La Ley 387 de 1997 surgió precisamente como  consecuencia  del  querer estatal de reconocer y adoptar medidas y prerrogativas  para  prevenir,  atender  y  proteger a las víctimas del desplazamiento forzado  interno,  así  como para lograr que éstos se estabilicen socioeconómicamente.  Por  esta  razón,  tal  normativa  se  constituye  en  el  marco  jurídico  de  orientación  para el diseño e implementación de políticas públicas sobre la  materia.   

Entre  los  componentes más importantes que  hacen  parte  de  las  medidas  de  asistencia  y  cooperación, se encuentra la  atención  humanitaria  de  emergencia,  contenida  en  el  artículo  15  de la  mencionada  ley,  la  cual  tiene  por  finalidad  proteger  a  las  personas en  situación  de  desplazamiento  y atender sus necesidades de alimentación, aseo  personal,  manejo  de abastecimientos, utensilios de cocina, atención médica y  psicológica,  transporte de emergencia y alojamiento transitorio en condiciones  dignas;  todas  las  cuales  contribuyen  a  garantizar  el goce de los derechos  fundamentales de la población desplazada.   

Sin  embargo,  cabe  mencionar  que  dicha  atención   humanitaria  únicamente  se  otorga  a  quienes  encontrándose  en  circunstancias   de  hecho  constitutivas  de  desplazamiento  han  procedido  a  declarar  los  hechos  que  dieron lugar a su situación y, en consecuencia, han  sido    inscritos    en    el   Registro   Único   de   Población   Desplazada  -RUPD-19,  instrumento  técnico  mediante  el cual se encauzan los recursos  dirigidos  a  la población desplazada y cuyo manejo le corresponde a la Agencia  Presidencial  para la Acción social y la Cooperación Internacional20,  quien a su  vez  coordina  la  entrega de la totalidad de los componentes que hacen parte de  la  atención  humanitaria  de  emergencia  y  promueve  el  mejoramiento de las  condiciones   de  vida  de  la  población  vulnerable  del  país,  de  la  que  indiscutiblemente   hacen   parte   los  desplazados21.   

Sobre la entrega de la ayuda humanitaria, la  jurisprudencia  de esta Corporación ha indicado que hace parte del catálogo de  derechos  básicos  de  la  población desplazada, además de que constituye una  manifestación  del  derecho  fundamental  al  mínimo  vital,  ya  que  el  fin  constitucional  que  se  propone  es  brindar  aquellos mínimos necesarios para  mitigar    las    necesidades    más    indispensables    de    la   población  desplazada22.   

Ahora  bien, el término durante el cual se  tiene  derecho  a  la  atención  humanitaria  de emergencia fue definido por el  parágrafo  del artículo 15 de la ley 387 de 1997, que en un principio señaló  que  dicha  atención  sería prestada por el término de tres meses, y que bajo  circunstancias  excepcionales  definidas en el artículo 21 del decreto 2569 del  2000,  la misma sería prorrogada por espacio límite de tres meses adicionales.  Empero,  la  Sentencia  C-278  de 2007 declaró la exequibilidad condicionada de  esta   norma,  bajo  el  entendido  de  que  la  asistencia  humanitaria  sería  prorrogada  hasta  que  el  afectado  se  encuentre  en condiciones de asumir su  autosostenimiento23.   

A propósito de la eliminación del término  máximo    para    la    atención   humanitaria   de   emergencia,   la   Corte  sostuvo:   

“La Corte estima que la ayuda humanitaria  no  puede estar sujeta a un plazo fijo inexorable. Si bien es conveniente que la  referencia  temporal  exista,  debe  ser flexible, sometida a que la reparación  sea  real  y  los medios eficaces y continuos, de acuerdo a las particularidades  del  caso,  hasta  salir  de  la  vulnerabilidad  que  atosiga  a  la población  afectada,  particularmente  en esa primera etapa de atención, en la cual se les  debe  garantizar condiciones de vida digna que hagan viable parar el agravio, en  tránsito  hacia  una  solución  definitiva mediante la ejecución de programas  serios  y  continuados  de  estabilización económica y social. (…) En lo que  respecta  a  que  el  término de la ayuda humanitaria de emergencia sea de tres  meses,  la  Corte  lo  encuentra  corto  mas  no  necesariamente  contrario a la  Constitución  Política,  en la medida de su acople y flexibilidad frente a las  características  propias  del  hecho  concreto,  además ante la posibilidad de  adicional  ayuda  solidaria,  por  ejemplo  proveniente del sector privado o del  exterior,  o  si  las  correspondientes  instituciones  oficiales cumplen con su  deber    en   forma   integrada,   pronta   y   acuciosa.   Lo   definitivamente  inconstitucional,   y   así   lo  declarará  la  Corte,  son  las  expresiones  “máximo”  y  “excepcionalmente por otros tres (3) más”, del parágrafo  del  artículo  15 de la Ley 387 de 1997, pues le imprimen rigidez al plazo para  la  provisión  de  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia  a  los  desplazados,  impidiendo  que estas personas puedan seguir recibiendo atención del Estado por  un  tiempo  mayor,  mientras  logran  superar  definitivamente  su situación de  vulnerabilidad                (…)”24.   

En  conclusión,  teniendo  en cuenta que el  status de desplazado deviene  de  una  condición  material,  la  atención  humanitaria  de  emergencia  y su  correspondiente  prórroga  deben  ser  concedidas  hasta que al afectado le sea  garantizado  realmente  su  derecho  a  la subsistencia digna, de modo que pueda  satisfacer  sus necesidades básicas a fin de que, gradualmente, logre imponerse  a  las circunstancias de vulnerabilidad, marginalidad e indefensión propias del  fenómeno del desplazamiento.   

5. Caso Concreto  

De  acuerdo  con los hechos relacionados por  las  partes  y  las  pruebas  que obran en el expediente, se tiene que el señor  Álvaro  de Jesús Ramírez Núñez es desplazado por la violencia desde el año  2005,  fecha  a  partir  de  la  cual  aparece inscrito en el Registro Único de  Población  Desplazada  como  integrante  del  núcleo familiar compuesto por su  madre, el cónyuge de ésta, tres hermanos y un menor de edad.   

Como   consecuencia  de  su  condición  y  atendiendo  al  hecho  de  que  tiene  tres hijos menores de edad a quienes debe  brindarles  condiciones de vida digna, el actor acudió a Acción Social -Unidad  Territorial  Cesar-  de manera verbal y por escrito, con el propósito de que le  fuera  suministrada  la  atención humanitaria de emergencia, la cual fue negada  por  la  entidad  con  base en que la misma ya le había sido otorgada de manera  parcial  a  la  jefe  del  núcleo familiar en el que aparece incluido y que, en  todo   caso,  los  componentes  de  la  ayuda  humanitaria  que  se  encontraban  pendientes  iban a serle otorgados previa asistencia a las oficinas de la Unidad  de Atención y Orientación ubicadas en la ciudad de Valledupar.   

Del  mismo  modo,  la  entidad  procedió  a  informarle  que  realizaría  una visita a su domicilio para verificar su estado  de  vulnerabilidad  y  determinar  si,  en efecto, era procedente la atención y  prórroga de la ayuda humanitaria que pretendía.   

Por  su  parte  el  actor,  al  considerar  inadmisible  el  proceder  de  Acción  Social, interpuso la presente acción de  tutela  con  el  fin  de  que le fueran protegidos sus derechos constitucionales  fundamentales  y  los de sus menores hijos a la dignidad humana, la igualdad, la  integridad  física,  el  mínimo vital y la especial atención y protección de  la niñez.   

Frente  a  lo  anterior,  el juez de primera  instancia  resolvió  denegar  la protección tutelar deprecada, como quiera que  consideró   que   no  existía  violación  alguna  de  derechos  de  raigambre  fundamental,  en  tanto  no  obraba  evidencia  que permitiera determinar que el  actor  puso  en  marcha otro tipo de trámites administrativos al interior de la  entidad  para  solicitar  el reconocimiento de la ayuda humanitaria. No obstante  lo  anterior,  le ordenó a Acción Social que cumpliera tanto con el suministro  de  la  atención  humanitaria faltante como con la visita domiciliaria a fin de  que  estableciera  la real situación de marginalidad que rodean al actor y a su  núcleo   familiar.  Decisión  que  fue  confirmada  en  segunda  instancia  al  concluirse  que  la  entidad  accionada  había  protegido y asistido íntegra y  cabalmente    al    actor    en    su    condición   de   desplazado   por   la  violencia.   

Una  vez armonizados los hechos expuestos en  la  presente  acción  de tutela, debe indicarse, de manera preliminar, sobre la  existencia  de  una  situación  que  no fue advertida por las partes ni por los  operadores  jurídicos  que avocaron el conocimiento del caso que ahora ocupa la  atención de esta Sala de Revisión.   

La  situación  se refiere, concretamente, a  que  el  señor  Álvaro de Jesús Ramírez Núñez, quien acude al mecanismo de  amparo  constitucional  para  solicitar  en nombre propio y en el de sus menores  hijos  el suministro de la atención humanitaria de emergencia, aparece incluido  en  el Registro Único de Población Desplazada -RUPD- desde el 22 de septiembre  de  2005  como  parte  integrante  del núcleo familiar en el que su madre es la  jefe  de  hogar,  tal  y como consta en los oficios allegados por Acción Social  durante  el trámite de la presente acción de tutela25.   

Así,   como   puede  extractarse  de  los  mencionados  oficios,  en  dicho  núcleo  familiar  no aparecen reportados como  beneficiarios   de   los   planes,   programas   y  proyectos  de  asistencia  y  estabilización  económica  y  social  los  hijos menores del accionante, pues,  conforme  con  el  registro  presentado  por la entidad demanda, sólo se hallan  inscritos  además  de  la  madre  del  tutelante,  el  cónyuge  de ésta, tres  hermanos  mayores de edad y un menor de edad que no corresponde a ninguno de sus  menores hijos.   

Este escenario, incluso, no fue advertido por  los  jueces  de  instancia,  quienes,  en opinión de esta Sala de Revisión, se  dedicaron  llanamente  a  transcribir los hechos que se destacaban en el escrito  de  tutela presentado por el actor, a aceptar sin ninguna objeción lo formulado  por  parte  de  la entidad accionada y a efectuar un análisis superficial de la  controversia a ellos planteada.   

Para efectos de una mejor ilustración sobre  el  particular,  a  continuación se especifican los nombres de quienes componen  el  núcleo  familiar  que  aparece incluido en el Registro Único de Población  Desplazada,  según  el informe suministrado por la Agencia Presidencial para la  Acción  Social  y  la  Cooperación  Internacional  en virtud del requerimiento  judicial que le fuere realizado:   

Código    de  Declaración             

Nombres             

Apellidos             

Edad             

Parentesco             

Tipo     de  Documento             

Estado             

Fecha     de  Valoración  

404765             

María  Elena             

Núñez  Villalobos             

76             

Jefe     de  Hogar             

Cédula    de  Ciudadanía             

Incluido             

404765             

Luis Carlos             

Ramírez  Núñez             

39             

Hijo/Hijastro             

Cédula    de  Ciudadanía             

Incluido             

22-09/05  

404765             

Arelys             

Ramírez  Núñez             

29             

Hijo/Hijastro             

Cédula    de  Ciudadanía             

Incluido             

22-09/05  

404765             

Álvaro    de  Jesús             

Ramírez  Núñez             

25             

Hijo/Hijastro             

Cédula    de  Ciudadanía             

Incluido             

22-09/05  

404765             

Juan Manuel             

Ramírez  Núñez             

24             

Hijo/Hijastro             

Cédula    de  Ciudadanía             

Incluido             

22-09/05  

404765             

Juan Manuel             

Ramírez  Linan             

77             

Esposo/Compañero             

Cédula    de  Ciudadanía             

Incluido             

22-09/05  

404765             

Daniel  Felipe             

Saldaña  Acosta             

2             

Hijo/Hijastro             

N.U.I.P.             

Incluido             

22-09/05  

De  dicho  informe, se constata pues, que el  actor  se  encuentra  inscrito dentro del núcleo familiar en el que su madre se  presenta  como  jefe  del hogar desde la fecha en que Acción Social procedió a  valorar   las   circunstancias   que   dieron   origen   a   su   situación  de  desplazamiento.   

Todo  lo  anterior  conduce necesariamente a  resaltar  el  hecho  de  que a lo largo del trámite de la acción de tutela, la  entidad  accionada  alegara  su  cumplimiento  frente  a  la entrega de la ayuda  humanitaria  de manera parcial, a la fijación de una fecha para materializar la  entrega   de   la  faltante  y  a  la  determinación  de  efectuar  una  visita  domiciliaria  para  verificar  las  condiciones  particulares de vulnerabilidad,  pero  con absoluta referencia al núcleo familiar que se encuentra registrado en  el  -RUPD-, es decir, siempre atendiendo a la información conforme con la cual,  quienes  aparecen  relacionados  como  desplazados  son,  además  del actor, su  madre,  el cónyuge de ésta, tres hermanos y un menor de edad, entre los cuales  evidentemente  no  se  encuentran los menores hijos del accionante, en nombre de  quienes éste promueve el recurso de amparo constitucional.   

A  propósito  de  las condiciones en que se  hallan  los menores, el actor sólo exhibe como pruebas los registros civiles de  nacimiento  y  el respectivo control de citas médicas de cada uno de ellos, sin  que  haya  mayor  evidencia  dentro  del  expediente acerca de si, en efecto, se  encuentran o no en situación de desplazamiento.   

En  ese  sentido,  para esta Sala no existen  elementos  de  juicio  con  la  virtualidad  suficiente  para acreditar siquiera  sumariamente  la condición de desplazados de los menores hijos del actor, o que  éste  último  haya  solicitado la atención humanitaria bajo la consideración  de  requerirla  en  calidad  de jefe de un núcleo familiar diferente del que se  indica  en  el  expediente  de  tutela.  Tampoco  consta  en  el mismo el actuar  desplegado  por el actor en relación con los posibles trámites administrativos  que  inicialmente  pudiere  haber  puesto  en  marcha  para  requerir  la  ayuda  humanitaria  en  favor de sus hijos o, en su defecto, para obtener la inclusión  de  éstos en el Registro Único de Población Desplazada con el objetivo de que  sobre  ellos se radicara la titularidad de los beneficios y prerrogativas que de  tal procedimiento se derivan.   

Así   las   cosas,   conforme   con   la  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  si bien es cierto que la condición del  desplazamiento  deviene de una circunstancia de hecho y no de una certificación  o  declaración que realice una autoridad o entidad administrativa, lo cierto es  que  la importancia del registro de la población desplazada estriba en el hecho  de  que  mediante él se focalizan los destinatarios de la política pública en  materia  de  desplazamiento.  De  ahí  la importancia que entraña el empleo de  esta  herramienta  para  quien  se  encuentre  inscrito  en dicho registro, como  quiera  que  del  mismo  dependen  aquellos  que demandan el acceso a las ayudas  ofrecidas   dentro   del   marco  de  la  política  pública  de  atención  al  desplazamiento forzado.   

Al    respecto,    ha    señalado    la  Corte:   

“La  condición  de  desplazado  por  la  violencia  es una circunstancia de carácter fáctico, que concurre cuando se ha  ejercido  coacción  para  el  abandono  del lugar habitual de residencia a otro  sitio  dentro  de  las  fronteras de la propia nación.  En ese sentido, la  inscripción  en  el RUPD carece de efectos constitutivos de esa condición; por  lo  que,  en cambio, dicho Registro cumple únicamente las finalidades de servir  de  herramienta  técnica  para  la  identificación de la población afectada y  como  instrumento  para el diseño e implementación de políticas públicas que  busquen     salvaguardar     los     derechos     constitucionales     de    los  desplazados.”26   

En  consecuencia,  dado  que  en el presente  asunto  no  se  encuentra  acreditado  que  los  menores estén en situación de  desplazamiento,  o  que el actor haya solicitado su inclusión en el -RUPD- ante  Acción   Social,   para  esta  Sala,  en  principio,  no  puede  predicarse  la  vulneración  o  amenaza  de  los  derechos  constitucionales  fundamentales  de  éstos,  proveniente  de la negativa de la entidad demandada para suministrar la  ayuda  humanitaria  que  presuntamente  requieren  para  el logro de condiciones  mínimas de vida dignas.   

De  este modo, la acción de tutela, como lo  ha  manifestado  esta  Corte  a  través  de  su  jurisprudencia,  sólo resulta  procedente  ante  la  prueba  de la vulneración o amenaza clara y directa de un  derecho  fundamental,  situación  que  no  ocurre  en el caso bajo examen, como  quiera   que   el   recurso   de   amparo  constitucional  se  impetra  bajo  la  consideración  de  que  los  menores son beneficiarios de la ayuda humanitaria,  sin  que  para ello se haya reparado en el hecho de que no aparecen incluidos en  el  Registro  Único  de  Población Desplazada ni reportados por Acción Social  como  integrantes  del núcleo familiar del cual hace parte el actor27.  Sobre  la  necesidad  de  que  se acredite la efectiva vulneración o amenaza de un derecho  fundamental, la jurisprudencia constitucional ha señalado:   

“Para  que  la  acción  de tutela pueda  prosperar  es  indispensable  que  exista una vulneración o amenaza de derechos  fundamentales.  De  lo  contrario,  el objetivo del Constituyente al consagrarla  resulta desvirtuado en cuanto se la utilice para fines distintos.   

Ha   de   repetirse   que   el   amparo  constitucional   se   consagró  para  restablecer  los  derechos  fundamentales  conculcados  o  para impedir que se perfeccione su violación si se trata apenas  de   una   amenaza,  pero  que,  de  todas  maneras,  su  presupuesto  esencial,  insustituible  y  necesario,  es  la  afectación  -actual o potencial- de uno o  varios  de  tales  derechos, que son cabalmente los que la Carta Política quiso  hacer  efectivos,  por  lo cual la justificación de la tutela desaparece si tal  supuesto                   falta”28.   

En  suma,  la  transgresión  a los derechos  constitucionales  fundamentales  de  los  menores  hijos  del actor en la que se  fundamenta  la  acción  de  tutela,  no  puede  ser  valorada  por esta Sala de  Revisión,  en tanto no existen elementos de juicio suficientes que acrediten la  violación que se alega.   

Ahora bien, con respecto a la situación del  señor  Rodríguez Núñez se tiene que, de acuerdo con el expediente contentivo  de  la  acción  de  tutela,  está incluido en el Registro Único de Población  Desplazada  -RUPD- desde septiembre de 2005 como integrante del núcleo familiar  compuesto  por  su  madre,  el  cónyuge  de  ésta, tres hermanos y un menor de  edad.   

Para  esta  Sala  de  Revisión,  si bien es  cierto  que  los  menores  de  edad,  en nombre de quienes el actor inicialmente  planteó   la   controversia   constitucional,  no  aparecen  relacionados  como  integrantes   del   núcleo   familiar   que   se  encuentra  en  situación  de  desplazamiento  ni  incluidos  en  el  -RUPD-,  también  lo  es que el actor si  aparece  inscrito  en dicho registro y que en virtud del mismo es titular de los  derechos   y   demás   prerrogativas   que  se  derivan  de  su  condición  de  desplazado.   

Bajo  ese  entendido,  no  son de recibo los  argumentos  esbozados  por  la  entidad  demandada,  conforme  con los cuales la  entrega  de  la  ayuda  humanitaria se sujeta a los términos establecidos en la  Ley  387 de 1997, pues como se indicó en el acápite precedente, de conformidad  con  la  sentencia  C-278  de  2007, dicho componente de atención es reconocido  hasta  tanto  se  logre  la estabilización y consolidación socioeconómica del  afectado.  Dicho  en  otros  términos,  la  referencia  temporal  de  la  ayuda  humanitaria  debe ser flexible, sujeta a la reparación real y a la garantía de  subsistencia digna de la población desplazada.   

Así,  en criterio de esta Sala, no obstante  la  ayuda  humanitaria  que  la entidad accionada le otorgó al núcleo familiar  del  cual  hace  parte  el  actor  y aquella a la que se comprometió a entregar  posteriormente29,  debe  proceder  a  autorizar el suministro de la totalidad de los  componentes  de  la  misma,  hasta  tanto  se  verifique  la  superación  de la  situación  de  vulnerabilidad  y  puedan mantenerse los medios y condiciones de  subsistencia  dignas.  Ello,  sin  perjuicio de que la misma entidad efectúe un  análisis  detallado  de  la  situación  del  hogar  y determine la específica  asistencia   a   la   que   haya  lugar,  de  conformidad  con  los  parámetros  constitucionales y legales sobre la materia.   

En consecuencia, esta Sala habrá de revocar  los  fallos judiciales proferidos en el presente caso, para en su lugar tutelar,  respecto  del  actor  y  el núcleo familiar inscrito en el -RUPD-, los derechos  constitucionales   fundamentales  invocados,  no  sin  antes  advertir,  que  le  ordenará  a  la  Agencia  Presidencial para la Acción Social y la Cooperación  Internacional  -Unidad Territorial del Cesar- otorgar las prórrogas de la ayuda  humanitaria,   consistentes   en  subsidios  de  alimentación,  aseo  personal,  abastecimientos,   utensilios  de  cocina,  atención  médica  y  psicológica,  transporte  de  emergencia  y alojamiento transitorio en condiciones dignas, que  sean   necesarias   para  garantizar  las  condiciones  materiales  mínimas  de  subsistencia  de  los  afectados.  En  todo  caso,  la ayuda humanitaria deberá  entregarse  en  los  términos  de  lo  dispuesto  en la sentencia C-278 de 2007  proferida por la Corte Constitucional.   

Adicionalmente, la entidad accionada deberá  prestarles  el acompañamiento y asesoramiento necesarios para que éstos puedan  acceder  de  forma oportuna y expedita a los diferentes programas de atención y  estabilización socioeconómica en materia de desplazamiento.   

De igual forma, se advierte al actor para que  adelante  las  gestiones  administrativas  necesarias,  en  caso de considerarlo  pertinente,   para  que  solicite  a  Acción  Social  la  verificación  de  la  situación  de  sus  menores hijos y si es del caso, sean incluidos en el -RUPD-  como   parte   del   núcleo   familiar  que  se  encuentra  en  condiciones  de  desplazamiento.  De no ser así, se exhorta al señor Álvaro de Jesús Ramírez  Núñez  para  que  solicite  ante  las  instituciones  que conforman el Sistema  Nacional  de  Atención  Integral  a  la  Población  Desplazada, orientación y  asesoramiento   y,  además,  de  ser  ello  conducente,  las  ayudas  y  demás  beneficios  a  que tenga derecho para asegurarle a sus hijos condiciones de vida  digna.   

Finalmente, se oficiará a la Defensoría del  Pueblo  -Seccional  Valledupar-  para  que  no  sólo verifique la entrega de la  ayuda  humanitaria  al  núcleo familiar del cual hace parte el actor, sino para  que  también  haga un especial seguimiento a las condiciones de vida de éste y  de  sus  menores hijos. De igual forma, para que corrobore la atención oportuna  y  adecuada  que deba prestarles Acción Social frente a los demás programas de  atención,  protección  y  consolidación  en materia de desplazamiento, con el  propósito  de  que superen gradualmente la situación de vulnerabilidad que los  afecta.   

IV.          DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto, la Sala Cuarta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

PRIMERO:     REVOCAR     las  sentencias proferidas por el Juzgado Tercero Administrativo del  Circuito  de  Valledupar  y  por  el  Tribunal Administrativo del Cesar y, en su  lugar,  TUTELAR, respecto del  actor  y  el  núcleo  familiar  inscrito  en  el  Registro Único de Población  Desplazada  -RUPD-,  los  derechos fundamentales al mínimo vital y a la vida en  condiciones    dignas,    por    las    consideraciones    expuestas   en   esta  providencia.   

SEGUNDO:  ORDENAR a  la  Agencia  Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional  -Unidad  Territorial  del  Cesar- que, en el término de tres (3) días a partir  de  la  notificación  de  esta  providencia,  proceda  a  prorrogar  al núcleo  familiar  del  cual  hace parte el actor, la atención humanitaria de emergencia  consistente  en  subsidios  de  alimentación,  aseo  personal, abastecimientos,  utensilios   de   cocina,   atención  médica  y  psicológica,  transporte  de  emergencia  y  alojamiento  transitorio, que sean estimados como necesarios para  garantizarles  condiciones dignas de subsistencia. Ello, sin perjuicio de que la  misma  entidad  efectúe  un  análisis  detallado  de la situación del hogar y  determine  la específica asistencia a la que haya lugar, de conformidad con los  parámetros constitucionales y legales sobre la materia.   

En  todo  caso,  la  asistencia humanitaria  deberá  entregarse  en  los  términos de lo dispuesto en la Sentencia C-278 de  2007 de la Corte Constitucional.   

Adicionalmente,   la   entidad   deberá  prestarles  el  acompañamiento y asesoramiento necesario para que éstos puedan  acceder  de  forma  oportuna y expedita a los diferentes programas de atención,  protección    y    estabilización    socio    económica    en    materia   de  desplazamiento.   

TERCERO: ADVERTIR al  actor  para  que  adelante  las gestiones administrativas necesarias, en caso de  considerarlo  pertinente, para que solicite a Acción Social la verificación de  la  situación  de  sus  menores  hijos  y  si es del caso, sean incluidos en el  -RUPD-  como  parte  del  núcleo  familiar  que  se encuentra en condiciones de  desplazamiento.  De no ser así, se exhorta al señor Álvaro de Jesús Ramírez  Núñez  para  que  solicite  ante  las  instituciones  que conforman el Sistema  Nacional  de  Atención  Integral  a  la  Población  Desplazada, orientación y  asesoramiento   y,  además,  de  ser  ello  conducente,  las  ayudas  y  demás  beneficios  a  que tenga derecho para asegurarle a sus hijos condiciones de vida  digna.   

CUARTO: ORDENAR a la  Defensoría  del  Pueblo  -Seccional  Valledupar- para que no sólo verifique la  entrega  de  la  ayuda  humanitaria  al  núcleo familiar del cual hace parte el  actor,  sino para que también haga un especial seguimiento a las condiciones de  vida  de  éste  y  de  sus menores hijos. De igual forma, para que corrobore la  atención  oportuna  y  adecuada que deba prestarles Acción Social frente a los  demás  programas  de  atención,  protección  y  consolidación  en materia de  desplazamiento  con  el  propósito de que superen gradualmente la situación de  vulnerabilidad que los afecta.   

QUINTO:  Líbrense  las  comunicaciones  de que trata el artículo 36 del decreto 2591 de 1991, para  los efectos allí contemplados.   

Cópiese,  notifíquese,  insértese  en la  gaceta de la Corte Constitucional y Cúmplase.   

RODRIGO ESCOBAR GIL  

Magistrado Ponente  

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General    

1  Acción  Social  indicó que el señor Álvaro de Jesús Rodríguez Núñez, una  vez  verificado  el  Registro  Único  de  Población  Desplazada,  se encuentra  incluido  en  el  núcleo  familiar  en  el  que la señora María Elena Núñez  Villalobos  es  la  jefe  de  hogar  desde  el  22 de septiembre de 2005. En esa  medida,  quien  se  encuentra  a cargo del núcleo familiar es el que recibe los  diversos  componentes de la atención humanitaria de emergencia. Ver Folios 24 y  25 del Cuaderno 1.   

2  El  actor  cita las Sentencias C-278 de 2007, M.P. Nilson Pinilla Pinilla y T-496 de  2007,  M.P.  Jaime  Córdoba  Triviño.  En  ellas,  la  Corporación alude a la  prórroga  de  la ayuda humanitaria de emergencia y establece que la misma no se  encuentra  sujeta  al  límite contenido en el parágrafo del artículo 15 de la  Ley  387 de 1997, sino que se encuentra condicionada a la superación real de la  situación de vulnerabilidad del desplazado por la violencia.   

3  Registro Único de Población Desplazada.   

4 M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa. En dicho fallo esta Corte declaró el “Estado  de  Cosas  Inconstitucional”  respecto  de la masiva, múltiple y sistemática  vulneración    de    los    derechos    fundamentales    de    la    población  desplazada.   

5  Al  respecto,  ver  entre  otras,  T-327/01, T-098/02, T-419/03, T-985/03, T-740/04,  T-813/04, T-1094/04, T-1144/05 T-086/06, T-496/07 y T-821/07.   

6 Ver,  entre  otras,  la Sentencia T-821 de 2007, M.P. Catalina Botero Marino (E). Así  mismo  pueden ser consultadas sobre el particular las Sentencias SU-150 de 2000,  T-025  de  2004  Anexo 4, T-740 de 2004, T-175 de 2005, T-1094 de 2004, T-563 de  2005,  T-1076  de  2005, T-882 de 2005, T-1144 de 2005, T-086 de 2006 y T-468 de  2006.   

7  Sentencia T-086 de 2006, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.   

8 Según  el  ordenamiento  jurídico  colombiano,  además de la atención humanitaria de  emergencia  constituyen  derechos  mínimos  de  la población desplazada por la  violencia los siguientes:   

“1.  El  derecho a la vida, en el sentido  que establece el artículo 11 C.P. y el Principio 10.   

2.  Los  derechos  a  la  dignidad  y  a la  integridad  física,  psicológica  y moral (artículos 1 y 12 C.P.), tal y como  se particularizan en el Principio 11.   

3.  El  derecho  a la familia y a la unidad  familiar  consagrado  en  los artículos 42 y 44 CP y precisado para estos casos  en  el  Principio  17  (…)   

4.  El  derecho  a una subsistencia mínima  como   expresión  del  derecho  fundamental  al  mínimo  vital,  según  está  precisado  en  el  Principio  18,  lo  cual  significa  que  “las  autoridades  competentes  deben  proveer  a  las  personas desplazadas, así como asegurar el  acceso  seguro  de  las  mismas,  (a)  alimentos  esenciales y agua potable, (b)  alojamiento  y  vivienda  básicos,  (c)  vestidos  apropiados,  y (d) servicios  médicos   y  sanitarios  esenciales.”8   También  se  dispone  que  las  autoridades  deberán  realizar  esfuerzos  especiales  para garantizar la participación plena de las mujeres en  condición  de  desplazamiento  en  la  planeación  y la distribución de estas  prestaciones  básicas.  Este  derecho  debe  leerse  también  a  la  luz de lo  dispuesto  en  los  Principios  24  a  27  reseñados en el Anexo 3, ya que es a  través   de  la  provisión  de  asistencia  humanitaria  que  las  autoridades  satisfacen  este  deber  mínimo  en  relación con la subsistencia digna de los  desplazados.   Esta   asistencia   humanitaria  se  refiere  tanto  a  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia, que se presta al producirse el desplazamiento, como  a  los  componentes de asistencia mínima durante las etapas de restablecimiento  económico y de retorno.   

(…)  

5. El derecho a la salud (artículo 49 C.P.)  cuando  la  prestación del servicio correspondiente sea urgente e indispensable  para  preservar  la  vida  y  la  integridad  de  la persona ante situaciones de  enfermedad  o  heridas que les amenacen directamente y prevenir las enfermedades  contagiosas  e  infecciosas,  de  conformidad  con  el  Principio 19. Ahora bien  respecto  de los niños y niñas se aplicará el artículo 44 y en relación con  los menores de un año, se aplicará el artículo 50 C.P.   

6. El derecho a la protección (artículo 13  C.P.)   frente  a  prácticas  discriminatorias  basadas  en  la  condición  de  desplazamiento,  particularmente  cuando  dichas prácticas afecten el ejercicio  de los derechos que se enuncian en el Principio 22.   

7. Para el caso de los niños en situación  de  desplazamiento,  el  derecho  a la educación básica hasta los quince años  (artículo 67, inciso 3, C.P.). (…)   

8.  En relación con la provisión de apoyo  para  el  autosostenimiento  (artículo  16 C.P.) por vía de la estabilización  socioeconómica  de  las  personas en condiciones de desplazamiento –obligación estatal fijada por la Ley  387  de  1997 y deducible de una lectura conjunta de los Principios Rectores, en  especial  de  los  Principios  1, 3, 4, 11 y 18, considera la Corte que el deber  mínimo  del  Estado  es  el  de  identificar  con  la  plena participación del  interesado,  las  circunstancias  específicas  de  su  situación  individual y  familiar,   su   proveniencia   inmediata,  sus  necesidades  particulares,  sus  habilidades  y  conocimientos, y las posibles alternativas de subsistencia digna  y  autónoma  a  las  que puede acceder en el corto y mediano plazo, con miras a  definir  sus  posibilidades concretas para poner en marcha un proyecto razonable  de  estabilización  económica individual, de participar en forma productiva en  un  proyecto colectivo, o de vincularse al mercado laboral, así como emplear la  información  que  provee la población desplazada para identificar alternativas  de generación de ingresos por parte de los desplazados.   

(…)  

9.  Finalmente, en relación con el derecho  al  retorno  y  al  restablecimiento,  las autoridades están obligadas a (i) no  aplicar  medidas  de  coerción  para  forzar  a las personas a que vuelvan a su  lugar  de  origen o a que se restablezcan en otro sitio; (ii) no impedir que las  personas   desplazadas   retornen  a  su  lugar  de  residencia  habitual  o  se  restablezcan  en  otro  punto  del  territorio, precisándose que cuando existan  condiciones  de  orden público que hagan prever un riesgo para la seguridad del  desplazado  o  su  familia  en  su  lugar  de  retorno  o  restablecimiento, las  autoridades  deben  advertir en forma clara, precisa y oportuna sobre ese riesgo  a  quienes  les  informen  sobre  su  propósito de regresar o mudarse de lugar;  (iii)  proveer  la  información  necesaria  sobre  las condiciones de seguridad  existentes  en  el  lugar  de  retorno,  así  como  el compromiso en materia de  seguridad  y  asistencia  socioeconómica que el Estado asumirá para garantizar  un  retorno  seguro  y  en  condiciones  dignas;  (iv) abstenerse de promover el  retorno  o  el  restablecimiento  cuando  tal  decisión  implique exponer a los  desplazados  a  un  riesgo  para su vida o integridad personal, en razón de las  condiciones  de  la  ruta  y  del  lugar  de  llegada por lo cual toda decisión  estatal  de fomentar el regreso individual o colectivo de personas desplazadas a  su  lugar de origen, o su restablecimiento en otro punto geográfico, debe estar  precedida  por  un  estudio sobre las condiciones de orden público del lugar al  cual   habrán   de  volver,  cuyas  conclusiones  deberán  comunicarse  a  los  interesados   en   forma   previa   al  acto  de  retornar  o  restablecerse”.  Sentencia  T-025  de  2004,  M.P. Manuel José Cepeda  Espinosa.   

9   Corte   Constitucional,   Sentencia  T-227  de  1997,  MP:  Alejandro  Martínez  Caballero,  donde la Corte tuteló los derechos de un grupo de desplazados de la  Hacienda  Bellacruz  que  luego  de  invadir  las instalaciones del Incora firman un acuerdo con el gobierno  para  ser  reubicados  en  un  predio.  Mientras  se  lograba  la ejecución del  acuerdo,  se  propone  el alojamiento temporal de los campesinos en un hotel del  municipio  de  la  Mesa,  pero a raíz de las declaraciones de la gobernadora de  Cundinamarca  en  donde  acusaba  a  los  desplazados  de  estar vinculados a la  guerrilla,  de  generar problemas de orden público, y de ordenar a los alcaldes  del  departamento  tomar  medidas  para  evitar  problemas  de  orden  público,  incluida  la  limitación  a  la  circulación de los campesinos desplazados, se  frustra el proceso de reubicación de los campesinos de Bellacruz.   

10 Las  tres  expresiones  fueron  usadas  en  la sentencia SU-1150 de 2000, MP: Eduardo  Cifuentes Muñoz.   

11 Las  tres  expresiones  fueron  usadas  en  la  sentencia  T-215  de  2002, MP: Jaime  Córdoba Triviño.   

12 El  artículo  1  de  la  Ley  387  de  1997  identifica  las siguientes situaciones  generadoras  del  desplazamiento  forzado:  “  (…) Conflicto armado interno,  disturbios  y  tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas  de  los  Derechos  Humanos,  infracciones al Derecho Internacional Humanitario u  otras  circunstancias  emanadas de las situaciones anteriores que puedan alterar  o alteren drásticamente el orden público. (…)”   

13 Ver,  entre otras, Sentencia T-419 de 2003, Sentencia SU-1150 de 2000.   

14 Ver,  entre  otras, las Sentencias T-1346 de 2001 (MP. Rodrigo Escobar Gil) y T-268 de  2003  (MP.  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra).  En  ésta  última  se  acogió  la  definición   de   desplazados   que   consagran  los  Principios  Rectores  del  Desplazamiento Forzado Interno.   

15 la  Corte  Constitucional  expuso  una  serie  de  elementos  y  circunstancias  que  provocaron  la declaratoria de un estado de cosas inconstitucional en materia de  desplazamiento  forzado.  Sobre  el  particular  la sentencia T-025/04 precisó:  “Varios   elementos   confirman   la   existencia   de   un  estado  de  cosas  inconstitucional  respecto  de  la  situación  de  la  población  internamente  desplazada.  En  primer  lugar,  la gravedad de la situación de vulneración de  derechos  que  enfrenta la población desplazada fue expresamente reconocida por  el  mismo  legislador  al  definir  la  condición  de desplazado, y resaltar la  violación  masiva  de  múltiples  derechos. En segundo lugar, (…) el elevado  volumen  de  acciones de tutela presentadas por los desplazados para obtener las  distintas  ayudas  (…)  la  insuficiencia  de  recursos  destinados,  (…) la  continuación  de la vulneración de tales derechos no es imputable a una única  entidad.  (…)  la  vulneración  de  los derechos de los desplazados reposa en  factores estructurales (…)”   

16 Ver,  entre  otras, las Sentencias T-364 de 2008 y T-868 de 2008, M.P. Rodrigo Escobar  Gil.   

17 Cabe  resaltar  que  esta  Corte ha proferido diversas providencias en las ha hecho un  juicioso  seguimiento  a  las  órdenes  que  ha  impartido  con  motivo  de  la  declaratoria  de  estado  de  cosas  inconstitucional  efectuada en la Sentencia  T-025  de  2004,  M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.  Sobre  el  particular,  recientemente  pueden  consultarse  los Autos 058, 082, 101, 102, 130, 167, 169,  170,  200, 206 de 2007 y 002, 011, 052, 053, 054, 068, 082, 093, 107, 116, 265 y  284 de 2008.   

18  Sobre  el  particular,  debe consultarse el artículo 3º de la Ley 387 de 1997,  el  cual es del siguiente tenor: “Es responsabilidad  del  Estado  colombiano  formular  las  políticas y adoptar las medidas para la  prevención   del   desplazamiento   forzado;   la   atención,   protección  y  consolidación  y  estabilización  socioeconómica  de los desplazados internos  por  la  violencia.  Para efectos del inciso anterior, se tendrán en cuenta los  principios    de    subsidiaridad,   complementariedad,   descentralización   y  concurrencia   en   los   cuales   se   asienta   la  organización  del  Estado  colombiano”.   

19 Ver,  entre   otras,   la  Sentencia  T-821  de  2007,  M.P.  Catalina  Botero  Marino  (E)   

20  Artículo  4  Decreto  2569  del  2000. El numeral 1 del artículo 1 del decreto  2569  de  2000  explica  en detalle las funciones de Acción Social en relación  con  el  Registro  Único  de  Población Desplazada: “a) Orientar, diseñar y  capacitar  a  los  miembros  del  Sistema, en los procedimientos para obtener la  declaración  de que trata el numeral 1 del artículo 32 de la Ley 387 de 1997 y  establecer,  alimentar  y  mantener actualizado el Registro Único de Población  Desplazada”.   

21 Al  respecto  el  artículo  1  del  decreto  2569 del 2000 dispone: “Atribuciones   de   la   Red   de  Solidaridad  Social.  La  Red  de  Solidaridad  Social  como  entidad  coordinadora del  Sistema   Nacional   de  Información  y  Atención  Integral  a  la  Población  Desplazada  por  la Violencia desarrollará las siguientes actividades: (…) b)  Promover  entre  las  entidades  estatales  que  integran el Sistema Nacional de  Atención  para  la  Población  Desplazada,  el  diseño  y  la elaboración de  programas  y proyectos encaminados a prevenir y brindar atención integral a los  afectados  por el desplazamiento; (…) e) Promover y coordinar la adopción por  parte  de  las  autoridades  nacionales  y  locales  de medidas Humanitarias, de  manera  tal  que  se  brinde  oportunamente atención Humanitaria de Emergencia,  protección  y  condiciones  de estabilización y consolidación a la población  desplazada;   (…)   j)   Promover   con  entidades  públicas  y  privadas  el  establecimiento  de  una  red nacional para la atención Humanitaria integral de  Emergencia,  conformada por campamentos móviles para alojamiento de Emergencia,  centros  de  alojamiento  transitorio  y unidades de atención y orientación en  las  ciudades  medianas y grandes.” Así mismo, ver,  entre   otras   sentencias,   T-468   de  2006,  M.P.  Humberto  Antonio  Sierra  Porto.   

22 En  este  mismo  sentido,  el  principio  18  de  los  Principios del Desplazamiento  Forzado  Interno  precisa  el  alcance  de la asistencia humanitaria. Sobre este  Principio,  el  anexo  3  de la sentencia T-025/04 indicó: Al respecto la Corte  señaló:  “El  derecho a una subsistencia mínima como expresión del derecho  fundamental  al  mínimo  vital,  según  está precisado en el Principio 18, lo  cual  significa  que  “las  autoridades competentes  deben  proveer  a  las personas desplazadas, así como asegurar el acceso seguro  de  las  mismas,  (a)  alimentos  esenciales  y  agua potable, (b) alojamiento y  vivienda   básicos,  (c)  vestidos  apropiados,  y  (d)  servicios  médicos  y  sanitarios     esenciales.”    (…)También   se   dispone   que  las  autoridades  deberán  realizar  esfuerzos  especiales  para garantizar la participación plena de las mujeres en  condición  de  desplazamiento  en  la  planeación  y la distribución de estas  prestaciones   básicas.  Este  derecho  debe  leerse  también  a  la  luz  de lo dispuesto en los Principios 24 a 27 reseñados en el  Anexo  3, ya que es a través de la provisión de asistencia Humanitaria que las  autoridades  satisfacen  este  deber  mínimo  en  relación con la subsistencia  digna  de  los  desplazados.  Esta  asistencia Humanitaria se refiere tanto a la  ayuda  humanitaria de emergencia, que se presta al producirse el desplazamiento,  como   a   los   componentes   de  asistencia  mínima  durante  las  etapas  de  restablecimiento económico y de retorno.”   

23 En  efecto,   en  dicho  fallo  judicial  se  resolvió  declarar  inexequibles  las  expresiones  “máximo”  y    “excepcionalmente   por   otros   tres   (3)  más”, contenidas en el parágrafo del artículo 15  de  la  Ley  387  de  1997,  y  EXEQUIBLE  el  resto del parágrafo, bajo el entendido que el término de la  atención   humanitaria   de  emergencia  previsto  en  esa  disposición  será  prorrogable   hasta   que   el  afectado  esté  en  condiciones  de  asumir  su  autosostenimiento.  Sobre  el  particular  se destaca igualmente que mediante la  Sentencia  T-496  de  2007,  M.P. Jaime Córdoba Triviño, se analizó el efecto  que  tiene  la declaración de inconstitucionalidad del parágrafo del artículo  15  de  la Ley 387 de 1997 sobre el decreto 2569 del 2000 que reglamentó, entre  otros    aspectos,    lo    concerniente    a    la    ayuda    humanitaria   de  emergencia.   

24  Sentencia C-278 de 2007, M.P. Nilson Pinilla Pinilla.   

25 Ver  Folios 24 y 25 del Cuaderno 1 del Expediente.   

26  Sentencia T-1076 de 2005, M.P. Jaime Córdoba Triviño.   

27 Ver,  entre   otras,   la   Sentencia   T-1286   de   2000,   M.P.   Antonio   Barrera  Carbonell.   

28  Sentencia T-579 de 1997, M.P. José Gregorio Hernández Galindo.   

29  A  Folio  No.  25 del Cuaderno 1 del expediente, se evidencia que Acción Social en  respuesta  al  requerimiento  judicial  en sede de tutela indicó que al núcleo  familiar  inscrito  en el -RUPD- ya se le había reconocido en dos oportunidades  el  apoyo  de alojamiento y asistencia alimentaria, por lo que sólo quedaba por  suministrar  lo  equivalente  a  un  mes  de  cada  uno  de  los  componentes ya  reconocidos.     

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