T-041-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-041-09   

EDUCACION-Derecho  deber   

AUTONOMIA    UNIVERSITARIA-Alcance/AUTONOMIA  UNIVERSITARIA-Potestad    de   expedir   reglamentos  universitarios   

DERECHO    A   LA   EDUCACION-Requisitos  que  se  deben  acreditar cuando se tienen obligaciones  financieras con la Universidad   

La  procedencia  de  la  acción de tutela en  casos  donde  la  controversia  se  circunscribe  a  determinar  si  un  plantel  educativo  puede abstenerse de graduar a una persona que cumplió los requisitos  académicos  exigidos  pero  tiene  obligaciones financieras sin cancelar con la  Universidad,  la  Corte  ha  definido  que  es necesario acreditar: “(i)  la  efectiva imposibilidad del estudiante de cumplir con las  obligaciones  financieras  pendientes con el establecimiento educativo, (ii) que  tales  circunstancias encuentran fundamento en una justa causa y, además, (iii)  que  el deudor haya adelantado gestiones dirigidas a lograr un acuerdo de pago o  el    cumplimiento    de   la   obligación,   dentro   del   ámbito   de   sus  posibilidades”.   

DERECHO   A   LA   EDUCACION-La  graduación  de  quien  cumplió  los requisitos académicos no  puede posponerse por razones económicas   

Referencia: expediente T- 2083311  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Gloria  Constanza Ordóñez Muñoz contra la Universidad de Pamplona   

                                                                        Magistrado Ponente:   

Dr. Jaime Córdoba  Triviño   

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de enero de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Tercera  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Jaime Córdoba Triviño, Rodrigo  Escobar  Gil  y  Mauricio  González  Cuervo,  en  ejercicio de sus competencias  constitucionales y legales, ha proferido la siguiente:   

Dentro del proceso de revisión de los fallos  proferidos  por  el  Juzgado Doce Penal del Circuito de Cali y la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali, que resolvieron la acción de  tutela  promovida  por  la  señora  Gloria Constanza Ordóñez Muñoz contra la  Universidad de Pamplona.   

  I.  ANTECEDENTES   

Hechos    y    acción    de    tutela  interpuesta   

La señora Gloria Constanza Ordóñez Muñoz  interpuso  acción  de  tutela contra la Universidad de Pamplona, por considerar  que  se  vulneraron sus derechos a la igualdad, al buen nombre, al trabajo, a la  educación  y  al  debido  proceso.  La acción interpuesta se fundamenta en los  siguientes hechos:   

1.  La accionante sostiene que es estudiante  de   la  Universidad  de  Pamplona,  donde  cursó  y  aprobó  las  asignaturas  correspondientes  al programa de Lengua Castellana y Comunicación. Al respecto,  aclara  que  presentó  trabajo  de  grado  y lo sustentó el 15 de diciembre de  2007.   

2.  La  señora Ordóñez Muñoz señala que  ingresó  a  la  Universidad  de  Pamplona  en  el  año  2002,  en la modalidad  “abierta  y  a  distancia  sede  del  colegio  INEM  “Jorge  Isaac”,  donde  el  señor  rector  de  esa  institución,  Argemiro  Méndez,  también lo conocimos como el representante de la universidad en Cali,  es  él  quien  nos  dio  a  conocer  las  diferentes  carreras  que ofrecía la  universidad  de  Pamplona,  es el quien nos asignó los profesores y la forma en  que  podíamos  pagar  los semestres, bien con crédito con Coopfuturo o pagando  en  el  Banco  Popular  en la cuenta de la universidad o haciéndolo en la misma  universidad  en  efectivo,  esto ocurrió durante los seis años que cursamos en  la  institución,  supuestamente  no autoriza el pago en efectivo como se venía  haciendo,  por  cuanto  jamás  se  nos comunicó tal decisión; como no vamos a  pagar  si la persona a quien conocimos como coordinador y por ende representante  de  la  universidad  fue  al  señor Argemiro Méndez, no hubo durante todo este  tiempo  un  delegado  de  la universidad que nos orientara en tal sentido por lo  tanto   ¿como   no   le   podíamos   obedecer   y   creer   a  la  persona  en  mención?”1.    

3.  De  acuerdo  con  la  peticionaria  la  negligencia  de la Universidad permitió que durante años fuera representada en  la  ciudad  de  Cali por personal no calificado que autorizó y recibió el pago  en  efectivo  de diferentes cobros. Esto, conllevó que al evaluar su situación  financiera  ante  la Universidad, previo al grado, apareciera con deudas a pesar  de  haber  remitido  en varias ocasiones los recibos del Banco Popular y de caja  menor  con  firma  y  sello  de  la Universidad que a su juicio acreditan que se  encuentra a paz y salvo por todo concepto.   

Sobre  el  particular,  la señora Ordóñez  Muñoz,   precisó   que  :  “(…)  la  universidad  argumenta  que  no  reconoce  ni  recibe  pagos  efectuados a funcionarios de la  universidad  y  que no se hace responsable de esto. Es importante aclarar que el  encargado  del  CRESC  de  Cali como coordinador el señor Argemiro Méndez y su  secretaria  Paola Zapata y Diana Torres cobraba y autorizaba en pago el efectivo  como  lo  demuestro  con  las  copias  que anexo de los abonos a los respectivos  semestres  y  la  secretaria  Paola Zapata y Diana Torres recibían y elaboraban  los  recibos de caja menor con el respectivo sello, logo y NIT de la Universidad  de  Pamplona.  De  otra  parte  sino  se  hacían  abonos  o  el  pago total del  respectivo  semestre  el  señor  Argemiro  Méndez,  NO PERMITIAN la entrada al  recinto.  Este  cobro  se  hacía  a  la  entrada de la Universidad.”2.   

4. La accionante relata que la Universidad le  solicitó  a varios estudiantes que se encuentran en una situación similar a la  suya  un  informe  financiero  con  el propósito de autorizar su grado el 28 de  marzo  de  2008.  Al  respecto, precisó: “Llegada la  fecha  del  supuesto  grado,  nos  informa  que  en  la  universidad falta mucha  información  tanto académica como financiera de los estudiantes, motivo por el  cual  cada uno de los estudiantes hizo su informe financiero con sus respectivos  recibos  de  pagos,  soportes  y  adjuntó  una  relación  de  pagos  donde  se  especificaba  fecha de pago, número de recibo y valor cancelado, esta relación  se  hizo  teniendo en cuenta los costos educativos de cada semestre enviados por  la  universidad  donde se registran unos cobros con certificado electoral y  sin  certificado  electoral,  enviando  adjunto  los  certificados ya que era un  requisito  para  el  descuento.  Igualmente en la parte académica se envió las  notas  desde  el  primer  semestre  hasta el onceavo semestre y los certificados  nuevamente  de  inglés,  sistemas,  ICFES  y otros documentos que se exigieron,  como      la      fotocopia      de      la     cédula     ampliada”3.     

5. La señora Ordóñez Muñoz manifestó que  no  se  graduó  en  las fechas propuestas por la Universidad,  en marzo ni  abril  de  2008, porque ésta alega que aparece aún con deudas vigentes ante el  centro educativo.   

6.  En  virtud de lo expuesto, la accionante  promovió  acción  de  tutela  contra la Universidad de Pamplona pues considera  que  al  impedírsele  graduarse  a  pesar de haber cursado y aprobado todas las  asignaturas  de  su  plan  de  estudio,  le  están vulnerando sus derechos a la  igualdad,  al  buen  nombre,  al  trabajo, a la libertad de ejercer profesión u  oficio,  a  la  educación  y  al debido proceso. En esa medida, solicita que se  ordene   al representante legal de la Universidad de Pamplona que expida el  acta  de  grado,  los  certificados  correspondientes  y  el diploma de grado en  Licenciatura en Lengua Castellana y Comunicación.   

7. La señora Ordóñez Muñoz adjuntó como  pruebas a la acción de tutela, los siguientes documentos:   

     

i. Copia  de  recibo  de  caja  No  0103  de  10  de  julio de 2004, en  papelería  de  la  Universidad  de  Pamplona  en el que consta que Paola Zapata  recibió   $114640   de   Constanza   Ordóñez,   con   sello   de   la   misma  Universidad.    

ii. Copia  de  recibo  de  caja  No  0383  de  13  de  marzo de 2004, en  papelería  de  la Universidad de Pamplona en el que consta que Gloria Ordóñez  pagó  la suma de $130000 por concepto de abono a la matrícula. El recibo tiene  sello de la Universidad de Pamplona.   

iii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24229789 en la  cuenta  de  la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 11 de noviembre de  2004,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $200.000.   

iv. Copia  de  un  recibo  informal  suscrito  por  el  señor  Argemiro  Méndez   en  el  que  consta  que  recibió  la suma de $260000 de Gloría  Constanza Ordóñez.   

v. Copia  de  recibo  de  caja  No 1213 de 25 de septiembre de 2004, en  papelería  de  la Universidad de Pamplona en el que consta que Gloria Ordóñez  pagó  la suma de $100000 por concepto de abono a la matrícula de 5º semestre.  El recibo tiene sello de la Universidad de Pamplona.   

vi. Copia  de  recibo  de  caja  No  1299  de 6 de noviembre de 2004, en  papelería  de  la Universidad de Pamplona en el que consta que Gloria Ordóñez  pagó  la suma de $200000 por concepto de abono a la matrícula. El recibo tiene  sello de la Universidad de Pamplona.   

vii. Copia  de  recibo  de  caja de 22 de abril de 2006, en el que consta  que  Gloria  Ordóñez  pagó  la  suma  de  $200000  por concepto de abono a la  matrícula. El recibo está firmado por Paola Z.   

viii. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 3432626 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 12 de junio de  2002,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $30900.   

ix. Copia  de  recibo  de  caja  No  0382  de  13  de  marzo de 2004, en  papelería  de  la Universidad de Pamplona en el que consta que Gloria Ordóñez  pagó  la  suma  de  $5000  por  concepto  de  abono  a  la matrícula de tercer  semestre. El recibo tiene sello de la Universidad de Pamplona.   

x. Copia  de  recibo  de  caja  No  0484  de  28  de  mayo  de 2004, en  papelería  de  la Universidad de Pamplona en el que consta que Gloria Ordóñez  pagó  la  suma  de  $150000  por  concepto  de  abono a la matrícula de cuarto  semestre. El recibo tiene sello de la Universidad de Pamplona.   

xi. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24159073 en la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 1 de junio de 2004,  en   el   que   figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez  por  un  valor  de  $150000.   

xii. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 7272706 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 16 de marzo de  2004,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $5000.   

xiii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 17272943 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 16 de marzo de  2004,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $130000.   

xiv. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 16982339 en la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 17 de mayo de 2004,  en   el   que   figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez  por  un  valor  de  $100000.   

xvi. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 6029960 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 27 de marzo de  2003,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $130000.   

xvii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 18058609 en la  cuenta  de  la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 17 de diciembre de  2003,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $29600.   

xviii. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 5449059 en la  cuenta  de  la  Universidad  de Pamplona del Banco Popular, del 10 de octubre de  2002,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $268700.   

xix. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 5449765 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona del Banco Popular, del 23 de agosto de  2003,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $200000.   

xx. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24229785 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 12 de julio de  2004,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $114640.   

xxi. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 6359602 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona del Banco Popular, del 08 de agosto de  2006,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $400000.   

xxii. Copia  del  comprobante  único  de  consignación No. 6027065 en la  cuenta  de  la  Universidad  de Pamplona del Banco Popular, del 21 de febrero de  2003, por un valor de $150000.   

xxiii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 46818996 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona del Banco Popular, del 23 de agosto de  2006,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $300000.   

xxiv. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 40782471 en la  cuenta  de  la  Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 7 de diciembre de  2006,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $228225.   

xxv. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 30917109 en la  cuenta  de  la  Universidad  de Pamplona del Banco Popular, del 31 de octubre de  2007,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $245000.   

xxvi. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 47967117 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 16 de marzo de  2007,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $270000.   

xxvii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24230482 en la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 28 de septiembre de  2004,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $100000.   

xxviii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 46818951 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 24 de abril de  2006,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $200000.   

xxix. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 34787873 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona del Banco Popular, del 10 de agosto de  2006,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $115450.   

xxx. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 23693032 en la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 8 de junio de 2007,  en   el   que   figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez  por  un  valor  de  $280000.   

xxxi. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24516866 en la  cuenta  de  la  Universidad  de Pamplona del Banco Popular, del 28 de octubre de  2005,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $550000.   

xxxii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 41642000 en la  cuenta  de  la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 21 de noviembre de  2005,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $40000.   

xxxiii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 34787864 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 21 de marzo de  2006,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $270000.   

xxxiv. Copia  del comprobante único de consignación No. 34788371  en  la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 22 de diciembre  de  2004,  en  el  que  figura como depositante Gloria Ordóñez por un valor de  $250000.   

xxxv. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 34787794 en la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 16 de mayo de 2005,  en   el   que   figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez  por  un  valor  de  $180000.   

xxxvi. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24510828 en la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco Popular, del 14 de julio de  2005,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $405000.   

xxxvii. Copia  del  comprobante  único  de consignación No. 24230482 en la  cuenta  de la Universidad de Pamplona del Banco Popular, del 28 de septiembre de  2004,  en  el  que  figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez por un valor de  $100000.   

xxxviii. Copia   del   comprobante  de  consignación  en  la  cuenta  de  la  Universidad  de  Pamplona  del Banco de Bogotá, del 2 de febrero de 2008, en el  que   figura  como  depositante  Gloria  Ordóñez  por  un  valor  de  $100300,  correspondiente a derechos de grado.   

xxxix. Copia  del  certificado  de asistencia de Gloria Constanza Ordóñez  al  “Encuentro  Pedagógico”  celebrado por la Universidad de Pamplona del 8  al 11 de enero de 2008.   

xl. Copia   del   “Formato   de   Ficha  de  Sustentación    Práctica    Docente    Integral”  correspondiente     al     trabajo     presentado     por    Gloria    Constanza  Ordóñez.   

xli. Copia  de  la  lista  de  “Aspirantes  a  Graduarse  el  28  de  marzo”  en  la  que figura la  accionante Gloria Constanza Ordóñez Muñoz.   

xlii. Copia  de  una  carta  dirigida  a  la  señora  Patricia Pereañez,  Secretaria  de  la  Universidad  de Pamplona y suscrita por la señora Ordóñez  Muñoz   en  la  que  remite  documentos  tendientes  a  aclarar  su  situación  académica y financiera.   

xliii.     Copia  del  certificado  de  notas de Gloria Constanza  Ordóñez,   correspondiente   a   las  materias  cursadas  en  el  programa  de  Licenciatura   en   Lengua  Castellana  y  Comunicación  durante  los  periodos  académicos   transcurridos   entre  el  segundo  semestre  del  2002  hasta  el  2007.   

xliv. Copia   de   la   certificación  expedida  por  la  “Institución    Educativa    José    María    Córdoba”  en  la  que consta que la señora Ordóñez Muñoz cumplió las  horas correspondientes a la labor social.       

Respuesta de la entidad accionada  

8.  El  señor  Hugo  Fernando Castro Silva,  rector  encargado  y representante legal de la Universidad de Pamplona solicitó  que  se  desestimarán  las  pretensiones de la accionante. El representante del  centro  educativo  reconoció  que  para el año 2002 el señor: “(…)   Argemiro   Méndez  era  el  coordinador,  el  encargado  de  organizar  todas las actividades del Cresc, la promoción y socialización de la  reglamentación;  No  es  cierto  que  estaban  autorizados  para  cancelar  los  semestres  en  la misma Universidad puesto que los UNICOS pagos válidos son los  realizados  por los estudiantes en las cuentas autorizadas por la Universidad de  Pamplona  para  el  efecto,  procedimiento  que cumplen todos los estudiantes de  nuestra  Universidad que cursan programas en LOS CENTROS REGIONALES DE SOPORTE Y  CERTIFICACIÓN  CRESC en todo el país. Ningún funcionario de la Universidad se  encuentra    autorizado    para    recibir    directamente    dineros   de   los  estudiantes.”.   

En  esa  medida,  el  rector encargado de la  Universidad  precisó  que  el  monto  que  ha  debido  pagar  la accionante por  concepto  de  matrícula  durante los semestres cursados entre el 2002 y el 2007  asciende  a  $5.837.093, pero que las consignaciones aportadas y reconocidas por  el  Banco  Popular solo suman $4.288.125, por lo tanto, existe una diferencia de  $1.548.968.  Adicionalmente, resaltó que existen consignaciones por un valor de  $1.600.090  que  el  Banco  Popular  no  reportó  en  los extractos bancarios y  recibos  de  caja  menor por la cuantía de $899.640 que tampoco podían tenerse  en  cuenta  pues  las  personas  que  recibieron  el  dinero  no  se encontraban  facultadas  por  la  Universidad de Pamplona para recaudarlo. Además, el rector  afirmó  que  los recibos de caja menor están destinados a certificar gastos de  la  universidad  y  en  ningún  caso son un documento válido para reconocer un  ingreso.   

Al  respecto,  el  representante  legal  del  centro  educativo  resumió el procedimiento para matricularse en la Universidad  de  Pamplona, de acuerdo con el cual el pago se hace ante una entidad financiera  y  no  existe  recaudo  de dinero por parte de sus trabajadores. En tal sentido,  manifestó  que  ante  “(…)  las  afirmaciones que  vienen  haciendo  los  estudiantes  del  CREAD  (hoy  CRESC)  la  Universidad de  Pamplona  presentó  denuncio penal el cual se tramita en la Fiscalía Seccional  49   Santiago  de  Cali,  radicado  N°  760016000193200700506  con  el  fin  de  establecer  la  ocurrencia  de conductas ilegales y determinar el o los posibles  responsables,  pero  de  ninguna  manera  podrá  tener  como  válidos pagos de  dineros  que  nunca han ingresado al patrimonio de la misma, máxime si se tiene  en   cuenta   que  el  patrimonio  de  la  universidad  es  Público”.   

    

Por  otra  parte,  el rector encargado de la  Universidad  de  Pamplona  es  enfático  en  señalar  que  el artículo 46 del  “Reglamento   Académico   Estudiantil   de  Pregrado  de  la  Universidad  de  Pamplona”  dispone  que  los  estudiantes al aceptar el registro de matrícula  aceptan  y se comprometen a cumplir los reglamentos y demás disposiciones de la  Universidad.       En       esa      medida,      considera      “desproporcionado   y   absurdo”  que  se  pretenda  por  vía  de  tutela  ordenar  la expedición del título profesional  cuando  la  misma accionante reconoce que no ha cumplido con los requisitos para  graduarse  comoquiera  que  el  artículo 5 del Reglamento Estudiantil establece  que  para  obtener  el  título,  entre  otras exigencias, se debe estar a paz y  salvo por todo concepto con la Universidad.      

El representante de la institución educativa  concluyó  que  la  Universidad  de  Pamplona  no  ha  vulnerado ningún derecho  fundamental  de  la  actora pues el único motivo para que a la fecha no se haya  graduado es que no se encuentra a paz y salvo con la Universidad.   

    

El  rector  encargado  remitió como pruebas  copias  de  sentencias de tutela falladas en favor de la Universidad de Pamplona  por  distintos despachos judiciales, que a su juicio son análogas al caso de la  señora Ordóñez Muñoz.   

Decisión de primera instancia  

9. Mediante sentencia de 18 de junio de 2008,  el  Juzgado  Doce  Penal del Circuito de Cali decidió negar por improcedente la  acción  de  tutela.  El  juez  consideró que la universidad en ejercicio de la  autonomía  universitaria  había proferido el Reglamento Académico Estudiantil  de  Pregrado conforme con el cual cuando el estudiante registre una deuda con la  institución  no  puede  acceder  a  la  obtención  del título profesional. Al  respecto,  precisó que el carácter residual de la acción de tutela no permite  que  a  través  de  este  mecanismo  se  defina  si los pagos realizados por la  accionante  a  personas que trabajaban con la universidad, pueden ser tenidos en  cuenta para acreditar que se encuentra a paz y salvo.   

Impugnación  

10.  La  señora  Ordóñez Muñoz apeló la  sentencia   de   primera   instancia   pues  a  su  juicio  existen  precedentes  jurisprudenciales  que  han  ordenado  a  la  universidad  demandada  graduar  a  estudiantes  que  se encuentran en su misma situación. Además, insiste que fue  el  centro  educativo  el  que permitió durante tres años que sus funcionarios  recaudaran  dinero  correspondiente  a  las matrículas y sólo hasta el momento  del  grado  se  les  informó  sobre  las irregularidades financieras por dichos  pagos.   

Decisión de segunda instancia  

11.  La  Sala Penal del Tribunal Superior de  Distrito  Judicial de Cali, mediante sentencia de 19 de agosto de 2008, decidió  confirmar   la   decisión   de   primera   instancia.  A  juicio  de  la  Sala:  “(…)  la situación que se tilda de vulneradora de  los   derechos   fundamentales   de   la   actora,   fue   originada   por  ella  misma”,  pues  realizó  pagos  de  la  matrícula a  personas  que  conforme  con  el reglamento universitario no estaban autorizadas  para recibirlo.   

II. CONSIDERACIONES DE LA  CORTE CONSTITUCIONAL   

Competencia  

1.  Esta  Corte es competente de conformidad  con  los  artículos 86 y 241 de la Constitución Nacional, y el Decreto 2591 de  1991, para revisar los fallos de tutela seleccionados.   

Problema  jurídico   

2.  Corresponde  a  la  Sala  definir  si se  vulneran  los  derechos  a  la  igualdad,  al  buen  nombre,  al  trabajo,  a la  educación  y  la  libertad  de  escoger  profesión  u oficio de una estudiante  cuando  la  universidad  se abstiene de graduarla pues a pesar de haber cumplido  con  los  requisitos  académicos  para  obtener  el  titulo  profesional  no se  encuentra a paz y salvo financieramente con la institución.   

Reiteración de jurisprudencia. La educación  como  derecho-deber.  El  alcance de la autonomía universitaria. La potestad de  expedir  reglamentos  universitarios  como parte de la autonomía universitaria.   

3. La Corte ha reconocido en forma reiterada  que   el   derecho   a   la   educación   comprende  una  doble  dimensión  de  derecho-deber4.   Lo   anterior   significa  que  el  estudiante  tiene  de  forma  simultánea  derechos  para exigir y obligaciones que cumplir. En particular, la  Corte  ha  señalado que: “(…) la educación ofrece  un  doble  aspecto.   Es  un  derecho-deber,  en cuanto no solamente otorga  prerrogativas  a  favor  del  individuo,  sino  que  comporta exigencias de cuyo  cumplimiento  depende  en buena parte la subsistencia del derecho, pues quien no  se  somete  a  las  condiciones para su ejercicio, como sucede con el discípulo  que   desatiende  sus  responsabilidades  académicas  o  infringe  el  régimen  disciplinario  que  se comprometió a observar, queda sujeto a las consecuencias  propias  de tales conductas: la pérdida de las materias o la imposición de las  sanciones  previstas  dentro  del  régimen  interno de la institución, la más  grave  de  las cuales, según la gravedad de la falta, consiste en su exclusión  del     establecimiento    educativo.”5    

De  tal  forma  que  quien  se  vincula como  estudiante  a  un  plantel  educativo,  adquiere  una doble condición de sujeto  pasivo,  frente  a  los  deberes que se le imponen, y de sujeto activo, ante los  derechos que puede exigir.   

4.  El  artículo  69  de  la  Constitución  Política   ampara   la   autonomía  universitaria6.   De  tal  forma que las  instituciones  de  educación  superior  tienen  la facultad de definir su ideal  filosófico,  su  organización  interna,  así  como las normas que regirán su  funcionamiento.  En  efecto, la autonomía universitaria ha sido definida por la  Corte  como:  “(…)la  capacidad de autoregulación  filosófica  y  de autodeterminación administrativa de la persona jurídica que  presta    el    servicio    público    de    educación    superior”7.     

Al  respecto,  la  Corte  ha  determinado el  alcance  de  la autonomía universitaria, de la siguiente forma: “(…)   podemos  deducir  dos  grandes  vertientes  que  definen  el  contenido  de  la  autonomía  de las instituciones educativas superiores. De un  lado,  la  dirección  ideológica  del  centro  educativo, lo cual determina su  particularidad  y su especial condición filosófica en la sociedad pluralista y  participativa.  Para  ello la universidad cuenta con la potestad de señalar los  planes  de estudio y los métodos y sistemas de investigación. Y, de otro lado,  la  potestad  para  dotarse  de  su  propia  organización  interna,  lo cual se  concreta  en  las  normas  de funcionamiento y de gestión administrativa, en el  sistema  de  elaboración y aprobación de su presupuesto, la administración de  sus   bienes,   la   selección   y   formación  de  sus  docentes.”8   

En   suma,   en  virtud  de  la  garantía  constitucional  de  la autonomía universitaria los centros educativos tienen la  potestad  de autodeterminarse en diversos aspectos administrativos, financieros,  disciplinarios,  académicos,  entre  otros.  No obstante, la Corte ha concluido  que  dicha garantía no es absoluta, pues las disposiciones y actuaciones de las  universidades  deben   ajustarse  a  la  Constitución  Política  y  a las  leyes9.  Por  consiguiente  si  bien  este  Tribunal  ha  reconocido  como  expresión   de   esa  autonomía  universitaria  la  facultad  de  definir  los  reglamentos               estudiantiles10,  lo  cierto  es  que  éstos  tienen   como   límite,   entre   otros,   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales.    

Reiteración  de  jurisprudencia. Una medida  que  comporte el sacrificio de los propósitos que el proceso educativo persigue  en   aras   de  un  interés  económico,  resulta  desproporcionada11:    la  graduación  de  quien  cumplió  los requisitos académicos no puede posponerse  por           razones           económicas12.   

6.  En  la sentencia T-933 de 2005, la Corte  realizó  un  recorrido  jurisprudencial  sobre  los  casos  en  que los centros  educativos  aplicaban,  conforme  a  su  reglamento interno, restricciones en el  cumplimiento  de las actividades académicas de estudiantes como consecuencia de  una  obligación  pecuniaria  sin  saldar.  En esta oportunidad se concluyó que  aún  cuando no se puede desconocer la facultad que tienen las instituciones que  prestan  el  servicio de educación para cobrar por la inscripción, matrícula,  realización  de  exámenes,  derechos  de  grado,  expedición de certificados,  entre  otros,  lo  cierto  es  que resulta desproporcionado hacer que las deudas  contraídas  por dichos conceptos limiten el derecho a la educación13.   En  efecto,  en la sentencia se puntualizó: “Según esta  Corporación,   para   la   protección   de   sus  intereses  económicos,  las  instituciones  educativas  cuentan con las vías judiciales ordinarias, a efecto  de  lo  cual pueden también exigir la constitución de garantías para asegurar  el  pago de los préstamos o créditos que otorgue, por ejemplo, a través de la  suscripción  y  firma  de títulos valores como son cheques, letras de cambio o  pagarés.”   

7.  Asimismo,  la  sentencia  T-933  de 2005  reiteró  los parámetros de procedibilidad fijados por la Corte en la SU-624 de  1999,  para  proteger  el  derecho a la educación de los alumnos, quienes deben  acreditar:   “(i)  la  efectiva  imposibilidad  del  estudiante  de  cumplir  con  las  obligaciones  financieras  pendientes  con el  establecimiento  educativo,  (ii) que tales circunstancias encuentran fundamento  en  una  justa  causa  y, además, (iii) que el deudor haya adelantado gestiones  dirigidas  a  lograr  un  acuerdo  de  pago o el cumplimiento de la obligación,  dentro  del  ámbito  de  sus  posibilidades(…)Con  la  aplicación  de  estos  presupuestos  de  procedibilidad  se  buscan  dos  propósitos específicos: (i)  evitar  que  una  interpretación  equivocada  de  la jurisprudencia termine por  fomentar  la  cultura  del  no  pago, y (ii) orientar e informar la actividad de  control  constitucional  del  juez  de tutela, de manera que éste pueda, con un  mayor  nivel  de  certidumbre,  impedir  que  al amparo de la protección de los  derechos  fundamentales,  sus  titulares actúen en forma temeraria, abusando de  sus  derechos y exigiendo un mayor esfuerzo de las instituciones educativas para  garantizar sus intereses económicos.”.   

En   esa   medida,   corresponde  al  juez  constitucional  valorar el cumplimiento de los requisitos mencionados para hacer  prevalecer  los  derechos  fundamentales  del estudiante en cada caso, frente al  derecho  que  le  asiste  a la institución educativa para aplicar restricciones  por  obligaciones  pecuniarias,  pues  en  principio  no  puede calificarse como  arbitraria  la  exigencia  de  un  paz  y  salvo  financiero  para graduar a los  alumnos14.    

8. En particular, es pertinente recordar que  esta         Sala         de        Revisión15 ordenó a la Universidad del  Magdalena   otorgar  el  título  profesional  a  un  estudiante que había  cumplido  los  requisitos académicos para graduarse pero quien no se encontraba  a  paz  y  salvo  con  el  ICETEX,  entidad que había realizado un préstamo al  estudiante,  a  través  de  un convenio con el centro educativo, para que éste  adelantara  los  estudios  de  educación  superior.  Sobre  el  particular,  la  sentencia  T-330  de  2008, precisó: “No podría, en  consecuencia,  una institución educativa estatal de educación superior dilatar  el  reconocimiento  expreso  de la idoneidad para el ejercicio de una profesión  de  quien  culminó sus estudios universitarios y aprobó los trabajos y pruebas  reglamentarias,  argumentando  que  el  egresado  no  cuenta  con el paz y salvo  financiero  previsto en el reglamento de la universidad, porque éste no podría  condicionar  los  reconocimientos  académicos  a  la  previa  satisfacción  de  obligaciones económicas.”.   

Estudio del caso concreto.  

9.  La  accionante  es  estudiante  de  la  Universidad    de    Pamplona    “abierta    y   a  distancia”  y  solicita  que  se  ordene al plantel  educativo  que  le  otorgue el grado en Licenciatura de  Lengua  Castellana  y  Comunicación  pues  cursó  y  aprobó  las  asignaturas  correspondientes  a  dicho  programa.  Asegura  que  la  universidad  se niega a  otorgarle  el  título  porque  presenta deudas financieras con la institución,  sin  embargo,  afirma  que  en  diversas  oportunidades  ha enviado copia de los  recibos  de  caja  y  consignaciones  del  Banco  Popular  que  acreditan que se  encuentra  a  paz  y salvo con el centro educativo. La accionante precisa que no  puede  asumir la carga de la negligencia de la Universidad que permitió durante  varios  semestres  que  personas  que  la  representaban  recaudaran  dinero por  concepto de matrícula.   

Por  su  parte,  el  representante  de  la  Universidad   de   Pamplona  argumentó  que  en  desarrollo  de  la  autonomía  universitaria  expidió  el  “Reglamento Académico Estudiantil de Pregrado de  la  Universidad  de  Pamplona”,  el  cual  dispone  en el artículo 5 que para  obtener  el  título,  entre  otras  exigencias, se debe estar a paz y salvo por  todo  concepto  con  la  Universidad.  Igualmente,  advierte que el monto que ha  debido  pagar  la  accionante  por  concepto de matrícula durante los semestres  cursados  entre  el  2002  y  el  2007  asciende  a  $5.837.093,  pero  que  las  consignaciones  aportadas  y  reconocidas  por  el  Banco  de Popular solo suman  $4.288.125,  por  lo tanto, existe una diferencia de $1.548.968. Adicionalmente,  resaltó  que  existen  consignaciones  por  un valor de $1.600.090 que el Banco  Popular  no  reportó  en los extractos bancarios y recibos de caja menor por la  cuantía  de  $899.640  que  tampoco podían tenerse en cuenta pues las personas  que  recaudaron  el  dinero  no  se encontraban facultadas por la Universidad de  Pamplona  para  recibirlo,  sobre   los  últimos  hechos manifestó que se  adelanta la respectiva investigación penal.     

10.  La  Corte reconoce que en virtud de la  garantía    constitucional    de    la   autonomía  universitaria,    la    Universidad   de   Pamplona   tiene   la   potestad   de  autodeterminarse,  por  ejemplo, a través del Reglamento Estudiantil en asuntos  administrativos,  financieros, académicos, entre otros. No obstante, en ningún  caso  dicho  reglamento  podrá  desconocer  los  derechos fundamentales, por lo  tanto,  corresponde  a  la  Corte  valorar  si  las  medidas  adoptadas  por  la  Universidad  en  el  caso de la estudiante Gloria Constanza Ordóñez Muñoz son  admisibles constitucionalmente.   

En este orden de ideas, se debe recordar que  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  en  casos donde la controversia se  circunscribe  a determinar si un plantel educativo puede abstenerse de graduar a  una  persona  que  cumplió  los  requisitos  académicos  exigidos  pero  tiene  obligaciones  financieras  sin cancelar con la Universidad, la Corte ha definido  que    es    necesario   acreditar:   “(i)  la  efectiva  imposibilidad  del  estudiante de cumplir con las  obligaciones  financieras  pendientes con el establecimiento educativo, (ii) que  tales  circunstancias encuentran fundamento en una justa causa y, además, (iii)  que  el deudor haya adelantado gestiones dirigidas a lograr un acuerdo de pago o  el    cumplimiento    de   la   obligación,   dentro   del   ámbito   de   sus  posibilidades”.   

De  acuerdo  con  lo  anterior,  la  Corte  considera   que  la  accionante  no  está  bajo  los  presupuestos  descritos  pues ella manifiesta que se encuentra a paz y salvo con  la  Universidad.  En  efecto,  para  la  señora  Ordóñez Muñoz la diferencia  económica  que  por  concepto de matrícula no le ha cancelado a la Universidad  es  atribuible  a  la falta de reconocimiento de los recibos de caja16  que pagó  durante  los primeros semestres a personas que representaban a la Universidad de  Pamplona  en  la  sede  donde  se  desarrollaba  su programa de estudios. En ese  sentido,  concluye el Tribunal que frente a este caso no resultan aplicables los  requisitos  de  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela relacionados con la  imposibilidad   de  cumplir  con  las  obligaciones  pecuniarias  ni  que  dicho  incumplimiento  se  fundamente  en  una justa causa ni las consideraciones sobre  las  acciones  adelantadas  por el deudor para saldar la cuenta. Adicionalmente,  observa  la  Corte que la peticionaria avanzó académicamente durante el tiempo  en   que   adelantó  sus  estudios  hasta  cancelar  incluso  los  derechos  de  grado.    

11.  Ahora bien, la Universidad de Pamplona  insiste  en  que  la  estudiante Ordóñez Muñoz adeuda la suma de $1.548.968  correspondiente  al  pago  parcial  de matrículas en el  periodo  comprendido  entre  el  2002 y el 2007. En consecuencia, ante el debate  entre  las  partes  por  la  existencia  de la deuda, la Corte reitera que no es  posible  posponer indefinidamente el grado de un estudiante que cumplió con las  exigencias  académicas  por  razones económicas. Esto, comoquiera que con ello  no   se   quiere   fomentar   la   “cultura  del  no  pago”  sino  salvaguardar los derechos fundamentales  del   estudiante  comoquiera  que  la  universidad  cuenta  con  los  mecanismos  ordinarios  para  exigir  el pago de la deuda a la cual cree tener derecho, bien  sea  por  medio de las acciones civiles pertinentes o a partir del proceso penal  que se adelanta.       

En conclusión, para la Corte la Universidad  de  Pamplona  cuenta  con  mecanismos alternos para cobrar la presunta deuda sin  afectar  los derechos fundamentales a la educación, al  trabajo  y  a  escoger  profesión  y oficio de Gloria  Constanza   Ordóñez   Muñoz.   Por  consiguiente,  revocará  los  fallos  de  instancia,  y  ordenará  al centro educativo que otorgue el título profesional  correspondiente  a la Licenciatura de Lengua Castellana  y   Comunicación   a   la   señora  Gloria  Constanza  Ordóñez  Muñoz  en  la próxima ceremonia de grado o de forma individual si  la accionante así lo desea.   

III. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Tercera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  Pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero: REVOCAR los  fallos  proferidos  por  el  Juzgado  Doce  Penal del Circuito de Cali y la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cali, que resolvieron la  acción  de  tutela  promovida  por la señora Gloria Constanza Ordóñez Muñoz  contra   la   Universidad  de  Pamplona,  por  los  motivos  expuestos  en  esta  providencia,   y  en  su  lugar,  CONCEDER  la  acción  de  tutela  y  el  amparo demandado para proteger sus  derechos  fundamentales  a  la educación, al trabajo y a la libertad de escoger  profesión y oficio.   

Segundo:  ORDENAR a  la     Universidad    de    Pamplona    que  le  sea  otorgado  el título correspondiente a la Licenciatura   de  Lengua  Castellana  y  Comunicación  a  la  señora  Gloria Constanza Ordóñez Muñoz, en la próxima  ceremonia  de grado programada por ese centro educativo o en los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de  esta  decisión,  si la accionante así lo  exige, en ceremonia individual.   

Tercero:   Por  Secretaría  General  líbrense  las comunicaciones previstas en el artículo 36  del Decreto 2591 de 1991.   

JAIME    CÓRDOBA  TRIVIÑO   

Magistrado Ponente  

RODRIGO    ESCOBAR  GIL   

Magistrado   

  MAURICIO   GONZÁLEZ  CUERVO   Magistrado   

MARTHA VICTORIA SÁCHICA  MÉNDEZ   

Secretaria  General   

    

1  Folios 1 y 2 del expediente.   

2 Folio  3 del expediente.   

3 Folio  2 del expediente.   

4  Al  respecto  se pueden consultar, entre otras, las siguientes sentencias: T-002/92,  T-519/92, T-341/93,           T-515/95, T-695/96, T-156/05 y T-933/05.   

5  Sentencia T-493/92.   

6  Artículo  69.  Se  garantiza  la  autonomía  universitaria.  Las universidades  podrán  darse  sus  directivas  y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo  con la ley.   

7  Sentencia T-310/99.   

8  Sentencia T-310/99.   

9  Cfr.  Sentencias T-574/93,  T-237/95, T-515/95, T-1317/01 y T-933/05.   

10  Sentencia  T-695/96.  En  la  que  se  señala: “Los  reglamentos   académicos   constituyen  una  manifestación  de  la  autonomía  universitaria,  siempre  y  cuando  se  ajusten  a  los  principios de carácter  constitucional  y  legal.  Es  derecho de todo estudiante que los procedimientos  propios   de  las  actuaciones  y  sanciones  disciplinarias  estén  plenamente  determinadas  en  dicho  estatuto.  De  lo  contrario se estarían vulnerando el  derecho   a   la  defensa  y  la  observancia  del  debido  proceso.”.  Igualmente,  se  pueden  consultar  las  sentencias T-492/92,  T-386/94,     T-184/96,     T-1317/01,T-460/02,     T-361/03,     T-156/05     y  T-933/05.   

11  T-933/05.   

12  T-330/08   

13 Al  respecto,  la  sentencia  en  comento, señaló: “En  fin,  cabe  reiterar  que  frente a los conflictos económicos surgidos entre el  estudiante  y  la institución educativa a la cual pertenece, la posición de la  jurisprudencia  constitucional  ha  sido la de privilegiar la protección de los  derechos  fundamentales  del  estudiante, en particular los de educación, libre  desarrollo  de  la  personalidad,  trabajo  y  mínimo vital, dejando sin efecto  aquellas  medidas  que  los  pongan en riesgo o hagan nugatorio su ejercicio. La  ponderación  a  favor  de  los  derechos  fundamentales ha sido adoptada por la  Corte,  básicamente,  bajo  la consideración del carácter prevalente de tales  derechos  y  de  que  los  intereses  económicos  de la institución pueden ser  garantizados  y protegidos por vías menos gravosas e invasivas de aquellos como  son       los       procesos       ordinarios      o      ejecutivos”.   

14 En  la    sentencia   T-933   de   2005,   la   Corte   concluyó:   “Bajo  las consideraciones descritas, exigir al actor el paz y salvo  como  requisito  de  grado,  aun  cuando  encuentra  un  claro  respaldo  en  el  Reglamento  Académico  (art.  143,  literal  d),  resulta  demasiado  gravoso y  desproporcionado,   pues   si  bien  la  medida  busca  defender  los  intereses  económicos  de  la  institución,  lo  hace  a  costa  de sacrificar el núcleo  esencial  de  los derechos fundamentales del actor a la educación, al trabajo y  al  mínimo  vital,  ya  que,  en tanto éste no cuenta con recursos económicos  para  cubrir el pago de la obligación ni se vislumbra la posibilidad de que los  pueda  obtener  a  corto y mediano plazo, la opción de culminar sus estudios de  derecho   y   de   proyectarse   en   esa   actividad   profesional   se   torna  imposible.”   

15  Sentencia T-330 de 2008.   

16 Al  respecto  ver el numeral 7 de los antecedentes donde se relacionaron los recibos  de caja aportados por la accionante.     

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