T-061-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-061-09  

Referencia:   expediente   T-2’055.796   

Accionantes: Aldemar Suárez, Domingo Ropero,  Jose  Felipe  Cubides,  Luis  Alberto Marín Ocampo, Orlando Mondragón Meneses,  Jose  Orjuela  Cruz,  Jaime Villamil, Jesús Valdés Gil, Efraín Obando, Ramiro  Zárate y Ricardo Sánchez.   

Procedencia:   Juzgado   Primero  Promiscuo  Municipal de San José de Guaviare   

Magistrado Ponente:  

Dr. MARCO GERARDO MONROY  CABRA   

Bogotá  D.C.,  cinco (05) de febrero de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta  de la Corte Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados doctores, Humberto Antonio Sierra Porto, Nilson  Pinilla  Pinilla y Marco Gerardo Monroy Cabra, quien la preside, en ejercicio de  sus   competencias  constitucionales  y  legales  ha  pronunciado  la  siguiente   

  SENTENCIA   

En  el  proceso  de  revisión  de la tutela  número    T-2’055.796,  acción  promovida por los señores Aldemar Suárez, Domingo Ropero, Jose Felipe  Cubides,  Luis  Alberto  Marín Ocampo, Orlando Mondragón Meneses, Jose Orjuela  Cruz,  Jaime  Villamil,  Jesús  Valdés  Gil,  Efraín Obando, Ramiro Zárate y  Ricardo  Sánchez  contra el Director de la Cárcel de San José de Guaviare. El  fallo  fue  proferido por el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Guaviare, el  24 de julio de 2008.   

I. ANTECEDENTES  

1. Hechos:  

–  En enero de 2008, al inicio de labores de  la  nueva administración, solicitaron los cómputos para la redención de penas  por esas actividades.   

–  Los  funcionarios de la cárcel demandada  les  respondieron que no aparecía esa información en los archivos ni registros  en  el  sistema  de  control  de  redención  de pena, por lo que no era posible  expedir certificación alguna.   

– Afirman los accionantes que al no haber una  respuesta  sobre  el  tiempo  que  han laborado ni de los estudios realizados en  dicho  centro penitenciario, se les está causando un grave perjuicio, ya que de  dichas  certificaciones  depende  su  libertad, el regreso al entorno familiar y  reintegro a la sociedad.   

Por  lo  anterior,  solicitan  proteger  sus  derechos  fundamentales  a  la  libertad,  al  trabajo  y  por  conexidad  a  la  resocialización  e  igualdad. En consecuencia, piden que se ordene a la cárcel  demandada  expedir  los  certificados  de  trabajo  y  de  estudio a cada uno de  los  aquí accionantes.   

2. Contestación de las personas vinculadas a  la demandada   

– El 14 de julio de  2008,  el  señor  Néstor Javier Cuéllar Mantilla, ex – Director de la cárcel  municipal  accionada,  manifestó  al  respecto  que  no  ha  vulnerado  derecho  fundamental alguno a los accionantes.   

Agregó que mal pueden decir los demandantes  que  les  han  vulnerado  sus derechos, cuando no es función del director de la  cárcel  conceder  la  libertad  a los internos, pues ello es función del juez.  Respecto  al  derecho  al  trabajo,  afirmó que cuando se pudo y cumpliendo los  requisitos  de  ley,  se  les  permitió  trabajar  a  los  internos que así lo  solicitaron.   

Informó  al  juez  de  instancia que sí se  llevaba  un  control  de  las actividades de los internos que trabajaban y era a  través  de  un  formato  y  con  la  firma  del  guardián  que supervisaba los  trabajos.   

Razón por la que durante su desempeño como  director  de la cárcel se expidieron actas de evaluación de trabajo, estudio y  enseñanza,  las  cuales  se firmaban de manera conjunta con la secretaria de la  cárcel,  el  comandante  de vigilancia y el director del establecimiento.    

– El 15 de julio de 2008, la señora Beatriz  Parra  Leyton  manifestó  al  Juez  de  instancia  que  laboró  en  el  centro  penitenciario  hasta  el  1º  de  febrero  de  2008,  fecha  para  la  cual  la  administración   municipal   la   relevó   y  la  trasladó  al  almacén  del  municipio.   

En  lo referente a las certificaciones sobre  el  cómputo  de  estudio y de trabajo reclamadas por los internos, informó que  no  puede  responder  debido  a  que  no  posee  los  instrumentos  jurídicos y  administrativos.  Sin embargo, afirmó que en cada una de las carpetas reposa de  manera  personalizada  la  información  (escrita  a  mano)  sobre  el tiempo de  trabajo y de estudio de cada uno de los internos.   

Que  por  mucho tiempo ese fue el método de  llevar  esa  información,  “otra  cosa  es, que, de  manera  inexplicable,  ese control se hubiese perdido de alguna de las carpetas.  En  cuanto  a  los  internos  que  trabajaban  en “Caspetes”, “Rancho” y  “Estafetas”,   se   les  llevaba  un  control  a  través  de  un  documento  “Ficha”  donde  se  anotaba  la  fecha en la cual iniciaba esa labor para el  correspondiente  cómputo.  Antes  de  salir  de la secretaria de la cárcel, me  cerciore que estas fichas estuviesen en las carpetas.”   

–  El  15  de  julio de 2008, el señor Ciro  Antonio  Castilla  Sánchez,  Director  de  la  Cárcel  (E) informó al Juez de  instancia lo siguiente:   

“…   para  el  caso  de  los  internos  relacionados,  únicamente  se  han  expedido  cómputos para los internos José  Orjuela,  tiempo  certificado  enero  01  a  marzo  31 de 2008, y para el señor  Ricardo  Sánchez,  tiempo  certificado noviembre 01 de 2006 a enero 31 de 2008,  (…).  Así  mismo  me  permito  comunicar que estamos en el proceso de expedir  cómputo del primer semestre del presente año, para los internos.   

En  relación a los cómputos de trabajo y/o  estudio  de  años  anteriores  de  los  internos  relacionados,  no  es posible  expedirlos  lo anterior debido a que la Junta Evaluadora de Trabajo de la pasada  Administración  Municipal  al  parecer  no  tenían  establecido  un sistema de  control  de  asistencia y rendimiento de labores tal como lo ordena el artículo  81  de  la  Ley 65 de 1993, por tanto no existe constancia, ni registro donde se  evidencie  el  control  de  las  labores  realizadas  por  los  internos  en esa  época.”   

–  El  17  de  julio de 2008, el señor Ciro  Antonio  Castilla  Sánchez, Director de la cárcel (E) manifestó al Juzgado de  instancia, lo siguiente:   

“En  diferentes medios de comunicación de  este  municipio,  como en reuniones programadas por el señor Alcalde, donde han  participado  las  autoridades  civiles  y  militares con asiento en esta ciudad,  hemos  manifestado  el señor Alcalde (sic)   el  Director  de  la  Cárcel,  la  razón por la cual no se  expiden  a  ciertos  internos de la Cárcel Municipal, los cómputos de trabajo,  realizados  antes  del  1º  de enero del presente año, y que ello se debe a la  falta  de  los  registros que nos permitan dar fe de cada una de las actividades  realizadas, así como los honorarios en que se ejecutaron.”   

3.  Sentencia objeto de revisión   

El  24  de julio de 2008, el Juzgado Primero  Promiscuo  Municipal  de  San  José  de Guaviare negó la acción de tutela. El  Despacho,  teniendo  en  cuenta  las  explicaciones  de  los ex funcionarios del  centro  carcelario,  determinó que la acción de tutela era improcedente por no  estar  los  demandados debidamente legitimados en la causa para cumplir la orden  judicial,  pues mal podría el despacho dar órdenes a quienes ya no ostentan la  condición  de  servidores  públicos,  para  que respondan con lo solicitado en  esta acción de tutela.   

4. Pruebas  

–  Carta  del  señor  Ciro Antonio Castilla  Sánchez  de  8  de  mayo  de 2008, Director Cárcel Municipal (E) dirigida a la  señora  Ana  Beatriz Parra Leyton, auxiliar administrativa municipal, en el que  le  solicitó le explicará “… de manera urgente me  explique,  cuales  son  los  libros  y  planillas  de  control de trabajo de los  internos,  y  que  según  testimonios  de  los  internos  y  de sus familiares,  “supuestamente  usted  me  hizo  entrega  quince  días  antes de retirarse de  prestar  sus  servicios  a  la  cárcel”,  lo  anterior  puesto que en ningún  momento usted realizó dicha entrega.   

Igualmente,   solicito   que   si   tiene  conocimiento  de  la  existencia  de las planillas y de los libros en los que se  registraba  el  control  de  las labores de los internos realizadas en los años  anteriores,  favor comunicarlo y/o remitirlos de manera inmediata a mi despacho,  por  cuanto  revisados  cuidadosamente los archivos que reposan en este Despacho  no   se   halló  la  información,  requerida  para  expedir  los  cómputos  y  certificados de conducta de los internos.”   

–  Escritos de los demandantes en los cuales  manifiestan  las fechas desde las que se encuentran privados de la libertad, con  el  fin  de que les sea computado el tiempo de trabajo y de estudio para obtener  su libertad, a continuación se transcriben los datos:   

Nombre            

Fecha de la  privación de la libertad             

Trabajo  realizado (se relaciona la fecha del escrito)             

   

Estudios  

Felipe Cubides            

   

23 de enero de 2007            

   

Aseador  hasta  la  fecha  (23  de junio de  2008).             

   

X  

* Ricardo Sánchez Vélez               

05  de  octubre  de  2004             

Rancho,  tejidos  y  lavandería  a  partir  del  5 de octubre de 2008 hasta la fecha (24 de junio de  2008).             

   

X  

Jaime   Villamil  Jiménez             

11  de  agosto  de  2007             

Rancho desde el 20 de  agosto de 2007 hasta el 30 de diciembre de 2007.             

   

X  

Aldemar   Suárez  Diosa             

02 de septiembre de  2005.             

Tejedor desde el 6 de  septiembre de 2005 hasta el 10 de septiembre de 2006.   

Caspetero  a partir del 11 de septiembre de  2006 hasta el 2 de junio de 2008.   

Tejedor  desde  el  6 de junio de 2008 a la  fecha (23 de junio de 2008).             

   

X  

19  de  enero  de  2007             

Cocinero desde el 3  de febrero del 2007 hasta el mes de diciembre del mismo año.   

Luego, comenzó haciendo artesanías hasta  la fecha (23 de junio de 2008).             

   

X  

Ramiro   Zárate  Guzmán              

05  de  julio  del  2007             

Tejedor  hasta  la  fecha (23 de junio de 2005).             

   

X  

Efraín   Obando  Rodríguez             

22  de  febrero  de  2006.             

Artesano desde el 27  de febrero del mismo año hasta la fecha (24 de junio de 2008).             

   

X  

Gil de Jesús Valdés             

19  de  agosto  de  2006.             

Aseador desde el 01  de noviembre de 2006.             

   

X  

Luis Alberto Marín  O.             

22  de  diciembre de  2006.             

Tejidos    y  elaboración de zapatos desde el 22 de diciembre de 2006.             

Primaria desde el 22  de diciembre de 2006.  

* José Orjuela Cruz               

05  de  febrero  de  2006.             

Ecónomo   desde  noviembre de 2006.   

Ebanistería durante 4 meses,  

Caspetero desde noviembre de 2007 hasta la  fecha (23 de junio de 2008)             

   

X  

José Domingo Ropero             

05  de  diciembre de  2005.             

Tejedor desde el 07  de diciembre de 2005 hasta la fecha (23 de junio de 20089.             

Primaria desde enero  de 2006.  

– Certificaciones de trabajo de los señores  Ricardo Sánchez Vélez y José Adenis Orjuela Cruz.   

–   Igualmente  se  anexó,  el  Acta  de  Evaluación  Nº  465  trabajos  y  enseñanza  del  señor José Adenis Orjuela  Cruz.   

5.  Pruebas solicitadas por esta Corporación   

Mediante  Auto  fechado  13 de noviembre de  2008,  esta Sala ordenó que por Secretaría General de la Corte Constitucional,  se  oficiara a la Cárcel de San José del Guaviare, para que, en el término de  diez (10) días hábiles, informara:   

“…  si  existen  libros,  registros  o  planillas  del  trabajo  realizado  por  los  señores  Aldemar Suárez, Domingo  Ropero,  José  Felipe  Cubides,  Luis Alberto Marín Ocampo, Orlando Mondragón  Meneses,  José  Orjuela  Cruz,  Jaime  Villamil,  Jesús  Valdés  Gil, Efraín  Obando, Ramiro Zárate y Ricardo Sánchez.   

En  caso afirmativo enviar fotocopias de la  parte  pertinente  de  los mismos. En caso negativo deberá informar las razones  que  existen  para  no  dejar  constancia  de  los  trabajos  realizados por los  señores  Aldemar  Suárez,  Domingo  Ropero, José Felipe Cubides, Luis Alberto  Marín  Ocampo,  Orlando Mondragón Meneses, José Orjuela Cruz, Jaime Villamil,  Jesús    Valdés    Gil,    Efraín    Obando,   Ramiro   Zárate   y   Ricardo  Sánchez.   

COMISIONAR  al  Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  de  San José de Guaviare para que en el  término  de  diez  (10)  días,  contados  a  partir  de la notificación de la  presente  providencia,  reciba  el testimonio del señor Néstor Javier Cuéllar  Mantilla,  Ex Director de la Cárcel Municipal, del señor Ciro Antonio Castilla  Sánchez,  Director  de  la  Cárcel  Municipal  (E) y de la señora Ana Beatriz  Parra  Leyton,  Auxiliar administradora Municipal, con el fin de que informen si  existen  las  planillas,  libros  y  registros  de   los cómputos de horas  laboradas  de  los  accionantes  en  la  cárcel, en caso negativo, se servirán  indicar  las  razones  para  ello. Si la respuesta es positiva deberán señalar  las horas laboradas por los accionantes en forma detallada.”   

–  Contestaciones  recibidas   

    

* El  2  de  diciembre  de  2008, la Directora de la Cárcel Municipal informó a este  Despacho  que  en  el  centro  penitenciario  no existen libros, ni planillas de  trabajo  donde  se  registre la actividad laboral y de estudio efectuada por los  internos  demandantes.  Manifestó  que  desde la administración anterior no se  llevaba  un sistema en el que se recaudara este tipo de información, motivo por  el  cual,  no  se habían podido expedir las certificaciones solicitadas por los  internos.     

Sin  embargo,  señaló que en la sentencia  proferida     por     el     Juzgado    Único  Promiscuo  del  Circuito de San José de Guaviare, dentro de  otra  acción  de  tutela en la que otro interno solicitó a la cárcel ya antes  mencionada  que le expidiera los certificados de estudio y trabajo con el fin de  redimir  la  pena,  el juez ordenó expedir dichas certificaciones y cómputos y  no     volver    a    incurrir    “…en  las  omisiones que dieron merito para reconocer y conceder esta  tutela”.   

Por lo anterior, la Dirección de la cárcel  debió  acudir  a  prueba  supletoria,  es  decir  al testimonio rendido por los  guardianes  del  centro  carcelario,  y  de  internos  que se encuentran en este  centro     carcelario     desde    esa    época.1   

Por lo antes expuesto dijo la Directora que  “los  cómputos  y certificaciones a la fecha fueron  entregados  a  los  internos  en  mención,  y  en  conexidad  con el derecho de  igualdad  al  resto  de  la  población reclusa afectada por las omisiones de la  pasada Administración.”   

En   síntesis,   de   la   información  suministrada  a la Corte se colige que en las diferentes administraciones que la  cárcel  de  San  José de Guaviare tuvo hasta la fecha de interponer la acción  de  tutela, no se llevó un registro mediante libros, planillas o sistema con el  cual  se  pudiera  determinar  el  tiempo laborado y estudiado por los internos,  pero  que hoy en día se pudo establecer mediante pruebas supletorias, el tiempo  de trabajo y estudio de los aquí demandados.   

II.     CONSIDERACIONES      Y  FUNDAMENTOS   

A. Competencia.  

Esta  Corte  es  competente para revisar el  presente  fallo de tutela, de conformidad con lo previsto en los artículos 86 y  241  de  la  Constitución  Nacional,  el  Decreto  2591  de  1991  y las demás  disposiciones pertinentes.   

B. Fundamentos jurídicos  

1. Problema Jurídico  

Corresponde  a  la  Sala determinar si los  derechos   fundamentales   de   los  señores  Aldemar  Suárez,  Domingo  Ropero,  Jose  Felipe  Cubides,  Luis  Alberto Marín Ocampo,  Orlando  Mondragón  Meneses,  Jose Orjuela Cruz, Jaime Villamil, Jesús Valdés  Gil,  Efraín  Obando, Ramiro Zárate y Ricardo Sánchez han sido vulnerados por  parte   de  los  señores  Néstor  Javier  Cuéllar  Mantilla  ex  –  director  y  Beatriz  Parra Leyton ex  – secretaria de la cárcel  Municipal   de   San   José  de  Guaviare  al  no  expedirles  los  respectivos  certificados de trabajo y estudio.   

Para  tal  efecto,  se  estudiarán  los  siguientes  puntos:  i)  Derecho  de  petición  y  procedencia de la acción de  tutela,  ii)  Redención de penas por trabajo y estudio  y, iii) Carencia actual de objeto.   

2.  El  derecho de petición y su relación  con la acción de tutela   

La Constitución Política de 1991, dispone  en  su  artículo  23  que  toda  persona  tiene  derecho a presentar peticiones  respetuosas  ante las autoridades y obtener pronta respuesta. Sobre el carácter  fundamental de este derecho, ha manifestado la Corte:   

“Se   trata   de   uno  de  los  derechos  fundamentales  cuya efectividad resulta indispensable para el logro de los fines  esenciales   del   Estado,  particularmente  el  servicio  a  la  comunidad,  la  promoción  de  la prosperidad general, la garantía de los principios, derechos  y  deberes  consagrados  en la Constitución y la participación de todos en las  decisiones  que los afectan, así como para asegurar que las autoridades cumplan  las  funciones  para  las  cuales  han  sido instituidas (art. 2o. Constitución  Política).   

“Por tanto, como lo expresa el Tribunal, es  un  derecho  cuya  protección  puede  ser  demandada,  en casos de violación o  amenaza   por  medio  de  la  acción  de  tutela.”  12   

Efectivamente,  es  necesario  para  que la  acción  prospere,  que  existan  actos  u  omisiones  por  parte  de la entidad  demandada  con  las que se impida o se obstruya el ejercicio del derecho o no se  resuelva oportunamente sobre lo solicitado.   

3.  La  redención  de  penas por trabajo o  estudios   

Las  personas  que  ingresan  a  un  centro  carcelario  autores  de un delito, encuentran la oportunidad bien sea trabajando  o  estudiando  de redimir la pena que les fue impuesta. Dentro de sus funciones,  las  cárceles  se  encargan  de  resocializar al individuo, con el fin de   obtener  la  paz;  es  decir,  permitiendo  que el preso pueda rehabilitarse por  medio  del  ejercicio de una actividad económicamente productiva, impidiendo de  esta  manera  que  el  infractor  de  la  ley  pueda  incurrir  en nuevos hechos  punibles.   

La  Sentencia  T-121  de  19933, señaló que  el  ente  autorizado  para  regular  el  tema de redención de penas es el juez,  aplicando  el  principio  universal del derecho de quien puede lo más, puede lo  menos. Al respecto dijo:   

“De  conformidad  con lo dispuesto en los  artículos  28  y  29 del Estatuto Superior, la única autoridad competente para  sancionar  a  las  personas  que han infringido la ley, es el juez. Aplicando el  principio  universal  del  derecho  de  quien  puede  lo  más,  puede lo menos,  solamente  este  funcionario,  encargado de administrar justicia, podrá decidir  si   en   casos   específicos   es   posible   decretar  la  reducción  de  la  pena.   

La legislación4   

penal   nacional   se  ha  ocupado  de  regular   el  tema en comento. Dentro de las disposiciones más importantes  cabe  citar  los  artículos  2o. de la ley 32 de 1971 y 2o. del decreto 2119 de  1975  que  definen  como día de trabajo el comprendido en una jornada laborable  de  ocho  (8)  horas,  señalando  además  que cualquier intensidad horaria que  supere  este  límite no se tendrá en cuenta para efectos de rebaja de la pena.  El  Código  de Procedimiento Penal (decreto 2700 de 1991) regula este asunto en  los siguientes términos:   

“Artículo  530.  El  juez de ejecución de  penas  y  medidas de seguridad concederá la redención de la pena por trabajo y  estudio  a  los  condenados  a  penas  privativas de la libertad. (ver artículo  transitorio 15 C.P.P.)   

“A  los  detenidos  previamente  y  a  los  sentenciados,  se  les abonará un día de reclusión por dos días de estudio o  de trabajo.   

“Se computará como un día de estudio o de  trabajo  la  dedicación  a  estas  actividades  durante ocho horas, así sea en  días diferentes”.   

“Artículo  532.  La solicitud de rebaja de  pena  por  trabajo,  estudio o enseñanza, debe ir acompañada de los siguientes  documentos:   

“1. Certificación del consejo de disciplina  o   del  director  del  establecimiento,  sobre  buena  conducta  del  detenido,  y   

“2.  Certificados  de los directores de los  establecimientos  donde  hubiese  estado  recluido  el  peticionario, acerca del  tiempo     que     hubiere     (sic)    estado    trabajando,    estudiando    o  enseñando”.”   

De  lo  anterior  se  puede  colegir  que  solamente  el juez previa certificación del Director de la cárcel donde conste  el      número      de      días     laborados5,  puede  determinar  si  se le  puede otorgar o no al interno interesado, la reducción de la pena.   

Se  tiene  en  el  presente  caso,  que las  certificaciones  solicitadas  por  los  accionantes  ya fueron entregadas por el  Director  de la Cárcel, encontrando esta Sala que los hechos que motivaron esta  acción ya fueron resueltos por la entidad demandada.   

4. Carencia actual de objeto  

La  Constitución  Política  protege  los  derechos  fundamentales de las personas, motivo por el cual esta Corporación ha  estudiado  la  situación  que  se  genera  cuando en el trámite del amparo, la  vulneración  a  las  garantías  constitucionales  cesa,  y  por tanto, deja de  existir  la necesidad de efectuar un “pronunciamiento  de   fondo.”   Este   fenómeno   se   ha   denominado   por  la  jurisprudencia  constitucional   como   “hecho  superado”.6   

Al presentarse carencia actual del objeto, la  protección  a  través  de la tutela pierde sentido y, en consecuencia, el juez  de  tutela  queda  imposibilitado  para  emitir  orden alguna de protección del  derecho         fundamental         invocado.7   

Es   así,   como   en   la   Sentencia  T-988/028, esta Corte manifestó al respecto:   

“…   El   objetivo  de  la  acción  de  tutela.   

El  objetivo  de  la  acción  de  tutela,  conforme  al  artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, al Decreto  2591  de  1.991  y  a  la  doctrina constitucional, es la protección efectiva y  cierta   del  derecho  constitucional  fundamental,  presuntamente  vulnerado  o  amenazado  por  la  acción  u  omisión  de  una  autoridad  pública  o  de un  particular en los casos expresamente señalados por la ley.   

En virtud de lo anterior, la eficacia de la  acción  de  tutela  radica  en el deber que tiene el juez, en caso de encontrar  amenazado  o  vulnerado  un  derecho alegado, de impartir una orden de inmediato  cumplimiento  orientada  a  la  defensa  actual  y  cierta  del  derecho  que se  aduce.   

No obstante lo anterior, si la situación de  hecho  que  origina la violación o la amenaza ya ha sido superada en el sentido  de  que  la  pretensión  erigida en defensa del derecho conculcado está siendo  satisfecha,  la  acción  de  tutela  pierde  eficacia  y por lo tanto razón de  ser.”       9   

Por  ende, la decisión del juez de tutela,  carece  de  objeto  cuando,  en el momento de proferirla, éste encuentra que la  situación  expuesta  en  la  demanda,  que  había dado lugar a que el supuesto  afectado  intentara  la acción, se ha modificado sustancialmente, de tal manera  que    ha    desaparecido    el    peligro    o   perjuicio   a   los   derechos  fundamentales.10   

III. CASO CONCRETO  

Los accionantes solicitaron a las directivas  de  la  cárcel  municipal  certificar  el  tiempo  de trabajo y de estudio para  efectos del computo de la redención de la pena.   

Por lo anterior, consideran los accionantes  que  se  les  estaban  vulnerando  los  derechos fundamentales a la libertad, al  trabajo  y por conexidad a la resocialización e igualdad, como quiera que al no  tener  registro del tiempo de trabajo y de estudio, no se les estaría brindando  la  oportunidad por parte del centro penitenciario de que se les computara dicho  tiempo  para  obtener  la  redención de las penas, de igual forma, el regreso a  sus hogares y el reintegro a la sociedad.   

Sin  embargo,  de las pruebas que solicitó  esta   Sala,   mediante   Auto   de  13  de  noviembre  de  2008,  se  tiene  lo  siguiente:   

    

* La  Directora  de  la  Cárcel  Municipal manifestó refiriéndose a otra acción de  tutela:     

“…con base a la sentencia proferida por  el  Juzgado Único Promiscuo del Circuito de esta Ciudad el 23 de Julio de 2008,  en   la   cual   se   Ordena   expedir  cómputos  y  certificaciones    de    años   anteriores,   (…),  donde  además  el  señor  Juez  Constitucional  nos  conmina  a  “que  en  ningún caso vuelva incurrir en las omisiones que dieron  merito  para reconocer y conceder esta tutela”, (…)  este  despacho  debió  acudir  a  prueba  supletoria  testimonio  rendido  (sic)  guardianes  del  centro  carcelario,  y  de  internos  que se encuentran en este  centro carcelario desde esa época.   

Por  lo  antes  expuesto  los  cómputos y  certificaciones  a  la  fecha fueron entregados a los internos en mención, y en  conexidad  con el derecho de igualdad al resto de la población reclusa afectada  por     las     omisiones     de     la    pasada    Administración.”11    (subrayas   fuera   del  texto).   

Por         tanto, siendo el objeto de la acción de tutela  la  protección efectiva de los derechos fundamentales conculcados o amenazados,  al  desaparecer  los  supuestos  de  hecho  que  dieron origen a esta acción de  tutela  al  ser  expedidos los certificados de estudio y de trabajo por parte de  la  cárcel  municipal  de  San  José  de Guaviare, esta situación hace que se  pierda  el  motivo constitucional en que se basaba la petición elevada conforme  a  las  prescripciones  del  artículo  86 de la Constitución Nacional y demás  normas concordantes.   

En  consecuencia,  la  Sala  confirmará el  fallo  proferido  por  el  Juez  Primero  Promiscuo  Municipal  de  San José de  Guaviare  y  declarará  la  carencia  actual  de  objeto  por las razones aquí  expuestas.   

IV.  DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Sexta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución   

RESUELVE:  

PRIMERO.     LEVANTAR    los  términos  que  fueron  suspendidos  en el presente asunto para  mejor proveer mediante Auto de trece (13) de julio de 2008.   

SEGUNDO.   Por  carencia   actual  de  objeto,  confirmar    la   sentencia   de   instancia      proferida  por  el Juez Primero Promiscuo Municipal  de  San  José  de Guaviare de 24 de julio de 2008, por las razones expuestas en  la presente providencia.   

TERCERO. LÍBRESE  por  Secretaría  la  comunicación  de  que trata el  artículo   36   del   Decreto   2591   de   1991,   para   los   efectos  allí  contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARCO GERARDO MONROY CABRA  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

MARTHA     VICTORIA     SACHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  El  2  de diciembre de 2008, la Secretaria del Centro  de  Servicios  Judiciales  citó  a los señores Ciro Antonio Castilla Sánchez,  Néstor  Javier  Cuéllar  Mantilla y la señora Ana Beatriz Parra Leyton con el  fin de escucharlos en  testimonio.   

1 Cfr.  Corte  Constitucional.  Sala  de  Revisión  No.  3. Sentencia del 25 de mayo de  1992. Magistrado Ponente: José Gregorio Hernández Galindo.   

3 M.P.  Vladimiro Naranjo Mesa.   

4  De  conformidad  con  lo  dispuesto en los artículos 28 y 29 del Estatuto Superior,  la  única autoridad competente para sancionar a las personas que han infringido  la  ley, es el juez. Aplicando el principio universal del derecho de quien puede  lo  más,  puede  lo menos, solamente este funcionario, encargado de administrar  justicia,  podrá  decidir  si  en  casos  específicos  es  posible decretar la  reducción de la pena.   

5  La  certificación  debe señ que  no puede exceder, cada uno, de ocho (8) horas de trabajo   

6 Cfr.  Sentencia  T-  597  de  2008.  M.P. Marco Gerado Monroy Cabra. Que sobre el tema  dijo:  “El hecho superado se presenta cuando, por la  acción  u  omisión  del  obligado,  se supera la afectación de tal manera que  “carece”  de  objeto  el  pronunciamiento del juez. Así, por ejemplo, en la  sentencia  T-082  de  20066,  en  la  que  una señora solicitaba la entrega de unos medicamentos, los cuales,  según  pudo verificar la Sala Octava de Revisión, le estaban siendo entregados  al  momento  de  la  revisión del fallo, la Corte consideró que al desaparecer  los  hechos  que generaron la vulneración, la acción  de  tutela  perdía  su  eficacia  e  inmediatez  y,  por ende su justificación  constitucional,  al haberse configurado un hecho superado que conducía entonces  a  la  carencia  actual  de  objeto. Así mismo, en la  sentencia  T-630  de  20056,  en  un  caso  en  el  cual  se  pretendía  que  se  ordenara  a  una entidad la  prestación   de   ciertos   servicios   médicos   que   fueron   efectivamente  proporcionados,  la Corte sostuvo que “si durante el trámite de la acción de  tutela,  la  vulneración  o amenaza a los derechos fundamentales desaparece, la  tutela  pierde  su  razón  de ser, pues bajo esas condiciones no existiría una  orden    que    impartir   ni   un   perjuicio   que  evitar.”   

7 Ver  sentencias  T-027/99  M.P.  Vladimiro  Naranjo Mesa ( en esta tutela la carencia  actual  de  objeto  se  dio  en virtud de la muerte de la accionante) y T-262/99  M.P.  Eduardo  Cifuentes Muñoz (en esa tutela el accionante quien solicitaba no  discriminación en el trato laboral, ya no laboraba en la empresa)   

8 M.P.  Alvaro Tafur Galvis.   

9  Sentencia T-01 de 1996.  M.P. Dr. José Gregorio  Hernández Galindo.   

10 Cfr.  Sentencia T-551/07. M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

11 Se  anexó copia del fallo.     

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