T-080-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-080-09   

Referencia: expediente T-1991038  

Acción de tutela instaurada por Luis Fernando  Lombo Lozano contra el Ministerio de la Protección Social.   

Dra. CLARA ELENA REALES GUTIERREZ  

Bogotá,  D.C., trece (13) de febrero de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados Clara Elena Reales Gutiérrez,  Jaime  Córdoba  Triviño y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

Que  pone  fin al proceso de revisión de la  sentencia  del  15 de julio de 2008, proferida por la Sala de Casación Civil de  la Corte Suprema de Justicia.   

I. ANTECEDENTES  

El  señor  Luis  Fernando  Lombo  Lozano,  actuando  a  nombre propio, interpuso acción de tutela en contra del Ministerio  de  Protección  Social,  pues sostiene que dicha entidad en la Resolución 1597  del  9  de  mayo  de  2008  no  lo designó como miembro de Consejo Directivo de  Cafam,  vulnerando  sus  derechos  a  la igualdad, al debido proceso, y a “ser  elegido”.    

1. Hechos  

Manifiesta  el  accionante  que  durante los  períodos  2004  a  2006 y 2006 a 2008, integró el Consejo Directivo de la Caja  de  Compensación  Familiar-CAFAM-  como  representante  de  los trabajadores no  sindicalizados.   Que el 26 de marzo de 2008, el actor se presentó ante la  Secretaría  General y Jurídica de CAFAM, a la convocatoria pública para hacer  parte  del  mismo  Consejo  Directivo  para  el  período  2008-20111, de nuevo como  representante  de  los trabajadores no sindicalizados.  Que posteriormente,  el  27  de  marzo  de  2008,  el  Consejo  Directivo de la Caja de Compensación  Familiar  CAFAM  comunicó  un  “acta  de cierre de  recepción  de  hojas  de vida para candidatos al Consejo Directivo –   representantes   Trabajadores  no  sindicalizados”2  con los nombres de 6 personas  postuladas,  de  las  cuales,  dos  no  acreditaron  su  calidad  de afiliados a  CAFAM.    Dentro  de  los  cuatro  restantes  se  incluyó  el  nombre  del  actor.   

Sostiene  que las Resoluciones 161 y 1661 de  2004  del Ministerio de la Protección Social, reglamentan el procedimiento para  la  postulación  y  designación de los representantes de los trabajadores ante  los  consejos  directivos  de  las cajas de compensación familiar y establecen,  que  dichos  procedimientos  deben  “garantizar que  todos   los   trabajadores   afiliados   tengan   una   adecuada   y  equitativa  participación  ante  los  consejos  directivos”, lo  cual    incluye    en    su   opinión   la   obligación   de   “velar  por  una  […] igualitaria participación de los diferentes  actores  participantes  en el proceso de designación, como son los trabajadores  sindicalizados como los no sindicalizados […].”   

Alega  el actor, que el 16 de abril de 2008,  el  ciudadano  José  Vicente  Osorio presentó una petición al Viceministro de  Relaciones  Laborales,  solicitando descartar a dos de los cuatro candidatos que  habían  acreditado  su  afiliación a CAFAM que cumplían labores de gerencia o  de  dirección  y  por  lo  tanto,  desempeñaban  cargos  que les impedían ser  representantes  de  los trabajadores.  Igualmente, que el día 6 de mayo de  2008,  el  señor  Nelson  León Bedoya García, actuando como veedor ciudadano,  presentó  una  petición al mismo Viceministro, indicando que dos de los cuatro  candidatos  (afiliados)  por  los  trabajadores  no  sindicalizados –  uno  de  los  cuales también había  sido    mencionado    en   la   petición   del   16   de   abril   –, se encuentran incursos en conflictos  de  interés “que les hacen candidatos no aptos para  formar  parte  del citado Consejo Directivo […]” en  vista  de  que  eran  ejecutivas  de cuenta de sus respectivas empresas y por lo  tanto,  son  encargadas de la venta y provisión de bienes a Cafam.  Debido  a  lo anterior, se solicitó al Viceministro “que su  despacho  se  pronuncie  respecto de la inhabilidad […] y sea tenida en cuenta  al  momento  de  la designación de los Consejeros de CFAM en representación de  los trabajadores no sindicalizados.”   

Expone que mediante Resolución 1597 del 9 de  mayo  de  20083,   el  Viceministro  de  la  Protección  Social  designó  a  diez  representantes  de  los trabajadores en el Consejo Directivo.  A su juicio,  el  acto  administrativo  no  incluyó  a  ninguno  de  los  aspirantes  por los  trabajadores  no  sindicalizados  y “no se sujetó a  los   principios   postulados  y  fundamentos  que  señaló  la  misma  entidad  nominadora   cuando   estatuyó   el   procedimiento   para  tales  efectos,  en  concordancia  con  las  previsiones  legales que determinan la participación de  los  trabajadores  en estos entes directivos y que le otorga la competencia para  la  elección  de aquellos, por cuanto no se tuvieron en cuenta los trabajadores  NO  SINDICALIZADOS  que  fueron  oportunamente  postulados por la Caja, y por el  contrario,   la   designación   se  efectuó  únicamente  con  los  postulados  sindicalizados  presentados  por  las  Centrales  Obreras.   ||   Como  consecuencia  de  tal  actuación, la cual ni siquiera me fue comunicada y de la  que  me enteré tardíamente por terceras personas, se me están conculcando los  derechos  constitucionales  fundamentales  invocados.   Máxime  cuando  no  existe  ninguna  motivación  o  consideración  en  el  acto  administrativo en  cuestión,   que   me   permita   comprender  las  razones  que  pudo  tener  la  administración  para  desestimar  mi  postulación  y  poder  así  proponer la  impugnación   del   acto   en  sede  administrativa  o  ante  la  jurisdicción  contencioso administrativa.”   

El   accionante   arguye  además  que  el  Ministerio  de  la  Protección  Social  no respondió los derechos de petición  presentados  el  16  de abril y el 6 de mayo de 2008. No obstante, considera que  dadas   las   inhabilidades   e  incompatibilidades4          señaladas  en  dichas  peticiones, el actor considera que él es el  “único  candidato  habilitado de los que conforman  el  listado”  de  los  candidatos de trabajadores no  sindicalizados.   

De manera concreta, el accionante estima que  el  acto  administrativo  viola su derecho a la igualdad, pues se le ha impedido  el  derecho a la representación de los trabajadores no sindicalizados, ordenado  por  la  ley.   Añade,  que  el  trato desigual se realiza “no  sólo  a  mí,  de  manera  particular  y  concreta,  sino a la  generalidad  de  trabajadores  no  sindicalizados  con  derecho  legal  a  estar  representados   […].”    Así   indica   que  “se nos está conculcando el derecho a ser tratados  de   manera   igual   que   los   trabajadores  sindicalizados  y  se  me  niega  arbitrariamente  la  posibilidad  de  ser  elegido  y representar a una clase de  trabajadores   que  requieren  espacios  de  participación  y  concurso  en  la  orientación  y  dirección  de la entidad.”  En  tal  sentido  estima  que  el haber designado a diez trabajadores sindicalizados  “constituye […] un trato discriminatorio para los  trabajadores no sindicalizados […].”   

En  relación  con  el  derecho  al  debido  proceso,   el   señor   Lombo   Lozano   argumenta   que  la  Resolución  1597  “se   apartó   flagrantemente  de  los  supuestos  básicos”    establecidos   en   los   reglamentos  consagrados  en  las  resoluciones  161 y 1661 de 2004.  En su opinión, el  Ministerio   de  la  Protección  Social  designó  los  representantes  de  los  trabajadores   al   Consejo   Directivo  de  Cafam  de  manera  caprichosa,  sin  “imparcialidad  y  neutralidad”, violando  así  los  principios  de  la función administrativa dispuestos en el artículo  209  de  la  Carta y el artículo 3º de la Ley 489 de 1998.  Estima que el  hecho  de  que la decisión de designación “carece de fundamento, motivación  o  referencia”  desconoce  su  derecho “de conocer  los  motivos reales por los que no fui designado, impidiéndoseme de esta manera  la   formulación   de   recursos   contra  el  acto  administrativo.”   Por último, considera que la falta de comunicación del  acto  administrativo a las personas que participaron el proceso de elección del  Consejo    Directivo   referido   “desconoce   los  principios  de  publicidad,  responsabilidad  y  transparencia […].”   

El  actor  estima,  por  último,  que  el  Ministerio  de  la Protección Social también vulneró el derecho a ser elegido  consagrado   en  el  artículo  40  de  la  Constitución,  pues  el  Ministerio  “no  tuvo  en  cuenta el listado de trabajadores no  sindicalizados que fueron postulados.”   

De  otra  parte, que la acción de tutela es  procedente    como    mecanismo   transitorio,   pues   aunque   “existen   otros   mecanismos   […]   para  controvertir  el  acto  administrativo    que    vulnera    mis    derechos    fundamentales”,   dicha   resolución  le  causa  un  perjuicio  inminente  que  significa  la  imposibilidad  de  ejercer  y  desempeñarme  como  Consejero  de  Cafam.   Ello,  pues  “el  acto administrativo  objeto  de  controversia  por tratarse de una acto de nominación y designación  […]  tiene  la  naturaleza de acto complejo, que requiere de otro acto para su  perfeccionamiento  y,  en  este  caso,  se  trata  del  acto de posesión de los  designados    […].”     De    esta   forma,  “de  continuar  con  sus  efectos  el  citado acto,  ineludiblemente  se  hará  efectiva  la  posesión de los allí designados y de  conformidad  con  las  normas  estatutarias  de  la  Caja, entrarán a ejercer a  ejercer  funciones  para  el  periodo 2008-2011 el próximo 1º de julio de este  año,  época  para la cual no se tendría aún una revisión de fondo por parte  de  la  entidad demandada, en caso de solicitar la revocatoria directa de aquel,  y  menos  aún  en  este  breve  término  podría tenerse una decisión […] a  través  de la acción de nulidad y restablecimiento del derecho.  ||   Además,  en  ambos  eventos  tendría  la  imposibilidad  de hacer una adecuada  defensa,  en  vista  de  la  falta  de  motivación  expresa  y  real en el acto  administrativo  sobre  las  razones que tuvo en cuenta la entidad para excluir a  los    trabajadores    no    sindicalizados   en   la   designación” de los miembros del mencionado Consejo Directivo.   

Concluye  señalando  que  de  todas maneras  controvertirá  el  acto  en  sede  administrativa  por medio de la solicitud de  revocatoria  directa  y  de  no  prosperar  ésta,  acudirá  a la jurisdicción  contencioso  administrativa  demandando  la  nulidad  y  el restablecimiento del  derecho.   

Con  base  en  los argumentos anteriores, el  accionante  solicita  al  juez  de tutela (i) como medida provisional, suspender  transitoriamente  la  Resolución 1597 de 2008, (ii) ordenar al Ministerio de la  Protección  Social  expedir  un nuevo acto de designación que lo incluya a él  en  el  Consejo  Directivo  de  Cafam  como representante de los trabajadores no  sindicalizados.   

2.  Contestación  del  Ministerio  de  la  Protección Social   

El    Ministerio   de   la   Protección  Social5   solicitó   declarar  que  la  presente  tutela  es  improcedente  “toda  vez  que  la  tutela […] dado su carácter  excepcional  y  subsidiario […] no es la vía para solicitar la suspensión de  un   acto   administrativo   y   la   expedición   de   uno   nuevo”  y  que  “la suspensión de un acto  administrativo   sólo   procede   con   el  lleno  de  los  requisitos  legales  establecidos    en    el    Código    Contencioso   Administrativo.”   

3.   Sentencias  de  tutela  objeto  de  revisión   

3.1.  Mediante sentencia proferida el 12  de  Junio  de 2008, la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá  decidió  negar  la  acción  de tutela por improcedente.  La Sala  Civil     consideró     que     el     mecanismo    judicial    “indicado”  para  controvertir  el  acto  administrativo  del  Ministerio  de  la  Protección  Social  era  la acción de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho  consagrado  en  el  artículo 84 del  Código  Contencioso  Administrativo.   A su vez, consideró que de acuerdo  al   artículo  152  del  mismo  Código,  el  accionante  podía  solicitar  la  suspensión  del  provisional del acto administrativo, argumento que desvirtuaba  la existencia de un perjuicio irremediable en el caso concreto.   

3.2.   El  18  de junio de 2008, el Sr.  Luis   Fernando  Lombo  Lozano  impugnó  la  sentencia  de  tutela  de  primera  instancia6.   En  su  opinión,  la  posición  asumida  en  la sentencia  impugnada  es contraria a la jurisprudencia de la Corte Constitucional acerca de  la  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  como  mecanismo transitorio. Al  respecto,  cita  la  sentencia  T-100 de 1994, mediante la cual la Corte estimó  que  “la  satisfacción  de  los  […] derechos no  puede   diferirse  indefinidamente  hasta  que  culmine  el  proceso  ordinario,  probablemente,  cuando  ya el período en disputa haya terminado. […]”   El   accionante  argumenta  que  la  Sala  Civil  “ha  incurrido  en  evidente  equivocación  […] por cuanto que amparado en la presunción de legalidad y en  el   principio   de   la   justicia   rogada  de  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa,   el   acto   […]   cuestionado   que   lesiona  los  derechos  fundamentales  del  suscrito  sigue surtiendo efectos en la vida jurídica […]  causándome   perjuicios   […].”   El  actor  elabora   más   en   los   perjuicios   causados  por  el  acto  administrativo  cuestionado.   

3.3. Por medio de providencia proferida el 15  de  julio  de  2008,  la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia  decidió   confirmar   la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   La Sala de Casación se fundamentó en los mismos argumentos del  Tribunal    Superior.     Considero   que   era   posible   “impugnar  a  través  de  las  acciones  de  nulidad y de nulidad y  restablecimiento  de  derecho  ante la jurisdicción contencioso administrativa,  el  acto  administrativo  contrario  a la norma superior y solicitar como medida  provisional  la  suspensión  del acto administrativo acusado; de allí que ante  la  existencia  de  otros medios de defensa judicial, resulta inviable dispensar  el  amparo  constitucional  impetrado,  tal como lo consideró el Tribunal en el  fallo  impugnado,  ni  siquiera  como  mecanismos  transitorio,  dado  que no se  configuran  las  circunstancias  que  abrirían  paso  a  la  protección de esa  modalidad  de  amparo,  que iterase por la naturaleza residual y subsidiaria del  instrumento  excepcional  de  la tutela, éste no puede ser utilizado con éxito  cuando    el   accionante   goza   de   otra   forma   efectiva   de   resguardo  judicial.”   

3.4. La anterior sentencia fue remitida a la  Corte  Constitucional  y  seleccionada  para revisión por la Sala de Selección  número   Diez,   mediante   auto  del  nueve  de  octubre  del  presente  año,  correspondiendo a la Sala Segunda de Revisión su conocimiento.   

1. Competencia  

Es  competente  esta Sala de Revisión de la  Corte  Constitucional  con  fundamento  en  lo  dispuesto por los artículos 86,  inciso  tercero  y  241,  numeral  noveno  de  la  Constitución  Política,  en  concordancia   con  los  artículos  33,  34,  35  y  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

2. Problema jurídico  

Corresponde  a  la Sala Segunda de Revisión  resolver  la  siguiente  pregunta:  ¿Vulneró  el  Ministerio de la Protección  Social  los derechos al debido proceso, a la igualdad y a ser elegido del actor,  al  no elegirlo como representante de los trabajadores no sindicalizados ante el  consejo directivo de Cafam?   

Antes  de  resolver el anterior problema, la  Corte  examinará  si  en  este caso se cumplen las condiciones constitucionales  para  la  procedencia  de  la  acción de tutela como mecanismo transitorio para  evitar  un  perjuicio  irremediable. En caso de ser procedente, se analizará si  la  entidad  accionada con su actuación ha vulnerado los derechos fundamentales  del actor.   

3.  Improcedencia  de la presente acción de  tutela  como  mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable.   

De  acuerdo  con  nuestra  Carta  Política,  existen  dos  modalidades  de  procedencia de la acción de tutela como medio de  protección     de    derechos    fundamentales:    una,    como    mecanismo  principal,  si  el afectado no  dispone  de otro medio de defensa judicial idóneo y eficaz al cual pueda acudir  en  busca  del amparo requerido y otra, como mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable  cuando  exista  otro  medio  de  defensa  judicial.7   

Al  respecto,  en  la  sentencia  SU-1070 de  20038  esta  Corporación  manifestó que “De  lo  anterior se desprenden estos aspectos relacionados con la acción de tutela:  1º)  Los  medios  y  recursos  judiciales ordinarios constituyen los mecanismos  preferentes  a  los cuales deben acudir las personas para invocar la protección  de  sus  derechos;  2º)  En  los  procesos  ordinarios  se  debe  garantizar la  supremacía  de  los  derechos  constitucionales  y la primacía de los derechos  inalienables  de  la  persona (C.P. arts. 4º y 5º); 3º) La tutela adquiere el  carácter  de  mecanismo  subsidiario  frente  a los restantes medios de defensa  judicial;  su  objeto  no  es  desplazar  los  otros  mecanismos  de protección  judicial,  “sino  fungir como último recurso (…) para lograr la protección  de      los      derechos      fundamentales”9;   4º)  La  protección  de  derechos  constitucionales  fundamentales es un asunto reservado a la tutela, en  la  medida  que el ordenamiento jurídico no ofrezca al afectado otros medios de  defensa  judicial;  5º) La existencia de un medio ordinario de defensa judicial  no  genera,  por  sí,  la  improcedencia  de  la  acción de tutela  10.  La  existencia  o  inexistencia  del  medio ordinario de defensa  judicial  al  cual  pueda  acudir  el  afectado,  constituye entonces un aspecto  esencial  para  establecer la procedencia de la acción de tutela como mecanismo  principal   o   como  mecanismo  transitorio”.    

En  ese sentido, cuando la acción de tutela  se   invoque  como  mecanismo  transitorio,  su  procedencia  dependerá  de  la  estructuración  de  un  perjuicio irremediable, que puede evitarse a través de  esta   vía   mientras   la  parte  actora  acude  ante  los  jueces  ordinarios  competentes.   

Ahora  bien,  la  jurisprudencia de la Corte  Constitucional  ha aplicado varios criterios para determinar la existencia de un  perjuicio  irremediable,  siendo necesaria la concurrencia de cuatro elementos a  saber:   

“la  inminencia,    que  exige  medidas  inmediatas,  la  urgencia  que tiene el  sujeto  de  derecho  por  salir  de  ese  perjuicio  inminente,  y  la  gravedad  de  los  hechos,  que hace  evidente    la    impostergabilidad    de   la   tutela  como  mecanismo  necesario  para  la  protección  inmediata  de  los  derechos  constitucionales fundamentales. La concurrencia de  los  elementos  mencionados  pone  de  relieve  la  necesidad  de  considerar la  situación   fáctica   que  legitima  la  acción  de  tutela,  como  mecanismo  transitorio  y  como medida precautelativa para garantizar la protección de los  derechos    fundamentales    que    se    lesionan    o    que   se   encuentran  amenazados.”11    

En  el  caso objeto de estudio, es necesario  establecer  si  los  elementos  señalados  se  encuentran  presentes  y  si  el  accionante enfrenta la inminencia de un perjuicio irremediable.   

En  primer  lugar,  el actor no demuestra de  qué  manera  lo  perjudica  el hecho de no ser miembro del consejo directivo de  Cafam  como  representante de los trabajadores no sindicalizados.  Además,  en   el   expediente   no   hay   suficiente  información  relacionada  con  el  procedimiento  de  elección  de  los  candidatos a dicho órgano directivo, que  lleve  a  esta  Sala  a  concluir  que  al  actor  se le ha causado un perjuicio  irremediable.    

En  segundo  lugar  y  con  relación  a  la  vulneración  al  debido  proceso, las resoluciones 161 y 1661 de 2004 allegadas  al  expediente, establecen el procedimiento tanto para la postulación como para  la  designación  de  los  representantes  de los trabajadores ante los consejos  directivos  de  las  cajas  de  compensación familiar.  De igual forma, se  señalan  las  reglas mínimas para el proceso de conformación de las listas de  los      trabajadores      no     sindicalizados12.   Así,  frente a este  punto,  no se observa en el expediente un documento que brinde claridad sobre la  aplicación  de  dichos  requisitos  a  la  lista  remitida  por  Cafam  de  los  aspirantes  a  ser  elegidos  como representantes de este grupo de trabajadores,  que  permita  asegurar  que  la elección del señor Lombo era imperiosa o en su  defecto,  que  la  forma  en  que  se  designó  a  los  representantes  de  los  trabajadores  por  parte  del  Ministerio  atenta  contra el debido proceso y el  derecho  a  la  igualdad  del  demandante.   No  obstante, aunque se anexan  derechos  de  petición  presentados  ante  el  Ministerio  relacionados con las  presuntas  inhabilidades  de  tres  de  los cuatro inscritos ante Cafam, no obra  pronunciamiento  alguno  por  parte  de  la  entidad  pública que efectivamente  descalifique a esas personas para participar de la elección.   

En  todo caso, es necesario resaltar, que el  estudio  de  dichas  reglas  y el procedimiento para designar a los miembros del  consejo  directivo de las cajas de compensación en principio escapa del ámbito  del  juez  constitucional, razón por la cual esta Sala no procede a realizar un  estudio   de   fondo   del  proceso  de  selección  de  los  representantes  de  trabajadores ante el consejo directivo de Cafam.   

En  tercer  lugar,  del  contenido  de  la  Resolución  No.  1597  de  2008,  mediante la cual el Ministerio de Protección  Social   designó  los  representantes  de  los  trabajadores  ante  el  Consejo  directivo  de Cafam, no se deduce la urgencia de la medida de protección de los  derechos  constitucionales  invocados,  toda  vez que el accionante no demuestra  que  tanto  él  como  los  trabajadores no sindicalizados enfrentan una amenaza  actual,  real  y  cierta  al no contar con una representación en dicho órgano.  Aunque  las normas señalan una participación de representantes de trabajadores  sindicalizados  y no sindicalizados, de los documentos obrantes en el expediente  no  es  posible establecer que la elección se realizó ignorando los principios  de  igualdad,  moralidad,  eficacia, imparcialidad y publicidad. Además, si por  alguna  circunstancia llegare a producirse algún perjuicio, la persona afectada  podrá  obtener  ante  las  autoridades judiciales ordinarias la reparación del  daño producido.    

En cuarto lugar, el tema que se debate es de  carácter  legal  y  la  jurisdicción  competente  para  solucionar la presente  controversia   es   la   de   lo   contencioso  administrativo.  Así,  el  acto  administrativo   mediante   el  cual  se  designan  los  representantes  de  los  trabajadores  ante  el  consejo directivo de Cafam, puede ser juzgado dentro del  trámite  de  acción  de  nulidad y restablecimiento del derecho, en virtud del  artículo  85  del Código Contencioso Administrativo, la cual tiene un término  de  caducidad  de  cuatro meses contados a partir de la notificación del acto o  en  su defecto, la acción electoral, que caduca en veinte días, a partir de la  notificación  del  acto  que  declara la elección.13   

Adicionalmente,  el  Código  Contencioso  Administrativo  prevé  la  solicitud  de  la  suspensión  provisional del acto  administrativo  atacado  a  través de la acción de nulidad y restablecimiento,  con  el  fin  de  “evitar  el  perjuicio  que la ejecución del acto demandado  cause.”14      

Ahora  bien,  la  Sala  observa  que  de  la  documentación   contenida  en  el  expediente  no  es  posible  deducir  si  el  accionante  instauró  una  acción  contencioso  administrativa  contra el acto  atacado  por  vía  de  tutela.  De  lo  anterior  se  desprende  lo  siguiente:   

En  primer  lugar,  si  el  actor no hubiere  presentado  las  acciones  de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho  o  la  electoral,  dicha  omisión  no  podrá ser subsanada a través de la acción de  tutela  puesto que ésta no puede ser incoada para revivir términos vencidos ni  para subsanar una omisión del accionante.    

En segundo lugar, que el actor aún conserve  la  posibilidad de acusar el acto mediante el cual se nombran los representantes  de  los  trabajadores  ante  el  consejo  directivo de Cafam, a través de otras  acciones  contenciosas  que resulten procedentes, en concordancia con el Código  Contencioso  Administrativo.  Por lo tanto, corresponderá a la jurisdicción de  lo  contencioso  administrativo  apreciar  si en las circunstancias específicas  del  caso  concreto  el  actor está en tiempo para acudir a dicha jurisdicción  para  intentar  ventilar la supuesta vulneración de sus derechos fundamentales.   

Por las razones anteriores, la Sala concluye  que  el  accionante  no  enfrenta la inminencia de un perjuicio irremediable que  soporte  la  tutela  transitoria  de  sus  derechos  al  debido  proceso  y a la  igualdad,  por  lo  tanto  la  solución al presente caso corresponderá al juez  ordinario.  Como consecuencia, la Corte confirmará las sentencias revisadas, en  las  cuales  se  negó  la  presente  acción  de tutela por improcedente.    

III. DECISION  

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  DECLARAR IMPROCEDENTE,  por  la razón expuesta, la acción de tutela y, en consecuencia,  CONFIRMAR la sentencia del 15  de  julio  de 2008, proferida por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema  de Justicia.   

Segundo.-  LIBRESE  por  Secretaría  la comunicación de que trata el artículo 36 del Decreto 2591  de 1991, para los fines allí establecidos.   

Notifíquese, comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

CLARA ELENA REALES GUTIERREZ  

Magistrada Ponente ( E )  

JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1  Periodo  ampliado  de  dos  a  tres  años  por  la  Resolución 336 de 2006 del  Ministerio de la Protección Social.   

2 Folio  23 del expediente.   

3 Folio  10 del expediente.   

4  En  relación  a  la  inhabilidad  de  varios  de los candidatos de los trabajadores  no-sindicalizados,  el  accionante  considera  que  los  representantes  de  los  trabajadores  no  pueden  ser  en  realidad personas que ostenten cargos que les  hagan  representantes  de  los patronos, o que ejerzan funciones de dirección o  de  administración.   Al  respecto,  cita  el  Concepto 7823 de 1998 de la  Superintendencia del Subsidio Familiar.   

5 Folios  30 y 31 del expediente   

6 Folios  58 a 62 del expediente.   

7  Señala  el  artículo  86  de  la  Carta  Política  que  la  acción de tutela  “procederá  cuando el afectado no disponga de otro  medio  de  defensa  judicial,  salvo  que  aquélla  se  utilice  como mecanismo  transitorio     para     evitar     un     perjuicio    irremediable”.   Esta  figura  del  perjuicio  irremediable  es tenida en  cuenta  en  el  Decreto  2591  de  1991,  en  donde se señala, art. 6º, que la  acción   de  tutela  es  improcedente  “1.  Cuando  existan  otros  recursos  o  medios  de defensa judiciales, salvo que aquella se  utilice    como    mecanismo    transitorio    para    evitar    un    perjuicio  irremediable”.  El  numeral  1  del  artículo 6º del Decreto 2591 de  1991  fue  declarado  exequible  por  esta Corporación en la sentencia C-018 de  1993 M.P. Alejandro Martínez Caballero.    

8 M.P.  Jaime Córdoba Triviño.   

10   En  relación  con  estas  características de la acción de tutela  pueden  consultarse   las  sentencias  SU-544-01,  M.P.  Eduardo  Montealegre  Lynett  y  T-803-02,  M.P.  Álvaro  Tafur  Gálvis. En el primero de los fallos citados la  Corte  expresó: “En este contexto, se debe entender  que  los  recursos  judiciales ordinarios son los instrumentos preferentes a los  cuales  deben  acudir los ciudadanos para lograr la protección de sus derechos.  El   juez   está   obligado   a  resolver  el  problema  legal  sometido  a  su  consideración.  Sin  embargo, dicha solución no puede comprometer los derechos  fundamentales  de  los  asociados.  Por el contrario, en el proceso ordinario se  está  en la obligación de garantizar la primacía de los derechos inalienables  de  la  persona  (C.P.  art.  5).  De  ahí  que  la  tutela  adquiera carácter  subsidiario  frente  a  los  restantes  medios  de  defensa judicial”.   

11 Ver  Sentencias  T-225  de 1993 MP Vladimiro Naranjo Mesa; SU-544 de 2001 MP. Eduardo  Montealegre  Lynett; SU- 1070 de 2003 MP. Jaime Córdoba Triviño; T-143 de 2003  MP.   Manuel   José   Cepeda;  T-373  de  2007  MP.  Jaime  Córdoba  Triviño.   

12  Artículo 7 de la Resolución No. 161 de 2004.   

13  Artículo 136 del Código Contencioso Administrativo.   

14  Artículo   152   del   Código  Contencioso  Administrativo.  Sin  embargo,  la  jurisprudencia  de  esta  corporación  ha  establecido  que  la  figura  de  la  suspensión  provisional  en  la  jurisdicción  contencioso  administrativa  no  cumple  con los mismos objetivos que la acción de tutela. Así, en la sentencia  SU-039     de     1997     (MP     Antonio     Barrera    Carbonell)14  la  Corte decidió que era procedente  una  acción  de  tutela instaurada a nombre de un grupo indígena para quien la  vulneración   de  sus  derechos  constitucionales  provenía  de  varios  actos  administrativos,   cuya   suspensión  provisional  había  sido  negada  en  la  instancia  contencioso  administrativa.  Este  precedente  ha  sido  seguido por  varios  fallos  posteriores dentro de las que se encuentran las siguientes:  T-413  de  2002  (MP  Rodrigo  Escobar  Gil),  T-1060 de 2000 (MP José Gregorio  Hernández Galindo).     

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