T-086-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-086-09   

                                      

Referencia:  expediente  T-2033513.   

                                                

Acción de tutela instaurada por Deyanira Mina  Popo, contra el Seguro Social, seccional Valle del Cauca.   

Procedencia:  Juzgado Laboral del Circuito de  Puerto Tejada.   

Magistrado   Ponente:   

Dr.  Nilson Pinilla Pinilla.   

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de febrero de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Séptima  de Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Clara  Inés  Vargas  Hernández, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

en  la  revisión  del fallo adoptado por el  Juzgado  Laboral  del  Circuito de Puerto Tejada, dentro de la acción de tutela  instaurada  por Deyanira Mina Popo, contra el Seguro Social, seccional Valle del  Cauca.   

El   expediente   llegó   a   la   Corte  Constitucional  por  remisión  que hizo el mencionado despacho, en virtud de lo  ordenado por el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.   

I.  ANTECEDENTES.   

1.   Hechos   y  relato  contenido  en  la  demanda.   

El apoderado de Deyanira Mina Popo, curadora  general  de  su  interdicto  hermano  Amílcar  Mina  Popo,  manifestó  que por  Resolución   Nº  0440  de  marzo  26  de  2007,  el  Seguro  Social  negó  la  sustitución  pensional  por el fallecimiento de su señora madre Isabel Popo de  Mina (fs. 30 a 33 cd. inicial).   

Agregó  que  en  diciembre  13  de  2004 el  Juzgado  2° de Familia de Cali, declaró la interdicción judicial por demencia  de  Amílcar  Mina  Popo y designó como curadora legítima general a su hermana  Deyanira  Mina  Popo  (fs. 2 a 12 ib.), mediante sentencia que fue confirmada en  septiembre  5  de 2005 por el Tribunal Superior de Cali, Sala de Familia (fs. 15  a 25 ib.).   

Indicó  que  su  representado  se encuentra  desprotegido    desde    la   muerte   de   su   señora   madre,   “teniendo  en  cuenta  que  el  sustento  de  la  familia  era la  pensión      de      sobreviviente     que     ella     recibía”.   

Por  lo anterior, solicita la protección de  los  derechos fundamentales “al debido proceso, a la  igualdad,  a  la  seguridad  social,  al mínimo vital y a la dignidad humana”  de  su  hermano,  para  lo  cual  pide ordenar al ente  demandado que le reconozca y pague la pensión de sobreviviente.   

2.  Documentos  relevantes  cuya  copia  fue  allegada al expediente.   

2.1.  Sentencias  de  diciembre  13 de 2004,  emitida  por  el  Juzgado  2°  de  Familia de Cali, declarando la interdicción  judicial  por  demencia  de  Amílcar  Mina  Popo  y  designando  como  curadora  legítima  general a Deyanira Mina Popo (fs. 2 a 12 ib.), y su confirmación por  el  Tribunal  Superior de Cali, Sala de Familia, de septiembre 5 de 2005 (fs. 15  a 25 ib.).   

2.2. Registro civil de nacimiento de Amílcar  Mina Popo (f. 27 ib.).   

2.3.  Registros  civiles  de  defunción  de  Isabel  Popo de Mina y Sixto Tomás Mina Mosquera, padres del interdicto (fs. 28  y 29 ib.).   

2.4.  Resolución  de  marzo  26  de  2007  proferida  por  el  ISS, que resuelve negativamente la solicitud de sustitución  pensional (fs. 30 a 33 ib.).   

3. Trámite procesal.  

El  Juzgado  Laboral  del Circuito de Puerto  Tejada,  Cauca,  mediante  auto  de  abril  24  de 2008, admitió esta acción y  concedió  dos días de término a la entidad demandada para dar respuesta, pero  ésta guardó silencio.   

4. Sentencia única de instancia.  

Agregó que la señora Mina Popo “cuenta  con  la  posibilidad  de instaurar la acción pertinente  ante   la  autoridad  competente”,  además  que  la  mencionada    resolución    que    niega   la   pensión   está   “amparada   por   la   presunción   de  legalidad”   que   podría   ser   impugnada   por   la   respectiva   acción  administrativa,  ya que es el medio adecuado de defensa consagrado a favor de la  accionante.   

Concluyó que “no  está  probada  claramente la afectación del mínimo vital, pues ha pasado más  de  un  año  de  la  notificación personal del acto administrativo… y el hoy  afectado  Amílcar Mina Popo ha podido subsistir sin el reconocimiento y pago de  la     prestación     social     que     aquí     se    discute”.   

II. CONSIDERACIONES DE LA  CORTE CONSTITUCIONAL.   

Primera. Competencia.  

La  Corte  Constitucional es competente para  resolver  este  asunto,  en  Sala de Revisión, en virtud de lo dispuesto en los  artículos  86  y  241, numeral 9°, de la Constitución Política y 31 a 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

Segunda.    El    caso    objeto    de  análisis.   

Se      determinará         si  en  el  presente  caso  los  derechos  fundamentales a la  seguridad  social,  a  la  igualdad  y al mínimo vital del señor Amílcar Mina  Popo,  fueron  vulnerados  por  el  Seguro  Social, al negarse a reconocerle una  pensión de sobreviviente.   

Tercera. Procedencia de la acción de tutela  para  el  reconocimiento  de  sustitución  pensional  a  favor  de  personas en  circunstancias de debilidad manifiesta.   

Según  prescribe  el  artículo  86  de  la  Constitución  Política,  la  acción  de  tutela  es  un  mecanismo de defensa  judicial  para  la  protección  inmediata  de  derechos  fundamentales,  cuando  resulten  vulnerados  o  amenazados  por  la  acción  u  omisión  de cualquier  autoridad  pública,  o  de  particulares  en  los casos que señale la ley. Por  ello,  se  podrá  acudir ante los jueces en todo momento y lugar, con el fin de  obtener  una  orden  para  que  aquél  respecto de quien se solicita la tutela,  actúe o se abstenga de hacerlo.   

Esta  corporación  ha  sostenido  que  los  conflictos   jurídicos  en  materia  de  sustituciones  pensionales  deben  ser  tramitados  a  través  de  las  acciones  judiciales  ordinarias,  es decir, el  proceso  laboral ordinario o la acción contencioso administrativa. Sin embargo,  la  tutela  procede  como mecanismo transitorio, cuando exista una violación de  derechos fundamentales que entrañe un perjuicio irremediable.   

En jurisprudencia de unificación de tutela,  la  Sala  Plena  de  la  Corte  se  refirió  a  este  punto  en  los siguientes  términos:   

“Por lo expuesto, la Corte, con arreglo a  la  Constitución,  ha restringido el alcance procesal de la acción de tutela a  la  protección  de  los derechos fundamentales. Excepcionalmente ha considerado  que  los  derechos  económicos,  sociales  y  culturales,  tienen conexidad con  pretensiones  amparables  a  través  de  la acción de tutela. Ello se presenta  cuando  se  comprueba  un  atentado  grave contra la dignidad humana de personas  pertenecientes  a sectores vulnerables de la población y el Estado, pudiéndolo  hacer,  ha  dejado  de concurrir a prestar el apoyo material mínimo sin el cual  la  persona  indefensa  sucumbe ante su propia impotencia. En estas situaciones,  comprendidas   bajo   el  concepto  del  mínimo  vital,  la  abstención  o  la  negligencia  del  Estado  se  ha  identificado  como  la causante de una lesión  directa  a  los  derechos  fundamentales que amerita la puesta en acción de las  garantías constitucionales.   

…  …   …  

En  el  contexto  de un servicio estatal ya  creado  o  de  una actividad prestacional específica del Estado, puede proceder  la  acción de tutela cuando quiera que se configuren las causales para ello, ya  sea  porque no existe medio judicial idóneo y eficaz para corregir el agravio a  un  derecho  fundamental  o  bien  porque  aquélla  resulta  indispensable como  mecanismo   transitorio  con  miras  a  evitar  un  perjuicio  irremediable.  La  intervención  del juez de tutela, en estos casos, opera forzosamente dentro del  perímetro  demarcado  por  la  ley y las posibilidades financieras del Estado –  siempre  que  la  primera  se ajuste a la Constitución Política -, vale decir,  tiene  naturaleza derivada y no es en sí misma originaria. En este sentido, por  ejemplo,  puede  verificarse  que la exclusión de una persona de un determinado  servicio  estatal,  previamente  regulado  por  la  ley,  vulnere la igualdad de  oportunidades,  o signifique la violación del debido proceso administrativo por  haber  sido  éste  pretermitido  o  simplemente  en  razón  de  que el esquema  diseñado  por la ley quebranta un precepto superior de la Carta.”1   

Debe  demostrarse  entonces que el perjuicio  sufrido  afecta  o  es  susceptible  de  vulnerar derechos fundamentales como la  dignidad  humana,  la  salud  y  el  mínimo  vital,  y  que  la  demora  de los  procedimientos  ordinarios  previstos  para el caso concreto, haría ineficaz en  el  tiempo  el  amparo específico. De tal manera, es sólo en estos eventos que  la  acción  de  tutela desplaza de manera transitoria el mecanismo ordinario de  defensa,  en  tanto  el  mismo  pierde  eficacia  frente  a  las  circunstancias  particulares del actor en el caso concreto.   

De otra parte, en múltiples oportunidades se  ha  pronunciado  esta corporacion sobre la figura de la sustitución pensional –  o  pensión  de  sobrevivientes -, destacando su importancia para la protección  de  los  derechos  fundamentales  de  una  categoría  vulnerable  de  personas,  particularmente  quienes  deben soportar las consecuencias negativas que derivan  de la muerte de un pensionado de quien dependían para su sustento.   

Se  ha  explicado  que  el  objeto  de  la  sustitución  pensional  es  proteger  a la familia, porque a través de ella se  garantiza  a  los  beneficiarios,  quienes compartían de manera más cercana su  vida  con  el  causante,  el  acceso  a  los  recursos necesarios para continuar  subsistiendo  en condiciones dignas, con un nivel de vida similar al que gozaban  con  anterioridad  al  fallecimiento  del pensionado2;  en  ese mismo sentido, se ha  precisado  que  la  sustitución  pensional  responde a la necesidad de mantener  para  su  beneficiario, al menos el mismo grado de seguridad social y económica  con que contaba cuando vivía el pensionado.   

Ahora  bien,  en  lo  que  se  refiere  a la  pensión   sustitutiva   para  las  personas  inválidas  o  discapacitadas,  la  normatividad  ha  sido  cuidadosa  en  proteger  a los familiares inválidos del  pensionado,  ante  el  desamparo  en  que pueden quedar por razón de su muerte.  Principios  de justicia y de equidad justifican que las personas que padecen una  discapacidad  o  invalidez tengan derecho a que una prestación pensional se les  mantenga   siempre   que   su  estado  de  invalidez  subsista,  “para  mitigar  con  ello  el  riesgo  de  orfandad y miseria al que  pueden  verse  sometidos en caso contrario” (T-092 de  2003, M. P. Rodrigo Escobar Gil).   

La Ley 100 de 1993, que modificó el régimen  que  establecían  la  Ley 171 de 1961, el Decreto 3041 de 1966, el Decreto 3135  de  1968,  el  Decreto  434  de  1971  y  la  Ley  33  de  1973,  estatuye en su  artículo  47: “Son  beneficiarios  de  la  pensión de sobrevivientes: (…) b.  Los  hijos  menores  de  18  años; los hijos mayores de 18 años y hasta los 25  años,  incapacitados  para  trabajar por razón de sus estudios y si dependían  económicamente  del causante al momento de su muerte; y los hijos inválidos si  dependían  económicamente  del causante, mientras subsistan las condiciones de  invalidez. (…) .”   

A  partir de esos criterios, entra la Sala a  establecer  si  en  el  caso  objeto  de  estudio,  se  cumplen  las condiciones  sustanciales  y formales que hacen viable la protección transitoria por vía de  tutela.   

Cuarta.   Solución   del   asunto   bajo  revisión.   

En  el  asunto  analizado,  la  demandante  considera   que   la   entidad   accionada   ha   vulnerado   los   derechos  fundamentales a la salud, a la seguridad social, a la vida  en   condiciones   dignas   y  al  mínimo  vital  de  Amílcar   Mina  Popo,  al  negarle   el   reconocimiento   a   la   pensión  de  sobreviviente,  con  el  argumento  de  no  haber  sido  incluido  en el calculo  actuarial   realizado  a  su  progenitor  Sixto  Tomás  Mina  Mosquera,  en  la  conmutación realizada con la empresa Mineros de Antioquia.   

Por  su  parte,  el  ente demandado niega la  sustitución  pensional  sin  darle  valor a las pruebas aportadas y testimonios  rendidos  ante  la  jurisdicción  de  familia, en el proceso de declaración de  interdicción    de   Amílcar   Mina   Popo,   consistentes   en   “copia  auténtica  de  los  registro  civiles  de  defunción de  Isabel  Popo  de  Mina y Sixto Tomás Mina Mosquera”,  padres   del   interdicto;  “formulario  único  de  afiliación  a  la  EPS  del  Seguro  Social”  de la  señora   Isabel   Popo  de  Mina,  donde  figura  su  hijo  como  beneficiario;  certificado  de  la  Junta  de Calificación de Invalidez Regional del Valle del  Cauca,  sobre  el  porcentaje  de  pérdida  de capacidad laboral, y certificado  médico   suscrito  por  Yolanda  Vargas,  que  diagnosticó  al  paciente  como  “sordo  –mudo,    padece    de    retardo   mental   moderado”,  entre  otras,  pruebas  que  no  fueron  desvirtuadas  (f.  7 cd.  inicial).   

Es  importante  además  resaltar  algunos  testimonios  de  personas cercanas a la familia, recibidos dentro del proceso de  declaración  de  interdicción  (fs.  8 a 10 ib.), que dejan claro que Amílcar  Mina  Popo  estaba  al  cuidado  y  cargo  de  su  señora  madre  antes  de  su  fallecimiento,  y  no  cuenta en la actualidad con ningún medio de subsistencia  que le permita vivir dignamente, como son:   

Víctor  Viáfara  afirmó  que “Amílcar   es   enfermo,   sordo   mudo,  tiene  problemas  para  caminar…  no  coordina  mentalmente,  no  sabe  leer  ni  escribir,  no  puede  desempeñar  actividad  alguna…  cuando su mama falleció, su hermana Deyanira  es  la  que  se  ha hecho cargo y sus ingresos provienen de su trabajo de lavar,  planchar ropa”.   

Lilia  Mery  Chara  refirió  que  Amílcar  “es    una  persona enferma, sordo mudo, tiene problemas para caminar, con  señas  se  trata  de  hacerse entender, es soltero y sin hijos, vive en la casa  materna   con   su   hermana   Deyanira,   su   madre   cuando  estaba  viva  lo  cuidaba”.   

De igual manera se practicó dentro de dicho  proceso   de   interdicción,   un  dictamen  pericial  por  parte  de  médicos  psiquiatras,  que  luego  de historiar los antecedentes del paciente concluyeron  que  padece  “retardo  mental moderado secundario a  deprivación  sensorial  (sordera), enfermedad incapacitante e inmodificable que  le   dificulta   su   funcionamiento   social  y  laboral,  es  incapaz  de  ser  autosuficiente.  No está en posibilidad de administrar sus bienes adecuadamente  ni  disponer  de ellos. No está en posibilidad de tomar decisiones en su propia  representación” (f. 8 ib.).     

En  el  caso que revisa la Sala, se constata  que  efectivamente el señor Amílcar Mina Popo, está perjudicándose de manera  irremediable,  puesto  que del reconocimiento de la sustitución pensional, a la  cual  alega  tener  derecho,  depende  la  satisfacción  de  su  mínimo vital;  tratándose  de  una  persona   discapacidata,  de 56 años, los organismos  judiciales  y  demás  autoridades  están  en  la obligación constitucional de  protegerle  con  especial  celo  y  diligencia,  particularmente  en  su derecho  fundamental  al  mínimo  vital,  sin  oponer  requisitos  de  tipo  formal  que  obstaculicen   el   cumplimiento   de   tal  deber.3   

Aunque la regla es que los requisitos para la  sustitución  pensional,  deben  probarse  al momento de la muerte del causante,  esta  corporación,  en  casos excepcionales y por razones de justicia material,  ha  ordenado  el  reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes a favor  de   hijos   que,  por  causas  ajenas  a  su  voluntad,  no  acreditaron  estos  requerimientos  al  morir  el  progenitor,  pero  sí  los reunían para aquella  época.  Se  trata  de casos extremos en los que la Corte se ha visto obligada a  inaplicar  parte  de  la  normativa  vigente  y  dar  aplicación  directa  a la  Constitución,   con   el   fin  de  evitar  la  consumación  de  un  perjuicio  irremediable.   

La  determinación  que  debe  ser  tomada,  encuentra    sustentación    en    los    siguientes    hechos:    1.  Aún  cuando Amílcar Mina Popo no fue  beneficiario  directo  de su padre pensionado, de  conformidad con el   literal  d)  del   propio  artículo  47 de la Ley 100 de 1993, mantiene la  condición    de    beneficiario    en    el    último    orden.   2.  En vida del causante Sixto Tomás Mina  Mosquera,  dependió  económicamente de él; así continuó luego de su muerte,  a  través de la sustitución pensional reconocida a su madre, quien proveía lo  necesario   para   su   cuidado  y  sostenimiento.  3.  A  lo  anterior  se  agrega  su  demostrado  estado de  incapacidad  (interdicto  declarado  por  sentencia  de diciembre 13 de 2004 del  Juzgado  2°  de  Familia  de  Bogotá, que en septiembre 5 de 2005 confirmó el  Tribunal Superior de Cali, Sala de Familia).   

El señor a cuyo favor se aboga es sordomudo  y  padece  “retardo  mental moderado”;  su  edad  es  56  años  (f.  27  cd. inicial), no tiene hijos ni  compañera,  se  halla  en  precaria  situación  económica que agrava la de su  curadora,  quien  no  está  en  capacidad  de  brindarle  manutención,  ni los  cuidados  necesarios,  especiales  y  permanentes  que requiere por razón de su  condición  física  y mental, ya que su sustento lo obtiene de lavar y planchar  ropa, sin ningún otro ingreso.   

Ha  considerado  esta  corporación  que  la  tardanza  en  la definición de los conflictos relativos al reconocimiento de la  pensión  a  través  de  los  mecanismos  ordinarios de defensa, puede llegar a  afectar  los derechos de las personas al mínimo vital, a la seguridad social, a  la  salud,  a  la  vida  digna  e  incluso  a la propia subsistencia, lo que, de  presentarse  en  la situación concreta, justifica el desplazamiento excepcional  del   medio   ordinario  y  la  intervención  plena  del  juez  constitucional,  precisamente  porque  otro  mecanismo resultaría tardío y la acción de tutela  es  un  procedimiento  judicial  preferente,  breve  y sumario de protección de  derechos                fundamentales4,  cuyo  amparo se requiera con  urgencia.   

Por  lo  anterior,  dadas    las  especiales  condiciones  del  señor  Amílcar  Mina  Popo,  no  tendría  sentido auxiliarle de manera transitoria, para que se demande por otra  vía  y  esperar  el  resultado de un proceso ordinario que puede tardar algunos  años,  por  lo  cual  se  impone  conceder  el  amparo  constitucional  ante la  existencia  de  un  perjuicio  grave,  como  mecanismo  definitivo   de  protección  de  sus  derechos  fundamentales  a  la salud, a la  seguridad social, al mínimo vital y a la vida digna.   

En    consecuencia,    esta   Sala   de  Revisión  revocará  el  fallo  de instancia y, en su  lugar,  amparará los derechos fundamentales de Amílcar Mina Popo, ordenando al  Seguro  Social o el ente que  lo  remplace, a través de su representante legal o quien haga sus veces que, si  no  lo  ha  realizado,  dentro  del  término  de  cuarenta  y  ocho  (48) horas  siguientes  a la notificación de la presente providencia, expida la resolución  definitiva  de reconocimiento y pago de la pensión sustitutiva que corresponda,  a  favor  del  mencionado  señor  Amílcar  Mina  Popo, como hijo inválido del  fallecido pensionado Sixto Tomás Mina Mosquera.   

III. DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Séptima  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por  mandato de la Constitución,   

RESUELVE   

Primero: REVOCAR la  sentencia  proferida  en  mayo 12 de 2008 por el Juzgado Laboral del Circuito de  Puerto  Tejada,  que denegó la acción de tutela incoada por Deyanira Mina Popo  como  curadora  general de Amílcar Mina Popo, contra el Seguro Social, la cual,  en     su     lugar,     SE     CONCEDE.   

Tercero:  ORDENAR al Seguro Social o al  ente  que  lo  remplace, por conducto de su representante legal o quien haga sus  veces  que,  si  no lo ha realizado, dentro del término de cuarenta y ocho (48)  horas  siguientes  a  la  notificación  de  la  presente  providencia expida la  resolución  definitiva  de reconocimiento y pago de la pensión sustitutiva que  corresponda,  a  favor  del  señor  Amílcar  Mina  Popo,  hijo  inválido  del  fallecido pensionado Sixto Tomás Mina Mosquera.   

Cuarto:   Por  Secretaría  General, LÍBRESE  la  comunicación  a  que  se  refiere  el  artículo  36  del  Decreto  2591 de  1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ  

Magistrada  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General    

1  SU-111  de  1997  (marzo  6), M. P. Eduardo Cifuentes  Muñoz.   

2  T-813  de  2002  (octubre  3), M. P. Alfredo Beltrán  Sierra.   

3  T-1182  de  2003  (diciembre  4),  M.  P.  Álvaro  Tafur Galvis y T-789 de 2003  (septiembre 11),  M. P. Manuel José Cepeda Espinosa.   

4 Cfr,  T- 083 de 2004 (febrero 4), M. P. Rodrigo Escobar Gil, entre otras     

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