T-186-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-186-09  

Referencia: expediente T-2123554  

Acción de Tutela instaurada por Gladys Acosta  Martínez contra el Tribunal Administrativo del Tolima.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Bogotá D.C., diecinueve (19) de marzo de dos  mil nueve (2009)     

La  Sala  Primera  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados CLARA  ELENA  REALES  GUTIÉRREZ  (E),  LUIS  ERNESTO  VARGAS SILVA y JUAN CARLOS HENAO  PÉREZ,    en    ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de  revisión  del  fallo  proferido  por  la  Sección  Segunda  –  Subsección  “A”  de  la Sala de lo Contencioso Administrativo  del   Consejo   de   Estado   de   fecha  14  de  agosto  de  2008  –primera instancia-, así como del fallo  proferido  por  la  Sección Cuarta de la misma Corporación de 23 de octubre de  2008,  por el cual se confirmó el fallo de primera instancia dentro del proceso  de   tutela   instaurado   por   Gladys  Acosta  Martínez  contra  el  Tribunal  Administrativo del Tolima.   

I. ANTECEDENTES.  

El  día  28  de  julio de 2008 la ciudadana  Gladys  Acosta  Martínez, obrando en nombre propio, instauró acción de tutela  contra  el  Tribunal  Administrativo  del  Tolima,  en  consideración  a que en  sentencia   del   27   de   Junio  de  2008  se  desconocieron  los  precedentes  jurisprudenciales  de la Corte Constitucional, con lo cual estima vulnerados sus  derechos   fundamentales  a  la  igualdad,  el  debido  proceso,  el  trabajo  y  estabilidad laboral.   

La  acción  de  tutela se fundamenta en los  siguientes hechos:   

    

1. La  señora  Gladys Acosta Martínez fue nombrada en provisionalidad  en  el cargo de Fiscal Local en la Dirección Seccional de Fiscalías de Ibagué  a  través  de la resolución No.0-883 del 25 de mayo de 1994, tomando posesión  del cargo el 10 de junio de 1994.     

    

1. Mediante  resolución  inmotivada  No.1283 del 1 de abril de 2005 el  Fiscal  General  de la Nación declaró insubsistente a la señora Gladys Acosta  Martínez.     

    

1. Contra  la  resolución por la cual se declaró la insubsistencia de  su  nombramiento,  la actora instauró acción de nulidad y restablecimiento del  derecho  ante la Jurisdicción Contencioso Administrativa el día 8 de agosto de  2005,  así  como  una acción de tutela -como mecanismo transitorio para evitar  un perjuicio irremediable- en el mes de julio de 2005.     

    

1. El  1 de agosto de 2005 el Tribunal Superior de Bogotá –  Sala  Penal  resolvió  proteger  el  derecho  fundamental  al  debido proceso y de defensa de la actora, para lo cual  dejó  sin  efecto la Resolución No.1283 del 1 de abril de 2005 y, ordenó a la  Fiscalía,  dentro  de  las  48  horas  siguientes a la notificación del fallo,  expedir  el  acto  administrativo  relativo  a la situación de la actora con la  motivación respectiva.     

    

1. En  cumplimiento  del  fallo  proferido  por el Tribunal Superior de  Bogotá  –  Sala Penal, el  Fiscal  General de la Nación mediante resolución No. 0-3221 de 10 de agosto de  2005,  dejó  sin efecto la resolución No.1283 del 1 de abril de 2005 y, en esa  misma   fecha,  a  través  de  la  resolución  No.3222  procedió  a  declarar  nuevamente     la     insubsistencia    de    su    nombramiento    de    manera  motivada.     

    

1. La  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia en  Sentencia  de  7  de  septiembre  de 2005, por la cual resolvió la impugnación  interpuesta  contra  el  fallo  de  1 de agosto de 2005 del Tribunal Superior de  Bogotá   –  Sala  Penal,  revocó  la citada providencia al verificar que no se probó la existencia de un  perjuicio  irremediable.  En  virtud  de  tal  decisión,  la  Corte  Suprema de  Justicia  ordenó  dejar sin efecto las resoluciones 3221 y 3222 de la Fiscalía  General  de  la  Nación,  con  lo  cual  recobró efecto la resolución 1283 de  2005.     

    

1. Por  su  parte, la demanda de nulidad y restablecimiento del derecho  fue  resuelta  mediante  sentencia  del 25 de octubre de 2007 del Juzgado Cuarto  Administrativo  de  Ibagué,  por  la  cual  se declaró la nulidad de los actos  demandados  y  se ordenó el reintegro de la señora GLADYS ACOSTA MARTÍNEZ, al  considerar  que la actuación de la Fiscalía General de la Nación vulneró los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso y al derecho de defensa de la parte  actora.     

    

1. Posteriormente,  el  Tribunal  Administrativo  del  Tolima  mediante  sentencia  del  27  de junio de 2008 revocó la providencia citada en el numeral  anterior  y  negó  las pretensiones de la demanda al concluir que los empleados  provisionales  son  de  libre  nombramiento  y remoción y, en tal medida, no es  necesaria  motivación.  Al  respecto, expuso el Tribunal: “[…] los  actos  discrecionales  no requieren motivación y que en virtud  de  la presunción de legalidad de los actos administrativos, estos se entienden  proferidos  para  garantizar  la  eficiente  prestación  del  servicio público  encomendado,  de  tal forma que resulta necesario para quien pretende obtener su  nulidad  invocar  la  causal  de nulidad dirigida demostrar que sus fines fueron  ajenos  o  contrarios  al  servicio  y  no  limitarse  a  señalar  la  falta de  motivación […]”.     

    

1. En  esos términos, la parte actora instauró acción de tutela ante  el  Consejo  de Estado el día 28 de julio de 2008 contra la sentencia proferida  por  el  Tribunal  Administrativo del Tolima. En su escrito de tutela la señora  Acosta  Martínez  solicitó  el  amparo  de  sus  derechos  fundamentales  a la  igualdad,  debido proceso, trabajo y estabilidad laboral porque, a su juicio, el  despacho   accionado   dictó   una   sentencia  desconociendo  los  precedentes  jurisprudenciales   de  la  Corte  Constitucional,  en  lo  relacionado  con  la  necesidad  de  motivar  la  declaración  de  insubsistencia  de  los servidores  públicos  que  ocupan  en  provisionalidad cargos de carrera administrativa. En  consecuencia,  solicita  que  se  deje  sin  efecto  la  sentencia  del Tribunal  Administrativo  del  Tolima  y  se  le  ordene  dictar sentencia de fondo en los  términos constitucionales definidos por la Corte Constitucional.     

II. SENTENCIAS OBJETO DE REVISIÓN.  

     

1. La   Sección   Segunda   –  Subsección  “A”  de  la Sala de lo Contencioso Administrativo  del  Consejo  de  Estado,  en  sentencia  del  14 de agosto de 2008 rechazó por  improcedente la acción de tutela. Al respecto, expresó que:     

“[…]  lo  que  se  busca  es  dejar sin  efectos  la providencia de 27 de junio de 2008, por medio de la cual el Tribunal  Administrativo  del Tolima revocó la providencia del 25 de octubre de 2007 y en  su     lugar    negó    las    súplicas    de    la    demanda    (…)’‘(…)   En   consecuencia,   no   puede  convertirse   la   sede   constitucional  en  una  instancia  más  (…)’  ‘(…)  es  decir, cursó todo el proceso y se dictó sentencia bajo unas  consideraciones  que  sirvieron  de  soporte  a la Sala, en aras de la seguridad  jurídica  y el principio de cosa juzgada, rechaza la tutela contra providencias  judiciales  con  el fin de que se pretenda revivir instancias ya cumplidas o que  la  sentencia  en  firme  sea  objeto  de  nuevo debate como si se tratara de un  recurso adicional.”   

1. La  Sección  Cuarta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del  Consejo  de  Estado  confirmó  el  fallo  de  primera  instancia mediante   sentencia  del 14 de agosto de 2008, al estimar que debió otorgarse eficacia al  principio  de  cosa  juzgada  en  aras  de  la  seguridad jurídica –material  y formal-. Para el efecto, se  apoyó   en  la  Sentencia  C-543  de  1º  de  octubre  de  1992  de  la  Corte  Constitucional  por  la  cual se declararon inexequibles los artículos 11, 12 y  40  del  Decreto  2591  de  1991, relacionados con la tutela contra providencias  judiciales.     

En  ese  sentido, afirmó la Sección Cuarta  que  “[…]  esta Sentencia hizo tránsito a “cosa  juzgada  constitucional”,  con  los  efectos  previstos  en  el  artículo 243  constitucional  […]”,  de  manera  que  encontró  equivocada   la   consideración   que  la  Corte  Constitucional  efectuó  con  posterioridad  en la Sentencia C-590 del 8 de junio de 2005 “[…]pues  ninguna  autoridad,  ni siquiera la Corte, puede reproducir el  contenido    material    de    una    norma   declarada   inexequible[…]”.   

III.   REVISIÓN  POR  PARTE  DE  LA  CORTE  CONSTITUCIONAL.   

CONSIDERACIONES  y  fundamentos   

1.       Competencia.        

Esta  Sala  es  competente  para revisar las  decisiones  proferidas  dentro  de  la  Acción  de Tutela de la referencia, con  fundamento  en  los artículos 86 y 241 numeral 9 de la Constitución Política.   

2. Presentación del caso y planteamiento del  problema jurídico.   

     

1. La  ciudadana  Gladys  Acosta Martínez fue nombrada en al año 1994  en  provisionalidad,  en  un  cargo  de  carrera  de  la Fiscalía General de la  Nación.  Su  nombramiento  fue  declarado  insubsistente  mediante  resolución  No.1283  del  1º  de  abril  de  2005.  Este  acto administrativo no contó con  motivación alguna.     

Contra la resolución por la cual se declaró  la  insubsistencia  de su nombramiento, la actora instauró acción de nulidad y  restablecimiento  del  derecho  ante la Jurisdicción Contencioso Administrativa  el día 8 de agosto de 2005.   

La  acción  de  nulidad  y restablecimiento  culminó  con  sentencia  del Tribunal Administrativo del Tolima, por la cual se  denegó  la  solicitud de declarar la nulidad de la resolución No. 1283 de 2005  proferida  por  la  Fiscalía  General  de  la Nación, en la cual se dispuso la  desvinculación de la señora Acosta Martínez.   

La  actora  instauró  una acción de tutela  contra  la  sentencia  del Tribunal Administrativo del Tolima. En sus sentencias  de   primera   y   segunda   instancia,  respectivamente,  la  Sección  Segunda  Subsección  “A”  y  la  Sección  Cuarta  de  la  Sala  de  lo  Contencioso  Administrativo  del Consejo de Estado rechazaron el amparo impetrado, por cuanto  la  acción  de  tutela no procede contra providencias judiciales, tema respecto  del cual existe cosa juzgada constitucional.   

     

1. En  consecuencia,  el  problema  jurídico  a  resolver es sí en el  presente  caso  procede la revisión de las sentencias proferidas por el Consejo  de  Estado  dentro  de  la  acción de tutela instaurada por la parte actora, al  desconocer  los  precedentes  jurisprudenciales de la Corte Constitucional y, en  caso  afirmativo,  establecer  sí  resulta  procedente  tutelar  el  derecho de  defensa  que  la  actora  estima  conculcado por la sentencia del 27 de junio de  2008  proferida  por  el  Tribunal  Administrativo  del  Tolima,  en  la cual se  declaró  ajustado a la ley el acto administrativo por el cual se la desvinculó  de  la Fiscalía General de la Nación sin motivación alguna a pesar de ocupar,  en provisionalidad, un cargo de carrera.     

Para   resolver  este  cuestionamiento  se  revisara:  i. La procedencia  de   la   acción   de   tutela  contra  providencias  judiciales.  ii.  La  tutela  del  derecho  al  debido  proceso  de  la  parte  actora frente a la sentencia del Tribunal Administrativo  del Tolima. Reiteración de Jurisprudencia.   

3.            Procedencia  de  la  Acción  de  Tutela  contra providencias judiciales. Reiteración de jurisprudencia.   

3.1  Conforme  al  precepto   contenido   en   el  artículo  86  de  la  Constitución,  la  Corte  Constitucional  ha  desarrollado doctrina acerca de la procedencia de la acción  de  tutela  contra las providencias expedidas por las autoridades judiciales. De  esta  manera  tal  como  lo  argumentó  la  Sección  Cuarta  de  la Sala de lo  Contencioso   Administrativo   del  Consejo  de  Estado,  en  un  comienzo  esta  atribución  tuvo fundamento en los artículos 11 y 40 del Decreto 2591 de 1991.  No   obstante,   aunque  dichas  disposiciones  fueron  declaradas  inexequibles  mediante  sentencia  C-543 de 1992, en la cual se consideró que valores como la  seguridad  jurídica  y  la  cosa  juzgada  son  relevantes  en  nuestro sistema  normativo  en  tanto  justifican la intangibilidad de las decisiones judiciales,  en  la  misma  providencia  se  previno  que  ciertos  actos no gozaban de tales  cualidades  y  que,  por tanto, frente a actuaciones de  hecho  la  acción  de tutela sí resultaba procedente  para   proteger   los   derechos   fundamentales;   la   Corte  afirmó  en  ese  entonces:   

“Ahora  bien,  de  conformidad  con  el  concepto  constitucional  de  autoridades  públicas,  no  cabe  duda de que los  jueces  tienen  esa calidad en cuanto les corresponde la función de administrar  justicia  y  sus  resoluciones son obligatorias para los particulares y también  para  el  Estado.  En esa condición no están excluidos de la acción de tutela  respecto  de  actos  u omisiones que vulneren o amenacen derechos fundamentales,  lo  cual  no  significa que proceda dicha acción contra sus providencias. Así,  por  ejemplo, nada obsta para que por la vía de la tutela se ordene al juez que  ha  incurrido  en  dilación  injustificada  en  la adopción de decisiones a su  cargo  que  proceda  a  resolver  o  que  observe  con  diligencia los términos  judiciales,  ni riñe con los preceptos constitucionales la utilización de esta  figura   ante   actuaciones   de  hecho  imputables  al funcionario por medio de las cuales se desconozcan o  amenacen  los  derechos  fundamentales,  ni  tampoco  cuando  la decisión pueda  causar  un  perjuicio  irremediable, (…).  En  hipótesis  como  estas no puede hablarse de atentado alguno  contra  la  seguridad  jurídica  de  los  asociados, sino que se trata de hacer  realidad los fines que persigue la justicia”.   

3.2   El caso  materia   de   tutela   plantea  un  asunto  que  ha  sido  abordado  profusa  y  reiteradamente  por la jurisprudencia constitucional, respecto del cual la Corte  ha  sido  positiva  en afirmar que esta acción procede, a pesar de su carácter  subsidiario,   contra   providencias   judiciales   en   las  que  se  vislumbre  vulneración  a los derechos fundamentales. En ese orden, la Corte ha registrado  una  importante  evolución de su jurisprudencia a partir de la citada sentencia  C-543  de  1992,  a  que  hace  referencia  la  Sección Cuarta de la Sala de lo  Contencioso  Administrativo  del  Consejo  de  Estado,  con el fin de afinar los  específicos eventos en que ello se encuentra procedente.   

3.3            Conviene   mencionar  que,  sentencias  proferidas  inmediatamente  después  de  la  providencia  antes citada, como la  T-079  de  19931  y  T-158  de 1993 por las cuales se concedió la acción de tutela  contra  providencias  judiciales,  respetaron  la ratio  decidendi   de  la  sentencia  C-543  de  1992,  pero  precisaron  un  conjunto  de defectos que podrían llegar a justificar el amparo  de   derechos   fundamentales   de   aquellos   ciudadanos   que   acuden  a  la  administración  de  justicia  para  la  solución  de  sus  conflictos, como la  ausencia  de  fundamento  objetivo  de  la  decisión  judicial  o  que  el juez  profiriera  la  providencia  arrogándose  prerrogativas no previstas en la ley.   

3.4           En esa dirección, la sentencia T-231 de  1994  trazó  pautas  orientadas  a  delimitar  el enunciado “vía de hecho”  respecto  de  providencias  judiciales,  para  lo  cual  señaló los siguientes  vicios  que  harían  viable  la  acción de tutela contra aquellas: (1) defecto  sustantivo;   (2)  defecto  fáctico;  (3)  defecto  orgánico;  o  (4)  defecto  procedimental;  doctrina  constitucional que fue precisada y reiterada en varias  sentencias   de   unificación   proferidas  por  la  Sala  Plena  de  la  Corte  Constitucional,  entre las cuales se encuentran las sentencias SU-1184 de 2001 y  SU-159 de 2002.   

3.5  Esa misma  evolución  jurisprudencial  ha  propiciado que la Corte revalúe el concepto de  vía   de   hecho   declarado   como   el   acto   absolutamente   caprichoso  y  arbitrario2  que  interesa  al  juez constitucional y, en su lugar, prefiera el  enunciado  de  “causales genéricas de procedibilidad  de    la    acción”3.  Al respecto, en la sentencia  T-949  de  2003, la Sala Séptima de Revisión explicó lo siguiente:   

“Esta Corte en  sentencias    recientes   ha   redefinido   dogmáticamente   el   concepto   de  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela contra providencias judiciales. Esta  redefinición  ha  operado  a  partir del poder de irradiación del principio de  eficacia  de  los  derechos fundamentales (art. 2 C.P.) y de una interpretación  sistemática  de diversas disposiciones de la Constitución (arts. 1, 2, 13, 86,  228 y 230 C.P.).   

“En esta tarea  se  ha reemplazado el uso conceptual de la expresión “vía de hecho” por la  de  “causales  genéricas  de  procedibilidad”. Lo anterior ha sido inducido  por  la  urgencia  de una comprensión diferente del procedimiento de tutela con  tal   de   que  permita  “armonizar  la  necesidad  de  proteger  los  intereses  constitucionales  que  involucran la autonomía de la actividad jurisdiccional y  la  seguridad  jurídica,  sin  que estos valores puedan desbordar su ámbito de  irradiación  y  cerrar  las  puertas  a  la  necesidad de proteger los derechos  fundamentales  que  pueden  verse  afectados  eventualmente  con  ocasión de la  actividad  jurisdiccional  del Estado (Sentencia T-462  de 2003)”.   

     

Es  así como a través de esta sentencia se  enlistan  varias  causales  especiales de procedibilidad de la acción de tutela  contra providencias judiciales:   

“25.  Ahora,  además  de  los  requisitos generales mencionados, para que proceda una acción  de  tutela contra una sentencia judicial es necesario acreditar la existencia de  requisitos  o  causales  especiales  de  procedibilidad,  las  que  deben quedar  plenamente  demostradas.  En  este  sentido, como lo ha señalado la Corte, para  que  proceda  una  tutela  contra  una sentencia se requiere que se presente, al  menos, uno de los vicios o defectos que adelante se explican.   

“a.  Defecto  orgánico,  que se presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la providencia impugnada, carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

“b. Defecto procedimental absoluto, que se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente  al  margen  del  procedimiento  establecido.   

“c. Defecto fáctico, que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

“d.  Defecto  material o sustantivo, como  son   los   casos   en   que  se  decide  con  base  en  normas  inexistentes  o  inconstitucionales4  o que presentan una evidente  y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.   

“f. Error inducido, que se presenta cuando  el  juez  o  tribunal  fue  víctima  de  un engaño por parte de terceros y ese  engaño   lo   condujo   a   la  toma  de  una  decisión  que  afecta  derechos  fundamentales.   

“g. Decisión sin motivación, que implica  el  incumplimiento de los servidores judiciales de dar cuenta de los fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus decisiones en el entendido que precisamente en  esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.   

“h.   Desconocimiento  del  precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente  vinculante  del  derecho  fundamental vulnerado5.   

“i.    Violación   directa   de   la  Constitución.   

“Estos  eventos en que procede la acción  de  tutela  contra  decisiones judiciales involucran la superación del concepto  de  vía  de hecho y la admisión de específicos supuestos de procedibilidad en  eventos  en los que si bien no se está ante una burda trasgresión de la Carta,  si    se    trata    de    decisiones    ilegítimas    que   afectan   derechos  fundamentales.”     (Resaltado     fuera     de  texto)   

3.7           Por otra parte, dado que la actora de la  tutela  manifiesta  que  la  decisión  del  Tribunal  Administrativo del Tolima  desconoce  los  precedentes  fijados  por  la  jurisprudencia  de la Corte, cabe  indicar  que  en la sentencia T-838 de 2007 se precisó que la jurisprudencia de  la  Corte  Constitucional  puede  ser  desconocida  de  cuatro  formas, a saber:  “(i)  aplicando  disposiciones  legales que han sido  declaradas  inexequibles  por  sentencias  de constitucionalidad; (ii) aplicando  disposiciones  legales  cuyo  contenido normativo ha sido encontrado contrario a  la  Constitución;  (iii)  contrariando  la  ratio  decidendi  de  sentencias de  constitucionalidad;   y   (iv)   contrariando   el   alcance   de  los  derechos  fundamentales  fijado por la Corporación a través de la ratio decidendi de sus  sentencias de tutela.”   

4. Tutela del derecho al debido proceso de la  parte  actora  frente  a  la  sentencia  del Tribunal Administrativo del Tolima.  Reiteración de Jurisprudencia.   

4.1           En  primer término se debe destacar que  esta  Corporación  ha manifestado en múltiples sentencias que la situación de  los  servidores  públicos que ocupan cargos de carrera en provisionalidad no es  asimilable  a la de los funcionarios de libre nombramiento y remoción. Por esta  razón,  ha  afirmado  que los servidores públicos en provisionalidad no pueden  ser   desvinculados  del  servicio  por  la  simple  voluntad  discrecional  del  nominador  –como ocurre con  los  funcionarios  de  libre  nombramiento y remoción-, pues ellos gozan de una  estabilidad  laboral  relativa. De allí que en un gran número de sentencias la  Corte  haya  determinado que se vulnera el derecho al debido proceso cuando, sin  la  debida  motivación,  se declara la insubsistencia de un servidor que había  sido     nombrado    en    provisionalidad    en    un    cargo    de    carrera  administrativa.6   

En  sus  providencias, la Corte ha advertido  que  es  consciente  que  el Consejo de Estado ha expresado también en diversas  sentencias  que los nombramientos en provisionalidad no requieren de motivación  alguna.  Al  respecto,  ha  reiterado  la Corte que el análisis que practica el  Consejo  de  Estado  se  fundamenta  en la legalidad, mientras que el examen que  efectúa  esta  Corporación  se  basa  en  la  Constitución  y en los derechos  fundamentales.  De allí que la Corte sostenga que la falta de motivación de la  resolución  que  declara la insubsistencia de un funcionario en provisionalidad  vulnera  el derecho al debido proceso y, de contera, los derechos de defensa, al  trabajo  y  a  la  estabilidad  laboral,  en  la  medida en que no le permite al  servidor   impugnar   ante  la  justicia  las  razones  de  la  desvinculación.   

4.2            La   actora  de  la  presente  acción  constitucional  laboró  en  la  Fiscalía General de la Nación entre los años  1994  y  2005.  Allí se desempeñó, en provisionalidad, en distintos cargos de  carrera  administrativa.  El  1º  de abril de 2005, mediante la resolución Nº  1283  se  declaró la insubsistencia de su nombramiento, sin motivación alguna,  como  bien  se  deriva  de  su  texto, en el cual se advierte la inexistencia de  parte motiva:   

“EL  FISCAL  GENERAL DE LA NACIÓN   

En uso de sus facultades constitucionales y  legales,  especialmente  las  que  confiere el artículo 251 de la Constitución  Política,   

RESUELVE  

ARTICULO PRIMERO. Declarar insubsistente el  nombramiento  de GLADYS ACOSTA MARTÍNEZ, con cédula de ciudadanía 38.231.643,  del  cargo  de  FISCAL  DELEGADO  ANTE  JUECES  MUNICIPALES  Y PROMISCUOS, de la  Dirección Seccional de Fiscalías de Ibagué.   

ARTICULO  SEGUNDO.  La presente resolución  rige  a  partir de la fecha de su comunicación y contra ella no procede recurso  alguno.”   

La accionante acudió, además de la acción  de   tutela   como   mecanismo   transitorio,   a   la   acción  de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho  que  fue resuelta de manera favorable en primera  instancia,   al   considerar   el   a  quo  -como  ya se ha anotado-, que la ausencia de motivación vulneraba  el   derecho  de  defensa.  Para  ello  expresó  que,  si  “[…]en  realidad  le asisten al nominador motivos de interés público y  de  necesidad  del servicio para proferir su decisión, ningún inconveniente va  a  tener  al consignar tales motivos en el acto de desvinculación, lo cual, por  demás,  facilita  el  derecho  de  defensa  de  quien  se  ve  afectado  con la  decisión,  pues  no es igual defenderse de unas afirmaciones claras y expresas,  que        de        aquellas       soterradas       y       ocultas.[…]”.   

No  obstante, el Tribunal Administrativo del  Tolima   revocó   tal   providencia   y   negó   la  solicitud  de  nulidad  y  restablecimiento  del derecho impetrada por la actora, al considerar que nuestro  ordenamiento  jurídico  no impuso motivación a las decisiones discrecionales y  bastaba  con  que  el acto administrativo cumpliese con las exigencias previstas  en  el artículo 36 del C.C.A., lo cual implicaba que la falta de motivación en  este  caso  no  constituía  causal  de  nulidad.  Dicho criterio lo soportó el  Tribunal  Administrativo  del  Tolima en reiterada jurisprudencia del Consejo de  Estado,  en la cual se indicó que la simple circunstancia de ocupar un cargo de  carrera  no  otorgaba  al funcionario derechos de carrera respecto del cargo que  ocupaba,  ya  que  en  tales  eventos  la  persona así designada, se encontraba  nombrada   en   provisionalidad  y,  debido  a  que  fueron  discrecionales  las  facultades  por las cuales se le designó, también en ejercicio de ellas sería  posible removerlos.   

De   igual   forma   invocó  el  Tribunal  Administrativo  del  Tolima la Sentencia C-031 de 2 de febrero de 1995 proferida  por  la  Corte  Constitucional,  relativa  a las potestades discrecionales de la  administración,   cuyo   alcance   nada  tiene  que  ver  con  los  precedentes  constitucionales  de  la  Corte  en materia de servidores públicos nombrados en  provisionalidad  en  cargos  de  carrera,  razón por la cual no es de recibo el  anuncio  de  este  precedente  constitucional  en  la parte motiva del fallo del  Tribunal por inconducente.   

En  consecuencia,  la  parte  actora  se vio  forzada  a  instaurar  una  acción  de  tutela  en  contra  de la sentencia del  Tribunal  Administrativo  del  Tolima que avaló la decisión y procedimiento de  desvinculación   usados   por   la  entidad  pública  que  profirió  el  acto  administrativo,  caso  frente  al  cual  la  jurisprudencia  reiterada  de  esta  Corporación  ha  sido  la  de  dejar sin efecto las providencias judiciales que  confirmen   las   resoluciones   inmotivadas  de  insubsistencia  de  servidores  públicos  que desempeñan cargos de carrera, en provisionalidad, por violación  del  precedente  judicial  que  ha  fijado  la Corte Constitucional. Lo anterior  ocurrió,  por  ejemplo, en las sentencias T-437 de 2008, T-341 de 2008,T-1092 y  T-887 de 2007; T-410 de 2007, T-254 de 2006 y T-170 de 2006.   

Caso  similar  al que es materia de estudio,  fue  el  fallado  en la sentencia T-341 de 2008, usado como ejemplo en recientes  fallos  de  la  Corte,  en  que  el  Tribunal Administrativo del Meta se negó a  declarar  la nulidad de una resolución inmotivada de la Fiscalía General de la  Nación,  que  declaró la insubsistencia del nombramiento en provisionalidad de  un  funcionario  que  ocupaba  un cargo de carrera administrativa, en la cual se  expresó8:   

“En  consecuencia,   de  acuerdo  con  la  regla  jurisprudencial  ya  examinada,  la  Fiscalía   incumplió   con   el  deber  de  motivar  el  acto  y  el  Tribunal  Administrativo  del  Meta  con  el  de atender a esta circunstancia a la hora de  fallar,  pues  avaló  el acto inmotivado al estimar que el Fiscal General de la  Nación  “goza de cierta discrecionalidad” para designar los funcionarios en  provisionalidad,  los  cuales  “no  ostentan fuero de estabilidad alguna” y,  por   tal   motivo,   “[pueden]   ser  removidos  del  cargo  sin  motivación  alguna”.   

“Lo anterior basta a la Sala para afirmar  que   habiendo  incumplido  la  Fiscalía  con  el  deber  de  motivar  el  acto  administrativo   que   declaró  la  insubsistencia,  esta  omisión  disminuyó  notablemente  las  posibilidades  de  defensa del accionante, por lo que en esta  ocasión  la  Sentencia  del  Tribunal  Administrativo del Meta incurrió en una  causal  de procedibilidad de la tutela contra providencia judicial. Ciertamente,  se  desconoció  el  uniforme,  claro  y reiterado precedente jurisprudencial de  tutela  relativa  a  la necesidad de motivación de los actos de desvinculación  de  funcionarios  nombrados  provisionalmente  en  cargos  de carrera. Al ser la  Corte  el  intérprete  con  autoridad de la Constitución y haberse establecido  que   para   el   respeto   del  debido  proceso  administrativo,  como  derecho  fundamental,  se  hace  necesaria  tal  motivación, la posición asumida por el  Tribunal    accionado    acarrea    un    desconocimiento    indirecto   de   la  Carta.”   

En  esa  ocasión,  la  Corte  anotó  que  “el desconocimiento del precedente se dio sin que se  hiciese  mención  siquiera  sumaria  de  las numerosas providencias de la Corte  Constitucional  en  la  materia  que  decidían  en  sentido opuesto9 y, por tanto,  sin  que  se  argumentara las razones por las cuales no se seguía el precedente  jurisprudencial.”  Por  eso, dado que el Tribunal no  hizo   ninguna   argumentación  referente  a  la  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  en  esta  materia  específica,  “el  contenido  considerativo del fallo cuestionado se torna insuficiente a la luz de  la      Carta.”10   

Por lo tanto, en la sentencia se expresó que  en  ese  caso  procedía la  tutela  contra  la  providencia  judicial  del  Tribunal Administrativo del Meta  cuestionada   por   el  actor,  “en  virtud  de  que  desconoció  abiertamente  el  unificado  y  reiterado  precedente  de tutela en  materia  de  necesidad  de  motivación  del  acto  de  desvinculación  de  los  funcionarios  nombrados  en  provisionalidad  en  cargos  de carrera.”   

Lo manifestado en la sentencia T-341 de 2008  es   aplicable   al   presente   caso.  Al  dictar  su  sentencia,  el  Tribunal  Administrativo   del   Tolima   desconoció   la   jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  efectuando  una  referencia  inconexa al caso en estudio, con lo  cual  se trató de desviar la atención del tema de fondo, en atención a que la  sentencia  C-031  de  2  de  febrero de 1995 hacía referencia específica a las  facultades  discrecionales  de  la  Administración  y,  precisamente,  la Corte  Constitucional  desconoce  el carácter discrecional del acto administrativo por  el  cual  se  separa a un funcionario público nombrado en provisionalidad en un  cargo  de  carrera.  Por lo tanto, la Corte dejará sin efecto la providencia de  27  de  junio  de  2008,  por  violación del precedente jurisprudencial de esta  Corporación,   que  ha  determinado  que  la  ausencia  de  motivación  de  la  declaración  de  insubsistencia  de  un nombramiento en un cargo de carrera, en  provisionalidad, constituye una vulneración al debido proceso.   

Por  todo  lo  anterior,  se  revocará  la  sentencia  de  segunda  instancia en la tutela, proferida por la Sección Cuarta  del  Consejo  de Estado, que rechazó la solicitud de amparo por improcedente y,  en  su lugar, se concederá el  amparo  del  derecho fundamental al debido proceso de la ciudadana Gladys Acosta  Martínez.  Por  consiguiente,  se  dejará  sin  efectos la sentencia del 27 de  junio  de  2008, proferida por el Tribunal Administrativo del Tolima, dentro del  proceso  radicado  con el número 73-001-23-00-000-2005-01916-01. Igualmente, se  ordenará  a  dicha  autoridad  judicial,  proferir una nueva decisión sobre la  demanda  presentada  por el actor, teniendo en cuenta los parámetros señalados  por  la Corte Constitucional acerca de la necesidad de motivar las declaraciones  de  insubsistencia  de  los  nombramientos  en  provisionalidad que recaen sobre  cargos de carrera administrativa.   

RESUELVE   

Primero.- REVOCAR la  sentencia  proferida  el  14  de  agosto  de  2008  por  la  Sección  Segunda –  Subsección  “A”  de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de  Estado  por  la cual se rechazó por improcedente la acción de tutela impetrada  por  la  ciudadana Gladys Acosta Martínez contra el Tribunal Administrativo del  Tolima,  así  como  el  fallo  de 23 de octubre de 2008 por el cual la Sección  Cuarta  de  la  misma  Corporación  confirmó  tal  decisión  y,  en su lugar,  CONCEDER   el  amparo  del  derecho   fundamental   al  debido  proceso  de  la  señora  Acosta  Martínez.   

Segundo.-  DEJAR  SIN  EFECTO  la  sentencia  de  27  de  junio  de 2008, proferida por el Tribunal  Administrativo  del  Tolima dentro del proceso de nulidad y restablecimiento del  derecho  instaurado por la ciudadana Gladys Acosta Martínez contra la Fiscalía  General de la Nación.   

Tercero.- ORDENAR al  Tribunal  Administrativo  del  Tolima,  en  el  término  de  veinte  (20) días  contados  a  partir  de  la notificación de la presente sentencia, que profiera  una  nueva  decisión sobre la demanda presentada por la ciudadana Gladys Acosta  Martínez,  de  acuerdo  con  los  parámetros  señalados  en la jurisprudencia  reiterada  de  esta Corporación a la cual se hace referencia en la parte motiva  de esta sentencia.   

Cuarto.-  Por Secretaría líbrese la comunicación prevista en  el artículo 36 del Decreto 2591 de 1.991.   

Notifíquese, comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado Ponente  

CLARA ELENA REALES GUTIÉRREZ  

Magistrado (E)  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1 En la  sentencia   T-079   de   1993,   la  Sala  Tercera  de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional  confirmó  un fallo de tutela proferido por la Sala de Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema de Justicia, en el cual la Sala de Casación Civil  consideró  que  era  evidente la vulneración del derecho fundamental al debido  proceso de la accionante.   

Manifestó  la  Sala  Tercera  en  aquella  ocasión:  “Una  actuación  de  la autoridad pública se torna en una vía de  hecho  susceptible  del control constitucional de la acción de tutela cuando la  conducta  del agente carece de fundamento objetivo, obedece a su sola voluntad o  capricho   y   tiene   como   consecuencia   la  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  de  la  persona.  //  Carece de fundamento objetivo la actuación  manifiestamente  contraria  a la Constitución y a la Ley. La legitimidad de las  decisiones  estatales  depende  de  su  fundamentación objetiva y razonable. El  principio  de  legalidad  rige  el ejercicio de las funciones públicas (CP art.  121),  es  condición  de existencia de los empleos públicos (CP art. 122) y su  desconocimiento  genera la responsabilidad de los servidores públicos (CP arts.  6,  90).  Una  decisión  de  la autoridad no es constitucional solamente por el  hecho  de  adoptarse en ejercicio de las funciones del cargo. Ella debe respetar  la  igualdad  de  todos  ante la ley (CP art. 13), principio que le imprime a la  actuación  estatal  su  carácter  razonable.  Se trata de un verdadero límite  sustancial  a  la  discrecionalidad  de los servidores públicos, quienes, en el  desempeño  de  sus  funciones,  no  pueden  interpretar  y aplicar arbitrariamente  las  normas, so pena de  abandonar  el  ámbito  del  derecho  y  pasar  a patrocinar simple y llanamente  actuaciones  de hecho contrarias al Estado de Derecho que les da su legitimidad.  //  La  decisión revestida de las formalidades de un acto jurídico encubre una  actuación  de  hecho  cuando ésta obedece más a la voluntad o al capricho del  agente    estatal   que   a   las   competencias   atribuidas   por   ley   para  proferirla.”   

2   Sentencia T-008 de 1998.   

3 Ver  al respecto las sentencias T-949 de 2003 y T-774 de 2004.   

4  Sentencia T-522/01.   

5 Cfr.  Sentencias T-462/03; SU-1184/01; T-1625/00 y  T-1031/01.   

6  Sentencia  SU-250  de  1998.  Después  de ella se han dictado, entre otras, las  siguientes  sentencias  que han confirmado esa línea jurisprudencial: T-800/98,  T-884/02,  T-610/03,  T-752/03,T-597/04,T-951/04,T-1206/04, T-070/06, T-1240/04,  T-161/05,  T-031/05,T-123/05,  T-132/05, T-222/05, T-374/05, T-392/05, T-660/05,  T-696/05,   T-024/06,   T-222/06,  T-254  de  2006,  T-132  de  2007,  T-279  de  2007,   T-464  de  2007, T-838 de 2007,  T-857 de 2007, T-007 de 2008,  T-157  de 2008, T-308 de 2008, T-356 de 2008. Es importante anotar que varias de  las  sentencias  relacionadas  se  refieren  a  declaraciones  de insubsistencia  dictadas por el Fiscal General de la Nación.   

7 En la  sentencia  T-007 de 2008, se manifestó sobre los remedios judiciales utilizados  por la Corte para estos casos:   

“(e)  En  un  primer  momento  ante  la  desvinculación   inmotivada   de  funcionarios  en  provisionalidad,  la  Corte  procedió  a  conceder  la  tutela  como  mecanismo  transitorio,  ordenando  el  reintegro   de   la   persona  al  cargo,  hasta  que  la  justicia  contencioso  administrativa   decidiera   esa   situación   de   manera   definitiva  (…).  Posteriormente,  se  estimó  más  eficaz  amparar  directamente  el derecho de  defensa  (…)  de  las personas en casos de falta de motivación del acto, para  que   la   persona   pudiese   de   manera   directa,  reclamar  la  protección  correspondiente ante la jurisdicción contencioso administrativa.   

“En  la  actualidad  esta es la respuesta  constitucional  más  frecuente  a  la  falta  de  motivación  de  los actos de  desvinculación  de  servidores nombrados en provisionalidad. En estos casos, el  juez  constitucional ha ordenado (i) o bien  motivar el acto administrativo  de  manera  inmediata  (…) o (ii)  en  aquellos  casos  en  que  además haya vulneración del mínimo  vital  de las personas, – aparte de la motivación del acto -, se ha ordenado el  reintegro   del  funcionario,  cuando  la  desvinculación  intempestiva  afecta  claramente  su  mínimo  vital  (…).  Por  último, (iii) se han dado también  ordenes  complejas sometidas a condición, que involucran  el reintegro del  funcionario  separado  de  su  cargo  de  manera inmediata, si la orden  de  motivación  del acto administrativo no se cumple en un primer momento. En estos  casos,   en  la  decisión de tutela se consagra la  obligación de la  debida  motivación,  so  pena  de  la  inmediata revinculación del funcionario  afectado al cargo del que fue separado (…).”   

8  Sentencia T-109 de 2009.   

9 Eran  13  sentencias  las  que  para  la  época  sostenían la línea jurisprudencial  citada,  a  saber, SU-250/98, T-800/98, T-884/02, T-6107/03, T-752/03, T-597/04,  T-951/04,    T-1216/04,    T-070/06,    T-1204/04,    T-161/05,    T-031/05    y  T-132/05.   

10  Advirtió   la   Sala  que  en  la  sentencia  C-037  de  2006  se  declaró  la  constitucionalidad  del  numeral  segundo  del  art. 48 de la Ley Estatutaria de  Administración  de  Justicia,  el  cual  señala  que  la  motivación  de  las  decisiones   judiciales   adoptadas   en  ejercicio  de  la  acción  de  tutela  “constituye  criterio auxiliar para la actividad de los jueces”. Al respecto  recordó  la  Sala que dicha exequibilidad fue condicionada “bajo el entendido  de  que  las  sentencias  de  revisión de la Corte Constitucional en las que se  precise  el  contenido  y  alcance  de los derechos constitucionales sirven como  criterio  auxiliar de la actividad de los jueces, pero  si  éstos  deciden  apartarse  de  la  línea jurisprudencial trazada en ellas,  deberán  justificar  de  manera suficiente y adecuada el motivo que les lleva a  hacerlo,   so   pena   de   infringir   el   principio  de  igualdad”  [sentencia  C-037  de  1996.  Ver  en  el  mismo  sentido,  la  Sentencia  C-836 de 2001]. (subrayas ajenas al texto) Por lo tanto, admitió que  los  jueces  pueden separarse del precedente, pero motivando suficientemente esa  decisión,  requisito  que  no  se  había  cumplido en ese caso, dado que no se  había   hecho   ninguna   referencia   a   la   jurisprudencia   de   la  Corte  Constitucional.      

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