T-199-14

Tutelas 2014

           T-199-14             

Sentencia T-199/14    

ACCION DE TUTELA PARA SOLICITAR   PROTECCION DEL DERECHO AL AGUA-Procedencia excepcional    

La acción de tutela resulta procedente cuando se pretende evitar mediante   el suministro de agua la consumación de un perjuicio irremediable, en tanto que   se buscan suplir necesidades básicas del ser humano respecto de sus derechos   fundamentales a la vida, la salud y la dignidad humana. Aún más, cuando se trata   de sujetos que merecen una especial protección constitucional, por encontrarse   en circunstancias de vulnerabilidad    

DERECHO AL AGUA   POTABLE-Toda persona tiene derecho   fundamental prima facie a disponer y acceder a cantidades suficientes, y de   calidad, de agua apta para el consumo humano     

INTERES   SUPERIOR DE LOS SUJETOS DE ESPECIAL PROTECCION CONSTITUCIONAL EN ESPECIAL DE LOS   NIÑOS RESPECTO AL ACCESO DE LOS SERVICIOS PUBLICOS ESENCIALES    

La facultad de suspender completamente el servicio público de agua   potable a una persona, encuentra su límite cuando supone el desconocimiento de   derechos constitucionales de sujetos de especial protección, aplicable sólo en   los casos en que, en primer lugar, la suspensión del servicio público recaiga   sobre un sujeto de especial protección constitucional; y, en segundo lugar, que   esa suspensión tenga como consecuencia directa para él, un desconocimiento de   sus derechos constitucionales.    

EMPRESAS DE SERVICIOS PUBLICOS-Usuario del servicio tiene la carga de   probar la ocurrencia de condiciones establecidas para evitar la suspensión del   servicio por incumplimiento del pago    

Mediante   Sentencia T-717 de 2010, esta Corporación fijó una serie de condiciones respecto   a la carga de la prueba en cabeza de todo usuario de las empresas prestadoras de   servicios públicos, sean éstas públicas o privadas, que pretenda la continuidad   en la prestación de los servicios públicos, pese a encontrarse en mora.    

DERECHO AL   CONSUMO DE AGUA POTABLE-Orden a Empresas   Municipales de Cali reconectar el servicio público domiciliario de acueducto, en caso que no sea posible la   reinstalación del servicio podrá hacer uso de cualquier sistema tecnológico que   garantice el abastecimiento de 50 litros de agua diarios por persona    

DERECHO AL   CONSUMO DE AGUA POTABLE-Orden Empresas   Municipales de Cali llegar a un nuevo acuerdo de pago con la accionante,   estipulando plazos acordes con la situación económica de la actora    

DERECHO AL   CONSUMO DE AGUA POTABLE-Advertir a Empresas   Municipales de Cali que bajo ninguna circunstancia podrá suspender completamente   el suministro de agua potable a la accionante y a los sujetos con los que   convive    

Referencia: expediente   T-4.127.593    

Acción de tutela instaurada por   Noralva Daza Valdez contra EMCALI E.I.C.E. E.S.P.    

Magistrado Ponente:    

ALBERTO ROJAS RÍOS.    

Bogotá D.C.,   primero (1º.) de abril de dos mil catorce (2014).    

La Sala Octava de Revisión de la Corte   Constitucional, integrada por los Magistrados Luis Ernesto Vargas Silva, María   Victoria Calle Correa y Alberto Rojas Ríos, quien la preside, en ejercicio de   sus competencias constitucionales y legales, específicamente las previstas en   los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Nacional y en los artículos   33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la siguiente    

SENTENCIA    

Dentro del proceso de revisión del   fallo de tutela decidido por el Juzgado Cuarto Civil Municipal de Cali –Valle-,   el 5 de julio de 2013, en el curso de la acción de tutela instaurada por Noralva Daza Valdez contra Empresas   Municipales de Cali E.I.C.E. E.S.P.    

I. ANTECEDENTES    

La ciudadana Noralva Daza Valdez interpone acción de tutela   contra Empresas Municipales de Cali E.I.C.E. E.S.P. –en adelante EMCALI-, por   considerar vulnerados sus derechos fundamentales al consumo humano del agua   potable, a la vida y a la salud.    

La solicitud de amparo constitucional está sustentada en los   siguientes     

1.                 Hechos:    

La ciudadana Noralva Daza Valdez, quien vive en el la carrera   50 oeste N° 3-13 del Barrio Siloé, comuna 20 de Cali, señala que EMCALI E.I.C.E.   E.S.P. suspendió el servicio de acueducto en su vivienda desde el mes de   noviembre del año 2011, como consecuencia del incumplimiento en el pago de las   facturas.    

1.1.          Expone que el   6 de octubre de 2012 suscribió un convenio de pago con EMCALI, sin que hasta la   fecha se haya realizado la reconexión del servicio[1].    

1.2.          Ante dicha   suspensión, la actora considera que EMCALI vulnera no solo sus derechos   fundamentales, sino también la de 6 personas con las que convive: “dos (2)   discapacitados, un (1) adulto y tres (3) menores de edad”[2].    

2.                 Solicitud   de tutela.      

Con fundamento en los hechos narrados, la ciudadana Noralva   Daza Valdez solicita la reconexión del servicio de acueducto a través de la   acción de amparo[4].    

3.                 Respuesta   de la entidad demandada.    

3.1.- Mediante escrito de contestación del   7 de julio de 2013, el coordinador de defesa judicial de EMCALI, doctor Juan   Carlos Dorado Ríos, solicitó al juez de tutela desvincular a la entidad que   representa fundado en los siguientes argumentos.    

3.1.1.- Conforme al artículo 130 de la Ley   142 de 1994, adicionado por el artículo 18 de la Ley 689 de 2001, la empresa de   servicios públicos accionada está en la obligación de suspender el servicio de   agua si el usuario o suscriptor incumple su obligación de pagar oportunamente   los servicios públicos. Así mismo “cuando un usuario no paga por el servicio   recibido, está obrando como si los demás usuarios tuvieran que correr con su   carga individual y financiar transitoria o permanentemente su deuda, ello atenta   claramente contra el principio de solidaridad que, entre otras, exige que cada   usuario asuma las cargas razonables que le son propias en virtud de la   constitución, la ley y el contrato respectivo”.    

3.1.2.- Aunado a esto la Ley 142 de 1994   facultó a las empresas de servicios públicos al cobro de un precio, como   contraprestación por el servicio suministrado a los usuarios, así como también   la de suspender el servicio prestado cuando se incumple la obligación de pagar   oportunamente los servicios facturados.    

3.1.3.- Frente al caso en particular   indicó: “la señora Noralva Daza, Suscribió convenio de pago el día 6 de   octubre de 2012, a lo que mi representada respondió generando las órdenes de   trabajo N° 14039224, 14042883, 14153326, 14153327, 14189868, 14253773, 14371184,   14562545, 14562547, 14860974, 14905523, 14923798, 149331161, 14947660, 15042459,   15084925, 15339988, 15452676, al momento de ejecutar las órdenes mencionadas   se encontraron con una serie de inconvenientes; desde el hecho de que el predio   se encontrara en una zona de difícil gestión, estuviera desocupado al momento de   la visita y lo que en realidad impidió cumplir con la orden de reinstalación que   es la falta de adecuación, se pudo determinar que hay una vía nueva y que la   Secretaría de Infraestructura no da el permiso para intervenir en ella, siendo   necesario solicitar un permiso especial”[5].  (Negrillas fuera del texto original)    

Finalmente, resalta que la actora   incumplió el convenio suscrito el 6 de octubre de 2012, en tanto se registra   como último pago el del día 4 de febrero de 2013.    

4.- DECISIÓN JUDICIAL OBJETO DE REVISIÓN.    

4.1.- Sentencia de Primera Instancia[6].    

El Juzgado Cuarto Civil Municipal de Cali, mediante   providencia del 5 de abril de 2013, negó el amparo constitucional, por   considerar que EMCALI por problemas derivados de dificultades en su   infraestructura no ha podido gestionar óptimamente la reconexión, siendo esta   una justificación razonable para que no se brinde el servicio de acueducto en   debida forma.    

De igual manera, resalta que no se puede olvidar que el Estado   está en el deber de proporcionar los servicios públicos a través de sus empresas   y que los posibles impases e impedimentos de prestación del servicio deberán   superase de tal forma que la población no se vea afectada.    

De este modo, advierte a EMCALI que “bajo ninguna   excusa o supuesto alguno podrá afectar el mínimo vital de agua de sus usuarios   de acuerdo con los paramentos que el CRA en su concepto 18001 de 2009 calculó,   pues así la jurisprudencia lo ha dispuesto para aquellos casos en que los   sujetos afectados se encuentre amparados bajo protección especial”[7].    

4.2.- Impugnación    

La ciudadana Noralva Daza Valdez, en escrito del 15 de julio   de 2013, impugnó la decisión adoptada por el a quo, resaltando que   actualmente se encuentra bajo una situación económica precaria, pues se   encuentra desempleada. Aunado a esto indica “me veo perjudicada porque tengo   2 discapacitados mayores de edad y 3 menores de 5.4.1 años”[8].    

4.3.- Sentencia de Segunda Instancia    

Mediante sentencia del 16 de agosto de 2013, el Juzgado 13   Civil del Circuito de Cali confirmó la decisión del Juzgado Cuarto Civil   Municipal de Cali, por considerar que la actora cuenta con otros medios   judiciales –subsidiariedad-, como la jurisdicción administrativa, por medio de   la cual se puede solicitar la reinstalación de los servicios públicos   domiciliarios.    

Al respecto indicó: “vemos que no es procedente tutelar los   derechos reclamados por la quejosa, por existir otros mecanismos judiciales de   carácter administrativo, que no dejan de ser idóneos y eficaces para la solución   de su problema, por lo tanto deberá confirmarse la sentencia impugnada”[9].      

5. Pruebas relevantes allegadas al expediente    

5.1.- Copia de la cédula de   ciudadanía de la señora Noralva Daza Valdez. (Folio 6 del cuaderno de instancia)    

5.2.- Copia de registro civil de   nacimiento de Darwin Stanly Navia Daza. (Folio 9 del cuaderno constitucional).    

5.3.- Copia de registro civil de nacimiento de María José Pulgarín   Daza. (Folio 10 del cuaderno constitucional).    

5.4.- Copia de registro civil de   nacimiento de Daniel Alejandro Meneses Pulgarín. (Folio 11 del cuaderno   constitucional).    

5.5.- Copia de la calificación   asignada por el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de   Programas Sociales –SISBEN- al menor Darwin Stanly Navia Daza. (Folio 18 del   cuaderno constitucional).    

5.6.- Copia de la calificación   asignada por el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de   Programas Sociales –SISBEN- al menor María José Pulgarín Daza. (Folio 19 del   cuaderno constitucional).    

5.7.- Copia de la calificación   asignada por el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de   Programas Sociales –SISBEN- al menor Daniel Alejandro Meneses Pulgarín. (Folio   22 del cuaderno constitucional).    

5.8.- Copia de la calificación   asignada por el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de   Programas Sociales –SISBEN- a la señora Noralva Daza Valdez. (Folio 17 del   cuaderno constitucional).    

5.9.- Copia de la calificación   asignada por el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de   Programas Sociales –SISBEN- a la señora Ángela María Pulgarín Giraldo. (Folio 20   del cuaderno constitucional).    

5.10.- Copia de la calificación   asignada por el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de   Programas Sociales –SISBEN- al señor Luis Fernando Pulgarín Giraldo. (Folio 21   del cuaderno constitucional).    

5.11.- Estado de cuenta N° 136369886   del mes de mayo de 2013, en la cual se relaciona que la actora adeuda a esa   fecha $589.876.00, por concepto de servicios domiciliarios de energía,   alcantarillado, aseo y acueducto. (Folio 4, cuaderno de instancia).    

5.12.- Copia de las órdenes de   trabajo citadas por Empresas Públicas de Cali E.I.C.E E.S.P. (Folios 17 a 27 del   cuaderno de instancia).    

6.- Pruebas decretadas por la Corte   Constitucional    

6.1.- Mediante comunicación telefónica del 5 de marzo del   presente año,  se estableció contacto con la señora Noralva Daza Valdez,   con el fin de constatar si actualmente gozaban del servicio de acueducto en su   domicilio. En esta ocasión la actora informó que desde hace dos años no cuentan   con el servicio de acueducto, razón por la cual han tenido que sobrellevar una   vida en condiciones indignas, particularmente respecto de sus necesidades de   aseo y alimentación.    

Bajo estas circunstancias, la Sala solicitó la aportación de   documentos referentes a la identificación de cada una de las personas que   conviven en el inmueble, así como también de las historias clínicas de los   discapacitados.    

En efecto, mediante escrito recibido   en la Secretaría General de esta Corporación, el 14 de marzo de 2014, se allegaron documentos que informan acerca de la   conformación de su núcleo familiar, parentesco y edades de cada uno de los   integrantes del inmueble afectado. Dicha información se expone de manera sucinta   en el presente cuadro:    

        

No                    

Nombres                    

Edad                    

Profesión                    

Parentesco   

1                    

Noralva Daza Valdez                    

44 años[10]                    

Desempleado[11]                    

Jefe de hogar   

Darwin Stanly Navia Daza                    

4 años[12]                    

Estudiante                    

Nieto   

3                    

María José Pulgarín Daza                    

5 años[13]                    

Estudiante                    

Nieta   

4                    

Luis Fernando Pulgarín Giraldo                    

29 años                    

N/A                    

Primo   

5                    

Carlos Alberto Pulgarín Giraldo                    

37 años                    

Discapacitado[14]                    

Primo   

6                    

Ángela María Pulgarín Giraldo                    

21 años[15]                    

Empleada[16]                    

Prima   

7                    

Daniel Alejandro Meneses Pulgarín                    

2 años[17]                    

N/A                    

Primo      

Asimismo, se aportó la   Epicrisis Clínica del señor Carlos Alberto Pulgarín, fechada el 19 de 2011, en   la cual se da a conocer que él padece  “macrocefalia desde el nacimiento (…)   tiene antecedente de hidrocefalia desde el nacimiento, (…) no se tiene estudios   antiguos neurológicos 15 no focal estable no déficit motor ni sensitivo   asintomático”.      

Dentro de los documentos   allegados la actora reitera, médiate oficio del 11 de marzo de 2014, que convive   con una persona mayor de edad –Ángela Pulgarín Giraldo-, dos discapacitados   (Carlos Pulgarín Giraldo, Luis Pulgarín Giraldo) y tres menores de edad (Darwin   Navia Daza, María Pulgarín Daza y Daniel Meneses Pulgarín).  Sumado a esto   expone que sus necesidades básicas como son la alimentación y aseo se derivan de   la venta informal de “envueltos” y además que el sustento de los discapacitados   se encuentran a cargo de Ángela Pulgarín Giraldo –hermana-, quien trabaja “lavando   y haciendo aseo”[18].    

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS    

1.- Competencia    

Es competente esta Sala de la Corte   Constitucional para revisar la decisión proferida dentro de la acción de tutela   de la referencia de conformidad con lo dispuesto en los artículos 86 y 241,   numeral 9o., de la Constitución Política y en concordancia con los artículos 31   a 36 del Decreto 2591 de 1991.    

2.- Problema jurídico.    

La Sala debe determinar si Empresas   Municipales de Cali E.I.C.E. vulneró el derecho al consumo de agua, a la vida   digna y a la salud de siete (7) personas que conviven en el inmueble ubicado en   la carrera 50 oeste N° 3-13 del Barrio Siloé, comuna 20 de Cali, al cual le fue   suspendido el servicio de agua por más de dos años, sin tener en cuenta que   cinco (5) de ellos son considerados sujetos de especial protección   constitucional.    

A fin de resolver el   asunto, la Sala se pronunciará sobre las siguientes consideraciones: (i) procedencia de la acción de tutela para la protección   del derecho al agua; (ii) el derecho fundamental al agua potable y la   posibilidad de disponer y   acceder a cantidades mínimas de agua potable para  consumo humano; (iii)  el interés superior de   los sujetos de especial protección constitucional y, en particular de los niños,   respecto al acceso de los servicios públicos esenciales; (iv) carga de la prueba en cabeza   de los usuarios del servicio público. Presunciones a favor de quienes estén   clasificados en el nivel uno del SISBEN, donde hay sujetos de especial protección constitucional y, (v) finalmente, se analizará   el caso concreto.    

3.- Procedencia de la   acción de tutela para la protección del derecho al agua.    

En reiteradas ocasiones la   Corte Constitucional se ha pronunciado acerca de la procedencia de la acción de   tutela para proteger el derecho al agua, teniendo en cuenta su doble   connotación, pues se erige como un derecho colectivo y como derecho fundamental.    [19]  El primero de ellos que se protege por medio de la acción popular pues va   encaminada a la protección de los derechos colectivos. Y la segunda, a través   del amparo constitucional, por cuanto el agua resulta ser una necesidad básica   indispensable para la existencia del ser humano.    

Al respecto, la Corte   Constitucional en sentencia T-242 de 2013 indicó que “el agua que utilizan   las personas diariamente es imprescindible para garantizar la vida misma y la   dignidad humana, entendida esta como la posibilidad de gozar de condiciones   materiales de existencia que le permitan a las personas desarrollar un papel   activo en la sociedad. Así mismo, el agua es un presupuesto esencial para   garantizar el derecho a las Salud, así como el derecho a una alimentación sana   entre muchos otros, de manera que, cuando se encuentra identificado el derecho   individual y fundamental al agua la acción de tutela resulta procedente para su   salvaguarda”.    

Así, es deber del juez de   tutela verificar en cada caso concreto, si la suspensión del servicio de agua   constituye una vulneración a derechos fundamentales, tales como la salud, la   vida o la dignidad humana, para determinar si el amparo constitucional es el   medio más idóneo y eficaz para protegerlos. No obstante, la corte ha fijado   límites para exigir por medio del amparo constitucional la protección del   derecho al agua cuando:    

“(i)[L]a   entidad encargada de prestar el servicio adopta la decisión de suspender el   servicio de agua, dentro de las reglas establecidas y con el respeto debido a   los derechos fundamentales de la persona y en especial a su mínimo vital, pues   en tal caso no viola un derecho sino que cumple un deber;    

“(ii) [E]l   riesgo de las obras pendientes, inconclusas o deterioradas constituyen una   amenaza que no representa un riesgo real para los derechos fundamentales de las   personas;    

“(iii) [S]e   pretenda reclamaciones de carácter puramente económico, que pueden ser   reclamadas por otros medios de defensa judicial, y no impliquen la afectación de   derechos fundamentales;    

“(iv) [N]o   se constata que la calidad del agua a la que se accede no es adecuada para el   consumo humano;    

“(v) [U]na   persona está disfrutando el servicio de agua, por medios ilícitos,   reconectándose a la fuerza, y se encuentra disfrutando del goce efectivo de su   derecho al agua, por ejemplo, pierde la posibilidad de reclamar su protección   mediante la acción de tutela. En este caso la persona no pierde sus derechos,   pero sí la posibilidad de legitimar a posteriori sus actos de hecho mediante el   procedimiento constitucional de la tutela.    

“(vi) Cuando   una persona pretende acceder por sus propios medios al agua disponible, pero de   una forma irregular, desconociendo los procedimientos y afectando el acceso de   las demás personas de la comunidad que dependen de la misma fuente de agua.    

“(vii)   Cuando la afectación a la salubridad pública, como obstrucción a tuberías de   alcantarillado, no afecta el mínimo vital en dignidad de las personas; en tal   caso, se trata de una afectación que puede ser reclamada judicialmente, pero que   no es objeto de acción de tutela”.[20]    

De lo anterior se colige,   que la acción de tutela resulta procedente cuando se pretende evitar mediante el   suministro de agua la consumación de un perjuicio irremediable, en tanto que se   buscan suplir necesidades básicas del ser humano respecto de sus derechos   fundamentales a la vida, la salud y la dignidad humana. Aún más, cuando se trata   de sujetos que merecen una especial protección constitucional, por encontrarse   en circunstancias de vulnerabilidad    

4.- Derecho fundamental al agua potable y la posibilidad de disponer y acceder a cantidades   mínimas de agua para consumo humano.    

Son finalidades sociales del Estado el bienestar general y el mejoramiento de la   calidad de vida de la población. La Constitución establece como objetivo   fundamental la satisfacción de las necesidades básicas insatisfechas de agua   potable. (art. 366, C.P.) Así pues, esta Corporación en reiterada   jurisprudencia, ha sostenido que el servicio público domiciliario de acueducto y   alcantarillado, en tanto que afecte la vida de las personas, la salubridad   pública o la salud, “es un derecho constitucional fundamental y como tal   [puede] ser objeto de protección a través de la acción de tutela”.[21]    

Por lo anterior, las distintas Salas de Revisión de esta Corporación han   mantenido una tesis uniforme respecto a que el agua potable constituye un derecho fundamental que hace parte del núcleo   esencial del derecho a la vida en condiciones dignas cuando está destinada al   consumo humano.    

Así, esta Corte ha señalado que, “el Estado tiene la obligación de   realizar acciones positivas con el fin de facilitar, proporcionar y promover la   plena efectividad del derecho por medio de medidas legislativas administrativas,   presupuestarias y judiciales,   que posibiliten a los individuos y comunidades el disfrute del derecho al agua   potable e impone al Estado que adopte medidas positivas que permitan y ayuden a   los particulares y las comunidades a ejercer el derecho al agua, tome medidas   para que se difunda información adecuada sobre el uso higiénico del agua, la   protección de las fuentes de agua y los métodos para reducir los desperdicios de   agua y garantice el acceso a una cantidad suficiente salubre, aceptable y accesible para el uso   personal y doméstico de agua, en los casos   en que los particulares o los grupos no están en condiciones, por razones ajenas   a su voluntad, de ejercer por sí mismos ese derecho con ayuda de los medios a su   disposición”.[22]    

En   este orden de ideas, para que   una persona pueda materializar el goce efectivo de su derecho al agua es   necesario que se le protejan, respeten y garanticen, al menos, los siguientes   tres derechos fundamentales específicos: (i) el derecho a disponer, y a   (ii)  acceder a cantidades suficientes de agua, (iii) que además sea de   calidad para usos personales y domésticos.[23] A continuación la Sala pasa a   referirse a estas tres condiciones.    

(i)                             Derecho a disponer.   El Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales de las Naciones Unidas ha   indicado que “el abastecimiento de agua de cada persona debe ser continuo y   suficiente para los usos personales y domésticos; [t]ambién es posible   que algunos individuos y grupos necesiten recursos de agua adicionales en razón   de la salud, el clima y las condiciones de trabajo”.[24]    

(ii)                          La accesibilidad   supone el derecho de toda persona a que “el agua y las instalaciones y   servicios de agua [sean] accesibles para todos, sin discriminación alguna,   dentro de la jurisdicción del Estado”. En ese sentido, es necesario precisar   que la accesibilidad es plena sólo si confluyen en ella los siguientes   atributos:    

·                          Accesibilidad física (el agua y las instalaciones deben estar al   alcance físico de todos los sectores de la población),[25]    

·                          Accesibilidad económica (los costos deben estar al alcance de todos   y no ser un obstáculo),[26]    

·                          Se debe garantizar en   condiciones de no discriminación (debe ser accesible a todos de hecho y de derecho,   incluso a los sectores más vulnerables y marginados de la población, sin   discriminación alguna por cualquiera de los motivos prohibidos), y    

·                          Acceso a la información (la accesibilidad comprende el derecho a   solicitar, recibir y difundir información sobre las cuestiones del agua).[27]    

(iii)                        Finalmente, en lo   que atañe a la calidad, ha advertido también el Comité que “el agua necesaria   para cada uso personal o doméstico debe ser salubre, y por lo tanto, no ha de   contener microorganismos o sustancias químicas o radiactivas que puedan   constituir una amenaza para la salud de las personas”. En ese sentido, ha   señalado que el agua destinada a usos personales o domésticos debe tener un   color, un olor y un sabor aceptables.    

En conclusión, para que se pueda ejercer el derecho   fundamental al agua, respecto a la disponibilidad y acceso a cantidades   suficientes, es necesario que el Estado garantice, según el caso, obligaciones   de diversa índole, respecto a:    

“(i) abstenerse   de reducir o contaminar ilícitamente el agua[28];    

(ii) promulgar y hacer cumplir leyes que tengan por objeto evitar la   contaminación y la extracción no equitativa del agua[29];   (iii) garantizar a la población el suministro efectivo del servicio público de   acueducto, con los niveles de calidad, regularidad, inmediatez y continuidad que   exigen la Constitución y la ley[30];   (iv) adoptar medidas para impedir que terceros contaminen o exploten en forma   indebida los recursos de agua, con inclusión de las fuentes naturales, los pozos   y otros sistemas de disposición de agua[31]; (v) proteger los sistemas de   distribución de agua de la injerencia indebida, el daño y la destrucción[32];   (vi) adoptar medidas para prevenir, tratar y controlar las enfermedades   asociadas al agua, en particular velando por el acceso a unos servicios de   saneamiento adecuados[33];   (vii) velar por el suministro adecuado de agua limpia potable y la creación de   condiciones sanitarias básicas como componente de la higiene ambiental e   industrial   [34]; (viii) garantizar que todos tengan acceso a   servicios de tratamiento adecuados, para proteger la calidad de las reservas y   recursos de agua potable[35];   (ix) garantizar la eficiencia en la prestación de los servicios públicos de   acueducto, alcantarillado y aseo para garantizar la realización del derecho a la   salud pública[36];   (x) llevar a cabo el manejo y disposición de basuras bajo criterios técnicos que   protejan el medio ambiente y preserven la salubridad colectiva.”[37]    

5. El interés superior   de los sujetos de especial protección constitucional y en especial de los niños,   respecto al acceso de los servicios públicos esenciales.    

El ordenamiento   constitucional colombiano, en concordancia con el modelo de Estado Social de   Derecho, ha introducido normas mediante las cuales dispone un tratamiento   preferencial para las personas que se encuentran en una situación mayor de   vulnerabilidad, como manifestación del principio de igualdad material, a saber:    

El artículo 13, en los   incisos 2 y 3, señala que el Estado está en la obligación de promover las   condiciones para que la igualdad sea real y efectiva, por medio de la adopción   de medidas a favor de grupos discriminados o marginados. Así mismo, indica que   el Estado protegerá a personas que por su condición económica, física o mental,   se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta.    

Siguiendo los mismos   lineamientos, el artículo 44 de la Carta establece que: “son derechos   fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la   seguridad social, la alimentación equilibrada (…) y que los derechos de los   niños prevalecen sobre los derechos de los demás.”    

En este orden de ideas, el   Estado está en la obligación de garantizar a los sujetos de especial protección   constitucional, por medio de acciones afirmativas una existencia acorde con la   dignidad humana. Por ello, la jurisprudencia de esta Corporación sin desconocer   la legitimidad que les asiste a las empresas prestadoras de servicios públicos,   de suspender el fluido de los mismos, a un usuario que ha incurrido en mora en   el pago de las facturas por consumo-, ha venido sosteniendo que cuando en el   hogar objeto de la interrupción, habitan sujetos de especial protección   constitucional (como niños, personas en situación de discapacidad, adultos   mayores etc.), la facultad del corte del servicio público domiciliario no es   absoluta[38].    

Lo anterior, fue reafirmado   por esta Corte en la sentencia T-717 de 2010, en la que preceptuó:    

“La potestad de suspender completamente el servicio público de agua potable a   una persona tiene un cortafuegos, aplicable siempre que se den tres condiciones   necesarias: 1) en primer término, que la suspensión del servicio público   efectivamente recaiga sobre un sujeto de especial protección constitucional;    2) en segundo término que esa suspensión tenga como consecuencia directa, para   él, un “desconocimiento de [sus]  derechos constitucionales”; 3) que se produzca por un incumplimiento de las   obligaciones que pueda considerarse como involuntario, debido a circunstancias   insuperables e incontrolables por el sujeto especialmente protegido o por   quienes cuidan de él”.     

En lo que se refiere   específicamente al derecho al acceso al agua potable, el ordenamiento jurídico   colombiano le da una doble connotación, toda vez que lo erige como un derecho   fundamental y como un servicio público. Por lo tanto, la suspensión de los   servicios públicos domiciliarios denota el desmejoramiento de la calidad de vida   de los habitantes y de la población, y a su vez, este desmejoramiento implica   necesariamente la no satisfacción de las necesidades de salud, educación,   recreación y en general de todos los derechos de sujetos de especial protección   constitucional.    

Por lo anterior, le   corresponde al Estado organizar, dirigir, reglamentar y garantizar su prestación   de conformidad con los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad. Al   respecto, esta Corporación en la Sentencia T-915 de 2009 señaló:    

“La prestación del servicio público de agua potable en un Estado Social de   Derecho, se constituye en un elemento indispensable para la supervivencia y la   calidad de vida, situación que resulta particularmente realzada si entre los   usuarios hay población infantil, encontrándose el Estado obligado a procurar su   suministro permanente, en la cantidad básica, sea directamente o a través de las   entidades prestadoras de servicios públicos, independientemente del carácter   público o privado de éstas.”    

Lo anterior no quiere decir que solamente los sujetos de especial protección   constitucional tengan el derecho a acceder al agua potable en cantidades   mínimas, pues dicha característica solamente hace que la procedencia del amparo   constitucional sea menos estricta. Valga recordar que la fundamentalidad del   derecho al agua se deriva como una parte intrínseca del derecho a la vida, a la   salud y a la dignidad humana de todas las personas, cuando se dirige al consumo   humano.    

En este sentido la Corte en sentencia T-389 de 2009 estableció: “el agua   potable constituye un derecho fundamental que hace parte del núcleo esencial del   derecho a la vida en condiciones dignas cuando está destinada al consumo   humano. En esa línea, entonces, la Corte ha dicho que el derecho al agua   puede protegerse por medio de la acción de tutela cuando contribuye a la vida,   la salud y salubridad de las personas, pero no lo es cuando está destinada a   otras actividades, tales como la explotación agropecuaria o a terrenos   deshabitados.”[40]    

6. Carga de la prueba en cabeza de los usuarios   del servicio público. presunciones a favor de quienes estén   clasificados en el nivel uno del Sisbén, donde   hay sujetos de especial protección constitucional.    

Mediante   Sentencia T-717 de 2010, esta Corporación fijó una serie de condiciones respecto   a la carga de la prueba en cabeza de todo usuario de las empresas prestadoras de   servicios públicos, sean éstas públicas o privadas, que pretenda la continuidad   en la prestación de los servicios públicos, pese a encontrarse en mora. En esa   oportunidad, la Corte Constitucional concluyó lo siguiente respecto a la   suspensión total del servicio de agua potable a un inmueble donde habitan   sujetos de especial protección constitucional:    

i)                    Por   regla general las empresas públicas están habilitadas para suspender el servicio   público de acueducto, ante el incumplimiento del pago de las facturas, en las   condiciones establecidas en la ley.    

ii)                 El   servicio público de acueducto, solo podrá suspenderse con la observancia de la   plenitud de formas del debido proceso. Sin embargo, no procederá, aunque se   respete el debido proceso, cuando con esta suspensión se desconozcan derechos   fundamentales a sujetos de especial protección constitucional.    

iii)               Cuando   se pretenda la continuidad en la prestación de los servicios públicos, pese a la   falta de pago, el usuario tiene al menos dos cargas: a) La primera de ellas es   el deber de informar que en su vivienda reside al menos un sujeto de especial   protección, que con la suspensión se desconocen los derechos fundamentales de   ese sujeto y que el incumplimiento de su obligación se debe a circunstancias   involuntarias, insuperables e incontrolables. Y la segunda carga consiste en que   se los usuarios que hayan sido clasificados en el nivel uno (1) del SISBEN, solo   deben probar la presencia en el hogar de un sujeto de especial protección, por   cuanto, en estos casos, se presume que la suspensión desconoce los derechos   fundamentales de éste y que el incumplimiento del pago se debe a circunstancias   involuntarias, insuperables e incontrolables. Respecto a quienes no hayan sido   clasificados en el nivel uno (1) del SISBEN, deben probar que la suspensión   puede aparejar el desconocimiento de los derechos constitucionales de ese sujeto   y que el incumplimiento de su obligación se debe a circunstancias involuntarias,   insuperables e incontrolables. En todo caso, la empresa de servicios públicos   sólo puede proceder a la suspensión del servicio si a) desvirtúa esas   presunciones o b) justifica de forma suficiente el corte del agua potable.    

iv)               En todo   caso, cuando la empresa   de servicios públicos suspenda la prestación el servicio de acueducto, debe   pasar a suministrarle al usuario cantidades mínimas de agua potable a los   sujetos de especial protección constitucional, que satisfagan sus necesidades   básicas y le garanticen una vida verdaderamente digna y humana.    

v)                   Respecto a los usuarios que reclamen mediante tutela la reconexión al servicio   de acueducto, pero estén disfrutando de éste debido a un procedimiento irregular   o fraudulento, el amparo no tiene vocación de prosperidad ya que ha desaparecido   la insatisfacción de agua potable. No obstante cuando se constate la presencia   de sujetos de especial protección en una vivienda reconectada, el juez debe   proteger adecuadamente la dignidad de estos y tomar una decisión que no   sacrifique por completo su derecho al consumo de cantidades mínimas de agua   potable.    

vi)               La   obligación de la empresa de servicios públicos domiciliarios, de continuar con   la prestación del servicio de acueducto a la población vulnerable que por   incumplimiento se le suspende el servicio de acueducto, sólo cesa a partir del   momento en el cual se produzca un relevo institucional, y la entidad estatal   pueda garantizarle efectivamente, al sujeto especialmente protegido, cantidades   de agua suficientes para el consumo humano cuando éste lo requiera.    

En   conclusión, si   bien la carga de informar la concurrencia de las tres condiciones, y la   carga de probar la primera condición le incumbe a todo usuario, la carga   de probar la segunda condición (que la suspensión habrá de suponer “el   desconocimiento de los derechos” del sujeto de especial protección) y la   tercera (que el incumplimiento en el pago de las facturas se debe a   circunstancias involuntarias, insuperables e incontrolables) sólo les cabe a los   usuarios que no estén clasificados en el nivel uno del SISBEN.    

Cuando la suspensión del   servicio público de agua potable recae sobre sujetos de especial protección,   clasificados como del nivel uno (1) del SISBEN, debe presumirse la concurrencia   de las otras dos condiciones. Por lo tanto, corresponde a la empresa de   servicios públicos demandada probar lo contrario, o justificar   argumentativamente la interferencia en el derecho de acceso a cantidades de   agua potable para el consumo humano, por cuanto la carga de probar recae sobre   ésta.    

III. Caso concreto    

De conformidad con los   hechos de la demanda, las pruebas obrantes en el expediente y la jurisprudencia   expuesta, entra la Sala a determinar la procedibilidad de la acción de tutela y   la posible vulneración iusfundamental.    

1.- Resumen de los hechos.    

Teniendo en cuenta las   pruebas que obran dentro del expediente, se denota:    

1.1.- Que en el inmueble al cual se le   suspendió el servicio de agua conviven siete (7) personas; entre ellas, tres (3)   menores de edad y dos (2) discapacitados. Todos con una calificación del SISBEN   inferior al 21.00.    

1.2.- Que el 11 de noviembre de 2011 la   entidad accionada suspendió el servicio de acueducto como consecuencia de la   mora en el pago, por parte de la ciudadana Noralva Daza Valdez.    

1.3.- Que el 6 de octubre de 2012, la   actora suscribió un convenio de pago con EMCALI que derivo en varias órdenes   tendentes a la reconexión del servicio de agua por parte de EMCALI. Sin embargo,   esta entidad prestadora omitió dicho trámite aduciendo que la zona donde debía   ejecutarse la reconexión es de difícil gestión y además que la acometida de la   red de acueducto está sometida a un permiso especial por parte de la Secretaría   de Infraestructura, pues se requiere la intervención de una vía nueva.    

1.4.- Que mediante comunicación telefónica del 5 de marzo de 2014, la señora   Noralva Daza Valdez informó que actualmente no se ha reconectado el servicio de   agua potable, encontrándose en precarias condiciones económicas, lo cual impide   mitigar sus necesidades básicas de aseo y alimentación, así como la de las   personas con las que convive.    

2.                  Asuntos   Previos    

2.1.- Requisito de subsidiariedad, relevancia constitucional e   inmediatez.    

2.1.1.- Se observa que la solicitud de los accionantes   persigue la protección del derecho al agua en su faceta fundamental, pues se   dirige estrictamente a satisfacer las necesidades básicas de alimentación e   higiene de siete (7) personas, algunos de ellos que, por sus condiciones de   vulnerabilidad, merecen un trato preferencial por parte del Estado. De ahí que   el presente caso sea de relevancia constitucional, en tanto busca la protección   del derecho fundamental a la vida y al agua potable.    

2.1.2.- Por otra parte, no es dable aplicar la inmediatez en   el caso sub examine, pues pese a que la acción de tutela se interpuso dos   años después de la suspensión del servicio, no es posible invocar dicho   principio jurisprudencial cuando el desconocimiento de un derecho constitucional   se ha prolongado en el tiempo y no se ha dado el cumplimiento al derecho   invocado[41].    

Adicionalmente, aunque existen otros   mecanismos judiciales para solicitar la reconexión del servicio de acueducto, la Sala considera que la acción de   tutela, como mecanismo sumario y preferente, es el medio más idóneo para   proteger los derechos fundamentales a la salud, a la vida y a la dignidad humana   de varios sujetos de especial protección constitucional que se encuentran en   circunstancias de vulnerabilidad.    

3.-   Análisis de la vulneración iusfundamental.    

3.1.- Con base en   las pruebas aportadas al expediente, este alto Tribunal debe determinar si Empresas Municipales de   Cali E.I.C.E. E.S.P. vulnera el derecho al consumo de agua potable, a la vida   digna y a la salud de 7 personas, a quienes se les suspendió el servicio hace   más de 2 años, sin tener en cuenta que 5 de ellos son sujetos de especial   protección constitucional.    

Valga recordar que la   entidad accionada adujo   no haber vulnerado los derechos fundamentales de los sujetos que conviven en el   inmueble afectado, pues al disponer de la reconexión, se encontraron con que el   predio no solo se encontraba en una zona de difícil gestión, sino que además   existe una vía nueva sin acometida para el acueducto, lo que implica un permiso   especial por parte de la Secretaría de Infraestructura. Aunado a esto resaltó   que la actora no cumplió con el acuerdo de pago pactado el 06 de octubre de   2012, dado que el último pago registrado data del 4 de febrero de 2013[42].    

3.2.- Es claro que legalmente   el contrato de prestación de servicios domiciliarios, particularmente el de   acueducto, es de tipo oneroso, en donde la entidad de servicios públicos se   obliga a prestarlos a cambio de una contraprestación por parte de los usuarios,   así como también que dichas entidades están facultadas para suspender el   servicio de agua cuando los suscriptores incumplen con la obligación de pagar   oportunamente las facturas. Así lo prevé la Ley 142 de 1994, por el cual se   establece el régimen de los servicios públicos domiciliarios.    

“Artículo 128: Contrato de servicios públicos. Es un   contrato uniforme, consensual, en virtud del cual una empresa de servicios   públicos los presta a un usuario a cambio de un precio en dinero, de acuerdo a   estipulaciones que han sido definidas por ella para ofrecerlas a muchos usuarios   no determinados.    

…    

Artículo 140. Modificado por el art. 19 de la Ley 689 de 2001. Suspensión por incumplimiento. El   incumplimiento del contrato por parte del suscriptor o usuario da lugar a la   suspensión del servicio en los eventos señalados en las condiciones uniformes   del contrato de servicios y en todo caso en los siguientes:    

La falta de pago por el   término que fije la entidad prestadora, sin exceder en todo caso de tres   períodos de facturación, y el fraude a las conexiones, acometidas, medidores o   líneas.    

…”    

3.3.- De estos preceptos normativos se   desprende que EMCALI estaba facultada legal y constitucionalmente[43] para suspender el servicio ante la   mora en el pago, sin embargo, dicha facultad no es absoluta, pues está limitada   a que la misma no desconozca derechos fundamentales en cabeza de sujetos especialmente   protegidos por el Estado, como son menores de edad, discapacitados, personas de   la tercera edad, entre otros.    

En este mismo sentido lo ha   entendido esta Corporación a lo largo de su jurisprudencia[44].   Así por ejemplo en sentencia T-928 de 2011 se reiteró que la suspensión de los   servicios es un derecho – deber de las empresas prestadoras de servicios   públicos que tiene por finalidad garantizar la prestación eficiente de los   servicios a los demás usuarios, facultad que no es absoluta pues su aplicación   puede verse restringida cuando con ella se afectan derechos de sujetos de   especial protección que han incurrido en mora en el pago por condiciones que   superan su voluntad. Al respecto indicó:    

“Por lo tanto, resulta   constitucional, por lo menos en principio, que se suspenda el servicio público   cuando no se ha cancelado el monto correspondiente, teniendo en cuenta que la   ley que regula la materia facultó a las empresas de servicios públicos para   detener la prestación de los servicio en determinadas hipótesis de   incumplimiento en el pago de las obligaciones facturadas.    

(…)    

Sin embargo, es importante   tener en cuenta que todo ordenamiento jurídico colombiano debe ser observado y   aplicado de acuerdo con los lineamientos que contiene la Constitución, por lo   tanto ese derecho-deber no es absoluto y, cuando su ejercicio conlleva una grave   afectación a derechos fundamentales, la facultad no puede aplicarse sin   consideración alguna al caso específico, por cuanto no resultaría admisible   constitucionalmente, observar únicamente los beneficios de la ejecución de la   suspensión, y dejar de lado las razones que justifican el uso condicionado de   esta facultad, teniendo siempre presente, que tal como lo ha dicho la Corte   anteriormente, “los usuarios de los servicios públicos son personas, no un   recurso del cual se puede periódicamente extraer una suma de dinero”.    

(…)    

De lo anterior se puede   concluir que, la suspensión de los servicios públicos domiciliarios es un deber   y un derecho de las empresas prestadoras, el cual deben efectuar cuando pasados   dos periodos sucesivos de facturación el usuario no realice el pago   correspondiente; no obstante, esto no podrá tener lugar si (i) se violan las   garantías al debido proceso; (ii) aún cuando se respete el debido proceso pero   se desconozcan derechos constitucionales de sujetos que merecen una especial   protección constitucional, se impida el funcionamiento de hospitales u otros   establecimientos igualmente protegidos o se afecten gravemente las condiciones   de vida de toda una comunidad.”     

3.4.- Bajo esta   circunstancia la Corte debe verificar si la suspensión acaecía por la mora en el   pago gira en torno a la excepción antes referida, para lo cual se tendrá en   cuenta el precedente respecto de la carga que tienen los usuarios morosos al   pretender, mediante el amparo constitucional, la continuidad en el servicio de   acueducto. Al respecto esta Corporación en sentencia T-717 de 2010 previó que en   estos casos el usuario tiene la carga de informar como mínimo (i) si en su   vivienda reside al menos un sujeto especialmente protegido; (ii) si la   suspensión del servicio público deriva en el desconocimiento de derechos   constitucionales de ese sujeto; y (iii) si el incumplimiento de la mora en el   pago se debe a   circunstancias involuntarias, insuperables e incontrolables.    

3.4.1 En cuanto al primer   punto, se constata que en el inmueble afectado conviven 7 personas, entre los   cuales se encuentran 5 sujetos de especial protección constitucional.    

Así lo denota no solo el   hecho de que EMCALI, mediante el oficio de reconexión No. 15452676, del 4 de   marzo de 2013, haya reconocido que en el inmueble conviven siete (7) personas,   sino también porque de los documentos aportados por la actora, el 12 de marzo de   2014, se evidencia que, en efecto, los menores Daniel Alejandro Meneses   Pulgarín, Darwin Stanly Navia Daza y María José Pulgarín Daza cuentan con dos   (2), cuatro (4) y cinco (5) años de edad respectivamente, así como también que   el señor Carlos Alberto Pulgarín Giraldo se encuentra en condiciones de   discapacidad al padecer de Hidrocefalia y Macrocefalia desde su   nacimiento[45].    

Aunado a esto esta Sala, en   virtud del artículo 20 del Decreto 2591 de 1991, presume la limitación o   discapacidad que tiene el señor Luis Fernando Pulgarín Giraldo, por cuanto la   entidad accionada no hizo reparos o referencia alguna respecto de tal   circunstancia.    

De este modo se concretiza   el cumplimiento del primer aspecto probatorio.    

3.4.2.- En cuanto al   segundo punto a probar y conforme a la presunción de veracidad, se tiene que la   suspensión del servicio público de acueducto pone en riesgo constante los   derechos fundamentales a la salud y vida digna de tres (3) menores de edad y dos   (2) sujetos que se encuentran disminuidos patológicamente, todos ellos   imposibilitados para acceder autónomamente a cantidades suficiente de agua   potable para asearse, alimentarse e hidratarse.    

3.4.3- En torno a la última   carga es necesario reiterar que si bien el deber de informar las circunstancias   involuntarias, insuperables e incontrolables del porqué se incurrió en la mora   en el pago, la Corte en sentencia T-717 de 2010, excepcionó el cumplimiento de   esta regla cuando los sujetos que integran la vivienda a la cual se le   suspendió el servicio de agua potable, han sido clasificados en el nivel uno (1)   del SISBEN[46].    

En efecto, mediante   certificaciones con corte del 24 de enero de 2014, el Sistema de Identificación   de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales –SISBEN- dio a conocer que   seis (6) de las siete (7) personas que conviven en la vivienda, se encuentran   calificadas en el nivel 1 del SISBEN.    

        

No                    

Nombres                    

Estado                    

Calificación   

1                    

Noralva Daza Valdez                    

ACTIVA                    

13.76[47]   

2                    

Darwin Stanly Navia Daza                    

ACTIVO                    

13.76[48]   

3                    

María José Pulgarín Daza                    

ACTIVA                    

13.76[49]   

4                    

Luis Fernando Pulgarín Giraldo                    

ACTIVO                    

20.09[50]   

5                    

Ángela María Pulgarín Giraldo                    

20.09[51]   

6                    

Daniel Alejandro Meneses Pulgarín                    

ACTIVO                    

6.77[52]      

De lo anterior se desprende   que la única persona que no se encuentra incluida dentro del SISBEN, es Carlos   Alberto Pulgarín Giraldo. Empero, es incuestionable que la enfermedad que padece   –Hidrocefalia y Macrocefalia- es una circunstancia insuperable que le impide   sufragar los gastos necesarios para sobrellevar su auto sostenimiento y, por   ende, el de su familia.    

Así las cosas, resulta   indudable que las condiciones de pobreza en las que se encuentran todos los   integrantes de la vivienda, les impide que de algún modo puedan sufragar los   compromisos económicos derivados de la prestación del servicio de acueducto en   cabeza de EMCALI, así como de los convenios que fueron pactados.    

Debe tenerse en cuenta que   no obstante de haberse probado cada una de las cargas, el juez constitucional   debe presumir   la concurrencia de las de las cargas uno y dos, cuando los usuarios se   encuentran en el nivel 1 del SISBEN, tal como se indicó en la parte   considerativa (ver punto 6).    

3.5.- En consecuencia, la   Sala de Revisión considera que la solicitud de reconexión de la accionante es   procedente, pues se encuentra plenamente probado que (i) el servicio solicitado   está destinado al consumo humano, particularmente respecto de sujetos de   especial protección constitucional –menores de edad y discapacitados- a quienes   se le han vulnerado sus derechos fundamentales como la vida en condiciones   dignas, la salud y al acceso al agua potable; (ii) el usuario del servicio se   encuentra en precarias condiciones económicas, lo que le impide sufragar las   facturas correspondientes al líquido vital, así como los acuerdos pactados con   EMCALI; y (iii) porque en actualmente el inmueble, donde conviven siete (7)   personas, se encuentra sin el servicio de acueducto hace más de dos años.    

3.6.- Por otra parte, la   entidad accionada arguye haberse encontrado, al momento de la reconexión del   servicio, con problemas en cuanto a la expedición de permisos por parte de la   “Secretaría de Infraestructura” de la ciudad, para intervenir una “vía nueva” y   por consiguiente realizar las acometidas correspondientes en la reconexión del   servicio público.    

Sin embargo, las pruebas   allegadas por EMCALI no son suficientes para que esta Corporación infiera que,   en efecto, las obras supuestamente realizadas impidieron la obligación de   reconectar el servicio. Por el contrario, resulta inaceptable que dicha entidad   manifieste que la vivienda se encuentra actualmente sin acometida, cuando no   solo en su orden de trabajo –N°15084925- daba a conocer que el inmueble contaba   con el contador[53],   sino también porque el servicio fue prestado en condiciones normales hasta   finales del año 2011.     

De esta manera, la Corte   considera que EMCALI no tenía argumentos suficientes para dilatar la reconexión   del servicio y por consiguiente dejar que sujetos en condiciones de   vulnerabilidad, tuviesen que ver afectados -por más de dos años- sus derechos al   agua potable, a la salud y a la vida en condiciones indignas.    

En todo caso, la Corte   reitera que es el Estado a través de las empresas prestadoras de servicio   públicos domiciliarios los encargados de brindar lo correspondiente al   abastecimiento continuo y suficiente de agua potable –disponibilidad-, sin que   esto tenga que ser una carga que deban soportar las personas y menos aún sujetos   que, por sus condiciones de vulnerabilidad, merecen un protección especial por   parte del Estado.    

                 

3.7.- En   consecuencia, esta Sala de Revisión ordenará a Empresas Municipales de Cali E.I.C.E. E.S.P.  que en el término de las cuarenta y ocho (48) horas   siguientes a la notificación de esta providencia, reconecte el servicio público   domiciliario de acueducto en el inmueble en el que reside la accionante, ubicado   en la carrera 50 oeste 3-13, Barrio Siloé de la ciudad de Cali. En caso que no   sea posible la reinstalación del servicio podrá hacer uso de cualquier sistema   tecnológico que garantice el abastecimiento de 50 litros[54]  de agua diarios por persona, como por ejemplo, el uso de un carro tanque para la   distribución del líquido o por medio de la adecuación de un sistema individual   de almacenamiento en el inmueble afectado.    

Asimismo,   se ordenará que en el término de los   cinco (5) días siguientes a la notificación de esta sentencia, la entidad   accionada   adelante los trámites necesarios para llegar a un nuevo acuerdo de pago con la   señora Noralva Daza Valdez.    

IV. DECISION    

En mérito de lo expuesto, la Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional,   administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución   Política,    

RESUELVE    

PRIMERO.-  REVOCAR el fallo proferido el   dieciséis (16) de agosto de dos mil trece (2013) por el Juzgado Trece Civil del   Circuito de Cali y en su lugar, TUTELAR el derecho fundamental al consumo   de agua potable de   Noralva Daza Valdez,   por los motivos expuestos en esta sentencia.    

SEGUNDO.-   ORDENAR  al representante legal de Empresas Municipales de Cali –EMCALI- E.I.C.E. E.S.P-,   que en el   término de cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación de esta   providencia, reconecte el servicio público domiciliario de acueducto en el   inmueble en el que reside la señora Noralva Daza Valdez, ubicado en la   carrera 50 oeste 3-13, Barrio Siloé de la ciudad de Cali. En caso que no sea   posible la reinstalación del servicio podrá hacer uso de cualquier sistema   tecnológico que garantice el abastecimiento de 50 litros de agua diarios por   persona, como por ejemplo, el uso de un carro tanque para la distribución del   líquido o por medio de la adecuación de un sistema individual de almacenamiento   en el inmueble afectado.    

TERCERO.-   ORDENAR  al representante legal de Empresas Municipales de Cali –EMCALI- E.I.C.E. E.S.P-,   que en el término de cinco   (5) días siguientes a la notificación de esta sentencia, adelante los trámites   necesarios para llegar a un nuevo acuerdo de pago con la señora Noralva Daza   Valdez. En dicho acuerdo se estipularán plazos acordes con la situación   económica de la actora, de manera que no se afecte su mínimo vital, ni el de las   personas con las que convive y se tenga en cuenta su capacidad de pago actual.    

En caso de que la accionante   manifieste y pruebe que efectivamente no cuenta con los recursos económicos para   sufragar la deuda adquirida en el nuevo acuerdo, Empresas Municipales de   Cali –EMCALI- E.I.C.E. E.S.P- deberá proceder a suministrar 50 litros de agua por persona al día, en   el inmueble que habita la actora, ya sea mediante la instalación de reductor de   flujo, un carro tanque o la adecuación de un sistema individual de   almacenamiento.    

CUARTO.- ADVERTIR a Empresas Municipales de Cali –EMCALI-   E.I.C.E. E.S.P-, que bajo   ninguna circunstancia podrá suspender completamente el suministro de agua   potable a la accionante y a los sujetos con los que convive, de acuerdo con las   consideraciones expuestas en la presente sentencia, aún en los casos de   incumplimiento en el pago de sus servicios públicos.    

Cópiese,   notifíquese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y   cúmplase.    

ALBERTO ROJAS RÍOS    

Magistrado    

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA    

Magistrado    

Con aclaración de voto    

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA    

Magistrada    

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ    

Secretaria General    

      

ACLARACIÓN DE VOTO   DEL MAGISTRADO    

LUIS ERNESTO VARGAS   SILVA    

A LA SENTENCIA   T-199/14    

ACCION DE TUTELA PARA SOLICITAR   PROTECCION DEL DERECHO AL AGUA-Reconexión de servicio público de acueducto (Aclaración de   voto)    

Si bien comparto la decisión de conceder el amparo, considero   que se debió ordenar de forma principal a la empresa la reconexión permanente al   acueducto, en favor de la accionante en un término perentorio. En tal sentido,   estimo que la solución propuesta en el numeral segundo debió ser transitoria. La   orden permite que la accionante sea abastecida mediante mecanismos alternativos   a la reconexión del servicio, pero esto debe ser siempre una medida de carácter   temporal    

Con el respeto acostumbrado por las decisiones de la Sala Octava de Revisión,   procedo a exponer las razones para aclarar el voto en la providencia de la   referencia.    

Si bien comparto la decisión de conceder el amparo,   considero que se debió ordenar de forma principal a la empresa la reconexión   permanente al acueducto, en favor de la accionante en un término perentorio. En   tal sentido, estimo que la solución propuesta en el numeral segundo debió ser   transitoria. La orden permite que la accionante sea abastecida mediante   mecanismos alternativos a la reconexión del servicio, pero esto debe ser siempre   una medida de carácter temporal.           

Fecha ut supra,    

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA    

Magistrado    

[1]  Ver folio ver folio 1 y 13 del cuaderno de instancia.    

[2]  Ver folio 1 del cuaderno de instancia.    

[3]  Ver folio 1 y 48 del cuaderno de instancia.    

[4]  Ver folio 12 del cuaderno de instancia    

[5]  Ver folio 13 ibídem.    

[6]  Ver folios 35 a 43 del cuaderno de instancia.    

[7]  Ver folio 43 del cuaderno de instancia.    

[8]  Ver folio 48 del cuaderno de instancia.    

[9]  Ver folio 61 del cuaderno de instancia.    

[10]  Ver folio 6 del cuaderno de instancia.    

[11]  Ver folio 48 del cuaderno de instancia.    

[12]  Ver folio 9 del cuaderno constitucional.    

[13]  Ver folio 10 del cuaderno constitucional.    

[14]  Ver folio 13 y 14 del cuaderno constitucional.    

[15]  Ver folio 20 del cuaderno constitucional.    

[16]  Ver folio 8 del cuaderno constitucional.    

[17]  Ver folio 11 del cuaderno constitucional.    

[18]  Ver folio 8 del cuaderno constitucional.    

[19]  Ver sentencia C-220 de 2011.    

[20]  Ver Corte Constitucional, sentencia T-418 de 2010    

[21] Corte Constitucional.   Sentencia T-578 de 1992.    

[23]  Observación General N° 15 (2002), del Comité de Derechos Económicos, Sociales y   Culturales de las Naciones Unidas.    

[24]  Ibídem    

[25] Añade al respecto: “[…]   Debe poderse acceder a un suministro de agua suficiente, salubre y aceptable en   cada hogar, institución educativa o lugar de trabajo o en sus cercanías   inmediatas. Todos los servicios e instalaciones de agua deben ser de calidad   suficiente y culturalmente adecuados, y deben tener en cuenta las necesidades   relativas al género, el ciclo vital y la intimidad.” Observación General N° 15   (2002), del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones   Unidas. Parágrafo número 12.    

[26] Añade al respecto: “[…] Los   costos y cargos directos e indirectos asociados con el abastecimiento de agua   deben ser asequibles y no deben comprometer ni poner en peligro el ejercicio de   otros derechos reconocidos en el Pacto.” Observación General N° 15 (2002), del   Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas.   Parágrafo número 12.    

[27]  Observación General N° 15 (2002), del Comité de Derechos Económicos, Sociales y   Culturales de las Naciones Unidas.    

[28]  Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General No. 15    

[29]  Ibídem.    

[30]  Corte Constitucional. Sentencia T-410 de 2003    

[31]  Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General No. 15    

[32]  Ibídem.    

[33]  Ibídem.    

[34]  Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General No. 14    

[35]  Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General No. 15    

[36]  Corte Constitucional. Sentencias T-406 de 1992 y T-207 de 1995    

[37] Angélica Molina Higuera;   Derecho Humano al Agua en la Constitución, la jurisprudencia y los instrumentos   internacionales, Serie Estudios Especiales DESC; Defensoría del Pueblo de la   República de Colombia – PROSEDHER, Bogotá, 2005.    

[38]  Sentencia T-270 de 2007.    

[39]  Sentencia C-150 de 2003.    

[40]  Corte Constitucional. Sentencia T-389 de 2009.    

[41]  Corte Constitucional. Sentencias T-158 de 2006, T-792 de 2007,   T-1059 de 2007, T-584 de 2011, entre otros.    

[42] Ver folio 13 del cuaderno   de instancia    

[43] Valga recordar que en   sentencia T-717 de 2010 se previo la suspensión de los servicios públicos como   un deber de las entidades administradoras de los mismo, en aras de perseguir   tres metas constitucionales:  (i) la de garantizar la prestación del   servicio público a los demás usuarios; (ii) la de concretar el deber de   solidaridad, que es un principio fundamental del Estado; y (iii) la de evitar   que los propietarios no usuarios de los bienes, sean asaltados en su buena fe   por arrendatarios o tenedores incumplidlos en sus obligaciones contractuales.    

[44]  Corte Constitucional. Sentencias T-881 de 2002, T-717 de 2010,   entre otras.    

[45]  Ver historia clínica del paciente. Folio 13 y 14 del cuaderno constitucional.     

[46]  Corte Constitucional. Sentencia T- 717 de 2010.     

[47]  Ver folio 17 del cuaderno constitucional.    

[48]  Ver folio 18 del cuaderno constitucional.    

[49]  Ver folio 19 del cuaderno constitucional.    

[50]  Ver folio 21 del cuaderno constitucional.    

[51]  Ver folio 20 del cuaderno constitucional.    

[52]  Ver folio 22 del cuaderno constitucional.    

[53]  Ver folio 26 del cuaderno de instancia.    

[54] Conforme a lo establecido en el informe del Alto Comisionado de las   Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre el alcance y el contenido de las   obligaciones pertinentes en materia de derechos humanos relacionadas con el   acceso equitativo al agua potable y el saneamiento que imponen los instrumentos   internacionales de derechos humanos, se precisó en el año 2003: “[s]i bien   incumbe a cada país determinar el volumen mínimo razonable de agua necesaria   para satisfacer los usos personales y domésticos, las cifras suministradas en   las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pueden servir de   orientación útil. Por consiguiente, se necesitan entre 50 y 100 litros de agua   por persona por día para asegurar la satisfacción de todas las necesidades de   salud (31). El umbral de 25 litros por persona por día representa el nivel   mínimo para mantener la vida, pero esta cantidad plantea problemas de salud, ya   que es insuficiente para atender las necesidades de higiene básica y consumo   (32). En los casos de emergencia, tales como desastres naturales, conflictos o   situaciones después de los conflictos, el Manual del Proyecto Esfera sugiere un   abastecimiento básico de 7,5 a 15 litros mínimos por persona y por día, ya que   puede no haber suficiente agua disponible para atender a todos los usos   personales y domésticos (33). Estas diversas cantidades son indicativas, ya que   pueden cambiar con arreglo a un contexto en particular, y pueden diferir en el   caso de algunos grupos, debido a su estado de salud, trabajo, condiciones   climáticas, exigencias culturales u otros factores”.

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