T-205-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-205-09   

  Referencia:  expediente  T-2050305   

Acción de tutela interpuesta por Ebro Rafael  Verdeza   Pacheco   contra   el   Departamento   Administrativo   de   Seguridad  -DAS-.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Bogotá,  D.C., veintisiete (27) de marzo de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Novena  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados  Jorge  Iván Palacio Palacio,  Clara  Elena  Reales  Gutiérrez y Juan Carlos Henao Pérez, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, profiere la siguiente   

SENTENCIA   

Dentro del proceso de revisión de los fallos  emitidos  por  el  Consejo  Seccional  de  la Judicatura del Atlántico y por el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  Sala Jurisdiccional Disciplinaria, en la  acción  de  tutela  instaurada  por  Ebro  Rafael  Verdeza  Pacheco  contra  el  Departamento                          Administrativo                          de  Seguridad                     -DAS-.   

I. ANTECEDENTES.  

El  señor  Ebro  Rafael  Verdeza  Pacheco  interpone  acción  de  tutela  en  contra  del  Departamento  Administrativo de  Seguridad  -DAS-,  al considerar vulnerados sus derechos fundamentales al debido  proceso,  a  la  defensa,  a  la  seguridad  social, a la igualdad y al trabajo.  Solicita  que,  como  medida transitoria,  se ordene a la entidad accionada  el  reintegro  al  cargo  del  cual fue declarado insubsistente, la vinculación  inmediata  al  sistema  de  seguridad  social en salud y el pago de los salarios  dejados  de  percibir desde cuando se produjo la desvinculación, hasta tanto la  jurisdicción   contencioso  administrativa  se  pronuncie  al  respecto  de  la  legalidad  de  la  resolución  que  ordenó  la  insubsistencia sin motivación  alguna.   

1.   Hechos.   

Para fundamentar su solicitud, presentada el  día   25  de  febrero  de  2008,  el  accionante  relata   los  siguientes  hechos:   

1.1.  El  señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco  prestó  sus  servicios  al Departamento Administrativo de Seguridad -DAS- en la  ciudad  de  Bogotá  desde el 20 de enero de 1989 y mediante Resolución número  3122  de  agosto  22  de 1991 fue inscrito en el régimen especial de carrera de  esa entidad.   

1.2.  Señala el actor que el 18 de marzo de  2006   fue  sometido  a  una  prueba  poligráfica   mediante  la  cual  se  pretendía   evaluar  su  grado  de  responsabilidad  frente  a  “unos    presuntos    hechos    irregulares    de   orden   penal   y  disciplinario”,  violándole  con  ello sus derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  a  la defensa, pues asegura fue casi como  obligarlo a declarar en su contra.   

1.3.  Posteriormente, cuando desempeñaba el  cargo  de  Detective  Profesional  207-09 de la Planta Global Área Operativa, a  través  de la Resolución número 0902 del 8 de agosto de 2007 fue retirado del  servicio  por  facultad discrecional del nominador, sin que mediara ningún tipo  de  motivación  al  respecto.  Agrega  el  accionante que al momento del retiro  completó  un  tiempo  de  servicio de 18 años y 4 meses en dicha institución.   

1.4.  Manifiesta que en acción de nulidad y  restablecimiento  del  derecho demandó la resolución número 0902 de agosto de  2007,  demanda  que  correspondió  por  reparto al Juzgado 12 Administrativo de  Barranquilla.   

1.5. Sostiene el actor que es padre cabeza de  familia  con  dos  hijos, su conyugue no trabaja y debido a sus 44 años de edad  le  ha  sido  muy  difícil conseguir un trabajo, por lo que no dispone de otros  recursos con los cuales subsistir.   

2.    Respuesta    de    la    empresa  demandada.   

El  Jefe de la Oficina Asesora Jurídica del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  -DAS- dio respuesta a la acción de  tutela oponiéndose a su prosperidad en los siguientes términos.   

Afirma que el acto administrativo mediante el  cual  se  declaró  insubsistente el nombramiento del señor Ebro Rafael Verdeza  Pacheco  fue  expedido  por  el  Director  del  DAS  haciendo uso de la facultad  discrecional   consagrada  en  el   literal  b)  del  artículo 66 del  Decreto  Ley 2147 de 1989, razón por la cual no requiere motivación y conserva  la  presunción  de legalidad. Agrega que, sin embargo, ese acto fue debidamente  motivado  por  el nominador en los términos de la Sentencia T-064 de 2007, pues  la  motivación  sumaria   que se exige en estos casos se surtió cuando se  indicó  de  manera  expresa  que  la  desvinculación  se  hacía  “por   razones   de  inconveniencia  para  su  permanencia  en  la  Institución”.   

Por  otra  parte,  indica  que la acción de  tutela  es  improcedente,  en  virtud  de  que el actor cuenta con la acción de  nulidad  y  restablecimiento  del derecho, mecanismo idóneo de defensa judicial  para   controvertir  la  legalidad  del  acto  administrativo  que  lo  declaró  insubsistente  y  que  además  puede  solicitar  en  el mencionado proceso como  medida  cautelar  la suspensión provisional del acto administrativo. Es decir, que en este caso la acción de  tutela   no   reúne   el  requisito  de  ser  un  medio  procesal  subsidiario.   

Igualmente   señala  que,  siguiendo  los  lineamientos  de  la  Corte  Constitucional, no se cumple con el requisito de la  inmediatez,   toda   vez   que  el  accionante  acudió  ante  la  jurisdicción  constitucional  después  de  haber transcurrido aproximadamente 180 días desde  la  fecha  de expedición del acto administrativo que declaró la insubsistencia  de su nombramiento.   

Sostiene que por vía de tutela no procede la  suspensión   provisional   de  actos  administrativos,  pues  ello,  según  lo  establece  el  artículo  238  Superior,  compete   a la jurisdicción  contencioso administrativa.   

Finalmente,   expone   que,  tomando  como  fundamento  lo  dispuesto  en  el  numeral 1 del artículo 6 del Decreto 2591 de  1991   y  en  el  artículo  1  del  Decreto  306  de  1992,  no  hay  perjuicio  irremediable,  pues  el  accionante  pudo  solicitar  a  la  autoridad  judicial  competente que se dispusiera el restablecimiento del derecho.   

  II.   DECISIONES  JUDICIALES OBJETO DE REVISIÓN.    

1. Primera Instancia.  

El  Consejo  Seccional  de la Judicatura del  Atlántico,  Sala  Jurisdiccional Disciplinaria de Decisión, mediante fallo del  13  de  marzo  de  2008,  resolvió  tutelar,  como  mecanismo  transitorio, los  derechos  fundamentales  del  señor  Ebro  Rafael  Verdeza Pacheco y ordenó al  Director  del Departamento Administrativo de Seguridad -DAS- que, en el término  de  48 horas siguientes a la notificación, reintegrara al accionante a un cargo  de  igual  o  superior  categoría  al  que  venía  ocupando y le cancelara los  salarios   dejados   de   percibir   desde   la   desvinculación,  mientras  la  jurisdicción  contencioso  administrativa decide la demanda correspondiente. La  parte  motiva  de  esa  providencia  aclara que el derecho amparado es el debido  proceso.   

Para tomar esas decisiones el Consejo tuvo en  cuenta  que  la  acción  de  tutela  es  procedente en este caso como mecanismo  transitorio,  mientras  la  Jurisdicción Contencioso Administrativa resuelve la  correspondiente  demanda  instaurada  por el señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco,  pues  se  encuentra  demostrado  igualmente  que  éste último es persona de 44  años  de edad, carente de recursos económicos, especialmente protegida por ser  padre  cabeza  de familia que debe sostener en todo sentido a su cónyuge, quien  no   trabaja,  y  a  sus  hijos,  por  lo  cual  está  sufriendo  un  perjuicio  irremediable   con   la  desvinculación  del  empleo  que  tenía  en  el  DAS.   

Considera  que  el  accionante se encontraba  inscrito  en el régimen especial de carrera administrativa del DAS, en el cargo  de  Detective  Profesional  207-09 de la Planta Global Área Operativa, habiendo  sido  declaro insubsistente por Resolución número 0902 del 8 de agosto de 2007  “por  razones  de inconveniencia para su permanencia  en  la  Institución”, expresión ésta que no puede  tenerse  como  una motivación siquiera sumaria, ya que, si bien el artículo 66  del  Decreto  2147  de  1989  otorga  al  señor  Director  del  DAS la facultad  discrecional  para  declarar  insubsistentes  a  servidores  que  se  encuentren  inscritos   en   el   régimen   especial   de   carrera   administrativa,   esa  discrecionalidad  no  lo  exime  de  la obligación general de motivar los actos  administrativos  que  profiera  en  razón de esa facultad, aunque sea de manera  sumaria,  como lo determinó la Corte Constitucional en Sentencia T-064 de 2007.  Concluye  que por esas razones la resolución que declaró la insubsistencia del  accionante vulnera sus derechos fundamentales.   

2. Impugnación.    

El  Jefe de la Oficina Asesora Jurídica del  Departamento   Administrativo  de  Seguridad  -DAS-  impugnó  oportunamente  la  decisión  de  primera  instancia para que se revocara y, en su lugar, se negara  la  tutela  por  improcedente, teniendo en cuenta los argumentos expuestos en la  contestación   de   la   acción.  Además,  porque  la  sentencia  cuestionada  constituye  vía  de hecho por desconocer la jurisprudencia constitucional y los  precedentes  judiciales  de diferentes tribunales del país en el sentido de que  la  acción  de tutela no es procedente para suspender los efectos jurídicos de  los  actos  administrativos,  pues  esa competencia corresponde constitucional y  legalmente  a  la jurisdicción contencioso administrativa; porque la acción de  tutela  no  es  subsidiaria ni residual, ya que el accionante dispone de la vía  contencioso  administrativa  para adelantar acción de nulidad de la resolución  por  la  cual  fue  declarado  insubsistente,  con restablecimiento del derecho,  pudiendo   solicitar   como  medida  cautelar  la  suspensión  de  los  efectos  jurídicos  de ese acto administrativo.   

3. Segunda Instancia.  

El  Consejo  Superior de la Judicatura, Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  en  providencia del 4 de mayo de 2008, resolvió  revocar  el  fallo  de  primera  instancia y declarar improcedente la acción de  tutela,  por  considerar  que  ésta  en  el  presente  caso no es subsidiaria y  residual,  porque  el accionante dispone de otro medio de defensa judicial, como  es  la  jurisdicción contencioso administrativa, a la cual efectivamente afirma  ya  acudió  con  el  fin de controvertir la legalidad de la Resolución número  0902  del  8  de  agosto  de  2007,  emitida  por  el  Director del Departamento  Administrativo  de  Seguridad  -DAS-,  que  es  también  lo que pretende con la  acción de tutela.   

Agrega  el  Consejo  Superior  que  el actor  tampoco  ha  demostrado  la  existencia  de  un  perjuicio irremediable, con las  características  de inminencia, urgencia, gravedad e impostergabilidad, como lo  exige  la  jurisprudencia  constitucional.  Por el contrario, la afectación del  mínimo  vital  que  alega  queda  desvirtuada  con  la posibilidad que tiene de  acudir   a   la   justicia  de  lo  contencioso  administrativo  para  pedir  el  restablecimiento   de   sus   derechos  fundamentales  que  dice  están  siendo  vulnerados,  pudiendo  inclusive  solicitar  en  ese  procedimiento la cesación  anticipada  de  los  efectos  jurídicos  del  acto administrativo que cuestiona  mediante la suspensión provisional del mismo.   

4.  Pruebas.  

A continuación se relacionan las pruebas que  reposan en el expediente:   

    

* Copia  de  la  Resolución número D.3122 del 22 de agosto de 1991, por medio de  la  cual se inscribió en el régimen especial de carrera del DAS al señor Ebro  Rafael  Verdeza  Pacheco,  en  el  cargo de Detective Agente grado 05 (fls. 10).   

* Copia  de  la  Resolución  número  0902  del  8 de agosto de 2007,  mediante  la  cual  se  declaró  insubsistente  el nombramiento del señor Ebro  Rafael  Verdeza Pacheco en el cargo de Detective Profesional 207-09 de la Planta  Global    Área   Operativa,   asignado   a   la   Seccional   Atlántico   (fl.  7).   

* Copia  del  memorando  número  160843  del  8  de  agosto  de 2007,  dirigido  por  el  Coordinador  Grupo  Administrativo  de  Personal  al Director  Seccional  DAS Atlántico comunicándole el contenido de la anterior resolución  y,   solicitándole  informar  y  entregar  copia  del  acto  administrativo  de  desvinculación al señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco (fl. 8).   

* Copia  del  acta  de notificación de fecha 13 de agosto de 2007, en  la  que  se  le  notifica personalmente al señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco la  resolución número 0902 del 8 de agosto de 2007 (fl. 9).   

* Copia  del  acta  de fecha 13 de diciembre de 2007 en la cual consta  que  la  demanda  de nulidad y restablecimiento del derecho interpuesta por Ebro  Rafael   Verdeza   Pacheco   fue  repartida  al  Juzgado  12  Administrativo  de  Barranquilla (fl. 29)   

* Copia  de la certificación de Contrainteligencia de mayo de 2007 en  la  que  consta  que  la permanencia del funcionario Ebro Rafael Verdeza Pacheco  resulta inconveniente por razones de seguridad (fl. 59).     

III.       CONSIDERACIONES       Y  FUNDAMENTOS.   

1. Competencia.  

Esta  Corte  es  competente para conocer los  fallos   materia  de  revisión,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  los  artículos  86 y 241-9 de la Constitución Política y en los artículos 31 a 36  del Decreto 2591 de 1991.   

2.    Planteamiento   del   problema  jurídico.   

El  señor  Ebro  Rafael  Verdeza  Pacheco  considera  que  el  Departamento  Administrativo de Seguridad -DAS- vulneró sus  derechos  fundamentales  al  declararlo insubsistente del cargo que ocupaba como  Detective  Profesional  207-09  de  la  Planta  Global  Área  Operativa  en esa  entidad,  sin dar a conocer las causas o razones que motivaron tal declaratoria.  En  consecuencia,  solicita  que  se conceda la acción de tutela como mecanismo  transitorio  a  fin  de  evitar  un  perjuicio irremediable y que se ordene a la  entidad  demandada  su  reintegro  y el pago de los salarios dejados de percibir  desde cuando se produjo la desvinculación.   

Por su parte, el Departamento Administrativo  de  Seguridad  -DAS-  considera  que  el acto administrativo mediante el cual se  declaró  insubsistente  el  nombramiento del señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco  fue  expedido  por  el  Director  de  la  entidad  haciendo  uso  de la facultad  discrecional   consagrada  en  el   literal  b)  del  artículo 66 del  Decreto  Ley 2147 de 1989, razón por la cual no requiere motivación y conserva  la  presunción  de  legalidad.  Agrega  que,  a  pesar de ésto, dicho acto fue  debidamente  motivado por el nominador en los términos de la Sentencia T-064 de  2007,  pues  la motivación sumaria  que se exige en estos casos se surtió  cuando   se   indicó  de  manera  expresa  que  la  desvinculación  se  hacía  “por  razones  de inconveniencia para su permanencia  en  la  Institución”.  Adicionalmente, indica que la  acción  de  tutela  es  improcedente, en virtud de que el actor cuenta con otro  medio   de   defensa   judicial   para   controvertir   la  legalidad  del  acto  administrativo  que  lo  declaró  insubsistente  y  porque  no se cumple con el  requisito  de inmediatez.   

De  acuerdo con los antecedentes planteados,  corresponde  a  esta  Sala  determinar  (i) si el Departamento Administrativo de  Seguridad  -DAS- vulneró el derecho al debido proceso y a la defensa del señor  Ebro  Rafael  Verdeza  Pacheco al desvincularlo de un cargo de régimen especial  de  carrera mediante un acto administrativo no motivado y, si ello es así, (ii)  si  la  acción  de tutela es procedente para solicitar el reintegro al cargo de  régimen  especial  de  carrera del cual fue desvinculado el accionante y/o para  solicitar  la  motivación  de  dicho  acto  administrativo,  cuando  ya se haya  incoado  demanda de nulidad y restablecimiento del derecho ante la jurisdicción  contencioso administrativa.   

3.   Facultades   discrecionales   de   la  Administración Pública y sus límites.   

El   artículo  121  de  la  Constitución  Política  expresa  que  ninguna  autoridad  del  Estado puede ejercer funciones  distintas  de  las que le atribuyen la Constitución y la ley. Esta disposición  obliga  a  que  las actuaciones administrativas estén reguladas en la ley y los  reglamentos.  Sin  embargo,  hay  casos  en  que  es  necesario que la misma ley  excepcionalmente  faculte  a los funcionarios para obrar discrecionalmente, para  tomar  decisiones o abstenerse de hacerlo, para apreciar o juzgar circunstancias  de  hecho, de oportunidad y conveniencia. Pero esa discrecionalidad no puede ser  absoluta,  sino  relativa,  en  orden a garantizar la responsabilidad del Estado  Social   de   Derecho   y   de   sus   funcionarios1.   

La  Corte Constitucional ha sostenido que la  discrecionalidad  absoluta  puede confundirse con la arbitrariedad y el capricho  del  funcionario,  mientras  que  la discrecionalidad relativa le permite a este  último  apreciar  las  circunstancias  de  hecho, la oportunidad y conveniencia  dentro  de  las finalidades inherentes a la función pública y las particulares  implícitas  en  la disposición que autoriza la decisión discrecional. Así lo  sostuvo    en    Sentencia    C-734    de    20002, al indicar:   

“(…)   la  discrecionalidad  absoluta  entendida  como  la  posibilidad  de  adoptar decisiones administrativas sin que  exista  una razón justificada para ello, puede confundirse con la arbitrariedad  y   no   es   de   recibo   en   el  panorama  del  derecho  contemporáneo.  La  discrecionalidad  relativa,  en  cambio,  ajena  a  la  noción del capricho del  funcionario,  le  permite  a éste apreciar las circunstancias de hecho y las de  oportunidad  y  conveniencia  que rodean la toma de la decisión, concediéndole  la  posibilidad  de  actuar  o  de  no  hacerlo, o de escoger el contenido de su  determinación,  siempre  dentro  de  las  finalidades generales inherentes a la  función  pública  y  las  particulares implícitas en la norma que autoriza la  decisión discrecional”.   

La  Corte  ha  precisado  también  que  la  decisión  discrecional  debe  adecuarse a los fines de la norma que autoriza la  facultad   discrecional  y  guardar  proporcionalidad  con  los  hechos  que  le  sirvieron             de            causa3.  Queda  así  claro  que  la  discrecionalidad  que excepcionalmente otorga la ley no es absoluta, con lo cual  se   evita   que   se   confunda   con   la  arbitrariedad  y  el  capricho  del  funcionario.   

4.    Los   actos   administrativos   de  desvinculación  de  funcionarios públicos inscritos en el régimen especial de  carrera  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  -DAS-,  proferidos en  ejercicio de facultades discrecionales, deben ser motivados.   

4.1.   Según   el  artículo  209  de  la  Constitución  Política,  la  función pública se desarrolla con fundamento en  el principio de publicidad, entre otros.   

Por  su  parte,  el artículo 35 del Código  Contencioso  Administrativo dispone que las decisiones administrativas deben ser  motivadas   al   menos   de   forma  sumaria,  cuando  afectan  a  particulares.   

Teniendo como fundamento estas disposiciones,  la  Corte  Constitucional  ha  reiterado la importancia de la motivación de los  actos  administrativos  para  que los destinatarios de éstos puedan conocer las  razones    de    la    Administración    cuando    resultan    afectados    sus  intereses4.  Ha  sostenido  que,  por regla general, los actos administrativos  deben  expresar  los motivos o causas que los sustentan, puesto que de esa forma  se  le  da  una  información  al  juez  que ejerce el control jurídico de esos  actos,  verificando  si  se  ajustan  al orden jurídico y si corresponden a los  fines         precisados        en        él5.  Pero  la  Corte  también ha  señalado  que  ese deber general de motivar los actos administrativos tiene las  excepciones   consagradas  expresamente  en  la  ley.  Sobre  este  aspecto,  en  Sentencia         C-371        de        19996, expreso:   

“Si  en  el  Estado  de  Derecho  ningún  funcionario   puede  actuar  por  fuera  de  la  competencia  que  le  fija  con  antelación  el ordenamiento jurídico, ni es admisible tampoco que quien ejerce  autoridad  exceda  los  términos de las precisas funciones que le corresponden,  ni  que  omita el cumplimiento de los deberes que en su condición de tal le han  sido  constitucional  o  legalmente  asignados  (arts. 122, 123, 124 y 209 C.P.,  entre  otros),  de  manera  tal que el servidor público responde tanto por  infringir  la  Constitución  y  las  leyes  como  por  exceso  o  defecto en el  desempeño  de  su  actividad  (art.  6 C.P.), todo lo cual significa que en sus  decisiones  no puede verse reflejado su capricho o su deseo sino la realización  de  los  valores  jurídicos  que  el  sistema  ha señalado con antelación, es  apenas  una  consecuencia  lógica  la de que esté obligado a exponer de manera  exacta  cuál  es  el fundamento jurídico y fáctico de sus  resoluciones.  Estas  quedan sometidas al escrutinio posterior de los jueces, en defensa de los  administrados  y  como  prenda del efectivo imperio del Derecho en el seno de la  sociedad.   

(…)  Todos los  actos  administrativos  que no sean expresamente excluidos por norma legal deben  ser  motivados,  al  menos  sumariamente,  por lo cual no se entiende que puedan  existir  actos  de  tal  naturaleza  sin  motivación alguna. Y, si los hubiere,  carecen  de  validez,  según declaración que en cada evento hará la autoridad  judicial  competente,  sin  perjuicio  de  la sanción aplicable al funcionario,  precisamente   en   los   términos  de  la  disposición  examinada”.      (Subrayado     Fuera     de  texto).   

La Corte ha aclarado que, aún en esos casos  legalmente   exceptivos,   como   la   desvinculación  de  empleados  de  libre  nombramiento  y  remoción,  según  lo dispuesto en el artículo 26 del Decreto  2400  de 1968, se hace necesario que la autoridad administrativa haga constar en  la  respectiva  hoja de vida los hechos y las razones que causan la declaratoria  de  insubsistencia  sin  motivación,  evitando  así  la  arbitrariedad en esas  decisiones7.   

4.2.   En   ejercicio  de  las  facultades  extraordinarias  conferidas en la Ley 43 de 1988, el Presidente de la República  dictó  los  Decretos  2146  de  1989 “Por el cual se  expide  el  régimen  de  administración  de  personal  de  los  empleados  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad” y 2147 de  1989  “Por  el cual se expide el régimen de carrera  de  los  empleados  del Departamento Administrativo de Seguridad”. El artículo 2 del Decreto 2146 de 1989 dispone que:   

“[L]os   empleos   en  el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  según  su  naturaleza y la forma como deben ser  provistos,  son  de  libre  nombramiento y remoción, de régimen ordinario y de  régimen especial de carrera”.   

Por su parte el artículo 4 de la misma norma  establece:   

“Son de régimen ordinario de carrera los  empleos  no  señalados  como  de  libre nombramiento y remoción, y de régimen  especial de carrera los de Detective en sus diferentes grados.   

De  otro  lado,  el artículo 66 del Decreto  2147  de  1989  estipula  que  la  desvinculación de los funcionarios que hacen  parte  del  régimen  especial  de  carrera solamente procede por las siguientes  razones:   

“a)  Haber tenido dentro del mismo año y  en  lapso  superior  a  un (1) mes dos calificaciones deficientes de servicio, y   

b) Cuando el Jefe  del  Departamento, en ejercicio de facultad discrecional, considere que conviene  al   Departamento   el   retiro  del  funcionario”.  (Subrayado fuera de texto original).   

Esta Corporación mediante sentencia C-048 de  1997  declaró  la exequibilidad del literal b) del artículo precitado, bajo la  consideración  de  que  la  facultad discrecional con la que cuenta el Director  del  DAS para declarar la insubsistencia de los nombramientos de funcionarios en  cargos  de  régimen  especial  de  carrera  encuentra fundamento en la especial  naturaleza  de  las  funciones  que  ejercen  y  por  las  atribuciones  a ellos  otorgadas.  Sin  embargo,  tal  y  como  lo  ha  establecido  la  jurisprudencia  constitucional,  ello no significa que el acto de desvinculación en estos casos  no  deba  ser  motivado,  pues  esta  clase  de actos constituyen una excepción  frente  al  principio  general  de la motivación de los actos administrativos y  por  lo  tanto deben ser expresamente establecidas por el legislador8.   

Por  otro  lado, en Sentencia C-112 de 1999,  mediante  la  cual se fijó el alcance y ámbito de aplicación del artículo 34  del       Decreto       2146       de      19899  que  consagra  la  denominada  “insubsistencia    discrecional”,   la Corte señaló:   

“En  razón de lo expuesto, únicamente  queda  por analizar el inciso primero del artículo 34 del decreto 2146 de 1989,  en  el  que  se autoriza al nominador para declarar, en ejercicio de la facultad  discrecional,   la   insubsistencia,  en  cualquier  momento,  del  nombramiento  ordinario  hecho a un empleado del Departamento Administrativo de Seguridad DAS,  sin necesidad de motivar la providencia.     

Para  efectos de determinar a qué clase de  empleos  se  refiere  la  norma  acusada,  es  indispensable  tener en cuenta lo  dispuesto  en  el  artículo  5  del  mismo  decreto 2146 de 1989, cuyo texto es  éste:      

‘Provisión de  los    empleos.   El   ingreso   al   servicio   se   hará   por   nombramiento  ordinario  para  los  empleos de libre nombramiento y  remoción, y por nombramiento en período de prueba o  provisional   para   los  de  carrera.’ (destaca la Corte)   

En  consecuencia,  ha  de entenderse que el  inciso  acusado  alude  a  los  empleos  catalogados  de  libre  nombramiento  y  remoción.  Siendo  así  no encuentra la Corte que se vulnere la Constitución,  pues      la      estabilidad      ‘entendida  como  la  certidumbre que debe asistir al empleado en el  sentido  de  que,  mientras  de  su  parte  haya  observancia de las condiciones  fijadas  por  la  ley  en  relación  con  su  desempeño, no será removido del  empleo’,  es  plena para  los   empleos  de  carrera  pero  restringida  o  precaria  para  los  de  libre  nombramiento     y    remoción,    ‘pues  para  éstos  la  vinculación,  permanencia  y retiro de sus  cargos   depende   de   la   voluntad   del  empleador,  quien  goza  de  cierta  discrecionalidad  para  decidir  libremente  sobre estos asuntos, siempre que no  incurra     en    arbitrariedad    por    desviación    de    poder’10”.   

De lo anterior se infiere que no existe norma  que  consagre  de  manera  expresa  que en la declaración de insubsistencia del  nombramiento  de  un  funcionario en un cargo de régimen especial de carrera el  Director  del  Departamento  Administrativo de Seguridad no tenga que motivar el  acto  administrativo  correspondiente,  pues  tal  y  como  lo  estableció esta  Corporación  en Sentencia C-112 de 1999, el inciso primero del artículo 34 del  Decreto  2146  de 1989 que establece la facultad de la autoridad nominadora para  declarar  la  insubsistencia  de  un empleado del Departamento Administrativo de  Seguridad,  sin  motivar la providencia respectiva, solamente es aplicable a los  funcionarios  que  ejercen  cargos de libre nombramiento y remoción11.   

En  conclusión,  (i)  el  Director  del DAS  cuenta  con  la  facultad  discrecional  para  declarar  la  insubsistencia  del  nombramiento  de  un  funcionario  inscrito  en un cargo de régimen especial de  carrera;  (ii)  no existe norma que consagre de manera expresa que en esos casos  el  acto  administrativo correspondiente no deba ser motivado; (iii) como quiera  que  la  regla general en materia de actos administrativos es la exigencia de la  motivación,  los  actos  mediante  los  cuales  el  Director del DAS declare la  insubsistencia  del  nombramiento  de  un  funcionario  en  un cargo de régimen  especial  de carrera, en ejercicio de la facultad discrecional establecida en el  artículo  66 del Decreto 2147 de 1989, deben indicar siquiera de manera sumaria  las  razones  y  motivos  por  los  cuales  se adoptó tal decisión12.   

5.  Improcedencia  de  la  acción de tutela  frente  a actos administrativos de desvinculación, cuando ya se ha acudido ante  la  jurisdicción  contencioso  administrativa para controvertir la legalidad de  dicho acto.   

5.1. La Corte Constitucional ha señalado en  reiteradas  oportunidades  que, por regla general, la acción de tutela no es el  mecanismo   judicial  adecuado  para  solicitar  el  reintegro  al  cargo  y  la  indemnización   de   perjuicios   generados   como   consecuencia  de  un  acto  administrativo  de desvinculación no motivado de un empleado público que ocupa  un  cargo  de  carrera ejercido en provisionalidad, pues para controvertir dicho  acto  se cuenta con otros medios de defensa judicial, como la acción de nulidad  y  restablecimiento  del  derecho,  instaurada ante la Jurisdicción Contencioso  Administrativa.   Sobre   el   particular,   en  Sentencia  T-343  de  2001,  se  indicó:   

“La acción de nulidad y restablecimiento  del  derecho,  es  el  instrumento  jurídico  específico  que  puede  utilizar    el   actor  para  solicitar  de  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativo  la  declaratoria de nulidad  del acto administrativo;   esto  es,  para  plantear  su pretensión orientada a la pérdida de su eficacia  jurídica  por  la  ocurrencia  de  un  vicio que afecta su validez (ilegalidad,  incompetencia,  forma  irregular,  etc..)  y  que,  en consecuencia,  se le  restablezca  en  su  derecho  o  se  le  repare el daño.      

Esta acción tiene por objeto la protección  directa  de  los  derechos  subjetivos  de  la  persona  amparados  en una norma  jurídica  y  desconocidos   por  el  acto  administrativo.  En  ella se le  brindan  al  actor  todas  las  posibilidades  probatorias para que demuestre la  ilicitud  del  acto  acusado y logre que se le restablezca en su derecho o se le  repare el daño”.   

5.2. Esta regla tiene dos excepciones, que se  presentan  cuando la acción de tutela es interpuesta como mecanismo transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable o cuando la desvinculación constituya  una  vulneración  a  la  estabilidad laboral reforzada de un sujeto de especial  protección              constitucional13,    que    justifique   la  intervención  inmediata  del juez de tutela. Esta Corporación ha señalado los  siguientes   criterios de análisis para la procedibilidad de la acción de  tutela en estos casos:   

“La  facultad  de  ejercer  las  acciones  contencioso  administrativas,  acompañada de la posibilidad de solicitar que se  decrete   la   suspensión   provisional   del   acto   impugnado,  hace  más  cuidadoso  y  exigente  el  examen  frente al evento de  conceder  la  tutela  como mecanismo transitorio, pues  la  persona  interesada  además  de contar con un mecanismo de defensa judicial  ordinario,  tiene  a  su favor el derecho de formular una petición excepcional,  eficaz  y  de  pronta  solución,  como  la  de suspensión temporal del acto”  14.   

Ahora    bien,   desde   la    Sentencia    T-225    de    1993    la    Corte    explicó    que   en   la   procedencia  transitoria  de  la  tutela  para  evitar un perjuicio irremediable se  debe acreditar: (i) que el perjuicio que se alega sea inminente,  es   decir   “que   amenaza   o   está  por  suceder  prontamente”;  (ii)  que  las medidas que se requieren  para  conjurar  el  perjuicio irremediable sean urgentes; (iii) que el perjuicio  sea  grave, “lo que equivale a la gran intensidad del  daño   o   menoscabo   material   o   moral   en   el  haber  jurídico  de  la  persona”;  y  (iv)  que  la  acción  de  tutela sea  impostergable,  “ya  que tiene que ser adecuada para  restablecer   el   orden   social   justo   en  toda  su  integridad”.   La  Corte, además, en varias oportunidades ha precisado  que  el  perjuicio  irremediable  debe ser alegado y estar demostrado dentro del  proceso. Al respecto en Sentencia T-128 de 2007 expuso:   

“(…)  si  se  alega  como  perjuicio  irremediable  la  afectación  del  mínimo  vital, la Corte ha señalado que si  bien  en  casos  excepcionales  es  posible  presumir su afectación, en general  quien  alega  una  vulneración  de este derecho como  consecuencia  de  la  falta de pago de alguna acreencia laboral, debe acompañar  su  afirmación  de  alguna  prueba,  al  menos  sumaria.  Esta  Corporación ha  reconocido  que  la  informalidad de la acción de tutela no exonera al actor de  probar,  aunque  sea  de  manera  sumaria,  los  hechos  en  los  que  basa  sus  pretensiones15”.   

5.3.   No   obstante   lo   anterior,  la  jurisprudencia   constitucional  ha  determinado  que,  “en    materia   de   actuaciones   administrativas   discrecionales   de   la  Administración,  la  observancia  estricta de las garantías del debido proceso  se    convierte   en   una   forma   de   regular   el   ejercicio   de   dichas  potestades”16.  Por  lo tanto, cuando se desvincula del  servicio  a un funcionario que ejerce un cargo de carrera en provisionalidad sin  que  medie  motivación,  es  posible  plantearse una pretensión constitucional  autónoma,  no  para  solicitar  el  reintegro  al  empleo,  sino  para  que  la  Administración  motive  el acto mediante el cual se ordenó la desvinculación,  con  el  propósito de que el afectado con una resolución motivada pueda acudir  con  el  pleno  de garantías ante la jurisdicción contencioso administrativa a  controvertir  la  legalidad  del  acto  y  de esta forma  garantizarle a la  persona  el  derecho  fundamental  al debido proceso17.   

La Corte Constitucional ha precisado que en  estos  casos la acción de tutela procede como mecanismo definitivo y principal,  ya  que  si  bien  existe  otro  medio de defensa judicial ante la jurisdicción  contencioso   administrativa,  ese  medio  no  es  idóneo  ni  eficaz  para  la  protección  inmediata  del  derecho al debido proceso y defensa del accionante,  en  la  media  en que la falta de motivación del acto de desvinculación impide  que   el   actor   pueda   acudir   ante  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo  para controvertir de manera efectiva las razones de la autoridad  y,   en   consecuencia,   la   legalidad  del  acto  correspondiente18. Sobre este  tema, en Sentencia T-1240 de 2004, sostuvo:   

“En  ese  contexto,  es claro que no hay  mecanismo   alternativo   de   defensa  judicial  orientado  a  obtener  que  la  Administración  produzca esa motivación, que, como ha dicho la jurisprudencia,  resulta  indispensable  para establecer si ha habido una lesión de los derechos  fundamentales.  Por consiguiente, resulta en este caso procedente la tutela como  mecanismo  definitivo,  porque  la  decisión que resuelva que hay lugar al  amparo,  conduciría  a una actuación de la Administración que es autónoma de  los  procesos  contencioso  administrativos que podrían suscitarse a partir del  acto  de  desvinculación.  En  efecto, la orden de protección, en el evento de  resultar  ella  procedente,  se  orientaría  a  obtener  que la Administración  motive  el  acto de desvinculación, si existe una razón para la misma, caso en  el  cual  se  abriría la puerta para que, si la afectada lo considera del caso,  acuda  a  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo”.    

Ahora  bien, la Sala Cuarta de Revisión de  esta  Corporación,  en  Sentencia        T-064 de  2007,  aclaró  que  las  consideraciones  que  fundamentan  la  procedencia del  mecanismo  de  amparo  constitucional, en el caso de los funcionarios de carrera  administrativa   nombrados  en  provisionalidad  que  son  separados  del  cargo  mediante   un  acto  sin  motivación,  son  también  aplicables  a  los  actos  administrativos  de  desvinculación  de  funcionarios públicos inscritos en el  régimen  especial  de  carrera  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad  -DAS-, proferidos en ejercicio de facultades discrecionales.   

5.4.  A  pesar  de  lo  anterior,  la Corte  considera  necesario  precisar que cuando el afectado con el acto administrativo  de  desvinculación  no  motivado  emplea  la  acción  de  tutela  buscando  su  motivación,  habiendo  acudido  previamente  ante  la jurisdicción contencioso  administrativa  para controvertir la legalidad de dicho acto, la tutela se torna  improcedente.  Esta  circunstancia  se  explica  al menos por cuatro razones: en  primer  lugar,  porque  no  se  ha  visto  frustrado  el  derecho de acceso a la  administración  de  justicia  originado en la falta de motivación del acto; en  segundo  lugar,  porque no tendría ninguna relevancia práctica que se ordenara  la  motivación  del  acto  cuando  su propósito era justamente permitir que la  persona  pudiera utilizar la jurisdicción contencioso administrativa; en tercer  lugar,  porque  en  tales circunstancias la protección carece de objeto actual;  y,  finalmente, porque la actuación del juez de tutela podría interferir en la  órbita  de  competencia funcional del juez administrativo cuando ésta ya se ha  activado.   

6.1.  El señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco  sostiene  que  la  Resolución  número 0902 del 8 de agosto de 200719,  por medio  de  la  cual  el  señor  Director  del Departamento Administrativo de Seguridad  -DAS-  declaró insubsistente el nombramiento del cargo que estaba desempeñando  de  Detective  Profesional  207-09 de la Planta Global Área Operativa, inscrito  en  el  régimen  especial  de carrera, carece de motivación y es violatoria de  sus  derechos  fundamentales  al  debido  proceso,  defensa,  seguridad  social,  igualdad  y  trabajo,  por  lo  cual  pide que se amparen y como consecuencia se  ordene   su   reintegro   laboral   con  el  pago  de  salarios  y  prestaciones  sociales.   

El Departamento Administrativo de Seguridad  -DAS-  considera  que,  según  lo  dispuesto  en  el  el   literal  b) del  artículo  66  del Decreto Ley 2147 de 1989, el acto administrativo que declaró  insubsistente  el nombramiento del accionante no requiere motivación; pero que,  sin  embargo,  fue  motivado  sumariamente  como  lo exige la Sentencia T-064 de  2007,  por  cuanto  dice que se dicta en ejercicio de la facultad discrecional y  “por  razones  de inconveniencia para su permanencia  en la Institución”.   

Teniendo en cuenta los hechos, las pruebas y  las  consideraciones  anteriores,  la  Sala entra a analizar si efectivamente se  están  vulnerando  o  amenazando  los derechos invocados por el accionante y si  hay lugar o no a acceder a las pretensiones de la demanda.   

6.2. Pues bien, la Resolución número 0902  del  8  de  agosto  de  2007  hace  estas  consideraciones  antes de resolver la  declaratoria de insubsistencia:   

“EL    DIRECTOR   DEL   DEPARTAMENTO  ADMINISTRATIVO  DE  SEGURIDAD en uso de sus facultades legales y en especial las  que  confiere  el  literal  b) artículo 66 del Decreto 2147 de 1989 en armonía  con  el  artículo  1° del Decreto 1679 de 1991 y por razones de inconveniencia  para su permanencia en la Institución”.   

Es  evidente  que  el  solo  enunciado  del  ejercicio  de  las  facultades  discrecionales  consagradas  en el artículo 66,  literal  b)  del Decreto 2147 de 1989 y de inconveniencia para su permanencia en  la  institución,  no  constituye  una  motivación siquiera sumaria, porque, de  acuerdo  con  lo dicho por esta Corporación, la motivación de las resoluciones  administrativas   consiste  en  “exponer  de  manera  exacta    cual    es    el    fundamento    jurídico   y   fáctico”20,    pues   “solo  mediante  un  acto  administrativo,  en  el  que  consten  las  circunstancias  concretas de hecho y de derecho por las cuales se decide remover  a  un  determinado  funcionario,  es  posible  declarar  la  insubsistencia  del  cargo(…)”21.   

Si bien es cierto que la Resolución número  0902  menciona  las razones de derecho, no cita, ni enumera las fácticas. Y esa  omisión  impide  que  el  afectado,  en este caso el señor Ebro Rafael Verdeza  Pacheco,  conozca, aunque sea de manera sumaria cuáles son las razones que tuvo  el  señor  Director  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad -DAS- para  declarar  la  insubsistencia  de  su  nombramiento  con  miras a controvertirlas  judicialmente  en ejercicio de su derecho de defensa. No cabe duda entonces que,  en  principio,  esa  falta  de  motivación de la resolución vulnera el derecho  fundamental  del  debido proceso, en relación con el de defensa, y por lo tanto  procedería  la acción de tutela como mecanismo directo y definitivo, ordenando  al  funcionario  infractor  que motive la resolución, como lo ha señalado esta  Corporación     en     varias     oportunidades22.   

Sin  embargo, a diferencia de otros asuntos  revisados        por        esta        Corte23,  este  caso  se caracteriza  porque  el afectado con el acto administrativo ya inició (el 13 de diciembre de  2007)  acción  de nulidad y restablecimiento del derecho contra el Departamento  Administrativo  de  Seguridad  -DAS-,  con  base en la misma Resolución número  0902  del  8  de  agosto de 2007. Lo anterior, según se afirma en la acción de  tutela24   y   lo   corrobora   la   copia   del   acta  de  reparto  de  la  demanda25.   

En  tales  condiciones,  como fue analizado  anteriormente  (numeral  5.4),  la  acción  de tutela resulta improcedente para  lograr  la  motivación  del  acto,  como puente para permitir el acceso ante la  jurisdicción  contencioso  administrativa, pues no se presenta obstrucción del  derecho  de acceso a la justicia. Además  existe carencia actual de objeto  para  ordenar  vía  tutela  la  motivación  de  la  mencionada  resolución de  insubsistencia,  ya  que no tendría ninguna relevancia práctica que el juez de  tutela  ordenara al Departamento Administrativo de Seguridad -DAS- motivar dicho  acto,  cuando  lo  cierto  es que el accionante ya hizo uso de esa jurisdicción  para controvertir la legalidad del mismo.   

En concordancia con lo anterior, la Corte no  puede  pasar  inadvertido que el señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco presentó la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento  del  derecho  ante  la  jurisdicción  contencioso  administrativa,  justo sobre el término de 4 meses que tenía para  ejercer  dicha  acción,  según  lo  establece  el  artículo  136  del Código  Contencioso  Administrativo, y que tan solo después de más de 2 meses desde la  presentación  de la acción de nulidad  interpuso la acción de tutela, lo  que  desvirtúa la urgencia en la protección de las garantías constitucionales  que el accionante invoca.   

6.3.   En  cuanto  hace  relación  a  la  pretensión  de  que  se  ordene  el  reintegro  laboral y el pago de salarios y  prestaciones  sociales  dejadas  de  percibir  la Corte reitera en esta ocasión  que,  como regla general, la acción de tutela es improcedente para solicitar el  reintegro  laboral  y  el  pago  de  salarios y prestaciones sociales, porque el  interesado  dispone  para  tal  efecto  de la acción laboral o de la acción de  nulidad  y  restablecimiento del derecho, según el caso, que son procedimientos  idóneos  y  eficaces  para  reclamar esos derechos, a menos que se demuestre la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable que justifique la utilización de la  acción   de  tutela  como  mecanismo  transitorio,  o  que  la  desvinculación  constituya  vulneración  a  la  estabilidad  laboral  reforzada de un sujeto de  especial  protección constitucional. En tal caso el perjuicio irremediable debe  reunir  las  características  de inminente, grave, impostergable y que requiera  medidas urgentes para evitar el daño o el peligro.   

En el caso bajo análisis se tiene que, como  ya  se  anotó,  el  señor  Ebro  Rafael  Verdeza  Pacheco  no  solo tiene a su  disposición  la  acción de nulidad de la resolución por la cual fue declarado  insubsistente  el  cargo  que  desempeñaba  en el DAS y de restablecimiento del  derecho,  sino que, como él mismo lo dice en la demanda, ya inició esa acción  el  13  de  diciembre del 2007, habiéndole correspondido por reparto al Juzgado  12  Administrativo  de  Barranquilla,  lo  que hace improcedente en principio la  acción de tutela para tal efecto.   

6.4.  Por  otra  parte,  se  aprecia que la  actuación  no  contiene  prueba  de la existencia de un perjuicio irremediable,  fuera  de  la  simple  afirmación  del  accionante26   y   de  la  copia  de  la  mencionada  Resolución  número  0902  del 8 de agosto de 2007 que demuestra la  cesación laboral en el DAS.   

La Sala observa que no existen elementos de  juicio  que  permitan inferir la condición de padre cabeza de familia que alega  el  actor.  Sumado  a  lo  anterior,  constata que el señor Ebro Rafael Verdeza  Pacheco  tiene  44  años  de  edad,  que está en condiciones de trabajar, pues  tampoco  está  demostrado que sea una persona disminuida física o psícamente,  o  que  tenga  afectada  la salud en alguna forma. Por lo que no se advierte que  deba   ser   tenido   como   sujeto   de  especial  protección  constitucional.   

En este orden de ideas, no está probado que  el  perjuicio  causado  por  la  declaratoria de insubsistencia sea  grave,  inminente,  impostergable  y  que  requiera  de  medidas urgentes para evitarlo.  Tampoco  que  se  trata  de un sujeto de especial protección constitucional. De  suerte  que  la  acción  de  tutela  es  también  improcedente  como mecanismo  transitorio,  lo  que  lleva  a  la  Sala  a  confirmar  la  sentencia objeto de  revisión, pero por las razones expuestas en esta sentencia.   

6.5.  No  obstante  lo  anterior,  la  Sala  advierte  que  si  el  accionante  llegase  a considerar que los fallos dictados  por   la  jurisdicción  contencioso  administrativa  vulneran sus derechos  fundamentales,  podrá  iniciar  nuevamente  acción  de tutela, sin incurrir en  temeridad,  para  reclamar  la  protección  de  los mismos, siempre y cuando se  cumplan los requisitos exigidos en la jurisprudencia para tal fin.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Novena de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

PRIMERO.- CONFIRMAR,  por  las  razones expuestas en esta sentencia, el fallo proferido por el Consejo  Superior  de  la  Judicatura, Sala Jurisdiccional Disciplinaria, el 4 de mayo de  2008,  que revocó la sentencia emitida en este caso por el Consejo Seccional de  la  Judicatura  del  Atlántico,  de  fecha  13 de marzo de 2008, y en su lugar,  negó  la  tutela  presentada  por  el señor Ebro Rafael Verdeza Pacheco.    

SEGUNDO.-  LÍBRENSE las comunicaciones  de  que  trata  el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los efectos allí  contemplados.   

Notifíquese,  comuníquese, publíquese en  la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

CLARA ELENA REALES GUTIÉRREZ  

Magistrada  

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1  Sentencia T-064 de 2007.   

2  Sentencia  C-734  de  2000.  La  Corte  declaró  exequible  el artículo 26 del  Decreto  Ley  2400  de  1968,  según  el  cual “[e]l nombramiento hecho a una  persona  para  ocupar  un  empleo  del  servicio  civil, que no pertenezca a una  carrera,   puede   ser  declarado  insubsistente  libremente  por  la  autoridad  nominadora,  sin  motivar  la  providencia.   Sin  embargo, deberá dejarse  constancia  del  hecho  y de las causas que lo ocasionaron en la respectiva hoja  de vida”.   

3  Sentencia C-525 de 1995.   

5  Sentencia SU-250 de 1998.   

6  La  Corte  declaró exequible las expresiones “al menos en forma sumaria si afecta a  particulares”,  del  artículo  35 del Código Contencioso Administrativo, “en  el  entendido  de  que  las  decisiones  que  se  tomen en materia de derecho de  petición,  así  se  motiven  tan  solo  sumariamente, sí deberán resolver el  fondo  del  asunto  sometido  a  consideración  y  no limitándose la autoridad  competente  a  dar  una  respuesta  formal  sobre  el trámite o el estado de la  solicitud”;  y  “siquiera sumaria, cuando sea obligatoria”, del artículo  76  del  mismo  código,  en  el  entendido  de  que  “se entiende que alude a  determinados   actos   que  el  legislador  ha  declarado  que,  por  su  propia  naturaleza,  no  requieren  ser  motivados  según la amplitud de la atribución  conferida   a  la  autoridad,  si  bien  advirtiendo  que  la  referencia  legal  correspondiente  ha  de  ser  expresa, taxativa y de interpretación estricta, y  que  las posibilidades de no motivación de los actos en que así lo autorice la  ley  no  se  confunden con la arbitrariedad de la administración, es decir, que  su  contenido está expuesto a examen judicial para verificar si son conformes o  no  a  la  Carta  Política,  y  si  los  acompaña  la  racionalidad que a toda  determinación oficial se exige”.   

7  Sentencia C-734 de 2000.   

8  Sentencia   T-064  de  2007.  En  el  mismo  sentido,  ver  Sentencia  T-829  de  2008.   

9  La  norma  en  cita dispone: “Insubsistencia discrecional. La autoridad nominadora  podrá  en  cualquier  momento,  en virtud de la facultad discrecional, declarar  insubsistente   el  nombramiento  ordinario  de  un  empleado  del  Departamento  Administrativo de Seguridad sin motivar la providencia.   

Igualmente habrá lugar a la declaratoria de  insubsistencia  del  nombramiento, sin motivar la providencia, en los siguientes  casos:   

a)  Cuando  exista  informe  reservado  de  inteligencia  relativo  a  funcionarios  inscritos  en  el régimen ordinario de  carrera;   

b)  Cuando  por  razones  del  servicio los  funcionarios  del  régimen especial de carrera deban ser retirados a juicio del  Jefe del Departamento, y   

c)  Durante  el  período  de prueba de los  funcionarios del régimen especial de carrera.   

En  los casos mencionados se procederá con  arreglo a las disposiciones especiales sobre la materia.   

10  Sentencia C-126 de 1996.   

11  Sentencia   T-064  de  2007.  En  el  mismo  sentido,  ver  Sentencia  T-829  de  2008.   

12  Sentencia T-064 de 2007.   

13  Sentencia T-1256 de 2008.   

14  Sentencia T-467 de 2006.   

15  Corte   Constitucional,   Sentencia   SU-995  de  1999,  dijo  que  “(…)  en  esta  clase  de  procesos  preferentes y sumarios, el  régimen  probatorio  está  orientado  por  las  facultades  excepcionales  que  confiere  el  Decreto  2591  de  1991  al  juez  de amparo, especialmente en los  artículos  18, 20, 21 y 22. Además, en la aplicación de las reglas de la sana  crítica,   debe   partir   el   fallador   del   principio   de  la  buena  fe,  constitucionalizado   en  el  artículo  83  de  la  Carta  de  1991.”   En  el  mismo  sentido,  ver  la  sentencia  T-1088  de  2000.   

16Sentencia T-064 de 2007.   

17  Sentencias  T-1240  de 2004, T-222 de 2005, T-653 de 2006, T-064 de 2007 y   T-729 de 2007, entre otras.   

18 Ver  Sentencias T-064 de 2007 y T-007 de 2008.   

19  Folio 7.   

20  Sentencia C-371 de 1999.   

21  Sentencia  T-1256 de 2008.   

22  Sentencias  T-064  de  2007,  T-007  de  2008  y  T-829  de  2008,  entre otras.   

23  Sentencias T-064 de 2007 y T-829 de 2008.   

24  Folio 4.   

25  Folio 29.   

26  Folio 4.     

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