T-234-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-234-09   

Referencia: expediente T-2134436  

Acción  de  tutela instaurada por Omar Rojas  Ruiz contra Acción Social.   

Magistrada Ponente (E):  

Dra. CLARA ELENA REALES GUTIERREZ  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de marzo de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados Clara Elena Reales Gutiérrez,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus   competencias   constitucionales  y  legales,  ha  proferido  la  siguiente   

SENTENCIA   

Que  pone  fin al proceso de revisión de la  sentencia  del  6  de  noviembre de 2008, proferida por el Juzgado Treinta Civil  del Circuito de Bogotá.   

     

I. ANTECEDENTES     

El señor Omar Rojas Ruiz, actuando en nombre  propio,  presentó  acción  de tutela en contra de la Agencia Presidencial para  la   Acción  Social  y  la  Cooperación  Internacional,  Acción  Social,  por  considerar  que  dicha  entidad  ha  vulnerado  sus  derechos fundamentales a la  dignidad humana, a la vida y el derecho de los niños.    

1. Hechos  

Manifiesta  el accionante que el 15 de enero  de  2008 se acercó a la Personería Local de Usaquén, para rendir declaración  con   la  finalidad  de  ser  incluido  en  el  Registro  Único  de  Población  Desplazada,   hecho  del  cual  fue  notificado  el  26  de  febrero  del  mismo  año.   

Señala que posteriormente, el 25 de marzo de  2008,  siguiendo  las  instrucciones  de  Acción  Social, se dirigió hasta las  dependencias    Efectivo    Ltda.,   en   el   centro   comercial   ‘Milenio        Plaza’,  local  123  para  retirar  el valor  correspondiente  a  la  atención  humanitaria  de  emergencia  de  la  cual era  beneficiario,  por  la  suma  de  un  millón  setecientos veintiséis mil pesos  ($1’726.000)    pero  lamentablemente  fue  informado  que dicha ayuda “ya  había  sido  retirada  por  alguien  que (sic) se suplantó la personalidad del  suscrito.”   

Sostiene  que  informó  a Acción Social lo  sucedido,  entidad  que “sólo se limitó a informar  que  debía  todo ello ser objeto de investigación penal y que sólo una vez se  aclarara    el    asunto    se    me    haría    la   entrega   de   la   ayuda  correspondiente”.   

Afirma que a la fecha de presentación de la  tutela,  no  se le ha dado respuesta alguna sobre el estado de la investigación  y  mucho  menos  se  le ha hecho entrega de la atención humanitaria, a pesar de  ser  padre  cabeza  de  hogar  y  tener cinco hijos menores de edad,1 de los cuales  uno      de      ellos     es     discapacitado.2   

Con  fundamento  en lo anterior, solicita se  declare  a  Acción  Social  como responsable de la vulneración de sus derechos  fundamentales  a la vida, la dignidad humana y los derechos de sus menores hijos  y  como  consecuencia, se ordene a la entidad accionada, disponga la entrega del  componente   de   la   atención   humanitaria   de   emergencia  económica  al  demandante.   

La entidad accionada guardó silencio dentro  del  término  concedido  por  el  juez  de conocimiento para dar respuesta a la  acción presentada en su contra y ejercer su derecho de defensa.   

2.   Sentencia   de   tutela   objeto   de  revisión.   

Mediante   sentencia  proferida  el  6  de  noviembre  de  2008,  el Juzgado Treinta Civil del Circuito de Bogotá negó por  improcedente    el    amparo    de    los    derechos    solicitados.    Consideró    el    despacho   que  “no  es  la  tutela  un medio que permita obviar la  investigación  que  debe agotarse respecto a la identidad del beneficiario y el  grupo  familiar  de  este,  para  que  continúe  la  atención  que se les debe  brindar,  lo  cual  impide  que  se  considere demostrada la vulneración de los  derechos  a  la  vida,  dignidad humana y prevalencia de derechos de los niños,  por  causa  de la falta de realización de otro pago del auxilio como fundamento  de   la   orden  de  protección  solicitada”.    

Adicionalmente,  señala que “cursan  diligencias penal y de intervención (sic) la Procuraduría  General  de  la  Nación,  de  cuyo  resultado  depende  que  pueda  reconocerse  nuevamente  la  ayuda  asignada, lo cual guarda correspondencia con la necesidad  de  proteger  unos recursos limitados destinados a favorecer al mayor número de  personas  posible,  pues  una eventual doble asignación, iría en detrimento de  las  personas  que  están  a la espera de que se haga efectiva la ayuda que les  corresponde    como    víctimas    del    desplazamiento    forzado”.   

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS  

1. Competencia  

Es  competente  esta Sala de Revisión de la  Corte  Constitucional  con  fundamento  en  lo  dispuesto por los artículos 86,  inciso  tercero  y  241,  numeral  noveno  de  la  Constitución  Política,  en  concordancia   con  los  artículos  33,  34,  35  y  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

2. Problema jurídico  

Corresponde  a  la Sala Segunda de Revisión  resolver   la   siguiente  pregunta:  ¿Vulneró  Acción  Social  los  derechos  invocados  por  el  actor,  al  no  hacer  la entrega de la ayuda humanitaria de  emergencia  de  la  cual  es  beneficiario,  teniendo  en  cuenta  que según el  accionante  se  presentó  una  suplantación  y  la  entidad  accionada  no  ha  dispuesto   ningún   procedimiento   interno  para  corregir  estos  errores  y  garantizar la entrega efectiva de dicha ayuda?   

Antes  de  resolver el anterior problema, es  necesario  establecer  la  procedencia de la acción de tutela como mecanismo de  protección   de   los   derechos   fundamentales   de  personas  víctimas  del  desplazamiento forzado.   

3.  Procedencia de la acción de tutela como  mecanismo  de  protección  de  los  derechos  fundamentales  de  la  población  desplazada   

La Corte Constitucional ha sostenido que los  derechos   mínimos   de  la  población  desplazada  surgen  del  principio  de  solidaridad  social,  propio  del  Estado Social de Derecho, razón por la cual,  tales  derechos  no  sólo  tienden  a  satisfacer necesidades esenciales de una  población  puesta  en condición de marginalidad y vulnerabilidad a causa de la  violencia,  sino  que  buscan aminorar el desequilibrio producto de la violencia  especial  que  ha  debido  soportar  esta  población,  adquiriendo entonces, la  calidad de derechos fundamentales.   

Bajo  este entendido, cuando se presenta una  violación   de   los   derechos   de   una  persona  puesta  en  condición  de  desplazamiento,  la  Corte  ha sostenido en múltiples oportunidades3 que la tutela  es procedente. Al respecto ha señalado:    

“Debe  quedar  claro  que,  debido  a  la  gravedad  y  a  la  extrema urgencia a la que se ven  sometidas  las  personas desplazadas, no se les puede someter al trámite de las  acciones  judiciales  para  cuestionar los actos administrativos de la Red, ni a  la   interposición   de   interminables   solicitudes  a  la  coordinadora  del  Sistema.   Aquello  constituye  la  imposición  de  cargas  inaguantables,  teniendo  en  cuenta  las  condiciones  de  los connacionales desplazados, y son  factores  que  justifican  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela. En este  contexto,   se   ha  admitido  que  cuando  quiera  que  en  una  situación  de  desplazamiento  forzado  una  entidad  omita  ejercer sus deberes de protección  para  con  todos aquellos que soporten tal condición, la tutela es un mecanismo  idóneo   para   la  protección  de  los  derechos  conculcados”.4   

En   este   sentido,  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia  de la Corte, dado que no existe en el ordenamiento jurídico una  acción  idónea  y  eficaz  para  proteger  los  derechos  fundamentales  de la  población  desplazada,  la  acción  de  tutela  debe  proceder  siempre que se  reúnan  los restantes requisitos de procedibilidad exigidos. En conclusión, de  existir   una   violación  de  los  derechos  fundamentales  de  la  población  desplazada   a   recibir   asistencia   humanitaria   en   aspectos  tales  como  alimentación,  aseo personal, atención médica y psicológica y alojamiento en  condiciones dignas, resultará procedente la acción de tutela.   

De    otro   lado,   la   jurisprudencia  constitucional  ya  ha señalado que la acción de tutela no puede ser utilizada  para  subsanar  la  negligencia  o  la incuria de las personas que han dejado de  acudir  a  los  mecanismos  ordinarios  para  la  defensa  de  sus derechos. Sin  embargo,  la  Corte ha considerado que existen casos excepcionales en los cuales  resulta  desproporcionado  exigir  a  las  partes  el  agotamiento  previo de la  totalidad  de  los recursos ordinarios –        administrativos        o       judiciales       –  como  condición  para  acudir  a la  acción  de  tutela.  En  particular,  cuando se trata de personas secuestradas,  desaparecidas,   incapaces   o   en   situaciones   de   extrema   exclusión  y  vulnerabilidad,  tal  exigencia  se convierte en una barrera desproporcionada de  acceso a la administración de justicia.   

En el presente caso, el actor es una persona  de  escasos  recursos económicos, víctima del desplazamiento forzado, tal como  lo  indica  en  su  escrito  de  tutela.  Adicionalmente  carece  de  los medios  económicos  necesarios  para  contar  con  una  defensa  técnica  adecuada  y,  lamentablemente  no  ha recibido la asesoría y el acompañamiento que el Estado  esta  obligado  a  brindar  a  quienes  han tenido que huir de la violencia para  salvar  sus  vidas y las de sus seres queridos. Frente al particular, los hechos  que  originan  la  acción de tutela tuvieron ocurrencia, hace más de un año y  hasta  la fecha, el señor Rojas Ruiz no ha tenido respuesta alguna por parte de  las  autoridades  conocedoras  de  su  situación, que le permita tener claridad  sobre   la   posibilidad   de   obtener  la  ayuda  humanitaria  de  la  que  es  beneficiario.   

Por   las  razones  anteriores,  la  Corte  encuentra  que en el presente caso, la acción de tutela resulta procedente pues  lo  que  se  reclama  es  nada  menos  que la entrega de la ayuda humanitaria de  emergencia  por  parte  de  un  padre  cabeza  de  familia que, de acuerdo a las  respuestas  obtenidas,  ha sido entregada a persona distinta del actor.  En  esta   medida,   procede   la   Corte  a  estudiar  el  fondo  de  la  cuestión  planteada.   

4. El incumplimiento o los inconvenientes en  la  entrega  de  la  ayuda  humanitaria no pueden recaer sobre las víctimas del  conflicto armado. Aplicación al caso concreto.   

Las  víctimas de la violencia se encuentran  señaladas  en  el  artículo 15 de la Ley 418 de 1997, modificado por el 6º de  la Ley 782 de 2002.  Dicha norma establece lo siguiente:   

“ART.        15.—Para  los  efectos  de  esta  ley, se  entiende  por  víctimas  de  la  violencia  política,  aquellas personas de la  población  civil  que  sufran  perjuicios  en  su vida, o grave deterioro en su  integridad  personal  o  en  sus  bienes,  por  razón de atentados terroristas,  combates,  secuestros,  ataques  y  masacres  en  el  marco del conflicto armado  interno.  Son víctimas los desplazados en los términos del artículo 1º de la  Ley 387 de 1997.   

Así  mismo, se entiende por víctima de la  violencia   política  toda  persona  menor  de  edad  que  tome  parte  en  las  hostilidades.”   

Este  grupo  de personas, en desarrollo del  principio       de      solidaridad      social5  tienen  el derecho a recibir  asistencia  humanitaria, entendida como la ayuda indispensable para “sufragar     los     requerimientos    esenciales”,   con  el  fin  de  satisfacer  “los  derechos  que  hayan sido menoscabados” por los actos  violentos   referidos  anteriormente,  debiendo  ser  suministrada  “en  forma  directa” y gratuita por la  Red  de Solidaridad Social, hoy Agencia Presidencial para la Acción Social y la  Cooperación Internacional.   

En este sentido y en lo que tiene que ver con  la  asistencia  humanitaria  a las víctimas del conflicto armado, en desarrollo  de  la  Ley 418 de 1997 la labor de coordinación de las actividades encaminadas  a  la  protección de sus derechos fundamentales está en cabeza Acción Social,  tarea  que  implica  “un seguimiento efectivo de la  tarea   y   la   puesta   en   marcha   de   todos   los  medios  que  tenga  la  entidad”6 para cumplir esos fines.   

Como  consecuencia  de  lo anterior, Acción  Social  en  cumplimiento  de las obligaciones propias del Estado como garante de  la  efectividad  de  los  derechos,  debe suministrar la asistencia humanitaria,  independientemente   de   los   resultados  en  las  investigaciones  judiciales  pertinentes,    para    garantizar    las   prestaciones   que   dicho   auxilio  implica.   

Al  respecto,  en  sentencia  T-188/07  al  estudiar  el  “conjunto  de principios actualizados  para  la  protección  y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha  contra  la  impunidad” contenidos en la directriz de  apoyo  a  los  Estados  presentada  en  febrero  8  de 2005 ante la Comisión de  Derechos   Humanos   de   las  Naciones  Unidas,  esta  Corporación  advirtió:   

“En   lo  que  tiene  que  ver  con  la  reparación  de los daños, la directriz distingue el derecho de las víctimas y  sus  derechohabientes  a  ser  indemnizados  por  los  perjuicios  causados, del  derecho   de   los  Estados  a  repetir  contra  los  autores,  de  manera  que,  con   independencia   de   los   resultados   de  la  investigación,  toda  persona  afectada  en su vida,  honra,  bienes, derechos y libertades, por hechos sucedidos dentro del marco del  conflicto       armado       interno,       puede       exigir      ‘medidas      de     restitución,  indemnización,  rehabilitación  y satisfacción según lo establece el derecho  internacional’,   sin  perjuicio  del  derecho  del  Estado  de dirigirse contra los responsables de la  vulneración  – artículo  2º   C.P.   Principio   34-”  (Subraya  fuera  de  texto).   

Siendo  así,  a  las  víctimas  no pueden  imponerse  resultados  de  investigaciones  judiciales  o condiciones propias de  contratos  celebrados  entre  la entidad demandada y terceros, frente al pago de  la  asistencia  humanitaria  por  conllevar  esto una violación de sus derechos  fundamentales  a  la  vida  en  condiciones  dignas,  toda  vez  que han sufrido  perjuicios en su vida, su integridad personal y/o sus bienes.   

Descendiendo  al  caso en estudio, el señor  Omar  Rojas Ruíz manifiesta que como beneficiario de la asistencia humanitaria,  al  presentarse  ante  la  entidad  encargada de la entrega de dicho auxilio fue  informado  que la suma de dinero correspondiente “ya  había    sido    retirada    por    alguien   que   (sic)   se   suplantó   la  personalidad”  del actor y que al comunicar el hecho  ante  Acción  Social,  ésta  se  limitó  a  responder  que  ello  debía  ser  “objeto de investigación penal y que sólo una vez  se    aclarara   el   asunto   se   me   haría   la   entrega   de   la   ayuda  correspondiente”.7   

Los    anteriores   hechos   no   fueron  controvertidos  por  Acción  Social,  entidad  que  guardó silencio dentro del  término  legal  concedido  para ejercer su derecho de defensa. En consecuencia,  los  mismos  deben  interpretarse  a  la  luz  de  los  principios de buena fe y  favorabilidad,  lo  que  conduce  a entender que, pese a su situación personal,  familiar  y  social,  el  accionante tuvo la intención de iniciar los trámites  para  aclarar  lo  sucedido  con su ayuda humanitaria.  Situación que pudo  tener  más  relevancia  para  Acción  Social, entidad que debió emprender las  gestiones necesarias para agilizar la investigación de los hechos.   

Ahora  bien, como se dijo anteriormente, el  señor  Omar Rojas – en su  condición      de      víctima      de      la      violencia     –   no  debe  padecer  la  inercia  o  morosidad  de  los  organismos  judiciales  en la resolución de su caso y mucho  menos,  debe  soportar la carga probatoria frente a la presunta suplantación de  identidad  al momento de efectuar el cobro del auxilio humanitario.  Razón  por  la  cual,  Acción  Social  no  puede  excusarse  en  el  resultado  de  la  investigación  penal,  para  dar cumplimiento a su obligación de brindar dicha  asistencia.   

En  consecuencia,  como  Acción  Social  no  desconoce  la  condición  que  aduce  el  demandante y sólo trata de cubrir su  incumplimiento  en  los  resultados  de  investigaciones  penales,  esta Sala de  Revisión  ordenará  a esta entidad, que adopte las medidas necesarias para que  el  señor  Omar  Rojas  pueda controvertir dentro de un trámite administrativo  interno  y sumario, los hechos que dieron origen a la suplantación de identidad  ocurrida  al momento de recibir el dinero correspondiente a la ayuda humanitaria  de  emergencia  y  al  mismo  tiempo  pueda  allegar  los documentos que posea o  considere pertinentes para aclarar tal situación.    

Del mismo modo y, atendiendo las condiciones  apremiantes  en  las  que  se encuentra el accionante, se ordenará a la Agencia  Presidencial   para   la   Acción   Social   y  la  Cooperación  Internacional  –    Acción   Social  – que dentro del término  de  ocho  (8)  días  siguientes  a la notificación de la presente providencia,  disponga  de  los  recursos  que  demanda  la asistencia humanitaria a favor del  señor Omar Rojas Ruíz y desembolse el valor correspondiente.   

Por otro lado, en virtud de lo consagrado por  esta  Sala  de  Revisión  en  el  auto  251 de 20088  y,  teniendo en cuenta que el  accionante  tiene  cinco  (5) hijos menores de edad,9  se ordenará a Acción Social  incluirlos   en   los   programas   desarrollados   en   cumplimiento  de  dicho  auto10.    Igualmente,  se  ordenará  a  esta  entidad  (a)  que  a  sus respectivos padres, Omar  Rojas  Ruíz  y  Kelys  Idaly  Sambrano  Moya,  les sea suministrada una entrega  completa  de la ayuda humanitaria de emergencia en un término máximo de quince  (15)  días  contados  a  partir de la comunicación de la presente providencia,  independientemente  de  los elementos de tal ayuda humanitaria de emergencia que  ya    les    hayan    sido    entregados    en   el   pasado   y,   (b)   que   se  les  realicen,  bajo  la  coordinación  del  Director  de Acción Social y en un término máximo de tres  (3)  meses  contados  a  partir  de  la  fecha  de  comunicación de la presente  providencia,  valoraciones expertas individuales en los ámbitos nutricional, de  salud,  educativo  y psicosocial, y se adopten las medidas correspondientes a su  situación  individual en el sentido de proveer apoyo nutricional, garantizar el  acceso  a servicios de salud, garantizar el acceso a cupos educativos y asegurar  su  acceso a apoyo psicosocial, a través de la oferta institucional actualmente  existente.   

Finalmente, se ordenará a Acción Social que  implante  los  procedimientos  necesarios  para corregir las falencias que pueda  padecer  el  programa  de  entrega  de  ayuda  humanitaria de emergencia, con la  finalidad  de  fortalecerlo y evitar que a futuro, se presenten situaciones como  la que originó la acción de tutela de la referencia.   

Así las cosas, esta Sala revocará el fallo  proferido  por  el  Juzgado  30  Civil  del  Circuito  de Bogotá y en su lugar,  concederá  la  tutela  de  los  derechos  invocados  por  el  señor Omar Rojas  Ruíz.   

III. DECISIÓN  

En  tal virtud, la Sala Segunda de Revisión  de  la  Corte  Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por  mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.- REVOCAR el  fallo  proferido  por  el  Juzgado Treinta Civil del Circuito de Bogotá el 6 de  noviembre  de  2008,  que  negó  por  improcedente  el  amparo  de los derechos  invocados.   En  su lugar, CONCÉDASE la    protección   del   derecho   a   la   vida   en   condiciones  dignas.   

Segundo.-   En  consecuencia,  ORDÉNASE a la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción Social y la Cooperación Internacional,  que  dentro  del  término de ocho (8) días siguientes a la notificación de la  presente  providencia,  adopte  las  medidas  necesarias para que el señor Omar  Rojas  pueda  controvertir  dentro  de  un  trámite  administrativo  interno  y  sumario,  los  hechos que dieron origen a la suplantación de identidad ocurrida  al  momento  de  recibir  el  dinero  correspondiente  a la ayuda humanitaria de  emergencia  y al mismo tiempo pueda allegar los documentos que posea o considere  pertinentes para aclarar tal situación.    

Cuarto.- ORDÉNASE a  Acción  Social incluirlos en el Programa para la Protección Diferencial de los  Niños,  Niñas  y  Adolescentes  frente  al Desplazamiento Forzado.11 Igualmente,  se   ordenará   a   esta   entidad   (a)  que  a  sus  respectivos  padres,  Omar  Rojas Ruíz y Kelys Idaly  Sambrano   Moya,   les  sea  suministrada  una  entrega  completa  de  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia en un término máximo de quince (15) días contados  a  partir  de la comunicación de la presente providencia, independientemente de  los  elementos  de  tal  ayuda  humanitaria  de emergencia que ya les hayan sido  entregados   en   el   pasado   y,   (b)  que se les realicen, bajo la coordinación del Director de Acción  Social  y en un término máximo de tres (3) meses contados a partir de la fecha  de  comunicación de la presente providencia, valoraciones expertas individuales  en  los  ámbitos  nutricional,  de salud, educativo y psicosocial, y se adopten  las  medidas  correspondientes  a  su  situación  individual  en  el sentido de  proveer   apoyo   nutricional,  garantizar  el  acceso  a  servicios  de  salud,  garantizar   el  acceso  a  cupos  educativos  y  asegurar  su  acceso  a  apoyo  psicosocial,    a    través    de    la    oferta   institucional   actualmente  existente.   

Quinto.-  ORDÉNASE  a  Acción Social  que  implante  los  procedimientos  necesarios  para  corregir las falencias que  pueda  padecer el programa de entrega de ayuda humanitaria de emergencia, con la  finalidad  de  fortalecerlo y evitar que a futuro, se presenten situaciones como  la que originó la acción de tutela de la referencia.   

Sexto.-   Por  Secretaría  General, LÍBRESE  la   comunicación   a   que   alude   el  artículo  36  del  decreto  2591  de  1991.   

Cópiese,  notifíquese,  comuníquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

CLARA ELENA REALES GUTIERREZ  

Magistrada Ponente (E)  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1  A  folios  13 a 16, copia de la tarjeta de identidad de sus hijas Adriana del Pilar  y  Tania  Vanesa,  así  como  los registros civiles de nacimiento de los niños  Omar Alexander y Jaider Estiven Rojas Zambrano.   

3  Al  respecto  ver,  entre  otras,  T-098/02, T-419/03, T-985/03, T-740/04, T-813/04,  T-1094/04, T-1144/05 T-086/06.   

4  T-086/06, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.   

5 Ver  artículo 16 de la Ley 418 de 1997.   

6  T-1161/03 (diciembre 4), M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

7  A  folio  6  del expediente, se observa la denuncia presentada por el actor ante la  Estación E-11 de Suba.   

8 M.P.  Manuel José Cepeda Espinosa.   

9  A  folio  7 del expediente, se observa copia del cuadro de consulta de valoraciones  de  Acción  Social,  en el cual se relacionan los nombres de los niños: Jaider  Estiven,  Tania  Vanesa,  Adriana del Pilar, Omar Alexander y Carlos David Rojas  Zambrano,   como   hijos   de   Omar   Rojas   Ruíz   y  Kelys  Idaly  Sambrano  Moya.   

10 En  el  citado  auto,  la  Sala,  dentro  de las medidas exigidas, ordenó a Acción  Social,  al  Ministro  del  Interior  y  de  Justicia, la Directora del ICBF, la  Ministra  de  Educación,  el  Ministro de la Protección Social, el Ministro de  Defensa  y  el  Director  del  Programa  de  Acción  Integral  contra las Minas  Antipersonal  que,  en  forma  conjunta  y bajo la coordinación del Director de  Acción  Social,  garantizar  el  diseño e implementación del programa para la  Protección   Diferencial  de  los  Niños,  Niñas  y  Adolescentes  frente  al  Desplazamiento Forzado.   

11 En  el  citado  auto,  la  Sala,  dentro  de las medidas exigidas, ordenó a Acción  Social,  al  Ministro  del  Interior  y  de  Justicia, la Directora del ICBF, la  Ministra  de  Educación,  el  Ministro de la Protección Social, el Ministro de  Defensa  y  el  Director  del  Programa  de  Acción  Integral  contra las Minas  Antipersonal  que,  en  forma  conjunta  y bajo la coordinación del Director de  Acción    Social,   garantizar   el   diseño   e   implementación   de   este  programa.     

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