T-331-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-331-09   

Referencia:  expediente  T-2123669   

Acción  de  tutela  instaurada  por  Gladys  Rosalba  Mayorga  de  Jimeno  en  contra  de Ministerio de la Protección Social  Grupo    Interno    de    Trabajo    –GIT-   para   la   Gestión  del  Pasivo  Social  de  Foncolpuertos.   

Magistrado   Ponente:   

Dr.  Juan Carlos Henao Pérez   

Bogotá, DC., el catorce (14) de mayo de dos  mil nueve (2009).   

SENTENCIA  

dentro  del  trámite  de  revisión  de los  fallos  dictados  por  el  Consejo  Seccional  de  la Judicatura de Cundinamarca  –Sala   Jurisdiccional  Disciplinaria,  el  once (11) de julio de dos mil ocho (2008)  y el Consejo  Superior  de la Judicatura –  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  el  dos  (2)  de  octubre  de dos mil ocho  (2008), en el asunto de la referencia.   

I.  ANTECEDENTES  

De los hechos y la demanda.  

Gladys  Rosalba  Mayorga de Jimeno, a nombre  propio,  presentó  acción de tutela en contra del Ministerio de la Protección  Social  – Grupo Interno de  Trabajo   –GIT-  para  la  Gestión  del  Pasivo  Social  de  Puertos  de Colombia, por considerar que esta  entidad  vulneró  sus derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad y  al   mínimo   vital   móvil,   con   base   en   los   siguientes   hechos   y  consideraciones:     

1. Por  medio  de  Resolución  092  de  1991  la  empresa  Puertos  de  Colombia,  reconoció  y  ordenó el pago de la pensión de jubilación, a favor  de  Gladys  Rosalba  Mayorga  de  Jimeno, por haberse acreditado que laboró por  más  de 20 años en entidades de derecho público y contar con más de 50 años  de edad.   

2. En   Noviembre  de  1993,  por  medio  de  escrito  enviado  al  Director  General  del Fondo del Pasivo Social de la Empresa Puertos de Colombia  -Foncolpuertos,  la  señora Mayorga de Jimeno solicitó la suspensión del pago  de  la pensión, toda vez que se reincorporaba a la vida laboral como Magistrada  del   Consejo   Seccional   de   la   Judicatura  de  Cundinamarca  – Sala Administrativa.   

3. En  Noviembre  de  1997, la accionante solicitó a Foncolpuertos, la  reactivación  y  reajuste  de la pensión de jubilación, y pidió que en ésta  se  tuviera  en  cuenta  que  su  último salario promedio mensual fue de cuatro  millones  noventa  y  dos  mil  ciento  ochenta  y  siete pesos ($4.092.187), de  acuerdo  con  lo  dispuesto  por  el artículo 78 del Decreto 1848 de 1969 y del  artículo  11  del  Decreto  512  de 1977. Así mismo, solicitó se tuviera como  monto  máximo  de  la  pensión  20  salarios  mínimos  mensuales vigentes, de  conformidad  con lo establecido en el artículo 18 de la Ley 100 de 1993 y en el  artículo 2 del Decreto 314 de 1994.   

4. Foncolpuertos,  a  través de la Resolución 0517 de 1998, modificó  la  mesada pensional de la señora Mayorga de Jimeno, autorizando a partir del 3  de  noviembre  de  1997  un monto de tres millones doscientos setenta y tres mil  setecientos  cuarenta y nueve pesos ($3.273.749) y a partir del primero de abril  de  1994  la  suma  de  tres millones ochocientos cincuenta y dos mil quinientos  cuarenta y ocho pesos ($3.852.548).   

5. El  3  de  mayo de 2002 el Grupo Interno de Trabajo para la Gestión  del  Pasivo  Social  de  Foncolpuertos,  por  medio de Resolución 0264 de 2002,  determinó  disminuir  la  mesada  pensional  de la accionante, debido a que sus  montos  excedían  los  topes convencionales y/o legales vigentes. Manifiesta la  actora  que  está  disminución  se  efectuó  sin  su  debido  consentimiento.   

6. La  peticionaria,  mediante  escrito, solicitó la revocatoria de la  Resolución  0264  de  2002, petición que fue negada por el accionado, el 24 de  septiembre de 2003.   

7. Manifestó  la  accionante  que la entidad, al disminuir el monto de  la  pensión,  no  tuvo  en  cuenta que al haberse reincorporado laboralmente al  Consejo   Seccional   de  la  Judicatura  a  partir  de  1993,  se  le  aplicaba  retrospectivamente  la  Ley  100  de 1993, lo que implicaba que el reajuste a la  pensión,   de  20  salarios  mínimos  mensuales  vigentes  como  tope,  operó  ipso  iure y no por un acto  ilegítimo.  Sustenta  su  afirmación en lo dispuesto por el artículo 35 de la  Ley 100 de 1993 y los artículos 1 y 2 del Decreto 314 de 1994.   

8. Estima  la  peticionaria que, con ocasión de la Resolución 0264 de  2002,    se    encontró    sub   judice  en  proceso  penal  por  la  presunta  comisión de los delitos de  peculado  por  apropiación  y  prevaricato  por acción, desde el 27 de mayo de  2002  al  4  de julio de 2007. El proceso terminó con preclusión de la acción  penal a su favor.   

9. Sostiene   la   actora,   que   estos  hechos  violan  sus  derechos  constitucionales  al  debido  proceso,  al mínimo vital móvil y a la igualdad.  Así  mismo  considera  que,  con las acciones descritas, su vida, salud, acervo  moral,  ético,  laboral  y  anímico,  sufrieron un perjuicio irremediable; por  ello  solicita  tutelar  los derechos vulnerados y como consecuencia del amparo,  pide  dejar  sin  efectos  jurídicos la Resolución 0264 de 2002 a partir de la  fecha  de su expedición y con ello ordene el reintegro de todos los emolumentos  que le fueron descontados, debidamente indexados.   

10. La  actora, dando cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 37 del  Decreto  2591  de  1991, manifestó bajo la gravedad de juramento, que ya había  interpuesto  acción  de  tutela  por  algunos de los hechos y contra los mismos  sujetos,  y  advierte  que  se  presentaron  nuevos  hechos,  que  justifican la  presente petición, a saber:        

* La  decisión  de  preclusión  de  la  acción penal por parte de la fiscalía a su  favor,        

* El  informe   ejecutivo   de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación  sobre  la  intervención  al  Grupo  Interno de Trabajo, donde sostiene que “La comisión  pudo  establecer  que  no hay competencias asignadas al Grupo Interno de Trabajo  para  expedir  actos  administrativos; que los actos expedidos durante los años  2003,  2004 y parte del 2005, desde la creación de la Ministerio de Protección  Social,  están  viciados  de  nulidad  por haber sido expedidos por funcionario  incompetente y en clara extralimitación de sus funciones”;        

* El  informe  de  la  Contraloría  General  de  la  Nación,  dentro  del proceso de  auditoria  gubernamental  con  enfoque integral, al Ministerio de la Protección  Social-  Grupo  Interno  de  Trabajo,  de  Diciembre  de  2005,  en  el  cual se  estableció  que  “No  se  evidencia  que  las actuaciones de los Asesores que  fungen  como  coordinadores  en  las  diferentes  áreas  del  Grupo  Interno de  Trabajo,  tengan el correspondiente respaldo normativo legal, como lo enuncia el  Decreto  1050  de  1968,  1211  de 1999, Artículo 122 CP, Resoluciones 03137 de  1998  y  00219  de  2000, por cuanto están nombrados como Asesores código 120,  grado  15  y,  no  se  conoce  acto  administrativo de delegación a éstos para  reconocimiento de derechos u ordenación de gastos”,   

* Manifiesta  la  accionante,  que  en  abundante  jurisprudencia  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  se  ha sostenido que las actuaciones del  Grupo  Interno de Trabajo, no se ajustaron al ordenamiento jurídico y son actos  que  desconocen  los  procedimientos  previstos  para  el  cumplimiento  de  sus  fines.     

    

1. El  26  de  junio  de  2008,  la  señora  Gladys Rosalba Mayorga de  Jimeno,  instauró  acción  de  tutela  contra  el Ministerio de la Protección  Social   Grupo   Interno  de  Trabajo  –GIT-     para     la     Gestión     del     Pasivo    Social    de  Foncolpuertos.     

    

1. En  escrito  recibido  por  el  juzgado de conocimiento el día 8 de  julio  de  2008,  la  Coordinadora del área de Prestaciones Económicas del GIT  presentó respuesta a esta tutela, en los siguientes términos:     

    

* Manifiesta  la  accionada  que  la señora Mayorga de Jimeno, había  adelantado  acción  de tutela con anterioridad y por los mismos hechos, ante la  Sala   Penal   del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  quien  resolvió  declarar  improcedente  el amparo. Dicho fallo fue impugnado por la accionante, y resuelto  por  la Corte Suprema de Justicia- Sala de Casación Penal, confirmando el fallo  del  a-quo.  Este fallo fue  revisado  por la Corte Constitucional, que en sentencia T-556 de 2004, resolvió  confirmar  las  referidas  providencias, al no encontrar vulneración de derecho  fundamental alguno de la accionante.     

Considera  la accionada, que la peticionaria  “pretende  ahora  revivir  los términos haciendo uso abusivo de la acción de  tutela,  cambiando  las  pretensiones  pero  teniendo  como  sustento  la  misma  situación  fáctica,  por lo que de conformidad con el artículo 38 del Decreto  2591     de     1991,     se     deberán    decidir    desfavorablemente    las  pretensiones”.   

    

* Opina  que  “el  principio de inmediatez en el presente caso no se  cumple,  toda  vez  que la accionante invoca el amparo después de 6 años y dos  meses  de haberse proferido la resolución 262 de 2002, evidenciándose sin duda  alguna,  que  no se observó un plazo razonable para reclamar la protección del  juez   constitucional  y  desvirtuándose  además  la  existencia   de  un  perjuicio irremediable”     

    

* Manifiesta   que   la  procedencia  excepcional  de  la  tutela  por  afectación  al  mínimo vital, que argumenta la actora, no resulta válida pues  considera  que la Resolución 262 de 2002 no le desconoció el derecho pensional  y  sostiene  que  a  la  señora  Mayorga de Jimeno  se le está pagando su  mesada  pensional  en  forma  oportuna  con  los topes máximos advertidos en la  Constitución,  la  ley  y  la  Convención  Colectiva.  Tampoco se ha puesto en  peligro  inminente,  pues  se encuentra en nómina de pensionados devengando una  mesada  que  para  el mes de junio de 2008 corresponde a un valor de $7.310.504.  En consecuencia, la acción incoada es improcedente.     

    

* Indica   que  el  amparo  constitucional  invocado  tiene  carácter  preventivo,  residual  o  subsidiario,  de  conformidad  con  lo dispuesto en el  artículo  6  del Decreto 2591 de 1992, por lo tanto no es por vía de la tutela  que  corresponde  dejar  sin  efecto  la  Resolución  No.  262  de  2002.   Manifiesta  que  el  trámite  de  la  tutela no procede cuando “existan otros  recursos  o  medios  de  defensa judiciales”, y en el presente caso cuenta con  otros  mecanismos  de  defensa  judicial,  como  son  los  recursos  de  ley que  efectivamente  interpuso y que fueron resueltos en derecho, así como la acción  de  Nulidad  y  Restablecimiento  del  Derecho ante la Jurisdicción Contencioso  Administrativa.   Por   ello  considera  que  no  se  puede  predicar  perjuicio  irremediable.     

    

* Manifiesta  la accionada que dentro de los aspectos más importantes  de  la  valoración  efectuada  por  la  Coordinación  de  Pensiones  del Grupo  mediante nota interna No. 2447 del 8-07-08, se destacan:     

    

    

* El  Consejo  de  Estado,  Sala  de los Contencioso Administrativo, Sección Segunda,  Subsección  B,  en  sentencia del 10 de marzo de 2005 avaló la legalidad de la  Resolución 262 de 2002.     

    

* En  cumplimiento  de  lo  establecido  en la Resolución 262 de 2002, se expidió la  Resolución  264  de 2002, mediante la cual se ajustó al tope máximo legal y/o  convencional  la  mesada  pensional  de,  entre otros, la señora Gladys Rosalba  Mayorga de Jimeno.     

    

* Dando  cumplimiento al artículo 5 de la Resolución 264 de 2002, se  expidió  la resolución 805 del 20 de junio de 2008, que resuelve la actuación  administrativa  tendiente  a  revisar  integralmente  la  pensión de la señora  Mayorga  de  Jimeno. Este procedimiento se realizó dando cumplimiento al debido  proceso,   donde  se   notificó  en  forma  debida  y  se  le  otorgó  la  oportunidad de ejercer los recursos a que hubiera lugar.     

    

* En  relación  con  el  debido  proceso  y  el  principio  de legalidad de los actos  administrativos,  sostiene  la  accionada  que es importante destacar que, “en  sentido  estricto,  mediante  las Resoluciones 262 y 264 de 2002, no se utilizó  la  figura  de  la  revocatoria directa de los actos administrativos sino que se  procedió   a  depurar  la  nómina  de  pensionados  de  Puertos  de  Colombia,  corrigiendo  una  manifiesta  ilegalidad,  ajustando  las  mesadas  a  los topes  legales  o convencionales según el caso, sin desconocer los derechos adquiridos  de  los  jubilados. La Resolución 264 de 2002 fue comunicada a los interesados,  más   no   notificada  personalmente,  pues  fueron  actos  administrativos  de  carácter  general  que  ordenaron una depuración de nómina y establecieron la  obligación   de   la   administración   de   proferir   actos  administrativos  particulares  y  concretos  para  cada  pensionado,  y así se procedió en este  caso, con la expedición de la Resolución 805 de 2008”.     

    

* Solicita  la  accionada  declarar la temeridad de la actuación pues  se  promovió  tutela por los mismos hechos y subsidiariamente solicita declarar  improcedente  el  amparo  por no habérsele vulnerado derecho fundamental alguno  al accionante.     

    

1. En sentencia del 11 de julio de 2008, la  Sala  Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura, negó  la   tutela.   Consideró   el   a   quo   que   los  hechos  concretos  que  se  anuncian  en  el escrito de tutela ya fueron resueltos  incluso  por  la  Corte  Constitucional. Manifestó el  a  quo  que  si  bien  se  presenta   como   hecho   nuevo   la   providencia   de  preclusión  de la acción penal, también es cierto  que  el  tema del ajuste pensional ya fue dilucidado por el juez constitucional,  por  lo  que  no resulta viable atender esta nueva acción de tutela,  decidiendo  desfavorablemente  las  pretensiones  de  la señora  Mayorga   de  Jimeno,  en  atención  a  lo    dispuesto   por   el artículo 38 del Decreto 2591 de 1992.   

2. Impugnada   la   anterior  decisión,  conoció  en segunda instancia, la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  quien  en  providencia  del 2 de octubre de 2008,  confirmó    el   fallo   inicial.   Consideró   el  ad   quem,  que  en  esta  oportunidad   ciertamente   se   trata  de  los  mismos  hechos  y  pretensiones  formuladas  por  la actora, razón por la  cual se cumplen los presupuestos para aplicar el artículo 38 del  Decreto  2591  de 1992. No compartió el ad  quem,  las explicaciones presentadas  por  la accionante en cuanto a que la presente acción difiera de las anteriores  por  presentarse  un hecho nuevo, pues estos no tienen la capacidad de modificar  las   circunstancias   de   hecho   y   de   derecho  en  que  se  fundan  ambas  acciones.     Estimó  en     fin,     que  existió     temeridad     y    por    lo    tanto  decidió      desfavorablemente     todas     las  peticiones.     

II.  CONSIDERACIONES  Y  FUNDAMENTOS  DE  LA  DECISIÓN   

    

1. Competencia.     

Esta   Sala   de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional  es  competente  para  proferir sentencia dentro de la acción de  tutela  de  la  referencia,  con  fundamento en los artículos 86 inciso 2 y 241  numeral  9  de la Constitución Política, en concordancia con los artículos 31  a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

    

1. Problema jurídico     

Antes  de  entrar  a  analizar  el  problema  jurídico  planteado, la Sala expondrá primero los argumentos esgrimidos por la  Corte  en  la  sentencia  T-556-04,  donde  se  resolvió  la  acción de tutela  presentada   por   la  señora  Mayorga  de  Jimeno,  contra  el  Ministerio  de  Protección  Social -Grupo Interno de Trabajo para la gestión del pasivo social  de  Puertos  de  Colombia.  Luego  entrará  a analizar el tema de la actuación  temeraria  en  la  presente   acción de tutela. Considera esta Sala que es  necesario   dilucidarlo,   pues   tanto   el   a  quo  como     y   ad   quem,  consideraron  que  en el presente caso se dan los presupuestos de una actuación  temeraria,  de  conformidad  con  lo  establecido en el Artículo 38 del Decreto  2591 de 1991.   

    

1. Sentencia T- 556 de 2004     

La Corte, luego de reiterar la jurisprudencia  sobre   la procedencia excepcional de la acción de tutela para reclamar el  pago  de acreencias laborales, encontró que para el caso concreto no se cumplen  los  requisitos  que  la  jurisprudencia  ha  señalado como necesarios para que  proceda la tutela.   

Llegó  a  esta  conclusión,  porque  del  análisis  del  expediente,  se  concluyó  que  la  accionada  contaba  con una  pensión  cuya  cuantía  -después  de  la disminución- no afectaba su mínimo  vital  ni  el de su familia y se evidenciaba que seguía recibiendo mes a mes su  pensión.  Adicionalmente,  la  Corte  consideró  que  la demanda de la señora  Mayorga  de  Jimeno, obedecía a una discrepancia de carácter económico que no  afectaba  sus derechos fundamentales, ni generaba un perjuicio irremediable, por  lo    tanto    no    era   preciso   acudir   a   la   tutela   como   mecanismo  transitorio.   

Adicionalmente,  la  Corte  manifestó  que  “la  acción  de  tutela  es  un mecanismo judicial  excepcional,  residual  y  subsidiario  y no puede ser empleado como herramienta  alterna  a  las  vías  ordinarias,  ni como un mecanismo para revivir términos  precluídos   o   corregir   los   errores   y   la  desidia  propia”,  refiriéndose  al  hecho  de  que  la  acción  de  tutela  se  presentó  17  meses  después de expedida la Resolución cuestionada, tiempo en  el cual pudo haberla impugnado ante la jurisdicción ordinaria.   

Por  estas  razones  decidió  confirmar las  sentencias,    que    declararon    improcedente    la    acción    de   tutela  presentada.   

    

1. Actuación Temeraria     

De  acuerdo  con el artículo 38 del Decreto  2591  de  1991,  se  considera  ejercicio  temerario  de  la  acción de tutela,  aquellos  eventos  en  que  una  persona  o  su representante, presente la misma  acción  de  tutela  ante varios jueces o tribunales, sin un motivo justificado.   

En    múltiples   ocasiones1,    esta  Corporación  ha establecido que se configura la temeridad cuando se reúnen los  siguientes requisitos:   

     

a. identidad en el accionante;   

b. identidad en el accionado;   

c. identidad fáctica;   

d. ausencia  de  justificación  suficiente  para  interponer  la nueva  acción;     

Así  mismo la jurisprudencia de la Corte ha  sostenido  que  para  establecer  si  se  está  en  presencia de una actuación  temeraria  es  necesario  que  el juez realice un examen preciso y detallado del  expediente,  el  cual  debe  partir  de  la  presunción  de  buena fé sobre la  actuación  del  accionante  y  solo  en el caso de que ésta se desvirtúe y se  pruebe   la   actuación   de   mala   fe  o  dolosa  procede  la  sanción  por  temeridad2.   

De conformidad con lo anterior, es claro que  se  pueden  presentar  situaciones en las que del examen riguroso que realiza el  juez  se  verifique  la  identidad  en el accionante, accionado y en los hechos,  pero  no  logra  demostrar  la  mala  fé  del  accionante a pesar de no existir  causales  que  justifiquen  la  nueva  acción.  En  estos casos, el juez podrá  declarar  improcedente  la  tutela,  más  no  podrá  declarar  la  temeridad y  adelantar la imposición de las sanciones.   

Así  lo  estableció  la Corte en sentencia  T-586-06:   

“En consecuencia se reitera la posibilidad  de  que  se presenten eventos de improcedencia con ausencia de temeridad, ya que  puede  ocurrir que se presenten varias tutelas bajo los mismos hechos y derechos  en  ausencia  de una actitud temeraria del demandante, configurándose solamente  la declaración de improcedencia.”   

Respecto  de  la  obligación  de  prestar  juramento,  de  conformidad  con  lo  establecido en el artículo 37 del Decreto  2591  de  1992,  la  Corte  ha  sostenido  que  su finalidad es la de impedir el  ejercicio  abusivo  de  la  acción  de tutela, lo cual se presta para evitar la  vulneración   a   los   principios   de   buena   fe,   eficacia   y  economía  procesal3.   

No  obstante  lo  anterior,  la  Corte  ha  sostenido,  que  es  factible  presentar  una  nueva  acción de tutela donde se  verifique  la  identidad de accionante y accionado, basados en hechos similares,  pero  que  por  presentarse  nuevas  circunstancias  fácticas,  que  tienen  la  capacidad   de  modificar  la  situación  inicial,  la  acción  tutela  sería  procedente    y    no    se    estaría   en   presencia   de   una   actuación  temeraria4.   

En  el  presente  caso,  la  señora  Gladys  Rosalba  Mayorga  de Jimeno, a través de apoderado, presentó acción de tutela  el  23  de  octubre  de  2003  ante el Tribunal Superior de Bogotá –  Sala  Penal, invocando la protección  de  sus  derechos  fundamentales  al  debido proceso, al mínimo vital y al buen  nombre,   los   cuales   consideró  vulnerados  por  parte  del  Ministerio  de  Protección  Social  – Grupo  Interno  de  Trabajo  GIT  para  la  gestión  del  pasivo  social de Puertos de  Colombia,  al  disminuir, sin su consentimiento, el monto de su mesada pensional  por  medio  de  la  Resolución 00264 de 2002 y que en consecuencia se ordene al  GIT  abstenerse  de aplicar la citada resolución y que se le condene a pagar la  indemnización    de    perjuicios    causados   a   la   señora   Mayorga   de  Jimeno.   

Dentro  de  dicho proceso, la Sala Penal del  Tribunal  Superior de Bogotá declaró improcedente la acción, y al resolver la  impugnación,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia,  confirmó    el    fallo   del   a   quo.   La   Corte  Constitucional  dentro  del  proceso  de  revisión,  profirió  la  ya  referida  Sentencia T-556-04, por virtud de la cual confirmó  los  fallos  del  a quo y del  ad   quem,  pero  por  las  razones     expuestas     en     esa    sentencia5.   

El 26 de junio de 2008, la señora Mayorga de  Jimeno,  presentó  nuevamente  acción de tutela ante la Sala Disciplinaria del  Consejo  Seccional  de  la Judicatura de Cundinamarca y solicitó se le protejan  sus  derechos fundamentales al debido proceso, al mínimo vital y a la igualdad,  los  cuales  consideró  vulnerados  por  el  Ministerio  de  Protección Social  – Grupo Interno de Trabajo  GIT  para  la  gestión  del pasivo social de Puertos de Colombia, al disminuir,  sin  su  consentimiento,  el  monto  de  su  mesada  pensional  por  medio de la  Resolución  00264  de  2002  y  que en consecuencia se deje sin valor ni efecto  jurídico  la  mencionada  resolución.  En  la  demanda,  manifestó que había  interpuesto  acción de tutela contra los mismos sujetos y por los mismo hechos,  pero  consideró  que se presentaban nuevas circunstancias (la preclusión de la  investigación  penal que se adelantaba en su contra) que le permitían insistir  en la protección de sus derechos.   

A  continuación,  la  Sala  verificará  la  posible existencia de temeridad en el presente caso:   

     

a. Identidad  en el accionante: La acción de  tutela  en  los  dos casos fue interpuesta por Gladys Rosalba Mayorga de Jimeno.  En  la primera ocasión lo hizo a través de apoderado, en la segunda lo hizo en  nombre propio.   

b. Identidad  en  el  accionado:  En los dos  casos,  la  acción  se  interpone  contra  el  Ministerio de Protección Social  – Grupo Interno de Trabajo  GIT para la gestión del pasivo social de Puertos de Colombia.   

c. Identidad  Fáctica:  En las dos acciones  se  invoca  la  protección de los derechos fundamentales al debido proceso y al  mínimo  vital. Los fundamentos fácticos, que según la peticionaria, sustentan  la  violación,  son  los  mismos, esto es, la reducción de la mesada pensional  sin  su consentimiento a través de la Resolución 0264 de 2002 y en ambos casos  solicita dejar sin efecto y no aplicar la Resolución mentada.   

d. Ausencia    de    justificación    para    interponer   la   nueva  acción:  La peticionaria argumenta que existen nuevas  circunstancias  que modifican la situación y que justifican la presentación de  esta   nueva  acción.  Considera  que  la  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  a  su  favor,  proferida por la Fiscalía Segunda Delegada de la  Estructura  de Apoyo para el tema de Foncolpuertos adscrita a la Unidad Nacional  de  Anticorrupción,  modifica  la  situación  respecto de su pensión, pues en  ésta  la  Fiscalía  advierte que en la actuación de la accionante frente a la  determinación de la pensión, no se evidencia dolo.     

Respecto a esta situación, la Sala considera  que  esta  nueva  circunstancia  no  tiene  la  potencialidad  de  modificar  la  situación  de  la  señora  Mayorga  de  Jimeno,  frente  a  los alcances de su  pensión  en  la  presente acción de tutela. Si bien es cierto que la fiscalía  no  encontró  que  la  actuación de la accionante fuera constitutiva de delito  alguno  por  la  ausencia de dolo, en ningún momento determinó que el monto de  la  mesada  pensional se ajustaba o no a la ley. Más aun, la Fiscalía advierte  que  el  caso  debe  ser  dilucidado por el Tribunal Contencioso Administrativo,  pues  se  trata  de  una controversia sobre aplicación e interpretación de las  normas           sobre           pensiones.6   

En  conclusión,  encuentra  la  Sala que no  existen  nuevas  circunstancias  fácticas  ni  jurídicas  que  justifiquen  la  interposición de una nueva solicitud de amparo.   

No  obstante  lo anterior, la Sala considera  que  en  el presente caso no se evidencia que la actuación sea dolosa o de mala  fé,  toda  vez  que  fue  la  señora  Mayorga de Jimeno quien en su escrito de  tutela,  manifestó  que  había  presentado acción de tutela contra los mismos  sujetos  y  por los mismos hechos; por lo tanto, no se desvirtúa la presunción  de  buena  fe  en  las  actuaciones  de  la  demandante y en consecuencia, no se  sancionará  por temeridad. La ausencia de mala fe se ratifica en que los nuevos  hechos  de  la  Fiscalía  y  la  Procuraduría  General  de la Nación podrían  razonablemente  haberle  dado  a entender que eran relevantes en la solución de  su caso.   

    

1. Solución concreta respecto de la petición     

En la mencionada sentencia T-556 de 2004, la  Corte  decidió  que  la  acción  de tutela interpuesta por Gladys Rosalba  Mayorga  de  Jimeno  resulta  improcedente, toda vez que no se evidenció dentro  del  expediente,  que a la accionante se le haya vulnerado su derecho al mínimo  vital  y  móvil  con  la  decisión  del GIT, tampoco que se encontraba ante un  perjuicio  irremediable  y concluyó, al referirse al tiempo en que se presentó  la  acción  de  tutela,  que  ésta  no  servía  como instrumento alterno a la  justicia  ordinaria,  ni  como  mecanismo  para  revivir  términos  o  corregir  errores,  debido  al  carácter  excepcional,  residual y subsidiario del amparo  constitucional.   

Los  nuevos  hechos que alega la accionante,  esto  es  la  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  a  su favor,  proferida  por  la  Fiscalía Segunda Delegada de la Estructura de Apoyo para el  tema  de  Foncolpuertos  adscrita  a la Unidad Nacional de Anticorrupción, y el  reparo  sobre  la  legalidad de los actos administrativos expedidos por el Grupo  Interno  de  Trabajo,  tanto por parte de la Procuraduría General de la Nación  como  de  la  Contraloría General, no modifican en ningún sentido la decisión  adoptada  previamente  por  esta  Corporación,  pues  estas  circunstancias  no  cambian  el  hecho  de  que  la  señora  Mayorga  de  Jimeno, a la fecha, no se  encuentra  frente  a  un perjuicio irremediable ni que se le está vulnerando su  derecho  al  mínimo  vital  y  móvil,  pues  la accionante sigue recibiendo su  pensión en una cuantía que no afecta su mínimo vital.   

Esta Sala estima, que en el presente caso los  argumentos  esgrimidos por la Corporación en la sentencia T-556 de 2004 guardan  toda  vigencia. Así las cosas, confirmará las decisiones de instancia, por las  consideraciones expuestas en dicha decisión.   

III. DECISIÓN  

Con   fundamento  en  las  consideraciones  expuestas   en   precedencia,   la   Sala  Primera  de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la  Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.  CONFIRMAR  las  sentencias  proferidas  por  el  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Cundinamarca     –Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria,   y   el   Consejo  Superior  de  la  Judicatura  –   Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  por  las  consideraciones  expuestas  en  la  Sentencia T-556 de  2004.   

Segundo.  HACER       UN       LLAMADO       a              la  señora    Gladys    Rosalba    Mayorga    de  Jimeno  para  que  en  lo  sucesivo  se  abstenga  de  presentar  acciones  de  tutela  con fundamento en los mismos hechos, so pena de  hacerse    acreedora    de    las    medidas    derivadas    de   una   conducta  temeraria.   

Notifíquese,   comuníquese,  cúmplase  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional.   

JUAN CARLOS HENAO PEREZ  

Magistrado Ponente  

MARIA  VICTORIA  CALLE  CORREA   

Magistrada   

LUIS  ERNESTO  VARGAS  SILVA   

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria  

    

1  Ver  entre   otras   las   sentencias   T-1034-05,   T-1134-05,  T-586-06,  T-939-06,  T-923-06,   

2  Al  respecto  ver  las sentencias T-300-96, T-082-97, T-080-98, T-303-98, T-1034-05,  T-1134-05, T-586-06, T-923-06.   

3  Ver  sentencia T-951-05   

4  Ver  sentencia T-707-03 y T-1034-05.   

5  Ver  los    argumentos    principales    en    el    acápite    primero    de    los  considerandos.   

6  Expediente, folio 47     

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