T-346-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-346-09   

Referencia:  expediente  T-2165378   

Acción  de tutela de Gladys Alejandra Cuesta  Triana,  en representación de su hijo menor de edad Santiago Curtidor Cuesta, y  en contra de SaludCoop EPS.   

Magistrada Ponente:  

Bogotá,  D.C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil nueve (2009)   

Teniendo  en cuenta que el problema jurídico  que  suscita  la  presente  acción  de  tutela  ya  ha  sido  objeto  de  otros  pronunciamientos  por  parte  de esta Corporación, la Sala Segunda de Revisión  de    la    Corte    Constitucional    decide    reiterar   lo   dis­pues­to por la jurisprudencia para este tipo  de   casos.   Por   tal   razón,   de   acuerdo   con   sus  atribu­ciones  constitucionales  y legales, la  presente   sentencia   será  motivada  brevemente.1   

I.  ANTECEDENTES  

1. Gladis Alejandra Cuesta Triana, actuando en  representación  de  su  hijo  menor de edad Santiago Curtidor Cuesta, presentó  acción  de  tutela  contra  SaludCoop EPS, considerando que esta entidad había  violado   el   derecho   fundamental   de   su   hijo   a  la  salud2.    La  solicitud  de amparo se fundamenta en  los siguientes hechos: SaludCoop EPS  negó  al  pago del transporte del niño y de su acompañante para asistir a las  terapias     requeridas     por     el     menor3.    Además,  por  medio  del   Instituto Franklin Delano Roosvelt, la EPS cobró copagos4  sobre  los  servicios  de  terapia  brindados  al  niño.  Adicionalmente, la EPS no ha  entregado  el  kit  terapéutico necesario para continuar en casa, el trabajo de  las   terapias   realizadas   en   los   institutos5.   Tanto  la madre, quien  se  ha  encargado  del  cuidado  del  menor, como el padre del niño, carecen de  recursos  económicos  para  pagar los servicios de salud de su hijo6,  niño  con  discapacidad  que  depende absolutamente de su madre7.    En   virtud  de  una  acción  de  tutela  anterior  a  la  que  dio origen a este proceso, presentada  también  por  la  señora Cuesta Triana en representación de su hijo menor, el  Juez  8  Civil  Municipal  de  Bogotá,  mediante  fallo  de  27  de  Agosto  de  20078,  ordenó  a  SaludCoop  EPS,  entidad  a la cual está afiliado el  menor           como           beneficiario9,   autorizar a favor  del  niño,  con  cubrimiento  del  100%,  la  práctica  de unos exámenes y el  tratamiento                 integral10.   En  cumplimiento  de  este   fallo,   el   niño   asiste   a   terapias11   que   han   permitido  su  recuperación,  aunque  dicho proceso se ha visto limitado porque algunas veces,  el  menor  llega tarde o no asiste a las terapias, debido a las dificultades que  tiene  su  madre  para  conseguir  y  pagar  un  medio de transporte12  adecuado13.      

2. Mediante sentencia de 15 de Agosto de 2008,  el  Juez  22  Civil Municipal de Bogotá, quien conoció en primera instancia la  acción  de  tutela  de  este proceso,  concedió la tutela de los derechos  invocados14.    El   fallo   fue   impugnado15  y mediante la sentencia del  10  de  Noviembre  de  2008,  el  Juzgado 31  Civil del Circuito revocó la  sentencia    anterior,    negando    la    protección    solicitada16.   Enviado  el  expediente  a  esta  Corporación,  el 18 de Marzo de 2009, la  Defensoría  del  Pueblo  presentó  insistencia  para  que  dichas providencias  fuesen seleccionados para revisión.   

II.     CONSIDERACIONES    

    

1. Teniendo   en  cuenta  la  sentencia  T-760  de  2008  de  la  Corte  Constitucional,  “toda  persona tiene derecho a que  se  le  garantice el acceso a los servicios (de salud) que requiera ‘con       necesidad’             –que  no  puede  financiarse  por  sí  mismo.”   Este  derecho  merece una protección  reforzada,   cuando   su   titular   es   un   sujeto  de  especial  protección  constitucional  como  un  niño  con  discapacidad, cuyos derechos a la vida, la  integridad  física,  la  salud  y  la  seguridad  social  son  fundamentales  y  prevalecen  sobre los derechos de los demás.  La familia, la sociedad y el  Estado  tienen la obligación de proteger al niño para garantizar su desarrollo  armónico  e  integral, así como el ejercicio pleno de sus derechos17.  El Estado  tiene  el  deber  de  adelantar  una  política de previsión, rehabilitación e  integración  social  para  los disminuidos físicos, sensoriales y síquicos, a  quienes  hay  que  prestar  la atención especializada que requieran18.     

Aunque  el  transporte  no  es  un  servicio  médico,     la     jurisprudencia    constitucional,    fundándose    en    la  regulación,19  ha  señalado  que  toda  persona  tiene  derecho  a acceder a los  servicios  de  salud  que  requiera,  lo cual puede implicar tener derecho a los  medios  de  transporte  para  poder  recibir  la  atención  requerida. Así, la  obligación  de  asumir  el  transporte  de  una  persona  se  trasladada  a las  entidades  promotoras  únicamente  en  los  eventos concretos donde se acredite  que   “(i)  ni  el  paciente  ni  sus  familiares  cercanos tienen los recursos  económicos  suficientes  para  pagar  el  valor  del  traslado  y  (ii)  de  no  efectuarse  la remisión se  pone  en  riesgo  la  vida,  la  integridad  física  o  el  estado de salud del  usuario.20”21.   También  se  ha  garantizado  la  posibilidad  de  que  se  brinde transporte y  traslado  a  un  acompañante cuando este es necesario. La regla jurisprudencial  aplicable   para   la  procedencia  del  amparo  constitucional  respecto  a  la  financiación   del   traslado   del   acompañante   es:  “(i)  el  paciente  sea  totalmente  dependiente  de  un  tercero  para su  desplazamiento,         (ii)        requiera   atención   permanente  para  garantizar  su  integridad  física  y  el  ejercicio  adecuado  de  sus  labores  cotidianas y (iii)  ni  él  ni  su  núcleo familiar  cuenten  con  los  recursos  suficientes  para financiar el traslado.”22   

De   otra   parte,   la  jurisprudencia  ha  considerado  que  está constitucionalmente prohibido aplicar pagos moderadores,  como  los copagos,  a los servicios que requiere una niña o un niño cuyos  acudientes  no  cuenten  con  los  recursos para cubrir esos gastos.23   

2.  En  el  presente  caso, Santiago Curtidor  Cuesta  es  un menor en condición de discapacidad, por lo cual no puede valerse  por  si mismo y depende absolutamente de su madre.  Para que este niño con  discapacidad  pueda  desarrollarse armónica e integralmente, ejercer plenamente  sus  derechos,  rehabilitarse  e  integrarse  a  la  sociedad,  requiere  de  la  atención  especializada  que  le  brindan  sus terapeutas en unas instituciones  determinadas.    Ahora   bien,   la   madre  del  menor,  encargada  de  su  cuidado,   carece  de  recursos  económicos  para  pagar  los  gastos  del  tratamiento  de  su  hijo.   En  definitiva, Santiago Curtidor Cuesta es un  niño  en  condición  de  discapacidad, que requiere de unos servicios de salud  con  necesidad,  y  de  acuerdo  a la jurisprudencia de esta Corporación, tiene  derecho  a recibirlos.  Su familia, la sociedad y el Estado están llamados  a proteger de manera especial este derecho.   

Es  muy   difícil  para ladis Alejandra  Cuesta   Triana   y   su   hijo,   trasladarse   en   un   medio  de  transporte  masivo24,  la mejor alternativa es un medio que como el taxi, permita a ella  y  a  su hijo rapidez, privacidad y comodidad.   Pero las dificultades  para  conseguir  diariamente  transporte público, han hecho que el niño llegue  tarde  a  sus terapias.  Además, el alto costo del  mismo ha impedido  a  la  madre,  ocasionalmente, llevar a su hijo a las mismas. Teniendo en cuenta  la  imposibilidad de usar medios de transporte público masivo, las dificultades  de  la  madre  y  de  su hijo para desplazarse en un medio de transporte costoso  como  el  taxi,  la  negativa  de  la  EPS  al  pago de un taxi que garantice el  transporte  diario  del paciente y de su acompañante, desde su residencia hasta  donde  se  realizan  las  terapias  al  menor,  limita el acceso del niño a las  terapias a las que tiene derecho.    

SaludCoop  EPS  debe  asumir  los  gastos  de  transporte  del menor para que este reciba las terapias a las que tiene derecho,  porque  ni  el  paciente  ni sus familiares cercanos tienen recursos suficientes  para  pagar  el  valor  del  traslado  del menor, en las condiciones que este lo  requiere.   Además,  porque  de  no  efectuarse  la  remisión,  el  menor  seguirá  llegando  tarde o dejando de asistir a las terapias, lo cual afecta el  progreso  de  la  recuperación  de su salud.   SaludCoop EPS también  debe  asumir  los  gastos  del  transporte  de un acompañante del menor, porque  debido   a   su   incapacidad,  este  depende  totalmente  de  un  tercero  para  desplazarse,  requiere  de  atención  permanente  para garantizar su integridad  física  y la realización de cualquier actividad, finalmente, ni el menor ni su  núcleo  familiar  tienen  los  recursos  económicos  necesarios para pagar los  gastos del traslado del tercero acompañante.      

De  otro  lado,  cuando  SaludCoop  EPS exige  copagos  sobre las terapias practicadas a Santiago Curtidor Cuesta, no solo esta  desconociendo  la  sentencia  emitida  el  27 de Agosto de 2007 por el Juzgado 8  Civil  Municipal  de Bogotá, en la cual se le ordenó autorizar la práctica de  unos  exámenes  y  el  tratamiento  integral  del  paciente con cubrimiento del  100%.   Además, se está imponiendo un límite a un menor en condición de  discapacidad,   para  acceder  a  unos  servicios  de  salud  que  requiere  con  necesidad,   porqué   la  persona  encargada  de  él  no  tiene  los  ingresos  económicos  suficientes  para  pagar  dichos servicios.  La jurisprudencia  declaró  constitucionalmente  prohibido,   aplicar pagos moderadores (como  los  copagos)  a los servicios que requiere un menor cuyos acudientes no cuenten  con los recursos para cubrir esos gastos.    

Por último, el hecho de que SaludCoop EPS no  haya  suministrado  el  kit  terapéutico,  con el cual Santiago Curtidor Cuesta  puede  continuar  en  casa  los ejercicios realizados en las terapias, limita el  acceso   del  menor  al  servicio  integral  de  salud  al  que  tiene  derecho,  desconociendo,  de este modo, la sentencia del 27 de Agosto de 2007, del Juzgado  8  Civil  Municipal  de Bogotá, en la cual se le ordenó a la EPS, autorizar el  tratamiento integral del paciente.    

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

Primero.- Revocar el  fallo  proferido  por  el por  el  Juzgado  Treinta  y  Uno  (31)   Civil  del  Circuito  de  Bogotá  del  10  de  Noviembre  de  2008,  y   CONCEDER  la  protección  del  derecho  a  la  salud  menor Santiago Curtidor  Cuesta.   

Segundo.-     Ordenar     a   SaludCoop  EPS, pagar los costos de un transporte adecuado,  -teniendo  en cuenta las consideraciones de este fallo-, para  que Santiago  Curtidor  Cuesta  y  su acompañante, se desplacen desde la residencia del menor  hasta  las  instituciones  donde  recibe y vaya a recibir terapias en el futuro,  entre   dichas   instituciones,   desde  las  mismas  hasta  la  residencia  del  menor.    

Tercero.-     Ordenar     a   SaludCoop EPS, dejar de cobrar suma alguna de dinero por la  realización  de  las  terapias  que  este recibiendo y que vaya a recibir en el  futuro, el menor Santiago Curtidor Cuesta.    

Cuarto.-     Ordenar     a   SaludCoop  EPS,  entregar  a ladis Alejandra Cuesta Triana,  madre    del    menor,    el    kit    terapéutico    al    que    este   tiene  derecho.      

Quinto.-     Autorizar    a  SaludCoop EPS  para  repetir  contra el Fosyga los costos en los que incurra y que en virtud de  la  regulación  no le corresponde asumir. No obstante, el Fosyga no puede pagar  a la EPS más del 50% del monto que ésta tenga derecho a repetir.   

Sexto.-  El Juzgado  31   Civil  del  Circuito notificará esta  sentencia dentro del término de cinco días después de haber  recibido  la  comunicación, de conformidad con el artículo 36 del Decreto 2591  de 1991.   

Séptimo.-    Líbrese    por  Secretaría  General  la comunicación prevista en el artículo  36 del Decreto 2591 de 1991.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARIA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1 Con  base  en  lo  dispuesto  por  el  Decreto  2591 de 1991 (Artículo 35), la Corte  Constitucional  ha  señalado  que  las decisiones de revisión que se limiten a  reiterar  la  jurisprudencia  pueden “ser brevemente  justificadas”.   Así   lo   ha  hecho  en  varias  ocasiones,  entre  ellas, por ejemplo, en las sentencias T-549 de 1995, T-396 de  1999,  T-054  de  2002,  T-392  de 2004, T-959 de 2004, T-689 de 2006, T-1032 de  2007, T-366 de 2008 y T-108 de 2009.    

2 En la  acción  de  tutela  también  se  solicitó  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  del menor a la seguridad social, en conexidad con el derecho a la  vida,  a la integridad personal, a la igualdad, a la dignidad humana y cualquier  otro que se probare vulnerado o amenazado en el proceso.    

4  “4.4.5.1.3.  Con  base  en la facultad conferida en el artículo 172 de la Ley  100  de  1993,  el  Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud desarrolló el  artículo  187  de  la misma ley, mediante el Acuerdo 260 de 2004, estableciendo  definiciones     más     precisas     de     los    tipos    de    ‘pagos     moderadores’ que pueden existir. En primer lugar,  el     Acuerdo     establece    que    el    objeto    de    las    ‘cuotas     moderadoras’        es        ‘regular  la utilización del servicio  de  salud  y  estimular  su  buen  uso’,     de     tal     suerte     que     se    esté    ‘promoviendo   en  los  afiliados  la  inscripción  en  los  programas  de  atención  integral  desarrollados por las  EPS.’    En    segundo    lugar,    señala    que    los   ‘copagos’        son        ‘aportes  en dinero que corresponden a  una      parte      del     valor     del     servicio     demandado’   cuya  finalidad  es  ‘ayudar     a     financiar     el  sistema’.   El   CNSSS  reitera  a su vez el mandato legal (art. 187, Ley 100 de 1993) según el cual el  primer  tipo  de  pagos  moderadores  –cuotas     moderadoras–  son  para afiliados y beneficiarios, mientras que el segundo tipo  –copagos–,   son   exclusivamente   para  los  beneficiarios.”    Sentencia   T-760   de   la   Corte   Constitucional.    

5  Véase:  Acción  de  tutela.   Recibo  de  ingreso  No.   307622  del  Instituto  de  Ortopedia  Inf.   Roosevelt,  con  fecha  de  15 de julio de  2008.     

6  Se  entiende  que  los  padres  de  Santiago  Curtidor  Cuesta  carecen  de recursos  económicos  suficientes  para  soportar  los  gastos  propios y los de su hijo,  entre  los  cuales  están  los  gastos de salud del menor, porque ella  es  cabeza  de familia y carece de empleo, además, vive con su mamá y su papá, un  hombre  pensionado.   Además,  el  hecho  de  que las terapias de Santiago  ocupen  las  mañanas  y  las  tardes de los cinco días laborales de la semana,  dificultan  a  la  madre conseguir un trabajo diurno, y exigirle a una mujer con  un  hijo  en condiciones de discapacidad, que en las mañanas y en las tardes se  encargue   del   cuidado  del  menor  (entre  otras  cosas,  llevándolo  a  las  instituciones  donde  practica sus terapias, para lo cual deben recorrer grandes  distancias),  que  busque  y  consiga un trabajo para realizar en la noche y que  además,  encuentre los medios para que otra persona se encargue del cuidado del  menor  mientras  ella  trabaja,  es una carga excesiva para esta madre cabeza de  familia.   Las  dificultades  de   Gladys Alejandra Cuesta Triana para  laborar  en  el  día  o  en  la noche, disminuyen las posibilidades de que ella  obtenga  recursos  económicos  que permitan sufragar los gastos del tratamiento  de  su hijo.  Por otro lado, el padre del menor estudia, carece de empleo y  depende   económicamente   de   sus   padres.    Véase:  Acción  de  tutela.   Acta  de Declaración Juramentada, de la Notaría 59 del Círculo  de Bogotá DC, del 15 de julio de 2008.    

7  Al  momento  de  presentación  de  la  tutela,  el niño tenía 2 años.  Como  nació  prematuramente,  padece  de  parálisis cerebral hipóxica espástica de  compromiso    bilateral   con   mayor   compromiso   derecho,   así   como   de  estrabismo.  Véase: Acción de tutela.    

8  Véase: Acción de tutela.   

9  Véase:  Acción  de tutela.  Copia del carnet de SaludCoop EPS de Santiago  Curtidos Cuesta.    

10 El  tratamiento  integral  del menor comprende servicios médicos, hospitalarios, de  laboratorio,  exámenes,  controles,  aditamentos, insumos, elementos, terapias,  procedimientos  tratamientos  y/o  medicamentos  que requiera el demandante para  recuperar   su   salud,  previa  prescripción  del  médico  tratante  para  la  patología  que presenta y que requieran periodos mínimos  de cotización,  como   aquellos  que  se  encuentren   por  fuera  de  las  coberturas  del  POS.   Véase:  Contestación  a  la  acción de  tutela, firmada por el Gerente Regional de SaludCoop EPS.    

11 El  niño    asiste    a   terapia   ocupacional,   fonoaudiología,   hidroterapia,  fisioterapia,  5  días  a la semana, de lunes a viernes, en las mañanas, en el  Instituto   Franklin   Delano   Roosvelt.    Además,  el  niño  asiste  a  equinoterapia,  3  veces  a  la  semana,  entre  lunes y viernes, en la tarde, a  Kaanil  Equinoterapia;  y  a  terapias vojta, 2 veces a la semana, entre lunes y  viernes,    en   la   tarde,   en   la   Corporación   Clínica   Universitaria  Teletón.   Véase: Acción de tutela.    

12  Gladys  Alejandra  Cuesta  Triana  y  su hijo viven en el Barrio Suba Rincón de  Bogotá.   El Instituto Franklin Delano Roosvelt está en la Carrera 4 Este  Avenida  Circunvalar  No.  17-50. Kaanil Equinoterapia se encuentra en  Siberia,  vía  Funza, Kilómetro 1, Vereda La Florida, Entrada Ganavi.  La  Corporación  Clínica Universitaria Teletón se ubica en el Kilómetro 21 de la  Autopista  Norte.  En consecuencia, son muy largas las distancias que deben  recorrer   diariamente   la   madre  y  su  hijo,  entre  su  residencia  y  las  instituciones  que  prestan  los  servicios  de  terapia,  o  entre  las  mismas  instituciones.   Esto  implica  un  gasto  importante de tiempo y dinero en  transporte.    Como   no  es  fácil  conseguir  transporte  público  para  movilizarse  de un punto a otro, el niño ha llegado tarde a las terapias.   Como  los  gastos de transporte son tan altos, varias veces ha dejado de asistir  a  las  mismas.    Véase:  Cotización  de servicios de transporte de  Radio   Taxi   Autolagos,   con   fecha   de   23  de  Julio  2008.  Acción  de  tutela.        

13 De  acuerdo  con  el escrito de acción de tutela, Gladys Alejandra Cuesta Triana es  una  mujer  de  1,60  mt.   de estatura y 54 kilos de peso, mientras que su  hijo  pesaba  12  kilos  al  momento  de  presentación  de la tutela, y su peso  aumenta  en  la  medida que crece.  El niño no puede caminar por si mismo,  por  consiguiente,  su  madre  debe  alzarlo  y  en muchas ocasiones han sufrido  caídas  que han dejado contusiones al menor.   Inicialmente, la madre  y  el  niño  se  movilizaron  en medios de transporte público y masivo como el  bus,  el  colectivo y Transmilenio, pero las distancias tan largas y los tiempos  de  recorrido  no  eran  soportados  por el hijo.  Además, estos medios de  transporte,  no  siempre tienen una silla disponible para la madre, para la cual  es  difícil  alzar  a  su  hijo.   Por  otro lado, la presencia de un gran  número  de  personas  afectaba  negativamente  el ánimo del menor.  De lo  anterior  se  infiere  que  un  medio de transporte adecuado, es uno que ofrezca  rapidez,      comodidad     y     privacidad     al     menor     y     a     su  acompañante.       

14 El  juez  consideró que una lectura armónica de los artículos 13 y 47 CN, permite  concluir  que  las  personas  con  alguna  discapacidad  merecen una protección  especial  reforzada,  por lo cual el Estado debe implementar medidas afirmativas  para  proteger  a esa población.  Esa protección es mayor cuando se trata  de  niños  discapacitados,  cuyos derechos prevalecen sobre los derechos de los  demás.   En  el presente caso, aunque no existe norma que obligue a la EPS  a  pagar  el  transporte  del  paciente  y  de  su  acompañante  para asistir a  terapias,  se  tiene  a  un  niño con la necesidad de recibir atención médica  diaria,  a un menor en crecimiento que carece de un medio de transporte adecuado  para  llegar  y  llegar  puntualmente  a  sus  terapias, lo cual ha retrasado el  progreso  de  su  tratamiento.   De  este modo, se tiene que la falta de un  medio  de  transporte adecuado, afecta los derechos a la salud y a la integridad  física  del  menor de edad.  En consecuencia, se concede la tutela  y  se  ordena a SaludCoop EPS, asumir los costos  del transporte requerido por  el  menor  y  su  acompañante,  para  desplazarse y acudir a las citas médicas  ordenadas  por  el  médico  tratante.   Igualmente,  se declara que la EPS  tiene  derecho  a  repetir  contra  el Fondo Financiero Distrital, sin tener que  acudir  a la justicia ordinaria, una vez presente la cuenta de cobro respectiva,  por los costos que no esté obligada a asumir.   

15 La  EPS  se  opuso  a  las  pretensiones  de  la  acción  de  tutela, argumentando,  primero,   que  no  existe orden de médico tratante adscrito a la entidad,  que  indique  la necesidad del transporte.  Segundo, que la EPS cumplió la  orden  proferida  por  el Juzgado 8 Civil Municipal de Bogotá, del 27 de Agosto  de  2007.   Tercero, el servicio de transporte en taxi, entre la residencia  de  un  paciente  y  las  instituciones  donde  es atendido no es un servicio de  salud,  y  el  objeto de las EPS(s) es prestar servicios de salud, por tanto, es  absurdo  que  se  le  ordene  a SaludCoop EPS, pagar por un servicio que no hace  parte  de  su  objeto. Cuarto, según la Resolución 5261 de 1994 del Ministerio  de  Salud  y  la  sentencia T-337 de 2000 de la Corte Constitucional, los costos  inherentes  al  traslado  del  paciente  no corresponden a la EPS, porque no hay  norma  que  obligue a la entidad a asumir este costo y porque el estado de salud  del  demandante,  no  le  impide  transportarse  por  sus  propios medios.   Quinto,  según  la sentencia T-900 de 2002 de esta Corporación, la negativa de  las  entidades  de salud a reconocer  los gastos de traslado del paciente a  sus  citas  médicas,   tratamientos y/o terapias, no implica, per  se,  la  vulneración  del  derecho  fundamental  a  la salud del paciente, porque tales gastos pueden ser sufragados  por  este  o  su  familia.  De acuerdo con la sentencia T-150 de 2008 de la  misma   Corporación, quien interponga una acción de tutela debe acreditar  la  falta  de  recursos  económicos  para  costear  lo  ordenado por el médico  tratante,  cosa  que  a  juicio  de  la  demandada,  no  fue  acreditado  por la  demandante.   Solo  si  se  demuestra  que  la  persona  enferma  y que sus  parientes  carecen de recursos económicos, por una parte, y que de no accederse  al  tratamiento  médico  ordenado  se  pone  en  peligro la vida y la salud del  paciente,   por   otro,  recaerá  en  el  Estado  la  obligación  de  poner  a  disposición  del  afectado,  los  medios que le permitan acceder al tratamiento  indicado.   Sexto, aunque el fallo impugnado  dispuso que la EPS tiene  derecho  a repetir contra el Fondo Financiero Distrital, sin necesidad de acudir  a  la  justicia ordinaria, no precisó el término en el que debería realizarse  el  pago  a favor de la EPS, lo que puede afectar el equilibrio financiero de la  institución.     Séptimo,  el  usuario  de la EPS tiene la  obligación    de    cancelar   las   cuotas   moderadoras   y/o   copagos   correspondientes  a  la  prestación de los servicios recibidos de la EPS.    

16  Porque  “El transporte corriente para el traslado particular del usuario desde  su  vivienda  a  los centros de atención de la EPS, no es propio del servicio a  que  se  compromete  la Empresas Prestadoras de Salud con quien se afilia.   El  afiliado  al  Plan  Obligatorio  de  Salud  adquiere  también unas mínimas  obligaciones,  entre  otras,  la  de  pagar  el  transporte  para su traslado de  residencia  del  sitio  donde  le  prestaron  el  servicio,  y  si el afiliado o  beneficiario  no  tiene  para  costearlo,  deberá  cubrirlo  sus familiares mas  cercanos,  en  cumplimiento  del  deber  de  solidaridad  y según el evento por  obligación  impuesta  por el derecho de Familia, por tanto, no hay vulneración  de   derecho   constitucional   fundamental   si   la   entidad   se   niega   a  cancelarle.”   

17  Artículo 44 CN.   

18  Artículo 47 CN.    

19 En  la  sentencia  T-350  de 2003 de la Corte Constitucional, una de las principales  decisiones  dentro  de  esta línea jurisprudencial, se fundó en el artículo 2  de  la  Resolución  No.  5261  de  1994  del  Ministerio de Salud (Manual  de  actividades,  intervenciones  y procedimientos del Plan  Obligatorio  del  Sistema  de Salud en el Sistema General de Seguridad Social en  Salud),   en   tanto   señala   que   ‘cuando  en el municipio de residencia  del  paciente  no  se  cuente  con  algún  servicio requerido, éste podrá ser  remitido  al  municipio  mas  cercano  que  cuente  con  el (sic). Los gastos de  desplazamiento  generados  en  las  remisiones  serán  de  responsabilidad  del  paciente,  salvo  en  los  casos  de  urgencia  debidamente certificada o en los  pacientes   internados  que  requieran  atención  complementaria.  (…)’.   

20  Sentencia  T-900  de  2002  de  la  Corte  Constitucional. En esta decisión, se  analizaron  algunos  casos,  donde  los  usuarios,  al  ser  remitidos a lugares  distintos  al  de  su  residencia  para la práctica de distintos procedimientos  médicos,  pretendían  que  las  respectivas  EPS(s)  asumieran  el valor de su  transporte,  solicitud  que  fue  desestimada  por  la  Corte  ante  la falta de  concurrencia  de  los  requisitos  de  incapacidad  económica del paciente y su  familia,  y  ausencia  de  conexidad entre el tratamiento y la vida e integridad  física  del  paciente.  Esta regla jurisprudencial también fue utilizada en un  caso   similar   contenido   en   la  Sentencia  T-1079  de  2001  de  la  Corte  Constitucional.   

21  Sentencia T-197 de 2003 de la Corte Constitucional.   

22  Sentencia  T-350  de  2003  de  la  Corte Constitucional. Esta decisión ha sido  reiterada  por  la  Corte  en  varias  ocasiones; entre otras, en las sentencias  T-962 de 2005 y T-459 de 2007.   

23 Al  respecto   ver,   por   ejemplo,   la  Sentencia  T-225  de  2007  de  la  Corte  Constitucional.   En  esta  ocasión  dijo  la Corte: “(…) cuando  una  persona  se  encuentra  en  condiciones  de pobreza, y  requiera  de  un tratamiento o procedimiento médico que le proteja su derecho a  la  vida  en  condiciones  de  dignidad,  no se podrá interponer obstáculos de  carácter   económico,   debido  a  su  imposibilidad  económica  para  la  no  realización    de    dichos   procedimientos.   Lo anterior adquiere mayor importancia, como se verá  en  concreto frente a las circunstancias del caso revisado si el afectado con la  decisión  de  la  entidad prestadora de servicios de salud es un menor de edad,  pues  para  su  caso,  el  derecho  a  la salud es de  naturaleza  fundamental y, por tanto, es procedente su protección a través del  amparo  constitucional  no sólo en los eventos en que se afecten de forma grave  los  derechos  a  la  vida  y  a  la integridad física, sino también cuando se  compruebe  que,  a  raíz  de  la  falta  de  atención  médica,  se  impide el  mantenimiento   de   adecuadas   condiciones   biológicas   o   psíquicas  del  niño.”    En   este  caso  se  decidió  que  “el  derecho  fundamental a la salud del menor debe  primar  sobre la obligación del cubrimiento de las cuotas moderadoras o copagos  para  lo  cual  deberá  protegerse  los  derechos  constitucionales  del  niño  ordenando  la  prestación  de los servicios de manera integral, como quiera que  los      derechos     fundamentales     están     por     encima     de     las  reglamentaciones.”   

24  Porque  la  duración  de  los  viajes y el gran número de personas, alteran el  estado  emocional del menor.  Además, en este tipo de transporte, la madre  no  tiene  una silla asegurada y entonces, posiblemente deba alzar a su hijo, lo  cual  es  difícil  para ella por su menuda contextura física y porque a medida  que  pasa  el  tiempo, el niño va aumentando de peso.  (Véase: Acción de  tutela).    

25 Al  respecto  ver  la  sentencia  T-760 de 2008 de la Corte Constitucional, apartado  [4.4.4.4.] de las consideraciones.   

26  Sentencia C-463 de 2008.     

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