T-356-09

Tutelas 2009

       

Sentencia T-356-09  

Referencia: expediente T-2179528  

Accionante:  

Elba Nuris Builes Marín, en representación  de su hijo Juan Camilo Builes.   

Cementerios Jardines de la Fé de Copacabana  ( Antioquia).   

Magistrado Ponente:  

Dr.  GABRIEL  EDUARDO  MENDOZA   

MARTELO.   

Bogotá, D.C  veinte (20) de mayo de dos  mil nueve ( 2009)   

La  Sala  Cuarta  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional,  integrada  por los Magistrados Gabriel Eduardo Mendoza Martelo,  Mauricio  González  Cuervo  y Jorge Ignacio Pretelt Chaljub en ejercicio de sus  competencias     constitucionales     y     legales,     ha    pronunciado    la  siguiente   

SENTENCIA   

en  el  proceso  de  revisión  de los   fallos  de  tutela proferidos por el Juzgado Treinta y Nueve Penal Municipal con  Funciones  de  Garantías  y  el    Juzgado  Dieciocho  Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento,  ambos de la ciudad de Medellín, en  relación  con  la  acción  de  amparo  constitucional  promovida por Elda Nury  Builes  en  representación  de  su  hijo Juan Camilo Builes Marín.           

I.           ANTECEDENTES   

1.   Fundamentos  de   la  acción  y  pretensiones.   

La señora ELDA NURY BUILES MARÍN, presentó  acción  de  tutela   en  contra  del  Cementerio  Jardines  de  la  Fe  de  Copacabana,  (Antioquia) con el objeto de que se le amparen a su hijo menor JUAN  CAMILO  BUILES  MARÍN,  “los  derechos  fundamentales  del  niño,  la vida, la  integridad   física,   la   salud  y  la  seguridad  social,  la  alimentación  equilibrada,  su  nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de  ella,  el  cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre  expresión  de  su opinión, la protección de toda forma de abandono, violencia  física  o moral, secuestro, abuso sexual, explotación laboral o económica y/o  trabajos  riesgosos,  además  los  derechos consagrados en la Constitución, en  las leyes y Tratados Internacionales ratificados por Colombia”.   

Manifestó  que   en  el  Juzgado 12 de  Familia  de  la  ciudad  de  Medellín  se  adelanta  un  proceso  de filiación  extramatrimonial   a favor del menor JUAN CAMILO BUILES MARIN, respecto del  señor  REINALDO ANTONIO ACEVEDO PUERTA, quien falleció en el año 1996. Dentro  del  mencionado  proceso  se  ordenó  reconstruir  el perfil genético y de esa  manera  determinar  la  paternidad  alegada. Se ofició entonces al Instituto de  Medicina  Legal para la realización del procedimiento en el Cementerio Jardines  de  la  Fe  de  Copacabana,  (Antioquia  )  que  al  efecto  exige  el pago de $  795.000.000   

Afirma  que  en   vista  de que no  tiene  dinero  para cancelar esa suma, se decretó, dentro del proceso civil, un  amparo  de  pobreza,  sin  embargo,  este  amparo  no  cubre el procedimiento de  exhumación  del cadáver. Por tal motivo elevó un derecho de petición ante la  administración  del Cementerio, para que se abstuviera de cobrar tal  suma  de   dinero,   recibiendo  como  respuesta   que   la  empresa  estaba  dispuesta  a  negociar con ella un descuento especial para la realización de la  exhumación.    

Así pues, con base en lo anterior, insta al  juez  de  tutela  para  que  le  sea amparado el derecho fundamental invocado en  favor  de  su  hijo, de tal manera que se le ordene al Cementerio Jardines de la  Fe, autorizar la práctica de la exhumación de manera gratuita.   

2.    Oposición   a   la   demanda   de  tutela.   

El   representante  legal  del  CEMENTERIO  JARDINES  DE LA FE de Copacabana, Antioquia (PREVER S.A.) dio contestación a la  demanda    instaurada,    informando    que    su    representada   “nunca  se  ha  opuesto    a   realizar   el   procedimiento   de   exhumación”,   que    por    el    contrario    han    tenido    la    “disposición  de  solucionar  dicha parte económica, por medio de  un  tratamiento  especial”.  Manifiesta igualmente, que  “la compañía ha sido cuidadosa, en que se  cumplan  los requisitos legales, y de  obtener  las  autorizaciones  de  la  entidad  competente,  para proceder con el  trámite”.   

Sostuvo   que en el anexo 4, el Juzgado  Doce  de  Familia,  mediante  auto  de  sustanciación,  fijó fecha para que se  comparezca  ante  el  Instituto  de  Medicina  Legal  y Ciencias Forenses y para  realizar    el    trámite    de    exhumación    de   cadáver,   “advirtiéndole  a  la demandante, que deberá cancelar el costo de  ésta” (subrayas del representante legal).   

Pone  de presente, que la compañía incurre  en  costos  y gastos para tales procedimientos, los que necesariamente deben ser  pagados  por  el  interesado,  por  ello,  alega,  no  se está violando ningún  derecho  fundamental  al  cobrarle un valor por dicho procedimiento, además, la  entidad  está  dispuesta a darle un tratamiento especial al presente caso, como  se  lo  ha  manifestado  ya  a  la accionante. Finalmente, refiere que el Estado  cuenta  con entidades que atienden estos casos especiales, brindan ayuda y a las  cuales  las  personas  pueden  acudir  para  la  consecución  de  recursos,  no  correspondiéndole esta labor a las entidades privadas.   

3.  Pruebas  que  obran  en  el  expediente.   

Dentro  del  expediente  contentivo  de  la  presente   acción  de  tutela,  se  encuentran  como  pruebas  relevantes,  las  siguientes:   

    

* Copia  del  auto  sustancial  1534  del  Juzgado  12  de  Familia de  Medellín  donde  se  da  a  conocer  el  oficio  1086  por parte del cementerio  Jardines    de    la   Fe   y   se   informa   el   valor   a   pagar   por   la  exhumación.     

    

* Copia  del  derecho  de petición interpuesto al Cementerio Jardines  de  la  Fe, en el cual se le  solicitó que se eximiera a la accionante del  pago de la exhumación.     

    

* Copia  de  la  respuesta  negativa  del  Cementerio  Jardines  de la  Fe.     

         

      –   Copia del  Auto  de  sustanciación  2383  del Juzgado 012 de Familia de Medellín donde se  señala   hora   y   fecha   para   la   realización  de  la  práctica  de  la  exhumación.   

II. DECISIONES OBJETO DE REVISION  

1. Sentencia de primera instancia.  

El  Juzgado,  mediante  providencia del seis  (06)  de  julio  de dos mil siete (2007), resolvió denegar el amparo deprecado.   

Al  efecto  consideró,  que  los gastos que  genere  la  práctica  de  una  prueba  y que no sean cubiertos por el amparo de  pobreza,   son  gastos  racionales  que  obedecen  a  procedimientos  razonados,  legítimos  y  necesarios,  los  cuales  deben  ser  asumidos  por la parte  interesada.   

Observa la sentencia, “que se han respetado  los   derechos   del   menor  a  su  personalidad  jurídica,  al  acceso  a  la  administración  de  justicia,  al debido proceso y a la igualdad, pues se viene  adelantando  un  proceso  de filiación para determinar la paternidad del mismo,  se  le  ha  concedido dentro del mismo el amparo de pobreza, la accionante viene  siendo  representada  por  un  consultorio jurídico, de allí que verificado el  respeto  por  lo  derechos del menor y teniendo en cuenta su condición de parte  en  el  proceso,  es  claro que le corresponde asumir unos costos,  que son  racionales,  al  punto  que  la  entidad accionada ha hecho una excepción en su  caso  y  en  atención a su situación económica, ha decidido cobrarle menos de  la    mitad    de    lo   que   habitualmente   cuesta   el   procedimiento   de  exhumación.”   

2. Sentencia de segunda instancia  

  La  sentencia de segunda  instancia,  dictada  por el  Juzgado  Dieciocho Penal del Circuito con  Funciones  de Conocimiento de Medellín, mediante sentencia de  13 de Enero  de  2009,  confirmó  el  proveído  del  a-quo,  sosteniendo  principalmente lo  siguiente:    

1.No se detecta en la actuación de la entidad  accionada  ninguna violación a los derechos fundamentales del menor JUAN CAMILO  BUILES  MARIN, puesto que se le están garantizando  todos sus derechos, en  especial  el  derecho  al nombre,  a la personalidad jurídica, de acceso a  la administración de justicia, al debido proceso, etc.   

2.  La entidad accionada nunca se ha negado a  realizar  la  exhumación  del  cadáver,  por  el  contrario, siempre ha estado  dispuesta  a  brindar  un tratamiento especial a la accionante por su situación  económica,  de  hecho le  ofreció un descuento para que de esta manera se  le facilite el procedimiento requerido.   

3.  La  entidad accionada no puede asumir los  gastos  que  genere  la  práctica  de  una  prueba,  cuando  éstos  obedecen a  trámites  administrativos,  de  personal  y maquinaria, que le genera costos al  particular  que  los  presta,  lo  que  necesariamente  tiene que trasladar a la  persona que requiere el servicio   

         

III.    ACTUACIÓN    EN    SEDE    DE  REVISIÓN   

Mediante Auto  del 26 de marzo de 2009,  el  Magistrado  Sustanciador  consideró necesario recaudar algunas pruebas para  verificar  hechos relevantes del proceso y mejor proveer en el presente caso. En  consecuencia,  resolvió  oficiar al Cementerio Jardines de la Fe, de Copacabana  en Medellín, para que informara a esta Sala lo siguiente:   

    

1. Si  ya  se  llevó  a cabo el proceso de exhumación del cadáver de  REINALDO  ANTONIO  ACEVEDO  PUERTA,  solicitado  por  su esposa dentro del   trámite del proceso de filiación del niño Juan Camilo Builes.   

2. Indicar  si el costo total  de la exhumación fue pagado por la  esposa  del  señor  REINALDO  ACEVEDO,  o  si  fue  cubierto  por  el amparo de  pobreza.     

El 27 marzo del presente año, se recibió la  siguiente respuesta:   

     

1. “El  procedimiento  de exhumación y extracción  de muestras  para  análisis  de  ADN,  del  cuerpo del señor  REINALDO ANTONIO ACEVEDO  PUERTA,  fue  realizado  en  el  Parque  Cementerio  Jardines de la Fe, el 10 de  diciembre  de  2008,  a las 8:30 a.m. cumpliendo con los requisitos establecidos  en la compañía.   

2. El  procedimiento  tuvo  un costo de $ 360.000 , los cuales canceló  la  señora ELDA NURY BUILES MARÍN, cédula 43.481.447, según consta en recibo  de  caja  número  536014  (  se  adjunta  copia  )  lo  que  indica  que  dicho  procedimiento  no  fue  cubierto  por  el  amparo de pobreza, pero sí se dio un  tratamiento   especial   pues   el   costo   de   dicho   procedimiento   es  de  $795.000.”     

  IV.  CONSIDERACIONES   

1.     Competencia.   

Es   competente  esta  Sala  de  la  Corte  Constitucional  para  revisar  las decisiones proferidas dentro de la acción de  tutela  de  la referencia, con fundamento en los artículos 86 y 241 numeral 9º  de  la  Constitución  Política, en concordancia con los artículos 31 a 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

2.   Procedibilidad   de  la  Acción  de  Tutela.   

2.1 Legitimación por activa.  

De  conformidad  con  el artículo 86 de la  Constitución  Política  y el artículo 10 del Decreto 2591 de 1991, la acción  de  tutela es un mecanismo de defensa al que puede acudir cualquier persona para  reclamar  la  protección inmediata de sus derechos fundamentales, cuando quiera  que éstos resulten vulnerados o amenazados.   

En     el     asunto     sub-exámine,  esta  Sala advierte que la  señora  Elba  Nury  Builes Marín, se encuentra legitimada por activa dentro de  la   presente   acción  de  tutela,  como  quiera  que  actúa  en  calidad  de  representante  legal  de  su hijo menor Juan Camilo Builes y, por lo tanto, obra  en  defensa  de  sus  derechos,  garantías  e intereses, en tanto se tramita un  proceso de filiación natural.   

2.2 Legitimación pasiva.  

La  empresa  demandada  es  una  entidad de  carácter   particular  que  se  ocupa  de  prestar  un  servicio  público.  La  administración    de   un   cementerio,   según   lo  ha  dispuesto  esta  Corporación      en      su      jurisprudencia1,  corresponde a la prestación  de  un  servicio  público,  por  lo  tanto, de conformidad con el numeral 2 del  artículo  42 del Decreto 2591 de 1991, está legitimada como parte pasiva en el  presente proceso de tutela.   

3. Problema Jurídico.  

De acuerdo con el supuesto fáctico expuesto  y  con  los  fallos proferidos en las respectivas instancias judiciales, en esta  ocasión  le  corresponde  a  la Sala determinar si el Cementerio Jardines de la  Fe,  quebrantó  los derechos invocados por la accionante, al no autorizar   el  procedimiento  de  exhumación  de  un cadáver de manera gratuita. Para tal  propósito,  la  Sala tendrá en cuenta que, durante el proceso de Revisión, se  acreditó  la  realización de la exhumación por un valor inferior al dispuesto  y que la accionante pudo sufragarlo debidamente.   

4. Caso Concreto: Hecho Superado  

La  señora  ELDA  NURY  BUILES  MARÍN, en  representación  de  su  hijo menor, JUAN CAMILO BUILES MARÍN, adelanta ante el  Juzgado  Doce  de  Familia  de  la ciudad de Medellín, un proceso de filiación  extramatrimonial,  dentro  del  cual se decretó la exhumación del cadáver del  presunto  padre,  procedimiento que, según informó la entidad accionada, tiene  un  costo  de  SETECIENTOS  NOVENTA Y CINCO MIL PESOS ($ 795.000.00), dinero que  debe  ser  cancelado  por  la  demandante. Sin embargo, consta en el expediente,  que   con posterioridad a la respuesta según la cual dicho valor es el que  se  debe  pagar,  la  representante del Cementerio ha informado a la accionante,  que  aquél   puede  ser  reducido, en atención a su particular situación  económica.  Igualmente,  se  evidencia en el expediente, que a la accionante le  fue  concedido,  dentro  del  proceso  de  filiación extramatrimonial, un   amparo de pobreza debido a su precaria condición económica.   

Ahora  bien,  cabe  destacar  que  en  el  transcurso  de  la  acción  de  tutela,  fue  realizado  el procedimiento de la  exhumación   por  una  suma que la accionante finalmente pudo sufragar. En  efecto,  la  información fue comunicada por la misma entidad  accionada en  los siguientes términos:   

“El   procedimiento  de  exhumación  y  extracción    de   muestras   para   análisis  de  ADN,  del  cuerpo  del  señor   REINALDO  ANTONIO  ACEVEDO  PUERTA,  fue  realizado  en  el Parque  Cementerio  Jardines  de  la  Fe,  el  10  de diciembre de 2008, a las 8:30 a.m.  cumpliendo con los requisitos establecidos en la compañía.   

El procedimiento tuvo un costo de $ 360.000  ,  los  cuales  canceló la señora ELDA NURY BUILES MARÍN, cédula 43.481.447,  según  consta  en  recibo  de  caja  número 536014 ( se adjunta copia ) lo que  indica  que  dicho  procedimiento no fue cubierto por el amparo de pobreza, pero  sí  se  dio  un tratamiento especial pues el costo de dicho procedimiento es de  $795.000.”   

Así las cosas, dado que el procedimiento de  exhumación  ya  se  realizó y además por un valor que la accionante estaba en  condiciones  de  sufragar,  la Sala encuentra que se tipifica un hecho superado,  por  lo  que se presenta una carencia actual de objeto que será declarada así,  en la parte resolutiva de esta providencia.   

Sobre  el  particular, la jurisprudencia de  esta  Corporación  en  diferentes  pronunciamientos2  ha reconocido que el objetivo  fundamental  de la acción de tutela, cual es, la protección efectiva, cierta e  inmediata  de  los derechos constitucionales fundamentales, en aquellos casos en  que  éstos  se  encuentren transgredidos o amenazados por la acción u omisión  de  una  autoridad pública o de un particular en los términos que establece la  Constitución  y  la  ley,  resulta  inane frente a una situación de hecho cuya  vulneración  o amenaza sea superada, en el sentido de que el derecho alegado se  encuentre  satisfecho,  por  lo  que  el  mandato  que pueda proferir el juez en  defensa  de  éstos,  ningún  efecto  podría  tener,  el proceso carecería de  objeto  y  la tutela resultaría improcedente; dicho de otro modo: la acción de  amparo     constitucional     no    podría    cumplir    con    su    finalidad  prístina.3   

En relación con el tema, esta Corporación  ha sostenido :   

“El  objetivo  de  la acción de tutela,  conforme  al  artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, al Decreto  2591  de  1.991  y  a  la  doctrina constitucional, es la protección efectiva y  cierta   del  derecho  constitucional  fundamental,  presuntamente  vulnerado  o  amenazado  por  la  acción  u  omisión  de  una  autoridad  pública  o  de un  particular en los casos expresamente señalados por la ley.   

“En virtud de lo anterior, la eficacia de  la  acción de tutela radica en el deber que tiene el juez, en caso de encontrar  amenazado  o  vulnerado  un  derecho alegado, de impartir una orden de inmediato  cumplimiento  orientada  a  la  defensa  actual  y  cierta  del  derecho  que se  aduce.   

“No   obstante   lo  anterior,  si  la  situación  de  hecho que origina la violación o la amenaza ya ha sido superada  en  el  sentido  de que la pretensión erigida en defensa del derecho conculcado  está  siendo satisfecha, la acción de tutela pierde su eficacia y su razón de  ser”4.   

En  el  asunto que se examina, esta Sala de  revisión   considera   que   cesó   el  motivo  por  el  cual  se  generó  la  interposición  de  la  presente  acción  de  amparo  constitucional  y de esta  manera,  al  encontrarse  satisfecha la pretensión formulada en sede de tutela,  el  supuesto  vulneratorio  de  los  derechos constitucionales fundamentales del  menor         ha         sido        superado5,  por  lo  tanto,  como  ya se  dijo,  la  decisión  que  pudiese  adoptar  el  juez respecto del caso concreto  resultaría  contraria  al  objetivo  constitucionalmente  previsto  para  dicho  mecanismo6.   

Ahora  bien, a pesar de haberse configurado  un  hecho  superado  en  el  caso  que  ocupa  la  atención de la Sala, resulta  acertado   efectuar  algunas  consideraciones  en  torno  a  las  decisiones  de  instancia,   las   cuales   estuvieron  de  conformidad  con  la  jurisprudencia  constitucional  y  merecían  por  ello  confirmarse.  Se recuerda que lo que se  debatía  en  el  presente caso era, si el juez constitucional por  vía de  tutela  podía  disponer  que  la  práctica  de  la  exhumación de un cadáver  ordenada  dentro  de  un  proceso  de  filiación  natural, se hiciera de manera  gratuita. Basten las siguientes consideraciones:   

1.  En  los  procesos  de determinación de  la   filiación, como el que adelanta  la accionante y dentro del cual  se  ordenó la práctica de la exhumación del cadáver del supuesto padre de su  hijo,  se  ven  involucrados derechos fundamentales de las personas, como son su  derecho  a  una  identidad,  el  debido  proceso,  el  derecho  a  la autonomía  reproductiva,  las  obligaciones derivadas de la familia,  y otros derechos  como  los  herenciales.  Además,  la  prueba  de  ADN se ha convertido en pieza  esencial  para  las  decisiones  judiciales debido al alto porcentaje de certeza  que  arroja  sobre  la  filiación. En el presente caso, es claro que la entidad  accionada  estaba  dispuesta  a  realizar la exhumación con el fin de facilitar  posteriormente   la  práctica  de  la prueba genética  de ADN, y que  ello  representaba  algún costo para la accionante, tal como lo advirtieron las  sentencias objeto de revisión.   

2.  Ciertamente, la accionante contaba con un  amparo  de  pobreza  decretado  por el propio juzgado que adelanta el proceso de  filiación.  El  amparo  de  pobreza,  ha  dicho  la  Corte, se fundamenta en el  principio  general  de gratuidad de la justicia, siendo su finalidad la de hacer  posible  el  acceso  de  todas las personas a la justicia, pues se ha instituido  precisamente  a favor de quienes no están en condiciones económicas de atender  los gastos del proceso.   

A  pesar  de ello, el artículo 6º de la Ley  270  de  1996  concordante  con  el  artículo 1º del C. de P. C., señala que:  “la  administración  de justicia será gratuita y su funcionamiento estará a  cargo  del  Estado,  sin  perjuicio  de  las expensas,  agencias  en derecho y costos judiciales”.De  allí que sea importante observar que  si  bien  el  principio  de  gratuidad  tiene como fin hacer efectivo el derecho  fundamental  a  la igualdad, ello no quiere decir que los gastos que implique el  poner  en  funcionamiento  el  aparato  judicial,  sean gastos administrativos u  operativos   etc, que por regla general, tengan que someterse igualmente al  principio de  gratuidad.   

3.  Así  entonces,   es  cierto  que el  derecho  de  acción  en  condiciones  de  igualdad  se  encuentra regido por el  principio  de  la  gratuidad,  en  el  sentido  de que los costos de la función  pública  de  administrar  justicia son asumidos por el erario público, pues se  trata  de  una  función  de interés general en la medida en que es el Estado a  quien  corresponde  brindar a los ciudadanos reales posibilidades de resolución  de  sus  conflictos.  Otra cosa, son los costos que se generen en el trámite de  una  actuación  administrativa  o  privada  de  un proceso judicial  hasta  obtener  una  decisión  definitiva,  los cuales deben ser asumidos por la parte  interesada7,  como  se hizo en este caso, en proporción a su nivel económico,  tal           como           lo           decidió           la          empresa  accionada.                  

Por  lo  anterior,  esta  Sala de Revisión  estima  que  las  sentencias  de  instancia  deben  confirmarse,  pero  en  este  caso,    por   existir  un  hecho  superado,  pues   ninguna  utilidad  reportaría   ya  una  orden  judicial  para  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  del  menor   a  nombre  de  quien  se  interpone  la tutela.   

V. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Cuarta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

PRIMERO:   CONFIRMAR  las  sentencias  objeto  de  revisión,  dictadas   por  el  Juzgado  Treinta  y Nueve Penal  Municipal  con  Funciones de Garantías y el   Juzgado Dieciocho   Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento,  ambos  de  la ciudad de  Medellín  y  DECLARAR la  carencia actual de objeto, por existir un hecho superado.   

SEGUNDO: Líbrense  las  comunicaciones  de que trata el artículo 36 del decreto 2591 de 1991, para  los efectos allí contemplados.   

Cópiese,  notifíquese,  insértese  en la  gaceta de la Corte Constitucional y Cúmplase.   

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado Ponente  

                                                                                                                                                                                                                                                                                  

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

1 T-602  de 1996.   

2 Ver,  entre  otras,  Sentencias T-519 de 1992, M.P. José Gregorio Hernández Galindo,  T-608  de  2002,  M.P.  Manuel  José Cepeda Espinosa, T-522 de 2002, M.P. Jaime  Córdoba    Triviño    y    T-630   de   2005,   M.P.   Manuel   José   Cepeda  Espinosa.   

3 T-002  de 2008. M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

4  Sentencia T-495 de 2001, M.P. Dr. Rodrigo Escobar Gil.   

5  Al  respecto,  ver  Sentencias  T-167 de 1997, M.P. Vladimiro Naranjo Mesa, T-262 de  1999,  M.P.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz,  T-027  de 1999, M.P. Vladimiro Naranjo  Mesa,  T-1301  de  2001,  M.P.  Marco  Gerardo Monroy Cabra, T-608 de 2002, M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa,  T-552  de 2002, M.P. Jaime Córdoba Triviño y  T-001 de 2003, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

6  Al  respecto,  consultar  Sentencias  T-515A  de  2006 y T-352 de 2006, M.P. Rodrigo  Escobar Gil.   

7 C-319  de 2002.     

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