T-363-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-363-09  

(Bogotá DC, mayo 22 de 2009)  

Referencia:  expediente T-2.152.583   

Accionante:        Maximiliano Rondón Giraldo   

Accionado:  E.P.S  Servicio Occidental de Salud “SOS”   

Fallo  objeto  de  revisión:  sentencia  del  29 de septiembre del 2008 del Juzgado Séptimo Civil  Municipal de Palmira.   

Magistrados   de   la   Sala   Quinta   de  Revisión:  Mauricio  González  Cuervo, Jorge Ignacio  Pretelt Chaljub y Nilson Pinilla Pinilla.   

Magistrado    Ponente:    Mauricio González Cuervo.   

I. ANTECEDENTES.  

1. Demanda de tutela.  

1.1. Derechos fundamentales vulnerados: vida,  salud, seguridad social y mínimo vital.   

1.2.  Hecho vulnerador: omisión de autorizar  la   cirugía  de  bypass  gástrico  por  laparoscopia  formulada  por  médico  especialista,  para  superar  el  problema  de  obesidad  mórbida que padece el  accionante,  por  estar  fuera  del  plan  obligatorio  de  salud  del  régimen  contributivo  y  no  haber  sido  formulada  por  médico  adscrito  a  la E.P.S  accionada.   

1.3.- Pretensión: se autorice la práctica de  cirugía de bypass gástrico por laparoscopia.   

2. Intervenciones  

2.1.  Respuesta  de  la  entidad  accionada.   

El Dr. Oliver Álvarez Viera, Director (E) de  la  sede  de  la entidad demandada en la ciudad de Palmira, solicita vincular al  proceso  a  la  Secretaría  de  Salud  Departamental,  para  que  atendiendo lo  dispuesto  en  los  artículos  42  y  43 de la Ley 715 de 2001 de ser necesario  asuma   la   práctica   del  procedimiento  no  cubierto  por  el  POS,  previa  verificación de la incapacidad económica del usuario.   

Para finalizar solicita que de ser contrario  el  fallo  a  los  intereses  de  la  entidad,  se  autorice a la E.P.S Servicio  Occidental de Salud S.A “SOS”, el recobro ante el Fosyga.   

2.2.  Clínica de Obesidad –Cirugía   Laparoscópica   Avanzada-  Fundación Valle del Lili-.    

Mediante  auto del 17 de septiembre de 2008,  el  Juzgado  Séptimo  Civil  Municipal de Palmira admitió la demanda y ordenó  notificar  de  la  misma  a  la  demandada, así como al Dr. José Pablo Vélez,  médico  tratante del actor a fin de que informará a ese despacho judicial, sí  la  atención brindada a éste, se da por cuenta de la E.P.S o si es particular,  así como la urgencia y necesidad del procedimiento formulado.   

Por encontrarse fuera del país el Dr. José  Pablo  Vélez,  el doctor Rafael H. Arias, quien es otro cirujano de la clínica  de  obesidad,  precisa  que  conoce  a  todos  los  pacientes  que asisten a esa  entidad,  por  lo  que procede a dar respuesta al oficio de la referencia en los  siguientes términos:   

“El  Señor Rondón Giraldo presenta en la  actualidad  OBESIDAD SEVERA, asociada enfermedades relacionadas con su obesidad.  El  señor  Rondón  tiene  un  índice de Masa Corporal de 45 kg/m. Esto en sí  constituye  una  enfermedad  que  pone  en  peligro  la  vida  al  favorecer  la  aparición  de  otras  enfermedades  y  acortar de esta manera la expectativa de  vida.  La  paciente  fue evaluada en nuestra consulta en la Fundación Valle del  Uli el 16 de mayo del presente año   

El BYPASS GASTRICO ordenado al Señor Rondón  constituye  el  tratamiento recomendado para este tipo de problema con el fin de  mejorar  su  calidad de vida y su salud. Esta operación le permitirá controlar  de  una  mejor forma sus otras enfermedades y disminuir la posibilidad de muerte  prematura asociado a la obesidad.   

El  no  llevar  a  cabo  esta  intervención  significa  que  el  Señor  Rondón  continuará  con  su problema de obesidad y  estará  a  expuesto  a riesgos conocidos de desarrollar otras enfermedades y de  morir en forma prematura debido a estas.   

Este  procedimiento no se encuentra incluido  en  el  POS y no hay un tratamiento similar que obtenga los mismos resultados de  un bypass gástrico.   

La  fundación  Valle  de  Lili  con la cual  trabajamos  no  tiene  convenio  vigente  con SOS para cirugía Bariátrica y el  paciente asistió de forma particular.   

La  indicación  de  este  procedimiento  es  médica,  la  obesidad mórbida es una enfermedad que pone en riesgo la vida del  paciente.”   

3.   Hechos  relevantes  y  medios  de  prueba.   

3.1. El 23 de julio de 2008 el Señor Rondón  Giraldo,  asiste  a consulta  con  el  Dr.  José  Pablo  Vélez  cirujano de la Clínica de la Obesidad de la  Fundación  Valle  del Lili, por presentar problemas de obesidad desde hace más  de  cinco (5) años y a pesar de que ha intentado diferentes tratamientos, no ha  obtenido resultados positivos.   

3.2. Asevera que sufre mucho de dolor en las  rodillas  y cuello, pérdida de la respiración cuando logra conciliar el sueño  y  cuando  se agita, así como dificultad para dormir. Que dicha patología pone  en  riesgo  su  salud presente y futura e interfiere con el desempeño normal de  sus actividades diarias.   

3.3. El Dr. José Pablo Vélez, dio la orden  para  cirugía de bypass gástrico por laparoscopia, uso de “ligasure y sutura  mecánica”,   donde especifica que no es un procedimiento estético, pues  el diagnóstico es obesidad mórbida.   

3.4.  Precisa  que  el  25 de julio de 2008,  llevó  la orden de cirugía a la oficina de Servicio Occidental de Salud E.P.S.  en  el  municipio  de  Florida (Valle) dependencia que lo remitió donde la Dra.  Claudia  Lara,  quien  el  día  22  de agosto de 2008, le informa que el bypass  gástrico  por  laparoscopia  no  lo  cubre  el  POS  y  por ende no autoriza su  práctica  a cambio le sugiere tratamiento con dietista y le ordena una serie de  exámenes   (TSH,  glicemia,  perfil  lipídico  y  creatinina),  teniendo  ella  conocimiento  de  las  fallas  que  ha  tenido  anteriormente  con  este tipo de  tratamientos.   

3.5.  Es  una  persona a  la  que  le queda imposible cubrir el costo total de la cirugía, pues devengado  la suma mensual de $ 727.816 y no tiene ningún otro ingreso.   

3.6. Por lo expuesto solicita, se tutelen sus  derechos  fundamentales  al  mínimo  vital, vida, salud y seguridad social y en  tal  medida,  sea ordenada la cirugía de bypass gástrico, según orden emitida  por  el  médico  especialista  de  la  Clínica  de la Obesidad, ya que de ello  depende  su  vida,  y  la  EPS  demandada  es  conocedora de su estado de salud.  Adicionalmente  solicita que la atención que se le brinde sea integral y en tal  medida   se  le  suministren  todos  los  tratamientos  médicos,  quirúrgicos,  hospitalarios  necesarios  para  el  tratamiento  de  la  obesidad  mórbida que  padece.   

3.7.  Pruebas:   Fotocopias   de   la  cédula  de  ciudadanía  y  de  la  certificación  de  afiliación del actor a la EPS, fotocopias de la orden de la  cirugía  y  del  resumen  de  la  historia clínica emitida por el Doctor José  Pablo  Vélez, fotocopia del escrito mediante el cual se le informa la negación  de  la  cirugía  por  parte  de  la entidad accionada, fotocopia de la historia  clínica  emitida  por la Doctora Claudia Lara, fotocopia de la autoliquidación  del  mes  de  agosto  de  2008,  donde  consta  el salario devengado1.   

4. Fallo de instancia.  

El  Juzgado  Séptimo  Civil  Municipal  de  Palmira  niega  el  amparo,  al  considerar  que  el actor ha recibido atención  médica  por  parte  de  la  EPS accionada. Además, no aparece demostrado en el  expediente  que  la orden de la cirugía fuera emitida por un médico adscrito a  la entidad demandada.   

Del  estudio  realizado  a  los  documentos  obrantes  en  el  expediente,  se  comprueba que el accionante acudió de manera  particular   ante   el  especialista  que  ordena  la  intervención2   

y  según  lo  expresado  por  la  entidad  accionada  y  la valoración efectuada por el médico general de la EPS de fecha  27  de  febrero  de  2008, el actor no ha cumplido con la dieta y los ejercicios  recomendados.   

Por  lo  anterior,  concluye  que  no existe  vulneración  de  los  derechos  fundamentales del actor, por no estar presentes  las  condiciones  señaladas  por  la jurisprudencia constitucional para ordenar  procedimientos  o  intervenciones  excluidos  del POS. Además considera, que la  entidad  demandada  ha  adelantado  las  actuaciones  necesarias  para tratar al  accionante de las diversas afecciones que padece.   

II. CONSIDERACIONES.  

1. Competencia  

Esta Sala es competente para la revisión del  presente  caso,  con  fundamento  en  los  artículos 86 y 241, numeral 9, de la  Constitución  Política;  el Decreto 2591 de 1991, artículos 33 a 36 y el Auto  del  29   de enero de 2009 de la Sala de Selección de Tutela No. Uno de la  Corte Constitucional.   

2. El Problema Jurídico.  

Corresponde a esta Sala determinar si con la  negativa  de  la  E.P.S  Servicio  Occidental de Salud “SOS” de autorizar la  cirugía  de  bypass  gástrico  por laparoscopia que le fue formulada al señor  Maximiliano  Rondón  Giraldo,  para superar la obesidad mórbida que padece, se  vulneran sus derechos a la salud y a la vida digna.   

Para resolver la cuestión planteada estima la  Sala  importante  reiterar su jurisprudencia sobre: (i) El derecho a la salud en  un  Estado  Social  de  Derecho;  (ii)  la  línea  jurisprudencial  de la Corte  relacionada  con  el  problema  de  salud  pública  de  obesidad  mórbida y la  autorización  de la cirugía bariátrica. (iii) el derecho al diagnóstico. iv)  Luego procederá al análisis del caso concreto.   

3. Consideraciones generales.  

3.1.  Reiteración  de  jurisprudencia.  El  derecho  a la salud y a la vida en condiciones dignas dentro de un Estado Social  de Derecho.   

El  derecho  a  la  vida  humana se encuentra  establecido  desde  el  preámbulo  mismo de la Constitución Política, como un  valor  superior que debe asegurar la organización política y que vincula tanto  a  las  autoridades  públicas  como  a los particulares. Los artículos 11 y 13  Superiores  consagran  la inviolabilidad del derecho a la vida y establecen como  un  deber  del  Estado,  su  protección,  en especial para personas que por sus  condiciones  económicas,  físicas  o mentales, se encuentren en circunstancias  de debilidad manifiesta.   

A  su  vez,  el  artículo  48  de  la Carta,  proclama  que la seguridad social debe sujetarse a los principios de eficiencia,  universalidad  y  solidaridad,  en  los  términos  que  establece  la ley; y el  artículo  365  ibídem, señala que los servicios públicos son inherentes a la  finalidad  social  del  Estado y que como tal, tiene el ente estatal un deber de  asegurar  su  prestación  de  manera  eficiente  a  todos  los  habitantes  del  territorio nacional.   

De   igual  manera,  esta  Corporación  en  diferentes                providencias3  ha  destacado  la importancia  del  derecho  a  la  vida,  como el más trascendente y fundamental de todos los  derechos;  y  ha  indicado  que éste debe interpretarse en un sentido integral,  correspondiendo   a   una   noción  de  “existencia  digna”,  conforme  con  lo dispuesto en el artículo  1º   Superior   que   establece   que   la  República  se  funda  “en el respeto de la dignidad humana.”   

3.2.  Línea  jurisprudencial  en  torno  al  problema   de   salud   pública  que  representa  la  obesidad  mórbida  y  la  autorización  por  parte  de  las  Entidades Promotoras de Salud de la cirugía  bariátrica -bypass gástrico-.   

Respecto al problema de la obesidad mórbida,  que  es  una  dolencia  que  puede  dar  lugar a la cirugía bariátrica (bypass  gástrico)   como   procedimiento   prescrito   y   excluido   del   POS,   esta  Corporación4  ha  analizado las dificultades que representa esta patología para  la salud y calidad de vida de una persona.   

En  la  sentencia  T-384  de 20065     la  Corte6,  afirmó  que la obesidad mórbida, “es  una  enfermedad  crónica  y  progresiva,  vinculada  a  numerosas  enfermedades  crónicas                  asociadas7,  que  llevan  a una prematura incapacidad y mortalidad”.8  De igual manera explicó que,  en  la  mayoría  de  los  casos  relacionados  con  esa  dolencia  “se  ha  demostrado  que  las  terapias  convencionales, es decir,  dietas,  drogas  antiobesidad  y  el  ejercicio  físico,  son ineficaces en los  obesos   mórbidos”,   por   lo   que  la  cirugía  bariátrica,   –   como  procedimiento  quirúrgico  que  consiste  “en  reducir,  mediante  distintas  técnicas  (principalmente  la  gastroplastia,  el  by  pass  gástrico  y  la banda ajustable) la capacidad del  estómago”-, contribuye a mejorar la calidad de vida  de  estas personas y aumentar su expectativa de vida9.   

Por  esta  razón,  en  la  providencia  en  mención,  esta  Corporación arribó a la conclusión de que con la negativa de  la  Empresa  Promotora de Salud de autorizar esa clase de cirugías, no sólo se  esta  permitiendo  que  con  el tiempo se “prolonguen  los  mencionados  padecimientos  colaterales”  o que  “pueda  empeorar [el] cuadro clínico”  de las personas [que la sufren], sino que se “agrav[e] su estado  de      salud      por     las     ‘comorbilidades’”  que “indudablemente repercutirán en  su  calidad  de  vida”. Por ende, en tal oportunidad  concluyó,  que  la  negativa  de  la  entidad accionada de conceder la cirugía  reclamada,  vulneraba  efectivamente  el  derecho a la salud en conexidad con la  vida  de  la  persona,  por  lo que al cumplirse los requisitos constitucionales  para  la  autorización  de  tratamientos  no  POS  por  vía  de tutela, la EPS  accionada  debía  realizar  la  cirugía  bariátrica  prescrita, a favor de la  demandante10.   

Posteriormente, en la Sentencia T-725 de 2007,  la  Corte  precisó  y  unificó los requisitos para que la cirugía bariátrica  pueda  ser  autorizada  por  vía  de  tutela, así: i) debía quedar plenamente  demostrado  que  la  persona tenía una patología que le impedía absolutamente  desenvolverse  en  comunidad  o  que  tenía  graves  consecuencias para su vida  biológica,   “incluso   la  existencia  misma  del  afectado”11;  ii)  debía  demostrarse  que  el  diagnóstico  y  solicitud  de  práctica  del procedimiento habían sido proferidos por los médicos vinculados  a  la  EPS  accionada;  iii)  además,  debía  acreditarse que no existía otro  tratamiento  capaz   de  evitar  el  daño  a la vida; y, iv) debía quedar  claro  que  la  persona  no  contaba  con los medios económicos necesarios para  sufragar  el  tratamiento,  bien  sea  directamente o por medio de mecanismos de  financiación    no    confiscatorios    que   cubran   el   riesgo.12   

Aparte  de  los requisitos expuestos, que son  básicamente  los señalados por esta Corporación para inaplicar las normas que  regulan  las  exclusiones de prestaciones del POS, para el caso en particular de  la  cirugía  bariátrica  (bypass gástrico etc.), dada la peligrosidad de este  procedimiento,  se  debía obtener el “consentimiento  informado          del          paciente”13,   así   como   tener   la  valoración      técnica      realizada      al      paciente      “candidato”  de la cirugía, por parte  de     “un     grupo     interdisciplinario    de  médicos”,  realizada  antes  de  la  emisión de la  orden  médica  en  el que se le prescriba  dicho procedimiento14.   

“11. Debe recordarse, en este punto, que  la  Corporación,  debido a la complejidad y al riesgo quirúrgico que supone el  procedimiento  genéricamente  descrito, ha sido enfática en exigir el especial  cumplimiento  de  dos  requisitos  particulares:  (i)  la  efectiva  valoración  técnica   que   debe   hacerse,   en   cada   caso  particular,  por  un  grupo  interdisciplinario  de  médicos,  la cual debe preceder a la orden de práctica  del                   procedimiento15; y (ii) el “consentimiento  informado          del          paciente”16,   que  consiste  en el  deber  que  asiste  a  los profesionales de la ciencias médicas de informar, en  forma  clara  y  concreta, los efectos del procedimiento que el paciente se va a  practicar,  para  que  manifieste  de  manera libre y espontánea su voluntad de  someterse al mismo.   

   

En  efecto,  para  el  caso  particular  del  procedimiento  de  “bypass gástrico por laparoscopia”, esta Corporación ha  señalado  que,  “en  la medida en que la accionante requiere de la mencionada  cirugía  para solucionar su problema de sobrepeso que está afectando de manera  grave  su  salud  y  que  atenta  igualmente  en  contra  de  su  vida,  resulta  importante,   que   previo   a  la  realización  del  mencionado  procedimiento  quirúrgico,  y  de  que  la  accionante  dé  su  consentimiento para el mismo,  obtenga  de  todos  y  cada  uno de los médicos especialistas que de una u otra  forma  tengan  dentro de su conocimiento el manejo, tratamiento y control de las  otras  patologías  que  le han sido diagnosticadas y que aparecen reseñadas en  el  último control médico, la información necesaria acerca de los efectos que  dicho  procedimiento quirúrgico tendría en relación con esas afecciones. Ello  con  el  fin  de  que, estando plenamente informada la paciente, pueda de manera  libre  y  espontánea  dar  su  consentimiento  y autorizar le sea practicada la  anotada    cirugía    de   BYPASS   GÁSTRICO.”17     (negrilla   y  subrayado adicionado)   

Posteriormente  la  Corte,  al  realizar  un  estudio  sobre  la  problemática de salud pública en relación con la obesidad  mórbida   y  su  tratamiento  a  través  de  la  cirugía  bariátrica  en  su  especialidad  de  bypass  gástrico,  reiteró  en la Sentencia T-414 de 2008 su  línea  jurisprudencial,  agregando  que  dichos procedimientos deben entenderse  como incluidos dentro del POS.   

A  tal conclusión llegó en razón de que el  artículo  62 de la Resolución No. 5261 de 1994, que regula el Plan Obligatorio  de    Salud    del    Régimen    Contributivo,    contempla   la   “DERIVACIONES  DE  ESTÓMAGO”  bajo el  código  07631  y  que  si  bien  dentro  de  esa denominación no se incluye en  ninguno   de   sus   apartes  la  palabra  “cirugía  bariátrica”,       ni      la      “cirugía  bypass  gástrico”,  si  se  hace      referencia      al      siguiente      procedimiento:     “Anastomosis  del  estomago;  incluye  gatroduodenostomía  con el  código 07630 y Anastomosis en Y de Roux Código 07631”.   

Para tomar tal decisión en esa oportunidad se  consultó  el  criterio  del  Instituto  de  Medicina Legal y Ciencias Forenses.  Dicha  entidad  manifestó  en  relación  con la terminología utilizada por el  artículo 62 de la Resolución 5261 de 1994, lo siguiente:   

“La resolución 5261 de 1994, que establece  las  actividades, intervenciones y procedimientos del Plan Obligatorio de Salud,  no  expresa  taxativamente  el procedimiento utilizando la expresión inglesa de  By-pass  gástrico  pero  sí  estableció  en su ARTICULO 62 las intervenciones  quirúrgicas  abdominales  que  como  técnicas  quirúrgicas  se  utilizan para  realizar la derivación de estomago, como  son:   

“Anastomosis   del   estómago;  incluye  gatroduodenostomía con el código 07630   

Anastomosis  del  estómago  en  Y  de  Roux  Código 07631.   

“Procedimiento  que,  como ya se mencionó  anteriormente,     SON    LOS    QUE    SE    UTILIZAN    EN    EL    BY    PASS  GÁSTRICO…”   

En  consecuencia,  si  en  sede  de tutela se  reclama   la   autorización   de   la   cirugía   byppas  gástrico  (cirugía  bariátrica),  ante  la  negativa  de  las  Entidades  Promotoras  de  Salud  de  realizarlo,  el  juez  de  tutela debe ordenar su práctica con cargo total a la  Entidad  Promotora  de  Salud  accionada sin, la posibilidad de repetir al fondo  Nacional  de  Solidaridad  -FOSYGA-,  por  estar dicho procedimiento quirúrgico  incluido en el Plan Obligatorio de Salud.   

Lo anterior fue reiterado posteriormente en la  sentencia T-586 de 1998,donde se dijo:   

“…  el  procedimiento  consistente  en  la   realización   del   Bypass  gástrico  para  la  reducción  de  peso  y  masa corporal, ocasionado por la enfermedad de obesidad  mórbida,  está  incluido  dentro  del  Plan  Obligatorio  de  Salud,  bajo una  denominación  distinta.  En  ese  orden de ideas, las  Entidades  Promotoras  de  Salud  deben  cubrir  la  totalidad  del  costo de la  cirugía  bariátrica,  en  los  pacientes  con  obesidad  mórbida  que así lo  requieran,  siempre  que  el médico tratante y un grupo interdisciplinario  de  médicos  así lo dictaminen y, el paciente dé su consentimiento informado.  (No está en negrilla en el texto original.)   

(..)  

En  síntesis, a partir de la sentencia T-414  de  2008,  esta  Corporación  consideró  arribó  a  la  conclusión de que la  cirugía  de  BYPASS  GÁSTRICO,  para  la  reducción  de peso y masa corporal,  necesaria  para tratar la patología de obesidad mórbida, está incluido dentro  del  Plan  Obligatorio  de  Salud, bajo una denominación diferente, tal como lo  expuso  el  Instituto  Nacional  de  Medicina   Legal  y  Ciencias  Forenses18.  En  ese  orden  de  ideas,  señaló  que  las  Entidades  Promotoras de Salud deben cubrir la totalidad del  costo  de  la  cirugía  bariátrica, en los pacientes con obesidad mórbida que  así   lo   requieran,   siempre  y  cuando  el  médico  tratante  y  un  grupo  interdisciplinario  de  galenos  así lo dictaminen. Se requiere igualmente, que  el paciente dé su consentimiento informado.   

3.3.  El  derecho  al  diagnóstico  médico  oportuno  como  parte  esencial  de  los derechos fundamentales a la salud, vida  digna e integridad personal. Reiteración de Jurisprudencia.   

Ahora  bien,  recientemente  la  Corte en la  Sentencia  T-055 de 2009, tuvo  oportunidad   de   pronunciarse   sobre   “la  orden  médica”  al  analizar  el  caso  de una menor de 14  años  que  requería  de una cirugía de bypass gástrico por laparoscopia para  tratar  la  obesidad  mórbida  que  padecía  y  donde  no  se  cumplía con el  requisito  de  que  el  diagnóstico  médico debe ser efectuado por el personal  adscrito  a la entidad accionada, pues dicho procedimiento había sido formulado  por  un  médico  particular.   En  dicha  providencia  se  le concedió el  amparo,  argumentando  que  el  derecho  a  un  diagnóstico  médico  oportuno,  constituye  una  parte  esencial  de los derechos fundamentales a la salud, vida  digna  e  integridad  personal  y  en  tal medida las entidades encargadas de la  prestación  de los servicios de salud que niegan a sus afiliados la posibilidad  de  ser  diagnosticados  por  un  médico  adscrito a la entidad, ponen en grave  peligro  los  derechos fundamentales anotados, pues se dilata injustificadamente  la  determinación de la enfermedad, y por tanto, la iniciación del tratamiento  médico  necesario  para la recuperación o mejoramiento del estado de salud del  afiliado. Sobre el particular dijo la providencia en cita:   

“4.1 La jurisprudencia constitucional ha  señalado  que  el  derecho  a  un diagnóstico médico oportuno, constituye una  parte  esencial  de  los  derechos  fundamentales  a  la  salud,  vida  digna  e  integridad                  personal19.   

Al  respecto,  esta Corte ha establecido que  cuando  las  entidades  encargadas  de  la prestación de los servicios de salud  niegan  a  sus  afiliados  la  posibilidad  de ser diagnosticados por un médico  adscrito  a  la  entidad,  se  pone  en grave peligro los derechos fundamentales  anotados,  pues se dilata injustificadamente la determinación de la enfermedad,  y   por  tanto,  la  iniciación  del  tratamiento  médico  necesario  para  la  recuperación o mejoramiento del estado de salud del afiliado.   

4.2 La Corte Constitucional ha sostenido que  el  derecho  al  diagnóstico médico se fundamenta en dos razones: (i) el deber  que  tienen  las  entidades  responsables  de  prestar  servicios  de  salud  de  determinar  el  estado  de  salud  de  sus usuarios, con base en el principio de  calidad  en  la  prestación  del  servicio  de  salud;  y,  (ii)  garantizar el  cumplimiento  del requisito jurisprudencial relativo a que las órdenes dadas en  sede   de   tutela   tengan  un  respaldo  médico.20   

Así  las  cosas,  respecto de los criterios  indicados,  en la sentencia T-1080 de 2008, la Corte señaló con relación a la  primera razón:   

“Forma  parte del principio de calidad en  la  prestación  del  servicio  de  salud,  la exigencia de especificar desde el  punto  de  vista  médico,  la  condición de salud de los afiliados al sistema.  Así,  existe  en  estricto  sentido, un derecho al diagnóstico, cuyo contenido  normativo  se  refiere  a  que  las  empresas  prestadoras  del  servicio están  obligadas  a  determinar  la  condición  médica  de sus usuarios. Si  no fuera así, ¿de qué otra manera se configuraría un derecho  a  determinadas  prestaciones  en  salud?  Éstas  surgen  de  una calificación  médica.  Forma  parte  de  los  deberes  de quienes prestan el servicio, emitir  estas  calificaciones,  sin  las cuales no podría existir prescripción médica  alguna   que   soportara   la   necesidad  de  una  prestación  (medicamento  o  tratamiento).   El  servicio  de  salud  no  podría  prestarse  de  manera  satisfactoria,  atendiendo el principio de calidad, si no  existiera  la  obligación de emitir un diagnóstico médico del estado de salud  de   los   afiliados.”  (Negrilla  fuera  del  texto  original).   

4.3   Ahora   bien,  frente  al  requisito  consistente  en  que  el diagnóstico médico debe ser efectuado por el personal  adscrito  a  la  entidad accionada, esta Corporación ha dicho que el derecho al  diagnóstico  permite  dar  cumplimiento  al  verdadero alcance del requisito en  comento.  Sobre  el  particular,  en  la sentencia T-1080 de 2008, este Tribunal  explicó:   

“Dicha regla busca de un lado, satisfacer  el  principio  según  el  cual  todo  aquello  que un juez ordene en materia de  reconocimiento  de  prestaciones en salud, debe estar respaldado por la orden de  un  médico,  lo  cual se mantiene independientemente de que el médico labore o  no en una determinada empresa.   

De  otro  lado,  resulta  lógico  que  las  mencionadas  empresas  busquen  reconocer aquellas prestaciones que sus médicos  adscritos  prescriben; pues las órdenes médicas, tal  como  se  explicó,  implican un procedimiento previo de seguimiento y análisis  científico  del  estado  de salud de las personas, lo que a su vez, se presume,  es  labor  de  estas  empresas  frente  a  sus  afiliados. Aunque, ello no puede  implicar  que  se anule la posibilidad de que el paciente, por ejemplo, acceda a  “segundas”  opiniones  médicas  de  su  condición  de  salud.  Y, en dicho  sentido,  se  puede  afirmar  que del procedimiento y  seguimiento  que  precede la orden del médico tratante, forma parte también la  controversia  médica  que  se  pueda suscitar en relación con la condición de  salud  del  paciente  y la manera de tratarla. Lo que, tendrá como conclusión,  por   supuesto,   aquello   que   redunde   en   un   mayor  beneficio  para  el  paciente.   

En  el  mismo  sentido, no se puede entonces  afirmar,  que lo anterior corresponda a una vulneración de la exigencia general  de  que  las  prestaciones  en salud, a las tiene derecho una persona, deben ser  prescritas  por  el  médico  tratante. Por el contrario, se puede concluir que,  aceptar que la valoración del médico tratante puede  ser  complementada  o controvertida, realiza de mejor manera aquel principio que  procura  que  los  pacientes obtengan del servicio de salud aquello que más los  beneficie.”    (Negrilla    fuera    del    texto  original).   

En el mismo sentido, en la sentencia T-760 de  200821,  sobre  la  relevancia  del  diagnóstico  dado  por un médico no  adscrito    a    la   empresa   promotora   de   salud   accionada,   la   Corte  afirmó:   

“El  concepto de un médico que trata  a  una  persona,  puede  llegar a obligar a una entidad de salud a la cual no se  encuentre  adscrito, si la entidad tiene noticia de dicha opinión médica, y no  la  descartó  con  base  en  información  científica,  teniendo  la  historia  clínica  particular de la persona, bien sea porque se valoró inadecuadamente a  la  persona  o  porque  ni  siquiera  ha  sido  sometido a consideración de los  especialistas   que   sí   están   adscritos   a   la   entidad  de  salud  en  cuestión.  En tales casos,  el  concepto  médico  externo  vincula  a  la  EPS, obligándola a confirmarlo,  descartarlo  o  modificarlo,  con base en consideraciones de carácter técnico,  adoptadas   en   el  contexto  del  caso  concreto.22    

(…)  

La   jurisprudencia  constitu­cional  ha  valorado  especialmente el  concepto  de  un  médico  no  adscrito  a la entidad encargada de garantizar la  prestación  del  servicio,  cuando  éste se produce en razón a la ausencia de  valoración   médica   por   los   profesionales  correspondientes,23  sea  cual  fuere  la  razón  que  dio lugar a la mala  prestación          del          servicio.24  También  ha  indicado  la  jurisprudencia  que  la  orden  médica  obliga a la entidad, si en el pasado ha  valorado      y      aceptado      sus      conceptos      como     ‘médico      tratante’,25  incluso así sean entidades  de    salud    prepagadas,    regidas    por   contratos   privados.26   

Una   interpretación  formalista  de  la  jurisprudencia  constitucional  en  materia  de acceso a los servicios de salud,  por  ejemplo,  con  relación  a  la  exigencia  de que el médico que ordene el  servicio  requerido  debe  estar adscrito a la entidad, puede convertirse en una  barrera    al    acceso.   Por   eso,   cuando  ello  ha  ocurrido,  la  jurisprudencia  constitucional  ha  considerado  que las órdenes impartidas por profesionales de la salud idóneos,  que  hacen  parte  del  Sistema,  obligan a una entidad de salud cuando ésta ha  admitido  a  dicho  profesional  como  ‘médico      tratante’,  así  no  éste  adscrito  a  su  red  de servicios.27  En  el mismo sentido se ha pronunciado la Corte cuando  la  EPS  no se opuso y guardó silencio cuando tuvo conocimiento del concepto de  un            médico            externo.28”        (…)   

En la medida que la Constitución garantiza  a  toda  persona  el  acceso a los servicios de salud que requiera, toda persona  también  tiene  derecho  a  acceder  a  los  exámenes  y pruebas diagnósticas  necesarias  para  establecer,  precisamente,  si  la  persona  sufre  de  alguna  afección  a  su  salud  que  le  conlleve  requerir  un determinado servicio de  salud.  Esta  es,  por tanto, una de las barreras más  graves  que  pueden  interponer  las  entidades  del  Sistema  al  acceso  a los  servicios  que  se  requieren,  puesto  que es el primer paso para enfrentar una  afección   a   la   salud.  Así  pues,  no  garantizar  el  acceso  al  examen  diagnóstico,   es   un   irrespeto   el   derecho   a   la   salud.29”  (Negrilla fuera del texto original).”   

De   acuerdo   con   la   jurisprudencia  constitucional  en  comento,  el concepto de un médico no adscrito a la entidad  promotora  de  salud  a  la  cual se encuentra adscrito el paciente, puede tener  efectos  vinculantes  si  la  empresa tiene conocimiento de tal concepto y no lo  desechó   con   base  en  información  científica,  esto  es,  porque valoró inadecuadamente al usuario o  porque  no  lo  ha  sometido a consideración del personal médico que sí está  adscrito a la entidad en comento   

En  síntesis, los derechos fundamentales a  la  salud,  vida  digna  e  integridad  personal  comprenden  el derecho de todo  paciente   a   un   diagnóstico  médico  oportuno.  Por  ello,  las  entidades  prestadoras  de  los  servicios  de  salud, no podrán omitir la realización de  procedimientos  y  actividades  de  diagnóstico  requeridos por el usuario para  determinar su estado de salud y el tratamiento médico a seguir.   

Los  precedentes anteriores, habrán de ser  tenidos   en   cuenta  por  esta  Sala,  al  resolver  el  caso  sometido  a  su  consideración.   

4.  Caso Concreto.  

4.1.  En  el  presente  caso  el  accionante  instaura        acción        de       tutela30  contra  la  E.P.S. Servicio  Occidental  de  Salud  “SOS”,  argumentando  que  ante  la ineficacia de los  diversos  tratamientos  para  mejorar  su condición médica, acudió a donde el  Dr.  José  Pablo Vélez cirujano de la Clínica de la Obesidad de la Fundación  Valle  del  Lili,  quien  le  prescribió la práctica de una cirugía de bypass  gástrico  por  laparoscopia,  uso  de  “ligasure y sutura mecánica”. Dicho  procedimiento  le  fue  negado  por  la  demandada  en  el  entendido  de que se  encontraba  excluida  de  los  procedimientos autorizados por el POS a cambio le  sugiere  otros  tratamientos  alternativos  como  sería  someterse  a  dieta  y  ejercicios.   

4.2. El juez de conocimiento negó el amparo  impetrado  al  estimar que en el proceso de la referencia esta comprobado que el  señor  Rondón  Giraldo  no  cuenta  con  orden  de cirugía emitida por galeno  adscrito  a  la  entidad  accionada.  Además,  el  accionante  no ha acudido al  servicio  de  promoción y prevención de la entidad en el programa de obesidad,  lo  que  no  ha  permitido  valorar  otro tipo de manejo para el problema que lo  afecta.   

4.4. De la lectura del material probatorio que  obra  a  folios  3  y  4  del  expediente,  aparece acreditado que el accionante  acudió  a  un  médico  especialista  quien efectuada la evaluación respectiva  dictaminó  que el señor Rondón Giraldo es un paciente de 32 Años, con cuadro  de  obesidad  mórbida  por  más de 5 años, peso de 129 kg. y talla de 170 cm,  para  un  índice  de  Masa  Corporal  de  45  Kg/m2. Según el concepto médico  emitido,  requiere tratamiento quirúrgico de obesidad con cirugía bariátrica,  debido  a la falla de los tratamientos no quirúrgicos (dietas, ejercicios   y  medicamentos).  Aseveró  que  el  accionante  no consume dulce, ni licor. Ha  tomado   sibutramina   con   poco  resultado  y  tiene  antecedentes  familiares  de  Diabetes  Mellitus.  La  obesidad  mórbida  ha  producido  en  éste,  entre  otras  consecuencias,  las  siguientes:   artralgias  en  rodillas,  dolor  cervical.  Ronca  mucho,  sueño  irregular,   episodios  de  apnea  nocturna,  síntomas  de  apnea  del  sueño.   

4.5.  Confrontado el anterior dictamen con el  emitido  por  la  Dra.  Claudia  Lara,  médica general adscrita a la demandada,  donde  se  niega  la  autorización  del  procedimiento  de bypass gástrico por  laparoscopia,  por  no  estar  cubierto  por  el  POS  y  a  cambio  le  sugiere  tratamiento  con  dietista y ejercicios, la Sala llega a la conclusión que para  el  caso del señor Maximiliano Rondón Giraldo, no hay una valoración adecuada  del  usuario  por  parte  de  la  EPS, pues la cirugía se le niega por no estar  dentro  del  POS y la alternativa que se le ofrece no constituye una alternativa  terapéutica  que  sustituya  la  intervención que eventualmente requeriría el  accionante,  pues  de conformidad con lo expresado por el demandante y el medico  especialista  en obesidad, tales posibilidades ya fueron agotadas sin resultados  positivos.   

4.6. Ahora bien, dado que en el presente caso  no  fue  un  médico tratante de la entidad demandada quien ordenó la práctica  de  la cirugía, en principio -y así lo consideró el juez único de instancia-  la  acción de tutela no estaría llamada a la prosperidad. Sin embargo, como de  indicó  antes (aparte 3.3. de las consideraciones generales de esta sentencia),  una  interpretación formalista de la jurisprudencia constitucional en relación  con  la  exigencia de que el médico que ordene el servicio requerido debe estar  adscrito  a  la entidad, puede convertirse en una barrera al acceso al servicio.  Por  tal motivo, se reitera la jurisprudencia constitucional, que ha considerado  que  las  órdenes  impartidas por profesionales de la salud idóneos, obligan a  una   entidad   de   salud  cuando  la  E.P.S  no  los  excluye  de  una  manera  suficientemente  razonada.  Esto  ocurre  cuando  la  EPS tiene conocimiento del  concepto  de  médico  externo y se opone sin realizar una valorar adecuadamente  del usuario.   

4.7.  Ahora  bien,  teniendo en cuenta que la  cirugía  bariátrica es un procedimiento de muy alto riesgo, invasiva y de alta  peligrosidad,  es  menester  ordenar  que  en  el  caso  concreto se cumplan los  requisitos  señalados  por  esta Corporación para esta clase de procedimientos  quirúrgicos  a,  saber:  (i)  La  efectiva valoración técnica,  que debe  hacerse  por un grupo interdisciplinario de médicos, la cual debe preceder a la  orden     de     practicar    el    procedimiento;    (ii)    el    “consentimiento     informado     del     paciente”,  que  consiste  en  el  deber  que asiste a los profesionales de la  ciencia  médica  de  informar,  en  forma  clara  y  concreta,  los efectos del  procedimiento  que  el paciente se va a practicar, para que manifieste de manera  libre  y  espontánea  su voluntad de someterse al mismo; (iii) y el respeto del  derecho al diagnóstico en un plazo oportuno.   

4.8.  En este entendido, la orden que de la  Sala  en  la  presente  sentencia,  en  la  que  se  concederá el amparo de los  derechos  fundamentales  a la salud y a la vida del Maximiliano Rondón Giraldo,  deberá satisfacer tales requisitos.   

En consecuencia, la Sala ordenará a la EPS  accionada  que, previamente a la realización de la intervención quirúrgica de  bypass  gástrico  por  laparoscopia  que  le  fue  prescrita  al accionante, la  someta,  en un plazo no superior a cuarenta y ocho (48) horas, a una valoración  por  un grupo multidisciplinario de especialistas,  que le suministren a el  la  información  pertinente  en  forma  clara y concreta, sobre los beneficios,  riesgos  y  demás consecuencias que pueda generar en su salud y en su organismo  la  cirugía de bypass gástrico por laparoscopia, para que el mismo manifiesten  de  manera  libre  y  espontánea  su  voluntad  de  someterse al mismo. Una vez  obtenido  el  consentimiento  informado  del  paciente,  la  EPS  dentro  de las  cuarenta  y ocho (48) horas siguientes autorizará y gestionará la práctica de  la   intervención  quirúrgica  la  cual  deberá  realizarse  dentro  del  mes  siguiente   al   vencimiento   de   dicho   término,  de  conformidad  con  las  prescripciones  e  indicaciones del grupo multidisciplinario de especialistas de  la EPS.   

III. DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Quinta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

Primero.- REVOCAR el  fallo  proferido por el Juzgado Séptimo Civil Municipal de Palmira  del 29  de  septiembre  del 2008, y en consecuencia, tutelar su derecho fundamental a la  salud y a la vida digna.   

Segundo.- ORDENAR  al  representante  legal de la Empresa Promotora de Salud Servicio Occidental de  Salud   “SOS”,  que  previamente  a  la  realización  de  la  intervención  quirúrgica  de bypass gástrico por laparoscopia que le fue prescrita al señor  Maximiliano  Rondón  Giraldo,  lo  someta, en un plazo no superior a cuarenta y  ocho   (48)  horas,  a  una  valoración  por  un  grupo  multidisciplinario  de  especialistas,   que  le  suministre  la  información  pertinente en forma  clara  y  concreta,  sobre  los  beneficios,  riesgos y demás consecuencias que  pueda  generar en su salud y en su organismo la cirugía de bypass gástrico por  laparoscopia,  para  que manifieste de manera libre y espontánea su voluntad de  someterse  al  mismo.  Una vez obtenido el consentimiento informado del paciente  la  EPS  dentro  de  las  cuarenta  y  ocho  (48) horas siguientes autorizará y  gestionará  la  práctica  de  la  intervención  quirúrgica,  la cual deberá  realizarse  dentro  del  mes  siguiente  al  vencimiento  de  dicho término, de  conformidad  con  las prescripciones e indicaciones del grupo multidisciplinario  de especialistas de la EPS.   

De  igual manera, la entidad accionada debe  brindar  la  atención  integral  que  requiera  el  señor  Maximiliano Rondón  Giraldo  tales  como  procedimientos,  controles,  medicamentos  y  evaluaciones  previos  y posteriores a la realización de la cirugía de By pass Gástrico por  Laparoscopia,  todo  en  aras  de  logar el pleno restablecimiento de su salud y  calidad    de    vida,    según    las   precisas   indicaciones   del   galeno  tratante.   

Tercero.-  LÍBRESE  por  Secretaría  General  la  comunicación  prevista  en  el  artículo 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado Ponente  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1  Folios 1-9 del expediente.   

2  En  declaración  rendida  ante  el  juez  de primera  instancia,  el actor manifiesta lo siguiente: “PREGUNTADO: Diga al juzgado si el  médico  que  expidió la orden la cirugía de bypass gástrico por laparoscopia  es  adscrito  a  la  EPS. CONTESTO: Creo que no. PREGUNTADO Indique si usted fue  remitido  por  los médicos de Comfenalco EPS al médico especialista que ordena  el  procedimiento  que  requiere  dentro  de  la  presente  acción  de  tutela.  CONTESTO:  No,  ellos  me trataron con droga, medicina, los ejercicios moderados  sin resultado.”   

3 Ver  entre otras, las Sentencias T-706 y T-274 de 2004.   

4 Corte  Constitucional.  Sentencias  T-867  de 2006, T-469 de 2006, T-384 de 2006, T-265  de  2006,  T-060  de  2006, T-027 de 2006, T-1272 de 2005, T-1229 de 2005, entre  otras.   

5  M.P. Clara Inés Vargas Hernández.   

6  Se  trató  del  caso  de  una  paciente  a  quien  la  EPS Seguro Social se negó a  autorizar  y realizar la cirugía bariátrica que le fue ordenada por su médico  tratante,  para  contrarrestar la Obesidad Mórbida G3. Esa enfermedad le había  causado  dolencias  colaterales,  como  problemas  de  columna, ahogo nocturno y  dolor  en  la  cintura  y  pies  que  comprometían  las funciones vitales de la  actora.  La  Corte  consideró  en  ese  caso,  que  dado  que  se cumplían los  requisitos  “exigidos por la jurisprudencia de esta Corporación para proteger  los  derechos  a  la  vida, a la salud y a la dignidad humana” de la actora, y  por  tanto  ordenó que la EPS ISS Seccional Cundinamarca dentro de las 48 horas  siguientes  a  la notificación del fallo, si aún no lo había hecho autorizara  y practicara la CIRUGÍA BARIÁTRICA.   

7 Entre  otras   según   la   sentencia,   “Enfermedad   cardiovascular,  de  arterias  coronarias,  síndrome  de  apnea  del  sueño,  hígado  graso,  osteoartritis,  dislipidemia,  intolerancia a la glucosa o diabetes, hiperuricemia, alteraciones  menstruales,  infertilidad  y  mayor  frecuencia  de cáncer de mama y ovario (3  veces), útero (5 veces), colon y próstata (3 veces)”.   

8  De  hecho,  esta  providencia  sostuvo,  que “pruebas científicas han determinado  que  las  personas  con  un  diagnostico  de  obesidad mórbida tienen una menor  expectativa de vida (10-15 años) y mayor mortalidad (6-12 veces).   

9 Cfr.  Sentencia T-384 de 2006. M.P. Clara Inés Vargas Hernández.   

10  Sobre  el  particular,  puede consultarse igualmente la sentencia T-171 de 2003,  en  la  que  se analizó un caso de obesidad mórbida  relacionado  con la negativa de una empresa de medicina prepagada de realizar la  operación  bariátrica correspondiente. En ese caso se le ordenó al particular  la  realización de la cirugía. En la sentencia T-264 de 2003  se estudió  una  situación  en  la que no era claro el beneficio del By Pass Gástrico para  la  paciente,  por  lo  que  se  ordenó  su  valoración por parte de un equipo  interdisciplinario  que revisara la necesidad y oportunidad para la actora de la  cirugía  bariátrica  y  en caso de que fuera conducente, que se practicara. En  la  sentencia  T-1229  de  2005 se analizó el caso de una paciente con obesidad  mórbida  perteneciente  al  Sisbén  y  sin capacidad económica para cubrir el  copago  de  la cirugía de Bypass. En esa sentencia, a pesar de que los médicos  tratantes  habían enunciado que la señora era “candidata” a la cirugía de  By  Pass,  la  Corte  ordenó  a  la  Secretaría  Distrital de Salud de Bogotá  contratar  con  alguna  entidad  especializada  la  realización de la cirugía,  previa  obtención  de  un  consentimiento  informado  de  la  paciente.  En esa  providencia  además,  se  recordó  la  necesidad  de  lograr un consentimiento  informado,  dado  que este tipo de cirugías son altamente invasivas y presentan  en  algunos  casos, efectos secundarios. Ver también la sentencia T-060 de 2006  en  la  que  se  siguió  esta  misma  línea  jurisprudencial y se concedió la  tutela.   

11  Sentencia, T-110 de 2007.   

12  Reiterada en la sentencia T-586 de 2008.   

13  Requisito que ya había introducido la Sentencia T-1229 de 2005.   

14  Sentencia T-725 de 2007   

15  Ante  el  caso  análogo de paciente con diagnóstico de obesidad mórbida grado  III,  esta  Corporación  tras  estudiar  la  historia  clínica  del accionante  decidió:  “se  ordenará  a  SaludCoop E.P.S.  que  programe una valoración por un equipo multidisciplinario compuesto por los  especialistas  adscritos  a  su  red  de  servicios,  que indique el Dr. Hernán  Yupanqui  (especialista  tratante) a efectos de que se establezca el tratamiento  a  seguir en el caso de la señora Glaris María Roa Sánchez y en consecuencia,  se  le  practiquen  todos  los  procedimientos  e  intervenciones  que requiera,  incluyendo  la  cirugía  bariátrica,  si  ello  es  lo  que concluye el equipo  médico”.    Sentencia  T-264  de  2003  M.P.  Humberto Sierra Porto.   

16  Sobre   el  consentimiento  informado  en  un  caso  de  Obesidad  Mórbida,  la  Corporación  ha  señalado  que   “cuando  la  realización   de   un   procedimiento   médico,  implica  la  intervención  o  manipulación  del  cuerpo  del paciente, el médico tratante o los médicos que  hayan  intervenido  o  participado con sus conceptos científicos especializados  en  la  elaboración  de propuestas médicas que buscan solucionar los problemas  de  salud que aquejan al paciente, deberán suministrar a éste, la información  suficiente,  que  ajustada  a  la  realidad científica y fáctica que rodean su  caso  en  particular en ese momento, permita que el paciente, haciendo uso de su  autonomía  individual, asienta sobre el procedimiento a él propuesto, y acepte  en  consecuencia  someterse o no al mismo en aras de mejorar su estado de salud,  o  en  el  caso  extremo,  el  de  salvaguardar  su  propia vida” Sentencia          T-1229 de 2005 M.P. Jaime Araujo Rentería.   

17  Sentencia T-1229 de 2005. M.P. Jaime Araújo Rentería.   

18 En  dicho fallo la Sala de Revisión aclaró:   

“Sin embargo, en cada  caso  concreto,  será el médico tratante y el grupo interdisciplinario los que  determinen  el  tratamiento,  medicamentos  y  procedimientos  indicados  e cada  paciente  para  el  manejo  de  su  obesidad,  con  su respectivo consentimiento  informado   y   respeto   del   derecho   al   diagnóstico   como  ya  se   señaló.   

Para  finalizar,  en  lo  que respecta a la  tercera  pregunta  que  trata  sobre  lo  descrito  en  el  artículo  62  de la  Resolución  5261  de  1994,  que  hace  referencia  a  las  “DERIVACIONES  EN  ESTÓMAGO”  bajo  el  Código  07630  Anastomosis  del  estómago;  incluyendo  gastroyeyunostomía  y el Código 07631 Anastomosis de  estómago  en  Y  de  Roux,  conforme  a  los dictámenes solicitados pueden ser  entendidas  técnicamente  como el procedimiento genéricamente descrito como By  pass   gástrico   para   cirugía   bariática…”     (negrilla y subraya fuera de texto)   

19 Al  respecto,  se  pueden  consultar,  entre muchas otras, las sentencias: T-1083 de  2006,  T-887  de  2006,  T-343 de 2004, T-364 de 2003, T-178 de 2003, T-775  de 2002, T-849 de 2001 y T-366 de 1992.   

20 En  igual   sentido,   se   pueden   consultar  las  sentencias  T-398  y  T-324  de  2008.   

21 M.  P. Manuel José Cepeda Espinosa.   

22 En  la  sentencia  T-500  de 2007 (MP Manuel José Cepeda Espinosa), por ejemplo, la  Corte  consideró  que  el  concepto  emitido  por  un médico contratado por la  accionante,  según  el  cual  era  necesario  practicar  un examen diagnóstico  (biopsia)  para  determinar  la  causa  del  malestar que sufría la persona (un  brote   crónico   que   padece  en  la  frente  que  le  generaba  “una    picazón    desesperante”),  obligaba  a  la  EPS,  que  había consideró la patología en cuestión como de  ‘carácter  estético’   sin   que  hubiera  ofrecido argumentos técnicos que fundamentaran dicha consideración, a  evaluar   la  situación  de  la  paciente  adecuadamente,  “(i)  asignando  un  médico que tenga conocimiento especializado en este  tipo    de    patologías    y   (ii)   realizando  los  exámenes  diagnósticos  que  éste eventualmente  llegare a considerar necesarios”.   

23  Recientemente,  en  la sentencia T-083 de 2008 (MP Mauricio González Cuervo) la  Corte  resolvió tutelar el derecho a la salud de una persona de la tercera edad  (87  años), “que ante la omisión de la EPS acudió  a  un  médico  particular, quien, en sentido totalmente contrario al de la EPS,  emitió   un   diagnóstico   que  refleja  una  condición  médica  grave  con  características   de  urgencia  vital  y    le   recomendó   un   tratamiento  urgente.”.   

24 Al  respecto  ver  la  sentencias  T-304  y  T-835  de  2005  (MP Clara Inés Vargas  Hernández) y T-1041 de 2005 (MP Humberto Antonio Sierra Porto).   

25 En  la  sentencia  T-1138 de 2005 (MP Rodrigo Escobar Gil) se decidió dar validez a  un  concepto  de  un médico tratante no adscrito a la entidad encargada (Mutual  Ser)  de garantizar la prestación del servicio requerido (un implante coclear),  por  cuanto  existía  una  probada  relación  contractual,  y se trataba de un  profesional competente que atendía al paciente.   

26 En  la  sentencia  T-662  de  2006  (MP  Rodrigo Escobar Gil) la Corte ordenó a una  entidad  de medicina prepagada autorizar el servicio de salud (implante coclear)  ordenado   por  un  médico  no  adscrito  a  su  entidad  (Colmédica  Medicina  Prepagada),  entre  otras  razones, porque una autorización previa por parte de  la   entidad   para   un  servicio  similar,  había  implicado  “el  reconocimiento a la idoneidad del médico tratante para atender  la  enfermedad  del actor y, de otra, el reconocimiento tácito de la existencia  de  un  vínculo  jurídico,  para  el  caso  concreto,  entre ella y el médico  tratante,  dada la autorización de la cirugía practicada por este último y la  asunción  del  mayor  costo del servicio prestado.”  En  este  caso  la Corte tuvo especial atención a los principios de continuidad  en el servicio y confianza legítima.   

27 En  las  sentencias  T-1138  de  2005  (MP  Rodrigo Escobar Gil) y T-662 de 2006 (MP  Rodrigo  Escobar  Gil),  por  ejemplo,  la  Corte  consideró  que  la  órdenes  impartidas  por  los médicos debían ser acatadas, así no estuvieran adscritos  ‘formalmente’  a la entidad acusada, por cuanto ya  habían  sido  tratados  como  médicos  tratantes  o hacían parte de su red de  contratistas.  Se  tuvo  en  cuenta  que se trataba de profesionales de la salud  reconocidos,  que hacían parte del Sistema y habían tratado al paciente al que  le habían dado la orden, es decir, conocían su caso.   

28 En  la  sentencia  T-151  de  2008  (MP  Manuel José Cepeda Espinosa), siguiendo lo  dispuesto  en  sentencias  tales  como  la  T-835 de 2005 (MP Clara Inés Vargas  Hernández),  se consideró lo siguiente: “el examen  diagnóstico  prescrito  por  el  especialista  en  nefrología  pediátrica [al  menor],  es  requerido  para determinar el origen de su afección y proporcionar  el   tratamiento   adecuado  para  ésta,  pues  los  medicamentos  y  exámenes  realizados  hasta el momento se han mostrado ineficaces para revelar cuál es la  situación  específica  de  salud  del  niño. […]  Además,  la  intervención  del  médico  externo al  Instituto  de  Seguro  Social  fue  posterior  a que los médicos adscritos a la  entidad  hubieran  atendido, sin resultados satisfactorios al menor. Igualmente,  el  padre  del  menor presentó ante el ISS el concepto del médico externo, con  el  fin  de  que  un  médico  adscrito  lo  valorara,  pero no recibió ninguna  respuesta.  […]  Por esta  razón,  la negativa de la EPS a ordenar la práctica del examen, fundada en que  el  médico  que  lo  ordenó  no  se  encuentra  adscrito  a  dicha entidad, es  violatoria    de    los    derechos    fundamentales    del    menor.”  El  juez  de instancia había negado por que la orden médica  la   había   impartido   un   médico   que   no   estaba  adscrito  a  la  EPS  acusada.   

29 En  muchos   casos   la   jurisprudencia  ha  garantizado  el  acceso  a  un  examen  diagnóstico.  Entre  otras,  ver  las  sentencias T-862 de 1999 (Carlos Gaviria  Díaz),  T-960  de  2001 (MP Eduardo Montealegre Lynett), T-273 de 2002 (Rodrigo  Escobar  Gil),  T-232 de 2004 (MP Álvaro Tafur Galvis), T-871 de 2004 (MP Marco  Gerardo  Monroy  Cabra), T-762 de 2005 (MP Humberto Antonio Sierra Porto), T-887  de  2006  (MP  Jaime  Araujo  Rentería),  T-940 de 2006 (MP Manuel José Cepeda  Espinosa).   

30 La  demanda de tutela se presentó el 16 de septiembre de 2008.     

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