T-377-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-377-09  

Referencia: expediente T-2241170  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero contra el Tribunal Contencioso Administrativo de  Nariño   

Magistrada Ponente:  

Dra. MARIA VICTORIA CALLE CORREA  

Bogotá,  D.C.,  veintiocho (28) de mayo dos  mil nueve (2009)   

La  Sala  Segunda  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales,    ha    proferido   la  siguiente   

SENTENCIA  

En el proceso de revisión del fallo de 5 de  marzo   de   2009,   proferido   por   la   Sección  Quinta,  Sala  Contencioso  Administrativa del Consejo de Estado.   

El  presente  expediente  fue  escogido para  revisión  por  medio  de auto del 23 de abril de 2009, proferido por la Sala de  Selección    Número    Cuatro    y    repartido   a   la   Sala   Segunda   de  Revisión.   

     

I. ANTECEDENTES     

1.  El  señor Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero  fue  elegido  como  alcalde  de  Consacá,  Nariño  el 28 de octubre de  2007.   

2.  Contra  la  elección  de Otoniel Jesús  Germán   Rosero   Armero   se   adelantó   un   proceso   de   nulidad  simple  electoral1  por  trasgredir  el  artículo  37  de  la  Ley  617  de 2000, que  establece  que  no  podrá ser elegido quien dentro de los 12 meses previos a la  elección  tenga  cónyuge  o  compañero(a)  permanente  ejerciendo  autoridad,  política,    civil    o    administrativa    en    la   municipalidad   de   la  elección.   

4. El Juzgado Quinto Administrativo de Pasto,  en  sentencia  del 6 de octubre de 2008,  concluyó que las declaraciones y  pruebas  presentadas  en  el  proceso de nulidad electoral, aunque mostraban una  relación  amorosa intermitente y de largo tiempo entre Ana Milena Patiño Ortiz  y  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero,  de  la cual existían dos hijas en  común,  no acreditaban la convivencia como marido y mujer, bajo el mismo techo,  como evidencia de la existencia de la unión marital de hecho.   

5. La Sala Sexta del Tribunal Administrativo  de  Nariño,  en  fallo  del  23  de  enero de 2009, revocó el fallo de primera  instancia  y  declaró la nulidad de la elección, por considerar que además de  las  pruebas  testimoniales  que  obraban  en  el  proceso tanto a favor como en  contra,  existían  pruebas  documentales  tales  como la afiliación de Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero como compañero permanente de Ana Milena Patiño  Ortiz  ante la EPS Saludcoop, la cual se encontraba vigente 11 meses antes de la  elección,  que confirmaban la existencia de la unión marital de hecho y por lo  tanto de la inhabilidad.   

6.   Contra   la  sentencia  del  Tribunal  Administrativo  de  Nariño el demandante interpuso el 19 de febrero de 2009 una  acción  de  tutela  por  vulneración del debido proceso, por considerar que el  Tribunal  había  incurrido  en  una  vía  de  hecho  por  defecto fáctico, al  declarar  la existencia de una unión marital de hecho, sin que hubiera existido  prueba  de  la convivencia como marido y mujer bajo el techo. Según el Tribunal  cuestionado,   “en   atención  a  que  la  prueba  testimonial  practicada permitió evidenciar dos grupos de testigos unos a favor  de  la  parte  actora,  y  otros  a  favor  de  la parte demandada, se optó por  consultar  la  prueba  documental  en la que encontró acreditado que la señora  personera  municipal  por voluntad propia afilió al señor Rosero al Sistema de  Seguridad  Social  en calidad de compañero permanente y cuando empezó a correr  el  período  de  inhabilidad  solicitó  su desafiliación manifestando que él  ya   no  era  su  compañero  desde hacía más de un año. Con esta prueba  (…)  resultaba  evidente  que  lo  pretendido  por  la  señora  Personera era  eliminar  la  inhabilidad  que  recaía  sobre el señor Rosero para ser elegido  Alcalde.”   

7. Mediante sentencia del 5 de marzo de 2009,  la  Sección  Quinta,  Sala  de  lo  Contencioso  Administrativo, del Consejo de  Estado  rechazó  por improcedente la demanda de tutela, por considerar que esta  acción    no    procede    como    mecanismo    para    impugnar   providencias  judiciales.   

     

I. PRUEBAS QUE OBRAN  EN EL PROCESO     

Como quiera que el asunto bajo revisión gira  en  torno  a  la  existencia de pruebas que acrediten la unión marital de hecho  entre  Ana  Milena  Patiño  Ortiz  y  Otoniel  Jesús  Germán Rosero Armero, a  continuación   se   transcriben   brevemente   las   pruebas   documentales   y  testimoniales que obran en el proceso.   

     

1. Pruebas  documentales     aportadas     y     valoradas    al    proceso    de    nulidad  electoral     

    

* Copia  auténtica  de  la  solicitud de inscripción y constancia de  aceptación  como  candidato  a alcalde del municipio de Consacá, Nariño del 8  de  agosto  de  2007  en  donde  declara  no  estar incurso en ninguna causal de  inhabilidad e incompatibilidad (Cuaderno 1 de pruebas, Folio 17).     

    

* Copia  auténtica  del acta de escrutinios de los votos para alcalde  del    municipio    de    Consacá   –  elección  octubre de 2007, donde la comisión escrutadora declara  elegido  como  alcalde  a  Otoniel  Jesús  Germán Rosero Armero (Cuaderno 1 de  pruebas, Folios 15 y 16).     

    

* Copia  auténtica  de  la credencial efectuada por la Registraduría  Nacional  del  Estado  donde  se  declara  elegido como alcalde del municipio de  Consacá,  Nariño  a  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero  (Cuaderno  1 de  pruebas, Folio 12).     

    

* Copias  auténticas  de  los  Registros Civiles de Nacimiento de las  menores  Arantxa  Valeria  Rosero Patiño y Sara Antonella Rosero Patiño, hijas  de  Otoniel Jesús Germán Rosero Armero y Ana Milena Patiño Ortiz. (Cuaderno 1  de pruebas, Folios 18-19).     

    

* Certificación  laboral  de  Ana Milena Patiño Ortiz como Personera  Municipal  de  Consacá,  Nariño,  en  la  que  consta que se desempeñaba como  personera   municipal   de   Consacá   durante  el  período  octubre  de  2006  –octubre de 2007 (Cuaderno  2 de pruebas, folio 24).   

* Certificación  de  afiliación  de  Otoniel  Jesús  Germán Rosero  Armero  a  Saludcoop  EPS  como  beneficiario  de Ana Milena Patiño Ortiz, como  compañero  permanente,  expedida  el  16  de  agosto  de  2007  donde  aparecen  registrados  como  número telefónico y dirección del lugar de residencia, los  mismos  datos  para  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero Armero que para Ana Milena  Patiño  Ortiz  y  aparece como fecha de retiro de Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero   el   11   de   noviembre   de  2006.  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  22).     

    

* Copia  auténtica de la declaración juramentada de Alba Ruth Gómez  Erazo  rendida dentro del expediente No. 113-2454 de la Procuraduría Provincial  de  Pasto  (Cuaderno 1 de pruebas, Folios 23), según la cual la señora Patiño  salía  temprano  todos  los  días  del  trabajo  para estar con sus hijas y su  esposo Otoniel Jesús Germán Rosero Armero.     

    

* Copia  de  la  “Autodeclaración”  de  Ana  Milena Patiño Ortiz  rendida  el  14  de  noviembre  de  2006, ante el Notario Cuarto del Circuito de  Pasto  en  la  que  señala  que  desde hace un año no hace vida marital con el  señor  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero Armero, y afirma hacer tal declaración  con  el  fin  de  desafiliar  a  dicho  señor  como  beneficiario de Saludcoop.  (Cuaderno 1 de pruebas, Folios 143-146).     

    

* Copia  de  la  respuesta  del Consejo Nacional Electoral frente a la  solicitud  elevada  el 6 de diciembre de 2006 por Ana Milena Patiño Ortiz sobre  una  posible inhabilidad por la existencia de una relación de noviazgo entre la  personera  y  un  candidato  a la alcaldía de Consacá, Nariño. (Cuaderno 1 de  pruebas, Folios 33-36).     

     

1. Pruebas  testimoniales    aportadas    y    valoradas    en   el   proceso   de   nulidad  electoral     

    

* Declaración   juramentada   de   Javier  Everardo  Castillo  Torres  (Cuaderno  1  de pruebas, Folios 24) en la que se afirma que le consta que entre  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero y Ana Milena Patiño Ortiz existía una  unión  marital  de  hecho,  de la cual hay dos hijas y reconoce que es un hecho  conocido por todos el que ellos eran una pareja permanente.     

    

* Declaración  juramentada  de  Maria  Elena  Ortiz  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio 25), quien habita en la misma casa de Ana Milena Patiño Ortiz y  le  ha  abierto  varias veces la puerta a Otoniel Jesús Germán Rosero Armero a  altas  horas  de la noche y sabe que se queda a dormir con frecuencia en la casa  de Ana Milena Patiño Ortiz y sus hijas.     

    

* Declaración  juramentada  de Jesús Atanasio Oliva Jurado (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  26)  quien habita en la misma casa de Ana Milena Patiño  Ortiz  y  le  ha  abierto varias veces la puerta a Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero  a altas horas de la noche y sabe que se queda con frecuencia a dormir en  la casa de Ana Milena Patiño Ortiz y sus hijas.     

    

* Declaración  juramentada  de Guillermo Narváez Martínez (Cuaderno  1  de  pruebas,  folio  27)  afirma que siempre ha visto juntos a Otoniel Jesús  Germán  Rosero  Armero con Ana Milena Patiño Ortiz y sus hijas y ve guardar el  carro  de  Otoniel  Jesús Germán Rosero en el garaje de la casa donde vive Ana  Milena.     

* Declaración   juramentada   de   Eliana   Jimena  López  Matabajoy  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folios  28) vecina de Ana Milena Patiño Ortiz quien  afirma  que  desde  hace  4 años que vive en ese barrio y siempre ha conocido a  Jesús    Germán    Rosero   Armero   y   Ana   Milena   Patiño   Ortiz   como  esposos.     

    

* Declaración  juramentada  de José Elías Ortiz Santacruz (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio 29) quien es vecino de Ana Milena Patiño y le consta que  Jesús  Germán  Rosero  Armero  pernocta  en  la casa de dirección Calle 8 No.  22E-13.     

    

* Declaración  juramentada de María del Carmen Enith Ortiz (Cuaderno  1  de  pruebas, Folio 30), quien trabajó como empleada de la casa de Ana Milena  Patiño  y  afirma  que  siempre encontraba con el señor Otoniel Jesús Germán  Rosero Armero en pijama en la cama de la señora Ana Milena.     

    

* Declaración   juramentada   de   Álvaro  Efraín  Ortiz  Santacruz  (Cuaderno  1 de pruebas, Folio 31) quien visita diariamente una casa vecina a la  de  Ana  Milena Patiño y afirma que ésta tiene una relación de pareja estable  con  Otoniel  Jesús Germán Rosero Armero y que lo ha visto atender a gente con  bata de baño en la casa de Ana Milena Patiño.     

    

* Declaración   juramentada   de   Ehyder  Javier  Bastidas  Chávez,  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  47)  que  afirma  ser amigo de Otoniel Jesús  Germán  Rosero  Armero  desde hace 7 años, el cual vive en el Barrio La Paz en  una  casa  distinta  a  la de la señora Ana Milena Patiño, con quien tiene una  relación de noviazgo desde hace más de 6 años y dos hijas.     

    

* Declaración  juramentada de Luz Idalia Chatez Muñoz (Cuaderno 1 de  pruebas,  Folio  48)  quien  afirma  ser vecino de Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero  en el barrio La Paz, y según el cual el señor Rosero vive con la mamá  y un hermano.     

    

* Declaración  juramentada  de  Sonia  del  Carmen  Ramírez  Barrera  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  49) quien afirma ser vecina de Otoniel Jesús  Germán  Rosero  Armero  en  el barrio La Paz, y según la cual el señor Rosero  vive con la mamá y un hermano.     

    

* Declaración    juramentada    de     Carlos   Arturo   Herrera  Concha   (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  50)  quien afirma ser vecino de  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero Armero en el barrio La Paz, y según el cual el  señor Rosero vive con la mamá y unos familiares.     

    

* Declaración  juramentada  de  Francisco  Javier Basante Díaz   (Cuaderno  1  de pruebas, Folio 51) vecino de Ana Milena Patiño, que afirma que  el  señor  Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero vive en el barrio La Paz, y  sostiene  una  relación  de noviazgo con la señora Patiño, y tienen dos hijas  en común.     

    

* Declaración  juramentada de José Luis Portilla Solarte (Cuaderno 1  de  pruebas,  Folio  52) quien afirma ser amigo de Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero,  relata  que  este siempre ha vivido en el barrio La Paz, con la mamá y  un  hermano  y tiene una relación de noviazgo con Ana Milena Patiño, con quien  tiene dos hijas.     

    

* Declaración  juramentada  de Fabián Emer Viteri Rosero (Cuaderno 1  de  pruebas,  Folio  53) quien afirma ser amigo de Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero,  relata  que  este siempre ha vivido en el barrio La Paz, con la mamá y  un  primo  y  tiene  una relación de noviazgo con Ana Milena Patiño, con quien  tiene dos hijas.     

    

* Declaración   juramentada   de   Amanda   Lucía  Narváez  Estrada  (Cuaderno  1 de pruebas, Folio 54), quien afirma ser amiga de Ana Milena Patiño  por  más  de 22 años, y señala que este ella y el señor Rosero Armero existe  una  relación  de  noviazgo pero no han convivido a pesar de tener dos hijas en  común.     

    

* Declaración  juramentada  de  Bayardo  Rodrigo Benalcazar Perugachi  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  55)  quien afirma ser amigo de Otoniel Jesús  Germán  Rosero  Armero,  relata que este siempre ha vivido en el barrio La Paz,  con  la  mamá  y  un  primo  y  tiene  una relación de noviazgo con Ana Milena  Patiño, con quien tiene dos hijas.     

    

* Declaración   juramentada   de   Luis  Antonio  Castillo  Jaramillo  (Cuaderno  1 de pruebas, Folio 56), vecino de toda la vida de la familia Otoniel  Jesús  Germán  Rosero  Armero,  quien  relata que este siempre ha vivido en el  barrio  La  Paz,  y  tiene una relación de noviazgo con Ana Milena Patiño, con  quien tiene dos hijas.     

    

* Declaración  juramentada  de   Estela María Botina de la Cruz  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  57)  quien afirma ser amigo de Otoniel Jesús  Germán  Rosero  Armero,  relata que este siempre ha vivido en el barrio La Paz,  con  la  mamá  y  uno  primos  y tiene una relación de noviazgo con Ana Milena  Patiño, con quien tiene dos hijas.     

    

* Declaración  juramentada  de  Héctor Andrés Rosero (Cuaderno 1 de  pruebas,  Folio  58)  vecino  de  toda  la  vida de la familia de Otoniel Jesús  Germán  Rosero  Armero, en el Barrio La Paz, donde él ha vivido con la madre y  otros  familiares.  Afirma  que  el  señor Rosero Armero no ha convivido con la  señora Ana Milena Patiño.     

    

* Declaración  juramentada  de   Álvaro  Eduardo Cabezas Botina  (Cuaderno  1  de  pruebas,  Folio  59), vecino de toda la vida de Otoniel Jesús  Germán  Rosero Armero y su familia, en el Barrio La Paz, afirma que conoce a la  señora  Ana Milena Patiño Ortiz como novia del señor Rosero Armero y madre de  sus  dos  hijas,  pero  sostiene  que  no  vive  con  ella,  pues  ella  vive en  Pasto.     

     

I. CONSIDERACIONES Y  FUNDAMENTOS     

     

1. Competencia     

Es  competente  esta Sala de Revisión de la  Corte  Constitucional para proferir sentencia, en relación con el fallo dictado  por  el  Tribunal  Contencioso  Administrativo  de Nariño, con fundamento en lo  dispuesto  por  los  artículos  86,  inciso tercero y 241, numeral noveno de la  Constitución  Política, en concordancia con los artículos 33, 34, 35 y 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

     

Para    el   accionante,   el   Tribunal  Administrativo  de  Nariño vulneró su derecho a al debido proceso, e incurrió  en  una  vía de hecho, al declarar la existencia de una unión marital de hecho  sin  que  hubiera  prueba  de  la convivencia como marido y mujer, bajo el mismo  techo,  entre  Otoniel  Jesús Germán Rosero Armero y Ana Milena Patiño Ortiz.  Para  el  Tribunal demandado, si bien en el proceso de nulidad electoral existen  declaraciones  orientadas  tanto a desvirtuar como a probar la existencia de una  unión  marital  de hecho, en el proceso obran los certificados de afiliación y  desafiliación  a  Salupcoop  EPS  de  Otoniel Jesús Germán Rosero Armero como  beneficiario  y  compañero permanente de Ana Milena Patiño Ortiz, que muestran  que    dentro    del    período    de    la    inhabilidad   eran   compañeros  permanentes.   

Vistos los antecedentes, la Sala de Revisión  considera  que  el  caso  plantea el siguiente problema jurídico: ¿Vulneró el  Tribunal  Administrativo  de  Nariño  el  derecho  al debido proceso de Otoniel  Jesús  Germán  Rosero Armero, al anular su elección como alcalde de Consacá,  Nariño  porque  durante el año anterior a su elección, supuestamente existía  una  unión marital de hecho con Ana Milena Patiño Ortiz, quien se desempeñaba  como  personera  municipal de Consacá, a pesar de que supuestamente no existía  una  relación  de  convivencia  bajo  el  mismo techo, aunque sí una relación  amorosa prolongada en el tiempo y dos hijas en común?   

Con  el  fin  de  resolver este problema, en  primer  lugar la Sala recordará la doctrina constitucional sobre la procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales. Y en  segundo  lugar,  determinará si en el caso concreto, la providencia cuestionada  incurrió  en  una  vía de hecho que vulneró el debido proceso del accionante.   

     

1. La procedencia de  la acción de tutela contra providencias judiciales.     

3.1. La acción de tutela contra providencias  judiciales  es,  conforme a una amplia línea jurisprudencial establecida por la  Corte                 Constitucional,2   una   figura  de  carácter  eminentemente  subsidiario  y  excepcional. Sólo es procedente ante situaciones  en  que  no  exista otro mecanismo judicial idóneo para salvaguardar un derecho  fundamental  vulnerado  o  amenazado,  o cuando existiendo otro medio de defensa  judicial,  éste a) no resulte tan eficaz para la protección de los derechos de  los  asociados  como  la  tutela, o, b) la persona afectada se encuentre ante un  perjuicio irremediable.   

La   seguridad   jurídica   se  encuentra  soportada,   en   consecuencia,   en   actuaciones   judiciales   legítimas   y  razonables,   y  no  en  aquellas  que  no  lo son. Por eso, en situaciones  concretas  en  las  que mediante providencias judiciales se desconozcan derechos  fundamentales  de  los  asociados  en  abierta  contradicción con el compromiso  constitucional  impuesto a todas las autoridades, -incluyendo a las judiciales-,  de  propugnar  por la realización de los derechos fundamentales conforme a  la   Constitución   (Art.  2  C.P.),  puede  proceder  la  acción  de  tutela.   

3.2.  Desde esta perspectiva, algunas de las  consideraciones  del  Consejo de Estado en las providencias que forman parte del  proceso  de  tutela  de la referencia, no se enmarcan dentro de la evolución de  la  jurisprudencia  constitucional  y  desconocen  la  expectativa  legítima de  protección   constitucional   que   esperan   los   ciudadanos   de  la  figura  constitucional  del  artículo 86 de la Carta. De hecho, la figura de la acción  de  tutela  contra providencias judiciales, tiene un claro fundamento normativo.  No  sólo  al  tenor  del  artículo  2º constitucional descrito, sino también  conforme  al  mandato  del artículo 86 de la norma superior, disposición   que   reconoce  que  la  tutela  procede  cuando los derechos fundamentales  “resulten  vulnerados o amenazados por la acción o  la   omisión   de  cualquier  autoridad  pública”.   

Sobre este punto, si bien la sentencia C-543  de    1992    (M.P.    José   Gregorio   Hernández   Galindo),   estudió   la  constitucionalidad  de  los  artículos  11  y  12  del  Decreto  2591 de 1991 y  declaró   inexequibles   las   disposiciones   acusadas   por   considerar  que  desvirtuaban  las  reglas de competencia fijadas por la Constitución Política,  lo  cierto  es  que  la providencia que se cita también matizó su decisión de  inexequibilidad   en   su   parte   motiva,   al   prever   en  la  ratio  decidendi  de la sentencia, que la  acción  de  tutela podía llegar a ser procedente contra actuaciones judiciales  en  circunstancias  excepcionales,  cuando  ellas  resultarán  ser  una vía de  hecho.   

Los  artículos  constitucionales enunciados  (2o   y   86   de  la  C.P.)  y  el  precedente  judicial  anterior,3   permitieron  que  las  distintas  Salas  de Revisión de la Corte Constitucional  desde  sus orígenes, decidieran aplicar en los casos concretos que fueran de su  conocimiento,  el  precedente  establecido por esta Corporación en la sentencia  C-543  de  1992.4   La  Corte Constitucional desde entonces, ha  construido  una    nutrida    línea   jurisprudencial   en   materia   de   tutela   contra  sentencias,5  que  ha  permitido  la  procedencia  de  esa acción, cuando tales  actuaciones   judiciales  han  sido  dictadas  en  abierto  desconocimiento  del  ordenamiento  jurídico,  es  decir, arbitrariamente, al presentar alguno de los  siguientes    cuatro    defectos:    sustantivo,    orgánico,    fáctico   y/o  procedimental.6    

Esta línea jurisprudencial se conoció   inicialmente   bajo   el   concepto   de  “vía  de  hecho”.    Sin    embargo,    esta    Corporación  recientemente,  con el propósito de superar una percepción restringida de esta  figura  que  había  permitido  su  asociación  siempre  con  el  capricho y la  arbitrariedad    judicial,    sustituyó    la    expresión   de   vía  de  hecho por la de “causales   de   procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra  decisiones               judiciales”7  que  responde   mejor   a   su  realidad  constitucional.8  La sentencia C-590 de 2005 da  cuenta  de  esta  evolución,  señalando  que  cuando  se está ante la acción  de   tutela  contra  providencias  judiciales  es  más  adecuado hablar de  “causales  genéricas  de  procedibilidad  de la acción”, que el de vía de  hecho.9   

3.3.  En ese orden de ideas, conforme a  la  consolidada línea jurisprudencial de esta Corporación en materia de tutela  contra   sentencias,   entre  las   causales  de  procedibilidad10  de la tutela en estos casos,    podemos   citar    en   primer   lugar,   aquellas  de  carácter  general,  orientadas  a asegurar el principio de subsidiariedad de la  acción  de  tutela,  como  son  el  agotamiento  de  otros  medios  de  defensa  disponibles    y    la    inmediatez.   En   segundo  lugar,  existen  unas causales específicas, centradas  en  los  defectos  de las actuaciones judiciales en sí mismas consideradas, que  son  aquellas  identificadas  genéricamente  como: (i) defecto sustantivo; (ii)  defecto   fáctico;  (iii)  defecto  orgánico  y  (iv)  defecto  procedimental.   

Frente  a las primeras, es decir aquellas de  carácter  general, es necesario que quien alega la vulneración de sus derechos  fundamentales  haya  agotado  los  medios  de defensa  disponibles    en    la    legislación    para   el  efecto11.  Esta exigencia responde al principio de  subsidiariedad  de la tutela, que pretende asegurar que  la  acción constitucional no sea considerada en sí misma una instancia más en  el  trámite  jurisdiccional,  ni  un  mecanismo  de defensa que reemplace   aquellos   otros   diseñados   por  el  legislador.12  Menos aún, que resulte ser  un  camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir         oportunidades        vencidas13     en    los    procesos  jurisdiccionales              ordinarios.14   

Por  lo  tanto,  es incorrecto pensar que la  acción  de  tutela puede asumirse como un medio de defensa judicial paralelo al  sistema  de  jurisdicciones  y competencias ordinarias y especiales.15  El juez de  tutela  no  puede  entrar  a  reemplazar a la autoridad competente para resolver  aquello     que     le     autoriza     la    ley,16   especialmente   si   los  mecanismos  que permiten conjurar las posibles falencias que se suscitan durante  los  trámites  procesales  no  han sido utilizados ni ejercidos por las partes,  conforme a las atribuciones y competencias que consagra la ley.   

El  agotamiento  efectivo  de los recursos y  mecanismos  ordinarios  de  defensa judicial, resulta ser entonces, no sólo una  exigencia  mínima  de diligencia de los ciudadanos frente a sus propios asuntos  procesales,17    sino   un  requisito  necesario  para  la procedibilidad de la acción de tutela, salvo que  por  razones  extraordinarias  no  imputables  a  quien alega la vulneración la  persona  se  haya  visto  privada  de  la posibilidad de utilizar los mecanismos  ordinarios  de  defensa  dentro del proceso judicial;18  circunstancia  que  deberá  ser debidamente acreditada en la acción de tutela.   

Así,  puede  proceder  la acción de tutela  contra  una providencia judicial en dos eventos: (i) cuando ante la vulneración  ostensible  de  derechos  fundamentales  mediante  acciones  u  omisiones de los  operadores   jurídicos   que   vulneren  de  manera  grave  o  inminente  tales  derechos,19  no exista otro medio de defensa judicial  idóneo   para   proteger   los   derechos  fundamentales  invocados  y  la  actuación judicial acusada constituya una vía de hecho o,  (ii)  cuando se emplee como mecanismo transitorio para  evitar     un     perjuicio     irremediable     en    materia    de    derechos  fundamentales.20   Esta  segunda  hipótesis  tiene  lugar  especialmente,  cuando  a  la  fecha  de presentación  de la  tutela  aún  está  pendiente  alguna  diligencia o instancia procesal, pero la  protección  constitucional  provisional  se  requiere  de  manera  urgente para  evitar  el  perjuicio  irremediable. En estos casos, naturalmente, la actuación  constitucional resulta generalmente transitoria.   

Por otra parte, fuera del agotamiento de los  otros   medios   de   defensa   judiciales,  el  segundo  requisito  general  de  procedibilidad   de   la  acción  de  tutela  contra  providencias,  es  el  de  inmediatez.  Esta exigencia  jurisprudencial  reclama  la  verificación  de  una  correlación  temporal  entre  la solicitud de tutela y  el   hecho   judicial  vulnerador  de  los  derechos  fundamentales,  que  puede  explicarse  de  la  siguiente forma: es improcedente la acción de tutela contra  actuaciones  judiciales  cuando  el paso del tiempo es tan significativo, que es  irrazonable  y  desproporcionado  un  control  constitucional  de  la  actividad  judicial  por  la  vía  de  la  acción  de  tutela.21  Desde  esta perspectiva, es  necesario  interponer  la  acción  de tutela contra providencias judiciales tan  pronto  se produce la vulneración o amenaza de los derechos fundamentales, o en  un  plazo  prudencial,  porque  de  lo  contrario la necesidad de la protección  constitucional  por  vía  de  tutela queda en entredicho, ya que no se entiende  por  qué  si  la  amenaza  o  violación  del derecho era tan perentoria, no se  acudió  al mecanismo constitucional con anterioridad. Permitir un excesivo paso  del  tiempo  ante  la  posibilidad de una reclamación constitucional contra una  providencia  judicial,  puede  afectar además la seguridad jurídica; de manera  tal  que  la  inmediatez sea  claramente  una  exigencia  ineludible  en  la  procedencia  de la tutela contra  providencias judiciales.    

3.4.  En      segundo     lugar,  la  procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales  requiere  que  se  consolide  en la decisión judicial  alguno  de  los  defectos que  la  jurisprudencia constitucional ha considerado contrarios a la Carta. La lista  que  a  continuación se presenta, si bien no es exhaustiva, si registra algunos  de  los  principales  casos  en  los  que  esta Corporación ha encontrado   “una  manifiesta desconexión entre la voluntad del  ordenamiento       y      la      del      funcionario      judicial”.22    Tales    defectos,   en  consecuencia,  pueden  ser  descritos  genéricamente  de  la  siguiente  forma:   

Se considera igualmente defecto sustantivo el  hecho   de   que   la   providencia   judicial   tenga  problemas  determinantes  relacionados,     (e)    con    una    insuficiente  sustentación     o     justificación     de    la  actuación30  que  afecte  derechos  fundamentales;  (f)  cuando se desconoce   el   precedente   judicial31   sin  ofrecer  un  mínimo  razonable    de    argumentación,   que   hubiese   permitido   una   decisión  diferente;32    o   (g)  cuando  el juez se abstiene de aplicar la excepción  de  inconstitucionalidad ante  una  violación  manifiesta  de  la  Constitución  siempre  que  se solicite su  declaración  por alguna de las partes en el proceso.33   

(ii)    Se  produce    un   defecto  fáctico  en  una  providencia, cuando de la actividad probatoria ejercida por  el   juez   se   desprende,   –   en   una   dimensión   negativa   -,  que  se  omitió34    la    “valoración   de   pruebas  determinantes  para  identificar  la  veracidad  de los hechos analizados por el  juez35.  En  esta  situación se incurre cuando se produce “la  negación  o valoración arbitraria, irracional y caprichosa de  la   prueba   que  se  presenta   cuando   el   juez   simplemente   ignora   la   prueba  u  omite  su  valoración,   o cuando sin razón valedera da por no probado el hecho o la  circunstancia  que  de  la  misma  emerge  clara y objetivamente”.36   En  una  dimensión  positiva,  el  defecto  fáctico  tiene  lugar,  cuando “la  valoración de pruebas igualmente esenciales que el juzgador  no   se   puede   apreciar,   sin  desconocer  la  Constitución”.37 Ello ocurre  generalmente  cuando el juez “aprecia pruebas que no  ha   debido  admitir  ni  valorar  porque,  por  ejemplo,  fueron  indebidamente  recaudadas       (artículo      29      C.P.).38 En estos casos, sin embargo,  sólo  es  factible  fundar una acción de tutela  por vía de hecho cuando  se  “observa  que de una manera manifiesta, aparece  arbitraria  la  valoración  probatoria  hecha por el juez en la correspondiente  providencia.  El  error  en el juicio valorativo de la prueba “debe ser de tal  entidad  que  sea  ostensible, flagrante y manifiesto, y el mismo debe tener una  incidencia  directa en la decisión, pues el juez de tutela no puede convertirse  en  una  instancia  revisora  de la actividad de evaluación probatoria del juez  que  ordinariamente  conoce  de  un  asunto,  según  las  reglas  generales  de  competencia39”.40   

(iii)    El  llamado  defecto  orgánico  tiene  lugar, cuando el funcionario judicial que profirió la providencia que se  controvierte,     carece     totalmente de competencia para ello conforme a la ley; y,   

(iv) El defecto  procedimental  ocurre, cuando el  juez  de  instancia  actúa completamente ajeno   al   procedimiento  establecido,41   es   decir,   se  desvía  ostensiblemente  de  su  deber  de  cumplir  con  las  “formas    propias   de   cada    juicio”,42         con  la  consiguiente  perturbación  o amenaza a los  derechos  fundamentales  de las partes.  En   estas   circunstancias,   el  error  procesal  debe  ser  manifiesto,  debe  extenderse   a la decisión final, y no puede ser en modo alguno atribuible  al  afectado.43    

Fuera   de  las  causales  anteriores,  la  jurisprudencia    constitucional    ha    reconocido    otra    adicional,   denominada44      vía      de      hecho     por  consecuencia,  que  puede ser descrita de la siguiente  forma:   

(v) La vía  de  hecho  por  consecuencia  se da  cuando  el  defecto  en  la providencia judicial es producto de la inducción al  error  de  que  es  víctima  el  juez  de  la causa.45  En  este  caso,  si bien el  defecto  no  es  atribuible al funcionario judicial, la actuación final resulta  equivocada.46   En   la   sentencia  T-705  de  2002,47  la  Corte  precisó  que la  vía  de  hecho  por  consecuencia  se configura cuando especialmente, cuando la  decisión   judicial   “(i)   se   bas[a]   en  la  apreciación  de  hechos  o  situaciones  jurídica,  en cuya determinación los  órganos   competentes   hayan   violado  derechos  constitucionales,  y (ii) que tenga como conse­cuencia       un       perjuicio  iusfundamental”.   

Con   fundamento  en  las  consideraciones  jurisprudenciales  previamente  expuestas,  la Sala deberá determina en el caso  concreto,  si la tutela presentada por el ciudadano Luís Ancizar Puentes Vargas  resulta  o  no procedente desde un punto de vista formal. Superado ese análisis  preliminar,  podrá la Corte  establecer si se incurrió o no en un defecto  sustantivo   en   la  providencia  que  decretó  su  pérdida  de  investidura.   

     

1. El análisis de  los   requisitos   de   procedibilidad   general   de   la  acción  de  tutela.     

De conformidad con la doctrina resumida en el  acápite  anterior,  es  preciso  verificar en el caso concreto si se cumplieron  los  requisitos  generales  de  procedibilidad  de  la  acción de tutela contra  providencias  judiciales,  a  saber:  (i)  haber  agotado  los medios de defensa  disponibles  por la legislación para el efecto; y (ii) cumplir con el requisito  de la inmediatez en la presentación de la acción.   

4.1.  En cuanto al primer requisito general,  de  acuerdo con las normas procedimentales aplicables al caso, encuentra la Sala  que  las  decisiones  que  se  adopten  en  primera  instancia en el marco de un  proceso   de   nulidad   simple  electoral  ante  la  jurisdicción  contencioso  administrativa48   por   la   trasgresión  de  las  disposiciones  que  regulan  lo  relacionado  con  los  procesos  y  decisiones  electorales y con el régimen de  inhabilidades  e  incompatibilidades  que  afecte a los elegidos, es susceptible  del        recurso        de        apelación.49  En el caso bajo estudio, la  primera  instancia  correspondió al Juzgado Quinto Administrativo de Pasto, que  mediante  sentencia  del  6  de  octubre  de  2008,  negó la nulidad de la  elección  del  demandante como alcalde de Consacá, Nariño, por considerar que  no  se  había  probado la existencia de la unión marital de hecho alegada como  causal  de  inhabilidad.  Esta  sentencia  fue  recurrida  y  la  Sala Sexta del  Tribunal  Administrativo  de  Nariño, en fallo del 23 de enero de 2009, revocó  el  fallo  de  primera  instancia.  La sentencia del tribunal fue notificada por  edicto  el  2 de febrero de 2009. Contra esta decisión, el accionante solicitó  el  27  de  enero de 2009, la nulidad de lo actuado por indebida acumulación de  las  pretensiones,  por inadecuada valoración del acervo probatorio y por falta  de  notificación  del  fallo. Sin embargo, el 10 de febrero de 2009 el Tribunal  se   abstuvo   de   resolver   la  solicitud  por  considerar  que  había  sido  extemporánea,  debido a que se presentó cuando el Tribunal ya había proferido  la sentencia.   

Lo  anterior  evidencia  que  en realidad la  solicitud  de  nulidad  de lo actuado cuando se alega la indebida valoración de  las  pruebas,  no  constituye un recurso adecuado para la protección del debido  proceso,  como  quiera  que  esta  valoración  sólo se aprecia cuando ya se ha  proferido  la  sentencia  dentro del proceso de nulidad simple electoral. En esa  medida,  el accionante no contaba con otro recurso judicial para controvertir la  decisión  del  Tribunal,  y  en  esa  medida  la acción de tutela es el único  mecanismo disponible.   

4.2.  En cuanto al segundo requisito general  de  procedibilidad,  la  sentencia  cuestionada  fue proferida el 23 de enero de  2009,  y  la  tutela  fue  interpuesta  el 19 de febrero de 2009, es decir, tres  semanas   después   de  proferido  el  fallo  cuestionado,  plazo  que  por  su  extensión,  no  desvirtúa  la  naturaleza  de  la  tutela  como  garantía  de  protección    inminente    a    los    derechos    fundamentales    pierda   su  sentido.   

Por  estos  aspectos,  frente al asunto bajo  examen,  se  satisfacen  los  presupuestos  de  subsidiariedad e inmediatez, por  tanto,  el juez constitucional tiene plena competencia para adelantar el estudio  de fondo en sede de Revisión.   

     

En el caso bajo estudio, el demandante alega  que  el  Tribunal  Administrativo  de Nariño incurrió en una vía de hecho por  defecto  fáctico al concluir del acervo probatorio, la existencia de una unión  marital  de  hecho  a  pesar  de  que  no existía una convivencia como marido y  mujer, bajo el mismo techo.   

Tal  como lo ha advertido la Corte, sólo es  factible  fundar  una  acción  de tutela frente a una vía de hecho por defecto  fáctico  cuando  se  observa que la valoración probatoria hecha por el juez en  la  correspondiente  providencia  es  manifiestamente arbitraria. El error en el  juicio  valorativo  de  la  prueba  “debe ser de tal  entidad  que  sea  ostensible, flagrante y manifiesto, y el mismo debe tener una  incidencia  directa en la decisión, pues el juez de tutela no puede convertirse  en  una  instancia  revisora  de la actividad de evaluación probatoria del juez  que  ordinariamente  conoce  de  un  asunto,  según  las  reglas  generales  de  competencia”.50  No  corresponde, por tanto,  al  juez  de  tutela  realizar  una nueva valoración del acerbo probatorio para  emitir  un  nuevo  juicio,  sino  examinar  si  en  el  caso  concreto,  el juez  cuestionado actuó de manera arbitraria.   

En  la sentencia del 23 de enero de 2009, la  Sala  Sexta  del  Tribunal  Administrativo  de  Nariño, efectuó las siguientes  consideraciones   para  revocar  la  sentencia  proferida  por  el  Juez  Quinto  Administrativo de Pasto, proferida el 6 de octubre de 2008:   

“No existe discusión alguna en torno a que  el  alcalde elegido en el municipio de Consacá, tiene con la señora Ana Milena  Patiño  Ortiz  dos  hijas:  Arantxa  Valeria  Rosero  Patiño,  quien  nación  el  2  de septiembre de 1998  (fol.    18    c-1)    y   Sara   Antonella   Rosero  Patiño,  nacida  el  16  de  marzo  de  2001 8fol 19,  c-1)   

Es  decir que entre las dos personas existen  fuertes  lazos de afecto, por ser madre y padre en conjunto no solo de una niña  sino  de  dos. Lo cual permite deducir que la relación afectiva no se limitó a  un  solo  encuentro  como pareja, sino a una comunidad más fuerte que permitió  la   llegada   de   una   nueva   criatura,   en   un   lapso  de  escasos  tres  años.   

De   tal  suerte  que  entre  Ana      Milena     y     Otoniel   Jesús   Germán  no  se  puede  predicar  un mero noviazgo, pues tal etapa afectiva, de conocimiento primario de  la pareja, se superó con creces con la procreación de dos hijas.   

Ahora bien, la discusión a lo largo de toda  la  actuación se centró en determinar si entre las dos personas subsistía una  relación  de pareja que permitiera calificarla como unión permanente, tal como  lo exige el art. 37 de la Ley 617 de 2000.   

No  se  puede  pasar  por  alto  el fin, la  teleología  de  la  norma  en  cita,  cual  es  la  de evitar que en un proceso  electoral  uno  de los candidatos tenga sobre los demás una ventaja derivada de  la vinculación de un allegado suyo en la administración pública.   

El  esfuerzo  que se desplegó a través de  los  testimonios  incorporados  al proceso, en procura de probar si Otoniel  Jesús Germán dormía o no en la  casa   de   habitación   de  Ana  Milena,  resultó  amplio y contradictorio, pero si se analiza en conjunto  toda  la  prueba  arrimada  en debida forma al proceso, se destaca que la unión  permanente  sí  subsistía  al  tiempo  de  empezar  a correr el término de la  inhabilidad.   

Hizo bien el a quo en no darle validez a la  prueba  documental  –  de  carácter  fotográfico  –  aportada  con la demanda, pues de la misma se desconocía su autor, y la certeza  del  sitio  donde  habían sido tomadas las fotos, lo mismo que la propiedad del  rodante  que  allí aparece. La prueba documental sobre este punto y sobre otros  aspectos,  anexada  por  la  parte  accionante  al  escrito de sustentación del  recurso  de  apelación  tampoco  se  puede  considerar,  pues  se  trata de una  documentación  aportada  de  manera  extemporánea  y  sin  decreto  probatorio  alguno.  Extemporánea porque el término probatorio había vencido mucho tiempo  atrás;  y  sin  decreto  alguno  por  cuanto  la  autoridad judicial no hizo un  análisis  previo  de  la  pertinencia  y  conducencia  de  la  prueba. En otros  términos  se  trató  de una conducta procesal unilateral de dicha parte que no  puede  tener  asidero  en  razón, especialmente, a que violenta el principio de  contradicción de la prueba.   

Acertó  también el a quo en no considerar  los  testimonios extraprocesales no ratificados dentro de la actuación, por las  mismas  razones:  su  incorporación  al  proceso  fue  unilateral y sin haberse  consolidado  su  ratificación  rompieron  con  el principio de contradicción y  defensa.   

Por  lo  tanto la Sala solo puede estarse a  los  documentos  aportados en el momento oportuno y a las declaraciones rendidas  tanto  en  el  proceso  inicial,  como en el que tramitó el Juzgado Primero del  Circuito Administrativo de Pasto.   

Pruebas que nos indican de manera clara que:  la  relación  afectiva  entre  Ana Milena  y  Otoniel  Jesús  Germán  no  se  ha roto, ha permanecido en el tiempo, bien sea por la sola  circunstancia  de  ser  padres de las dos menores o bien porque de alguna manera  se han tratado como compañeros.   

Al  respecto es ilustrativa la vinculación  que   Ana  Milena  hizo  de  Otoniel  Jesús Germán ante  el  Sistema  General  de  Salud, concretamente ante Saludcoop, cuando lo afilió  como   beneficiario   en   calidad   de   compañero  permanente,  el  1  de mayo de 2004 (fol 22 c-1, y 188  c-2).  Es  decir que, tres años después de haber concebido a su segunda hija y  dos  meses después de haberse posesionado como Personera Municipal de Consacá,  el   1   de   marzo  de  2004  (fol  91,  c-2),  lo  seguía  considerando  como  tal.   

Así,   con   esa   connotación  siguió  apareciendo     el     señor     Otoniel    Jesús  Germán,  a  voces  y  por  voluntad  de la propia ANA  MILENA  PATIÑO  ORTIZ,  hasta  el  año  2006,  concretamente  hasta  el  14 de  noviembre  de  2006,  fecha  en la cual, a escasos once meses y catorce días de  las  elecciones  para alcalde, bajo la gravedad del juramento la señora PATIÑO  ORTIZ  expresó  “que  desde hace un año no hago VIDA MARITAL DE HECHO con el  señor  GERMAN  ROSERO ARMERO”, por lo cual solicitó a Saludcoop “sacar del  sistema  de  salud  al señor antes mencionado quien era mi beneficiario” (Fol  66)   

De  entrada se observa un esfuerzo evidente  por   tratar   de   no   mostrar   ante   la   comunidad  pública  –  en concreto ante el Sistema de Salud  – que GERMAN ROSERO ARMERO  pudiera seguir siendo considerado como compañero de la afiliada.   

Ahora bien, el hecho de que se anunciara que  la  relación  había  dejado  de existir un año antes, carece de credibilidad,  pues  si  bien era el deber de la afiliada era (sic) el de dar noticia inmediata  de  dicha  situación,  a  fin  de  evitar  que  recursos  del  sistema pudieran  beneficiar  a una persona con la cual había cortado todo vínculo. Como abogada  y  como  ex  personera de un municipio, era lo mínimo que se le podía exigir a  la  señora  ANA  MILENA,  esto  es  que  fuera consecuente con dicha situación  fáctica.   

Sin embargo, no lo hizo así, lo que permite  hacer  dudar  de  esa  manifestación  bajo  el  entendido  que  el  período de  inhabilidad  para  presentarse  como  candidato  a  alguna de las alcaldías del  país  ya  había  empezado  a  regir.  En  concreto  desde  el 28 de octubre de  2006.   

El  a quo descartó la posibilidad de darle  plena  validez  a  los  documentos  de  afiliación y desafiliación citados, al  considerar  que  había otra constancia de la misma Saludcoop que ofrecía dudas  ya  que  en esta se menciona que la fecha de desafiliación es el 31 de marzo de  2008  (fol  143,  c-1) Al respecto estima la Sala que no se hizo una valoración  integral  de  la  prueba que permitiera dilucidar la inconsistencia. Bastaba con  decir  que  si  la certificación anunciada era correcta resultada más evidente  que  la  afiliación  como  beneficiario en calidad de compañero permanente, se  había  prolongado  en el tiempo incluso más allá de la toma de posesión como  alcalde  de  Consacá.  Y  si se asumía que se trataba de un yerro, dado que en  efecto  la señora ANA MILENA había declarado ante notaria que el señor GERMAN  ROSERO  ARMERO  ya  no  era  su  compañero  permanente  y por eso solicitaba la  desafiliación,   tal   situación   se   había   concretado  en  noviembre  de  2006.   

En  esas  condiciones  se  recalca,  no  es  necesario  adentrarse  en los pormenores relatados en los diferentes testimonios  recibidos  a  lo  largo  de  la  actuación, y menos aún someter la decisión a  determinar  si  la  madre de ANA MILENA o los tíos de ella, son los que más se  ajustan  a  la  verdad, en torno a que la ex personera y el alcalde electo hacen  aún vida marital entre sí.   

Adentrarse en detalles de la vida íntima no  se  justifica,  si  de  entrada  se  observa, tal como lo destacó el Ministerio  Público,  que ninguno de los dos, ni ANA MILENA ni JESUS GERMAN han consolidado  una  relación  de pareja con otra persona; que los dos guardan una comunidad en  torno  a  lo  que tiene que ver con el bienestar y manutención de las hijas, lo  que  genera,  de  una  u  otra  manera,  estar en contacto directo, con relativa  frecuencia  y  que  ante  el  Sistema  General de Salud, al menos hasta el 14 de  noviembre  de  2006,  la  señora PATIÑO ORTIZ, lo tuvo al señor ROSERO ARMERO  como compañero permanente.   

La  consulta elevada por ANA MILENA PATIÑO  ORTIZ  en  diciembre de 2006 ante el Consejo Nacional Electoral fue muy clara en  determinar  “en el evento que la relación sostenida  entre  la  Personera  Municipal  y  el  aspirante  a  la Alcaldía llegare a ser  conmiserada  como unión permanente, existiría el vínculo que exige la causal,  como  quiera  que  en  el  ejercicio  del cargo de personera municipal, tiene la  facultad  de  investigar  faltas  disciplinarias,  por lo tanto ejerce autoridad  administrativa  de  conformidad con lo establecido en el artículo 190 de la Ley  136 de 1994.” (Fol 35)   

La consultante se presentó como una persona  que  tenía  dos  hijas  con  el  posible  candidato,  con  quien  mantenía una  relación  de  “noviazgo,  y  con  quien  no  he convivido de hecho en ninguna  época”  (fol 103, c-2). Circunstancias estas que no son exactas, según se ha  podido  observar, pues no se puede hablar de situación de noviazgo cuando ya se  ha  tenido  con  la pareja dos hijas y además, ante el Sistema General de Salud  se  había  predicado,  al  menos  hasta  un mes antes de la consulta (noviembre  2006), que era el compañero permanente.   

Asumiendo   ese  riesgo,  de  no  haberse  determinado  en  ese momento si su relación con ANA MILENA se podía considerar  unión  permanente  o  no,  el  señor  OTONIEL  JESUS  GERMAN  ROSERO ARMERO se  inscribió  ante la Registraduría Nacional del Estado Civil como candidato a la  alcaldía de Consacá el 8 de agosto de 2007.   

Retomando  el  contenido  de la inhabilidad  descrita  en  el num.4 del artículo 37 de la Ley 617 de 2000, la Sala encuentra  que  el  señor  ROSERO  ARMERO sí se encontraba inhabilitado y por lo mismo su  elección    como    alcalde    del    municipio   de   Consacá   no   resultó  válida.   

En efecto, doce meses antes a la elección,  la  señora  ANA  MILENA PATIÑO ORTIZ ostentaba el cargo de personera municipal  de  Consacá,  y  como  tal se mantuvo entre el 27 de octubre de 2006 y el 28 de  octubre  de  2007  (Fol  183,  c-2).  Dicha  persona  es  la madre de dos niñas  concebidas  con  el  alcalde  electo  y  además,  lo  presentó  al  mismo como  compañero  permanente  ante  el Sistema Nacional de Salud, al menos hasta el 14  de  noviembre  de  2006,  es decir dieciséis días después de haber empezado a  correr el término de la inhabilidad.   

Durante todo ese tiempo tuvo la oportunidad  de  haber  ejercido  como  funcionaria  pública,  una  actividad  a  favor  del  candidato  padre de sus hijas, lo cual era lo que quería evitar precisamente la  norma. (…)   

(…)  

No son de recibo entonces los argumentos de  la  señora  interviniente  ni los de la parte accionada, que tratan de aminorar  el  grado de comunidad existente entre la ex personera y el candidato electo. No  se  requiere  de  una sentencia judicial de un juez de familia para precisar esa  relación.  Ello  se exige, tal como lo dispone el art. 2 de la Ley 979 de 2005,  que  reformó el art. 4 de la Ley 54 de 1990, cuando sea necesario consolidar la  unión  marital  de  hecho,  siempre que exista discusión al respecto entre los  miembros  de  la  pareja,  pero  no  para  los  efectos electorales que aquí se  trata.”   

De  lo  anterior es posible observar que el  Tribunal  cuestionado valoró la totalidad del acervo probatorio y sopesó tanto  los   testimonios  como  las  pruebas  documentales.  Del  conjunto  de  pruebas  allegadas  y  controvertidas dentro del proceso, le dio mayor peso a las pruebas  documentales,  más  específicamente  a  la  afiliación  y  desafiliación del  señor  Rosero  Armero  como  beneficiario  de  la  señora  Patiño  Ortiz ante  Saludcoop,  dentro  de  la cual la misma señora Patiño Ortiz había calificado  el  tipo  de  relación  que  sostenía con Otoniel Jesús Germán Rosero Armero  como  de  compañeros  permanentes.  Este  hecho,  sumado  a  los  elementos  de  singularidad  de  la relación, dado que ni Ana Milena ni Otoniel Jesús Germán  habían  consolidado  una  relación  de  pareja  con otra persona, así como la  permanencia  de  la  relación  por  un  lapso  superior  a  los dos años, y la  existencia  de  dos  hijas  en  común,  le  llevaron  al Tribunal cuestionado a  concluir  que  existía  una  unión  marital  de  hecho  y  por  lo  tanto,  la  inhabilidad consagrada en el artículo 37 de la Ley 617 de 2000.   

No  observa  la Sala que dicha apreciación  haya  sido  arbitraria. El mismo Tribunal Administrativo de Nariño reconoce que  la  valoración  de  las  pruebas  se hace en el contexto del proceso de nulidad  electoral  y  a  la  luz de la finalidad de la inhabilidad establecida en la Ley  617  de  2000.  Es  en  ese contexto en el que la duración y exclusividad de la  relación,  la  existencia  de  hijas  en común, las declaraciones juramentadas  hechas  por  la  ex  personera  para  efectos  de  la afiliación del compañero  permanente  al  sistema  de  salud,  la  calificación del tipo de relación que  tenían  y  el  hecho  de  que la desafiliación se hubiera producido dentro del  período  de la inhabilidad, en el que concluyó válidamente al Tribunal que el  alcalde  electo  de Consacá se encontraba inhabilitado para participar en dicho  proceso electoral.   

Un  elemento  adicional  considerado por el  Tribunal  como indicio de la continuidad de la relación entre el alcalde electo  y  la ex personera, surge de la consulta elevada por la señora Patiño Ortiz al  Consejo  Nacional  Electoral.  En  dicha  consulta  la  ex personera plantea que  sostiene  desde  hace  varios  años  una  relación  de noviazgo con uno de los  candidatos  a  alcalde y solicita que se le precise si tal relación conduciría  a  una  inhabilidad. Si bien en dicha solicitud se afirma que la relación es de  noviazgo,  lo  que  sugiere  tal  consulta  es  que  para  diciembre de 2006, la  relación  entre Ana Milena Patiño Ortiz y Otoniel Jesús Germán Rosero Armero  continuaba  vigente.  Tal  consulta  también  señala una contradicción con la  supuesta  ruptura  de  la  relación  alegada para la desvinculación del señor  Rosero  Armero  como  beneficiario  de Saludcoop. Tal contradicción le llevó a  concluir   al   Tribunal,   que  la  desvinculación  del  alcalde  electo  como  beneficiario   y   compañero   permanente  de  la  ex  personera  municipal  no  correspondía a la verdad.   

Por  lo  anterior,  la  Sala  Segunda  de  Revisión   revocará   la   sentencia   del  Consejo  de  Estado  que  declaró  improcedente  la  acción  de  tutela  en el presente caso y denegará el amparo  solicitado   por  considerar  que  el  Tribunal  Administrativo  de  Nariño  no  incurrió  en  una  vía de hecho por defecto fáctico al declarar la nulidad de  la  elección como alcalde de Consacá, Nariño de Otoniel Jesús Germán Rosero  Armero.   

     

I. DECISIÓN     

En  mérito de lo expuesto, la Sala Segunda  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-    REVOCAR   el   fallo  de 5 de marzo de 2009, proferido por la Sección Quinta, Sala  Contencioso Administrativa del Consejo de Estado.   

Segundo.-  DENEGAR  el amparo solicitado  por  considerar  que  el  Tribunal Administrativo de Nariño no incurrió en una  vía  de  hecho  por  defecto fáctico al declarar la nulidad de la elección de  Otoniel    Jesús    Germán   Rosero   Armero   como   alcalde   de   Consacá,  Nariño.   

Por  Secretaria  General,  líbrense  las  comunicaciones   de   que   trata   el   artículo   36   del  decreto  2591  de  1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARIA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1 Según  el  apoderado  de Otoniel Jesús Germán Rosero Armero, la acción de nulidad se  instauró  contra su inscripción como candidato y contra el acta de escrutinios  de  elección como Alcalde del municipio de Consacá, Nariño, pero no contra el  acto  de  declaratoria  de  elección  como  ordena  el  artículo  229  CCA. No  obstante,  el  proceso de tutela no menciona nada sobre este asunto y centra sus  cuestionamientos  en  la  supuesta  existencia  de una vía de hecho por defecto  fáctico.   

3 Sobre  el  carácter vinculante de este precedente y las decisiones subsiguientes de la  Corte  Constitucional  puede verse las sentencias C-800A de 2002 y T-292 de 2006  (MP. Manuel José Cepeda Espinosa), entre otras.   

4Corte  Constitucional.   Sentencia  C-543  de  1992.  (MP.  José  Gregorio  Hernández  Galindo).   Desde   esta   sentencia,   la  Corte  Constitucional  expresó  que  salvo  en  aquellos casos en que se haya incurrido en  una  vía  de  hecho,  la  acción  de  tutela  no  procede  contra providencias  judiciales.   

5 Ver al  respecto  las sentencias C-037 de 1996 (MP. Vladimiro Naranjo Mesa) que declaró  exequible  de  manera  condicionada  el artículo 66 de la Ley Estatutaria de la  Administración  de  Justicia y C-384 de 2000 (MP. Vladimiro Naranjo Mesa) en la  que  la  Corte  condicionó  la  exequibilidad  de las normas acusadas, a que se  admitiera  la  procedencia  de  la  tutela  contra  providencias  judiciales. Un  ejemplo  de  la  viabilidad  de  la tutela contra sentencias, es entre otras, la  sentencia  T-079  de  1993, en la que la Corte Constitucional decidió confirmar  el  fallo  proferido  por  la  Sala  de  Casación  Civil de la Corte Suprema de  Justicia  dentro  de un proceso de acción de tutela, en el que esa Corporación  confirmó  la  decisión del juez de tutela de primera instancia, por considerar  que  era  evidente  la vulneración del derecho fundamental al debido proceso de  la  accionante. En ese caso, el  fundamento de la decisión del funcionario  judicial   en   un  proceso  ordinario,  eran  las  declaraciones  allegadas  al  expediente  que  habían sido rendidas como versiones libres y espontáneas y no  bajo   la  gravedad  del  juramento.  Para  la  Corte  Suprema,  conforme  a  la  legislación  vigente,  las  pruebas  testimoniales deben ser ordenadas mediante  auto  del  funcionario  instructor,  y  contra ellas debe ser posible ejercer el  derecho  de  contradicción.  Las  pruebas  no  aportadas en estas difícilmente  podían  ser  definitivas  en una decisión, sin vulnerar el debido proceso. Por  consiguiente  se  consideró  que  existía  claramente  una vía de hecho en la  sentencia.  Otras  providencias  que pueden ser revisadas sobre este tema, entre  las  muchas que existen, son la sentencia T-158 de 1993 (MP. Vladimiro Naranjo);  T-173  de  1993  (MP.  José  Gregorio  Hernández);  T-231 de 1994 (MP. Eduardo  Cifuentes  Muñoz);  T-008  de  1998  (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz); SU-1185 de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar Gil) y la SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda),  entre otras.   

6 Corte  Constitucional.    Sentencia    T-231    de   1994.   (MP.   Eduardo   Cifuentes  Muñoz).   

7  Ver  entre  otras,  las  sentencias  T-774 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa)  y   T-200  de  2004 (MP. Clara Inés Vargas). En la sentencia T-949 de 2003  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett),  por ejemplo,  la  Corte decidió  que  “(…) la infracción del deber de identificar  correctamente  la  persona  sometida al proceso penal, sumada a la desafortunada  suplantación,  constituye  un  claro defecto fáctico, lo que implica que está  satisfecho  el requisito de procedibilidad exigido por la Jurisprudencia para la  procedencia  de  la acción de tutela contra providencias judiciales.”  En  la  sentencia T-774 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda), la  Corte   sostuvo   lo   siguiente:  “(…)  la  Sala  considera  pertinente  señalar  que el concepto de vía de hecho, en el cual se  funda  la  presente  acción  de  tutela,  ha  evolucionado en la jurisprudencia  constitucional.   La  Corte  ha  decantado  los  conceptos  de  capricho  y  arbitrariedad  judicial,  en los que originalmente se fundaba la noción de vía  de    hecho”.    Actualmente    no   “(…)  sólo  se  trata  de  los casos en que el juez impone, de  manera  grosera  y  burda  su  voluntad  sobre el ordenamiento, sino que incluye  aquellos  casos  en  los  que  se  aparta  de  los  precedentes  sin  argumentar  debidamente  (capricho)  y cuando su discrecionalidad interpretativa se desborda  en    perjuicio    de    los    derechos    fundamentales   de   los   asociados  (arbitrariedad).   Debe  advertirse  que esta corporación ha señalado que  toda   actuación   estatal,   máxime   cuando   existen   amplias   facultades  discrecionales  (a  lo  que  de  alguna  manera  se  puede  asimilar la libertad  hermenéutica  del  juez),  ha  de  ceñirse  a lo razonable.  Lo razonable  está    condicionado,    en    primera    medida,   por   el   respeto   a   la  Constitución”.    

8  Un  ejemplo  de ello, es la vía de hecho por consecuencia que se explica mejor más  adelante.  Ver  al  respecto  las sentencias SU-014 de 2001 (MP. Martha Sáchica  Méndez);  T-407  de  2001 (MP. Rodrigo Escobar Gil);  T-1180 de 2001. (MP.  Marco Gerardo Monroy Cabra).   

9   Sentencia C-590 de 2005 MP. Jaime Córdoba Triviño   

10 Ver  entre  otras,  las  sentencias  T-774  de  2004.  (Manuel José Cepeda Espinosa)  y   T-200  de  2004 (MP. Clara Inés Vargas). En la sentencia T-949 de 2003  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett),  por  ejemplo,  la  Corte decidió que  “(…)  la  infracción  del  deber  de identificar  correctamente  la  persona  sometida al proceso penal, sumada a la desafortunada  suplantación,  constituye  un  claro defecto fáctico, lo que implica que está  satisfecho  el requisito de procedibilidad exigido por la Jurisprudencia para la  procedencia   de   la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales.”   

11  Corte  Constitucional.  Ver  sentencias  T-441  de 2003 (MP. Eduardo Montealegre  Lynett);  T-742  de  2002. (MP. Clara Inés Vargas) y T-606 de 2004 (MP. Rodrigo  Uprimny Yepes),  entre otras.   

12  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-622   de   2001   (MP.   Jaime   Araujo  Rentería).   

13Corte  Constitucional.  Sentencias C-543 de 1992 (MP. José Gregorio Hernández); T-567  de  1998  (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz); T-511 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre  Lynett);  SU-622 de 2001 (MP. Jaime Araujo Rentería) y  T-108 de 2003 (MP.  Álvaro Tafur Gálvis), entre otras.   

14  Corte    Constitucional.    Sentencia   T-200   de   2004   (MP.   Clara   Inés  Vargas).    

15  Corte        Constitucional.       Sentencia   C-543   de   1992   (MP.  José  Gregorio  Hernández).   

16  Corte   Constitucional.   Sentencia   T-038   de   1997  (MP.  Hernando  Herrera  Vergara).    

17  Corte   Constitucional.   Sentencia  T-116  de  2003  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández).    

18  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-440  de  2003 (MP. Manuel José Cepeda). La  Corte  concedió  la  tutela  a  una  entidad  bancaria y algunos usuarios de la  misma,  por  considerar  que en el trámite de una acción de grupo la autoridad  judicial  les  desconoció  los  derechos a la intimidad y al debido proceso, al  remitir  al  proceso  varios  documentos  que implicaban la revelación de datos  privados.  Sobre  la  procedencia  de  la  tutela  la  Corte  señaló: “(…)  En  segundo  lugar,  la  Corte  también desestima la  consideración  según  la  cual existió una omisión procesal por parte de los  usuarios  del  Banco. Dichas  personas  no  integraban  el  pasivo del proceso de acción de grupo  (…).  Por  lo  tanto,  difícilmente  podían  los  ahora  tutelantes  controvertir providencias judiciales que no les  habían  sido  notificadas,  y  que,  por  demás, habían sido proferidas en el  transcurso   de   un   proceso   judicial   de   cuya   existencia   no  estaban  enterados.”  Cfr.  también las sentencias T-329 de  1996  (MP.  José  Gregorio  Hernández  Galindo)  y  T-567 de 1998 (MP. Eduardo  Cifuentes Muñoz).   

19  Corte   Constitucional.   Sentencia   T-1009   de   2000.  (MP.  Carlos  Gaviria  Díaz).   

20  Corte  Constitucional.  Sentencias  SU-1159  de 2003 y  T-578 de 2006. (MP.  Manuel José Cepeda Espinosa).   

21  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-578  de  2006.  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

22  Corte  Constitucional.  Sentencia T-231 de 1994. (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz).   

23  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-774  de  2004  (MP.  Manuel José  Cepeda Espinosa).   

25 Vgr.  ha sido derogada o declarada inexequible.   

26  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-292  de  2006.  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

27  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-1185  de  2001.  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil).   

28 En  la  sentencia  T-1031 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre Lynett) la Corte decidió  que  la acción de tutela procede contra una providencia judicial que omite, sin  razón  alguna,  los  precedentes  aplicables  al  caso o cuando “su  discrecionalidad interpretativa se desborda en perjuicio de los  derechos  fundamentales  de  los  asociados”. Puede  verse  además  la  sentencia  T-1285  de  2005.  MP.  Clara  Inés  Vargas y la  sentencia T-567 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz).   

29  Corte  Constitucional.  Sentencias  SU-1184  de 2001; T-1625 de 2000 y T-1031 de  2001  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett).  También la sentencia T-047 de 2005.  (MP.  Clara  Inés Vargas). En estos casos, si bien el  juez de la causa es  quien  le  fija el alcance a la norma que aplica, no puede hacerlo en oposición  a  los  valores, principios y derechos constitucionales, de manera que, debiendo  seleccionar  entre  dos o más entendimientos posibles, debe forzosamente acoger  aquél que se ajuste a la Carta política.   

30  Corte  Constitucional. Sentencia T-114 de 2002. (MP. Eduardo Montealegre Lynett)  Ver    también   la   sentencia   T-   1285   de   2005.   (MP.   Clara   Inés  Vargas).   

31 Ver  la  sentencia  T-292  de  2006. (MP. Manuel José Cepeda Espinosa). También las  sentencias  SU-640 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz) y  T-462 de 2003.  (MP. Eduardo Montealegre Lynett).   

32  Corte  Constitucional. Sentencia T-1285 de 2005. (MP. Clara Inés Vargas). En la  sentencia  T-193  de  1995  (MP.  Carlos  Gaviria),  esta Corporación señaló:  “Es  razonable  exigir,  en  aras  del  principio  de  igualdad  en  la  aplicación  de  la  ley,  que  los  jueces y funcionarios que  consideren  autónomamente  que  deben  apartarse  de  la línea jurisprudencial  trazada  por  las  altas  cortes,  que lo hagan, pero siempre que justifiquen de  manera  suficiente  y  adecuada  su  decisión, pues, de lo contrario, estarían  infringiendo  el  principio  de  igualdad (CP art.13). A través de los recursos  que  se  contemplan  en  cada  jurisdicción,  normalmente puede ventilarse este  evento  de  infracción  a  la Constitución”. Sobre  este  tema,  también  puede  consultarse   la sentencia T-949 de 2003 (MP.  Eduardo Montealegre Lynett).   

33  Sobre  el  tema  pueden consultarse además, las sentencias SU-1184 de 2001 (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett);  T-1625  de  2000;  T-522 de 2001;  T-047 de  2005.  (MP. Clara Inés Vargas). En la sentencia T-522 de 2001 (MP. Manuel José  Cepeda  Espinosa),  la Corte señaló que:  “es  evidente       que       se      desconocería      y      contraven­dría  abiertamente la Carta Política  si  se  aplica  una  disposición  cuyo  contenido  normativo es precisamente, y  solamente,  impedir que se otorguen medi­das  de  aseguramiento  a  los  sindicados  porque  los procesos se  adelantan  ante  jueces  especializados”,  razón  por  la  cual  el  juez, al  constatar   su   existencia,  tendría  que  haber  aplicado  la  excepción  de  inconstitucionalidad.    

34  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

35  Cfr., por ejemplo, la ya citada sentencia T-442 de 1994.   

36  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002.  (MP.  Manuel  José Cepeda  Espinosa).   

37  Ibídem.   

38 En  la  sentencia SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda), se precisó que en tales  casos,  “aún en el evento en el que en el conjunto  de  pruebas  sobre las que se apoya un proceso penal se detecte la existencia de  una  ilícitamente  obtenida,  los  efectos de esta irregularidad son limitados.  Para  la  Corte, “el hecho de que un juez tenga en cuenta dentro de un proceso  una  prueba  absolutamente viciada, no implica, necesariamente, que la decisión  que   se   profiera   deba   ser   calificada   como  vía  de  hecho”.  Así,  “sólo en aquellos casos  en  los  que  la  prueba  nula  de  pleno  derecho  constituya  la  única   muestra  de  culpabilidad  del  condenado,  sin la cual habría de variar el juicio del fallador, procedería la  tutela  contra  la decisión judicial que la tuvo en cuenta, siempre y cuando se  cumplan,  por  supuesto,  los  restantes  requisitos  de  procedibilidad  de  la  acción”.  De  tal  manera  que  la  incidencia  de la prueba viciada debe ser  determinante   de   lo   resuelto   en  la  providencia  cuestionada.”   

39 Cfr.  sentencia   T-442   de   1994   (MP.   Antonio  Barrera  Carbonell).     

40  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002.  (MP.  Manuel  José Cepeda  Espinosa).   

41  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-774  de  2004  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

42  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-1185  de  2001.  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil).   

43 En  la  sentencia  SU-158  de  2002 (MP. Manuel José Cepeda) se consideran que este  tipo  de  defecto  puede producirse, a título de ejemplo, cuando se pretermiten  eventos  o  etapas  señaladas en la ley para asegurar el ejercicio de todas las  garantías  que  se  le reconocen a los sujetos procesales de forma tal que, por  ejemplo,  no:  (i.)  puedan  ejercer el derecho a una  defensa  técnica,  que  supone  la posibilidad de contar con la asesoría de un  abogado  –en los eventos  en  los  que sea necesario -, ejercer el derecho de contradicción y presentar y  solicitar  las  pruebas  que  considere pertinentes para sustentar su posición;  (ii.)  se  les  comunique  de  la  iniciación  del  proceso  y  se  permita  su  participación  en  el  mismo  y (iii.) se les notifiquen todas las providencias  proferidas   por   el   juez,   que   de   acuerdo  con  la  ley,  deben  serles  notificadas.   

44  Corte  Constitucional.  Sentencias  T-462  de  2003 y T-441 de 2003 (MP. Eduardo  Montealegre  Lynett)  y  T-047  de  2005. (MP. Clara Inés Vargas), entre otras.   

45 Ver  entre  otras  las Sentencias SU-014 de 2001 (MP. Martha Sáchica Méndez); T-407  de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil);  T-1180 de 2001. (MP. Marco Gerardo  Monroy    Cabra).                         

47 MP.  Manuel José Cepeda Espinosa.   

48  Código     Contencioso     Administrativo,     Art.-.     227.     Posibilidad  de  ocurrir  ante  la  jurisdicción de lo contencioso  administrativo.  Podrá  cualquier persona ocurrir en  demanda   directa   por   la   vía  jurisdiccional  contra  los  actos  de  las  corporaciones  electorales  para  que  se  anulen, o se rectifiquen, modifiquen,  adicionen  o  revoquen  las  resoluciones  de esas corporaciones electorales por  medio  de  las  cuales  se  declare  indebidamente alguna nulidad, o se computen  votos  a  favor de ciudadanos que constitucional o legalmente no sean elegibles,  o  se  hubiere  dejado de computar un registro, o se haya alterado o cambiado el  nombre de uno o varios candidatos.   

49  Código       Contencioso      Administrativo,      Art.-.      250.—Apelación.  Si  el  proceso tiene dos instancias, podrá intentarse el recurso de apelación  en  el  acto  de  la  notificación  o  dentro  de  los dos días siguientes. La  apelación  de  la  sentencia  se  concederá  por  el  tribunal  en  el  efecto  suspensivo.  ║ Contra el  auto  que  concede  la apelación no cabrá ningún recurso; deberá notificarse  por  estado  y  remitirse  el  expediente  por el inmediato correo. ║  Los secretarios serán responsables  de las demoras que ocurran en el envío de los expedientes.   

50  Sentencia T-442 de 1994 MP. Antonio Barrera Carbonell.       

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