T-386-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-386-09  

Referencia: expediente T-2140858  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Guzmán  Lozano Nieto, contra Caprecom Pensiones.    

Dra.    María  Victoria Calle Correa   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil nueve (2009)   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales    ha    proferido    la  siguiente   

SENTENCIA  

en  el proceso de revisión de las sentencias  adoptadas  por  el  Juzgado Segundo de Familia de Cúcuta, el 2 de Septiembre de  2008,  y  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Cúcuta, el 20 de  Noviembre  de  2008,  dentro  de  la  acción  de tutela interpuesta por Guzmán  Lozano    Nieto,    contra   Caprecom   Pensiones.1   

     

I. ANTECEDENTES     

     

1. Hechos, demanda y  contestación     

1.1. Guzmán Lozano Nieto presentó acción de  tutela  contra  Caprecom,  como  mecanismo  transitorio para evitar un perjuicio  irremediable  y  obtener  la  protección  de  sus  derechos a la vida, al libre  desarrollo  de  la personalidad, a la seguridad social, a la pensión de vejez y  a  la  familia.   El  actor consideró que estos derechos fueron vulnerados  porque   Caprecom   no  reconoció  su  derecho  a  la  pensión  de  vejez,  ni  subsidiariamente    la    indemnización   sustitutiva   de   la   pensión   de  jubilación.2    

1.2.  Guzmán Lozano Nieto es un hombre de 81  años,3  que  trabajó  para  el Ministerio de Comunicaciones desde el 1 de  Febrero  de  1948  hasta  el  25 de Octubre de 1963,4  y completó  15 años, 2  meses  y  10  días  de  prestación  de  servicios  al  Ministerio.5  Durante  este  período,  hizo  aportes  para pensiones a la Caja de Previsión Social de  Comunicaciones,  Caprecom.   Adicionalmente, el señor Lozano Nieto es  una   persona   enferma,  sin  posibilidad  de  trabajar,  carente  de  recursos  económicos  suficientes  para subsistir, sin familiares ni allegados que puedan  suministrárselos  y  por  ello,  dejó  de  cotizar  al  sistema de protección  pensional   desde   que   se   retiró   voluntariamente   del   Ministerio   de  Comunicaciones.6   

1.3. El actor interpuso una acción de tutela  contra  Caprecom,  para  buscar la protección de sus derechos a la “igualdad,  seguridad  social,  tercera  edad,  dignidad  humana,  integridad  física  y  moral,  salud,  mínimo  vital  y  vida”. Mediante  fallo  de  11  de  Noviembre  de  2002,  el Juzgado Cuarto  Laboral  del  Circuito  de  Cúcuta  negó  la tutela.  En el expediente no  obran pruebas sobre la apelación de esta sentencia.    

1.4.  Mediante  la  Resolución 0104 de 29 de  Enero  de  2003,  Caprecom  negó  el  reconocimiento de la pensión de vejez al  actor,   porque   éste   no   había   laborado   para  el  Ministerio  de  Comunicaciones,    el   tiempo   requerido   para   obtener   su   pensión   de  jubilación.   

1.6.  Posteriormente,  el actor presentó una  nueva  acción  de  tutela  contra Caprecom, para buscar la protección  de  los   derechos   “a   la  pensión  de  vejez  y/o  indemnización  sustitutiva  y  a  la  seguridad  social  en  conexidad  con los  derechos  a la vida, a la supervivencia y al mínimo vital”,   por  considerar  que  las  condiciones que habían dado lugar a la  primera   tutela   habían  empeorado,  y  que  su  situación  de  salud  y  de  supervivencia  diaria era cada vez más precaria. A través de la sentencia de 8  de  Febrero de 2008, el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Cúcuta negó la  tutela.   En  el  expediente  no  obra  prueba  sobre la apelación de este  fallo.    

1.7.  Mediante derecho de petición, de fecha  de  19  de  Febrero  de  2008,  Guzmán  Lozano  Nieto  solicitó  a Caprecom el  reconocimiento  de  su  pensión  de  vejez,  el pago de las mesadas pensionales  causadas  indexadas  y las que se pudieren causar en el futuro. Al mismo tiempo,  el   demandante   solicitó  el  reconocimiento  y  pago  de  la  indemnización  sustitutiva   o   la   devolución   de   sus   aportes,   con   la  indexación  correspondiente,  en  caso  de  que no le fuera reconocida la pensión de vejez.  Igualmente,  el  accionante  solicitó el pago de los intereses moratorios sobre  las sumas reconocidas que no le fueran pagadas oportunamente.   

En  su solicitud de reconocimiento pensional,  el  demandante  citó  el Artículo 36 de la Ley 100 de 1993 y señaló que dado  que  para la fecha de entrada en vigor de dicha ley, tenía 66 años cumplidos y  según  él,  más  de 15 años cotizados para pensión, tales circunstancias le  daban  derecho  a  la  pensión  de  vejez  bajo el régimen de transición. Por  último,  el  actor  afirmó que acudió a las instancias judiciales mediante la  acción  de  tutela,  la acción de nulidad y restablecimiento del derecho, para  obtener  el  reconocimiento  y  pago  de  la pensión de jubilación, pero estas  acciones   no   prosperaron   por   falta   de  requisitos  procedimentales,  no  sustanciales.         

1.8. A través de la Resolución 0869 de 30 de  Abril   de  2008,  Caprecom  estableció  que  la  solicitud  de  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión  de  vejez  era improcedente, porque al momento de  entrar  en  vigencia la Ley 100 de 1993 y el Decreto 1730 de 2001, el demandante  no  era cotizante activo para efectos de la pensión de jubilación. Como la Ley  100  de  1993  no puede aplicarse retroactivamente, el actor no podía acceder a  la indemnización sustitutiva.    

1.9.  Contra  la  decisión anterior el actor  presentó  recurso  de  reposición  y  en  subsidio  el de apelación, mediante  escrito  de  21  de  Mayo de 2008. Manifestó en su petición que de conformidad  con  el  Artículo  53  de la Carta Política y las normas laborales del sistema  jurídico  colombiano, en caso de duda debe aplicarse la norma más favorable al  trabajador.  Según  el interesado, la norma más favorable aplicable en su caso  es  el  Artículo  74  del  Decreto  1848 de 1969. En consecuencia, solicitó el  reconocimiento  de  la  pensión de jubilación con base en lo previsto en dicha  norma.7   Subsidiariamente,  pidió  se  le  concediera  la  indemnización  sustitutiva  de  pensión  de vejez, en virtud del principio de favorabilidad de  las    normas    laborales    y    teniendo    en   cuenta   la   jurisprudencia  constitucional.    

1.10. Caprecom expidió la Resolución 1514 de  16  de  Julio  de 2008, confirmando la Resolución No.  0869 de 30 de Abril  de  2008,   y  rechazando  el  recurso  de apelación interpuesto contra la  misma.   La  demandada  afirmó que los recursos se fundamentaron en normas  correspondientes  al  caso  del despido injusto, situación que no corresponde a  la del señor Lozano Nieto.    

1.11. El 19 de Agosto de 2008, Guzmán Lozano  Nieto  presentó  acción  de tutela contra Caprecom, como mecanismo transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable,  para  buscar  la  protección de sus  derechos  a  la  vida,  el  libre  desarrollo  de  la personalidad, la seguridad  social,  en  relación  con  el  derecho  a  la  pensión de vejez, así como el  derecho  a  la  familia.  En consecuencia, el actor solicitó al juez de tutela,  ordenar  el  reconocimiento  y pago de su pensión de vejez o, en su defecto, el  reconocimiento    y   pago   de   la   indemnización   sustitutiva.8    

1.12.  El  22  de  Agosto  de  2008, Caprecom  contestó  la acción de tutela de Guzmán Lozano Nieto, señalando que sobre el  mismo  asunto,  el  accionante  había  interpuesto  otra  tutela  en Octubre de  2003.   La  demandada  reiteró  la  respuesta  dada  a la tutela del 2003,  según  la  cual, el demandante no tenía derecho ni a la pensión de vejez, por  no   haber   cumplido   el   requisito  de  semanas  de  cotización,  ni  a  la  indemnización  sustitutiva  de  vejez,  porque  no  era posible una aplicación  retroactiva  de  la  Ley  100  de  1993.  Caprecom afirmó que había actuado en  derecho  y  decidido  de  fondo  las  peticiones del accionante a través de las  Resoluciones  0104 de 29 de Enero de 2003 y 1579 de 15 de Julio de 2003, sin que  con  ellas hubiera vulnerado los derechos del interesado. Finalmente agregó que  la  tutela era improcedente para alcanzar las pretensiones del actor, pues estas  debían  ser resueltas por la jurisdicción laboral.9   

     

1. Sentencias objeto  de revisión     

2.1. Mediante sentencia de 2 de Septiembre de  2008,  el  Juzgado Segundo de Familia de Cúcuta negó la tutela de los derechos  del  accionante,  por  considerar  que  éste había incurrido en una actuación  temeraria  al  interponer  otras  acciones de tutela por los mismos hechos y con  las mismas pretensiones.   

2.2. Este fallo fue impugnado mediante escrito  de  17  de  Julio  de  2008.  El   Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Cúcuta – Sala  Civil  Familia,  mediante  la  sentencia de 20 de Noviembre de 2008 confirmó la  decisión  del  juez  de primera instancia, pero además señaló que la acción  de  tutela  no era el mecanismo judicial adecuado para obtener el reconocimiento  pensional,  porque  esta  controversia debía ser resuelta ante la jurisdicción  del contencioso administrativo.   

     

I. CONSIDERACIONES Y  FUNDAMENTOS     

     

Esta   Sala   de   Revisión  de  la  Corte  Constitucional  es competente con fundamento en lo dispuesto por los Artículos.  86,  inciso  tercero,  y  241,  numeral noveno de la Constitución Política, en  concordancia   con  los  Artículos  33,  34,  35  y  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

Antes  de  plantear  y  resolver  un  posible  problema  jurídico del caso, la Sala estudiara algunos asuntos relacionados con  la procedibilidad de la acción de tutela.    

     

1. El actor no actuó  temerariamente     

2.1.  Tanto  la  parte  demandante  como  la  demandada,  afirman  que  Guzmán Lozano Nieto presentó dos acciones de tutela,  antes   de  presentar  la  que  dio  origen  a  este  proceso,  para  lograr  el  reconocimiento   y  pago  de  su  pensión  de  vejez  o  de  la  indemnización  sustitutiva,  frente  a  lo cual cabe preguntarse: ¿Guzmán Lozano Nieto actuó  temerariamente?  La  respuesta  a  este  interrogante  será  determinante  para  establecer    la    procedibilidad   de   la   acción   de   tutela   de   este  proceso.   

2.2. De conformidad con lo que establecen los  Artículos.  2,  4  –Inciso  2‑,  83 y 95 –Numerales  1  y  7 de la Constitución  Política,  el ejercicio de todo derecho y la utilización de los procedimientos  constitucionales   y  legales  previstos  para  su  efectividad  exigen  de  sus  titulares  una  lealtad  mínima  hacia  el orden jurídico y el cumplimiento de  deberes y cargas correlativos.   

En desarrollo de estos preceptos, el Artículo  38  del  Decreto-ley  2591 de 1991 al regular la figura de la temeridad, señala  perentoriamente    que    “cuando,   sin   motivo  expresamente  justificado,  la  misma acción de tutela sea presentada  por  la  misma  persona  o  su  representante  ante  varios  jueces  o tribunales, se  rechazarán       o       decidirán       desfavorablemente      todas      las  solicitudes”.10   

Tal como lo ha señalado esta Corporación, el  propósito  de  esta  disposición  es “propiciar la  credibilidad  y seriedad de la justicia y dar aplicación a los principios de la  buena  fe,  la  eficacia  y  la  economía  procesal,  principios que se verían  seriamente  afectados  por  quienes  desconocen  los  criterios  de  rectitud  y  honradez  que  exige un debate jurídico serio. Su consagración legal pretende,  entonces,  evitar  el  abuso  desmedido  de  la  acción  de tutela,11  pues  su  ejercicio  irracional  conlleva  la obtención de múltiples pronunciamientos en  relación  con  unos  mismos  hechos  y  frente  a  un  mismo caso, generando un  perjuicio  para  toda  la sociedad, que ve disminuida la capacidad de trabajo de  la  administración  de  justicia en relación con los requerimientos de quienes  les   asiste   también   el   derecho   de   ejercer   la   acción.”12   

De conformidad con la reiterada jurisprudencia  de  esta  Corporación,  un  actor  o su representante legal incurre en conducta  temeraria  cuando  se  presentan  las  siguientes  circunstancias:  (i)  Que  se  presenten  varias  acciones  de tutela por los mismos hechos y para solicitar la  protección       del       mismo      derecho;13 en oportunidades diferentes,  ya  sea  ante distintos jueces o ante el mismo juez;14  (ii)  Que  las tutelas sean  presentadas   por   la   misma   persona  o  por  su  representante;15 y (iii) Que  la  presentación  reiterada  de  la  acción  de  tutela  se haga sin un motivo  razonable,     expresamente     mencionado     para    justificar    la    nueva  acción.16   

Así,  la  Corte  ha sancionado la actuación  temeraria  cuando  la  presentación de más de un amparo constitucional por los  mismos  hechos  y  con igual pretensión i) envuelve una actuación “torticera”;17  ii) denote  el  propósito  desleal “de obtener la satisfacción  del   interés   individual   a   toda   costa”,18         iii)  deje  al  descubierto  un  abuso  deliberado  del  derecho  de  acción,19   o  iv)  asalte  “la  buena  fe de los  administradores        de        justicia”.20   

No obstante lo anterior, también ha señalado  la  jurisprudencia  que  la  buena fe se presume en todas las actuaciones de los  particulares  ante  las  autoridades públicas, de suerte que resulta imperativo  demostrar  que  se incurrió, real y efectivamente en una conducta proscrita por  el  ordenamiento,  para  que  la  reiteración de solicitudes de amparo no tenga  justificación.21   

2.3.  Por  las afirmaciones de ambas partes y  por  documentos  obrantes  en  el  expediente,  se sabe que Guzmán Lozano Nieto  presentó  dos  acciones  de tutela, antes de presentar la que dio origen a este  proceso,  para  buscar  la protección de los mismos derechos y en consecuencia,  para  lograr  el  reconocimiento  y  pago  de  su  pensión  de  vejez  o  de la  indemnización  sustitutiva.  La primera acción de tutela fue conocida por  el  Juzgado  Cuarto Laboral del Circuito de Cúcuta, que mediante el fallo de 11  de  Noviembre  de 2003, negó la protección de los derechos invocados.  La  segunda  fue  conocida  por  el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Cúcuta,  que  mediante  la  sentencia  de  8  de  Febrero  de  2008, negó la protección  solicitada.   

     

1. Procedibilidad  excepcional  de  la acción de tutela para obtener el reconocimiento de derechos  pensionales. Reiteración de jurisprudencia     

3.1.  De  conformidad  con  la jurisprudencia  reiterada  de  esta  Corporación,  la  acción  de  tutela,  dado  su carácter  subsidiario,  sólo  procede  excepcionalmente  para ordenar el reconocimiento o  pago  de  acreencias  laborales  y  pensionales,  cuando  en el caso concreto no  existan  otros  medios  de  defensa  judicial  idóneos  o  cuando sea necesario  impedir  un  perjuicio  irremediable.  Esto  ocurre  cuando  el  no  pago de los  salarios  o  de  las  mesadas  pensionales  implica  la vulneración de derechos  constitucionales  fundamentales,  encontrándose  comprometidos  los derechos de  personas  de la tercera edad, cuando se afecte el mínimo vital del accionante o  el          de          su          familia.22   

Para  la Corte, dado el carácter excepcional  de  este  mecanismo constitucional de protección de los derechos, la acción de  tutela  no  puede  desplazar ni sustituir los mecanismos ordinarios establecidos  en      nuestro      ordenamiento     jurídico.23  También  ha señalado esta  Corporación  que,  dada  la responsabilidad que cabe a los jueces ordinarios en  la  protección  de  los derechos, la procedencia de la tutela está sujeta a la  ineficacia  del  medio de defensa judicial ordinario, situación que sólo puede  determinarse     en     cada    caso    concreto.24   

Para  determinar  si  la acción de tutela es  procedente,  esta  Corporación  ha  señalado dos aspectos distintos. Cuando la  tutela  se  presenta  como  mecanismo principal, al definir su procedibilidad es  preciso  examinar  si  no existe otro medio judicial. Si no existe otro medio, o  aún  si  existe  pero  éste  no resulta idóneo en el caso concreto, la tutela  procede  como  mecanismo  principal  de amparo de los derechos fundamentales. En  relación  con  la existencia del otro medio de defensa judicial, adicionalmente  ha  señalado  la  jurisprudencia  de  la  Corte que no existe la obligación de  iniciar  el  proceso ordinario antes de acudir a la acción de tutela, basta que  dicha  posibilidad  esté  abierta  al interponer la demanda. Sin embargo, si el  demandante  ha dejado vencer la oportunidad para iniciar el trámite del proceso  ordinario,  por  prescripción  o  caducidad de la acción, la tutela no procede  como          mecanismo         transitorio.25   

Cuando  la tutela se interpone como mecanismo  transitorio,  habida  cuenta  de  la  existencia  de un medio judicial ordinario  idóneo,  es  preciso  demostrar que ésta es necesaria para evitar un perjuicio  irremediable.  Dicho  perjuicio se caracteriza, según la jurisprudencia, por lo  siguiente:  i)  por  ser  inminente,  es  decir, que se trate de una amenaza que  está  por  suceder  prontamente;  ii)  por  ser  grave, esto es, que el daño o  menoscabo  material  o  moral  en  el  haber jurídico de la persona sea de gran  intensidad;  iii) porque las medidas que se requieren para conjurar el perjuicio  irremediable  sean urgentes; y iv) porque la acción de tutela sea impostergable  a  fin  de garantizar que sea adecuada para restablecer el orden social justo en  toda            su            integridad.26   

La Corte también se ha referido a la prueba  de   la   afectación  del  mínimo  vital,  y  ha  señalado  que  quien   alegue   una   vulneración  de  este derecho como consecuencia del incumplimiento por  parte  de  su empleador en el pago de alguna acreencia laboral debe, no obstante  la  informalidad  del proceso de tutela, acompañar su  afirmación    de    alguna    prueba,   al   menos  sumaria.27   

3.2.  En  el  asunto  bajo  revisión,  el  accionante  ha  solicitado  el  reconocimiento  de  la pensión de vejez o de la  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión  de  jubilación  a  través de la  acción  de  tutela.  Si  bien es cierto, la resolución de esta controversia le  corresponde  a  la  jurisdicción  de lo contencioso administrativo, la Corte ha  admitido  que  en casos excepcionales, esta controversia se tramite a través de  la  acción  de  tutela.  Sobre  el  punto, la Corte ha manifestado:  “(…)  no obstante la rigurosidad con que el juez debe evaluar  los  requisitos  exigidos  para  dar  curso  al  mecanismo  de  amparo,  existen  situaciones  especiales  en  las  que  el análisis de procedencia de la acción  debe  desatarse  de  manera  más amplia y permisiva, en atención a la especial  naturaleza  de  las  personas  que  solicitan  la  protección  de  sus derechos  constitucionales  fundamentales.  Así,  en  aras  de hacer efectiva la especial  protección  que  el  constituyente  ha  dispuesto  para  sujetos tales como los  niños,  las  mujeres cabeza de familia, los ancianos, los miembros de minorías  o  personas  en  condiciones  de  extrema  pobreza,  el juez constitucional debe  estudiar  las  características  del  perjuicio  irremediable con un criterio de  razonabilidad  más  comprensivo,  de  tal  suerte  que,  en relación con estas  personas,  dadas sus condiciones de vulnerabilidad, debilidad o marginalidad, se  permita   ampliamente   su  acceso  al  mecanismo  de  protección  de  derechos  fundamentales”.28   

Esta Sala encuentra que debido a la avanzada  edad  del actor, su precario estado de salud y sus escasos recursos económicos,  las  acciones  ordinarias  no  constituyen un mecanismo idóneo para reclamar la  pensión  de  vejez  o la indemnización sustitutiva del demandante, si se tiene  en  cuenta  que  la  duración de estos procesos puede superar la expectativa de  vida  del  actor. Así las cosas, la Corte considera que en el presente caso, la  acción  de  tutela  es  el  único  mecanismo  judicial de defensa idóneo para  proteger  los  derechos invocados por el accionante. En consecuencia, la acción  de  tutela  procede  como mecanismo principal y no, como lo formuló el actor en  su    demanda,   como   mecanismo   transitorio   para   evitar   un   perjuicio  irremediable.      

     

1. Problema  jurídico     

Aun  cuando  el  accionante  ha solicitado la  protección  de  sus derechos frente a la negativa de Caprecom de reconocerle la  pensión  de  vejez  y, en subsidio, la indemnización sustitutiva, encuentra la  Sala  que  en  el  asunto bajo revisión, no existe en realidad una controversia  sobre  el  hecho  de  que  al accionante no se le haya reconocido la pensión de  vejez.   

El  accionante tiene en la actualidad más de  81  años de edad y un poco más de 15 años de cotización para pensiones. A lo  largo  de  su  vida  laboral, no completó las semanas de cotización requeridas  para  la obtención de la pensión de vejez. En efecto, el señor Guzmán Lozano  Nieto  trabajó en el Ministerio de Comunicaciones desde el 1 de Febrero de 1948  hasta  el  25  de  Octubre de 1963, en la calidad de empleado público del orden  nacional  y  cotizó  a  Caprecom  un  total  15  años,  2 meses y 10 días. No  obstante,  con  posterioridad  al  25  de  Octubre  de 1963, pese a que el actor  cumplía  ampliamente  el  requisito de la edad, aquel no volvió a cotizar para  completar   las   semanas   faltantes   para  acceder  a  dicha  pensión.    

En  esa  medida,  la cuestión constitucional  planteada  en la demanda se reduce a la posible vulneración de sus derechos por  el  no  reconocimiento de la indemnización sustitutiva de la pensión de vejez.  Por  lo  tanto,  el  problema  jurídico  que  debe  resolver la Sala Segunda de  Revisión  es  el  siguiente:  ¿Vulneró la entidad accionada los derechos a la  seguridad   social   y   al   mínimo   vital  del  accionante,  al  negarle  el  reconocimiento  de  la  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión  de vejez,  consagrada  en  la  Ley  100  de  1993 para personas que no logran acreditar los  requisitos  de  la  pensión de jubilación, argumentando que el demandante solo  había  cotizado hasta 1963, fecha en la no estaba vigente la Ley 100 y por ende  tampoco la indemnización sustitutiva?   

Para resolver el anterior problema jurídico,  la   Sala  recordará  brevemente  la  jurisprudencia  sobre  el  derecho  a  la  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión  de  vejez  y la aplicará al caso  concreto.   

     

1. La  protección  constitucional  del  derecho  a  la indemnización sustitutiva de la pensión de  vejez. Reiteración de jurisprudencia     

La  indemnización sustitutiva de la pensión  de  vejez  está  consagrada  en el Artículo 37 de la ley 100 de 1993 y ha sido  definida  como,  “el  derecho  que  le asiste a las  personas  que  no logran acreditar los requisitos para obtener el reconocimiento  de  una  pensión de invalidez, de vejez y de sobrevivientes, para reclamar – en  sustitución  de  dicha  pensión  –  una indemnización equivalente a las sumas  cotizadas       debidamente       actualizadas.29”   

Esta   Corporación   ha   resaltado   que  la  indemnización  sustitutiva  o  la devolución de  saldos,  son  beneficios  pensionales  que se otorgan a las personas que cumplen  parcialmente  con los requisitos para acceder de manera definitiva a la pensión  de  vejez,  esto  es, que si bien tienen el requisito de la edad no han cotizado  el  número de semanas exigidas por la Ley -en el régimen de prima media- o que  no  tienen  el  capital  requerido  para acceder al derecho a la pensión -en el  régimen de ahorro individual.   

Para  la Corte, la  finalidad  de  la indemnización sustitutiva, o la devolución de saldos, según  corresponda,  no  es  otra  que la de “[p]ermitir  a  las  personas que luego de haber llegado a la edad de  pensión  y  que  (i) no hayan alcanzado a generar la pensión mínima o (ii) no  hayan    cotizado    al    menos    1150   semanas30,    reclamar   (…)   la  indemnización  sustitutiva  de sus aportes. La hipótesis contraria implicaría  que,  aún  cuando los cotizantes hayan alcanzado la edad en la cual ley presume  la  disminución  significativa de la capacidad laboral, y pese a que los mismos  declaren  la  imposibilidad  de  seguir cotizando, el Estado institucionalice la  obligación  de  seguir  aportando,  sin tomar en consideración las condiciones  fácticas  que  impiden  a  los  sujetos hacerlo.”31   

Aun  cuando,  esta  prestación  fue  creada  expresamente  en  1993, es importante resaltar el hecho de que, tal y como lo ha  sostenido  la  jurisprudencia  de  esta  Corte,  el  derecho a la indemnización  sustitutiva  al  igual  que  las  demás  prestaciones consagradas en el sistema  general  de  pensiones,  es  imprescriptible,  lo  que  significa  que puede ser  reclamada       en       cualquier      tiempo.32 En efecto, sobre este asunto  esta Corporación ha establecido:   

“En materia de reconocimiento de derechos  pensionales,    la    Corte    ha    precisado   que   “es   un   derecho  imprescriptible, en atención a  los  mandatos  constitucionales  que  expresamente disponen que dicho derecho es  irrenunciable  (art.  48  C.P) y que, a su vez, obligan a su pago oportuno (art.  53  C.P).  (…)  Para  la  Corte  la  naturaleza no extintiva de dicho derecho,  constituye  un pleno desarrollo de los principios y valores constitucionales que  garantizan  la  solidaridad  que  debe regir en la sociedad y, además, propende  por  la protección y asistencia especial a las personas de la tercera edad, con  la  finalidad  de  asegurar  el mantenimiento de unas condiciones de vida dignas  (arts.     1°,     46     y     48     C.P).”33   

Lo  anterior  implica  que dicha prestación  puede  ser  reclamada  en  cualquier  tiempo,  siempre  que  el  interesado haya  cumplido  la edad para pensionarse pero no haya cotizado al Sistema de Seguridad  Social  en  Pensiones,  por un tiempo igual o superior al mínimo requerido para  la obtención de la pensión de vejez.   

Finalmente y “en  relación  con  el  ámbito  de aplicación de las normas de Ley 100 de 1993 que  establecen  el derecho a reclamar la indemnización sustitutiva, debe señalarse  que  esta  cuestión  ya había sido objeto de pronunciamiento por parte de esta  Corporación   en   sentencia   T-972   de   2006,34  providencia  en la cual la  Corte  estableció  que  estas  normas  se  aplican  a  todos los habitantes del  territorio  nacional  y  a  todas  aquellas  situaciones  que  al  momento de su  expedición   no   se   hubieren   consolidado”.35   

Con base en esta jurisprudencia, la Corte ha  reconocido   el   derecho   a   la  indemnización  sustitutiva  también  tiene  aplicación  en  relación  con aquellas personas que cotizaron bajo la vigencia  de  la  normatividad anterior a la entrada en vigor de la Ley 100 de 1993 y cuya  situación  jurídica  no  se  consolidó  en aplicación de normas precedentes.  Para  la  Corte,  “el artículo 37 de la citada Ley,  (…)  no  consagró ningún límite temporal a su aplicación ni condicionó la  misma  a  circunstancias  tales  como  que  la  persona  hubiera  efectuado  las  cotizaciones  con  posterioridad a la fecha en que empezó a regir la Ley 100 de  1993  o  que  aquél  que  pretenda acceder a ella hubiere cumplido la edad para  pensionarse  bajo  el  imperio  de  la nueva normatividad, razón por la cual es  evidente  que  el  ámbito  de  aplicación  de la misma está dado por la regla  general  en  materia de normas laborales, esto es, por su carácter de normas de  orden    público    de    inmediata   y   obligatoria   aplicación”.36   En   consecuencia,   las  entidades  encargadas  de  su  reconocimiento no pueden oponerse a éste bajo el  argumento  de  que las cotizaciones de hayan realizado con anterioridad a la Ley  100  de  1993  y  que,  en consecuencia, no son las aplicables las disposiciones  normativas  de  dicha Ley, ya que, tal como se señaló, las normas establecidas  en  la  Ley  100  de 1993 son de orden público, lo que implica que ellas son de  inmediato  y  obligatorio  cumplimiento  y,  por  tanto,  afectan situaciones no  consolidadas que se encuentren en curso.   

     

En  el  presente  caso, el demandante cotizó  hasta  el 25 de Octubre de 1963, fecha en la cual se retiró voluntariamente del  Ministerio   de   Comunicaciones.   Según  se  desprende  de  las  pruebas  aportadas  al expediente, el accionante no continuó realizando los aportes para  cumplir  con  los  20 años de prestación de servicios, requeridos para obtener  su  derecho  a  la  pensión  de  vejez. Aunque el actor se retiró del servicio  mucho  antes  de  empezar a regir la Ley 100 de 1993 y que, en consecuencia, las  cotizaciones  que efectuó fueron aportadas en una fecha anterior a ese momento,  su  situación  puede  y  debe  ser definida en aplicación de las normas que le  resulten más favorables.    

Las normas sobre la indemnización sustitutiva  previstas  en el nuevo régimen pensional, aplicarán al demandante por tratarse  de  una  persona  de  la  tercera  edad  y  en  consecuencia, sujeto de especial  protección              constitucional.37   Además,  porque  la  salud    y   los   limitados   recursos   económicos   del   actor,38 lo ponen en  una   particular   circunstancia   de   vulnerabilidad.   Por   último,  en  la  jurisprudencia     citada    de    esta    Corte,39  se  ha dicho que las normas  de   la  Ley  100  de  1993  sobre  el  derecho  a  reclamar  la  indemnización  sustitutiva,  son  de  orden  público  y  se aplican a las personas que como el  demandante  de este caso, cotizaron bajo la vigencia de la normatividad anterior  a  la   Ley  100  de  1993,  y  su situación jurídica no se consolidó en  aplicación de aquella normatividad.   

Como el actor no logró acreditar el requisito  de  tiempo  de  cotización  para  obtener  el  reconocimiento de la pensión de  jubilación,  tiene  derecho  a  reclamar,  en  sustitución de la pensión, una  indemnización     equivalente     a    las    sumas    cotizadas    debidamente  actualizadas.   Por consiguiente, la negativa de Caprecom al reconocimiento  de  la indemnización sustitutiva de la pensión de jubilación, sosteniendo que  el  demandante  no  había  cotizado bajo el régimen pensional de la Ley 100 de  1993,  vulnera  los  derechos  del  accionante.  Por lo anterior, esta Sala  revocará  el  fallo  de segunda instancia y en su lugar concederá la tutela de  los  derechos mencionados, ordenando a Caprecom que en el término de cuarenta y  ocho  (48)  horas  siguientes  a  la  notificación  de la presente providencia,  reconozca  y  pague  la indemnización sustitutiva de la pensión de vejez a que  tiene  derecho  el  señor  Guzmán  Lozano Nieto, de acuerdo con las semanas de  cotización que se encuentren debidamente acreditadas.   

     

I. DECISION     

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  REVOCAR      la  sentencia   de  veinte  (20) de Noviembre de dos mil ocho (2008), proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta, y en su lugar  CONCEDER  la  tutela  a  los  derechos  fundamentales  a  la  seguridad  social  y al mínimo vital del señor  Guzmán Lozano Nieto.    

Segundo.-  ORDENAR   a  Caprecom  que,  dentro  de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a  la  notificación  de  esta  providencia, reconozca y  pague  la indemnización sustitutiva de la pensión de  vejez  a  que  tiene  derecho el señor Guzmán Lozano Nieto, de acuerdo con las  semanas de cotización que se encuentren debidamente acreditadas.   

Tercero.-  ORDENAR a  Caprecom   que,  dentro  de  los  quince  días  (15) días siguientes a la  notificación  de  esta  sentencia,  envíe a la Secretaría General de la Corte  Constitucional,  copia  del  acto administrativo mediante el cual se reconozca y  se  ordene  el  pago de la indemnización sustitutiva de la pensión de vejez al  señor Guzmán Lozano Nieto.    

Cuarto.-  LIBRESE  por    Secretaría   la  comunicación  de que trata  el  Artículo  36  del Decreto 2591 de 1991, para los  fines allí establecidos.   

Notifíquese,  comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

         

    

1 El 27  de  Noviembre  de  2008,  el   Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Cúcuta,  remitió  a la secretaría de la Corte Constitucional el expediente de  tutela,  el  cual fue recibido por esta el 10 de Diciembre del mismo año. El 12  de  Diciembre  de  2008,  el  expediente  pasó  a  sala de revisión y el 25 de  Febrero  de  2009,  la  Defensoría  del  Pueblo  insistió  para  que  la Corte  Constitucional  lo  seleccionara  para  revisión.  Conocida  la insistencia del  Defensor  del  Pueblo  por la Sala de Selección Número Tres, el 10 de Marzo de  2009,  dicha  sala  seleccionó  los fallos mencionados, que fueron repartidos a  este despacho para su revisión.   

2  Acción de tutela.  Folios 1-5, Cuaderno principal.   

3  Según  la  copia  de  la cédula de ciudadanía del actor, este nació el 22 de  Agosto de 1927.  Folio 6, Cuaderno principal.   

4  Certificación  de  la  Coordinadora  del  Grupo Administración y Desarrollo de  Personal  del  Ministerio  de  Comunicaciones.  4 de Octubre de 2002.   Folios 7-9, Cuaderno principal.   

5  Caprecom.   Resolución  No.  0104 de 29 de Enero de 2003.    Folios 10-11, Cuaderno principal.     

6  Defensoría  del  Pueblo.  Solicitud del Defensor del Pueblo de insistencia  en  revisión del expediente de tutela radicado bajo el T-2140858, 15 de Febrero  de    2009.     Bogotá.    Folios   3-4,   Cuaderno   de   la   Corte  Constitucional.       

7  El  demandante  cita  un  aparte  del Artículo 74 del Decreto 1848 de 1969, como la  norma  más  favorable  a  sus  circunstancias.   La  parte  citada  es  la  siguiente:  “después de haber laborado durante más  de  diez  (10)  años  y  menos de quince (15), continuos o discontinuos, en una  “o  varias  entidades”,  establecimientos  públicos, empresas del estado, o  sociedades  de  economía  mixta,  de  carácter  nacional, tendrá derecho a la  pensión  de  jubilación  desde  la fecha del despido injusto, si para entonces  tiene  sesenta  (60)  años de edad, o desde la fecha en que cumpla esa edad con  posterioridad   al   despido.”  Véase:  Recurso  de  reposición  en  subsidio  apelación,  contra  la Resolución No.  0869 de fecha 30 de Abril de 2008,  presentados    el    21    de    Mayo    de    2008.     San    José    de  Cúcuta.   Folios  22 – 25, Cuaderno principal.    

8  Acción de tutela.  Folios 1-5, Cuaderno principal.    

Contestación de la demanda en el proceso de  Guzmán  Lozano  Nieto  contra  Caprecom,  ante  el  Juzgado  Cuarto Laboral del  Circuito.   24  de Octubre de 2008.  Bogotá.    Folios  60-62, Cuaderno principal.    

10  El  Artículo  38  del  Decreto  2591  de  1991,  fue  declarado   exequible   mediante   sentencia   C-054   de   1993   de  la  Corte  Constitucional.   

11  Conforme  se  indicó  en la sentencia T-655 de 1998 de la Corte Constitucional,  sobre  el  Artículo 38 del Decreto-Ley 2591 de 1991 y las distintas condiciones  que  determinan  la  actuación  temeraria.  Pueden  estudiarse entre otras, las  Sentencias  T-10  de 1992, T-327 de 1993, T-007 de 1994, T-014 de 1994, T-053 de  1994,  T-574  de  1994, T-308 1995, T-091 de 1996, T-001 de 1997, T-080  de  1998,   T-881   de   2001,   T-145   y   T-172   de   2002   de  la   Corte  Constitucional.   

12  Sentencia   T-091   de   1996   de   la   Corte  Constitucional.   

13 La  Corte  Constitucional  ha señalado que no existe temeridad cuando la acción de  tutela  es  presentada  por  la  misma persona y para proteger el mismo derecho,  pero  por  hechos  diferentes  a los inicialmente planteados. Así lo hizo en la  sentencia  T-387  de  1995,  donde  luego de que la actora lograra la tutela del  derecho  de su hija menor de edad a recibir tratamiento y medicamentos de manera  permanente  de  parte  del  ISS  de  Medellín,  ella  y  su hija se trasladan a  Barranquilla,  en  donde  se  les  negó el derecho a recibir el medicamento. La  actora  interpuso  una  nueva  acción de tutela y el juez de instancia la negó  por  temeraria.  La  Corte  consideró  que  en  ese evento se trataba de hechos  nuevos y por lo tanto no había temeridad.   

14  Sentencia  T-007  de 1994 de la Corte Constitucional.  En  esa  oportunidad,  la Corte declaró que la conducta del actor era temeraria  al   presentar   en   tres   oportunidades   distintas   la   misma  acción  de  tutela.   

15 La  conducta  temeraria  se  predica  tanto  del  actor  como  de  su apoderado. Ver  sentencia  T-014  de 1996 de la Corte Constitucional. El actor había presentado  dos  acciones  de  tutela  distintas  por  los  mismos  hechos y contra el mismo  demandado,  incluyendo  algunos elementos adicionales en una de las tutelas para  distraer   la   atención  del  juez.  En  este  caso,  la  Corte  rechazó  las  pretensiones del actor.   

16 La  Corte  ha  considerado  que  existe  justificación para la presentación de una  nueva  acción  de  tutela sin que constituya temeridad cuando se invocan nuevos  hechos,  como  cuando  la  autoridad demandada continúa vulnerando los derechos  del  tutelante, cuando aparecen nuevas circunstancias (T-387 de 1995 de la Corte  Constitucional)  o  cuando  el  rechazo  de  la  primera  tutela es atribuible a  errores  en  el  trámite  de la tutela atribuibles al juez (T-574 de 1994 de la  Corte Constitucional).   

17  Sentencia T-149 de 1995 de la Corte Constitucional.   

18  Sentencia T-308 de 1995 de la Corte Constitucional.   

19  Sentencia T-443 de 1995 de la Corte Constitucional.   

20  Sentencia T-001 de 1997  de la Corte Constitucional.    

21  Sentencia  T-300  de  1996  de  la  Corte  Constitucional. Véanse, también las  sentencias   T-082   de  1997,  T-080  de  1998,  T-303  de  1998  de  la  Corte  Constitucional.   

22  Sentencias  SU-995  de  1999  y T-1338 de 2001 de la Corte Constitucional.    

23  Sentencia  T-106  de 1993 de la Corte Constitucional. Al precisar el alcance del  Inciso   3º   del   Artículo   86   de  la  Constitución,  esta  Corporación  señaló:   “El  sentido  de la norma es el de  subrayar  el  carácter  supletorio  del  mecanismo, es decir, que la acción de  tutela  como mecanismo de protección inmediata de los derechos constitucionales  fundamentales  debe  ser entendida como un instrumento integrado al ordenamiento  jurídico,  de  manera  que  su  efectiva  aplicación  sólo tiene lugar cuando  dentro  de  los  diversos  medios  que aquél ofrece para la realización de los  derechos,  no  exista  alguno  que  resulte idóneo para proteger instantánea y  objetivamente  el que aparece vulnerado o es objeto de amenaza por virtud de una  conducta  positiva o negativa de una autoridad pública o de particulares en los  casos  señalados  por  la ley, a través de una valoración que siempre se hace  en  concreto,  tomando  en  consideración  las  circunstancias  del  caso  y la  situación  de  la persona, eventualmente afectada con la acción u omisión. No  puede  existir  concurrencia  de  medios  judiciales,  pues siempre prevalece la  acción  ordinaria; de ahí que se afirme que la tutela no es un medio adicional  o   complementario,  pues  su  carácter  y  esencia  es  ser  único  medio  de  protección   que,   al  afectado  en  sus  derechos  fundamentales,  brinda  el  ordenamiento  jurídico.” Ver también, la sentencia  T-480 de 1993 de la Corte Constitucional.    

24  Sentencia T-069 de 2001 de la Corte Constitucional.   

25  Ver,  entre  otras,  las  sentencias  T-871  de 1999 y T-812 de 2000 de la Corte  Constitucional.    

26  Esta  doctrina  ha  sido  reiterada  en  las sentencias T-225 de 1993, SU.544 de  2001, T-983-01 de la Corte Constitucional.    

27  Sentencias    SU-995    de    1999    y    T-1088    de   2000   de   la   Corte  Constitucional.   

28  Sentencia T-515 de 2006 de la Corte Constitucional.   

29  Sentencia C-624 de 2003 de la Corte Constitucional.    

30 El  Artículo  67  de  la  Ley  797  de  2003 prescribe al respecto: “Artículo  14. El artículo 65 de la Ley 100 de 1993 quedará así:  Artículo  65.  Garantía  de  Pensión  Mínima  de Vejez. En desarrollo de los  artículos  13 y 48 de la Constitución Política, créase el Fondo de Garantía  de  Pensión  Mínima del Régimen de Ahorro individual con Solidaridad, como un  patrimonio  autónomo  con  cargo  al  cual se pagará, en primera instancia, la  garantía  de  que  trata  este  artículo.  El  Gobierno  Nacional definirá el  régimen  de organización y administración de este fondo, así como la entidad  o  entidades  que  lo administrarán. Los afiliados que a los sesenta y dos (62)  años  de  edad,  si  son  hombres, y cincuenta y siete (57), si son mujeres, no  hayan  alcanzado  a  generar la pensión mínima de que trata el artículo 35 de  la  Ley  100  de  1993,  y  hubiesen  cotizado por lo menos mil ciento cincuenta  (1.150)  semanas  tendrán  derecho  a  que  el  Fondo  de Garantía de Pensión  Mínima  del  Régimen  de  Ahorro Individual con Solidaridad, en desarrollo del  principio  de  solidaridad,  les  complete  la parte que haga falta para obtener  dicha pensión”.   

31  Sentencias    C-375    de    2004    y    T-1088    de    2007   de   la   Corte  Constitucional.     

32  Sobre  la  imprescriptibilidad  de  los  derechos prestacionales de la seguridad  social  en  pensiones  y  la posibilidad de reclamarlas en cualquier tiempo ver,  entre  otras,  las  Sentencias  C-230  de  1998  y  C-624  de  2003  de la Corte  Constitucional.    

33  Sentencia T-746 de 2004 de la Corte Constitucional.    

34  Sentencia T-972 de 2006 de la Corte Constitucional.    

35  Sentencia T-1088 de 2007 de la Corte Constitucional.     

36  Sentencias  T-1088  de  2007,  T-099  de  2008  y  T-972  de  2006  de  la Corte  Constitucional.   

37 Las  personas  de  la tercera edad son definidas como sujetos de especial protección  constitucional,  en las siguientes sentencias de la Corte Constitucional: T-1097  de  2007,  T-594  de 2006, T-573 de 2006, T-571 de 2006, T-522 de 2006, T-104 de  2006, T-1139 de 2005, T-046 de 2005, T-1191 de 2003.    

38 En  el  interrogatorio rendido por el accionante ante el Juzgado Segundo de Familia,  el  22  de  Agosto  de  2008,  aquel  dijo  padecer  de hipertensión arterial y  osteoporosis,  además  que  carecía  de  recursos económicos suficientes para  satisfacer  sus  necesidades  básicas.   Esta afirmación que se tiene por  cierta  teniendo  en  cuenta  la  presunción de buena fe del Artículo 83 de la  Constitución,    y    que   la   afirmación   no   fue   desvirtuada   en   el  proceso.     

39  Sentencias  C-375 de 2004, T-1088 de 2007, T-1088 de 2007, T-1088 de 2007, T-099  de   2008   y  T-972  de  2006   de  la  Corte  Constitucional.       

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