T-410-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-410-09  

Referencia: expediente T-2266427  

Acción de tutela instaurada por Carlos Arturo  Jaimes Afanador contra el Instituto de Seguros Sociales   

Magistrada Ponente:  

Dr. MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Bogotá D.C., veintitrés (23) de junio de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales    ha    proferido    la  siguiente   

SENTENCIA  

Que  pone  fin al proceso de revisión de los  fallos  proferidos  por el Juzgado Séptimo Civil del Circuito de Cúcuta, el 19  de  febrero  de 2009, y por el Tribunal Superior de Cúcuta, Sala Civil Familia,  el 2 de abril de 2009.   

     

I. ANTECEDENTES     

Carlos Arturo Jaimes Afanador interpuso tutela  en     contra     del     Instituto    de    Seguros    Sociales    –  Seccional  Santander  -,  para que se  protegieran  sus  derechos  a la seguridad social, mínimo vital y de petición.   

El  demandante  considera  que  sus  derechos  fueron  vulnerados  porque  el  ISS  no  ha  resuelto  de  fondo la solicitud de  reconocimiento pensional que elevó.   

El   accionante   tiene   58   años   de  edad.1  Afirma  que el 3 de diciembre de 2007 presentó solicitud para que  se   le   reconociera  y  pagara  su  pensión  de  jubilación  y  “desde   la   fecha   de   presentación   de  mi  petición  del  reconocimiento  y  pago  de mi pensión de Vejez y Jubilación a la fecha de hoy  han  transcurrido  más de 14 meses y la entidad no se ha pronunciado de fondo y  correctamente  a  los  derechos  que  me otorga la LEY LA CONSTITUCION NACIONAL,  pues  en  el  mes  de  agosto/2008  interpuse  un derecho de petición y tampoco  respondieron violando el ART. 23 de la C.N”.   

El  actor  solicita  se  ordene  “a  la  entidad  accionada  a pronunciarse de fondo y RECONOCER Y  PAGAR  MI  PENSION  DE  VEJEZ  Y  JUBILACIÓN a que tengo Derecho, por cuanto he  cumplido  con  los  requisitos  de  LEY  para  ACEEDER  a  la citada prestación  social”.   

Contestación de la tutela  

La apoderada del ISS señaló que mediante la  resolución  No. 4458 del 27 de junio de 2008 se resolvió de fondo la solicitud  elevada  por  el  actor  el  3 de diciembre de 2007. En dicha resolución el ISS  aduce  que  el  actor no cumple con los requisitos para que le sea reconocida la  pensión  solicitada.  Señala  que el peticionario es beneficiario del régimen  de  transición,  por  lo que se le debe aplicar la Ley 33 de 1985, sin embargo,  “no  cuenta con el mínimo de tiempo requerido para  adquirir  la pensión”, toda vez que esta norma exige  20  años  de  servicios públicos y el señor Jaimes Afanador sólo ha cotizado  18  años, 2 meses y 23 días al ISS, sumando cotizaciones en el sector público  y  privado,  equivalentes  a  937  semanas.  Añade  que  tampoco cumple con los  requisitos  de la Ley 797 de 2003, pues a la fecha no tiene los 60 años de edad  que exige la norma para obtener la pensión de vejez.   

En cuanto a la solicitud elevada en el mes de  agosto  de  2008,  indicó  que  se solicitó a la seccional del ISS de Norte de  Santander  remitir  el  expediente  del  actor  a la seccional de Santander para  darle el trámite correspondiente.   

Sentencia de primera instancia  

El  Juzgado  Séptimo  Civil  del  Circuito  de   Cúcuta  denegó  el  amparo  mediante  sentencia  proferida  el 19 de  febrero  de  2009.  El  a-quo  argumentó  que  el  27  de  junio de 2008 el ISS  resolvió  de  fondo  la  petición  elevada  por  el  actor  y  fue  notificada  debidamente,  sin  embargo, no se interpusieron los recursos de ley contra dicho  acto.   

Impugnación  

El  actor  impugnó  la  sentencia de primera  instancia   y   precisó:  “la  administración  ha  producido  un  acto  administrativo por vía de hecho al no solicitar el estudio  de  mis  semanas cotizadas ante la oficina del DEPARTAMENTO NACIONAL de historia  laboral  del  instituto de los Seguros Sociales, para que le allegara el reporte  de  semanas  cotizadas en pensiones, donde podrán encontrar el total de semanas  cotizadas  al  ISS desde 1967 hasta la ultima fecha de actualización de la base  de  datos  (…).  Allego  como  medio  de  prueba  el  oficio de fecha 18/2009,  1312-0661/13,  donde  me comunican que me anexan el reporte de semanas cotizadas  periodo  1967  a  1994  para  un  total  de  semanas  cotizadas  de  1259.41”.   

Respuesta del ISS  

Antes  de  que  se resolviera la impugnación  presentada  por  el  actor  contra  la  sentencia de primera instancia, el 20 de  febrero  de  2009, el ISS allegó al proceso la respuesta a la petición elevada  por  este  en  agosto  de 2008. En dicho oficio el ente accionado precisa que el  señor  Jaimes  Afanador  tan sólo tiene 13 años, 2 meses y 9 días trabajados  en  el  sector público, por lo que no cumple con los requisitos contemplados en  la  Ley  33  de  1985,  que exige un mínimo de 20 años de servicios al Estado.  Reiteró  igualmente  que  tampoco cumple los requisitos previstos en la Ley 100  de 1993, toda vez que no ha cumplido 60 años de edad.   

Sentencia de segunda instancia  

El  Tribunal Superior de Cúcuta confirmó la  decisión  de  primera  instancia  mediante sentencia proferida el 2 de abril de  2009.  El  juez  de  segunda  instancia  señaló  que  habían desaparecido los  motivos  por  los  cuales  se  interpuso  la  tutela,  ya que el ISS había dado  respuesta a las dos peticiones elevadas por el actor.   

     

I. CONSIDERACIONES Y  FUNDAMENTOS     

     

1. Competencia     

La  Corte  Constitucional  es competente para  revisar  la  decisión  judicial reseñada, de conformidad con lo establecido en  los  artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política y 31 a 36 del Decreto  2591 de 1991.   

     

1. Problema  jurídico     

Corresponde  a  la  Sala Segunda de Revisión  resolver  la  siguiente  pregunta:  ¿Vulneró el ISS los derechos fundamentales  del  actor  a  la  seguridad  social,  mínimo  vital  y petición, al negar las  solicitudes  de  reconocimiento  de la pensión de vejez elevadas por éste, por  no  cumplir  con los requisitos exigidos en la Ley 33 de 1985 y en la Ley 100 de  1993?   

     

1. Derecho  de  petición    en   materia   pensional   y   caso   concreto.   Reiteración   de  jurisprudencia.     

Existe abundante jurisprudencia de la Corte en  materia  de  protección  de  los derechos de las personas que elevan peticiones  para  el  reconocimiento  de  sus derechos pensionales. De conformidad con dicha  jurisprudencia,  la respuesta que se dé al peticionario debe cumplir, al menos,  con  los  siguientes requisitos: 1. Ser oportuna; 2. Resolver de fondo, en forma  clara,  precisa  y  congruente  con lo solicitado; 3. Ser puesta en conocimiento  del  peticionario.  Si  no  se  cumple  con  estos  requisitos se incurre en una  vulneración  del  derecho  constitucional fundamental de petición.2   

En  lo  que tiene que ver con los derechos de  petición  que  buscan  el  reconocimiento  de derechos pensionales, la Corte ha  reiterado  que  “la definición de la titularidad y  el  reconocimiento  de  una  pensión  ante  la  administración,  constituye en  principio  un asunto ajeno al ámbito de la jurisdicción constitucional en sede  de      tutela.”3   

La competencia del juez de tutela se limita a  la  verificación  de los términos establecidos legalmente para dar respuesta a  las  solicitudes  elevadas  por  los  peticionarios  en  aras  de garantizar una  respuesta     que     resuelva     lo     pedido.4   

En  relación  con el término para resolver  las   solicitudes   de  reconocimiento  de  derechos  pensionales,  la  doctrina  constitucional  sintetizada  en  el  fallo  de unificación SU-975 de 2003, M.P:  Manuel  José  Cepeda  Espinosa,  ha  recurrido a la interpretación integral de  varias   normas  que  concurren  en  la  configuración  legal  del  derecho  de  petición,  (artículo  6º  del  C.C.A.,  artículo  19 del Decreto 656 de  1994  y  artículo  4º  de  la  Ley  700  de  2001)5  y ha señalado los siguientes  plazos  y  reglas para que la autoridad pública resuelva de fondo la petición:   

“los  plazos  con  que cuenta la autoridad  pública  para  dar  respuesta  a  peticiones de reajuste pensional elevadas por  servidores  o  ex  servidores  públicos,  plazos  máximos  cuya  inobservancia  conduce  a  la  vulneración  del  derecho  fundamental  de  petición,  son los  siguientes:   

“(i)  15  días  hábiles  para  todas las  solicitudes   en   materia  pensional  –incluidas  las  de  reajuste–  en  cualquiera  de las siguientes hipótesis: a) que el interesado  haya  solicitado información sobre el trámite o los procedimientos relativos a  la  pensión;  b)  que  la  autoridad  pública requiera para resolver sobre una  petición  de  reconocimiento, reliquidación o reajuste un término mayor a los  15  días, situación de la cual deberá informar al interesado señalándole lo  que  necesita para resolver, en qué momento responderá de fondo a la petición  y  por  qué  no  le  es  posible contestar antes; c) que se haya interpuesto un  recurso contra la decisión dentro del trámite administrativo.   

“(ii) 4 meses calendario para dar respuesta  de  fondo  a  las  solicitudes  en  materia  pensional,  contados a partir de la  presentación  de  la petición, con fundamento en la aplicación analógica del  artículo  19  del  Decreto  656  de  1994  a los casos de peticiones elevadas a  CAJANAL.   

“(iii)  6  meses  para  adoptar  todas las  medidas  necesarias  tendientes al reconocimiento y pago efectivo de las mesadas  pensionales, ello a partir de la vigencia de la Ley 700 de 2001.   

“Cualquier desconocimiento injustificado de  dichos  plazos  legales,  en cualquiera de las hipótesis señaladas, acarrea la  vulneración  del  derecho  fundamental de petición. Además, el incumplimiento  de  los  plazos  de  4  y 6 meses, respectivamente, amenazan la vulneración del  derecho  a  la  seguridad  social.  Todos  los  mencionados plazos se aplican en  materia  de  reajuste  especial  de  pensiones  como  los pedidos en el presente  proceso.”6   

En  el  caso  bajo  estudio,  se tiene que en  cuanto  a  la  petición  elevada  por el actor en diciembre de 2007, el ISS dio  respuesta   a   la   misma   mediante   resolución   4458   del   27  de  junio  2008,7  resolviendo  de  fondo  la  solicitud de reconocimiento pensional.  Ahora  bien,  en  lo  que tiene que ver con la petición elevada por el actor en  agosto  de  2008,  si  bien  al momento de interponer la tutela, 4 de febrero de  2009,  habían  transcurrido  más  de  6 meses, término previsto para resolver  este  tipo  de peticiones, el 20 de febrero de 2009 el ISS resolvió de fondo la  petición  mediante Auto 072, por lo que nos encontramos ante el fenómeno de la  carencia        actual        de        objeto.8   

     

1. Las condiciones  constitucionales  para  la  procedencia excepcional de la acción de tutela para  el   reconocimiento   y  cobro  de  acreencias  laborales  y  pensionales  y  su  aplicación al caso concreto     

La Corte ha señalado de manera reiterada que,  por  regla  general,  la  tutela  no  procede  para ordenar el reconocimiento de  pensiones,  pues  para  este  propósito existen medios ordinarios idóneos para  resolver  dichas  pretensiones.  Aunado  a  lo  anterior,  si no se evidencia la  vulneración    de    un    derecho    fundamental9   o   la  acción  no  se  ha  interpuesto   para   evitar   un  perjuicio  irremediable,  tampoco  resultaría  procedente            el            amparo.10  Para esta Corporación, dado  el  carácter excepcional de este mecanismo constitucional de protección de los  derechos,11   la  acción  de  tutela  no  puede  desplazar  ni  sustituir  los  mecanismos      ordinarios      establecidos     en     nuestro     ordenamiento  jurídico.12   

Para  determinar  si  la acción de tutela es  procedente,  la  Corte  Constitucional  ha  señalado dos aspectos distintos. En  primer  lugar,  si  la  tutela  se presenta como mecanismo principal, es preciso  examinar  que  no exista otro medio judicial. Si no existe otro medio, o aún si  existe  pero  éste  no  resulta  idóneo en el caso concreto, la tutela procede  como mecanismo principal de amparo de los derechos fundamentales.   

Cuando  lo  que  se  alega  como  perjuicio  irremediable  es  la  afectación del mínimo vital, la Corte ha establecido, en  esencia,   dos   presunciones   de  afectación  al  mínimo  vital.15  De un lado,  cuando  se  dé  un  incumplimiento prolongado o indefinido de las prestaciones,  estimándose  el  término  de  más  de  dos  meses  como  suficiente  para tal  efecto;16  y,  de  otro,  un  incumplimiento aún inferior a dos meses, si la  prestación   es  menor  a  dos  salarios  mínimos.17 Si no se dan las condiciones  reunidas  en  estas  hipótesis,  aunque  no se presuma su afectación, todavía  puede  considerarse vulnerado el derecho al mínimo vital cuando el actor pruebe  así  sea  sumariamente,  que  su  subsistencia  digna  se  ve conculcada por el  incumplimiento.  No  obstante,  en general quien alega  una  vulneración  de  este  derecho  como  consecuencia  de la falta de pago de  alguna  acreencia  laboral o pensional, debe acompañar su afirmación de alguna  prueba,  al  menos  sumaria,  pues  la  informalidad  de la acción de tutela no  exonera  al actor de probar, aunque sea de manera sumaria, los hechos en los que  basa            sus           pretensiones.18   

En  ese  evento, la  Corte   analiza   las   circunstancias   concretas   en  cada  caso,19  teniendo en  cuenta,  por  ejemplo,  la  calidad  de la persona que alega la vulneración del  mínimo  vital,  el  tiempo  durante  el  cual  se ha afectado supuestamente ese  derecho,  el tipo de pago reclamado y el tiempo que deberá esperar para que sea  resuelta  la  acción  ordinaria  a través de la cual puede reclamar el pago de  sus    acreencias    laborales    o    pensionales.20   

Precisada  la  doctrina  sobre  procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela  para  el  reconocimiento  y  cobro  de  acreencias  laborales  y  pensionales,  pasa  la  Sala  a examinar si en el caso  presente se cumplen los requisitos anteriormente enunciados.   

Dado que el asunto bajo revisión se refiere  al  reconocimiento  y pago de la pensión de jubilación, la resolución de esta  controversia  le  corresponde  a  la  jurisdicción  laboral mediante el proceso  laboral  ordinario  o  a la jurisdicción contencioso administrativa mediante la  acción  de  nulidad  y restablecimiento del derecho, según corresponda. Por lo  cual,  en  principio,  no procede la acción de tutela como mecanismo principal.  Sin  embargo,  es  preciso  analizar  si  se  está frente a la ocurrencia de un  perjuicio  irremediable  o  se  ve  comprometido  el  mínimo  vital  del actor.   

Encuentra la Sala Segunda de Revisión que el  demandante   no  alega  que  la  falta  de  reconocimiento  de  la  pensión  de  jubilación  afecte  su  mínimo  vital  y  en  el  expediente no existe ningún  elemento  que  permita inferir tal vulneración. El accionante no es una persona  de  la  tercera  edad,  no  alega  ni  prueba  sumariamente  que  exista  alguna  circunstancia  de salud, o de otro tipo que no le permita esperar los resultados  del proceso ordinario.   

Por  el  contrario, del acervo probatorio que  obra  en  el  expediente  se  observa que el demandante no tiene comprometido su  mínimo  vital  y  mucho  menos  se  está  ante  la  presencia  de un perjuicio  irremediable,  toda  vez  se encuentra trabajando en la Gobernación de Norte de  Santander,  devengando un salario mensual de $1.392.204, lo que permite concluir  que  el  no reconocimiento de la pensión de jubilación no afecta su situación  económica.    

Aunado a lo anterior, es importante señalar,  que  en  principio,  la negativa del ISS a reconocer la pensión del actor no es  una  actitud  arbitraria  o  caprichosa,  por  el  contrario,  está  fundada en  argumentos  válidos  que  permiten  inferir  que  el  señor Jaimes Afanador no  cumple  los  requisitos  para  obtener la pensión de jubilación. En efecto, el  accionante  no  tiene  los 20 años de servicios al sector público que exige la  Ley  33  de  1985  (norma  que  según  el ISS se aplica a su caso), tal como lo  demuestra   el   reporte   de   semanas   cotizadas21   aportado  al  expediente,  cuestión que no controvirtió el actor.   

Así   entonces,  teniendo  en  cuenta  las  circunstancias  anotadas  en los párrafos anteriores, esta Sala concluye que el  eventual  perjuicio  que se le ha podido causar al actor con la negativa del ISS  a  reconocer  la  pensión  de  vejez no es de tal entidad que haga ineficaz los  medios  ordinarios  de  defensa  ante la jurisdicción laboral, instituidos para  resolver  este  tipo  de  controversias.  Por  lo  tanto,  al  no  cumplirse los  requisitos  mínimos  de  procedencia  de  la  acción  de tutela como mecanismo  transitorio,   la   Sala   Segunda   de  Revisión  confirmará  los  fallos  de  instancia.   

     

I. DECISION     

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  DECLARAR IMPROCEDENTE por las  razones  expuestas la acción  de  tutela  y,  en  consecuencia, CONFIRMAR  los  fallos  proferidos por el Juzgado Séptimo Civil del Circuito  de  Cúcuta,  el 19 de febrero de 2009, y por la Sala Civil Familia del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta,  el  2  de  abril de 2009.    

Segundo.-  LIBRESE  por  Secretaría la  comunicación  de  que  trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los  fines allí establecidos.   

Notifíquese, comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

Ausente en Comisión  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1  El  actor nació el 8 de marzo de 1951.   

2 Corte  Constitucional,  sentencia T-1089 de 2001, MP: Manuel José Cepeda Espinosa. Ver  también  las  sentencias  T-219 de 2001, MP. Fabio Morón Díaz, T-249 de 2001,  MP.  José  Gregorio  Hernández Galindo; T-377 de 2000, MP: Alejandro Martínez  Caballero.   

3 Corte  Constitucional,   Sentencia   T-958   de   2004,   MP:   Manuel   José   Cepeda  Espinosa.   

4 Ver,  entre  otras, las Sentencias T-131 y T-169 de 1996, MP. Vladimiro Naranjo Mesa y  la T-206 de 1998, MP. Fabio Morón Díaz.   

5  Sentencia T-588 de 2003 M.P. Eduardo Montealegre Lynett.   

6 Corte  Constitucional, SU-975 de 2003, MP. Manuel José Cepeda Espinosa.   

7 Folio  35 a 37 del expediente.   

8 Ver  Sentencia  T-773  de 2003, M.P, Manuel José Cepeda Espinosa, Sentencia T-608 de  2005, M.P, Humberto Antonio Sierra Porto, entre otras.   

9 En la  sentencia  T-043 de 2007, la Corte reiteró que “de manera general, la acción  de  tutela resulta improcedente para el reconocimiento de pensiones. No obstante  lo  anterior,  el amparo constitucional será viable excepcionalmente, cuando en  el  caso  sujeto  a examen concurran las siguientes tres condiciones: (i) que la  negativa  al  reconocimiento de la pensión de invalidez, jubilación o vejez se  origine  en  actos  que  en  razón a su contradicción con preceptos superiores  puedan,  prima facie, desvirtuar la presunción de legalidad que recae sobre las  actuaciones   de   la   administración  pública;  (ii)  que  esa  negativa  de  reconocimiento  de  la  prestación  vulnere o amenace un derecho fundamental; y  (iii)  que la acción de tutela resulte necesaria para evitar la consumación de  un     perjuicio     ius    fundamental irremediable”.   

10 Ver  entre    otras,    las    sentencias    T-100    de  1994,  T-1338 de 2001, SU-995 de 1999, T-859 de 2004,  T-043 de 2007.   

11  Artículo  86.  Constitución  Política.  “(…) Esta acción solo procederá  cuando  el  afectado  no  disponga  de otro medio de defensa judicial, salvo que  aquella   se  utilice  como  mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable (…)”.    

12  Sentencia  T-106  de  1993.  La  Corte afirmó que la posibilidad de acudir a la  acción  de  tutela  “(…)sólo  tiene  lugar  cuando  dentro de los diversos  medios  que aquél ofrece para la realización de los derechos, no exista alguno  que  resulte  idóneo  para proteger instantánea y objetivamente el que aparece  vulnerado  o es objeto de amenaza por virtud de una conducta positiva o negativa  de  una autoridad pública o de particulares en los casos señalados por la ley,  a  través  de  una  valoración  que  siempre  se  hace en concreto, tomando en  consideración  las  circunstancias  del  caso  y  la  situación de la persona,  eventualmente  afectada con la acción u omisión.” Ver también, la sentencia  T-480 de 1993.   

13  Esta  doctrina  ha  sido reiterada en las sentencias de la Corte Constitucional,  T-225   de   1993,   SU-544   de   2001,   T-1316   de   2001,  T-983-01,  entre  otras.   

14  Ver, entre otras, las sentencias T-871 de 1999, T-812 de 2000.   

15  Ver,  Sentencias  T-259  de  1999,  T-818 de 2000, T-370 de 2001, T-725 de 2001,  T-148  de  2002,  T-326  de  2004,  T-133  de  2005,  T-809  de  2006,  T-404 de  2007.   

16  Sentencias   T-362   de   2004,   T-148   de  2002,  T-133  de  2005,  T-896  de  2006.   

17  Sentencia T-795 de 2001.   

18  Sentencia SU-995 de 1999, T-1088 de 2000.   

19 Ver  por ejemplo la sentencia T-043 de 2007.   

20  Sobre  las  características que debe tener el perjuicio irremediable, ver entre  muchas otras, las sentencias T-1316 de 2001, T-225 de 1993.   

21  Folio 56 del expediente.     

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