T-439-09

Tutelas 2009

    Sentencia: T-439-09  

Referencia:  expediente T-2.008.189   

Acción de Tutela instaurada por María  en  contra  de Caracol Televisión  S.A. y Publicaciones Semana S.A.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá D.C.,  siete (7) de julio de dos  mil nueve (2009)   

La  Sala  Sexta  de  Revisión     de    tutelas    de    la    Corte  Constitucional,  conformada  por los magistrados Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien la preside-, Nilson Pinilla Pinilla y Humberto  Antonio  Sierra  Porto,  en  ejercicio  de  sus  competencias constitucionales y  legales,  y específicamente de las previstas en los artículos 86 y 241 numeral  9° de la Constitución Política, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

En la revisión de los fallos proferidos por  el  Juzgado  Dieciocho Civil del Circuito de Bogotá, en primera instancia, y el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  esa  misma  ciudad,  Sala Civil  –  Familia,  en  segunda  instancia,  el  23  de  junio de 2008 y el 23 de julio de 2008, respectivamente,  dentro   de  la  acción  de  tutela  instaurada  por  la  señora  María    contra   Caracol   Televisión  S.A.   

    

1. ANTECEDENTES     

     

1. ACCIÓN   DE   TUTELA   PARA   PROTEGER   LA  INTIMIDAD  Y  EL  BUEN  NOMBRE     

La       señora      María  interpuso  acción de tutela el 30  de  abril  de 2008 y solicitó la protección de sus derechos a la intimidad, el  buen nombre, a la honra y a la imagen.    

A  fin de proteger el derecho a la intimidad  de  la accionante esta Sala de Revisión  no hará mención a su nombre, ni  a su identidad.   

     

1. Hechos Base de la Tutela     

La  acción se fundamenta en los siguientes:   

     

1. La  señora María  manifiesta  que en el año de 1996 concedió una entrevista a un periodista para  que esta fuera divulgada en medios televisivos.     

     

1. Agrega  que  en dicha entrevista solicitó al periodista que, con el  fin  de  proteger  su  intimidad,  le distorsionara su  voz     y   rostro,  petición  que fue atendida por el entrevistador, y se  publicó  la  entrevista  por  medios  televisivos,  en la forma acordada.      

     

1. Indica  que  12  años  después,  la  entrevista fue incluida en el  documental     “Colombia    Vive    –   25   años   de   resistencia”,  publicado  por Caracol Televisión S.A.     

     

1. Expresa  que  pese  a  la  solicitud  inicial  de  protección de su  intimidad,  en  este  documental no se distorsionó ni su imagen ni su voz, y se  editaron   imágenes  muy  comprometedoras,  y con tal actuación se están  vulnerando  sus derechos fundamentales. Allegó a la tutela dos declaraciones de  personas  residentes  en  el  Casanare  que  sostienen que el video que se   emitió  en  el  año  de  1996,  se  hizo  con  la  reserva  solicitada  por la  demandante.     

     

1. Manifiesta  que debido a la publicación del documental que contiene  la  entrevista  debió  desplazarse del Municipio donde residía con ocasión al  rechazo  social,  y  además  ha tenido problemas familiares, ya que su esposo y  sus hijos no conocían la situación narrada en la entrevista.     

     

     

1. Solicita  protección  a  sus  derechos  a  la  honra, buen nombre e  intimidad,  para  lo  cual  pide  que  se  retire  de  inmediato  del mercado el  documental referido.     

     

1. Admisión de la Tutela     

Mediante  auto  del  10 de junio de 2008, el  Juzgado  Dieciocho Civil del Circuito de Bogotá admitió la demanda interpuesta  y dio traslado a Caracol Televisión S.A.   

El Juzgado solicitó a la entidad informarle  cuáles  fueron  las  condiciones  preestablecidas  para  la  divulgación de la  entrevista   por   parte  de  la  peticionaria  y  si  la  accionante  solicitó  rectificación de la información.   

Por  último, el 20 de junio de 2008 el juez  de  instancia vinculó al proceso a Publicaciones Semana S.A., por eventualmente  estar  comprometida  en  las  actuaciones  presentadas  por  la tutelante.    

     

1. ACTUACIONES PROCESALES     

     

1. Contestación de Caracol Televisión S.A.     

El  16  de  junio  de 2008, el Representante  Legal  de  Caracol  Televisión  S.A.  dio  respuesta  a  la acción de tutela e  indicó   que   tal   como   lo   reconoce  y  afirma  la  señora  María   ésta  “concedió  de  manera voluntaria una entrevista al periodista Mauricio Gómez  en  el año de 1996”, quien entonces era director del  noticiero 24 horas.   

Señala   la  entidad  accionada  que  las  condiciones  para la publicación de la entrevista deben probarse en el curso de  la  acción  constitucional  pues  la  entrevista  no  fue realizada por Caracol  Televisión  S.A.,  y  no  existe  documento  donde  conste la afirmación de la  peticionaria,  pese a que dicho requisito se encuentra contenido en el artículo  34 de la Ley 23 de 1982.   

Caracol  Televisión  S.A.  añade  que  la  señora  María   no le  solicitó  la  rectificación  de la información, de acuerdo con lo establecido  en el numeral 7 del artículo 42 del Decreto 2591 de 1991.   

La entidad, además explica que la entrevista  fue  divulgada en medios de comunicación después de concedida y se constituyó  así  en  un hecho público, que se divulgó con su autorización, y no se trata  entonces,  de  hechos inventados por un tercero “sino  de  relatos  de  primera  persona,  de  manera  que el canal no se inmiscuyó en  asuntos  reservados  o  de conocimiento exclusivo de la actora, sino que retomó  un  hecho  concreto  y cierto del cual fueron testigos muchos ciudadanos, lo que  desvirtúa  que  fueron  íntimos, no conocidos , o no revelados” motivos  por  el  cual  tampoco  se  vulneran  los  derechos  de sus  familiares.   

Se   reconoce   en  la  contestación  que  “no  hay  duda  que la declaración efectuada por la  señora  María pudo afectar su buen nombre, pero ello no deviene del documental  demandado,  sino  de  su  conducta  y  su decisión autónoma y libre de revelar  circunstancias   y  hechos  personales,  es  decir  que  se  hicieron  públicos  con  su  consentimiento.  En  este  caso,  como quiera que la información divulgada en los medios corresponde  a  la  realidad,  no  hay  lugar  a  rectificación  alguna,  ni  a vulneración  imputable a CARACOL TELEVISIÓN S.A.   

Por  otra  parte,  la  entidad agrega que la  entrevista  fue  concedida  al  periodista  Mauricio  Gómez  Escobar   sin  ningún  tipo  de restricción, y que éste, a su vez fue contratado por Caracol  Televisión  S.A.  y  Publicaciones  Semana  S.A.  para  producir  el mencionado  documental   mediante   contrato   del   14   de  enero  de  2004,  “por  el  cual  éste se comprometió a entregar el material de su  propiedad   y   a   garantizar   su   libre   disposición”.   Para  ello  Caracol  Televisión  S.A.  entregó  copia  de  dicho  contrato de prestación de servicios.   

En concordancia con lo expuesto, el canal de  televisión  expresó  que  existe en el caso falta de legitimación en la causa  por  pasiva,  pues  se  firmó  un  contrato  con  el periodista Mauricio Gómez  Escobar  quien  se  comprometió  a entregar material de su propiedad, ceder los  derechos   de   propiedad   intelectual  y  “hacerse  responsable  ante  los  contratantes  y ante terceros por cualquier reclamación  que  pueda  presentarse  por  la ejecución de las obligaciones contenidas en el  contrato”1.   

Así,  la  empresa Caracol expone que existe  falta  de  integración  del  litis consorcio necesario puesto que el documental  Colombia          Vive          – 25 años de resistencia es  producto de un contrato firmado entre Caracol Televisión S.A. –  Publicaciones  Semana  S.A.  y  Mauricio  Gómez  Escobar,  y al no estar éstas  últimas  personas en el proceso se puede vulnerar su derecho al debido proceso.   

     

1. Contestación de Publicaciones Semana S.A.     

El  23  de  junio  de  2008  el apoderado de  Publicaciones  Semana  S.A.  contestó  la  acción  de  tutela. En primer lugar  indica  la  entidad  que  la  accionante  no  solicitó  la rectificación de la  información  como  lo  establece el numeral 7 del artículo 42 del Decreto 2591  de  1991,  incumpliendo  así  el  requisito  de  procedibilidad  de la acción.   

En  segundo  lugar Publicaciones Semana S.A.  arguyó  que  para  la  realización  del  documental se contrató al periodista  Mauricio   Gómez   Escobar,   quien  editó  y  compiló  las  imágenes  y  la  información,  sin  que  la señora María haya  aportado  prueba  que acredite las condiciones bajo las cuales  se  concedió  la  entrevista,  y  en  las que se solicitó la distorsión de la  imagen y la voz.   

Además,   arguye  la  accionada,  que  la  entrevista   se   concedió   “en   condiciones  de  espontaneidad”  que se evidencian en la “simple   soltura”   y  vivencia  del  relato.   

Por  último,  señala  Publicaciones Semana  S.A.  que,  como  consecuencia  de  los  motivos  expuestos,  la acción no debe  prosperar,  porque  no  existe  vulneración de los derechos fundamentales de la  señora María.   

     

1. PRUEBAS     

A continuación se relacionan las pruebas que  reposan en el expediente:   

     

1. Pruebas aportadas en instancias.     

     

1. DVD    documental    Colombia   Vive  –    25   años   de  resistencia. (Folio1).     

     

1. Copia  de  constancia  de  imposibilidad de conciliación entre la  señora   María  y  Caracol  Televisión  S.A.  ante  el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de  Comercio de Bogotá. (Folios 2 y 3).     

     

1. Copia  del  contrato  de  prestación  de servicios suscrito entre  Mauricio  Gómez Escobar y Caracol Televisión S.A. – Publicaciones Semana S.A.,  el  14  de enero de 2008. Vigencia del contrato: a partir del 1 de abril de 2007  al 30 de enero de 2008 (folios 17 a 20).     

     

1. Pruebas     aportadas    por    la    accionante    en    sede    de  revisión     

     

1. Declaración            del            señor           “PEDRO,           identificado  con  la  cedula  YYYY, residente en Campo Alegre,  Huila.     

“  HABLO  en propiedad de la señora  MARIA   Que la conozco  hace  varios  años  soy  un simple vendedor de dulces que no he hecho otra cosa  que    andar    y    andar,    un    día    me   encontré   con   MARIA   en   un   sitio  llamado  peñas  coloradas  donde  la  veía  todos  los días ya que ella era mi fiel cliente de  cigarrillos,  dulces,  y tinto. Yo fui quien le dijo al reportero que le hiciera  la   entrevista   a   mi   amiga   MARIA  y aun lo recuerdo pusieron un telón para tapar su rostro después  de  ese  día  no  la  volví  a  ver  y ahí quedo un secreto el cual haya sido  publico  destruyendo  su hogar familiar, ella llorando me ha pedido esta carta y  yo  con mis propias palabras se la di pero ya no hay remedio de volver atrás lo  que CARACOL destruyó es irreparable”.   

     

1. Declaración      de      la      señora      “ROSA”            identificada  con  la  cedula  No.  YYY  residente  en  Campo Alegre  -Huila­ en la cual se lee:     

“CERTIFICO:”  

“Hablo   en  propiedad de la señora  MARIA  que  la  conozco  hace  14  años,  por casualidad viajamos a peñas  coloradas  donde  compartimos  muchas  cosas,  y  sobre  todo  la grabación del  noticiero  quien  filmó  la entrevista que junto con otras personas vimos donde  sólo  vimos  la cola de su moña que en ocasiones lleva, donde ni su rostro, ni  su  voz  fue conocida. Su secreto fue descubierto por causa de un programa que A  costa  de  ganar  dinero,  destruye  la  vida  de  una mujer que con esfuerzo ha  construido  lo  que  tenía como núcleo familiar, como persona siendo una mujer  generosa, sencilla, honrada a la  cual aprecio mucho”.   

     

1. Copia  de  la  partida  de matrimonio de los señores MARIA       y       XX,  expedida por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  de Campoalegre -Huila- el 9 de  abril de 2008.     

     

1. Copia   del  Registro  Civil  de  nacimiento  de  XXX  expedida  por la Registraduría Nacional  del Estado Civil de Campoalegre -Huila- de fecha 9 de abril 2008.     

     

1. Copia  del  Registro  Civil  de  nacimiento  de  XXXX,  expedida por la Registraduría Nacional  del   Estado   Civil   de   Guadalupe   -Huila-   de   fecha   30  de  enero  de  2008.     

     

1. Copia   del   Registro   Civil  de  nacimiento  XXXXX,  expedida por la Registraduría Nacional  del   Estado   Civil   de  Campoalegre  -Huila-  de  fecha  9  de  abril  de  de  2008.     

     

1. Copia  de  la  sentencia  de divorcio de los señores MARIA    y   XX    expedida  por  el Juzgado Segundo de Familia de Bogotá, de fecha 27  de agosto de 2008.     

     

1. Valoración  psicológica  de  los menores de edad XXX  y XXXX realizada por la profesional Genny  Liliana Patiño Garzón.     

     

1. Pruebas   solicitadas   por  la  Corte  Constitucional  en  sede  de  revisión     

     

1. Auto  de  doce de diciembre de 2008, la Sala Sexta de Revisión de  tutelas de la Corte Constitucional     

Considerando:  

1. Que la señora MARIA presentó acción de  tutela,  el  6  de junio de 2008, contra Caracol Televisión S.A. y solicitó la  protección  de  sus  derechos a la intimidad, al buen nombre, a la honra y a la  imagen,  con el fin de que el documental Colombia Vive – 25 años de resistencia  transmitido  por  el canal demandado y comercializado por el mismo, sea retirado  del comercio.   

2.  Que  el  20 de junio de 2008 el juez de  instancia decidió vincular a Publicaciones Semana S.A. al proceso.   

3.   Que   Caracol   Televisión  S.A.  y  Publicaciones  SEMANA  S.A.  respectivamente  dieron  respuesta  a la acción de  tutela.   

4.   Que  las  entidades accionadas se  oponen  a  la  prosperidad  de  la  acción  de  tutela, al afirmar que ésta no  procede  pues la peticionaria no solicitó la rectificación de la información,  de  acuerdo  con  el  numeral  7  del  artículo  42 del Decreto 2591 de 1991, y  además  arguyen  que  existe  falta  de  legitimación  en la causa por pasiva,  porque  para  la  realización  del  documental  Colombia  Vive  –  25  años de  resistencia   se  contrataron  los  servicios  del  periodista  Mauricio  Gómez  Escobar.   

5.  Que de las contestaciones de la acción  de  tutela  por  parte  de Caracol Televisión S.A. y Publicaciones Semana S.A.,  esta  Sala  de  Revisión  colige  que el señor Mauricio Gómez Escobar podría  resultar  vinculado  con  la decisión que se adopte en la sentencia, por lo que  es  necesario,  en  aras  de  garantizar  el debido proceso, vincularlo para que  manifieste lo que considere necesario.   

RESUELVE  

PRIMERO: Por Secretaría General de la Corte  Constitucional,  PÓNGASE  EN CONOCIMIENTO del señor Mauricio Gómez Escobar el  proceso  de la referencia, la acción de tutela, las contestaciones que dieron a  la  demanda Caracol Televisión S.A. y Publicaciones Semana S.A. y los fallos de  instancia,  para que éste en el término de tres (3) días hábiles, contados a  partir  de  la  recepción  de  esta  providencia,  manifieste  lo que considere  pertinente  en  relación  con  las pretensiones de la accionante, las pruebas y  documentos que reposan en el expediente.   

SEGUNDO:  SUSPENDER  LOS  TÉRMINOS de este  proceso,  de  manera  que  sólo  vuelvan  a  correr cuando el despacho emita un  juicio de valor sobre los documentos que obran en el proceso”.   

     

1. Respuesta del Doctor Mauricio Gómez Escobar.     

Indica lo siguiente:  

“Yo salí de Colombia en el año de 1988 y  viví  por  fuera hasta finales del año 2005. Por 1o tanto deseo manifestar que  yo  no  fui  el autor de la entrevista   a MARIA, hecha en el Caquetá  en el año 1996, por imposibilidad física.   

Además  quisiera  agregar  que  si  MARIA  hubiera  querido  guardar  el  anonimato,  ella  hubiera  dado  la entrevista de  espaldas a la cámara y no de frente como lo hizo.   

Estoy   en  disposición  de  ampliar  mi  declaración si ello fuese necesario.   

Atentamente,  

MAURICIO GOMEZ ESCOBAR  

17.122.940 de Bogotá.  

     

1. Auto  de   dieciocho  de  marzo   de 2009, la  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la Corte Constitucional     

Considerando:  

“1 ° Que el 6 de junio de 2008 la señora  MARIA  presentó  acción de tutela, contra Caracol Televisión S.A. y solicitó  la  protección  de  sus  derechos a la intimidad, el buen nombre, la honra y la  imagen,  con  el  fin  de  que  el  documental  “Colombia  Vive  –  25  años de  resistencia” sea retirado del comercio.   

2°  Que  el 20 de junio de 2008 el juez de  instancia decidió vincular a Publicaciones Semana S.A. al proceso.   

3°   Que   Caracol  Televisión  S.A.  y  Publicaciones Semana S.A. dieron respuesta a la acción de tutela.   

4° Que las entidades accionadas se oponen a  la  prosperidad  de  la  acción  de  tutela,  al afirmar que la peticionaria no  solicitó  la rectificación de la información, de acuerdo con el numeral 7 del  artículo  42  del  Decreto  2591  de  1991,  Y  que  además  existe  falta  de  legitimación   en  la  causa  por  pasiva,  porque  para  la  realización  del  documental  “Colombia  Vive  –  25  años  de  resistencia”  se  contrataron los  servicios del periodista Mauricio Gómez Escobar.   

5°  Que  las  pruebas  que  reposan  en el  expediente  no permiten tener claridad sobre los hechos, ni llegar con certeza a  una conclusión sobre la situación de la señora MARIA.   

RESUELVE  

PRIMERO.-  Por  Secretaría  General  de la  Corte  Constitucional,  OFÍCIESE  a  MARIA para que, en el término de tres (3)  días   hábiles,   contados  a  partir  de  la  comunicación  de  la  presente  providencia,  dé  respuesta  a  esta  Sala  de  Revisión  sobre  el  siguiente  interrogatorio  y  envié  la  información  y  el  material  probatorio  que se  solicita:   

a.  ¿En  qué  fecha  concedió  usted  la  entrevista  que  se  publicó  en  el  documental  “Colombia  Vive – 25 años de  resistencia”?   

b.  ¿Cuáles  fueron  las  razones  para  conceder la entrevista?   

c. ¿El periodista Carlos Julio Betancur fue  quien la entrevistó?   

d. De ser negativa su respuesta ¿quién fue  y  cuál  es  el  domicilio  del  periodista a quién le concedió la entrevista  objeto de la acción de tutela?   

e.   Al   momento  de  ser  entrevistada,  ¿solicitó  al  periodista  o  acordó  con  él  que  no  divulgara  su nombre  distorsionara  el  rostro y la voz en la imagen y sonido para la publicación de  la información en televisión u otro medio de comunicación?   

f.  ¿Cuáles  fueron  los  motivos  que la  llevaron  a  solicitar  al periodista la distorsión de la imagen y de la voz de  la entrevista concedida?   

g.  De haber solicitado la distorsión ¿lo  hizo  por  escrito  o  verbalmente?  si  no  lo  hizo  por  escrito,  ¿por qué  razones?   

h.  ¿Conoce  usted  en qué año y en qué  medio de comunicación se publicó la entrevista concedida en 1996?   

j.  ¿Cuántas  veces  fue  transmitida por  televisión la entrevista que usted concedió?   

k.  ¿Cómo  se  enteró  de  que  en  el  documental  “Colombia  Vive  – 25 años de resistencia”, aparecía la entrevista  que  concedió  en  el  Caguán?  ¿Su  esposo  conocía de los hechos que usted  narró en la entrevista concedida, objeto de la acción de tutela?   

l. ¿Qué edad tienen sus hijos?  

ll. ¿Sus hijos conocían de los hechos que  usted   narró   en   la   entrevista   concedida,   objeto  de  la  acción  de  tutela?   

SEGUNDO.-  Por  Secretaría  General  de la  Corte  Constitucional,  OFÍCIESE al señor Mauricio Gómez Escobar para que, en  el  término  de  tres (3) días hábiles, contados a partir de la comunicación  de esta providencia, informe a esta Sala lo siguiente:   

a. ¿En qué fecha se realizó la entrevista  practicada  a  la señora MARÍA que se publicó en el documental “Colombia Vive  –  25  años  de  resistencia”,  y  se  registra  en el episodio: “la confusión  1994-1998”, minuto 37, segundo 28?   

b.  ¿En qué otro medio de comunicación –  noticiero,  programa  televisivo  u  otro  –  se  público  la  entrevista  a la  señora     MARIA      desde    que    se   realizó   hasta   la  fecha?   

c.  ¿La  entrevista a la señora MARIA fue  transmitida   por   el   noticiero   24  horas?,  ¿En  qué  fecha?  ¿Cuántas  veces?   

d.  En  caso  de informar sobre la pregunta  anterior,  la  Sala  solicita al señor Mauricio Gómez Escobar que envíe copia  de  la  publicación  de  la  entrevista concedida que se difundió en medios de  comunicación e indique la fecha y hora de la transmisión.   

e. ¿Por qué razón utilizó la entrevista  a  la  señora MARIA en la realización del documental “Colombia Vive – 25 años  de  resistencia”?  ¿La  accionante  lo autorizó para utilizar la entrevista en  dicho documental?   

f.  ¿Por  qué  en el documental “Colombia  Vive  –  25  años  de  resistencia” no se distorsionó la voz y la imagen en la  entrevista  que  concedió la señora MARIA?. Como socio del noticiero 24 horas,  se  le  solicita  que  indique  si  el   periodista Carlos Julio Betancourt  realizó  la  entrevista  a  la  señora  MARIA que se publicó en el documental  “Colombia Vive – 25 años de resistencia”.   

¿Cuál  es  el  domicilio  del  periodista  Carlos Julio Betancourt?   

h.  ¿El periodista Carlos Julio Betancourt  le  dio  alguna  directriz  para  la utilización de la entrevista de la señora  MARIA en el documental “Colombia Vive – 25 años de resistencia”?   

TERCERO: Por Secretaría General de la Corte  Constitucional,  PÓNGASE  EN CONOCIMIENTO del señor Carlos Julio Betancourt el  proceso  de la referencia, la acción de tutela, las contestaciones que dieron a  la  demanda  Caracol  Televisión  S.A.,  Publicaciones  Semana  S.A. y Mauricio  Gómez  Escobar,  así  como los fallos de instancia, para que en el término de  tres  (3)  días  hábiles,  contados  a  partir  de  la  comunicación  de esta  providencia,  manifieste  lo  que  considere  pertinente  en  relación  con las  pretensiones  de  la  accionante,  las  pruebas  y  documentos que reposan en el  expediente.   

CUARTO.-  El requerimiento debe enviarse al  señor  Carlos Julio Betancourt a las siguientes direcciones: Calle 103. No. 69B  –   43.   Canal   Caracol   y   Calle   93  B  No.  13  –  47.  Revista  Semana,  Bogotá.   

QUINTO.- Por Secretaría General de la Corte  Constitucional,  SOLICITAR  a  Canal  Caracol  Televisión y a la Revista Semana  que,  en  el  término  de  dos  (2)  días  hábiles,  contados  a partir de la  comunicación  de  esta  providencia,  informen  la  dirección, teléfonos y el  domicilio   del   señor   Carlos   Julio  Betancourt,  quien  intervino  en  la  realización    del    documental    “Colombia    Vive    –    25    años    de  resistencia”   

     

El   25   de  marzo  de  2009  narró  lo  siguiente:   

“MARIA, actuando  como  accionante  en la tutela de la referencia, mediante el presente escrito me  dispongo  a  dar  respuesta  al  interrogatorio  solicitado por ustedes mediante  providencia  de  fecha  19  de  marzo  de  los  presentes,  el  cual  absolveré  bajo   la  gravedad   del juramento :   

a. ¿En que fecha  concedió  usted  la entrevista que se publicó en el documental “‘Colombia vive  -25  años  de resistencia”‘? Respuesta: exactamente no  recuerdo, pero fue entre el mes de octubre y noviembre de 1996.   

b.  ¿Cuáles  fueron   las  razones  para  conceder  la  entrevista?  Respuesta:  pues  la  razones  fueron  varias,  la  primera  fue que mi amigo el  señor   “PEDRO”  y  el  periodista  se  dirigieron  al  negocio  donde yo trabajaba llamado el  Changai, yo estaba sentada en una mesa  jugando  parques  con mi amiga “ROSA” cuando     “PEDRO”    y  el  periodista  se me acercaron, este último me preguntó que si  podía  concederle  una entrevista, y yo le pregunté ¿que para qué, o cómo?,  y  el  me  explicó que era para que diera un relato sobre lo que está viviendo  esta  zona,  por lo que en peñas coloradas no circulaba el dinero, sino todo se  manejaba  alrededor  de  la  coca, pues me pareció que era una oportunidad para  que  la  gente supiera las condiciones precarias que se vivían en esta zona; la  segunda  razón, fue que el periodista me aseguró que en la entrevista no iba a  salir  mi  rostro  y  mi  voz la iba alterar, pues como “me generó confianza yo  accedí;  donde  efectivamente en las horas de la noche en el noticiero vimos la  entrevista  con mis amigas del trabajo, donde salí irreconocible para cualquier  persona.   

c. ¿El periodista  Carlos Julio Betancur fue quien la entrevisto?   

Respuesta:        Realmente no recuerdo.   

d. De ser negativa su respuesta ¿quien  fue  y  cual  es  el  domicilio  del periodista a quien le  concedió   la   entrevista   objeto  de  la  acción?  Respuesta:  Como   lo   dije  no  recuerdo  el  nombre  de  la  persona  que  me  entrevistó.   

e.   Al   momento  de  ser  entrevistada,  ¿solicitó  al  periodista  o acordó con él que no  divulgara  su nombre distorsionara el rostro y la voz en la imagen y sonido para  la   publicación   de   la   información   en  televisión  u  otro  medio  de  comunicación?  Respuesta:  si,  yo se lo solicité, y  él  además,  antes de ser entrevistada me dijo que tranquila que le concediera  la entrevista que su rostro y su voz no se iban a reconocer.   

f.  ¿Cuáles  fueron  los  motivos que la llevaron a solicitar al periodista la distorsión de  la  imagen  y  de  la   voz  en   la  entrevista concedida? Respuesta:  el  motivo principal era el miedo a que me reconociera  mi  familia,  en  especial mi compañero, así mismo, el que estas declaraciones  me  causaran problemas con la guerrilla que en ese momento eran las que mandaban  en esta zona.   

g.  De  haber  solicitado  la  distorsión  ¿lo  hizo por escrito o verbalmente? Si no   lo  hizo  por  escrito,  ¿Por  qué  razones?  Respuesta:  verbalmente,  por  que el señor  periodista  me  dijo que no había problema, que mi rostro no lo iba a mostrar y  que  mi  voz  la  iba  alterar,  como  así  lo  hizo  durante  la  entrevista y  posteriormente  en  la  emisión  de  esa noche en el noticiero de la 7:00 de la  noche.   

h. ¿conoce usted  en  qué  año  y  en  qué  medio  de  comunicación  se publicó la entrevista  concedida  en 1996? Respuesta: la entrevista la sacaron  al  aire el mismo día de concedida, entre octubre y noviembre del año de 1996,  en   un  noticiero  de  las.7:00  p.m.,  que  se  emitía  antes  de  la  novela  LA      VIUDA     DE     BLANCO,     posteriormente,  que  yo  sepa  no  se  volvió  a pasar por ningún  medio.   

i.   De   ser  afirmativa  la  respuesta  anterior  y  en  caso  de  tener  la grabación de la  entrevista  publicada,  la  Sala  solicita  envío  de  una  copia  de la misma.  Respuesta:  de  esta  entrevista  no tengo copia, pues  ésta  salió  en  el  noticiero  por  un  lapso  de  tiempo  corto  y  no vi la  importancia  de  tener  una  copia  de  ella, más aún, que el reportero había  cumplido    con    lo    prometido,    de    sacar    mi   imagen   y   mi   voz  distorsionada.   

j.  ¿Cuántas  veces  fue  transmitida  por  televisión  la  entrevista  que  usted concedió?  Respuesta:  que  yo  sepa  una  vez, el día en que la  concedí  en  el  noticiero que se pasaba antes de la novela la viuda de blanco,  posteriormente,  hasta  el día en que se emitió el documental de Colombia vive  -25   años   de  resistencia-,  pero  sin  las  condiciones  de  la  entrevista  inicial.   

k.  ¿Cómo  se  enteró  de  que  en  el  documental  “Colombia vive -25 años de resistencia”,  aparecía  la  entrevista que concedió en el Caguán?  Respuesta:                desafortunadamente  lo  supe por intermedio de mi hija XXX, que para  ese  día  se  encontraba  con  un  grupo  de  amigos  de la iglesia viendo este  documental,  cuando inesperadamente me llamó llorando diciéndome que yo había  salido en aquel documental diciendo cosas horribles.   

1.  ¿Su  esposo  conocía  de los hechos que usted narro en la entrevista concedida, objeto de la  acción  de tutela? Respuesta: Nunca, mas aún que para  esa  época,  estaba  de  disgusto  con  mi  compañero  XX,  y a razón de este  disgusto,  me  fui  de  Campoalegre creo en el mes de julio de 1996 con mi amiga  ROSA   y   mis   hijos   XXX   y   XXXX,   para  Peñas  coloradas  –Caguán,  que  para  la  época  ellos  tenían  3  y  2  años, desconectándome de él y de mis familiares totalmente,  cuando   yo  regresé  en  el  mes  de  diciembre  de  1996,  con mis hijos  nuevamente  a Campoalegre -Huila-, me preguntó mi compañero y mi familia que a  donde  estaba  y  que  estaba haciendo, yo les dije que estaba trabajando en una  finca  cocinándole  a  los raspachines; una vez reconciliada con mi compañero,  él  me  dijo  que nos casáramos, como así lo hicimos el 1 de febrero de 1997,  (anexo  partida),  durando  más  de  diez  años  casados, ya que por causa del  documental  mi  esposo  me  pidió  el  divorcio,  como  ya  era  una situación  invivible  acepté,  habiendo  ya sentencia al respecto. (Sentencia anexa a este  escrito)   

m.  ¿Qué  edad  tienen   sus   hijos?   Respuesta:   XXXX  tiene  26 años, XXX, 16 años y XXXXX,  14 años. (Anexa registros civiles).   

n.  ¿Sus  hijos  conocían  de  los hechos que usted narró en la entrevista concedida, objeto de  la  acción  de  tutela?  Respuesta:  para nada, porque  para  el  momento  en  que  concedí  la entrevista ellos tenían 3 y 2 años, a  pesar  de  que XXX tenía 13 años ella se encontraba estudiando en Bogotá, mis  hijos  supieron  de  los  hechos por consecuencia de la emisión del -documental  Colombia  vive 25 años de resistencia-, por boca de sus amigos que les hicieron  la  mofa  por  este  motivo, y que por esta causa su conducta fue cambiado en el  colegio  y en la casa, tanto que XXX y XXXX se fueron de la casa a vivir con una  tía,  porque no resistieron esta situación, XXX tuvo problemas de indisciplina  en  el  colegio  y  no  rendía  académicamente,  tanto que perdió el año que  cursaba, 7° grado, y me toco ponerlo en tratamiento psicológico.   

     

1. Respuesta del señor Mauricio Gómez Escobar, al interrogatorio de  la Corte Constitucional.     

En   oficio   de   Marzo   20   de   2009  respondió:   

“a.  Fue  realizada  en  el  año  1996 o  1997.   

b. Ninguno  

c.  No  tengo  a  mi  disposición  en este  momento  la  fecha  de  emisión  en el Noticiero 24 Horas, pero fue emitida una  sola   vez.   La   emisión   fue   3   ó   4   días   después  de  hecha  la  entrevista.   

d.  La  entrevista  contiene  los  mismos  elementos que aparecen en el documental Colombia Vive.   

e. Se utilizó la entrevista con la señora  MARÍA  porque  ya  era de conocimiento público y había sido emitida diez (10)  años  antes.  No  necesitamos  autorización  de  MARÍA  para utilizarla en el  documental  por  la  razón  anterior y además porque nunca hubo un acuerdo con  ella  para  mantener  su  anonimato. Si ello hubiere sido así, la entrevista se  hubiera  dado  de  espaldas.  Ella  dio  la  entrevista  de  frente  sin ninguna  restricción.   

f. No se distorsionó ni la voz ni la imagen  de   la   entrevista  que  concedió  MARIA,  pues  la  dio  sin  poner  ninguna  restricción.   

g. El periodista Carlos Julio Betancourt fue  quien hizo la entrevista a la señora a MARÍA   

h) La dirección del periodista Carlos Julio  Betancourt es: Calle 87 Nº 7-52 Apto. 302 en Bogotá.   

i) Ninguna.  

     

1. Resolución  de  la Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la Corte  Constitucional.     

En   auto   del   27  de  marzo  de  2009  resolvió:   

“PRIMERO.-  Por Secretaría General de la  Corte   Constitucional,   PÓNGASE  EN  CONOCIMIENTO  del  señor  Carlos  Julio  Betancourt   el   proceso   de   la   referencia,  la  acción  de  tutela,  las  contestaciones  que  dieron a la demanda Caracol Televisión S.A., Publicaciones  Semana  S.A.  y  el  señor  Mauricio  Gómez  Escobar,  así como los fallos de  instancia,  para  que  en  el  término  de  tres (3) días hábiles, contados a  partir  de  la  comunicación  de  esta providencia, manifieste lo que considere  pertinente  en  relación con el proceso de la referencia, la acción de tutela,  las  contestaciones  que  dieron a la demanda el señor Mauricio Gómez Escobar,  Caracol  Televisión S.A. y Publicaciones Semana S.A. y los fallos de instancia,  las  pretensiones  de  la accionante, las pruebas y documentos que reposan en el  proceso  de la acción de tutela interpuesta por la señora MARIA. Expediente T-  2’008.189.   

     

1. Respuesta   del  periodista   Carlos  Betancourt  Uribe,  al  requerimiento de la Corte.     

El   1   de  abril  de  2009  respondió:   

“1.  Tal  como  lo  manifestó  el  señor  Mauricio  Gómez en su comunicación de 12 de febrero del presente año, hice la  entrevista  a  la  señora  MARÍA  entre  1996  y  1997  en el departamento del  Caquetá.   

2.  Dicha  entrevista  se  cumplió  con la  señora   en   cuestión  en  forma  espontánea  y  libre  y  sin  que  mediara  requerimiento alguno para guardar o proteger su identidad.   

3. La entrevista se difundió únicamente en  el  Noticiero  24 Horas y la señora María en esa oportunidad no hizo objeción  ni reclamo alguno.   

4. De esta manera la entrevista fue conocida  del  público  en general y quedó de dominio público, ya que no tenía ninguna  limitación o restricción para ser emitida.   

5.  En  estas condiciones, cuando el señor  Mauricio  Gómez,  director  del  documental,  suministró  el  archivo  para la  preparación  de  Colombia  Vive,  entregó esa entrevista como aparece en dicho  documental y era la única que existía en el archivo.   

6.  En este sentido, del estudio exhaustivo  del  archivo  entregado  por  el  señor  Mauricio  Gómez  no  se  desprende la  existencia  de una versión diferente de la entrevista difundida y menos con las  salvedades que dice la señora MARIA le hizo al entrevistador.   

7.  Como  ya  lo  afirmé  y lo reitero, la  entrevista  efectuada  entre  1996  y 1997, no recuerdo la fecha exacta, se hizo  sin  objeción  ni  reparos  por  parte  de  la entrevistada. Y no aparece en el  expediente  que  se  me pone de presente, copia de la rectificación solicitada,  que  entiendo  es  una  exigencia  legal  como requisito para poder instaurar la  acción.  Además nunca tuve noticia de que la accionante hubiera solicitado esa  rectificación  ni  cuando  se difundió la entrevista en 1996, ni tan pronto se  dio a la publicidad el documental Colombia Vive.”   

Con todo respeto,  

CARLOS JULIO BETANCOURT URIBE”  

     

1. DECISIONES JUDICIALES.     

     

1. Primera  instancia.  Sentencia  del Juzgado 18 Civil del Circuito de  Bogotá.     

El 23 de junio de 2008, el Juzgado Dieciocho  Civil  del Circuito de Bogotá profirió sentencia en el caso de la referencia y  denegó la acción impetrada.   

El   juez  fundamentó  su  decisión  en  jurisprudencia  que  desarrolla  los derechos al buen nombre, a la intimidad y a  la  información,  como derechos de rango fundamental. Consideró que el numeral  7  del artículo  42  del Decreto 2591 de 1991 y el artículo 14 de la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  que  definen  como  requisito  de  procedibilidad  de  la  protección  de  derechos  fundamentales,  que cuando se  solicite   rectificación   de   informaciones   inexactas   o   erróneas,   es  indispensable   que  el  afectado  solicite  primero  la  rectificación  de  la  información.     

En  tal  sentido, indicó el juez que en el  caso   concreto   la   accionante   no   agotó   previamente  el  requisito  de  procedibilidad  de  la  acción de tutela, lo que hace improcedente el mecanismo  de protección de derechos fundamentales.   

     

1. Impugnación de la Sentencia anterior     

El   2  de  julio  de  2008,  la  señora  María  impugnó el fallo de  instancia.   

Expresó  que  para  agotar el requisito de  procedibilidad  de  la  acción  de tutela, como afectada por  la difusión  del    documental    Colombia   Vive   –    25    años   de   resistencia,  intentó  conciliar con  Caracol Televisión S.A.  ante  el  centro  de  conciliación  y  arbitraje  de  la Cámara de Comercio de  Bogotá,  con  la  cual se dio cumplimiento a lo dispuesto en el Decreto 2591 de  1991.   

Agregó, que “en  lo  atinente a la demostración del requisito de privacidad respecto al material  en  comento,  que  supuestamente  debía  haber  allegado,  debo decir, que esta  convención  la  realice con el entrevistador de manera no escrita, ya que el me  aseguró  que  no  iba  a  exponerla  sin  las condiciones que habíamos pactado  (verbalmente),  y  así,  efectivamente  la  emitió en su momento en el año de  1996,   que  extrañamente  doce  (12)  años  después  fue  reproducida,  pero  desgraciadamente  mostrando  mi  nombre  y  mi voz; con respecto a este tópico,  puedo  allegar  declaraciones  de  personas  que  estaban  conmigo el día de la  entrevista.   

Sus  fundamentos  de  la  contestación  se  quedan   en   el  plano  de  las  conjeturas  por  parte  del  representante  de  PUBLICACIONES  SEMANA, al aseverar infundadamente que era mi querer manifestar a  los  cuatro  vientos,  lo comprometedor de mi declaración y que era mi voluntad  que  entraran  en  la esfera del dominio público (…) infortunadamente, por la  difusión  de  la  entrevista,  he  perdido a buena parte de mi familia, amigos,  vecinos  y  en  especial mi esposo, que como consecuencia de esto, ya se inició  el proceso de divorcio”   

     

1. Segunda  instancia.  Sentencia  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial   de  Bogotá,  Sala  Civil  – Familia.     

El 23 de julio de 2008, el Tribunal Superior  del     Distrito     Judicial    de    Bogotá,    Sala    Civil    –  Familia  confirmó  la  decisión de  instancia.  El  Tribunal sostuvo que efectivamente no se cumplió en el caso con  el  requisito  de  solicitud de rectificación de información, para que proceda  la acción de tutela.   

Así,  no  se  agotó  por  parte  de  la  peticionaria  el  requisito  de procedibilidad del amparo, pues en la diligencia  de  conciliación  ante  la  Cámara  de  Comercio  de  Bogotá,  no se insertó  “la    transcripción    de   la   rectificación  solicitada”  como  lo  exige  el  artículo  42  del  Decreto 2591 de 1991.   

El Tribunal agregó que Caracol Televisión  S.A.  no  es  el  responsable  de  la  presunta  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  de la accionante, puesto que no fue quien realizó la entrevista,  ni  firmó  compromiso  alguno  con  la  señora María  para  restringir  la  divulgación de la información.   

    

1. CONSIDERACIONES JURÍDICAS DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA     

La  Corte  Constitucional  es competente, a  través  de esta Sala de Revisión, para revisar la sentencias proferidas dentro  de  los  procesos  de  la  referencia,  con  fundamento  en lo dispuesto por los  artículos  86  y 241 numeral 9º de la Constitución Política, en concordancia  con los artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

     

1. PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE TUTELA     

     

1. Legitimación activa     

La  acción  de tutela se interpone por una  persona  natural  que  actúa  directamente  para  la  defensa  de  sus derechos  fundamentales  que  estima  vulnerados  y  quien  por  consiguiente se encuentra  legitimada   para  hacerlo,  conforme  al  artículo  86  de  la Carta y al  artículo 10 del Decreto 2591 de 1991.   

     

1. Legitimidad por pasiva.     

Según el artículo 86 de la Constitución,  la  acción  de  tutela procede, en particular, contra las autoridades públicas  cuyas  acciones  u  omisiones  afecten  o amenacen derechos fundamentales de una  persona.   

Excepcionalmente  es  posible  intentarla  contra  particulares,  en  los  casos que establezca la ley, cuando estos estén  encargados  de  prestar  un servicio público, cuando su conducta afecte grave y  directamente  el  interés  colectivo  o  cuando  el solicitante se encuentre en  estado  de  subordinación  o  indefensión ante la respectiva persona o entidad  privada.   

El  artículo  42  del Decreto 2591 de 1991  desarrolla  el  mandato  constitucional  en  este aspecto y enuncia los casos de  tutela  contra  particulares.  En su numeral 4º señala que ella procede cuando  la  solicitud  fuere  dirigida contra una organización privada, contra quien la  controle  efectivamente  o  fuere  el  beneficiario  real  de  la situación que  motivó  la  acción,  siempre  y  cuando  el  solicitante tenga con aquella una  relación de subordinación o indefensión.   

1. Indefensión de la peticionaria     

Ha  sostenido  la  jurisprudencia  que  los  medios   de   comunicación   son   organizaciones   de   esta  clase,  dado  su  extraordinaria  influencia   en el seno de la sociedad, y frente a ellos la  persona  se  encuentra   indefensa. Ha establecido la Corte en innumerables  fallos,2  que  existe  una  presunción  del  estado  de indefensión de los  accionantes  frente  a  los medios de comunicación, y por tanto no es necesario  demostrarlo,  en  razón  del  enorme poder de impacto con que aquellos cuentan,  dada su influencia en los diversos ámbitos de la vida social.   

Es  además  clara  la  procedencia  de  la  acción  de tutela en cuanto el inciso 3°, del artículo 37 del Decreto 2591 de  1991, que expresa:   

“De las acciones  dirigidas  contra  la  prensa  y  los  demás  medios  de  comunicación  serán  competentes los jueces de circuito del lugar”   

     

1. PLANTEAMIENTO       DEL      PROBLEMA  JURÍDICO     

La  demandante  considera  que  la  Cadena  Caracol  y  la  Revista  Semana  han  violado  sus  derechos  fundamentales a la  intimidad,  honra  y   buen  nombre   por  haber   emitido  en un  documental  transmitido   en  el  año  2008,  una  entrevista en la que la  accionante  había  solicitado  hace  12  años  ocultamiento  de  su  rostro  y  distorsión  de la voz. A pesar de que la accionante afirma que en el  año  1996  el  reportaje  se  emitió de acuerdo con lo convenido, en el año 2008 la  entrevista   mostró   el  rostro  y  la  voz  de  la  peticionaria  causándole  irreparables  daños  en su núcleo  familiar, en tanto se trataba de datos  de    su    vida    pasada    desconocidos   por   todos.   Solicitó    en  consecuencia,  el retiro del mercado del documental referido.   

Para atender el problema jurídico, la Corte  debe  resolver el conflicto suscitado por la tensión existente entre el derecho  a  la  intimidad  y  la  propia  imagen  de  la  accionante  y  la  libertad  de  información  que  le  compete  a los medios de comunicación demandados en esta  causa.     

Para dar una respuesta a la cuestión   planteada   la   Corte   recordará   su   jurisprudencia   sobre:  (i) El contenido del derecho a la libertad  de   información;   (i)  La  verdad  y  la imparcialidad como límites a la libertad de información;  y  (iii)  aplicará  finalmente tal doctrina frente al caso concreto y abordará el  tema  del  velo  de  la  intimidad  en  materia  de  protección al derecho a la  información.  Además,  se  estudiará, dentro del caso concreto, la violación  al  derecho   a  la  intimidad  de los menores de edad de edad involucrados  incidentalmente           en           el           caso          de          su  madre.        

     

1. CONSIDERACIONES  SOBRE  EL  DERECHO A LA  INFORMACIÓN     

El  artículo  20  de  la  Carta  Política  garantiza  “a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y  opiniones”,  así  como  la  de  “informar  y  recibir  información veraz e  imparcial”;  es  decir, se trata de una libertad que reconoce, por un lado, la  libre  expresión  y difusión de las ideas, conocimientos, juicios u opiniones,  y  de  otro,  proclama  el  derecho  de  acceder  o recepcionar una información  ajustada  a  la  verdad objetiva. Es así que cuando el comunicador da a conocer  hechos  o  situaciones  objetivas,  debe  respetar  los  derechos tanto de quien  recibe  la  información  como  los demás derechos fundamentales de los sujetos  involucrados  en  la  noticia,  en  particular los relacionados con la intimidad  personal  y  familiar,  la honra y el buen nombre consagrados en el artículo 15  de la Carta Política.   

     

1. Responsabilidad en la actividad informativa     

Según lo expuso ampliamente la sentencia T-  090   de   2000,   dicha  libertad  no  es  absoluta,  por  cuanto  implica  responsabilidades  y  deberes  sociales;  es decir, la información y la noticia  deben  ser  veraces  e  imparciales,  y  cuando  los  hechos  o  acontecimientos  relatados  no  lo  sean,  el  afectado  podrá solicitar la rectificación de la  información  inexacta o falsa. Y será el presunto afectado con la información  quien  deberá  aportar  las  pruebas de que las publicaciones realizadas no son  veraces,  y  por  lo  tanto,  no  corresponden  a la realidad o distorsionan los  hechos.   

De  ahí que el artículo 20 constitucional  consagre   el   principio   de  la  responsabilidad  social  de  los  medios  de  comunicación,  de  manera que el periodista no es ajeno a las responsabilidades  de  orden  civil y penal a que está sujeto y se le pueden exigir cuando incurra  en    afirmaciones    inexactas,    calumniosas   o   injuriosas.   Por  consiguiente,  los medios de comunicación gozan de libertad y  autonomía   para   expresar   y   comunicar  en  forma  veraz  e  imparcial  la  información,  pero  deben  hacerlo  de  manera  responsable,  de  forma  que no  vulneren  o  amenacen  los  derechos  fundamentales  de las personas, dentro del  marco  del Estado social de derecho. Dicha responsabilidad consiste en asumir el  compromiso   social   de   divulgar   las  informaciones  para  el  bien  de  la  colectividad,  de  manera que no se atente contra los derechos de los asociados,  el orden público y el interés general.   

Según  la jurisprudencia  vigente de  esta  Corporación,  la   responsabilidad  de  los  medios  surge  desde el  momento  mismo  en  que  se  inicia  el  proceso  de  obtención,  preparación,  producción  y emisión de la información, durante el cual los principios de la  imparcialidad  y  la  veracidad  deben  prevalecer,  en  orden  a garantizar los  derechos  fundamentales  de  las  personas,  sin  que  por ello se desconozca el  derecho   de   aquellos  a  informar  libremente,  pero  siempre dentro de los límites del bien común, del  orden  justo y del respeto a  la  dignidad  y a los demás  derechos        de        las        personas.3   

Ahora  bien,  como  lo  reconociera  esta  Corporación  en  la  sentencia  C-488  de  1993,  con  ponencia  del Magistrado  Vladimiro   Naranjo   Mesa,  “el  objeto  jurídico  protegido  (en el derecho a la información) es la información de la verdad. El  conocimiento  que  se  comunica,  o  que  se  adquiere  por  sí mismo, debe ser  protegido  por  el Estado, pero siempre y cuando no vulnere valores sustanciales  como  el  buen  nombre, la intimidad, el orden público y el bien común, que es  la expresión del interés general”.   

En consecuencia, la responsabilidad social  de  los  medios  de comunicación persigue  que  su  comportamiento,  en  cuanto  al  manejo, procesamiento y  divulgación    de    la   información,  garantice  el  ejercicio  pleno de los derechos fundamentales del  receptor  de  la  información,  y  de los sujetos de la misma. Se trata, por lo  tanto,  de  la coexistencia  entre        sus  derechos:  el de informar,  de    recibir   información   y   el   del  respeto a la intimidad, la honra, el buen nombre y la dignidad  de la persona sobre quien se informa.   

Por    consiguiente,    como  los derechos a informar, a recibir  información  y  la  libertad  de  opinión  no son absolutos, en cuanto admiten  restricciones,  la  labor  del  juez  constitucional  en  cada  caso consiste en  evaluar  si  la limitación  es  admisible  y  cuál  resulta  ilegítima.  Y  para  ello será indispensable  verificar  si los derechos fundamentales de las personas resultan vulnerados por  la información.   

     

1. La libertad de información y el deber de veracidad     

Como se indicó, la libertad de información  tiene  por  objeto  comunicar  y  recibir información sobre hechos de carácter  noticiable,  que  por  su  materialidad  son  susceptibles  de  prueba,  y deben  someterse  al contraste de su veracidad. Por lo tanto, cuando ésta exige que la  información  sea  veraz, está estableciendo un deber específico de diligencia  a  cargo  del  informador  -que solo debe transmitir como hechos, lo que ha sido  objeto  de  previo  contraste  con  datos  objetivos-,  y se privan de garantía  constitucional  a  quien,  defraudando  el  derecho  de todos a la información,  actúa  con  desconocimiento  de  la veracidad o falsedad de lo comunicado. Así  pues,   información   veraz  significa,  en  los  términos  del  artículo  20  constitucional,  información  comprobada  según  los  cánones de la actividad  informativa,     excluyendo     invenciones,     rumores     o    meras    malas  intenciones.   

     

1. La    libertad    de    información    es    consustancial   a   la  democracia     

En  varias  oportunidades  la  Corte  se ha  referido   a   la   libertad  de  información   como  consustancial  a  la  democracia,  en tanto promueve el intercambio de ideas, permite la formación de  una  opinión  pública  libre,  constituye  la  base  para  el ejercicio de los  derechos  políticos  de  participación  y,  a  su vez, permite ejercer control  sobre            las           autoridades4.   

     

1. La   libertad   de   información   puede   colisionar   con   otros  derechos     

La libertad de información puede entrar en  pugna  con  el  derecho  a  la vida privada de una persona concreta. La sociedad  puede  manifestar  interés por estar informada de la verdad en lo que concierne  a  todos  o  algunos  de los individuos que forman parte de ella, y de este modo  podría  reclamar  como  derecho  suyo  conocer  aspectos  incluidos  dentro del  concepto  de  vida  privada. Para fundamentar ese pretendido derecho, los medios  de  comunicación  podrían  sostener que les compete informar sobre todo cuanto  es  de  interés  para  el  público.  Por tanto, el conflicto o la colisión se  sitúa,  en  tales  casos,  entre  la divulgación de un hecho concerniente a la  vida  privada  de  alguien  y  la libertad de información. La primera y a veces  única  fase de una violación a la intimidad se da mediante la intromisión que  permite  a otro tomar conocimiento indebido de ella. No es, entonces, esa simple  toma  de  conocimientos  de  la  vida privada ajena, sino la divulgación de los  hechos  correspondientes,  lo  que se presentará como ilícito por el ejercicio  abusivo de la libertad de información.   

En  caso de conflicto entre el derecho a la  vida  privada  y  los derechos a informar y a ser informado, debe reconocerse en  principio,  la  superioridad  de éstos últimos en cuanto está de por medio el  interés  general,  lo cual no significa que un ejercicio arbitrario del derecho  de  información  pueda  hacer  prácticamente  nugatorio  el  derecho a la vida  privada.  Porque  para  que  esa  superioridad  pueda  hacerse  efectiva,  será  necesario  que  el  derecho  de información sea ejercitado conforme a sus altos  fines  y dentro de las exigencias que le impone su propia naturaleza, tales como  la imparcialidad y la veracidad.   

La  intimidad  puede ser sobrepasada por el  derecho  a  la  información  por  razón  de  un  interés  público, directo o  indirecto,  pero  siempre  y  cuando  la  información  sea veraz e imparcial, y  responda  al  interés  público.  Ello,  además,  en  cuanto el bien común es  prevalente sobre el bien particular de una persona.   

La   preeminencia   del   derecho   a  la  información,  por  su  carácter  social,  y  porque su ejercicio compromete el  interés  general,  supone  que este derecho es invocado y ejercido en una forma  que  satisfaga todas las exigencias que derivan de su propia naturaleza y fines.  El  periodismo informativo, ha sostenido la jurisprudencia de esta Corporación,  “requiere  como  exigencias para ser reconocido como  una  actividad  socialmente  positiva,  la  verdad  de  las  noticias  y  de las  informaciones  difundidas,  que  éstas  sean  de  aquellas  que  se vinculan al  interés  social  y que no causen grave daño social. No es aceptable, entonces,  que  quien  emita  la  información  lo  haga  de manera superficial, con escasa  investigación  o  dirigida, pues con ello lo que está haciendo es desdibujando  la  realidad.  Ni  tampoco,  que  la información que se transmita sea falsa, ni  incompleta,        ni        menos       aún,       parcializada”.5   

Así,  el  periodista  goza,  del derecho a  informar  libremente,  sin censura; es decir, debe tener acceso a las fuentes de  la  información  y  a  seleccionar  la  noticia  que  se emitirá y la forma de  presentarla,   sin   más   limitaciones  que  aquellas  que  imponen  al  medio  suministrar  a  sus receptores información veraz, objetiva e imparcial. Lo cual  significa,  según  lo  dejó  consignado la Corte en la sentencia C-350 de 1997  con  ponencia  del  Magistrado Fabio Morón Díaz, que a los medios “se  impone  fundamentar  y  contrastar  la  información antes de  entregarla   al   público;  no  confundir  la  información  con  la  opinión;  rectificar,  si  es  del  caso,  informaciones  falsas  o imprecisas; valerse de  métodos  dignos  para  obtener  información;  no  aceptar  gratificaciones  de  terceros,   ni   utilizar   en   beneficio   propio  informaciones;  sólo  así  contribuirán  al fortalecimiento de la democracia y por ende, a la realización  del paradigma propio del Estado social de derecho”.   

Lo   anterior   permite   concretar   la  responsabilidad   social,  del  medio  de  comunicación  encaminada  a  que  su  comportamiento  garantice  el  ejercicio  pleno  de  los derechos fundamentales,  tanto  de los receptores como de los sujetos de la información, para lograr con  ello  la  armonía  entre  los derechos a informar, a recibir información, y al  respeto  a la intimidad, la honra, el buen nombre, y la dignidad de las personas  sobre quienes se informa.   

Ahora  bien,  para determinar si en un caso  concreto  el derecho de información prevalece sobre derechos fundamentales como  el  de la honra y la intimidad, es preciso constatar, previamente, la relevancia  pública   de   la   información,   la   veracidad,   la   objetividad   y   la  oportunidad6  de  los  hechos  y  afirmaciones  contenidos  en esa información.   

En  cuanto al tratamiento que en el derecho  internacional  se  da  al  derecho  a  la  honra,  frente a la posibilidad de su  afectación  por  quienes actúan en ejercicio del derecho a la información, es  pertinente  traer  a  colación  lo  dispuesto  por  el  Pacto  Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos  que  entró  en vigor el 23 de marzo de 1.976,  -aprobado  mediante  la Ley 74 de diciembre 26 de 1.968-, el cual estableció en  su artículo 17:   

“1.  Nadie  será  objeto  de  injerencias  arbitrarias  e  ilegales  en  su  vida  privada,  su  familia, su domicilio o su  correspondencia  ni  de  ataques ilegales a su honra y  reputación.   

2.   Toda  persona  tiene  derecho  a  la  protección  de  la  ley  contra  esas  injerencias  o esos ataques” (subrayas y  negrillas no originales).   

Igualmente,   el   artículo   11  de  la  Convención  Americana sobre Derechos Humanos “Pacto de San José de Costa Rica”  -aprobado   mediante   la   citada   Ley   74   de   diciembre   26   de  1968-,  consagra:   

“1. Toda persona tiene derecho al respeto de  su honra y al reconocimiento de su dignidad.   

2.  Nadie  puede  ser objeto de injerencias  arbitrarias  o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio  o   en   su   correspondencia,   ni   de  ataques  ilegales  a  su  honra y reputación.   

3.   Toda  persona  tiene  derecho  a  la  protección  de  la  ley  contra  esas  injerencias  o esos ataques” (subrayas y  negrillas no originales).   

Ahora   bien,   el  artículo  93  de  la  Constitución  le confiere a los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos  el  carácter  de  norma  prevalente  en  el orden interno si se ajusta al orden  constitucional  y  le  otorga  la  condición  de  criterio  de  interpretación  constitucional  para  buscar el sentido de los derechos y deberes consagrados en  la Carta Fundamental.   

Por  consiguiente,  el  ejercicio  de  las  libertades  individuales  que  comportan  tanto  deberes como responsabilidades,  puede  estar  sometido  a  ciertas  formalidades,  condiciones,  restricciones o  sanciones  previstas  en  la  ley,  que  constituyen  medidas  necesarias en una  sociedad  democrática,  para  la protección de la reputación y de la moral, o  de  los  derechos  de  terceros,  así  como  para  impedir  la  divulgación de  informaciones  confidenciales o para garantizar la actividad e imparcialidad del  poder judicial.   

     

1. Libertad  de  prensa  y  el derecho al buen nombre     

Cuando  el honor o la fama de las personas  son  afectados  por  una  noticia,  el  perjudicado  puede  usar  los mecanismos  jurídicos   para   restablecer   mediante  la  instauración  de  las  acciones  ordinarias,   su   derecho.   Ahora,   las   pretensiones  que  se  persiguen  en  los  procesos  civiles de  protección  del  honor  consisten fundamentalmente, en la reclamación del pago  de  perjuicios  o  de  indemnizaciones,  así  como la exigencia de que el medio  difamador  rectifique  la  información  que  la  sentencia ordena. Por  la  vía  penal, se pretende que se  impongan  condenas  privativas  de la libertad para los periodistas. En cuanto a  las   consecuencias   de   estas   condenas,  constituyen  un  reproche    a    la   manera   como  el  medio  de comunicación usa su  libertad,  así  como a la credibilidad del medio y de  sus    informaciones.7   

Para  efectos  de  lo  anterior,  como  lo  sostiene  el  profesor  español Xavier O´callaghan8,    “el    derecho    de  información   sobre  hechos  debe  reunir  el  requisito  de  veracidad”.  En  consecuencia,  es  decisiva  la  valoración  de  la  actitud  del informador en  relación  con  el  propio  derecho  constitucional  que  está  usando  (el  de  expresarse  e  informar,  del cual no es únicamente titular el informador, sino  que  pertenece  igualmente  a  la  colectividad y al ciudadano en concreto). Ese  derecho  se refiere a la difusión de información veraz. De manera que debe ser  decisiva  la  apreciación  de  la  actitud  del  agente  hacia  la verdad, para  ver   si   el  derecho  se  ha  ejercido legítimamente.   

En   cuanto   a  la  verdad,  como  adecuación  a  la realidad no se  trata  de  probar,  para  exonerarse  de  responsabilidad,  la  verdad  entera y  absoluta  de lo divulgado.  La  verdad,  aunque  es un  requisito  fundamental  para  la  existencia  y  efectividad constitucional   de   la   libre   información,  sin  embargo  no  determina  el grado en que la misma  verdad debe alcanzarse para  que la legitimación se dé.   

En consecuencia,  el  artículo  20 de la Constitución exige que el derecho a informar se utilice  o  se  ejerza  con  respeto por la verdad, buscando la verdad, después de haber  hecho  todas  las  comprobaciones  necesarias  para hallarla y divulgarla. Si se  puede  comprobar  que  la  información difundida está debidamente contrastada,  con  adecuadas  fuentes,  el  uso  del  derecho  puede  ser legítimo, aunque la  noticia  no sea totalmente exacta. Pero cuando es inexacta, errónea e ilegal, o  se  ha  obtenido de manera arbitraria y contraria a la ley, vulnera los derechos  al  honor,  a  la  honra,  y  a  la  fama  o  imagen  de  la persona, los cuales  constituyen  los  bienes  sociales  de  mayor  estima, y su menoscabo produce la  pérdida  de  mayor  consideración que puede sufrir una persona en una sociedad  civilizada.   

     

1. El  derecho a  la información y el derecho a  la propia  imagen     

El  derecho a informar  también suele  estar  en  juego  con  el  derecho  a  la propia imagen. Entendido  como el  derecho  de  toda  persona  al  manejo  de  su propia imagen y a la necesidad de  consentimiento  para  su utilización, la Corte Constitucional ha señalado que,  “la  imagen o representación externa del sujeto tiene  su  asiento  necesario  en  la persona de la cual emana y, por tanto, su injusta  apropiación,  publicación,  exposición,  reproducción  y  comercialización,  afecta   lo   que   en   estricto   rigor   constituye   un   derecho   o   bien  personalísimo”9.   

Señaló también la Corte que “una  consideración  elemental  de  respeto  a  la  persona  y  a su  dignidad  impiden  que las características externas que conforman su fisonomía  o  impronta  y  que  la identifican más que cualquiera otro signo externo en su  concreta   individualidad,   puedan   ser   objeto   de   libre  disposición  y  manipulación  de  terceros”,  por  lo  cual, “con las limitaciones legítimas  deducibles  de  las  exigencias  de  la  sociabilidad  humana,  la búsqueda del  conocimiento  y  demás  intereses  públicos  superiores,  toda  persona  tiene  derecho  a  su  propia imagen, de donde resulta que sin su consentimiento, ésta  no   pueda  ser  injustamente  apropiada,  publicada,  expuesta,  reproducida  o  comercializada  por  otro”10.   

Según  la  jurisprudencia, este derecho es  inherente  a  la  persona  en  cuanto  constituye  una  expresión directa de su  individualidad  e  identidad,  y  se  encuentra  estrechamente  vinculado  a  su  dignidad  y libertad “bajo el amparo del artículo 14  de         la         Carta         Política11”.  Precisó  además,  que  “la  relativa  disponibilidad  de  la propia imagen, en  cuanto  se  realice,  traduce  una  forma  de  autodeterminación  del sujeto, e  igualmente  podría  entrar  en la órbita del derecho al libre desarrollo de la  personalidad”12.  Adicionalmente, si la imagen reproduce actos o sucesos propios de  la  intimidad de una persona, su difusión, en contra de su voluntad, vulnera el  derecho   fundamental   a   la  intimidad.13   

     

1. La  libertad de prensa no es un derecho  absoluto     

La libertad de  prensa  en  Colombia,  según  lo  reconoció  la  Corte  en  la sentencia T-050  del  15  de  febrero  de  1993,14   no  es  absoluta  porque  apareja  responsabilidad  social;  la  información  y  la  noticia  deben ser veraces e imparciales, es decir, guardar  conformidad  con  los  hechos  o  acontecimientos relatados y por ello la prensa  debe     garantizar  que,  a  través  de  la  información,   no  se  violenten  los derechos fundamentales de la honra, el buen nombre y la intimidad  de  las  personas.  En  cuanto a los límites del derecho a informar, existe uno  objetivo,  que es la verdad y la imparcialidad en la información que se emita o  publique,    y    otro   subjetivo,   que   se   refiere   a   la   objetividad    como    actitud   del  informador   hacia   la   verdad,   para   determinar   si  se  ha  realizado    una   averiguación   o  indagación por parte del periodista, honesta y diligente.   

En  efecto,  como  lo  señaló la Corte,  “el  derecho  a la información no es absoluto, de  donde  resulta  que  no  puede ser utilizado para revelar datos íntimos ni para  lesionar  la honra y el buen nombre de las personas; la  información,  en  los  términos del ordenamiento superior, debe corresponder a  la   verdad,   ser  veraz  e  imparcial,  pues  no  existe  derecho  a  divulgar  información      que      no      sea     cierta     y     completa”15.   

     

1. El ejercicio de la libertad de prensa     

Cuando se alude a la responsabilidad por la  difusión  de  noticias  inexactas,  falsas o abusivas, se está confrontando el  ejercicio  de  la  libertad  de  prensa con los límites internos que definen su  función.  Pero  si  el  ejercicio  de la libertad de información colisiona con  otros  derechos  o  libertades  de  igual  jerarquía, es necesario cuestionarse  acerca  del  ámbito  externo  que  define su ejercicio, y que necesariamente lo  limita.   

Ya se ha dicho cómo la responsabilidad del  medio  de  comunicación  surge desde cuando se inicia el proceso de obtención,  preparación,   producción  y  emisión  de  la  información;  en  efecto,  el  artículo   20  de  la  Carta  Política  es  imperativo  al  disponer  que  las  informaciones  que  se  difundan  sean veraces; que la responsabilidad social de  los  medios  implica  que  no existen derechos ni libertades absolutas, y que en  los  términos  del  artículo 2º de la Constitución Política, el Estado debe  garantizar la efectividad de los derechos de las personas.   

La  protección  de la propia imagen, junto  con  la  de  la  intimidad  y  el  honor,  hacen  parte de los llamados derechos  personalísimos.  Estos  poseen  autonomía  propia, lo cual no significa que en  ciertas  situaciones  no pueda verse menoscabados por medio de la violación del  derecho  de cada individuo a su imagen, que comprende la facultad de disponer de  su  apariencia  y  de  su  privacidad,  autorizando  o  no  su  captación  y su  difusión.   

Todos los habitantes del territorio nacional  tienen  la  libertad de publicar sus ideas sin censura previa; no obstante, esta  libertad  está  limitada  por  la  Constitución y las leyes que reglamentan su  ejercicio.  Ahora,  si  bien  no  puede  restringirse  la  libertad de prensa, y  tampoco  puede someterse la difusión de ideas o informaciones a censura previa,  sí  puede  el juez constitucional impedir la violación de los derechos al buen  nombre  y  a  la honra de la persona, ya sea por la prensa, por la televisión o  por  cualquier  otro  medio,  como  acto  abusivo  que  no  puede  ser objeto de  garantía constitucional.   

Cuando se prohíbe e impide la publicación  o  difusión  de informaciones, noticias o imágenes que afectan la intimidad de  la  vida  privada  de la persona o de su buen nombre, no se está censurando una  publicación  o información que puede eventualmente ser difamatoria, calumniosa  o  injuriosa.  Por  el  contrario,  se está garantizando, de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo  2º  de  la  Constitución,  la efectividad de los  derechos  de  las  personas  que se pueden ver lesionadas por el contenido de la  publicación,  cuando  éste  resulte  contrario  a  la  verdad.  Corresponderá  entonces,  al  juez constitucional, en cada caso particular, en aras de asegurar  la  efectividad  de  los  derechos  fundamentales,  evaluar  si la información,  imagen  o  noticia  a  la  que se pretende dar difusión o la circulación de la  publicación  que  contiene  la revelación de hechos o situaciones íntimas han  sido  obtenidas  ilegalmente,  o  sin  la  debida  certeza y constatación de la  objetividad de la información publicada.   

Con base en las consideraciones hasta aquí  expuestas,  procede  la Sala a efectuar la revisión de las sentencias de tutela  proferidas en el proceso de la referencia.   

    

1. CONSIDERACIONES  SOBRE  EL  CASO  CONCRETO     

Refiere la accionante que en el año de 1996  en   el  Departamento  del  Caguán  concedió  una  entrevista  en  la  que  su  rostro   fue   tapado  y  su  voz distorsionada, porque, afirma,   había  convenido  con  el  periodista  que  así se hiciera, por tratarse de un  relato  comprometedor.  Sostiene  que  la  entrevista salió al aire  en un  Noticiero  de  la  época,  respetando  las condiciones convenidas. Sin embargo,  extrañamente,   la  mencionada  entrevista,  concedida  hace  12 años, se  volvió  a  transmitir,  esta  vez,  por  Caracol  Televisión  en el documental  “Colombia  VIVE  25 años de resistencia”  en  el  episodio  “la  Confusión  1994-1998,  que  en el DVD  edición  de  lujo  está  plasmada exactamente en el minuto 37 con 29 segundos,  pero ésta vez, sin ninguna cubrimiento de su rostro ni de su voz.   

Las entidades comprometidas sostuvieron que  no  existe  prueba de que la accionante haya pedido restricciones  para dar  su  testimonio  y,  por  el  contrario,  la  entrevista  fue concedida de manera  natural       y     espontánea     por     la     señora     María;   luego    no  existió  la  alegada  vulneración  a  su  intimidad,  amén  de  que tampoco se solicitó la  rectificación prevista en la ley.      

La  sentencia de primera instancia negó el  amparo  deprecado  tras  sostener  que  la peticionaria no agotó previamente el  requisito   de   procedibilidad   de   la  acción  de  tutela,  referido  a  la  rectificación  de  la  información  que consideraba lesiva de sus derechos. El  fallador  de  segundo  grado  confirmó  la  anterior  decisión añadiendo, que  Caracol  Televisión  S.A.  no  es el responsable de la presunta vulneración de  los  derechos  fundamentales  de la accionante, puesto que no fue quien realizó  la   entrevista,  ni  firmó  compromiso  alguno  con  la  señora  María  para restringir la divulgación de  la información.   

La  jurisprudencia  allegada  al  presente  expediente,  en  líneas  generales recuerda que la libertad de expresión en su  aspecto  de  libertad  de  información sólo podrá ser objeto de restricciones  cuando  por  parte  de  quien  informa  no  se  observa  un  deber de diligencia  razonable,  esto  es,  cuando de manera negligente no se realiza un esfuerzo por  constatar  y  contrastar  las  fuentes  consultadas  o  se  actúa con el ánimo  expreso  de  presentar  como  ciertos  hechos  falsos  o  cuando  se obra con la  intención  directa  y  maliciosa  de  perjudicar  el  derecho  al  honor,  a la  intimidad y al buen nombre de otras personas.   

Se reiteró igualmente, que el derecho a la  libertad  de  información  no  es  absoluto,  como tampoco lo es cualquier otro  derecho  constitucional  fundamental.  Dada la importancia que tiene la libertad  de  información  para  la  formación  de  la opinión dentro de una democracia  pluralista  y  participativa, cualquier restricción al derecho a la libertad de  información  debe  adoptarse  de  manera  muy cuidadosa, debe estar justificada  constitucionalmente   y   ser   necesaria   para   la   protección   de  bienes  jurídicamente  protegidos.  Igualmente se anotó que por su importancia para la  democracia  y  el  impacto que puede surtir sobre su audiencia, así como por la  existencia  de un derecho específico en cabeza del receptor de la información,  el   ejercicio  de  la  libertad  de  información  conlleva  claros  deberes  y  responsabilidades  para  su  titular. Las principales obligaciones que impone el  ejercicio  de  esta  libertad,  así  como  los  derechos  correlativos  de  los  receptores  de  la  información,  se  refieren  a  las  características  de la  información   que   se   transmite   –  dicha información ha de ser “veraz e imparcial”, y respetuosa  de  los  derechos fundamentales de terceros, particularmente a la intimidad y al  buen nombre.   

Frente  a todo lo expuesto, la Corte estima  necesario   analizar    varias   facetas  del  derecho  a  la  información  advertidas  en  este caso. Pero previamente se concentrará en un punto de   procedibilidad  que  analizará  enseguida y  que fundamenta las sentencias  de   instancia   para   negar   el  amparo  deprecado:  la  exigencia  o  no  de  rectificación    previa,  como  instrumento  para  la  procedencia  de  la  tutela.   

     

1. LA   NO   EXIGENCIA  DE  RECTIFICACIÓN  PREVIA  COMO  REQUISITO  DE  PROCEDIBILIDAD  EN  CASO  DE  INFORMACIÓN VERDADERA VIOLATORIA DEL DERECHO A LA  INTIMIDAD.     

Tanto  las  entidades comprometidas en este  asunto,  como  los  jueces  de  instancia,  sostienen   como  parte  de sus  argumentos  en  contra  de  la  tutela,   que  previamente  no se solicitó  rectificación  como  medida  de procedibilidad de la misma. Tales afirmaciones,  merecen  de la Corte  las siguientes consideraciones:   

Esta   Corporación   ha   sostenido,  al  interpretar  el  alcance  del  artículo  42  del  Decreto  2591 de 1991, que la  exigencia  de  previa  solicitud  de  rectificación   como  condición  de  procedencia  de  la  acción de tutela,  es aplicable cuando se pretende la  corrección  de informaciones inexactas o erróneas divulgadas por los medios de  comunicación                 social.16   

Tratándose  de los medios de comunicación  social,  el  derecho  de rectificación está consagrado de manera expresa en la  Constitución,  y  se origina por el solo hecho de difundir información falsa o  inexacta  que  afecte  los  derechos  fundamentales  de  una  persona.  Para  la  garantía  de  ese  derecho,  la  ley  ha  previsto  entonces,   una causal  especial  de  procedencia de la tutela frente a particulares que tienen el deber  de  informar  los asuntos de interés general a la colectividad, incorporando la  exigencia  previa de una solicitud de rectificación.   

El derecho a la rectificación, contenido de  manera  expresa  en  el  artículo  20  de la Constitución, se predica así con  cargo  a  los  medios  masivos  de  comunicación,  como una contrapartida de la  amplia  protección  que  les  confiere  la  misma  Carta,  en  desarrollo de la  libertad  de  prensa.  Así,  esta Corporación ha puesto de presente cómo esta  garantía  tiene una posición prevalente frente a los derechos al buen nombre y  a  la  honra,  “dada  su  importancia  para  la vida  democrática  y  para  el  intercambio  de  ideas”17.         Tal  primacía  de  la libertad de prensa se explica también porque  ella   “…  contribuye  a  la  información  y  formación  de  los  ciudadanos,  y  favorece  la  creación en una instancia de  control                  social.”18  Sin  embargo,  esa libertad  tiene  sus  límites  y  la condición de la garantía constitucional, es que la  información  que  se suministre sea veraz e imparcial, quedando a salvo en todo  caso,  el  derecho  de  las  personas  a  rectificar la información incorrecta.   

Para la procedencia de la acción tutelar en  esos  eventos,  se  requiere,  entonces,  de acuerdo con la ley, que previamente  exista  solicitud  de  rectificación.  Con  ello se pretende dar oportunidad al  medio  que  ha  dado la información respecto de la cual hay inconformidad, para  que la rectifique o la aclare.   

Resumiendo, la violación de los principios  de  veracidad  o  imparcialidad  por  parte  de  un  medio de comunicación, con  repercusión  sobre  los  derechos  fundamentales  de  una  persona, genera como  consecuencia  natural  el  derecho  fundamental de rectificación, en virtud del  cual  esta  última   puede  solicitar  la  corrección de la información,  “en       condiciones       de       equidad19”.   

Sin  embargo,  ha  dispuesto  igualmente la  jurisprudencia  que  hay  eventos  en  los  cuales  no  es  necesario  hacer  la  solicitud   previa  de rectificación para que la tutela sea procedente. Ha  señalado  la  Corte, que casos en los cuales no se trata  de rectificar la  información  considerada  en  sí  misma, sino de pedir la protección judicial  para  que  no  continúe la lesión a derechos fundamentales que se ha producido  por  la  manera como la información, aún siendo verdadera, ha sido presentada,  no  exigen  el  requisito de rectificación para acceder al mecanismo de amparo.  Así,  acontece,  por  ejemplo,  cuando se divulgan elementos propios de la vida  íntima  de  las  personas;  cuando  un determinado contexto informativo, pese a  estar  basado  en  hechos  ciertos induce a que los receptores de la noticia por  razón  de  la  forma  como  ella  es  presentada,  lleguen  a  conclusiones que  impliquen  daño  a  la  honra,  la fama o el buen nombre de los involucrados en  aquéllas,  o  cuando hay simultáneamente una versión inexacta de los hechos y  un  quebranto  directo  del  derecho  a  la  intimidad de la persona, o bien, se  atenta contra la dignidad humana.   

En  las  anteriores  circunstancias,  puede  haber  rectificación  si  el  medio  asume  que tergiversó los hechos, pero la  solicitud  de la misma no siempre puede erigirse en requisito indispensable para  que  proceda  la  tutela,  pues  ya  hay  un daño causado susceptible de seguir  produciéndose  si la actividad del medio no es detenida por la orden judicial y  por  lo tanto es posible acudir a la tutela para que se ordene al medio cesar la  vulneración,  corregir  hacia  el  futuro  sus  actuaciones  y  si es del caso,  ordenar  las  indemnizaciones  a  que  haya  lugar. 20   

Atendiendo a la doctrina expuesta,  en  este  caso,  a  pesar  de  que  la  accionante  lo intentó, no era necesaria la  rectificación  por  cuanto  es  evidente que  no se trata de una temática  susceptible  de rectificarse porque (i) la información revelada no era inexacta  ni  falsa  y por ende, era innecesario apelar a una rectificación y (ii) lo que  se  quiere  en  este  caso  es  que,  aunque la información suministrada por la  cadena  informativa  es verdadera, se logre la protección judicial para detener  la   lesión   a   derechos  fundamentales  producida  por  la  manera  como  la  información ha sido presentada.   

Hecha esta precisión, se enuncian los temas  de  fondo  que  abordará la Corte  en el caso concreto: 1) No existe,  en  principio,  violación  del  derecho a la intimidad cuando la propia persona  afectada  accede a divulgar sus datos íntimos. 2) El video que obra como prueba  en  el  expediente  es un reportaje neutral sujeto también a los límites de la  libertad  de  información:  veracidad, imparcialidad y respeto por los derechos  de  terceros  3)  El   paso  del  tiempo  como  factor  a considerar cuando  se   trata informar sobre datos sensibles correspondientes al pasado de una  persona  que no constituyen información relevante. 4) La violación del derecho  de los menores de edad involucrados en este caso.     

     

1. INEXISTENCIA  DE  VIOLACIÓN  DEL  DERECHO  A LA INTIMIDAD CUANDO LA  PERSONA ACCEDE  A LEVANTAR EL VELO DE SU INTIMIDAD     

Las   partes   accionadas  en  este  caso  sostuvieron  en  sendas  intervenciones  ante  los jueces de instancia y ante la  Corte   Constitucional  que  (i)   la  accionante  “concedió  de  manera voluntaria una entrevista al periodista Mauricio Gómez  en  el  año de 1996”,quien entonces era director del  noticiero  24  horas; (ii)  que la entrevista se publicó con autorización  de  la accionante y por lo tanto no se trata de hechos inventados por un tercero  “sino  de  relatos de primera persona, de manera que  el  canal  no se inmiscuyó en asuntos reservados o de conocimiento exclusivo de  la  actora,  sino  que  retomó  un  hecho  concreto  y  ciertos del cual fueron  testigos  muchos ciudadanos, lo que desvirtúa que fueron íntimos, no conocidos  ,  o  no  revelados”  motivo  por el cual tampoco se  vulneran  los derechos de sus familiares; (iii) que existió una “decisión  autónoma  y  libre  de  revelar  circunstancias y hechos  personales,     es     decir     que    se    hicieron    públicos    con    su  consentimiento”.   

Tales   afirmaciones serán analizadas  con detenimiento por esta Sala, de la siguiente manera:   

En  efecto,  según lo tiene establecido la  jurisprudencia  de este alto Tribunal, el derecho a la intimidad hace referencia  al  ámbito  personalísimo  de  cada  individuo o familia, es decir, a aquellos  fenómenos,   comportamientos,   datos  y  situaciones  que  normalmente  están  sustraídos  a  la  injerencia  o  al  conocimiento de extraños. Lo íntimo, lo  realmente  privado  y personalísimo de las personas, es como lo ha señalado en  múltiples  oportunidades  esta  Corte, un derecho fundamental del ser humano, y  debe  mantener   esa condición de no conocido, no sabido, no promulgado, a  menos   que  los  hechos  o  circunstancias  relevantes  concernientes  a  dicha  intimidad  sean  conocidos  por  terceros por voluntad del titular del derecho o  porque   han   trascendido  al  dominio  de  la  opinión  pública.21   

Esto  significa  que  debe  protegerse  el  derecho  a  la  intimidad  cuando  se  publican  datos  sin relevancia pública,  pertenecientes  a  la vida privada de las personas, sin su autorización previa.  Sin  embargo,  distinto  es  el  supuesto,  cuando el propio afectado libremente  decide  hacer  públicos  aspectos  de su vida íntima, pues en tal caso, parece  obvio,  en  principio,  que  deba  aceptar  que los medios den cuenta de ellos e  informen al respecto.   

La   doctrina  extranjera  y  el  derecho  comparado  son unánimes sobre el punto, al sostener que el consentimiento de la  persona  afectada  es  la  primera  de  las  excepciones  a  la violación de la  intimidad.  En  el  mismo  sentido apuntan el art. 8.2 de la Convención Europea  para  la  Protección  de  los  Derechos Humanos, el art. 2.1 de la Ley sobre la  intimidad  de  1979  de  la  Columbia  Británica, la Declaración de principios  sobre  la  intimidad  del  Consejo  de  Prensa  Británico  (1976) y el apartado  tercero   del   Código   Deontológico   del   Consejo   de  Prensa  Británico  (1990).   

La  misma  doctrina  se  infiere  de  las  sentencias  del  Tribunal  Constitucional  Español23  en donde se ha admitido que  cuando    el   velo   de     la    intimidad    ha    sido   destapado  voluntariamente  por  el  afectado,  hay  una  clara  regla de preferencia de la  libertad   de   información   frente   al   derecho   a   la   intimidad.   “Quien  por su propia voluntad da a conocer a la luz  pública  unos  determinados hechos concernientes a su vida privada, los excluye  de la  esfera de su intimidad….”   

La casuística americana en este punto es de  igual   opinión,   pues   al   referirse   a  la  definición  de  privacy  como  forma  de control sostiene:  “una revelación voluntaria, consciente, no entraña  una  pérdida   de  privacidad  porque  es  un ejercicio de control, no una  pérdida           del           mismo”.24   

Quiere  decir  entonces, que en el presente  caso,   prima   facie,  no  existió  violación  del  derecho a la intimidad de la accionante por parte del  reportaje  neutral   y  documental   realizado  por  Caracol,  en  tanto  la  propia  accionante  accedió,  en su momento, a “contar parte de su  vida” a un  reportero casual.   

Empero,  el  asunto  no  es  tan pacífico,  porque  si  bien  la  accionante  reveló  datos  íntimos, lo hizo bajo ciertas  condiciones  que no se lograron demostrar en el proceso,  pero que la Corte  no  puede soslayar  en este análisis,  ellas son: (i)  las   precisas  condiciones  exigidas  por  la  accionante para conceder el reportaje:  distorsión  de  voz  y entrevista sin mostrar el rostro- y (ii) la negativa del  reportero      en     reconocer     la      existencia     de    tales  exigencias.   

Pese a que la duda  persiste por falta  de  una  comprobación clara  de lo sucedido en punto al anonimato sugerido  por  la  accionante  en  el reportaje realizado por el periodista Betancourt, en  opinión   de   la   Corte,   resulta   extremadamente   sospechoso  el  posible  consentimiento  de  la  accionante  en acceder a una entrevista de frente y  sin  ocultamientos,  tal como lo afirman las personas implicadas en esta tutela.  Las  razones  de  la duda de la Corte devienen de los siguientes datos allegados  al expediente:   

1)   En   la   entrevista   existe   una  autoincriminación   que la propia accionante hizo de hechos pertenecientes  a  su  esfera  privada y era por lo tanto, bastante razonable, que solicitara la  preservación  de  su  intimidad,  en  tanto,  para  esa época, ya  tenía  compañero permanente e hijos pequeños.   

2)  Existen  dos  testigos,  que  bajo  la  gravedad  del  juramento,  sostienen que el reportaje se hizo con el cubrimiento  del rostro de la accionante  y la distorsión de la voz.   

3)  La accionante  afirmó, a lo largo  de  tres  intervenciones,  ante los jueces y ante la Corte  Constitucional,  que  la primera emisión del  documento se hizo sin mostrar su rostro y con  la  distorsión  de la voz (circunstancia de la que tampoco existe prueba porque  sólo  se  allegó  una  copia  del documento Colombia  Vive, pero no de la  primera emisión de la entrevista realizada hace 12 años).   

4)  Porque  de haberse emitido el documento  hace  12 años sin las condiciones pactadas por la accionante, es posible que se  hubiera hecho el reclamo en esa misma ocasión.    

Por  lo tanto, como  se anotó, pese a  la  poca  claridad  que  ofrecen los datos del expediente y confiando casi en la  memoria  de  los  implicados  en este caso, la Corte encuentra más razones para  creer  que  realmente  sí se hizo la propuesta de preservar la imagen, o por lo  menos, que a iniciativa del periodista ha debido hacerse.   

Así pues, de asumirse que la entrevista se  hizo  sin  ocultar  los detalles que cualificaban la imagen de la accionante, no  duda    la    Corte    en   afirmar,   que   la   publicación   de   datos  sensibles25,  así  hayan  sido  expuestos  por  la  persona  interesada  en un  determinado  momento  y frente a una circunstancia específica de su vida,   es  contraria al derecho a la intimidad si no se cuidó su anonimato, pues aquí  se  trata  no  solo  de  preservar  la  información, sino, en especial, el  debido  respeto  que  debe  caracterizar  la  forma externa de su presentación,  tanto  por  consideración  a  la  sensibilidad  del público, como por el   factor  de dignidad humana, que hace parte de los derechos de toda persona y que  resulta  afectado  cuando  se  difunden  sin  ninguna  prevención,  imágenes y  relatos   íntimos  que terminan difamando a las personas, especialmente si  tal  información,  para ser noticia o historia no requiere mostrar la imagen de  quien la cuenta.        

La Corte concluye entonces, que en aquellos  casos  en  los  cuales  el  interés  público hace necesario publicar los datos  sensibles  proporcionados  por  el  mismo  interesado,  debería  intervenir, se  insiste, el principio de salvaguarda del anonimato.   

En  consecuencia,  no niega la Corte que en  determinadas  circunstancias,  sea preciso publicar los datos de la vida privada  de  las  personas  que  tengan  una  connotación  pública, sin embargo, pueden  publicarse  sin  violentar la “sensibilidad” hacia el que sufre, hacia   las  víctimas  de  la violencia, de la guerra, hacia quien está enfermo, hacia  quien      padece      una      condena,     etc26.   

     

1. CONSIDERACIONES SOBRE EL VIDEO QUE OBRA COMO PRUEBA     

El    documental     “COLOMBIA  VIVE  25 años de Historia  Colombiana”    fue   producto   del  contrato  suscrito  entre  Caracol  Televisión  S.A.  y  Publicaciones  Semana  S.A. como contratantes por una  parte,  y  Mauricio  Gómez  Escobar,  como contratista por la otra, conforme al  cual  éste  último  se  comprometió a favor de los contratantes a prestar sus  servicios  como  Director,  participando  en los ensayos, montaje y fijación en  soporte  material  de  sonidos  sincronizados  con  imágenes o de imágenes sin  sonidos  del programa titulado  “25  años de historia Colombiana”  que  producen  conjuntamente  CARACOL Y SEMANA, a través del cual se realizará  un  homenaje  a la revista Semana mencionada por su  vigésimo  quinto  aniversario”(Cláusula  primera  del  contrato de prestación de servicios que  obra en el expediente).   

El  video  del  documento  allegado  a la  demanda  y  obrante  como  prueba,  está  dividido  en  varios  capítulos  que  recuerdan  los  últimos 25 años de sucesos en el país. El primero, denominado  “La  euforia  1982-1984”,  abre  con  imágenes  del  premio  Nobel  de  literatura  ganado por el escritor  Gabriel       García       Márquez;   prosigue  con  un recuento de la expansión subversiva, que  se  tradujo  en  el  aumento  del número de frentes, hecho que coincide con los  acercamientos  del  gobierno  de Belisario Betancourt en  busca  de la  paz.   Paralelo  a  esto,  se  recuerda  el  paso  de  la  bonanza  ‘marimbera’  al  auge del tráfico de cocaína y,  en  general,  se presenta como una época signada por palomas de la paz pero que  termina  abruptamente  en  la noche del 30 de abril de 1984 con el asesinato del  ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla.   

El  segundo  capítulo llamado “EL  TERROR-1984-1989” comienza con la  guerra  declarado  por  el  Estado  Colombiano   al  narcotráfico y con la  aparición  de  los  llamados  “extraditables”. Una época recordada en  el  documento  por  la  toma  del Palacio de Justicia, la destrucción de Armero  tras  la  erupción del volcán Nevado del Ruiz y el afianzamiento de la alianza  entre  paramilitares  y  narcotraficantes  que  desembocó  en la masacre de los  integrantes  de  la Unión Patriótica y en los asesinatos de Jaime Pardo Leal y  Guillermo  Cano,  entre muchos otros.  Narra el documental todo lo sucedido  en      la      denominada      “época      del  narcoterrorismo”:  las amenazas a la prensa,  a  los  periodistas  y   los asesinatos de policías en Medellín. Un período  que,  al  igual  que  el anterior, culmina también con un asesinato, el de Luis  Carlos Galán en la plaza de Soacha.   

El tercer capítulo denominado la    Lucha    1989-1994,    se   inicia  recordando   el  sepelio  del  Doctor   Luís  Carlos  Galán,  el  atentado al avión de Avianca, la  bomba  en la sede del DAS, la muerte de Gonzalo Rodríguez Gacha en un operativo  militar   en   Coveñas   y  prosigue  con  los  asesinatos  de  los  candidatos  presidenciales  de  la  izquierda  Bernardo  Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro. Se  rememora  en el documento el  inicio de una nueva Constitución, promulgada  por  la  Asamblea  Constituyente,   y  se reseña la entrega de    Pablo  Escobar.   El   video  muestra  los  tiempos  de  voladuras  de  oleoductos,    los  lujos  de  la  cárcel  de  La  Catedral  donde  estaba  Pablo   Escobar,  la  continuación  de  la  guerra  contra  el  Estado con  carros-bomba  y  asesinatos.  También  fueron  los  tiempos del apagón y de la  muerte de Pablo Escobar en el tejado de una casa de Medellín.   

El  cuarto  capítulo, el  de interés  para  la  Sala,  se   denomina “LA CONFUSIÓN”  1994-a  1998,  donde se recuerda en primer lugar, como  el   Gobierno  de  Ernesto  Samper  estuvo signado desde su comienzo por la  presencia  de dineros del Cartel de Cali en su campaña. Así que este capítulo  comienza       con       el       ‘narcocassette’,   el   proceso   8.000,  la  confesión  de  Fernando  Botero,  la  descertificación  a  Colombia,  un  período  que  le  legó  al país frases y  metáforas  memorables: “el elefante”, “las mogollas” como referencia al  representante   Heyne   Mogollón,  encargado  de  investigar  la  conducta  del  Presidente;  “aquí  estoy  y aquí me quedo”, “¿Que el Presidente Samper  renuncie?  ¡Mamola!”,  “fue  a mis espaldas”, “yo no necesito visa para  ir  a  Chaparral”.  Un  período  tan  confuso,  dice  el  documental,  que la  guerrilla  y  los paramilitares aprovecharon para expandir su poderío, mientras  el  país se preguntaba si el presidente Samper renunciaba o no y veía como las  autoridades   capturaban   a   los   hermanos   Gilberto   y  Miguel  Rodríguez  Orejuela.   

El documento reflexiona sobre la infamia del  asesinato   de  Álvaro  Gómez  Hurtado  y   en   un   apartado   del   capítulo,  a  los  37  minutos   aproximadamente  de  rodaje,  el  reportaje  comenta  como  en el Caquetá,  “santuario  legendario  de  las  FARC,  la  Coca  es  la  moneda  que  todo lo  compra”.  En  ese  preciso  contexto,  aparece la accionante comentando que es  trabajadora  sexual,  que intercambia sexo por droga  para poder subsistir.  En  su  corto  relato,  sostiene  que  “un gramo de cocaína vale $650 y ellas  reciben  15  gramos  por acostarse con algún hombre, pues hace meses no se  ve en esa zona un billete de $10.000”      

Finalmente,  el  último   capítulo  denominado   “La  ansiedad”  2002-2007.  Este  capítulo  es  llamado en el informe “de la era Uribe”,  que  aún  no termina y que, como señala Gómez, director del documental,   “es  el  más difícil de afrontar porque no tenemos  una  perspectiva  histórica  que  nos  permita  mirarlo  con  los  ojos que hoy  analizamos  los  80 o los 90”. En él se reflejan los  altos  índices  de popularidad de un gobierno con grandes logros en seguridad y  crecimiento  económico,  que se le midió a adelantar un proceso de paz con los  paramilitares,  pero  empañado  por el escándalo de la para-política y que ha  debido    adelantar   un   muy   complicado   proceso  de   verdad,   justicia   y   reparación   de   las  víctimas.   

Según lo visto, el documento Colombia Vive,  es  un  reportaje  neutral  en tanto da cuenta de lo que otros han dicho  y  hecho.  Por lo tanto, en este tipo de reportajes,  no se asume el contenido  de  las  entrevistas  que  se  hacen en él,  porque  el informador en  este  caso,  es  sólo  un  instrumento a través del cual, la opinión pública  accede    al    conocimiento    de    asuntos    relacionados    con   la   vida  pública.   

Sin  embargo,  este  tipo de reportajes, en  tanto  comunicación  fáctica,  no  se  legitiman únicamente en función de su  veracidad,  sino  que  también  se  requiere  que su contenido sea realmente de  interés  público,  en  últimas  el  límite  interno  más  importante  de la  libertad          de          información.27   Esto   es   absolutamente  relevante,  pues implica que el informador que transmite una entrevista neutral,  como  la  realizada a la accionante, no puede limitarse simplemente a reproducir  en  un  video  lo  dicho  por  otros, sino que debe asumir la responsabilidad de  valorar  su  contenido  a la luz de las exigencias derivadas de una información  de   interés   público  y  no  violatoria  de  los  derechos  de  los  demás.   

En  acápites  anteriores,  se mostraron de  manera  sucinta  los temas tratados en cada capítulo del reportaje “COLOMBIA  VIVE” para demostrar, que se  trataba  de  un  documento  sobre  los  hechos  relevantes  en la historia   de   Colombia  durante  los  últimos 25 años. Cada capítulo ahondaba una  perspectiva   de la época y de manera objetiva, anunciaba los hechos y los  acontecimientos  vividos  por los colombianos en las últimas dos décadas. Es a  todas  luces,  un  documento  de  la  mejor  confección  en materia de archivos  históricos  y,  de contera, del mayor interés para la colectividad,  para  el país  y su  memoria  y  para la sociedad.   

No  obstante,  el derecho comparado ilustra  casos   en  los cuales la publicación  o difusión  de la imagen  unida   a   datos   personales   sin  la  debida  protección  de  las  personas  afectadas,   termina  violando  el  derecho  a  la  intimidad  y  la propia  imagen   de  las  personas  comprometidas.  Una  mujer,  ex  drogadicta que  colaboraba  voluntariamente con una periódico inglés, dio permiso a éste para  que  publicara  una fotografía de ella, pero oscurecida, de manera que sólo se  viese  su  silueta  y  no  su  rostro.  Sin  embargo, la foto no salió bastante  oscurecida  y  dejaba  identificarla  claramente,  permitiendo  que gente que la  conocía  la reconociera fácilmente. Junto con la foto se incluía un artículo  muy  duro  sobre  la  drogadicción,  que  daba  a entender que la mujer era una  drogadicta  que hubiera hecho cualquier cosa por una dosis. La Comisión para la  Prensa  del  Reino Unido, “PCC” conceptuó contra el periódico por la grave  violación    a   las   cláusulas   de   exactitud   e   intimidad.28        

También  está  el  caso  fijado  en  la  sentencia  del  Tribunal  Constitucional  Español,  referido  a una persona que  ejercía  prostitución  pero  de  la  que  no  se  obtuvo el consentimiento. La  sentencia  concluyó lo siguiente:   

“Ahora  bien,  como  sostuvimos en la STC  99/1994,  de  11  de  abril,  FJ  5,  no puede deducirse del art. 18.1 CE que el  derecho  a  la  propia  imagen,  en cuanto límite del obrar ajeno, comprenda el  derecho  incondicionado  y  sin  reservas de impedir que los rasgos físicos que  identifican  a  la  persona  se  capten  o  se  difundan. El derecho a la propia  imagen,  como  cualquier  otro derecho, no es un derecho absoluto, y por ello su  contenido   se   encuentra   delimitado  por  el  de  otros  derechos  y  bienes  constitucionales.  La  determinación  de estos límites debe efectuarse tomando  en  consideración  la  dimensión  teleológica  del derecho, y por esta razón  hemos  considerado  que  debe salvaguardarse el interés de la persona en evitar  la  captación  o  difusión de su imagen sin su autorización o sin que existan  circunstancias  que  legitimen  esa  intromisión. De ahí que hayamos sostenido  que  “la  captación  y  difusión de la imagen del sujeto sólo será admisible  cuando  la  propia -y previa- conducta de aquél o las circunstancias en las que  se  encuentre  inmerso,  justifiquen el descenso de las barreras de reserva para  que  prevalezca  el  interés  ajeno  o  el  público  que puedan colisionar con  aquél.   

Resulta,  por  tanto,  que  el derecho a la  imagen  se  encuentra  delimitado por la propia voluntad del titular del derecho  que  es, en principio, a quien corresponde decidir si permite o no la captación  o  difusión  de su imagen por un tercero. No obstante, como ya se ha señalado,  existen  circunstancias que pueden conllevar que la regla enunciada ceda, lo que  ocurrirá  en  los casos en los que exista un interés público en la captación  o   difusión   de   la   imagen   y   este   interés   público  se  considere  constitucionalmente   prevalente   al  interés  de  la  persona  en  evitar  la  captación  o  difusión de su imagen. Por ello, cuando este derecho fundamental  entre  en  colisión con otros bienes o derechos constitucionalmente protegidos,  deberán  ponderarse  los  distintos  intereses  enfrentados y, atendiendo a las  circunstancias  concretas  de  cada  caso,  decidir  qué  interés merece mayor  protección,  si  el  interés  del  titular  del derecho a la imagen en que sus  rasgos  físicos  no  se  capten  o difundan sin su consentimiento o el interés  público en la captación o difusión de su imagen.   

A  tenor  de  la  doctrina expuesta debemos  llegar  a  la  conclusión  de  que  la publicación sin el consentimiento de la  ahora  recurrente de unas fotografías que reproducen su imagen física de forma  claramente  identificable  constituye una intromisión en su derecho a la propia  imagen.”   

Se concluye entonces, que la inclusión, por  otra  parte innecesaria, de la imagen y la voz de la accionante, en la difusión  de  este  importante documento periodístico, realmente vulneró el derecho a la  imagen  y  a  la intimidad de la tutelante y de sus hijos menores de edad que en  este  caso  por  disposición  constitucional  expresa resultan prevalentes y la  Corte debe proceder a resguardarlas.   

1. INCIDENCIA  DEL  TRANSCURSO  DEL  TIEMPO  EN  LA  PUBLICACIÓN DE UN  ASUNTO AHORA SOCIALMENTE IRRELEVANTE.     

Si  desde  un  principio  el  derecho  a la  intimidad  y  a  la  propia  imagen  de  la  accionante ha sido lesionado por la  exhibición  que  se   hizo  en  la  entrevista  concedida  en el año  1996,   es  claro  que el paso del tiempo, como factor determinante en  todas  las  circunstancias  de la vida, acusa la violación a la intimidad de la  accionante e impide su vida en sociedad.   

     

1. La  significación  de  un  hecho o acción puede variar en el curso  del tiempo     

El  paso  del  tiempo  en  el  marco  de la  libertad  de  información  ha ocupado a la doctrina por cuanto tales difusiones  pueden  llegar  a  obstaculizar  la  vida presente de las personas involucradas.  Varios casos ilustran este aserto:   

1) En la praxis jurisprudencial alemana, por  ejemplo,   el  factor  «tiempo»  no  sólo ha desempeñado un papel en la  esfera  penal.  En la Sentencia del Landgericht de Berlín de 19 de noviembre de  1996  fue  un  argumento, entre otros, empleado para sostener la vulneración de  la  esfera  privada por parte del medio que desveló que un conocido presentador  televisivo   había  rodado  películas  porno  veinte  años  atrás:   El  Tribunal  Constitucional  alemán  sostuvo  “que  el  derecho  del  afectado  a  que se dé una información correcta sobre su persona  incluye  «que  no  se  ponga  constant­emente  en  conexión  esta  parte  de su pasado con su vida privada  actual,  porque   no  hay  absolutamente  ninguna relación entre ellos. Su  comportamiento   de  hace  más de veinte años no guarda ninguna relación  con  su actividad actual y, dado el tiempo transcurrido, tampoco permite extraer  ninguna   conclusión   sobre   la  personalidad  del  recurrente”29   

2)  En  otro  caso  más extremo en materia  penal igualmente el Tribunal Alemán indicó:   

“El  efecto  reflejo  de  la  garantía  constitucional  de  la  personalidad  no  permite,  sin embargo, a los medios de  comunicación,  el informar indefinidamente sobre la persona de un acusado   y  su  esfera  privada.  En  vez  de  ello,  cuando el interés  en recibir  información  ha  sido  satisfecho,  su  derecho  a  ser  dejado en paz, gana en  principio  importancia creciente y limita el acceso de los medios y del público  de   hacer   de   la   esfera   individual    de   su  vida  el  objeto  de  discusión.   Incluso culpable una persona sigue miembro de una comunidad y  retiene  su  derecho  constitucional  a  la  protección  de  su individualidad.  30      

3)  En la línea jurisprudencial americana,  probablemente   el  más  ilustrativo  sea  el   caso   del  “Kimono  Rojo”:   ocho   años   después   de   que   una   mujer,   que  ejercía  la  prostitu­ción,  saliera  absuelta  de un proceso por homicidio, se realizó una película basada en estos  hechos  en  la que se utilizó su nombre de soltera; en ese momento, la afectada  había  contraído  matrimonio  y su nuevo círculo de amistades desconocía por  completo  aquellos  acontecimientos.  El  Tribunal  Californiano  de  apelación  apreció  la  vulneración  de  la privacidad, enfatizando  en que el   paso  del  tiempo  es  un  factor  a  considerar,  junto  con otros hechos, para  determinar  si  la  publicidad  alcanza  límites irrazonables al revelar hechos  sobre  una  persona  que  ha  reanudado su vida privada normal y legal llevada a  cabo   por   la  gran  mayoría  de  la  comunidad.31   

     

1. La  nueva  difusión  de  la  entrevista  afectó la decisión de la  accionante en relación con su opción por una vida nueva.     

Así   pues,   el  interés  en  la   resocialización  o el propósito de  iniciar una  nueva vida conforme  a  la  libre  elección  de  cada  cual,  pasa  a  operar,  como “decisivo  punto  de  orientación”  para  precisar  los  límites  temporales respecto a la difusión de un reportaje. Los  datos  expuestos por la accionante ocasionaron afectación de sus derechos. Esta  situación   está  demostrada,  tanto  por  la  decisión  de su esposo de  divorciarse,   como   por  el  estado   emocional  de  sus  hijos  con  posterioridad   a  la  difusión  del  video, puesto que en el se revelaron  datos  que  si bien fueron ciertos, en la actualidad no corresponden al status y  al  ser social  que la señora MARIA había construido con su familia y sus  hijos.  32   

En  la  sentencia  T-090  de 1996, la Corte  analizó   el   caso  de  una  mujer  residente  en  Colombia,  de  nacionalidad  extranjera,   que  a  instancias  de su médico, consintió en que su parto  bajo  el  agua   fuera  grabado y mostrado en televisión. La finalidad del  programa,  según  lo  entendieron  la  demandante  y  su  médico,  no era otra  distinta  de  la de ilustrar a la audiencia sobre esta técnica de alumbramiento  y  de unirse a un homenaje a la vida; sin embargo, el montaje del programa   se  centró  en  comparar  el  parto  de  las  mujeres pertenecientes a la clase  adinerada  con  el  de  las  que  integran  la  clase  trabajadora y pobre de la  población,  de  todo lo cual se deducen consecuencias para los niños que nacen  en  una  y  en  otra circunstancia. La accionante, adujo en su tutela haber sido  objeto  de una  proyección social, que ella rehúsa y que no corresponde a  la realidad.   

La  Corte Constitucional halló razón a la  demandante  y  reconoció,  en  doctrina  que  ahora   aplica al caso   sub   lite,  que   la  atribución   de  rasgos  que  no  se  ajustan  a  su  verdadero  ser  social  y  actual   como  persona   y su adscripción a estereotipos que  en  la  actualidad  ella  repudia,  porque  la  vida le ha cambiado con el tiempo, o  porque  esencialmente  no corresponden a lo que ella es hoy,  evidencia una  clara  violación  del  derecho  a la identidad. A juicio de la Corte la injusta  categorización  de  que  es objeto una persona se erige en afrenta directa a su  personalidad.33   

     

1. LOS LÍMITES A LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN     

Al  entrar  a considerar los límites de la  información  en  este caso concreto, la Sala se permite destacar que el informe  reproducido  por  Caracol  y  Semana  constituye  una  muestra  de  un  esfuerzo  periodístico  investigativo de amplios alcances a la hora de fijar los hitos de  un  período  crítico  pero  trascendental del desarrollo histórico de nuestro  país.  No  de  otra  manera  se  puede visualizar lo acaecido en estos últimos  cinco  lustros,  condensados  con  tanta  propiedad  por  el periodista Mauricio  Gómez  en  el  documental “Colombia vive Veinticinco  años  de resistencia” recuperado de los archivos del  antiguo  noticiero  24  Horas  y  difundido  por  Caracol  S.A.  y Publicaciones  Semana.   

Evidentemente  se trata de una información  veraz,   de  enorme  repercusión  e  interés  para  la  nación,  de  especial  pertinencia  para  la  formación  de  una  opinión pública libre e ilustrada,  consustancial  a  la  democracia  en cuanto contribuye a desarrollar la opinión  pública  dentro de una perspectiva crítica y promueve la participación de los  colombianos   en   el   análisis  y  el  control  de  las  actuaciones  de  las  autoridades.   

Desafortunadamente,   al  examinar  estos  archivos  históricos,  que  por fortuna existen, se encontró la confrontación  entre  la libertad y el derecho a la información con el derecho a la intimidad,  a  los  derechos  de  unos  menores  de edad y a la vida privada de personas que  coyunturalmente    aparecen    vinculadas    a    este    importante   documento  periodístico.   

Por  esta  razón  la Corte Constitucional,  como  ya  se  expuso,  ciertamente  recava la importancia y la trascendencia del  derecho  a  la información libre, pero no deja de llamar la atención y alertar  a  los periodistas y a los medios sobre la necesidad de desarrollar una profunda  sensibilidad,  tener  un cuidado especial y adoptar medidas preventivas extremas  cuando  exista o pueda existir una confrontación y una contradicción con otros  derechos  fundamentales  de los niños o de otras personas, como el derecho a la  intimidad  y  el  buen  nombre.  No  otra  razón  tiene el examen que se hace a  continuación    sobre    las    limitaciones   al   derecho   a   la   libertad  información.   

     

1. Los derechos fundamentales de las personas     

Una  categoría obvia que justifica limitar  la  libertad de expresión es el derecho de los demás; dado que el ejercicio de  la  libertad  de  expresión puede llegar a entrar en conflicto con los derechos  constitucionales   de   terceras   personas,   que  son  objeto  de  protección  constitucional.   A  este  respecto, debe tenerse en cuenta que la libertad  de  expresión, por su trascendencia dentro del orden constitucional colombiano,  sólo  puede ser limitada para efectos de preservar derechos que tengan un rango  comparable:  en otras palabras, esta finalidad se refiere únicamente a derechos  constitucionales       fundamentales,  como  la  intimidad,  el  buen  nombre  y  la  prohibición  de la  discriminación.  La libertad de expresión no puede estar sujeta a limitaciones  para  efectos de preservar derechos de rango infraconstitucional que no gozan de  un  nivel  de  protección  comparable en la Carta Política.  34   

El   último   informe  de  la  Comisión  Interamericana    de    Derechos    Humanos   200835sobre  libertad de expresión  ha  precisado  que  no  es este un derecho absoluto, sino sujeto, como cualquier  otro   derecho,   a  limitaciones  y  restricciones.  Al  tenor  del  informe  :  “El artículo 13 de la Convención Americana dispone  expresamente   –en  sus  incisos  2, 4 y 5- que puede estar sujeta a ciertas limitaciones, y establece el  marco  general de las condiciones que dichas limitaciones deben cumplir para ser  legítimas.  La regla general se encuentra establecida en el inciso 2, en virtud  del  cual:  “El ejercicio  del  derecho  previsto  en  el  inciso precedente no puede estar sujeto a previa  censura  sino  a  responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente  fijadas   por   la   ley   y   ser   necesarias  para  asegurar:  (a)   el   respeto   a  los  derechos  o  a  la  reputación  de  los  demás, o (b) la protección de la seguridad nacional,  el    orden   público   o   la   salud   o   la   moral   públicas.”(Negrillas fuera de texto).   

     

1. Los derechos superiores y prevalentes de los niños     

La   Corte   Interamericana  de  Derechos  Humanos36,  ha  resaltado que  la expresión “interés superior” implica  que  el  desarrollo de la niña y del niño y el ejercicio pleno de sus derechos  deben  ser considerados como criterios rectores para la elaboración de normas y  la  aplicación  de  éstas  en  todos  los  órdenes relativos a la vida de los  menores de edad.   

Para la Corte Constitucional:“El  interés superior del niño se caracteriza por ser: (1) real, en  cuanto  se  relaciona  con  las  particulares  necesidades  del  menor y con sus  especiales  aptitudes  físicas  y  sicológicas; (2) independiente del criterio  arbitrario  de  los demás y, por tanto, su existencia y protección no dependen  de  la  voluntad  o  capricho  de  los  padres,  en  tanto se trata de intereses  jurídicamente  autónomos;  (3) un concepto relacional, pues la garantía de su  protección  se  predica  frente  a la existencia de intereses en conflicto cuyo  ejercicio  de  ponderación  debe  ser guiado por la protección de los derechos  del  menor;  (4) la garantía de un interés jurídico supremo consistente en el  desarrollo  integral  y  sano  de  la  personalidad  del  menor.  Este principio  reconoce  los  derechos prevalentes de los menores, y exige un trato equivalente  a  esa  prelación,  en  cuya  virtud  se los proteja de manera especial, se los  defienda  ante  abusos  y  se  les  garantice el desarrollo normal y sano en los  aspectos  físico,  psicológico,  intelectual y moral, no menos que la correcta  evolución      de      su      personalidad”37.   

Existe   igualmente   consenso   en   la  jurisprudencia  constitucional  en  sostener  la  prevalencia  de  los  derechos  fundamentales  de  los niños frente a la libertad de información.  Cuando  están  de  por  medio  derechos  fundamentales de los niños,  estos deben  prevalecer  sobre los derechos de los demás, de manera que en caso de conflicto  entre  el  derecho  a  la  información  o a la libertad de expresión y el  derecho  a la intimidad  u otro derecho fundamental de los menores de edad,  debe   privilegiarse   el  interés  superior  del  menor  de  edad.38   

En  consecuencia,  en  casos  en  los  que  potencialmente  esté  de  por medio la preservación de los derechos de menores  de  edad, en particular ante transmisiones de imágenes  o noticias  a  través  de  los  medios  de  comunicación que pueden ser perjudiciales para su  bienestar  y desarrollo integral, los jueces han de prestar especial atención a  su  protección,  y  a  la  armonización  concreta de los derechos enfrentados,  sobre  la  base  de  la  prevalencia  de los derechos de los niños – que detentan, por mandato expreso del  artículo  44  de  la  Constitución,  una primacía ab  initio  sobre  la  libertad  de expresión39   

.  

La  divulgación  del reportaje  con  datos  desuetos  de  la vida privada de la accionante,  y especialmente las  modalidades  visuales-  imagen  y  voz  empleadas  en  este  caso,  vulneraron  y  afectaron,  sin duda, la  intimidad    personal    y    familiar     de    los   hijos   menores   de   edad   de  la  señora  Maria.   

El informe de la sicóloga tratante en el  caso  analizado,  da  fe  de  ello  al  consignar  el estado de los menores  de  edad, luego de que por la  emisión  del  programa  se  enteraron  de  la  vida  pasada  y  privada  de  su  madre.   

El informe dice lo siguiente:  

“LA  PSICOLOGA  GENNY  LILIANA  PATIÑO  GARZON  IDENTIFICADA  CON  CEDULA  DE  CIUDADANIA  No  36.303.643 EXPEDIDA EN EL  MUNICIPIO DE NEIVA DEPARTAMENTO HUILA   

CERTIFICA QUE:  

Los menores XY Y XXX  de 15    y  13  años  de edad respectivamente, hijos de la señora MARIA Y EL SEÑOR XX,  residentes  del municipio de Campoalegre, departamento de Huila, fueron llevados  a  valoración psicológica encontrando a los menores altamente afectados por la  situación  particular  por  la  cual  atraviesa su madre y toda su familia. Los  menores  han  sido sometidos a raíz del video presentado en el canal CARACOL la  segunda  semana  de  enero  del  año en curso en el documental COLOMBIA VIVE, a  prejuicios,  juzgamientos  y señalamientos sociales afectando de manera directa  su  moral,  su  interacción  social, y estabilidad emocional distorsionando por  ende su desarrollo psicosocial.   

Esta  vivencia  ha  llevado a los menores a  crear  sentimientos  de  frustración,  vergüenza  y fuertes alteraciones en el  ambiente   familiar,  siendo  éste  entorno  el  directamente  afectado  en  su  dinámica cotidiana.   

Los menores requieren asesoría psicológica  periódica  que  ayude  a  la  asimilación del caso en cuestión y a mejorar su  desarrollo tanto a nivel familiar como social.   

Bogotá, D. C, tres (3) de abril de dos mil  nueve (2009)”.   

En  general, en relación con la familia de  la  accionante,  estima  la  Corte, que sus integrantes, especialmente sus hijos  menores   de   edad,   se   vieron    sometidos   a   los  efectos  de  una  divulgación.   

Por todo lo expuesto, la Corte revocará las  sentencias  de  instancia  para  dar  paso  a  la  protección solicitada por la  señora  MARIA, en punto a sus derechos a la  propia imagen, a la intimidad  y  a  los derechos de los niños. Para ello, ordenará a Caracol y Semana que se  aseguren  de  cubrir  la  imagen y distorsionar la voz de la  accionante en  las  emisiones  que  se  hagan  del   documento  COLOMBIA  VIVE,  donde  la  accionante  aparece  de  frente a las cámaras dando una entrevista al reportero  Carlos Betancourt.   

    

1. DECISIÓN     

En mérito de lo expuesto y como se trata de  un  daño  consumado,  por  la  emisión del programa, pero con posibilidades de  volverse  a  incurrir en él, si el programa vuelve a emitirse, en virtud de las  previsiones  del  los  artículos  6°,  numeral  4, 25 y 25 del Decreto 2591 de  1991,  la  Corte  Constitucional,  administrando justicia en nombre del pueblo y  por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.  LEVANTAR   los   términos  suspendidos     mediante   auto   de   12    de   diciembre   de   2008.   

Segundo:  REVOCAR la sentencia de   23  de  julio  de  2008, del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  Sala     Civil     –  Familia.   

Tercero:     CONCEDER    la  tutela de los derechos a  la  propia imagen, intimidad  y derechos de los niños solicitados en la presente tutela.   

Cuarto:  ORDENAR   a   CARACOL   TELEVISIÓN   Y   A  LA  REVISTA  SEMANA  que  en  el término  de   las  cuarenta  y ocho (48) horas siguientes a la notificación de este  fallo,   como  medida  preventiva  para  evitar  futuras  violaciones a los  derechos  tutelados  en  las  nuevas  emisiones del documental COLOMBIA VIVE, se  aseguren  de cubrir la imagen y distorsionar la voz de la accionante cuando esta  aparezca  frente  a  las cámaras concediendo una entrevista al reportero Carlos  Betancourt.   

Quinto:  ORDENAR la indemnización de  los  perjuicios  y  del daño emergente causados a la accionante y a su familia,  con este acto lesivo a sus derechos tutelados.   

Dar  cumplimiento  a  lo  dispuesto  en  el  artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  cúmplase  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado Ponente  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  Cláusula  tercera,  letra j, del contrato firmado entre Mauricio Gómez Escobar  y Caracol Televisión S.A. – Publicaciones Semana S.A.   

2 T-259  del   1   de   junio  de  1994,  MP.  Doctor  José  Gregorio  Hernández  entre  muchos.   

3  T-1000  del  3  de  agosto  de 2000, MP. Vladimiro Naranjo Mesa, T- 249 de 2004,  entre otras.   

4 T-080  de  6  de  febrero  de  2003,  MP.  Doctor  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra, entre  muchas.   

5 T-094  de 2 de febrero de 2000, MP. Doctor Álvaro Tafur Galvis.   

6  Sentencia C-033 de junio 17 de 1992   

7 T-094  de 2000.   

8  “Libertad  de  expresión  y  sus  límites:  honor,  intimidad  e  imagen”,  Editorial   Revista   de  Derecho  Privado,  Editoriales  de  Derecho  Reunidas,  Valverde, 32, 1, Madrid. Página 27.   

9 Los  rasgos  de  este  derecho fundamental fueron desarrollados  en la sentencia  T-090  del  6  de  marzo  de  1996.  M.P..  Eduardo Cifuentes Muñoz; y aplicado  posteriormente  en  la  T-  471  de  6  de  julio  de  1999,  MP, José Gregorio  Hernández.  En  la  sentencia  T- 090 de marzo 6 de 1996, MP. Eduardo Cifuentes  Muñoz,  la demandante acusó la utilización de las imágenes de su  parto  en  programas diferentes al producido por la sociedad demandada. La difusión de  la   imagen  se  efectuó  sin  requerir  el  consentimiento  de  la  actora  y,  aparentemente,  desconociendo  igualmente  los derechos de aquélla, que tampoco  había  impartido su autorización. En la sentencia T-471 de 6 de julio de 1999,  MP.  Doctor  José  Gregorio Hernández, se decidió el caso referido a la   imagen  de  una  menor  de  edad  que  apareció  impresa  en las etiquetas y la  propaganda   de  los  productos  de  la  empresa  demandada,  sin  autorización  manifiesta  de  aquélla  ni  de  sus  representantes  legales.  La  ausencia de  autorización  se  dedujo  del  hecho de que las fotografías a las que accedió  eran   apenas   pruebas,   y   de   ninguna   manera   tomas   susceptibles   de  comercialización  efectiva, se concedió la tutela solicitada y se ordenó que,  salvo  el  consentimiento  expreso de la menor de edad, a través de sus padres,  las  etiquetas  y  avisos  en  las que su imagen aparece salgan de circulación.   

10  Sentencia  T-471  de  6  de julio de 1999, MP. Doctor José Gregorio Hernández,  citando  la  sentencia  T-  090  de  marzo  6  de  1996,  MP.  Eduardo Cifuentes  Muñoz.   

12  Ib.   

13 T-  408 de 1998, MP. Doctor Eduardo Cifuentes Muñoz.   

14   M.P.  Simón Rodríguez Rodríguez.   

15  Corte  Constitucional.  Sentencia T-131 del 1 de abril de 1998. MP. Dr. Hernando  Herrera Vergara.   

16                     Cfr.  Sentencias T-386 del 20 de mayo de 20002 M.P. Rodrigo Escobar  Gil y T-471del 26 de octubre de 19994 M.P. Hernando Herrera Vergara   

17                     Cfr.  Sentencia  T-080  del  26  de  febrero  de 1993. M.P: Eduardo  Cifuentes Muñoz.   

18                     Cfr.  Sentencia  T-036 del 25 de enero de 2002 M.P. Rodrigo Escobar  Gil   

19  Sobre  este  particular  se  pueden  consultar  las  sentencias  T- 369 del 3 de  septiembre  de  1993, MP. Dr. Antonio Barrera Carbonell; T-479 del 26 de octubre  de  1993,  MP. Doctor José Gregorio Hernández; T-404 del 23 de agosto de 1996,  MP.  Doctor  Alejandro Martínez Caballero; T-074 del 23 de febrero de 1995, MP.  Doctor  José  Gregorio  Hernández;  T-472  del  24  de septiembre de 1996, MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz;  T-066  del  5  de marzo de 1998, MP. Doctor Eduardo  Cifuentes  Muñoz;  T-1202  del  14 de septiembre de 2000, MP. Vladimiro Naranjo  Mesa;  T-036 del 25 de enero de 2002, MP. Doctor Rodrigo Escobar Gil; T-1198 del  1 de diciembre de 2004, MP. Doctor Rodrigo Escobar Gil.   

20 T-  512    del    9   de   septiembre   de   1992,   MP.   Doctor   José   Gregorio  Hernández.     

21  Sentencia  SU  056  del  16  de  febrero  de  1995,  MP.  Doctor Antonio Barrera  Carbonell.   

22  Claus  Ahres, citado en protección constitucional de  la   intimidad,   Manuel   Medina   Guerrero.   Tirant   monofragias.   Valencia  2005.   

23   STC 197  de 1991   

24  Privacy  and the limits of the law, Yale, L. J.   vol. 89, 1980.   

25  Sobre  el  concepto  de  datos  sensibles  como aquellas informaciones del fuero  íntimo  de las personas que  de reservarlas no perjudican a nadie, pero de  ser   revelados   podrían   ocasionar  un  perjuicio,  como  por  ejemplo,  las  preferencias   sexuales,   las  enfermedades  contagiosas,  etc,  ver   “Conflictos   entre   Derechos  Fundamentales”  Tomas  de  Domingo,  Madrid,  2001.   

26 Pcc  report  número  36  de  1996,  en  un  caso  en  el que se ordenó publicar con  sensibilidad  (  the  abiding  need for sensivity in the reporting of  such  cases) datos sensibles del ser humano.   

27  Sobre   los  reportajes  neutrales,  “Derecho  a  la  intimidad  y  medios  de  comunicación.” Antonio Fayos Gardó.Madrid 2000.    

28  Comisión  para  la  prensa  del Reino Unido PCC Report número 31, 1995, pagina  14.   

29 NJW  1997, pág. 1156.   

30  Citado por Markesinis, The German Law of  Torts, pag. 397   

31  Véase  sobre  esta  decisión  Alfred   Hill  “ Defamanation and Privacy  under the first amendment, pag. 159   

32  “Si  bien  la  Constitución  de  manera expresa no  consagra  un  “derecho  a  la  identidad”,  éste  puede  deducirse  de  sus  principios  y  de  los restantes derechos reconocidos positivamente en su texto.  El  principio  de la dignidad de la persona humana, no sería comprensible si el  necesario  proceso de socialización del individuo, se entendiera como una forma  de  masificación  y homogeneización integral de su conducta, reductora de toda  traza  de  originalidad y peculiaridad. Si la persona es en sí misma un fin, la  búsqueda  y  el logro incesantes de su destino conforman su razón de ser   y  a ellas por fuerza acompaña, en cada instante, una inextirpable singularidad  de  la  que  se  nutre el yo social, la cual expresa un interés y una necesidad  radicales  del  sujeto,  que  no  pueden  quedar  desprotegidas por el derecho a  riesgo  de  convertirlo  en  cosa.  El  principio del pluralismo, sustento de la  convivencia  pacífica y factor normativo determinante de la riqueza espiritual,  requiere  que se respete la diversidad étnica y cultural de la nación y de sus  miembros.  Bajo  el  manto  del ciudadano, se procura la igualdad política y la  vigencia  de  la democracia, pero ésta no agota las posibilidades de la persona  y  por tanto sus derechos. Además de miembro de la comunidad, el individuo como  persona  tiene derecho a ser portador de una diferencia específica y a apoyarse  en  ella para proseguir su curso vital. Apagar, silenciar, desconocer y, en fin,  hacer  caso  omiso,  del verdadero ser social de la persona, equivale a negar el  derecho  a  la  diferencia  y,  por  ende,  soslayar el significado profundo del  pluralismo.El  reconocimiento  de  la  personalidad  jurídica,  encuentra en el  artículo  14  de  la  C.P.,  una especie de cláusula general de protección de  todos  los  atributos y derechos que emanan directamente de la persona y sin los  cuales  ésta  no  podría jurídicamente estructurarse. Por consiguiente, salvo  que  en  la propia constitución de manera expresa se defina y ampare un derecho  indisolublemente   vinculado   con   la   personalidad   jurídica,  la  anotada  disposición  constitucional  le extiende protección a los intereses del sujeto  cuyo  desconocimiento degraden su dignidad. En este sentido, no podría hablarse  de  pleno  reconocimiento de la personalidad jurídica, si la identificación de  la  persona se limitase a considerar su sexo, edad, estado o filiación, dejando  de   lado   las   vulneraciones   y  alteraciones  deliberadas  o  culposas  que  injustamente   afecten   la   identidad   cultural  derivada  de  los  hechos  y  circunstancias  claramente  conocidos  en  el  ambiente  social  en  el  que  se  desenvuelve   la  persona.  El  reconocimiento  de  la  personalidad  jurídica,  carecería  de  sentido, sino aparejara también su ejercicio legítimo, máxime  si  se  toma  en consideración el aspecto dinámico consustancial al obrar como  persona.  La  consecuencia  de hacer uso de la personalidad jurídica, a través  de  múltiples actos en los que se patentiza la libertad del sujeto ( C.P. art.,  16  ),  trasciende  en  el  plano individual y social mediante la adquisición y  abandono  de hábitos, connotaciones, atributos, virtudes y demás elementos que  contribuyen  a  configurar la personalidad única e insustituible de que goza el  individuo  y  que  como  tal es merecedora de respeto por los demás.El anterior  aserto  se refuerza aún más a la luz del artículo 16 de la C.P., en el que se  consagra  el  derecho  al  libre  desarrollo  de  la personalidad. En esta norma  constitucional,   la   Corte  ha  visto  plasmada  la  que  se  puede  denominar  “cláusula  general  de  la  libertad”.  La pretensión de que se respete la  identidad  sociocultural del individuo – como ha sido definida en esta sentencia  -,  se  fundamenta  en  el derecho de autodeterminación que la Constitución le  reconoce  y  garantiza.  Las  opciones  de  libertad que el individuo escoge y a  partir  de las cuales construye su destino, le conceden a su ser un sello propio  que  no  deja  de  incorporarse  en  su  personalidad  y  que  lo  hace único e  irrepetible”. T- 090 del 6  de  marzo  de 1996, MP. Doctor Eduardo Cifuentes Muñoz   

33  T-090 del 6 de marzo de 1996, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz.   

34  T-391  del  22  de mayo de 2007, MP. Dr. Manuel José  Cepeda Espinosa.   

35  Comisión  Interamericana  de  Derechos Humanos, Informe 2008, Relatora especial  para la Libertad de Expresión, Catalina Botero Marino.   

36  Corte  Interamericana  de  Derechos Humanos.  Opinión Consultiva OC-17 del  28   de   agosto   de  2002.    Condición  jurídica   y   derechos   humanos  del  niño.   Párr.  137.   

37  Sentencia  T-408  de 1995.  En la sentencia T-510 de 2003 (caso relacionado  con  la irrevocabilidad del consentimiento de una madre al dar en adopción a su  hija),  la  Corte  Constitucional  precisó  los siguientes criterios jurídicos  para  determinar el interés superior de un menor de edad:  i) la garantía  del  desarrollo  integral del menor de edad; ii) la garantía de las condiciones  para  el  pleno  ejercicio de los derechos fundamentales del menor de edad; iii)  la  protección del menor de edad frente a riesgos prohibidos; iv) el equilibrio  con  los  derechos  de los padres; v) la provisión de un ambiente familiar apto  para  el  desarrollo  del menor de edad; y vi) la necesidad de razones poderosas  que  justifiquen la intervención del Estado en las relaciones paterno/materno –  filiales.   

38  Ibídem   

39  T-391 del 22 de mayo de 2007, MP. Doctor Manuel José  Cepeda Espinosa     

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