T-454-09

Tutelas 2009

      

Sentencia    T–454-09   

Referencia:   expediente   T-2’215.855   

Magistrado Ponente:  

Dr. JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Bogotá,  D.C., nueve (9) de julio de dos mil  nueve (2.009).   

La  Sala  Primera  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados  María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y  Juan  Carlos  Henao Pérez, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

Dentro del trámite de revisión de los fallos  de  tutela  emitidos  por el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Barranquilla y  la  Sala  Civil  de  Familia  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de la  misma ciudad, en primera y segunda instancia, respectivamente.   

I. ANTECEDENTES.  

José Luis Castillo Pardo instauró acción de  tutela   contra   la   Secretaría   de   Educación  del  Atlántico,  bajo  la  consideración  de  que  esta entidad ha vulnerado sus derechos fundamentales al  mínimo  vital,  a  la  vida  y al trabajo.  Fundamenta su petición en los  siguientes:   

1. Hechos.  

Manifiesta   el  actor,  que  fue  nombrado  provisionalmente   en   el   cargo   de   “auxiliar  administrativo,   código   407,  grado  13”  en  la  Institución  Educativa  San Luis Beltrán del municipio de Manatí, Atlántico,  mediante  Decreto  No.  00981  de  diciembre  27 de 2007 por el término de seis  meses.  Que  posteriormente, a través del oficio No. 0-008817 de 25 de junio de  2008,  la  Comisión  Nacional  del Servicio Civil, autorizó la prórroga de su  nombramiento  provisional hasta que se expidieran las correspondientes listas de  elegibles producto del concurso de méritos.   

Señala  que,  sin  justificación  legal, la  autoridad  accionada  se  ha  negado a expedir los actos administrativos para el  pago  de  los  salarios  correspondientes  a  los meses de junio, julio, agosto,  septiembre  y octubre de 2008, a pesar de que prestó el servicio, vulnerando de  este  modo  los  derechos  fundamentales anteriormente aducidos, toda vez que su  única fuente de ingreso proviene de su trabajo.   

Finalmente,  alega que la tutela procede como  mecanismo  excepcional  toda  vez  que  el  desconocimiento  de  la  obligación  patronal  de  pagar  los  salarios  afecta  su  mínimo vital, de acuerdo con la  jurisprudencia de la Corte Constitucional.   

2. Solicitud de tutela.  

Con  fundamento  en  los  anteriores  hechos,  solicita  que se tutelen sus derechos fundamentales y en consecuencia, se ordene  a   la  entidad  accionada  que  en  un  término  de  cuarenta  y  ocho  horas,  “inicie   las   acciones  presupuestales  y  actos  administrativos    para   la   cancelación   de   los   salarios   dejados   de  percibir”.   

3.    Intervención    de    la    parte  demandada.   

La Secretaria de Educación Departamental, dio  respuesta  a  la  acción  de  tutela  solicitando  que  la  misma  se declarara  improcedente,  por  existir otros mecanismos de defensa judicial y no observarse  un  perjuicio irremediable, por cuanto la entidad que representa no ha vulnerado  los derechos del accionante.   

Alega  la accionada, que el gestor del amparo  “fue  nombrado  en  provisionalidad  en el cargo de  auxiliar  administrativo  mediante  Decreto No. 00981 de 27 de diciembre de  2007,  por un término de seis (6) meses, término que se cumplió el 8 de julio  de   2008,   cancelándole  la  Oficina  de  Nomina  hasta  el  vencimiento  del  mismo”.   Además, señaló que “si  bien  es  cierto  mediante  oficio 08817 de junio 25 de 2008 la  Comisión  Nacional  de  Servicio  Civil  autorizó  prórroga  de  nombramiento  provisional,  hasta  el momento en que se expidan las correspondientes listas de  elegibles  producto  del  concurso  de méritos, también es cierto que no hemos  realizado  ninguna  prorroga  a nadie (sic)   en   cargo  nos  ocupa”,  y  que  el  accionante   “no   ha  sido  autorizado  por  esta  Secretaria  de  Educación  mediante  ningún  acto administrativo a laborar por  fuera   del  nombramiento  ya  citado  y  término  consignado”,  razón  por  la  que  no  entienden  cómo  solicita el pago de unos  servicios no autorizados.   

A juicio de la autoridad demandada, la rectora  de  la  Institución  Educativa  San  Luis  Beltrán, es la funcionaria que debe  responder  por  los  salarios  requeridos,  al  permitir  la  prestación  de un  servicio no autorizado por la Secretaría de Educación.   

Finalmente,  considera que no se ha vulnerado  el   mínimo   vital  del  actor,  “por  cuanto  la  administración   Departamental   le   canceló   hasta  el  vencimiento  de  su  nombramiento  provisional,  tampoco  hemos  vulnerado  el derecho al trabajo por  cuanto  él tenía conocimiento que su nombramiento era provisional y que tenía  un   término   de   seis   meses   aceptando  y  laborando  de  conformidad  al  mismo”.   

4. Pruebas.  

Pruebas    relevantes    aportadas    al  proceso:   

     

a. Copia  del  Decreto  No  0981  de 2007 emitido el 27 de diciembre de  2007  por  el  Gobernador  del Departamento del Atlántico por medio del cual se  ordenó  el  nombramiento provisional en un cargo administrativo al señor José  Castillo Pardo. (Fls. 4 y 5 del cuaderno principal).     

     

a. Copia  del  Acta  de Posesión No. 15655 de fecha 8 de enero de 2008  del  accionante  según  lo  dispuesto en el Decreto 00981 de 27 de diciembre de  2007. (Fl. 6 del cuaderno principal).     

a. Certificación  expedida por la Rectora de la Institución Educativa  San  Luis  Beltrán  de Manatí, Atlántico, de fecha 6 de noviembre de 2008, en  la    cual    se    deja    constancia   que   el   accionante   “labora  en  esta institución en calidad de bibliotecario, nombrado  según   decreto    0981   del   27   de   diciembre   de  2007,  hasta  la  presente”.      (Fl.      7     del     cuaderno  principal).     

     

a. Copia  del  desprendible  de  pago  de fecha 27 de mayo de 2008, por  valor de $873.511. (Fl. 8 del cuaderno principal).     

     

a. Oficio  No  0-08817  dirigido  a  la  Secretaria  de  Educación del  Departamento  del  Atlántico  por  el  Presidente  de la Comisión Nacional del  Servicio  Civil,  mediante  el  cual,  se autoriza la prórroga del nombramiento  provisional    en    el    cargo   de   Auxiliar  Administrativo, Código: 407, Grado: 13 y se determina que  “se  debe  remitir  a  esta  comisión copia de los  actos  administrativos  que  se  profieran  con  fundamento  en la autorización  conferida”.      (Fl.     9     del     cuaderno  principal).     

     

a. Copia  de  oficio No. 3292 de noviembre 19 de 2008, mediante el cual  la  Secretaría  de  Educación  Departamental  del  Atlántico, da respuesta al  derecho  de  petición  recibido el 14 de noviembre de la misma anualidad. (Fls.  21 y 22 del cuaderno principal).     

5. Decisiones objeto de revisión.  

5.1. Primera instancia.  

El  Juzgado  Octavo  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla  mediante  fallo  de veintisiete (27) de noviembre del año dos mil  ocho  (2008),  concedió  la  tutela de los derechos fundamentales a percibir un  “INGRESO    MINIMO    VITAL    y    TRABAJO    EN  CONDICIONES  DIGNAS Y JUSTAS”.   

Consideró   el   despacho   que   con   la  autorización   expedida   por   la   Comisión  Nacional  del  servicio  Civil,  “el  nombramiento  del accionante quedó prorrogado  en  los  términos  indicados  por  la  Comisión Nacional del Servicio Civil; y  habiéndose  prestado  efectivamente  por  el empleado, como se demuestra con la  certificación  vista  a  folio  7  del  expediente, emanada de la Rectora de la  Institución  Educativa  SAN  LUS  BELTRAN  de  Manatí-Atlántico,  funcionaria  encargada  de  dar  fe  acerca  de  si  el  actor  realizó  o  no las funciones  asignadas;  con  lo  cual  puede  afirmarse  sin  duda alguna, que el accionante  adquirió  el  derecho  a percibir los salarios por el trabajo realizado a favor  de  la  Administración  Departamental del Atlántico, sin que resulte admisible  considerar  que es la rectora de la Institución Educativa oficial donde prestó  sus  servicios,  quien debe responder por las prestaciones económicas derivadas  de  la prestación de tal servicio (…).  En consecuencia, se vislumbra en  efecto  vulnerados  por  la  funcionaria  demandada, los derechos al trabajo y a  percibir  el  ingreso  mínimo vital del accionante, al omitirse por parte de la  Secretaría   de   Educación   Departamental   autorizar   el   pago   de   los  salarios.”   

5.2. Impugnación  

Inconforme con la decisión, la Secretaría de  Educación  del  Departamento  del Atlántico impugnó el fallo proferido por el  Juez  de  Primera  Instancia, mediante escrito número 3446 de 2 de diciembre de  2008.   

5.3. Segunda instancia  

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla,     Sala     Segunda     de     Decisión    Civil    –  Familia, en providencia de fecha 5 de  febrero  de  2009,  revocó  la  sentencia  de  primera  instancia y en su lugar  declaró improcedente la acción de tutela.   

A   juicio   de  la  Sala,  “no  puede  aceptarse  el  criterio del A Quo en el sentido de que a  pesar  que  la  Secretaria  de  Educación  del  Departamento  del Atlántico no  expresó  su  voluntad para prorrogar, a través de otro acto administrativo, la  vigencia  del  nombramiento  del  actor,  por  el  mero hecho de no ‘comunicar’  esa  terminación al accionado deba  entenderse  tal  designación  prorrogada  en  forma indefinida hasta que exista  lista  de  elegibles  o  le  comuniquen  su  terminación  por  cualquier  causa  justificada”.   

Además,  consideró  el  Tribunal  que  la  interpretación  del  Decreto  00981  de diciembre 27 de 2007 era competencia de  los jueces ordinarios.   

6. Actuación en sede de revisión.  

Esta Sala mediante auto de fecha 7 de julio de  2009,  solicitó a la Comisión Nacional del Servicio Civil que informara si las  autorizaciones  expedidas  por  esa  entidad, relacionadas con las prórrogas de  los   nombramientos   en   provisionalidad,  son  vinculantes  para  la  entidad  nominadora  y,  si  en  el  caso  concreto,  el oficio No. 0-08817 remitido a la  Secretaría  de  Educación  Departamental del Atlántico, con fecha 25 de junio  de   2008,   mediante  el  cual  se  autorizó  la  prórroga  del  nombramiento  provisional  en  el  cargo de Auxiliar Administrativo, grado 13, código 407, la  obligaba  a  expedir  un  acto  prorrogando  el  nombramiento de funcionario que  venía ejerciendo las funciones en ese cargo.   

Mediante oficio 012202 de julio 8 de 2009, la  Comisión   Nacional   del   Servicio  Civil  dio  respuesta  al  referido  auto  manifestando lo siguiente:   

“1.  La  Comisión  Nacional del Servicio  Civil  expide  las  autorizaciones con base en lo establecido en el Decreto 4968  de  2007,  para  proveer  mediante encargo o nombramiento provisional empleos de  carrera  que  se  encuentran  en vacancia definitiva cuando las entidades que se  encuentran  bajo su administración realizan dicha solicitud con el cumplimiento  de  la  totalidad  de  los  requisitos  establecidos  en  la  Circular No. 29 de  2007.   Por  lo  anterior, la autorización inicial para proveer empleos se  otorga  hasta  por  un  término de seis (6) meses; tal como sucedió en el caso  puntual  de  la  autorización  otorgada  a  la  Secretaría  de  Educación del  Atlántico   mediante  oficio  24115  de  24  de  diciembre  de  2007,  la  cual  posteriormente   fue   prorrogada  hasta  el  momento  en  que  se  expidan  las  correspondientes  listas  de  elegibles  producto  del  concurso de méritos que  adelanta  esta  Comisión,  ante  la  necesidad  manifestada  en la solicitud de  ‘(…) continuar con los  procesos  que  se vienen desarrollando en la institución educativa a la cual se  encuentra      asignado      (…)’. (sic).   

2.   Respecto  al  caso  concreto  de  la  autorización  de prórroga para continuar con el nombramiento provisional de un  (1)  Auxiliar Administrativo código 407 grado 13 emitida por esta Comisión con  oficio  08817  de  25  de  junio de 2008, se otorga dicha autorización hasta el  momento  en que se expidan las correspondientes listas de elegibles producto del  concurso  de  meritos  que adelanta esta Comisión, en  el  entendido  que  se  continuara  la  provisión  de  este  cargo con el mismo  servidor  público  que  viene desempeñándolo.   No  hay  lugar  a prórroga de un empleo cuando se va a proveer con otra persona  diferente  a  la  que  se encuentra actuando como titular del mismo, ya que para  que  se  vincule a un nuevo empleado, tendría que haberse desvinculado mediante  acto  administrativo motivado como lo indica el artículo 10 del Decreto 1227 de  2005 a quien viniera desempeñando el cargo.   

3.  Es  importante  establecer,  que no hay  lugar  a  prórroga  de  un  encargo  o  nombramiento  provisional, cuando se ha  cambiado  a la persona escogida para su desempeño, ya que al momento de cambiar  al  servidor  público  el empleo queda nuevamente en vacancia definitiva y debe  solicitarse  nuevamente  una autorización inicial ante esta Comisión.  La  autorización  de  prórroga  debe utilizarse si se va a continuar la provisión  del  empleo  con el mismo servidor público que viene desempeñando el cargo, no  es válida para proveer nuevamente el empleo con otra persona.”   

II.                    CONSIDERACIONES         Y  FUNDAMENTOS.   

Remitido el expediente a esta corporación, la  Sala  de  Selección  Número Cuatro, mediante auto de fecha veintitrés (23) de  abril   de   dos   mil   nueve   (2009),  dispuso  su  revisión  por  la  Corte  Constitucional.   

    

1. Competencia.     

Esta  Corte es competente para conocer de los  fallos   materia  de  revisión,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  los  artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política, en los artículos 31 a 36  del Decreto 2591 de 1991 y en las demás disposiciones pertinentes.   

    

1. Problema jurídico.     

Corresponde a esta Sala de Revisión resolver  los siguientes problemas jurídicos:   

2.1  ¿Vulneró  la Secretaría de Educación  Departamental  del  Atlántico  los  derechos  invocados  por  el  actor,  al no  prorrogar  su  nombramiento  provisional  a  pesar  de  estar  autorizada por la  Comisión Nacional del Servicio Civil?   

2.2.  ¿Vulneró  la  entidad  accionada  los  derechos  alegados  en  el escrito de tutela, al negarse a cancelar los salarios  correspondientes  a los meses de junio a octubre de 2008, tiempo durante el cual  el  señor  José  Castillo  Pardo  prestó sus servicios por fuera del término  originalmente  previsto  en su contrato –    seis    (6)   meses   –,   asunto   que  fue  certificado  por  la  Directora  del  Plantel  Educativo?   

Para resolver los problemas planteados, (i) la  Sala  Primera de Revisión reiterará los precedentes de la Corte Constitucional  en  relación  con la procedencia excepcional de la acción de tutela para cobro  de  acreencias laborales y la existencia de un perjuicio irremediable que afecta  el  derecho al mínimo vital; (ii) estudiará las condiciones mínimas que deben  cumplirse  para  que  proceda  la protección del derecho fundamental al mínimo  vital,  vulnerado  por  el  incumplimiento  del pago oportuno del salario, y por  último  (iii) procederá al análisis del caso concreto, a fin de determinar si  la procede la protección invocada.   

    

1. Procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela  para cobro de  acreencias  laborales.   Afectación  del mínimo vital.  Reiteración  de jurisprudencia.     

En    reiteradas   oportunidades,   esta  Corporación  ha  manifestado  que la acción de tutela no procede para el cobro  de  acreencias  laborales.   En  estos  eventos, el afectado dispone de las  acciones   legales   correspondientes   ante   la   jurisdicción   ordinaria  o  contenciosa,  según  sea el caso.  Al respecto, la Corte ha señalado que:  “la  acción  de  tutela no es un mecanismo idóneo  para  obtener  el pago de acreencias laborales, en el entendido que el artículo  86  de la Carta establece que dicho instrumento tiene entre sus características  la  subsidiaridad,  es  decir,  que  sólo  es  procedente cuando el afectado no  disponga  de otro mecanismo idóneo de defensa judicial o cuando en concurrencia  de  éste  se  acredite  la  inminencia de un perjuicio irremediable que permita  conceder   el   amparo   de   manera   transitoria1”.   

Así,  para  determinar  la procedencia de la  acción  de  tutela,  el  juez  constitucional  debe  establecer  si la misma se  presenta  como  mecanismo  principal  o  transitorio2.   En  el  primero de los  casos,  si no existe otro medio de defensa o en caso de existir éste no resulta  idóneo,  la  tutela  procede como mecanismo principal de amparo de los derechos  fundamentales invocados.   

Por el contrario, si el accionante cuenta con  un  instrumento que resulta idóneo y persiste en la presentación de la acción  constitucional  como mecanismo transitorio, es necesario que se demuestre que la  tutela   de   sus   derechos   es   indispensable   para   evitar  un  perjuicio  irremediable.    En   este   sentido,   la   Corte   ha   manifestado   que  “siempre  que  la  acción  de tutela sea utilizada  como  mecanismo  transitorio,  su  procedencia  está  condicionada   a  la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable:  ese  fue precisamente el requisito  impuesto  por  el  Constituyente  y  no puede ni la Corte, ni ningún otro juez,  pasarlo                  inadvertido3”.   

Con  relación  al perjuicio irremediable, la  jurisprudencia  constitucional  lo  ha  definido  como aquél que se caracteriza  por:  (i)  ser  inminente,  es  decir, que se trata de una amenaza que está por  suceder  prontamente; (ii) ser grave, esto es, que el daño moral o material sea  de  gran  intensidad  en  el  haber  jurídico  de  la persona; (iii) porque las  medidas  que se requieren para conjurar el perjuicio sean urgentes y (iv) porque  que   la   acción   de   tutela  sea  impostergable  a  fin  de  garantizar  el  restablecimiento  del  orden  social  justo  en  toda  su integridad4.   

En  este  orden  de ideas, cuando se alega la  presencia  de  un perjuicio irremediable, es requisito que el mismo se encuentre  acreditado  en  el  expediente,  pues  no  le  es  dado  al  juez constitucional  imaginarse  el escenario en el que se configura el perjuicio irremediable.   En Sentencia T-1155 de 2000, esta Corporación expuso:   

“…  en segundo lugar, para demostrar el  perjuicio  irremediable,  al  menos  se  deben señalar los hechos concretos que  permitan  deducir  que  ocurre dicho perjuicio el juez no se los puede imaginar,  por  supuesto  que  no se necesitan términos sacramentales pero al menos alguna  indicación  que  le  permita al juzgador tener la confianza de que en verdad se  halla   el  peticionario  en  una  situación  que  lo  afecta  a  él  y  a  su  familia”.   

Ahora  bien,  cuando  se alega como perjuicio  irremediable   la   afectación   del   derecho   al  mínimo  vital,  la  Corte  Constitucional  ha  señalado algunos casos en los cuales es posible presumir su  afectación,  como cuando se da un incumplimiento prolongado o indefinido de las  prestaciones,  estimándose  para  ello  el  término  de  más de dos meses; o,  cuando  el  incumplimiento es inferior a dos meses, si la prestación es menor a  dos            salarios           mínimos5.    Sin  embargo,  quien  alega  una vulneración de este derecho como consecuencia de la falta de pago de  alguna  acreencia  laboral,  debe  acompañar  su afirmación con alguna prueba,  siquiera sumaria.   

Este  derecho  al  mínimo  vital,  ha  sido  entendido  por  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  como “aquella  porción del ingreso del trabajador que permite cubrir sus  necesidades   básicas   y   las  del  núcleo  familiar  que  de  él  depende,  requerimientos  que  se  circunscriben  no sólo a los que tienen como finalidad  garantizar  la  subsistencia  biológica,  sino  también  la  satisfacción  de  aspectos   tales   como  vivienda,  educación,  salud,  recreación,  servicios  públicos  domiciliarios,  etc.,  que  en conjunto permiten la preservación del  principio      de     la     dignidad     humana6”.   

“Se  trata entonces, no sólo de proteger  el  equilibrio  y  el  bienestar  económico que se derivan de la prestación de  servicios  personales,  sino  de garantizar la integridad del vínculo jurídico  que  surge  entre  las  partes,  evitando que se abuse y se desconozcan derechos  legítimamente  adquiridos y constitucionalmente garantizados, como realización  parcial   del   orden   justo   y   la  convivencia  pacífica  para  todos  los  asociados.”7   

Así   las   cosas,   es  esta  valoración  cualitativa  del  salario,  la  que  respalda  al  funcionario  para  exigir del  empleador  el  cumplimiento  de su obligación de pago oportuno y completo de la  remuneración       de       cada      empleado8.   

     

1. Condiciones  mínimas  que  deben  cumplirse  para  que proceda la  protección   del  derecho  fundamental  al  mínimo  vital,  vulnerado  por  el  incumplimiento del pago oportuno del salario.     

La  doctrina  constitucional  ha precisado un  mínimo      de      “hipótesis      fácticas  mínimas”9  que  deben cumplirse para que  el  juez  constitucional  reconozca  la  vulneración  del  mínimo  vital, como  consecuencia   del   no   pago  oportuno  de  los  salarios  devengados  por  el  trabajador.  Tales presupuestos son los siguientes:   

“1)  Que  exista  un incumplimiento en el  pago   del  salario  al  trabajador  que  por  su  parte  ha  cumplido  con  sus  obligaciones laborales;   

2)  Que  dicho incumplimiento comprometa el  mínimo vital de la persona. Esto se presume cuando   

a)  el  incumplimiento  es  prolongado  o  indefinido.10  La  no  satisfacción  de  este requisito lleva a que no se pueda  presumir  la  afectación  del  mínimo  vital,  la  cual  deberá  ser  probada  plenamente   por   el   demandante  para  que  proceda  la  acción  de  tutela,  o   

b)  el  incumplimiento  es  superior  a dos  meses,11  salvo  que  la persona reciba como contraprestación a su trabajo  un            salario            mínimo.12   

3) La presunción de afectación del mínimo  vital  debe  ser  desvirtuada  por  el  demandado o por el juez, mientras que al  demandante   le   basta   alegar   y  probar  siquiera  sumariamente13  que  el  incumplimiento   salarial   lo   coloca   en   situación  crítica,14  dada  la  carencia  de  otros  ingresos  o  recursos diferentes al salario que le permitan  asegurar          su          subsistencia.15   

4) Argumentos económicos, presupuestales o  financieros  no  son razones que justifiquen el incumplimiento en el pago de los  salarios      adeudados      al      trabajador.16  Lo  anterior no obsta para  que  dichos  factores sean tenidos en cuenta al momento de impartir la orden por  parte  del  juez  de  tutela tendiente a que se consigan los recursos necesarios  para      hacer     efectivo     el     pago.”17   

Los anteriores requisitos, deben concurrir en  el  caso concreto para configurar la inminencia del perjuicio irremediable, y de  esta   forma,   hacer   procedente   la   acción   de   tutela  como  mecanismo  transitorio.   En  todo  caso,  el  juez  constitucional cuenta con amplias  facultades  para  decretar  y  practicar las pruebas que le permitan llegar a un  convencimiento    sobre    la    situación    particular    que    reviste   al  accionante.   

    

1. Caso concreto.     

Teniendo en cuenta los antecedentes expuestos  en  acápite  anterior, el actor José Luis Castillo Pardo instauró la presente  acción  contra la Secretaría de Educación del Atlántico, con la finalidad de  obtener  la  protección  de  sus  derechos  al  mínimo  vital,  a la vida y al  trabajo,  que  considera  vulnerados  por  dicha entidad, la cual se ha negado a  cancelar  los  salarios  correspondientes  a  los  meses  de  junio a octubre de  2008.  .   

Manifestó  el  demandante,  que fue nombrado  provisionalmente  como  auxiliar administrativo en el plantel educativo San Luis  Beltrán  del  municipio  de  Manatí, Atlántico, mediante Decreto No. 00981 de  diciembre  27  de  2007  por  el término de seis meses y, que posteriormente, a  través  del  oficio  No. 0-008817 de 25 de junio de 2008, la Comisión Nacional  del  Servicio Civil, autorizó la prórroga de su nombramiento provisional hasta  que  se  expidieran  las  correspondientes  listas  de  elegibles  producto  del  concurso  de  méritos.  Igualmente,  señaló  que la falta de pago vulnera los  derechos  alegados,  toda  vez  que  su  única fuente de ingreso proviene de su  trabajo.   

Por otra parte, la autoridad accionada al dar  respuesta  al  escrito  de  tutela, alegó que si bien la Comisión Nacional del  Servicio  Civil  había autorizado la prórroga del nombramiento provisional del  actor,  la  Secretaría  no  había  expedido  ningún acto administrativo dando  cumplimiento  a  tal  autorización,  razón  por  la  cual,  consideró  que no  vulneraba los derechos del accionante.   

En este sentido, la Sala entra a estudiar, en  primer  lugar,  la procedencia de la acción de tutela para el caso concreto. Ya  se  ha  dicho  que  el  juez  constitucional  frente  a  las  acciones de tutela  encaminadas  a obtener el pago de las prestaciones laborales debe examinar, ante  la  presencia  de  otro  medio  de  defensa judicial18,  la  demostración  de  un  perjuicio  irremediable que genere que los medios judiciales ordinarios resulten  inútiles para poner fin a dicha amenaza.    

En  el  presente  caso,  el actor invoca como  perjuicio  irremediable,  la afectación del mínimo vital como consecuencia del  no  pago  de  su  salario  desde  junio  a  octubre de 2008.  Frente a esta  situación,  la  falta  de  pago  de  las prestaciones laborales por más de dos  meses,  permite  presumir,  de  acuerdo con la jurisprudencia constitucional, la  citada afectación de este derecho.   

Del   acervo   probatorio   obrante  en  el  expediente,  se  observa  que  está  acreditada  la  falta de pago de los meses  anteriormente  señalados,  hecho  que  ha sido reconocido por la Secretaría de  Educación  accionada.   Además, el accionante manifiesta que sus ingresos  se  circunscriben  únicamente  a  su  salario y que éste asciende a la suma de  ochocientos  setenta  y tres mil quinientos once pesos ($873.511.oo)19,  sin  que  exista  prueba  en  contrario  que  demuestre  que  la subsistencia del actor no  depende  exclusivamente  de  su  sueldo.   Estos  elementos, a juicio de la  Sala,  son pruebas suficientes de la configuración de un perjuicio irremediable  que haga procedente el amparo de tutela solicitado.   

Una  vez  establecida  la  procedencia  de la  presente  acción,  es  necesario establecer si la omisión de la Secretaría de  Educación   Departamental   del   Atlántico,   de  prorrogar  el  nombramiento  provisional  del  señor  José  Luis Castillo Pardo a pesar de estar autorizada  por  la  Comisión  Nacional  del Servicio Civil, se encuentra justificada o no,  toda  vez  que  dicha  desatención generó la falta de pago de los salarios por  los meses de junio, julio, agosto, septiembre y octubre de 2008.   

Sobre  el  particular,  la  Secretaría  de  Educación  alega  que  al  no haber expedido acto administrativo prorrogando el  nombramiento  provisional  del cargo desempeñado por el accionante –  no  obstante  estar autorizada por la  entidad  competente –, no se  encuentra  obligada  a  cancelar los salarios alegados como contraprestación de  un  servicio que no fue autorizado por ella y por tanto, quien debe responder la  solicitud  del  señor  Castillo  Pardo,  es  la  directora  de  la institución  educativa,    por    permitir    la    continuidad    en   la   ejecución   del  nombramiento.   

Al  dar  respuesta al requerimiento realizado  por  esta  Sala,  la  Comisión  Nacional  del Servicio Civil manifestó que las  autorizaciones  expedidas  por  esa  entidad  se realizan teniendo en cuenta las  necesidades  manifestadas en la respectiva solicitud y, que en el presente caso,  la   Secretaría   de   educación   del   Atlántico  expuso  la  necesidad  de  “continuar   con   los   procesos  que  se  vienen  desarrollando        en        la       institución       educativa”20.   

Igualmente,  de  la respuesta de la Comisión  Nacional  del  Servicio  Civil,  se infiere que la autorización expedida por la  mencionada  Comisión  en  el  caso  que  nos  ocupa,  debió ser acatada por la  entidad  nominadora,  toda  vez  que  la  misma  se  gestionó y aprobó bajo el  “entendido  que se continuara la provisión de este  cargo  con  el  mismo  servidor  público que viene desempeñándolo”.   

Aclara también la Comisión, que en los casos  en  los  que  se pretende reemplazar al servidor posesionado en el desempeño de  un  cargo  en  provisionalidad,  éste  debe ser desvinculado, de acuerdo con lo  establecido  en  el artículo 10 del Decreto 1227 de 2005, quedando el empleo en  vacancia  definitiva, razón por la cual la entidad nominadora estaría obligada  a solicitar una nueva autorización inicial.    

El   artículo   en   mención  dispone  lo  siguiente:   

“Artículo     10.     Antes  de  cumplirse  el  término  de duración del encargo, de la  prórroga   o  del  nombramiento  provisional,  el  nominador,  por  resolución  motivada, podrá darlos por terminados.”   

En  ese sentido, señala que la autorización  de  prórroga  “debe utilizarse si se va a continuar  la  provisión del empleo con el mismo servidor público que viene desempeñando  el cargo”.    

Así  las cosas, la Secretaría de Educación  contaba  con  las  siguientes  opciones  para  no  permitir la continuidad en el  servicio   del   accionante.   En  primer  lugar,  tenía  la  facultad  de  prescindir  de  los  servicios  del  señor  José Castillo Pardo en el cargo de  auxiliar  administrativo,  grado  13,  código  407,  desvinculándolo  mediante  resolución  motivada,  antes  del  cumplimiento  de los seis (6) meses para los  cuales  fue  posesionado, de conformidad con el artículo previamente citado. En  segundo  lugar,  esta  entidad  podía  abstenerse  de requerir la prórroga del  nombramiento  provisional y esperar el vencimiento del término estipulado en el  Decreto  0981  de 2007, para que operara la terminación de la relación laboral  por ministerio de la ley.   

No   obstante,   en  el  presente  caso  la  Secretaría  de  Educación del Atlántico solicitó a la Comisión Nacional del  Servicio  Civil  una  prórroga  para  el  nombramiento  provisional en el cargo  relacionado  anteriormente,  manifestando la necesidad de continuar los procesos  que  se  adelantaban  en la institución educativa San Luis Beltrán de Manatí,  la  cual  fue  concedida “hasta el momento en que se  expidan  las  correspondientes  listas  de  elegibles  producto  del concurso de  méritos”.    Bajo   esas  circunstancias,  es  lógico  colegir  que  el  señor  José  Luis  Castillo Pardo, continuó con la  prestación  de  sus  servicios  a  la institución con la convicción de que la  autorización  sería  acatada.   Del  mismo modo, la directora del plantel  educativo,  con  la  misma  certeza permitió la asistencia y continuidad de las  labores desempeñadas por el accionante.   

Lo  anterior,  permite  concluir que no basta  afirmar  que  no  se  expidió  el  acto  administrativo  que  materializaba  la  autorización  de la prórroga para evadir la responsabilidad que recae sobre la  Secretaría  de  Educación.  En este caso, la entidad accionada, actuó de  manera  negligente,  ya que si lo que buscaba era la culminación de las labores  del   accionante   y   su   consecuente   separación  del  cargo,  por  razones  administrativas  o presupuestales, debió dar por terminada la relación laboral  dentro  de  las  posibilidades  establecidas  para ello.  Por el contrario,  para  la  Sala es claro que esta Secretaría fue permisiva con la continuidad en  la  ejecución  del contrato por parte del señor Castillo y en tal virtud, debe  responder  por  los  salarios  devengados  por el actor durante los meses junio,  julio, agosto, septiembre y octubre de 2008.   

Así  las cosas, al no ajustarse a derecho la  actuación  de  la Secretaría de Educación del Atlántico, esta Sala revocará  la  sentencia  de fecha 5 de febrero de 2009, proferida por el Tribunal Superior  de    Barranquilla,    Sala   Civil   –  Familia,  mediante  la  cual  declaró  improcedente la acción de  tutela  y  en  su defecto, concederá la tutela de los derechos invocados por el  señor José Luis Castillo Pardo.   

En consecuencia, se ordenará a la Secretaría  de  Educación  del  Atlántico que en un término de cuarenta y ocho (48) horas  proceda  a  cancelar  los  salarios  adeudados  correspondientes  a los meses de  junio,  julio,  agosto,  septiembre  y octubre de 2008.  En caso de existir  acreencias  a  favor  del  accionante  por  los  meses siguientes, éste deberá  acudir  a  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo para lograr la  cancelación  de  los mismos, así como el reconocimiento de los demás derechos  que  pretenda  reclamar.   Lo  anterior,  porque  no  se  encuentran  en el  presente  expediente  los  elementos  que  permitan tener certeza respecto de si  continuó  o  no  con  la  relación laboral, de si se prescindió o no de ella,  etc.   

III. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Primera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución Política   

PRIMERO:  REVOCAR la  sentencia  de  fecha 5 de febrero de 2009, proferida por el Tribunal Superior de  Barranquilla,  Sala  Civil –  Familia,   mediante  la  cual  declaró  improcedente  la  presente  acción  de  tutela.   

SEGUNDO:     CONCEDER   la tutela de los derechos al mínimo vital, a la vida y al trabajo  invocados por el señor José Luis Castillo Pardo.   

TERCERO: ORDENAR a la  Secretaría  de  Educación del Atlántico que en un término de cuarenta y ocho  (48)  horas  proceda  a  cancelar  los salarios adeudados correspondientes a los  meses  de  junio,  julio, agosto, septiembre y octubre de 2008.  En caso de  existir  acreencias  a  favor  del  accionante  por  los meses siguientes, éste  deberá  acudir  a la jurisdicción de lo contencioso administrativo para lograr  la  cancelación  de  los  mismos,  así  como  el  reconocimiento de los demás  derechos que pretenda reclamar.   

CUARTO:   Por  Secretaría  General, LÍBRESE  la   comunicación   a   que   alude   el  artículo  36  del  decreto  2591  de  1991.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado Ponente  

MARIA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General    

1   Sentencia T-065 de 2006.   

2  Al  respecto  ver  Sentencias  T-290  de  2005 ; T-007 de 2008 y T-287 de 2008 entre  otras.   

3  Sentencia T-1316 de 2001.   

4  Doctrina  reiterada  en  las sentencias T-225 de 1993, SU-544 de 2001, T-1316 de  2001, T-983 de 2001 y T-290 de 2005, entre otras.   

5  Sentencias  T362  de 2004, T-795 de 2001, T-148 de 2002, T-133 de 2005, T-287 de  2008.   

7  Sentencia SU-995 de 1999.   

8  Ibídem.   

9 Ver  Sentencias T-148 de 2002, T-065 y T-809 de 2006.   

10  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-725  de  2001, M.P. Jaime Araujo Rentería:  “Sobre  la  afectación  del  mínimo  vital   o  de subsistencia ha dicho la  Corte,  en  reiterada  jurisprudencia,  que  éste se  presume  afectado,  cuando  la  suspensión en el pago  del salario se prolonga  indefinidamente  en  el  tiempo, de tal suerte que se  coloca  al  trabajador  y a su familia en una situación económica crítica que  afecta  sus derechos fundamentales y que hace necesaria la intervención rápida  y  eficaz  del  juez  de  tutela para restablecer su goce, correspondiéndole al  demandado  la  demostración de que el peticionario de  la  tutela  cuenta  con  otros ingresos o recursos, con los cuales pueda atender  sus   necesidades   primarias   vitales   y   las   de   su  familia” (subrayas fuera de texto).   

11  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-795  de  2001,  M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa:  “(L)a  Corte  ha  establecido  una  presunción  de afectación del  mínimo  vital  cuando  la suspensión en el pago del  salario  es  prolongada  o indefinida, salvo que se trate del incumplimiento de  hasta  dos  salarios mínimos  mensuales” (subrayas  fuera de texto).    

12  Corte  Constitucional,  Sentencias T-241 de 2000, M.P. José Gregorio Hernández  Galindo y T-1026 de 2000 M.P. Alejandro Martínez Caballero.   

13  Corte  Constitucional,  Sentencia  T-795  de  2001,  M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa:  “(L)a Corte ha precisado que si se afirma que el derecho al mínimo  vital   está siendo vulnerado y ello se demuestra indiciariamente, corresponde  al  juez de tutela determinar si en efecto se configura dicha vulneración. Ello  se  desprende  de  la  especial  función  asignada  al  juez  de garantizar los  derechos fundamentales.”   

14  “La  acción  de  tutela  procede  sólo  para proteger el mínimo vital  del  accionante,  esto  es,  “para  evitar  que  el trabajador sufra una situación  crítica  económica  y  psicológica”,  sentencias  SU-342  de 1995, T-019 de  1997, T-081 de 1997, T-261 de 1997.   

15  Corte  Constitucional, Sentencia T-683 de 2001, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra:  “En  efecto,  si  hay  elementos  de  juicio  que  indican  que  el trabajador  tiene  otros  ingresos  que  le  permiten  subsistir  dignamente   sin   el   salario,   la   tutela  no  puede  prosperar.” (subrayas fuera de texto).   

16  Corte  Constitucional, Sentencia T-035 de 2001, M.P. Cristina Pardo Schlesinger:  “Si  bien  es  conocida  por  parte  de  la  Corte  Constitucional  la  crisis  económica,  presupuestal  y  financiera  que  aqueja a la mayoría de entidades  locales,  y  asumiendo  la misma posición adoptada en casos similares al que es  objeto   de   revisión,   esta   Corporación  ha  señalado  que  una  entidad  pública  o  privada  que  se  encuentre  inmersa  en  problemas  de  orden  económico  o  financiera,  no  la  exime  de su principal  obligación  como empleadora, cual es la de cumplir oportunamente con el pago de  las  acreencias  laborales…”  (subrayas fuera del  texto).   

17  T-809 de 2006.   

18  Decreto 2591 de 1991, artículo 6.   

19 Ver  folio 8 del cuaderno principal.   

20 Ver  folio 22 del cuaderno No. 3.     

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