T-480-14

Tutelas 2014

Sentencia T-480/14    

ACCION   DE TUTELA CONTRA ACTO ADMINISTRATIVO-Improcedencia por   existir otros mecanismos judiciales de defensa y ausencia de perjuicio   irremediable    

Reiterada jurisprudencia constitucional   ha señalado que la acción de tutela solo procede cuando (i) no existan otros   medios de defensa judiciales para la protección del derecho amenazado o   desconocido; cuando (ii) existiendo esos mecanismos, no sean eficaces o idóneos   para salvaguardar los derechos fundamentales en el marco del caso concreto,   evento en que la tutela desplaza el medio ordinario de defensa; o cuando (iii)   sea imprescindible la intervención del juez constitucional para evitar la   ocurrencia de un perjuicio irremediable (art. 86, CP), hipótesis en la cual el   amparo opera en principio como mecanismo transitorio de protección.    

ACCION   DE TUTELA-Requisitos   de subsidiariedad e inmediatez    

En consecuencia, la tutela debe reunir,   entre otros, los requisitos de subsidiariedad e inmediatez. La subsidiariedad   establece que la acción constitucional es improcedente, “si quien ha tenido a su   disposición las vías judiciales ordinarias de defensa, no las utiliza ni   oportuna ni adecuadamente, acudiendo en su lugar a la acción constitucional”,    pues los medios de control ordinarios son verdaderas herramientas de protección   dispuestas en el ordenamiento jurídico, a los cuales debe acudirse oportunamente   si no se pretende evitar algún perjuicio irremediable. Y la inmediatez, por su   parte, es establece que cuando ha transcurrido un lapso irrazonable, entre el   hecho que se acusa vulnerador de los derechos fundamentales y la interposición   de la acción de tutela, esta última debe declararse improcedente, en tanto no se   evidencia que la actuación del juez constitucional sea urgente y sus actuaciones   impostergables.    

ACCION   DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO-Medio de defensa   judicial eficaz para controvertir la legalidad de los actos administrativos/RECURSO   DE RECONSIDERACION EN MATERIA TRIBUTARIA     

Contra los actos administrativos que   liquidan o facturan algún tributo, como el impuesto predial, la persona   interesada puede presentar ante la Administración el “recurso de   reconsideración”,  y una vez agotada la vía gubernativa y el acto quede en   firme, puede acudir a la jurisdicción contenciosa administrativa en acción de   nulidad y restablecimiento del derecho, a través de la cual “toda persona que se   crea lesionada en un derecho subjetivo amparado en una norma jurídica, podrá   pedir que se declare la nulidad del acto administrativo particular, expreso o   presunto, y se le restablezca el derecho.    

JUEZ   DE TUTELA-Desbordamiento   de funciones al impartir ordenes que no están dirigidas a garantizar derechos   fundamentales    

Referencia: expediente T-4269734    

Acción   de tutela instaurada por Yasmine Isaac Galvis contra el Municipio de Santiago de   Tolú, Sucre, – Secretaría de Hacienda.       

Magistrada Ponente:    

MARÍA   VICTORIA CALLE CORREA    

Bogotá, D.C., nueve (9) de julio de dos   mil catorce (2014).    

La Sala Primera de Revisión de   la Corte Constitucional, integrada por los magistrados María Victoria Calle   Correa, Mauricio González Cuervo y Luis Guillermo Guerrero Pérez, en ejercicio   de sus competencias constitucionales, legales y reglamentarias, ha proferido la   siguiente    

SENTENCIA    

En el proceso de revisión de los fallos   de tutela proferidos, en primera instancia, por el Juzgado Primero Promiscuo   Municipal de Santiago de Tolú, Sucre, el veintiuno (21) de octubre de dos mil   trece (2013), y en segunda instancia, por el Juzgado Primero Civil del Circuito   de Sincelejo, Sucre, el dos (2) de diciembre de dos mil trece (2013), dentro de   la acción de tutela promovida por Yasmine Isaac Galvis contra la Secretaría de   Hacienda del Municipio de Santiago de Tolú.      

El expediente de la referencia fue   escogido para revisión mediante Auto del dieciocho (18) de marzo de dos mil   catorce (2014), proferido por la Sala de Selección Número Tres.    

I. ANTECEDENTES    

Yasmine Isaac Galvis presentó acción de   tutela contra la Secretaría de Hacienda del Municipio de Santiago de Tolú porque   considera que vulneró su derecho fundamental al debido proceso, al no declararle   en el año dos mil trece (2013) la prescripción de dos obligaciones tributarias   causadas antes del dos mil ocho (2008), relativas al impuesto predial de dos   inmuebles suyos. Sostiene que tiene derecho a la prescripción de esos prediales,   porque la demandada dejó transcurrir más de cinco (5) años sin iniciar un   proceso legal de cobro. Explica que si bien en ese lapso la Secretaría de   Hacienda emitió algunos actos procurando el pago de dichas obligaciones   tributarias, los mismos no tenían la virtualidad de interrumpir el término de   prescripción en tanto fueron proferidos con la intervención de un abogado   externo a la Administración, que no tenía la potestad para recaudar impuestos.         

La acción de tutela está fundamentada en   los siguientes    

1.  Hechos    

1.1. La accionante es propietaria de dos   (2) inmuebles ubicados en el Municipio de Santiago de Tolú, Sucre, que se   identifican con los códigos catastrales No. 01-00-0067-0016-000 y   00-01-0001-0071-000.    

1.2. Mediante resoluciones No. 839[1]  y 1420[2]  del diez (10) de septiembre de dos mil ocho (2008), notificadas el dos (2) de   febrero y el primero (1º) de abril de dos mil nueve (2009), respectivamente,[3]  la Secretaría de Hacienda Municipal declaró a cargo de Yasmine Isaac Galvis la   obligación de pagar los prediales causados por los inmuebles a su nombre, por   concepto de los años dos mil (2000) y dos mil ocho (2008). Estos actos fueron   proferidos por la secretaria de hacienda de la época, y proyectados por un   abogado externo a la Administración.[4]    

1.3. Ante la ausencia de pago de las   obligaciones tributarias, la autoridad demandada libró mandamiento de pago el   diecinueve (19) de mayo de dos mil nueve (2009).[5] Sin embargo,   tal mandamiento, al momento de presentar la tutela, no le había sido notificado,   según afirma en su escrito.[6]  Circunstancia que corrobora la Administración Municipal en su intervención en el   proceso de tutela.[7]       

1.5. La accionante manifiesta que las   facturas emitidas en el año dos mil trece (2013) liquidaron equivocadamente el   predial de sus inmuebles. Explica que para calcular el valor total de los   impuestos se tuvieron en cuenta prediales causados antes del año dos mil ocho   (2008), lo cual no era posible porque los mismos habían prescrito para el   momento de la elaboración de las facturas. Afirma que de conformidad con el   artículo 817 del ET,[11]  las obligaciones prescriben en el término de cinco (5) años contados a partir de   la fecha de ejecutoria del acto que contiene la liquidación tributaria, y que la   prescripción de sus obligaciones causadas en el dos mil ocho (2008) ocurrió en   el dos mil trece (2013). Señala que en ningún momento se interrumpió el término   de prescripción, porque los cinco (5) años transcurrieron sin que se iniciara un   proceso de cobro legal, promovido por autoridad competente.      

1.6. Advierte la accionante que, aun   cuando la Secretaría de Hacienda demandada emitió las resoluciones No. 839 y   1420 del diez (10) de septiembre de dos mil ocho (2008) para declarar a su cargo   la obligación de pagar los prediales causados hasta ese momento, y que el   diecinueve (19) de mayo de dos mil nueve (2009) libró mandamientos de pago para   procurar su cancelación,[12]  no puede considerarse que dichas actuaciones tengan la virtualidad de   interrumpir el término de prescripción. En su concepto, ese trámite resulta   ilegal, porque el mandamiento de pago lo profirió la Secretaria de Hacienda de   la época con la intervención de un abogado externo a la Administración, que no   tenía la facultad para recaudar impuestos.[13] Sostiene que   en virtud de la Ley 489 del 29 de diciembre de 1998,[14]  los particulares solo pueden ejercer funciones públicas llenando ciertos    requisitos, y que en este caso no se cumplieron porque, entre otras cosas, la   potestad se transfirió mediante un contrato de prestación de servicios.        

1.7. Con base en lo anterior, la actora   presentó la acción de tutela objeto de revisión. En ella solicitó el amparo de   su derecho fundamental al debido proceso, y que (i) se declare que “no ha   existido interrupción del término de prescripción respecto de las obligaciones   tributarias [relativas a los prediales causados antes del 2008]” y, en   consecuencia, (ii) se ordene a la Secretaría de Hacienda demandada que reconozca   “la prescripción de [dichas] obligaciones tributarias”.      

2. Respuesta de la demandada    

2.1. La Secretaría de Hacienda del   Municipio de Santiago de Tolú solicitó que se declarara improcedente la acción   de tutela. Explicó que (i) si la peticionaria pretende atacar la legalidad de   los actos expedidos en el año dos mil ocho (2008), debe establecerse que no   cumple con el principio de inmediatez porque transcurrieron más de cinco (5)   años desde su expedición; además no cumple el presupuesto de subsidiariedad en   tanto podía haber acudido a la jurisdicción contenciosa administrativa en   procura de su nulidad. (ii) Si la pretensión estaba dirigida a declarar la   nulidad de las facturas del impuesto predial emitidas en el año dos mil trece   (2013), igualmente debe concluirse que no cumple con el requisito de   subsidiariedad, en tanto la accionante tiene otros medios de defensa ante la   jurisdicción contenciosa administrativa para buscar la tutela de sus derechos, y   no se observaba la ocurrencia de un perjuicio irremediable. Sobre esto último,   afirmó que la actora no demostró “la existencia de un perjuicio irremediable   conforme a lo señalado en el artículo 86 de la Constitución Política. […] No   existe prueba dentro del expediente que demuestre el detrimento material o moral   de la accionante, […] así como un hecho grave que requiera medidas urgentes para   superar un daño antijurídico irreparable que deba ser impostergable”.[15]          

2.2. Por otra parte, sostuvo que si no se   acoge la tesis de la improcedencia, de todas formas debe negarse el amparo de   los derechos fundamentales. (iii) Respecto de los actos emitidos en el año dos   mil ocho (2008), explicó que los mismos no constituyen la transferencia de una   función pública a un particular, “porque si bien existió un contrato de   prestación de servicios [con un abogado externo] para adelantar el cobro de la   cartera morosa del impuesto predial, no es menos cierto que los actos   administrativos eran firmados por la Secretaria de Hacienda”.[16]  Y (iv) acerca de las facturas expedidas en el año dos mil trece (2013), explicó   que en las mismas no podía declararse la prescripción de los prediales causados   antes del dos mil ocho (2008) porque ciertamente ese fenómeno no había ocurrido,   de conformidad con lo dispuesto en el artículo 817 del ET.[17]  Afirmó que el término de prescripción se comienza a contabilizar desde la   ejecutoria de los actos que declaran la existencia de la obligación tributaria,   y que eso sucedió en el año dos mil nueve (2009) cuando los notificaron, por lo   que la prescripción solo ocurriría en el año dos mil catorce (2014).[18]     

3. Decisiones que se revisan    

3.1. El Juzgado Primero Promiscuo   Municipal de Santiago de Tolú amparó en primera instancia el derecho fundamental   al debido proceso de Yasmine Isaac Galvis, mediante sentencia del veintiuno (21)   de octubre de dos mil trece (2013). En su concepto, los actos emitidos en el año   dos mil ocho (2008) procurando el pago del impuesto predial debían sujetarse a   los requisitos de la figura de la descentralización por colaboración, pues   aunque fueron suscritos por la Secretaria de Hacienda de la época, los proyectó   un abogado externo. Al respecto, explicó que en este caso los requisitos fueron   omitidos porque “[…] la Secretaría accionada no aportó prueba de la   existencia de los [mismos]”, por lo que concluyó “[…] que los actos   adelantados por el particular en mención están viciados por el desconocimiento   ineludible del principio de legalidad que era necesario en el asunto de la   delegación del cobro del impuesto predial de la accionante, generándose con ello   vulneración al derecho al debido proceso”.[19]  Como consecuencia de lo anterior, (i) declaró que “no ha existido cobro   coactivo contra la titular de los derechos sobre los citados inmuebles, no   existiendo en consecuencia la interrupción del término de prescripción respecto   de las obligaciones tributarias”; y (ii) ordenó a la demandada “que   estudie y decida de fondo la prescripción de las obligaciones tributarias a   cargo de Yasmine Isaac Galvis de los años fiscales [2000 al 2008]”. El   Juzgado no se pronunció sobre la improcedencia planteada por la parte demandada.              

3.2. La decisión fue impugnada por la   Secretaría de Hacienda de Tolú porque, en su criterio, “el juez de tutela no   es competente para debatir asuntos relacionados con el proceso de cobro   coactivo, para lo cual está instituida otra jurisdicción”. Explicó que en   este caso la accionante podía recurrir a mecanismos dentro del proceso de cobro   para subsanar cualquier irregularidad, y que inclusive podía presentar acciones   ante la jurisdicción contenciosa administrativa si hallaba alguna ilegalidad en   los actos de ejecución. Insistió en que la tutela no se presentó para evitar   algún perjuicio irremediable, en tanto la accionante no demostró que el cobro   del impuesto predial menguara de manera relevante su mínimo existencial.     

3.3. El Juzgado Primero Civil del   Circuito de Sincelejo conoció en segunda instancia el proceso de tutela, y   mediante sentencia del dos (2) de diciembre de dos mil trece (2013) confirmó el   fallo de primera instancia, recogiendo plenamente sus argumentos.    

4. Actuaciones surtidas en el proceso de   revisión    

4.1. La Jefe de la Oficina Jurídica de la   Alcaldía de Tolú adjuntó al proceso de tutela información relativa al estado   actual de los procesos de cobro coactivo. Explicó que en cumplimiento de las   sentencias de instancia, la Secretaría de Hacienda emitió las resoluciones No.   229 y 230 de noviembre de dos mil trece (2013),[20]  por medio de las cuales (i) se dejaron sin efecto los procesos de cobro coactivo   iniciados contra la peticionaria por concepto de los impuestos prediales   generados; y (ii) se declaró la prescripción de los prediales causados antes del   dos mil ocho (2008) para los dos inmuebles.    

4.3. Finalmente, realizó algunas   aclaraciones relativas a la forma en que se desarrollaron los procesos de cobro   coactivo. Afirmó que (i) “en razón a que [la accionante] no interpuso recurso   de reconsideración contra los actos administrativos Nos. 1420 y 839 del 10 de   septiembre de 2008, se procedió a librar mandamiento de pago por las sumas de   dinero contenidas en dichos actos, los cuales hasta la fecha de presentación de   la tutela no habían sido notificados”;[23]  y que (ii) “todos los documentos (actos administrativos, oficios de embargos,   etc) que se expiden dentro de los procesos son firmados por la Secretaría de   Hacienda Municipal, quien tiene en cabeza el cobro coactivo del Municipio de   Santiago de Tolú”.[24]        

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS    

1. Competencia    

La Sala es competente   para revisar los fallos de tutela referidos, de conformidad con lo dispuesto en   los artículos 86 y 241, numeral 9º, de la Constitución, y 33 y 34 del Decreto   2591 de 1991.    

2. Planteamiento del caso y problema   jurídico    

2.1. La accionante considera que la   Secretaría de Hacienda de Tolú vulneró su derecho fundamental al debido proceso   al no declararle prescritas dos obligaciones tributarias causadas en el dos mil   ocho (2008), relativas al impuesto predial de dos inmuebles de su propiedad.   Alega que tiene derecho a la prescripción de tales obligaciones porque la   administración dejó transcurrir cinco (5) años sin iniciarle un proceso de cobro   coactivo, y que los únicos actos que expidió para procurar el pago deben   reputarse ilegales en tanto se emitieron con la intervención de un tercero sin   potestad para recaudar impuestos.    

Por su parte, la Secretaría de Hacienda   demandada sostiene que no vulneró derecho fundamental alguno, toda vez que los   actos tendientes a procurar el pago de los prediales causados antes del dos mil   ocho (2008) los profirió la administración, aunque con la asesoría de un abogado   externo. Además, señaló que no podía declararse la prescripción de los demás   impuestos causados hasta el año dos mil trece (2013), en tanto ese fenómeno no   había ocurrido.        

      

2.2. En este contexto, le corresponde a   la Sala Primera de Revisión examinar si ¿el Municipio de Santiago de Tolú –   Secretaría de Hacienda- violó el derecho fundamental al debido proceso de una   persona (Yasmine Isaac Galvis), al cobrar los prediales causados por dos   inmuebles de su propiedad, causados entre los años dos mil (2000) a dos mil   trece (2013), a pesar de que parte de la deuda estaba prescrita para el momento   de iniciarse el proceso de cobro coactivo?    

2.3. Sin embargo, la entidad demandada   sostiene que antes de estudiar el asunto de fondo debe evaluarse si la acción de   tutela es procedente para resolver la controversia, teniendo en cuenta que la   actora contaba con otros medios de defensa para cuestionar la legalidad de los   actos emitidos por la Administración Municipal. La Sala estima pertinente   determinar en primer orden la procedencia de la acción de tutela en el caso   concreto.     

3. La acción de tutela presentada por   Yasmine Isaac Galvis es improcedente, ya que podía recurrir a otro mecanismo   para la defensa de sus intereses    

Reiterada jurisprudencia constitucional   ha señalado que la acción de tutela solo procede cuando (i) no existan otros   medios de defensa judiciales para la protección del derecho amenazado o   desconocido; cuando (ii) existiendo esos mecanismos, no sean eficaces o   idóneos  para salvaguardar los derechos fundamentales en el marco del caso concreto,   evento en que la tutela desplaza el medio ordinario de defensa; o cuando (iii)   sea imprescindible la intervención del juez constitucional para evitar la   ocurrencia de un perjuicio irremediable (art. 86, CP), hipótesis en la cual el   amparo opera en principio como mecanismo transitorio de protección.    

En consecuencia, la tutela debe reunir,   entre otros, los requisitos de subsidiariedad e inmediatez. La subsidiariedad   establece que la acción constitucional es improcedente, “si quien ha tenido a   su disposición las vías judiciales ordinarias de defensa, no las utiliza ni   oportuna ni adecuadamente, acudiendo en su lugar a la acción constitucional”,[25]  pues los medios de control ordinarios son verdaderas herramientas de protección   dispuestas en el ordenamiento jurídico, a los cuales debe acudirse oportunamente   si no se pretende evitar algún perjuicio irremediable. Y la inmediatez, por su   parte, es establece que cuando ha transcurrido un lapso irrazonable, entre el   hecho que se acusa vulnerador de los derechos fundamentales y la interposición   de la acción de tutela, esta última debe declararse improcedente, en tanto no se   evidencia que la actuación del juez constitucional sea urgente y sus actuaciones   impostergables.[26]     

En este caso, la Sala Primera de Revisión   no observa el cumplimiento de tales presupuestos, por lo que concluirá que la   tutela presentada por Yasmine Isaac Galvis es improcedente. Para tramitar las   pretensiones de la accionante existe, al menos, un mecanismo de defensa judicial   eficaz que se dejó caducar negligentemente; y además, transcurrieron más de   cinco (5) años desde que la administración profirió los actos que la   peticionario acusa inconstitucionales, hasta la presentación de la tutela.[27]        

      

3.1. La acción de nulidad y   restablecimiento del derecho es un medio de defensa judicial eficaz para   controvertir la legalidad de los actos proferidos por la administración      

La peticionaria busca censurar, a través   de una tutela, la legalidad de los actos administrativos a través de los cuales   se liquidó el impuesto predial de dos inmuebles de su propiedad, mediante las   resoluciones No. 839 y 1420 de dos mil ocho (2008).    

3.1.1. Contra los actos administrativos   que liquidan o facturan algún tributo, como el impuesto predial, la persona   interesada puede presentar ante la Administración el “recurso de   reconsideración”,[28]  y una vez agotada la vía gubernativa y el acto quede en firme, puede acudir a la   jurisdicción contenciosa administrativa en acción de nulidad y restablecimiento   del derecho, a través de la cual “toda persona que se crea lesionada en un   derecho subjetivo amparado en una norma jurídica, podrá pedir que se declare la   nulidad del acto administrativo particular, expreso o presunto, y se le   restablezca el derecho”.[29]    

3.1.2. El Consejo de Estado ha admitido,   en diversas oportunidades, que los ciudadanos presenten acción de nulidad y   restablecimiento contra facturas que pretenden el pago del impuesto predial, o   liquidaciones oficiales del mismo. Por ejemplo, en la sentencia del veinticinco   (25) de noviembre de dos mil cuatro (2004), la Sección Cuarta del Consejo de   Estado conoció de una acción de nulidad y restablecimiento del derecho   presentada por el Banco de la República contra el Municipio de Pereira,   solicitando la declaratoria de nulidad de “[…] la factura del impuesto   predial 0002074256 de 2000 y de la Resolución 0063 IP/2000 de 21 de junio de   2000, expedidas por la Secretaría de Hacienda de Pereira”.[30]  En otra ocasión, en la sentencia del treinta y uno (31) de mayo de dos mil doce   (2012), la misma sección del Consejo de Estado examinó una demanda de nulidad y   restablecimiento del derecho interpuesta por un ciudadano contra el Distrito   Capital de Bogotá, mediante la cual se pretendía, entre otras, la nulidad de   “la  Liquidación Oficial de Revisión No. LOR 2006EE325565 del 10 de diciembre   de 2006 [que reliquidaba el impuesto predial de un bien del actor]”.[31]  Y en el fallo del veinticuatro (24) de octubre de dos mil trece (2013), la   Sección Cuarta del Consejo de Estado estudió una demanda de nulidad y   restablecimiento del derecho presentada por la Aeronáutica Civil contra el   Municipio de Soledad, Atlántico, solicitando la nulidad del “[…] acto   administrativo contenido en la Factura Número 7051143 del 1 de marzo de 2006   […], expedida por la Alcaldía Municipal y la Secretaría de Hacienda Municipal de   Soledad Atlántico, por cobro de Impuesto Predial”.[32]    

3.1.3. Las facturas y resoluciones que la   peticionaria reputa ilegales son, pues, actos administrativos controlables por   la jurisdicción contenciosa administrativa mediante acción de nulidad y   restablecimiento del derecho. Tales actuaciones son una manifestación del poder   impositivo del Estado, y en tanto tienen la virtualidad de crear obligaciones   tributarias a cargo de un ciudadano, podrían ser demandadas si es que se   considera que han vulnerado algún derecho subjetivo.    

No puede afirmarse que el tiempo prolongado que regularmente tarda un proceso de   nulidad y restablecimiento del derecho, necesariamente conduzca a la conclusión   de que ese medio es ineficaz. La jurisprudencia constitucional ha señalado que   dicho mecanismo de defensa judicial es, por lo general, eficaz, y que el nivel   de protección que ofrece a los intereses de los ciudadanos debe analizarse en   cada caso concreto, atendiendo a las circunstancias de la persona solicitante y   los derechos fundamentales invocados.[33]    

3.2. La accionante dejó caducar la acción   de nulidad y restablecimiento del derecho, y no se cumple el presupuesto de   inmediatez    

3.2.1. La actora podría argumentar que no   cuenta el mecanismo de defensa judicial descrito en el apartado anterior, porque   no agotó la vía gubernativa en tanto no presentó recursos de reconsideración   contra los actos que liquidaron los prediales, y de todas formas la acción de   nulidad y restablecimiento del derecho ya caducó para las resoluciones expedidas   y notificadas en el año dos mil ocho (2008), pues de conformidad con el artículo   136 del Código Contencioso Administrativo (Decreto 01 de 1984), vigente para la   fecha en que se expidieron las resoluciones No. 839 y 1420 del diez (10) de   septiembre dos mil ocho (2008) y el mandamiento de pago del diecinueve (19) de   mayo de dos mil nueve (2009), la acción caduca “al cabo de cuatro (4) meses,   contados a partir del día siguiente al de la publicación, notificación,   comunicación o ejecución del acto”.[34]    

3.2.2. Al respecto, basta señalar que la Corte Constitucional ha considerado   como una causal general de improcedencia de la acción de tutela, la de haber   dejado de presentar las acciones de que dispone la parte actora negligentemente,[35]  sin que se demuestre que el no agotamiento de la vía gubernativa o la caducidad   tuvieron lugar por razones que no le eran imputables.[36] Ello,   por cuanto (i) se respeta la competencia del Legislador para definir las   “formas propias de cada juicio” (art. 29, CP), garantizando así los términos   legales para tramitar los conflictos de intereses ante el juez natural de cada   causa; y además, (ii) se desarrolla el carácter subsidiario y residual de la   acción de tutela, en el sentido de que no procede como una oportunidad para   revivir términos vencidos por negligencia de la parte interesada.      

En la sentencia SU-961 de 1999,[37]  la Sala Plena de la Corte examinó el caso de varias personas que buscaban   censurar diversos actos administrativos, contra los cuales no se había   presentado oportunamente las respectivas acciones de nulidad y restablecimiento   del derecho. Las tutelas se declararon improcedentes, entre otras cosas, porque  “si   el titular de la acción ordinaria no hace uso de ella dentro del tiempo que la   ley le otorga, no podrá esperar que el Estado despliegue su actividad   jurisdiccional para ofrecerle la protección que necesita, pero su situación,   entonces, no es imputable al Estado o a sus agentes, sino que obedece a su   propia incuria, a su negligencia, al hecho de haberse abstenido de utilizar los   medios de los cuales gozaba para su defensa. En tales situaciones, menos aún   puede ser invocada la tutela, por cuanto no es ésta una institución establecida   para revivir los términos de caducidad ni para subsanar los efectos del descuido   en que haya podido incurrir el accionante”.[38]        

3.2.3. En el presente asunto no existen razones para pensar que el vencimiento   de los términos de tales recursos administrativos y acciones judiciales se deba   a alguna de las justificaciones de necesidad manifiesta que la doctrina   constitucional ha establecido para que excepcionalmente proceda el amparo. En el   escrito de tutela no se dice algo al respecto, y tampoco se puede inferir de las   circunstancias materiales que rodean a la accionante. Ella no   manifestó que en razón de alguna dificultad económica, de salud, o de otro   estilo, se encuentre en desventaja para acudir a la justicia contenciosa   administrativa, por lo que no puede arribarse razonablemente a la conclusión de   que es una persona que amerite un tratamiento especial por la Constitución.     

3.2.4. Con todo, la actora podría alegar   que aun cuando existían otros medios de defensa judiciales, es necesaria la   actuación del juez constitucional para evitar un daño inminente. Sin embargo, la   Sala no percibe que eso sea así, porque no se cumple el requisito de inmediatez.   La peticionaria dejó transcurrir cerca de cinco (5) años entre la emisión de los   actos que cobran los impuestos prediales de sus inmuebles y la presentación de   la acción de tutela, y eso da cuenta de que las órdenes encaminadas a proteger   los derechos fundamentales supuestamente vulnerados no son impostergables. En   efecto, las resoluciones No. 839 y 1420 fueron proferidas el diez (10) de   septiembre dos mil ocho (2008), el mandamiento de pago el diecinueve (19) de   mayo de dos mil nueve (2009), y la acción de tutela se impetró el ocho (8) de   octubre de dos mil trece (2013).    

La actora no explica por qué nunca acudió   a los mecanismos ordinarios, y tampoco justifica el hecho que cinco (5) años   después intente la mediante acción de tutela la defensa de sus derechos. Ante   esta situación, no se considera irrazonable la exigencia de un mínimo de   diligencia a la peticionaria en el trámite de sus pretensiones, más aún cuando   no se puede colegir que se encuentre en circunstancias de debilidad manifiesta o   sea un sujeto de especial protección constitucional.     

4. Conclusión y órdenes a proferir    

4.1. La Sala concluye que la acción de tutela presentada por Yasmine Isaac   Galvis es improcedente para tramitar sus pretensiones, dado que se demostró (i)   que podía acudir a la acción de nulidad y restablecimiento del derecho para   cuestionar la legalidad de los actos administrativos que liquidaron y facturaron   el impuesto predial de sus inmuebles; y (ii) dejó caducar ese medio de defensa   sin justificación alguna, toda vez que las resoluciones que declaran la   obligación tributaria a su cargo fueron expedidas el diez (10) de septiembre de   dos mil ocho (2008) y los mandamientos de pago fueron emitidos el diecinueve   (19) de mayo de dos mil nueve (2009), y de conformidad con el artículo 136 del   Código    Contencioso Administrativo (Decreto 01 de 1984), la acción de nulidad y   restablecimiento caduca “al cabo de cuatro (4) meses, contados a partir del   día siguiente al de la publicación, notificación, comunicación o ejecución del   acto”.[39]  Adicionalmente, (iii) la tutela no cumple el presupuesto de inmediatez, pues   se presentó en un tiempo irrazonable desde que se emitieron los actos   censurados.      

4.2. En consecuencia, es válido afirmar que los jueces de instancia desbordaron   sus funciones como jueces de tutela, en tanto ampararon el derecho al debido   proceso de la actora y declararon que no existió interrupción de la prescripción   de los prediales causados antes del dos mil ocho (2008). En este caso, es   evidente que las órdenes impartidas por los jueces de instancia no tienen   asidero en el plano constitucional, toda vez que las mismas no están dirigidas a   garantizar directamente los derechos fundamentales supuestamente vulnerados por   la Secretaría de Hacienda demandada.            

4.3. Por tanto, la Sala Primera de Revisión revocará la sentencia del dos (2) de   diciembre de dos mil trece (2013), proferida por el Juzgado Primero   Civil del Circuito de Sincelejo, mediante la cual se confirmó el fallo del   veintiuno (21) de octubre de dos mil trece (2013), emitido por el Juzgado   Primero Promiscuo Municipal de Santiago de Tolú, en el cual se declaró   procedente la acción de tutela y se amparó el derecho fundamental al debido   proceso de Yasmine Isaac Galvis. En su lugar, se declarará improcedente el   amparo.    

III. DECISIÓN    

En mérito de lo expuesto, la Sala Primera de Revisión   de la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por   mandato de la Constitución Política,    

RESUELVE    

Primero.- REVOCAR la sentencia del   dos (2) de diciembre de dos mil trece (2013), proferida por el   Juzgado Primero Civil del Circuito de Sincelejo, mediante la cual se confirmó el   fallo del veintiuno (21) de octubre de dos mil trece (2013), emitido por el   Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Santiago de Tolú, en el cual se declaró   procedente la acción de tutela y se amparó el derecho fundamental al debido   proceso de Yasmine Isaac Galvis. En su lugar, DECLARAR IMPROCEDENTE el   amparo presentado por ella contra el Municipio de Santiago de Tolú – Secretaría   de Hacienda.    

Segundo.- LÍBRESE por   Secretaría General la comunicación prevista en el artículo 36 del Decreto 2591   de 1991.    

Cópiese, notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte   Constitucional y cúmplase.    

MARIA VICTORIA CALLE CORREA    

Magistrada    

MAURICIO GONZALEZ CUERVO    

Magistrado    

LUIS GUILLERMO GUERRERO PEREZ    

Magistrado    

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ    

Secretaria General    

[1]  Resolución No. 0839 del 10 de septiembre de 2008   proferida por la Secretaría de Hacienda del municipio de Santiago de Tolú,   “por medio de la cual se declara la existencia de una obligación tributaria a   cargo de la Sra. Isaac Galvis Yasmine, propietaria del inmueble ubicado en C   15#4-51”  (folio 38 del cuaderno principal) En adelante, cuando se haga   referencia a un folio del expediente, se entenderá que hace parte del cuaderno   principal, a menos que se diga expresamente lo contrario.    

[3]   Certificados de entrega de los respectivos actos administrativos, aportados por   la empresa Aeroenvios SA (Folios 35 y 40).      

[4] La   Alcaldía Municipal de Santiago de Tolú informa en el escrito de contestación a   la tutela, “que existió un contrato de prestación de servicios para adelantar   el cobro de la cartera morosa del impuesto predial [con el abogado José María   Caballero Salguedo]”. Y que si bien los actos eran proyectados por ese   abogado externo, los mismos “eran firmados por la Secretaria de Hacienda”   (folio 23).      

[5]   Resoluciones del diecinueve (19) de mayo de dos mil nueve (2009), mediante las   cuales la Secretaría de Hacienda del Municipio de Santiago de Tolú libró   “orden de pago por vía administrativa coactiva a cargo de Yasmine Isaac Galvis”   por concepto del impuesto predial de los inmuebles mencionados (folios 39 y 43).    

[6] La tutela fue presentada el ocho (8) de octubre de dos   mil trece (2013), y según afirma la actora, a ese momento no le habían   notificado los mandamientos de pago.    

[7] Folio   12 del cuaderno de revisión.    

[8] Factura   No. 6824 del treinta (30) de septiembre de dos mil trece (2013), mediante la   cual la Alcaldía de Santiago de Tolú liquidó el impuesto predial unificado del   inmueble ubicado en “Rancho Bonito”, identificado con la matrícula   inmobiliaria No. 340-9251 (folio 18 del cuaderno principal). En adelante, cuando   se haga referencia a un folio del expediente, se entenderá que hace parte del   cuaderno principal, a menos que se diga expresamente otra cosa.    

[9] Factura   No. 6826 del treinta (30) de septiembre de dos mil trece (2013), mediante la   cual la Alcaldía de Santiago de Tolú liquidó el impuesto predial unificado del   inmueble ubicado en la “Calle 15#4-51”, identificado con la matrícula   inmobiliaria No. 340-7137 (folio 17).    

[10] El   artículo 720 del ET establece: “[s]in   perjuicio de lo dispuesto en normas especiales de este Estatuto, contra las   liquidaciones oficiales, resoluciones que impongan sanciones u ordenen el   reintegro de sumas devueltas y demás actos producidos, en relación con los   impuestos administrados por la Unidad Administrativa Especial Dirección General   de Impuestos Nacionales, procede el Recurso de Reconsideración.”    

[11] El   artículo 817 del ET establece: “La acción de cobro de las obligaciones fiscales,   prescribe en el término de cinco (5) años, contados a partir de: […] 4. La fecha   de ejecutoria del respectivo acto administrativo de determinación o discusión”.    

[12] Folios 39 y 43.    

[13]   Ciertamente, las resoluciones No. 839 y 1420 de 2008 fueron suscritas por la   señora Delcy Patricia Barragán Carabajalino, quien para la época actuaba como   Secretaria de Hacienda del Municipio de Tolú, Sucre. Así mismo, en esos actos   consta una nota al margen que indica lo siguiente: “Proyectó: DR. José María   Caballero Salguedo” (folio 38 y 42). Al respecto, la Secretaría de Hacienda   demandada informó que en relación con el doctor Caballero Salguedo, abogado   externo, “existió un contrato de prestación de servicios para adelantar el   cobro de la cartera morosa del impuesto predial”, pero que eso no significa   que se hubiera transferido la potestad de recaudación, porque “los actos   administrativos eran firmados por la Secretaria de Hacienda” (folio 23). La   Resolución No. 839 de 2008 fue notificada a la accionante el dos (2) de abril de   dos mil nueve (2009), y la Resolución No. 1420 de 2008 le fue comunicada el   primero (1º) de junio de dos mil nueve (2009), según consta en las guías de la   empresa Aeronevíos SA (folios 35 y 40).     

[14] “Por la cual   se dictan normas sobre la organización y funcionamiento de las entidades del   orden nacional, se expiden las disposiciones, principios y reglas generales para   el ejercicio de las atribuciones previstas en los numerales 15 y 16 del artículo   189 de la Constitución Política y se dictan otras disposiciones.”    

[15] Folio   32.    

[16] Folio   23.    

[17] El artículo 817 del ET dispone: “Término de   prescripción de la acción de cobro. La acción de cobro de las obligaciones   fiscales, prescribe en el término de cinco (5) años, contados a partir de: //   […] 4. La fecha de ejecutoria del respectivo acto administrativo de   determinación o discusión”.    

[18] Específicamente, en la contestación de la tutela la   demandada explicó lo siguiente: “[…] no se puede acceder a la prescripción de la   obligación, por cuanto el artículo 817 del Estatuto Tributario al regular la   prescripción de la acción de cobro indicó que cuando los valores exigibles   consten en un acto administrativo, el término de cinco años deberá contarse a   partir de la fecha de la correspondiente ejecutoria, esto es, una vez decididos   los recursos interpuestos o vencido el término de dos meses con que contaba la   accionante para interponerlos. Teniendo en cuenta que, por ejemplo, la   obligación tributaria establecida en la resolución No. 839 de 2008, se notificó   el día 2 de febrero de 2009, es claro entonces que los dos meses con que contaba   el contribuyente para impugnarla vencían el 2 de abril del mismo año, y como no   se hizo uso de los mismos, en esta última fecha quedó ejecutoriada. Por tanto,   es a partir del 2 de abril de 2009 cuando empieza a correr el término de cinco   años con que contaba la administración para ejercitar válidamente la acción de   cobro y hasta el 3 de abril de 2014, es por ello que el término para que opere   la prescripción no se ha cumplido” (folio 23).      

[19] Folio   47.    

[20] Folios   14 y 17 del cuaderno de revisión. Concretamente, en esas resoluciones se decidió   (i) “acoger el fallo de tutela de fecha 21 de octubre de 2013 proferido por   el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Santiago de Tolú” y, por tanto,   (ii) se declaró “la ineficacia del cobro coactivo que se adelantó en contra   […] de la señora Yasmine Isaac Galvis”, y la consecuente “prescripción de   las obligaciones tributarias [causadas antes del año 2008]”.        

[21] Estado   de cuentas del impuesto predial unificado correspondiente al inmueble ubicado en   la Calle 15# 4-51 del Municipio de Santiago   de Tolú, Sucre (folio 16 del cuaderno de revisión).      

[22] Estado   de cuentas del impuesto predial unificado correspondiente al inmueble ubicado en   ‘Rancho Bonito’ del Municipio de Santiago   de Tolú, Sucre (folio 19 del cuaderno de revisión).      

[23] Folio   12 del cuaderno de revisión.    

[24] Ibíd.    

[25] T-753   de 2006 (MP Clara Inés Vargas Hernández). En esa oportunidad, la Sala Novena de   Revisión declaró improcedente una acción de tutela, mediante la cual se buscaba   cuestionar la legalidad de un acto administrativo de carácter general y   abstracto, proferido por la Secretaría de Tránsito y Transporte de Bogotá. Allí   se sostuvo lo siguiente respecto del presupuesto de subsidiariedad: “[…] la   acción de tutela ha sido concebida únicamente para dar solución eficiente a   situaciones de hecho creadas por actos u omisiones que implican la   transgresión o la amenaza de un derecho fundamental, respecto de las cuales el   sistema jurídico no tiene previsto otro mecanismo susceptible de ser invocado   ante los jueces a objeto de lograr la protección del derecho; es decir, tiene   cabida dentro del ordenamiento constitucional para dar respuesta eficiente y   oportuna a circunstancias en que, por carencia de previsiones normativas   específicas, el afectado queda sujeto, de no ser por la tutela, a una clara   indefensión frente a los actos u omisiones de quien lesiona su derecho   fundamental. De allí que, como lo señala el artículo 86 de la Constitución, tal   acción no sea procedente cuando exista un medio judicial apto para la defensa   del derecho transgredido o amenazado, a menos que se la utilice como mecanismo   transitorio para evitar un perjuicio irremediable”. Sobre el mismo punto, puede   observarse, entre otras, las sentencias T-177 de 2011 (MP Gabriel Eduardo   Mendoza Martelo) y T-065 de 2013 (MP María Victoria Calle Correa).    

[26] Sobre   la aplicación del principio de inmediatez, puede observarse, entre otras, la   sentencia T-514 de 2010 (MP Mauricio González Cuervo), en la cual se declaró   improcedente una acción de tutela porque los accionantes habían dejado   transcurrir dos (2) años y ocho (8) meses desde el hecho que se acusaba   vulnerador de los derechos fundamentales. A propósito de la inmediatez, en dicha   providencia se explicó lo siguiente: “[…] una de las expresiones más claras del desconocimiento del requisito de   inmediatez en la interposición de la acción de tutela es la negligencia del   afectado en la utilización de los recursos ordinarios a su disposición y que   posteriormente pretende que mediante la acción de tutela las consecuencias de   tal negligencia desaparezcan. Esta forma de actuar sin duda alguna desnaturaliza   la acción de tutela pues pretende reabrir debates en escenarios a los cuales ya   no se puede acceder –como cuando se dejan vencer de manera negligente los   términos para recurrir una decisión, ejercitar una acción o iniciar un proceso-,   o cuando se pretende hacer creer al juez que se está ante una situación   apremiante cuando en realidad el paso del tiempo indica que no hay tal y para la   cual podría implementarse una solución menos radical y de aplicación menos   urgente” Al respecto pueden observarse también las sentencias SU-961 de 1999 (MP   Vladimiro Naranjo Mesa), T-108 de 2006 (MP Jaime Araujo Rentería), y T-125 de   2008 (MP Nilson Pinilla Pinilla).    

[27] En efecto, los resoluciones No. 839 y 1420 fueron proferidas el diez (10) de   septiembre de dos mil ocho (2008), y la peticionaria impetró la acción de tutela   el ocho (8) de octubre de dos mil trece (2013) (folio 19).     

[28]   Artículo 720 del ET: “[…] contra las   liquidaciones oficiales, resoluciones que impongan sanciones u ordenen el   reintegro de sumas devueltas y demás actos producidos […] procede el recurso de   reconsideración”.    

[29]   Artículo 138 del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso   Administrativo, contenido en la Ley 1437 de 2011 (en adelante CPACA). Cabe   precisar que este nuevo cuerpo normativo derogó el Código Contencioso   Administrativo anterior (Decreto 01 de 1984), el cual disponía en el artículo 85   algo similar respecto de la acción de nulidad y restablecimiento del derecho:   “Toda persona que se crea lesionada en un derecho amparado en una norma   jurídica, podrá pedir que se declare la nulidad del acto administrativo y se   restablezca en su derecho”. Se hace referencia a lo establecido en la   reglamentación derogada porque en este caso la accionante ataca la legalidad de   actos proferidos en el año dos mil ocho (2008), cuando aún no había entrado en   vigencia la nueva normatividad.    

[30] Consejo de Estado, Sección Cuarta, sentencia del   veinticinco (25) de noviembre de dos mil cuatro (2004), expediente 13347, CP   Héctor Romero Díaz. En ese caso el Banco de la República alegó que el Municipio   de Pereira había desconocido el ordenamiento jurídico, al facturarle el impuesto   predial del bien donde estaba ubicada su sede con una tarifa especial (más   costosa) aplicable solo a entidades financieras. Señaló que el Banco de la   República no era una entidad financiera común y corriente, y que en tanto   cumplía funciones constitucionales diferentes no podía aplicársele la tarifa   especial del impuesto predial. El Consejo de Estado atendió los argumentos del   Banco de la República, y resolvió, entre otras, anular “[…] la factura de Impuesto Predial 0002074256 de 2000   y la Resolución 0063 IP/2000 del 21 de junio de 2000, expedidas por la   Secretaría de Hacienda del Municipio de Pereira”.        

[31] Consejo   de Estado, Sección Cuarta, sentencia del treinta y uno (31) de mayo de dos mil   doce (2012), expediente 18227, CP William Giraldo Giraldo. Un ciudadano alegaba   que el Distrito Capital de Bogotá había liquidado el impuesto predial de un bien   de su propiedad de forma contraria a la ley, pues le había aplicado una tarifa   especial (más costosa) bajo el entendido de que se trataba de un inmueble   “urbanizado no edificado”, a pesar de que existía material probatorio   suficiente para observar que en el predio había una construcción. El Consejo de   Estado acogió los argumentos del demandante, y decidió declarar la nulidad de   “[…] la Liquidación Oficial de   Revisión No. 2006EE325565 del 10 de diciembre de 2006, dictada por la   Subdirección de Impuestos a la Propiedad de la Secretaría de Hacienda Distrital   de Bogotá D.C., y de la Resolución No. DDI-064396 del 31 de julio de 2007,   proferida por la Oficina de Recursos Tributarios de la Subdirección Jurídico   Tributaria de la Secretaría de Hacienda Distrital de Bogotá D.C.”    

[32] Consejo de Estado, Sección Cuarta, sentencia del   veinticuatro (24) de octubre de octubre de dos mil trece (2013), expediente   18394, CP Hugo Fernando Bastidas Bárcenas. En esa oportunidad la Aeronáutica   Civil demandó la nulidad de las facturas del impuesto predial emitidas por el   Municipio de Soledad, Atlántico, argumentando que contrariaban un acuerdo   municipal, según el cual los bienes de uso público no están sujetos al impuesto   predial entre los años 1998 a 2006. El Consejo de Estado concluyó que en este   caso “[…] para los   años 1998 a 2006 ni la Aeronáutica Civil era sujeto pasivo del impuesto predial   en el municipio de Soledad Atlántico, ni los aeropuertos, como bienes de uso   público, eran objeto imponible de ese impuesto en esa jurisdicción territorial”, por lo que decidió confirmar la sentencia   de primera instancia, que previamente había declarado la nulidad “[…] de los actos administrativos contenidos en las facturas   Nos. 7051143 y 8018387 del 1º de marzo de 2006, respectivamente, a través de las   cuales la Secretaría de Hacienda Municipal de Soledad determinó el valor a   cancelar por concepto de impuesto predial unificado respecto de las   instalaciones donde funciona el aeropuerto Ernesto Cortissoz de la ciudad de   Barranquilla”.       

[33] Ver,   entre otras, la sentencia T-1225 de 2004 (MP Manuel José Cepeda Espinosa). En   esa providencia la Sala Tercera de Revisión declaró improcedente una acción de   tutela, sobre la base de que la parte actora, para el trámite de sus   pretensiones, podía recurrir a la jurisdicción contenciosa administrativa en   acción de nulidad y restablecimiento del derecho. Se sostuvo que la tutela es un   mecanismo subsidiario, que solo procede cuando no haya otros medios de defensa y si se emplea para evitar   un perjuicio irremediable, o si las acciones principales no son idóneas, y que   no es indicativo de la idoneidad  de la tutela que el medio natural de   defensa sea demorado. En palabras de la Corte: “[…] el examen de la idoneidad   del medio ordinario de defensa judicial no puede restringirse a establecer cuál   es el que podrá resolver con mayor prontitud el conflicto, pues si tal ejercicio   se fundara exclusivamente en dicho criterio, la jurisdicción de tutela, por los   principios que la rigen y los términos establecidos para decidir, desplazaría   por completo a las demás jurisdicciones y acciones, con salvedad del habeas   corpus. Si se admitiera tal consideración se desdibujaría la configuración   constitucional sobre la tutela”.    

[34] Cabe precisar que el Código Contencioso Administrativo   (Decreto 01 de 1984) fue derogado por el Código de Procedimiento Administrativo   y de lo Contencioso Administrativo (Ley 1437 de 2011, CPACA), a partir del dos   (2) de julio del año dos mil doce (2012). Respecto de la caducidad de la acción   de nulidad y restablecimiento del derecho, el literal d) del artículo 164 del   CPACA dispone algo similar a lo anterior, así: “Cuando se pretenda la nulidad   y restablecimiento del derecho, la demanda deberá presentarse dentro del término   de cuatro (4) meses contados a partir del día siguiente al de la comunicación,   notificación, ejecución o publicación del acto administrativo […]”.    

[35] Al   respecto puede observarse, entre otras, la sentencia T-514 de 2003 (MP Eduardo   Montealegre Lynett). En esa oportunidad, la   Corte declaró improcedente una acción de tutela contra el acto administrativo de   incautación de una aeronave, en parte debido a que el actor había dejado caducar   las acciones contenciosas, procedentes de forma principal, para impugnar los   referidos actos. En palabras de la Corte: “[…] un estudio detenido de los   hechos del caso en función de su sucesión temporal, permite a la Corte concluir   que la acción de tutela fue instaurada cuando al menos una de las acciones ante   lo contencioso administrativo, la de nulidad y restablecimiento del derecho,   había caducado. Ahora, sin que exista noticia en el expediente de la prosecución   de un proceso ordinario ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo,   promovido con el propósito de adelantar la defensa judicial de los intereses del   señor Franco Berón en relación con el decomiso de la avioneta de matrícula   argentina LV RZA marca Piper, es innegable que la acción de tutela fue   indebidamente empleada por el actor para enervar su propia incuria ante el no   ejercicio oportuno de las acciones judiciales pertinentes.” En el mismo   sentido pueden observarse las sentencias T-169 de 1996 (MP Vladimiro Naranjo   Mesa), T-912 de 2006 (MP Manuel José Cepeda Espinosa) y T-841 de 2009 (MP María   Victoria Calle Correa).     

[37] MP   Vladimiro Naranjo Mesa.    

[38] Allí se retiró lo establecido en la sentencia T-007 de   1992 (MP José Gregorio Hernández Galindo).    

[39] Cabe precisar que el Código Contencioso Administrativo   (Decreto 01 de 1984) fue derogado por el Código de Procedimiento Administrativo   y de lo Contencioso Administrativo (Ley 1437 de 2011, CPACA), a partir del dos   (2) de julio del año dos mil doce (2012). Respecto de la caducidad de la acción   de nulidad y restablecimiento del derecho, el literal d) del artículo 164 del   CPACA dispone algo similar a lo anterior, así: “Cuando se pretenda la nulidad   y restablecimiento del derecho, la demanda deberá presentarse dentro del término   de cuatro (4) meses contados a partir del día siguiente al de la comunicación,   notificación, ejecución o publicación del acto administrativo […]”.

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