T-504-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-504-09  

Referencia: expediente T-2178153  

Acción  de  tutela  interpuesta  por Juan de  Jesús    Cárdenas    Chávez   contra   la   Procuraduría   General   de   la  Nación.   

Magistrada Ponente  

Dra. María Victoria  Calle Correa   

Bogotá,  D.C.,  veintisiete (27) de julio de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  Magistrados  María Victoria Calle Correa,  Luís  Ernesto  Vargas  Silva y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales,    ha    proferido   la  siguiente   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de  revisión  de los fallos  proferidos,   en primer instancia, por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Cundinamarca  el quince (15) de  octubre   de  dos  mil  ocho  (2008)  y,  en  segunda  instancia,  por  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior de la Judicatura,  el  dieciséis  (16)  de  diciembre  del  mismo año, dentro de la acción de tutela  instaurada  por Juan de Jesús Cárdenas Chávez contra la Procuraduría General  de la Nación.   

El  expediente  de la referencia fue escogido  para  revisión  por  medio  de  auto del veintiséis (26) de febrero de dos mil  nueve (2009), proferido por la Sala de Selección Número Dos.   

I. ANTECEDENTES     

     

1. Hechos     

Juan  de  Jesús  Cárdenas Chávez instauró  acción  de tutela contra la Procuraduría General de la Nación, por considerar  que   al   haberle   impuesto  la  inhabilidad  para  ejercer  cargos  públicos  contemplada  en  el  artículo  38,  numeral 2, de la Ley 734 de 2002, sin tener  entre  sus  antecedentes  más de dos sanciones graves por conductas dolosas, le  viola  sus  derechos  al  habeas  data,  al  debido  proceso,  al  acceso  a  la  administración   de  justicia,  a  conformar,  ejercer  y  controlar  el  poder  político y al trabajo.   

Juan  de  Jesús Cárdenas Chávez aspiró al  Senado  de  la  República  en las elecciones que tuvieron lugar el año dos mil  seis  (2006),  por el partido Convergencia Ciudadana. Dicho partido obtuvo siete  escaños  en  el Senado de la República, pero el tutelante no alcanzó ninguno,  toda  vez  que  su  votación  fue  de  16.923 votos. Con todo, estaba llamado a  suplir  las  vacantes  que  se  produjeran,  en  el  orden  establecido  por  la  Constitución y la ley.   

Según   el  peticionario,  por  diferentes  circunstancias  hubo  en  el  Senado  algunas  vacantes  de  parlamentarios  que  pertenecían   a  Convergencia  Ciudadana,  razón  por  la  cual  solicitó  el  certificado  de  antecedentes  disciplinarios en orden a suplir alguna de ellas.  Pero,  se  sorprendió con una de las sanciones que allí aparecen: “[i]nhabilidad  para desempeñar cargos públicos, artículo 38 de  la   Ley   734   de  2002”.  En  su  concepto,  esta  inhabilidad  sólo puede ser impuesta a quien ha sido sancionado con antelación  por   tres   (3)  o  más  faltas  dolosas,  graves  o  leves. Sin embargo, de acuerdo con la información que  él  tiene,  sólo ha sido sancionado por faltas dolosas en dos ocasiones, y por  lo  tanto  es  ilegítima  la  inhabilidad, pues no están dadas las condiciones  para imponerla.   

Estima  que  la  Procuraduría  General de la  Nación,  al haberlo inhabilitado para ejercer cargos públicos le viola todo un  haz  de  derechos  fundamentales.  En primer lugar, el debido proceso, porque la  sanción  de inhabilidad fue automática y no fruto de un proceso previo con las  debidas  garantías,  como  el derecho a ser oído, la presunción de inocencia,  el  derecho  a  una decisión motivada, el principio de legalidad de las faltas.  En  segundo  lugar, el  derecho de acceso a la administración de justicia,  ya  que le impuso una sanción sin permitirle un espacio para la contradicción,  “cerrando   toda  posibilidad  de  realizar  alguna  actuación  dentro  de  un  procedimiento  legal”. En  tercer  lugar,  el  derecho a conformar, ejercer y controlar el poder político,  pues  el  tutelante  estaba  llamado a suplir una de las vacantes dejadas por un  Senador  perteneciente  al  partido  Convergencia Ciudadana y se le presentó un  inconveniente  a causa de la inhabilidad. En cuarto lugar, su derecho al trabajo  ya  que  su trayectoria laboral se ha desarrollado en el servicio público, pero  la  posibilidad de seguir en ese mismo contexto se ve frustrada por la decisión  ‘arbitraria’   de   la  Procuraduría   de  imponerle  una  sanción  como  la  inhabilidad,  pese  a que no es responsable de más de dos conductas dolosas. En  este último sentido, el apoderado afirma:   

“[d]e  igual forma, esta inhabilidad   le  ha impedido desempeñarse en diferentes cargos públicos, pues las sanciones  registradas  erróneamente  y  la  inhabilidad  impuesta  obstaculizan cualquier  postulación  o  desempeño  de  un  cargo  público,  o ejecución de contratos  estatales.”   

     

1. Respuesta        de        la       entidad  accionada     

La  Procuraduría  General  de  la Nación al  contestar  la tutela, rechazó los cargos planteados por el tutelante señalando  que  la circunstancia consagrada en el artículo 38, numeral 2, de la Ley 734 de  2002,  no  constituía  una  sanción disciplinaria, sino una inhabilidad legal,  que  se  presenta  cuando  la  persona  ha sido sancionada tres veces o más por  faltas  graves,  independientemente  de  si  son  realizadas  de manera dolosa o  culposa.   Tal   como   aparece  en  sus  registros  informativos,  “el  accionante  JUAN  DE  JESÚS  CÁRDENAS CHÁVEZ registra seis  sanciones    disciplinarias    cuyas    conductas    fueron   calificadas   como  GRAVES”.    En    ese    sentido,    “independientemente  del  grado de culpabilidad que se predique de  las  mismas,  implica  que  se  configura la inhabilidad legal establecida en el  artículo  38,  numeral  2  de  la   ley  734  del  2002”.  La  Procuraduría  afirma   que   en   diversos   conceptos   emitidos   por   dicha  entidad,  hay  pronunciamiento  acerca  de  esta  misma  controversia,  como por ejemplo, en la  Consulta  C-212-06,  entre cuyos apartes se dice que la sanción de inhabilidad,  contemplada  en  el  artículo  38  del  Código  Disciplinario Único (CDU), se  aplica  “por  la existencia de tres o más sanciones  por  faltas  graves,  cualquiera  sea  el  grado  de culpabilidad”.   En   consecuencia,   solicita   denegar   el  amparo  deprecado.   

     

1. Decisiones      que      se     revisan     e  impugnación     

3.1. La Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo  Seccional de la Judicatura de Cundinamarca, en fallo del quince (15) de  octubre  de dos mil ocho (2008) declaró improcedente el amparo impetrado. En su  concepto,  la  actuación  que  viola  o  amenaza los derechos fundamentales del  peticionario   es,  en  específico,  la  inhabilitación  para  ejercer  cargos  públicos  por  tres  años.  No  obstante,  esa medida le fue impuesta desde el  treinta  y  uno (31) de mayo de dos mil siete (2007), y la tutela fue incoada el  1°  de  octubre  de  dos mil ocho (2008), es decir, más de un año después de  ocurrido  el acto. De ese modo, no se cumple el requisito de inmediatez entre la  actuación  violatoria  y  la interposición del amparo, razón por la cual debe  ser declarado improcedente.   

Esta sentencia fue impugnada por el tutelante.  En  primer  lugar,  su  apoderado argumentó que sí se cumplió el requisito de  inmediatez  en  su  caso, toda vez que “el motivo por  el  cual  la acción de tutela se interpuso en el mes de Octubre de 2008 fue que  sólo  hasta el día 24 de septiembre de 2008, cuando solicitó los antecedentes  disciplinarios  de la Procuraduría General de la Nación, según certificado No  9474560,  el  cual  se  encuentra visible a folio 177 del cuaderno principal, mi  poderdante  tuvo  conocimiento de la imposición de la inhabilidad consagrada en  el  artículo  38  de  la  ley 734 de 2002”.  En  segundo  lugar,  expuso  que estaba empleando el amparo para evitar un perjuicio  irremediable,  cual  es, no poder acceder a un cargo público o contratar con el  Estado,  para  una  persona que toda su vida ha ejercido como servidor público.  En  tercer lugar, para insistir en la violación del debido proceso, por haberle  impuesto  una  sanción  sin  norma legal que la habilitara y sin brindarle otra  instancia  para  controvertirla.  Y,  en  cuarto  lugar,  para  enfatizar que la  inhabilidad  viola  su  derecho  a  conformar,  ejercer  y  controlar  el  poder  político.   

3.2. La Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo  Superior  de la Judicatura, en fallo de segunda instancia, proferido el  dieciséis  (16)  de  diciembre de dos mil ocho (2008), revocó la decisión del  juez  de  primera  instancia  y,  en  consecuencia,  concedió  la tutela de los  derechos   fundamentales   del   peticionario.   Así   motivó   la  decisión:   

“El  primer  aspecto que debe verificar la  Sala  es  el  relativo  al  cumplimiento  del  requisito  de  oportunidad  en la  interposición  de  la  acción  de amparo. Al respecto considera la Sala que el  registro  de  la  Inhabilidad para desempeñar cargos públicos, se realizó por  parte   de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación  en  forma  ‘automática’,  al  considerar  la  entidad  que se  trata  de  aquellas inhabilidades de carácter legal, cuya existencia no depende  de  la  declaratoria  de  un juez o autoridad administrativa en desarrollo de un  proceso,  sino  de  la  aparición  de  un  hecho  generador  de la misma, en el  presente  evento   de  la  concurrencia  de  tres  (3)  sanciones  previas,  calificadas como graves o leves dolosas.   

Es  así  como,  tan  solo  cuando  el actor  solicitó  el  certificado  de  antecedentes  disciplinarios  a la Procuraduría  General  de  la Nación y le fue entregado el documento No. 6180537-1, obrante a  folio  172  y siguientes del cuaderno anexo el día 24 de septiembre del año en  curso,  al  requerir  el  mismo  en  virtud  de su aspiración a una curul en el  Senado  de  la  república,  se  percató  de  la  existencia del registro de la  mencionada inhabilidad.   

Lo  anterior,  aunado al hecho de que con la  acción  de  amparo  no se pretende la revisión de las sanciones impuestas como  consecuencia  de  la  culminación  de procesos disciplinarios adelantados en su  contra,  hace  que  se cumpla el requisito de inmediatez en la interposición de  la demanda tutelar.   

Ahora  bien,  torna igualmente procedente la  presente  acción,  habilitando,  por ende, al Juez Constitucional para estudiar  el  fondo  del  asunto,  la inexistencia de otros mecanismos de defensa judicial  que  pueda  emplear  el  actor a efectos de obtener la garantía de los derechos  fundamentales  invocados  en  consideración  a  la  inexistencia   de acto  administrativo  que imponga la inhabilidad cuestionada y que pueda ser objeto de  acción ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo”.   

(…)          3.    Caso  concreto:   

(…)  [p]rocede  a abordar el análisis del  material  probatorio  allegado  a  la  actuación, en especial el certificado de  antecedentes   disciplinarios   y   las  copias  de  los  fallos  sancionatorios  proferidos  por  la  Procuraduría  General  de  la  nación,  evidenciando que,  efectivamente,  al  señor Juan de Jesús Cárdenas Chávez, en su condición de  Gobernador   del   Departamento   del  Huila  para  el  período  constitucional  2001-2003, se le impusieron las siguientes sanciones:   

Sanción             

Fecha    acto  administrativo             

Calificación  de la  falta             

Fecha inicio efectos  jurídicos  

Multa   por   30  días             

10 Nov/04             

Grave  a  título  de  culpa. (fl. 85)             

29/06/05  

Multa   por   30  días             

3/ Ago/05             

Grave  a  título  de  culpa. (fl. 54 cuaderno anexo)             

11/08/05  

Multa   por   90  días             

16/11/2006             

Grave  a  título  de  dolo. (fl. 113 del c.o)             

5/12/2006  

Multa   por   11  días             

5/12/2006             

Grave  a  título  de  culpa (fl. 174 del c.o)             

22/01/2007  

Suspensión  por  12  meses             

31/05/2007             

Grave  a  título  de  culpa             

6/06/2007  

Multa   por   90  días             

29/11/2006             

Grave  a  título  de  dolo             

15/01/2007  

Es  así  como,  al  momento de solicitar el  accionante  el  certificado  de  antecedentes disciplinarios obtuvo el documento  No.  61805539-6 de fecha 24 de septiembre del año en curso, en el cual, además  de   las   sanciones  anteriores,  se  dejó  constancia  de  la  existencia  de  inhabilidad  para desempeñar cargos públicos, con fundamento en lo preceptuado  por el numeral 2° del artículo 38 de la Ley 734 de 2002.   

     

i. Si  en la  actuación  de la Procuraduría General de la Nación, consistente en registrar,  en   forma   automática,  esto  es,  ‘de     pleno     derecho’,  la inhabilidad referida, incurrió en vulneración a la garantía  fundamental  al  debido  proceso,  por  no  haber  agotado  un procedimiento que  permitiera  el  ejercicio  de  la  contradicción  y  defensa  del inhabilitado;  y     

     

i. Si a efectos  de  certificar  la  inhabilidad  especial  consagrada  en  el  numeral  2°  del  artículo  38  de  la  Ley  734  de 2002, el organismo de control, debe tener en  cuenta  todas  las faltas calificadas como GRAVES cualquiera que sea la forma de  culpabilidad  imputada  y  las  LEVES  DOLOSAS  o  si  esta  última graduación  solamente califica a las faltas leves.     

Los temas en cuestión serán analizados a la  luz  de los precedentes establecidos por la Corporación de cierre en materia de  derechos      fundamentales,      especialmente      en      la     ‘ratio       decidendi’     de     las    sentencias    de  constitucionalidad  referidas  al  numeral 2° del artículo 38 de la Ley 734 de  2002.   

(…)  Lo  primero  que se debe advertir del  estudio  de  la  norma  transcrita  [art.  38-2,  Ley  734  de 2002] es que esta  inhabilidad    especial   en   particular   no   constituye   una   ‘sanción’   por   la   incursión   en   falta  disciplinaria  sino  que es una consecuencia no sancionatoria de la reincidencia  en   la   comisión   de   faltas  disciplinarias  que  culminan  con  sentencia  sancionatoria  ejecutoriada.  Al respecto, la Corte Constitucional ha precisado:   

(…)  En este orden de ideas, es explicable  que  el  legislador  haya  establecido  inhabilidades  puesto que el objetivo de  normas   como   la   demandada,  más  allá  de  castigar  la  conducta  de  la  persona,   radica  en  asegurar,  para  hacer  que  prevalezca  el interés  colectivo,  la  excelencia  e  idoneidad  del  servicio, mediante la certidumbre  acerca de los antecedentes intachables de quien haya de prestarlo.   

Por  las  anteriores  consideraciones  esta  Corporación  deja  sentado,  acogiendo la doctrina y la jurisprudencia, que las  inhabilidades  derivadas  de  la  conducta  del aspirante a un cargo público no  constituyen  per  se  una  sanción adicional, como ocurre claramente en el caso  del  numeral  2°  del  artículo 38 de la Ley 734 de 2002. Por el contrario, en  guarda  del  interés  general y en desarrollo de la libertad de configuración,  el  legislador  bien  puede  establecerlas, sin que ello entrañe violación del  principio  constitucional  consagrado en el artículo 29 de la C.P., referente a  que  no  habrá  pena  sin  ley  preexistente,  pues,  de  manera  general,  las  inhabilidades  no  implican  una  sanción y por lo mismo para su efectividad no  requieren   de   una   disposición  previa  a  la  ocurrencia  de  los  hechos.   

De  lo  expuesto  se  desprende  que, por no  constituir  una  sanción  la  inhabilidad  consagrada  en  el  numeral  2° del  artículo  38,  no  hay  lugar  al agotamiento de trámite especial alguno en la  medida    en    que   ella   opera   ‘ipso   iure’.   

(…)  Ante  la  claridad  de la conclusión  anterior,  procede  la  Sala a analizar el segundo problema jurídico sometido a  su  consideración, esto es, el relacionado con el requerimiento establecido por  el  legislador  relativo  a la calificación de la falta a efectos de determinar  si  se  deben tener en cuenta, para efectos de aplicar la inhabilidad, todas las  faltas  GRAVES,  cualquiera  que  sea  su  calificación, o solamente las GRAVES  DOLOSAS.   

En  efecto,  ante la falta de claridad de la  norma  en  cuestión,  deberá  la  Corporación interpretarla de tal manera que  cumpla  la  finalidad  para  la  cual  ha  sido  consagrada  en garantía de los  criterios  respectivos de interpretación de las normas jurídicas que consagran  las  causales de inhabilidad para el desempeño de cargos y funciones públicas.   

Al  respecto la Sala acogerá como principio  de   interpretación   excepcional   o  restrictiva  el  principio  ‘pro         homine’    es   decir,   acogerá   aquella  interpretación  que  implique  el  menor  grado  de  restricción  del  derecho  fundamental  invocado,  que  en el sub examine no es otro que el de ‘participar   en   la   conformación,  ejercicio       y       control       del       poder      político’.   

En  efecto,  el  principio  pro homine es un  criterio  hermenéutico  que  informa  toda  la  normatividad  de  los  derechos  humanos,  en  virtud  del  cual  se  debe  acudir  a la norma más amplia o a la  interpretación   más   extensiva,   cuando  se  trata  de  reconocer  derechos  protegidos,  e  inversamente, a la norma o a la interpretación más restringida  cuando  se  trata  de  establecer  restricciones permanentes al ejercicio de los  derechos  o  a  su  suspensión  extraordinaria.  Este  principio implica, estar  siempre a favor del hombre.   

(…)  Se  tiene  en  consecuencia,  que  en  materia    de    hermenéutica    de   las   causales   de   inhabilidad   está  constitucionalmente  prohibida  su interpretación extensiva, porque ello afecta  el  derecho fundamental al debido proceso, al igual que el principio de igualdad  y el derecho de acceso a cargos y funciones públicas.   

(…)  

En virtud de lo establecido, se debe tener en  cuenta,  en  el  caso de la inhabilidad descrita en el numeral 2° del artículo  38  de  la Ley 734 de 2002, que ella solamente se podrá aplicar cuando se trate  de  faltas  GRAVES DOLOSAS O LEVES DOLOSAS, pues entender la norma de tal manera  que  resulte  aplicable  cualquiera  sea  la calificación de las faltas GRAVES,  implicaría    hacer   una   interpretación   extensiva,   prohibida   por   el  constituyente,  en  menoscabo de los derechos fundamentales del sujeto pasivo de  la inhabilidad.   

(…) Ahora bien, abordando el caso concreto  sometido  a  consideración  del  Juez Constitucional, deviene claro que se debe  descartar,  en  el  caso concreto objeto de análisis, la postura interpretativa  asumida  por  el  organismo de control –Procuraduría   General   de   la   Nación-,  por  cuanto  asumirla  implicaría  aceptar  expresamente  que  cabe  una interpretación extensiva que  quebranta  los  derechos  fundamentales  del accionante JUAN DE JESÚS CÁRDENAS  CHÁVEZ,  lo  cual  obedece  al  respeto  del  principio  de proporcionalidad en  materia de derechos fundamentales.   

En  efecto,  de  las  pruebas  aportadas, en  especial  del  certificado  de  antecedentes  y  de  las  copias  de  los fallos  sancionatorios  proferidos  en su contra, se tiene que el mismo no ha completado  el  número  de  sanciones  exigidas por el legislador para quedar incurso en la  causal  de inhabilidad prevista en el numeral 2° del artículo 38 de la Ley 734  de  2002  y  cuyo  registro,  por  ende,  resulta  vulneratorio  de  su  derecho  fundamental a acceder a cargos y funciones públicas.   

Es  así  como, del estudio de los medios de  convicción  citados,  se  tiene  que  el actor, solamente tiene registradas dos  faltas     calificadas     como     ‘dolosas’, por  lo   que   no  se  reúne  la  exigencia  normativa  desde  el  punto  de  vista  cuantitativo,  no  siendo  viable  predicar  la  existencia  de inhabilidad para  ejercer  cargos  públicos,  resultando imperativo que esta Colegiatura, en aras  de  proteger los derechos fundamentales invocados por el accionante, ordene a la  Procuraduría  General  de  la Nación que anule el registro a que se refiere el  literal   ‘g’  del  certificado  de  antecedentes e  inhabilidades  expedido  al  accionante  y  que emita uno nuevo sin esta última  anotación”.   

Por   los   anteriores  motivos,  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del Consejo Superior de la Judicatura adoptó las  siguientes resoluciones:    

“PRIMERO.-  REVOCAR  el  fallo  objeto de impugnación, para en su  lugar  conceder  el  amparo  de los derechos fundamentales al debido proceso y a  participar    en    la    conformación,   ejercicio   y   control   del   poder  político.   

SEGUNDO.-  Como  consecuencia  de  lo anterior, ordenar a la Procuraduría General de la Nación,  que  en  un  término  de  cuarenta  y  ocho  (48) horas contadas a partir de la  notificación  de  la  presente  decisión anule el registro de inhabilidad para  ejercer   cargos   públicos,   contenido  en  el  certificado  de  antecedentes  disciplinarios  del  actor  y proceda a expedir uno nuevo en el que no conste la  citada anotación”.   

     

1. Pruebas     practicadas     por    la    Corte  Constitucional     

4.1.  Mediante Auto  del  veinticinco (25) de marzo de dos mil nueve (2009),  la  Magistrada  sustanciadora  ordenó  oficiar a la Procuraduría General de la  Nación  con  el  objetivo de que le suministrara información concreta sobre el  tema.   Enseguida   se  reproduce  literalmente  cada  una  de  las  solicitudes  formuladas  por  la  Corte,  acompañada  de  la  respuesta proporcionada por la  Procuraduría General de la Nación:   

4.1.1.  Solicitud  de  la  Corte:  informe  “[s]i el señor Juan de Jesús Cárdenas Chávez fue  informado  sobre  la  procedencia  de la inhabilidad contemplada en el numeral 2  del  artículo  38  de  la  Ley  734  de  2002,  al  ser  notificado del proceso  disciplinario   seguido   en   su   contra,   bajo   el  Radicado  No.  161-2477  (165-91971/03)  y  fallado  en segunda instancia por la Sala disciplinaria de la  Procuraduría  General  de  la Nación, el día 29 de noviembre de 2006. En caso  de  respuesta  afirmativa,  indicar  la  fecha  y el mecanismo utilizado para la  notificación de la sanción”.   

Respuesta de la Procuraduría: “al   momento  de  notificarse  el  fallo  de  primera  y  segunda  instancia  proferido  en  contra  del  señor  JUAN DE JESÚS CÁRDENAS CHÁVEZ,  dentro  del  expediente  No.  165-91972-03,  no  le fue informado la inhabilidad  contemplada  en  el numeral 2° del artículo 38 de la ley 734 de 2002, toda vez  que  la  notificación  la  realiza el Centro de Notificaciones y Recursos de la  Procuraduría  General  de la Nación, quien se limita a efectuar el trámite de  las  mismas,  desconociendo  qué  otras  sanciones  existen  en  contra  de los  disciplinados a quienes notifica”.   

4.1.2.  Solicitud  de  la  Corte:  informe  “[s]i  la inhabilidad consagrada en el numeral 2 del  artículo  38  de  la Ley 734 de 2002 debe ser notificada al afectado una vez el  SIRI  la  registre  en  el  certificado  de antecedentes disciplinarios. En caso  afirmativo,  informar  si  la inhabilidad anterior fue notificada al señor Juan  de    Jesús    Cárdenas   Chávez   y   en   qué   fecha   se   realizó   la  notificación”.   

Respuesta de la Procuraduría: “le  remito  el  informe  suscrito  por  la Coordinadora del Grupo  SIRI,   Dra,   ELBA   REGINA   GUTIÉRREZ   RAMÍREZ   el   cual  consta  de  28  folios”.   En  dicho  informe,  26  de  los  folios  corresponden  a  una  copia  de  la Sentencia expedida en el presente proceso de  tutela  por  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del Consejo Superior de la  Judicatura,  y  otros  dos  refiriéndose  a  él  de  forma puntual, sin que se  advierta  relación alguna del mencionado informe con la solicitud formulada por  la Corte.   

4.1.3.  Solicitud  de  la  Corte:  informe  “[s]i  el  accionante,  Juan  de  Jesús  Cárdenas  Chávez   solicitó   ante   esa   entidad   el   certificado   de  antecedentes  disciplinarios,  durante  el  período comprendido entre el 31 de mayo de 2007 y  el  1  de octubre de 2008. En caso afirmativo, informar cuántas veces solicitó  el certificado y en qué fechas”.   

Respuesta de la Procuraduría: “le  remito  informe  suscrito  por  el  Dr.  Mario Enrique Castro  González,   Jefe   de  la  División  de  Atención  al  Público  –CAP,  donde  adjunta  los antecedentes  que  le  fueron  expedidos  al  señor JUAN DE JESÚS CÁRDENAS CHÁVEZ, para el  período  comprendido  entre  el 31 de mayo de 2007 y 1° de octubre de 2008, el  cual  consta  de  43  folios”.  En  dicho informe, 2  folios  corresponden  a la relación de ocasiones en las cuales se ha solicitado  la  expedición  del  certificado de antecedentes disciplinarios del señor Juan  de  Jesús  Cárdenas  Chávez,  con  cédula  de  ciudadanía  No. 4.881.088 de  Acevedo,  Huila;  39  folios  corresponden  a  sendas  copias  de algunos de los  certificados   expedidos   a  Juan  de  Jesús  Cárdenas  Chávez  por  la  Procuraduría  General  de la Nación; y otro folio es un memorial introductorio  de  la  información  precitada.  De  manera  individual, puede ilustrarse de la  siguiente   manera   el   contenido   de  la  información  suministrada  en  42  folios:1   

a. En cuanto a la relación de ocasiones en  las  cuales  se  ha  solicitado  la  expedición del certificado de antecedentes  disciplinarios  de  el  peticionario  -Juan  de  Jesús  Cárdenas  Chávez, con  cédula  de  ciudadanía  No.  4.881.088  de  Acevedo,  Huila,  debe decirse que  aparece  en  2  folios.  A  tenor  de  lo consignado en ellos, el certificado de  antecedentes  disciplinarios del accionante ha sido solicitado en más cincuenta  (50)  oportunidades  el  referido  certificado,  en  un período que va desde el  veintisiete  (27) de julio de dos mil siete (2007), hasta el veintiséis (26) de  marzo  de  dos  mil nueve (2009). Empero, no todos los datos de esa información  son  relevantes para decidir la controversia suscitada en el caso concreto y las  decisiones  de  instancia,  sino  sólo  aquella que está comprendida entre dos  fechas:  la de la imposición de la inhabilidad -31 de  mayo  de  2007-  y  la de la interposición del amparo  -1°  de octubre de 2008-, y  la  información  suministrada  por  la  Procuraduría,  en  lo relevante, es la  siguiente:   

Número    de  certificado             

Tipo     de  identificación             

Número    de  identificación             

Nombres    y  apellidos             

Fecha    de  expedición             

Funcionario  

7012981             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

26/07/2007             

MARTÍNEZ  CUBILLOS  JAIRO RAFAEL  

7418906             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

12/10/2007             

GUZMÁN  RODRÍGUEZ  MAGDA ESTELLA  

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

12/10/2007             

TORRES URREGO GLORIA  ESPERANZA  

7478776             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

25/10/2007             

TORRES URREGO GLORIA  ESPERANZA  

7500859             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

31/10/2007             

TORRES URREGO GLORIA  ESPERANZA  

7891518             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

11/01/2008             

8061199             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

28/01/2008             

DÍAZ  SALAZAR JOSÉ  GERMÁN  

8487726             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

02/04/2008             

BENÍTEZ  RIOS JIMMY  HENRY  

8643099             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

25/04/2008             

LINARES   VÍCTOR  LEONEL  

8865620             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

06/06/2008             

BENÍTEZ  RIOS JIMMY  HENRY  

9464560             

Cédula    de  ciudadanía             

4881088             

Juan   de  Jesús  Cárdenas Chávez             

24-09/2008             

GUZMÁN  RODRÍGUEZ  MAGDA ESTELLA  

b.   En   cuanto  a  las  copias  de  los  certificados  de  antecedentes  de  Juan de Jesús Cárdenas Chávez, sólo once  (11)  de  ellas fueron aportadas al proceso. Para efectos de mayor ilustración,  enseguida  se  elabora  un  cuadro con tres columnas, de las cuales la izquierda  tiene  el  número de radicación interna de la Procuraduría, la de la mitad la  fecha  de expedición y en la de la derecha se informa si en dicha copia aparece  consignada   la   inhabilidad  del  artículo  38.2  de  la  Ley  734  de  2002:   

“2.  INHABILIDADES   

       DISCIPLINARIO   

            Inhabilidad    :    INHABILIDAD   PARA   DESEMPEÑAR  CARGOS  PÚBLICOS LEY 734 ART. 38 NUM. 2.   

Fecha Inicio  : 31/05/2007  

Fecha      Final     :31/05/2007”   

NÚMERO    DE  RADICACIÓN   

DEL CERTIFICADO DE ANTECEDENTES            

FECHA    DE  EXPEDICIÓN   

(DDD/MM/AAAA)            

¿APARECE CONSIGNADA  LA INHABILIDAD DEL ARTÍCULO 38-2, LEY 734 DE 2002?  

7012981             

26/07/2007             

NO  

7419204             

12/10/2007             

SÍ  

7478776             

25/10/2007             

7500859             

31/10/2007             

SÍ  

7891518             

11/01/2008             

SÍ  

8061199             

28/01/2008             

SÍ  

8487726             

02/04/2008             

SÍ  

8643099             

25/04/2008             

SÍ  

8865620             

06/06/2008             

SÍ  

9474560             

24-09/2008             

SÍ  

9523499             

07/10/2008             

SÍ  

Por  último,  la  Procuraduría  remite:  “copia  del  auto  de  fecha  31  de agosto de 2007,  mediante  el  cual el Procurador Segundo Delegado para la Contratación Estatal,  al  momento  de resolver petición de acumulación jurídica de penas (sanciones  disciplinarias),  planteada  por  el señor JUAN DE JESÚS CÁRDENAS CHÁVEZ, le  dio  a conocer al disciplinado la existencia de la inhabilidad contemplada en el  numeral  2  del  artículo  38 de la Ley 734 de 2002, la cual fue notificada por  estado     ante     la     renuencia     de     comparecer     a     notificarse  personalmente”.   

4.1.4.  Tras  recibir  estas  pruebas,  el  apoderado  de  Juan  de  Jesús  Cárdenas  presentó  un memorial ante la Corte  Constitucional,  en  el  que  planteó el siguiente punto de vista: “se   aclara  a  la  Honorable  Corte,  que  los  Certificados  de  antecedentes  disciplinarios NO SE SOLICITAN a la Procuraduría, sino se EXPIDEN  por  parte  del Órgano de control a través de su plataforma de Internet. (…)  [Y  en  ningún  momento  el  portal]  circunscribe  o  limita la posibilidad de  obtener  dicho  documento  solo por parte de la persona poseedora del número de  identificación,  al  contrario,  CUALQUIER  CIUDADANO INTERESADO que conozca el  número  de  identificación  de  una  persona  natural  o jurídica y que tenga  acceso a Internet, PODRÁ GENERAR el certificado”.   

4.2. Para verificar el sentido exacto de la  información  suministrada  por la Procuraduría General de la Nación, mediante  Auto  del  dieciocho  (18)  de  mayo de dos mil nueve  (2009),  la Sala ofició, de nuevo, a la Procuraduría  General  de  la  Nación,  en  orden  a  que  le  informara  a  este despacho lo  siguiente:   

“1) A partir de qué fecha se implementó  el  sistema  de  información vía Internet, mediante el cual pueden solicitarse  de modo gratuito los certificados de antecedentes disciplinarios;   

2)  Si antes de implementarse el sistema de  información    vía    Internet,    era    posible   identificar   –en   cada  caso-  quién  elevaba  la  solicitud   de  expedición  del  certificado  de  antecedentes  disciplinarios;   

3)  En  caso  afirmativo, si Juan de Jesús  Cárdenas  Chávez  solicitó  ante  esa  entidad el certificado de antecedentes  disciplinarios,  durante  el período comprendido entre el 31 de mayo de dos mil  siete (2007) y el siete (7) de octubre de dos mil ocho (2008);   

4)  En  caso  afirmativo,  cuántas  veces  solicitó el certificado y en qué fechas.”   

A lo cual respondió la Procuraduría en lo  siguientes términos:   

“En  atención  a  la  solicitud  de  la  referencia, atentamente me permito informarle lo siguiente:   

    

1. Con  la  Ley  1238 de 2008 (24 de julio), se ordenó la disposición  gratuita  de  los certificados de antecedentes disciplinarios a la Procuraduría  General  de  la Nación. Los certificados de antecedentes pueden ser descargados  gratuitamente   de   la   página   de   la   entidad   www.procuraduría.gov.co desde el 22 de noviembre de 2008.     

    

    

1. Para  el  período comprendido entre el 31 de mayo de 2007 y el 7 de  octubre  de  2008,  a nombre del señor JUAN DE JESÚS CÁRDENAS CHÁVEZ CC. No.  4.881.088,  se  encontraron  once (11) certificado expedidos, pero no es posible  conocer el solicitante”.     

4.3. Mediante Auto  del  nueve  (09)  de  junio de dos mil nueve (2009), la  Magistrada  sustanciadora   ofició,  esta  vez  a Davivienda Red Bancafé,  para que informara, en el término de dos (02) días hábiles:   

“1)   Si   conserva   la   información  correspondiente   al  nombre  y  la  cédula  de  las  personas  que  realizaron  consignaciones  en  el  número  de  cuenta nacional 01899297-4, Davivienda, Red  Bancafé,  destinada  a  captar  el  dinero  de los solicitantes de antecedentes  disciplinarios    expedidos    por    la    Procuraduría    General    de    la  Nación;   

2) En caso afirmativo, si tiene información  de  que  el  señor Juan de Jesús Cárdenas Chávez, con cédula de ciudadanía  número  4.881.088,  hubiera  consignado  dinero en dicha cuenta, en el período  que  va  desde  el treinta y uno de mayo de dos mil siete (2007), hasta el siete  (7) de octubre de dos mil ocho (2008);   

3)  En  caso afirmativo, que suministre las  fechas exactas en las cuales tuvo lugar dicha consignación”.   

La   Secretaría   General  de  la  Corte  Constitucional,  en  comunicación  del  dieciséis  (16)  de junio del presente  año,   informó   que   durante  el  término  concedido  para  suministrar  la  información no se recibió respuesta alguna.   

     

I. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS     

     

1. Competencia     

Esta   Sala   de   Revisión  de  la  Corte  Constitucional  es  competente  para  revisar  los  fallos  de tutela proferidos  dentro  del  trámite  de  la referencia, con fundamento en lo dispuesto por los  artículos  86,  inciso  3°, y 241, numeral 9°, de la Constitución Política,  en  concordancia  con  los  artículos  33,  34,  35  y  36  del Decreto 2591 de  1991.   

     

1. Problema jurídico planteado     

El accionante afirma que la imposición de la  inhabilidad  para  ejercer  cargos públicos por tres años, le fue impuesta por  la  Procuraduría  General  de  la Nación en manifiesta infracción de diversos  derechos  fundamentales.  En  primer  lugar,  del  debido  proceso,  ya  que  su  imposición  fue  de  manera  automática y no como resultado de un  debido  proceso.  En  segundo lugar, del  derecho de acceso a la administración de  justicia,  ya  que  no  le  ofreció  un  espacio  para  contradecirla  en  otra  instancia.  En  tercer  lugar,  del  derecho a conformar, ejercer y controlar el  poder  político,  pues  el  tutelante estaba llamado a suplir una vacante en el  Senado  de  la República y no pudo hacerlo a causa de la inhabilidad. En cuarto  lugar,  de  su derecho al trabajo ya que su vocación es el servicio público, y  se  ve  frustrada  por la mencionada inhabilidad. En último término, aunque el  tutelante  no lo mencione, se deduce de su libelo que pretende la protección de  su  derecho  al  habeas  data,  toda  vez que para el accionante la información  registrada  en el banco de datos de la Procuraduría General de la Nación no es  correcta,  ya  que no está inhabilitado para ejercer cargos públicos y si así  aparece  consignado  en  el  sistema  de  reporte, es porque hubo una equivocada  interpretación de la Ley disciplinaria que debe ser enmendada.   

De conformidad con los hechos planteados, corresponde a la  Sala Segunda de Revisión resolver el siguiente problema jurídico:   

¿Vulneró  la  Procuraduría General de la  Nación  los  derechos  al  debido  proceso,  al  acceso a la administración de  justicia,  a  conformar, ejercer y controlar el poder político, al trabajo y al  hábeas  data  de  una persona sancionada más de tres veces por faltas culposas  graves  y  dos veces por faltas dolosas, al haberle impuesto la inhabilidad para  ejercer  cargos  públicos  contemplada en el artículo 38, numeral 2, de la Ley  734  de  2002, sin haberle notificado personalmente de la misma y sin permitirle  controvertir  tal medida, teniendo en cuenta que (i) el accionante considera que  dicha  inhabilidad  es  una sanción que sólo opera cuando se han producido 3 o  más  sanciones  dolosas  graves,  frente a la cual debe permitirse el ejercicio  del  derecho  a  la  defensa; y (ii) la entidad accionada estima que se trata de  una   circunstancia   que   no   tiene   carácter   sancionatorio,   que  opera  automáticamente  cuando  la  persona ha incurrido en tres o más faltas graves,  culposas   o   dolosas,  y  que  por  lo  mismo  no  tiene  que  ser  notificada  personalmente al afectado?   

Antes  de  proceder  a  resolver  el anterior  problema  jurídico,  la  Sala  debe  establecer la procedencia de la acción de  tutela  en  este  caso,  dado que existe una controversia sobre si la tutela fue  interpuesta oportunamente.   

     

1. Asunto  previo.  Régimen  de  procedencia  de la  acción de tutela     

En   el  asunto  bajo  revisión,  la  Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria   del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Cundinamarca,  primera  instancia  en el presente proceso, declaró improcedente  la  acción  de  tutela  por  considerar  que  se  había  dejado transcurrir un  término  irrazonable  entre  el acto cuestionado y la instauración del amparo.  Decisión  que  no  fue  compartida por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo  Superior  de  la Judicatura, autoridad para la cual el punto de partida  válido  para  efectuar el conteo del término debe ser el que en su concepto es  el  del  efectivo conocimiento de la inhabilidad, que tuvo lugar el veinticuatro  (24)  de septiembre de dos mil ocho (2008). Por tanto, como la acción de tutela  se  interpuso  el  1°  de octubre de dos mil ocho (2008), es decir, pocos días  después  del  conocimiento de la inhabilidad, por parte del tutelante, entonces  es procedente.   

     

1. Falta  de inmediatez como causal de improcedencia  de  la  acción  de tutela en general, y especialmente en casos en los cuales se  busca atacar una consecuencia disciplinaria desfavorable     

En  la  Sentencia  C-543 de 1992,2   la  Corte  interpretó  que  la  Constitución  prohíbe  establecer términos de caducidad  para  la  presentación  de  las  acciones  de  tutela,  toda  vez  que desde su  configuración  constitucional la tutela es un medio de defensa judicial que las  personas      pueden     ejercer     “en     todo  momento”,  para  proteger sus derechos fundamentales  (art.             86,             C.P.).3   Pero,   posteriormente,  la  jurisprudencia  ha  precisado  caso  por  caso, que esa interpretación no busca  privar  a  la  tutela  de  otro  atributo  cardinal  y  es  el  de  ser un   instrumento  de protección “inmediata”    de   derechos   fundamentales   (art.   86,   C.P.).4 Es decir, que  aun  cuando  no  sea  válido  fijar  de antemano un término para interponer la  acción,  debe  mediar  entre  la  violación  y la interposición del amparo un  plazo  razonable, pues de lo  contrario  la  tutela  podría  convertirse  en un factor de inseguridad, con la  virtualidad de afectar derechos de terceros.   

En  consecuencia, no cualquier tardanza en su  instauración  acarrea  la  improcedencia  del  amparo,  sino  sólo aquella que  aparezca  ante  el juez como injustificada o irrazonable. Y, para los efectos de  establecer  cuándo el lapso transcurrido entre la violación y la presentación  del  amparo  es  razonable,  la  Corte  ha  establecido,  cuando  menos,  cuatro  criterios:  (i)  que  exista  un  motivo  válido  para  la  inactividad  de los  accionantes;  (ii) que la inactividad justificada no vulnere el núcleo esencial  de  los  derechos  de  terceros  afectados con la decisión; (iii) que exista un  nexo  causal  entre  el ejercicio tardío de la acción y la vulneración de los  derechos     fundamentales     del    interesado;5  (iv)  que el fundamento de la  acción  de  tutela  surja  después de acaecida la actuación violatoria de los  derechos  fundamentales,  de  cualquier  forma  en un plazo no muy alejado de la  fecha           de          interposición.6   

Ahora  bien,  esta exigencia de inmediatez ha  tenido  una  aplicación  específica en casos que se asemejan, en lo relevante,  al  que  es objeto de juicio. Son casos en los cuales se solicita la revocatoria  de   consecuencias  disciplinarias  desfavorables,  por  considerar  que  en  el  trámite  de  su expedición o los efectos que apareja, violan diversos derechos  fundamentales como el derecho al habeas data y al debido proceso.   

Efectivamente,  en  las  Sentencias  T-558 de  2002,7        T-193        de       20078  y  T-055  de 20089   la  Corte  estudiaba  casos  de  personas  que  cuestionaban  mediante tutela consecuencias  desfavorables  con  connotaciones  disciplinarias,  después  de  dejar pasar un  prolongado  tiempo  desde  la  expedición de ese acto. La Corte, en cada una de  las  situaciones examinadas, evaluó si era razonable el plazo trascurrido entre  el  acto  y  la instauración del amparo, y en todas ellas declaró improcedente  la  tutela  por  constatar  falta de inmediatez.   De esos tres casos,  debe  destacarse  el  decidido  en  la  Sentencia  T-193  de 2007, en el cual la  Corporación  enjuiciaba  el  caso  de  una persona que pedía la revocatoria de  consecuencias  disciplinarias  desfavorables  (destitución  e  inhabilidad para  ejercer  cargos  públicos  por  tres   -3-  años),  por considerar que el  proceso  que  condujo  a  su  imposición,  se  adelantó  por  un procedimiento  incorrecto,  además  de  que  la  falta  imputada en realidad no se configuró.  Mediante  acto  del  diecinueve  (19)  de  noviembre  de dos mil tres (2003), la  Procuraduría  resolvió  el  asunto  en  sentido  desfavorable a sus intereses.  Contra  dicha  providencia  interpuso  recurso de reposición, y el tres (03) de  marzo  de  dos  mil  cuatro  (2004)  la decisión fue confirmada. Posteriormente  interpuso  acción  de  nulidad  y  el  Consejo  de  Estado la rechazó, primero  mediante  auto  del  tres  (03)  de febrero de dos mil cinco (2005),10   y  luego  mediante  auto  del  dieciséis  (16)  de  junio del mismo año que resolvía el  recurso   de   súplica   contra   el  auto  del  tres  de  febrero.11 La Corte se  percató  de que la tutela fue interpuesta el seis (06) de junio de dos mil seis  (2006),  razón  por  la  cual  consideró  que faltaba inmediatez, ya que   “presentó la acción de tutela dos (2) años y once  (11)  meses  después  de  dictado  el acto judicial que considera lesivo de sus  derechos,  sin que exista en el expediente razón o causa válida que justifique  la  demora en el ejercicio de la acción de amparo constitucional”.  Y,  agregaba  la Corte, ni aun si se contara el término desde el  momento  en  el  cual  concluyó el proceso contencioso es procedente el amparo,  pues  es posible constatar que “casi un año después  acudió    a    la    acción    de    tutela    para    revivir    un    debate  finalizado”,12       también      sin  justificación.   

Como  puede  advertirse,  la inmediatez es un  requisito  general  de  procedibilidad  de  las  acciones de tutela que, de modo  específico,  se  ha exigido a casos similares al presente. En estos últimos se  puede  constatar  que  no  basta  con  un  conteo  de  términos para efectos de  verificar  la  concurrencia  de  inmediatez,  ya  que es necesario evaluar si la  tardanza  está  justificada  por  una  fuerza mayor o alguna razón con efectos  equivalentes.  Sirve  la  anterior  consideración  para  señalar  que hay unos  referentes  cronológicos que tienen fuerza de precedente para el caso concreto,  por la similitud existente entre aquellos y este.   

En  el  caso  de  Juan  de  Jesús  Cárdenas  Chávez,  el  término trascurrido entre la imposición de la inhabilidad (el 31  de  mayo de 2007) y la presentación de la tutela (1° de octubre de 2008) es de  17  meses.  Según  las  pruebas  aportadas al proceso por el Procurador Segundo  Delegado  para  la Contratación Estatal, en el auto de 31 de agosto de 2007, al  resolver  la petición de acumulación jurídica de penas se le dio a conocer al  tutelante  la  existencia  de  la  inhabilidad  contemplada  en el numeral 2 del  artículo  38  de  la Ley 734 de 2002, la cual fue notificada por estado el 7 de  septiembre   de   2007   ante   la   renuencia  a  comparecer  para  notificarse  personalmente,  evento en el cual habrían transcurrido 13 meses aproximadamente  desde  que  el  tutelante debió conocer la inhabilidad que se le impuso. En esa  medida,  ya  sea  que  se  tome  como  referencia  la fecha de imposición de la  inhabilidad  o  la de su comunicación mediante estado, en principio, es posible  concluir  que la acción de tutela fue impetrada después de un tiempo demasiado  prolongado y que eso la torna improcedente.   

Frente  a  lo anterior, tanto el apoderado de  Juan  de Jesús Cárdenas, como la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo  Superior  de la Judicatura, consideran que tales términos sólo pueden contarse  desde  el  momento  en  que  el  peticionario  conoció  efectivamente  de dicha  inhabilidad,  esto  es, en la fecha en que obtuvo el certificado de antecedentes  disciplinarios,  el  24  de  septiembre  de  2008,  ya  que no le fue notificado  personalmente  el  acto mediante el cual se le impuso dicha sanción, razón por  la  cual  ignoraba  su  existencia  y  eso lo condujo a no ejercer la acción de  tutela  inmediatamente.  Como  toman  esta  fecha para determinar la inmediatez,  concluyen  que sólo transcurrió una semana para la interposición de la tutela  objeto de revisión.   

La  Corte  procede  a  examinar  si dadas las  circunstancias  concretas  del  caso,  se  cumplió  el requisito de inmediatez.   

     

1. Falta  de  inmediatez  en  el  caso concreto, por  haber   dejado  pasar  un  término  irrazonable  entre  la  imposición  de  la  inhabilidad y la presentación del amparo     

En  el presente caso, la determinación del  cumplimiento  del  requisito de inmediatez está asociada a las características  de  la  inhabilidad prevista en el numeral 2º del artículo 38 de la Ley 734 de  2002,13  es  decir,  a  si  dicha  inhabilidad  tiene  la naturaleza de una  sanción  disciplinaria  que  obligue a la instancia disciplinaria a notificarlo  personalmente  y  adelantar un procedimiento disciplinario en el cual se permita  al  afectado controvertir la decisión. Sobre este punto, la Corte se pronunció  expresamente  en la sentencia C-544 de 2005, y concluyó que esta inhabilidad no  tiene  un  carácter  sancionatorio.  Para  llegar  a esta conclusión, la Corte  precisó  cómo la jurisprudencia constitucional reconocía la existencia de dos  grupos de inhabilidades:   

“la   jurisprudencia   constitucional  distingue  dos tipos de inhabilidades: en primer lugar, están las inhabilidades  que  se configuran como consecuencia de concurrir en el individuo aspirante a un  cargo  público,  circunstancias  de  naturaleza  personal.  Es  el  caso  de la  existencia     de    parentescos    –verificado  por  ejemplo  en  el  artículo  126 de la Constitución  Política-  que  impiden  el  ejercicio  de  cargos  públicos simultáneos o la  nominación  de  una  persona  a  un  cargo del estado, por parte de un servidor  público con quien la une un lazo de consanguinidad o afinidad.   

El segundo grupo de inhabilidades sí tiene  un   componente  sancionatorio,  pues  las  circunstancias  que  impiden  a  los  individuos  acceder  a  un  determinado  cargo  se derivan de la reprochabilidad  penal,   disciplinaria,   contravencional,   correccional  o  de  punición  por  indignidad política de su conducta”.   

De  esos  grupos,  la  Corte estimó que la  inhabilidad  del  artículo  38,  numeral 2°, del Código Disciplinario Único,  pertenecía  al  primero;  es  decir, al grupo de las inhabilidades no   sancionatorias,  por  dos  razones:  (i)  porque desde el punto de  vista  gramatical y de la ubicación de la inhabilidad en el cuerpo del Código,  el   legislador  no  la  había  configurado  expresamente  como  una  sanción:   

“[u]na  primera aproximación al problema  parece  descalificar,  sin  embargo,  la  premisa de los demandantes pues, de la  simple  lectura  del título del artículo 38 -en el que se encuentra inserta- y  del  texto  de  su contenido completo, se evidencia que la norma no consagra una  sanción  disciplinaria,  sino una inhabilidad. En efecto, el encabezamiento del  artículo  38  de  la  Ley  734  indica  que  la  norma está dedicada a regular  otras   inhabilidades  para  desempeñar  cargos  públicos,  al  tiempo que la segunda parte del numeral 2º  advierte  que  la  inhabilidad  derivada  de  haber  sido sancionado disciplinariamente tres o más veces en los  últimos  cinco  años por faltas graves o leves dolosas o por ambas tendrá una  duración  de  tres  años  contados  a  partir  de  la ejecutoria de la última  sanción.   

En  este  entendido,  por lo menos desde el  punto  de vista gramatical, resultaría claro que la norma acusada no se refiere  a  una  sanción  disciplinaria  sino  a  una  inhabilidad,  figura distinta del  catálogo                jurídico”.14   

Y,  además,  (ii)  porque   si   bien   el   contexto   en  el  cual  se  interpone   la  inhabilidad  es  un  contexto  sancionatorio,  la finalidad  sobresaliente  de  la  medida  no  es  formular  un  juicio de reproche sobre el  comportamiento  del  actor, sino garantizar un correcto ejercicio de la función  pública:    

“la  disposición  acusada  consagra  una  prohibición  de  acceso  a  la  función  pública. La inhabilidad tiene fuente  sancionatoria  pues  surge  como  consecuencia  de  haberse impuesto al servidor  público  la  tercera sanción disciplinaria en cinco años. No obstante, aunque  los  demandantes  sostengan  que  por  ese  hecho la inhabilidad se erige en una  nueva  sanción,  de  la  jurisprudencia  transcrita  es  posible  descartar tal  interpretación.   La  inhabilidad  que  ocurre  como  consecuencia  de  haberse  interpuesto  la tercera sanción disciplinaria en cinco años surge, no como una  nueva  sanción,  sino como una medida de protección de la Administración, que  pretende  evitar  el  acceso  a  sus  cargos  de personas que han demostrado una  manifiesta   incompetencia   en   el   manejo   de   los  negocios  que  se  les  encomiendan”.15   

Así las cosas, según la jurisprudencia de  la  Corte Constitucional, la inhabilidad contemplada en el artículo 38, numeral  2°,  de  la  Ley 734 de 2002 no reviste carácter sancionatorio. Al no tener el  carácter  de  sanción,  no era necesaria la notificación personal que echa de  menos            el            accionante.16  Con  todo, cabe preguntarse  si   la  Procuraduría  estaba  obligada  a  comunicar  el  acto  al afectado, a tenor del artículo 109 de la  codificación:  “[l]as decisiones no susceptibles de  recurso  se comunicarán al día siguiente por el medio más eficaz y de ello se  dejará    constancia   en   el   expediente”.   La  interpretación  que sostiene que esa es una obligación de la Procuraduría, no  es  irrazonable  pues el legislador no hace distinciones entre decisiones contra  las  cuales  no  proceden recursos. Por eso mismo, cualquier acto contra el cual  no  proceda  recurso  alguno,  debe  ser  comunicado  por  el medio más eficaz.   

De  las pruebas que obran en el expediente,  existe  constancia  de  que  tal comunicación sí se dio. El Procurador Segundo  Delegado  para  la  Contratación Administrativa, afirma que en el auto de fecha  de  31  de  agosto  de  2007  “al momento de resolver  petición   de  acumulación  jurídica  de  penas  (sanciones  disciplinarias),  planteada  por  el  señor JUAN DE JESÚS CÁRDENAS CHÁVEZ, le dio a conocer al  disciplinado  la  existencia  de  la inhabilidad contemplada en el numeral 2 del  artículo  38  de  la Ley 734 de 2002, la cual fue notificada por estado ante la  renuencia    de    comparecer    a    notificarse   personalmente”.17  Por  lo  tanto,  no  es  cierto  que  el  accionante   desconociera  la  existencia  de  tal  inhabilidad.  De  hecho,  el  accionante   afirma  que  “esta  inhabilidad  le  ha  impedido    desempeñarse    en    diferentes    cargos    públicos,”  y  la circunstancia de que se registran más de 10 solicitudes  de  antecedentes  disciplinarios  durante el período 2007-2008, señalan que es  muy  probable  que,  en  aras  de  ejercer  otros cargos públicos o de celebrar  contratos  con  al  administración,  dada su “activa  vida  como  servidor público,” hubiera tenido varias  oportunidades para conocer la existencia de la inhabilidad.   

En  consecuencia, la Corte estima que al no  ser  obligatoria  constitucional  o  legalmente  la notificación personal de la  inhabilidad,  y  al  haber sido comunicada mediante estado el 7 de septiembre de  2007,  las  razones  que  soportan  una  supuesta  interposición oportuna de la  acción  de  tutela se desvanecen. Ya sea que para determinar la oportunidad con  que  fue  interpuesta  la  acción  de tutela, se tenga como punto de partida la  fecha  de  imposición,  o su comunicación mediante estado, en uno y otro caso,  transcurrieron  18  y  13 meses, sin que exista razón alguna que justifique tal  demora.  Esos  términos son demasiado prolongados para cuestionar una decisión  disciplinaria  desfavorable,  a  la  luz  de  los  precedentes  y  de las normas  constitucionales   relacionadas   con  el  carácter  inmediato  de  la  tutela.   

Por  consiguiente,  la Corte Constitucional  revocará  la  Sentencia  expedida  por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura el dieciséis (16) de diciembre de dos mil  ocho  (2008),  que  a  su vez revocó la de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria  del  Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca, expedida el quince (15)  de  octubre  de  dos  mil  ocho  (2008).  En su lugar, confirmará la de primera  instancia  y  declarará  improcedente  la  acción  de  tutela, por las razones  expuestas.    

Con  todo,  la  Corte  considera pertinente  hacer   una   última  precisión,  relacionada  con  la  forma  como  opera  la  inhabilidad  del  artículo  38,  numeral  2º del Código Único Disciplinario,  toda  vez que el accionante alega que no se encuentra incurso en tal inhabilidad  porque  no  ha  sido  sancionado  por tres o más faltas disciplinarias graves a  título  de  dolo,  y  por su parte, la Procuraduría afirma que tal inhabilidad  opera  cuando  la  persona  ha  sido  sancionada  por  tres o más faltas graves  culposas  o  por  tres  o  más  faltas graves dolosas, o por tres o más faltas  leves  dolosas,  o  cualquier  combinación  que surja de este tipo de sanciones  disciplinarias.   

De  conformidad  con  lo  que  establece el  numeral  2º del artículo 38 de la Ley 734 de 2002,18         “[t]ambién  constituyen  inhabilidades  para  desempeñar  cargos  públicos,  a  partir de la ejecutoria del fallo, las siguientes: (…)2º Haber  sido  sancionado  disciplinariamente tres o más veces en los últimos cinco (5)  años  por  faltas  graves o leves dolosas o por ambas. Esta inhabilidad tendrá  una  duración  de  tres  años contados a partir de la ejecutoria de la última  sanción”.  Para  el  accionante  y  para  la  Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria   del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  la  expresión  “graves” sólo  cobija  sanciones  dolosas  pues  de  las  dos  interpretaciones  posibles de la  disposición,   ésta   es   la   más   favorable   al  disciplinado;  para  la  Procuraduría,  en cambio, la inhabilidad en examen, se genera, en consecuencia,  por  la  existencia  de  tres  o  más  sanciones  graves  tanto  culposas  como  dolosas.19   

Tal como lo señaló esta Corporación en la  sentencia  C-544  de  2005, el eje axiomático de la inhabilidad gira en torno a  los  intereses de la Administración Pública, y que a través de ella se impide  que  ingresen o continúen en el servicio público personas sin las cualidades y  condiciones  de  idoneidad,  probidad  y  moralidad,  acordes  con  la  función  pública.   

Por  lo tanto, sería contrario a este fin,  el   que  quien  ha  sido  sancionado  tres  veces  o  más  por  faltas  graves  –no   importa   si  son  culposas  o  dolosas-  pueda  continuar  en  él. Y es que, de hecho, en algunos  casos  una  falta  grave  culposa  puede  resultar  incluso  más lesiva para el  interés   público  que  una  falta  leve  dolosa,20   razón   por   la   cual  parecería  por  lo  menos  irrazonable  que  la  inhabilidad en comento operara  frente  a  quien  incurra  en tres o más faltas leves dolosas, pero no frente a  quien  incurra en tres o más faltas graves culposas. En el caso del accionante,  como   lo   dice   su   apoderado   en   el   escrito  de  tutela,  “cuatro  (4)  sanciones  fueron  impuestas  a  título de culpa, y  sólo  dos  (2)  a  título  de  dolo”,  por ello no  encuentra  la  Sala  que  la  Procuraduría  hubiera  vulnerado los derechos del  accionante al imponer la inhabilidad cuestionada en este proceso.   

III.  DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:   

Primero.-  LEVANTAR  la  suspensión del término decretada para decidir el  presente asunto.   

Segundo.-  REVOCAR  el  fallo  proferido el dieciséis (16) de diciembre de dos  mil  ocho  (2008)  por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior  de  la  Judicatura.  En  su  lugar, procede a CONFIRMAR  el  fallo  de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo  Seccional  de la Judicatura de Cundinamarca, expedido el quince (15) de  octubre   de   dos   mil   ocho   (2008)  y,  en  consecuencia,  a  DECLARAR  IMPROCEDENTE  la presente acción  de tutela, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Tercero.-        Como  consecuencia de lo anterior ORDENAR  a  la  Procuraduría General de la Nación, que en un  término  de cuarenta y ocho (48) horas contadas a partir de la notificación de  la  presente  sentencia,  restablezca  en  el registro, la inhabilidad que se le  impuso  al  peticionario  para  ejercer  cargos  públicos de conformidad con el  artículo 38, numeral 2°, de la Ley 734 de 2002.   

Cuarto.-   Por  Secretaría  General,  líbrense las comunicaciones de que trata el artículo 36  del Decreto 2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General    

1 En el  informe  enviado  por  la Procuraduría General de la Nación se dice que hay 43  folios, pero en realidad sólo 42 fueron remitidos a la Corte.   

2 M.P.  José Gregorio Hernández Galindo.   

3 En la  Sentencia  C-543  de  1992,  dice la Corte que “resulta palpable la oposición  entre  el  establecimiento de un término de caducidad para ejercer la acción y  lo  estatuido  en  el  artículo  86 de la Constitución cuando señala que ella  puede  intentarse  “en  todo  momento”, razón suficiente para declarar, como lo  hará  esta  Corte,  que por el aspecto enunciado es inexequible el artículo 11  del Decreto 2591 de 1991”.   

4 Estas  ulteriores  precisiones  han tenido lugar en una copiosa cantidad de sentencias.  Entre  ellas  pueden  verse  las Sentencias  SU-961 de 1999, M.P. Vladimiro  Naranjo  Mesa,  T-558 de 2002, M.P. Jaime Araújo Rentería, C-590 de 2005, M.P.  Jaime  Córdoba  Triviño,  T-814  de 2004, M.P. Rodrigo Uprimny Yepes, T-771 de  2006,  M.P. Jaime Córdoba Triviño, T-1023 de 2007 y T-243 de 2008, M.P. Manuel  José Cepeda Espinosa.   

5  Sentencia SU-961 de 1999, M.P. Vladimiro Naranjo Mesa.   

6  Sentencia T-814 de 2004., M.P. Rodrigo Uprimny Yepes.   

7 M.P.  Jaime Araújo Rentería.   

8 M.P.  Clara Inés Vargas Hernández.   

9 M.P.  Rodrigo Escobar Gil.   

10  Consejo  de  Estado,  Sala  de  lo  Contencioso  Administrativo Sección Segunda  -Subsección “A”-, del 3 de febrero de 2005.   

11  Consejo  de  Estado,  Sala  de  lo  Contencioso Administrativo, Sección Segunda  -Subsección “A” -, del 16 de junio de 2005.   

12  Esta  fue  la  síntesis de la Corte Constitucional, en la mencionada Sentencia:  “[p]or  todo  lo anterior, concluye la Corte que al  haber  existido  otro  mecanismo  de  defensa  judicial,  cual era la acción de  nulidad  y restablecimiento del derecho, y ante el incumplimiento del accionante  del  deber  de  actuar  prontamente con el objeto de asegurar la estabilidad del  orden  jurídico, la presente acción resulta improcedente. Por estas exclusivas  razones,  y  sin  que  sean  necesarias disertaciones adicionales, se declarará  improcedente la solicitud de amparo interpuesta”.   

13 Ley  734   de   2002,   Artículo   38.  Otras  inhabilidades.  También  constituyen  inhabilidades  para  desempeñar cargos públicos, a partir de la ejecutoria del  fallo,  las siguientes: (…) 2. Haber sido sancionado disciplinariamente tres o  más  veces  en los últimos cinco (5) años por faltas graves o leves dolosas o  por  ambas.  Esta  inhabilidad  tendrá  una  duración de tres años contados a  partir de la ejecutoria de la última sanción”.   

14  M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

15  M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

16 En  el  Código  Disciplinario  Único,  las  notificaciones  están reguladas en el  Libro  IV,  Título  V,  Capítulo  segundo,  en los artículos 100 a 109. En el  artículo  100  enuncia  los  siguientes  sistemas de  notificación de los  actos:   personal,   por   estado,  en  estrados,  por  edicto  o  por  conducta  concluyente.    El    artículo    101    establece    que    la   notificación  personal  debe tener lugar  para  notificar  “autos  de apertura de indagación  preliminar  y  de  investigación  disciplinaria,  el  pliego  de  cargos  y  el  fallo”;   el  artículo  102  preceptúa  en  qué  condiciones    la   notificación   personal   puede   realizarse   por   medios  electrónicos;  el  artículo  103  establece los medios de notificación de las  decisiones interlocutorias;  el  artículo  104  faculta  al  funcionario  para  comisionar  la notificación  del  pliego  de  cargos; el  artículo  105  dispone que la notificación por estado debe surtirse de acuerdo  con  lo  prescrito  por  el  Código  de  Procedimiento  Civil; el artículo 106  establece   la  notificación  por  estrado  para  las  decisiones  “que  se  profieran  en  audiencia  pública  o  en  el  curso de  cualquier   diligencia  de  carácter  verbal”;  el  artículo  107  consagra  el  sistema  de  notificación  por edicto, para dar a  conocer  “[l]os  autos  que  deciden la apertura de  indagación  preliminar  e  investigación  y fallos que no pudieren notificarse  personalmente”,  y  las  condiciones  en las cuales  debe  hacerse;  el artículo 108 fija las condiciones a partir de las cuales una  decisión  se puede tener por notificada por conducta concluyente y el artículo  109  establece  el  deber  de  comunicar al  quejoso las decisiones de archivo y el fallo absolutorio, y las  de  comunicar las decisiones  no  susceptibles  de  recurso  alguno  y  de  dejar  constancia  de  ello  en el  expediente.  En  ninguno de esos artículos se hace alusión expresa al deber de  notificar  la  inhabilidad  contemplada  por  el  artículo 38, numeral 2°, del  mismo  estatuto.  Expresamente,  la obligación de notificar es válida respecto  de  fallos,  actos o providencias tomadas dentro de un  proceso disciplinario.   

17 La  providencia  que  le  negó  la  acumulación  fue notificada por estado el 7 de  septiembre de 2007.   

19 En  su  respuesta  a  la  acción  de tutela, la Procuraduría General de la Nación  afirmó  lo  siguiente:  “[a]hora  bien,  según el  oficio  #2088ERG  del  7  de  octubre del 2008, suscrito por la Coordinadora del  Grupo  SIRI,  el  Certificado de Antecedentes No. 9523499 y los seis formatos de  registro  de  sanción,  que  se  anexan en doce (12) folios y las copias de los  fallos  de  primera y segunda instancia anexos en 127 folios, el accionante JUAN  DE  JESÚS  CÁRDENAS  CHÁVEZ  registra  seis  sanciones  disciplinarias  cuyas  conductas  fueron  calificadas  como  GRAVES,  independientemente  del  grado de  culpabilidad  que  se  predique  de  las  mismas,  implica  que  se configure la  inhabilidad  legal  establecida  en el artículo 38, numeral 2 de la ley 734 del  2002,  esto  es  ‘…haber  sido  sancionado  disciplinariamente tres o más veces en los últimos cinco (5)  años  por faltas graves o leves dolosas o ambas”. Y  más  adelante  expresó  que  esa  interpretación había sido reiterada por la  Procuraduría  en diversas resoluciones: “Sobre esta  materia,  en  reiteradas  consultas,  la  Procuraduría  General a través de la  Procuraduría   Auxiliar   para   asuntos   disciplinarias   se  ha  pronunciado  (C-015-2004,  C-254-2004,  C-350-2004)  (…)  razón  por  la  cual  me permito  transcribir   apartes   de  lo  resuelto  en  la  consulta  C-212-06:  (…)  La  inhabilidad  en  examen, se genera, en consecuencia, por la existencia de tres o  más  sanciones  por  las faltas graves, cualquiera sea el grado de culpabilidad  (…).  De  conformidad con las apreciaciones expuestas, se estima, de una parte  que  no  procede  la  interpretación  que  se  plantea  en la consulta sobre la  distinción  entre  las  faltas  graves  dolosas  o  culposas,  para  aplicar el  impedimento  aludido,  pues  la  norma  no  hace  ninguna  distinción sobre ese  aspecto   (…).   Adicionalmente,  el  principio  de  favorabilidad,  como está concebido, se encuentra referido a las sanciones y la  inhabilidad,  en  la forma como la contempla el estatuto disciplinario, más que  un  correctivo es un mecanismo de protección para la efectividad de la función  pública”.   

20 Ley  734   de   2002,   “Artículo  43.  Criterios  para  determinar  la  gravedad  o  levedad  de la falta. Las  faltas   gravísimas   están  taxativamente  señaladas  en  este  código.  Se  determinará  si  la  falta  es  grave  o leve de conformidad con los siguientes  criterios:   ║  1.   El  grado  de  culpabilidad. ║  2.       La      naturaleza     esencial     del     servicio.     ║  3.   El grado de perturbación del  servicio.   ║  4.   La  jerarquía   y   mando   que   el  servidor  público  tenga  en  la  respectiva  institución.  ║ 5.  La  trascendencia   social   de  la  falta  o  el  perjuicio  causado.  ║6.  Las modalidades y circunstancias  en  que  se  cometió la falta, que se apreciarán teniendo en cuenta el cuidado  empleado  en  su  preparación,  el  nivel  de  aprovechamiento  de la confianza  depositada  en el investigado o de la que se derive de la naturaleza del cargo o  función,  el  grado  de  participación  en  la  comisión  de la falta, si fue  inducido  por un superior a cometerla, o si la cometió en estado de ofuscación  originado  en  circunstancias  o  condiciones de difícil prevención y gravedad  extrema,   debidamente  comprobadas.  ║  7.   Los  motivos determinantes del comportamiento. ║  8.  Cuando la falta se realice con  la  intervención  de varias personas, sean particulares o servidores públicos.  ║  9.   La realización  típica  de  una  falta objetivamente gravísima cometida con culpa grave, será  considerada  falta  grave.”  “Artículo 50. Faltas  graves  y  leves. Constituye falta disciplinaria grave  o  leve,  el  incumplimiento  de  los  deberes,  el  abuso  de  los derechos, la  extralimitación   de   las   funciones,   o   la   violación  al  régimen  de  prohibiciones,  impedimentos,  inhabilidades,  incompatibilidades o conflicto de  intereses  consagrados en la Constitución o en la ley. La gravedad o levedad de  la  falta  se  establecerá  de  conformidad  con los criterios señalados en el  artículo   43   de  este  código.  Los  comportamientos  previstos  en  normas  constitucionales  o  legales  como  causales  de mala conducta constituyen falta  disciplinaria  grave  o  leve  si fueren cometidos a título diferente de dolo o  culpa gravísima.”     

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