T-541-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-541-09  

DESPLAZAMIENTO     FORZADO-Deberes del Estado   

PRESUNCION   DE  LA  BUENA  FE-Desplazados internos   

ATENCION  HUMANITARIA  DE  EMERGENCIA  PARA  DESPLAZADOS-Prórroga   

ACCION        SOCIAL-Entrega  de  ayuda humanitaria  correspondiente a la atención  humanitaria de emergencia   

Referencia:      expediente      T-  2.260.729   

Acción  de  Tutela  instaurada  por  Manuel  Salvador  Pérez  Vásquez  en contra de la Agencia Presidencial para la Acción  Social y la Cooperación Internacional.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá D.C.,  seis (6) de agosto de dos  mil nueve (2009)   

La  Sala  Sexta  de  Revisión     de    tutelas    de    la    Corte  Constitucional,  conformada  por los Magistrados Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien la preside-, Nilson Pinilla Pinilla y Humberto  Antonio  Sierra  Porto,  en  ejercicio  de  sus  competencias constitucionales y  legales,  y  específicamente  de  las  previstas  en  los  artículos 86 y 241,  numeral   9°,   de  la  Constitución  Política,  ha  proferido  la  siguiente   

SENTENCIA  

En  el trámite de revisión de la Sentencia  proferida  el  veinticuatro  (24)  de  noviembre  de  dos mil ocho (2008) por el  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito  de  Cartagena,  en  el proceso de tutela  promovido  por  Manuel  Salvador  Pérez Vásquez contra la Agencia Presidencial  para la Acción Social y la Cooperación Internacional.   

1. ANTECEDENTES  

El  señor  Manuel  Salvador Pérez Vásquez  instauró  acción  de  tutela  para  que  se le protejan sus derechos a la vida  digna,  a  la igualdad, a la salud, a la seguridad social, a la educación, a la  vivienda  digna,  y  el  trabajo, entre otros. Para ese efecto, solicitó que se  ordene  a  la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción Social y la Cooperación  Internacional  “suministrar la ayuda humanitaria a la  que  tiene  derecho,  se  le  brinde  la oportunidad de acceder a los diferentes  programas  que  el Gobierno ha incentivado en aras de mejorar las condiciones de  vida  de  todas  las personas en situación de desplazamiento, direccionar ayuda  gubernamental  para él y su núcleo familiar para poder mejorar sus condiciones  de vida.”   

     

1. HECHOS Y RAZONES DE LA ACCIÓN DE TUTELA     

El  peticionario  relata  en  su escrito ser  desplazado  por la violencia y estar registrado en la base única de desplazados  de  la Red de Solidaridad Social hoy -Acción Social-, razón por la cual debió  refugiarse  en  la  ciudad  de  Cartagena, en espera de la ayuda humanitaria del  Estado colombiano que requiere para sobrevivir.   

Agrega que, no ha logrado establecerse con su  familia  por  lo  cual   requiere  la ayuda que por ocho años ha esperado.   

2. DECISIONES JUDICIALES  

FALLO  ÚNICO  DE INSTANCIA: JUZGADO TERCERO  CIVIL DEL CIRCUITO DE CARTAGENA   

El  Juzgado  Tercero  Civil  del Circuito de  Cartagena  en  fallo  de 24 de noviembre de 2008, que no fue recurrido, negó el  amparo.  No  obstante,  instó  al  actor para que una vez allegue la prueba que  demuestre  su  inclusión  en  el  registro  único  de la población desplazada  solicite nuevamente el amparo.   

Argumentos del juzgado  

A  pesar  de  haber sido oficiada la entidad  tutelada,  a  fin de que rindiera un informe sobre los hechos materia de debate,  la  misma  no  rindió  el  informe requerido por el despacho, ni justificó tal  omisión.   

En el presente caso, el juez considera que, a  pesar  de  no  haber  contestado  la demanda de tutela, no es posible aplicar el  artículo  20 del Decreto 2591 de 1991, esto es, “tener por ciertos los hechos  objeto  del  amparo  constitucional”  argüidos  por el señor Manuel Salvador  Pérez   Vásquez,   referente   a  su  inclusión  en  el  Registro  Único  de  Desplazados,  a  su  espera, desde hace ocho años, de la ayuda humanitaria a la  que   dice   tener   derecho   por  su  condición  de  desplazado,  por  cuanto  correspondía   al  peticionario  acreditar  siquiera  su  inclusión  en  dicho  registro,  pues  esta  es  la  “conditio  sine qua non”  para  acceder  a  la  ayuda  humanitaria  reclamada  a  través  de éste amparo  judicial.   

No  obstante  la  condición  de  desamparo  declarada  por  el  accionante, no es factible ampararle los derechos invocados,  dada  la  falencia  anotada,  es  decir, no haber acreditado su inclusión en el  registro  de  la  población  desplazada,   hecho  que no puede tenerse por  cierto,  por cuanto se debe tener por lo menos certeza de la ocurrencia de dicha  inscripción  para  poder  entrar  a  amparar  los  derechos invocados, teniendo  como   cierto que la entidad accionada no le ha hecho entrega de las ayudas  humanitarias  reclamadas a través  de este mecanismo judicial, a la luz de  la mentada disposición.   

Dicho lo anterior, considera el juzgador, que  no  cuenta con los elementos de juicio suficientes para determinar si la entidad  accionada  estaba en la obligación de hacerle entrega de las ayudas solicitadas  a  través de este mecanismo y en consecuencia, si con la no entrega de la misma  se le hayan vulnerado los derechos invocados.    

3. PRUEBAS DOCUMENTALES  

En  el  trámite de la acción de amparo fue  aportada  como  prueba  únicamente  la cédula de ciudadanía del peticionario.   

4.    CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL   

     

1. COMPETENCIA     

          Esta  Corte  es  competente,  de conformidad con los artículos 86 y  241  de  la  Constitución  Nacional, y el Decreto 2591 de 1991, para revisar el  presente fallo de tutela.   

     

1. CONSIDERACIONES JURIDICAS     

     

1. El problema jurídico     

Corresponde    a    esta    Sala  Sexta  de  Revisión determinar si la  entidad  accionada  desconoce  derechos  fundamentales  cuando  niega  la  ayuda  humanitaria  a una persona en situación de debilidad manifiesta que, afirma ser  desplazada  por  la  violencia  y  encontrarse inscrita en el Registro Único de  Población Desplazada.   

Pese  a  la  comunicación  enviada  por  el  Juzgado  de  instancia  a Acción Social en noviembre 11 de 2008 otorgándole un  plazo  de  dos días para pronunciarse (fl.15), ésta no rindió informe alguno,  lo  cual  lleva a que se tengan por ciertos los hechos referidos en la demanda y  se   entre   “a  resolver  de  plano” (art. 20 D. 2591 de 1991).   

     

1. El   Reconocimiento  por  parte  del  Estado  de  la  condición  de  desplazamiento forzado por la violencia.     

Existen derechos mínimos irrefutables de la  población                 desplazada1  que  deben ser satisfechos en  toda  circunstancia  por  las autoridades, pues en ello se juega la subsistencia  digna  de las personas que se encuentran en esa situación.  Y precisamente  por  las condiciones de vulnerabilidad,  situación de debilidad manifiesta  y  la  grave afectación de sus derechos fundamentales, las personas desplazadas  adquieren     la     calidad     de     sujetos    de    especial    protección  constitucional.   

Frente  a  estas  circunstancias, es forzoso  diseñar  herramientas  efectivas  para  el  reconocimiento de esa condición, y  así  proteger ciertamente al grupo vulnerable; de ahí que, la cuestión actual  radica  en  precisar  quién es desplazado y cómo debe demostrarse esa calidad.  Es  decir,  la  dificultad principal en la actualidad es identificar cuáles son  los  medios  probatorios  y  cuáles los instrumentos procesales previstos en el  ordenamiento  jurídico  para  acreditar  que  el  accionante  de  tutela es una  persona desplazada por la violencia.   

          En  efecto,  la  Ley  387  de  1997  creó  el  Sistema  Nacional de  Atención    Integral    a   la   Población   Desplazada   por   la   Violencia  (SNAIPD)2  coordinado  por  la  Red  de  Solidaridad  Social  ahora  -Acción  Social-,  como  entidad ejecutora encargada de suministrar atención humanitaria  de  emergencia. Asimismo, en el artículo cuarto de dicha normativa se establece  el   Registro   Único   de   Población  Desplazada3,   como  una  “herramienta   técnica”   para  conocer  quién  ostenta la condición de desplazado y así, consecuentemente otorgar los  beneficios  que las leyes vigentes prevén para quienes realmente los necesitan.  Por  lo  tanto, la inscripción en este registro en principio, prueba la calidad  de   desplazado4.   

     

1. La  carga  probatoria  y  la  presunción  de veracidad, frente a la  condición de desplazado.       

Esta  Corporación  ha  sido  enfática  en  señalar  que  las  personas  que  ostentan  la  calidad  de  desplazadas por la  violencia  y  que  acuden ante las autoridades que tramitan el registro nacional  de  desplazados, merecen un trato digno y humanitario, desde el momento mismo en  que  exponen  su  situación,  esto  implica,  que  el  funcionario encargado de  atender  cada caso,  debe tener en cuenta el principio constitucional de la  buena  fe  (art.  83  C.P.).   Específicamente, en el caso de las personas  desplazadas,  se debe presumir la buena fe al estudiar  su  inclusión  en  el  Registro  Nacional  de Desplazados para recibir la ayuda  Estatal,  “Hay  hechos  de  los  cuales  es difícil  aportar  prueba diferente del testimonio de quien lo presenció. Esta situación  se  presenta  por ser este el único testigo y no haber constado en ningún  documento  la  ocurrencia  del  mismo,  ya  sea  por  la sutileza misma que pude  caracterizar  al  hecho en algunas ocasiones, la cual lo hace imperceptible para  personas  diferentes a quien es afectado por el mismo. El desplazamiento forzado  puede  ser  causado  por  circunstancias abruptamente evidentes como el hecho de  una  masacre  en  la  población en la que se está viviendo, el asesinato de un  allegado  como   aviso de lo que puede pasar si no abandonan sus tierras, o  por  hechos  más  sutiles   como la simple amenaza verbal de alguno de los  grupos  alzados  en  armas,  la  iniciación  de reclutamiento de jóvenes de la  región  por  la  cual  se  podría ver afectado algún miembro de la familia en  caso  de  no desplazarse, o el simple clima de temor generalizado que se vive en  determinados  territorios el cual es percibido por sus habitantes como una tensa  calma.   Estos  hechos de naturaleza sutil son difíciles de probar, ya que  muchas  veces  no  hay más testigo que quien vive la tensión de la amenaza. En  muchos  casos  esas amenazas se realizan de manera clandestina buscando no dejar  prueba  alguna  de  la  misma;  de  esa  manera,  le  restarán  credibilidad al  testimonio  de  quien  se  ve  afectado.  Es lógico que en muchas ocasiones los  grupos  alzados  en  armas  no dejan rastro alguno de sus actos vulneratorios de  los   derechos   fundamentales   de  la  sociedad  civil  para  que  luego  sean  corroborados   por  las  autoridades.  Estas  circunstancias  deben  tomarse  en  consideración  para  determinar  si  una persona tiene la condición o está en  situación         de         desplazado.”5   

Tal  presunción,  invierte  la  carga de la  prueba,  correspondiendo  a las autoridades probar plenamente que la persona que  manifiesta  ser desplazada no ostenta dicha calidad de desplazado. Por lo tanto,  es  a  quien  desea desmentir la afirmación a quien corresponde  probar la  no  ocurrencia del hecho. Frente a estas situaciones se torna imperiosa la   presunción  de  buena  fe  para  proteger  los  derechos  fundamentales  de las  personas desplazadas.   

En   reciente  pronunciamiento6,  ésta  Sala  estudio  el  caso  de  un  ciudadano  que  solicitó  el  amparo de sus derechos  fundamentales  tras  haber  manifestado  su condición de desplazado, la cual, a  pesar  de  estar  amparada  por la presunción de buena fe, generó dudas que no  permitieron  a  la Sala tener como probado el hecho, porque la entidad demandada  puso  en  entredicho  la  calidad  de  desplazado,  al  cotejar  los  datos  del  peticionario  y  no  encontrar  registro  alguno  en  la  base de registro de la  entidad,  lo  que permitió constatar que el accionante no estaba inscrito en el  Registro  Único  de  Población  Desplazada,  ni  demostró haber presentado la  declaración  juramentada  de  los  hechos  que dieron lugar a su desplazamiento  ante las respectivas autoridades competentes.   

     

Con  base  en  lo  expuesto, la Sala entra a  estudiar  los  requisitos  exigidos  en  la  Ley  387  de 1997 para acceder a la  atención     humanitaria     prevista     en    favor    de    la    población  desplazada.   

     

De  acuerdo  con el Decreto 2569 de 2000, la  atención  humanitaria debe brindarse en dos momentos8:        1)        Ayuda  inmediata:  Desde cuando el  individuo  u  hogar  que  lo necesite presenta la declaración de los hechos que  ocasionaron  su  desplazamiento hasta que se toma la decisión de incluirlo o no  en    el   Registro   Único   de   Población   Desplazada.   2)   Ayuda  de  emergencia:  Se  presta  a  partir  del momento en que la  persona  o  el hogar adquiere la condición de desplazados y son incluidos en el  Registro Único de la Población Desplazada.   

En  sentencia  C-278  de  20079,    se  declaró la inexequibilidad de algunas expresiones del  parágrafo  del  artículo  15  de la Ley 387 de 199710  y  exequible  el  resto  del  parágrafo,  en  el  entendido  que  el término de la  atención   humanitaria   de  emergencia  previsto  en  esa  disposición  será  prorrogable   hasta   que   el  afectado  esté  en  condiciones  de  asumir  su  autosostenimiento11”.  En  esta medida el Estado se obliga a,  por   lo   menos,  garantizar  a  quienes  atraviesan  condiciones  extremas  de  existencia  y  hasta  que  las  circunstancias agobiantes que padecen hayan sido  superadas   y   la   urgencia  cese,  “la  ayuda  humanitaria  requerida  para la subsistencia digna de los  desarraigados”12.    

4.3.    CASO  CONCRETO   

El  señor  Manuel  Salvador Pérez Vásquez  considera  vulnerados sus derechos fundamentales a la vida digna, a la igualdad,  a  la  salud,  a la seguridad social, a la educación, a la vivienda digna, y el  trabajo,  entre  otros,  al  negarle  Acción  Social la ayuda humanitaria a que  tiene  derecho  por su condición de desplazado, a pesar de estar inscrito en el  Registro Único de Población Desplazada.   

A través de oficio 2011 de noviembre 11 de  2008,  el  juzgado  único  de  instancia,  vinculó a la entidad accionada y le  concedió  un  término  de dos días para que “rinda  un  informe  de  los  hechos  y  motivos que originaron la tutela”,  sin  embargo,  ya se anotó, como no se obtuvo el pronunciamiento  requerido,  se  presumirá  la  veracidad  de los hechos expuestos en la demanda  (art.      20      D.      2591     de     1991).13   

Significa  lo  anterior  que  los  hechos  referidos  por  el  peticionario  en  su  escrito  de  tutela,  en  cuanto  a su  condición  de  desplazado por la violencia y estar registrado en la base única  de    desplazados    de    la    Red    de   Solidaridad   Social   –hoy  Acción  Social-,  al afirmar que  “llegue  a ésta cabecera municipal buscando refugio  huyendo  de  las  incursiones violentas que se daban en la zona por parte de los  grupos  armados  al  margen  de  la  ley y en espera que el estado colombiano me  brinde  la  ayuda  humanitaria necesaria, que cualquier ser humano requiere para  poder  sobrevivir”  se  deben  dar por ciertos, así  como  la  manifestación  de estar a “la espera desde  hace  ocho  años de la ayuda inmediata del Estado” y  “el  hecho  de no lograr establecerse con su familia  reiterando    la    solicitud    de   la   ayuda   para   continuar   la   lucha  diaria”,  toda  vez  que  la  entidad  accionada  no  desvirtuó   lo   dicho  por  el  peticionario,  dando  aplicación  así  a  la  presunción    de    buena    fe    constitucional.14   

Entonces,  en  este  caso  se  tiene que el  señor  Manuel  Salvador  Pérez  manifiesta  ser  desplazado  por  la violencia  situación,   que  como  lo  ha  explicado  reiteradamente  ésta  Corporación,  “es  una  condición  de  hecho  que  se adquiere al  encontrarse  satisfechos  los  requisitos  materiales que la caracterizan, tales  como:  1) la coacción que hace necesario el traslado y 2) la permanencia dentro  de  las  fronteras  de  la  propia  Nación.  Dadas estas dos circunstancias, se  tornan  concluyentes  ante  cualquier  descripción  acogida  sobre  desplazados  internos.”15  Ahora,  respecto de la ayuda humanitaria  de   emergencia,   dice  el  peticionario  no  haber  recibido  ninguno  de  los  componentes  de la Ayuda prevista en la ley, lo cual contribuye a extender en el  tiempo   la   crisis  derivada  del  desplazamiento,  puesto  que  el  ciudadano  actualmente  se  encuentra junto con su núcleo familiar, en condiciones de vida  que  violan  sus  derechos  fundamentales.  Así las cosas se deduce que el  actor  es  sujeto  de  especial  protección constitucional por su condición de  persona  desplazada  y  que efectivamente no se ha beneficiado de ninguno de los  componentes  de  la  política  de  atención  a la población desplazada por la  violencia,  lo  cual  conlleva  una  violación  de  sus  derechos  mínimos  de  subsistencia.   

Determinados   estos   hechos,   precisa  considerar  la situación planteada por el señor Pérez Vásquez como cierta, e  instar  a  Acción Social a suministrar al peticionario y a su núcleo familiar,  la  atención  humanitaria  solicitada  toda  vez que ésta entidad no puede sin  justificación  alguna, no entregar la ayuda y atención a la que esta obligada,  máxime,  cuando  además el accionante manifiesta estar inscrito en el Registro  Único  de  Población  Desplazada,  hecho  que  debe  activar inmediatamente la  asistencia,   hasta   alcanzar  una  efectiva  superación  de  las  necesidades  derivadas           del          desarraigo.16   

La  jurisprudencia de la Corte ha reiterado  la  grave  afectación de los derechos fundamentales de las personas desplazadas  que  las  hace  acreedoras  a  la  calidad  de  sujetos  de especial protección  constitucional,  por  lo  cual la finalidad primordial del Estado es procurar la  satisfacción  en  toda circunstancia de los derechos mínimos e irrefutables de  quienes  están  en  condiciones  de  vulnerabilidad  y  situación de debilidad  manifiesta,  acatando  que  la ayuda humanitaria no puede quedar sujeta a plazos  inexorables,     pues     debe    concederse    y    prorrogarse    “hasta   que  el  afectado  esté  en  condiciones  de  asumir  su  autosostenimiento.”17   

De   acuerdo   con   lo  expuesto,  ésta  Sala   Sexta  de  Revisión  revocará  el  fallo  proferido  en  noviembre 24 de 2008 por el Juzgado Tercero  Civil  del  Circuito de Cartagena, mediante el cual denegó el amparo solicitado  por el señor Manuel Salvador Pérez Vásquez.   

Procede,  entonces, conceder la tutela para  proteger  los  derechos fundamentales del actor y su núcleo familiar, a la  vida  digna,  a la igualdad, a la salud, a la seguridad social, a la educación,  a  la vivienda digna, y el trabajo, entre otros,   con   cuanto   ello  implica,  en  relación  con  la  asistencia  humanitaria  debida  a  quienes han sido víctimas de desplazamiento  forzado.   

En tal virtud, la Agencia Presidencial para  la  Acción  Social  y  la  Cooperación  Internacional  -Acción  Social-,  por  conducto  del  Coordinador Territorial respectivo o quien haga sus veces, dentro  de  los 20 días calendario siguientes a la notificación de esta providencia, y  de   acuerdo   con   lo   establecido   por  las  normas,  entregará  la  ayuda  correspondiente  a la atención humanitaria de emergencia a que tiene derecho el  señor  Manuel  Salvador  Pérez Vásquez, a quien, en el término de cuarenta y  ocho  horas, también contadas a partir de la notificación de esta providencia,  si  aún  no  lo  ha  hecho,  se  le  debe indicar la asistencia a la cual puede  acceder   y   las   circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en  que  se  la  suministrará.   

    

En  mérito  de  lo  expuesto, la    Sala   Sexta   de   Revisión   de   tutelas   de   la   Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

PRIMERO: REVOCAR la  sentencia  de  noviembre  24  de 2008 proferida por el Juzgado Tercero Civil del  Circuito  de  Cartagena,  mediante  la cual se denegó el amparo de los derechos  invocados   por  el  señor  Manuel  Salvador  Pérez  Vásquez.  En  su  lugar,  CONCEDER  la  protección de  los  derechos a la vida digna, a la igualdad, a la salud, a la seguridad social,  a  la  educación,  a  la  vivienda  digna, y el trabajo, entre otros, tanto del  actor  como  de su núcleo familiar, con todo lo que ello implica en cuanto a la  asistencia humanitaria debida.   

SEGUNDO:     ORDENAR     a   la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social y la Cooperación Internacional -Acción  Social-,  que  por  conducto del Coordinador Territorial respectivo o quien haga  sus  veces,  dentro  de los 20 días calendario siguientes a la notificación de  esta  providencia,  y  de acuerdo con lo establecido por las normas, entregue la  ayuda  correspondiente  a  la  atención  humanitaria  de emergencia a que tiene  derecho  el  señor  Manuel Salvador Pérez Vásquez, a quien, en el término de  cuarenta  y  ocho  horas  también contadas a partir de la notificación de esta  providencia,  si aún no lo ha hecho, se le debe indicar la asistencia a la cual  puede  acceder  y  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar en que se la  suministrará.   

TERCERO:     LÍBRESE    por  Secretaría  la  comunicación de que trata el artículo 36 del  Decreto 2591 de 1991, para los efectos allí contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1  En  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  primero  de  la  Ley  387 de 1997,  reglamentado  por  el  artículo segundo del Decreto 2569 de 2000, es desplazado  “toda  persona  que  se  ha  visto forzada a migrar  dentro  del  territorio  nacional,  abandonando  su  localidad  de  residencia o  actividades  económicas  habituales,  porque su vida, su integridad física, su  seguridad   o   libertad   personales   han  sido  vulneradas  o  se  encuentran  directamente   amenazadas,   con   ocasión  de  cualquiera  de  las  siguientes  situaciones:  conflicto  armado  interno,  disturbios  y  tensiones  interiores,  violencia   generalizada,   violaciones   masivas   de   los  Derechos  Humanos,  infracciones   al  Derecho  Internacional  Humanitario  u  otras  circunstancias  emanadas   de   las   situaciones   anteriores  que  puedan  alterar  o  alteren  drásticamente el orden público”.   

2  Se  establecen  los  objetivos  del  sistema  y  se  precisan  las  agencias  que lo  constituyen (art. 4 y 5).   

3   Reglamentado  por  el  Decreto  2569 de 2000. En este  registro  se efectúa la inscripción de la declaración de los hechos que rinde  la  población ante el Ministerio Público. El objetivo del registro es tener la  información  de  la  población  actualizada,  según  sus  características  y  especificidades,  para  poder brindar una atención integral.  En  la  sentencia  T-1076  de  21 de octubre de 2005, M.P. Dr.Jaime  Córdoba  Triviño,  dijo  la  Corte: “En cuanto se refiere al registro de una  persona  en  el  RUPD la Corte ha sostenido, específicamente, lo siguiente: (i)  La  interpretación favorable de las normas que regulan la materia permite   sostener  que  la  condición  de  desplazado  forzado interno es una situación  fáctica,  que  no  está  supeditada  al reconocimiento oficial a través de la  inscripción   en   el  RUPD;  (ii)  las  exigencias  procedimentales  para  esa  inscripción  sólo  pueden ser aquellas expresamente fijadas en la ley, sin que  los   funcionarios  encargados  de  esa  labor  estén  facultados  para  exigir  requisitos  adicionales; (iii) la declaración sobre los hechos constitutivos de  desplazamiento  debe  analizarse  de  tal  forma  que  se  tengan  en cuenta las  condiciones  particulares  de  los  desplazados, que en la mayoría de los casos  les  dificultan  relatarlos  con  exactitud;  y  (iv) estas declaraciones están  amparadas  por  la  presunción  de buena fe, lo que traslada a los funcionarios  competentes  la  carga  probatoria para desvirtuar los motivos expresados por el  afectado.”   

4  Sentencia  T-397  de  4  de  junio  de  2009,  M.P.  Dr.  Jorge Ignacio Pretelt:  Sin  embargo,  el  hecho de que la inscripción en el  RUPD  pruebe la calidad de desplazado no significa, a “contrario sensu”, que  la  ausencia  de  registro  pruebe que una persona no es desplazada, puesto que,  como   lo  ha  explicado  esta  Corporación  en  reiterada  jurisprudencia,  la  situación  de la persona desplazada por la violencia es una condición de hecho  que  se  adquiere  al  encontrarse  satisfechos los requisitos materiales que la  caracterizan,  tales  como:  1) la coacción que hace necesario el traslado y 2)  la  permanencia  dentro  de  las fronteras de la propia Nación. Dadas estas dos  circunstancias,  se  tornan  concluyentes  ante  cualquier  descripción acogida  sobre desplazados internos.   

5  Sentencia   T-327   de   26   de   marzo   de   2001,  M.P.  Dr.  Marco  Gerardo  Monroy.   

6  Sentencia   T-397   de   4   de   junio   de   2009,   M.P.  Dr.  Jorge  Ignacio  Pretelt.   

7  Se  define  de acuerdo con el artículo 15 de la Ley 387/97 como “la atención que  debe  proveerse de inmediato después del desplazamiento, con el fin de socorrer  a  la  población  desplazada  y  atender sus necesidades de alimentación, aseo  personal,  manejo  de abastecimientos, utensilios de cocina, atención médica y  sicológica,  transporte  de emergencia y alojamiento transitorio en condiciones  dignas”.    

8  Decreto 2569 de 2000, artículos 16 y 17.   

9 M.P.  Dr. Nilson Pinilla Pinilla, 18 de abril de 2007.   

10  Las  expresiones  “máximo” y “excepcionalmente  por otros tres (3) más”.   

11  Sentencias  de  revisión  en que la Corte ha sistematizado los requerimientos y  el  alcance  de  la  protección  a  la  población  víctima del desplazamiento  forzado:  SU-1150  de  30  de agosto de 2000, M.P. Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz,  T-1635  de 27 de noviembre de 2000, M.P. Dr. José Gregorio Hernández, T-098 de  14  de  febrero  de 2002, M.P. Dr. Marco Gerardo Monroy, T-025 de 22 de enero de  2004,  M.P.  Dr.  Manuel José Cepeda y T-175 de 28 de febrero de 2005, M.P. Dr.  Jaime Araujo Renteria entre otras.   

12  Sentencia   C-278   de   18   de   abril   de  2007,  M.P.  Dr.  Nilson  Pinilla  Pinilla.   

13     Decreto    2591,    Artículo    20.    Presunción    de  veracidad.  Si  el  informe  no fuere rendido dentro del plazo correspondiente,  se   tendrán   por   ciertos   los   hechos   y   se  entrará  a  resolver  de  plano.   

14  Constitución Política, artículo 83.   

15  Sentencia   T-397   de   4   de   junio   de   2009,   M.P.  Dr.  Jorge  Ignacio  Pretelt.   

16  Sentencia   C-278   de   abril   18   de   2007,   M.P.   Dr.   Nilson   Pinilla  Pinilla.   

17  Idem.     

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