T-545-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-545-09   

Referencia:  expediente  T-2294594   

Acción  de  tutela  instaurada por    Hilda   Mérida  Niño  contra  La  Alcaldía  Municipal  de  Cucunuba.   

Magistrada  Ponente:   

Dra. MARIA VICTORIA CALLE  CORREA   

Bogotá, D.C., seis (06) de  agosto de dos mil nueve (2009)   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luís  Ernesto  Vargas  Silva  y  Gabriel  Eduardo  Mendoza, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

En  el  proceso  de  revisión de los fallos  proferidos,  en  primera  instancia,  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Cucunuba  -Cundinamarca,  el  doce (12) de marzo de 2009 y en segunda instancia,  por  el  Juzgado  Civil del Circuito de Ubaté – Cundinamarca, el veintisiete de  abril   (27)  de  abril  de 2009, dentro de la acción de tutela instaurada  por Hilda Merida Niño contra La Alcaldía Municipal de Cucunuba.   

El  expediente de la referencia fue escogido  para  revisión  por  medio  del Auto de junio veinticinco (25) de dos mil nueve  (2009)  proferido  por  la Sala de Selección Número Seis, con fecha de reparto  al despacho del seis (06) de julio de 2009.   

     

I. ANTECEDENTES     

1. Hechos  

1.1.  Hilda Merida Niño de Aguilar interpuso  acción  de  tutela contra la Alcaldía Municipal de Cucunuba por considerar que  dicha  entidad  vulneró  su  derecho al debido proceso, al incurrir en diversas  irregularidades   como   fallador   de  segunda  instancia,  en  el  proceso  de  perturbación al ejercicio de servidumbre instaurado en su contra.   

1.2. Señala la accionante que el señor Pedro  Ignacio  Niño interpuso querella en su contra por perturbación al ejercicio de  servidumbre  debido a que, según lo afirma el querellante, una puerta de madera  con  candado,  puesta  por  la  señora  Hilda Merida, obstaculizaba el paso que  conecta  su  predio  con  el  Río  San  Isidro y con la carretera principal. De  acuerdo  con  la  querella  interpuesta, las pretensiones del señor Pedro Niño  consistían  en:  i)  reubicar  la  puerta  y  ii)   compartir la llave del  candado con sus arrendatarios y beneficiarios de la servidumbre.   

1.3.  La  querella  fue  interpuesta  ante la  Inspección  Municipal  de  Policía  de  Cucunuba e inadmitida, por carencia de  linderos,  el  día  18  de  febrero de 2006. Posteriormente, el querellante fue  notificado  de  la  inadmisión  de  su  demanda el 03 de marzo de 2006 y en esa  misma  fecha, radicó memorial en el proceso 137, ante el Inspector Municipal de  Policía  de  Cucunubá, manifestando: “(…) conozco  que  ante  su  despacho el 15 de febrero de 2006 Jorge Niño C (accionante) y la  doctora  Patricia  del Pilar Giraldo como apoderada de Hilda de Aguilar y Manuel  Téllez   (accionados)  realizaron conciliación por querella para el libre  ejercicio   de  servidumbre  de  transito.  La  actuación  se  estableció  sin  limitaciones,  por  lo  que  como  demandante en otra querella anterior (octubre  1/05)  por  la  misma servidumbre, me acojo y acepto la mencionada conciliación  para mi demanda”.   

1.4.  El  11 de marzo de 2006 el señor Pedro  Niño  subsanó  los  vicios  presentados  en la demanda y aclaró: “la  puerta  objeto de perturbación fue trasladada de lugar (…)  esta  claridad  resulta oportuna a fin de evitar que me nieguen las pretensiones  por  considerar  que  la  ubicación  del referido elemento perturbador no es la  referida  en  la  querella  (…). “El 31 de Marzo de  2006 fue admitida la demanda.   

1.5.  El  09  de  agosto de ese mismo año se  decretó   dictamen   pericial.   En   dicho  dictamen  se  señaló:   “(…)  el  despacho  deja  constancia,  que  nos  encontramos  realizando  esta  diligencia,  en  el  predio  denominado EL JORDAN, y que en la  servidumbre no se encuentra puerta alguna (…)”.   

1.6.  El  06  de  octubre de 2006 se profiere  fallo  denegando  las  pretensiones  del accionante y declarando la terminación  del proceso.   

1.8.  El  07 de diciembre de 2006, el Alcalde  Municipal  acepta  la impugnación interpuesta por el querellante  y ordena  la  práctica de una Inspección Ocular para el día 20 de Diciembre de 2006. No  obstante,   la   accionante   sostiene   que   esta  impugnación  fue  aceptada  “sin  previa  constancia  de  haberla recibido en la  Alcaldía  Municipal  y  mucho  menos  de  ingresar al despacho”. En   la   diligencia   de   inspección   ocular,  aplazada  en  dos  oportunidades,   se   recorrió   la   servidumbre   que  según  la  accionante  “comienza  en  el  río  San  Isidro y termina en el  carreteable  que  de  Ubaté  conduce a Cucunuba”. De  acuerdo  con  el  informe  pericial  “no se encontró  obstáculo    ni    limitación   alguna   de   transito   en   la   servidumbre  señalada”.   

1.9.  Una   vez   efectuada   la  diligencia  de  inspección  ocular,  la  querellada   solicitó   aclaración   del  dictamen  para  explicar  “(…)  la  razón  por la cual se involucraba en el expertício  una  servidumbre  que  no  era  la  del  proceso  y  nada  tenía que ver con el  mismo.”   

1.10.  El  Alcalde  Municipal  contestó  la  aclaración  en  los  siguientes términos: “(…) si  el  perito  incluyó  en  el plano una servidumbre diferente a la presente es la  escritura  pública 3447 fue porque a lo observado por el en la diligencia en la  cual  se recorrieron además de estas otras servidumbres para ayudar a dilucidar  el tema del objeto perturbatorio (…)”.   

1.11.  El  14  de Junio de 2007, por medio de  Resolución     No     080,     el    Alcalde    Municipal    decide    revocar   el  fallo  de  primera  instancia  parcialmente  y en su lugar acceder a las pretensiones del demandante  en  sentido  de requerir a la querellada para que entregue una llave de la   puerta  mencionada. No obstante, no accedió a la pretensión de reubicación de  la  puerta. De acuerdo con la  accionante  esta  decisión  fue  tomada  “de manera  ligera,  con  bastante  confusión en el asunto y en una flagrante violación al  debido proceso”.   

1.12.  El 25 de junio la querellada solicitó  al  Alcalde aclaración de cómo debía cumplir con la entrega de la llave de la  puerta  si  tal  puerta  no  existe.  Este escrito, según la accionante, no fue  tenido  en  cuenta,  no  se fijó en secretaría ni fue puesto a disposición de  las partes.   

1.13.  El  26 de junio de 2007 el querellante  presenta  escrito en el que solicita adicionar la Resolución No 080 de 2007, en  el  sentido de 1) señalar la sanción y la forma de cumplimiento; 2) condena en  costas  y  3)  señalar que el derecho protegido es un derecho real que tiene el  predio “El Remanso”.   

1.14. El 07 de Noviembre de 2007, la Alcaldía  Municipal  de  Cucunuba  adicionó  la  Resolución  No 080 de 2007 imponiendo a  Hilda  Mérida de Niño el pago de las costas. Lo anterior, según la actora, se  hizo  “sin  el  lleno  de  los  requisitos  formales  exigidos  por  el  legislador  (…)  y  a  pesar  de la sustracción de materia  previamente   verificada   en   diligencia   de   inspección  ocular  (…)”.  En  su concepto, se  incurrió  en  error  al condenarla en costas teniendo en cuenta  que,  según  el  código de policía, la condena en costas en segunda instancia  solo  procede  cuando  se revoca totalmente la providencia de primera instancia.  Así  mismo,  la  accionante  señala  que  en  la  liquidación  de  las costas  presentada  por  la  Secretaría  de  Gobierno  de  Cucunuba,  se cometieron dos  errores  graves:  la  liquidación  fue  firmada  por  una  persona  que  no  es  funcionaria  en  propiedad  de  esta  institución;  y  en  la  liquidación  se  contemplan  cuatro  diligencias  de  inspección,  por  un  monto de $1.386.100,  cuando en realidad solo se realizaron dos.   

Finalmente, la actora manifiesta la ocurrencia  de  irregularidades en la foliatura del expediente, en la entrega de copias y en  la fecha de las notificaciones.   

2.    Decisión    judicial   objeto   de  revisión.1   

El  doce (12) de marzo de dos mil nueve 2009,  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de Cucunuba Cundinamarca, profirió sentencia  amparando  los  derechos  de  la  accionante  y  ordenó  la  nulidad de todo lo  actuado, con base en las siguientes consideraciones:   

“Antes de referirnos al proceso policivo,  objeto  de  tutela,  se  hace  la  siguiente  precisión en el sentido de que el  Despacho  no  considera entrar a fallar de fondo sobre los alegatos y argumentos  presentados  por  la  accionante  y por el señor Pedro Ignacio Niño Contreras,  puntos  de  vista  que  pueden  ser  respetables pero que no contemplaremos, por  cuanto  de  contera  se  vislumbra  que en la citada querella se ha incurrido en  violación  al  debido  proceso  y  es  función  del  juzgado  pronunciarse  al  respecto,  en  consecuencia  nos  limitaremos  a examinar la actuación policiva  así:  En la querella policiva No 137 del 1° de octubre de 2005, presentada por  el  señor  Pedro Ignacio Niño Contreras, no se observa por ninguna parte de la  demanda,  ni  éste no afirma si la perturbación ocurrió en un termino mayor o  menor   de   treinta  días,  requisito  sine  qua  non  para  poder  avocar  el  conocimiento  por  parte  de  las  autoridades  de  policía,  es  circunstancia  especial  que  determina  la  competencia  y  por  tanto requisito necesario del  Decreto  1889  de  1989.  Tampoco prueba con testimonios u otro medio probatorio  que  los  hechos  perturbatorios, ocurrieron antes o después de (30) días para  que la autoridad competente lo admitiera o lo rechazara.   

Los    hechos   constitutivos   de   la  perturbación,  aparte  de  la  inspección  judicial  en  la que el funcionario  respectivo  debe  probar  su  existencia  o  inexistencia  el  perito  debe  dar  testimonio  fehaciente,  revisando  los vestigios, las huella, los rastros etc.;  del  tiempo  colocado el obstáculo, en el presente caso de perturbación, éste  es  el  objeto  principal  de  la  visita  ocular, respaldada con testimonios de  personas,  las  cuales  deben  dar  fe  del  tiempo  y  demás detalles de dicha  perturbación.  Obsérvese que en el proceso, no el querellante, ni el Inspector  de  Policía  ni  el  Alcalde  de  Cucunuba ni el perito, jamás dan fe de estos  hechos,  requisitos sin los cuales, como se planteó anteriormente, no se podía  admitir  la  querella  al señor Pedro I. Niño, menos tramitar esta demanda, es  decir,  a  todos los intervinientes en el proceso se les pasó por alto, lo cual  demuestra  la  ocurrencia  de  la vulneración al debido proceso. Finalmente, el  Inspector  de  Policía  en  su  diligencia  ocular,  afirma  la inexistencia de  obstáculo   perturbatorio   de  la  servidumbre,  es  decir  que  sí  existía  sustracción  de  materia,  no  obstante  que  el querellante en ningún momento  informó  en  forma  detallada sobre la presunta existencia de obstáculo, aquí  cabe  anotar  que,  para admitir la demanda se debe probar siquiera sumariamente  el  hecho,  esto  no se hizo, lo anterior se considera suficiente para demostrar  la afectación al debido proceso (…)”   

3. Impugnación  

El doce (12) de marzo de dos mil nueve (2009),  el   señor Pedro Niño impugnó la decisión del Juez de primera instancia  aduciendo  que  se  cometieron  irregularidades  en  el tramite de la acción de  tutela,  que  comprometen su derecho al debido proceso. En tal sentido señaló:  “me  atreví  a  presentar  ,  el  día 03 de marzo,  memorial  exponiendo  algunos  argumentos  que  consideré oportunos y, a la vez  solicitando   la   practica   de  pruebas,  todo  lo  cual  dejó  de  merecerle  pronunciamiento  algunos al doctor García Herrera, esto es, denegando sin justa  causa,  el  derecho  que  me  otorga  la Ley (…) Así  mismo,  manifestó que el juez de instancia no tuvo en cuenta la inspección que  el  señor  Niño  realizó  a  la  servidumbre,  acompañado de “otras   personas”,  donde  verificó  la  existencia del objeto perturbatorio.   

4.    Decisión   judicial   de   segunda  instancia.   

La  impugnación  fue decidida el veintisiete  (27)  de  abril  de  dos mil nueve (2009) por el Juzgado Civil del Circuito, que  resolvió:  (i)  confirmar  el  numeral  primero de la  sentencia  del  juez  de primera instancia por las razones expuestas en la parte  motiva  de esta sentencia y no por argumentos del juez de primera instancia (ii)  Revocar  parcialmente el numeral segundo de la sentencia impugnada declarando la  nulidad  de  la resolución 080 del 1 de junio de 2007 y la providencia del 7 de  noviembre  de  2008, por medio de la cual se adicionó la primera determinación  y  (iii) ordenar al alcalde municipal de cucunuba (…) expida la determinación  que  resuelva la apelación que formuló el señor PEDRO IGNASIO NIÑO CONTRERAS  contra  la  providencia  emitida por el inspector del policía de Cucunuba, el 6  de  octubre  de  2006, mediante resolución 001. Dichas  ordenes  fueron  emitidas  con  base  en los siguientes argumentos: “le   asiste   razón   al  señor  Niño  Contreras,  ya  que  el  sentenciador  evidentemente  se  relevó  de analizar los hechos alegados por la  demandante  del  amparo  y  por  la  persona  convocada,  bajo  el  argumento de  evidenciarse  otros hechos configurativos de falencias que vulneraron el derecho  al  debido  proceso. Para quien emite la providencia, la determinación del juez  municipal  no  se  ajusta a los parámetros que para su labor de sentenciamiento  (Sic)  le  imponía  la  controversia.  En  efecto,  la  demanda  de tutela hizo  alusión  de  forma  principal  a  la  inobservancia  del  alcalde de Cucunubá,  respecto  de  la  existencia  de  obstáculos de la servidumbre cuya protección  impetró  el señor Niño Contreras, siendo ello el aspecto central o sustancial  de  la  pretensión de amparo. Desconociendo el tema culminante de la situación  esbozada  en  la demanda, el señor juez trasladó su atención a circunstancias  intracedentes  que  por  lo  mismo, no podía desplazar en el examen, a aquellos  planteamientos  que  a  contrario  sensu,  revestían crucial importancia (…).  De  otra  parte, en cuanto a la vulneración al debido  proceso  alegado  por  la  actora,  el Juez de instancia concluyó: “la  decisión  del  señor  Alcalde  de  Cucunubá  al decidir la  apelación  que  se  hizo contra la providencia del inspector de Policía de ese  Municipio,  desconoció  abiertamente el material probatorio recaudado, al punto  de  ignorar  que  su  propia  visita  a  los  predios  involucrados  en la litis  determinó  la  ausencia  de  obstáculos  en  la  servidumbre  reglada  por  la  escritura  pública  3447 del 26 de diciembre de 1989, otorgada ante la notaría  12 de Bogotá.”   

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS  

1. Competencia  

La Sala es competente para revisar el presente  fallo  de  tutela,  de  conformidad con lo dispuesto en los artículos 86 y 241,  numeral   9o.,   de   la   Constitución,   y  33  y  34  del  Decreto  2591  de  1991.   

2.   Verificación   del   requisito   de  procedibilidad  de la acción de tutela como medio de defensa judicial, frente a  actos   administrativos   emitidos   por  autoridades  policivas  investidas  de  funciones jurisdiccionales.   

De  acuerdo  con reiterada jurisprudencia de  esta   Corporación,   la   acción   de   tutela  es  un  mecanismo  de  origen  constitucional  de  carácter  residual, subsidiario y cautelar, encaminado a la  protección  inmediata  de derechos fundamentales que están siendo amenazados o  vulnerados,2  por  la  acción  u  omisión  de  cualquier autoridad pública, o  incluso   de   los   particulares,   en   los   términos  establecidos  por  la  ley.3    

De  conformidad  con  el  artículo 86 de la  Constitución  y el artículo 6º numeral 1 del Decreto 2591 de 1991, la acción  de  tutela   procede  generalmente  cuando “la persona no dispone de otro  medio  de  defensa  judicial,  o cuando existiendo ese otro medio alternativo de  protección,  éste  no  resulta idóneo para el amparo efectivo de los derechos  vulnerados           o          amenazados.4    También   procede   como  mecanismo  transitorio, en aquellas circunstancias en las que a pesar de existir  un  medio adecuado de protección, se requiere evitar un perjuicio irremediable,  por  lo  que  se  exige  una  perentoria  acción constitucional”.5   

En  cuanto  a la procedencia de la acción de  tutela  como mecanismo para la protección de derechos fundamentales, amenazados  o  vulnerados,  como  consecuencia  de  la expedición de actos administrativos,  esta  Corporación  ha  señalado  que,  es  un mecanismo viable de protección,  aunque  por  regla  general,  deban  evaluarse  dos  circunstancias  diferentes:  (i) si la tutela se presenta  como  mecanismo  principal  y  (ii)  si  la  tutela  se  presenta como mecanismo  transitorio.  En  el  primer  caso,  es  decir,  si  la  tutela se presenta como  mecanismo  principal,  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia  de esta Corte “al  definir  su  procedibilidad, es preciso examinar si existe otro medio de defensa  judicial.  Si  no  existe  otro  medio,  o  aún si existe pero éste no resulta  idóneo  en  el  caso concreto, la tutela procederá como mecanismo principal de  amparo”6.7   

En  el  segundo  caso, es decir, la tutela se  presenta  como  mecanismo transitorio, ante la existencia de otro medio judicial  ordinario  idóneo,  es preciso demostrar que la tutela es necesaria para evitar  un  perjuicio  irremediable.  Lo  anterior,  implica (i) la demostración de una  amenaza  que  está  por  suceder  prontamente;  (ii)  que  el daño o menoscabo  material  o  moral  en  el haber jurídico de la persona sea de gran intensidad;  (iii)  que  las  medidas  que  se  requieren  para  conjurar  el perjuicio   irremediable  sean  urgentes y (iv) que la acción de tutela sea impostergable a  fin  de  garantizar  que  sea adecuada para restablecer el orden social justo en  toda su integridad.   

Ahora  bien,  como  lo  ha  explicado  esta  Corporación,   las   actuaciones   administrativas  constituyen  la  etapa  del  procedimiento    administrativo    que    antecede   al   acto   administrativo.  Posteriormente   a   esta   etapa   viene   la   comunicación,  publicación  o  notificación  de  tal acto, luego el trámite de los recursos, llamado también  vía  gubernativa  y  finalmente,  la  solución  de  las controversias ante los  Tribunales     Contenciosos     Administrativos.8  No  obstante,  en  el  caso  de  decisiones  emitidas en procesos civiles policivos, relacionadas entre otras con  el   ejercicio  de  servidumbres,  donde  los  inspectores  de  policía  asumen  funciones  jurisdiccionales,  estas  decisiones  escapan al control del Tribunal  Contencioso   Administrativo.   En   tal   sentido  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  ha  dicho  que “(…) cuando se trata de procesos policivos para  amparar  la  posesión,  la  tenencia,  o  una  servidumbre,  las autoridades de  policía  ejercen  función  jurisdiccional  y  las  providencias que dicten son  actos   jurisdiccionales.”   Esta   asignación   especial   de   atribuciones  jurisdiccionales   a  las  autoridades  policivas  se  aviene  con  el  precepto  constitucional  del  artículo  116  inciso  3,  según  el  cual  “excepcionalmente  la  ley podrá atribuir función jurisdiccional en  materias  precisas  a  determinadas  autoridades  administrativas”.   Estos   actos   se   encuentran  excluidos  del  control  de  la  jurisdicción  de lo contencioso administrativo, en virtud de lo dispuesto en el  artículo  82  del  Código  Contencioso  Administrativo,  que  dispone  que  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo  carece  de  competencia para  juzgar  las  decisiones  proferidas  en  juicios  civiles  o penales de policía  regulados  por  la  ley.  Lo  anterior  significa  que alrededor de los procesos  policivos  no  existe  un  medio  de  defensa  judicial  idóneo  para lograr la  efectiva  e  inmediata  protección  de los derechos fundamentales cuando éstos  sean  amenazados  o  vulnerados  por la actuación de las autoridades públicas,  quedando  tan  sólo  la acción de tutela como mecanismo eficaz para garantizar  el amparo de tales derecho   s”.9   

Con  todo,  si  las condiciones previstas se  cumplen,  tanto  para  la  interposición  de  la  acción tutela como mecanismo  principal,  como para la interposición de la tutela como mecanismo transitorio,  el  Juez  de  tutela  deberá proceder a revisar y decidir sobre el asunto de la  demanda.   

Ahora  bien, en el caso concreto, observa la  Sala  de  Revisión  que,  es procedente  la acción de tutela como recurso  principal  de  amparo,  dado  que  la  accionante  no  contaba con otro medio de  defensa  judicial  que le permitiera proteger el derecho presuntamente vulnerado  por  la  Alcaldía  Municipal  de  Cucunuba.  En efecto, como se evidencia en el  expediente  de  tutela  la  resolución  No  001  de 2006  fue apelada y la  apelación   resuelta,   cumpliéndose   con   el   agotamiento   de   la   vía  gubernativa.10  Así  mismo,  evidencia esta Corporación que, teniendo en cuenta  que  los  actos  administrativos  dirigidos  a  amparar servidumbres escapan del  control  del  Tribunal  Contencioso  Administrativo,  la accionante tan  sólo  contaba  con  la  acción  de  tutela para garantizar el  amparo de sus derechos.   

3.  El  derecho  al  debido proceso frente a  actos administrativos.   

De  conformidad  con  el  artículo  29 de la  Constitución   Política   y   con   la   reiterada   jurisprudencia   de  esta  Corporación,   el  derecho al  debido proceso es garantía y a la vez  principio  rector  de  todas  las  actuaciones  judiciales y administrativas del  Estado.  En  consecuencia, en el momento en que el Estado pretenda comprometer o  privar  a  alguien  de  un  bien  jurídico  no  puede  hacerlo  sacrificando  o  suspendiendo   el   derecho   fundamental   al   debido  proceso”.11   

De acuerdo a lo expuesto, se ha entendido que  el  debido  proceso  administrativo,  se  convierte  en  una  manifestación del  principio  de  legalidad,  conforme  al  cual  toda competencia ejercida por las  autoridades  públicas  debe  estar  previamente  establecida  en  la  ley, como  también  las  funciones  que  les corresponden cumplir y los trámites a seguir  antes  de  adoptar  una  determinada  decisión  (C.P. arts. 4° y 122). En esta  medida,  las autoridades administrativas únicamente pueden actuar dentro de los  límites señalados por el ordenamiento jurídico.   

En  cuanto  al  alcance  constitucional  del  derecho  al debido proceso administrativo, la Corte ha dicho que este derecho es  ante  todo  un  derecho  subjetivo,  es  decir,  que  corresponde a las personas  interesadas  en  una  decisión  administrativa,  exigir  que la adopción de la  misma  se  someta  a  un  proceso  dentro del cual se asegure la vigencia de los  derechos  constitucionales de contradicción, impugnación y publicidad. En este  sentido,  el  debido  proceso se ejerce durante la actuación administrativa que  lleva  a  la  adopción  final  de  una  decisión,  y  también durante la fase  posterior de comunicación e impugnación de la misma.   

4.  Reiteración  del  valor  probatorio del  dictamen pericial.   

Como lo ha señalado reiterada jurisprudencia  de  esta  Corporación,  nuestra  legislación  siempre  ha reconocido la prueba  pericial  como una prueba calificada. En efecto, el artículo 233 del Código de  Procedimiento  Civil  se  refiere  a la “prueba pericial” como un medio para  verificar  hechos  que  interesan  al  proceso  y  que  requieran  conocimientos  científicos,  técnicos o artísticos. Así, entonces, la prueba pericial busca  aportar  al  proceso  elementos  de  juicio  ajenos  al  saber  jurídico que se  requieren  para  resolver  la  controversia  jurídica  sometida a decisión del  juez.   

Conforme  con  el  Código  de Procedimiento  Civil,   la   prueba   pericial   se  caracteriza  por:  i)  expresar  conceptos  cualificados  de  expertos  en  materias  científicas, técnicas o artísticas,  pero  bajo ningún punto sobre aspectos jurídicos (artículo 236, numeral 1º),  pues  es  evidente  que  el  juez  no  requiere apoyo en la disciplina que le es  propia;  ii)  quién  lo  emite  no  expresa  hechos,  sino  conceptos técnicos  relevantes  en  el proceso. En efecto, a los peritos no les consta la situación  fáctica  que  origina  la  intervención  judicial,  puesto que, a pesar de que  pueden  pedir  información  sobre  los  hechos  sometidos  a  controversia,  su  intervención  tiene como objetivo emitir juicios especializados que ilustran al  juez   sobre   aspectos  que  son  ajenos  a  su  saber.  iii)  es  un  concepto  especializado               imparcial,12  puesto  que el hecho de que  los   peritos   están  sometidos  a  las  mismas  causales  de  impedimentos  y  recusaciones  que  los  jueces  muestra  que  debe  ser  un  tercero  ajeno a la  contienda  (artículo 235); iv) se practica por encargo judicial previo, de ahí  que  claramente  se  deduce  que  no  es  una  manifestación  de  conocimientos  espontánea  ni  su  contenido  puede  corresponder  a la voluntad de una de las  partes  (artículo  236, numeral 2º); v) el dictamen pericial debe ser motivado  en  forma  clara,  oportuna,  detallada y suficientemente (artículo 237) y, vi)  para   que   pueda   ser   valorado  judicialmente,  esto  es,  para  que  pueda  atribuírsele  eficacia probatoria requiere haberse sometido a las condiciones y  al    procedimiento    establecido   en   la   ley13   y,   en  especial,  a  la  contradicción      por      la     contraparte.14   

En  todo  caso,  el  dictamen  pericial  debe  someterse  al procedimiento establecido en la ley para que la contraparte ejerza  su  derecho  de  defensa  mediante  la  contradicción  del mismo, la cual puede  consistir  en  la  objeción  por  error grave o en la solicitud de aclaración,  complementación   o  adición  (artículo  238  del  Código  de  Procedimiento  Civil).   

Así  las  cosas,  se  concluye que la prueba  pericial  tendrá valor probatorio y, por consiguiente, podrá ser apreciada por  el  juez  solamente  si  corresponde  a  un  acto  procesal  que fue sometido al  principio  de  contradicción  y  fue  regular  y  legalmente  practicado  en el  proceso,  conforme  a  las  reglas  previstas en la ley para el efecto. Dicho de  otro  modo, si el dictamen pericial no ha sido decretado por un juez, o no se ha  tenido   oportunidad   de  controvertirlo  en  el  proceso,  carece  de  mérito  probatorio  y  no  puede  ser  valorado  judicialmente  porque  no es una prueba  legalmente                practicada.15   

Análisis del caso concreto  

La   accionante  cuestiona  la  decisión  proferida  por  el  Alcalde Municipal de Cucunubá, consignada en la resolución  No  080  del  14  de  junio  de  2007  y  su posterior adición, debido a que la  continua  omisión  de  pruebas  y  testimonios determinantes para el fallo y la  indebida  liquidación  en  costas,  mediante un mecanismo no dispuesto para tal  fin  y  por un valor mayor al que verdaderamente corresponde, vulnera su derecho  al  debido  proceso.  En  consecuencia, corresponde a la Sala determinar: (i) si  era  procedente  la  admisión  de la querella que dio  origen  al  proceso  dado  que  esta  situación  fue considerada por el juez de  primera   instancia   y   (ii)   si  existió  o  no  vulneración  al  debido proceso en la decisión tomada por el Alcalde Municipal  de  Cucunuba,  mediante  resolución  No  080  del  14  de junio de 2007 y en su  posterior adición.   

En primer término, en cuanto a la  admisión  de  la querella que dio origen al proceso,  cabe  señalar que, como lo advierte el  Juez        de        primera       instancia,16  no  existe  evidencia  que  permita  establecer si la presentación de la querella interpuesta por el señor  Pedro  Niño,  cumplió  con  el  requisito  de  procedibilidad  fijado  por  el  artículo  446  del  Decreto  número 01889 de 1986,17que  establece un término de  30   días,  contado  a  partir  del  primer  acto  de  perturbación,  para  la  interposición    de    la   querella.   Dicha   norma   señala:   “Los  Alcaldes  e  Inspectores  departamentales  y  municipales de  policía  podrán  adelantar los procesos ordinarios civiles de policía siempre  que  la  acción  pertinente  se  instaure  dentro  de  los  treinta  (30) días  siguientes  a  la  ejecución del primer acto perturbatorio o modificativo de un  estado  de  hecho, existente con anterioridad a él, o desde el día en que tuvo  conocimiento del hecho, el querellante”.   

La  verificación  del  cumplimiento de dicho  requisito  era  de  gran  importancia,  debido  a que sin él, no era posible la  admisión  de  la  querella  que dio origen al proceso ni las demás actuaciones  derivadas del mismo.   

Ahora  bien, aun sí se hubiera cumplido con  el  requiso  de  procedibilidad  mencionado, evidencia la Corte que la Alcaldía  Municipal  de  Cucunuba  incurrió  en una indebida valoración probatoria y por  tanto  en  una  vía  de hecho por defecto fáctico,18  al  ordenar  la entrega de  una   llave,  pese  a  que  los  dictámenes  periciales  ordenados,19 señalaron  la inexistencia del objeto perturbatorio.   

Como  se  observa  en  el  folio  103  del  expediente  de  tutela,  en la diligencia de inspección ocular con fecha del 31  de  julio  de  2006 se preguntó al perito: “Diga la  señora  auxiliar  de  la  justicia, si dentro de la servidumbre nos encontramos  realizando  esta  diligencia  de inspección ocular, se encuentra algún tipo de  obstáculo.  Contesto;  ninguno  señor  inspector. Preguntada: manifiéstele al  despacho  si efectivamente nos hallamos en el predio denominado “El Jordán”  Contesto; Si efectivamente. (…)”   

Así mismo, en el informe pericial con fecha  del  10 de enero de 2007, ante la pregunta de la existencia de algún obstáculo  o  limitación  en el recorrido de la servidumbre constituida mediante escritura  pública   No   3447,   el   auxiliar   de  justicia  contesto:  “no  se encontró obstáculo ni limitación alguna de transito en la  servidumbre señalada”.    

Así  la cosas, encuentra la Corte que en el  presente  caso  se  vulneró  el  derecho  al debido proceso de la señora Hilda  Mérida  Niño de Aguilar, dentro de la querella interpuesta por el señor Pedro  Ignacio  Niño,  debido  a  que  no  se  tuvieron  en  cuenta  los requisitos de  procedibilidad  básicos  para  la  admisión  de la querella ni los dictámenes  periciales  ordenados  siendo  estos  prueba  principal  de los argumentos de la  demanda.   

De conformidad con lo expuesto, decide la Sala  Segunda  de  esta  Corporación  revocar  el  fallo  proferido  en segunda instancia, por el Juzgado Civil del  Circuito  de  Ubaté  –  Cundinamarca,  el veintisiete de abril (27) de abril de  2009  y  confirmar  el  fallo  proferido  en  primera  instancia, por el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Cucunuba  -Cundinamarca, el doce (12) de marzo de 2009  dentro  de  la  acción  de  tutela instaurada por Hilda Mérida Niño contra La  Alcaldía   Municipal   de   Cucunuba,   por   las  razones  expuestas  en  esta  providencia.   

III.           DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE   

Primero.-  REVOCAR  el  fallo proferido en segunda  instancia,  por  el  Juzgado  Civil  del  Circuito  de Ubaté – Cundinamarca, el  veintisiete  de  abril  (27)  de  abril  de 2009, dentro de la acción de tutela  instaurada  por  Hilda  Mérida Niño contra La Alcaldía Municipal de Cucunuba.   

Segundo.-  CONFIRMAR  el fallo proferido  por  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de Cucunuba -Cundinamarca, el doce (12) de  marzo  de 2009 dentro de la acción de tutela instaurada por Hilda Mérida Niño  contra  La  Alcaldía  Municipal  de  Cucunuba por las razones expuestas en esta  providencia.   

Tercero.-  Líbrese  por  Secretaría  General  la  comunicación  prevista  en  el  artículo  36  del Decreto 2591 de  1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARIA  VICTORIA  CALLE  CORREA   

Magistrada  

GABRIEL  EDUARDO MENDOZA  MARTELO   

LUIS  ERNESTO  VARGAS  SILVA   

Magistrado  

MARTHA  VICTORIA SACHICA  MENDEZ   

Secretaria General  

    

1 El 27  de  enero  de  2009, el Juzgado Promiscuo Municipal de Cucunuba había proferido  falló  amparando  el  derecho  al debido proceso de la accionante. No obstante,  éste  fallo  fue declarado nulo por el Juzgado Civil de Cucunuba, al considerar  que  no se vinculó al proceso al señor Pedro Ignacio Niño. Posteriormente, el  13  de  febrero  de 2009 el Juzgado Promiscuo Municipal de Cucunubá subsanó su  actuación y vinculó dentro del proceso al querellante.   

2 Ver,  entre  otras, las sentencias T-408 de 2002,  T-432 de 2002,  SU-646 de  1999 y  T-007 de 1992.   

3  Artículo   42   del   Decreto   2591   de   1991.   T-016  de  2008,  T-373  de  2008.   

4  Lo  que  permite  que  la  tutela  entre  a  proteger de manera directa los derechos  presuntamente vulnerados.   

5 Sobre  la  procedencia  de  la acción de tutela como mecanismo transitorio para evitar  un  perjuicio  irremediable, resultan relevantes las sentencias T-225 de 1993 MP  Vladimiro   Naranjo   Mesa,   T-1670   de   2000   M.P.  Carlos  Gaviria  Díaz,  SU–544  de  2001  M.P.  Eduardo  Montealegre  Lynett,  SU-1070  de  2003, M.P. Jaime Córdoba Triviño y  C-1225 de 2004, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.   

6 T-912  de 2006. MP: Manuel José Cepeda Espinosa.   

7 T-214  de 2004, M. P. Eduardo Montealegre Lynett.   

8 C-602  de  2002  (M.P  Marco  Gerardo  Monroy Cabra) y T-103 de 2006 (M.P Marco Gerardo  Monroy Cabra.)   

9   Sentencia T-1104 de 2008 (MP Humberto Antonio Sierra Porto).   

10 De  acuerdo  con  el  artículo  51  del  Código  Contencioso  Administrativo,  los  recursos de reposición y queja no son obligatorios.   

11 De  acuerdo  con  la  Sentencia  T-1263 (M. P. Jaime Córdoba Triviño) “(…)  el  derecho  al  debido  proceso  no  solo constituye una  garantía  infranqueable  para  todo acto en el que se pretenda -legítimamente-  imponer  sanciones,  cargas  o  castigos,  sino que también se  constituye  como un límite al abuso del poder de sancionar”.   

12 En  la   sentencia  T-1034  de  2006,  M.P.  Humberto  Sierra  Porto,  se  dijo  que  “el  valor  de  la  prueba  pericial  reposa  en la  imparcialidad  del  perito  y  en  sus  conocimientos  técnicos  y científicos  especializados”,  de  ahí que una decisión que se  apoye  en una prueba que no reúne ese requisito, vulnera el debido proceso. Sin  embargo,  dijo  que  para  que  proceda  la tutela por vía de hecho por defecto  fáctico,   debe   demostrarse   que   esa   prueba  fue  determinante  para  la  decisión.   

13 En  sentencia  T-920  de 2004, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra, se concluyó que uno  de  los  requisitos  para  la validez del peritaje es que los peritos no excedan  los  límites  del  encargo,  por lo que un error de ese tipo podría constituir  una  vía  de hecho por defecto fáctico sólo si esa prueba ha sido fundamental  en la decisión.   

14 En  la  sentencia  T-796  de 2006, M.P. Clara Inés Vargas Hernández, concluyó que  una  autoridad administrativa vulneró el debido proceso y el derecho de defensa  de  una  empresa  particular  porque omitió correr traslado de la respuesta que  los  peritos  dieron  a  una  solicitud  de aclaración o complementación de un  dictamen  pericial en que se basó la liquidación de un contrato estatal. En el  mismo  sentido,  la  sentencia T-579 de 2006, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa,  se  dijo  que  se  presenta  una  vía  de  hecho por defecto fáctico cuando la  autoridad  judicial  apoya  su  decisión  en  un  dictamen  pericial que no dio  traslado   a   las   partes   para   ejercer   oportunamente   su   derecho   de  defensa.   

16  Folios 70, 71 y 134 del expediente de tutela.   

17 En  el  caso  concreto  es  procedente  la  aplicación  del  Decreto  01889 de 1986  expedido  por  el  Gobierno Departamental de Cundinamarca, dado que se refiere a  un  aspecto  que no se encuentra regulado expresamente en el Código Nacional de  Policía  y  que  no  se  encuentra  sometido  a  reserva legal. Lo anterior, de  conformidad  con  la  Sentencia C-593 de 2005 (MP: Manuel José Cepeda Espinosa)  que  señala  que  “las  Asambleas  Departamentales  tienen  competencia para dictar reglamentos de policía en aquellos temas que no  están sujetos a una reserva legal.”   

18   La  Sentencia  T-233  de  2007,  M.P.  Marco  Gerardo Monroy Cabra, señala que la  dimensión  negativa  de la violación al debido proceso por defecto fáctico se  materializa  cuando  “El  juez, en el ejercicio de su facultad de valoración,  deja  de  apreciar  una prueba fundamental para la solución del proceso, ignora  sin   razones   suficientes  elementos  probatorios  cruciales  o,  simplemente,  efectúa  un  análisis  ostensiblemente  deficiente  e  inexacto  respecto  del  contenido fáctico del elemento probatorio.”   

19  Folios 20, 103, 104, 105 y 106 de expediente de tutela.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *