T-581-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-581-09  

DERECHO    A    LA    SALUD-Fundamental autónomo   

INAPLICACION DE NORMAS DEL PLAN OBLIGATORIO DE  SALUD-Casos   en   que   procede  por  exclusión  de  medicamentos   

DERECHO    A    LA    SALUD-Requisitos   para  suministro  de  medicamentos  excluidos  del  POS  contributivo o subsidiado   

CAPACIDAD    ECONOMICA    EN   CASOS   DE  SALUD-Reglas    probatorias    empleadas    por   la  Corte   

DERECHO  A  LA SALUD DE PERSONA DE LA TERCERA  EDAD   EN  ESTADO  DE  INDEFENSION-Caso  en  que  debe  otorgarse  enfermera  permanente  a  persona  de  81  años que padece accidente  cerebrovascular   

Referencia: expediente T-2.247.071  

Acción  de  Tutela  instaurada  por  Carlos  Ordóñez  Sacha  en  representación de Venancio Ordóñez Barón contra la EPS  Sanitas    y    contra    la    Secretaria    de    Salud    Departamental    de  Bucaramanga.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá D.C. veintisiete (27) de agosto de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien  la  preside-, Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales  y  legales, y específicamente las previstas en los artículos  86  y  241  numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

En el proceso de revisión de la sentencia del  dieciocho  (18)  de  marzo  de   dos mil nueve (2009) por el Juzgado Cuarto  Civil  del Circuito de Bucaramanga,  la cual confirmó la  providencia  del  once (11) de febrero de 2009 emitida por el Juez Dieciséis Civil Municipal  de  Bucaramanga,  en  cuanto  negó  la  tutela  incoada por  Carlos  Ordóñez Sacha en representación de su señor padre Venancio Ordóñez  Barón en contra de la EPS Sanitas.   

    

1. ANTECEDENTES    

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos  86  de  la  Constitución  Política  y  33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de  Selección  Número  Cinco  de la Corte Constitucional escogió, para efectos de  su revisión, la acción de tutela de la referencia.   

De conformidad con el artículo 34 del Decreto  2591   de   1991,   esta  Sala  de  Revisión  procede  a  dictar  la  Sentencia  correspondiente.   

     

1. SOLICITUD    

El   señor   Carlos   Ordóñez  Sacha  en  representación  de  su  señor padre Venancio Ordóñez Barón demanda del juez  de  tutela proteger sus derechos fundamentales a la salud, a la seguridad social  y  a  la  vida  digna,  presuntamente  vulnerados  por  la  EPS  Sanitas  al  no  suministrarle  el  tratamiento  para  la  enfermedad  cerebrovascular  padecida.  Sustenta  su  solicitud  en  los  siguientes  hechos y  argumentos de derecho:   

     

1. Hechos    y   argumentos   de  derecho     

     

1. El  demandante  sostiene que su padre se encuentra afiliado a la EPS  Sanitas, desde el 1° de mayo de 2000.     

     

1. Narra  que  por  padecer  el  señor  Venancio  Ordóñez  Barón la  enfermedad  de  Epilepsia,  el médico tratante le ordenó un plan de asistencia  por  enfermería  permanente, al cual fue asignado el 26 de Diciembre del 2008 y  retirado el 17 de enero del 2009.     

     

1. Aduce  que  la  EPS  Sanitas  retiró  del  plan  de  asistencia por  enfermería  permanente,  presuntamente por presentar una mejoría del estado de  salud  de  su  padre,  sin  evaluar  que es una persona de 81 años que no puede  movilizarse por sí solo.     

     

1. Afirma  que  su  padre  necesita  de  este  plan  de  asistencia por  enfermería permanente para vivir en condiciones dignas.     

     

1. TRASLADO     Y     CONTESTACIÓN     DE     LA  DEMANDA     

Recibida  la  solicitud  de tutela, el 28 de  enero  de  2009 el Juzgado Dieciséis Civil Municipal de Bucaramanga admitió la  acción  y  ordenó  correr traslado de la misma a Sanitas  EPS, Secretaria  de  Salud  del  Departamento  de Santander y al Fondo de Solidaridad y Garantía  del Ministerio de la Protección Social.      

1. Argumentos    expuestos    por    la    EPS  Sanitas.     

La EPS demandada solicita denegar la presente  acción  de  tutela, ya que en la actualidad no existe orden médica de cuidados  de  enfermería  permanente,  y considera que la familia no puede apartarse  de  su  responsabilidad  respecto  de los cuidados básicos y de acompañamiento  que necesita el paciente.   

Añade  que  ellos  realizan  el cubrimiento  económico  de  los  servicios que le sean ordenados de acuerdo con lo prescrito  por   su   médico   tratante   y   respecto   con   el   Plan   Obligatorio  de  Salud.   

     

1. Intervención     de     la    Secretaría    de    Salud    de  Santander.     

Respecto a las pretensiones de la demanda, la  Secretaría  de Salud Departamental solicita no conceder el amparo, toda vez que  la  atención  médica  que  requiere el señor Venancio Ordóñez Barón, padre  del  accionante,  debe  otorgarla  la EPS Sanitas por estar afiliado al régimen  contributivo y no esta entidad.   

Aduce  que  la  Secretaria  de  Salud  del  Departamento   de   Santander  tiene  dentro  de  sus  funciones  contratar  con  Instituciones  Prestadoras del Servicio de Salud para garantizar la atención de  los beneficiarios de servicio de salud en el régimen subsidiado.   

     

Mediante   la   vinculación  oficiosa  al  Ministerio  de la Protección Social, la asesora de esta entidad,  solicita  se  exonere de cualquier responsabilidad al Ministerio de la Protección Social,  pues  es  una  entidad  reguladora no obligada a prestar los servicios de salud,  debido a que esta responsabilidad el Estado la delegó en las EPS.   

     

1.     PRUEBAS DOCUMENTALES     

     

1. Documentos obrantes dentro del expediente     

Obran  en  el  expediente,  entre otros, los  siguientes documentos:   

    

1. Copia  de  la   historia clínica del señor Venancio Ordóñez  Barón,  en  la  cual  se  registra  que  ingresó  el 2 de diciembre de 2008 al  hospital  Fundación  Cardiovascular,  por  urgencias  con  el  diagnóstico  de  Oclusión  y  Estemosis  de la arteria cerebral media, infarto cerebral debido a  trombosis de arterias cerebrales. A su vez se indica:     

“Paciente  de  81 años, diabético, HTA,  con  antecedentes de Fa Paroxística, quien ingresa a la institución por cuadro  respiratorio,   caracterizado   por  tos  con  expectoración  amarillenta  más  episodio  de  Fa Rápida, se hospitaliza durante la evolución clínica donde se  presento  deterioro  del  estado  de conciencia, considerando que se trata de un  evento  cardioembolico  se  trombolizo,  con  deterioro  neurológico, requirió  ventilación  mecánica,  medidas  de  protección  cerebral en UCI, se realizó  traqueostomia  y  gastrostomia,  sin  soporte,  con  tolerancia  de la tienda de  traqueostomía.   

Asistencia    por     enfermería  permanente   

Oxigeno permanente  

Terapia respiratoria 2 veces día  

Terapia física diaria  

Terapia de lenguaje diaria  

Insulina Nph 20 u am y 15 U pm  

Plan:    Asistencia   por   enfermería  permanente.”   

    

1. Orden  médica  del  26  de diciembre de 2008 emitida por el médico  tratante Jorge Armando Castellanos Prada, en donde se formula:     

“Asistencia     por     enfermería  permanente   

Oxigeno permanente  

Terapia    respiratoria    2    veces  día”   

    

1. Copia  del carné de afiliación a la EPS Sanitas, en cuyo documento  figura   que   el   señor   Venancio  Ordóñez  Varón  pertenece  al  estrato  3.     

    

1. Copia  de  la cédula de ciudadanía, en la cual registra como fecha  de  nacimiento  el 31 de octubre de 1927. Lo cual significa que en la actualidad  cuenta con 81 años.     

     

1. Pruebas  ordenadas  por  el  Juez  Dieciséis  Civil  Municipal de  Bucaramanga.     

Mediante  auto se ordenó oficiar al médico  tratante,   doctor   Jorge   Armando  Castellanos  Prada,  con  el  fin  de  que  resolviera, i) sí conoce al  señor  Venancio  Ordóñez  Barón,  ii)  indique al despacho si el servicio de enfermería permanente, debe  prestarse   de   manera  inmediata,  iii)  informe  si  se encuentra vinculado laboralmente a la EPS Sanitas,  de  no  ser así por qué motivo atiende pacientes de dicha entidad iv)  diga si el señor Venancio Ordóñez  Barón  fue  atendido  por  remisión  que  hiciera  dicha  entidad  o  por cita  particular.   

Frente al requerimiento hecho, el neurólogo  clínico    Jorge    Armando    Castellanos    Prada    hizo    las   siguientes  apreciaciones:   

“Atendí  al  paciente Venancio Ordóñez  Barón   en   la  Fundación  Cardiovascular,  donde  estuvo  hospitalizado  por  presentar  Accidente Cerebrovascular, por oclusión de la Arteria Cerebral Media  Derecha,  quedando  como  secuela  gran  déficit motor izquierdo, trastorno del  estado  de conciencia, de deglución, requiriendo traqueostomía y gastrostomía  e  impidiendo  para  desarrollar  sus actividades básicas diarias (alimentarse,  control  de  esfínteres,  ases,  deambulación,  etc),  razón por la cual debe  tener asistencia por enfermería permanente.   

Los cuidados que debe recibir el paciente en  este  momento, requieren de conocimiento del tema, dada las severas secuelas del  paciente  y  los  riesgos de complicaciones inherentes a un manejo inadecuado de  posturas,    secreciones,    patrón    respiratorio,    zonas    de   presión,  etc.   

He atendido al mencionado paciente debido a  mi  vinculación  con  la  Fundación  Cardiovascular de Colombia, entidad donde  estuvo  hospitalizado  el  paciente  y la cual tiene establecido convenio con la  EPS Sanitas.”   

    

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1. DECISIÓN        DE       PRIMERA       INSTANCIA       – JUZGADO DIECISÉIS CIVIL MUNICIPAL DE  BUCARAMANGA.     

En  primera  instancia,  el  Juez Dieciséis  Civil  Municipal  de  Bucaramanga  mediante  sentencia proferida el once (11) de  febrero  de  2009,  decidió  no  tutelar  los derechos fundamentales invocados.   

Explicó que no se cumple con los requisitos  necesarios  para  otorgar  un procedimiento por fuera del POS. Consideró que en  ningún  momento  realizó  alguna  manifestación  respecto  de  la incapacidad  económica  del  accionante  para  sufragar los costos derivados del servicio de  enfermería  permanente.  Así  las  cosas,  al  no  darse  todos los requisitos  establecidos  por  la  jurisprudencia  constitucional,  la  entidad accionada no  vulnera   los   derechos   fundamentales   a   la   vida,   salud   y   dignidad  humana.   

     

1. Impugnación de la decisión de primera     

El demandante en representación de su padre  Venancio  Ordóñez  Barón,  afirma  que  por  la  edad  y  la  enfermedad  padecida  por  él,  carece de los recursos económicos para asumir el costo del  tratamiento solicitado.   

Aduce que, como lo demostró el concepto del  médico   tratante,  el  señor  Ordóñez  Barón  necesita  una  atención  de  enfermería  permanente  debido  a  su  mal estado de salud y a los 81 años que  tiene.   

Agrega  que  las recomendaciones del médico  tratante  y la edad son suficientes razones para proteger el derecho fundamental  a  la  salud  de  su padre; negarlo le impide gozar en sus últimos días de una  vida de calidad en condiciones dignas.   

     

1. Sentencia        de       Segunda       Instancia       –   Cuarto   Civil   del  Circuito  de  Bucaramanga     

A través de Sentencia proferida el dieciocho  (18)  de  marzo  de  dos mil nueve (2009) el Juez Cuarto Civil del Circuito  de  Bucaramanga  confirmó  la  sentencia  de  primera  instancia. Argumentó  que no se demostró que el  accionante  no  contara  con  los  medios  económicos  para asumir el costo del  tratamiento,  al  no  indicar  el  señor Ordóñez Sacha en ninguna oportunidad  procesal  si  podía asumir el servicio de enfermería permanente, pues tan solo  lo  afirmó  en  su  recurso  de  apelación sin acompañar alguna prueba que lo  sustentara.   

    

1. CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD     

La Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la  Corte  Constitucional,  en  desarrollo  de  las  facultades  conferidas  en  los  artículos  86  y  241,  numeral  9°,  de  la Constitución, es competente para  revisar  los  fallos  de  tutela  adoptados  en  el  proceso de esta referencia.  Además,  procede  la revisión en virtud de la selección realizada por la Sala  correspondiente  y  del  reparto  verificado  en  la  forma  establecida  por el  reglamento de la Corporación.   

     

1. PROBLEMA JURÍDICO     

En el presente asunto, la Sala analizará si  la  EPS Sanitas vulneró los derechos fundamentales a la salud, seguridad social  en  salud  y a la vida digna del señor Venancio Ordóñez Barón por negarle el  tratamiento  de  enfermería  permanente  al  presentar mejoría en su estado de  salud.   

Para resolver la controversia se abordará,  i)  el derecho fundamental a  la  salud,  ii) presupuestos  jurisprudenciales  para  la  procedencia  de  la  acción de tutela para obtener  procedimientos   excluidos   del   Plan  Obligatorio  de  Salud  y  iii)  la  carga de la prueba respecto a la  capacidad económica.   

     

1. EL    DERECHO    FUNDAMENTAL    A    LA   SALUD.   REITERACIÓN   DE  JURISPRUDENCIA.     

El   derecho   a  la  vida  humana  está  establecido  desde  el  preámbulo  mismo  de  la  Constitución,  como un valor  superior  que  debe ser asegurado y protegido por el Estado,  tanto por las  autoridades públicas como por los particulares.   

La  Corte  en  varias  de sus sentencias ha  reiterado,  que  las  entidades intervinientes en la prestación del servicio de  salud  deben  aplicar  el  derecho a la seguridad social, bajo los principios de  eficiencia,  universalidad y solidaridad en los términos que establece la ley y  el  artículo  365  de la Constitución, que  señala como características  de  los  servicios públicos ser un servicio inherente a la finalidad social del  Estado  y  que  como  tal,  tiene  el deber de asegurar su prestación de manera  eficiente   a   todos   los   habitantes  del  territorio  nacional.   

De      igual      manera,     esta  Corporación1  ha  destacado  la  importancia del derecho a la vida, como el más  trascendente  y  fundamental  de todos los derechos y ha indicado que éste debe  interpretarse  en un sentido integral de “existencia  digna”  conforme  a lo dispuesto en el artículo 1º  Superior,    que    establece   como   principio   fundamental   “el respeto de la dignidad humana.”   

Ahora  bien, inicialmente esta Corporación  en   varios   pronunciamientos  explicó  que  el  derecho  a  la  salud  es  de  carácter   prestacional,  pero  que  podría llegar a ser protegido por la  acción   de   tutela   cuando   se   diera   su   conexidad   con   un  derecho  fundamental.   

Posteriormente,  la  Corte  matizó  esta  posición  y  en  varias  providencias  reconoció el carácter de fundamental y  autónomo  del  derecho a la salud. Para el caso por ejemplo, de las personas de  la  tercera  edad,  de  los  niños  o  en situaciones en los que la Ley hubiere  definido el derecho.   

En la Sentencia T-760 del treinta y uno (31)  de    julio    de    dos    mil    ocho    (2008)2,   la   Corte  Constitucional  analizó  las  distintas  posiciones  jurisprudenciales  desarrolladas  para  la  protección  del  derecho  a  la  salud, entre ellas la conexidad y planteó que  ésta  ya  no  debía utilizarse, porque el derecho a la salud es de aplicación  autónoma,  partiendo  de  la  base  que  hay  unas  normas  específicas que lo  desarrollan y por tanto se hace exigible como fundamental.   

Se explica que un derecho no es fundamental  por  estar  o  no  en  un  capítulo  específico  de  la Constitución, pues el  artículo   94   establece   que   no  todos  los  derechos  están  consagrados  expresamente  en  el  texto.  En  esas  condiciones  no pueden negarse como  derechos      aquellos     que     ‘siendo     inherentes     a     la    persona    humana’,   no   estén   enunciados   en  la  Carta.3   

En ese contexto, la Corte aborda el tema de  la  fundamentalidad del derecho al servicio de salud y la obligación del Estado  de   implementar   una  política  de  salud  progresiva   acorde  con  las  necesidades y los avances de la medicina.   

Sobre    el    punto    se    dijo   lo  siguiente:   

“(…) Algunas de las obligaciones que se  derivan  de  un  derecho fundamental y que tienen un carácter prestacional, son  de  cumplimiento  inmediato,  bien sea porque se trata de una acción simple del  Estado,  que  no  requiere  mayores  recursos  (por  ejemplo,  la obligación de  suministrar  la  información de cuáles son sus derechos a los pacientes, antes  de   ser   sometidos  a  un  tratamiento  médico),4  o  porque  a  pesar  de  la  movilización  de  recursos  que  la  labor  implica, la gravedad y urgencia del  asunto  demandan  una  acción estatal inmediata (por ejemplo, la obligación de  adoptar  las  medidas  adecuadas  y  necesarias  para garantizar la atención en  salud   de   todo   bebé   durante   su   primer   año  de  vida  –art.      50,      CP–).   

“(…)  Otras  de  las obligaciones de  carácter  prestacional  derivadas de un derecho fundamental son de cumplimiento  progresivo,  por  la complejidad de las acciones y los recursos que se requieren  para  garantizar  efectivamente el goce efectivo de estas facetas de protección  de  un  derecho. Tanto la decisión democrática acerca del grado de protección  que  se  brindará  a un derecho fundamental en sus facetas prestacionales, como  la  adopción  e  implementación  de  las  formas específicas de garantizar su  efectivo  respeto,  protección  y  cumplimiento, suponen que el cumplimiento de  este  tipo  de  obligaciones  se  logre  progresivamente.  En  tal  sentido,  el  cumplimiento  de  este  tipo  de  obligaciones  no  se  satisface  con la simple  actuación  estatal, ésta debe ser ajustada a la Constitución, por lo que debe  estar encaminada a garantizar el goce efectivo de los derechos.   

“(…)  3.3.7.  Ahora  bien, la Corte no  sólo  reconoce  que  la  defensa  de muchas de las facetas prestacionales de un  derecho  constitucional  requiere  acciones  variadas  y complejas por parte del  Estado.  También reconoce que les compete a las autoridades constitucionalmente  establecidas  para  tal  labor,  decidir  cuáles  son  las  acciones  y medidas  necesarias   para  que  se  garantice  el  derecho  del  accionante.5 Garantizar el  goce  efectivo de los derechos fundamentales, sean estos de libertad o sociales,  es  un  mandato  constitucional  que  irradia  el ejercicio del poder público y  determina   una   de   sus   funciones   principales  en  un  Estado  Social  de  Derecho.6   

“(…) 3.3.8. La progresividad justifica  la  imposibilidad  de exigir judicialmente en casos individuales y concretos, el  inmediato  cumplimiento de todas las obligaciones que se derivarían del ámbito  de  protección  de  un  derecho constitucional, pero no es un permiso al Estado  para  que  deje  de  adoptar  las  medidas  adecuadas  y necesarias orientadas a  cumplir  las  obligaciones en cuestión, valga repetir, progresivamente. Para la  jurisprudencia  “el  que  una  prestación  amparada  por  un  derecho  sea de  carácter  programático  no  quiere decir que no sea exigible o que eternamente  pueda                  incumplirse.7   

“(…)  3.3.9.  Para  la  jurisprudencia  constitucional,   cuando   el   goce   efectivo  de  un  derecho  constitucional  fundamental  depende del desarrollo progresivo, “lo mínimo que debe hacer [la  autoridad  responsable]  para proteger la prestación de carácter programático  derivada  de  la  dimensión  positiva  de [un derecho fundamental] en un Estado  Social  de  Derecho  y en una democracia participativa, es, precisamente, contar  con  un  programa  o  con  un plan encaminado a asegurar el goce efectivo de sus  derechos8.  Por  ello,  al considerar un caso al respecto, la Corte señaló  que    si   bien   el   accionante   ‘no  tiene  derecho a gozar de manera inmediata e individualizada de  las  prestaciones  por  él pedidas, sí tiene derecho a que por lo menos exista  un   plan’.9   

“(…) En consecuencia, se desconocen las  obligaciones   constitucionales   de  carácter  prestacional  y  programático,  derivadas   de   un  derecho  fundamental,  cuando  la  entidad  responsable  de  garantizar  el  goce  de un derecho ni siquiera cuenta con un programa o con una  política  pública que le permita avanzar progresivamente en el cumplimiento de  sus obligaciones correlativas.”   

De lo anterior se desprende que el derecho a  la  salud  es  fundamental  desde  una perspectiva prestacional, el cual implica  i)  la existencia de una ley  que  lo  desarrolle;  es decir el Plan Obligatorio de Salud junto con las normas  reglamentarias   y  ii)  la  obligación   del   Estado   de   tener   una   política  que  implique  cubrir  paulatinamente  cada  necesidad que se presente en la ejecución del servicio de  salud.  Entonces  cuando  se  presenta una deficiencia por parte del Estado para  garantizar  progresivamente  el  cubrimiento  de  las  distintas  enfermedades o  patologías  que  una  persona  llegare a necesitar, se hará procedente la  acción   de   tutela   para   la  protección  del  derecho  fundamental  a  la  salud.   

     

1. PRESUPUESTOS  JURISPRUDENCIALES  DE  LA CORTE CONSTITUCIONAL PARA LA  AUTORIZACIÓN  DE  MEDICAMENTOS  O  TRATAMIENTOS  NO CONTEMPLADOS BIEN SEA EN EL  PLAN OBLIGATORIO DE SALUD CONTRIBUTIVO O SUBSIDIADO.     

Este   tribunal  constitucional  ha  sido  enfático   en explicar y definir que cuando de la aplicación de una norma  jurídica  del  sistema  general  de  la  seguridad  social  en salud conduzca a  la   amenaza  o  vulneración  de derechos fundamentales de los afiliados o  beneficiarios,  no  se deberá aplicar estas normas sino dar aplicación directa  a    los    mandatos    de   orden   constitucional.   (art.   4   Constitución  Política).   

Por  tanto,  la  Corte  Constitucional para  lograr  la  efectiva  aplicación  de  los  derechos fundamentales, ha dicho que  cuando  una persona o su familia no cuentan con recursos propios para atender la  enfermedad  padecida, es el sistema general de  seguridad social el responsable  de asumir los costos del tratamiento.   

Así   las    cosas,  la  jurisprudencia  constitucional  estableció   cuatro  requisitos que deben cumplirse con el  fin  de  proteger  el  derecho  fundamental  a la salud y se pueda dar paso a la  inaplicación  de  las  normas que regulan el Plan Obligatorio de Salud, que son  los siguientes:   

     

i. “que la  falta   de   medicamentos   o   tratamientos   excluidos  amenaza  los  derechos  fundamentales a la vida, la dignidad o la integridad física;     

     

i.  que el  medicamento  haya  sido  prescrito por un médico adscrito a la E.P.S. a la cual  se encuentra afiliado el paciente que demanda el servicio;     

     

i.  que el  medicamento  no  puede  ser  sustituido  por otro de los contemplados en el plan  obligatorio  de salud o que pudiendo serlo, el sustituto no tenga el mismo nivel  de efectividad que el excluido del plan;     

     

i. que  el  paciente   no   puede   sufragar   el   costo   de  lo  requerido”10   

ii. .     

En  cada  caso  el  Juez  de tutela deberá  verificar  el  cumplimiento  de estos cuatro presupuestos, y una vez comprobados  se   podrá   ordenar   a  la  EPS  o  EPS-S  correspondiente,  suministrar  los  procedimientos  y  medicamentos,  para  que  se lleve a cabo el tratamiento y se  realice el procedimiento médico solicitado.   

     

1. LA  CAPACIDAD  ECONÓMICA  DEL USUARIO DEBE SER PROBADA POR LA EPS O  EPS-S. REITERACIÓN DE JURISPRUDENCIA.     

En las controversias entre los usuarios del  sistema  de seguridad social en salud y las entidades promotoras del servicio de  salud,  respecto  a  la  negación  de tratamientos por no estar incluidos en el  Plan  Obligatorio  de Salud, hubo muchos obstáculos para admitir la procedencia  de  la acción de tutela, cuando no se demostraba fehacientemente la incapacidad  económica del solicitante para sufragar su costo.   

Ante    esta   situación,   la   Corte  Constitucional  determinó  que  no se podía exigir una prueba específica para  establecer  la capacidad económica del usuario, por ser la acción de tutela un  mecanismo    que   se   tramita   mediante   un   procedimiento   preferente   y  sumario.   

Ciertamente,  se  concluyó que al no haber  una  tarifa  probatoria, se aplican todos los medios probatorios establecidos en  el  Código de Procedimiento Civil, caso en el cual de alegarse la imposibilidad  económica  de  sufragar  el  costo  de  un  tratamiento, se entenderá como una  negación  indefinida,  la  cual  implica  invertirse  la  carga  de la prueba y  responsabilizar  a  la  entidad demandada de demostrar lo contrario. Al respecto  en  la  Sentencia T-206 del veintiocho (28) de febrero de dos mil ocho (2008) se  reiteró            lo           siguiente11:   

“Con el fin de establecer la incapacidad  económica  para  asumir  el  costo  de los servicios médicos que se encuentran  excluidos  del Plan Obligatorio de Salud, la jurisprudencia de esta Corporación  ha  precisado  que  se  aplican  los medios probatorios regulados en el Estatuto  Procesal  Civil,  siempre  que  sean  compatibles  con  la naturaleza del amparo  constitucional.,    cuyas   reglas   fueron   sintetizadas   de   la   siguiente  forma:   

“(i) sin perjuicio de las demás reglas,  es  aplicable la regla general en materia probatoria, según la cual, incumbe al  actor  probar el supuesto de hecho que permite obtener la consecuencia jurídica  que  persigue;  (ii) ante la afirmación de ausencia de  recursos  económicos por parte del actor (negación indefinida), se invierte la  carga  de la prueba correspondiendo en ese caso a la entidad demandada demostrar  lo  contrario;  (iii)  no  existe  tarifa  legal para  demostrar  la  ausencia  de  recursos  económicos,  la  misma se puede intentar  mediante  negaciones  indefinidas,  certificados  de  ingresos,  formularios  de  afiliación  al  sistema,  extractos  bancarios, declaración de renta, balances  contables,  testimonios,  indicios  o  cualquier  otro  medio  de  prueba;  (iv)  corresponde  al  juez  de tutela ejercer activamente sus poderes inquisitivos en  materia  probatoria,  con  el  fin  de  establecer  la verdad real en cada caso,  proteger  los derechos fundamentales de las personas y garantizar la corrección  del  manejo  de  los recursos del sistema de seguridad social en salud, haciendo  prevalecer  el  principio  de  solidaridad  cuando  el  peticionario  cuenta con  recursos  económicos  que  le permitan sufragar el costo de las intervenciones,  procedimientos  o  medicamentos  excluidos  del  POS;  (v)  en  el  caso  de  la  afirmación  indefinida  del  solicitante  respecto  de  la ausencia de recursos  económicos,  o  de  afirmaciones  semejantes,  se  presume  su  buena fe en los  términos   del   artículo   83  de  la  Constitución,  sin  perjuicio  de  la  responsabilidad  civil  o  penal  que le quepa, si se llega a establecer que tal  afirmación    es    falsa    o   contraria   a   la   realidad”.(Negrillas por fuera del texto original)   

Así mismo, el juez constitucional está en  la  obligación de analizar las circunstancias fácticas del afectado, de manera  que  otros  elementos  distintos a los medios probatorios le permitan establecer  con  certeza  la  incapacidad económica del afectado. Sobre el punto se indicó  en    la    Sentencia    T-367    del   diez  (10)  de  mayo de dos siete (2007)12:   

“Ante  la  ausencia  de  otros  medios  probatorios,  hechos  como el desempleo, la afiliación al sisitema de seguridad  social  en  salud  en  calidad  de  beneficiario  y  no de cotizante13, pertenecer  al  grupo poblacional de la tercera edad y tener ingresos mensuales equivalentes  a  un  salario  mínimo  legal mensual, pueden ser tenidos en cuenta como prueba  suficiente  de  la  incapacidad  económica del accionante, siempre y cuando tal  condición no haya sido controvertida por el demandado.”   

En  estos  términos,  al  estudiarse  el  requisito  de capacidad económica, es pertinente observar las condiciones socio  económicas  del usuario, el tipo de vinculación al sistema de seguridad social  en   salud    y   si   pertenece   a   un  grupo  de  especial  protección  constitucional,   puesto   que   estas  son  características  definitivas  para  establecer  la  posibilidad  de  sufragar  los  gastos  del  tratamiento médico  requerido.   

     

En  el  presente  asunto  el  señor Carlos  Ordóñez  Sacha  en  representación  de  su  padre  Venancio  Ordóñez Barón  solicita  la  protección  de  los derechos fundamentales a la salud y seguridad  social  en salud, presuntamente vulnerados por la EPS demandada por no autorizar  el servicio de enfermería permanente.   

La  Sala considera probada la legitimación  en  la causa, pues de la historia clínica se deduce la imposibilidad del señor  Venancio   Ordóñez   Barón   de  agenciar  la  protección  de  sus  derechos  fundamentales,   al  sufrir  el  2  de  diciembre  de  2008  un  “Accidente  Cerebrovascular,  por  oclusión  de la Arteria Cerebral  Media Derecha”.   

Ahora   bien,   de   conformidad  con  la  jurisprudencia  analizada,  es  claro  que el derecho a la salud es fundamental,  motivo  por  el  cual  la  EPS  al  abstenerse  de  suministrar  o  autorizar un  tratamiento  excluido  del  POS-S  amenaza  el  bienestar  de  la persona, al no  garantizar  la  atención médica necesaria para mitigar los padecimientos de la  enfermedad.   

No  obstante,  es  necesario  que, para que  proceda  la  acción  de tutela para proteger el derecho fundamental a la salud,  cumplir  ciertos  presupuestos  jurisprudenciales,  los  cuales se analizarán a  continuación.   

i)  que  la  falta de medicamentos o tratamientos excluidos amenaza los  derechos    fundamentales   a   la   vida,   la   dignidad   o   la   integridad  física;   

El  señor Venancio Ordóñez Barón por la  enfermedad  que  padece  requiere el tratamiento de enfermería permanente, pues  de  no recibirlo se pone en riesgo el derecho fundamental a la dignidad humana y  a  la  salud,  al  carecer  de  los medios para hacerse cargo de sus necesidades  básicas, tales como comer, bañarse y movilizarse.   

     

i.  que el  medicamento  haya  sido  prescrito por un médico adscrito a la E.P.S. a la cual  se encuentra afiliado el paciente que demanda el servicio;     

De las pruebas obrantes en el proceso,   se  encuentra que el tratamiento de enfermería permanente lo ordenó un médico  tratante  adscrito  a  la  EPS  Sanitas.  Al  respecto,  el 4 de febrero de 2009  rindió  concepto  el  médico  Dr.  Jorge  Armando  Castellanos  Prada  en  los  siguientes términos:   

“Atendí  al paciente Venancio Ordóñez  Barón   en   la  Fundación  Cardiovascular,  donde  estuvo  hospitalizado  por  presentar  Accidente Cerebrovascular, por oclusión de la Arteria Cerebral Media  Derecha,  quedando  como  secuela  gran  déficit motor izquierdo, trastorno del  estado  de conciencia, de deglución, requiriendo traqueostomía y gastrostomía  e  impidiendo  para  desarrollar  sus actividades básicas diarias (alimentarse,  control  de  esfínteres,  ases,  deambulación,  etc),  razón por la cual debe  tener asistencia por enfermería permanente.   

Los  cuidados que debe recibir el paciente  en  este  momento, requieren de conocimiento del tema, dada las severas secuelas  del  paciente  y los riesgos de complicaciones inherentes a un manejo inadecuado  de   posturas,   secreciones,   patrón   respiratorio,   zonas   de   presión,  etc.”   

He atendido al mencionado paciente debido a  mi  vinculación  con  la  Fundación  Cardiovascular de Colombia, entidad donde  estuvo  hospitalizado  el  paciente  y la cual tiene establecido convenio con la  EPS Sanitas.”   

     

i.  que el  medicamento  no  puede  ser  sustituido  por otro de los contemplados en el plan  obligatorio  de salud o que pudiendo serlo, el sustituto no tenga el mismo nivel  de efectividad que el excluido del plan;     

La  sala  concluye  que  este  requisito se  cumple,  puesto  que  la  EPS  demandada  no  hizo  ninguna apreciación, en ese  contexto  el  tratamiento  ordenado por el médico tratante no puede sustituirse  por otro de los contemplados en el POS.   

     

i. que  el  paciente no puede sufragar el costo de lo requerido     

Respecto  a  la  capacidad  económica  del  señor  Venancio Ordóñez Barón, la Sala considera que en la etapa procesal de  apelación,  el  señor  Carlos  Ordóñez  Sacha en representación de su padre  indicó  que  no  tenían  los recursos económicos para hacerse cargo del costo  del  tratamiento  de  enfermería permanente, lo cual constituye una afirmación  indefinida.   

En  consecuencia  la  carga de la prueba se  trasladó  a  la EPS Sanitas, de donde la entidad demandada tiene la obligación  de   probar  la  capacidad  económica  del  solicitante.  No  obstante,  no  se  manifestó,    ni    aportó    información    alguna    que    evidencie    lo  contrario.   

Sumado a lo anterior, la Sala encuentra que  el  señor  Venancio  Ordóñez  Barón  por  su avanzada edad de 81 años es un  sujeto  a quien se debe  especial protección constitucional por pertenecer  a  la  tercera edad. Por tanto, hay suficientes elementos de juicio que permiten  establecer  la  incapacidad  económica  del accionante para asumir el costo del  tratamiento requerido.   

Ahora bien, en contra de las afirmaciones de  la  EPS  demandada,  cuando  explicó no autorizar el tratamiento de enfermería  permanente  por existir una mejoría en el estado de salud del accionante, está  el  concepto  del médico tratante, donde se indica textualmente que por razones  de   su   enfermedad   el   señor   Venancio   Ordóñez   Barón  “debe  tener  asistencia  por enfermería en forma permanente”.  Lo  cual,  deja sin fundamento las apreciaciones de la  demandada.   

En  estas  condiciones  y de acuerdo con la  situación  fáctica  del  caso, esta Sala encuentra que la EPS Sanitas vulneró  los  derechos fundamentales a la salud y a la vida del señor Venancio Ordóñez  Barón,  al  no  suministrarle el tratamiento de enfermería permanente ordenado  por  su  médico  tratante, razón por la cual procederá a revocar la sentencia  de  segunda instancia que, a su vez, confirmó la negación de amparo de primera  instancia y en su lugar se tutelará el referido derecho.   

Por lo tanto, se ordenará a la EPS Sanitas  que  en  el  término  de  48  horas  siguientes  a  la  notificación  de  este  fallo,   le  otorgue  al señor Venancio Ordóñez Barón el tratamiento de  enfermería  permanente  hasta tanto persistan las circunstancias que originaron  la  necesidad  del  tratamiento  y los demás procedimientos médicos necesarios  para  atender  la  enfermedad  que  padece,  como  consecuencia del “Accidente  Cerebrovascular, por oclusión de la Arteria Cerebral  Media Derecha”.   

      

1. DECISIÓN     

En mérito de lo expuesto, la Sala Sexta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

PRIMERO.  REVOCAR,  por  las  razones  expuestas  en  esta  providencia,  la  sentencia proferida el  dieciocho  (18)  de  marzo  de   dos mil nueve (2009) por el Juzgado Cuarto  Civil  del  Circuito  de  Bucaramanga, la cual confirmó la providencia del once  (11)  de  febrero  de  2009,  emitida  por el Juez Dieciséis Civil Municipal de  Bucaramanga.   

SEGUNDO.     CONCEDER    el  amparo de los derechos fundamentales a la salud, a la vida digna  y   a   la   seguridad   social   en   salud   del   señor  Venancio  Ordóñez  Barón.   

CUARTO.  Por  la  Secretaría,  líbrese  la  comunicación de que trata el  artículo 36 del  Decreto 2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

    

1 Ver  entre  otras,  las  Sentencias  T-706  del  veintinueve (29) de Julio de dos mil  cuatro  (2004)  y  T-274  del veintitrés (23) de marzo de dos mil cuatro (2004)  2004 M.P Jaime Araújo Rentería.   

2 M.P.  Manuel José Cepeda Espinosa   

3  Sentencia  T-760  del  treinta y uno (31) de julio de dos mil ocho (2008),   M.P. Manuel José Cepeda Espinosa   

4  Resolución  13437  de  1991,  Ministerio  de  la  Salud  (hoy de la Protección  Social).   

5 En la  sentencia   T-595   de  2002  la  Corte  señaló  al  respecto  los  siguiente,  “Decidir  cuál  es  la  mejor forma de remover las  cargas   excesivas   que   pesan   sobre   este   grupo  de  personas  conlleva,  necesariamente,  el  diseño de una política pública mediante la cual se tomen  las  medidas  adecuadas  para  cumplir  el  mandato  constitucional  de proteger  especialmente       a      los      discapacitados      y      garan­­tizar  su  integración  social.  Es  pues,  tarea  de  la  Administración  Pública  destinar los recursos humanos y  materiales  para  que,  dentro  de  un  marco de participación democrática, se  conciban  los programas y apropien los recursos con los cuales se financiará la  implementación  de  las  medidas  que  se  adopten  para  atender  esta demanda  social.  (…).  ||  No es  pues  competencia del juez de tutela sino de Transmilenio S.A., decidir la forma  como  deben  ser removidas estas cargas excesivas que se le imponen a este grupo  social  para  acceder al servicio de transporte masivo  (…).”   La   Corte  consideró  que  “[e]xisten  diversas  alternativas  para  que  se  garantice  a  las  personas  de movilidad  reducida  el  goce  efectivo  de su libertad de locomoción en una ciudad. Tal y  como     lo     señaló     (…)    Transmilenio   (…)   [a]decuar  todos los buses podría llegar a suponer un costo demasiado  alto  si,  por  ejemplo,  en lugar de ello se pudiese atender las necesidades de  todo  este  grupo  de  discapacitados  con sólo unos pocos buses acondicionados  específica  y  exclusivamente  para  su uso. De hecho, como se consignó en los  antecedentes,       Transmilenio      sostiene      estar      consi­derando   esta   opción.”   

6  La  Corte  Constitucional  considera  que  el  hecho  de  que Colombia sea un Estado  Social  de  Derecho “(…) le imprime un sentido, un  carácter  y  unos  objetivos  específicos  a  la  organización  estatal en su  conjunto,    y    que    resulta    –en  consecuencia- vinculante para las autoridades, quienes deberán  guiar  su actuación hacia el logro de los cometidos particulares propios de tal  sistema:  la promoción de condiciones de vida dignas para todas las personas, y  la  solución  de  las desigualdades reales que se presentan en la sociedad, con  miras  a  instaurar un orden justo.” Sentencia T-772  de  2003  (MP Manuel José Cepeda Espinosa); en este caso la Corte decidió, con  base   en   su   jurisprudencia   que   “(…)  las  autoridades  sí  tienen  el  deber  y la potestad constitucionales de adelantar  políticas,  programas  y  medidas orien­tadas  a  recuperar  y  preservar  el  espacio público, pero tales  políticas,  programas  y  medidas  (i)  se  han  de  adelantar siguiendo el debido proceso y dándole a los  afectados   un   trato   digno,   (ii)  deben   respetar   la   confianza   legítima   de  los  afectados,  (iii)    deben   estar  precedidas  de una cuidadosa evaluación de la realidad sobre la cual habrán de  tener  efectos,  con  el seguimiento y la actualización necesarios para guardar  correspondencia  en  su  alcance  y carac6  En  la  sentencia T-595 de 2002 la Corte señaló al respecto los  siguiente,  “Decidir  cuál  es  la  mejor forma de  remover  las  cargas  excesivas que pesan sobre este grupo de personas conlleva,  necesariamente,  el  diseño de una política pública mediante la cual se tomen  las  medidas  adecuadas  para  cumplir  el  mandato  constitucional  de proteger  especialmente       a      los      discapacitados      y      garan­­tizar  su  integración  social.  Es  pues,  tarea  de  la  Administración  Pública  destinar los recursos humanos y  materiales  para  que,  dentro  de  un  marco de participación democrática, se  conciban  los programas y apropien los recursos con los cuales se financiará la  implementación  de  las  medidas  que  se  adopten  para  atender  esta demanda  social.  (…).  ||  No es  pues  competencia del juez de tutela sino de Transmilenio S.A., decidir la forma  como  deben  ser removidas estas cargas excesivas que se le imponen a este grupo  social  para  acceder al servicio de transporte masivo  (…).”   La   Corte  consideró  que  “[e]xisten  diversas  alternativas  para  que  se  garantice  a  las  personas  de movilidad  reducida  el  goce  efectivo  de su libertad de locomoción en una ciudad. Tal y  como     lo     señaló     (…)    Transmilenio   (…)   [a]decuar  todos los buses podría llegar a suponer un costo demasiado  alto  si,  por  ejemplo,  en lugar de ello se pudiese atender las necesidades de  todo  este  grupo  de  discapacitados  con sólo unos pocos buses acondicionados  específica  y  exclusivamente  para  su uso. De hecho, como se consignó en los  antecedentes,       Transmilenio      sostiene      estar      consi­derando esta opción.”   

6   La   Corte  Constitucional  considera  que  el hecho de que Colombia sea un Estado Social de  Derecho   “(…)  le  imprime  un  sentido,  un  carácter  y  unos  objetivos  específicos   a  la  organización  estatal  en  su  conjunto,  y  que  resulta  –en    consecuencia-  vinculante  para  las autoridades, quienes deberán guiar su actuación hacia el  logro  de  los  cometidos  particulares propios de tal sistema: la promoción de  condiciones  de  vida  dignas  para  todas  las  personas, y la solución de las  desigualdades  reales  que se presentan en la sociedad, con miras a instaurar un  orden  justo.”  Sentencia  T-772 de 2003 (MP Manuel José Cepeda Espinosa); en  este  caso  la  Corte  decidió,  con base en su jurisprudencia que “(…) las  autoridades  sí  tienen  el  deber  y la potestad constitucionales de adelantar  políticas,  programas y medidas terísticas con dicha realidad, con  miras  a  asegurar  el goce efectivo de derechos constitucionales  fundamentales,  y (iv) no se  pueden  adelantar  en  forma tal que se lesione desproporcionadamente el derecho  al  mínimo  vital  de los sectores más vulnerables y  pobres  de la población, ni de manera tal que se prive a quienes no cuentan con  oportunidades  económicas en el sector formal de los únicos medios lícitos de  subsistencia que tienen a su disposición.”   

7 Corte  Constitucional,  sentencia  T-595  de 2002 (MP Manuel José Cepeda Espinosa), en  este  caso  se  dice  al respecto: “(…) si la exigibilidad de la prestación  protegida  por  la  dimensión positiva del derecho fundamental depende del paso  del  tiempo,  no  es aceptable que en el año 2002, por ejemplo, una entidad del  Estado  dé  la  misma  respuesta  que  daba  en  1992  cuando  se le exigía el  cumplimiento  de  un derecho de éste tipo, que es su obligación hacer cumplir.  A  medida  que  pasan  los  años,  si  las autoridades encargadas no han tomado  medidas  efectivas  que  aseguren avances en la realización de las prestaciones  protegidas  por  los  derechos constitucionales, gradualmente van incurriendo en  un  incumplimiento  cuya  gravedad  aumenta  con  el  paso  del  tiempo.” Esta  posición  ha  sido  reiterada, entre otras, en las sentencias T-739 de 2004 (MP  Jaime     Córdoba     Triviño)    –en   este   caso   se   precisó   el   alcance  del  principio  de  progresividad,  a propósito de la conti­nui­dad  en  las     condiciones    de    acceso    al    servicio    de    salud–,  y  la  sentencia T-884 de 2006 (MP  Humberto   Antonio   Sierra   Porto)  –este  caso  precisó  los  alcances  del  principio  al acceso a la  educación        para        personas        con       discapacidad–.   

8 Corte  Constitucional,  sentencia  T-595  de 2002 (MP Manuel José Cepeda Espinosa); al  respecto,  la Corte señaló lo siguiente: “Si bien Transmilenio S.A. no puede  de  manera  inmediata  e  instantánea,  garantizar  el  acceso de Daniel Arturo  Bermúdez  Urrego  al  Sistema  de  transporte  sin  tener  que  soportar cargas  excesivas,  lo  mínimo que debe hacer para proteger la prestación de carácter  programático  derivada  de la dimensión positiva de la libertad de locomoción  en  un  Estado  Social  de  Derecho  y  en  una  democracia  participativa,  es,  precisamente,  contar  con  un  programa  o con un plan encaminado a asegurar el  goce   efectivo   de   sus   derechos,   como   de   los  demás  discapacitados  físicos.”   

9 Corte  Constitucional,  sentencia T-595 de 2002 (MP Manuel José Cepeda Espinosa); dijo  la  Corte  al respecto: “(…) No contar siquiera con un plan mediante el cual  se    busque    gradualmente    garan­tizar  su  acceso  al  servicio  de transporte público de Bogotá,  vulnera  no sólo su libertad de locomoción sino su derecho a la igualdad, así  como  también amenaza las diversas garantías cuyo ejercicio está supeditado a  la  posibilidad  de  movilizarse,  como el derecho al trabajo, la educación, la  salud o el libre desarrollo de la personalidad.”   

10  Sobre  el  tema  se puede consultar las siguientes Sentencias:  T-1066 de 2006,  T-464  de  2006,  T-434  de  2006,  T-774 de 2005, T-732 de 2005, T-736 de 2004,  T-065 de 2004.   

11  Aquellas    reglas   fueron   concretadas   en   la  Sentencia  T-  683  de  2003.   

12  M.P. Jaime Araujo Rentería   

13 Al  respecto,  ver  las siguientes sentencias: T-867 de 2003 (MP:  Manuel José  Cepeda) y T-861 de 2002 (MP: Clara Inés Vargas Hernández).     

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