T-587-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-587-09  

ACCION      DE     TUTELA-Improcedencia para protección de derechos colectivos   

ACCION DE TUTELA Y ACCION POPULAR-Criterio    para    diferenciarlas   no   es   la   pluralidad   de  sujetos   

DERECHOS    FUNDAMENTALES    Y   DERECHOS  COLECTIVOS-Protección   

JUEZ      CONSTITUCIONAL-Demostración  fehaciente  de  que  la  vulneración  de un derecho  colectivo conlleva la vulneración de derechos fundamentales   

ACCION        POPULAR-Naturaleza jurídica y contenido   

Referencia: expediente T-2.144.349  

Acción de Tutela instaurada por Luis Ricardo  Uribe  Rivero  en  contra  de  la  Empresa COOTRAGAS CTA, Área Metropolitana de  Bucaramanga y el Municipio de Girón.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá D.C.,  veintisiete  (27) de  agosto de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien  la  preside-, Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales   y  legales,  y  específicamente  de  las  previstas  en  los  artículos  86  y 241 numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de revisión de la Sentencia  proferida  el  veintisiete  (27)  de  noviembre  de  dos  mil ocho (2008) por el  Juzgado  Primero  Civil  del  Circuito  de  Bucaramanga,  la  cual  confirmó la  sentencia  del  treinta  (30) de octubre de dos mil ocho (2008) del Juzgado Once  Civil  Municipal de Bucaramanga, en cuanto negó la tutela incoada por el señor  Luis  Ricardo Uribe Rivero en contra de COOTRAGAS CTA, el Área Metropolitana de  Bucaramanga y la Alcaldía de Girón.   

     

1. ANTECEDENTES     

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos  86  de  la  Constitución  Política  y  33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de  Selección  Número  Uno de la Corte Constitucional escogió, para efectos de su  revisión, la acción de tutela de la referencia.   

De conformidad con el artículo 34 del Decreto  2591   de   1991,   esta  Sala  de  Revisión  procede  a  dictar  la  Sentencia  correspondiente.   

     

1. SOLICITUD     

El señor Luis Ricardo Uribe Rivero le pidió  al  juez  de  tutela proteger sus derechos a la igualdad, al trabajo, a la libre  circulación,  al  libre  desarrollo  de  la  personalidad,  al  estudio  y a la  recreación,  presuntamente  vulnerados  por  la empresa COOTRAGAS CTA, el Área  Metropolitana  de  Bucaramanga  y la Alcaldía de Girón, y, en consecuencia, se  ordene   a  las  entidades  accionadas  que  en  cuarenta  y  ocho  (48)  horas,  “procedan  a  tomar  las medidas necesarias a fin de  evitar  que  se  sigan  causando  perjuicios irremediables a esta comunidad y se  reestablezca  la  prestación  del  servicio  público  de  transporte terrestre  automotor  colectivo  de pasajeros en el barrio El Tejar y los barrios aledaños  a  este,  en  procura  de  salvaguardar  los  derechos fundamentales”.   Sustenta   su   solicitud   en  los  siguientes  hechos y argumentos de derecho:   

     

1. Hechos.     

     

1. El  accionante  se  desempeña  como Presidente y  Representante  Legal  del  barrio  el Tejar del Municipio de Girón (Santander),  tal  y  como fue reconocido mediante Resolución número 07929 de 21 de julio de  2008 de la Secretaría de Gobierno de Santander.     

     

1. Afirma  que  vive  con su familia en el barrio el  Tejar,  donde también habitan alrededor de 600 familias, todas ellas humildes y  de escasos recursos económicos.     

     

1. Arguye  que,  todos los días, la mayoría de las  personas  que  residen  en  su barrio, deben pasar por innumerables dificultades  para  tomar  un vehículo de transporte público que los acerque a los sitios de  estudio,  trabajo,  clínicas,  hospitales,  puesto  que  para  tomar la ruta de  transporte  más  cercana deben caminar alrededor de 12 cuadras, exponiéndose a  peligros  constantes  como atracos, violaciones y actos antisociales, como ya ha  pasado con algunos habitantes.     

     

1. Sostiene que la empresa transportadora COOTRAGAS,  con  domicilio en el Municipio de Girón desde el año 2002, prestó el servicio  público  de  transporte  al barrio El Tejar y sus aledaños, hasta mediados del  mes  de  mayo  de  2004,  cuando,  sin razón alguna, suspendió radicalmente la  prestación de este servicio.     

     

1. Ante  el  reclamo  que hiciera la comunidad, la  empresa  COOTRAGAS  argumentó  que  las  autoridades públicas demandadas no le  permiten   prestar  el  servicio  de  transporte  a  esos  barrios,  porque  los  microbuses  que  se  utilizaban  para  prestar  el  servicio pertenecían a otra  ruta.     

     

1. Por  Resolución número 001 del 25 de enero de  2002,  el  Alcalde  Metropolitano  de  Bucaramanga,  resolvió  autorizar  a  la  Cooperativa  Multiactiva  de  los trabajadores del Gas y derivados del Petróleo  (COOTRAGAS  LTDA.,  hoy  COOTRAGAS  CTA), prestar el servicio público colectivo  municipal  de  pasajeros  en  la  ruta  número  dos  (2), la cual cubre la zona  “Girón – Centro – Cra. 15  –      UIS      -Viceversa”.     

     

1. Sin embargo, la empresa COOTRAGAS consideró que,  de  acuerdo  con  el  estudio  técnico  ST  019  de 1994, no tiene la capacidad  transportadora   para   prestar  dicho  servicio,  por  lo  cual  presentó  una  reclamación  ante  la  Alcaldía  Metropolitana.  En respuesta a esa solicitud,  mediante   Resolución   No.   001   de   mayo   2   de   2003,   la   Alcaldía  resolvió:     

“ARTICULO PRIMERO: MODIFICAR Y ADICIONAR la  Resolución  No.  001  de  25  de  enero  de  2002, autorizando a la Cooperativa  Multiactiva  de  los  Trabajadores  del Gas y derivados del Petróleo, COOTRAGAS  LTDA.  la prestación del servicio público colectivo Metropolitano de pasajeros  en   la   ruta   No.   2   “Girón  –   Centro   –  Carrera    15   –   UIS  – Viceversa” conforme al  estudio Técnico S.T. 019 de enero 17 de 1994, (…)”   

     

     

1. En consecuencia, el accionante solicita se ordene  a  la  empresa  COOTRAGAS  CTA,  al  Área  Metropolitana  de Bucaramanga y a la  Alcaldía  Municipal  de Girón tomar las medidas necesarias a fin de evitar que  se  sigan  causando  daños  a  la  comunidad del barrio El Tejar y a los demás  barrios  vecinos  y  se  restablezca  la  prestación del servicio de transporte  terrestre      automotor      colectivo      de      pasajeros      en     dicha  localidad.     

     

1. Argumentos       jurídicos       de      la  tutela     

Como argumentos jurídicos  que   respaldan   su   solicitud   de   amparo,   el  peticionario  transcribió  in extenso  apartes  de  la  sentencia  T-604 de 1992 de la  Corte  Constitucional,  en  la  que  se  estudió  el  significado  y relevancia  constitucional  del  transporte  público,  la  importancia  de la regularidad y  continuidad  en su prestación y el impacto en los derechos fundamentales de los  usuarios.  Finalmente,  el  accionante  manifestó  que,  “en nombre de la comunidad que represento le ruego  muy   respetuosamente   nos  colabore  con  la  solución  de  la  problemática  comentada,  todo  en beneficio del bien común y para llevar una vida digna como  seres      humanos      que      somos”.      

1. TRASLADO     Y     CONTESTACIÓN     DE     LA  DEMANDA     

          Recibida  la solicitud de tutela, el Juzgado Once Civil Municipal de  Bucaramanga  la  admitió  y  ordenó correr traslado de la misma a COOTRAGAS  CTA, al Área Metropolitana de  Bucaramanga  y a la Alcaldía de Girón. En forma oportuna, ellos contestaron la  solicitud de tutela en los siguientes términos:   

1.2.1. Empresa COOTRAGAS CTA.  

El  señor  Agustín  Figueroa  Hernández,  representante  legal  de  la  empresa demandada, intervino en el presente asunto  para  solicitar que se denieguen las pretensiones de la demanda contra ellos por  improcedencia del medio judicial escogido.   

Además,   sostiene  que  la  empresa  que  representa  no  vulnera  ningún  derecho  fundamental  del  accionante, pues ha  realizado  todas  las  actuaciones  legales  posibles  para  prestar el servicio  público  de transporte a los habitantes del barrio El Tejar, pese a lo cual las  autoridades  de  transporte  no  han  permitido  dar  cumplimiento  a  los actos  administrativos  por  ellos  expedidos y que autorizaron a la empresa a hacerlo.  Para  apoyar ese aserto, se refiere a las siguientes actuaciones adelantadas por  esa empresa:   

1.2.1.1.  El  15  de  agosto  de  2003,  radicó  ante  el Área  metropolitana  de  Bucaramanga, un oficio con el que solicita dar cumplimiento a  los  actos  administrativos  expedidos por esa entidad en los años 2002 y 2003,  según  los cuales esa Cooperativa estaba autorizada a prestar el servicio en la  ruta  No  2.   Sin  embargo, mediante oficio DAMB-JOAJ-697-03 de fecha 2 de  septiembre  de  2003,  el Director informa que tomará una decisión de fondo en  dos meses.   

1.2.1.2.  El  29  de  agosto  de  2003,  el  Director  del Área  Metropolitana  de  Bucaramanga,  mediante  oficio  DAMB-JOAJ-860-03, adiciona la  respuesta  referida  para  informar  que  se  tomará  treinta  días  más para  resolver de fondo la petición formulada.   

1.2.1.3.  El  6  de  mayo  de  2004,  COOTRAGAS CTA solicitó al  municipio  de  Floridablanca  que  le  permitiera  matricular los vehículos que  prestarían  el  servicio de transporte en la ruta No. 2, pero éste se la negó  porque,  de  acuerdo con la información suministrada por el Área Metropolitana  de    Bucaramanga,   la   Cooperativa   no   tenía   capacidad   transportadora  disponible.   

1.2.1.4.  El  16  de mayo de 2005, solicitó nuevamente al Área  Metropolitana  de Bucaramanga que cumpliera lo dispuesto en las Resoluciones 001  de 2002 y 001 de 2003, expedidas por esa entidad.   

1.2.1.5.  Transcurrido  un  tiempo  sin  tener  respuesta  a  lo  referido  en el literal anterior, COOTRAGAS CTA solicitó nuevamente al Director  del   Área   Metropolitana   de   Bucaramanga  dar  cumplimiento  a  los  actos  administrativos   001  del 25 de enero de 2002 y 001 del 2 de mayo de 2003.  Al  cabo  de  40  días, mediante oficio DAMB-STM-1012-05 del 21 de noviembre de  2005,  el Director responde la petición en contradicción con lo preceptuado en  esos actos administrativos.   

En  conclusión,  el  particular  demandado  manifestó  que, en caso de que efectivamente se demuestre la afectación de los  derechos  fundamentales  del  accionante,  no  es  por  causa  de  actuaciones y  omisiones   de   esa  empresa  sino  del  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga.   

1.2.2.   Alcaldía   del   Municipio   de  Girón.   

A   través  de  apoderado,  la  Alcaldía  demandada  intervino  en  el  presente  asunto  para solicitar que se rechace la  tutela  interpuesta,  porque  a  su  juicio  es  evidente la existencia de otros  mecanismos  de  defensa  judicial,  tal  es  el  caso de la acción popular para  defender  los  derechos  de  la  comunidad.  Para  sustentar su conclusión cita  jurisprudencia  de la Corte Constitucional, entre ellas, las Sentencias T-469 de  1994 y T-514 de 2007.   

Después de analizar el desarrollo legal del  tema   de   transporte  público  en  Colombia  y  luego  de  hacer  un  estudio  pormenorizado  de  los  derechos que el accionante alega, la Alcaldía considera  que  no se demostró la vulneración de los derechos fundamentales que invoca el  accionante  ni  aportó  prueba  de  causalidad  entre  el  motivo  alegado y la  afectación  que  dice  padecer. De hecho, aclaró que algunos de los argumentos  planteados  por  el  accionante  no  son  ciertos,  puesto  que  “las  rutas  de  la  empresa  Cootragas transitan por el barrio Aldea  Alta  que  desciende  hasta  Girón por la calle 28 desde la carrera 36 hasta la  carrera  27  donde  sigue  el  recorrido  normal  hacia  Bucaramanga, situación  visible  en  la  sola  nomenclatura  de  la  dirección  del  tutelante donde se  evidencia    que    no   son   diez   cuadras   sino   máximo   dos”.   

De otra parte, la Alcaldía del Municipio de  Girón  manifestó  que  la  ruta  a  la  cual  se  refiere  el accionante es de  carácter  metropolitano,  por  lo  que  esa  autoridad no es la competente para  definir  la  viabilidad  de  la  misma,  en tanto que su competencia únicamente  está limitada al análisis de las rutas a nivel local.   

Finalmente,  la entidad demandada manifestó  que  “la  Secretaría  de  Tránsito  de Girón como  autoridad  municipal  de  tránsito  tiene  competencia  solo para el transporte  urbano  dentro  de  su  jurisdicción  y  la ruta a que hace referencia  la  acción  de  tutela,  es de carácter metropolitano cuya competencia es única y  exclusiva  del  Área Metropolitana de Bucaramanga, para decidir en lo que ellos  consideren”.   

1.2.3.    Área    Metropolitana    de  Bucaramanga.   

Mediante apoderada, el Área Metropolitana de  Bucaramanga  contestó  la tutela para oponerse a los argumentos del accionante,  pues  considera  que en ningún momento ha conculcado los derechos fundamentales  de  los residentes del barrio El Tejar ubicado en el municipio de Girón, puesto  que  en  la  zona  señalada  por  el  actor circulan varias rutas de transporte  público, tales como:   

“TRANSPORTES  GIRÓN S.A., de esta empresa las rutas son:   

Ruta  No.  81.   Bahondo  –     Santa     Cruz    –       Poblado       –      Bucaramanga     – Viceversa   

Ruta  No.  82.   Girón  –      Bucaramanga     –      Viceversa      – El Consuelo.   

Ruta  No. 83.  La Campiña –       Girón       –      Bucaramanga     – Viceversa.   

Ruta   No.  84.   Cuña  La  Campiña  –  Terminal  –      Bucaramanga     – Viceversa.   

METROPOLITANA DE SERVICIOS S.A.  

Ruta  No.  90   El Poblado –      Bucaramanga     – Viceversa.   

TRANSPORTE SAN JUAN S.A.  

Ruta  No.  99.   Bahondo  –       Cabecera      –        UIS        –       Centro       – Bahondo.   

COOTRAGAS CTA.  

Ruta   No.  97  La  Campiña  –     Carrera     33    –        Pinos       –        UIS        –      Terminal.      ”   

Expone  que,  a pesar de estar autorizada la  ruta  número 2 a COOTRAGAS CTA, ésta nunca se prestó, por lo que la autoridad  pública  de  transporte  competente  declaró  el abandono de la misma mediante  oficio  DAMB-  STM-1012-05  del 21 de noviembre de 2005. Luego, no es cierto que  dicha  Cooperativa haya prestado el servicio de transporte público en uso de la  ruta  número  2,  pues  la  capacidad  transportadora  que  actualmente ostenta  únicamente  cubre  la  ruta  número  1. Incluso, dijo la entidad demandada, lo  realmente   cierto   es   que   la   empresa   COOTRAGAS   CTA   “sólo   hasta   dos   años   después  de  la  expedición  de  las  Resoluciones  001  de  2002  y 001 de 2003, mediante las cuales se autorizaba la  prestación  de  la  ruta  No.  2  con asignación de 32 unidades como capacidad  transportadora,  solicita  del  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga, que diera  cumplimiento  a  los  actos  administrativos,  cuando  era ella quien debía dar  cumplimiento  a  los  mismos  dentro  de  los  dos  (2)  meses  siguientes  a la  autorización,  razón  por  la  que  se  configuró  abandono  de  la  ruta  de  conformidad   con  el  artículo  46  del  Decreto  1787  del  3  de  agosto  de  1990”.   

De   otra   parte,  la  entidad  demandada  manifestó  que  en  ese  despacho  no  obra  queja alguna de los habitantes del  sector   aparentemente   representados  por  el  actor,  sobre  las  necesidades  insatisfechas respecto del servicio público de transporte.   

Por  último,  advirtió  que el permitir el  ingreso  de  nuevo  parque  automotor  en  el  municipio de Girón contradice lo  establecido  en  el  Decreto  Metropolitano  No.  0001  del  3 de enero de 1995,  “Por el cual se suspende transitoriamente el ingreso  de    vehículos    nuevos    al    servicio    público    de   transporte   de  pasajeros”.   

     

1. PRUEBAS DOCUMENTALES     

Obran  en  el  expediente, entre otras, las  siguientes:   

1.3.1.  Copia  de  la  petición  de  27 de  febrero   de   2007  dirigida  a  COOTRAGAS  CTA,  por  medio  de  la  cual  los  representantes   del   barrio   El   Tejar  y  sus  aledaños  le  solicitan  el  restablecimiento  del  servicio  de  transporte  público  que  venía prestando  (folios 12 a 15).   

1.3.2. Copia de la respuesta fechada el 8 de  marzo  de  2007, suscrita por COOTRAGAS CTA. Allí se informa que la prestación  del  servicio no sólo depende de esa empresa, sino de las autoridades públicas  a  quienes  corresponde cumplir lo preceptuado en las Resoluciones 001 de 2002 y  001 de 2003 (folios 16 a 18).   

1.3.3.  Copia del Estudio Técnico, fechado  enero  17  de  1994,  realizado  por  el Jefe de la Sección de Transporte de la  Dirección  de  Tránsito  de Bucaramanga, con el cual recomienda autorizar a la  empresa  COOTRAGAS CTA a prestar el servicio en las rutas 1 y 2 del municipio de  Girón,  siempre  y  cuando  esta empresa cumpla las condiciones logísticas que  allí  se prescriben y anexe concepto favorable de la Secretaría de Planeación  de Girón sobre la ubicación de los terminales (folios 37 a 49).   

1.3.4. Copia de las Resoluciones 001 del 25  de  enero  de 2002 y 001 del 2 de mayo de 2003, por medio de las cuales el Área  Metropolitana  de  Bucaramanga  autoriza a la empresa COOTRAGAS CTA a prestar el  servicio  público  de  transporte  de  pasajeros  en la ruta 2 del municipio de  Girón (folios 50 a 67).   

1.3.5.   Copia  del  escrito  del  28  de  septiembre  de  2005  dirigido  a  la  Dirección  del  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga,  donde  COOTRAGAS CTA solicita dar cumplimiento de las Resoluciones  001 de 2002 y 001 de 2003 (folios 72 y 73).   

1.3.6. Copia del oficio DAMB-JOAJ-697-03 de  fecha  2  de  septiembre  de  2003,  expedido  por  el  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga,  donde responde a COOTRAGAS CTA que, para verificar el cumplimiento  de  todos  los actos administrativos referidos por esa Cooperativa, la petición  se resolverá en un término de dos (2) meses (folio 71).   

1.3.7.  Copia del oficio MT-4530-02 del 1º  de  octubre  de  2003,  expedido  por  el Director de Tránsito y Transporte del  Ministerio  de  Transporte,  donde  le  manifiesta  al  Alcalde Metropolitano de  Bucaramanga,  la no viabilidad de revocar las Resoluciones No. 001 de 2002 y 001  de  2003,  por  tratarse  de  actos  administrativos  concretos que requieren la  autorización expresa del interesado (folios 74 a 77)   

1.3.8.   Copia   del   oficio  DAMB-STM-1012-05 de fecha 21 de noviembre  de  2005, expedido por el Director del Área Metropolitana de Bucaramanga, donde  responde a COOTRAGAS CTA lo siguiente:   

“(…)   teniendo  en  cuenta  que  los  mencionados  actos  administrativos  no  señalaron  el  plazo  dentro  del cual  COOTRAGAS  LTDA. hoy CTA debía entrar a prestar servicio en la ruta autorizada,  debió  hacerlo  dentro  de los dos (2) meses siguientes a su autorización (con  la  capacidad mínima y máxima autorizada para su adecuada prestación) lo cual  no  ocurrió,  constituyéndose  en  abandono  de  la ruta de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  46 del Decreto 1787 de 1990 que para el caso que  nos  ocupa  se  tuvo como fundamento legal con el argumento de que la actuación  se inició en su vigencia.”   

1.3.9. Copia de los fallos proferidos por el  Tribunal  Administrativo  de  Santander  el  24 de abril de 2007 y el Consejo de  Estado,  el  26 de abril de 2007, las cuales negaron por improcedente la acción  de   cumplimiento   instaurada   por   la   empresa   COOTRAGAS   (folios  85  a  121).   

1.3.10.  Copia de los diseños de las rutas  autorizadas  a  Transporte  Girón  S.A. por la zona a la que hace referencia la  solicitud de tutela (folios 137 a 141)   

1.3.11. Copia de los diseños de la Ruta No.  90.    El   Poblado   –  Bucaramanga  – Viceversa,  autorizada a la empresa Metropolitana de Servicios S.A. (folio 142)   

1.3.12. Copia de los diseños de la Ruta No.  99.  Bahondo  –  Cabecera  –   UIS   –       Centro       –  Bahondo,  autorizada  a  la  empresa  Transporte      San     Juan      S.A. (folio 143)   

1.3.13. Copia del Decreto Metropolitano No.  0001  del 3 de enero de 1995 “Por el cual se suspende  transitoriamente  el  ingreso  de  vehículos  nuevos  al  servicio  público de  transporte    de    pasajeros”   (folios   145   a  149).   

     

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1. Decisión de primera instancia     

En  sentencia  proferida el treinta (30) de  octubre  de  dos mil ocho (2008), el Juzgado Once Civil Municipal de Bucaramanga  negó  la protección de los  derechos  fundamentales  a  la igualdad, al trabajo, a la libre circulación, al  libre  desarrollo  de  la  personalidad,  al  estudio  y  a  la recreación, por  considerar  improcedente  la  acción de tutela de la referencia. Para sustentar  su determinación expuso las siguientes razones:   

De  acuerdo  con  el  artículo  86  de  la  Constitución,  la  acción  de  tutela procede para reclamar ante los jueces la  defensa  y salvaguarda de los derechos fundamentales, de ahí que, sin la prueba  de  la  afectación  de los mismos no es posible acceder al amparo. Al respecto,  citó  la  Sentencia  T-100  de 1995. Pese a ello, el demandante no demostró la  afectación  de  ningún  derecho  fundamental,  pues  está  probado  que otras  empresas  de  transporte  prestan  el  servicio  en  el  sector  donde  vive  el  accionante.   

De  otra  parte,  sostiene  el a  quo  que  la acción de tutela no es el  mecanismo  idóneo  para  ordenar  la  prestación  del  servicio  de transporte  público  para  los  habitantes  del  barrio  El  Tejar  y  sus  aledaños en el  Municipio  de  Girón, pues para ese efecto el accionante puede acudir a la vía  ordinaria,  ante  la jurisdicción civil, para que se declare la responsabilidad  de  los  demandados.  De  igual  manera,  en caso de que se presenten perjuicios  irremediables,  el  actor  puede  acudir  a  la acción popular porque ese es el  instrumento  procesal  diseñado  para la defensa y protección de los intereses  colectivos.   

Sin    embargo,   el   juez  estima  que  COOTRAGAS CTA debe insistir  ante  la  autoridad  pública  para  el  restablecimiento  de la prestación del  servicio  para  ese sector, por tratarse de habitantes que necesitan trasladarse  a  sus  lugares  de  trabajo,  estudio  y  otras  actividades  que  permiten  el  desarrollo  de  la  comunidad.  Pero,  de  no  acatarse  lo  anterior,  la misma  comunidad  puede  acudir  ante  la  autoridad  respectiva  para que otra empresa  preste  el  servicio  de  transporte  en  el  barrio  El  Tejar y sus aledaños,  teniendo  en cuenta que el Área Metropolitana no aprobó la ruta número 2 a la  empresa COOTRAGAS.   

Por  último  agrega  que  tampoco  está  demostrada  la  afectación  de  los  derechos  invocados  por  parte  del Área  Metropolitana  de  Bucaramanga  porque  no obra prueba de que los habitantes del  sector  afectado hubieren presentado quejas respecto a la deficiente prestación  del servicio de transporte público.    

1.4.2.  Impugnación  

Dentro   de   la  oportunidad  legal,  el  accionante  interpuso  recurso  de  apelación  contra  la  sentencia de primera  instancia,    con    fundamento   en   los   argumentos   que   se   resumen   a  continuación:   

Contrario  a  lo  afirmado  por  el juez de  instancia,  no  es  cierto  que la rutas referidas por el Área Metropolitana de  Bucaramanga  presten  el  servicio  de transporte en el barrio El Tejar, pues el  paradero  más  cercano  se ubica a seis cuadras del barrio, trayecto dentro del  cual  existen  zonas  verdes  donde el alumbrado público es muy deficiente y la  inseguridad abunda.   

Expuso  que  muchos  residentes  del barrio  deben  salir  a  sus  labores  diarias a muy tempranas horas de la mañana y que  tras  caminar  más  de  cinco  cuadras,  los vehículos que pasan por allí van  llenos  y con sobrecupo, por lo cual pierden tiempo para llegar oportunamente al  trabajo.  Por  esa  razón,  en  la  zona   proliferan  las rutas piratas y  sin   ninguna  seguridad,  por lo que es necesario que la empresa COOTRAGAS  CTA restablezca el servicio que venía prestando.   

Finalmente,  afirma  que  el trámite de la  acción  popular  es  muy  demorado,  razón  por  la cual acude a la acción de  tutela  para  que  le  sean  preservados sus derechos fundamentales y los de los  habitantes del barrio El Tejar.   

1.4.3.     Sentencia    de    segunda  instancia   

En  Sentencia proferida el veintisiete (27)  de  noviembre  de  dos mil ocho (2008), el Juzgado Primero Civil del Circuito de  Bucaramanga,   confirmó  la  sentencia  de primera instancia. Como sustento de su determinación, en resumen,  manifestó:   

Como  lo  reitera  la  jurisprudencia de la  Corte  Constitucional, la acción de tutela tiene un carácter subsidiario, pues  a  ella sólo puede acudirse cuando no exista otro medio judicial eficaz para la  defensa de los intereses alegados.   

De  las  pruebas  obrantes en el expediente  deduce  que no se presenta amenaza o violación de derecho fundamental alguno ni  se  prueba la existencia de un perjuicio irremediable, lo cual hace improcedente  la acción de tutela.   

De  otro lado, el Despacho considera que no  puede  obligar  a  ninguna  de  las entidades accionadas a implementar una nueva  ruta  de  buses  de  la  forma  solicitada por el actor, ante la carencia de una  autorización  emitida  por la entidad administrativa competente.  Además,  en  sede  de  la acción de cumplimiento quedó claro que el Área Metropolitana  de  Bucaramanga declaró abandonada la ruta inicialmente adjudicada a la empresa  COOTRAGAS CTA.   

Finalmente  advierte  que  el  problema  de  inseguridad  alegado  por  el  accionante, ni fue demostrado en el proceso ni se  demandó  a  las  autoridades  competentes para resolverlo, de ahí que, en este  aspecto, tampoco proceda la acción de tutela.   

     

1. PRUEBAS DECRETADAS POR LA SALA DE REVISIÓN     

Mediante auto del veintisiete (27) de abril  de  dos  mil  nueve  (2009),  la  Sala  Sexta  de Revisión ordenó oficiar a la  Alcaldía  Municipal  de  Girón,  al  Área Metropolitana de Bucaramanga y a la  empresa COOTRAGAS CTA, para que informaran lo siguiente:   

“1.   ¿Qué  nuevos  estudios  se  han  realizado  a partir del año 1994, para determinar las rutas que se requieren en  el barrio El tejar y barrios aledaños?   

2.  ¿Cuál  es la capacidad transportadora  autorizada  a  la  empresa Cootragas CTA, para la Ruta No. 2 Girón –       Centro       –      Cra.     15     –        UIS        – Viceversa?   

3.  Si  mediante  actos  administrativos se  autorizó  a  Cootragas  CTA  la  prestación  del  servicio  público colectivo  Metropolitano  de  pasajeros  en  la  ruta  denominada  No.  2,  ¿qué plazo se  señaló a esta empresa para entrar a prestar dicho servicio?   

4.  ¿Qué  autoridad  es  la  encargada de  verificar  el cumplimiento de la prestación del servicio público de transporte  colectivo  Metropolitano  de  pasajeros  a  las  comunidades tanto del barrio El  Tejar  como  de los barrios circunvecinos? De existir esa autoridad ¿por qué a  la  fecha  no se ha ejecutado la prestación del servicio de transporte ya antes  mencionado?   

En  cumplimiento  de  dicha  providencia se  recibieron las siguientes pruebas:   

     

1. La  Secretaria  de  Tránsito  de  Girón,  informó  que  esa entidad no ha expedido tarjetas de operación para la empresa  COOTRAGAS  CTA.  De  igual  manera,  dijo que no es la autoridad competente para  realizar  estudios  que  determinen  las  rutas  metropolitanas, ni para expedir  actos   administrativos   que  regulen  la  prestación  del  servicio  público  colectivo  Metropolitano,  pues  esa  competencia  está  radicada  en  el Área  Metropolitana de Bucaramanga.     

     

1. El  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga,  mediante   apoderada,  manifestó  que  asumió  sus  funciones  como  autoridad  pública  de  transporte,  desde  mediados  del  año  2005,  en  tanto  que con  anterioridad   la   entidad   encargada   era  la  Dirección  de  Tránsito  de  Bucaramanga.  Por  esta razón, no conoce estudios realizados sobre la necesidad  y  viabilidad  de nuevas rutas para la prestación del servicio de transporte en  el barrio El Tejar del municipio de Girón.     

Afirmó  que,  con  la  implementación del  nuevo  Sistema  Integrado  de Transporte Masivo, el barrio El Tejar contará con  ocho  rutas   metropolitanas  asignadas  a  cuatro  empresas  de transporte  colectivo   que   prestarán   el  servicio  de  conformidad  con  los  estudios  realizados, los cuales prevén la demanda en el sector así:   

-“Una pretroncal  del  STIMM  que  circula por la Carrera 26 y que conecta a todo el sector con el  Área Metropolitana.   

-Una    ruta   complementaria   Kennedy  –    Girón,   Girón  – Kennedy, por la Carrera  26 y la Av. Los Caneyes.   

–  Una  ruta  complementaria  Floridablanca  – Girón, en sentido norte  –  sur  por la Carrera 23  tomando  el  puente  vehicular  para  buscar  la Carrera 26 y la Av. Los Caneyes  hacia Floridablanca”.   

Expuso  que la Resolución 001 de 2 de mayo  de  2003  “por  el  cual  se  modifica y adiciona la  resolución   metropolitana   001   de   25   de   enero   de   2002”,  autorizó  a la empresa COOTRAGAS CTA a prestar el servicio de  transporte  con capacidad transportadora mínima de 25 unidades y máxima de 32.  Como  dicho  acto administrativo no señalaba plazo distinto, esa empresa debía  solicitar  la  certificación  requerida para prestar el servicio, dentro de los  dos  meses  siguientes a partir de la expedición del acto administrativo, tal y  como  lo  ordena  el artículo 46 del Decreto 1787 de 1990, pese a lo cual no lo  hizo.  Por  ello,  la  entidad  pública competente declaró en abandono la ruta  número 2.   

La entidad pública afirmó que no es cierto  que  los  habitantes  del  barrio El Tejar no cuenten con prestación oportuna y  eficiente  del  servicio  público  de transporte, ni que el Área Metropolitana  hubiese  impedido la prestación de la ruta número 2, puesto que cuando asumió  sus  funciones ya habían pasado más de dos años desde la expedición del acto  administrativo    que    otorgaba    capacidad    transportadora   a   COOTRAGAS  CTA.   

Por último, indicó que aumentar el parque  automotor  hoy  en día, como lo pretende el accionante, iría en contravía del  Sistema de Transporte Masivo.   

     

1. La  empresa  COOTRAGAS  CTA, por intermedio  de  su  representante  legal,  informó  que el único estudio conocido sobre la  necesidad  de  prestar  el  servicio  de  transporte en el barrio El Tejar es el  ST-019  de  1994,  con base en el cual se expidió el acto administrativo que le  autorizó la capacidad transportadora.     

De otro lado, informó que con el ánimo de  prestar  el  servicio  público  de  transporte  a  la  comunidad  de El Tejar y  sus   alrededores  y  como  la autoridad competente evadió las solicitudes  presentadas,  la  empresa  COOTRAGAS  CTA  optó por utilizar vehículos de otra  ruta  autorizada a la empresa, por un lapso de dos años, hasta que la autoridad  competente   lo   impidió.   No   obstante,  hasta  el  momento,  la  Alcaldía  Metropolitana  de Bucaramanga no ha realizado gestiones efectivas para brindarle  a esa comunidad transporte público efectivo.   

Según los Acuerdos Metropolitanos 009 de 24  de  octubre  de  2001  y  008  de 11 de junio de 2003, la autoridad encargada de  verificar  el cumplimiento de la prestación del servicio de transporte público  Metropolitano  es  el  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga, conformada por los  municipios   de   Bucaramanga,   Floridablanca,   Girón   y  Piedecuesta.    

     

1. CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD     

La Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la  Corte  Constitucional, en desarrollo de las facultades  conferidas  en  los  artículos  86  y 241, numeral 9°, de la Constitución, es  competente  para  revisar  los  fallos de tutela adoptados en el proceso de esta  referencia.  Además,  procede la revisión en virtud de la selección realizada  por  la  Sala  correspondiente  y del reparto verificado en la forma establecida  por el reglamento de la Corporación.   

1. PRESENTACIÓN DEL CASO Y PROBLEMA JURÍDICO     

En  representación  de  la  comunidad  del  barrio  El  Tejar  y barrios aledaños en el Municipio de Girón (Santander), el  accionante  pretende la protección de los derechos fundamentales a la igualdad,  al  trabajo,  a la libre circulación, al libre desarrollo de la personalidad, a  la  educación  y  a  la  recreación,  los  cuales  considera vulnerados por la  empresa  COOTRAGAS  CTA,  la  Alcaldía  de  Girón  y el Área Metropolitana de  Bucaramanga  al no adelantar las gestiones suficientes para que se preste, en la  referida  zona,  el servicio de transporte público en forma regular y continua,  tal   y   como   se   prestaba   cuando   lo   cubría   la  empresa  particular  demandada.   

La sociedad particular accionada sostuvo que  la  violación  de  los derechos fundamentales invocados por el accionante no le  es  imputable porque ha adelantado todas las gestiones necesarias para solicitar  a  las  autoridades  competentes  que  le  autoricen reanudar la prestación del  servicio  de  transporte en la ruta 2 del municipio de Girón, pese a lo cual no  ha  obtenido  respuestas  favorables.  Por  esta  razón,  concluye  que son las  autoridades  públicas  demandadas  las  responsables  de  la afectación de los  derechos fundamentales que se pretenden proteger.   

Por  su  parte,  las  entidades  demandadas  consideran  que  la  acción de tutela debe negarse en consideración con cuatro  argumentos  centrales:  El  primero,  porque  los mecanismos procesales idóneos  para  proteger los derechos invocados por el accionante son la acción popular y  la  vía ordinaria que declare la responsabilidad de los demandados. El segundo,  porque  no  se demostró la existencia de un perjuicio irremediable que autorice  la  intervención  del  juez  de  tutela.  El  tercero,  porque  no se probó la  afectación  de  derechos  fundamentales, pues está demostrado que dos empresas  de  transporte  prestan  el  servicio  requerido  en  el  barrio  El  Tejar.  Y,  finalmente,  porque  no  es posible aumentar el parque automotor en el municipio  de  Girón,  con mayor razón si se tiene en cuenta que la empresa COOTRAGAS CTA  no  cumplió con los requisitos previstos en el artículo 46 del Decreto 1787 de  1990,  para poner en funcionamiento la ruta solicitada para el barrio El Tejar y  así  dar cumplimiento a lo establecido en las Resoluciones 001 de 2002 y 001 de  2003   

Los  jueces  de instancia negaron el amparo  impetrado,   principalmente  porque  encontraron  que  el  accionante  realmente  pretende  la  protección  de  derechos colectivos, los cuales pueden defenderse  mediante  la  acción  popular. De igual forma, consideraron que no se demostró  la   ocurrencia   de   un   perjuicio   irremediable   que  autorice  la  tutela  transitoria.   

La situación fáctica descrita muestra que  el  problema  jurídico  que  corresponde  a  la Sala resolver se circunscribe a  determinar  si  la  acción  de  tutela  es  el  mecanismo judicial idóneo para  ordenar  la prestación eficiente y continua del servicio público de transporte  en  el  barrio  El  Tejar  del  municipio  de  Girón.  Sólo  si  esta  acción  constitucional  resulta  procedente,  corresponderá establecer si las entidades  demandadas    vulneraron   los   derechos   fundamentales   invocados   por   el  accionante.   

Con el fin de dar solución a los problemas  jurídicos  planteados,  esta  Sala  estudiará  la procedencia de la acción de  tutela    cuando    se    trata    de   proteger   derechos   e   intereses   de  comunidades.   

     

1. IMPROCEDENCIA  DE  LA  ACCIÓN  DE  TUTELA  PARA  PROTEGER  DERECHOS  COLECTIVOS.     

La Constitución, en sus artículos 86 y 88,  concibió  las  acciones  de  tutela  y  popular  como mecanismos de protección  constitucional  para  los  derechos  fundamentales  en  el  primer caso y de los  derechos  e  intereses  colectivos  en  el  segundo.   En  este sentido, el  legislador  desarrolló  los  parámetros que permiten distinguir los eventos en  que  puede invocarse cualquiera de estos dos instrumentos, teniendo en cuenta la  naturaleza  del derecho vulnerado, la legitimación para su defensa y el tipo de  pretensión  perseguida, todo ello dirigido a lograr la protección efectiva del  derecho y la eficacia normativa de la Constitución.   

Un ejemplo de esa delimitación legal entre  las  acciones  constitucionales  es  lo  estipulado en el artículo 6º, numeral  3º,  del  Decreto  2591  de  1991,  según el cual la acción de tutela resulta  improcedente  “cuando  se pretenda proteger derechos  colectivos,  tales como la paz y los demás mencionados en el artículo 88 de la  Constitución  Política.   Lo  anterior  no  obsta  para  que  el  titular  solicite  la  tutela  de  sus  derechos amenazados o violados en situaciones que  comprometan  intereses  o derechos colectivos siempre que se trate de impedir un  perjuicio   irremediable”.    Acorde   con  lo  anterior,  la  Ley  472  de  1998,  en  su  artículo  4º,  señala,  de manera  enunciativa,   algunos  de  los  derechos  e  intereses  colectivos  que  pueden  protegerse  por  vía de la acción popular.  Puede verse, entonces, que el  legislador  definió  para  cada  una  de  esas  acciones  constitucionales,  su  procedencia,  su  juez  natural  y,  en  general,  los elementos necesarios para  garantizar el debido proceso judicial.   

Respecto del objeto de la acción de tutela,  la   Corte   Constitucional    en  reiterada  jurisprudencia  ha  sostenido  que:   

“La  acción  de tutela ha sido concebida  únicamente  para dar solución eficiente a situaciones  de hecho creadas por actos u omisiones que implican la  trasgresión  o  la amenaza de un derecho fundamental, respecto de las cuales el  sistema  jurídico  no tiene previsto otro mecanismo susceptible de ser invocado  ante  los  jueces a objeto de lograr la protección del derecho; es decir, tiene  cabida  dentro  del  ordenamiento  constitucional para dar respuesta eficiente y  oportuna  a  circunstancias  en  que,  por  carencia  de  previsiones normativas  específicas,  el  afectado  queda  sujeto, de no ser por la tutela, a una clara  indefensión  frente  a  los  actos  u  omisiones  de  quien  lesiona su derecho  fundamental.  De allí que, como lo señala el artículo 86 de la Constitución,  tal  acción  no  sea  procedente  cuando  exista un medio judicial apto para la  defensa  del  derecho  transgredido  o amenazado, a menos que se la utilice como  mecanismo   transitorio   para  evitar  un  perjuicio  irremediable.1”   

De  esta forma, en principio, la acción de  tutela   resulta  improcedente  para  proteger  derechos  colectivos  de  grupos  sociales  indeterminados  o determinables, a menos que se utilice como mecanismo  transitorio para evitar un perjuicio irremediable.   

Ahora  bien, pueden presentarse situaciones  en  las  que  la  afectación  de  un  derecho  o  interés colectivo transgrede  derechos  fundamentales,  casos  en los cuales procede la acción de tutela para  garantizar  la  eficacia  no  del  derecho  colectivo sino del derecho subjetivo  amenazado   o   vulnerado.   En   ese   supuesto,  ha  dicho  la  jurisprudencia  constitucional, es necesario tener en cuenta:   

“Conforme a esa doctrina constitucional, y  tal  y  como esta Corte lo sintetizó y reiteró en la sentencia T-1451 de 2000,  MP  Martha  Victoria  Sáchica  Méndez,  para que la  tutela  proceda  y  prevalezca  en  caso  de  afectación   de  un interés  colectivo,  es necesario (i) que exista conexidad entre  la  vulneración  de  un  derecho colectivo  y la violación o amenaza a un  derecho  fundamental,  de  tal  suerte  que  el  daño  o la amenaza del derecho  fundamental  sea  “consecuencia  inmediata  y  directa de la perturbación del  derecho  colectivo”.   Además,  (ii) el peticionario debe ser la persona  directa  o  realmente  afectada  en  su  derecho fundamental, pues la acción de  tutela   es   de   naturaleza   subjetiva;  (iii)  la  vulneración    o   la   amenaza  del  derecho  fundamental  no  deben  ser  hipotéticas   sino   que   deben   aparecer   expresamente   probadas   en   el  expediente.  Y (iv) finalmente, la orden judicial debe  buscar  el  restableciemiento  del derecho fundamental del afectado, y “no del  derecho  colectivo  en  sí mismo  considerado, pese a que con su decisión  resulte  protegido,  igualmente,  un  derecho  de esta naturaleza”2(Subraya   y  negrilla fuera del original).   

En  consecuencia,  es  claro  que cuando se  pretende  proteger  derechos  e  intereses  colectivos  la  acción de tutela no  procede,  sino  que debe acudirse a la acción popular, salvo que se requiera la  intervención  urgente  del  juez  de  amparo  para  evitar  la ocurrencia de un  perjuicio  irremediable,  situación en la cual procedería la acción de tutela  como  mecanismo  transitorio.  Dicho  de  otro  modo,  el límite que separa las  acciones  populares y de tutela es la naturaleza del derecho cuya protección se  busca,  pues si es un derecho de rango fundamental debe acudirse a la acción de  tutela,  pero  si  es  un  derecho  o  un  interés colectivo debe utilizarse la  acción popular.   

Así  las  cosas,  es necesario precisar la  manera  cómo  debe  identificarse la naturaleza del derecho. Precisamente sobre  el  tema  esta  Corporación,  en  varios  pronunciamientos,  ha determinado los  parámetros  a  seguir  para  diferenciar  un  derecho  colectivo  de un derecho  fundamental. Por ejemplo, la Sentencia T-659 de 2007, expresó:   

“La  jurisprudencia  constitucional  ha  señalado  la  diferencia  entre  un derecho  fundamental  y  otro  colectivo, a partir de la individualización del derecho y  la  prueba  de  la  afectación  subjetiva  del  mismo,  pues  si éste no puede  determinarse  en  un  grupo  porque  es  indivisible  o  transindividual  será,  entonces,  un  derecho  colectivo,  pero  si  es un derecho identificable con la  situación  individual  de  quien acude a la justicia para su protección, será  un  derecho  fundamental.  En efecto, en sentencia  C-215  de  1999, la Sala Plena de la Corte definió el derecho colectivo como el  “interés  que  se  encuentra  en  cabeza  de  un  grupo de individuos, lo que  excluye  motivaciones  meramente  subjetivas  o  particulares”.  En  el  mismo  sentido,  en  sentencia  C-377  de  2002,  la  Corte  dijo  que  los “derechos  colectivos   se   caracterizan  porque  son  derechos  de  solidaridad,  no  son  excluyentes,  pertenecen  a todos y cada uno de los individuos y  no pueden  existir  sin  la  cooperación entre la sociedad civil, el Estado y la comunidad  internacional.  En  este sentido los derechos colectivos generan en su ejercicio  una  doble  titularidad,  individual  y  colectiva,  que  trasciende  el ámbito  interno”.  Y,  más  adelante agregó que el interés colectivo “pertenece a  todos  y  cada  uno  de los miembros de una colectividad determinada, el cual se  concreta  a  través  de  su  participación  activa  ante la administración de  justicia,     en      demanda    de    su    protección”    (Subrayas     fuera    del    original).   

En relación con la prueba de la afectación  real  del  derecho  fundamental  en  conexidad  con  un  derecho colectivo, esta  Corporación  en  Sentencia T-1205 del 16 de noviembre de 2001, M.P. Clara Inés  Vargas Hernández, dijo lo siguiente:   

“La  procedencia  de  la  tutela depende,  entonces,  de  que  el  afectado,  o quien actúe en su  nombre,  pueda demostrar que él ha sido personalmente  afectado  en  uno  de  sus  derechos fundamentales, y si bien es cierto que esta  Corporación  ha  establecido  que  el amparo procede excepcionalmente cuando la  demanda  de  tutela pretende la protección de los derechos de una colectividad,  también  ha  precisado que ello sólo sucede en aquellos casos en los cuales se  encuentre  probada  una conexidad entre el motivo que causa o amenaza generar un  daño  colectivo  y  el agravio individual que respecto  de   sus  derechos  fundamentales  invoca  el  actor  de  la  tutela.”   

Varios  ejemplos muestran la aplicación de  las  tesis  expuestas.  Así,  la sentencia T-659 del 23 de agosto de 2007, M.P.  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra,  estudió  la situación de los habitantes de las  veredas  Novillos y Peñón Blanco del municipio del Carmen de Apicalá, quienes  pretendían  la  protección  de  sus  derechos  fundamentales  al trabajo, a la  libertad  de  locomoción  y  a  la  educación  de los menores residentes en el  sector,  por cuanto no podían acceder fácilmente al casco urbano del municipio  por  el  grave  deterioro  y  la  falta  de  mantenimiento de la única vía que  comunica  esas  regiones.  Para  resolver  este caso, la Sala Sexta de Revisión  determinó  que no estaban presentes los requisitos de procedencia de la acción  de  tutela  cuando  se  afectan derechos fundamentales relacionados directamente  con  la vulneración de derechos colectivos, ya que no se pudo probar que el mal  estado   de   las  vías  amenazara  o  vulnerara  derechos  subjetivos  de  los  demandantes.   

En  el  mismo  sentido, más recientemente,  la  Sala  Sexta de Revisión,  en  sentencia  T-888  del  12  de  septiembre de 2008, M.P. Marco Gerardo Monroy  Cabra  evaluó  un caso en el que el accionante informó que el agua que llegaba  a   su  residencia  y  al  barrio  donde  habitaba  se  encontraba  en  pésimas  condiciones  de  higiene  lo  cual  le impedía consumirla, por lo que requirió  medidas  urgentes  para  proteger  los derechos a la salud, a la vida digna y al  agua  potable  de los afectados.  La Sala negó el amparo porque dentro del  expediente  no  encontró  probada  la afectación de los derechos fundamentales  del accionante.   

Igualmente,  en la Sentencia T-222 del 4 de  marzo  de  2008, M.P. Mauricio González Cuervo, se estudió el caso en donde la  accionante  instauró  la  acción  de tutela con el fin de exigir de la empresa  que  presta  el  servicio  de  aseo, la recolección de basuras del barrio donde  reside,  según los días establecidos para ello, puesto que ante la ausencia de  servicio,  veía  vulnerado  su derecho a un medio ambiente sano y a la salud de  los  menores  residentes  en el sector.  En este caso, se determinó que no  existía  una conexidad entre la vulneración del derecho al medio ambiente y la  presunta  vulneración  del  derecho  fundamental  a  la  salud, debido a que la  enfermedad  adquirida  por  el  hijo  menor de la accionante no tenía relación  alguna  con  la  ausencia  de 10 días en el servicio de recolección de basuras  por parte de la empresa. (Sala Quinta de Revisión).   

En  sentencia T-576 del 27 de mayo de 2005,  M.P.  Humberto  Sierra  Porto la Sala Novena de Revisión examinó la acción de  tutela  en  donde los accionantes veían vulnerados sus derechos fundamentales a  un  ambiente  sano  en  conexidad  con  la  salud  y  la vida digna, debido a la  obstrucción  de  las  tuberías  del  alcantarillado en las calles donde viven,  achacando  el  hecho  a  una  omisión  de  la empresa de obras sanitarias de la  localidad.   Para  dar  solución,  se  negó la tutela porque “en  el  caso  en  concreto  no están presentes los requisitos de  procedencia  de  la  acción  de  tutela  en  referencia  con la vulneración de  derechos  colectivos  ya  que  no  se  logra probar la amenaza o vulneración de  derechos  fundamentales y por ultimo que las peticionarias contaban con un medio  judicial  eficaz, idóneo y diferente a la acción de tutela para la protección  sus derechos.”   

Así  mismo, en la Sentencia 1451 del 26 de  octubre  de  2000,  M.P.  Martha  Sáchica Méndez, la Sala Tercera de Revisión  conoció   el  caso  de  tutela  en  donde  los  accionantes  afirmaron  que  se  encontraban  expuestos a las aguas servidas que se producen por las deficiencias  que  presenta  el  servicio  de  alcantarillado, vulnerando así su derecho a la  salud,  en  especial a los menores que allí habitan.  En esta ocasión, se  resolvió  negar  el  amparo puesto que, no se probó  uno  de  los  requisitos  para  la procedencia de la acción de tutela cuando de  derechos  colectivos  se trata como lo es “demostrar  la  afectación  directa  y  real de un derecho fundamental de quien hace uso de  este  mecanismo  subsidiario  de  protección,  la  acción  de tutela ha debido  denegarse  por  los  jueces  que  conocieron  de  ella  e indicar a los  actores  que contaban con una vía judicial alterna igualmente  efectiva  para lograr  la satisfacción de sus derechos, cual es la acción  popular      regulada     por     la     ley     472     de     1998(…)”(Subrayas  y  negrilla fuera del  original).   

En  conclusión,  la  improcedencia  de  la  acción  de  tutela  para  proteger  derechos  e intereses colectivos no implica  ausencia  de  protección,  simplemente el legislador ha previsto para cada caso  la  salvaguarda efectiva mediante el instrumento procesal correspondiente.   Además  el  amparo  del  derecho  está  sometido  a  la  demostración  de  su  afectación,  pues  no  basta  con  manifestar  la  vulneración hipotética del  derecho  fundamental,  sino  que  debe  estar probada efectivamente la amenaza o  vulneración de un derecho de tipo subjetivo del accionante.   

2.4.    IDONEIDAD  DE  LA ACCIÓN  POPULAR    PARA    PROTEGER    EL    DERECHO   DE   ACCESO   A   LOS   SERVICIOS  PÚBLICIOS.   

Como   una  de  las  tantas  innovaciones  introducidas   por  la  Carta  Política  de  1991  al  régimen  constitucional  colombiano  de  protección  judicial de los derechos de las personas, el primer  inciso   del  artículo  88  superior  consagró  la  acción  popular  para  la  protección de los derechos colectivos, de esta forma:   

“La  ley regulará las acciones populares  para  la protección de los derechos e intereses colectivos, relacionados con el  patrimonio,  el  espacio,  la  seguridad  y  la  salubridad  públicos, la moral  administrativa,  el ambiente, la libre competencia económica y otros de similar  naturaleza que se definen en ella.”   

A  pesar  de  que la acción popular no era  nueva  en  nuestro  ordenamiento  jurídico  porque fue consagrada en el Código  Civil  para  la  protección  de bienes de uso público (entre otros, artículos  1005,  1006,  1007,  2358 y 2360), en el Estatuto del consumidor para la defensa  de  sus  derechos  (Decreto Ley 3466 de 1982), en el artículo 8º de la Ley 9ª  de  1989  para  la defensa del espacio público y del ambiente y en la Ley 45 de  1990  para  proteger  los  derechos  de  los  afectados  con  las  prácticas de  competencia  desleal,  lo  cierto  es  que  por  primera  vez  se  eleva a rango  constitucional  el  derecho  de  acción  para  la  defensa  de  los  derechos e  intereses colectivos.   

En desarrollo de lo previsto en el artículo  88  de  la  Constitución,  el  artículo 2º de la Ley 472 de 1998 definió las  acciones  populares  cono aquellos “medios procesales  para  la  protección  de  los  derechos  e  intereses colectivos…(que)   se  ejercen  para  evitar  el  daño  contingente,  hacer  cesar  el  peligro,  la  amenaza,  la vulneración o  agravio  sobre  los  derechos e intereses colectivos, o restituir las cosas a su  estado anterior cuando fuere posible”.   

Así,  de la lectura sistemática de la ley  que  reglamentó  la acción popular se tienen tres elementos que la identifican  y  definen:  i)  la  legitimación,  pues es una acción pública a la que puede  acceder  cualquier  persona  natural o jurídica para la defensa de derechos que  aunque  no  le  pertenecen  en forma específica al demandante su vulneración o  amenaza  le afecta (artículo 12 de la Ley 472 de 1998); ii) su objeto, en tanto  que  no  fue  diseñada  para  la protección de derechos subjetivos o intereses  puramente  particulares,  sino  para  la  prevención o eliminación de factores  dañinos  con  incidencia  colectiva,  aunque  en  su salvaguarda indudablemente  puedan  protegerse derechos individuales (artículo 2º de la Ley 472 de 1998) y  iii)  la  cosa  juzgada,  como  quiera que los efectos del fallo que resuelve la  controversia  desbordan a las partes y resulta exigible respecto del público en  general,   salvo  que  aparezcan  nuevas  pruebas  con  posterioridad  al  fallo  (artículo  35  de  la Ley 472 de 1998, tal y como fue condicionado por la Corte  Constitucional  en sentencia C-622 del 14 de agosto de 2007 M.P. Rodrigo Escobar  Gil).   

Ahora  bien,  en  cuanto  al  concepto  de  derechos  e  intereses  colectivos,  la jurisprudencia ha dejado en claro que, a  diferencia   de   lo   que   ocurre  en  otros  sistemas  jurídicos3,    entre  nosotros  la  ley no distingue entre los derechos colectivos propiamente dichos,  los  de  incidencia  colectiva  y los intereses difusos.  Por eso mismo, en  principio,  un derecho susceptible de protección por vía de la acción popular  denota  “intereses  de representación difusa, en la  medida  en  que  suponen la reivindicación de derechos cuyo titular es un grupo  de    personas    que,    en    principio,    puede    ser    indeterminado    o  indeterminable”4.  Y, los derechos colectivos o  difusos   se   caracterizan  “por  ser  derechos  de  solidaridad,  participativos  y  no  excluyentes,  de alto espectro en cuanto no  constituyen  un  sistema  cerrado  a  la  evolución  social  y  política,  que  pertenecen  a  todos  y cada uno de los individuos y que, como tales, exigen una  labor   anticipada   de  protección  y  una  acción  pronta  de  la  justicia,  inicialmente  dirigida  a  impedir  su afectación y, en su defecto, a lograr su  inmediato  restablecimiento,  lo  cual,  precisamente, se logra a través de las  llamadas  acciones colectivas, populares y de grupo.5   

En particular, el artículo 4º, literales j  y   n,  de  la  Ley  472  de  1998,  dispusieron  que  son  derechos  colectivos  susceptibles   de  protección  por  vía  de  acción  popular  “el  acceso  a  los  servicios  públicos  y a que su prestación sea  eficiente    y    oportuna”    y   “los    derechos   de   los   consumidores   y   usuarios”.    Así,   de   acuerdo   con   la   jurisprudencia6, esos derechos  pueden  protegerse en la medida en que no se confundan con derechos individuales  comunes  a  grupos  concretos  de  personas, pues “la  distinción  entre  intereses  subjetivos y colectivos de un grupo depende de la  posibilidad  de  apropiación  exclusiva  de  los  objetos o bienes materiales o  inmateriales   involucrados  en  la  relación  jurídica.   Así,  de  los  derechos  colectivos  puede  afirmarse  que  a  pesar  de pertenecer a todos los  miembros  de  una  comunidad ninguno puede apropiarse de ellos con exclusión de  los  demás;  en  tanto que en relación con los derechos individuales, cada uno  de  los  sujetos  que  pertenecen  al grupo puede obtener la satisfacción de su  derecho  de  forma  individual  y  en  momento  diferente  o puede ejercerlo con  exclusión  de  los  demás,  y  sólo  por  razones  de  orden práctico pueden  reclamar  conjuntamente  la  indemnización  cuando han sufrido un daño por una  causa     común”7.   

Efectivamente,  los  jueces naturales de la  acción  popular  han  analizado  y  protegido  en  múltiples  oportunidades el  derecho  colectivo  a acceder a la prestación eficiente y oportuna  de los  servicios  públicos,  puesto  que  ese instrumento procesal no sólo es idóneo  para  el efecto, sino que es un medio judicial eficaz para la protección de los  derechos  colectivos.   Así, por ejemplo, en sentencia del 13 de diciembre  de  2006,  expediente  AP-2213-01,  M.P.  Rafael  E. Ostau de Lafont Pianeta, la  Sección  Primera del Consejo de Estado estudió una acción popular interpuesta  con  el objeto de que se ordene al Distrito Capital  continuar prestando el  servicio  de  transporte  público en una localidad con una ruta determinada que  había  sido  suspendida  para la implementación del Transmilenio.  En esa  oportunidad,  el  Consejo  de  Estado  dijo que si bien es cierto la prestación  eficiente  del servicio público de transporte  es un derecho colectivo que  puede  protegerse  por vía de la acción popular, en ese asunto no se demostró  su  vulneración, puesto que “revisada la actuación,  para  la  Sala  no  existe ningún elemento de juicio a partir del cual se pueda  afirmar  válidamente,  como lo señaló el a quo, que la modificación de rutas  efectuada  en  su  momento  por  la  Administración no haya correspondido a las  reales  necesidades  de transporte en los sectores en donde éstas se aplicaron,  pues  ciertamente  tales  cambios  obedecieron a los resultados de los análisis  sobre  la  demanda  de los usuarios y la capacidad transportadora y la cobertura  de  las  empresas prestadoras del servicio, resultados éstos obtenidos luego de  los     monitoreos     y     estudios     de    campo    pertinentes”.   En  el  mismo sentido, en sentencia del 25 de octubre de  2001,  expediente  AP-234,  M.P. Tarsicio Cáceres Toro, la Sección Primera del  Consejo  de estado manifestó que aunque era posible acudir a la acción popular  para  que  los  usuarios  del  servicios de transporte de la empresa SOTRARETIRO  puedan   utilizar  dicho  servicio  implementándose  como  paradero  el  parque  principal  del  municipio,  no  podía  accederse  a la pretensión porque no se  demostró que ese hecho afecte derechos colectivos.   

Con  base  en  lo expuesto, la Sala entra a  resolver           el           caso           sometido           a           su  consideración.          

     3.       CASO  CONCRETO   

Sostiene  el  accionante que tanto él como  los  habitantes  del  barrio  El Tejar en el municipio de Girón, no cuentan con  una  ruta de transporte público cercana a sus lugares de residencia, puesto que  fue  suspendida por la empresa COOTRAGAS CTA, quien venía prestando el servicio  en  ese  sector,  lo  que  según  el actor, impide el desplazamiento de quienes  allí  residen  hacia  los  sitios  donde  a  diario desarrollan sus actividades  porque  el  paradero  más  cercano  se ubica a 12 cuadras de esa localidad. Esa  situación   entonces,   a   juicio   del   peticionario,   viola  los  derechos  fundamentales  a  la libre circulación, el trabajo, la igualdad y la educación  de los habitantes del barrio El Tejar y sus vecinos.   

Sin  embargo, dentro del proceso de tutela,  el  accionante  no  aporta ninguna prueba que lleve a concluir que efectivamente  se   vulneran   sus   derechos   fundamentales.   Por  el  contrario,  el  Área  Metropolitana  de  Bucaramanga  aportó  al  expediente  documentos destinados a  demostrar  que por el sector del barrio El Tejar pasan otras rutas de diferentes  empresas  de  transporte, como son Transportes Girón S.A y Transportes San Juan  S.A,  entre  otras,  que  prestan  en  forma  continua  y  eficiente el servicio  público de transporte.   

Ante  la  falta  de material probatorio que  permitiera  tener claridad sobre los hechos que originaron la tutela, esta Sala,  entre  otras  pruebas,  ordenó al juez de primera instancia que practicará una  inspección  judicial  en el barrio donde reside el accionante y así establecer  cual  es la distancia entre su domicilio y la ruta de transporte más cercana, o  determinar  también  qué  factores  de inseguridad social se presentaban en la  zona,  de tal forma que pudiese deducirse la afectación de derechos subjetivos.   

No obstante, no sólo no se recibió ningún  informe  al  respecto,  quedando  la  situación  del accionante sin un sustento  probatorio  para  definir  con  certeza  su  situación,  sino que se recibieron  documentos  aportados  por  los  demandados que permiten inferir que el reproche  que  subyace a la presente acción de tutela está circunscrito a una discusión  de  rango  legal,  puesto que se debate si el Área Metropolitana de Bucaramanga  debía  ejecutar  lo  ordenado  en  actos administrativos o si no debía hacerlo  porque  existió  una omisión por parte de la empresa particular de transportes  COOTRAGAS  CTA.  Este conflicto se ubica al margen de la defensa de los derechos  fundamentales  del  accionante  porque,  según  se  informó  a  la  Sala,  los  habitantes  del  sector  El  Tejar  se  benefician de varias rutas de transporte  público colectivo.   

Por consiguiente, esta Sala encuentra que en  el  caso sometido a su consideración, la acción de tutela no procede porque no  se  demostró  la  afectación  de  derechos fundamentales, esto es, de derechos  individuales  tanto del accionante como de su familia. Cabe advertir que ello no  significa  que,  en  caso de que pueda demostrarse que los habitantes del barrio  El  Tejar no cuentan con servicio público de transporte, no tengan instrumentos  procesales  para  su  protección, pues el artículo 4º, literales j y n, de la  Ley  472  de  1994,  es  claro  en  señalar que la acción popular procede para  proteger  los  derechos  colectivos  de  los usuarios, su acceso a los servicios  públicos  y  a  una  prestación  eficiente  y  oportuna  de  los mismos.    

Además,   de   los   argumentos   arriba  señalados,  es  claro  que  el  accionante  pasó  por  alto  el  principio  de  inmediatez  propio  de la acción de tutela, puesto que en su escrito manifiesta  que  el  servicio  de transporte público prestado en la comunidad del barrio el  Tejar  les fue suspendido “a mediados del mes de mayo  de   2004”.   No  obstante,  de  acuerdo  a  lo  observado        en        el       expediente8,  la  radicación de la tutela  se  realizó  el  día 21 de octubre de 2008, alrededor de cuatro años después  de  ocurridos  los  hechos;  por  lo  cual,  no es viable que transcurrido éste  extenso  periodo  de  tiempo  se proceda a tutelar los derechos reclamados en la  demanda,  ya  que  no  se  presentó dentro de un término razonable del cual se  pudiera  deducir que se trataba de proteger un derecho fundamental y mucho menos  que  dicha  protección  buscaba  evitar un perjuicio grave e irremediable tanto  para   el   accionante  como  para  la  comunidad  a  la  que  representa.    

Por  otro  lado,  la  acción  popular  se  constituía  como  el  mecanismo  idóneo  para  la  protección de los derechos  colectivos  del  barrio  el  Tejar,  esto es así porque, si bien este mecanismo  busca  el  bienestar  general de una conglomerado, su ejercicio no tiene ningún  tipo  de  caducidad siempre y cuando el perjuicio aún exista o esté latente y,  como  lo  expresa el artículo 10º de la Ley 472 antes mencionada, “Cuando  el  derecho  o  interés  colectivo  se  vea  amenazado o  vulnerado  por la actividad de la administración, no será necesario interponer  previamente  los  recursos  administrativos  como  requisito  para  intentar  la  acción   popular”.   Entonces  es  claro  que  incluso  no  necesitaba dirigirse a las autoridades en materia de transporte del  Área  Metropolitana de Bucaramanga, sino que bastaba con acudir ante los jueces  contenciosos    administrativos    mediante    la   acción   popular   descrita  anteriormente.    

Por  lo  expuesto  anteriormente, esta Sala  concluye  que  no  se  probó  la afectación de los derechos fundamentales cuya  protección   pretendía   el   accionante,   la   acción   de  tutela  resulta  improcedente.  En  este sentido, se confirmará la decisión del juez de segunda  instancia  en cuanto confirmó la negación del amparo de los derechos invocados  por el señor Luis Ricardo Uribe Rivero.   

     

1. DECISIÓN     

En  mérito  de  lo  expuesto, la    Sala   Sexta   de   Revisión   de   Tutelas   de   la   Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

PRIMERO.     LEVANTAR    la  suspensión  de  términos  decretada en auto del 27 de abril de  2009, con el fin de resolver el presente asunto.   

SEGUNDO:    CONFIRMAR    la  sentencia  del 27 de noviembre de 2008, proferida por el Juzgado  Primero  Civil  del  Circuito  de Bucaramanga, en cuanto negó la tutela incoada  por  el  señor  Luis  Ricardo Uribe Rivero en contra de COOTRAGAS CTA, el Área  Metropolitana de Bucaramanga y la Alcaldía de Girón.   

TERCERO:   Por  Secretaría  General  de  la  Corte Constitucional, líbrese la comunicación de  que trata el  artículo 36 del decreto 2591 de 1991.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

Secretaria General  

    

1  Sentencia T-753 de 2006 M.P. Dra. Clara Inés Vargas Hernández.   

2  Sentencia SU-111 de 2001.   

3 Por  ejemplo,  el  artículo  81 del Código del Consumidor del Brasil diferencia los  derechos  difusos,  colectivos  e  individuales  homogéneos: al respecto, puede  consultarse  a  Gidi,  Antonio,  Las  Acciones  Colectivas  y  la  Tutela de los  Derechos  Difusos,  Colectivos e Individuales en el Brasil.  Traducción de  Lucio   Cabrera  Acevedo.   Editorial  Universidad  Nacional  Autónoma  de  México.  2004.  En el mismo sentido, el derecho Norteamericano y Argentino  diferencia  entre  los  derechos  colectivos  y  difusos,  para  referirse a los  primeros  como  los que pueden “fragmentarse” y a los segundos como aquellos  que  no  admiten división: al respecto, véase Gozaíni, Osvaldo Alfredo.   Introducción    al    Derecho    Procesal    Constitucional.     Editorial  Rubinzal-Culzoni. Buenos Aires. 2006.   

4  Consejo  de  Estado.  Sección Tercera. Sentencia del 29 de junio de 2000.   Expediente    AP-001.    Consejero    Ponente:    Alier    Eduardo    Hernández  Enríquez.   

5  Sentencia C-622 del 14 de agosto de 2007. M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

6  En  ese  sentido,  pueden  verse,  entre muchas otras, las sentencias del Consejo de  estado  del  16  de enero de 2001, expediente AP-144, M.P. María Helena Giraldo  Gómez,  del  17  de abril de 2007, AP-266-01. M.P. Alier Hernández Enríquez y  del   15   de   agosto   de   2007,   AP-   004-01,   M.P.  Ruth  Stella  Correa  Palacio.   

7  Sección  Primera  del  Consejo  de  Estado.   Sentencia del 20 de enero de  2005, expediente AP-2261-01, M.P. Camilo Arciniegas.   

8 Folio  29 en el cuaderno de primera instancia.     

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