T-616-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-616-09  

Referencia: expediente T-2.263.858  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Silvio  Vásquez  Acosta contra el Ministerio de Hacienda-Oficina de Bonos Pensionales y  BBVA Horizonte S.A.   

Magistrado Ponente:  

Dr. HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Bogotá  D.C.,  dos (2) de septiembre de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Octava  de  Revisión  de la Corte  Constitucional  integrada  por  los  Magistrados Juan Carlos Henao Pérez, Jorge  Iván  Palacio  Palacio  y  Humberto  Antonio Sierra Porto, quien la preside, en  ejercicio  de  sus competencias constitucionales y legales, específicamente las  previstas  en  los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Política  y  en  los  artículos 33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA   

Dentro del proceso de revisión del fallo de  tutela  proferido  por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bogotá en la acción de tutela instaurada por Silvio Vásquez Acosta contra  el  Ministerio  de  Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales  y  BBVA  Horizonte  S.A.   

I. ANTECEDENTES  

El pasado veintitrés (23) de febrero de dos  mil  nueve  (2009),  el  ciudadano  Silvio  Vásquez Acosta interpuso acción de  tutela  solicitando el amparo de sus derechos fundamentales al debido proceso, a  la  seguridad social, a la salud y al mínimo vital, los cuales, en su opinión,  han   sido   vulnerados   por   el   Ministerio  de  Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales.    

De  acuerdo con la solicitud de tutela y las  pruebas  obrantes en el expediente, el accionante sustenta su pretensión en los  siguientes   

Hechos  

1.-   Silvio   Vásquez   Acosta,   de  64  años1,  se  trasladó  del  régimen de prima media al régimen de ahorro  individual  con  solidaridad  y  se afilió a BBVA Horizonte S.A. el veintitrés  (23)  de abril de mil novecientos noventa y ocho (1998) en calidad de trabajador  independiente2.   

2.- El treinta y uno (31) de julio de dos mil  siete  (2007)  el  actor  solicitó a su administradora de fondo de pensiones la  pensión  de  vejez,  momento  para  el  cual  contaba  con 62 años3.   

Su  petición  fue  negada por no cumplir el  requisito  descrito  en  el  artículo  64  de  la  ley  100 de 19934, según el cual  para  tener  derecho  a la pensión de vejez en el régimen de ahorro individual  es   necesario   que  “el  capital  acumulado  en la cuenta de ahorro individual  permita  obtener  una  pensión  mensual,  superior  al 110% del salario mínimo  legal  mensual  vigente  a  la  fecha  de  expedición  de  esta Ley, reajustado  anualmente  según la variación porcentual del Índice de Precios al Consumidor  certificado  por  el DANE”,  cálculo  para el cual “se  tiene   en   cuenta  el  valor  del  bono  pensional,  cuando  a  éste  hubiere  lugar”, como es su caso. De acuerdo con un oficio de  la  aseguradora de vida Colseguros dirigido a BBVA Horizonte, el señor Vásquez  Acosta  tiene  un  capital  de $109.115.224, con lo cual se alcanza a garantizar  una   mesada   pensional   de   tan  sólo  $393.0705   

.   

3.-  En  vista de lo anterior y al verificar  que  no  reunía  las  exigencias  necesarias  para  hacerse  beneficiario de la  pensión   mínima   del   artículo  65  de  la  ley  100  de  19936   

,  el accionante acudió inmediatamente a la  opción  prevista  por  el  artículo  66 de la misma7.  Ésta  consiste en solicitar  la  devolución  del  capital  acumulado  en  la  cuenta  de  ahorro individual,  incluidos  los  rendimientos  financieros  y el valor del bono pensional. Afirma  que  satisfacía  los requisitos legales de la devolución de saldos ya que: (i)  contaba  para  la  fecha con 62 años, (ii) no ha acumulado el capital necesario  para  financiar  una  pensión  por lo menos igual al salario mínimo y (iii) no  puede  continuar  cotizando  al  sistema  para alcanzar el derecho mencionado en  razón  de  su  edad  y  su  situación  económica,  lo  cual acredita mediante  declaración                juramentada8.   

5.- El argumento que usa la Oficina de Bonos  Pensionales   del   Ministerio  de  Hacienda  para  rehusarse  a  la  redención  anticipada  del  bono pensional consiste en que, a su juicio, el señor Vásquez  Acosta  sí  cuenta  con  el capital suficiente para financiarse una pensión de  vejez  en  el  régimen de ahorro individual con solidaridad, teniendo en cuenta  lo   ahorrado   en   su   cuenta   personal   y  su  bono  pensional11. Indica que,  en  consecuencia, el afiliado debe esperar a la fecha de redención normal de su  bono  pensional  que  es  el  18  de  octubre de 201112.   

En   concreto,  señala  que  “el  valor  del bono pensional del señor SILVIO VASQUEZ ACOSTA a  fecha  de corte 01 de junio de 1998 es de $38.334.675. Dicho valor actualizado y  capitalizado  desde  la  fecha de corte hasta la fecha de la última cotización  efectuada  por  el  afiliado al Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad 30  de  octubre  de  2008  es  de  $113,845,000 (artículo 15 decreto 3798 de 2003).  Según  lo  reportado  por  la AFP (…) en su cuenta de ahorro individual posee  unos  aportes  obligatorios  por  la  suma  de $189.438, valor que sumado con el  valor   equivalente   del   bono  a  fecha  de  hoy  aproximadamente  sería  de  $114.034.438,  sin  contar los respectivos rendimiento e intereses que genera el  fondo.  De  acuerdo  con el cálculo actuarial de conformidad con la Resolución  Número  1875  del  15  de septiembre de 1997, se evidencia que el señor Silvio  Vásquez  Acosta  requiere  de  $111.900.785 para financiar la pensión de vejez  del  mismo.  Con  base  en los cálculos anteriores, el afiliado aproximadamente  tendría  un  saldo  total de $114.034.438   necesitando   para   pensionarse,   la   suma   de  $111.900.785,  por lo tanto es claro que  el  afiliado  NO  TIENE  derecho  a  que  se  le  redima anticipadamente el bono  pensional  para  la  devolución de saldos por vejez, puesto que el artículo 66  de  la  Ley  100  de  1993,  dispuso  que  hay  devolución  de saldos cuando el  beneficiario   alcanza  62  años  hombres  o  57  las  mujeres  y  no   hayan  acumulado  el  capital  necesario  para  financiar  una  pensión     por    lo    menos    igual    al    salario    mínimo”13.   

De acuerdo con lo explicado, el Ministerio de  Hacienda  solicita a BBVA Horizonte S.A. “estudiar y  verificar  el  caso  en  particular e informar a la OBP la decisión que tome al  respecto”14.   

6.-  Aduce  el  actor que el hecho de que la  Oficina  de  Bonos  Pensionales  del  Ministerio  de  Hacienda le haya negado la  redención  anticipada  de  su bono pensional afecta sus derechos fundamentales.   

Específicamente estima vulnerado derecho al  debido  proceso  ya  que  la  entidad  demandada “se  está  arrogando  funciones  que  no  le  han  sido  asignadas  por la ley o por  decreto:  en  efecto,  el artículo 19 del Decreto-Ley 656 de 1994 establece que  es  competencia  de las AFP el decidir acerca de las solicitudes presentadas por  los                   afiliados”15  y  el  decreto  4646  de  2006,  que  regula  las  funciones de la Oficina de Bonos  Pensionales,   tampoco   le   confiere   esta  tarea16.        Indica  que  esta  conducta  desconoce  además  el artículo 16 del  decreto  1748  de  1996,  el  cual  autoriza  la  redención anticipada de bonos  pensionales  cuando  se presenta la devolución de saldos del artículo 66 de la  ley           100           de          199317.   

Por  último,  arguye  que,  a  causa  de la  ausencia  de  la  devolución  de  saldos,  “me han  generado  un  modo  de  vida  indigno,  carente  de  lo  necesario y de ansiedad  permanente.  Mi  situación actual amenaza mi vida, mi salud, ya que no poseo lo  más  mínimo  para subsistir ni lo requerido para garantizarme la satisfacción  de    mis    más    elementales    necesidades”18.     

Solicitud de Tutela  

7.- Con fundamento en los hechos narrados, el  ciudadano  Silvio  Vásquez  Acosta  solicitó  la  protección  de sus derechos  fundamentales  al debido proceso, a la seguridad social, a la salud y al mínimo  vital  que  considera  han sido vulnerados por la entidad demandada al negarse a  autorizar  la  redención anticipada de su bono pensional. En consecuencia, pide  ordenar  al  Ministerio  de  Hacienda-Oficina de Bonos Pensionales la redención  anticipada  de su bono pensional con el fin de que BBVA Horizonte S.A. proceda a  devolverle   los   saldos   de   su   cuenta  de  ahorro  individual19.   

Respuesta     de     las     entidades  demandadas   

8.-  La  Oficina  de  Bonos  Pensionales del  Ministerio  de Hacienda, mediante escrito del dos (2) de marzo de 2009, señaló  que  de  concederse  la  pretensión  del  demandante se iría en su contra pues  cambiaría  la  pensión  de  vejez  por  una  devolución de saldos20.  Reiterando  el  contenido  de  la respuesta que otorgó en su momento a BBVA Horizonte S.A.,  agrega  que  la devolución de saldos no es procedente al tenor del artículo 66  de  la  ley  de  1993  pues el peticionario cuenta con suficientes recursos para  financiar   una   pensión   a   la   fecha   de   redención  normal  del  bono  pensional  que  es el 18 de  octubre              de              201121.  Por  último,  afirmó que  “ya  EMITIÓ  el  bono  pensional del señor Silvio  Vásquez  Acosta,  por  medio  de  la Resolución 5295 del 15 de mayo de 2008”  y que éste se pagará a BBVA Horizonte en la fecha de  redención        normal        del       mismo22.    

9.- El nueve (9) de febrero de 2009, el juez  de  primera  instancia  vinculó como demandado a BBVA Horizonte S.A23. En razón de  ello,  el  seis  (6)  de  marzo de 2009, éste dio contestación a la acción de  tutela  interpuesta  por  el  señor  Vásquez Acosta24.  Indicó  que la razón por  la  cual  se ha negado la devolución de saldos al accionante no le es imputable  pues,  de  acuerdo con el artículo 14 del decreto 1299 de 1994, no es emisor de  bonos  pensionales  y su labor se encuentra limitada a la simple intermediación  entre  el  afiliado  y  el  emisor para que este último adelante el trámite de  liquidación,  emisión  y pago de los mismos de conformidad con el artículo 48  del   decreto   1748   de  1995,  tarea  con  la  cual  ha  cumplido25. Finalmente,  afirmó  que  la  jurisprudencia constitucional ha determinado claramente que la  acción  de tutela no procede para el reconocimiento de prestaciones económicas  por  parte  del  Sistema  General de Pensiones por existir otro medio de defensa  judicial26.   

Decisión     judicial    objeto    de  revisión   

Sentencia de instancia única  

10.- La Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Bogotá decidió, el diez (10) de marzo de 2009, negar el  amparo solicitado por el señor Vásquez Acosta.   

Con base en los argumentos presentados por el  Ministerio  de  Hacienda,  consideró que “lo que se  advierte  es  una  discrepancia  entre los cálculos realizados por la AFP y los  realizados  por la Oficina de Bonos Pensionales (…) y  que,  “bajo  ese  contexto  (…)  el Ministerio de  Hacienda  y  Crédito  Público  a través de la OBP, no le está vulnerando los  derechos  fundamentales  al actor, por el contrario, lo que está tratando es de  brindarle  un  mejor beneficio, como es que obtenga la pensión de vejez, lo que  le  brindaría  mayor  estabilidad económica, que el recibir una suma de dinero  por  una  sola  vez, ya que una vez se agote esa suma, quedaría sin un medio de  subsistencia,  ello  teniendo en cuenta la situación que Silvio Vásquez indica  está  atravesando,  lo que no ocurriría con la pensión de vejez, que no sólo  garantiza  su  subsistencia  durante  el resto de su vida, sino la que puede ser  heredada   por   sus   beneficiarios,  en  este  caso  su  esposa”27.   

No  obstante,  con  el  fin  de “no  dejar  la  situación  del  señor Silvio Vásquez Acosta en  suspenso”,  instó  al  Gerente  de  BBVA  Horizonte  Pensiones  y  Cesantías para  que  “en  el  improrrogable término de cinco días  hábiles,  contados  a  partir  de  la  notificación de la sentencia, proceda a  estudiar  y  verificar  nuevamente  el  caso del accionante y le de respuesta al  requerimiento  hecho el 5 de noviembre de 2008 por el Jefe de Bono de Pensiones,  actuaciones  de  las  que  debe  ser  informado  el  accionante para que una vez  aclarado  este  tema,  proceda  a  tomar  la decisión que mejor se adapte a sus  necesidades”28.   

Cumplimiento   del   fallo   de   primera  instancia   

11.-  El  diecinueve  (19) de marzo de 2009,  BBVA  Horizonte  S.A. dio respuesta a la solicitud hecha por la Oficina de Bonos  Pensionales  del  Ministerio  de  Hacienda  tal como fue ordenado por el juez de  primera  instancia.  La  administradora de fondos de pensiones mencionada pidió  al  Ministerio  de  Hacienda revocar la negativa de la redención anticipada del  bono pensional del señor Vásquez Acosta.   

Explicó que “la  oficina  de  bonos  pensionales  señaló  en  su respuesta, grosso modo, que no  accedía  a la devolución del saldo porque el bono, actualizado y capitalizado,  más  el  saldo  de  la cuenta individual alcanzaba para financiar una pensión.  Olvidó  (…) que para determinar si el saldo de la cuenta de ahorro individual  alcanza  para  financiar  una  pensión,  cuando  el  bono no se ha redimido, es  necesario  descontar  el  valor del bono a la tasa a la que se negociaría en el  mercado   secundario,  valor  que  realmente  ingresa  a  la  cuenta  de  ahorro  individual  (…)  además,  olvidó  que  la  resolución  1875  de  1997,  que  determina  el  saldo  de  pensión mínima no consulta el verdadero valor de las  primas  vigentes  en  el  mercado  para adquirir una póliza de renta vitalicia,  entre  otras,  porque  no  tiene  en  cuenta  los  costos de administración del  seguro”29.    

Agregó  que el Ministerio de Hacienda está  violando  el  derecho al debido proceso administrativo y a la defensa del señor  Vásquez  pues  debió  hacer resuelto la solicitud de redención anticipada del  bono   pensional  mediante  un  acto  administrativo  debidamente  motivado  con  mención  de  los  recursos  que procedían contra el mismo y no a través de un  oficio                    informal30.   

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS  

Competencia  

1.- Esta Corte es competente para revisar el  presente  fallo  de tutela de conformidad con lo previsto en los artículos 86 y  241  de  la  Constitución  Nacional,  el  Decreto  2591  de  1991  y las demás  disposiciones pertinentes.   

Problema jurídico  

2.- En atención a lo expuesto, esta Sala de  Revisión  debe  determinar  si  el  Ministerio  de  Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales  y  BBVA  Horizonte  S.A.  vulneraron  los derechos fundamentales al  debido  proceso,  a  la  seguridad  social,  a  la  salud y al mínimo vital del  peticionario  al  negarle,  respectivamente, la redención anticipada de su bono  pensional  y  devolución  de  saldos  de  su cuenta de ahorro individual.    

3.-  A fin de resolver el asunto, la Sala se  pronunciará  sobre  los  siguientes  tópicos:  (i)  la  seguridad  social como  derecho  constitucional  fundamental y su protección por medio de la acción de  tutela,   (ii)  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  para  reclamar  el  reconocimiento de la pensión de vejez y (iii) el caso concreto.   

La   seguridad   social   como   derecho  constitucional  fundamental  y  su  protección  por  medio  de  la  acción  de  tutela   

4.-  La seguridad social se erige en nuestro  ordenamiento  jurídico  como  un  derecho constitucional a cuyo cumplimiento se  compromete  el  Estado, según se sigue de la lectura del artículo 48 superior,  el  cual  prescribe  lo  siguiente:  “Se garantiza a  todos  los habitantes el derecho irrenunciable a la seguridad social”31.   

La protección que le otorga el ordenamiento  constitucional  al  derecho a la seguridad social se complementa y fortalece por  lo  dispuesto  en  el  ámbito  internacional  pues  son varios los instrumentos  internacionales  que  reconocen  el  derecho  de  las  personas  a  la seguridad  social32.  El  artículo  16 de la Declaración Americana de los Derechos de  la Persona afirma que:   

“Artículo XVI. Toda persona tiene derecho  a   la   seguridad  social  que  le  proteja  contra  las  consecuencias  de  la  desocupación,  de  la  vejez  y de la incapacidad que, proveniente de cualquier  otra  causa  ajena  a  su  voluntad,  la imposibilite física o mentalmente para  obtener los medios de subsistencia”.   

De  manera  similar,  el  artículo  9  del  Protocolo  Adicional  a  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos en  Materia   de   Derechos  Económicos,  Sociales  y  Culturales  prescribe:    

“Artículo  9.  Derecho  a  la  Seguridad  Social.  1. Toda persona tiene derecho a la seguridad  social  que  la proteja contra las consecuencias de la vejez y de la incapacidad  que  la  imposibilite  física o mentalmente para obtener los medios para llevar  una  vida digna y decorosa. En caso de muerte del beneficiario, las prestaciones  de   seguridad   social   serán   aplicadas   a   sus  dependientes”.   

De  la  lectura de las normas transcritas se  deduce  que  el  derecho a la seguridad social protege a las personas que están  en  imposibilidad  física  o mental para obtener los medios de subsistencia que  le  permitan  llevar  una vida digna a causa de la vejez, del desempleo o de una  enfermedad o incapacidad laboral.   

El  derecho a la pensión de vejez es uno de  los  mecanismos  que, en virtud del derecho a la seguridad social, protege a las  personas  cuando  su  vejez produce una esperable disminución de la producción  laboral  lo  que  les  dificulta o impide obtener los recursos para disfrutar de  una  vida digna33.  Además,  en  el  supuesto  de  que  no se reúnan los requisitos  legales  para  adquirir  la prestación referida, las alternativas otorgadas por  la   ley  –indemnización  sustitutiva  y  devolución de saldos, la cual puede incluir la redención de un  bono  pensional-  se  convierten  también  en  parte del derecho a la seguridad  social pues se orientan al mismo fin.   

5.-  Como se puede apreciar, el derecho a la  seguridad  social  demanda  el  diseño de una estructura básica que, en primer  lugar,  establezca las instituciones encargadas de la prestación del servicio y  precise,  además,  los  procedimientos bajo los cuales éste debe discurrir. En  segundo  término,  debe  definir  el sistema a tener en cuenta para asegurar la  provisión  de fondos que garanticen su buen funcionamiento. En este punto cobra  especial  importancia la labor del Estado, el cual, por medio de asignaciones de  sus  recursos  fiscales,  tiene  la  obligación  constitucional  de brindar las  condiciones  necesarias  para  asegurar  el  goce del derecho irrenunciable a la  seguridad                    social34.   

6.-   De   acuerdo   a  la  clasificación  ampliamente  difundida  en  la  doctrina  que  se  ha  ocupado  de  los derechos  fundamentales,  la  cual  toma como base el proceso histórico de surgimiento de  estas  garantías  como  parámetro de consulta para establecer la naturaleza de  tales  derechos,  la  seguridad  social  es  un  derecho  que  se inscribe en la  categoría    de    los    derechos    de   segunda   generación   –igualmente  conocidos  como  derechos  sociales o de contenido económico, social y cultural-.   

En  el  ordenamiento jurídico colombiano y,  durante    un    amplio   lapso,   la   doctrina   constitucional   –  incluida  la  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  -, acogió la distinción teórica entre derechos civiles  y  políticos,  de  una parte, y derechos sociales, económicos y culturales, de  otra.  Los primeros generadores de obligaciones negativas o de abstención y por  ello   reconocidos   en   su   calidad  de  derechos  fundamentales    y   susceptibles   de   protección   directa   por   vía   de  tutela.      Los      segundos,      desprovistos  de carácter fundamental por  ser  fuente  de  prestaciones u obligaciones positivas, frente a los cuales, por  ésta  misma  razón,  la acción de tutela resultaba,  en principio, improcedente.   

Sin embargo, desde muy temprano, el Tribunal  Constitucional  colombiano  admitió  que  los  derechos sociales, económicos y  culturales,  llamados también de segunda generación, podían ser amparados por  vía  de  tutela  cuando  se  lograba demostrar un nexo inescindible entre estos  derechos  de  orden  prestacional  y un derecho fundamental, lo que se denominó  “tesis    de    la    conexidad”   35.   

7.-  Otra  corriente  doctrinal ha mostrado,  entretanto,  que  los  derechos  civiles  y  políticos  así  como los derechos  sociales,  económicos  y  culturales  son  derechos  fundamentales que implican  obligaciones   de   carácter  negativo  como  de  índole  positiva36. El Estado ha  de  abstenerse  de  realizar  acciones  orientadas  a  desconocer estos derechos  (deberes  negativos  del Estado) y con el fin de lograr la plena realización en  la  práctica  de todos estos derechos –   políticos,   civiles,   sociales,   económicos   y   culturales  –  es  preciso, también,  que  el  Estado  adopte  un  conjunto  de  medidas  y despliegue actividades que  implican  exigencias  de  orden  prestacional  (deberes  positivos  del Estado).   

Según  esta  óptica,  la  implementación  práctica   de   todos   los  derechos  constitucionales  fundamentales  siempre  dependerá  de  una  mayor  o  menor erogación presupuestaria, de forma tal que  despojar  a  los  derechos  sociales  –  como  el  derecho  a  la salud, a la educación, a la vivienda, al  acceso  al  agua potable entre otros – de su carácter de derechos fundamentales  por ésta razón resultaría no sólo confuso sino contradictorio.   

8.- Es por ello que en pronunciamientos más  recientes  esta  Corte  ha  señalado  que  todos los  derechos    constitucionales    son   fundamentales37  pues  se conectan de manera  directa   con  los  valores  que  las  y  los  Constituyentes  quisieron  elevar  democráticamente  a  la  categoría  de  bienes especialmente protegidos por la  Constitución.  Estos  valores  consignados  en  normas  jurídicas  con efectos  vinculantes  marcan  las  fronteras materiales más allá de las cuales no puede  ir  la  acción  estatal sin incurrir en una actuación arbitraria (obligaciones  estatales  de orden negativo o de abstención). Significan, de modo simultáneo,  admitir  que en el Estado social y democrático de derecho no todas las personas  gozan  de  las  mismas  oportunidades  ni  disponen  de  los medios –    económicos   y   educativos   –  indispensables  que  les permitan elegir con libertad aquello que tienen razones  para  valorar.  De  ahí el matiz activo del papel del Estado en la consecución  de  un  mayor  grado  de  libertad,  en  especial,  a favor de aquellas personas  ubicadas  en  un  situación  de  desventaja social, económica y educativa. Por  ello,  también  la  necesidad  de  compensar  los  profundos  desequilibrios en  relación  con  las  condiciones  de partida mediante una acción estatal eficaz  (obligaciones estatales de carácter positivo o de acción).   

9. Ahora bien, una cosa es la fundamentalidad  de  los  derechos  y otra –  muy   distinta   –   la  posibilidad   de   hacerlos  efectivos  a  través  de  la  acción  de  tutela.   

Existen   facetas  prestacionales  de  los  derechos  fundamentales  –  sean  éstos  civiles, políticos, económicos, sociales o culturales -, como el  derecho  a  la  pensión  de  vejez,  a  la  indemnización  sustitutiva,  a  la  devolución  de saldos o a la redención de bono pensional, cuya implementación  política,  legislativa,  económica y técnica es más exigente que la de otras  y  depende  de  fuertes  erogaciones  económicas  en  un contexto de escasez de  recursos.  Esto  supone  que  algunas  veces  sea  necesario  adoptar políticas  legislativas   y/o   reglamentarias   para   determinar   específicamente   las  prestaciones  exigibles  y  las  condiciones  para  acceder  a  las  mismas, las  instituciones  obligadas  a  brindarlas y su forma de financiación, teniendo en  cuenta  que  se  debe atender, de modo prioritario, a quienes más lo necesitan.  Sobra  decir  que,  en  esta  tarea,  el  legislador  y la administración deben  respetar  los  mandatos  constitucionales  y  los tratados internacionales sobre  derechos  humanos  ratificados  por  Colombia  que  hacen  parte  del  bloque de  constitucionalidad,  para lo cual deben tener en cuenta las interpretaciones que  los  órganos  autorizados  han  hecho  sobre  el  alcance  de  los derechos que  reconocen            estas           normas38.   

La  necesidad  del  desarrollo  político,  reglamentario  y  técnico  no  determina  que  estos  derechos  pierdan  su  carácter fundamental, pero sí tiene repercusiones en la  posibilidad   de   protegerlos   mediante   la   acción  de  tutela  pues  la indeterminación de algunas de sus facetas prestacionales  dificulta  establecer  con  exactitud,  en  un caso concreto, quien es el sujeto  obligado,   quien   es   el   titular   y  cual  es  el  contenido  prestacional  constitucionalmente determinado.   

En  este  sentido, la Corte ha señalado que  sólo  una  vez  adoptadas  las  medidas     de     orden     legislativo    y  reglamentario,  si se cumplen los requisitos previstos  en  estos  escenarios,  las personas pueden, sin excepción, acudir a la acción  de  tutela  para  lograr la efectiva protección de estos derechos fundamentales  cuando  quiera  que  este  se  encuentre  amenazado  de vulneración o haya sido  conculcado39,  previo  análisis  de  los  requisitos  de procedibilidad de este  mecanismo constitucional.   

La anterior regla tiene una excepción, pues  también  ha  indicado  la  Corte  que  ante  la  renuencia  de  las  instancias  políticas  y  administrativas  competentes  en  adoptar  e  implementar medidas  orientadas  a  realizar estos derechos fundamentales en la práctica, los jueces  pueden   hacer   efectivo   su   ejercicio   por  vía  de  tutela  cuando  la  omisión  de  las  autoridades  públicas  termina  por  desconocer  por  entero  la conexión existente entre la falta de protección de  los  derechos  fundamentales  y  la  posibilidad  de  llevar una vida digna y de  calidad,  especialmente  de  sujetos  de  especial protección o, en general, de  personas   colocadas   en   situación   evidente   de  indefensión40.   

De esta forma queda claro que el derecho a la  seguridad  social  – dentro  del  cual  se  inscribe  el  derecho a la pensión de vejez, a la indemnización  sustitutiva,  a  la devolución de saldos y a la redención del bono pensional-,  es  un  derecho fundamental y que, cuando se presenten alguno de los dos eventos  descritos,  la acción de tutela puede ser usada para  protegerlo,  siempre  y cuando se verifiquen, además,  los requisitos de procedibilidad de este mecanismo procesal.   

La  procedencia de la acción de tutela para  reclamar  el  reconocimiento  de prestaciones derivadas del sistema de seguridad  social en pensiones   

10.-  De  conformidad  con la jurisprudencia  reiterada       de       esta       Corporación41,  la  acción  de  tutela no  procede,  en principio, para ordenar el reconocimiento de prestaciones derivadas  del  derecho a la seguridad social, como la pensión de vejez, la indemnización  sustitutiva,  la  devolución  de  saldos  o  la  redención del bono pensional.   

La   razón  para  ello  es  el  carácter  subsidiario  que  posee  el mecanismo judicial previsto en el artículo 86 de la  Constitución42,  pues  el legislador ha establecido un escenario judicial concreto  para  los  eventuales conflictos que surjan a propósito de la exigencia de este  derecho,  cual  es la jurisdicción ordinaria en sus especialidades laboral y de  seguridad  social según el artículo 2 del Código Procesal del Trabajo y de la  Seguridad                    Social43.   

11.- Sin embargo, la jurisprudencia constante  de            esta            Corporación44, con base en el artículo 86  de  la Constitución, también ha indicado dos excepciones a la regla general de  la improcedencia.   

En  primer  lugar,  la  acción  de  tutela  procederá  como  mecanismo  principal  en  el  evento  en que el medio judicial  previsto  para  este  tipo de controversias no resulte  idóneo  y  eficaz  en  el caso concreto. Con el fin de  determinar  esta  situación, la Corte, en oportunidades anteriores, ha valorado  varios factores.   

Uno de los criterios determinantes ha sido el  de  la  avanzada  edad del peticionario(a), sobretodo si sobrepasa el índice de  promedio  de  vida  en  Colombia (71 años), pues el mecanismo ordinario resulta  ineficaz  si  es  probable que la persona no exista para el momento en el que se  adopte  un  fallo definitivo tomando en cuenta el tiempo considerable que demora  un  proceso  de  esta  índole y la edad del actor(a)45.   

Ahora  bien,  la Corte también ha tomado en  cuenta  otros  factores que no tienen que ver con las condiciones personales del  peticionario(a),  como  es  la  posibilidad  de  que  para  el momento del fallo  definitivo  el  conflicto  sobre  el cumplimiento de los requisitos legales haya  perdido  su razón de ser. Para ilustrar este punto resulta clarificador traer a  colación  la  sentencia  T-052-08   en  la  que  se precisó: “En  el  caso  del  señor Carlos Eduardo Serna Barbosa, es claro  que   cuenta  con  las  acciones  ordinarias  para  solicitar  al  juez  de  esa  jurisdicción,  que  de  solución  al  conflicto  suscitado con el Instituto de  Seguros   Sociales,   y   defina  que  régimen  pensional  es  aplicable  a  su  situación…sin  embargo  es  conocida  la prolongada duración de este tipo de  procesos  y  teniendo  en cuenta que la pretensión del actor es pensionarse con  la  edad  de  55 años…cuando se produzca una decisión judicial que defina el  conflicto  y  que eventualmente acceda a su solicitud, carecería ya de eficacia  en  el caso concreto porque de cualquier forma el accionante ya habría cumplido  la  edad,  60 años, que en los dos regímenes le permitiría acceder al derecho  reclamado”.   

Se  debe  reparar  en  que  la  idoneidad  y  eficacia  del mecanismo ordinario para reclamar el reconocimiento de la pensión  se  comprueba  a  través el análisis por parte de la autoridad judicial de los  hechos  del  caso  concreto,  los  que,  obviamente,  pueden revelar situaciones  diversas  a  las  expuestas  en  la  jurisprudencia de la Corte antes comentada.   

12.-  En  segundo  lugar,  procederá  como  mecanismo  transitorio,  a pesar de la existencia de un medio judicial ordinario  idóneo  y  eficaz, cuando es necesaria para evitar un  perjuicio irremediable.   

La jurisprudencia constitucional, con el fin  de  comprobar la presencia de un perjuicio irremediable en el caso concreto, que  en  la  mayoría  de  los casos consiste en la afectación del mínimo vital del  peticionario(a)  y  de  su  familia, ha utilizado criterios como (i) la edad del  actor(a)  para  ser  considerado(a)  sujeto  de especial protección por ser una  persona  de  la  tercera edad, (ii) el estado de salud del (la) solicitante y su  familia,  y  (iii)  las  condiciones económicas del peticionario(a)46.  Adicionalmente,  la  Corte  ha  exigido  que se haya desplegado cierta actividad  procesal   administrativa   mínima   por  parte  del  interesado(a)47.   

Es  necesario  aclarar que la existencia del  perjuicio  irremediable se verifica mediante el análisis de los hechos del caso  concreto,   pues   éste   puede   provenir  de  situaciones  diferentes  a  las  contempladas  en  los  criterios  antes reseñados, de donde se sigue que éstos  son  una  guía  y  no  una  camisa  de fuerza para la autoridad judicial.    

Si  se  alega como perjuicio irremediable la  afectación  del  mínimo  vital,  la  Corte  ha indicado que si bien es posible  presumir  su  afectación,  en  general  quien  alega  una  vulneración de este  derecho  como  consecuencia  de  la falta de reconocimiento de su pensión, debe  acompañar  su afirmación de alguna prueba, al menos sumaria. Esta Corporación  ha  reconocido  que  la informalidad de la acción de tutela no exonera al actor  de  probar,  aunque  sea  de  manera  sumaria,  los  hechos  en los que basa sus  pretensiones48.   

En relación con la existencia del otro medio  de  defensa judicial ha señalado la jurisprudencia de la Corte que no existe la  obligación  de  iniciar  el  proceso  ordinario antes de acudir a la acción de  tutela,  basta que dicha posibilidad esté abierta al interponer la demanda. Sin  embargo,  si  el  demandante  ha  dejado  vencer  la oportunidad para iniciar el  trámite  del proceso ordinario, por prescripción o caducidad de la acción, la  tutela   no   procede   como  mecanismo  transitorio49.   

Ante  la  presencia  de  alguno  de  los dos  supuestos   explicados   la   acción  de  tutela  es  procedente  y  la  autoridad  judicial  debe  estudiar  entonces  si  se  existe  una  violación  o amenaza al derecho fundamental a la  seguridad social.   

Con   fundamento   en   las   anteriores  consideraciones,  se  dispone  la  Sala  a hacer el análisis del caso concreto.   

Caso concreto  

13.- En el presente asunto, el señor Silvio  Vásquez  Acosta  considera  vulnerados  sus  derechos  fundamentales  al debido  proceso,  a  la  seguridad  social,  a la salud y al mínimo vital por parte del  Ministerio  de  Hacienda-Oficina  de  Bonos Pensionales y de BBVA Horizonte S.A.  pues  éstos  le  negaron,  respectivamente, la redención anticipada de su bono  pensional  y  la  devolución de saldos de su cuenta de ahorro individual.    

La primera verificación que se debe realizar  en   este   caso  es  aquélla  que  consiste  en  determinar  si  los  derechos  fundamentales  presuntamente  vulnerados  son  susceptibles  de  protección por  medio  de  la acción de tutela, ya que, como se señaló anteriormente, algunas  facetas  prestacionales  de  ciertos  derechos fundamentales requieren para ello  de   desarrollo  legal y/o reglamentario, salvo que se concrete el supuesto  de    hecho   de   la   excepción   ya   explicada50.   

Como  se  expuso,  en  el  caso  del derecho  fundamental  a  la  seguridad  social,  del  cual  hace  parte la indemnización  sustitutiva,  la  devolución  de  saldos y la redención del bono pensional, es  necesario   un  desarrollo  legal  y/o  reglamentario  que  establezca  (i)  las  instituciones  encargadas de la prestación, (ii) las condiciones para acceder a  ella  y  (iii)  un  sistema  que  asegure  la  provisión  de  fondos,  pues  la  Constitución  no  determina directamente tales elementos. Este desarrollo ya se  ha  efectuado  por  parte  del legislador, principalmente mediante la ley 100 de  1993,  lo que hace que sea susceptible de protección  mediante la acción de tutela.   

14.-  La  segunda  verificación que se debe  llevar  a  cabo en este caso es la relativa a la procedibilidad de la acción de  tutela,  pues  el  artículo  86  de  la Constitución prescribe que ésta sólo  procederá  cuando  no  exista otro mecanismo de defensa judicial idóneo, salvo  que  se  interponga  de forma transitoria para evitar un perjuicio irremediable.   

De   conformidad   con  la  jurisprudencia  reiterada  de  esta  Corporación,  como ya se señaló, la acción de tutela no  procede,  en  principio, para ordenar el reconocimiento de la pensión de vejez,  de  la  indemnización  sustitutiva  o  de  la  devolución  de  saldos  pues el  legislador   ha  establecido  para  ello  un  escenario  judicial  concreto:  la  jurisdicción  ordinaria  en  sus  especialidades laboral y de seguridad social.  Además,  también  existe un mecanismo judicial ordinario dirigido a cuestionar  las  decisiones de la administración, en este caso la negativa de la redención  anticipada   del   bono   pensional  del  actor  por  parte  del  Ministerio  de  Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales,  cual  es  la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento del derecho.   

De modo tal que es necesario analizar si, en  este  caso,  se  presenta  alguna  de  las dos excepciones que la jurisprudencia  constitucional  ha  indicado  para  el  reconocimiento de tales prestaciones por  medio de acción de tutela.   

Por un lado esta Sala considera que, en esta  oportunidad,  los mecanismos ordinarios resultarían idóneos y eficaces, según  los  factores  valorados por esta Corte, pues (i) el actor no tiene una edad que  permita  pensar  que  probablemente  no  existirá  para el momento en el que se  adopte    un    fallo    definitivo    (64    años51)  ni  (ii) es posible que el  conflicto  vaya  a perder su razón de ser para el momento del fallo definitivo.  Así  mismo,  no  se revelan otras situaciones, diferentes a las analizadas, que  hagan que el mecanismo pierda su idoneidad y eficacia.   

Por otro lado, no es necesaria la acción de  tutela     como    mecanismo    transitorio    para    evitar    un    perjuicio  irremediable  consistente en  la  afectación  del mínimo vital del actor pues aunque éste es una persona de  la              tercera              edad52,   no  acredita  quebrantos  salud  ni  una situación económica difícil. Recuérdese que la jurisprudencia  constitucional  ha  considerado  que  si se alega como perjuicio irremediable la  afectación  del  mínimo vital como consecuencia de la falta de una prestación  social,  tal  como lo hace el peticionario, debe acompañarse la afirmación con  alguna      prueba,      al     menos     sumaria53, la cual no ha sido allegada  por  éste  en  el  presente caso. Esta circunstancia hace imposible conceder la  tutela  como  mecanismo  transitorio,  según la jurisprudencia antes reseñada.   

Además,  la  Sala desea llamar la atención  sobre  el  hecho  de  que  la  negativa  de  la  redención  anticipada del bono  pensional  del  actor  está  fundamentada en que existen dos tesis –la  del Ministerio de Hacienda y la de  BBVA  Horizonte  S.A.-  acerca  de  cómo  se  debe calcular el valor de un bono  pensional  a  efectos  de  determinar  si una persona cumple con el requisito de  capital  que  exige  la ley 100 de 1993 para adquirir la pensión de vejez en el  régimen   de   ahorro  individual,  lo  cual  involucra  aspectos  técnicos  y  financieros    propios    de    la    jurisdicción    ordinaria    –sea  laboral o administrativa-, en los  cuales  no  debe  interferir  el  juez  de  tutela  mientras  no se verifique la  inidoneidad  o  la  ineficacia  del  mecanismo  ordinario  o la existencia de un  perjuicio  irremediable  probado  al  menos  sumariamente.  También  se deberá  discutir  en  éste  escenario  judicial  natural el argumento según el cual la  Oficina  de  Bonos  Pensionales  del Ministerio de Hacienda es incompetente para  decidir sobre éste tipo de cuestiones.   

En este orden de ideas, la acción de tutela  es  improcedente  para  proteger los derechos al debido proceso y a la seguridad  social  del  actor  y no se encuentra acreditada la violación a los derechos al  mínimo vital y a la salud del mismo.    

15.-  Lo  que si encuentra la Sala es que el  Ministerio  de  Hacienda,  a  través  de  su  Oficina  de Bonos Pensionales, ha  vulnerado  el  derecho  fundamental  al acceso a la justicia del señor Vásquez  Acosta  ya  que,  como lo ha alegado BBVA Horizonte S.A., resolvió la petición  de  redención  anticipada  de  su  bono  pensional  con un oficio informal y no  mediante  un  acto  administrativo susceptible de recursos en vía gubernativa y  de acción de nulidad y restablecimiento del derecho.   

De acuerdo con las consideraciones expuestas,  la  Sala  de  Revisión  confirmará  el fallo de instancia única proferido por  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá en la acción  de  tutela  instaurada  por  Silvio  Vásquez  Acosta  contra  el  Ministerio de  Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales  y  BBVA  Horizonte  S.A., que negó el  amparo.   

También,   adicionará  la  decisión  de  instancia   única  en  el  sentido  de  conceder  la  protección  del  derecho  fundamental  al  acceso  a  la  justicia  del  accionante.  En  consecuencia, se  ordenará  al  Ministerio  de Hacienda-Oficina de Bonos Pensionales que, si aún  no  lo ha hecho, en las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación  de  esta  providencia,  responda  de nuevo la petición de redención anticipada  del  bono  pensional del actor mediante un acto administrativo motivado y con el  lleno de los requisitos de ley.   

III. DECISION  

En mérito de lo expuesto, la Sala Octava de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.-    CONFIRMAR    el  fallo  de  instancia  única  proferido  por  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá en la acción de tutela  instaurada  por  Silvio Vásquez Acosta contra el Ministerio de Hacienda-Oficina  de Bonos Pensionales y BBVA Horizonte S.A., que negó el amparo.   

Segundo.     ADICIONAR    la  decisión  de  instancia  única  proferida  por  Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá en la acción de tutela  instaurada  por  Silvio Vásquez Acosta contra el Ministerio de Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales  y  BBVA  Horizonte  S.A.  en  el sentido de CONCEDER   la   protección  del  derecho  fundamental al acceso a la justicia del accionante.   

Tercero. ORDENAR al  Ministerio  de  Hacienda-Oficina  de  Bonos  Pensionales  que,  si aún no lo ha  hecho,  en  las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación de esta  providencia,  responda  de  nuevo la petición de redención anticipada del bono  pensional  del  actor mediante un acto administrativo motivado y con el lleno de  los requisitos de ley.   

Cuarto:   Por  Secretaría  General,  líbrense las comunicaciones previstas en el artículo 36  del Decreto Ley 2591 de 1991.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

Secretaria General  

    

1  El  actor  nació  el  once  (11)  de  abril  de  1945.  Folios 18 y 20, cuaderno 1.   

2 Folio  24, cuaderno 1.   

3 Folio  20, cuaderno 1.   

4 Folio  16, cuaderno 1.   

5 Folio  17-19, cuaderno 1.   

6     ARTÍCULO  65.  GARANTÍA  DE  PENSIÓN MÍNIMA DE VEJEZ. En  desarrollo       de       los       artículos       13 y  48  de  la  Constitución  Política,  créase  el  Fondo  de  Garantía de Pensión  Mínima  del  Régimen  de Ahorro individual con Solidaridad, como un patrimonio  autónomo  con  cargo  al cual se pagará, en primera instancia, la garantía de  que  trata  este  artículo.  El  Gobierno  Nacional  definirá  el  régimen de  organización  y administración de este fondo, así como la entidad o entidades  que lo administrarán.   

   

Los  afiliados que a los sesenta y dos (62)  años  de  edad,  si  son  hombres, y cincuenta y siete (57), si son mujeres, no  hayan  alcanzado  a  generar  la  pensión  mínima  de  que  trata el artículo  35  de  la  Ley  100  de 1993, y hubiesen cotizado por lo menos mil ciento cincuenta  (1.150)  semanas  tendrán  derecho  a  que  el  Fondo  de Garantía de Pensión  Mínima  del  Régimen  de  Ahorro Individual con Solidaridad, en desarrollo del  principio  de  solidaridad,  les  complete  la parte que haga falta para obtener  dicha pensión.   

   

A partir del 1o. de enero de 2009 el número  de  semanas  se  incrementarán  en  veinticinco  (25)  semanas  cada año hasta  alcanzar 1.325 semanas de cotización en el 2015.   

   

PARÁGRAFO. Para efectos del cómputo de las  semanas  a  que  se  refiere  el  presente  artículo,  se  tendrá en cuenta lo  previsto    en    los   parágrafos   del   artículo   33  de la Ley 100 de 1993.   

7 Folio  23, cuaderno 1.   

8 Folios  21 y 22, cuaderno 1.   

9 Folios  24-26, cuaderno 1.   

10  Anticipada  pues  la  fecha de redención normal del bono es el 18 de octubre de  2011  que  es  la  fecha  en  la  que  completaría 1000 semanas de vinculación  laboral  válida  suponiendo que trabajara ininterrumpidamente (artículo 20 del  Decreto 1748 de 1995). Folio 25, cuaderno 1.    

11  Folios 27 a 30, cuaderno 1.   

12  Folio 29, cuaderno 1.   

13  Folio 28, cuaderno 1.   

14  Folio 30, cuaderno 1.   

15  Folio 4, cuaderno 1.   

16  Folio 7, cuaderno 1.   

17  Folio 6, cuaderno 1.   

18  Folio 5, cuaderno 1.   

19  Folio 13, cuaderno 1.   

20  Folios 38-39, cuaderno 1.   

21  Folio 41, cuaderno 1.   

22  Folio 39, cuaderno 1.   

23  Folio 34, cuaderno 1.   

24  Folio 53 cuaderno 1.   

25  Folios 58 y 59, cuaderno 1.   

26  Folio 59, cuaderno 1.   

27  Folio 109, cuaderno 1.   

28  Folio 110, cuaderno 1.   

29  Folio 116, cuaderno 1.   

30  Folio 116, cuaderno 1.   

31  Sobre  el  alcance  de  la  seguridad social como derecho protegido a la luz del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Económicos  Sociales  y  Culturales,  en su  observación  general  número  XX  el  Comité hizo las siguientes precisiones:  “26.  El  artículo  9  del  Pacto prevé de manera  general  que  los  Estados  Partes  “reconocen  el  derecho de toda persona a la  seguridad  social,  incluso  el  seguro  social”,  sin precisar la índole ni el  nivel  de  la  protección  que  debe  garantizarse.   Sin  embargo,  en el  término  “seguro social” quedan incluidos de forma implícita todos los riesgos  que  ocasionen  la  pérdida  de  los  medios de subsistencia por circunstancias  ajenas  a  la  voluntad  de las personas. 27.De   conformidad  con  el  artículo  9  del  Pacto  y  con  las  disposiciones  de aplicación de los Convenios de la OIT sobre seguridad social  ‑Convenio   Nº 102,  relativo  a  la  norma mínima de la seguridad social (1952) y Convenio Nº 128  sobre  las  prestaciones de invalidez, vejez y sobrevivientes (1967)‑  los  Estados Partes deben tomar las  medidas  adecuadas  para  establecer, con carácter general, sistemas de seguros  de  vejez  obligatorios,  a percibir a partir de una edad determinada, prescrita  por    las    legislaciones    nacionales”   (…)  30.  Finalmente,  para  dar  pleno  cumplimiento  al  mandato  del  artículo 9 del Pacto, como ya se ha señalado en los párrafos 20  y   22,   los  Estados  Partes  deberán  establecer,  dentro  de  los  recursos  disponibles,  prestaciones  de vejez no contributivas u otras ayudas, para todas  las   personas   mayores  que,  al  cumplir  la  edad  prescrita  fijada  en  la  legislación  nacional,  por  no  haber  trabajado  o  no  tener  cubiertos  los  períodos  mínimos  de  cotización  exigidos, no tengan derecho a disfrutar de  una  pensión  de  vejez  o de otra ayuda o prestación de la seguridad social y  carezcan de cualquier otra fuente de ingresos”.   

32 (i)  artículo  22  de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Artículo  22.   Toda  persona,  como  miembro de la sociedad,  tiene  derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional  y  la  cooperación  internacional,  habida  cuenta  de  la  organización y los  recursos  de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales  y  culturales,  indispensables  a  su  dignidad  y  al  libre  desarrollo  de su  personalidad”;   (ii)   artículo   9   del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Económicos, Sociales y Culturales: “Artículo     9     Los  Estados  Partes  en  el presente Pacto reconocen el derecho de  toda  persona  a  la  seguridad  social,  incluso  al  seguro social”;  (iii)  artículo  16  de  la  Declaración  Americana  de los  Derechos   de  la  Persona:  “Artículo  XVI.  Toda  persona  tiene  derecho  a  la  seguridad  social  que  le  proteja  contra  las  consecuencias  de  la  desocupación,  de  la  vejez  y  de  la incapacidad que,  proveniente  de  cualquier  otra  causa  ajena  a  su  voluntad, la imposibilite  física  o  mentalmente  para  obtener  los  medios  de subsistencia”;  (iv)  artículo  9  del  Protocolo Adicional a la Convención  Americana  sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y  Culturales:    “Artículo  9.  Derecho  a  la  Seguridad  Social.  1.  Toda  persona tiene derecho a la seguridad social que la  proteja  contra  las  consecuencias  de  la  vejez  y  de  la incapacidad que la  imposibilite  física o mentalmente para obtener los medios para llevar una vida  digna  y  decorosa.  En  caso  de  muerte  del beneficiario, las prestaciones de  seguridad    social    serán    aplicadas    a   sus   dependientes”;  y  (v)  el  artículo  11,  numeral  1, literal “e” de la  Convención  sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la  Mujer:   Artículo  11  ||  1.  Los  Estados  Partes  adoptarán  todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra  la  mujer  en la esfera del empleo a fin de asegurar, en condiciones de igualdad  entre  hombres y mujeres, los mismos derechos, en particular: e) El derecho a la  seguridad  social, en particular en casos de jubilación, desempleo, enfermedad,  invalidez,  vejez  u  otra  incapacidad  para  trabajar,  así como el derecho a  vacaciones pagadas;   

33  Sentencia T-284-07.   

34  Sentencia C-623 de 2004   

35  Posición planteada desde la sentencia T-406 de 1992.   

36  Víctor  Abramovich,  Christian  Courtis, Los derechos  sociales  como  derechos  exigibles, Editorial Trotta,  Madrid, 2002.   

37 Ver  las  sentencias  T-016-07 sobre el derecho a la salud, T-585-08 sobre el derecho  a  la  vivienda  y  T-580-07  y  T-090  de  2009 sobre el derecho a la seguridad  social.   

38    Al  respecto  ver las Sentencias C-616 de 2001, C-130  de 2002, C-791 de 2002 y SU-623 de 2001   

39  Sentencia T-016-07.   

40  Ibídem.   

41  Sentencias   T-174-08,   T-762-08,   T-286-08,   T-239-08,  T-052-08,  T-607-07,  T-691A-07,   T-652-07,   T-307-07,   T-376-07,   T-284-07,  T-529-07,  T-149-07,  T-935-06, T-229-06, entre otras.   

42  “Esta  acción  [la  de  tutela]   sólo  procederá  cuando  el  afectado  no  disponga  de  otro  medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como  mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”.   

43     ARTICULO  2o.  COMPETENCIA GENERAL. <Artículo modificado  por            el           artículo           2  de  la  Ley  712  de 2001. El nuevo texto es el siguiente:> La  Jurisdicción  Ordinaria,  en  sus  especialidades laboral y de seguridad social  conoce  de: (…)   4.  Las  controversias  referentes al sistema de seguridad  social  integral  que se susciten entre los afiliados, beneficiarios o usuarios,  los  empleadores  y  las entidades administradoras o prestadoras, cualquiera que  sea  la  naturaleza  de  la relación jurídica y de los actos jurídicos que se  controviertan.   

44  Sentencias   T-762-08,   T-286-08,   T-239-08,  T-052-08,  T-691A-07,  T-376-07,  T-284-07, T-529-07, T-149-07, T-229-06, entre otras.   

46  Sentencia   T-762-08,   T-376-07,   T-607-07,  T-652-07,  T-529-07,  T-935-06  y  T-229-06, entre otras.    

47  Ibídem.   

48 Ver  las  sentencias  T-174-08,  T-286-08, T-284-07, T-307-07 y T-1088 de 2000, entre  otras.   

49  Sentencias  T-286-08,  T-284-07,  T-871  de  1999,  T-812  de 2000, entre otras.   

50  Fundamento 9 de esta sentencia.   

51 El  actor  nació  el  once  (11)  de  abril  de  1945.  Folios 18 y 20, cuaderno 1.   

52 Ley  1251 de 2008.   

53 Ver  las  sentencias  T-174-08,  T-286-08, T-284-07, T-307-07 y T-1088 de 2000, entre  otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *