T-627-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-627-09  

Referencia: expediente T-2271937  

Accionante:     Colegio     Celestín  Freinet.   

Accionados   :   Empresa   de  Acueducto  y  Alcantarillado  Bogotá,  Secretaría  de  Obras Públicas de Bogotá, Alcaldía  Local   de   Suba   Local   de   Suba   y  el  Instituto  de  Desarrollo  Urbano  IDU.   

Magistrado Ponente:  

Dr.    GABRIEL  EDUARDO   MENDOZA  MARTELO.   

Bogotá D.C.,  septiembre  cuatro (  4 ) de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Cuarta  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional,  integrada  por los Magistrados Gabriel Eduardo Mendoza Martelo,  Mauricio  González  Cuervo  y Jorge Ignacio Pretelt Chaljub en ejercicio de sus  competencias     constitucionales     y     legales,     ha    pronunciado    la  siguiente   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de  revisión  del  fallo de  tutela   proferido  por el Juzgado Noveno Civil Municipal  de Bogotá,  dentro  de  la  acción  de  tutela  instaurada por el Colegio Celestín Freinet  contra  Empresa  de  Acueducto  y  Alcantarillado  Bogotá, Secretaría de Obras  Públicas   de  Bogotá,  Alcaldía  Local   de  Suba  y  el  Instituto  de  Desarrollo Urbano IDU.   

I. ANTECEDENTES  

La  señora  Soraya  González  Cifuentes,  propietaria  del  establecimiento  educativo  COLEGIO  CELESTÍN  FREINET,   mediante  apoderado,  presentó  acción  de  tutela  contra la  Empresa de  Acueducto  y  Alcantarillado  de Bogotá-Secretaría de Obras Públicas  de  la  Alcaldía  Local  de Suba y el Instituto de Desarrollo Urbano- Idu-, la cual  sustenta en los siguientes   

II. HECHOS  

PRIMERO:  La accionante actúa en calidad de  representante  legal  de  la  entidad Inversiones Celefrey S.A., que a su vez es  propietaria  del  establecimiento  educativo Celestín Freinet,  ubicado en  la  Calle  137 No. 137 – 03  de Bogotá.   

SEGUNDO.- Sobre la calle 137 con 136 A de la  actual   nomenclatura   de   Bogotá,  se  vienen  adelantando,  desde  el  año  2007,   obras  de  instalación  de tuberías, conductos de aguas lluvias y  otras  obras  conexas,  por parte de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de  Bogotá,  en acuerdo y colaboración con la Secretaría  de Obras Públicas  de la Alcaldía Local de Suba y el Instituto de Desarrollo Urbano.   

TERCERO.-   A  mediados del mes de Mayo  del  2008,  las actividades  fueron  interrumpidas  y  se dejaron destapadas las calles con bastante material  de  obra  amontonado  en  una  trayectoria de cuatro cuadras, por tal razón, se  requirió  a  la  empresa  de  Acueducto  y  Alcantarillado  de  Bogotá, la que  continuó adelantando los trabajos.­   

CUARTO.-  La  institución Colegio Celestín  Freinet  linda en toda la trayectoria de las obras mencionadas, con aulas y zona  de        restaurante        entre        otras        dependencias.­   

QUINTO.-   El  día  9  de  Septiembre  de  2008,    mediante   petición  radicada ante las entidades Empresas de Acueducto y Alcantarillado de  Bogotá,  Secretaría  de  Obras Públicas de Bogotá, Alcaldía Local de Suba e  Instituto  de  Desarrollo  Urbano  IDU-   se  requirió  a  las mencionadas  entidades  para  que   procedieran  a  concluir  las  obras  ejecutadas y a  reparar  la  vía  para evitar la contaminación que se estaba ocasionando en el  sector  y   el  perjuicio  para   los  alumnos  de la institución que  tienen  paso obligado por esa calle, ya que, por “el  estado   en  que  se  dejó la vía cuando llueve se acumulan cantidades de  agua,   que  no  tienen  drenaje,  generando  contaminación  ambiental  por  la  proliferación   de   olores,   infecciones   y   afectando  la  salubridad  del  establecimiento  y  de  todos  los alumnos, en dos jornadas escolares que tienen  que   pasar   por   el   lugar   exponiéndose   a  infecciones  y  enfermedades  respiratorias”.   

SEXTO.- Las entidades han hecho caso omiso de  la  petición y  la vía sigue en mal estado continuando la acumulación de  agua.­   

SEPTIMO.- A juicio de la  accionante, los  hechos  así  descritos  afectan  directamente la salud de alumnos, profesores y  demás  trabajadores  que  se  ven expuestos a dicha contaminación. Así mismo,  están  en  riesgo  inminente  de  adquirir toda clase de enfermedades virales y  respiratorias  y  de  caer  y  sufrir  lesiones por ser paso obligatorio y estar  obstruyendo el ingreso de los menores a la institución.   

OCTAVO.-   Por  tal  motivo, en  la  tutela  se  solicita:  (i)  que se exija a las entidades accionadas que utilicen  los  medios  pertinentes  y eficaces a fin de que cese toda contaminación en el  sector  y  se  efectúen las obras pertinentes para que el motivo que generó la  tutela  no  vuelva  a  suceder;  (ii)  que se le de un término perentorio a las  entidades  accionadas para que tomen los correctivos necesarios  y  se  hagan las advertencias de ley.   

La accionante allega como prueba en su tutela, copia   en  siete folios de los derechos de petición  radicados el 5 de septiembre  de 2008  en las distintas entidades demandadas.    

III. SENTENCIA OBJETO DE REVISIÓN  

El   Juzgado   Noveno  Civil  Municipal  de  Bogotá,    concedió  la  tutela  en  amparo  del  derecho  de  petición,  ordenando    a   las   entidades   demandadas,    dar   respuesta   al  requerimiento  elevado  por  la actora, el 5 de septiembre de 2008. En relación  con  los  otros  derechos  supuestamente  violados  ,  la  providencia concluyó  que   “de  las  pruebas  aportadas  y  recaudadas  en el expediente no se  evidenciaba  vulneración  alguna  al  derecho  a  la  salud y al medio ambiente  sano.”      

La    anterior    decisión    no    fue    objeto    de  impugnación.   

IV. CONSIDERACIONES DE LA  CORTE CONSTITUCIONAL   

Competencia  

1.  Esta  Corte es competente de conformidad  con  los  artículos 86 y 241 de la Constitución Nacional, y el Decreto 2591 de  1991, para revisar el fallo de tutela seleccionado.   

Problema  jurídico   

2. Corresponde a la Sala definir si procede la  acción  de  tutela  para  impedir  que  cese  la  contaminación  que genera la  suspensión  de  la  construcción  de  una  vía  en Bogotá colindante con una  institución  educativa,  cuando  existe una amenaza a los derechos a la vida, a  la  integridad  física,  a  la  salud  y  al  ambiente  sano de los alumnos. En  particular,  la  Corte  deberá definir si la acción es procedente para amparar  de  forma  simultánea  tanto   derechos  fundamentales como  derechos  colectivos.   

Si  la  tutela  resultara  procedente por las  cuestiones  procesales  mencionadas,  la Sala debe determinar si se vulneran los  derechos  a  la  vida, a la integridad física, a la salud y al ambiente sano de  los  niños,  niñas  y  adolescentes  del  Colegio  CELESTÍN  FREINET  con  la  suspensión  de  la  obra   sobre la calle 137 con carrera 136 A de Bogotá  adyacente   al   plantel   educativo   y   que  está  generando  contaminación  ambiental.    

Reiteración     de    jurisprudencia.  Diferenciación  entre  la  vulneración  de un derecho fundamental y un derecho  colectivo.  Procedencia  de la acción de tutela para aquellos eventos en que la  afectación  de un interés colectivo implica también la vulneración o amenaza  de un derecho fundamental.   

3. La Constitución Política estableció un  mecanismo  diferente  para  la  protección de derechos fundamentales y derechos  colectivos.  Así,  mientras  para  los  fundamentales  consagró  la acción de  tutela,  para  los  colectivos  contempló las acciones populares y las acciones  grupo1.   

En  consecuencia, la Corte Constitucional se  ha  encargado  de  definir el alcance de la protección de derechos colectivos a  través  de  la  acción  de  tutela  de  la  siguiente  forma:  “la  protección de un derecho fundamental cuya causa de afectación  es  generalizada  o común para muchas personas afectadas, que pueda reconocerse  como  un  derecho colectivo, sólo es posible cuando se demuestra la afectación  individual  o  subjetiva  del  derecho.  Dicho de otro modo, la existencia de un  derecho  colectivo  que  pueda protegerse por vía de acción popular no excluye  la  procedencia  de  la acción de tutela cuando se prueba, de manera concreta y  cierta,  la  afectación de un derecho subjetivo, puesto que “en el proceso de  tutela  debe  probarse  la existencia de un daño o amenaza concreta de derechos  fundamentales,  la  acción  u  omisión  de  una  autoridad  pública  o  de un  particular,  que  afecta tanto los derechos colectivos como los fundamentales de  una  persona  o  grupo  de  personas,  y  un  nexo  causal  o vínculo, cierta e  indudablemente  establecido,  entre uno y otro elemento, pues de lo contrario no  procede      la     acción     de     tutela”2”3   

4.  Por  consiguiente,  la  jurisprudencia  constitucional  ha  reconocido  la procedencia de la acción de tutela cuando la  afectación  de  un  derecho  colectivo  conlleva  la  vulneración o amenaza de  derechos     colectivos,    siempre    que    se    cumplan    los    siguientes  requisitos4:   

(i)   que   exista   conexidad   entre  la  vulneración  de  un  derecho  colectivo  y la violación o amenaza a un derecho  fundamental,  de  tal  suerte  que el daño o la amenaza del derecho fundamental  sea   “consecuencia   inmediata  y  directa  de  la  perturbación  del  derecho  colectivo”;   

(ii)  el  peticionario  debe  ser la persona  directa  o  realmente  afectada  en  su  derecho fundamental, pues la acción de  tutela es de naturaleza subjetiva;   

(iii)  la  vulneración  o  la  amenaza  del  derecho   fundamental  no  pueden  ser  hipotéticas  sino  que  deben  aparecer  expresamente probadas en el expediente; y   

(iv) finalmente, la orden judicial debe buscar  el  restablecimiento  del  derecho  fundamental  afectado,  y  “no  del  derecho  colectivo  en  sí  mismo  considerado,  pese  a  que  con  su decisión resulte  protegido, igualmente, un derecho de esta naturaleza.   

5.  Además de los  cuatro  requisitos  mencionados,  la Corte ha señalado que es necesario para la  procedencia  de  la tutela como mecanismo de protección de derechos colectivos,  en  conexidad  con derechos fundamentales, que en el proceso aparezca demostrado  que   la   acción   popular   no   es   idónea,   en  concreto,  para  amparar  específicamente  el  derecho fundamental vulnerado o amenazado. En este sentido  ha dicho la Corporación:   

“Esta  breve  referencia  muestra  que  en  principio  la  Ley 472 de 1998 es un instrumento idóneo y eficaz para enfrentar  las   vulneraciones  o  amenazas  a  los  derechos  colectivos.(…).  En  tales  circunstancias,  la  entrada en vigor de una regulación completa y eficaz sobre  acciones  populares  implica  que,  fuera  de  los  cuatro requisitos señalados  (…),  para  que  la  tutela  proceda  en  caso  de  afectación  de un derecho  colectivo,  es  además necesario, teniendo en cuenta el carácter subsidiario y  residual  de  la tutela (CP art. 86), que en el expediente aparezca claro que la  acción  popular  no  es  idónea, en concreto, para amparar específicamente el  derecho  fundamental  vulnerado  en  conexidad  con  el  derecho  colectivo, por  ejemplo  porque  sea necesaria una orden judicial individual en relación con el  peticionario.  En  efecto,  en  determinados  casos puede suceder que la acción  popular  resulta  adecuada  para  enfrentar la afectación del derecho colectivo  vulnerado,  pero  ella  no es suficiente para amparar el derecho fundamental que  ha  sido  afectado  en  conexidad  con  el interés colectivo. En tal evento, la  tutela  es  procedente  de  manera  directa,  por  cuanto  la acción popular no  resulta  idónea  para  proteger  el  derecho  fundamental.  Pero  si no existen  razones  para  suponer que la acción popular sea inadecuada, entonces la tutela  no   es   procedente,  salvo  que  el  actor  recurra  a  ella  “como  mecanismo  transitorio,  mientras  la  jurisdicción competente resuelve la acción popular  en  curso  y cuando ello resulte indispensable para la protección de un derecho  fundamental.”5   

6. En suma, corresponde al juez constitucional  evaluar  si a pesar de la pretensión de protección de un derecho colectivo, la  acción  de  tutela  resulta procedente. Para ello es necesario: “(…)acreditar,  de  manera cierta y fehaciente, que la afectación  actual  o  inminente del derecho colectivo también amenaza o vulnera un derecho  fundamental  que  ha sido individualizado en la persona que interpone la acción  de  tutela  o  a  nombre  de  quien se encuentra impedida para defender en forma  directa  sus propios intereses, cuya protección no resulta efectiva mediante la  acción  popular sino que requiere la intervención urgente e inmediata del juez  de   tutela.”6   

7.  En virtud de lo expuesto, la Sala entra a  analizar  si  se  encuentran  comprobadas  las  condiciones  señaladas  por  la  jurisprudencia  para  amparar,  por  vía  de tutela, los derechos invocados por  el  accionante.   

Estudio del caso concreto  

8.  La  directora  del  Colegio  CELESTÍN  FREITET  solicita  que continúen las obras de mantenimiento  y reparación  de  la  vía  sobre  la  calle  137  con  carrera  136A  de Bogotá,  colindante  con la institución educativa, porque, a su juicio, la  suspensión  de  las  mismas  ha ocasionado una amenaza a los derechos a la  vida,  a la integridad física, a la salud y al ambiente sano. Se solicita en la  tutela,  que  las  obras  continúen  para  evitar que los niños, niñas y  adolescentes  de  la institución sean expuestos a sufrir enfermedades virales o  respiratorias.  Simultáneamente,  la  accionante  plantea  que  en  varias  ocasiones,  en ejercicio del derecho de petición, ha solicitado a las entidades  accionadas  que  concluyan las obras, limpien la zona y recojan los residuos que  ha    generado    la    construcción,    pero   ninguno   de   los   organismos  respondió.         

La sentencia objeto de revisión, consideró  que  no  existe  afectación  del  medio  ambiente  ni  de  los  derechos  a  la  salud   y  a  la  vida,  pero   amparó  el derecho de petición de la  accionante.   

9.  Bajo  tales  presupuestos fácticos, la  Corte  estudiará  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela, para lo cual es  necesario  examinar  si   la  afectación  del derecho colectivo implica la  afectación   de   derechos   fundamentales.   En  particular,  los  accionantes  consideran  que  con  el cese de la construcción de la vía sobre la calle  137  con  carrera 136A de Bogotá, se vulnera el derecho al medio ambiente sano,  y,  en  concreto,  los  derechos  a la vida, a la integridad y a la salud de los  alumnos.   

Al respecto, encuentra esta Corporación que  no  existe  una amenaza actual e inminente de un derecho colectivo ni menos aún  de  los  derechos fundamentales invocados. En efecto, del material obrante en el  expediente  se deduce que la amenaza a los derechos fundamentales está dada por  hipótesis    de   eventuales   situaciones   que   podrían   presentarse   temporalmente  en  el   lugar  donde  esta situado el plantel educativo. En  efecto,  ninguno  de  los  hechos  alegados  aparecen  asociados  a  la eventual  afectación  de  un  derecho  fundamental  como  el  derecho  a  la  vida,  a la  integridad, a la salud de los alumnos del Colegio.    

10.  Por  tanto,  la  Corte  advierte  que  la   cesación  de  la obra  no ha generado la afectación de derechos  colectivos   ni  fundamentales  pues,  de  una  parte,  se  trata  de  obras  de  mantenimiento  de  vías  que cuentan con el aval del IDU, y de otra, no existen  hechos  que  demuestren que la  suspensión de la misma ha conculcado   los  derechos  a  la vida, a la integridad, a la salud o al ambiente sano de los  alumnos del Colegio CELESTÍN FREINET.   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

La  negligencia  administrativa  puede  ocasionar lesión a derechos fundamentales   

11.  Las  autoridades  públicas  han  sido  establecidas,  entre  otros fines, para proteger a todas las personas residentes  en  Colombia,  en  su  vida  y  demás derechos y libertades, y para asegurar el  cumplimiento   de  los  deberes  sociales  del  Estado  y  de  los  particulares  (artículo 2º C.P.).   

El  precepto  constitucional  señala  como  objetivos  esenciales del Estado el servicio a la comunidad, la promoción de la  prosperidad general y la garantía de efectividad de los derechos.   

El artículo 366 de la Carta declara, por su  parte,  que  el  bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la  población son finalidades sociales del Estado.   

En  un  plano  más  concreto, relativo a la  materia  del  proceso,  la  función  administrativa  está  al  servicio de los  intereses  generales.  Las  autoridades  correspondientes  deben  coordinar  sus  actuaciones  para  el  adecuado  cumplimiento de los fines del Estado (artículo  209 de la Constitución).   

Uno  de  los  principios  que  inspiran  la  actividad  de  las  entidades  públicas,  particularmente  la  que  corresponde  adelantar     a     la     administración,     es     el     de    eficacia,  que se traduce en la obtención  de  resultados mediante la más adecuada inversión de los recursos públicos, y  que  no  puede  concebirse  sino  en relación con los conceptos de economía        y       celeridad,  también  consagrados  por  la  enunciada  norma  como  postulados de obligatoria observancia para quien tiene a  su cargo la función administrativa.   

Estos  conceptos,  ha  dicho  la  Corte  en  reiterada  jurisprudencia,   se  han  elevado  a  la  categoría  de normas  constitucionales,  por  cuyo  desconocimiento responden los servidores públicos  (artículo  6º C.P.), y a ellos  se oponen abiertamente los de negligencia  y  pereza  administrativa,  que  dan  lugar a situaciones de malestar colectivo,  especialmente  si  aparecen,  por  omisión, el quebranto o amenaza de derechos fundamentales.   

La jurisprudencia constitucional es enfática  al respecto:   

“La  eficacia  de la función administrativa  guarda  relación con el deber que tienen las autoridades de adecuar su conducta  para  lograr  el cumplimiento de los fines del Estado, según lo dispuesto en el  artículo  2º  de  la  Constitución, que enuncia entre ellos el de promover la  prosperidad  general  y  garantizar la efectividad de los principios consagrados  en  la  Constitución  y  asegurar  la convivencia pacífica y la vigencia de un  orden  justo,  objetivos que no pueden alcanzarse si la administración mantiene  una  actitud  apática  y  de indiferencia ante los justos requerimientos de los  administrados  que,  en  cuanto  personas,  constituyen  la  razón de ser de la  organización estatal”.   

(…)  

“El  mandato  constitucional contenido en el  artículo  209  de  la  Carta impone a las autoridades la obligación de atender  -no  con  promesas ni estudios a largo plazo, sino en forma pronta y eficaz- las  necesidades  de  los  administrados,  más  aún  cuando éstos se encuentran en  circunstancias  materiales  de indefensión…” (Cfr. Corte Constitucional. Sala  Quinta de Revisión. Sentencia T-204 del 26 de abril de 1994).   

12. Para la Corte Constitucional es evidente  que,  en  este  caso,  la  morosidad de las entidades públicas comprometidas en  esta  causa, específicamente en atender  las peticiones de los accionantes  en  relación  con  la   obra de la calle 137 con 136ª, sí ha sido factor  con  incidencia  en  la perturbación que se les ocasiona, pues si bien no está  demostrada  la  afectación  de  los  derechos fundamentales alegados en la  tutela,   la  no  respuesta a las peticiones elevadas por la accionante, es  un   elemento   de   incordio   para   quienes  tienen  que  afrontar,  las  consecuencias   de   la  suspensión  de  una  obra  sobre  una   vía  pública.   

13.  Se  advierte,  tal  como  lo  hizo  la  sentencia  objeto  de  revisión, que el  derecho de petición en este caso  se  encontraba vulnerado por las autoridades accionadas, quienes sólo en virtud  de   la   acción   de    tutela   que  procedió  al  amparo  de  esa  garantía,   produjo  las  respectivas respuestas y adelantó la diligencia  para   la  recuperación  del  área  afectada.7   La   Corte  confirmará  la  sentencia   que  se  revisa  y prevendrá a las autoridades demandadas para  que,  en  lo sucesivo, atienda las peticiones de los vecinos del sector en punto  a  la perturbación que puede ocasionar la suspensión reiterada de las obras en  la  calle 137 con 136 A de Bogotá.     

En  conclusión,  para  la  Corte,  en  el  presente   caso,   no   se   satisfacen   los  requisitos  establecidos  por  la  jurisprudencia   para   la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  cuando se afectan derechos fundamentales directamente relacionados  con la vulneración de derechos colectivos.   

V. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Cuarta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  Pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero:  CONFIRMAR  el fallo proferido  por  el  Juzgado  Noveno  Civil  Municipal   de  Bogotá,  que resolvió la  acción  de  tutela promovida mediante apoderado por la señora Soraya González  Cifuentes,   propietaria   del   establecimiento   educativo  COLEGIO  CELESTÍN  FREINET.   

Segundo: PREVENIR A LAS ENTIDADES DEMANDADAS  EN  ESTA  TUTELA,  para  que  en  lo sucesivo atiendan  oportunamente   las  peticiones  de  los  vecinos  del  sector  en  punto  a  la  perturbación  que  puede  ocasionar  la  suspensión  reiterada de las obras en  la  calle 137 con 136 A de la ciudad de Bogotá.     

Por  Secretaría  General  líbrense  las  comunicaciones previstas en el artículo 36 del Decreto  2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado Ponente  

                                                                                                                                                                                                                                                                                  

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado  

Ausente con permiso.  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  Constitución     Política.     Artículo     86.  “Toda  persona  tendrá  acción  de  tutela  para  reclamar  ante  los  jueces,  en todo momento y lugar, mediante un procedimiento  preferente  y  sumario,  por  sí  misma  o  por  quien  actúe  a su nombre, la  protección  inmediata  de  sus  derechos constitucionales fundamentales, cuando  quiera  que éstos resulten vulnerados o amenazados por la acción o la omisión  de   cualquier   autoridad   pública.”    Artículo    88.    “La  ley regulará las acciones populares para la protección de los  derechos  e intereses colectivos, relacionados con el patrimonio, el espacio, la  seguridad  y  la  salubridad públicos, la moral administrativa, el ambiente, la  libre  competencia  económica  y  otros de similar naturaleza que se definen en  ella.               También   regulará   las   acciones   originadas  en  los  daños  ocasionados   a   un   número   plural   de  personas,  sin  perjuicio  de  las  correspondientes acciones particulares.”   

2  Sentencia T-1205 de 2001.   

3  Sentencia T-659 de 2007.   

4 Cfr.  sentencias  T-1451  de  2000,  SU-1116  de  2001,  T-288 de 2007 y T-659 de  2007.   

5 En el  mismo  sentido pueden consultarse entre otras las sentencias SU- 257 de 1997, T-  576 de 2005, SU-1116 de 2001.   

6  Sentencia T-659 de 2007.   

7  A  folios  43   a  49  del  expediente,  hay constancia  de que  las  entidades  respondieron los derechos de petición, en virtud del fallo de tutela  y procedieron a la recuperación del área afectada.     

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