T-630-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-630-09  

(Septiembre 15 de 2009; Bogotá DC)  

DERECHO     DE    PETICION-Alcance y contenido   

DERECHO     DE    PETICION-Resolución oportuna y de fondo   

ACCION        SOCIAL-Vulneración  del  derecho  de  petición  por  cuanto se abstuvo de  resolver  de  manera clara, precisa y oportuna lo solicitado por la peticionaria  sobre  el acceso o no a la ayuda humanitaria de emergencia   

DESPLAZAMIENTO  FORZADO INTERNO-Alcance   

ESTADO-Tiene  la  obligación  jurídica  de atender a los desplazados de manera integral desde la  ayuda     humanitaria     hasta     la     recuperación    y    estabilización  socio-económica   

ACCION     DE     TUTELA-Acción  Social  deberá  conceder la ayuda humanitaria solicitada e  incluir   a  la  accionante  y  a  los  miembros del núcleo familiar a los  programas de estabilización socioeconómica   

Referencia:  expediente T-2.267.749.   

Demandante: Emilia  Yepes Rocha.   

Demandado: Agencia  Presidencial para la Acción Social y   

La  Cooperación  Internacional – Acción Social.   

Magistrados   de   la   Sala   Quinta   de  Revisión:  Mauricio  González  Cuervo, Jorge Ignacio  Pretelt Chaljub y Nilson Pinilla Pinilla.    

Magistrado Ponente:  Mauricio González Cuervo.   

I. ANTECEDENTES.  

1.   Demanda   y   Pretensión1.   

     

La  ciudadana Emilia  Yepes  Rocha  interpuso acción de tutela a través de  apoderado2, en los siguientes términos:   

1.1.1.     Derechos     Fundamentales  Invocados: Derechos a la vida, la igualdad, al mínimo  vital,  a  la seguridad social, a la salud, protección especial a la población  desplazada y de petición.   

1.1.2.  Conducta  que  Causa  u  Ocasiona  la  Vulneración:  La  falta  de  entrega  de  las  ayudas  humanitarias  contempladas  en  la  Ley 387 de 1997 por parte de la Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y  la Cooperación  Internacional  (en  adelante  Acción Social), al igual  que  la  ausencia  de  contestación  del  derecho  de  petición elevado por la  accionante  el  10  de  julio  de  2008,  en el que solicitaba la entrega de las  ayudas.   

1.1.3.   Pretensión   de   la  accionante:  tutela  de  los  derechos  invocados  en  la  presente  acción,  ordenando  a  Acción Social –  Unidad  Territorial  Bolívar  le  otorgue la ayuda humanitaria de  emergencia  contemplada  en  la  Ley 387 de 1997, al igual que otros componentes  sobre  los  que  afirma  tener derecho, hasta que la accionante sea reubicada en  una  habitación  o  vivienda  digna.  Discrimina  los  componentes que solicita  así:   

“Tres (03) meses  de  asistencia  alimentaria  de  manera  indefinida, equivalente a 19 meses a la  presentación  de  esta acción desde el año 2007 […] para un valor en dinero  por  la  suma  de  […] ($5,845.673.oo)”3.   

“Tres (03) meses  de  apoyo  de Alojamiento Temporal Y suministro de Kits (Cocina, Habitad (sic) y  Aseo),  para  un  valor en  dinero      por      la      suma     de     […]     ($692.250.oo)”4.   

“Tres (03) meses  de  apoyo  de  Transporte  Temporal,  para  un  valor  en  dinero por la suma de  […]($692.250.oo)”5.   

Igualmente,  se  infiere  de su relato de los  hechos  que  busca  que  la  entidad  accionada conteste el derecho de petición  elevado  por  ella  el  10  de  julio  de 2008, por medio del cual solicitaba la  provisión de las ayudas antes mencionadas.   

1.2. Fundamentos de la pretensión:  

1.2.1.  La  accionante,  madre  de  3 hijos y  cabeza  de  hogar,  destacó  que  es  oriunda  del  corregimiento  de Manpujan,  jurisdicción     del    municipio    de    María    la    Baja    –    Bolívar-    y    que    sufrió  desplazamiento  forzado desde este municipio a la ciudad de Cartagena en el año  20076,   habiendo   sido  inscrita  en  el  Sistema  Único  de  Registro  –  SUR con el código No.  4270577.  La  accionante  aportó  con  su  acción de tutela el respectivo  certificado  expedido  por Acción Social en el que consta que está incluida en  el     Registro     Único     de     Población     Desplazada     –RUPD-   junto  con  su   núcleo  familiar  con  fecha  de  valoración  del  30  de  Noviembre de 2007 y fecha de  expedición    del    27    de    mayo   de   20088,  al  igual  que  un  acta  de  declaración   juramentada   en  donde  consta  la  conformación  de  su  grupo  familiar9.   

1.2.2.  La accionante afirma haber acudido en  repetidas  ocasiones  a  los  entes  encargados  de  proveer  las  ayudas  a  la  población   desplazada,  los  que  siempre  le  negaron  la  provisión  de  lo  solicitado  y,  con  ello,  le  impidieron el acceso a los elementos mínimos de  supervivencia  y  reasentamiento,  sobre  los  que  considera  tener  un derecho  adquirido10.   

1.2.3.  La  accionante sostiene que se le han  realizado  varias  visitas  domiciliarias, pero la entidad siempre le manifiesta  que  deben volver a realizar visitas a su residencia11   sin   que   se   resuelva  definitivamente sobre la provisión de las ayudas.   

1.2.4.  Como  consecuencia  de las reiteradas  negativas  y  en  ejercicio del derecho de petición, la accionante acudió a la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y la  Cooperación  Internacional  para  solicitar las ayudas correspondientes. Según  el  relato de la accionante, hasta la fecha de interposición de la tutela no se  le   había   contestado  en  uno  u  otro  sentido12. La  accionante  aportó  copia  del derecho de petición elevado ante Acción Social  el      10      de      Julio      de      200813,  recibido por la entidad el  14  de  julio  de 2008, en el que solicitó se le expidiera un certificado donde  constara  la  fecha en la que declaró ante esa entidad su calidad de desplazada  y  se  le  suministraran  las  ayudas  de  alimentación, alojamiento, arriendo,  transporte,    ubicación    de    vivienda,   estabilidad   socioeconómica   y  tierra14.   

1.2.5.  A pesar de sostener que el derecho de  petición  que  elevó  ante  la  entidad accionada no fue respondido, la propia  accionante  aportó  la  contestación oportuna de Acción Social a la petición  elevada  por  ella,  en donde se le informó que esa entidad era la coordinadora  del  Sistema  Nacional  de  Atención Integral a la Población Desplazada por la  Violencia  y  que  de  acuerdo  con  la  naturaleza  de  la  ayuda  se imponían  diferentes respuestas, discriminándolas de la siguiente manera:   

-.  En  cuanto  a  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia,  Acción  Social  sostuvo  que  “[e]n su  caso  específico  iniciaremos nuestra gestión ante el Nivel Nacional de ACCION  SOCIAL  para  tratar  de  dar cumplimiento a su petición; lo cual demandará un  tiempo  prudencial  requerido  en  la  aplicación  de  los  procedimientos y de  acuerdo        a        la        disponibilidad        presupuestal”15. Frente a la Estabilización  Socioeconómica,  que  comprende  aspectos  como  salud,  educación,  vivienda,  inserción  a  la  dinámica  productiva de la ciudad y generación de ingresos,  sostuvo   que   estos  eran  de  competencia  de  la  administración  municipal  respectiva   y  determinó  que  “hacia  ella  debe  dirigir  sus  peticiones”16,   aunque   había   otros  programas   de   ejecución  conjunta  con  Acción  Social  a  los  que  podía  inscribirse  directamente  ante  las  Unidades de Atención y Orientación, como  por  ejemplo  Familias en Acción. Igualmente destacó que otras entidades a las  que  podía  acudir para solicitar las ayudas eran el SENA, el INCODER, el Banco  Agrario,    CORVIVIENDA,    el    ICBF    y    las    Cajas   de   Compensación  Familiar.   

2. Respuesta del Accionado.  

La    Agencia  Presidencial   para   la   Acción   Social   y  la  Cooperación  Internacional  –  Acción  Social, no se  pronunció dentro del proceso de tutela.   

3.  Decisión  de  Tutela Objeto de Revisión  (Sentencia  del  Juzgado  Quinto  Administrativo  de Cartagena del 9 de Marzo de  2009  por  medio  de  la  cual  se denegó el amparo17).   

La  sentencia  de  primera  instancia hizo un  repaso  de  temas  como  la  protección  a  la  población desplazada, la ayuda  humanitaria  de  emergencia, la inscripción en el Registro Único de Población  Desplazada y la inmediatez en la presentación de la acción.   

Analizando   el   caso  concreto,  el  juez  consideró  que  la  solicitud  de  amparo  carecía del requisito de inmediatez  puesto  que  la  accionante  había  sido incluida en el sistema como desplazada  desde  el  año  2007  y había dejado transcurrir un lapso demasiado largo para  acudir  a  las  autoridades  pertinentes  o  bien  para interponer la acción de  tutela.   

La     decisión    aludida    no    se  impugnó.   

II. CONSIDERACIONES.  

1. Competencia.  

La Corte Constitucional es competente para la  revisión  del presente caso con fundamento en los artículos 86 y 241 numeral 9  de  la Constitución Política, los artículos 33 a 36 del Decreto 2591 de 1991,  y  en  cumplimiento  del Auto del 28 de mayo de 2009 de la Sala de Selección de  Tutela  Número  Cinco  de  la  Corte  Constitucional  por  medio  del  cual  se  seleccionó el proceso.   

2. Cuestión de constitucionalidad.  

2.1. Procedencia de la tutela.  

La   Corte   Constitucional  ha  analizado  in extenso la procedencia de  la  tutela  como  mecanismo  de  protección  de  los  derechos invocados por la  población  desplazada.  Al respecto esta Corporación ha dicho que “debido  a que no existe en el ordenamiento jurídico una acción  judicial  idónea  y  eficaz  para  proteger  los  derechos  fundamentales de la  población  víctima  del  fenómeno  del  desplazamiento interno, la acción de  tutela  se revela como el mecanismo adecuado para garantizar el goce efectivo de  sus  derechos  mínimos”18.  Además de lo anterior, la  Corte  Constitucional  ha  considerado  que  en  atención  a  su desfavorable y  angustiosa   situación,   los   desplazados   gozan   de  especial  protección  constitucional,  por  lo  que  el  juez  de  tutela  debe  tener  en  cuenta tal  consideración   al   momento  de  hacer  el  examen  de  procedibilidad  de  la  acción.   La  Corte  ha  señalado  que  “las  personas  que  se encuentran en situación de desplazamiento gozan de un estatus  constitucional  especial  que no puede simplemente tener un efecto retórico. En  este   sentido,   la   Constitución  obliga  a  las  autoridades  a  reconocer que se trata de una población especialmente protegida  que  se  encuentra  en  una  situación  dramática  por  haber soportado cargas  excepcionales  y,  cuya  protección  es  urgente  para  la satisfacción de sus  necesidades     más     apremiantes”19.   

Por otro lado, y dado que la principal razón  esgrimida  por  el  juez  para  denegar  el  amparo  fue  el  incumplimiento del  requisito   de   la  inmediatez,  debe  reiterarse  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  según  la  cual  “el  desplazamiento  forzado  implica  una  masiva, sistemática y continua  vulneración  de  los  derechos  fundamentales de sus  víctimas,  que  sólo  termina cuando éstas logran su restablecimiento social,  económico,  etc., una vez se ha producido su reubicación o han retornado a sus  territorios  de  origen”20  y  que  por  lo  tanto,  en  virtud  de  esa  continuidad en la vulneración de los derechos de la población  víctima   de  la  violencia  que  permanece  en  situación  de  desplazamiento  “existen  casos en los que la tutela procede aunque  los  hechos  que  la  originan  hayan tenido lugar un largo tiempo atrás, si se  constata  que  la  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  del tutelante  continúa,  es  decir,  aún  es actual, y no se ha configurado el fenómeno del  daño   consumado,   de  manera  que  el  amparo  resulta  oportuno.21”22.   

De  acuerdo  a  lo  anterior,  y dado que la  entidad  accionada no ha probado que se hubiera producido el reasentamiento o el  restablecimiento   económico,  debe  presumirse  que  la  accionante  continúa  teniendo  la  calidad  de  desplazada por la violencia y, del mismo modo, que la  vulneración  de sus derechos ha sido continua, por lo que no se puede hablar de  incumplimiento  del requisito de la inmediatez en la presentación de la tutela.  Por  ello,  la  presente  acción  de  tutela es procedente y, en esa medida, el  estudio de fondo de la cuestión planteada.   

2.2.         Problema        de  constitucionalidad.   

Teniendo  en  cuenta la calidad de desplazado  del  peticionario,  ¿Puede  una  respuesta  en  los  términos antes descritos,  referida  a  la  provisión  de  las  ayudas  humanitarias  de  emergencia  y de  estabilización   socioeconómica,   entenderse  satisfactoria  del  derecho  de  petición y de los derechos de la población desplazada?   

2.3. Estructura del considerando.  

Para   resolver  los  anteriores  problemas  jurídicos  se  analizará  en primera medida el tema del derecho de petición y  los  requerimientos  que  la  respuesta del mismo ha de contener para entenderse  satisfecho.  Igualmente, se analizará la función del derecho de petición como  herramienta  necesaria  para  la realización de otros derechos, en especial los  de  la población desplazada. Finalmente, se revisará el tema del acceso de las  víctimas  del desplazamiento a las ayudas que dispone el Estado para solucionar  su situación, a la luz de la efectividad del derecho de petición.   

3. La vulneración del derecho de petición de  la accionante -persona desplazada-.   

3.1.  El derecho de petición invocado por la  población desplazada.   

3.1.1. El precepto constitucional contenido en  el  artículo  23  de  la  Carta  Política  otorga  el  derecho a la persona de  “presentar peticiones respetuosas a las autoridades  por   motivos   de   interés   general   o   particular   y  a  obtener  pronta  resolución”. De acuerdo con esta definición, puede  decirse  que  “[e]l núcleo esencial del derecho de  petición   reside   en   la   [obtención   de  una]  resolución  pronta  y oportuna de la cuestión, pues  de  nada  serviría  la  posibilidad  de  dirigirse  a  la autoridad si ésta no  resuelve   o   se  reserva  para  sí  el  sentido  de  lo  decidido”23.  En  concordancia  con  lo  anterior,  es  necesario destacar que no con cualquier comunicación devuelta al  peticionario   puede  considerarse  satisfecho  su  derecho  de  petición:  una  verdadera  respuesta,  si  bien  no  tiene  que  ser  siempre  favorable  a  las  pretensiones  del peticionario, sí debe cumplir con los  requisitos de ser  oportuna,   resolver   de  fondo  lo  solicitado  de  manera  clara,  precisa  y  congruente,  además  de ser puesta en conocimiento del peticionario24.   

En  caso de que la entidad a la que se dirige  el  derecho  de  petición  no  fuere  competente  para  resolver de fondo, debe  aplicarse  lo  pertinente  del  Código  Contencioso  Administrativo25, relativo al  reenvío  de  la  petición  al  funcionario  que si lo fuere. Al respecto, esta  Corporación dijo:   

“Si al recibir un  derecho  de  petición,  la  entidad  se  percata de su falta de competencia, es  deber  comunicárselo  al  peticionario  dentro  del  término  legal previsto y  remitir  la  solicitud  al  funcionario  competente.  De  esa  manera  se da una  respuesta  válida  al  derecho de petición. Sin embargo, la responsabilidad de  dar  una  respuesta  de  fondo  no  desaparece.  Es  la  entidad a la cual se le  remitió  la  petición  la  que,  en  virtud  de  su  competencia, debe dar una  contestación  satisfactoria dentro de los quince días posteriores al recibo de  la    remisión   de   la   solicitud”26.   

3.1.2. Además de este contenido esencial, que  ubica  al  derecho  de  petición  como  un  derecho fundamental autónomo, esta  dimensión   se  complementa  con  una  adicional:  servir  de  instrumento  que  posibilita    el   ejercicio   de   otros   derechos   fundamentales27. Así, puede  decirse   que   “[e]l   derecho  de  petición  es  fundamental  y  determinante  para  la  efectividad  de  los  mecanismos  de  la  democracia  participativa.  Además,  porque  mediante  él  se garantizan otros  derechos   constitucionales,   como   los  derechos  a  la  información,  a  la  participación   política   y   a   la   libertad   de   expresión”28,  o  incluso  los  derechos  fundamentales    de   la   población   desplazada29,   a   cuyo  respecto  esta  Corporación ha manifestado:   

“La Corte se ha  pronunciado,   además,  a  favor  de  una  modalidad  reforzada  del  derecho  de  petición que exige a los funcionarios y servidores  públicos    atender    de    modo    especialmente    cuidadoso    ‘las  solicitudes de aquellas personas  que,  por  sus  condiciones críticas de pobreza y vulnerabilidad social, acuden  al  Estado  en  busca  de  que  las necesidades más determinantes de su mínimo  vital  sean  atendidas.’  (Sentencia  de la Corte Constitucional T-307 de 1999.  M.     P.     Eduardo    Cifuentes    Muñoz).”30 (se subraya).   

3.1.3. Finalmente, la Corte Constitucional ha  calificado  la  forma  en  que  las instituciones encargadas de la provisión de  ayudas   y   suministro   de   atención   al  desplazado  deben  contestar  sus  peticiones:   

“Así,  cuando  las  distintas  autoridades  reciban una petición proveniente de un desplazado,  en  la  cual  se solicite la protección de alguno de sus derechos, la autoridad  competente   procederá   a:   1)   incorporarlo  en  la  lista  de  desplazados  peticionarios,  2)  informarle  al desplazado dentro del término de 15 días el  tiempo  máximo dentro del cual le dará respuesta a la solicitud; 3) informarle  dentro  del  término de 15 días si la solicitud cumple con los requisitos para  su  trámite,  y  en caso contrario, indicarle claramente cómo puede corregirla  para  que  pueda acceder a los programas de ayuda; 4) si la solicitud cumple con  los  requisitos,  pero no existe la disponibilidad presupuestal, adelantará los  trámites  necesarios  para obtener los recursos, determinará las prioridades y  el  orden  en que las resolverá; 5) si la solicitud cumple con los requisitos y  existe  disponibilidad  presupuestal  suficiente, la informará cuándo se hará  efectivo   el   beneficio   y  el  procedimiento  se  seguirá  para  lo  reciba  efectivamente.  En  todo  caso,  deberá abstenerse de exigir un fallo de tutela  para  cumplir  sus  deberes legales y respetar los derechos fundamentales de los  desplazados.  Este  mismo  procedimiento deberá realizarse en relación con las  peticiones  de  los actores en el presente proceso de tutela, en particular para  las  solicitudes  de  otorgamiento  de  las ayudas previstas en los programas de  vivienda      y     de     restablecimiento     socio     económico”31.   

3.2.  El  Caso  Concreto frente al derecho de  petición de la accionante.   

3.2.1. El derecho de petición, fechado el 10  de  julio  de  2008,  que  aparece  como  recibido  el  14  de julio de 2008, se  encaminaba  fundamentalmente  a obtener la provisión de la ayuda humanitaria de  emergencia,  de  componentes de estabilización socioeconómica y la expedición  de  certificaciones  que  confirmaran  su calidad de desplazada. Al respecto, el  apoderado  del  accionante  manifestó  en el cuerpo de la acción de tutela que  “[e]l  día 10 de Julio (07) del año 2008, el(sic)  accionante   Solicito(sic)   mediante   memorial   las  ayudas  humanitarias  de  emergencia  a  Acción  Social,  pero  a  la  fecha de hoy no han respondido del  derecho   de   petición,   pese   a  los  requerimientos  hechos,  violando   el  derecho  de  petición  art.  23  C.  N.”32.  La  accionante aportó una  respuesta  emitida  por  Acción Social fechada el 15 de julio de 2008 en la que  el  Coordinador de Atención a la Población Desplazada de la Unidad Territorial  Bolívar,  daba  aparentemente  una respuesta a las solicitudes realizadas en su  derecho  de  petición.  El texto relevante de dicho oficio, identificado con la  radicación F-OAP-018-CAR-V04 es el siguiente:   

“Cordial saludo:  

Por medio de  la  presente estamos dando respuesta a Derecho de Petición radicado en nuestras  oficinas   relacionado   entre   otros   aspectos   a   los   siguientes  temas:  Alimentación,  Alojamiento,  Arriendo,  Transporte  y  Ubicación  de vivienda,  Estabilidad  Socioeconómica,  Tierras  etc.;  al  respecto me permito informar:   

ACCION SOCIAL  coordina  el  Sistema Nacional de Atención Integral a Población Desplazada por  la  Violencia  y  efectúa  acompañamiento  y  complementariedad  a  los  Entes  Territoriales  en  la  Asistencia Humanitaria de Emergencia, además de tener la  responsabilidad del Registro Unico (sic) de Población Desplazada.   

En  cuanto  a  sus  peticiones  le  podemos  responder de la siguiente manera:   

• ASISTENCIA  HUMANITARIA  DE  EMERGENCIA:  Entendida,  de  acuerdo  a  la  ley, como la ayuda  temporal  encaminada  a  acciones de socorro, asistencia y apoyo a la población  desplazada   a   fin  de  mitigar  las  necesidades  básicas  alimentarias,  no  alimentarias  y  de  alojamiento  temporal.  En su caso específico, iniciaremos  nuestra  gestión  ante  el  Nivel  Nacional de ACCION SOCIAL para tratar de dar  cumplimiento  a  su petición; lo cual demandará un tiempo prudencial requerido  en  la  aplicación  de  los  procedimientos  y  de  acuerdo a la disponibilidad  presupuestal.  Recalcamos,  que  la competencia y responsabilidad primaria está  en cabeza de los Entes Territoriales   

•  ESTABILIZACION  SOCIOECONOMICA:  En  este  aspecto confluyen varios componentes:  salud,  Educación, Vivienda, Inserción a la dinámica productiva de la ciudad,  generación  de  ingresos;  aspectos  que  son competencia de la Administración  Municipal,  y hacia ella debe dirigir sus peticiones. Sin embargo, ACCION SOCIAL  apoya  y  acompaña  al  Ente  Territorial  con programas tales como Familias en  Accion(sic),  al  cual  usted  puede  inscribirse  inmediatamente,  ya  que  las  inscripciones  son  permanentes;  en la Unidad de Atención y Orientación (UAO)  le  indicaran  el  procedimiento  a  seguir.  Otros  Programas  de apoyo son: la  estrategia   JUNTOS,   programa   PAI,   y  aspectos  complementarios  de  Ayuda  Humanitaria  de  Emergencia, Bancarizacion(sic), Micro crédito y Micro finanzas   

•  Otras  entidades  del  Sistema a la cual(sic) también podría dirigir sus peticiones y  de  acuerdo  al  tema son: SENA- INCODER- BANCO AGRARIO-CORVIVIENDA- ICBF- Cajas  de       Compensación       Familiar-      ”33   

3.2.2.  Analizando  la  respuesta  dada  a la  petición  elevada  por la accionante, se puede verificar que la misma no cumple  los requisitos exigidos por la jurisprudencia constitucional:   

-.  En  primera  instancia,  y  frente  a  la  solicitud  de  la  accionante  sobre  la  provisión  de la ayuda humanitaria de  emergencia,   la   respuesta   consistente   en   afirmar   que  “iniciaremos  nuestra  gestión  ante  el  Nivel  Nacional de ACCION  SOCIAL  para  tratar  de  dar cumplimiento a su petición; lo cual demandará un  tiempo  prudencial  requerido  en  la  aplicación  de  los  procedimientos y de  acuerdo  a  la  disponibilidad  presupuestal.  Recalcamos,  que la competencia y  responsabilidad  primaria está en cabeza de los Entes  Territoriales”, no cumple con el requisito de servir  como  solución  a  la  inquietud  planteada  por  la  accionante.  Es necesario  insistir  que  una  comunicación  en la “que en dos  líneas   se   le  contesta  que  su  solicitud  está  en  trámite”34  o  se  hace “una   simple   referencia,   sin  contenido,  al  trámite  que  se  sigue”35  no constituye una verdadera  respuesta  al  derecho  de petición.  En este caso la respuesta al derecho  de  petición debía indicarle a la accionante si podía o no acceder a la ayuda  humanitaria   de   emergencia   solicitada,  al  igual  que  los  procedimientos  necesarios     para    definirla    –como,   por   ejemplo,  la  visita  para  determinar  la  situación  socio-económica  de  la  peticionaria-,  indicando  el  momento  en  que sería  beneficiaria de la misma.   

-.  En este punto debe señalarse que si bien  la  comunicación  indicó que la gestión tomaría tiempo, no se especifica con  certeza  cuándo  se  emitirá una respuesta definitiva, con lo que se desconoce  lo  dispuesto  en la Sentencia T-025 de 2004 en la que se impone “informarle  al desplazado dentro del término de 15 días el tiempo  máximo   dentro   del  cual  le  dará  respuesta  a  la  solicitud”.   

-.  La comunicación de Acción Social deja a  la  peticionaria atada a la voluntad del funcionario, quien solo se compromete a  tratar de dar cumplimiento a  lo pedido.   

-.  Igualmente, la entidad tanto en relación  con  la provisión de la ayuda humanitaria de emergencia como de los componentes  de  estabilización  socioeconómica,  da  a  entender que ella no es la entidad  obligada  a  entregarlas  y que son las entidades territoriales las responsables  primarias  de  las  mismas,   lo  cual  no sólo desconoce sus obligaciones  frente  al  derecho  de  petición elevado por la accionante, sino su calidad de  coordinadora  del  Sistema  Nacional  de  Atención  Integral  a  la  Población  Desplazada    por   la   Violencia   –SNAIPD-.   

3.3. Conclusión.  

Acción  Social  ha  vulnerado  el derecho de  petición  de  la  accionante por cuanto se abstuvo de resolver de manera clara,  precisa  y oportuna lo solicitado por la peticionaria. Esto ha sido así porque:  (i)  omitió dar una respuesta de fondo a la solicitud de la accionante en torno  a  si podía acceder o no a la ayuda humanitaria de emergencia; (ii) al no haber  sido  posible  dar  respuesta  de  fondo  en el término de 15 días frente a la  ayuda  de  emergencia  o la de estabilización socioeconómica, omitió precisar  una  fecha  cierta  en que se definiría la situación de la accionante frente a  las  mismas;  (iii)  no  dio  respuesta  de  fondo  sobre  la  provisión de los  componentes  de  la  ayuda  de  estabilización  socioeconómica  competencia de  Acción  Social,  determinando  de  manera  precisa si la accionante podía o no  acceder  a   un  determinado componente; (iv) respecto a los componentes de  la   ayuda   de   estabilización   socioeconómica   que   requirieran   de  la  participación  de otras entidades del SNAIPD para su asignación definitiva, no  remitió  a  dichos  organismos  la  petición  y  tampoco  agotó los trámites  internos necesarios para su eventual provisión.   

4.   Los   derechos   de   la   población  desplazada.   

4.1.  El  derecho a la provisión de la ayuda  humanitaria de emergencia y de estabilización socioeconómica.   

4.1.1. La jurisprudencia ha señalado que el  desplazamiento  forzado  es  un  fenómeno derivado principalmente del conflicto  armado  interno  que  ha  tenido  graves  implicaciones  sociales, económicas y  políticas,  puesto  que  afecta  desde  hace décadas a grandes porciones de la  población,  especialmente  la  ubicada  en  las  zonas rurales. La magnitud del  fenómeno  impulsó  la  expedición  de  la  Ley  387  de  1997 “Por   la   cual   se   adoptan  medidas  para  la  prevención  del  desplazamiento   forzado;  la  atención,  la  protección  y  consolidación  y  estabilización  socioeconómica de los desplazados internos en la República de  Colombia”,  brindando  el  marco  dentro del cual el  Estado  asume  su responsabilidad frente al fenómeno y establece los mecanismos  e  instituciones necesarios para proveer las ayudas requeridas por la población  afectada  por el desplazamiento. Posteriormente, esta Corporación, en Sentencia  T-025  de  2004,  procedió a “declarar un Estado de  Cosas  Inconstitucional  en  materia de desplazamiento forzado , como quiera que  se  observara ‘(…)(1) la  grave  crisis  humanitaria  y  la  vulneración  constante de los derechos de la  población  desplazada;  (2)  el  aumento  de acciones de tutela presentadas por  desplazados  a quienes les fue negada la ayuda de emergencia; (3) la omisión de  las  autoridades  en  adoptar  los correctivos tendientes a mejorar el Sistema y  garantizar  los  derechos  de la población afectada; (4) la falta de recursos y  de   capacidad   institucional  para  atender  las  contingencias  y  (5)  a  la  connivencia   de   varias  entidades  estatales  en  las  omisiones  y  acciones  generadoras   de   la   vulneración   de   los   derechos  de  los  desplazados  (…)’36”37.   

4.1.2.   Frente  a  la  situación  de  la  población    desplazada    está    claro    que    ni    la    “incapacidad  institucional para adelantar las diferentes políticas  públicas  encaminadas  a  atender  la grave crisis humanitaria de la población  desplazada,  ni  la  falta  de asignación de recursos para hacerle frente a tan  compleja  problemática, resultan ser obstáculos suficientes para que el Estado  abandone  sus deberes de garantía de efectividad de los derechos que se radican  en  cabeza  de  la población desplazada”38 persistiendo  “una  obligación ineludible del Estado Colombiano,  que    mediante   la   adopción   de   medidas   políticas,   legislativas   y  administrativas,  entre  otras,  debe  procurar atenuar los efectos de la crisis  brindando  protección  y  asistencia  a  quienes se encuentren en situación de  desplazamiento”39.   

4.1.3.  La  forma  principal  e  inmediata de  concretar  esa  obligación  de  parte del Estado frente a esta población, pasa  por  proveer  una  ayuda, tanto de emergencia -destinada a proveer los elementos  básicos  de subsistencia-, como de estabilización socioeconómica. Frente a la  primera,  que  ha  sido  calificada  como  uno  de  los  derechos mínimos de la  población                 desplazada40,       “pretende,  en  términos del artículo 20 del Decreto 2569 de 2000,  cubrir,   de   forma   temporaria  e  inmediata,  las  necesidades  básicas  de  alimentación,   alojamiento,   salud,   atención  psicológica,  elementos  de  hábitat  interno  y  salubridad  pública  de  aquellas  personas  que han sido  víctimas     del     desplazamiento”41.  Inicialmente,  en  la  Ley 387 de 1997 se preveía que la misma debía solamente  entregarse  por  un  plazo de tres meses prorrogables por un periodo igual, pero  esta  norma  se  declaró  inexequible en la Sentencia C-278 de 2007 que dijo lo  siguiente:   

“la Corte estima que la ayuda humanitaria  no  puede estar sujeta a un plazo fijo inexorable. Si bien es conveniente que la  referencia  temporal  exista,  debe  ser flexible, sometida a que la reparación  sea  real  y  los medios eficaces y continuos, de acuerdo a las particularidades  del  caso,  hasta  salir  de  la  vulnerabilidad  que  atosiga  a  la población  afectada,  particularmente  en esa primera etapa de atención, en la cual se les  debe  garantizar condiciones de vida digna que hagan viable parar el agravio, en  tránsito  hacia  una  solución  definitiva mediante la ejecución de programas  serios   y   continuados  de  estabilización  económica  y  social.”   

La  anterior  decisión de constitucionalidad  recogió  muchos  de  los  argumentos que desde el año 2004 había planteado la  Sentencia  T-025  de  ese  año,  en  la  que  se  reconoció la “necesidad  de  seguir  proveyendo  ayuda  humanitaria más allá de  esos  tres  meses  y  hasta  el  momento  en  el cual se supere la situación de  emergencia”42.  Lo anterior implica que la  provisión  de  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia  no  depende del paso del  tiempo,  sino  de una condición material, y que debe mantenerse “hasta   que  el  afectado  satisfaga  realmente  su  derecho  a  la  subsistencia  digna, de modo que pueda suplir sus necesidades básicas, esto es,  que  pueda  asumir  su  autosostenimiento,  a  fin  de  que, gradualmente, logre  imponerse  a  las  circunstancias de vulnerabilidad, marginalidad e indefensión  propias      del      desplazamiento”43.   

4.1.4. Una vez cubierto este mínimo esencial,  el  desplazado  debe  iniciar  el  proceso  de  consolidación y estabilización  socioeconómica  a  cargo  del Estado, con el fin de lograr superar el estado de  desprotección  de  manera  definitiva. Por ende “se  les  deberá  prestar  toda  la  asesoría  que  sea  necesaria  con  el  fin de  orientarlos  en  el  acceso  a  las  entidades  tanto  públicas como privadas y  comunitarias   que  llevan  a  cabo  planes,  programas,  proyectos  y  acciones  específicas  dentro  del  Sistema  Nacional  para  la  Atención Integral de la  Población  Desplazada  por la Violencia”44, con el fin  de  que  el  proceso  para  acceder  a  estos  mecanismos sea lo más sencillo y  expedito  posible,  todo  ello  con  el  fin de lograr una  rehabilitación  efectiva de la población desplazada.   

4.2. El Caso Concreto frente a los derechos de  la accionante en cuanto persona desplazada.   

4.2.1. En el caso concreto, está claro que la  accionante  se  encuentra en situación de desplazamiento, circunstancia probada  no  sólo  por su relato, sino mediante la certificación de haber sido incluida  en  el  RUPD45.  Igualmente,  de  acuerdo con su escrito de tutela, no ha recibido  ayuda  de  ningún  tipo,  ni  en  la  modalidad  de  ayuda  de emergencia ni de  estabilización  socioeconómica,  afirmación  no  controvertida por la entidad  accionada.  Lo  anterior  implica la necesidad de que el Estado, en ejercicio de  sus  competencias  y  a  través  de  Acción Social, ordene la provisión de la  ayuda  humanitaria y, de otro lado, determine la elegibilidad de la accionante y  su  grupo  familiar  para participar en los diferentes programas tendientes a la  estabilización   socioeconómica,   sin  que  esto  signifique  “alterar  el  orden  en que serán entregadas las ayudas solicitadas  ni   […tampoco…]  desconocer  los  derechos  de  otros  desplazados  que  no  acudieron  a  la  acción  de  tutela  y  que  se  encuentran,  en  igualdad  de  condiciones,   a   la   espera   de  una  respuesta  de  la  entidad”46.   

4.2.2. En desarrollo de lo anterior, se impone  la  provisión  de  la  ayuda  humanitaria de emergencia de manera inmediata, de  acuerdo  con  lo  dispuesto en el artículo 15 de la Ley 387 de 1997, con el fin  de  que  se  garantice  el  derecho  mínimo  de  la  población desplazada a la  provisión  de  la  ayuda humanitaria de emergencia. En este aspecto se seguirá  la   línea   trazada   por   la   Sentencia   T-025   de  2004  en  la  que  se  determinó:   

“Igualmente, en  relación  con las solicitudes de entrega de la ayuda humanitaria de emergencia,  la  Red  de  Solidaridad Social, deberá adelantar las gestiones necesarias para  que  en un plazo no mayor de 8 días contados a partir de la notificación de la  presente  sentencia,  se conceda efectivamente, si aún no lo ha hecho, la ayuda  humanitaria        solicitada        a       los       peticionarios”.   

4.2.3. De otro lado, y frente a la provisión  de  ayudas  de  estabilización  socioeconómica,  se  seguirá  la  vía  de la  respuesta  al  derecho  de petición en el que se determinará de manera precisa  la  elegibilidad  de  la  accionante en cada una de los componentes solicitados,  cumpliendo  con  lo  ordenado  en  la Sentencia T-025/2004. Al respecto la Corte  dijo:   

“En consecuencia, la Sala ordenará a las  autoridades  responsables  de dar respuesta a las solicitudes de ayuda relativas  al  acceso  a alguno de los programas de estabilización económica –trabajos    temporales,   proyectos  productivos,     capacitación,    seguridad    alimentaria,    etc.‑  y  de  vivienda, que dentro del mes  siguiente  a  la  notificación  de esta sentencia, si no lo han hecho todavía,  den  respuesta  de  fondo  a las solicitudes de los peticionarios, siguiendo los  lineamientos descritos anteriormente en el párrafo 10.1.3.   

4.3. Conclusión.  

4.3.1.   En  el  presente  caso  se  logró  establecer  que Acción Social, al responder el derecho de petición elevado por  la   accionante   el   10   de   julio   de   200947,  desconoció su obligación  de  emitir  una  respuesta  clara,  precisa  y congruente, con lo que afectó el  núcleo  esencial del derecho de petición. Como consecuencia de la vulneración  de   este  derecho  y  dado  el  carácter  de  herramienta  necesaria  para  la  realización  de  otros  derechos fundamentales, se  privó a la accionante  del   acceso   oportuno   a   las   ayudas   requeridas  por  ser  víctima  del  desplazamiento.   

4.3.2. Existe el deber del Estado de precisar,  en  virtud del derecho de petición, la procedencia de la provisión de ayudas y  la  fecha  en  que  presuntamente  esa solicitud va a ser contestada de fondo. Y  teniendo  en cuenta su naturaleza, procede en este caso ordenar su provisión de  manera  directa,  puesto  que exigir, de nuevo, el agotamiento del trámite ante  la  entidad  de  la  petición  elevada  por la accionante, supondría una carga  excesiva  para  ella,  pues ya se logró probar su calidad de desplazada, único  requisito para acceder a la ayuda humanitaria de emergencia.   

4.3.3.  En  cuanto  a las demás prestaciones  solicitadas   por   la  accionante,  encaminadas  primordialmente  a  lograr  su  estabilización  socioeconómica, se ha optado por dar aplicación a lo ordenado  en  la jurisprudencia de esta Corporación, y deferir a la respuesta del derecho  de  petición  la  provisión  de  las mismas, dando oportunidad a las entidades  encargadas  de su provisión y coordinación para realizar los estudios del caso  y emitir una respuesta de acuerdo a los mismos.   

5. Razón de la decisión.  

5.1.  Reglas  Aplicadas  frente al derecho de  petición.   

Frente  a  la  vulneración  del  derecho  de  petición  se  aplicaron  las  siguientes reglas referidas a la necesidad de una  respuesta clara, oportuna y congruente:   

5.1.1.  El  hecho  de contestar un derecho de  petición  simplemente indicando el trámite interno que corresponde adelantarse  no  puede considerarse como una respuesta válida, y por ende, una contestación  en  estos  términos  vulnera  el  derecho  de  petición.  Cabe recordar que el  derecho  de  petición  supone una resolución de fondo de lo planteado y no una  simple referencia, sin contenido, al trámite que se sigue.   

5.1.2.  Si al recibir un derecho de petición  la  entidad  se  percata  de su falta de competencia, es deber comunicárselo al  peticionario  dentro  del  término  legal  previsto  y  remitir la solicitud al  funcionario competente.   

5.1.4.  Se  tuvieron  en  consideración  las  reglas  que  sobre derecho de petición se incluyeron en la Sentencia T-025/2004  -que   declaró   el   estado   de   cosas   inconstitucional   en   materia  de  desplazamiento-, referidas al contenido de las respuestas.   

5.1.5. Finalmente se aplicó la noción según  la  cual  el  derecho  de  petición  es  fundamental  y  determinante  para  la  efectividad de otros derechos constitucionales.   

5.2. Reglas Aplicadas frente a la vulneración  de los derechos de la Población Desplazada.   

5.2.1.  La  existencia  de un estado de cosas  inconstitucional frente a la situación del desplazamiento forzado.   

5.2.2.  La  ayuda  humanitaria  de emergencia  entendida  como  un  derecho  mínimo  de la población desplazada, que no puede  estar  sujeta  a  un plazo fijo inexorable y debe entregarse hasta el momento en  el cual se supere la situación de emergencia.   

5.2.3.  Existe  una  obligación de parte del  Estado   de   contribuir   activamente   en   un  proceso  de  consolidación  y  estabilización  socioeconómica  de  la  población desplazada, encaminada a su  retorno  en  las  condiciones  iniciales o al restablecimiento definitivo de sus  derechos en un nuevo territorio.   

III. DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Quinta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero. REVOCAR  la  decisión  proferida  por  el  Juzgado  Quinto Administrativo del Circuito Judicial de Cartagena, que resolvió  negativamente  la   acción  de  tutela  impetrada  por la ciudadana Emilia  Yepes  Rocha  contra  la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y la  Cooperación      Internacional      y      en     su     lugar     CONCEDER   la   tutela  de  los  derechos  fundamentales de la accionante y su grupo familiar.    

Segundo. ORDENAR a la  Agencia  Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional que  en  el  término  de 8 días contados a partir de la notificación del fallo, se  conceda  efectivamente,  si aún no lo ha hecho, la ayuda humanitaria solicitada  por  la  peticionaria Emilia Yepes Rocha, garantizándole la entrega completa de  la  misma,  en  los términos previstos en la ley – alimentación básica, apoyo  para  alojamiento,  implementos  de  habitación,  cocina  y  aseo  y  vestuario  adecuado  -,  la  cual  será  prorrogada  hasta  que  la  situación de extrema  vulnerabilidad  finalice  o,  sea superada, según lo dispuesto por la Sentencia  C-278/0748.   

Tercero. ORDENAR  a la Agencia Presidencial para la  Acción  Social  y  la  Cooperación  Internacional que resuelva, dentro del mes  siguiente  a  la  notificación  de  esta Sentencia, si no lo ha hecho todavía,  sobre  la  inclusión  de  la  accionante  a  los  programas  de estabilización  socioeconómica  como  Familias  en  Acción,  la Estrategia JUNTOS, el Programa  PAI,  y  aspectos  complementarios de Ayuda Humanitaria de Emergencia como Micro  crédito  y  Micro  finanzas  y  cualquier  otro  programa  del  que  pueda  ser  beneficiaria  la accionante o los miembros de su núcleo familiar, siguiendo los  lineamientos  expuestos  en  el presente fallo y previo cumplimiento de parte de  la   accionante  de  los  requisitos  necesarios  para  acceder  a  los  mismos.   

Cuarto. ORDENAR a la  Personería  de  Cartagena  que  verifique la entrega de la ayuda humanitaria de  emergencia  a la señora Emilia Yepes Rocha y a su núcleo familiar. Igualmente,  que  asista  a  la  señora  Emilia Yepes Rocha en los trámites necesarios para  acceder  a  los  componentes a los que se refiere el ordinal tercero de la parte  resolutiva de la presente Sentencia.   

Quinto.  Líbrense  las  comunicaciones  de que trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para  los efectos allí contemplados.   

Notifíquese,   comuníquese,   cúmplase,  cópiese,    publíquese    e    insértese   en   la   Gaceta   de   la   Corte  Constitucional.   

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado Ponente  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1 Ver  Folios 2 a 11, Cuaderno Principal.   

2   Dr. Erlin Zader Medina Pérez   

3 Folio  5, Cuaderno Principal.   

4 Folio  5, Cuaderno Principal.   

6 No se  especifica   una   fecha   exacta   del   desplazamiento.   (Folio  2,  Cuaderno  Principal)   

7 Folio  2, Cuaderno Principal.   

8 Folio  9, Cuaderno Principal.   

9 Folio  10, Cuaderno Principal.   

10  Folio 2, Cuaderno Principal.   

11  Folio 2, Cuaderno Principal.   

12  Folio 2, Cuaderno Principal.   

13  Folio 7, Cuaderno Principal.   

14  Folio 7, Cuaderno Principal.   

15  Folio 8, Cuaderno Principal.   

16  Folio 8, Cuaderno Principal.   

17  Folios 16 a 25, Cuaderno Principal.   

18  Sentencia T-364/08   

19  Sentencia  T-821  de 2007, MP: Catalina Botero Marino. (Subrayas fuera del texto  original)   

20  Sentencia T-563 de 2005   

21 Ver  al   respecto   la   Sentencia   T-173   de  2002,  M.P.  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra.   

22  Sentencia T-563 de 2005   

23  Sentencia T-377/2000   

24  Ver,    entre   otras,   Sentencias   T-047/2008,   T-305/1997,   T-490/1998   y  T-180/2001   

25     Código    Contencioso    Administrativo,   Articulo   33:  “FUNCIONARIO  INCOMPETENTE.  Si el funcionario a quien se dirige la petición,  o  ante  quien  se  cumple  el deber legal de solicitar que inicie la actuación  administrativa,   no  es  el  competente,  deberá  informarlo  en  el  acto  al  interesado,  si  éste  actúa  verbalmente;  o dentro del término de diez (10)  días,  a  partir de la recepción si obró por escrito; en este último caso el  funcionario  a  quien se hizo la petición deberá enviar el escrito, dentro del  mismo  término,  al  competente,  y  los términos establecidos para decidir se  ampliarán en diez (10) días”.   

26  Sentencia T-180 de 2001   

27   Ver  Sentencia  T-047/08.  Igualmente  Sentencias T-481/92,  T-159/93,  T-056/94,  T-076/95,  T-275/97  y  T-1422/00,  entre  otras.  Así lo  dispone el artículo 85 de la Constitución Política.   

28  Sentencia T-047/2008   

29 Al  respecto  ver  la  Sentencia  T-025/2004, que realiza un extenso análisis sobre  los     derechos     fundamentales    afectados    por    la    situación    de  desplazamiento.   

30  M.P.  Humberto  Antonio  Sierra  Porto. Aclaración de voto del Magistrado Jaime  Araújo  Rentería.  Además  de  la  Sentencia  T-307  de 1999 a la que se hace  referencia  en  esta  cita,  pueden  verse  las  Sentencias T-1104 de 2002 (M.P.  Manuel    José    Cepeda   Espinosa)   y    T-159    de    1993   (M.P. Fabio Morón Díaz).   

31  Sentencia T-025/2004   

32  Folio 2, Cuaderno Principal (subrayas fuera del texto original).   

33  Folio 8, Cuaderno Principal.   

35  Ibíd.   

36  Sentencia T-156 de 2008 M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

37  Sentencia T-868/2008   

38  Sentencia T-364/2008   

39  Ibíd.   

40  Ibíd.   

41  Sentencia T-868/2008   

42  Sentencia T-605/2008   

43  Sentencia T-364/2008   

44  Sentencia T-605/2008   

45  Folio 9, Cuaderno Principal.   

46  Sentencia T-025/2004   

47  Folio 7, Cuaderno Principal.     

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