T-633-09

Tutelas 2009

    Sentencia T- 633-09  

(Septiembre 15, Bogotá D.C.)  

Referencia:  Expediente T-2.273.040   

Accionante: El señor  Embajador  y  Jefe  de  la  Misión  Diplomática  de la Embajada del Líbano en  Colombia, Hassan Muslimani.    

Accionado:  Sala de  Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.   

Fallo   objeto   de  revisión:  Providencia  de  la  Sala  de  Casación Civil de la Corte Suprema  fechada  el  18 de diciembre del 2008; Sentencia de la Corte Suprema de Justicia  Sala de Casación Civil.   

Magistrados   de   la   Sala   Quinta   de  Revisión:  Mauricio  González  Cuervo, Jorge Ignacio  Pretelt Chaljub y Nilson Pinilla Pinilla.    

Magistrado Ponente:  Mauricio González Cuervo.   

I. ANTECEDENTES.  

1. Demanda y pretensión.  

1.1. Elementos de la demanda:  

1.1.1.   Derechos  vulnerados:  derecho  al  debido  proceso y a la doble  instancia.   

1.1.2.   Conducta  vulnerante: sentencia de la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación Laboral, del 2 de septiembre de 2008.   

1.1.3. Pretensión:   

1.2. Fundamentos de la demanda.  

1.2.1. Adelaida García de Borrisow presentó  demanda  ordinaria  laboral  contra  la  Misión Diplomática de la Embajada del  Líbano en Colombia, por la   

terminación  unilateral  de  su  contrato de  trabajo  sin  justa  causa,  y  pidió  el  reconocimiento de indemnización por  despido  sin  justa  causa,  indemnización  moratoria, mesadas pensionales y el  pago de otras sumas de dinero.   

1.2.2.  Con auto del 13 de diciembre de 2007,  la  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema admitió la demanda instaurada  por  el actor contra el accionado y en audiencia celebrada el 2 de septiembre de  2008  dictó  fallo  en  el  cual:  (i) declaró la existencia de un contrato de  trabajo  desde  el  1  de  abril de 1981 al 24 de noviembre de 2004, el cual fue  terminado  unilateralmente  y sin  justa causa; (ii) condenó al Estado del  Líbano  a pagar cierta suma de dinero, decisión que quedó en firme por cuanto  se trató de un fallo de única instancia.   

1.2.3.  El  Señor  Embajador  y  Jefe  de la  Misión  Diplomática  de la Embajada del Líbano en Colombia, Hassan Muslimani,  por  medio  de  apoderado,   presentó  acción de tutela contra la Sala de  Casación  Laboral  de  la Corte Suprema de Justicia e invocó como violados los  derechos fundamentales al debido proceso y a la doble instancia.   

1.2.4.  De esta acción de tutela conoció la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, la cual, mediante  providencia    del    5   de   noviembre   de   2008,   resolvió   “No  TUTELAR  el  derecho al debido proceso y a la doble instancia  invocado  por  el  Señor  Embajador  y  Jefe  de  la Misión Diplomática de la  Embajada del Líbano en Colombia, HASSAN MUSLIMANI”.   

1.2.5.  Impugnada  esa  decisión por el  accionante,  la  Sala  de  Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema de Justicia,  mediante providencia del 18 de diciembre del 2008, resolvió:   

“1.          Decretar  la  nulidad  de  la actuación  surtida  ante  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, a  partir del auto admisorio, inclusive.   

“2.          Disponer, en su lugar, que no se admite a  trámite  la  demanda  de tutela presentada por el señor Embajador y Jefe de la  Misión  Diplomática  de  la  Embajada  del  Líbano en Colombia, Su Excelencia  HASSAN  MUSLIMANI,  por  las  razones  expuestas  en  la  parte  motiva  de esta  providencia”   

1.2.6. En vista de ello el accionante radicó  ante  la Secretaría de esta Corporación la presente acción de tutela a fin de  que  surtiera el trámite de revisión. De conformidad con lo dispuesto en   el  auto  100  de 16 de abril de 2008, la Sala número cinco, celebrada el 28 de  mayo  de 2009, seleccionó el expediente para revisión y lo repartió a la Sala  Quinta de Revisión.   

1.2.7.  El actor invoca la protección de los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  a la doble instancia, pues a su  juicio  la  decisión  de única instancia de la Sala de Casación Laboral de la  Corte   Suprema  resultó  “insólita”  y  “aberrante”,  por  cuanto  al  condenar  al  Estado  del Líbano aplicó a un Estado extranjero la legislación  interna,  lo  que riñe, de entrada, con la propia legislación doméstica, esto  es,      el      art.      2      del     C.S.T.1.  A  su juicio, con base en el  principio  de  igualdad  soberana  proclamado en el artículo 2.1 de la Carta de  Naciones  Unidas,  aprobada por Colombia mediante la Ley 6 de 1972, se proscribe  la  posibilidad  de  que  un “Estado pueda someter a  juzgamiento    a   otro   Estado”.   Sostiene,   al  respecto:   

-.  La  violación del derecho fundamental al  debido  proceso  por  falta  de  jurisdicción y competencia de la Corte Suprema  para  juzgar al Estado del Líbano, ya que “carece la  Sala  de  Casación  Laboral  de  jurisdicción  para juzgar y decidir cualquier  litigio  contra  la REPUBLICA DEL LIBANO, sus MISIONES DIPLOMATICAS, EMBAJADAS y  FUNCIONARIOS CON FUERO”   

-.  El numeral 5 del articulo 235 C.P., norma  constitucional  citada  por  la  Corte  Suprema  como  base  de  su  competencia  “no  faculta  a  esta  Corporación  para conocer de  procesos  entablados  contra  otros Estados, valga decir contra las embajads que  los  representan  n  el  país,  ni  tampoco lo hace otra norma del ordenamiento  jurídico   nacional.  La  disposición  solamente  se  refiere  a  los  agentes  diplomáticos  y  para  los  casos  previstos  por  el  derecho internacional”   

-.   Igualmente,   la   Corte   Suprema  se  extralimitó  en sus competencias porque la disposición constitucional menciona  le  atribuye  “el  conocer  de  todos  los  negocios  contenciosos  de  los  agentes  diplomáticos acreditados ante el gobierno de la  nación,  en  los  casos  previstos  por el derecho internacional”  y,  por  tanto, “es condición sine qua  non  que el juzgamiento se haga conforme al derecho internacional”2.   

-.   Violación  del  principio  de  dos  instancias  porque el juzgamiento ha sido hecho por la Sala de Casación Laboral  de la Corte Suprema en única instancia   

1.2.8.  Al invocar la tutela de esos derechos  fundamentales,  observa que en cuanto la Corte Suprema carece de jurisdicción y  competencia    para    juzgar    a    la   Misión   Diplomática   –   Embajada  del  Líbano,   esa  decisión  podría  llevar  a  “una  ruptura  en las  relaciones  diplomáticas  de  ambos  países,  pues  para  nosotros esa condena  representa  un acto inamistoso”. Por todo ello pidió  la revocatoria de la sentencia mencionada.   

2. Decisión objeto de revisión.  

2.2.  En  virtud  del  Auto  100  de  2008  y  considerando  que  la  Sala  de Casación Civil de la Corte Suprema, mediante la  providencia  mencionada  resolvió  no  admitir  a trámite la demanda de tutela  presentada,  la  Sala  de  Selección  Número Cinco, celebrada el 28 de mayo de  2009,  seleccionó  el expediente para revisión y lo repartió a la Sala Quinta  de Revisión.   

II. CONSIDERACIONES.  

1. Competencia.  

Es competente esta Sala Quinta de Revisión de  la  Corte  Constitucional para revisar la providencia mencionada, de conformidad  con  lo  establecido  en los artículos 86, inciso tercero, y 241 numeral noveno  de  la  Constitución  Política y en los artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de  1991.   

2. Presentación del caso y planteamiento del  problema jurídico.   

2.1. La Sala de Casación Laboral de la Corte  Suprema,  mediante  auto  del  13  de  diciembre  de  2007,  admitió la demanda  ordinaria  laboral presentada por Adelaida García de Borrisow contra la Misión  Diplomática  de  la  Embajada del Líbano en Colombia, y en audiencia celebrada  el  2  de  septiembre  de  2008  dictó  fallo  de  única  instancia en el cual  declaró;  (i)  la existencia de un contrato de trabajo entre la demandante y el  Estado  del Líbano, (ii) que ese contrato de trabajo se extendió entre el 1 de  abril   de  1981  al  24  de  noviembre  de  2004;  y  iii)  que  fue  terminado  unilateralmente  y  sin  justa causa.  En  consecuencia, condenó  al Estado del Líbano a pagar cierta suma de dinero.   

2.2. El Señor Embajador y Jefe de la Misión  Diplomática  de  la  Embajada  del  Líbano  en Colombia, Hassan Muslimani, por  medio  de  apoderado,   presentó  acción  de  tutela  contra  la  Sala de  Casación  Laboral  de  la Corte Suprema de Justicia e invocó como violados los  derechos  fundamentales  al debido proceso y a la doble instancia.  De esta  acción  de  tutela  conoció  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  la  cual,  mediante  providencia del 5 de noviembre de 2008, resolvió  “No  TUTELAR  el  derecho  al  debido proceso y a la  doble  instancia  invocado  por  el  Señor  Embajador  y  Jefe  de  la  Misión  Diplomática  de  la  Embajada  del  Líbano  en  Colombia, HASSAN MUSLIMANI”.  Impugnada  esa decisión por el accionante, la Sala de  Casación  Civil de la Corte Suprema de Justicia, mediante providencia del 18 de  diciembre  del  2008,  resolvió  no  admitir  a  trámite  la demanda de tutela  presentada  por  el  señor  Embajador  y  Jefe de la Misión Diplomática de la  Embajada  del Líbano en Colombia, Señor Hassan Muslimani y decretó la nulidad  de  la actuación surtida ante la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia, a partir del auto admisorio, inclusive.   

2.3. Para dar solución a las  cuestiones  planteadas  se reiterarán los fundamentos constitucionales sobre la procedencia  de   la  acción  de  tutela  contra providencias  judiciales  y  si  hay  lugar a decisión de fondo, se  revisará  si  la  Sala  Laboral  de  la  Corte  Suprema  de Justicia violó los  derechos  fundamentales  al  debido proceso y a la doble instancia al cambiar su  jurisprudencia  sobre  la  inmunidad  relativa  de  los Estados y de los Agentes  Diplomáticos en asuntos de carácter laboral.   

3.  La  acción de tutela contra providencias  judiciales.   Reiteración  de jurisprudencia. Alcance del Auto 100 de 2008  y aplicación al caso planteado.   

3.1. La Sala Plena de la Corte Constitucional,  en  el Auto 100 de 2008, ante la negativa de ciertas corporaciones judiciales de  admitir   a   trámite   acciones  de  tutela  contra  providencias  judiciales,  consideró  que  los  fallos  que declaran su improcedencia absoluta, cualquiera  que  sea  su  denominación,  equivalen  desde  el  punto de vista material a un  fallo,  y “en esa medida la providencia referida debe  ser  sometida  al trámite fijado para el proceso de selección de los fallos de  tutela  en  la  Corte Constitucional, con la finalidad que la Sala de selección  correspondiente  pueda ejercer sus competencias y adoptar una decisión sobre su  selección   para  revisión”.  Por  ello  la  Corte  Constitucional  reconoció  como opciones a favor del accionante a quien así se  hubiese   negado   el   trámite   correspondiente  de  la  acción  de  tutela:  “acudir  a  la  regla  fijada en el Auto 04 del 3 de  febrero  de  2004,  es decir, presentar la acción de tutela ante cualquier juez  (unipersonal  o  colegiado) o incluso ante una corporación judicial de la misma  jerarquía  de  la  Corte  Suprema  de Justicia; o solicitar ante la Secretaría  General  de  la  Corte  Constitucional, que radique para selección la decisión  proferida  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en la cual se concluyó que la  acción  de  tutela  era  absolutamente improcedente, con el fin de que surta el  trámite  fijado  en  las normas correspondientes al proceso de selección. Para  este  efecto,  el  interesado  adjuntará a la acción de tutela, la providencia  donde  se  plasmó  la  decisión  que la tutela era absolutamente improcedente,  así   como  la  providencia  objeto  de  la  acción  de  tutela”.   

El accionante se ha acogido a última opción  y  corresponde  a  la Corte Constitucional realizar, como se hará en este caso,  la revisión del fallo.   

3.2.  Con base en los artículos 2 y 86 C.P.,  la  Corte  Constitucional  ha  reconocido  reiteradamente  la  procedencia de la  acción   de   tutela   contra  providencias  judiciales,  cuando  los  derechos  fundamentales  “resulten vulnerados o amenazados por  la   acción   o   la   omisión  de  cualquier  autoridad  pública”.    Inicialmente   se  hizo  énfasis  en  el  concepto  de  “vía   de   hecho”  y  posteriormente    se    ha   desarrollado   el   criterio   de   “causales     de    procedibilidad    3.          Invariablemente  se  ha sostenido que la tutela constitucional tiene  carácter  subsidiario y excepcional y sólo procede ante situaciones en las que  no   existe  otro  mecanismo  judicial  idóneo  para  salvaguardar  un  derecho  fundamental  vulnerado  o  amenazado,  o cuando existiendo otro medio de defensa  judicial,  (i)  no resulta tan eficaz para la protección de los derechos de los  asociados  como  la  tutela,  o,  (ii)  la persona afectada se encuentra ante un  perjuicio  irremediable.  En  este  sentido,  y  para  asegurar  el principio de  subsidiariedad  de  la tutela, su procedencia está sujeta al (i) agotamiento de  otros medios de defensa disponibles y (ii) la inmediatez.   

3.3.   El   desarrollo   del   criterio  de  “causales    de   procedibilidad”   ha  permitido  identificar  defectos  de las providencias judiciales  que   ameritan  una  decisión  del  juez  constitucional  de  tutelar  derechos  fundamentales  que resultan vulnerados o amenazados por tales actuaciones, y que  en  numerosas  sentencias  de  esta  Corte  se  han  agrupado  así: (i) defecto  sustantivo;  (ii)  defecto  fáctico;  (iii)  defecto  orgánico  y (iv) defecto  procedimental.    

Para que prospere (procedencia especifica) una  tutela  contra  una  providencia judicial se requiere que se presente, al menos,  uno  de los vicios o defectos mencionados: el funcionario judicial que profirió  la  providencia  impugnada, carece, absolutamente, de competencia para el efecto  (defecto  orgánico);  el  juez actuó completamente al margen del procedimiento  establecido   (defecto   procedimental  absoluto);  el  juez  carece  del  apoyo  probatorio  que  permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta  la  decisión  (defecto  fáctico);  se decide con base en normas inexistentes o  inconstitucionales4 o que presentan una evidente y  grosera  contradicción entre los fundamentos y la decisión (defecto material o  sustantivo);  el  juez  o  tribunal  fue  víctima  de  un  engaño por parte de  terceros  y  ese  engaño  lo  condujo  a  la  toma  de una decisión que afecta  derechos  fundamentales  (error  inducido);  no  se  cumple  con  expresar en la  providencia  los  fundamentos  fácticos  y jurídicos de la decisión (falta de  motivación);  la  decisión desconoce los precedentes judiciales, incluyendo el  caso  en  que  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de  un derecho  fundamental  y  el  juez  ordinario  aplica una norma que limita sustancialmente  dicho    alcance;     se    presenta   una   violación   directa   de   la  Constitución”5.   

3.4.  En el caso de la tutela interpuesta por  el  señor  Embajador  y  Jefe  de  la  Misión  Diplomática de la Embajada del  Líbano  en Colombia, HASSAN MUSLIMANI  contra la Sala de Casación Laboral  de  la  Corte  Suprema de Justicia, resulta claro que (i) se encuentra entre las  opciones  de   aplicación  del  auto  100  de  2008, por cuanto la Sala de  Casación  Civil  de la Corte Suprema le negó el trámite correspondiente de la  acción  de  tutela  mediante  providencia del 18 de diciembre del 2008; (ii) ha  agotado  los  medios  de  defensa  judicial -contra el fallo de única instancia  proferido  por  la  Sala  de  Casación Laboral de la Corte Suprema en audiencia  celebrada  el 2 de septiembre de 2008, no cabe ningún recurso ordinario-; (iii)  la  acción  de  tutela  se  ejerció oportunamente, esto es, dentro de un plazo  razonable,  con  lo  cual  se cumplió también con la regla de “inmediatez”  sobre    la    cual   existen   numerosos   pronunciamientos   de   esta   Corte  Constitucional6.   

3.5. Invoca el accionante vicios o defectos de  la  sentencia que constituyen violación de los derechos fundamentales al debido  proceso y a la doble instancia. Se analizan a continuación.   

4.    Consideraciones   sobre   el   caso  concreto.   

4.1.  Inicialmente conviene reiterar, como lo  expresó  esta  Corporación  en el Auto 100/08, que la Constitución, en cuanto  norma  de superior jerarquía del ordenamiento jurídico colombiano “regula  no  sólo  los procedimientos de producción del derecho,  sino  también  el  contenido  de  los  actos  jurídicos,  todos  los cuales se  encuentran  en  consecuencia sujetos a la Constitución, la cual se convierte en  su   parámetro   de  control”.  Y,  en  este  mismo  sentido:“para  garantizar  la sujeción de los actos  jurídicos  -entendidos en sentido amplio, es decir leyes, actos administrativos  y  sentencias  judiciales-  a  la  Constitución,  existe un completo arsenal de  mecanismos  judiciales,  entre  los  que  se  cuenta  por supuesto la acción de  tutela”.  ”.  Igualmente, como se ha precisado por  esta  Corte  Constitucional (entre otras en las Sentencias T-462/03; SU-1184/01;  T-1625/00  y   T-1031/01)  debe destacarse que la tutela es procedente como  mecanismo    para    garantizar    la    eficacia    jurídica   del   contenido  constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado.   

4.2.  Como  lo  advierte  el  accionante,  la  inmunidad  de  los  Estados  y  la  inmunidad diplomática son dos instituciones  jurídicas  diferentes.  En  el  mismo  sentido  Kwasi Banka explica7:   

“El  régimen  de inmunidad de los Estados  opera   bajo   la   noción   de   inmunidad  ratione  materia,  mientras  el  régimen  de  los  privilegios  diplomáticos   se   predica  bajo  la  noción  de  la  inmunidad  ratione   personae,   pero  todos  estos  privilegios  existen para permitir que los representantes del Estado acreditante  puedan  desempeñar  sus  funciones en el Estado receptor sin interferencias que  los afecten”.   

4.3.  En  cuanto a la competencia de la Corte  Suprema  para  conocer  de los negocios contenciosos de  los  agentes  diplomáticos,  es también cierto,  como  lo  sostiene  el  accionante,  que  la  atribución  de  la  Corte Suprema  consagrada  en  el  numeral  5  del  artículo 235 C.P., se refiere a  los  casos  previstos  por  el Derecho Internacional.  Mas  no  es adecuada la interpretación que el accionante hace del  numeral  5 del artículo 235 C.P., pues precisamente, los casos a que se refiere  el  derecho  internacional  son aquellos en que se ha reconocido  carácter  restringido a la inmunidad  de  jurisdicción de los Estados  y     a     las    inmunidades    diplomáticas    y  consulares  de  las  que  gozan  estos  agentes de los  Estados.  Y  de  ello  se  desprende,  igualmente,  como lo entendió la Sala de  Casación  Laboral  de  la  Corte Suprema, que el fuero de juzgamiento cobija al  agente  diplomático  en  ambos  casos:  tanto  en su condición de representante  del  Estado  extranjero como  en  su condición de persona natural que debe concurrir a una causa civil, penal  o  administrativa  en  el  Estado receptor. En este mismo sentido, en materia de  bienes  o derechos se hace una distinción entre bienes que posee o derechos que  el  agente diplomático ejerce “por cuenta del Estado  acreditante  para los fines de la misión” y aquellos  que  tiene o ejerce a “título privado y no en nombre  del Estado acreditante”.     

En  síntesis,  la  competencia  de  la Corte  Suprema  para  conocer  de los negocios contenciosos de  los  agentes  diplomáticos  cobija los asuntos en que  estos  actúan  a “título privado y no en nombre del  Estado  acreditante” y, con mayor razón cuando, como  en  caso  planteado,  estos  actúan “por cuenta del  Estado acreditante para los fines de la misión”.   

4.3.  Como  se  precisó  anteriormente,  la  atribución  de  la  Corte  Suprema consagrada en el numeral 5 del artículo 235  C.P.,  se  refiere a los casos previstos por el Derecho  Internacional.   

Aunque no existe un tratamiento uniforme a ese  respecto,  la  Costumbre  Internacional  más  extendida  reconoce  el carácter  restringido  de  la  inmunidad  de  los  Estados  en materia laboral8.    Esta  costumbre  internacional  es  precisamente consistente con el creciente interés  de  proteger  el  derecho  fundamental de acceso a la justicia, especialmente en  los  conflictos  derivados de relaciones laborales con los nacionales del Estado  receptor.   

Sin  embargo,  es  necesario precisar que ese  carácter   restringido  de  la  inmunidad  de  los  Estados  se  deriva  de  la  distinción  entre  sus  acta jure imperii  y  sus  acta jure gestionis. La  relación  laboral  a  que  se  refiere  el caso planteado (y la  decisión  de  terminarla)  puede  ubicarse en la categoría de los acta   jure   gestionis,  pero  no  puede  afirmarse,  como  principio  general,  que todas las relaciones laborales tengan  ese  carácter y bien puede un Estado acreditante invocar razones de seguridad o  confianza  que  caracterizarían  una  decisión laboral (celebrar o terminar un  contrato  de  trabajo)  entre  los  acta jure imperii.  Ubicado  un acto (relevante en materia laboral, civil,  comercial   o   penal)   en   esta   categoría  (jure  imperii)  la  discusión sobre el carácter absoluto o  restringido  de  la  inmunidad de los Estados y de sus agentes se trasladaría a  otro  ámbito  de  análisis:  si por la violación del  jus  cogens, un Estado ha renunciado tácitamente a la  inmunidad.   

Así,   trasciende  los  alcances  de  esta  sentencia  hacer  pronunciamientos  generales sobre los alcances de la inmunidad  de  jurisdicción de los Estados y de las inmunidades diplomáticas y consulares  de  las que gozan sus agentes diplomáticos y por ello esta Sala de Revisión se  limita  a  precisar  que,  en el caso planteado, las decisiones adoptadas por la  Sala  de  Casación  Laboral  de  la  Corte  Suprema  se  encuentran debidamente  razonadas,  tanto  para  cambiar  su  jurisprudencia  como  en  la sustentación  relativa  a  la  inmunidad  de  jurisdicción  de  los  Estados,  la  cual no se  considera  absoluta  sino  que  tiene  un  carácter restrictivo y se regula por  normas  de  derecho de carácter consuetudinario que constituyen la “costumbre       internacional”9.  En  síntesis,  en  el  caso  planteado  la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema no violó el derecho  al  debido  proceso al no reconocer la inmunidad de jurisdicción del Estado del  Líbano,  siendo  competente,  por atribución constitucional directa (numeral 5  del  art.  235  C.P.),  para  conocer  de  los negocios  contenciosos  de  los agentes diplomáticos  tanto  cuando    actúan   a    “título   privado”  como     en  el caso planteado, cuando estos actúan  “por    cuenta    del    Estado    acreditante    para   los   fines   de   la  misión”.   

Finalmente, conviene mencionar que, aunque no  se  encuentra  todavía  en  vigencia,  el  2  de  diciembre de 2004 la Asamblea  General  adoptó,  por  consenso,  el texto de la Convención de Naciones Unidas  sobre  Inmunidades  Jurisdiccionales  de los Estados y de sus bienes10,  la  cual  incorpora, en lo esencial, los mismos criterios.   

4.4. En cuanto al principio de la “doble   instancia”   (CP   art.  31)  reiteradamente   ha  precisado  esta  Corporación  que  no  tiene  “un  carácter  absoluto” y por ello el  legislador        o       directamente       la  Constitución,  como en el caso previsto en el numeral  5   del   art.   235   C.P.,    “puede  definir  excepciones  a  ese principio”.  Ciertamente, la  doble  instancia  tiene  un vínculo estrecho con el debido proceso y el derecho  de  defensa,  pero  como  lo precisó esta Corporación en la Sentencia C-040 de  200211:   

“la  posibilidad  de  apelar una sentencia  adversa  no  hace parte del contenido esencial del debido proceso ni del derecho  de  defensa  en  todos los campos, pues la propia Constitución, en su artículo  31,  establece  que  el  Legislador  podrá  consagrar  excepciones al principio  general,  según  el  cual  toda  sentencia  es apelable o consultable. La Carta  expresamente  sólo  establece  el  derecho  a  impugnar la sentencia adversa en  materia  penal  y  en  las acciones de tutela (CP arts 28 y 86). Igualmente, los  pactos  de  derechos  humanos  ratificados  por  Colombia,  como  la Convención  Interamericana  o  el  Pacto  de  Derechos  Civiles y Políticos de las Naciones  Unidas,  y  que  hacen  parte  del  bloque  de  constitucionalidad (CP art. 93),  prevén  el derecho a impugnar la sentencia en materia penal, pero no establecen  esa  posibilidad  en  los  otros  campos  del  derecho,  para los cuáles exigen  únicamente  que la persona sea oída, con las debidas garantías y dentro de un  plazo  razonable,  por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial,  establecido    con   anterioridad   por   la   ley12.      

Conforme  a  lo  anterior,  a  pesar  de  la  importancia  que  puede  tener la posibilidad de apelar una sentencia contraria,  es  claro  que, tal y como esta Corte lo ha señalado en numerosas ocasiones, no  es  obligatorio que todos los procesos judiciales sean de doble instancia. Así,  la  sentencia  C-345  de  1993,  entre  muchas  otras  que han abordado el tema,  precisó  que  “el  artículo 31 superior establece el  principio  de  la  doble  instancia, de donde se deduce el de apelación de toda  sentencia,   pero  con  las  excepciones  legales,  como  lo  dispone  la  norma  constitucional.  Excepciones que se encuentran en cabeza del legislador para que  sea  él  quien  las  determine,  desde  luego, con observancia del principio de  igualdad”.   

Finalmente,  como  se  ha  reiterado por esta  Corporación,   cuando   existe  un  fuero,  como  en  este  caso,  “La  garantía  del  debido  proceso,  visto  de  manera integral,  reside  en el fuero mismo”, pues en virtud del fuero,  su  juzgamiento  ha  sido atribuido por la Constitución al órgano de cierre de  la  justicia  ordinaria “el cual es un órgano plural  integrado   por   abogados   que  reúnen  los  requisitos  establecidos  en  la  Constitución   para   acceder   a   la  más  alta  investidura  dentro  de  la  jurisdicción              ordinaria”13 .   

4.5. Conclusión.  

Se  revocará  la  providencia  de la Sala de  Casación  Civil de la Corte Suprema de Justicia, fechada el 18 de diciembre del  2008,  que  resolvió  no admitir a trámite la demanda de tutela presentada por  el  señor  Embajador  y  Jefe  de  la  Misión  Diplomática de la Embajada del  Líbano  en  Colombia,  Señor  Hassan  Muslimani  y  decretó  la nulidad de la  actuación  surtida  ante  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  a  partir  del  auto  admisorio,  inclusive.  En  su  lugar,  SE  CONFIRMARÁ  la providencia de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  del  5  de  noviembre  de 2008,   que resolvió “No  TUTELAR  el  derecho al debido proceso y a la doble instancia  invocado  por  el  Señor  Embajador  y  Jefe  de  la Misión Diplomática de la  Embajada del Líbano en Colombia, HASSAN MUSLIMANI   

III. DECISIÓN.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Quinta de  Revisión  de  Tutelas  de  la  Corte  Constitucional, administrando justicia en  nombre  del  pueblo  y  por  mandato  de la Constitución Política,     

RESUELVE:  

Primero.   REVOCAR,  por las razones contenidas en este fallo, la providencia proferida por  la  Sala  de  Casación  Civil de la Corte Suprema de Justicia, fechada el 18 de  diciembre  del  2008,  que  resolvió no admitir a trámite la demanda de tutela  presentada  por  el  señor  Embajador  y  Jefe de la Misión Diplomática de la  Embajada  del  Líbano en Colombia, Señor Hassan Mulimani y decretó la nulidad  de  la actuación surtida ante la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  a  partir  del  auto  admisorio, inclusive. En su lugar, CONFIRMAR la  providencia  de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia del 5  de  noviembre  de 2008,   que resolvió “No  TUTELAR  el  derecho  al  debido  proceso y a la doble instancia invocado por el  Señor  Embajador  y  Jefe de la Misión Diplomática de la Embajada del Líbano  en Colombia, HASSAN MUSLIMANI   

Segundo.   Por Secretaría líbrese la comunicación prevista en  el artículo 36 del Decreto 2591 de 1.991.   

Notifíquese, comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MAURICIO GONZALEZ CUERVO  

Magistrado Ponente  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Salvamento de voto  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General    

1     ARTICULO  2o.  APLICACION  TERRITORIAL.  El presente Código  rige  en  todo  el  territorio  de  la República para todos sus habitantes, sin  consideración a su nacionalidad.   

2 Ver  expediente, cuaderno 1, folio 56.   

3 Ver  las  sentencias  sentencias   C-543  de 1992, C-543 de 1992, T-079 de 1993,  T-231  de  1994,  T-329  de  1996,  T-483 de 1997, T-008 de 1998, T-567 de 1998,  T-458  de  1998,  SU-047 de 1999, SU-622 de 2001, SU-159 de 2002, T-441 de 2003,  T-029  de  2004,  T-1157  de  2004,  C-590 de 2005, T-778 de 2005, T-237 de  2006,  T-448  de  2006,  T-510  de  2006, T-953 de 2006, T-104 de 2007, T-387 de  2007,  T-446  de  2007,  T-825 de 2007, T-1066 de 2007, SU-147 de 2007, T-243 de  2008,  T-266 de 2008, y T-423 de 2008, T-774 de 2004;  T-200 de 2004; T-949  de 2003.; C-590 de 2005..   

4  Sentencia T-522/01   

5  Sentencia C590 de 2005. MP Jaime Córdoba Triviño.   

6  Sentencia  SU-961  de  1999.M.P.Vladimiro  Naranjo Mesa, Sentencia T-575 de 2002  M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

7 Kwasi  Bankas,  Ernest  “The state immunity controversy in international law: private  suits against Sovereign States in Domestic Courts”   

8  Ernest   Kwasi   Bankas    (The  state  immunity  controversy  in  international  law:  private  suits  against Sovereig States in  Domestic  Courts,  p.  350)  cita  el  caso de MK vs.  Repiublica  de  Turquia  en  el  cual el demandante,  nacional de Alemania,  despedido  en  1984  de su posición de Secretario de la Embajada de Turquía en  Holanda,  acudió  a  la  Corte  del  Sub-distrito  de la Haya para solicitar la  anulación  de  su  despido.  Para la sorpresa de muchos, la demanda fue acogida  por  esa Corte considerando que la teoría de la inmunidad absoluta no puede ser  sostenida  por más tiempo como una regla de derecho internacional y los Estados  solo  están  legitimados  para  invocar  inmunidad  por  sus actos jure  imperii, por lo cual la Corte tenia  jurisdicción  sobre  los actos del Estado que este realiza con las mismas bases  en que actua un individuo bajo las reglas del derecho privado   

9 . Los  principios  relevantes  relacionados  se pueden encontrar en los artículos 29 a  37 de l,a Convencion de Viena sobre Relaciones Diplomaticas   

10  Estuvo  abierta  a  la firma de los Estados Miembros de Naciones Unidas desde el  17 de enero de 2005 hasta el 17 de enero de 2007   

11  Corte   Constitucional..  Sentencia  C-040  de  2002.  MP:  Eduardo  Montealegre  Lynett   

12 Ver  artículo   8  de  la  Convención  Interamericana  y  artículo  14  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos   

13   Corte  Constitucional.  Sentencia C-934 de 2006 (MP: Manuel  José Cepeda Espinosa     

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