T-647-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-647-09   

DERECHO   A   LA   SALUD   COMO   CONCEPTO  INTEGRAL-Incluye  no  sólo  aspectos  físicos  sino  también psíquicos, emocionales y sociales   

ACCION      DE     TUTELA-Inexistencia de hecho superado   

ACCION  DE TUTELA CONTRA ENTIDAD PROMOTORA DE  SALUD-Autorización   de   exámenes  y  evaluaciones  conducentes a decidir la práctica de lipectomía   

Referencia: expediente T-2282000.  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Oneida  Vásquez Morales, contra Coomeva EPS.   

Procedencia:   Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito de Villavicencio.   

Magistrado Ponente:  

Dr. NILSON PINILLA PINILLA.  

Bogotá,  D.  C.,  diecisiete   (17)  de  septiembre de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Séptima  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los Magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Jorge  Iván  Palacio  Palacio,  en  ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

en la revisión del fallo proferido en segunda  instancia  por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Villavicencio, dentro de  la  acción  de  tutela  instaurada  por Oneida Vásquez Morales, contra Coomeva  EPS.   

El expediente llegó a la Corte Constitucional  por  remisión  que  hizo  el  mencionado  despacho  judicial,  en  virtud de lo  ordenado  por  el  artículo  32 del Decreto 2591 de 1991. La Sala de Selección  Nº  6  de  la  Corte,  en  auto  de  junio  2  de 2009, eligió el asunto de la  referencia para su revisión.   

I. ANTECEDENTES.  

La  señora Oneida Vásquez Morales instauró  acción  de  tutela  contra  Coomeva EPS, aduciendo vulneración de los derechos  fundamentales  de  petición, a la vida, a la salud y a la seguridad social, por  los hechos que a continuación son resumidos.   

     

A. Hechos  y  relato contenidos en la  demanda.     

1.  La  accionante  en  junio 6 de 2006, fue  “sometida  a  la  extirpación de la vesícula en la  Clínica  Servi  Médicos…  intervención  practicada  por el Médico LUÍS H.  BATISTA  RUEDA,  mediante  una  cirugía  denominada Laparatomia” (f. 1 cd. inicial.).   

2.  Posteriormente  presentó  “dolores   abdominales   y  crecimiento  de  la  parte  media  del  abdomen”,   que   se  trató  de  corregir  mediante  otra  cirugía  “al  parecer  Eventrorrafia  que  se  trata de colocar una Malla  dentro   del   estómago   por   haberse  desprendido  los  puntos  internos,”  procedimiento  realizado  en  la  Clínica  Meta,  en  febrero   de   2008  (f.  1  ib.).   

3.  Tiempo  después,  la demandante empezó  a  notar  una  protuberancia  “en  el estómago pensando que esto seguro se debía  a  una  inflamación  normal  después  de  la  intervención, preocupada por el  crecimiento  a  los  veinte  (20) días de realizada la cirugía” acudió  al  galeno  que había realizado la intervención, quien le  expresó   que   era  un  “resultado  propio  de  la  intervención  y que tenía líquidos acumulados” (f.  1 ib.).   

4.  Agregó  que   en abril 25 de 2008,  acudió   “al   Centro   Médico   Salvador   Salud  E.U.”,  donde  le  practicaron  una  ecografía  que  indicó:  “la  Malla  quirúrgica  presentaba  en su  extremo   inferior   un   dobles   (sic)  con  escaso  liquido  alrededor”  (f.  2  ib.)   

5.  Como  la  afección continuó, elevó un  derecho  de  petición  en  noviembre 19 de 2008, a Coomeva EPS, solicitando una  valoración  médica  para  decidir el tratamiento a seguir; anexó “tres   memorias   fotográficas”  del  abdomen   y  “copias  de  la  Historia  Clínica  de  SERVIMEDICOS  y  CLÍNICA  META,  sin que hasta la fecha haya obtenido respuesta  sobre lo solicitado” (f. 2 ib.).   

B.  Documentos  relevantes  cuya  copia obra  dentro del expediente.   

    

1. Petición  de noviembre 19 de 2008,  dirigida    por    la   actora   a   Coomeva   EPS,   solicitando   “valoración   médica   para  que  se  decida  el  tratamiento  a  seguir” (fs. 5 y 6 ib.).     

    

1. Ecografía practicada a la accionante  en  la  Unidad  Funcional  de Apoyo Diagnóstico y Soporte Terapéutico Salvador  Salud E.U., en abril 25 de 2008 (fs. 7 y 8  ib.).      

    

1. Historia clínica de la demandante,  expedida  en  noviembre 13 de 2008 por Servimédicos Ltda., en la que se observa  los   diferentes   procedimientos   que   le   han   realizado   (fs.   9  a  14  ib.).     

    

1. Orden de servicio de Coomeva EPS de  marzo  7  de  2009,  remitiendo a la actora a la Clínica Nueva de Bogotá, para  ser analizada por especialista en cirugía general (f. 45 ib.).     

    

1. Orden  médica  de marzo 11 de 2009  expedida  por  el  galeno Augusto Castro, cirujano general de la Clínica Nueva,  en    la    cual    solicita    se    practique   a   la   actora   “ecografía  de  pared  abdominal  para  evaluación de la malla y  decidir     posible     lipectomia”     (f.    47  ib.).         

     

A. Respuesta    de    Coomeva  EPS.     

En  febrero  23  de 2009, la Directora de la  oficina  de  la  empresa demandada en Villavicencio, señaló que al solicitarse  información  a  la Auditoria Médica de dicha compañía se pudo establecer que  “la procedencia de una hernia incisional posterior a  una   cirugía,   es   una  complicación  frecuente  y  su  tratamiento  es  la  reintervención,  y  aunque  no  media  solicitud…  COOMEVA  EPS  en  aras  de  garantizar  los  derechos  de su afiliada y con el fin de dar cumplimiento a los  recientes  pronunciamientos  de  la Honorable Corte Constitucional, ha dispuesto  la   autorización   por   cirugía   general,   autorización  constituida  por  profesional  idóneo  para  el manejo de la patología, procedimiento a realizar  en  la  ciudad  de  Bogotá  tal  como  lo  solicita  la paciente” (f. 29 ib.).   

Finalizó   señalando   que  “NO  existe  negligencia  u  omisión  alguna  que permita inferir  validamente  la  vulneración de derecho fundamental alguno de la señora ONEIDA  VASQUEZ  MORALES,  por  parte  de  COOMEVA  EPS S.A., toda vez, que en  este  momento  se  trata  de  un  hecho  ya superado,  faltando  únicamente  que  la  Afiliada se acerque a reclamar la  autorización   señalada”,   pidiendo  de  tal  manera  “declarar la improcedencia de la tutela y no  amparar     los     derechos     fundamentales     señalados”    (está subrayado en el texto original, f. 29 ib.).   

D. Sentencia de primera instancia.  

El   Juzgado  Segundo  Civil  Municipal  de  Villavicencio,  en  providencia  de  marzo  3  de  2009,  negó  la  tutela,  al  considerar  que  “la entidad accionada, allega orden  de  servicio  de  consulta de primera vez por medicina especializada en cirugía  general,  de  fecha  20  de  febrero  de  2009 expedida por COOMEVA EPS SALA SIP  BOGOTÁ  a  ONEIDA  VÁSQUEZ MORALES, es por lo que se considera entonces que la  causa   que  generó  la  vulneración  de  los  derechos  contemplados  en  los  artículos   11,   48   y  49  de  la  Constitución  Política”  ya     se    encuentra    superada    (f.    38    ib.).    

La  señora  Oneida  Vásquez  Morales,  en  escrito  de  marzo 16 de 2009, presentó impugnación al considerar que no se le  ha    autorizado    “valoración    por   cirugía  general”;  a  pesar  de  haber  pedido  que  se  le  notificara    en   determinada   dirección,   nunca   recibió   comunicación,  “de ser cierto lo anterior tal orden de valoración,  se  hubiera  aportado  en  la  contestación  al Juez de Tutela y para obviar la  mentira  remiten  al  Juez… el original de la solicitud de consulta de primera  vez  por  medicina  especializada con fecha 20-02-09… diametralmente opuesta a  la   que   aparece   a  folio  28  del   proceso  de  Tutela” (f. 42 ib.).    

De  esa  manera,  solicita  se  revoque  tal  decisión  y  se  “ordene a COOMEVA, la evaluación y  procedimiento…por  cirugía plástica que no puede calificarse como estética,  como  lo  evaluó  el  Doctor  AUGUSTO CASTRO B. que el procedimiento lo era una  LIPECTOMIA,   que  como  dije  al principio se generó por las infortunadas  intervenciones  quirúrgicas  a  las que fui sometida y así evitar los ingestes  (sic) gastos de movilización  por  vía aérea de la localidad de Mapiripán a Villavicencio o a la ciudad que  se   asigne  para  el  trámite  reclamado  como  ocurrió  con  la  suscrita”  (f. 43 ib.).   

F.  Actuaciones  procesales  y  sentencia  de  segunda instancia.   

El  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito de  Villavicencio,  mediante  auto  de marzo 31 de 2009, dispuso preguntar al doctor  Augusto  Castro  Berdugo  “si  atendió a la señora  ONEIDA  VÁSQUEZ  MORALES”  y si dicha atención fue  realizada  “en forma particular o por remisión de la  EPS  COOMEVA, qué patología tiene la paciente… los procedimientos, exámenes  recomendados” y si requiere  “como    lo    solicita    en    esta    acción   de   tutela:   ‘valoración   por   especialista   en  cirugía  plástica  e  intervención quirúrgica para suprimir la malformación  que  presenta’,  en  caso  afirmativo,   si   es  urgente,  vital  o  no  para  la  señora  VÁSQUEZ,  que  consecuencias  trae para su vida o salud, la no autorización de estos, si estos  se encuentran dentro del POS”.   

En  abril  3  de  2009, dicho especialista en  Cirugía   General,   de   la  Clínica  Nueva,  respondió  (cd.  2  fs.  10  a  11):   

“a. La paciente en mención fue atendida en  mi  consultorio de la CLINICA NUEVA, direccionada por COOMEVA EPS, el día 11 de  marzo  de  2009.  Se  trata  de  paciente  de  43  años a quien se le practicó  COLECISTECTOMIA  ABIERTA   en  junio  6 de 2006, y posteriormente presentó  EVENTRACIÓN que fue corregida en Febrero de 2008 con malla.   

b. … la malla está bien anclada a la pared  abdominal  con existencia de tejido graso abundante lo cual puede corresponder a  un posible delantal graso abundante inferior a la malla.   

     

a. …  se  solicita   ecografía   de   pared   abdominal  para  evaluar  objetivamente  su  anclaje…,  para con el resultado decidir posible LIPECTOMIA. De acuerdo a ello  igualmente   se   determinará   la   necesidad  de  interconsulta  con  CIRUGIA  PLASTICA.”     

Con tal base, en decisión de mayo 4 de 2009,  por   razones   distintas,   el   ad  quem  confirmó  el  fallo apelado, no apreciando violación de derechos  de   la   actora,  ni   urgencia,  ni  siquiera  que  hubiere  “negativa  para  valoración por cirujano plástico y realización  de  cirugía,  pues el cirujano general no ha ordenado nada al respecto, y fue a  este  ante  quien  se  ordenó  la  valoración  y se emitió la correspondiente  autorización  por  parte de la EPS accionada” (f. 23  ib.).   

II.    CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL.   

Primera. Competencia.  

Corresponde a la Corte Constitucional analizar  en  Sala  de  Revisión,  el  fallo  proferido dentro de la acción de tutela en  referencia,  con fundamento en los artículos 86 y 241- 9 de la Constitución, y  31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Segunda. Lo que se debate.  

Corresponde   a   esta  Sala  de  Revisión  establecer  si  los derechos fundamentales de la señora Oneida Vásquez Morales  a  la  vida,  la  salud, la seguridad social y de petición, le fueron realmente  conculcados  por  Coomeva EPS, al no dar solución precisa y autorización clara  del  procedimiento  a  seguir, para la debida atención de los padecimientos que  viene afrontando dicha señora.   

Tercera.  El  derecho  a  la  salud  y  a la vida en condiciones  dignas. Reiteración de jurisprudencia.   

En  reiteradas  oportunidades  esta Corte ha  señalado  que  el derecho a la vida está compuesto por una serie de facultades  fundamentales,  inalienables  a la persona. Así, se ha señalado que la vida no  es  tan  solo  la  existencia  biológica,  pues su derecho debe explayarse más  allá  de  la escueta pervivencia, para que las personas subsistan decorosamente  y  les sea posible su desarrollo en sociedad. Al respecto, la sentencia T-395 de  agosto 3 de 1998, M. P. Alejandro Martínez Caballero señaló:   

“Lo  que  pretende  la  jurisprudencia  es  entonces  respetar  un  concepto  de  vida  no limitado a la restrictiva idea de  peligro  de muerte, ni a la simple vida biológica, sino a consolidar un sentido  más  amplio de la existencia que se ate a las dimensiones de dignidad y decoro.  Lo  que  se busca con dicha noción es preservar la situación existencial de la  vida  humana  en  condiciones de plena dignidad, ya que, al hombre no se le debe  una   vida   cualquiera,   sino   una   vida  saludable,  en  la  medida  de  lo  posible.”   

De  la  misma  manera, en sentencia T-307 de  abril  19 de 2006, M. P. Humberto Antonio Sierra Porto, al estudiarse el caso de  un   menor   que   por   un   defecto   en  sus  orejas  requería  “otoplastia  bilateral”,  se precisó:   

“La  salud  no  equivale  únicamente a un  estado   de  bienestar  físico  o  funcional.  Incluye  también  el  bienestar  psíquico,  emocional  y  social  de  las  personas1.    Todos   estos   aspectos  contribuyen  a  configurar  una  vida  de  calidad  e  inciden fuertemente en el  desarrollo  integral del ser humano. El derecho a la salud se verá vulnerado no  sólo  cuando  se adopta una decisión que afecta el aspecto físico o funcional  de  una  persona.  Se  desconocerá  igualmente  cuando la decisión adoptada se  proyecta  de  manera  negativa  sobre  los  aspectos  psíquicos,  emocionales y  sociales del derecho fundamental a la salud.”   

De esa forma, esta corporación en múltiples  ocasiones  ha  propendido  por  la  protección  de  la  vida en forma integral,  buscando  que  la  persona obtenga del sistema de seguridad social una solución  satisfactoria  a  sus  dolencias  físicas y sicológicas, que afecten su normal  desarrollo  personal.  Incluso,  ha  ordenado  la realización de cirugías que,  prima   facie,   podrían  catalogarse   como   estéticas,   pero  conllevan  una  connotación  funcional  fundamental,  en aras de garantizar la vida del paciente en condiciones dignas y  sin  compromiso  de  su  salud  física  y  síquica2.   

Cuarta.  La  integralidad  del  derecho  a la  salud.   

Esta corporación también ha precisado que el  derecho  a  la  salud  no  debe  limitarse a una mera atención, procedimiento o  cirugía,  de  consideración  aislada, sino que les corresponde a las entidades  privadas  o  públicas prestadoras de salud, brindar la atención requerida para  que  la persona obtenga su recuperación integral, en la medida de lo posible, o  haciendo que sus padecimientos sean más tolerables.   

Sobre  este  aspecto,  en  sentencia T-278 de  abril  20  de  2009 con ponencia del Magistrado Nilson Pinilla Pinilla, la Corte  recordó:   

“…  la  salud  como  derecho  integral,  implica  que  la atención deba brindarse en la cantidad, oportunidad, calidad y  eficiencia  requeridas,  lo  cual  conlleva  ofrecer, de acuerdo con la ley y la  jurisprudencia,    todo   cuidado,   medicamento,   intervención   quirúrgica,  rehabilitación,  diagnóstico,  tratamiento  y  procedimiento que se consideren  necesarios    para    restablecer    la    salud    de    los    usuarios    del  servicio.”   

Por  ello, en coordinación con el principio  de   dignidad   humana,   el  derecho  a  la  salud  implica  la  conservación,  recuperación  y el restablecimiento del estado normal de una persona enferma, a  quien  se  le  debe  ofrecer  un  tratamiento  oportuno, eficiente y suficiente,  tendiente  a  proporcionar el nivel de vida acorde con su dignidad, que no puede  escatimarse por las entidades promotoras de salud.   

Quinta.     Inexistencia    de    hecho  superado.   

Esta  corporación  al referirse a lo que se  entiende  por  hecho  superado,  ha  precisado que existen eventos en los que la  amenaza  al derecho fundamental, generadora de la reclamación, desaparece en el  transcurso  de  la acción, de suerte que el instrumento pierde efectividad y no  procede   ordenar   que   se  realice  lo  que  ya  está  efectuado3. Sin embargo,  hay  ocasiones  donde el reclamo no ha sido satisfecho realmente, o sólo lo fue  de  manera  parcial,  de  forma  que  se  excluye  la  interposición  del hecho  superado,  pues  si bien se ha dado la orden o se ha informado del presunto cese  de  la  afectación,  la  vulneración  del  derecho  persiste, al no mediar una  solución  real.  Así  consta  en  sentencia T- 1082 de octubre 29 de 2004, con  ponencia del Magistrado Jaime Araújo Rentería:   

“Es  necesario  entonces precisar con toda  claridad  que  el  supuesto del hecho superado es la satisfacción de la orden a  impartir  en  caso  de violación. No existe, pues, carencia actual de objeto en  aquellos  eventos en los que hay una mera expectativa de cesación de la amenaza  o  vulneración,  sino cuando tal posibilidad se realiza efectivamente. Así, no  habrá  lugar  a  declarar la existencia del hecho superado en materia de tutela  cuando  el  demandado  efectivamente  ha  lesionado  los  derechos  de carácter  fundamental…  promete  cesar  en  un plazo o bajo una condición el daño o la  amenaza infringidos.   

Desde una perspectiva pragmática, lo que ha  de  tener  en  cuenta  el  juez  constitucional  es  sí el sujeto que violaba o  amenazaba  el  derecho  fundamental  dejó  de  violarlo o amenazarlo o cesó su  omisión,  en  un  sentido igual o similar al que hubiese adoptado de haber sido  obligado  en ello por un juez, y si tal mutación en su conducta se materializó  efectivamente.”   

Por tales razones, le corresponde al juez de  tutela  determinar con certeza cuándo el quebrantamiento o riesgo de un derecho  invocado  ha  sido  verdaderamente  superado,  pues  de  no  hacerlo se estaría  generando  una lesión adicional al peticionario, que acude a la administración  de  justicia  en  procura  de  protección  a  sus  derechos  fundamentales, sin  obtenerla,  siendo  de responsabilidad judicial valorar efectiva y cabalmente si  en   realidad   la   vulneración   de   un   derecho   fundamental   ha  cesado  íntegramente.   

Sexta. Caso concreto.  

Según  quedó  expuesto  en precedencia, la  señora   Oneida  Vásquez  Morales  busca  protección  para  sus  derechos  de  petición  y a la vida, la salud y la seguridad social, presuntamente vulnerados  por  Coomeva  EPS,  al no ordenarle “la evaluación y  procedimiento  por  Cirujano  Plástico”, tendiente a  corregir    el    defecto   abdominal   que   se   generó   como   “consecuencia  de  infortunadas  intervenciones  quirúrgicas  que  deben  ser  corregidas  por  cuenta  y  riesgo  de  la  EPS  donde  me encuentro  afiliada” (f. 12 cd. corte).   

Por su parte, la entidad demandada respondió  que  no  existe  negligencia  u omisión “que permita  inferir  validamente la vulneración de derecho fundamental alguno de la señora  ONEIDA  VÁSQUEZ MORALES, por parte de COOMEVA EPS  S. A., toda vez, que…  se   trata   de   un  hecho  ya  superado,  falta  únicamente  que  la  Afiliada  se  acerque  a reclamar la  autorización  señalada”  (está  subrayado  en  el  texto original, f. 29 cd. inicial).   

El  Juzgado  de segunda instancia ofició en  marzo  31  de  2009  al cirujano general que examinó a la actora en marzo 11 de  2009  en  la Clínica Nueva de Bogotá, “direccionada  por  COOMEVA  EPS”.  En  abril 13 de 2009, el galeno  expresó  que  la  paciente  requería “ecografía de  pared  abdominal  para  evaluar  objetivamente  su anclaje a la pared abdominal,  para  con  el resultado decidir posible LIPECTOMIA. De acuerdo a ello igualmente  se     determinara     la     necesidad    de    interconsulta    con    CIRUGIA  PLASTICA”  (f. 11 cd. 2).   

Sin   embargo,  lo  expuesto  no  presenta  materialización   real,   como   quedó  consignado  en  comunicación  que  la  demandante  hizo  llegar a esta Corte vía fax (septiembre 11 de 2009, f. 23 cd.  Corte),   señalando  que  conforme  al  criterio  del  doctor  Augusto  Castro,  solicitó  “con fecha 15 de abril de 2009, y recibido  por  la  EPS  COOMEVA,  el  día  17 de abril por la señora ANGELICA, que se me  remitiera  al  Médico  Cirujano Plástico y se fijara fecha para cirugía y hoy  10  de septiembre no he recibido respuesta alguna de mi escrito por parte de EPS  COOMEVA”.   Se   evidencia  que  hay  una  aparente  solución  anunciada  pero no realizada, afectándose a la demandante, ya que la  EPS  se  ha abstenido de dar órdenes eficaces concretas, colocando a la señora  Oneida   Vásquez   Morales   en  un  grado  de  incertidumbre  que  aumenta  su  afección.   

Ahora bien, aunque Coomeva EPS da a entender,  en  la  contestación  de  la demanda, que no se ha desentendido del asunto bajo  estudio,  para  la  Sala  es  injustificado  que  no se hayan programado y menos  verificado   los  exámenes  prescritos,  que  pueden  determinar  cuál  es  el  procedimiento  científico  que  determine  con  certeza  e  idoneidad  si  a la  peticionaria  se  le  ha de realizar alguna intervención médica que permita el  restablecimiento de sus derechos.   

Independientemente  de  que  no  haya  sido  atendido  debidamente  el  derecho  de  petición  que  también se reclama a la  demanda,  esta Sala ha podido establecer que los derechos a la vida digna y a la  seguridad  social en su connotación de salud, no han sido restaurados y, por el  contrario,   cobran   vigencia  indicaciones  de  esta  corporación,  como  las  siguientes:4   

“…  la  atención y el tratamiento a que  tienen  derecho  los pertenecientes al sistema de seguridad social en salud cuyo  estado  de  enfermedad  esté  afectando  su  integridad  personal  o su vida en  condiciones  dignas,  son  integrales;  es  decir,  deben contener todo cuidado,  suministro   de   medicamentos,   intervenciones   quirúrgicas,  prácticas  de  rehabilitación,  exámenes  para  el  diagnóstico  y el seguimiento, así como  todo  otro  componente  que  el  médico  tratante valore como necesario para el  pleno restablecimiento de la salud del paciente.”   

Ciertamente, las empresas promotoras de salud  deben  procurar  que  los  tratamientos médicos se ejecuten de manera integral,  idónea  y  oportuna, en aras de proteger de la manera más eficiente posible el  derecho  a  la  salud y evitar que sus alteraciones se prolonguen, sin solución  próxima.   

Por  lo  analizado, esta Sala debe revocar el  fallo  proferido  en mayo 4 de 2009 por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de  Villavicencio,  que  en  su  momento  había confirmado el dictado en marzo 9 de  dicho  año por el Segundo Civil Municipal de la misma ciudad, negando el amparo  impetrado.   

En  su  lugar, se concederá la tutela pedida  por  la  accionante, ordenándole a  Coomeva EPS, oficina de Villavicencio,  por  conducto  de  su  representante  legal  o  quien  haga sus veces, que en el  término  de  las  cuarenta  y  ocho (48) horas siguientes a la notificación de  esta  sentencia  disponga  la  realización,  si aún no se ha efectuado, de los  exámenes   y  evaluaciones  (“ecografía  de  pared  abdominal  para  evaluar  objetivamente su anclaje”),  conducentes  a  decidir  sobre  la  práctica de lipectomía a la señora Oneida  Vásquez  Morales,  con  interconsulta sobre la necesidad de cirugía plástica,  de  acuerdo  a  lo  determinado  por  los  médicos  tratantes,  todo lo cual se  efectuará    en    el    término   máximo   de   los   treinta   (30)   días  subsiguientes.   

III.- DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero:  REVOCAR   la   sentencia  proferida  por  el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Villavicencio en mayo 4  de  2009,  confirmatoria  de  la dictada en marzo 9 de dicho año por el Juzgado  Segundo  Civil Municipal de la misma ciudad, negando la tutela solicitada por la  señora  Oneida  Vázquez  Morales  contra Coomeva EPS, la cual, en su lugar, se  dispone    CONCEDER,   en  protección  de  los  derechos  fundamentales a la salud y a la vida digna de la  mencionada señora.   

Segundo:   En  consecuencia,   ORDENAR  a  Coomeva  EPS, oficina de Villavicencio, por conducto de su representante legal o  quien  haga  sus  veces,  que  en  el término de las cuarenta y ocho (48) horas  siguientes  a  la  notificación  de esta sentencia disponga la realización, si  aún  no  se ha efectuado, de los exámenes y evaluaciones conducentes a decidir  sobre  la  práctica  de  lipectomía  a la señora Oneida Vásquez Morales, con  interconsulta  sobre  la  necesidad  de  cirugía  plástica,  de  acuerdo  a lo  determinado  por  los  médicos  tratantes,  todo  lo  cual  se efectuará en el  término máximo de los treinta (30) días subsiguientes.   

Tercero.   Por  Secretaría  General, LÍBRESE  la  comunicación  a  que  se  refiere  el  artículo  36  del  Decreto  2591 de  1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  T-  659 de agosto 6 de 2003, M. P. Alfredo Beltrán Sierra.   

2  T-  392  de  mayo  28  de  2009,  M.  P.  Humberto Antonio Sierra Porto.   

3  T-  433 de julio 1° de  2009, M. P. Nilson Pinilla Pinilla   

4  T-  278  de  abril  20 de 2009, M. P. Nilson Pinilla Pinilla; en el mismo sentido T-  136 de febrero 19 de 2004, M. P Manuel José Cepeda Espinosa.     

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