T-648-09

Tutelas 2009

Referencia: expediente T-2284475  

Acción  de  tutela  presentada  por Fernando  Santos  Velásquez  contra  ARP  COLPATRIA  SEGUROS DE VIDA COLPATRIA S.A.    

Procedencia: Juzgado Sexto Penal del Circuito  de Ibagué.   

   

Magistrado Ponente:  

Dr. Nilson Pinilla Pinilla.  

Bogotá,  D. C.,  septiembre diecisiete  (17) de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Séptima  de Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Jorge  Iván  Palacio  Palacio,  en  ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

en  la  revisión  del  fallo dictado por el  Juzgado  Sexto  Penal del Circuito de Ibagué, que confirmó el proferido por el  Juzgado  Trece  Penal  Municipal  de  la misma ciudad, respecto de la acción de  tutela  instaurada  por  Fernando Santos Velásquez contra ARP COLPATRIA SEGUROS  DE VIDA COLPATRIA S.A.   

El expediente llegó a la Corte por remisión  que  hizo  el  primer despacho judicial mencionado, en virtud de lo ordenado por  los  artículos  86  inciso  2°  de la Constitución Política y 32 del Decreto  2591  de 1991, siendo escogido para su revisión por la Sala de Selección N° 6  de esta corporación en junio 11 de 2009.   

I. ANTECEDENTES  

Fernando Santos Velásquez instauró acción  de  tutela  contra ARP COLPATRIA SEGUROS DE VIDA COLPATRIA S.A., por estimar que  con  su  actuación  ha  vulnerado  sus  derechos  fundamentales  a la salud, de  petición,  igualdad,  trabajo  y  vida  digna,  con  base  en  los hechos que a  continuación se resumen.   

A.  Hechos  y  narración  efectuada  en  la  demanda.   

Indica  el  actor que el 1° de noviembre de  2006,  se  vinculó  al régimen de seguridad social integral (EPS-ARP-AFP) como  trabajador  independiente,  a través de la Asociación Nacional de Trabajadores  Independientes,  SERVISOCIAL,  la cual lo afilió a ARP COLPATRIA, entregándole  cada  mes  copia de la planilla de autoliquidación, donde se verificaba el pago  puntual realizado.   

Señala  que  el  4 abril de 2008 sufrió un  accidente  de trabajo, al producirse en una cantera de piedra una explosión con  clorato  de potasio y azufre, causándole traumas cráneo encefálico, abdominal  y toráxico y fracturas de huesos cúbito, radio y fémur derechos.   

Agrega  que durante 20 días fue atendido en  las  Clínicas  Tolima de Ibagué y Occidente de Bogotá, y luego en el Hospital  San  Ignacio  de esta ciudad, donde le realizaron intervenciones quirúrgicas en  los ojos y en la rodilla derecha.   

Expresa que actualmente padece pérdida total  de  visión  en  el  ojo  derecho  y  parcial  en  el  izquierdo,  al  igual que  limitaciones  en  la  mano  derecha y en la marcha, por lo que requiere de ayuda  permanente para su movilización.    

Informa   que   según   valoración   de  especialistas,   padece  “secuelas  de  pérdida  de  visión.  Lesión  del  nervio  cubital  derecho  en codo de carácter moderado.  Lesión  de  nervio  peroneo  derecho  en  tercio  discal  de muslo de carácter  moderado  y  restricción  de  arcos  de  movimiento  articular”  (trascripción textual).   

Observa que el 27 de agosto de 2008, recibió  escrito  de  ARP  COLPATRIA,  mediante el cual se le informó que el equipo  interdisciplinario   de  la  administradora  determinó  pérdida  de  capacidad  laboral del 73.31%, por accidente de trabajo.    

Resalta  que  desde  abril  de  2008, cuando  sufrió  el  referido  accidente,  ARP  COLPATRIA únicamente le ha autorizado y  cancelado  tres  meses  de  incapacidad,  sin  tener  en cuenta su situación de  salud.   

Manifiesta  que  en  diciembre  de 2008, ARP  COLPATRIA  objetó  a SERVISOCIAL cubrir el accidente de trabajo, por considerar  que  al  momento de su ocurrencia no había relación laboral con la asociación  de  trabajadores independientes. Enterada de lo anterior, SERVISOCIAL informó a  ARP  COLPATRIA  que  su  actividad  económica  consistía  en afiliar de manera  colectiva  al  sistema  de  seguridad  social  personas naturales y trabajadores  independientes,   de  lo  cual  tenía  pleno  conocimiento  la  administradora.   

B. Pretensión  

A  causa  de  la  pérdida  de  su capacidad  laboral  y  los derechos fundamentales invocados, el actor demanda que se ordene  a  ARP  COLPATRIA  el  reconocimiento  y  pago  de  la pensión de invalidez, la  cancelación  de  las incapacidades laborales pendientes de autorizar desde mayo  de  2008,  y  exhortar  al  cumplimiento  de  la Carta Política cuando mandatos  legales transgreden principios constitucionales.   

C.    Respuesta    de    la    entidad  accionada   

En  escrito  dirigido  al Juzgado de primera  instancia,  ARP COLPATRIA contestó la acción de tutela interpuesta, negando el  reconocimiento  de  la  pensión  de  invalidez  por  considerar que se trata de  siniestro no cubierto por el contrato celebrado con SERVISOCIAL.   

Considera  que  establecida  la  ausencia de  dependencia  o  subordinación laboral del señor Fernando Santos Velásquez con  SERVISOCIAL,  sólo  hay  lugar  a  la  cobertura  de prestaciones económicas y  asistenciales  derivadas de un accidente o enfermedad profesional, ocurridos por  causa  o  con  ocasión  del trabajo desarrollado por cuenta de tal asociación,  situación  que  no  se  presenta  constituida  en  la  simple  intermediaria de  afiliación.   

Advierte     que    el    “seguro  de  riesgos  profesionales  no se extiende a todo tipo de  actividades  realizadas  por  el trabajador”, como la  que   se   encontraba   ejecutando   el   señor  Santos  Velásquez,   por   lo  que  deberá  tenerse  como  empleador aquél para quien laborada al momento del accidente.   

Manifiesta  que  habiéndole  reiterado  a  SERVISOCIAL  la  solicitud  de  copia  de  la  resolución  del Ministerio de la  Protección  Social,  por  la  cual  se  le autoriza la afiliación colectiva de  trabajadores  independientes  al  sistema  general  de  seguridad  social, dicha  asociación   ha   guardado  silencio,  dando  a  entender  con  su  actitud  la  inexistencia de la respectiva autorización.   

Agrega  que  por  virtud del Decreto 1295 de  1994,  la  afiliación  al  sistema  de  general  de  riesgos  profesionales  es  obligatoria  para  trabajadores  dependientes  vinculados  mediante  contrato de  trabajo   y   voluntaria   para   aquellos   trabajadores  independientes,  cuya  reglamentación  aún  no  ha  sido  expedida  por el gobierno, por lo que en la  actualidad  sólo  es  aplicable  la  primera  modalidad, en la cual no encuadra  el  demandante.   

Sostiene que bajo los anteriores postulados,  sin  que  se  planteen  elementos  adicionales  que  conduzcan  a  demostrar  la  vinculación  laboral  del accionante, es improcedente reconsiderar la objeción  puesta  en  conocimiento  de  SERVISOCIAL  y  errado  el  mecanismo preferente y  sumario  utilizado, pudiendo el peticionario acudir a la jurisdicción ordinaria  laboral para dirimir la controversia suscitada.   

D.   Sentencia  del  Juzgado  Trece  Penal  Municipal de Ibagué.   

         

Mediante  sentencia  de  marzo 6 de 2009, el  despacho  judicial de primera instancia negó la tutela impetrada, al considerar  que  no atañe al juez constitucional el reconocimiento de prestaciones sociales  y,  en  particular,  aspectos  pensionales,  a riesgo de invadir competencias de  otras  jurisdicciones, en tanto lo buscado responde a la definición de derechos  litigiosos  estrictamente  legales y no a la protección preeminente de derechos  fundamentales, exclusivos del juicio de tutela.   

Concluye indicando que el actor no demostró  que  los  derechos  a  la  salud,  a  la  vida,  a  la igualdad, al trabajo y de  petición  se  encuentran  gravemente  afectados o amenazados por la omisión de  ARP  COLPATRIA  de  reconocer  la  pensión  de  invalidez  y  las incapacidades  laborales,   lo  que,  de  contera,  plantea  la  improcedencia  de  la  acción  constitucional  consagrada  como mecanismo de carácter excepcional, subsidiario  y  residual frente a un asunto del ámbito estrictamente legal  del resorte  de la justicia ordinaria laboral.   

E. Impugnación  

El actor Fernando Santos Velásquez impugnó  el  referido  fallo,  afirmando  que al demandar acreditó su relación laboral,  las  cotizaciones  a  la  aseguradora  de riesgos profesionales, el accidente de  trabajo  y  la  pérdida  de  la  capacidad  laboral, con documentos que hacían  viable el reconocimiento de la pensión de invalidez.   

Manifiesta   su   extrañeza   por  cuanto  justamente  los médicos especializados de ARP COLPATRIA calificaron pérdida de  capacidad  laboral  superior  al  70%,  situación que le impide valerse por sí  mismo,  requiriendo  de  un  tercero para su movilización; consecuentemente, se  halla  en  imposibilidad  física  de  procurar  su  subsistencia, al quedar sin  fuerza laboral.   

F.  Sentencia  del  Juzgado  Sexto Penal del  Circuito de Ibagué.   

En  sentencia  de  abril  27  de  2009,  el  ad quem confirmó el fallo de  primera  instancia,  luego  de  establecer  que  existen otros medios de defensa  judicial para atender y decidir la controversia planteada.   

Estima  que  la  concesión  de  derechos de  carácter  prestacional,  como  la  pensión de invalidez perseguida, no es  asunto  a  definir  en  acción  de  tutela,  que es de naturaleza eminentemente  subsidaria  y  residual  para la protección de los derechos fundamentales, como  ha   advertido   con   insistencia   la  Corte  Constitucional.     

Indica que en el caso bajo estudio, el actor  no  prueba  la configuración del perjuicio inminente e irremediable, conforme a  los  presupuestos  establecidos por esta Corte en sentencia T-225 de 1993 (M. P.  Vladimiro  Naranjo  Mesa),  evidenciándose  que luego de pasado más de un año  pretende que sus derechos le sean tutelados.   

Concluye que impedido el juez constitucional  para  entrometerse  en  la competencia de la jurisdicción laboral ordinaria, el  accionante  podrá  acudir a esa instancia para la protección eficaz y completa  de sus prestaciones económicas.   

II.    CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL   

1. Competencia.  

Esta  Corte  es  competente  para conocer el  asunto  objeto de revisión, de conformidad con lo establecido en los artículos  86  y  241-9  de  la  Constitución  Política  y  31  a  36 del Decreto 2591 de  1991.   

2.    Problema    jurídico.   

Conforme  a la situación fáctica expuesta,  corresponde  a  la  Sala  determinar  si ARP COLPATRIA SEGUROS DE VIDA COLPATRIA  S.A.  vulneró  derechos fundamentales del señor Fernando Santos Velásquez, al  no  reconocer ni pagar su pensión de invalidez y las incapacidades solicitadas,  argumentando  que sólo hay lugar a prestaciones económicas y asistenciales por  causa  o  con  ocasión  de un contrato de trabajo, que estima inexistente en el  caso  analizado.  Empero,  un equipo médico especializado de esa aseguradora de  riesgos  profesionales dictaminó pérdida de capacidad laboral del 73.31%, y el  evento fue calificado como accidente de trabajo.   

Para   resolver   lo  planteado,  la  Sala  estudiará:  (i)  la  protección  constitucional  de  las personas en estado de  debilidad   manifiesta;   (ii)  los  diferentes  aspectos  relacionados  con  la  calificación  del  origen,  el  grado  de  invalidez  y la determinación de la  pérdida   de   la   capacidad   laboral   y,  (iii)  la  resolución  del  caso  concreto.   

3.  La protección  constitucional  especial  de  las  personas  en  estado de debilidad manifiesta.   

La  Carta  Política  (art.  13  inc.  3°)  consagra  el  deber social y específico del  Estado, de proteger de manera  especial  a aquellas personas que por su condición económica, física o mental  se  encuentran  en  circunstancias  de debilidad manifiesta, y en aplicación de  este  deber (art.47, ibídem), por el legislativo y el ejecutivo, la obligación  de  adelantar  a  favor de los discapacitados físicos, sensoriales y psíquicos  una  política  de  previsión,  rehabilitación  e  integración  social,   prestándoles la atención especializada que requieran.   

El  derecho  a la protección y la atención  especializada   para   este  grupo  de  personas,  cobra  eficacia  mediante  la  prestación  de los servicios públicos de salud y seguridad social a través de  los  respectivos  entes  estatales  y  privados  destinados  a  su  cobertura  y  satisfacción  por  mandato  de la ley, y de otro lado, con las instituciones de  vigilancia  y control del ramo, encargadas de garantizar su calidad, oportunidad  y permanencia.   

No  obstante,  cuando  las medidas legales y  reglamentarias  no  cumplen  las  finalidades  de  protección y atención, y la  persona  por  sus  condiciones  personales,  sociales,  culturales y económicas  advierte  por  sí  misma  o  a través de representante o de agente oficioso la  vulneración  de sus derechos fundamentales, puede acudir a la acción de tutela  de    raigambre    iusconstitucional    para  restablecer  el  estado  normal  de  las  cosas  y/o evitar la  continuidad    de   las   transgresión   sufrida.1   

En  este  sentido  la intervención del juez  constitucional  deberá ser inmediata, quien, de estimar necesario, procederá a  emitir  las  órdenes  a  que haya lugar y a adoptar las decisiones de carácter  preventivo  y/o  coercitivo  para con el fallo entrar a amparar de manera real y  efectiva  los derechos fundamentales vulnerados o amenazados por la acción o la  omisión de cualquier autoridad pública o de particulares.   

4.  Calificación  del  origen, del grado de  invalidez   y   de   la   determinación   de   la   pérdida  de  la  capacidad  laboral.   

Esta Corte en reciente sentencia2, con ocasión  del  análisis  de  las  funciones  y  las  obligaciones  de las aseguradoras de  riesgos   profesionales,  tratándose  de  la  regulación  de  la  pensión  de  invalidez, ha destacado lo siguiente:     

“4.1.   En   desarrollo   del   mandato  constitucional  contenido  en el artículo 48, el legislador expidió la Ley 100  de  1993,  que  comenzó  a regir a partir del 1° de abril de 1994, mediante la  cual  se creó el Sistema de Seguridad Social Integral, que a su vez consagra el  Sistema   General   de   Pensiones,   que  persigue  garantizar  a  ‘la  población,  el  amparo contra las  contingencias  derivadas  de  la  vejez,  la  invalidez y la muerte, mediante el  reconocimiento      de      las     pensiones     y     prestaciones’.3   

……  

Para determinar la entidad responsable de las  prestaciones  asistenciales  o económicas a que tiene derecho la persona que se  encuentra  en  tales  circunstancias,  previamente debe existir la calificación  del  origen  de  la  enfermedad  o  del  accidente de  trabajo.  Si  es  de  origen  profesional,  las  prestaciones serán de cargo de  la   Administradora   de  Riesgos  Profesionales.  De  no  ser  así,  y  tratándose  de origen común, tal  responsabilidad     deberá     ser     asumida     por     la     E.P.S.  en  materia  de  salud  o  por la  Entidad  Administradora  de  Pensiones  correspondiente,  en caso de invalidez o  muerte, cuando se reúnan los requisitos para ello.   

Los  artículos 41, 42 y 43 de la Ley 100 de  1993,  disponen  que  el  estado  de invalidez será determinado en primera y en  segunda  instancia  por  las  Juntas  Regionales  y  Nacional  de  Calificación  respectivamente,  conformadas  por un número plural de expertos, designados por  el  Ministerio de la Protección Social, quienes actuarán de conformidad con la  reglamentación  que  para  el  efecto  expida  el Gobierno Nacional4,  con cargo a  la   entidad  de  previsión  o  seguridad  social  correspondiente.5   La  Junta  Nacional  de  Calificación  de  Invalidez,  superior  funcional  de  las juntas  regionales  prevista en el artículo 43 de la mencionada disposición, conoce en  segunda   instancia  de  las  controversias  que  se  pueden  suscitar  por  los  dictámenes rendidos por las juntas regionales.   

……  

Los   Decretos  1295  de  19946  y  2463  de  20017    y    la    Ley    776    de   20028, establecen los lineamientos y  el  procedimiento  que  se  debe  seguir para determinar, de una manera ágil el  origen     del     accidente     de    trabajo  y  de  la  enfermedad  profesional  a  efectos  de  que  se  garantice  a los trabajadores que soportan estas contingencias, las prestaciones  asistenciales   y   el   otorgamiento   o  reconocimiento  de  las  prestaciones  económicas,   a   las   que   el   afectado   o   sus   beneficiarios  tuvieren  derecho.   

……  

4.2.  El artículo 41 de la ley 100 de 1993,  fue  modificado  por el artículo 52 de la ley 962 de 2005, en el sentido que la  pérdida  de  la capacidad laboral, la calificación del grado de invalidez y el  origen   de   las   contingencias   debe   ser   determinado   en   ‘primera     oportunidad’      por      el     ‘Instituto       de       Seguros  Sociales’,  ‘las   Administradoras   de   Riesgos  Profesionales    ARP’,  ‘las   Compañías  de  Seguros    que    asumen   el   riesgo   de   invalidez   y   muerte’         y        ‘las  Entidades  Promotoras  de  Salud  EPS’.Así   mismo,  la  mencionada  disposición  jurídica consagra que en el caso que el interesado no  esté  de  acuerdo  con  la calificación, dentro de los 5 días siguientes a la  manifestación    de   la   inconformidad,   se   puede   acudir,   ‘a  las  Juntas  de  Calificación  de  Invalidez  del  orden  regional,  cuya  decisión  será  apelable ante la Junta  Nacional.  Contra  dichas  decisiones  proceden las acciones legales’.   

Por consiguiente, en la actualidad el estado  de   invalidez  debe  ser  determinado  en  primera  instancia  por  las  Juntas  Regionales  de  Calificación de Invalidez y en segunda por la Junta Nacional de  Calificación  de  Invalidez, con base en el manual único para la calificación  de  invalidez  vigente  a la fecha de la calificación. Correspondiéndole a las  entidades  que  asumen las contingencias derivadas de la invalidez determinar en  ‘primera  oportunidad’  la pérdida  de  capacidad  laboral,  calificar  el  grado  de  invalidez  y el origen de las  contingencias.9   

Sobre   el   particular   ha   dicho  esta  Corporación10,  que  la  posibilidad  de  que  el  ISS,  las  ARP,  las EPS y las  compañías  aseguradoras  califiquen el origen de la invalidez y la pérdida de  la  capacidad  laboral,  es  un asunto que había sido previsto por el artículo  7°  de  Decreto  1771 de 1994, mediante la remisión de todas las controversias  que  se  presenten  con  ocasión  del origen de la contingencia sufrida por los  asegurados   a   las   previsiones   del   artículo  12  del  Decreto  1295  de  1994.   

Además  el  artículo  9° de la Ley 776 de  2002,   corrobora   la   obligación  de  la  administradora  o  aseguradora  de  pronunciarse  sobre  el  origen  de la incapacidad y la pérdida de la capacidad  laboral,  sin  perjuicio  de  la competencia de las Juntas Regionales y Nacional  para  dirimir  las  controversias al respecto, en cuanto la disposición señala  que    ‘de    existir  discrepancias  se  acudirá a las Juntas de Calificación de Invalidez, quedando  a  cargo de la entidad de Seguridad Social correspondiente el pago de honorarios  y   demás  gastos  que  se  ocasionen’.   

Por  lo anterior se concluye que, si bien la  Ley  100  de  1993,  atribuía  a  las  Juntas  Regionales  de  Calificación de  Invalidez,  y  a la Junta Nacional la competencia exclusiva de la calificación,  con  la  expedición de la Ley 962 de 2005, se otorgó dicha facultad en primera  oportunidad  al  ISS,  a  las  ARS,  a  las EPS y a las compañías de  Seguros  que asumen el riesgo de invalidez y muerte.  Precisó  claramente  la  mencionada  disposición,  como  ya  lo  habían  hecho los artículos 12 del Decreto 1295 de 1994 y 9° de la Ley 776 de  2002,  que  las  Juntas  Regionales  de  Calificación  de  Invalidez y la Junta  Nacional  en  caso  de  apelación,  deben  dirimir  las  controversias  que  se  presenten      sobre      la      calificación      realizada      por      las  administradoras”.   

5. Resolución del caso concreto  

5.1.  De  los  documentos  obrantes  en  el  expediente,  aparece  claro  que  el  señor  Fernando  Santos Velásquez (i) se  afilió  a la Asociación Nacional de Trabajadores Independientes SERVISOCIAL en  su  calidad de tal, entidad que a su turno procedió a vincularlo al régimen de  seguridad  social  integral  (EPS, ARP, AFP), (2) sufrió accidente con ocasión  de  explosión  de  piedra  que manipulada en cantera, y (3) fue atendido por la  empresa  aseguradora  de  riesgos  profesionales  ARP COLPATRIA, la cual emitió  dictamen  de calificación de pérdida capacidad laboral de 73.31%, considerando  el evento como accidente de  trabajo.    

Mediante escrito de marzo 5 de 2009, dirigido  al  Juzgado  Trece  Penal  Municipal  de Ibagué, SERVISOCIAL informa que Santos  Velásquez  se  afilió  a la asociación desde noviembre de 2006, procediendo a  efectuar    mensualmente    los    aportes;     copias   del   “Reporte  de  Accidentes”, de planillas  de  aportes  y  del  carné No.136586 demuestran la afiliación a ARP COLPATRIA,  sin  que  esta  aseguradora haya manifestado oposición o tacha alguna a todo lo  largo    de    la   vinculación   y   el   recibo   de   los   correspondientes  aportes.     

El  accidente  de trabajo se constata con el  “Reporte  de Accidentes”,  precitado,  de   abril 4 de 2008, y con los comunicados de ARP COLPATRIA de  octubre  2  de 2008, dirigido a SERVISOCIAL, y de 25 de febrero de 2009, enviado  al  Juzgado  Trece  Penal  Municipal  de Ibagué, mediante los cuales objetó el  reconocimiento  de  la  pensión  de  invalidez,  argumentando  inexistencia  de  relación     laboral     del    señor    Santos    Velásquez    con    algún  empleador.        

La  calificación  de  la  pérdida  de  la  capacidad  laboral  reposa en dictamen realizado el 22 agosto de 2008 por equipo  interdisciplinario   de  calificación  de  invalidez  de  ARP  COLPATRIA,  cuya  notificación  al  interesado se efectuó personalmente el día 27 del mismo mes  y año.      

5.2. A partir de los antecedentes y el acervo  arrimado,  la Corte debe resolver (i) si es procedente la acción de tutela para  el  reconocimiento  y  pago de la pensión de invalidez, (ii) si el peticionario  dispone  de  otro  medio  de  defensa  judicial, y (iii) si la administradora de  riesgos  profesionales  ARP  COLPATRIA  puede  negarse  a  pagar  la pensión de  invalidez   de   persona   que   no   era  trabajador  dependiente.  Tales   circunstancias  llevan  aparejado  los  requisitos  que  exige  la  ley  para el  otorgamiento   de   la   prestación   económica  conforme  a  la  controversia  planteada.   

Procedibilidad   de   la  tutela  para  el  reconocimiento y pago de la pensión de invalidez.   

Reiterada    jurisprudencia    de   esta  Corte11  ha  señalado  la  procedencia  de  la acción tutela cuando no se  disponga  de  otro  medio  de  defensa  judicial  o, cuando existiendo éste, se  utilice  como  mecanismo  transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable  (art.86,  inc.  3°, C.P.) advirtiendo, de un lado, que el otro medio de defensa  debe  ser  apreciado en concreto por el juez de tutela y, de otra parte, que tal  medio  debe  mostrarse  eficaz  e  idóneo  para  la protección de los derechos  fundamentales  vulnerados,  esto es, que cuente con la capacidad real y efectiva  de evitar la ocurrencia de un daño irreparable.   

El numeral 1° del artículo 6° del Decreto  2591   de   1991,   prevé   las  situaciones  descritas  cuando  prescribe  que  “la   existencia   de  dichos  medios  [de  defensa  judicial] será apreciada en  concreto,  en  cuanto  a  su  eficacia,  atendiendo las circunstancias en que se  encuentre   el   solicitante”,   tarea   del   juez  constitucional  orientada  única  y  exclusivamente  a  que las personas puedan  gozar de los derechos fundamentales de manera real y efectiva.   

De  otra parte, la acción de tutela procede  siempre  que  se  demuestre:  1°  El  cumplimiento  de  los requisitos mínimos  exigidos  por  la  ley para acceder a la pensión de invalidez; 2° La decisión  negativa  e  injustificada  de  la  entidad  encargada  de  asumirla,  y  3° La  vulneración  del  derecho  fundamental al mínimo vital conexo con el derecho a  al vida por tal negativa.   

En  el  presente caso, la Sala estima que el  señor  Fernando  Santos Velásquez sufrió grave accidente que afectó no sólo  la  motricidad sino la agudeza visual y por ende su capacidad laboral en 73.31%.  El  dictamen  de calificación de pérdida de capacidad laboral, emitido por ARP  COLPATRIA,  en  el  acápite  denominado  “Motivo de  Consulta  y Enfermedad Actual” indicó y diagnosticó  lo siguiente:   

“El  paciente  se  encontraba  explotando  piedra  en  cantera con clorato de potasio y al realizar la explosión piedras y  la  onda  vibratoria  lo  golpearon  ocasionando  trauma  craneoencefálico  con  pérdida  de  conocimiento,  trauma  abdominal y torácico, fractura de cubito y  radio   derecho   y   fractura  de  fémur  derecho.  Atendido  en  la  Clínica  Tolima   durante  una  semana  y  luego  fue  remitido  a  la  Clínica  de  Occidente,  donde  permaneció durante doce días. Luego fue llevado al Hospital  San   Ignacio   donde   fue   intervenido   de  la  rodilla  derecha  y  de  los  ojos.   

El paciente tiene pérdida de visión por ojo  derecho  con  lesión  de  córnea y retina derecho y parcial del ojo izquierdo.  Refiere  visión  de  sombras por el izquierdo. Presenta limitación de la flexo  extensión  de  la  mano  derecha  y limitación para la marcha por fractura del  fémur derecho.   

Fue valorado por especialidades y se definen  como  secuelas  pérdida  de visión, lesión del nervio cubital derecho en codo  de  carácter  moderado.  Lesión de nervio peronero derecho en tercio distal de  muslo   de   carácter   moderado   y   restricción   de  arcos  de  movimiento  circular.   

El  paciente  necesita  de  la  ayuda  de un  familiar  para  los  desplazamientos por imposibilidad para la marcha normal por  lesión de la rodilla y por la perdida de la visión.”.   

Se trata, pues, de persona inválida conforme  a  lo  dispuesto  en  el  artículo  9°  de la Ley 776 de 2003, vinculada a ARP  COLPATRIA  desde de noviembre de 2006 a través de SERVISOCIAL, quien bajo tales  condiciones  especiales,  satisface  los  requisitos  mínimos  previstos  en el  artículo  1°  de  la  Ley  860  de  2003  (art. 39 de la Ley 100 de 1993) para  acceder    a    la    pensión    de    invalidez12.                  

Adicionalmente,  el  señor  Fernando Santos  Velásquez  carece  de  ingresos  y  de  capacidad  de  ahorro, lo que le impide  satisfacer  sus  necesidades  básicas, seriamente disminuidas por haber perdido  su  capacidad  laboral. Al encontrarse en franca y penosa inmovilidad por razón  de  las  profundas  lesiones motoras y pérdida de visión, sólo “aliviada”  con  la  ayuda  de familiar, atraviesa difícil situación personal y económica  que   amenaza  sensiblemente  su  derecho  a  la  dignidad  humana,  al  mínimo  vital.13          

De igual modo ha sido reiterativa en indicar  que  por  ser  la  pensión  de  invalidez  prácticamente  el  único  medio de  subsistencia  para  satisfacer  las  necesidades básicas del titular como de su  familia  por  causa  de  sus  limitaciones  e  indefensión,  corresponde  a las  entidades  obligadas a su reconocimiento, cancelar cumplidamente las mesadas con  el   fin   de   garantizar   su   mínimo   vital.15   

El  peticionario  no  dispone  de otro medio  eficaz e idóneo de defensa judicial.   

La  abstención de la aseguradora de riesgos  profesionales  de  reconocer  y  pagar  pensión de invalidez al señor Fernando  Santos  Velázquez, con ocasión del accidente trabajo sufrido, es asunto que de  acuerdo  con   las  normas  de  jurisdicción y competencia debe ventilarse  ante la justicia ordinaria laboral.   

Empero,  de  las circunstancias anotadas que  atraviesa   el  peticionario,  las  cuales  representan  grave  riesgo  para  su  subsistencia,  se  advierte  que  la  acción  de  tutela es el camino expedito,  eficaz  e  idóneo para la protección de sus derechos fundamentales vulnerados,  al  encontrar  el  juez  constitucional  que  los  medios judiciales ordinarios,  consagrados   por  el  legislador,  no  cumplen  con  prontitud  la  protección  perseguida   (artículo   86   C.P.  y   6°  numeral  1°  Decreto  2591de  1991).     

Resulta  desproporcionado  someter a persona  beneficiaria  de pensión de invalidez a la espera de proceso laboral ordinario,  cuando  sus  condiciones  personales, familiares y económicas permiten concluir  sin  reparo  la  existencia  dificultades  de  supervivencia,  donde  la  mesada  pensional  se  constituye en la única fuente de recursos para cubrir el mínimo  vital  y,  por  sobre  todo,  en  el  sostén de la dignidad del ser, seriamente  disminuido   por   razón  de  enfermedad  o  accidente  trabajo  no  ocasionado  intencionalmente.       En       este       sentido       la       Corte      ha  establecido:         

“El  titular  de un derecho fundamental en  condiciones  de  debilidad  manifiesta no está obligado a soportar la carga que  implica  la  definición  judicial  de  la  controversia,  pues “la inminencia y  gravedad  del  perjuicio  y  la urgencia e impostergabilidad de las medidas para  impedir           su          consumación”16  hacen  que  en  el presente  caso   deba  concederse  la  tutela  del  derecho  a  la  seguridad  social  del  peticionario.”17   

Lo  expuesto,  cobra  mayor  connotación al  haber  determinado  esta  corporación  que  la  pensión  de invalidez como las  mesadas  pensionales se erigen en derecho fundamental asociado al mínimo vital,  al    derecho    a    la   vida,   a   la   dignidad   humana   y    a   la  solidaridad.       

No  es  válido  que  la  administradora  de  riesgos   profesionales  se  abstenga  de  reconocer  y  pagar  la  pensión  de  invalidez.   

El   artículo   1°   de   Ley   776   de  2002    “Por   la   cual   se   dictan   normas   sobre   la   organización,  administración  y prestaciones del Sistema General de Riesgos Profesionales”,  determina  que  todo  afiliado  al  Sistema General de  Riesgos   Profesionales,   tiene   derecho   a   que  se  le  presten  servicios  asistenciales  y  se  le  reconozcan  prestaciones  económicas  cuando sufra un  accidente  de trabajo o una enfermedad profesional, y como consecuencia de ello,  se incapacite, invalide o muera.   

De otro lado, el parágrafo 2° establece que  tales   prestaciones  asistenciales  y  económicas  serán  reconocidas  y  pagadas  por  la  administradora de riesgos profesionales a la cual se encuentre  afiliado  el trabajador al momento de ocurrir el accidente el accidente, o si es  enfermedad profesional, cuando requiera la prestación.   

SERVISOCIAL, en noviembre de 2006, procedió  a  afiliar  al señor Fernando Santos Velásquez a ARP COLPATRIA, aseguradora de  riesgos  que  con ocasión del accidente, ocurrido el 4 de abril de 2008, libró  dictamen  de  pérdida de capacidad laboral en 73.31%, calendado el 22 de agosto  de  2008,  y  más  luego,  de  manera  extemporánea,  canceló  tres  meses de  incapacidad  laboral.  El  evento fue calificado por el equipo médico de la ARP  como   accidente  de  trabajo,  notificado  al  afectado  el  27  de  agosto  de  2008.       

Estructurada   la  pensión  de  invalidez  conforme  a  las  anteriores  circunstancias de hecho y de derecho, no encuentra  esta  Corte  razón  válida  para  que  ARP  COLPATRIA  se abstenga de hacer su  reconocimiento  y  pago,  puesto  que  con  independencia  de  la naturaleza del  aportante,  sea  trabajador  dependiente  o  independiente, le corresponde a esa  entidad  asumir  de  manera integral tal prestación económica desde el momento  de  su  establecimiento,  esto es, a partir de la estructuración de la pérdida  de  capacidad  laboral  en  porcentaje  ampliamente  superior  al previsto en el  artículo 9° del Decreto 766 de 2002.   

Carecen, pues, de asidero las argumentaciones  esgrimidas  por  la  aseguradora en las instancias administrativas y judiciales,  enfocadas  a  desconocer  la  asunción  de  la pensión de invalidez y, de otra  parte,  resulta  desproporcionada  la  pretensión  de someter su examen ante la  justicia  ordinaria  laboral cuando la abstención manifiesta e injustificada de  la  ARP,  demostradas  las  circunstancias adversas del peticionario, constituye  sin  duda  vulneración  ostensible del derecho al mínimo vital, conexo con los  derechos a la vida y a la dignidad humana.   

No  tiene sustento constitucional imponer al  actor  la  carga  procesal  de  acudir a la jurisdicción laboral ordinaria para  hacerse  reconocer derecho pensional, teniendo en cuenta que su grave situación  fisiológica  y  económica,  con  vulneración  de  los  derechos fundamentales  indicados,   surgió  precisamente  del  grave  incumplimiento  de  obligaciones  constitucionales y legales a cargo de ARP COLPATRIA.   

En  casos  como  el  planteado,  en  el cual  persona  inválida  sin  recursos  económicos  ve  comprometido  su  derecho al  mínimo  vital,  se  invierte  la carga de la prueba,  correspondiendo   al   demandado   desvirtuar   la   vulneración   del  derecho  fundamental.18   

Por las razones anteriores, la Sala considera  que  la  decisión  de  ARP  COLPATRIA  de  abstenerse  de  reconocer y pagar la  pensión  de  invalidez,  como  las  incapacidades laborales temporales hasta la  fecha  de  estructuración  de la pérdida de capacidad laboral (19 de agosto de  2008),   oponiéndose  al  dictamen  expedido  por  facultativos  de  esa  misma  aseguradora,  constituye  abierta  vulneración  de  derechos  fundamentales del  actor.  En consecuencia (i) se ordenará su pago inmediato y, adicionalmente, la  cancelación  de  las  mesadas  e incapacidades laborales adeudadas, debidamente  indexadas,  junto  con los intereses moratorios causados por mora, como también  la  indexación e intereses moratorios de las incapacidades laborales pagadas en  forma  tardía;  (ii)  se  conminará  a  ARP  COLPATRIA  al  sometimiento de la  normatividad  vigente  en  materia  de  reconocimiento  y pago de la pensión de  invalidez  y, (iii) se avisará a la Superintendencia Financiera, de conformidad  con  lo  establecido en el literal c) del artículo 91 del Decreto 1295 de 1994,  para  lo de su cargo acerca del incumplimiento por parte de ARP COLPATRIA de las  obligaciones   que   le   atañen,  según  lo  indicado  en  esta  providencia,  enviándole      copia      del     expediente     respectivo     para     cabal  información.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Séptima  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE   

Primero.- REVOCAR el  fallo  proferido  en abril 27 de 2009 por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de  Ibagué,  que  había  confirmado  el  dictado en marzo 6 de 2009 por el Juzgado  Trece  Penal  Municipal  de  esa  ciudad.  En  su lugar, se dispone CONCEDER  la  tutela  interpuesta  por  el  señor Fernando Santos Velásquez.   

Segundo.-  ORDENAR,  en consecuencia, a  ARP   COLPATRIA   SEGUROS   DE   VIDA  COLPATRIA  S.A.,  por  intermedio  de  su  representante  legal  o  quien  haga  sus veces, que si aún no lo ha realizado,  dentro  de  las  cuarenta  y  ocho  (48) horas siguientes a la notificación del  presente  fallo,  reconozca  y  pague  pensión  de invalidez al señor Fernando  Santos  Velásquez,  conforme  al  Dictamen  de  Calificación  de  Pérdida  de  Capacidad  Laboral,  emanado  del  equipo interdisciplinario de calificación de  invalidez de la aseguradora.   

Tercero.-  ORDENAR  a  ARP  COLPATRIA  SEGUROS  DE VIDA COLPATRIA S.A, por intermedio de su representante legal o quien  haga  sus  veces,  que si aún no lo ha realizado, dentro de las cuarenta y ocho  (48)  horas  siguientes a la notificación del presente fallo, pague las mesadas  adeudadas  al  señor  Fernando  Santos  Velásquez  por concepto de pensión de  invalidez,  debidamente  indexadas,  junto con los intereses moratorios causados  por mora.   

Cuarto.-  ORDENAR   a  ARP  COLPATRIA  SEGUROS  DE VIDA COLPATRIA S.A, por intermedio de su representante legal o quien  haga  sus  veces,  que si aún no lo ha realizado, dentro de las cuarenta y ocho  (48)  horas  siguientes  a  la  notificación  del  presente  fallo,  pague  las  incapacidades   laborales   adeudadas  al  señor  Fernando  Santos  Velásquez,  debidamente  indexadas,  junto  con  los intereses moratorios causados por mora,  incluida  la  indexación  e intereses moratorios de las incapacidades laborales  pagadas en forma tardía.   

Quinto.- PREVENIR a  ARP  COLPATRIA  SEGUROS  DE  VIDA COLPATRIA S.A., acerca del cumplimiento de las  disposiciones  previstas  en  materia  de  reconocimiento  y pago de pensión de  invalidez.   

Sexto.-     COMPULSAR,    con  destino  a  la Superintendencia Financiera para lo de su cargo,  copia de este expediente, incluida la presente providencia.   

Séptimo.-  Por  Secretaría  General, LÍBRESE  la  comunicación  a  que  se  refiere  el  artículo  36  del  Decreto  2591 de  1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JORGE IVAN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  T-553/98, T-888/99, T-714/02 y T-149/02.   

2  T-142/08 (15 de Febrero), M. P. Clara Inés Vergas Hernández   

3  “Art.  10  de  la  Ley  100 de 1993. Vid. Sentencia  C-086 de 2002. MP. Clara Inés Vargas Hernández”.   

4  El  Decreto  2463  de 2001 reglamentó los artículos 41 y 42 de la Ley 100 de 1993,  relacionados  con  la integración, financiación y funcionamiento de las Juntas  de Calificación de Invalidez.   

5  El  artículo  43 del Decreto 1295 de 1994, declarado inexequible mediante Sentencia  C-164   de   2000  M.  P.  José  Gregorio  Hernández  Galindo,  disponía  que  “los costos que genere el trámite ante las juntas de  calificación  de  invalidez serán de cargo, de quien los solicite, conforme al  reglamento que expida el Gobierno Nacional.”   

6“’El  Decreto  1295  de  1994 ‘Por   el   cual   se   determina  la  organización    y    administración    del    Sistema   General   de   Riesgos  Profesionales’.”   

7  “’El  Decreto  2463 de  2001,  ‘Por  el  cual se  reglamenta  la  integración,  financiación  y  funcionamiento de las Juntas de  Calificación      de     Invalidez’”   

8“’La  Ley  776  de 2002, ‘Por la cual  se  dictan  normas  sobre  la  organización, administración y prestaciones del  Sistema        General        de        Riesgos        Profesionales‘.”   

9“Ver  sentencia T-424 de 2007, M.P. Clara Inés Vargas Hernández”.   

10“Ver  sentencia  T-239  de  2007,  M.P.  Álvaro Tafur Galvis”.   

11  T-03/92  y  SU-086-99,  M. P. José Gregorio Hernández Galindo; T-553/98,   M.  P.  Antonio  Barrera  Carbonell;  T-619/05,  M.  P.  Álvaro  Tafur  Galvis;  T-595/06,   M.  P.  Clara  Inés Vargas; T-168/07,  M. P. Manuel José  Cepeda Espinosa; T-203/07, M. P. Jaime Córdoba Triviño.   

12  C-428-09,  M.P.  Mauricio  González Cuervo, T-485-09, M. P. Jorge Iván Palacio  Palacio.   

13T-1154/01.    Ha    dicho   la   Corte:  “Debe  ser tutelado el derecho al reconocimiento de  la  pensión  en  conexidad con el mínimo vital de aquellas personas que por su  estado  de  invalidez  tienen  derecho  a  tal  concesión.  Tales  personas  se  encuentran  en  un  estado de indefensión y limitación que merece una especial  protección.  Es  muy  difícil  que  alguien  a  quien  se  le ha reconocido el  porcentaje  de incapacidad laboral necesario para ser titular de una pensión de  invalidez    encuentre    otro    medio   de   subsistencia   diferente   a   su  mesada”.   

Véanse  además:   T-292/95,   M.  P.  Fabio  Morón  Díaz;  T-553/98,  M. P. Antonio Barrera Carbonell; T-049/02,  M . P. Marco Gerardo  Monroy  Cabra;  T-344/05,   M.  P.  Jaime Araujo Rentería; T-619/05, M. P.  Álvaro  Tafur  Galvis;  T-168/07,   M.  P.  Manuel  José Cepeda Espinosa;  T-424/07, M . P. Clara Inés Vargas Hernández.   

14  T-1160A/01“La  pensión  de invalidez representa un  derecho  fundamental  para quien ha perdido parcial o totalmente la capacidad de  trabajar  y  no  puede proveerse por sí mismo de los medios indispensables para  su  subsistencia (…) La negligencia de la administración en el reconocimiento  de  las  pensiones  de  invalidez  y su no pago oportuno amenaza el derecho a la  vida  y  desconoce los principios de dignidad y solidaridad humana sobre los que  está fundado nuestro Estado Social de Derecho”.   

15  T-020/03.  Dijo  la  Corte: “el pago de la pensión,  que  por  lo  general  se constituye en la única fuente de recursos económicos  para  cubrir  su mínimo vital requiere que su pago sea puntual y completo, pues  de  no  suceder ello, la subsistencia digna y el mínimo vital del ex-trabajador  se verían efectivamente vulnerados”.   

Véanse además: T-499/92 y T-801/98, M. P.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz;  T-376/93  M.  P.  Joé Gregorio Hernández Galindo;  T-450/93,  M.  P.  Alejandro Martínez Caballero; T-036/95, M. P. Carlos Gaviria  Díaz;  T-016/05,  M.  P.  Rodrigo  Escobar  Gil;  T-008/06, M. P. Marco Gerardo  Monroy   Cabra;   T-037/06,    M.   P.   Manuel   José   Cepeda  Espinosa;  T-026/07,   M.  P.  Álvaro Tafur Galvis; T-050/07 M. P. Clara Inés Vargas  Hernández ; T-001/07 M. P. Nilson Pinilla Pinilla.   

16  T-225/93, M. P. Vladimiro Naranjo Mesa.   

17  T-619/05,  M.  P.  Álvaro  Tafur Galvis   

18T-567/05,  M. P. Clara Inés Vargas Hernández.     

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