T-650-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-650-09   

Acciones de tutela presentadas por Marco Fidel  Cerpa  de  Diego,  en  representación  de  su  hijo  menor  de edad Marco Cerpa  Cristancho  y  Abelardo  Escorcia  Nieto, en representación de su hija mayor de  edad Eliana Mileth Escorcia Beleño, contra Coomeva E.P.S.   

Magistrado Ponente:  

Dr. HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Octava  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional  integrada  por  los  Magistrados Juan Carlos Henao Pérez, Jorge  Iván  Palacio  Palacio  y  Humberto  Antonio Sierra Porto, quien la preside, en  ejercicio  de  sus competencias constitucionales y legales, específicamente las  previstas  en  los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Política  y  en  los  artículos 33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA  

En el trámite de revisión de las decisiones  adoptadas  por  el  Juzgado  Cuarto  Civil  Municipal de Soledad (Atlántico) el  veinticuatro   (24)   de   marzo   y   dos   (2)  de  abril  de  dos  mil  nueve  (2009).   

I. ANTECEDENTES.  

Los  señores  Marco  Fidel  Cerpa de Diego y  Abelardo  Escorcia  Nieto,  quienes  en  su  orden  representan  los  derechos e  intereses  de  sus  hijos Marco Cerpa Cristancho (menor de edad) y Eliana Mileth  Escorcia  Beleño  (mayor  de  edad),  quienes conforme lo indican las historias  clínicas     allegadas     al    trámite    tutelar    padecen    autismo     y     déficit    cognitivo,  respectivamente,  instauraron  acción  de  tutela  contra  Coomeva  E.P.S., por  considerar  que  fueron vulnerados los derechos fundamentales a la vida, salud e  igualdad  al  negar el suministro de las terapias en animalterapia, acuaterapia,  equinoterapia   y   musicoterapia   que   requieren   para  tratar  las  citadas  patologías.  La  situación  fáctica  de  los  expedientes  de  tutela  es  la  siguiente:   

1.  Expediente T-2.281.600 (Marco Fidel Cerpa  de   Diego   en   representación   de   su  hijo  menor  de  edad  Marco  Cerpa  Cristancho).   

Hechos y pretensión.  

Indica el accionante que se encuentra afiliado  junto  con  su  hijo  a  Coomeva  E.P.S.,  quien  padece  cuadro de discapacidad  psicomotora  con  déficit  cognitivo,  síndrome  de Down, diagnóstico que fue  realizado  por  un  médico  neurólogo  que  no  está  adscrito  a  la entidad  prestadora  de  salud  sino que hace parte del personal voluntario del Centro de  Capacitación  Especial  (CENCAES),  por  lo que requiere para tener un nivel de  vida  digno la práctica de terapias integradas que buscan estimular la función  motora, sensitiva, sensorial y cognoscitiva.   

Sostiene  que la citada entidad prestadora de  salud,  en  respuesta  a un derecho de petición elevado manifestó que existía  confusión   entre   el   servicio  de  salud  y  la  educación  especializada,  desconociendo  que la atención para los niños discapacitados debe ser integral  y  que  los  derechos fundamentales previstos en la Constitución Política y en  el Código del Menor deben ser garantizados.   

Agregó   que  el  menor  está  recibiendo  atención  médica  en  el  citado  centro  de  capacitación  por profesionales  especializados  en  fonoaudiología,  fisioterapia,  equinoterapia, acuaterapia,  animalterapia   y   musicoterapia   “estimulaciones  sicomotoras  que son los tratamientos aplicados para ayudar y mejorar la calidad  y  nivel  de  vida  de  los  niños que nacieron con discapacidades de cualquier  índole”1,   por  lo  que  consideró  que  la  negativa  de  suministrar  el  tratamiento  integral  requerido  pone de manifiesto la actitud ilegal e injusta  de  la  entidad  demandada “causando con esta actitud  perjuicio  y  daño irreparable del menor (…) situación que vengo a denunciar  ante  este despacho judicial (…) para que cese la vulneración de los derechos  fundamentales    a    la    VIDA    Y    A    LA    SALUD,   del   menor   antes  mencionado.”2   

Asevera el actor que es una persona de escasos  recursos   económicos,   en  tanto  devenga  mensualmente  el  salario  mínimo  “circunstancia que no le permite asumir el costo del  tratamiento  que  su  menor  hijo  discapacitado  necesita para (…) obtener un  nivel         de         vida        digna.”3   

Con  fundamento en lo expuesto, el accionante  solicita  la tutela de los derechos fundamentales vulnerados por Coomeva E.P.S.,  enfatizando  en  que  el  derecho  a  la  igualdad  debe  ser protegido pues los  Juzgados  Primero  y Noveno Civil Municipal de Barranquilla ampararon los mismos  derechos  a  otros  menores  de  edad,  pidiendo  en consecuencia que la entidad  demandada  suministre  las terapias integrales de fonoaudiología, fisioterapia,  equinoterapia,  musicoterapia,  acuaterapia,  animalterapia de manera continua y  permanente,  para  ayudar  a  superar  la discapacidad psicomotora que padece el  menor    Marco    Cerpa    Cristancho    desde    el   nacimiento   “servicios     que     serán     prestados    en    la    entidad  CENCAES”.4   

2.  Expediente  T-2281601  (Abelardo Escorcia  Nieto  en  representación  de  su  hija  mayor  de  edad Eliana Mileth Escorcia  Beleño).   

Hechos y pretensiones.  

Señala  el  actor que su hija de 21 años de  edad  presenta  un desarrollo mental inferior a su edad cronológica, pues tiene  imposibilidad  para  comprender  y  comportarse adecuadamente presentando según  fue  diagnosticado  por  los  médicos  del  Centro  de  Capacitación  Especial  -CENCAES-   “dificultad   para   acatar  y  recibir  órdenes,  problema  en  su  motricidad  de  manos  y  pies,  (…)  un lenguaje  ininteligible    inarticulado,    es    decir    no    se    le   comprende   su  lenguaje.”5   

Afirma  que con mucha dificultad económica y  en  vista  de  que  los tratamientos dispuestos por los médicos tratantes de la  E.P.S.  eran  precarios,  lo  cual  se vio reflejado en la poca evolución de su  hija,  fue  inscrita  en el citado instituto en el municipio de Soledad para que  recibiera  educación especial en diferentes áreas académicas (lectoescritura,  prematemáticas,  motricidad  fina, memoria, atención, sensopercepción, áreas  integradas),  con  excepción  de  las terapias de animalterapia, musicoterapia,  hidroterapia,  equinoterapia  -método  ABA-, que “es  un  servicio  adicional  que  sólo  se  realiza  con  la  autorización  de  la  respectiva                   EPS.”6   

Manifiesta  que  el  hecho  de  vivir  en  el  mencionado  municipio donde se encuentra CENCAES, le permite acceder fácilmente  al  servicio  médico  solicitado,  resaltando que la respuesta de Eliana Mileth  frente    a    los    procedimientos    médicos   es   favorable   “por  lo  que  ordenar  o  trasladarla  a  otro centro de terapias  perturbaría  y truncaría el proceso que hasta la fecha ha avanzado y que puede  dar  al  traste  a  futuro  porque  no  podemos olvidar su estado de adaptación  inicial    que   requiere   de   mucha   intensidad   y   tiempo.”7   

Sostiene  que la razón por la cual la E.P.S.  no  autoriza las terapias solicitadas, radica en que se encuentran excluidas del  plan  obligatorio  de salud, razón por la cual “debo  asumir   el   costo   económico  de  las  mismas”8,  para  lo  cual  afirma estar  imposibilitada,  teniendo  como única alternativa procesal la acción de tutela  con  el fin de que la protección constitucional sea concedida o de lo contrario  Eliana  Mileth tendrá que “vivir con su discapacidad  de     manera    permanente    y    progresiva.”9   

Luego de hacer mención de los derechos de los  niños  en la Constitución Política, tratados internacionales y jurisprudencia  constitucional,  indicó  que  la  entidad  demandada  no  tiene  la capacidad e  infraestructura   para   atender   niños   con  discapacidad  y  que  se  halla  imposibilitada  económicamente  para  costear  el valor del tratamiento médico  que requiere su hija.   

Por  todo lo anterior, la pretensión tutelar  gravita   en   la   autorización   de  la  prestación  de  los  procedimientos  terapéuticos   denominados   equinoterapia,   animalterapia,   hidroterapia   y  musicoterapia     “como     terapias     técnica  ABA”10  en  el  Centro  de  Capacitación Especial -CENCAES- ubicado en el  municipio  de  Soledad,  así  como en la exoneración de los copagos, ordenando  que  la  E.P.S.  demandada recobre ante el Fosyga por los gastos que resulten de  la práctica del tratamiento que requiere su hija.   

3.    Intervención    de    la   entidad  demandada.   

Coomeva  E.P.S  actuando  por  intermedio de  apoderada  judicial,  solicitó la declaratoria de improcedencia de las acciones  de   tutela  propuestas  argumentando  que  las  terapias  solicitadas  por  los  demandantes  para  que sean practicadas a sus hijos, se encuentran excluidas del  Plan  obligatorio de salud y fueron ordenadas por médicos que no hacen parte de  la red de prestadores de esa entidad.   

Consideró adicionalmente que los actores no  acudieron  al  Comité Técnico Científico como instancia natural, antes de que  fuera    planteada   la   discusión   en   acción   de   tutela   “el  cual  no  ha  sido  agotado  y  por lo tanto no hay negación  expresa          del          tratamiento”11,    agregando    que    el  tratamiento  solicitado  debe  ser  prestado  por  instituciones  de  educación  especial  “que  es lo que el menor requiere y que se  le  puede  brindar  en  estos Centros Educativos, de tal suerte su señoría que  esta  entidad  no  puede,  ni  debe  asumir estos costos, ya que se rompería el  equilibrio  financiero  al  condenarse  a esta EPS”12,  actividades de aprendizaje  que  no  son  de  su  competencia,  debiendo  ser  asumidas  por  las  entidades  territoriales  certificadas  que  reciben  recursos directamente de la Nación a  través del sistema general de participaciones.   

Así   mismo,  sostuvo  que  los  médicos  tratantes  no allegaron los soportes suficientes para determinar la necesidad de  las   terapias,   ni   la   cantidad  que  requieren  los  menores  “razón  por  la  cual  se  solicita señor juez antes de proferir  fallo  tenga  en  cuenta  los  criterios  de  nuestros médicos y se emita fallo  ordenando   adelantar  valoraciones  por  parte  de  nuestros  especialistas  en  NEUROPSICOLOGIA  y NEUROPEDIATRÍA, una vez que estos galenos definan el plan de  tratamiento    que    requiera   (…)   INMEDIATAMENTE,  se  diligenciará el formato de justificación para  llevar     a    cabo    la    instancia    natural    del    COMITÉ    TÉCNICO  CIENTÍFICO.”13   

Para   terminar,   hizo  mención  de  los  artículos  4°  y  15  del  Decreto 366 de 2009 “por  medio  del cual se reglamenta la organización del servicio de apoyo pedagógico  para  la  atención  de los estudiantes con discapacidad y con capacidades o con  talentos  excepcionales  en  el  marco de la educación inclusiva”  y  4°,  5° y 7° de la Resolución N° 3099 de 2008 “por      la      cual     se     reglamentan     los     comités  técnico-científicos”,   para   concluir  que  las  tutelas promovidas son improcedentes.   

4.   Decisiones   judiciales   objeto   de  revisión.   

El  Juzgado  Cuarto (4°) Civil Municipal de  Soledad,    en    sentencias    del    dos    (2)    de    abril   -expediente        T-2’281.600-  y   veinticuatro   (24)   de   marzo   -expediente        T-2’281.601-,  ambas  de  dos mil nueve (2009) denegó la protección  constitucional  solicitada  por  considerar que los peticionarios no han elevado  solicitud  alguna  ante  la  entidad  demandada, razón por la cual “el  Comité  Técnico  Científico  no ha negado o autorizado las  terapias  mencionadas”, trámite que una vez superado  y   de   persistir   la  negativa,  habilita  el  ejercicio  de  la  acción  de  tutela.   

5.    Pruebas   que   reposan   en   los  expedientes.   

5.1. T-2.281.600.  

–  Registro civil de nacimiento N° 18482559  de Marco Cerpa Cristancho (folio 7 del cuaderno principal).   

– Historia clínica de Marco Cerpa Cristancho  que da cuenta de que padece autismo (folio8 ibídem).   

–  Dictamen N° 5170 del seis (6) de febrero  de  dos  mil  siete  (2007)  realizado por la Junta Regional de Calificación de  Invalidez del Atlántico (folio 9 ibíd.).   

– Formulario de evaluación inicial realizado  por    el    Centro    de    Capacitación    Especial   -CENCAES-   (folio   14  ibíd.).   

–  Sentencia  de  tutela  proferida  por  el  Juzgado  Noveno Civil Municipal de Barranquilla el seis (6) de septiembre de dos  mil  siete (2007) dentro de la solicitud de tutela formulada por Hernando Ortega  Zúñiga contra Coomeva E.P.S. (folios 17 a 22 ibíd.).   

5.2. T-2.281.601.  

–  Formulario  de  evaluación  inicial realizado por el Centro de Capacitación Especial -CENCAES-  (folio 7 del cuaderno principal).   

– Historia clínica de Eliana Mileth Escorcia  Beleño que diagnostica déficit cognitivo (folio 8 ibídem).   

–  Registro civil de nacimiento N° 13206086  de Eliana Mileth Escorcia Beleño (folio 9 ibíd.).   

–  Oficio emanado el trece (13) de agosto de  dos  mil  ocho  (2008),  por el Juzgado Primero Penal Municipal con Funciones de  Control  de Garantías de Barranquilla, dentro de la acción de tutela impetrada  por  Marcos  Eugenio  Colón Quiróz en representación de su hijo menor de edad  Aldair Eugenio Colón Zúñiga (folios 11 y 12 ibíd.).   

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS.  

1. Competencia.  

Esta  Sala  de  la  Corte  Constitucional  es  competente  para  revisar  las  decisiones  proferidas dentro de las acciones de  tutela  de  la referencia de conformidad con lo dispuesto en los artículos 86 y  241  numeral  9°  de  la  Constitución  Política,  en  concordancia  con  los  artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

2.  Presentación  del  caso  y  del problema  jurídico.   

Marco   Fidel   Cerpa   de   Diego,   en  representación  de  su  hijo  menor  de  edad Marco Cerpa Cristancho y Abelardo  Escorcia  Nieto,  actuando  en idéntica condición a nombre de su hija mayor de  edad  Eliana  Mileth  Escorcia  Beleño,  presentaron  acciones de tutela contra  Coomeva  E.P.S., con el fin de que sean restablecidos los derechos fundamentales  a  la  igualdad,  vida  en  condiciones dignas y salud los cuales estiman fueron  vulnerados  por  la  citada  entidad  al  negar  la práctica de las terapias de  equinoterapia,   animalterapia,  hidroterapia  y  musicoterapia,  necesarias  en  sentir  de  los  demandantes  para  tratar  el  autismo y déficit cognitivo que  padecen  en  su  orden sus representados. Así mismo, el primer solicitante pide  el    suministro    para    su    hijo   de   terapias   en   fonoaudilogía   y  fisioterapia.   

La  accionada  actuando  por  intermedio  de  apoderada  judicial, solicitó la declaratoria de improcedencia de la acción de  tutela   formulada   argumentando   que  el  procedimiento  solicitado  por  los  accionantes  además  de  no  estar contemplado en el plan obligatorio de salud,  fue  ordenado  por médicos que no se encuentran adscritos a la E.P.S.. Agregó,  que  solamente  hasta  que sea agotado el citado trámite administrativo ante el  Comité  Técnico  Científico  como  instancia  natural,  es  posible buscar la  protección  alegada  en  acción  de  tutela. En relación con las terapias con  fonoaudiología,   así   como   las   ocupaciones   señaló  que  “están  reglamentadas  en  el POS, por el sistema de referencia y  contrarreferencia,  por  lo  tanto  no  se  han negado ni se negará[n].”   

El Juzgado Cuarto Civil Municipal de Soledad,  en  sentencias  del  24  de  marzo  y  2  de  abril  de  2009, denegó la tutela  solicitada  por  considerar  que  “no  existe  en el  expediente  pruebas  o documento alguno que respalde su petición o la negación  de  los  servicios  médicos  por  parte  de  COOMEVA  EPS.  Como  quiera que en  respuesta  a  la  Acción  de  Tutela  la  entidad  accionada  es  enfática  en  manifestar  que  el accionante no acudió a la instancia natural para pedir este  tratamiento  por  fuera  del  POS,  toda  vez que las terapias de EQUINOTERAPIA,  ANIMALTERAPIA,  HIDROTERAPIA,  MUSICOTERAPIA,  TERAPIAS  ABA,  NO  se encuentran  contempladas  dentro  del  plan  obligatorio  de  salud  y  fueron ordenados por  médicos   que   no   se   encuentran  en  la  red  de  prestadores  de  COOMEVA  EPS.”   

Con  fundamento  en  la  situación fáctica  expuesta  le  corresponde  determinar a esta Corporación si la circunstancia de  que   Coomeva   E.P.S.   no   hubiera  accedido  a  practicar  las  terapias  de  equinoterapia,  animalterapia, hidroterapia y musicoterapia las cuales requieren  con  necesidad  Marco  Cerpa  Cristancho  y Eliana Mileth Escorcia Beleño, para  tratar  la  discapacidad  que  padecen  (autismo  y déficit cognitivo), bajo la  consideración  de que no fueron ordenadas por un médico tratante adscrito a la  citada  entidad,  es  una  razón  constitucionalmente admisible para desconocer  derechos  fundamentales  de sujetos especialmente protegidos por el Ordenamiento  Superior.   

Para resolver el problema jurídico suscitado  es   necesario  hacer  referencia  al  derecho  fundamental  a  la  salud  y  su  protección  por  medio de la acción de tutela, a la protección constitucional  para  las  personas con discapacidad, a los supuestos fácticos previstos por la  jurisprudencia   constitucional  para  garantizar  el  suministro  de  servicios  médicos  no  incluidos  en el plan obligatorio de salud y finalmente estudiará  el caso concreto.   

3.  Derecho  fundamental  a  la  salud  y  su  protección    por    medio    de    la    acción   de   tutela.   Reiteración  jurisprudencial.   

Conforme  lo  establece el artículo 49 de la  Constitución  Política,  el  derecho  a  la  salud tiene doble connotación en  tanto  es  servicio  público  y  derecho  constitucional, correspondiéndole al  Estado  el  establecimiento  de  políticas públicas14  para organizarlo, dirigirlo  y  reglamentarlo  conforme  a  los  principios  de  eficiencia,  universalidad y  solidaridad   y   al   plexo   de   valores  constitucionales  previstos  en  la  Constitución  Política,  marco  general  que  sirvió  de  guía  para  que el  Congreso  de  la República reglamentara la materia mediante la Ley 100 de 1993,  que  expresamente  dispuso  que  el Sistema General de Seguridad Social en Salud  debe ser entendido como un servicio público esencial.   

Para  esta Corporación el derecho a la salud  protege  múltiples  ámbitos de la vida humana, por lo que lo ha considerado un  derecho  de naturaleza compleja tanto por su concepción, como por la diversidad  de  obligaciones  que de él se derivan y por la magnitud y variedad de acciones  y  omisiones que su cumplimiento demanda del Estado y de la sociedad en general,  complejidad  que  implica a efectos de garantizar el goce efectivo del mismo que  esté    supeditado    a    los    recursos    materiales    e   institucionales  disponibles.15   

Ahora  bien,  como  derecho constitucional la  jurisprudencia  de  esta  Corporación ha tenido dos momentos. El primero, en el  que  consideró  que  mediante  el ejercicio de la acción de tutela era posible  garantizar  el  goce  efectivo  de los llamados derechos de libertad, aunque era  viable  proteger  derechos  de  contenido  prestacional  como la salud siempre y  cuando  tuviera  una relación íntima e inescindible con derechos como la vida,  integridad  personal o mínimo vital o se concretara en un derecho de naturaleza  subjetiva  cuando eran desconocidos servicios incluidos en los diferentes planes  de  atención  en  salud.  Sobre  el  particular en sentencia T-053 de 2009 esta  Corte indicó:   

“Así  las  cosas,  con anterioridad para  obtener  la protección directa del derecho a la salud era necesario, (i) que la  prestación  negada  se encontrara incluida dentro del Plan Básico de Salud, el  Plan  obligatorio de salud o el Plan obligatorio de salud Subsidiado ó (ii) que  el  desconocimiento  de ese derecho constitucional impidiera el goce efectivo de  un derecho fundamental, como la vida o integridad personal.”   

En  el  segundo,  estimó  que la salud es un  derecho  fundamental  autónomo  cuando se concreta en una garantía subjetiva o  individual  derivada  de  la dignidad humana, entendida esta última como uno de  los   elementos  que  le  da  sentido  al  uso  de  la  expresión  ‘derechos   fundamentales’,  alcance efectuado adicionalmente en  armonía  con  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos que hacen  parte   del   ordenamiento  jurídico  colombiano  (Art.  93  C.P.).16   

Así  las  cosas,  la Corte consideró que la  fundamentalidad  de  los  derechos  no  depende de la manera como estos se hacen  efectivos  concluyendo  en  consecuencia  que  “[l]os  derechos    todos   son  fundamentales  pues  se conectan de manera directa con los valores que las y los  Constituyentes  quisieron  elevar  democráticamente  a  la categoría de bienes  especialmente  protegidos  por  la  Constitución.  Estos valores consignados en  normas  jurídicas  con efectos vinculantes marcan las fronteras materiales más  allá  de  las  cuales  no  puede  ir  la  acción  estatal  sin incurrir en una  actuación   arbitraria   (obligaciones   estatales   de  orden  negativo  o  de  abstención).”19   

No   quiere   decir   lo  anterior  que  la  jurisprudencia  constitucional  haya  despojado  el  derecho  a  la  salud de su  carácter   prestacional,   sino  que  precisó  el  carácter  fundamental  que  igualmente  ostenta, claro está sin dejar de lado que en el contexto colombiano  caracterizado  por  la  escasez  de recursos “resulta  equivocado  hacer  depender  la fundamentalidad de un derecho de si su contenido  es  o no prestacional y, en tal sentido, condicionar su protección por medio de  la  acción  de  tutela a demostrar la relación inescindible entre el derecho a  la  salud  –  supuestamente  no  fundamental  –  con el derecho a la vida u otro  derecho fundamental – supuestamente no prestacional-.”   

El carácter fundamental que este Tribunal le  ha  conferido  al derecho a la salud, no permite per se  que  en  todos  los eventos sea tutelable, pues de una  parte  los  derechos  constitucionales  no  son  absolutos,  es decir pueden ser  objeto   de   limitación  en  virtud  de  los  principios  de  razonabilidad  y  proporcionalidad  y  porque  la  posibilidad  de  exigir  el cumplimiento de las  obligaciones  derivadas  de  un  derecho fundamental y la posibilidad de hacerlo  por   vía  de  tutela,  son  cuestiones  diferentes  y  separables.20  Sobre  el  particular esta Sala de Revisión consideró:   

“De  otra  parte,  al igual que numerosos  enunciados  normativos de derechos constitucionales, el derecho a la salud tiene  la  estructura  normativa  de  principio  -mandato  de  optimización- y, en esa  medida,  tiene una doble indeterminación, normativa y estructural, la cual debe  ser  precisada  por  el  intérprete, por ejemplo, mediante la determinación de  las   prestaciones   que   lo  definen.  En  este  contexto,  es  preciso  tanto  racionalizar  su prestación satisfactoria a cargo de los recursos que conforman  el  sistema  de  salud en Colombia, como determinar en qué casos su protección  es viable mediante tutela.   

(…)  

A  su  turno, la urgencia de la protección  del  derecho  a la salud se puede dar en razón a, por un lado, que esté de por  medio  un  sujeto  de  especial  protección constitucional (menores, población  carcelaria,  tercera  edad,  pacientes  que padecen enfermedades catastróficas,  entre  otros),  o  por  otro, que se trate de una situación en la que se puedan  presentar  argumentos  válidos  y suficientes de relevancia constitucional, que  permitan  concluir  que  la falta de garantía del derecho a la salud implica un  desmedro  o  amenaza  de otros derechos fundamentales de la persona, o un evento  manifiestamente  contrario  a  lo  que  ha  de  ser  la  protección del derecho  constitucional   fundamental   a   la   salud  dentro  de  un  Estado  Social  y  Constitucional de Derecho.”   

Por lo tanto, “los  jueces  deberán  constatar en concreto la índole de la prestación reclamada y  habrán  de  analizar  con detalle la situación en que se exige su cumplimiento  pues,   (…)  se  trata  de  obligaciones  cuya  realización  implica  fuertes  erogaciones  económicas  y en países con recursos escasos no puede perderse de  vista  la  necesidad  de  fijar prioridades. De ahí que el vínculo entre la no  prestación   del   servicio   exigido  y  la  afectación  de  la  dignidad  de  la  persona  así  como  la  falta    de    capacidad   de   pago   constituyan  criterios determinantes para que proceda la protección  del  derecho  fundamental  a  la  salud  por  vía  de tutela cuando se trata de  prestaciones   no  contempladas  en  los  planes  legales  y  reglamentarios  de  salud.”21   

4.   Protección  constitucional  para  las  personas con discapacidad.   

La  fórmula  del  Estado  Social  de Derecho  representa  un  importante  cambio  de paradigma no solo desde el punto de vista  político,  sino  también  jurídico, pues supera la clásica idea del concepto  de  igualdad  formal  para  avanzar  hacia  un  modelo  incluyente que no admite  diferenciaciones  irrazonables  y  desproporcionadas  y  que impone al Estado el  deber   de   superar   cualquier  tipo  de  obstáculo  que  afecte  a  sectores  tradicionalmente   marginados,   para   lo   cual   debe   adoptar   medidas  de  diferenciación  positiva  con  el fin de que la igualdad real y efectiva no sea  tan    sólo    un   contenido   normativo   retórico   o   sin   mención   de  contenido.   

Esa  línea de pensamiento fue acogida por el  Constituyente  de  1991,  al incluir principios constitucionales que en últimas  enaltecen  y  ubican  en un lugar protagónico la dignidad humana, proscribiendo  cualquier  tipo  de discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o  familiar,  lengua,  religión,  opinión  política o filosófica, de tal suerte  que   sea   promovida   la   igualdad  material,  brindando  inclusive  especial  protección  a  aquellas  personas  que  por  su condición económica física o  mental,    se    encuentren    en    circunstancia   de   debilidad   manifiesta  correspondiéndole  a las autoridades públicas sancionar los abusos o maltratos  que contra ellas se cometan (Art. 13 C.P.).   

Igualmente, algunos de los cometidos estatales  previstos  en  la  Carta Fundamental para los discapacitados que históricamente  han  sido  marginados  de  muchos ámbitos y que la doctrina y la jurisprudencia  han    denominado    una   “minoría   discreta   u  oculta”,   están   orientados   a   (i)  adelantar  políticas  de  previsión,  rehabilitación  e  integración  social  para  los  disminuidos  físicos,  sensoriales  y psíquicos a quienes deberá prestarse la  atención  especializada  que  requieran  (Art.  47 C.P.); (ii) garantizar a los  minusválidos  el  derecho  a  un  trabajo acorde con sus condiciones de salud y  (iii)  la  erradicación  del  analfabetismo  y  la  educación  de personas con  limitaciones  físicas  o  mentales  o  con  capacidades  excepcionales (Art. 68  C.P.),   lineamientos  que  claramente  plantean  una  protección  adicional  o  reforzada por parte del Estado para este tipo de sujetos.   

A  nivel  de  instrumentos internacionales ha  sido  amplia la normatividad que sobre el tema se ha dictado con posterioridad a  la        segunda        guerra        mundial22,     resaltándose     la  “Convención  Interamericana para la Eliminación de  todas    las    Formas    de    Discriminación    contra   las   Personas   con  Discapacidad”23  que tras ser ratificada por  el  Congreso  de  la República mediante Ley 762 de 2002 y declarada ajustada al  Ordenamiento   Constitucional   por   esta   Corte.24   

Los objetivos de la citada Convención están  orientados   a   la   prevención   y   eliminación  de  todas  las  formas  de  discriminación  contra  las  personas  con  discapacidad,  propiciando la plena  integración  de  estos sujetos en la sociedad para lo cual el Estado Colombiano  se   compromete   a  (i)  adoptar  medidas  de  carácter  legislativo,  social,  educativo,  laboral  o  de  cualquier  otra índole, necesarias para eliminar la  discriminación   de   la   que  es  objeto  esta  población  y  (ii)  trabajar  prioritariamente  en  labores de prevención de todas las formas de discapacidad  prevenibles,  incluida  la  detección  temprana  e  intervención, tratamiento,  rehabilitación,  educación,  formación  ocupacional,  sensibilización  de la  población  a través de campañas educativas encaminadas a eliminar prejuicios,  estereotipos  y  otras actitudes que atenten contra el derecho de las personas a  ser  iguales,  propiciando  de  esta  forma  el respeto y la convivencia con las  personas con discapacidad (Arts. 2° y 3°).   

La  misma  Convención define la discapacidad  como  la  deficiencia  física, mental o sensorial, ya sea permanente o temporal  que  limita la capacidad de ejercer una o más actividades esenciales de la vida  diaria  que  puede  ser  causada  o agravada por el entorno económico y social.  Agrega   el   mismo  instrumento  internacional  que  el  término  “discriminación        contra        las       personas       con  discapacidad” significa toda distinción, exclusión  o   restricción  basada  en  una  discapacidad,  antecedente  de  discapacidad,  consecuencia   de  discapacidad  anterior  o  percepción  de  una  discapacidad  presente  o  pasada,  que  tenga  el  efecto o propósito de impedir o anular el  reconocimiento,  goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de  sus derechos humanos y libertades fundamentales (Art. 1°).   

En  este  contexto,  no  cabe  duda de que el  retardo  mental o déficit cognitivo que padecen los demandantes como una de las  tantas  patologías  que  pueden derivar en discapacidad, es una razón más que  suficiente  para  protegerlos  especialmente  en  tanto  es latente la debilidad  manifiesta  en  la  que  se  encuentran,  pues no hacerlo sería ubicarlos en un  plano  de  desigualdad  que  resulta  inadmisible  a  la  luz  de  los  mandatos  establecidos   en   la   Constitución   Política.  Sobre  el  particular  esta  Corporación                  sostuvo25:   

“Así  pues, el retardo mental constituye  una   condición   de   debilidad   manifiesta   que,   desde   la   perspectiva  constitucional,  exige  que  la  persona  afectada  sea  objeto  de  medidas  de  protección  especiales.  Por  lo  anterior,  cuando  alguien que padece retardo  mental  encuentra  afectada  su salud física y acude a solicitar atención ante  la  entidad  de  seguridad  social  a  la  que  se encuentra afiliado y de quien  legalmente  puede  demandar  protección,  ésta debe dispensarle un tratamiento  preferencial.  Preferencia  que  se  concreta  en  el derecho a reclamar aquella  atención  que  requiera  para reestablecer su salud física, independientemente  de  si la prestación se encuentra o no incluida en el Plan obligatorio de salud  que le corresponda.”   

Por ello, adquiere especial relevancia la Ley  1306  de  200926  recientemente  dictada  por el Congreso de la República que tiene  por  objeto  la protección e inclusión social de toda persona con discapacidad  mental  o  que  adopte conductas que la inhabiliten para su normal desempeño en  la  sociedad,  condición  que se presenta cuando la persona padece limitaciones  psíquicas  o  de comportamiento que no le permiten comprender el alcance de sus  actos  o  asumen  riesgos excesivos o innecesarios en el manejo de su patrimonio  (Arts. 1° y 2°).   

La exposición de motivos del proyecto de ley  se  ocupa  de  la  visión  moderna de los sujetos con trastornos mentales o del  comportamiento,  el reconocimiento de su condición como población vulnerable y  las  medidas  esenciales  de  protección  individual,  las  clases  de  sujetos  afectados  en su capacidad mental o su aptitud de tomar decisiones adecuadas, el  reconocimiento  como  personas  con  discapacidad  y  sus  efectos,  el manejo y  administración   de   los   intereses   de   las  personas  discapacitadas,  la  unificación  de  la  materia  relacionada  con  quienes no son intelectualmente  sanos  o  maduros, entre otros. De la intención legislativa puede resaltarse lo  siguiente27:   

“Hoy  se  estima  que la patología de la  mente  abarca  una  amplísima  gama  de  situaciones  que  tienen  que  ver con  deficiencias  en  la  capacidad  cognitiva  -o  retraso  mental-, desde los más  graves,  hasta  aquellos  leves  y  desde  los más permanentes e irremediables,  hasta  los  que pueden ser paliados mediante técnicas especiales de aprendizaje  y  entrenamiento  terapéutico;  y  cobija  también  a  quienes  sufren  serias  desviaciones  de  conducta (trastornos mentales graves, según la Clasificación  Internacional  de  Enfermedades,  de  la  OMS)  que los alejan de la realidad de  manera  esporádica  o  permanente,  en  una  cantidad  de  grados,  según  las  características y la gravedad de la enajenación.   

(…)  

El  presente  proyecto  de  ley,  si  bien  considera  que  todos  los seres humanos con algún tipo o grado de discapacidad  deben  tener  un  trato  preferente por parte del Estado y de la sociedad, tiene  como  fin  primordial  la  protección  de  los  derechos  de  las  personas con  discapacidad  mental. Al respecto es importante tener en cuenta que para efectos  jurídicos,   la   ciencia   médica  ha  establecido  que  existen  niveles  de  discapacidad, con diferente incidencia en el ámbito del derecho.   

En  consecuencia,  tanto  para  la  ciencia  jurídica  como  para  la  ciencia  médica  el  tratamiento de las personas con  algún  tipo  de  discapacidad  ha  sido  una  constante  en  la  historia de la  humanidad.”   

La   citada   normativa   estableció  como  principios  que deben orientar la protección y garantía de los derechos de las  personas  con  discapacidad  el respeto de su dignidad, su autonomía individual  incluida  la  libertad de tomar las propias decisiones y su independencia, la no  discriminación  por  razón  de  discapacidad,  la  participación e inclusión  plenas  y  efectivas  en  la  sociedad,  el  respeto  por  la  diferencia  y  la  aceptación  de las personas con discapacidad mental como parte de la diversidad  y  la  condición  humana,  la  igualdad  de oportunidades, la accesibilidad, la  igualdad  entre  el  hombre  y la mujer con discapacidad mental, el respeto a la  evolución  de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad mental  y   de  su  derecho  a  preservar  su  identidad,  principios  que  “tienen  fuerza  vinculante, prevaleciendo sobre las demás normas  contenidas en esta Ley” (Art. 3°).   

Sin  duda,  la  entrada  en  vigencia  de  la  Constitución  Política  de  1991  marcó  un  cambio de actitud importante por  parte  de  las  autoridades  frente  a  sectores débiles y vulnerables como los  discapacitados,  haciendo realidad uno de los propósitos del Estado Social cual  es  la  permanente interacción que debe existir entre el Estado y la sociedad a  partir de políticas públicas incluyentes.   

5.  Jurisprudencia constitucional respecto de  servicios  médicos  excluidos  del  Plan  Obligatorio de Salud. Reiteración de  jurisprudencia.   

Conforme   lo  establece  la  Constitución  Política  y  la  Ley  100  de  1993, todas las personas tienen derecho a que se  garantice  el  acceso  a  los  servicios  que requieran para conservar su salud,  cuando   se  encuentre  gravemente  comprometida  la  vida  digna  e  integridad  personal,  ámbito  que  ha  sido denominado por la legislación el ‘aseguramiento   en  salud’  que comprende (i) la administración  del  riesgo  financiero,  (ii)  la  gestión  del  riesgo  de  salud,  (iii)  la  articulación  de  los  servicios  que  garantice  el  acceso  afectivo, (iv) la  garantía  de  la  calidad  en la prestación de los servicios de salud y (v) la  representación  del  afiliado  ante  el  prestador  y  los  demás  actores sin  perjuicio de la autonomía del usuario (Ley 1122 de 2007).   

Precisamente y para garantizar el acceso a los  servicios  de  salud,  el  artículo 162 de la Ley 100 de 1993 establece el Plan  obligatorio            de            salud28  que  tiene por finalidad la  protección  integral  de  las familias a la maternidad y enfermedad general, en  las  fases  de  promoción y fomento de la salud y la prevención, diagnóstico,  tratamiento  y  rehabilitación para todas las patologías, según la intensidad  de uso y los niveles de atención y complejidad que se definan.   

Esta  Corte ha señalado que la exclusión de  algunos  medicamentos,  procedimientos y servicios del plan obligatorio de salud  se  justifica  en buena medida por las limitaciones presupuestales existentes en  el  contexto  Colombiano,  las cuales en todo caso no pueden servir de pretexto,  ni  excusa  para  vulnerar  derechos  fundamentales,  por lo que se desconoce el  derecho  a  la salud de una persona que requiere un servicio médico no incluido  en  cualquiera  de los planes de salud, cuando (i) la falta del servicio médico  vulnera  o amenaza los derechos a la vida y a la integridad personal de quien lo  requiere;  (ii)  el  servicio  no puede ser sustituido por otro que se encuentre  incluido  en  el  plan  obligatorio;  (iii)  el interesado no puede directamente  costearlo,  ni  las  sumas que la entidad encargada de garantizar la prestación  del  servicio se encuentra autorizada legalmente a cobrar, y no puede acceder al  servicio  por  otro  plan distinto que lo beneficie; (iv) el servicio médico ha  sido  ordenado  por  un médico adscrito a la entidad encargada de garantizar la  prestación  del  servicio  a quien está solicitándolo. Señaló este Tribunal  en sentencia T-760 de 2008:   

“En  adelante, para simplificar, se dirá  que  una  entidad  de salud viola el derecho si se niega a autorizar un servicio  que  no  esté  incluido  en el plan obligatorio de salud, cuando el servicio se  requiera   [que   reúna  las  condiciones  (i),  (ii)  y  (iv)]  con  necesidad  [condición   (iii)].   Como   lo   mencionó  esta  Corporación,  ‘(…)   esta   decisión   ha   sido  reiterada  por la jurisprudencia constitucional en varias ocasiones, tanto en el  contexto  del  régimen  contributivo  de salud, como en el régimen subsidiado,  indicando,  no  obstante,  que  existen  casos  en  los cuales se deben tener en  cuenta   consideraciones   especiales,  en  razón  al  sujeto  que  reclama  la  protección,  a  la  enfermedad  que padece la persona o al tipo de servicio que  ésta              requiere’.”   

Vistas  las  consideraciones  normativas  y  jurisprudenciales  expuestas,  entra  la  Corte  a  resolver  el asunto puesto a  consideración.   

6. Estudio del caso concreto.  

6.1.  Una  cuestión  previa. Los demandantes  están  legitimados  en  la  causa  por activa para buscar la protección de los  derechos  fundamentales  de  Marco  Cerpa  Cristancho  y  Eliana Mileth Escorcia  Beleño.   

Comoquiera  que la protección constitucional  no  fue  solicitada directamente por los titulares de los derechos fundamentales  en  cuestión,  la  Sala  considera  necesario  estudiar  antes  de  adoptar  la  decisión  de  fondo  a  que haya lugar lo concerniente a la legitimación en la  causa   por  activa  o  interés  para  obrar  que  ha  sido  entendida  por  la  jurisprudencia   de  esta  Corte  como  la  “calidad  subjetiva  reconocida  a  las partes en relación con el interés sustancial que  se  discute  en el proceso, de  forma  tal que cuando una de las partes carece de dicha calidad o condición, no  puede  el  juez adoptar una decisión de fondo, o en caso de que ello ocurra, la  misma   no   puede   resultar   favorable   a   los   intereses   procesales  de  aquella.”29   

Conforme   lo  establece  el  artículo  86  Superior,  toda  persona  podrá  acudir  a  la acción de tutela como mecanismo  residual  para  buscar  la  protección  inmediata de sus derechos fundamentales  por   sí   misma   o   por   quien   actúe   a   su  nombre,  cuando  no  exista  otro mecanismo de defensa  judicial   a   menos   que  esté  demostrada  la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable,  lo  cual  hace  viable  el  amparo de manera transitoria, mandato  general  que  en  lo  pertinente  a  la  legitimidad  en la causa por activa fue  reglamentado  por  el  legislador extraordinario (Decreto 2591 de 1991, Art. 10)  en los siguientes términos:   

“La acción de tutela podrá ser ejercida,  en  todo  momento y lugar, por cualquier persona vulnerada o amenazada en uno de  sus  derechos  fundamentales,  quien  actuará  por  sí  misma  o  a través de  representante. Los poderes se presumirán auténticos.   

También se pueden agenciar derechos ajenos  cuando  el  titular  de los mismos no esté en condiciones de promover su propia  defensa.   Cuando   tal   circunstancia   ocurra,  deberá  manifestarse  en  la  solicitud.   

También  podrán ejercerla el Defensor del  Pueblo y los personeros municipales.”   

Quiere  decir  lo  anterior que pese a que el  ejercicio  de  la  acción  de  tutela  está  orientado  por  el  principio  de  informalidad,  existen  unas  reglas  procedimentales  mínimas  en  materia  de  legitimación  en la causa por activa que permiten interponerla directamente por  el  titular de los derechos fundamentales, por intermedio de representante legal  (menores,  incapaces,  interdictos, personas jurídicas), a través de apoderado  evento  en  el que los poderes se presumirán auténticos ó finalmente mediante  agente  oficioso, quien deberá indicar las razones por las cuales actúa en esa  calidad,   a  menos  que  estas  se  infieran  por  encontrarse  la  persona  en  imposibilidad física o estado de indefensión.   

En    el   sub  lite claramente está acreditada la imposibilidad para  que  Marco Cerpa Cristancho acuda directamente a la jurisdicción constitucional  a  buscar la protección de sus derechos fundamentales, pues además de tratarse  de        un        menor        de        edad30  que  legalmente  no  tiene  capacidad  para  buscar  la  defensa  de  sus  derechos  e  intereses, padece un  trastorno   mental   (autismo)   que   igualmente   lo   imposibilita  para  tal  efecto31.  Por  lo  tanto, no vacila la Sala en afirmar que su progenitor se  encuentra     legitimado     para    buscar    la    protección    iusfundamental  reclamada  por tratarse de  su            representante           legal32.   

El  mismo  tratamiento  procesal debe darse a  Eliana  Mileth  Escorcia  Beleño  que si bien ya alcanzó la ciudadanía según  aparece   demostrado  en  el  expediente  de  tutela33,   es   indudable   que  el  déficit   cognitivo   que   padece   el   cual   le   genera  una  “discapacidad   permanente   superior   a   un  70%”34,   es  una  razón  más que suficiente para justificar el ejercicio de la acción de tutela  por  intermedio  de  su  padre  como  agente oficioso35,   teniendo  en  cuenta  la  imposibilidad   física   y  el  estado  de  indefensión  en  el  que  ella  se  encuentra.   

6.2. Verificación de los supuestos fácticos  establecidos  por la jurisprudencia constitucional para garantizar el suministro  de servicios de salud no incluidos en el Plan Obligatorio de Salud.   

Procede la Sala a constatar el cumplimiento de  los  supuestos  fácticos establecidos por la jurisprudencia constitucional para  determinar  si la protección solicitada debe ser concedida en esta oportunidad,  no  sin  antes reprobar la decisión adoptada por el juez de instancia que en un  tema  rutinario  y  fácil de decidir para la jurisprudencia constitucional, tan  sólo  se  limitó  a  apelar  a un argumento de naturaleza formal para negar el  amparo   solicitado,   pasando   por  alto  que  los  demandantes  son  personas  discapacitadas  que  requieren  con  necesidad las terapias solicitadas, lo cual  exige  como  quedó  visto  en  las consideraciones de esta providencia especial  cuidado y atención por parte de todas las autoridades.   

En  materia  de  tutela, esta Corporación ha  considerado  que  a  pesar  de  que  los  efectos  de  las  decisiones son inter  partes36,  la  ratio  decidendi sí constituye un precedente vinculante para  las  autoridades,  pues  la  aplicación  directa del texto constitucional no se  reduce  a  los artículos que en términos formales hacen parte de él, sino que  deben  entenderse  incluidas  las  decisiones  adoptadas  por  este Tribunal que  tienen  por  objeto  “homogeneizar la interpretación  constitucional   de  los  derechos  fundamentales”37  mediante  el  mecanismo  de  revisión  de  las  decisiones  de  tutela  (Art. 241-9 C. P). Al respecto, esta  Corte  indicó38:   

“Como corolario de todo lo anterior, tanto  en   lo   concerniente  a  la  ratio  decidendi  en  materia  de  sentencias  de  constitucionalidad  como  en  el caso de las de tutela, se puede concluir que la  ratio  decidendi  de tales providencias constitucionales resulta vinculante para  todos  los  operadores  jurídicos, en virtud de varios fundamentos derivados de  las competencias establecidas en la Carta.   

Como primera medida, la ratio decidendi (i)  refleja  la  interpretación  calificada  y de autoridad de la Carta que hace el  Tribunal  Constitucional,  en  virtud de sus competencias (Art. 241 y 243 C.P.),  como  ya  se  enunció. Por lo tanto, tiene fuerza vinculante general como lo ha  reconocido  reiteradamente  esta  Corporación,  en  la  medida  en que la ratio  decidendi   responde   a   la   lectura   e  interpretación  autorizada  de  la  Constitución  por parte del órgano competente para el efecto, en los términos  que exige el artículo 241 de la Carta.   

Además   la   ratio   decidendi  resulta  vinculante  formalmente,  (ii)  en  consideración  a  la  Ley Estatutaria de la  Administración  de  Justicia  y  a  los condicionamientos de que fue objeto, en  virtud de la sentencia C-037 de 1996.   

Finalmente,  la  ratio  decidendi  resulta  obligatoria,  (iii) porque: // asegura que las decisiones judiciales se basen en  una  interpretación  uniforme  y  consistente  del  ordenamiento  jurídico  //  garantiza  la  coherencia  del  sistema (seguridad jurídica), y, // favorece el  respecto  a  los  principios  de  confianza  legítima  (…)  e  igualdad en la  aplicación de la ley (…) establecidos en la Constitución.   

Por  lo  tanto,  la  ratio decidendi de las  sentencias  de  la  Corte  Constitucional,  en la medida en que se proyecta más  allá  del  caso  concreto,  tiene  fuerza  y valor de precedente para todos los  jueces  en  sus  decisiones,  por  lo  que  puede  ser considerada una fuente de  derecho que integra la norma constitucional.”   

En   efecto,  el  Juzgador  consideró  que  “al  no existir solicitud alguna del tratamiento que  necesita  el  menor,  el  Comité Técnico Científico no ha negado o autorizado  las   terapias   mencionadas,   [y  que]  en    el    caso    [de]    que    el    Comité    Técnico    Científico,    nieg[ue]   el  suministro  del  procedimiento  médico  entonces  si  puede  adelantar  el  trámite  de  tutela”¸    decisión    que   claramente   contraría   la   orientación  jurisprudencial  que  sobre  el  tema esta Corporación ha efectuado39,  la cual no  puede  ser  entendida como una opción más para los operadores jurídicos, sino  un  deber  primordial,  en  razón  a  que  es  a  través de la observancia del  precedente  que  se  asegura  de  manera  definitiva la eficacia de los derechos  constitucionales,  en  la  medida  en  que  se  tiene  como  punto de partida al  resolver    cada    caso    concreto,    el    mismo    entendimiento    de   la  Constitución.40   

En consecuencia, era deber del Juzgado Cuarto  Civil  Municipal  de  Soledad  (Atlántico)  argumentar  de manera suficiente el  motivo  por  el  cual se apartaba del precedente constitucional, que en últimas  busca  garantizar  los  principios  de  unidad  y  coherencia  del  ordenamiento  jurídico,  igualdad  y  seguridad  jurídica,  razón  por la cual “las  reglas  jurisprudenciales  establecidas en las sentencias de  revisión  de  la  Corte  Constitucional,  en  las que se precisa el contenido y  alcance  de  los  derechos  constitucionales,  tienen fuerza vinculante para los  demás  operadores  jurídicos,  pero  si  éstos deciden apartarse de la línea  jurisprudencial  trazada  en  ellas,  deberán justificar de manera suficiente y  adecuada  el  motivo  que les lleva a hacerlo, so pena de infringir el principio  de                    igualdad.”41   

Ahora bien, de conformidad con las pruebas que  reposan  en  el  expediente  de  tutela  se  tiene  probado  que (i) Marco Cerpa  Cristancho  padece  autismo  (folio  8  del  cuaderno  principal  del expediente  T-2281600);  (ii) Eliana Mileth Escorcia Beleño presenta déficit cognitivo que  deriva  en  discapacidad  permanente  superior  al  70%  (folio  8  del cuaderno  principal  del  expediente  T-2281601);  (iii)  el  médico  tratante  que no se  encuentra    adscrito    a   Coomeva   E.P.S.   recomendó   para   “un   mejor  desarrollo  de  vida”  la  practica   de   terapias   en   hidroterapia,   animalterapia,  musicoterapia  y  equinoterapia   (folios  8  y  7  ibídem,  respectivamente);  (iv)  la  entidad  demandada   negó   el  suministro  del  procedimiento  médico  solicitado  por  considerar  en  primer  término,  que  no  se  encuentra  incluido  en  el Plan  Obligatorio  de  Salud,  y de otra parte, por cuanto fue ordenado por un médico  que  no está vinculado con ella, razón por la cual indicó no existe negación  expresa  por  parte  del  Comité Técnico Científico, decisión administrativa  que  en  su  sentir condiciona el ejercicio de la acción de tutela (folios 30 y  19 ibíd, respectivamente).   

Como  puede  verse,  el  argumento medular de  defensa  al  que  acudió  la  entidad  demandada  para  excusar  la negativa de  autorización  de  las  terapias solicitadas por los demandantes, radicó en que  fueron  ordenadas  por  un  médico  tratante  no  adscrito  a la E.P.S., lo que  condujo   a   que   los  accionantes  no  hubieran  acudido,  en  sus  palabras,  “a  la instancia natural”  cual  es  el  Comité Técnico Científico para solicitar su aprobación, razón  por  la  que al no haberse surtido el mentado trámite no es posible acudir a la  acción de tutela.   

Sin embargo, para la Sala lo anterior no es de  recibo  por varias razones. La primera, radica en que la circunstancia de que un  medicamento,  procedimiento  o tratamiento ordenado a una persona por un médico  tratante  que  no se encuentra adscrito a determinada E.P.S. no es por sí misma  una  razón  constitucionalmente  suficiente para negar el servicio de salud por  cuanto  puede  convertirse  en  una  barrera  para  el  acceso,  resultando más  garantista  que  en  el momento en el que la entidad tenga conocimiento de dicha  situación  que  puede  ser  inclusive  con  ocasión de la presentación de una  acción  de tutela, indique las razones de naturaleza científica por las cuales  no  es  conveniente  o  puede  resultar  lesivo  de  la  salud  de la persona la  práctica  de lo ordenado por el galeno que no se encuentra adscrito a la red de  servicios   de   la   E.P.S.   Sobre   el   particular   esta   Corporación  ha  considerado42:   

“No  obstante,  el concepto de un médico  que  trata  a  una  persona,  puede llegar a obligar a una entidad de salud a la  cual  no  se  encuentre  adscrito, si la entidad tiene noticia de dicha opinión  médica,  y  no  la  descartó con base en información científica, teniendo la  historia  clínica  particular  de  la  persona,  bien  sea  porque  se  valoró  inadecuadamente   a  la  persona  o  porque  ni  siquiera  ha  sido  sometido  a  consideración  de  los  especialistas  que sí están adscritos a la entidad de  salud  en  cuestión.  En  tales casos, el concepto médico externo vincula a la  EPS,  obligándola  a  confirmarlo,  descartarlo  o  modificarlo,  con  base  en  consideraciones  de  carácter  técnico,  adoptadas  en  el  contexto  del caso  concreto.”43   

Al  respecto,  Coomeva tan sólo se limitó a  señalar  que  “los médicos tratantes además de no  entregar  los  soportes  suficientes  para  determinar  la  necesidad  de  estas  terapias    [ni]   existe  especificación  sobre  un  plan  de manejo para las terapias solicitadas por el  Accionante    (…)    Además    no    se    especifican    el    número    de  terapias”, echándose de menos razones de naturaleza  científica  que  desvirtúen la necesidad de practicar las terapias ordenadas o  que  le  permita tener al juez de tutela elementos de juicio importantes para no  acceder  a  la  protección constitucional solicitada, la cual en últimas está  encaminada  al  logro de una vida en condiciones dignas, pues como lo afirmó el  galeno   la   finalidad   del   procedimiento  médico  ordenado  es  garantizar  “un   mejor   desarrollo   de   vida”  para  los  demandantes,  no  siendo  posible  pasar  por  alto  la  protección   constitucional   reforzada   dispuesta   para  la  población  con  discapacidad   tal   y   como   se   indicó  en  las  consideraciones  de  esta  providencia.   

De  otra  parte,  porque la jurisprudencia de  esta  Corporación  ha  sido  enfática  en  indicar  que  (i) por la naturaleza  administrativa  del Comité Técnico Científico su concepto no es indispensable  para  que  el  medicamento requerido por un paciente sea otorgado; (ii) no puede  considerarse  como  una  instancia  más  entre  los  usuarios  y  las Entidades  Promotoras  de  Salud,  ni  como  una  carga  administrativa  que debe asumir la  persona;  (iii)  conforme  a la Resolución 2933 de 2006 (Art. 7°), el trámite  ante  el  Comité  Técnico  Científico  es  competencia  del  médico tratante  adscrito  a  la E.P.S. y no una gestión que le corresponda adelantar por cuenta  propia  al  paciente  y  (iv)  no  debe  ser  entendido  como  un presupuesto de  procedencia  de  la acción de tutela “por lo cual no  es  jurídicamente  admisible  negar  el amparo de derechos fundamentales con el  argumento   de   no   haber   acudido   de   manera   previa   al   Comité   en  cuestión.”44   

En consecuencia, la Sala no acoge lo dicho por  la  entidad demandada y el Juzgador de única instancia, en el sentido de que el  trámite  administrativo  que  debe surtirse por intermedio del médico tratante  de  la  E.P.S.  ante  el  Comité  Técnico Científico, debe entenderse como un  presupuesto  de  procedencia  de  la  acción  de tutela, en tanto contraría lo  establecido   en   el   artículo  9°  del  Decreto  2591  de  199145, toda vez que  el  principio  de  subsidiariedad  únicamente está referido a la existencia de  otros       recursos       o       medios      de      defensa      judiciales.   

Ahora  bien, como tampoco la E.P.S. demandada  indicó  que  existe otro procedimiento incluido en el Plan Obligatorio de Salud  que   pueda   reemplazar  el  ordenado  por  el  médico  tratante  teniendo  la  posibilidad  de hacerlo en el escrito de contestación de la acción tutelar, la  Sala  aplicará  la  presunción  de  veracidad  prevista en el artículo 20 del  Decreto  2591  de  1991, parámetro que igualmente se hace extensivo respecto de  la   incapacidad   económica   alegada  por  los  padres  de  Marco46  y  Eliana  Mileth47,  negación  indefinida  que no fue objeto de controversia alguna y  que  permite  adicionalmente  a  la  Sala  exencionarlos  de  los copagos que se  generen  con  ocasión de la práctica de las terapias que requieren para tratar  del déficit cognitivo que padecen.   

Respecto  de  la  capacidad  económica  esta  Corporación   tiene  establecida  una  copiosa  jurisprudencia  en  la  que  ha  considerado  que  la  carga de la prueba en este evento se invierte en cabeza de  la  E.P.S.  demandada,  toda  vez  que  dichas  entidades  tienen  acceso  a  la  información  socioeconómica  de  sus  usuarios,  lo que les permite generar un  debate  importante  sobre este asunto, de tal suerte que la inacción tiene como  consecuencia  jurídica que se tenga como prueba suficiente para presumir que el  afectado  no  cuenta  con  los  recursos  económicos para acceder a determinado  servicio de salud.   

Así  las cosas, la entidad demandada deberá  suministrar   las  terapias  en  hidroterapia,  animalterapia,  musicoterapia  y  equinoterapia  que  requieren  con  necesidad  Marco  Cerpa  Cristancho y Eliana  Mileth  Escorcia  Beleño, para lo cual será necesario realizar previamente una  valoración  por  parte  de  médicos  adscritos  a  dicha entidad con el fin de  determinar  la  periodicidad, cantidad y tipo de procedimiento concreto que debe  realizarse.   

Las citadas terapias deberán ser practicadas  preferiblemente  en  el  Centro  de  Capacitación  Especial  -CENCAES-  que  se  encuentra  en  el  municipio  de Soledad (Atlántico), donde están ubicadas las  residencias  de  los  demandantes,  con  la  salvedad  de que en el evento de no  existir  contrato  con  este  organismo, podrán ser prestadas en otro siempre y  cuando  no  implique  una carga desproporcionada o un obstáculo para acceder al  servicio             de             salud.48   

Adicionalmente  y  atendiendo  que la entidad  demandada  indicó  en el escrito de contestación de la solicitud de tutela que  “la  remisión  a terapias con fonoaudiología, así  como  las terapias ocupacionales, están reglamentadas en el POS, por el sistema  de   referencia   y   contrarreferencia”,  la  Sala  únicamente  indicará  que  las  mismas  deberán  suministrarse al menor Marco  Cerpa  Cristancho  en  la  cantidad  y  con las especificidades indicadas por el  médico tratante.   

Por  último,  la  Sala  prevendrá a Coomeva  E.P.S.  para  que  repita hasta por la mitad del valor de las terapias ordenadas  en  esta  sentencia  ante el Fondo de Solidaridad y Garantía -FOSYGA-, en tanto  se   cumplen   los   presupuestos   establecidos   en   la  sentencia  C-463  de  200849,  cuales  son,  (i)  que  se trate de cualquier tipo de enfermedad,  pues  para la Corte este concepto debe entenderse “en  un  sentido amplio en cuanto comprometa el bienestar físico, mental o emocional  de  la  persona  y  afecte  el  derecho  fundamental  a la salud así como otros  derechos   fundamentales,   a   una  vida  digna  o  a  la  integridad  física,  independientemente  de que sea o no catalogado como de alto costo”;  (ii)  que  el  servicio médico o prestación de salud, prescrito  por  el  médico  tratante  y  excluido del Plan Obligatorio de Salud, comprenda  cualquiera  de  los  regímenes  en salud “legalmente  vigentes”   y   (iii)  que  la  E.P.S.  no  estudie  oportunamente  las  solicitudes  de  servicios de salud, ordenadas por el galeno  tratante  (medicamentos, intervenciones quirúrgicas, tratamientos, o cualquiera  otro),  que  están  por  fuera del Plan Obligatorio de Salud, ni que el médico  tratante  las  tramite  ante  el  respectivo  Comité  Técnico Científico y la  E.P.S.  se  vea  obligada  a  suministrarlo  con  ocasión de una orden judicial  dictada     por     un     juez     de     tutela.50   

III. DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Octava de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.- REVOCAR las  sentencias  dictadas  por  el  Juzgado  Cuarto  (4°) Civil Municipal de Soledad  (Atlántico),  el  veinticuatro  (24)  de marzo y dos (2) de abril, ambas de dos  mil  nueve  (2009)  que decidieron negar la tutela solicitada, para en su lugar,  ACCEDER  a  la  protección  constitucional  solicitada  por  Marco  Fidel  Cerpa de Diego en representación  Marco  Cerpa  Cristancho,  y  Abelardo  Escorcia Nieto, quien actúa como agente  oficioso de su hija Eliana Mileth Escorcia Beleño.   

Segundo.- ORDENAR a  Coomeva  E.P.S.  que  dentro  de  las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la  notificación  de  esta  sentencia  practique  a Marco Cerpa Cristancho y Eliana  Mileth   Escorcia   Beleño   las   terapias   en  hidroterapia,  animalterapia,  musicoterapia  y equinoterapia que requieren con necesidad, para lo cual deberá  realizarse  previamente  una valoración por parte de médicos adscritos a dicha  entidad   con  el  fin  de  determinar  la  periodicidad,  cantidad  y  tipo  de  procedimiento concreto que debe realizarse.   

Tercero.-    ADVERTIR    a   Coomeva   E.P.S.  que  las  terapias  ordenadas  preferiblemente  deberán  realizarse  en  el  Centro  de Capacitación Especial -CENCAES- que se  encuentra  en  el  municipio  de Soledad (Atlántico), donde están ubicadas las  residencias  de  los  demandantes,  con  la  salvedad  de que en el evento de no  existir  contrato  con  este  organismo, podrán ser prestadas en otro siempre y  cuando  no  implique  una carga desproporcionada o un obstáculo para acceder al  servicio de salud.   

Cuarto.-  PREVENIR a  Coomeva  E.P.S.  para  que  repita  hasta por la mitad del valor de las terapias  ordenadas  en  esta sentencia ante el Fondo de Solidaridad y Garantía -FOSYGA-,  en  tanto  se  cumplen  los  presupuestos  establecidos en la sentencia C-463 de  2008.   

Quinto.-   Por  Secretaría   LÍBRESE   la  comunicación  prevista  en  el  artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los  fines allí contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General  

    

1 Folio  2 del cuaderno principal.   

2 Folio  3 ibíd.   

3 Folio  3 ibíd.   

4  Ibídem.   

5 Folio  1 ibíd.   

6 Folio  2 ibíd.   

7 Folio  3 ibíd.   

8 Folio  2 ibíd.   

9 Folio  3 ibíd.   

10  Ibídem.   

11  Folio 33 ibíd.   

12  Ibídem.   

14 La  sentencia  T-760  de 2008 indicó las condiciones básicas que debe cumplir a la  luz  de  la  Constitución  toda  política  pública  orientada a garantizar la  efectividad  de un derecho constitucional. En primer término, la política debe  existir  pues  “[n]o se puede tratar de unas ideas o  conjeturas  respecto  a qué hacer, sino un programa de acción estructurado que  le   permita  a  la  autoridad  responsable  adoptar  las  medidas  adecuadas  y  necesarias  a  que  haya  lugar.”  De otra parte, la  finalidad  de la política pública debe tener como prioridad garantizar el goce  efectivo  del  derecho, es decir, “no puede tratarse  de  una  política  pública  tan  sólo  simbólica que no esté acompañada de  acciones  reales  y  concretas” y finalmente que los  procesos  de  decisión,  elaboración,  implementación  y  evaluación  de  la  política   permitan   la  participación  democrática  resultando  inaceptable  constitucionalmente  que  exista un plan “(i) que no  abra  espacios  de participación para las diferentes etapas del plan o (ii) que  sí  brinde  espacios,  pero  que  éstos  sean  inocuos  y  sólo  prevean  una  participación intrascendente.”   

15  Ibídem.   

16  T-859  de  2003.  La  Corte  en  buena parte de su jurisprudencia ha invocado la  Declaración  Universal  de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos  Económicos,  Sociales y Culturales y la observación general N° 14 del Comité  de  Naciones  Unidas sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales en el que  fijó  el  sentido  y  alcance  de  los  derechos  y  obligaciones derivados del  pacto.   

17  T-016 de 2007.   

18  T-760 de 2008.   

19  T-016  de  2007.  Este  mismo  criterio  fue  reiterado en la sentencia T-760 de  2007.   

20  T-760 de 2008.   

21  Ibídem.   

22 En  la   sentencia   T-198  de  2006,  esta  Corporación  sostuvo:  “[e]l  reconocimiento  internacional de los derechos de las personas  con  discapacidad se encuentra contenido en varios instrumentos internacionales,  entre  los que podemos encontrar, la Declaración de los derechos del deficiente  mental  aprobada  por  la  ONU  en  1971, la Declaración de los derechos de las  personas  con  limitación,  aprobada por la Resolución 3447 en 1975 de la ONU,  la  Resolución  48/96  del  20  de  diciembre de 1993 de la Asamblea General de  Naciones     Unidas,     sobre     ‘Normas  Uniformes  sobre  la  Igualdad  de  Oportunidades  para las  Personas      con      Discapacidad’,  la   Convención  Interamericana  para  la  Eliminación de  todas  las  Formas  de  Discriminación contra las Personas con Discapacidad, la  Recomendación  168  de  la  OIT,  el Convenio 159 de la OIT, la Declaración de  Sund  Berg de Torremolinos de la UNESCO en 1981, la Declaración de las Naciones  Unidas  para  las  personas con limitación de 1983, entre otras.”  Un  estudio  exhaustivo  de  la  normatividad  internacional  fue  realizado  en  las  sentencias C-478 de 2003 y T-1258 de 2008, sentencia última  en la que la Corte estudió un caso relacionado con enanismo.   

23  Suscrita en Guatemala el 7 de junio de 1999.   

24  C-401 de 2003.   

25  T-478 de 2008.   

26  Promulgada  en  el  Diario Oficial N° 47.371 de 5 de junio de 2009. Por la cual  se  dictan  normas  para la protección de personas con discapacidad mental y se  establece    el    régimen   de   la   representación   legal   de   incapaces  emancipados.   

27  Gaceta  del  Congreso  de  la  República  N°  366  (año  XVI),  Págs.  16  y  17.   

28 El  Decreto  Reglamentario  806  de  1998  (Art.  3°),  establece  como  planes  de  beneficios  en  salud (i) el plan de atención básica en salud (PAB), (ii) plan  obligatorio  de salud del régimen contributivo (POS), (iii) plan obligatorio de  salud  del régimen subsidiado (POSS), (iv) atención en accidentes de tránsito  y eventos catastróficos y (v) atención inicial de urgencias.   

29  C-965 de 2003.   

30 La  fecha  de  nacimiento  según lo indica el registro civil de nacimiento fue el 2  de   agosto   de   1992   (folio   7   del  cuaderno  principal  del  expediente  T-2281600).   

31  Según  el dictamen emitido por la Junta Regional de Calificación de Invalidez,  el  total  de  la  deficiencia  en razón del trastorno es del 40% (folio 11 del  cuaderno principal del expediente T-2281600).   

32  Conforme   lo   prevé   el   artículo  306  del  Código  Civil,  “[l]a  representación judicial del hijo corresponde a cualquiera  de los padres.”   

33  Según  lo  indica  el  registro  civil  de  nacimiento  nació el 14 de mayo de  1988.   

34  Folio 8 del cuaderno principal del expediente T-2281601.   

35  Recientemente  en  Auto  A-237 de 2009, esta Corporación decidió una solicitud  de nulidad promovida por intermedio de agente oficioso.   

36  Conforme  lo  establece  el  artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, “[l]as  sentencias en que se revise una decisión de tutela sólo  surtirán efectos en el caso concreto”.   

37  SU-640 de 1998.   

38  T-292 de 2006.   

39 Al  respecto,  pueden  mencionarse  entre otras las sentencias T-053 de 2004, T-1164  de  2005, T-1063 de 2005, T-071 de 2006, T-227 de 2006, T-306 de 2006, T-464A de  2006,  T-222  de  2007,  T-411  de  2007, T-572 de 2007, T-939 de 2007, T-760 de  2008, T-252 de 2009 y T-402 de 2009.   

40  T-983 de 2006.   

41  Ibídem.  La  misma  decisión  consideró  que  “el  deber  de  respeto  a  la  Constitución  no  puede  entenderse  como  hacer una  invocación  meramente  formal  de  la  Carta  Política  en la decisión que se  adopta,  sino  aplicar  el  ordenamiento  jurídico conforme al alcance que para  cada  caso  específico ha establecido su intérprete supremo, esto es, la Corte  Constitucional,  en razón a que sólo de esa manera se garantiza igualdad en el  trato  jurídico,  cumpliendo  así  nuestra  norma  normarum su función de dar  unidad  al  sistema  jurídico. De allí que tanto autoridades como particulares  deban  asumir  que  no  de otra forma se asegura a los residentes en Colombia la  realización  del  valor  justicia  dentro  del  marco jurídico que propugna el  Preámbulo de nuestra Carta Política.”   

42 En  sentencias  T-835  de  2005  y  T-151 de 2008, la Corte ordenó el suministro de  servicios  de  salud a pesar de que no fueron ordenados por médicos adscritos a  las  E.P.S.  correspondientes,  por  tratarse  de  menores de edad que padecían  pubertad precoz e infección urinaria frecuente, respectivamente.   

43  T-760 de 2008.   

44  T-306 de 2006.   

45 En  lo    pertinente,    la    disposición    en   cita   establece:   “Agotamiento   opcional  de  la  vía  gubernativa.    No   será   necesario   interponer  previamente    la   reposición   u   otro   recurso  administrativo para presentar la solicitud de tutela.  (…)   

46 La  apoderada  indicó  en la solicitud de tutela: “Bajo  la  gravedad del juramento que se entiende prestado con la presentación de esta  tutela,  manifiesto  que  mi  poderdante,  es  una  persona  de escasos recursos  económicos,  que  devenga un salario mínimo mensual vigente, circunstancia que  no  le  permite  asumir el costo del tratamiento que su menor hijo discapacitado  necesita   para  acceder  y  obtener  un  nivel  de  vida  digna.” (Folio 3 del cuaderno principal).   

47  Sostuvo  en  la demanda tutelar: “En conclusión por  hallarme  imposibilitado  económicamente  para  costear  el  valor  o costo del  tratamiento  que  requiere  mi hijo, de no recurrir a la acción de tutela y sea  amparado  mediante  protección  constitucional  sus  derechos  como tal estará  condenado  irremediablemente  a vivir con su discapacidad de manera permanente y  progresiva.”     (Folio     3    del    cuaderno  principal).   

49 En  esta  oportunidad,  la  Corte  condicionó  la  exequibilidad  del  artículo 14  (parcial)  de  la  Ley  1122  de 2007. La misma línea de argumentación acogió  recientemente  el  Consejo  de  Estado  (sentencia del 18 de junio de 2009, Exp.  2004-00340),  al  declarar la nulidad del artículo 2°, literal b) inciso final  de  la  Resolución  N°  002949  de  2003. Consideró el máximo Tribunal de lo  Contencioso  Administrativo:  “De  tal  manera que,  conforme  al  alcance  de la sentencia de la Corte Constitucional que ha quedado  transcrita,  el  Comité Técnico Científico no puede denegar el suministro del  medicamento  aduciendo  pertinencia  o  no  cumplimiento  de  los  criterios  de  autorización,   como   se   alude   en   el  aparte  cuestionado,  pues    siempre   debe   prevalecer   el   criterio   del   médico  tratante;  y  si  su  decisión  obliga al afiliado a  acudir  a  la  acción  de  tutela,  mal   puede  premiarse a la EPS o EOC,  reconociéndole  el  valor  pleno  del  medicamento, cuyo Comité Científico la  hizo  incurrir  en  omisión, vulnerando con ello los derechos a la salud y a la  vida  de  los  pacientes.  //  El  texto  de  la  referida sentencia de la Corte  Constitucional  es  diáfano  en establecer el reconocimiento del 50% por partes  iguales,  cuando  medie acción de tutela. Luego, no cabe hacer la excepción de  la  norma  en  estudio  para  reconocer  un  monto  pleno  frente  a  una  misma  situación,  cual  es,  la de haber propiciado que el usuario acuda a la acción  de tutela.”   

50  T-649 de 2008.     

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