T-653-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-653/09  

Referencia:        expediente T-2312739   

Acción de tutela instaurada por Vilma Alcira  Páez  Velasco  en  calidad  de  agente  oficiosa  de Bernardino Miranda Moreno,  contra  el  Departamento  de  Atención  al  Pensionado  del Instituto de Seguro  Social.    

Dr.  LUIS  ERNESTO VARGAS  SILVA   

Bogotá,  D.C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Tercera  de  Revisión  de la Corte  Constitucional    integrada   por   los   Magistrados  LUIS  ERNESTO  VARGAS  SILVA,  MAURICIO  GONZÁLEZ  CUERVO  y GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO, en ejercicio de sus  competencias  constitucionales  y legales, específicamente las previstas en los  artículos  86  y  241  numeral  9 de la Constitución Política y en el Decreto  2591 de 1991, profiere la siguiente:   

SENTENCIA   

Dentro  del  proceso  de  revisión del fallo  dictado  por  el  Juzgado Cincuenta Penal del Circuito de Bogotá, que resolvió  la  acción  de  tutela  promovida  por Vilma Alcira Páez Velasco en calidad de  agente  oficiosa  de  Bernardino  Miranda  Moreno,  contra  el  Departamento  de  Atención   al   Pensionado   del   Instituto   de   Seguro  Social.    

I. ANTECEDENTES  

El  27  de  abril de 2009, Vilma Alcira Páez  Velasco,  actuando  en  calidad de agente oficiosa de Bernardino Miranda Moreno,  interpuso  acción  de  tutela  ante  el Juzgado Cincuenta Penal del Circuito de  Bogotá,   por   considerar   vulnerados   los   derechos  fundamentales  de  su  representado a la seguridad social y al mínimo vital.   

Fundamentó    su    acción    en    los  siguientes:   

1. Hechos  

     

1. La  accionante  sostuvo  que  de  conformidad  con  el  dictamen  médico laboral expedido el 16 de agosto de 2007  por  la  Sección de Medicina Laboral del Instituto de Seguro Social, Bernardino  Miranda  Moreno padece una pérdida de su capacidad laboral del 53.7%, con fecha  de estructuración del 16 de agosto de 2007.     

     

1. Indicó  que  en  virtud  de  lo  anterior,  el  17  de  septiembre  de  2007  solicitó  ante  el Departamento de  Atención  al Pensionado del Instituto de Seguro Social el reconocimiento y pago  de  la  pensión de invalidez prevista en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993.     

     

1.    Afirmó  que  Bernardino  Miranda  realizó aportes al Sistema General de Pensiones desde el 2 de junio de  1979  hasta  el  30  de julio de 1996, razón por la cual cuenta con un total de  827 semanas cotizadas.     

     

1.5 Manifestó que aunque Bernardino Miranda  interpuso  recurso  de reposición contra la decisión referida, el Instituto de  Seguro Social aún no se ha pronunciado al respecto.    

1.6  Por  último,  sostuvo  que  Bernardino  Miranda  padece  una  enfermedad  en  las  manos  que le imposibilita trabajar y  actuar  en  nombre propio ante instancias judiciales. Así mismo, que su núcleo  familiar  está  compuesto  por  su  cónyuge y tres hijas de 11, 9 y 2 años de  edad.   

2. Solicitud de tutela  

Por  lo anterior, Vilma Alcira Páez Velasco,  actuando  en  calidad de agente oficiosa de Bernardino Miranda Moreno, solicitó  ante  el  juez  de tutela ordenar al Departamento de Atención al Pensionado del  Instituto  de  Seguro  Social el reconocimiento y pago a su favor de la pensión  de invalidez prevista en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993.   

3. Trámite de instancia  

3.1  La acción de tutela fue tramitada ante  el  Juzgado  Cincuenta  Penal del Circuito de Bogotá, el cual mediante auto del  día  27  de  abril  de  2009  ordenó  su notificación a la entidad accionada.   

3.2 Sin embargo, el Departamento de Atención  al  Pensionado  del Instituto de Seguro Social guardó silencio sobre los hechos  y consideraciones que fundamentan la presente acción de tutela.   

4.  Pruebas  relevantes  que  obran  en  el  expediente   

    

* Copia de la Resolución No. 005488 del 10 de  febrero  de  2009  “Por medio de la cual se concede una prestación económica  en  el  Sistema  General  de  Pensiones –  Régimen  Solidario  de  Prima  Media con Prestación Definida”,  expedida  por  la  Gerente II del Centro de Atención Pensiones del Instituto de  Seguro  Social,  Seccional Cundinamarca y Distrito Capital, señora Blanca Nelly  Molano Caro (folios 9 y 10, cuaderno 2).     

    

* Copia  de  la  sentencia  adoptada el 17 de  octubre  de  2008, por el Juzgado Treinta y Siete Civil del Circuito de Bogotá,  dentro  del  trámite  de la acción de tutela instaurada por Bernardino Miranda  Moreno  contra  el  Instituto  de  Seguro  Social  (folios  11  y  12,  cuaderno  2).     

    

* Copia  de  la  solicitud  de  “agilización   del  trámite  para  la  pensión”  presentada  el  23  de  mayo  de 2008, por Bernardino Miranda Moreno  ante el Instituto de Seguro Social (folio 14, cuaderno 2).     

    

* Copia  del  Registro Civil de Nacimiento de  Lina Ximena Miranda Hernández (folio 15, cuaderno 2).     

    

* Copia  del  Registro Civil de Nacimiento de  María Camila Miranda Hernández (folio 16, cuaderno 2).     

    

* Copia  del  Registro Civil de Nacimiento de  Karoll Daniela Miranda Hernández (folio 17, cuaderno 2).     

    

* Copia  de  la  cédula  de  ciudadanía  de  Bernardino Miranda Moreno (folio 18, cuaderno 2).     

    

* Tres  fotografías  de  Bernardino  Miranda  Moreno (folio 19, cuaderno 2).     

    

* Copia de la Resolución No. 020389 del 15 de  mayo  de  2009  “Por medio de la cual se resuelve recurso de reposición en el  Sistema    General   de   Pensiones   –  Régimen  Solidario  de  Prima  Media con Prestación Definida”,  expedida  por  el  Gerente II del Centro de Atención Pensiones del Instituto de  Seguro  Social,  Seccional  Cundinamarca y Distrito Capital, señor Luis Gabriel  Arbeláez Marín (folios 34 y 35, cuaderno 2).     

    

* Copia  del  “Reporte de semanas cotizadas  –    Período    1967  –  1994” por el afiliado  Bernardino  Miranda  Moreno, expedido por el Instituto de Seguro Social el 21 de  agosto de 2009 (folios 24 a 27, cuaderno 2).     

    

* Copia  del  “Resumen de semanas cotizadas  por  empleador”  desde  1967  hasta  agosto  del año 2009, correspondiente al  afiliado  Bernardino  Miranda Moreno, expedido por el Instituto de Seguro Social  el 21 de agosto de 2009 (folio 28, cuaderno 2).     

* Copia  del “Detalle de pagos efectuados a  partir  de  1995”,  correspondiente  al  afiliado  Bernardino  Miranda Moreno,  expedido  por  el  Instituto de Seguro Social el 21 de agosto de 2009 (folio 29,  cuaderno 2).     

5.   Pruebas   practicadas   por  la  Corte  Constitucional   

5.1 Por encontrar necesario practicar algunas  pruebas  con  el  fin de contar con mayores elementos de juicio para proferir el  fallo,  mediante  auto  del  18  de  agosto  de  2009 el magistrado sustanciador  dispuso  que la Secretaría General de esta Corporación solicitara al Instituto  de  Seguro  Social  que  remitiera  a  este  despacho copia del dictamen médico  laboral  expedido  el  16  de agosto de 2007 por la Sección de Medicina Laboral  del  Instituto  de  Seguro  Social,  mediante  el  cual  se  determinó  que  el  accionante   padece   una   pérdida   de   su   capacidad  laboral  del  53.7%.  Adicionalmente,  solicitó  que  la  entidad  accionada  remitiera  copia  de la  historia  laboral  del actor, a fin de constatar el número de semanas cotizadas  al  Sistema  de Pensiones, la fecha en que se surtieron los aportes y, de manera  precisa,  el  número de semanas cotizadas con anterioridad a la fecha en que se  estructuró  su invalidez.  Por último, solicitó información sobre si el  accionante  reúne los requisitos exigidos para obtener el reconocimiento y pago  de la indemnización sustitutiva de la pensión de invalidez.   

5.2  El 28 de agosto de 2009, el Instituto de  Seguro  Social  remitió  a  este  despacho  copia  del  “Reporte  de  semanas  cotizadas  – Período 1967  –  1994” por el afiliado  Bernardino  Miranda  Moreno;  copia  del  “Resumen  de  semanas  cotizadas por  empleador”  desde  1967  hasta  agosto  del  año  2009 y copia del reporte de  “Pagos  efectuados  a  partir de 1995”.     

II.  LA SENTENCIA QUE SE REVISA   

En  sentencia  del  11  de  mayo  de 2009, el  Juzgado  Cincuenta  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  denegó  la tutela de los  derechos fundamentales invocados.   

Para  fundamentar  su  decisión, el juez de  instancia  indicó:  “…pese  a  lo manifestado por  quien  agencia  de oficio al accionante, lo cierto es que, indicó que contra el  mencionado  acto administrativo [Resolución No. 005488  del  10  de  febrero de 2009],  al  parecer  interpuso los recursos de ley, sin que se  demostrara  en  la  actuación  este  suceso; a la par, se obtuvo que en momento  alguno     el     petente     (sic)    efectivamente,  demostró  siquiera  sumariamente  cuáles  son  sus  gastos  o  deudas;  por ello, no se advierte vulneración de sus derechos, al no  entreverse  en  su  escrito  la  existencia  de  una  nueva  petición dejada de  resolver”.    

Adicionalmente,  sostuvo  que  en  virtud del  numeral  1°  del  artículo  6 del Decreto 2591 de 1991, la presente acción de  tutela  no  satisface  el requisito de subsidiariedad, pues existen otros medios  de  defensa  judicial para obtener el amparo de la pretensión de reconocimiento  y  pago  de  pensión de invalidez. En este sentido, precisó que de conformidad  con  las  pruebas  que  obran  en  el  expediente  de tutela, no se acreditó la  ocurrencia  de  un  perjuicio  irremediable  sobre  los  derechos  fundamentales  invocados.   

III.  CONSIDERACIONES  Y  FUNDAMENTOS  DE  LA  CORTE   

1. Competencia  

De  conformidad  con  lo  establecido  en los  artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política y 31 a 36 del Decreto 2591  de  1991 y con la selección y el reparto efectuados el 9 de julio de 2009, esta  Sala es competente para revisar la decisión judicial mencionada.   

2. Problema jurídico  

2.1  De  acuerdo  con  los  hechos  expuestos,  corresponde  a  la  Corte  determinar  si  la  presente  acción  de  tutela  es procedente para ordenar al  Departamento  de  Atención  al  Pensionado  del  Instituto de Seguro Social que  reconozca  y  pague  a  favor  de  Bernardino  Miranda  Moreno,  la  pensión de  invalidez  prevista  en  el artículo 39 de la Ley 100 de 1993. En este sentido,  de  manera  específica,  la  Corte deberá establecer si de conformidad con los  hechos  expuestos,  los  medios  ordinarios  de  defensa judicial son idóneos y  eficaces para garantizar la protección constitucional invocada.   

2.3  Con  base  en  lo anterior, esta Sala de  Revisión  estimará  si  se  debe conceder la acción de tutela interpuesta por  Vilma  Alcira  Páez Velasco en calidad de agente oficiosa de Bernardino Miranda  Moreno  y,  en  consecuencia,  revocar la sentencia de tutela proferida el 11 de  mayo  de 2009 por el Juzgado Cincuenta Penal del Circuito de Bogotá, dentro del  presente trámite.    

3.  Fundamentos normativos de la pensión de  invalidez consagrada en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993   

3.1  De  conformidad  con  artículo 48 de la  Constitución  Política,  la  seguridad  social  como  bien jurídico objeto de  protección  en el ordenamiento colombiano, es un servicio público “de   carácter  obligatorio”  que  se  presta   con   sujeción   a  los  principios  de  eficiencia,  universalidad  y  solidaridad,    bajo    la    dirección,   coordinación   y   vigilancia   del  Estado1;   y   un   “derecho  irrenunciable”  en  cabeza  de  todos  los  habitantes  del territorio  nacional.   

3.2  Con  fundamento  en  lo dispuesto en la  Carta  para  el  efecto,  mediante  la Ley 100 de 1993 “Por la cual se crea el  sistema  de  seguridad  social  integral”, el legislador definió “el       conjunto       de      instituciones,      normas      y  procedimientos” orientados a garantizar “la  cobertura  integral  de  las contingencias, especialmente las  que  menoscaban  la  salud  y  la  capacidad  económica  de  los habitantes del  territorio                  nacional2”.  En  este  sentido,  el  inciso  2°  del  artículo 4 de dicha ley prevé que la  seguridad  social en su condición de derecho irrenunciable y servicio público,  “es  esencial  en  lo  relacionado  con  el  Sistema  General  de Seguridad Social en Salud” y “en   aquellas   actividades   directamente   vinculadas   con  el  reconocimiento y pago de las pensiones.”   

3.3 En correspondencia con lo anterior, en el  artículo  39 de la citada Ley se dispuso la creación de la denominada pensión  de   invalidez  a  favor  de  “la  persona  que  por  cualquier  causa  de  origen  no  profesional,  no  provocada  intencionalmente,  hubiere   perdido   el   50%   o   más   de  su  capacidad  laboral3”.  En  este contexto, es preciso indicar que el artículo  en  comento  ha sufrido importantes modificaciones desde su redacción original.  En  este  sentido,  según  el  texto original del artículo 39 de la Ley 100 de  1993,  el reconocimiento del derecho a la pensión era procedente de conformidad  con  los  siguientes  supuestos  fácticos: “a. (…)  [quien]    se   encuentre  cotizando  al régimen y hubiere cotizado por lo menos veintiséis (26) semanas,  al    momento    de    producirse   el   estado   de   invalidez.   [O]  ||  b.  habiendo dejado de cotizar al  sistema,  hubiere  efectuado  aportes  durante  por  lo  menos  veintiséis (26)  semanas  del  año  inmediatamente  anterior  al  momento  en que se produzca el  estado de invalidez.”   

3.4  Estas previsiones fueron modificadas por  el  artículo  11  de  la  Ley 797 de 2003. En concordancia con la modificación  introducida  por  esta  norma,  el  derecho  al reconocimiento de la pensión de  invalidez  implicaba  acreditar,  según el caso: “1.  Invalidez  causada  por enfermedad: Que haya cotizado 50 semanas en los últimos  tres  años  inmediatamente  anteriores  a  la  fecha  de  estructuración  y su  fidelidad  de  cotización  para  con el sistema sea al menos del 25% del tiempo  transcurrido  entre el momento en que cumplió 20 años de edad y la fecha de la  primera  calificación  del  estado  de  invalidez.  || 2. Invalidez causada por  accidente:  Que haya cotizado 50 semanas dentro de los tres años inmediatamente  anteriores   al   hecho   causante   de  la  misma.”   

Empero,  esta  disposición  fue  declarada  inexequible  mediante  la  sentencia  C-1056  de  2003,  con base en la presunta  infracción  de los artículos 157, 160 y 161 de la Constitución, por vicios de  procedimiento.  En criterio de la Corte, el trámite legislativo dado a la norma  demandada   vulneró   el   principio   de   consecutividad,  pues  “tan  solo  fue objeto de aprobación en la Sesión Plenaria de la  Cámara  de  Representantes  y  sobre  él  no se decidió ni por las Comisiones  Séptimas   en   las   sesiones   conjuntas,   ni   tampoco  por  Senado  de  la  Republica”4.   

3.5 Posteriormente, mediante el artículo 1°  de  la  Ley 860 de 2003 se introdujeron nuevos cambios al artículo 39 de la Ley  100  de  1993. En efecto, de conformidad con esta reforma, quien se encuentre en  estado  de  invalidez como consecuencia de una enfermedad y demuestre que (i) ha  cotizado  50 semanas dentro de los últimos tres años inmediatamente anteriores  a  la  fecha  de  estructuración; o (ii) 50 semanas dentro de los últimos tres  años    inmediatamente    anteriores    a   la   invalidez   causada   por   un  accidente,  tiene derecho a  recibir una pensión de invalidez, equivalente a:   

“a.   El   45%   del  ingreso  base  de  liquidación,  más  el 1.5% de dicho ingreso por cada cincuenta (50) semanas de  cotización  que  el  afiliado  tuviese  acreditadas  con  posterioridad  a  las  primeras  quinientas  (500) semanas de cotización, cuando la disminución en su  capacidad laboral sea igual o superior al 50% e inferior al 66%.   

b. El 54% del ingreso base de liquidación,  más  el  2% de dicho ingreso por cada cincuenta (50) semanas de cotización que  el  afiliado  tuviese  acreditadas  con posterioridad a las primeras ochocientas  (800)  semanas de cotización, cuando la disminución en su capacidad laboral es  igual       o       superior       al      66%.5”   

Por  su parte, en la sentencia C-428 de 2009  la  Corte  analizó  la  constitucionalidad  de  la  reforma  introducida por el  artículo  1º  de  la  Ley  860  de  2003 al artículo 39 de la Ley 100 de 1993  según  la  cual, para acceder al reconocimiento de la pensión de invalidez era  necesario  acreditar  una  fidelidad  de  cotización  al  Sistema  de Pensiones  “al  menos  del  veinte  por ciento (20%) del tiempo  transcurrido    entre   el   momento   en   que   [el  afiliado]  cumplió  veinte  (20)  años  de edad y la  fecha  de  la  primera  calificación  del  estado  de invalidez.”   

En esa sentencia la Corte estableció que en  virtud  de  los principios de progresividad y no regresividad de la legislación  en  materia  de  derechos  prestacionales, las medidas que pretendan disminuir o  mermar   la   protección  dada  a  un  derecho  de  esa  naturaleza6, en principio,  se  presumirán  contrarias a los artículos 48 y 53 de la Constitución y a las  previsiones   aplicables  contenidas  en  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Económicos,  Sociales  y  Culturales. En tal sentido, esta Corporación indicó  que  aunque  el  legislador  goza  de amplias facultades de configuración en la  materia7,  dichas  medidas  se encuentran sometidas a un control estricto de  constitucionalidad  que  implica  establecer si: “(i)  busca[n]  satisfacer  una  finalidad  constitucional imperativa, (ii) resulta[n]  conducente[s]   para   lograr  la  finalidad  perseguida;  (iii)  evaluadas  las  distintas  alternativas,  parece[n] necesaria[s] para alcanzar el fin propuesto;  (iv)  no  afecta[n]  el  contenido  mínimo  no  disponible  del  derecho social  comprometido  y (v) el beneficio que alcanza[n]a es claramente superior al costo  que          apareja[n].”     

En aplicación de lo expuesto, este Tribunal  estimó  que  el  artículo 1° de la Ley 860 de 2003 que modificó el artículo  39  de la Ley 100 de 1993, estableció requisitos más rigurosos para acceder al  reconocimiento  de la pensión de invalidez, pues aumentó el número de semanas  de    cotización    exigidas    e   incorporó   el   deber   de   fidelidad  al Sistema. En este sentido, la  Corte  explicó  que  si bien la modificación en comento aumentó el número de  semanas  de  cotización  de  26  a  50, “de  igual  manera  aumentó el plazo a  ser  tenido en cuenta para que el afiliado (cotizante activo o no), acredite las  semanas  mínimas  requeridas y en tal medida se pasó para la configuración de  la  invalidez, del año inmediatamente anterior a los tres años anteriores a la  estructuración  de  la  invalidez.”  Así mismo, la  Corte  destacó  que  la nueva legislación “eliminó  la  diferencia  establecida  en  el  artículo  39  de  la Ley 100 de 1993 entre  afiliados  que  se  encontraban  cotizando  al  sistema  y  aquellos  que  no lo  estuvieran  al  momento  de  estructuración  de  su  estado  de  invalidez,  al  establecer los mismos requisitos para todos los afiliados.”   

Sin  embargo,  con relación al requisito de  fidelidad  de cotización al  Sistema  de Pensiones, la Corte afirmó que dicha medida carece de una finalidad  constitucional  “legítima y plausible”, como quiera que  no  sólo  disminuyó  el  nivel  de  protección  del  derecho a la pensión de  invalidez  según la redacción original del artículo 39 de la Ley 100 de 1993,  sino  que  también  omitió  el  deber de prever un régimen de transición que  permitiera  a  los  trabajadores  amparados  por  el régimen anterior continuar  disfrutando  de  la  posibilidad  de  acceder  a  dicha  prestación  social. En  consecuencia,  al  estimar  que  “Los propósitos de  promover  la cultura de afiliación y evitar el fraude, pueden ser obtenidos por  otros  medios”  y que dichos propósitos “resultan   desproporcionados  frente  a  la  afectación  de  los  derechos  de  las  personas  que  ven  disminuida  de  manera grave su capacidad  laboral  por  causa  de  enfermedad  o accidente”, la  Corte  declaró  la  inexequibilidad  del  requisito  de fidelidad en cuestión.   

3.6  En  este  contexto,  en  innumerables  sentencias  de  tutela  esta  Corporación  también se ha pronunciado sobre los  alcances  y  propósitos de la pensión de invalidez8.  En  dichas oportunidades, la  Corte  se  ha  referido  sobre  los  aspectos  sustanciales  de  esa prestación  económica  y ha precisado sus límites y alcances, así como la interpretación  del  artículo  39  de la Ley 100 de 1993 que más se ajusta a la Constitución.  De  este  modo,  se  puede  indicar  que,  de  manera general, la jurisprudencia  constitucional  ha  fijado  los  siguientes  presupuestos  de  interpretación y  aplicación  de  las  normas  que  regulan  la  pensión  de  invalidez:  (i) en  principio,  corresponde la aplicación de las normas que rigen al momento en que  se  estructuró  el estado de invalidez, pues a partir de esta fecha se causa el  derecho  al reconocimiento de la pensión; (ii)  sin  embargo,  a  la  luz  de  los  hechos  que fundamentan la  acción,  se deberá determinar si las normas conforme a las cuales se sustentó  la  negativa frente a la solicitud de reconocimiento de la pensión de invalidez  resultan,      prima      facie,      contrarias   al   principio   de   progresividad   de  los  derechos  prestacionales;   (iii)  en  este  sentido,  de  manera  general,  las  reformas  introducidas  al  artículo  39 de la Ley 100 de 1993 mediante los artículos 11  de  la  Ley  797  de 2003 y 1° de la Ley 860 de 2003, resultan contrarias a los  principios  de  progresividad  y  no  regresividad de los derechos, toda vez que  imponen  requisitos  más gravosos para el acceso a la prestación económica en  comento,   no   prevén   un   régimen  de  transición  y  afectan  de  manera  desproporcionada  los derechos de quienes merecen especial protección por parte  del  Estado  (personas  con discapacidad y de la tercera edad); y (iv) en virtud  del  principio  de  favorabilidad  en la aplicación e interpretación de la ley  laboral,   ante   la   concurrencia   de   varias   interpretaciones   sobre  la  determinación  de la norma aplicable al caso concreto, debe darse preferencia a  lo  fijado  en el texto original del artículo 39 de la Ley 100 de 1993, pues la  aplicación  de esa norma permite al trabajador acceder al reconocimiento y pago  de  la  pensión  de  invalidez con el cumplimiento de menores requisitos. Esto,  “sin   perjuicio   que  hayan  sido  expedidas  con  posterioridad   normas   sobre   pensión  de  invalidez  que,  verificadas  las  circunstancias   del   caso  concreto,  se  muestren  más  favorables  para  el  trabajador.  En  este  último evento, conforme al principio en comento, deberá  aplicarse  el  precepto que otorgue mejores condiciones al empleado.9”   

3.7  En  suma,  la  pensión  de  invalidez  contemplada  en  el  artículo  39  de  la  Ley  100  de 1993, modificado por el  artículo  1°  de  la  Ley  860 de 2003, debe ser otorgada si se satisfacen los  siguientes    requisitos:   (i)   que   el   afiliado  hubiere perdido el 50% o más de su capacidad laboral;  y  (ii) que en caso de enfermedad, demuestre haber cotizado 50 semanas dentro de  los   últimos   tres   años   inmediatamente   anteriores   a   la   fecha  de  estructuración;  o  en  caso  de invalidez causada por un accidente, 50 semanas  dentro  de los últimos tres años inmediatamente anteriores a su ocurrencia. En  todo  caso,  la  aplicación  de  las  normas que regulan la materia deberá ser  cotejada  a  la luz de los supuestos fácticos que fundamentan el caso concreto,  a  fin  de determinar si resultan contrarias a los principios de progresividad y  no  regresividad de los derechos. De presentarse esta situación, de conformidad  con  el  principio  constitucional  de  favorabilidad  en  la  interpretación y  aplicación  de  la  ley  laboral,  deberá  aplicarse  el  texto  original  del  artículo  39  de la Ley 100 de 1993, o la norma que proporcione más beneficios  al   afiliado  y  asegure  el  reconocimiento  del  derecho  a  esa  prestación  económica.   

4.  Procedencia  de la acción de tutela para  obtener     el    reconocimiento    de    una    pensión.    Reiteración    de  jurisprudencia   

4.2  Sin  embargo,  dada  la  necesidad  de  garantizar  la  prevalencia de los derechos fundamentales, la Corte ha sostenido  que  se  deben  considerar  las  siguientes  excepciones  a  la  subregla  de la  improcedencia14:   

(i) La acción de tutela es procedente si no  existe  otro  medio  judicial  de  protección.  Como  se indicó, en principio,  respecto  de las prestaciones que se derivan de Sistema General de Pensiones, el  legislador  dispuso  los  medios  y recursos judiciales adecuados, así como las  autoridades  y  jueces  competentes. Sin embargo, puede ocurrir que aunque dicho  medio  exista,  luego  de analizar las circunstancias especiales que fundamentan  el  caso  concreto, se concluya que éste no es idóneo o eficaz para garantizar  la  protección  constitucional  reclamada. Esta comprobación da lugar a que la  acción  de tutela sea concedida como mecanismo definitivo de protección de los  derechos                  invocados15.  En este sentido, de manera  reiterada  la  Corte  ha  considerado  que  la  condición de sujeto de especial  protección  constitucional  -personas  de  la  tercera  edad  (Art.  46  C.P.),  discapacitados  (Art.  47  C.P.)  y madres cabeza de familia (Art. 43 C.P.), por  ejemplo-  y  la  circunstancia de debilidad manifiesta en la que se encuentre el  accionante,  permiten  presumir que los medios ordinarios de defensa judicial no  son  idóneos  y,  por  tanto, que la acción de tutela es procedente y debe ser  concedida16.   

(ii)  La  acción  de  tutela también será  procedente  cuando  a pesar de existir un medio ordinario de protección idóneo  y  eficaz, se hace necesario evitar la ocurrencia de un perjuicio irremediable a  los  derechos  fundamentales  del  actor. En estos casos, ha dicho la Corte, esa  comprobación  da  lugar a que la acción de tutela sea concedida como mecanismo  transitorio    hasta    tanto    la   jurisdicción   competente   resuelva   el  litigio17.  Al  respecto,  es  menester  considerar  que  las  circunstancias  especiales  que dan lugar a la configuración de un perjuicio irremediable deben  ser  analizadas  por  el juez de tutela a la luz de las especificidades del caso  concreto18.   

(iii)  Con relación al análisis sustancial  de   la   solicitud   de   amparo,   la  Corte  ha  sostenido  que  “es  necesario  que  la controversia planteada suponga un problema  de        relevancia        constitucional”19,  es  decir, que transcienda del ámbito de un conflicto  del   orden   legal  y  tenga  relación  directa  con  el  contenido  normativo  superior20.  De  conformidad  con  la jurisprudencia, el reconocimiento de una  pensión   adquiere  relevancia  constitucional  cuando:  a.)  del  conjunto  de  condiciones  objetivas en las  cuales  se  encuentra el accionante, por ejemplo, su edad avanzada, su estado de  salud,    su    precaria   situación   económica21,   se   concluye   que   se  encuentra    en    una   circunstancia   de   debilidad   manifiesta22;  b.)  se  verifica  la  grave  afectación del derecho fundamental a la seguridad social y  de  otros  de  derechos  fundamentales  como la vida digna, la salud, el mínimo  vital       y       el      debido      proceso23;   y  c.)  se  constata  la  afectación  de  principios  constitucionales como el principio de favorabilidad  en  la  interpretación y aplicación de la ley, el principio de primacía de lo  sustancial   sobre  lo  formal  o  el  principio  de  irrenunciabilidad  de  los  beneficios   económicos   establecidos   en   las   normas  que  dan  contenido  prestacional  al  derecho  a  la  seguridad  social24.   

(iv)  Por  último,  esta  Corporación  ha  afirmado  que  la  acción  de  tutela  procede  cuando se encuentra debidamente  probado  que el accionante tiene derecho al reconocimiento de la pensión y, sin  embargo,  la  entidad encargada, luego de la solicitud respectiva, no ha actuado  en                    consecuencia25.   Así,  para  admitir  la  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  en  estos  casos,  quien  alega  la  vulneración  de  sus  derechos  fundamentales  como consecuencia de la falta de  reconocimiento  de  una  pensión,  debe  acompañar  su  afirmación  de alguna  prueba,  al  menos  sumaria,  de  la titularidad del derecho exigido y de que ha  desplegado  cierta  actividad  administrativa  o judicial tendiente a obtener la  protección  de  sus  derechos,  salvo  que haya resultado imposible hacerlo por  motivos      ajenos      a      su      voluntad26.   

4.3  En síntesis, en virtud del principio de  subsidiariedad,  de  manera  general,  la acción de tutela es improcedente para  obtener  el  reconocimiento  de  derechos  pensionales. Sin embargo, la Corte ha  estimado  que  dada  la  necesidad  de garantizar la prevalencia de los derechos  fundamentales,  se  deben considerar las siguientes excepciones a la subregla de  la  improcedencia:  (i)  cuando de acuerdo con las circunstancias especiales que  fundamentan  el  caso concreto, se concluye que los medios ordinarios de defensa  judicial   no   son   idóneos   o   eficaces  para  garantizar  la  protección  constitucional  reclamada porque, por ejemplo, el beneficiario de la prestación  económica  es  un  sujeto de especial protección constitucional o se encuentra  en  circunstancia  de  debilidad  manifiesta;  (ii)  a pesar de existir un medio  ordinario  de  protección  idóneo  y  eficaz,  se  hace  necesario  evitar  la  ocurrencia  de un perjuicio irremediable a los derechos fundamentales del actor;  (iii)  el  asunto  puesto a consideración del juez de tutela supone un problema  de  relevancia  constitucional;  y  (iv)  existe prueba, al menos sumaria, de la  titularidad  del  derecho  exigido  y  de  que se ha desplegado cierta actividad  administrativa    o    judicial    tendiente    a    obtener    la   protección  invocada.   

5. Estudio del caso concreto  

5.1  Con  base  en  las  consideraciones  y  fundamentos  expuestos,  esta  Sala  de  Revisión  determinará  si la presente  acción  de  tutela  es  procedente para ordenar al Departamento de Atención al  Pensionado  del  Instituto  de  Seguro  Social  que reconozca y pague a favor de  Bernardino  Miranda Moreno, la pensión de invalidez prevista en el artículo 39  de  la Ley 100 de 1993. En este sentido, de manera específica, la Corte deberá  establecer  si de conformidad con los hechos expuestos, los medios ordinarios de  defensa  judicial  son  idóneos  y  eficaces  para  garantizar  la  protección  constitucional invocada.   

5.2  Para  resolver el presente caso, en las  consideraciones  generales  de  esta sentencia la Sala concluyó que la pensión  de  invalidez  debe ser otorgada si se satisfacen los siguientes requisitos: (i)  que  el  afiliado acredite que  ha  perdido  el  50%  o más de su capacidad laboral; y (ii) que demuestre haber  cotizado  50 semanas dentro de los últimos tres años inmediatamente anteriores  a  la  fecha  de  estructuración de la invalidez. Al respecto, la Sala precisó  que  la  aplicación de las normas que regulan la materia deberá ser cotejada a  la  luz  de  los  supuestos fácticos que fundamentan el caso concreto, a fin de  determinar  si resultan contrarias al principio de progresividad de los derechos  prestacionales.  En este sentido, indicó que de presentarse esta situación, de  conformidad   con   el   principio   constitucional   de   favorabilidad  en  la  interpretación  y aplicación de la ley laboral, deberá aplicarse la norma que  proporcione  más beneficios al afiliado y asegure el reconocimiento del derecho  a esa prestación económica.   

Igualmente,  la  Sala  sostuvo  que aunque en  principio  la  acción  de tutela es improcedente para obtener el reconocimiento  de  derechos  pensionales,  la  jurisprudencia constitucional ha considerado las  siguientes   excepciones  a  esa  regla:  cuando  se  concluye  que  los  medios  ordinarios  de  defensa  judicial  no son idóneos o eficaces para garantizar la  protección  constitucional reclamada porque, por ejemplo, el beneficiario de la  prestación  económica es un sujeto de especial protección constitucional o se  encuentra  en  circunstancia  de  debilidad  manifiesta;  el  problema jurídico  supone  un  problema  de  relevancia  constitucional;  y existe prueba, al menos  sumaria,  de la titularidad del derecho exigido y de que se ha desplegado cierta  actividad  administrativa o judicial tendiente a obtener el reconocimiento de la  pensión.   

5.3    En    aplicación   del   criterio  jurisprudencial  expuesto,  esta Sala considera que se debe revocar la sentencia  proferida  el  11 de mayo de 2009 por el Juzgado Cincuenta Penal del Circuito de  Bogotá,  mediante  la cual se declaró la improcedencia de la acción de tutela  interpuesta  por  Vilma  Alcira  Páez  Velasco en calidad de agente oficiosa de  Bernardino Miranda Moreno, contra el Instituto de Seguro Social.   

5.4  En  efecto,  aunque  en  principio  el  accionante   cuenta   con  acciones  judiciales  ordinarias  para  solicitar  el  reconocimiento  de la pensión de invalidez, en criterio de la Sala, a la luz de  los  hechos  que fundamentan la presente acción de tutela, dichos medios no son  idóneos  y  eficaces  para  garantizar  la protección constitucional invocada.  Esto  por cuanto: (i) su estado de discapacidad permite concluir que requiere un  tratamiento  acorde  con  su  situación  de vulnerabilidad, como quiera que por  expreso  mandato superior es sujeto de especial protección constitucional (Art.  47  de  la  C.P.); y (ii) su difícil situación económica como consecuencia de  su  imposibilidad  para  desempeñar  una  actividad  productiva  que le permita  subsistir  dignamente  y  garantizar  el sustento económico de sus tres menores  hijas       y       de       su       cónyuge27,  también  permite concluir  que  Bernardino Miranda Moreno se encuentra en una considerable circunstancia de  debilidad  manifiesta  que implica que resulte desproporcionado y contrario a la  Constitución   Política  y  a  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  la  exigencia  del agotamiento de los mecanismos ordinarios de defensa judicial para  admitir la procedencia de la presente acción de tutela.    

De  igual  forma,  la  Sala  considera que el  presente  caso  plantea  un problema de relevancia constitucional, toda vez que,  como  se  indicó,  el actor y su núcleo familiar se encuentran en una precaria  situación  económica  debido  a  que  no  cuentan  con  los medios económicos  requeridos  para  satisfacer  sus  necesidades  básicas.  Así  las  cosas,  es  razonable  concluir  que la decisión del Instituto de Seguro Social frente a la  solicitud  de  reconocimiento  de  la  pensión  de  invalidez  elevada  por  la  accionante,  no  sólo afecta su derecho fundamental a la seguridad social, sino  también   sus   derechos   fundamentales   a   la   vida  digna  y  al  mínimo  vital.   

Adicionalmente,  se encuentra acreditado que  el  accionante adelantó las actuaciones pertinentes para obtener la protección  de  sus  derechos,  dado  que  el  17  de  septiembre  de 2007 solicitó ante el  Departamento  de  Atención  al  Pensionado  del  Instituto de Seguro Social, el  reconocimiento  y  pago a su favor de la pensión prevista en el artículo 39 de  la        Ley        100        de        199328.    Así    mismo,   está  demostrado  que  ante  la  falta de respuesta frente a dicha solicitud, el 23 de  mayo     de    2008    solicitó    ante    esa    entidad    la    “agilización   de[l]   trámite   para   la  pensión29”.  Por  último,  se encuentra probado que en octubre del  año  2008,  el  actor  interpuso  una  acción de tutela contra el Instituto de  Seguro   Social   por   considerar   vulnerado   su   derecho   fundamental   de  petición30,  toda  vez  que  para  esa fecha ese Instituto aún no había dado  respuesta  a  su  solicitud de reconocimiento de la prestación reclamada.    

De  conformidad  con  lo anterior, esta Sala  concluye  que  a diferencia de lo considerado por el juez de tutela, la presente  acción  es procedente, pues según lo expuesto en los fundamentos normativos de  esta   sentencia,   reúne   los  requisitos  definidos  por  la  jurisprudencia  constitucional para el efecto.   

5.5 Ahora bien, a la luz de lo previsto en el  artículo  39  de  la  Ley 100 de 1993, esta Sala encuentra que para efectos del  presente  fallo,  Bernardino  Miranda  Moreno  no  satisface todos los supuestos  fácticos  y  jurídicos  para  obtener  el  reconocimiento  de  la  pensión de  invalidez.   

En   efecto,   aunque  está  probado  que  Bernardino  Miranda  Moreno padece una pérdida de su capacidad laboral superior  al    50%31,  de  conformidad  con  las  pruebas que obran en el expediente, la  Sala  concluye  que no reúne el número de semanas de cotización al Sistema de  Pensiones  exigido  en el artículo en comento, ni en su versión original ni en  aplicación  de las modificaciones incorporadas a la Ley 100 de 1993 mediante el  artículo 1° de la Ley 860 de 2003.    

Esto  por  cuanto,  en  concordancia  con  el  “Reporte  de  semanas  cotizadas  por empleador” expedido el 21 de agosto de  2009   por   el   Instituto   de   Seguro   Social32,  la  Sala encuentra probado  que  desde  el  2  de  junio de 1979 hasta el 9 de agosto de 1996, el accionante  cotizó  829,00 semanas al Sistema de Pensiones. Al respecto, se debe considerar  que  de  acuerdo  con  lo  informado en el escrito de tutela y lo indicado en la  resolución  No.  005488  expedida  por  ese  Instituto  el  10  de  febrero  de  200933,     la     Sección     de     Medicina    Laboral    – Pensiones Seccional Cundinamarca de la  entidad  accionada  estimó  que el estado de invalidez del actor se estructuró  el 16 de agosto de 2007.   

En  este  sentido,  de  conformidad  con las  consideraciones  generales  de esta sentencia, en principio, en el presente caso  corresponde  la  aplicación  de  las  normas  vigentes  al  momento  en  que se  estructuró  el estado de invalidez del accionante, es decir, al 16 de agosto de  2007.   Entonces,  bajo  esta  previsión,  la  Sala  concluye  que  debe  darse  aplicación  al  artículo  1° de la Ley 860 de 2003 según el cual, quien haya  perdido   el   50%   o  más  de  su  capacidad  laboral  tiene  el  derecho  al  reconocimiento  de  la pensión de invalidez si ha cotizado 50 semanas dentro de  los  últimos tres años inmediatamente anteriores a la fecha de estructuración  de  ese  estado.  En este contexto, de acuerdo con las pruebas aportadas durante  el  trámite  de  la  acción  de  tutela,  la Sala encuentra que ninguna de las  829,00  semanas  cotizadas  por el accionante al Sistema de Pensiones se surtió  dentro  de  los  últimos  tres  años  inmediatamente  anteriores a la fecha de  estructuración  de  su  invalidez, como quiera que la última semana de aportes  corresponde    al    9    de    agosto   de   199634.   

Ahora   bien,   como  se  indicó  en  las  consideraciones  generales  de  esta  sentencia,  en  criterio de las diferentes  Salas  de  Revisión de la Corte Constitucional, de manera general, las reformas  introducidas  al artículo 39 de la Ley 100 de 1993 mediante el artículo 1° de  la  Ley  860  de  2003, resultan contrarias al principio de progresividad de los  derechos  prestacionales,  toda vez que imponen requisitos más gravosos para el  acceso  a  la  pensión de invalidez. En este sentido, resta por establecer si a  la  luz del principio de favorabilidad en la interpretación y aplicación de la  ley  laboral,  en  concordancia con el texto original del artículo 39 de la Ley  100  de  1993,  el  accionante  tiene derecho al reconocimiento de esa pensión.   

De  acuerdo  con  la  redacción original del  artículo  39  de  la  Ley  100  de 1993, quien haya perdido el 50% o más de su  capacidad  laboral  y  se  encuentre  cotizando  al Sistema, tiene el derecho al  reconocimiento  de  la  pensión  de  invalidez  si  ha cotizado por lo menos 26  semanas  al  momento  de producirse el estado de invalidez; o habiendo dejado de  cotizar,  hubiere  efectuado  aportes durante por lo menos 26 semanas en el año  inmediatamente anterior al momento en que se produjo dicho estado.   

En  ese  orden  de  ideas,  es  claro que el  accionante  se  encuentra  en  el segundo de los supuestos fácticos señalados,  pues  desde  hace  aproximadamente  nueve  años  dejó  de  realizar aportes al  Sistema  de  Pensiones.  De  ahí que, como es lógico, el actor no satisface el  requisito    en   comento,   en   tanto   no   efectuó   aportes   “durante   por   lo   menos  veintiséis  (26)  semanas  del  año  inmediatamente   anterior   al   momento  en  que  se  produ[jo]  el  estado  de  invalidez35”.  Al  respecto,  se  reitera  que  se  encuentra  probado  que  la última semana cotizada al Sistema por el accionante  tiene   por   fecha   el   9   de  agosto  de  199636 y que su estado de invalidez  se   estructuró   el   16   de   agosto   de  200737.   

Dado  lo anterior, la Sala concluye que para  efectos   del  presente  fallo,  Bernardino  Miranda  Moreno  no  satisface  los  requisitos  para obtener el reconocimiento de la pensión de invalidez, debido a  que  no  reúne  el  número  de  semanas de cotización al Sistema de Pensiones  exigido  en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993, ni en su versión original ni  en  aplicación  de  las  modificaciones  incorporadas  a  esa  Ley  mediante el  artículo 1° de la Ley 860 de 2003.   

Al  respecto,  la  Sala  debe agregar que el  análisis  efectuado  por  la  Corte  en  el  presente  caso,  no  constituye un  obstáculo  para  que,  de considerarlo pertinente, el accionante adelante otras  acciones  judiciales  e  incluso  administrativas para obtener el reconocimiento  del  derecho  a  la  pensión  de invalidez. En este sentido, se reitera que por  regla  general,  la  acción  de  tutela  no  es  procedente  para determinar la  existencia  del  derecho  a una pensión, entre otras razones, porque, dadas las  competencias  del  juez constitucional, la jurisdicción laboral es la encargada  de  dar  aplicación  a  la  legislación  que existe en materia pensional, pues  “Así  lo  recomienda  el  experticio  propio de las  autoridades  judiciales  que  hacen  parte  de  la  jurisdicción  laboral  y la  idoneidad  que  prima  facie  ostentan     los    procedimientos    ordinarios.38”   

5.6   En  virtud  de  lo  expuesto,  está  demostrado  que  a  diferencia  de  lo  considerado  por  el  juez de tutela, la  presente  acción  de  tutela  sí  satisface el requisito de subsidiariedad. En  consecuencia,  esta  Corporación revocará la sentencia proferida el 11 de mayo  de  2009  por  el  Juzgado  Cincuenta  Penal  del Circuito de Bogotá dentro del  presente  trámite  y,  en  su  lugar,  denegará la protección de los derechos  fundamentales  de  Bernardino  Miranda Moreno a la seguridad social y al mínimo  vital.    

Sin  embargo,  la  Sala  encuentra  que  de  conformidad  con  el  artículo  45  de  la  Ley 100 de 1993, el afiliado que al  momento  de  invalidarse  no  hubiere  reunido  los  requisitos exigidos para la  pensión  de  invalidez,  “tendrá derecho a recibir,  en   sustitución,   una   indemnización   equivalente  a  la  que  le  hubiera  correspondido  en  el  caso  de  la indemnización sustitutiva de la pensión de  vejez”   prevista   en   el   artículo   37      de      la      misma      Ley39.  Por  esto,  y  dado que se  encuentra   plenamente   demostrado  que  el  accionante  se  encuentra  en  una  considerable  circunstancia  de  debilidad  manifiesta  como  consecuencia de su  estado  de  invalidez  y  su  difícil  situación  económica, se advertirá al  Departamento  de  Atención  al Pensionado del Instituto de Seguro Social que en  caso  de  que  el  actor  lo  solicite,  deberá  expedir de manera inmediata la  resolución  correspondiente al reconocimiento de su derecho a la indemnización  sustitutiva  de la pensión de invalidez, con fundamento en el artículo en cita  y las demás disposiciones aplicables.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Tercera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

Primero.- REVOCAR la  decisión  adoptada  el  día once (11) de mayo de 2009 por el Juzgado Cincuenta  Penal  del Circuito de Bogotá, mediante la cual se declaró la improcedencia de  la  acción  de  tutela interpuesta por Vilma Alcira Páez Velasco en calidad de  agente  oficiosa  de  Bernardino  Miranda  Moreno,  contra  el  Departamento  de  Atención   al   Pensionado   del   Instituto   de   Seguro   Social  y,  en  su  lugar, NEGAR la tutela de sus  derechos fundamentales a la seguridad social y al mínimo vital.   

Segundo.-  Advertir  al  Departamento  de  Atención al Pensionado del Instituto de Seguro Social que  en  caso de que Bernardino Miranda Moreno lo solicite, deberá expedir de manera  inmediata  la  resolución  correspondiente al reconocimiento de su derecho a la  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión de invalidez, con fundamento en el  artículo  45  de  la  Ley  100  de  1993 y las demás disposiciones aplicables.   

Tercero.-   DÉSE  cumplimiento   a   lo   dispuesto  en  el  artículo  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado Ponente  

MAURICIO GONZALEZ CUERVO  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  Cfr.  Artículo  365 de la  Constitución  Política.  En  el mismo sentido, se puede consultar la sentencia  C-623 de 2004.   

3  Artículo 38 de la Ley 100 de 1993.   

4  En  esta  oportunidad,  la Corte reiteró el precedente jurisprudencial fijado en la  sentencia  C-839  de  2003,  mediante la cual se declaró la inexequibilidad del  artículo  22  de  la  Ley  797 de 2003, con base la presunta infracción de los  artículos   157,   160   y   161   de   la   Constitución,   por   vicios   de  procedimiento.   

5  Artículo 40 de la Ley 100 de 1993.   

6  Al  respecto,   en   la   citada   sentencia   la   Corte   explicó:   “(…)  la jurisprudencia ha precisado que una medida se entiende  regresiva  en  principio,  en los siguientes eventos: a) cuando recorta o limita  el  ámbito sustantivo de protección del respectivo derecho; b) cuando aumentan  sustancialmente  los  requisitos  exigidos  para  acceder  al  derecho de que se  trata;  c)  cuando  disminuye  o  desvía  de  manera  efectiva e importante los  recursos  públicos  destinados  a la satisfacción del derecho, antes de que se  haya verificado el cumplimiento de la respectiva prestación.”   

7 Así,  según  la  sentencia  en comento, “(…) acorde con  los  principios  de  eficiencia, universalidad y solidaridad, el legislador bien  puede  adoptar  las  medidas  que  estime adecuadas para asegurar la ampliación  progresiva  de  la  cobertura de la seguridad social y la garantía de todos los  habitantes   al  derecho  irrenunciable  a  la  seguridad  social”.  Empero,  en la misma oportunidad, la Corte aclaró: “(…)   las   expectativas   legítimas  de  quienes  aspiran  a  pensionarse  bajo  un  régimen determinado deben ser objeto de consideración y  no  pueden  ser  modificadas  de  manera  arbitraria  en  contraposición  a  la  confianza legítima de los ciudadanos.”   

8  Véanse,  entre  otras,  las  sentencias  T-383 de 2009, T-271 de 2009, T-217 de  2009,  T-952  de  2008,  T-646  de  2008, T-422 de 2008, T-077 de 2008, T-854 de  2007,  T-757  de  2007,  T-699A de 2007, T-580 de 2007, T-043 de 2007, T-1018 de  2006,  T-  1065 de 2006, T-841 de 2006, T-221 de 2006, T-1291 de 2005, T-1182 de  2005 y T-974 de 2005.   

9  Sentencia T-043 de 2007.   

10  Sobre  el  principio  de  subsidiariedad  de  la  acción  de  tutela, véase la  sentencia T-297 de 2009.   

11  Véanse  las  sentencias  T-015  de 2009, T-413 de 2008, T-344 de 2008, T-184 de  2007,  T-685 de 2006, T-203 de 2006, T-973 de 2005, T-691 de 2005, T-443 de 2005  y T-425 de 2004.   

12 Al  respecto, se puede consultar la sentencia T-184 de 2007.   

13 En  efecto,  al  abordar  el  tema de la procedibilidad de la acción de tutela para  reconocer  prestaciones relacionadas con el derecho a la seguridad social, en la  sentencia  T-658  de  2008,  la  Corte explicó: “En  este  punto  resulta  oportuno indicar que, de acuerdo a la regla descrita en el  inciso  3° del artículo 86 superior -principio de subsidiariedad- en  principio,  no corresponde al juez de tutela resolver este tipo  de  controversias  en la medida en que el ordenamiento jurídico ha dispuesto un  cauce   procedimental  específico  para  la  composición  de  esta  suerte  de  litigios.    Así    las    cosas,    la  jurisdicción  laboral y de seguridad social es la encargada de  dar  aplicación  a  dicha  normatividad y, en consecuencia, ha recibido el alto  encargo  de  garantizar  protección  al  derecho  fundamental  a  la  seguridad  social.  Así  lo  recomienda el experticio propio de  las  autoridades  judiciales  que  hacen  parte de la jurisdicción laboral y la  idoneidad  que  prima facie  ostentan  los  procedimientos  ordinarios.” (Subraya  fuera del texto).   

14  Sobre  las  excepciones de la improcedencia de la acción de tutela para ordenar  el  reconocimiento  de derechos pensiones, se pueden consultar, entre otras, las  sentencias  T-610  de  2008,  T-851  de  2006,  T-249  de  2006.  Igualmente, se  encuentran      las     sentencias     T-229  de  2009, T-021 de 2009, T-007 de 2009, T-938 de 2008, T-826  de  2008,  T-681  de 2008, T-634 de 2008, T-854 de 2007, T-628 de 2007, T-389 de  2007, T-1064 de 2006, T-701 de 2006 y T-860 de 2005.   

15  Véanse las sentencias T-090 de 2009 y T-621 de 2006.   

16  Sentencias T-702 de 2008, T-681 de 2008 y T-607 de 2007.   

17  Sentencias  T-174 de 2008, T-567 de 2007, T-529 de 2007, T-251 de 2007, T-857 de  2004, T-651 de 2004, T-169 de 2003 y T-631 de 2002.   

18 En  concordancia  con  la  jurisprudencia, el perjuicio irremediable debe reunir las  siguientes  características: “A) El perjuicio ha de  ser  inminente:  “que  amenaza o está por suceder prontamente”. Con lo anterior  se  diferencia  de  la expectativa ante un posible daño o menoscabo, porque hay  evidencias  fácticas  de su presencia real en un corto lapso, que justifica las  medidas  prudentes y oportunas para evitar algo probable y no una mera conjetura  hipotética.  (…).  ||  B)  Las  medidas  que  se  requieren  para conjurar el  perjuicio  irremediable han de ser urgentes, es decir, como calidad de urgir, en  el  sentido  de  que hay que instar o precisar una cosa a su pronta ejecución o  remedio  tal (…).|| C) No basta cualquier perjuicio, se requiere que éste sea  grave,  lo  que  equivale  a la gran intensidad del daño o menoscabo material o  moral  en  el  haber  jurídico  de  la  persona.  (…). || D) La urgencia y la  gravedad  determinan  que  la  acción de tutela sea impostergable, ya que tiene  que  ser  adecuada para restablecer el orden social justo en toda su integridad.  Si  hay postergabilidad de la acción, ésta corre el riesgo de ser ineficaz por  inoportuna.   (…).”   Sentencia  T-225  de  1993,  reiterada,  entre  otras,  en las sentencias T-401 de 2009, T-269 de 2009, T-913  de  2008, T-422 de 2008, T-757 de 2007, T-373 de 2007, T-1034 de 2006 y T-595 de  2006.   

19  Sentencia  T-658 de 2008. Igualmente, véanse, entre otras, las sentencias T-217  de 2009, T-1030 de 2008, T-826 de 2008, T-108 de 2007.   

20 Al  respecto, se puede consultar la sentencia T-335 de 2000.   

21 En  este  sentido,  véase  la  sentencia T-1206 de 2005. Igualmente, las sentencias  T-614 de 2007 y T-124 de 2007.   

22  Sobre este punto, se puede consultar la sentencia T-730 de 2008.   

23  Sentencias T-019 de 2009, T-524 de 2008 y T-920 de 2006.   

24  Véanse,  por  ejemplo,  las  sentencias  T-090 de 2009, T-997 de 2007, T-621 de  2006,  T-158  de 2006, T-871 de 2005, T-545 de 2004 T-169 de 2003, T-631 de 2002  y T-800 de 1999.   

25  Sentencias  T-019  de  2009, T-099 de 2009, T-1213 de 2008, T-752 de 2008, T-729  de  2008,  T-702 de 2008, T-052 de 2008, T-597 de 2007, T-169 de 2003 y T-571 de  2002.   

26  Sobre  este  aspecto  se  puede consultar las sentencias T-567 de 2007, T-529 de  2007 y T-432 de 2005.   

27  Cfr.   Folios  15  a  17,  cuaderno 2.   

28  Cfr.  Folio 9, cuaderno 2.   

29  Cfr.  Folio 14, cuaderno 2.   

30  Cfr.   Folios  11  y  12,  cuaderno 2.   

31  Cfr.  Folio 9, cuaderno 2.   

32  Cfr.  Folio  28,  cuaderno  2.   

33  Cfr.   Folios  9  y  10,  cuaderno 2.   

34  Cfr.   Folios  28  y  29,  cuaderno 2.   

35  Versión original del artículo 39 de la Ley de 1993.   

36  Supra No. 34   

37  Cfr.  Folio  9,  cuaderno  2.   

38  Sentencia T-658 de 2008.   

39  Artículo  37  de  la Ley 100 de 1993: “INDEMNIZACIÓN  SUSTITUTIVA  DE  LA  PENSIÓN DE VEJEZ.  Las  personas  que  habiendo  cumplido  la  edad  para obtener la  pensión  de  vejez no hayan cotizado el mínimo de semanas exigidas, y declaren  su  imposibilidad  de  continuar  cotizando,  tendrán  derecho  a  recibir,  en  sustitución,  una  indemnización equivalente a un salario base de liquidación  promedio  semanal multiplicado por el número de semanas cotizadas; al resultado  así  obtenido  se  le aplica el promedio ponderado de los porcentajes sobre los  cuales haya cotizado el afiliado.”     

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