T-670-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-670-09   

AGENCIA   OFICIOSA   EN  TUTELA-Requisitos   

REGIMEN   SUBSIDIADO  DE  SALUD-Alcance   

ACCION  DE TUTELA-No  se  puede  afirmar  que  se  hayan  vulnerado  los  derechos fundamentales de la  actora   

Referencia: expediente T-2.291.563   

Acción  de  Tutela  instaurada  por  Carlos  Augusto  Rojas  Reina,  actuando  en  nombre  de la señora Martha Lucía Santos  Ramírez   en   contra   del   Hospital   Federico   Lleras  Acosta  de  Ibagué  (Tolima).   

Magistrado Ponente:  

Bogotá  D.C.,   veinticuatro  (24)  de  septiembre de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien  la  preside-, Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales   y  legales,  y  específicamente  de  las  previstas  en  los  artículos  86  y 241 numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de revisión de la Sentencia  proferida  el  veinticuatro (24) de abril de dos mil nueve (2009) por el Juzgado  Tercero  Administrativo  de Ibagué, el cual negó la tutela incoada  por el señor Carlos Augusto Rojas Reina  en contra del Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué (Tolima).   

     

1. ANTECEDENTES     

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos  86  de  la  Constitución  Política  y  33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de  Selección  Número Seis de la Corte Constitucional escogió, para efectos de su  revisión, la acción de tutela de la referencia.   

De conformidad con el artículo 34 del Decreto  2591   de   1991,   esta  Sala  de  Revisión  procede  a  dictar  la  Sentencia  correspondiente.   

     

1. SOLICITUD     

El señor Carlos Augusto Rojas Reina actuando  como  agente oficioso de la señora Martha Lucía Santos Ramírez  solicita  la  protección  de los derechos a la salud y a la vida en condiciones dignas de  su  agenciada.  Considera  que  estos  derechos  están siendo vulnerados por la  parte  accionada,  pues  la  señora Martha Lucía Santos Ramírez no cuenta con  los  medios económicos suficientes para costear los gastos médicos, exámenes,  cirugías  y  demás procedimientos necesarios para la recuperación integral de  su salud, gastos que deben ser cubiertos por el Hospital demandado.   

     

1. Hechos        y        argumentos        de  derecho     

     

     

1. La  afectada  siempre ha sufrido de obesidad, que  le   produce    complicaciones   con  la  diabetes,  que  también  padece,  generándole problemas en sus piernas     

     

1. Actualmente  se  encuentra  hospitalizada  en  el  Hospital  Federico  Lleras  Acosta  de  Ibagué, programada para una cirugía de  amputación  de  pierna,  razón por la cual no puede defender personalmente sus  derechos.     

     

1. Además, la señora Martha Lucía Santos Ramírez  no  cuenta  con  los  medios  económicos para sufragar los gastos médicos, los  exámenes  y  las  cuotas  moderadoras  que  se  le  exige  costear,  a pesar de  pertenecer al nivel 1 del Sisben.     

     

1. TRASLADO     Y     CONTESTACIÓN     DE     LA  DEMANDA     

Recibida  la solicitud de tutela, el Juzgado  Tercero  Administrativo  del  Circuito  de  Ibagué la admitió y ordenó correr  traslado  de  la  misma  al  Hospital  Federico  Lleras Acosta de Ibagué.   Igualmente,  ordenó  vincular  a la Secretaría Departamental de Salud del  Tolima  por  tener  relación  directa  con  los hechos objeto de la acción. En  forma  oportuna,  ellos  contestaron  la  solicitud  de tutela en los siguientes  términos:   

     

1. Secretaría Departamental de Salud del Tolima.     

El  señor  Diego  Johany  Escobar  Guinea,  Secretario  de  Salud  Departamental,  intervino  en  el  presente  asunto  para  solicitar  que se denieguen las pretensiones de la demanda contra la Secretaría  de Salud por tratarse de un hecho superado.   

Además, sostiene que en ningún momento han  negado  los  servicios de salud a la paciente, teniendo en cuenta que la última  fecha  de  atención fue 14 de abril de 2009, por lo tanto, no se ve por ningún  lado  tal  vulneración;  además no podrían autorizar el servicio si no existe  una solicitud del mismo.   

Expone  que  dentro  de  la  autonomía  del  hospital,  según  el  artículo  31  del  Acuerdo  806  de  1998,  “cuando  el afiliado al régimen subsidiado requiera de servicios  adicionales  a los incluidos en el POSS y no tenga capacidad de pago para asumir  el  costo  de  dichos  servicios,  podrá acudir a las instituciones públicas y  aquellas  privadas  que  tengan  contrato  con  el Estado las cuales tendrán la  obligación  de atenderlo de conformidad con su capacidad de oferta.  Estas  instituciones  están  facultadas  para  cobrar  una  cuota de recuperación con  sujeción  a  las  normas  vigentes”.   Por  lo  tanto,  afirma  que la mencionada IPS (Hospital Federico Lleras de Ibagué) debe  prestar  el  servicio,  aún  sin  autorización  de  la  Secretaría  de Salud,  situación  que,  en su parecer, se presenta constantemente como si ellos fueran  el superior jerárquico del Hospital.   

Por estas razones invoca el hecho superado y  cita  lo  establecido por la Corte Constitucional  en la Sentencia T-495 de  2001  M.P.  Dr.  Rodrigo  Escobar  Gil,  donde  se  determinó  que “(…)si  la  situación de hecho que origina la violación ya ha  sido  superada  en  el  sentido de la pretensión erigida en defensa del derecho  conculcado  está  siendo  satisfecha o absuelta, la acción de tutela pierde su  eficacia y su razón de ser”    

     

1. Hospital Federico Lleras Acosta.     

El señor Héctor Yesid Ramírez Hernández,  en  representación  del  Hospital  Federico  Lleras  Acosta,  intervino  en  el  presente  proceso  para  solicitar  que  la institución a la que representa sea  exonerada  de  cualquier  responsabilidad,  puesto  que  a  la  paciente  se  le  presentó toda la atención requerida.   

Manifiesta que, revisada la historia clínica  No.  38.254.052,  perteneciente  a la accionante, se constató que los servicios  necesarios   para   el   manejo   de  su  patología  fueron  prestados  por  la  institución.   

Expone que, respecto al tratamiento integral  solicitado  por  el  accionante,  debido  a que pertenece al nivel 1 del Sisben,  corresponde  al  ente  territorial garantizar la totalidad del tratamiento, pues  así  lo  dispone  el  artículo  3  de  la Ley 972 de 2005, el cual dispone que  cuando  un  paciente  no  tenga  capacidad  de pago, será la respectiva entidad  territorial  la encargada de proporcionar los recursos, que para el caso actual,  sería  la  Secretaría  de Salud del Tolima, quien debe autorizar el servicio y  asumir  el  100%  de  los  costos  que  se  causen a efecto de repetir contra el  Fosyga.   

Aduce  que  frente  al hecho expuesto por el  accionante  de que a su procurada le será amputada la pierna derecha, según lo  informado  en la hospitalización, a la paciente se le vienen realizando lavados  quirúrgicos  para  el  tratamiento  de  su  pie diabético, y que respecto a su  evolución  se  determinará  si  es  necesario  o  no realizar el procedimiento  quirúrgico.   

     

1. PRUEBAS DOCUMENTALES     

     

1. Documentos obrantes dentro del expediente     

Obran  en  el  expediente,  entre otros, los  siguientes documentos:   

     

1. Copia  Cédula  de ciudadanía del señor  Carlos Augusto Rojas  Reina.     

     

1. Copia   del   Formato  de  Solicitud  de  Servicios   de  Apoyo  Diagnóstico y/o Terapéutico del Hospital Federico Lleras Acosta.     

     

1. Copia  del  recibo  de  caja  C.E R2 198835 expedido por el Hospital  Federico  Lleras  de Ibagué  con fecha 17 de abril de 2008 por concepto de  pago  para  cuota  de  recuperación  hecho  por la señora Martha Lucía Santos  Ramírez.     

     

1. Copias  de  la  orden de intervención o procedimiento ambulatorio a  nombre   de  Martha  L.  Santos,  hecho  por  el  Hospital  Federico  Lleras  de  Ibagué.     

     

1. Original  del  Recibo  de  Caja   C.E.  R2  204539 expedido por  el   Hospital  Federico  Lleras  de Ibagué, con fecha 17 de junio de 2008,  por  concepto  de  pago  para cuota de recuperación hecho por la señora Martha  Lucía Santos Ramírez.     

     

1. Copia  de  la  Autorización de Servicio Provisional No. 329628 2008  fechada  el  10  de  abril  de  2008,  en  donde  la  Secretaría de Salud de la  Gobernación  del  Tolima  autoriza  al Hospital Federico Lleras de Ibagué para  que  le  practique a la señora Martha Lucía Santos Ramírez “valoración por  ginecología,  valoración  por  oftalmología,  atención  en medicina interna,  laboratorios  según  orden  médica  adjunta, ecocardiograma transtorácico”,  con  base en el diagnóstico de  “várices de los miembros inferiores sin  mención de úlcera ni de inflamación.”     

     

1. Copia  de  la  Autorización de Servicio Provisional No. 330908 2008  de  fecha  14 de abril de 2008, donde la Secretaría de Salud de la Gobernación  del  Tolima  autoriza  al  Hospital  Federico  Lleras  de Ibagué para que se le  practique    a    la    señora    Martha    Lucía    Santos    Ramírez    una  “SAFENOVARICETOMÍA”,  con  base  en  el  diagnóstico  de “varices en los  miembros inferiores: con inflamación.”     

     

     

1. Copia  de la Autorización de Servicio Provisional No. 3508112008 de  junio  12  de  2008,  en  donde  la  Secretaría de Salud de la Gobernación del  Tolima  autoriza  al  Hospital Federico Lleras de Ibagué para que proporcione a  la  señora  Martha  Lucía  Santos  Ramírez  “la  atención médica interna,  laboratorios   según   orden   médica   adjunta   y   atención  por  cirugía  general.”     

     

1. Copia  de  la  Historia  Clínica  No.  38.254.052  con  fecha  de  actualización  de  abril  22  de  2004,  de  la  señora  Martha  Lucía Santos  Ramírez.   La última anotación realizada al historial fue el 20 de abril  de 2009.     

     

1. Copia  del  listado  de autorizaciones de servicio realizados a la  señora  Martha  Lucía  Ramírez,  cuya  última fecha de solicitud es el 12 de  abril de 2009 y se autorizó el 14 de abril de 2009.     

     

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1. DECISIÓN        ÚNICA        DE       INSTANCIA       –JUZGADO  TERCERO  ADMINISTRATIVO  DEL  CIRCUITO DE IBAGUÉ.     

     

1. Consideraciones     

Mediante sentencia proferida el veinticuatro  (24)  de  abril  de  dos mil nueve (2009), el Juzgado Tercero Administrativo del  Circuito  de Ibagué negó la protección del derecho fundamental a la salud y a  la  vida  en  condiciones  dignas.  Para  sustentar su determinación expone las  siguientes consideraciones:   

Indica  que  el  derecho a la salud adquiere  rango  de  fundamental cuando está en riesgo el derecho a la vida. Por lo tanto  es  susceptible  de  ser  protegido  por  la  vía  de  tutela,  por guardar una  relación íntima con la dignidad humana.   

         

Afirma que de acuerdo con el artículo 49 de  la  Constitución Política, la salud debe tener el desarrollo legal determinado  por  el  legislador.   Por lo cual la Ley 100 de 1993 regula los regímenes  contributivo  y subsidiado para la prestación del servicio de salud, los cuales  están   regidos   por   los   principios   de   eficiencia,   universalidad   y  solidaridad.   

En  el  análisis del caso concreto, destaca  que  “obra  en  el  expediente copia de la Historia  Clínica  de  la  señora  Santos  Ramírez,  en  la  cual  se  acredita  que la  Secretaría  de Salud del Tolima, ha autorizado y remitido a la accionante a las  citas  y  exámenes  ordenados”, y  que debido a  esto,  el  20 de abril de 2008 se realizó la última valoración en el Hospital  Federico  Lleras  de  Ibagué, institución donde a la fecha de la presentación  de los informes se encontraba hospitalizada la paciente.   

Encuentra en los informes presentados por el  Hospital,  que  se  realizó  un  lavado  quirúrgico  del  pie diabético de la  paciente  y  resalta  que  dependiendo  de su evolución, se hará necesaria una  intervención  quirúrgica.   Indica  que  el  Juzgado  no puede ordenar la  amputación  o  cualquier otro procedimiento médico, por ser función privativa  de los médicos tratantes.   

Descarta   cualquier  negligencia  en  los  procedimientos  adelantados  por  la  entidad accionada, puesto que no se aporta  ninguna  prueba  sobre algún tratamiento médico no practicado a la accionante;  por  el contrario, se evidencia la continua atención prestada por el Hospital a  la enfermedad de la paciente.   

Asegura  que  de  las pruebas obrantes en el  expediente  no se deduce vulneración alguna de los derechos fundamentales de la  demandante;  antes  bien,  se infiere que el Hospital Federico Lleras de Ibagué  ha   proporcionado   “eficaz  y  oportunamente  los  mecanismos  necesarios  para  esclarecer  el  estado real en que se encuentra la  accionante(…)”.   

Destaca  cómo  la  solicitud  de  amparo se  circunscribe  a  la  petición  de  tratamientos médicos ante la posibilidad de  amputar  una  extremidad  inferior,  la  cual,  dentro  de  lo evidenciado en la  historia  clínica  de  la  accionante  y  los informes del Hospital, no ha sido  ordenada.   Resalta  que  si  la  paciente  en  un futuro requiere de dicho  procedimiento,  la  parte  accionada  debe  garantizarle  los cuidados médicos,  asistenciales,  terapéuticos  o  quirúrgicos,  y de esta forma garantizarle la  preservación de una vida diga, según las consideraciones hechas.   

     

1.                             CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD     

La Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la  Corte  Constitucional, en desarrollo de las facultades  conferidas  en  los  artículos  86  y 241, numeral 9°, de la Constitución, es  competente  para  revisar  los  fallos de tutela adoptados en el proceso de esta  referencia.  Además,  procede la revisión en virtud de la selección realizada  por  la  Sala  correspondiente  y del reparto verificado en la forma establecida  por el reglamento de la Corporación.   

     

1. PROBLEMA JURÍDICO     

De  los hechos expuestos en la solicitud de  tutela,  se  deduce  que el señor Carlos Augusto Rojas Reina actúa como agente  oficioso  de  la  señora  Martha Lucía Santos Ramírez, porque esta última se  encuentra  hospitalizada  en  el Hospital Federico Lleras de Ibagué debido a la  grave  enfermedad  que padece.  Por lo anterior, solicita la protección de  los  derechos  fundamentales  a la salud y a la vida en condiciones dignas de la  afectada,  por  no  contar  ella  con  la  capacidad  económica suficiente para  sufragar  los  gastos médicos necesarios para su recuperación y tratamiento en  general.   

Así  mismo  el  accionante  describe  la  difícil  situación  económica  de  la  señora Santos Ramírez al afirmar que  tiene  una  deuda  con  una  empresa  de  servicios públicos de la ciudad donde  reside  y  sostiene,  además,  que  siempre  ha sufrido de obesidad, la cual le  genera complicaciones con la diabetes que también padece.   

Dentro  de  los  hechos  relatados  por  el  demandante,  sólo hace referencia a la institución accionada, para afirmar que  los  médicos  de  la  misma  tienen  programada una cirugía para amputarle una  pierna  a  su  agenciada.   Sin  embargo,  no  obra  en el expediente orden  médica en tal sentido.   

Así las cosas, los problemas jurídicos por  estudiar  se  resumen  en dos aspectos: (i) si la agencia oficiosa es procedente  para  el  caso  particular  y (ii) si efectivamente la entidad accionada vulnera  los  derechos  fundamentales  de  la  afectada al no garantizarle un tratamiento  integral destinado a la recuperación de su estado de salud.   

     

1. LEGITIMACIÓN  POR  ACTIVA EN TUTELA. AGENCIA OFICIOSA. REITERACIÓN  DE JURISPRUDENCIA.     

La  Constitución Política en su artículo  86  dispone:  Toda  persona tendrá acción de tutela  para   reclamar   ante  los  jueces,  en  todo  momento  y  lugar,  mediante  un  procedimiento  preferente  y  sumario,  por sí misma o  por   quien   actúe  a  su  nombre,  la  protección  inmediata  de  sus  derechos  constitucionales  fundamentales, cuando quiera que  éstos  resulten  vulnerados  o  amenazados  por  la  acción  o  la omisión de  cualquier  autoridad  pública.” (Resaltado fuera del  texto original).   

En concordancia, el Decreto 2591 de 1991, en  su artículo 10º establece:   

“La   acción  de  tutela  podrá  ser  ejercida,  en todo momento y lugar, por cualquiera persona vulnerada o amenazada  en  uno  de sus derechos fundamentales, quien actuará  por  sí  misma  o  a  través  de  representante. Los  poderes se presumirán auténticos.   

También se pueden agenciar derechos ajenos  cuando  el  titular  de los mismos no esté en condiciones de promover su propia  defensa.  Cuando  tal  circunstancia  ocurra, deberá  manifestarse  en  la solicitud.” (Resaltado fuera del  texto original).   

Es  evidente  que  la  acción de tutela no  necesariamente  debe  incoarla el titular legítimo del derecho que se considera  vulnerado,  sino  que también existe la posibilidad de ser solicitada por quien  no  lo  es,   cuando  quien  vea vulnerados sus derechos se encuentre en un  estado  físico y/o mental que le impida interponer personal y autónomamente la  demanda.  De  manera que para poder accionar en nombre de otro, debe tenerse, de  ser  posible, el consentimiento expreso de quien no puede hacerlo por sí mismo,  y,  además,  acreditar  que  se encuentra en un estado de imposibilidad, que le  impide  presentar  la acción de tutela por sus propios medios, y manifestar que  se obra en tal calidad.   

Esta  Corporación  en  varios  fallos  ha  establecido  los  dos  requisitos  que deben cumplirse cuando una persona quiera  constituirse   como    agente   oficioso   de   un   tercero.    Estos  son:   

“4.6 Con relación a la interposición de  la  acción  de  tutela  a  través  de un agente oficioso, esta Corporación ha  señalado  que  conforme  al  artículo  86  de  la Constitución Política y el  artículo  10  del  Decreto  2591  de  1991, la agencia oficiosa se deriva de la  imposibilidad  del  titular  de los derechos fundamentales de promover su propia  defensa  ante  el juez de tutela. Es decir, a fin de garantizar la protección y  eficacia   de   los   derechos   fundamentales   del  agenciado,  la  ley  y  la  jurisprudencia  admiten  la  interposición de la acción de tutela a través de  un           tercero          indeterminado1 que actúe en a su favor, sin  la mediación de poderes.   

4.7 En este sentido, la Corte ha reiterado  que  la  presentación  de  la solicitud de amparo a través de agente oficioso,  tiene  lugar cuando: (i) el agente oficioso manifiesta  actuar  en  tal  sentido; y, (ii) de los hechos y circunstancias que fundamentan  la   acción,   se   infiere  que  el  titular  de  los  derechos  fundamentales  presuntamente  conculcados  se  encuentra  en circunstancias físicas o mentales  que   le   impiden   su   interposición   directa.2   

4.8  Adicionalmente, la Corte ha precisado  que,   en   todo   caso,   el  cumplimiento  de  las  condiciones  normativas  y  jurisprudenciales  para el ejercicio legítimo de la agencia oficiosa en materia  de  tutela,  deben  ser  valoradas  por  el  juez constitucional a la luz de las  circunstancias  particulares  del  caso  puesto a su consideración.3”  (Subrayas y negrilla fuera del original).   

Entonces,  se debe tenerse claro que en la  agencia  oficiosa,  cuando se trata de la acción de tutela, debe acreditarse la  imposibilidad  del  titular  legítimo  de los derechos y, además, manifestarse  que se actúa como tal en un caso determinado.   

Además de los dos requisitos precedentes,  la  Corte  también  ha  expresado  que  cuando existe una pluralidad de sujetos  respecto  de los cuales se pretende actuar como agente oficioso, debe hacerse la  correspondiente  individualización  de  cada  uno  de  ellos,  con  el  fin  de  identificarlos;  no  procede  mencionarlos  en  forma  general,  pues  faltaría  claridad  respecto  de  sobre quiénes recaería la protección de la acción de  tutela.   

     

1. TRATAMIENTO INTEGRAL EN EL REGIMEN SUBSIDIADO     

En desarrollo de los postulados consagrados  en  los artículos 48 y 49 de nuestra Constitución, la Ley 100 de 1993 creó el  Sistema  General  de  Seguridad  Social  en Salud  -SGSSS-, dentro del cual  estableció  dos  regímenes  destinados  al  cubrimiento total de la población  colombiana para la prestación de servicios en salud.   

Los regímenes contributivo y subsidiado en  salud   están  regidos  por  los  principios  de  universalidad,  eficiencia  y  solidaridad,  que  permiten  el  acceso  a  las  prestaciones requeridas para la  rehabilitación integral (física y mental) de las personas.   

El régimen subsidiado fue concebido con la  finalidad  de  que  las  personas  de  escasos  recursos  que no cuenten con una  capacidad  económica  suficiente,  tengan  acceso eficaz al sistema, y gocen de  los beneficios y servicios que éste les brinda.   

En  este  sentido,  el decreto 574 de 2003  define el régimen subsidiado en la siguiente forma:   

“Artículo  2.   Régimen  Subsidiado.  De  conformidad  con  lo  establecido  en  la Ley 100, el régimen subsidiado es el conjunto de normas que  rigen  la  vinculación  de  los  individuos y de su núcleo familiar al sistema  general  de seguridad social en salud, cuando tal vinculación se hace a través  del  pago  total o parcial de una Unidad de Pago por Capitación Subsidiada, con  recursos fiscales o de solidaridad.”   

Al   respecto,   esta   Corporación   ha  establecido que:   

“La prestación del servicio de seguridad  social   en   salud   debe   estar   caracterizada   por  la  integralidad.  Una  manifestación  de  la  misma  se  da  en  el  deber  de  prestar  tratamiento y  rehabilitación  de la enfermedad, por ejemplo, a través de la terapia física.  (…)   

El  tratamiento médico que se le brinde a  los  usuarios  del  servicio  de  salud  no  puede  limitarse  a la atención de  urgencias,  o al diagnóstico de un médico tratante sin que este se complemente  con  el  suministro  de  los  medicamentos  que  integran  el  tratamiento  y la  realización  de terapias de rehabilitación requeridas para una plena u óptima  recuperación.”    4   

De  donde  se concluye que a la luz de este  principio,  las  instituciones  que prestan los servicios de salud, ya sean EPS,  ARS  o  IPS,  deben buscar la recuperación total de la persona, ya que no basta  con  el  diagnóstico  aislado  de  un  médico,  si  no  se  acompaña  de  los  procedimientos  y  tratamientos  necesarios  que  materialicen  el  derecho a la  salud.   

     

1. ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO.     

Dentro  del expediente se observa que, a la  fecha  de  presentación de la demanda, la señora Martha Lucía Santos Ramírez  se  encontraba  internada en el Hospital Federico Lleras de la ciudad de Ibagué  por  causa  de  problemas diabéticos, más exactamente en su pie derecho.   Expuesto  lo anterior, el señor Carlos Augusto Rojas Reina manifiesta que dadas  las  condiciones  en  que se encontraba la señora Santos Ramírez, actúa en su  representación.   Igualmente,  se  colige  del  proceso  que  la  agenciada  se  encuentra  afiliada al régimen subsidiado de salud, y clasificada en el nivel I  del SISBEN   

Entonces,  con  base en las consideraciones  precedentes,  para  el  caso  objeto  de revisión sí se cumplen los requisitos  definidos  por  la  jurisprudencia   para  que  el señor Rojas Reina   actúe  como  agente  oficioso  de  la señora Santos Ramírez, puesto que en el  escrito  de  tutela  manifiesta  actuar en calidad de tal y además se demuestra  que  la  propia  afectada  se  encuentra  en un estado físico y/o mental que le  impide actuar por sí misma.   

Ahora  bien, el señor Rojas Reina sostiene  que  “Los  médicos  tienen  programada  a  la  señora  MARTHA  LUCÍA SANTOS  RAMÍREZ  para  amputarle  una pierna”, y por lo tanto acude al juez de tutela  para  que, como consecuencia de dicha intervención quirúrgica, la institución  accionada  le preste todos los servicios necesarios y cubra todos los gastos que  puedan  darse  con  ocasión  de  tal  procedimiento,  y así procurar la pronta  recuperación de la salud de su agenciada.   

Antes que nada, es necesario tener en cuenta  que  para  el  presente  caso,  no  se  observa  dentro  del expediente falta de  diligencia  de  la  IPS  accionada,  puesto  que,  existe  dentro  del  material  probatorio  un  reporte  de los procedimientos autorizados para la recuperación  de  la  afectada, y además, la historia clínica demuestra un claro seguimiento  médico;  también  se  evidencia  la  práctica  de procedimientos quirúrgicos  adelantados según la evolución de salud de la paciente.   

Respecto  a  la  afirmación  del  agente  oficioso  sobre una próxima intervención quirúrgica a la agenciada, esta Sala  no  encuentra  dentro  del expediente documento alguno que permita confirmar tal  aserción.   En  este sentido, no se puede afirmar que el hospital Federico  Lleras  de  Ibagué  haya  vulnerado  los  derechos  fundamentales de la señora  Santos  Ramírez, mucho menos si se tiene en cuenta que se ha mostrado diligente  al  momento  de  atender la enfermedad de la paciente y al practicarle todos los  procedimientos  necesarios  para  mejorar su condición de salud.  Sin  embargo,  aún  si  existiera una orden médica para la amputación de la pierna  de  la  agenciada,  tampoco podría afirmarse que existe una vulneración de los  derechos  fundamentales,  pues  sería  apresurado  e incierto deducir que en un  futuro  el  Hospital  no  le  prestará  los  servicios en salud necesarios para  garantizar a la paciente un tratamiento integral.   

En   consecuencia,  al  no  constatar  la  vulneración  de  los  derechos fundamentales de la señora Martha Lucía Santos  Ramírez,  esta  Sala  de  Revisión  confirmará  la sentencia proferida por el  Juzgado Tercero Administrativo del Circuito de Ibagué.   

     

1. DECISIÓN     

En  mérito  de  lo expuesto, la Sala    Sexta    de    Revisión    de    Tutelas    de   la   Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

PRIMERO.-    CONFIRMAR    la  sentencia  proferida  el  24  de  abril  de  2009 por el Juzgado  Tercero Administrativo del Circuito de Ibagué.   

SEGUNDO.- LÍBRESE  por  Secretaría  la  comunicación  de  que trata el  artículo   36   del   Decreto   2591   de   1991,   para   los   efectos  allí  contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese   en   la  Gaceta  de  la  Corte  Constitucional  y  cúmplase.    

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1 Sobre  el  particular,  esta  Corporación  ha sostenido que el ejercicio de la agencia  oficiosa,  no  implica  la  existencia  de  un  vínculo formal, de filiación o  parentesco  entre  el  agenciado  y  su  agente. En la sentencia T-542 del 13 de  julio  de  2006  M.P.  Dra.  Clara  Inés Vargas, la Corte afirmó: “En  efecto, es del caso destacar que el parentesco no constituye  per  sé  un  fundamento  suficiente  para  justificar  la  agencia  de derechos  ajenos.   De  manera  específica,  en  casos en los que una madre pretende  representar  a  su hijo mayor de edad sin sustentar claramente el impedimento de  éste  para  interponer  la  tutela,  la  Corte  ha negado la protección de los  derechos  invocados.”  En el mismo sentido, se  puede consultar la sentencia T-041 de 1996.   

2  Al  respecto,  ver  entre otras, las siguientes sentencias: T-623 del 16 de junio de  2005  M.P.  Dr.  Álvaro  Tafur  Galvis,  T-693 del 22 de julio de 2004 M.P. Dr.  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra,  T-659  del  8  de julio de 2004 M.P. Dr. Rodrigo  Escobar  Gil,  T-294  del  25  de  marzo  de  2004  M.P. Dr. Manuel José Cepeda  Espinosa,  T-452  del  4 de mayo de 2001 M.P. Dr. Manuel José Cepeda Espinosa y  SU-706 de 1996.   

3 Cfr.  Sentencias  T-573  de febrero 1 de 2001 M.P. Dr. Alfredo Beltrán Sierra y T-452  del 4 de mayo de 2001 M.P. Dr. Manuel José Cepeda.   

4 Ver  entre  otras  sentencias:   T-  122  del  1º  de febrero de 2001. M.P. Dr.  Carlos  Gaviria  Díaz y T-133 del 7 de febrero de 2001. M.P. Dr. Carlos Gaviria  Díaz.   

5  Sentencia  T-  940  del  8  de  septiembre  de  2005,  MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández,     

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