T-675-09

Tutelas 2009

    Sentencia         T-675-09   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Causales   genéricas   y  especiales  de  procedencia   

ACCION   DE   TUTELA  CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Clases de defectos   

VIA  DE  HECHO  POR CONSECUENCIA-Descripción   

DERECHO    DE    ASOCIACION        SINDICAL-Alcance        y  contenido   

DERECHO    DE    ASOCIACION SINDICAL-Características   

Como características propias del derecho de  asociación  sindical  la  Corte  ha  destacado  las  siguientes:  (i) carácter  voluntario,  puesto  que  su ejercicio se fundamenta en la autodeterminación de  la  persona  para  asociarse  o  vincularse  con  otros individuos dentro de una  organización  colectiva,  con  el fin de proteger sus derechos e intereses como  trabajadores,  pudiendo  libremente  tanto afiliarse como retirarse de la misma;  (ii)    carácter  relacional,  porque  de  una  parte  constituye  un  derecho  subjetivo  de carácter individual, y de otra parte, su ejercicio depende de que  existan  otras  personas  que  estén dispuestas a ejercer el mismo derecho para  que  a  través  de  un acuerdo de voluntades, se forme una persona colectiva de  carácter  jurídico;  (iii)   carácter  instrumental, en la medida en que  existe  un  vínculo  jurídico necesario para alcanzar los fines propuestos por  la                   organización.1   

DERECHO  DE  ASOCIACION  SINDICAL Y LIBERTAD  SINDICAL-Relación   

DERECHO  DE  ASOCIACION  SINDICAL Y LIBERTAD  SINDICAL-No      ostentan      un      carácter  absoluto   

FUERO       SINDICAL-Garantía para la asociación y libertad sindical   

FUERO       SINDICAL-Definición   

FUERO       SINDICAL-acciones interpuestas por el empleador y  por el trabajador   

El Estatuto Laboral prevé dos acciones para  garantizar  que  los  trabajadores  no  sean  perseguidos  por  su condición de  dirigentes  sindicales:  la  acción  de  levantamiento  del fuero sindical y la  acción  de  reintegro,  las  cuales se resuelven mediante sendos procedimientos  especiales,  el  primero,  a  cargo  del  patrono interesado en obtener del juez  laboral  el  permiso que le permitirá despedir o desmejorar las condiciones del  trabajador  aforado,  y,  el  segundo,  por cuenta del trabajador, quien deberá  promover   acción  contra  el  patrono  que  actuó  sin  cumplir  el  anterior  requisito.   

SUBDIRECTIVAS   SECCIONALES   Y   COMITES  SECCIONALES  DE SINDICATO-A nivel territorial, cumplen  las  mismas  funciones   del  sindicato  nacional   

FUERO       SINDICAL-Garantía  de  algunos trabajadores dirigida a impedir que mediante  despido,   traslado   o  desmejoramiento  de  las  condiciones  de  trabajo,  el  empleador    perturbe  indebidamente  la  acción  legitima  que  la  carta  reconoce a los sindicatos   

FUERO       SINDICAL-Copia  del  certificado  de  inscripción de la junta directiva y/o  del  comité  ejecutivo o con la copia de la comunicación al empleador se puede  demostrar la calidad de fuero sindical   

FUERO       SINDICAL-Distintos  objetos de las acciones  de levantamiento del fuero  sindical y la acción de reintegro   

SUBDIRECTIVAS   SECCIONALES-Alcance del artículo 55 de la ley 50 de 1990   

ACCION   DE   TUTELA  CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Procedencia  por  defectos procedimental y  sustantivo   

Referencia: expediente T-2257140  

Acción  de tutela instaurada por Jhon Jairo  Nariño  Isaza  contra  la  Sala  Laboral  del  Tribunal  Superior  de Medellín   

Magistrada Ponente:  

Dra. MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Bogotá D.C., veinticinco (25) de septiembre  de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales    ha    proferido    la  siguiente   

SENTENCIA  

Que  pone fin al proceso de revisión de los  fallos  proferidos  en  primera  y  segunda instancia por las salas de Casación  Laboral  y  Decisión  Penal  de Tutelas de la Corte Suprema de Justicia, dentro  del  proceso  de  tutela  instaurado por Jhon Jairo Nariño Isaza contra la Sala  Décima  de  Decisión  Laboral  del  Tribunal  Superior  de Medellín, el 10 de  diciembre de 2008.   

I. ANTECEDENTES.  

El  ciudadano  Jhon  Jairo  Nariño  Isaza  instauró  acción  de  tutela  contra  la  Sala  Décima  Laboral  del Tribunal  Superior  de  Medellín  con el fin de proteger su derecho al debido proceso, el  cual  considera vulnerado por el fallo proferido en su contra dentro del proceso  especial  de fuero sindical promovido por el actor en contra de la empresa Gases  Industriales  de  Colombia,  Cryogas S.A. El actor aduce que en dicho proceso se  incurrió  en  una  vía  de hecho porque a pesar de encontrarse amparado por el  fuero   sindical,  fue  despedido  sin  la  respectiva  autorización  del  juez  laboral.   

1. Hechos relevantes.  

Los hechos que dieron origen a la acción de  tutela son los siguientes:   

1. El accionante empezó su relación laboral  el  1  de  enero  de 1994 con la empresa Gases Industriales de Colombia, Cryogas  S.A.,  como  conductor,  mediante  contrato  de  trabajo.  En marzo de 1998, fue  ascendido    al    cargo    de   “mantenimiento   de   cilindros   y   pruebas  hidrostáticas”.   

2. La empresa le comunicó al actor, el 18 de  septiembre    de    2006,    su    traslado   al   cargo   de   “técnico   de  operaciones”,   decisión  que  no aceptó porque implicaba la asignación de más funciones sin  el correspondiente reajuste salarial.   

3.  La  empresa despidió al actor, el 12 de  marzo  de  2007,  por desacato de las órdenes impartidas por sus superiores. La  entidad  accionada  expuso  las  siguientes  razones  en  la  carta  en  la  que  se  le comunicó el despido:  “Usted  desacató  las  órdenes que le impartieron  sus  superiores  jerárquicos  mediante comunicaciones del 19 y 22 de febrero de  2007  (…). Lo antes expresado constituye justa causa para terminar su contrato  de  trabajo  por  justa  causa  (…).  Es  de  resaltar  que el desacato de las  órdenes  que dan lugar a su despido, se había presentado también los días 18  de  septiembre y 27 de octubre de 2006, oportunidades en las cuales se le había  impartido  la misma orden, por escrito, lo que lo convierte en reincidente en la  misma                  conducta”.2   

4. Al momento del despido  el   actor  era  miembro  de  la  Junta  Directiva  del  Sindicato  Nacional  de  Trabajadores  de  la  Industria Química de Colombia,  Sintraquim Seccional  Medellín,     en     calidad     de    presidente    de    esta    Subdirectiva  Seccional.3   

Por  su  parte, la Dirección Territorial de  Antioquia  del  Ministerio  de  la  Protección  Social,  mediante comunicación  fechada  el  15 de diciembre de 2006, citó al representante legal de la empresa  Cryogas    para   efectos   de   notificarle   “la  inscripción  en  el registro sindical de la junta directiva de la organización  sindical”,  la  cual  fue  enviada  a  través  de  Adpostal.5   

6.  El  14 de marzo de 2007 el actor inició  proceso  especial  de fuero sindical -acción de reintegro-, en el que solicitó  se  ordenara  su  reintegro  a  la  empresa  Cryogas S.A., en razón a que en su  criterio  “sólo podía terminársele el contrato de  trabajo    por    justa    causa    previamente    comprobada   ante   el   juez  laboral.”   

7. La empresa se opuso a las pretensiones de  la demanda, con los siguientes argumentos:   

i)   La  persona  jurídica  válidamente  constituida,  de  conformidad con la Constitución y la ley, es la organización  sindical  denominada Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Química  y/o  farmacéutica  de  Colombia,  Sintraquim,  la  cual  cuenta con personería  jurídica   número  0116  del  4  de  febrero  de  1970,  otorgada  por el  Ministerio  de  Trabajo  y  Seguridad  Social  (hoy  de  la Protección Social),  domiciliada  en el municipio de Sibaté, Cundinamarca, e inscrita en el Registro  Sindical del mismo Ministerio.   

ii) El Sindicato Nacional de Trabajadores de  la  Industria  Química  y/o  Farmacéutica de Colombia, Sintraquim, constituyó  una  subdirectiva seccional en Medellín, municipio diferente al de su domicilio  (municipio de Sibaté, Cundinamarca).   

iii)  Al Sindicato Nacional de Trabajadores  de  la  Industria  Química  y/o Farmacéutica de Colombia, Sintraquim, se puede  afiliar  cualquier  persona  natural  que  preste  sus servicios como trabajador  dependiente  a  la  industria  o  rama  de  actividad  económica  química  y/o  farmacéutica  de  Colombia.  Los  trabajadores  dependientes  se  afilian  a la  persona  jurídica  sindicato,  no a las subdirectivas o comités seccionales de  éste.   

iv)  A  la subdirectiva Seccional Medellín  del   Sindicato   Nacional   de   Trabajadores  de  la  Industria  Química  y/o  Farmacéutica  de Colombia, Sintraquim, no pueden pertenecer, válidamente, sino  trabajadores  de  la  industria  o  rama  de  actividad  económica química y/o  farmacéutica de Colombia en el municipio de Medellín.   

v)  El señor Jhon Jairo Nariño Isaza como  trabajador  dependiente de una empresa perteneciente a la industria química y/o  farmacéutica  de  Colombia,  que laboraba de manera habitual en el municipio de  Sabaneta,  podía  estar  afiliado  al  Sindicato Nacional de Trabajadores de la  Industria  Química  y/o  Farmacéutica  de  Colombia,  Sintraquim, o a la junta  directiva  o  comité  seccional  de Sabaneta (que no han sido creados), pero no  podía,  válidamente, hacer parte de la subdirectiva seccional del municipio de  Medellín de dicho sindicato.   

vi)  Además,  la empresa consideró que se  había  presentado  una  indebida  acumulación  de  pretensiones  en la demanda  puesto  que  en  la  sentencia del proceso especial de fuero sindical, cuando se  ejercita   la   acción   de   reintegro,  no  es  procedente  el  debate  sobre  reconocimiento  de  prestaciones  sociales,  ni  de las denominadas en el libelo  “demás   prestaciones   económicas   dejadas  de  percibir”,  por  ser  temas  propios  del  proceso  ordinario                  laboral.6   

Así las cosas, para la empresa demandada, el  señor  John  Jairo  Nariño  Isaza no gozaba de fuero sindical al momento de la  ruptura  del  contrato  y por tanto carecía de sustento jurídico y fáctico la  petición de reintegro al oficio que desempeñaba.   

8.  El  Juzgado  17  Laboral del Circuito de  Medellín  conoció  en  primera instancia el proceso especial de fuero sindical  -acción  de  reintegro-  y mediante sentencia del 17 de octubre de 2008 amparó  los  derechos  del  señor  Nariño Isaza y ordenó su reintegro al mismo cargo,  disponiendo  el pago de salarios y prestaciones sociales dejadas de percibir. El  juez  laboral  consideró  que  el  demandante  estaba  amparado  por  el  fuero  sindical,   por   lo   que  “la  empresa  accionada  requería    autorización    del    juez    de   trabajo   para   proceder   al  despido”.   

A esta conclusión llegó el Juzgado después  de   constatar   (i)   la   existencia   de   la  relación  laboral  entre  las  partes;7  (ii)  la  existencia legal del Sindicato Nacional de Trabajadores  de  la Industria Química de Colombia, Sintraquim Seccional Medellín, de primer  grado  y de industria, con personería jurídica 0116 del 4 de febrero de 1970 y  domicilio  en  el municipio de Medellín, Antioquia;8  (iii)  la inscripción en el  registro  sindical  de  la  elección  y  designación  de  cargos  de  la junta  directiva  de  Sintraquim  Seccional  Medellín,  en  asamblea general de socios  realizada  el  19  de  noviembre  de  2006,  entre  los  que  se  encuentra como  presidente   el   señor   Jhon   Jairo   Nariño;9   y  (iv)  la  notificación  realizada  a  la  empresa  el  mismo  día  de la elección sobre la nueva junta  directiva.10   

El Juzgado también se refirió al argumento  esgrimido  por CRYOGAS S.A, según el cual, el demandante no estaba amparado por  el   fuero  sindical  porque  laboraba  en  el  municipio  de  Sabaneta,  y  los  trabajadores  sindicalizados  de  Sintraquim debían trabajar en el municipio de  Medellín,  pues  este era el municipio en donde estaba inscrita la seccional de  este  sindicato.  Consideró  el  Juzgado de primera instancia que ese argumento  “no  desvirtúa  el  amparo  por el fuero sindical,  pues  haciendo  uso  de  la  garantía  del  ius  variandi el empleador posee la  facultad  de mover a los trabajadores de acuerdo a las necesidades del servicio,  razón  por  la  cual, de aceptarse lo alegado por la accionada, le quedaría el  camino  expedito  a un empleador para desvirtuar la garantía del fuero sindical  enviando al trabajador a prestar los servicios a otro lugar.”   

9. La empresa apeló la sentencia dictada por  el  Juzgado  Diecisiete Laboral del Circuito de Medellín, con fundamento en los  siguientes argumentos:   

i)  De  conformidad con lo dispuesto en los  artículos  40  de  la  Ley  50 de 1990, 359 y ss. del CST, y 16 de la Ley 11 de  1984,   no  es  posible  la  existencia  de  la  personería  jurídica  de  una  subdirectiva   seccional   como   si   fuese   una   organización  autónoma  e  independiente,  como tampoco lo es que tome como propia la personería jurídica  que  le  pertenece  al  sindicato  que  la  creó. En consecuencia, no existe la  persona  jurídica denominada Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria  Química  de  Colombia  Sintraquim Seccional Medellín, ni esta supuesta entidad  puede  tener  la  misma  personería jurídica 0116 del 4 de febrero de 1970 que  posee  el  Sindicato  Nacional  de  Trabajadores  de  la  Industria  Química  o  Farmacéutica de Colombia Sintraquim.   

ii) Al aplicar el artículo 55 de la Ley 50  de  1990  al  caso  del  demandante,  no  resulta  jurídicamente válido que un  trabajador  que  presta  sus  servicios en el  municipio de Sabaneta, forme  parte  de  la  subdirectiva  seccional  de  Medellín,  porque cada subdirectiva  seccional  ejerce sus funciones en el municipio donde fue creada (Medellín), en  razón  a  la finalidad que tienen como órganos de coordinación y enlace entre  ellas  y  la  dirección  central  de  la  organización  sindical  y  no  entre  subdirectivas   o  entre  afiliados  al  sindicato  que  laboran  en  diferentes  municipios  con la dirección central del sindicato. De manera que el trabajador  no  estaba  amparado  por  el  fuero  sindical  al  momento  de la ruptura de su  contrato de trabajo.   

10.  El  10  de  diciembre  de  2008 la Sala  Décima  de  Decisión  Laboral  del  Tribunal  Superior de Medellín revocó el  fallo  de  primera instancia, y en consecuencia, absolvió a Cryogas S.A. de las  pretensiones  formuladas por el demandante, al considerar que el actor no estaba  amparado   por   fuero   sindical   a   la   fecha   de   terminación   de   su  contrato.   

El  Tribunal  fundamentó su decisión en el  desconocimiento   del   artículo   55   de   la  Ley  50  de  1990,11  según el  cual  “para la creación válida de una Subdirectiva  Seccional  se  requiere,  en primer lugar, que en los estatutos del sindicato se  autorice  su  creación.  Y  que  adicionalmente la Subdirectiva creada tenga su  sede  en  un  Municipio  distinto  a  aquel  en  el  cual  el sindicato tiene su  domicilio  principal;  que  en  el  Municipio  respectivo  el sindicato tenga un  número  no  inferior  a  veinticinco  afiliados;  y  que  no exista más de una  Subdirectiva Seccional por cada Municipio.”   

Dentro  de este contexto, el juez laboral de  segunda   instancia   determinó   que  el  actor  no  podía  pertenecer  a  la  Subdirectiva  Seccional  de  Medellín del Sindicato Nacional de Trabajadores de  la  Industria  Química  de  Colombia  Sintraquim,  porque  él  trabajaba en el  municipio  de  Sabaneta  (Antioquia)  desde  1998  y  ésta  fue creada para los  trabajadores  afiliados  a la organización sindical que laboran en el municipio  de  Medellín,  razón por la cual tampoco podía integrar válidamente la Junta  Directiva  de  esa  Subdirectiva.  Esta medida, según el Tribunal, obedece a la  finalidad  que cumplen las subdirectivas como órganos de coordinación y enlace  entre ellas y la dirección central del sindicato.   

11.  El  actor  interpuso  acción  de   tutela  ante la Corte Suprema de Justicia, el 13 de enero de 2009, con el fin de  dejar  sin  efectos  la  sentencia  proferida  por  la Sala Décima de Decisión  Laboral  del  Tribunal  Superior de Medellín, el 10 de diciembre de 2008, en el  proceso   especial   de   fuero  sindical  -acción  de  reintegro-,  por  haber  desconocido   sus  derechos  al  debido  proceso  (art.  29  CP),  acceso  a  la  administración  de  justicia  (art.  229  CP),  asociación  sindical  y  fuero  sindical (art. 39 CP).   

El  tutelante  explicó  en  los  siguientes  términos  las  razones  por  las  cuales,  a su juicio, la sentencia de la Sala  Laboral   del   Tribunal   Superior   de   Medellín  constituía  una  vía  de  hecho.   

En  segundo lugar, el accionante señala que  la   sentencia   acusada   presentaba   defecto   fáctico  porque  “(…)  en  mi  proceso  se  discutía  si  el  empleador  había  adelantado  o no el trámite judicial para solicitar autorización de despedirme  y  como  consecuencia  de ello se solicitaba mi reintegro y demás consecuencias  derivadas  del  reintegro,  en  ningún  momento  tenía  por objeto discutir el  domicilio  de  la  sociedad  y  el lugar de prestación de servicios y como dije  anteriormente  el domicilio de las asociaciones sindicales de trabajadores es el  domicilio  de  los  empleadores  y reitero no era objeto del proceso. Como puede  concluirse  la  prueba  tomada por la sala no era de recibo en dicho proceso.”   

Finalmente,  el actor aduce que la sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Medellín incurre en defecto procedimental, pues en  los  procesos  especiales  de  fuero  sindical  no  se puede entrar a analizar y  decidir  la  pertenencia de una persona a una asociación sindical, como lo hizo  el    Tribunal    accionado.    Se    pregunta    el   accionante   “¿Se  puede  dar  que  en  una  sentencia se pierdan los efectos  jurídicos  de  un  acto administrativo, sin haberse dado previamente un proceso  de  nulidad?  Será  acaso  que en mi caso se crea un procedimiento especial, en  donde  no  se  me  dio  la  oportunidad  de  intervenir  ni  de  controvertir ni  contradecir,  ni probar que si podía pertenecer a un sindicato y ser miembro de  la      junta      directiva?¿en      dónde     está     establecido     este  procedimiento?   

2.   Decisiones   judiciales   objeto   de  revisión.   

     

1. Decisión           de           primera  instancia.     

La  Sala  de  Casación  Laboral de la Corte  Suprema  de  Justicia  denegó el amparo solicitado mediante sentencia proferida  el  27  de  enero  de  2009.  Dijo  el  a-quo:  “No  encuentra  esta Sala una vía de hecho en la decisión proferida por el Tribunal  accionado,  toda  vez  que  el  juez valoró las pruebas allegadas al expediente  aplicando  el  principio  de  la sana crítica; de las cuales tenía el deber de  desprender    la    existencia    o   no   del   fuero   sindical   –el cual alega gozar el tutelante-; si  bien  es  cierto obran en el expediente los actos administrativos, en los cuales  se  expresan  la calidad que ostenta el petente al interior del sindicato, estos  carecen  de  idoneidad  jurídica ante el juez natural, toda vez que, al someter  bajo  su  estudio  la  situación  fáctica,  y  analizar las pretensiones de la  demandada  –entre ellas la  declaración  de  la  existencia de garantía foral en cabeza del tutelante-, el  juez  estaba  en la obligación de apreciar las pruebas de tal forma que llegara  por  medio  de  un  razonamiento  jurídico  establecer o no la existencia foral  alegada.”   

2.2.  Impugnación de la  decisión.   

El actor impugnó la decisión de la Sala de  Casación  Laboral  de  la  Corte Suprema de Justicia, reiterando los argumentos  expuestos  en  la  acción  de  tutela  y  precisando  que  en  ningún  momento  pretendió   emplear   ésta   acción   como   tercera  instancia,  puesto  que  “no  le  corresponde  a  la jurisdicción ordinaria  laboral  decidir  en  un  proceso foral si una seccional sindical fue bien o mal  creada,  pues  es  discusión  de otro proceso”, del  cual conoce la jurisdicción contencioso administrativa.   

2.3. Decisión de segunda  instancia.   

La  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  mediante  sentencia  proferida  el  2  de abril de 2009, confirmó la  decisión   de  primera  instancia,  pues  el  Tribunal  accionado  “explicó  en  forma  razonada los motivos que de conformidad con  el  estudio  del  acervo  probatorio,  la  jurisprudencia  nacional y las normas  aplicables  permitían  revocar la sentencia proferida por el Juzgado Diecisiete  Laboral del Circuito de Medellín.”   

II.  CONSIDERACIONES  y  FUNDAMENTOS.   

     

1. Competencia.     

Esta  Sala  es  competente para revisar las  decisiones  proferidas  dentro  de  la  acción  de tutela de la referencia, con  fundamento  en  el  artículo  241,  numeral  9,  de la Constitución Política.   

     

1. Problema  jurídico.     

En esta oportunidad corresponde a la Sala de  Revisión  determinar  si  la  Sala  Décima  de  Decisión Laboral del Tribunal  Superior  de  Medellín, en la sentencia de segunda instancia proferida el 10 de  diciembre  de  2008, que resuelve la acción de reintegro por desconocimiento de  la  garantía  de  permiso judicial previo por fuero sindical, incurrió en vía  de  hecho  al  denegar  el  reintegro  del  trabajador,  basado en que no podía  pertenecer  a  la  Subdirectiva Seccional de Medellín porque no trabajaba en el  mismo  municipio  en  el  que  la  Subdirectiva  Seccional  tiene  su sede, y en  consecuencia, no gozaba de fuero sindical.   

Para   resolver   el  problema  jurídico  planteado,  la  Sala  en  primer  lugar,  reiterará su jurisprudencia sobre los  siguientes  aspectos  esenciales:  las  causales  generales  y  específicas  de  procedibilidad  de la acción de tutela contra providencias  judiciales, el  alcance  y  contenido  del  derecho de asociación sindical y del fuero que este  genera  para algunos de los asociados, así como de las acciones o mecanismos de  defensa  judicial  para  su  protección.  A  continuación,  se  referirá a la  creación  de  las  subdirectivas  seccionales  y, finalmente, abordará el caso  concreto.   

3.  Procedencia  de la acción de tutela contra providencias judiciales.  Reiteración de jurisprudencia.   

3.1. La acción de tutela contra providencias  judiciales,   tiene   un  claro  fundamento  normativo  y  jurisprudencial.  Los  artículos  2  y  86  de  la Carta, reconocen su procedencia cuando los derechos  fundamentales  “resulten vulnerados o amenazados por  la   acción   o   la  omisión  de  cualquier  autoridad  pública.”   

Esta línea jurisprudencial que inicialmente  se   conoció   bajo   el   concepto  de  “vía  de  hecho”,  ha  pasado  a  denominarse “causales   de   procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra  decisiones                judiciales,13         con  el  propósito  de  superar  una  percepción  restringida que  había  permitido  su  asociación  siempre  con  el capricho y la arbitrariedad  judicial.14   

Entre las causales  de    procedibilidad    de    la   acción   de   tutela   contra   providencias  judiciales,  se  pueden   citar  en primer lugar,  las  de  carácter  general, orientadas a asegurar el  principio  de  subsidiariedad de la tutela, como son (i) el agotamiento de otros  medios   de   defensa   disponibles   y  (ii)  la  inmediatez.  En  segundo   lugar,   las   de   carácter  específico,  centradas  en  los  defectos  de las actuaciones judiciales en sí  mismas  consideradas,  que  son  aquellas identificadas genéricamente como: (i)  defecto  sustantivo;  (ii)  defecto  fáctico;  (iii)  defecto  orgánico y (iv)  defecto procedimental.   

3.2.   El   primer  requisito  general  de  procedibilidad   de   la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales,  consistente  en  el agotamiento efectivo de los recursos y mecanismos ordinarios  de            defensa            judicial,15  responde  al  principio    de    subsidiariedad    de    la    tutela,  que  pretende  asegurar que la acción no sea considerada en sí  misma  una  instancia  más  en  el  trámite jurisdiccional, ni un mecanismo de  defensa  que  reemplace aquellos otros diseñados por el legislador.16  No  es el  camino  para  solucionar  errores  u  omisiones  de  las  partes o para corregir  oportunidades                vencidas17  en los procesos judiciales  ordinarios.18  Se  trata  de  lograr  una  diligencia  mínima de los ciudadanos  frente   a   sus   propios   asuntos   procesales,19   salvo  que  por  razones  extraordinarias  no imputables a quien alega la vulneración, la persona se haya  visto  privada  de  la  posibilidad  de  utilizar  los  mecanismos ordinarios de  defensa     dentro    del    proceso    judicial,20  circunstancia  que deberá  ser debidamente acreditada en la acción de tutela.   

Así,  puede  proceder  la acción de tutela  contra  una providencia judicial en dos eventos: (i) cuando ante la vulneración  ostensible  de  derechos  fundamentales  mediante  acciones  u  omisiones de los  operadores  jurídicos  que  desconozcan  de  manera  grave  o  inminente  tales  derechos,21   no  exista  otro  medio  de  defensa  judicial  idóneo para proteger los derechos fundamentales invocados  y  la actuación judicial acusada constituya una vía de hecho o,  (ii)  cuando se emplee como mecanismo transitorio para  evitar     un     perjuicio     irremediable     en    materia    de    derechos  fundamentales.22  Esta  segunda  hipótesis  tiene  lugar  especialmente,  cuando  a  la  fecha  de presentación  de la  tutela  aún  está  pendiente  alguna  diligencia o instancia procesal, pero la  protección  constitucional  provisional  se  requiere  de  manera  urgente para  evitar  el  perjuicio  irremediable. En estos casos, naturalmente, la actuación  constitucional resulta generalmente transitoria.   

3.3.   El  segundo  requisito  general  de  procedibilidad  de  la acción de tutela contra providencias, el de inmediatez,  reclama la verificación de  una     correlación     temporal     entre  la solicitud de tutela y el hecho judicial vulnerador de los  derechos   fundamentales,  que  puede  explicarse  de  la  siguiente  forma:  es  improcedente  la  acción de tutela contra actuaciones judiciales cuando el paso  del  tiempo  es  tan  significativo,  que  es  irrazonable y desproporcionado un  control  constitucional  de  la  actividad judicial por la vía de la acción de  tutela.23  Desde  esta  perspectiva, es necesario  interponer  la  acción  de  tutela contra providencias judiciales tan pronto se  produce  la  vulneración o amenaza de los derechos fundamentales, o en un plazo  prudencial,   porque   de   lo   contrario   la   necesidad  de  la  protección  constitucional  por  vía  de  tutela queda en entredicho, ya que no se entiende  por  qué  si  la  amenaza  o  violación  del derecho era tan perentoria, no se  acudió  al mecanismo constitucional con anterioridad. Permitir un excesivo paso  del  tiempo  ante  la  posibilidad de una reclamación constitucional contra una  providencia judicial, puede afectar además la seguridad jurídica.   

3.4.  Por  otra parte, frente a las causales  específicas  de  procedibilidad  excepcional  de  la  acción  de tutela contra  providencias  judiciales,  se requiere que se consolide en la decisión judicial  alguno  de  los defectos que  la  jurisprudencia constitucional ha considerado contrarios a la Carta. La lista  que  a  continuación se presenta, si bien no es exhaustiva, si registra algunos  de  los  principales  casos  en  los  que  esta Corporación ha encontrado   “una  manifiesta desconexión entre la voluntad del  ordenamiento       y      la      del      funcionario      judicial”.24    Tales   defectos,   en  consecuencia,  pueden  ser  descritos  genéricamente  de  la  siguiente  forma:   

(i)  Existe  un  defecto  sustantivo  en la  decisión  judicial,  cuando  la  actuación controvertida se funda en una norma  indiscutiblemente  inaplicable,25        ya       sea       porque26   (a)   la   norma perdió vigencia por cualquiera de  las          razones         de         ley,27        (b)        es  inconstitucional,28  (c)  o porque el contenido  de  la  disposición  no  tiene  conexidad  material  con  los  presupuestos del  caso.29  También puede darse en circunstancias  en  las  que  a  pesar  del amplio margen interpretativo que la Constitución le  reconoce   a   las  autoridades  judiciales,  se  produce  (d)  un  grave    error   en   la   interpretación     de    la    norma  constitucional              pertinente,30  el  cual  puede  darse por  desconocimiento   de   sentencias   de   la  Corte  Constitucional  con  efectos  erga  omnes,  o  cuando la  decisión  judicial se apoya en una interpretación  claramente contraria a  la                   Constitución.31    

Se considera igualmente defecto sustantivo el  hecho   de   que   la   providencia   judicial   tenga  problemas  determinantes  relacionados,     (e)    con    una    insuficiente  sustentación     o     justificación    de    la  actuación32  que  afecte  derechos  fundamentales;  (f) cuando se desconoce   el   precedente   judicial33  sin  ofrecer  un  mínimo  razonable    de    argumentación,   que   hubiese   permitido   una   decisión  diferente34    o   (g)  cuando el juez se abstiene de aplicar la excepción  de  inconstitucionalidad ante  una  violación  manifiesta  de  la  Constitución  siempre  que  se solicite su  declaración   por   alguna   de   las   partes   en   el   proceso.35   

(ii)    Se  produce    un   defecto  fáctico  en  una providencia, cuando de la actividad probatoria ejercida por  el   juez   se   desprende,   –   en   una   dimensión   negativa   -,  que  se  omitió36    la    “valoración   de   pruebas  determinantes  para  identificar  la  veracidad  de los hechos analizados por el  juez.37  En  esta  situación se incurre cuando se produce “la  negación  o valoración arbitraria, irracional y caprichosa de  la  prueba   que  se  presenta   cuando   el   juez   simplemente   ignora   la   prueba  u  omite  su  valoración,   o cuando sin razón valedera da por no probado el hecho o la  circunstancia  que  de  la  misma  emerge  clara y objetivamente”.38  En  una  dimensión  positiva, el defecto fáctico “abarca la  valoración  de pruebas igualmente esenciales que el juzgador no puede apreciar,  sin      desconocer     la     Constitución.”39         Ello    ocurre    generalmente    cuando   el   juez   “aprecia  pruebas que no ha debido admitir ni valorar porque, por  ejemplo,   fueron  indebidamente  recaudadas  (artículo  29  C.P.).40  En  estos  casos,  sin  embargo,  sólo  es factible fundar una acción de tutela  por  vía  de  hecho cuando se “observa que de una manera  manifiesta,  aparece  arbitraria  la valoración probatoria hecha por el juez en  la  correspondiente  providencia.  El error en el juicio valorativo de la prueba  “debe  ser  de  tal  entidad  que sea ostensible, flagrante y manifiesto, y el  mismo  debe tener una incidencia directa en la decisión, pues el juez de tutela  no  puede  convertirse  en una instancia revisora de la actividad de evaluación  probatoria  del  juez  que ordinariamente conoce de un asunto, según las reglas  generales          de          competencia.41”42   

(iii)    El  llamado  defecto  orgánico  tiene  lugar, cuando el funcionario judicial que profirió la providencia que se  controvierte,     carece     totalmente de competencia para ello conforme a la ley; y,   

(iv) El defecto  procedimental ocurre, cuando el  juez  de  instancia  actúa completamente ajeno  al  procedimiento  establecido,43   es   decir,  se  desvía  ostensiblemente  de  su  deber  de  cumplir  con  las  “formas   propias   de   cada    juicio”,44         con   la  consiguiente  perturbación  o  amenaza  a  los  derechos  fundamentales     de     las    partes.  En  estas  circunstancias, el error procesal debe ser manifiesto,  debe  extenderse  a la decisión final, y no puede ser en modo alguno atribuible  al  afectado.45   

Fuera   de  las  causales  anteriores,  la  jurisprudencia    constitucional    ha    reconocido    otra    adicional,   denominada46      vía      de     hecho     por  consecuencia,  que puede ser descrita de la siguiente  forma:   

(v) La vía  de  hecho  por  consecuencia se da  cuando  el  defecto  en  la providencia judicial es producto de la inducción al  error  de  que  es  víctima  el  juez  de la causa.47  En  este  caso, si bien el  defecto  no  es  atribuible al funcionario judicial, la actuación final resulta  equivocada.48   En  la  sentencia  T-705  de  2002,49  la  Corte  precisó que la  vía  de  hecho por consecuencia se configura especialmente, cuando la decisión  judicial  “(i)  se  bas[a]  en  la  apreciación de  hechos   o   situaciones   jurídicas,   en  cuya  determinación  los  órganos  competentes  hayan  violado derechos constitucionales,  y   (ii)   tenga   como  consecuencia  un  perjuicio  iusfundamental.”   

4. Alcance y contenido del  derecho        de        asociación       sindical.       Reiteración       de  jurisprudencia.   

La jurisprudencia constitucional ha sostenido  de   manera   reiterada  que  el  derecho  de  asociación  sindical50   es  un  derecho                 fundamental,51  inherente al ejercicio del  derecho  al  trabajo,  y  que  consiste en la libre voluntad de los trabajadores  para  constituir  organizaciones  permanentes  que los identifiquen y los una en  defensa  de  los  intereses  comunes  de  la  respetiva profesión u oficio, sin  autorización  previa, y ajena a toda intromisión del  Estado       o       intervención      de      sus      empleadores.52   

   

Así mismo, ha establecido que el derecho de  asociación  sindical  tiene tanto una dimensión individual como una dimensión  colectiva,  y  que constituye un camino para la realización plena del individuo  dentro   de   un   estado   social   y   democrático   de  derecho,53  y  que  debe ser reconocido y respetado por todas las  ramas y órganos del poder público.   

   

Como características propias del derecho de  asociación  sindical  la  Corte  ha  destacado  las  siguientes:  (i) carácter  voluntario,  puesto  que  su ejercicio se fundamenta en la autodeterminación de  la  persona  para  asociarse  o  vincularse  con  otros individuos dentro de una  organización  colectiva,  con  el fin de proteger sus derechos e intereses como  trabajadores,  pudiendo  libremente  tanto afiliarse como retirarse de la misma;  (ii)      carácter    relacional,    porque  de  una  parte constituye un derecho subjetivo de carácter  individual,  y de otra parte, su ejercicio depende de que existan otras personas  que  estén  dispuestas  a  ejercer  el  mismo  derecho para que a través de un  acuerdo  de  voluntades,  se forme una persona colectiva de carácter jurídico;  (iii)    carácter   instrumental,  en  la  medida  en  que existe un vínculo jurídico necesario para  alcanzar  los fines propuestos por la organización.54   

   

También,  la  Corte ha reiterado la idea de  que  la  libertad  sindical  y el derecho de asociación sindical, se encuentran  vinculados  desde  un  punto  de  vista  analítico y normativo a la concepción  democrática  del  Estado  Social  y  Constitucional  de Derecho, al concepto de  estado  pluralista,  participativo, fundado en el respeto de la dignidad y de la  solidaridad  humanas,  que  reconoce  y  protege unas libertades y unos derechos  básicos  y fundamentales. Esto encuentra su razón de ser en que la libertad de  asociarse  en  organizaciones sindicales constituye una expresión del ejercicio  de  un conjunto de libertades fundamentales del hombre, como las de pensamiento,  expresión,   de  reunión  y   asociación,  así  como  de  los  derechos  de  participación  en  la organización pública y toma de decisiones que atañen a  los  intereses comunes y colectivos de los asociados, todo lo cual constituye el  punto  de  partida para la participación política.55   

   

Así  mismo, ha insistido la Corporación en  que  la  libertad  sindical  y  el derecho de asociación sindical son elementos  esenciales  para  el  Estado social, constitucional y democrático de derecho, y  constituyen   una   garantía   para   la   efectiva   realización  de  valores  fundamentales  de  la  sociedad,  tales  como el trabajo, la justicia social, la  paz,    la    libertad    y    la    convivencia.56    

Finalmente,   la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  ha sido clara en expresar que no obstante el carácter fundamental  de  la  libertad  sindical  y  del  derecho  de  asociación sindical, éstos no  ostentan  un  carácter  absoluto,  por  cuanto la misma Carta Fundamental en su  artículo  39,  condiciona  el  ejercicio  de  dicha libertad y derecho a que su  estructura  interna  y  el  funcionamiento  de  los  sindicatos y organizaciones  sociales   y   gremiales   se   sujeten  al  orden  legal  y  a  los  principios  democráticos.57   

   

5.  El  fuero  sindical  como  garantía  del  derecho de asociación sindical. Reiteración de jurisprudencia.   

El   artículo   39  de  la  Constitución  Política58  reconoce  a  los  representantes  sindicales  el  fuero  como una  garantía   necesaria   para   el   cumplimiento   de  su  gestión.59   

La  Corte Constitucional ha advertido que la  Carta  del  91  le confiere una especial jerarquía a esta figura, que ha pasado  de  ser  una institución puramente legal a un mecanismo de rango constitucional  para  proteger  la  libertad  sindical  y  el  derecho  de  asociación  de  los  trabajadores.60   

Por  su  parte,  el  legislador  le  ha dado  contenido   y   alcance   a  este  reconocimiento,  en  desarrollo  del  mandato  constitucional  antes  mencionado y en cumplimiento de las recomendaciones de la  Organización  Internacional  del Trabajo, OIT, en el sentido de que los países  miembros  se  comprometen  a  adoptar medidas específicas de protección contra  todo  acto que pretenda perjudicar a los representantes sindicales, en razón de  su   gestión   sindical,   incluido   el  despido.61   

En  este  contexto,  el  artículo  405 del  Código  Sustantivo  del  Trabajo  define el fuero sindical como un mecanismo de  protección  de los derechos de asociación y libertad sindical, que consiste en  la  garantía  reconocida a algunos trabajadores “de  no   ser   despedidos,  ni  desmejorados  en  sus  condiciones  de  trabajo,  ni  trasladados  a  otros  establecimientos  de  la  misma  empresa o a un municipio  distinto,   sin   justa   causa,   previamente   calificada   por   el  juez  de  trabajo.”   

Por    su   parte   la   jurisprudencia  constitucional  ha hecho ver que “la garantía foral  busca  impedir que, mediante el despido, el traslado o el desmejoramiento de las  condiciones  de  trabajo,  el empleador pueda perturbar indebidamente la acción  legítima    que    la   Carta   reconoce   a   los   sindicatos.”62   

El  artículo 406 del Código Sustantivo del  Trabajo,63  señala  (i)  los  trabajadores  a  quiénes se les reconoce esta  protección  especial,  y   (ii)  cómo se demuestra tal fuero.64   

En  desarrollo  del  artículo  39  de  la  Constitución  Política y el Convenio 87 de la OIT,65         la  Ley  50  de 1990 (art. 44) establece lo que se ha denominado la  “personería  jurídica automática”.66   

En tanto, la organización sindical nace a la  vida    jurídica    desde   el   momento   de   su   constitución,67 y el fuero  sindical  es una garantía que se reconoce en beneficio del sindicato mismo para  asegurar  su  existencia,  debe  operar  ésta  garantía también en cabeza del  trabajador  desde el mismo momento en que se funda el sindicato. Sin embargo, la  fundación  que da origen a la garantía foral inmediata, para que tenga efectos  frente    a    terceros   debe   ser   demostrada.68   

Como  la  ley  no  señala formalidad alguna  respecto  de la forma en que debe surtirse tal comunicación, salvo que ella sea  escrita,  debe  concluirse  que  puede  llevarse  a cabo de una manera apta para  hacer    saber    al   empresario   la   conformación   de   la   organización  sindical.     

Por otra parte, a diferencia de la creación  de  una  organización  sindical  en  la que no hay intervención del Estado, su  terminación     o    cancelación    exige    tal    intervención.70    El  artículo   39,   inciso   tercero,   de  la  Constitución  dice  expresamente:  “La cancelación o la suspensión de la personería  jurídica  sólo  procede por vía judicial.” Asunto  que  armoniza  con  lo  dispuesto en el Convenio 87 de la OIT (artículo 4), que  establece:  “Las organizaciones de trabajadores y de  empleadores,   no   están   sujetas   a  disolución  o  suspensión  por  vía  administrativa.”   

6.  Acciones que nacen del fuero sindical.   

La  Corte Constitucional ha considerado que  la  figura  del  fuero  sindical  y  en  consecuencia las acciones procesales de  regulación  y  ejercicio,  pasaron  de  ser  categorías  meramente  legales  a  enunciados  con  protección  constitucional,  a  tal  punto  que,  por  expresa  disposición   de   la   Carta,  el  debate  que  surge  cuando  alguna  de  las  interpretaciones  que  se  le  pueden  dar  a las  normas  impide  o coarta las  garantías   de   los   trabajadores   aforados,   adquiere   inmediatamente  un  indiscutiblemente   interés  constitucional  que  se  sobrepone  a  la  esfera  legal.71   

El Estatuto Laboral prevé dos acciones para  garantizar  que  los  trabajadores  no  sean  perseguidos  por  su condición de  dirigentes  sindicales:  la  acción  de  levantamiento  del fuero sindical y la  acción  de  reintegro,  las  cuales se resuelven mediante sendos procedimientos  especiales,  el  primero,  a  cargo  del  patrono interesado en obtener del juez  laboral  el  permiso que le permitirá despedir o desmejorar las condiciones del  trabajador  aforado,  y,  el  segundo,  por cuenta del trabajador, quien deberá  promover   acción  contra  el  patrono  que  actuó  sin  cumplir  el  anterior  requisito.   

Al respecto la jurisprudencia constitucional  ha  considerado  que   i)  “el  objeto  de  la  solicitud  judicial  previa al despido es la verificación de la ocurrencia real  de  la  causa  alegada y la valoración de su legalidad e ilegalidad”,   y   ii)   que   en  la  acción  de  reintegro  “se  trata  (…)  de analizar si el demandante estaba obligado a  solicitar   el   permiso   judicial,  y  si  dicho  requisito  efectivamente  se  cumplió”.72  Cada  proceso  supone  el seguimiento de una serie de etapas y la  existencia  de  un conjunto de garantías y facultades procesales determinadas y  estructuradas    de    manera    razonable,    para   cumplir   un   determinado  objetivo.   

Por mandato del artículo 2 de la Ley 712 de  2001,73  el  juez laboral  es el competente para conocer “las   acciones   sobre   fuero  sindical,  cualesquiera  sea  la  naturaleza    de    la    relación    laboral”,74  de acuerdo con el trámite  previsto  en  los  artículos  113  a 118B del Código de Procedimiento Laboral.  Específicamente  el  artículo  118 de este ordenamiento dispone que la demanda  del  trabajador  amparado  con  fuero  sindical,  que  hubiere  sido  despedido,  desmejorado  o  trasladado  sin  permiso  del  juez  de trabajo, se sujetará al  trámite  breve  y  sumario  regulado  en  los artículos 113 y siguientes de la  misma  disposición. Sin embargo, cuando la reclamación obedece a la supresión  del  empleo  mediante  un acto administrativo, es competente la jurisdicción de  lo  contencioso  administrativo  porque  a  ella le corresponde conocer sobre la  legalidad    de    los    actos   administrativos.75   

El  artículo  118A  del  CPL  prevé que la  acción  de  reintegro  prescribe en dos meses, contados a partir de la fecha de  despido,       traslado       o      desmejora.76 En tanto que la demanda del  empleador,   tendiente   a  levantar  el  fuero  sindical,  deberá  presentarse  “inmediatamente al conocimiento de la ocurrencia de  una  causa  justa  para  la  autorización  de despido, traslado o desmejora del  trabajador”,   habida   cuenta   que  “el   fundamento   mismo   para   el   ejercicio  del  mencionado  levantamiento,  es  necesariamente  la  existencia  y conocimiento por parte del  empleador  de  una  justa  causa  que justifique las pretensiones de levantar el  fuero       al       trabajador       (…)”,77  momento  a partir del cual  empiezan  a  correr  los dos (2) meses que el artículo 49 de la Ley 712 de 2001  confiere  al  patrono  para  instaurar  la  acción  de  levantamiento  de fuero  sindical,78  según  el  condicionamiento impuesto por esta Corte al artículo  113  del Código Procesal del Trabajo, en los términos de la Sentencia C-368 de  2001.79   

En  este  mismo sentido se ha pronunciado la  Sección Segunda del Consejo de Estado:   

“(…)  Obsérvese que la norma trascrita  señala  la  regla  general  según  la  cual  las acciones que emanan del fuero  sindical  prescriben  en  dos meses, plazo que para el empleador se cuenta desde  la  fecha  en que tuvo conocimiento del hecho que se invoca como justa causa, el  cual,  para  el  caso  de liquidación de entidades públicas del orden nacional  empieza  a correr a partir del día siguiente al de la publicación del acto que  ordena  la  supresión.  No  altera  el  contenido  de  las normas generales que  regulan    la    materia,   menos   revive   el   término   que   insinúa   el  demandante”.80        

Se puede concluir, entonces, que el objeto de  la  solicitud judicial previa al despido (levantamiento del fueron sindical), es  la  verificación de la ocurrencia real de la causal alegada y la valoración de  su  legalidad  o  ilegalidad. En cambio, en la acción de reintegro se trata de  analizar  si el demandante estaba obligado a solicitar el permiso judicial, y si  dicho requisito efectivamente se cumplió.    

La  acción  de  reintegro  es  entonces  un  mecanismo   de   protección   especial,   de   rango   legal,  con  fundamentos  constitucionales,   que   los   gestores  y  directivos  de  las  organizaciones  sindicales,  sin  excepción, pueden tramitar ante la jurisdicción del trabajo,  cuando   son   despedidos   sin   permiso   del  juez  laboral,  en  la  cual no es dable calificar la causa  del  despido  ni  la viabilidad del reintegro, sino la existencia del fuero y el  cumplimiento   de   la   ritualidad   del  permiso.81   

La  Corte ha precisado que el procedimiento  breve  y sumario que el legislador ha previsto para el trámite de la acción de  reintegro,  hace  improcedente la acción de tutela,82  salvo  que  se  interponga  como  mecanismo  transitorio  para evitar un perjuicio irremediable.83 En efecto,  una  vez  recibida  la demanda de reintegro, el juez, dentro de las veinticuatro  (24)  horas siguientes, debe notificar personalmente al empleador y citarlo para  audiencia.  En  tal audiencia, que debe celebrarse dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación,  se  intentará  la  conciliación.  Si  ésta  fracasa,   se   practicarán  las  pruebas  solicitadas  por  las  partes  y  se  pronunciará  la decisión correspondiente. En caso de que la decisión no pueda  dictarse  en  esa  audiencia,  se  debe  citar  a una nueva, que debe celebrarse  dentro de los dos (2) días siguientes.   

     

1. Creación  de  subdirectivas seccionales y comités seccionales.     

Las subdirectivas seccionales y los comités  seccionales  cumplen  las  mismas  funciones del sindicato nacional pero a nivel  territorial.   

El   artículo   55   de  la  Ley  50  de  199084  dispone  que  todo sindicato  podrá prever en sus estatutos  la  creación de (i) subdirectivas seccionales, en aquellos municipios distintos  al  de  su  domicilio  principal  y  en  el  que  tenga un número no inferior a  veinticinco  (25)  miembros;  y (ii) comités seccionales en aquellos municipios  distintos  al  de  su domicilio principal o el domicilio de la subdirectiva y en  el  que  se  tenga  un  número  de  afiliados no inferior a doce (12) miembros.   

Dispone  igualmente  el artículo 55 citado  que  “no  podrá  haber  más  de una subdirectiva o comité por municipio”.  Esta  norma  fue  declarada  exequible  por esta Corporación, en los siguientes  términos:   

“(…)   Permitir   la   creación   de  subdirectivas  y  comités  seccionales, en aquellos municipios distintos al del  domicilio  principal  del  sindicato,  e indicar que no podrá haber más de una  subdirectiva  o  comité por municipio, apenas impone unos requisitos mínimos e  indispensables  para  el  normal funcionamiento y organización de un sindicato,  que  permiten  ampliar  su  campo  de  acción y así garantizar los derechos de  asociación  y  libertad  sindical, así como el de participación de quienes lo  integran.   

Cabe  observar,  que  las  normas  acusadas  acogen  una  perspectiva descentralizadora en beneficio de la representación de  los  trabajadores,  que  tiende  “a  dar  una  mayor  garantía  al derecho de  asociación  y  al  principio de libertad sindical, y a la modernización de las  instituciones  del derecho colectivo del trabajo.”85   

Además,  en  cuanto a que no pueda existir  más  de  una  subdirectiva  o  comité  por  municipio,  debe señalarse que el  derecho  de  participación  democrática  en  las  organizaciones sindicales no  puede  soportarse  en  la  simple  existencia de un gran número de directivas o  comités  seccionales en un mismo municipio, lo que podría entorpecer su normal  funcionamiento,  sino  en  garantizar la real y efectiva participación de todos  los  trabajadores  en  las  decisiones  que  los  afectan y en la defensa de sus  intereses  comunes, lo que se logra con la posibilidad de crear una subdirectiva  o  comité  por  municipio y en un lugar distinto al del domicilio principal del  sindicato.”                    86   

A su vez, la Sección segunda del Consejo de  Estado,  ha justificado los requisitos exigidos por el artículo 55 de la Ley 50  de  1990  (adicionado al capítulo VI del Título I, Parte Segunda del CST) para  la  conformación  de  subdirectivas seccionales, en el hecho de que su función  natural  es  dirigir  la  actividad  sindical propia de la organización, que se  concreta  en  defender  los  intereses  de  sus  asociados,  celebrar  convenios  colectivos,  velar  por su cumplimiento, propugnar por un clima de entendimiento  en  sus  relaciones con el empleador y otras no menos importantes, como promover  el   mejoramiento  y  defensa  de  las  condiciones  de  trabajo,  propulsar  el  acercamiento  de  patronos  y trabajadores sobre las bases de justicia, de mutuo  respeto  y de subordinación a la ley, asesorar a sus asociados en la defensa de  los    derechos    emanados    del    contrato   y   representarlos   ante   los  patronos.      87   

8.  La  Sala Décima de Decisión Laboral del  Tribunal  Superior  de  Medellín  incurrió  en  vía  de  hecho  por  defectos  procedimental y sustantivo.   

8.1.  Previamente,  la Sala a verificará el  cumplimiento  de  las  causales  generales  de  procedibilidad  de la acción de  tutela  contra  sentencias  judiciales  en  el  presente caso, de acuerdo con lo  expuesto en los fundamentos 3.2 y 3.3 de esta decisión.   

8.1.1.   Respecto   al   primer  requisito  consistente  en  el agotamiento efectivo de los recursos y mecanismos ordinarios  de  defensa  judicial,  constata  la  Sala  que  la  acción de tutela objeto de  revisión,  tiene  origen  en una acción de reintegro por desconocimiento de la  garantía  de  permiso  judicial  previo  por  fuero  sindical  que  en  primera  instancia  (sentencia  del  17 de octubre de 2008 del Juzgado Diecisiete Laboral  del  Circuito  de Medellín) fue favorable al trabajador y en segunda instancia,  ante  la  Sala Décima de Decisión Laboral del Tribunal Superior de Medellín),  resultó  desfavorable.  No existiendo otros medios ordinarios o extraordinarios  de  defensa  judicial, el demandante recurrió a la acción de tutela para hacer  efectivo    la    protección    de    su    derecho   fundamental   al   debido  proceso.   

8.1.2. Frente al segundo requisito general de  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela,  encuentra  la  Sala  que la tutela  interpuesta  por  el  señor  Nariño  Isaza  fue   instaurada  en un plazo  razonable  y,  en  consecuencia,  no  desconoce  el  principio de inmediatez. En  efecto,  el  10  de  diciembre  de 2008 la Sala Décima de Decisión Laboral del  Tribunal  Superior  de  Medellín  revocó  el  fallo de primera instancia, y el  demandante  procedió  a interponer acción de tutela contra esta decisión ante  la  Corte  Suprema  de Justicia, aproximadamente un mes después, el 13 de enero  de 2009.   

8.2.   En   relación   con  las  causales  específicas  de  procedebilidad  de  la acción de tutela, y de acuerdo con los  elementos   fácticos,   probatorios   y   jurisprudenciales  antes  señalados,  corrobora  la  Sala  que  la  sentencia  objeto de tutela, proferida por la Sala  Décima  de  Decisión  Laboral  del  Tribunal  Superior  de  Medellín el 10 de  diciembre  de  2008,  incurrió  en  vía  de hecho por defectos procedimental y  sustantivo.   

8.2.1.  El  Tribunal  Superior  de Medellín  incurrió  en  defecto  procedimental  porque se desvió del cumplimiento de las  formas  propias de cada juicio, con la consecuente violación de los derechos al  debido  proceso y de asociación sindical. Efectivamente el Tribunal desconoció  en  el  caso  concreto  que  el  proceso  judicial  desatado  por  la acción de  reintegro  interpuesta por el trabajador debía estar encaminado a determinar si  el  demandado  estaba obligado a solicitar permiso para despedir al trabajador y  si  en  efecto  lo hizo, y no a verificar si la Subdirectiva Seccional se había  constituido  con  el  cumplimiento de los requisitos exigidos por el legislador,  análisis  propio  de  un  proceso  de  levantamiento del fuero sindical o de un  proceso  contencioso  administrativo,  si  lo que se cuestiona es el despido, la  desmejora  en  las  condiciones laborales o el traslado, en el primer caso, o la  resolución   que  ordena  la  inscripción  en  el  registro  sindical,  en  el  segundo.   

Así  las  cosas  y  de  conformidad  con el  artículo  29 de la Constitución, el Tribunal Superior de Medellín vulneró el  derecho  al  debido  proceso  del  actor porque nadie puede ser juzgado sino por  juez  competente  y  con  observancia  de  las formas propias de cada juicio, de  manera  que  las  acciones  de  levantamiento  del  fuero  sindical y reintegro,  reguladas  en  los artículos 113 y siguientes del Código Procesal del Trabajo,  dada  su  especialidad,  no  pueden  ser utilizadas sino conforme a la finalidad  indicada en la ley.   

Por  otra  parte  y  de  acuerdo  con  los  siguientes  hechos  y pruebas que forman parte del expediente, la Sala constató  que   el   actor   estaba   amparado   por   fuero   sindical   al  momento  del  despido:   

(i) Estuvo vinculado con la empresa Cryogas  S.A.  durante  catorce  años,  entre  el 1 de enero de 1994 y el 12 de marzo de  2007,   fecha   ésta   última   en   que   le   fue  notificada  la  carta  de  despido.88   

(ii)  Fue  designado presidente de la Junta  Directiva  del  Sindicato  Nacional  de Trabajadores de la Industria Química de  Colombia    Sintraquim    Seccional   Medellín,   el   19   de   noviembre   de  2006.   

(iii)  Su  nombramiento como presidente fue  notificado  por las directivas del sindicato a la empresa mediante comunicación  del     19     de     noviembre     de     2006.89   

(iv)  El  nombramiento  fue  inscrito en el  registro  sindical  del  Ministerio  de  la  Protección  Social por orden de la  Resolución  02128  del 15 de diciembre de 2006 de la misma entidad.90   

(v)  El  Grupo  Trabajo, Empleo y Seguridad  Social   de  la  Dirección  Territorial  de  Antioquia  del  Ministerio  de  la  Protección  Social  Ministerio  mediante  comunicación  del 15 de diciembre de  2006  citó  al  representante  legal  de Cryogas para efectos de notificarle la  inscripción  en  el registro sindical de la junta directiva de la organización  sindical.91  Igualmente,  la Junta Directiva de Sintraquim Seccional Medellín  informó  al  representante  legal  de Cryogas S.A. la conformación de la nueva  junta.92   

(vi) El  acto administrativo que ordena  el registro no fue impugnado por la empresa Cryogas S.A.   

(vii)  Fue  despedido por Cryogas S.A., dos  meses  después  de  haber  sido  elegido  presidente  de  Sintraquim  Seccional  Medellín, sin haberle levantado previamente el fuero sindical.   

De  los  anteriores  hechos  se concluye que  cuando  el  actor  ingresó  al  sindicato  la  Subdirectiva Seccional ya estaba  creada  y  que  laboraba  en  la  misma  ciudad  en  que  ésta  tenía su sede,  situación  que  cambió  cuando la empresa decidió trasladarlo al municipio de  Sabaneta  en  el  año  de 1998, donde laboró por cerca de nueve años hasta su  despido.  El  trabajador  sostiene que durante todo este tiempo perteneció a la  junta  directiva  de la Seccional Medellín, sin que la empresa ni el Ministerio  de   la   Protección   Social   hubiesen   cuestionado   su  pertenencia  a  la  Subdirectiva.   

Si  la empresa consideraba que el trabajador  no  estaba  debidamente  aforado  y  que  la  Subdirectiva  Seccional  no estaba  legalmente  constituida,  debió  haber  recurrido a la acción de levantamiento  del  fuero sindical y/o haber demandado el registro de la organización sindical  ante  la  jurisdicción  contenciosa. Sin embargo, optó por ignorar estas vías  judiciales  y  exponer  su  inconformidad  en  un  proceso  en el cual no podía  prosperar,  porque  su  objeto  era  otro:  determinar  si  el  demandado estaba  obligado   a   solicitar   el   permiso   judicial   y  si  dicho  requisito  se  cumplió.   

8.2.2.   El  tribunal  Superior  incurrió  también  en  vía  de  hecho  por  defecto sustantivo porque a pesar del amplio  margen  interpretativo  que  la  Constitución  le  reconoce  a  las autoridades  judiciales,  realizó  una  interpretación  indebida  o  errada  del  contenido  normativo  aplicable.  En  efecto, el Tribunal Superior le reconoce al artículo  55  de  la  Ley  50  de  1990  (art.  400-1  del  CST),  efectos distintos a los  expresamente señalados por el legislador.   

El  artículo  55  de  la  Ley  50  de  1990  dispone:   

“Todo  sindicato  podrá  prever  en  sus  estatutos  la  creación  de  Subdirectivas  Seccionales, en aquellos municipios  distintos  al de su domicilio principal y en el que tenga un número no inferior  a  veinticinco  (25)  miembros.  Igualmente  se  podrá  prever  la creación de  Comités   Seccionales   en  aquellos  municipios  distintos  al  del  domicilio  principal  o  el domicilio de la subdirectiva y en el que se tenga un número de  afiliados  no  inferior  a  doce  (12)  miembros.  No  podrá  haber más de una  subdirectiva o comité por municipio.”   

De acuerdo con la interpretación dada a esta  disposición  por la Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado, se  puede  concluir  que  la creación válida de una Subdirectiva Seccional, exige:  (i)  que en los estatutos de la respectiva organización sindical se autorice su  creación;  (ii)  que  la  Subdirectiva  creada  tenga  su  sede en un municipio  distinto  a  aquel  en  el cual el sindicato tiene su domicilio principal; (iii)  que  en  el  municipio  respectivo  el  sindicato tenga un número no inferior a  veinticinco  (25)  afiliados;  y (iv) que no exista más de una Subdirectiva por  cada                    municipio.93   

Posteriormente  la  Sección  Segunda  del  Consejo  de  Estado  precisó  que  el   artículo  55 de la Ley 50 de 1990  permite   la   creación  de  subdirectivas  seccionales  municipales,  pero  no  departamentales,  con  fundamento  en  que  éstas  últimas  se  crearían  con  afiliados  de  los  diferentes  municipios  que componen el departamento, lo que  generaría  en  la  practica  la  existencia  de  más  de  una subdirectiva por  municipio,   situación   prohibida   expresamente   por   el   mismo  artículo  55.94   

Claramente  se desprende tanto del artículo  55  trascrito  como  de  la  lectura  que  del  mismo hace la Sala de Consulta y  Servicio  Civil  del Consejo de Estado que la norma se refiere a la creación de una subdirectiva seccional,  es  decir,  a  su constitución inicial, y a los requisitos que se deben cumplir  para  que  nazca válidamente a la vida jurídica, pero que no pueden extenderse  al  punto  de limitar su crecimiento y cubrimiento, sin desvirtuar el derecho de  asociación sindical.   

Así  lo  sostuvo  la  Sala  de  Consulta  y  Servicio  Civil,  precisamente  en  el  mismo  concepto empleado por el Tribunal  Superior   para  justificar  el  incumplimiento  de  los  requisitos  legales  y  considerar  que  la  subdirectiva seccional estaba ilegalmente constituida, y en  consecuencia,  el  actor  no  estaba  amparado  por  fuero sindical:   

“una   vez  constituida  la subdirectiva, puede extender su radio  de  acción  a  otro  u  otros municipios, de manera que esté en condiciones de  atender  las  necesidades  e inquietudes de otros trabajadores que residen fuera  de  su  sede  y  que,  por  su  número,  no podrían formar siquiera un comité  seccional.  Con  esta  viabilidad  jurídica  se  concentra la fuerza en un solo  sindicato,  se  fortalece  el derecho de asociación y se facilita la defensa de  los  intereses  de  los trabajadores; y es especialmente aplicable entratándose  de  organizaciones  sindicales  de industria o por rama de actividad económica,  formadas  por individuos que prestan sus servicios en varias empresas que pueden  estar  situadas  en  distintos  municipios, como también respecto de sindicatos  gremiales,   formados   por   individuos  de  una  misma  profesión,  oficio  o  especialidad.                (…)”.95   

Como  puede  observarse existen dos momentos  bien  diferenciados:  Uno, que tiene que ver con la creación de la subdirectiva  y  los  requisitos que deben cumplirse para que sea válida, y otro, relacionado  con  la  posibilidad  de  extender  su radio de acción o ámbito de cobertura a  otros  municipios,  una  vez constituido, parta atender a otros trabajadores que  residen  fuera  de  su sede y que por su número no pueden conformar siquiera un  comité seccional (exige 12 trabajadores).   

Esta   interpretación   favorable  a  los  intereses  de  la  Subdirectiva Seccional y del trabajador aforado, fue ignorada  por  el  juez  de  instancia  sin ninguna explicación, razón por la cual puede  calificarse  de  caprichosa  e  injustificada, y en consecuencia  lesiva de  los   intereses   del   actor   y   de   la  organización  sindical  a  la  que  representaba.   

8.3. En consecuencia, en la medida en que el  Tribunal  Superior  de  Medellín  incurrió  en  vía  de  hecho  por  defectos  procedimental  y  sustantivo,  la Sala dejará sin efectos las sentencia por él  proferida,  revocará  las  sentencias dictadas por la Sala de Casación Laboral  de  la  Corte  Suprema de Justicia y ordenará al Tribunal Superior de Medellín  expedir  una  nueva  sentencia  en  reemplazo  de la dejada sin efectos por esta  Corporación,   de   conformidad   con   los  siguientes  lineamientos:  (i)  el  reconocimiento   que   ha   efectuado  la  Constitución,  el  legislador  y  la  jurisprudencia  constitucional respecto del fuero sindical, en el sentido de que  busca  impedir  que mediante el despido, el traslado o el desmejoramiento de las  condiciones  de  trabajo,  el empleador pueda perturbar indebidamente la acción  legítima  que la Carta reconoce a los sindicatos; (ii) que la calidad del fuero  sindical  se  demuestra con la copia del certificado de inscripción de la junta  directiva  y/o  comité  ejecutivo,  o  con  la  copia  de  la  comunicación al  empleador;  (iii)  que  las  acciones  de  levantamiento del fuero sindical y la  acción  de  reintegro, consagradas para garantizar que los trabajadores no sean  perseguidos   por   su  condición  de  dirigentes  sindicales,  tienen  objetos  distintos.  La  primera,  permite  al  patrono  obtener  autorización  del juez  laboral  para  despedir,  trasladar  o desmejorar las condiciones del trabajador  aforado,  y  la  segunda,  le permite al trabajador actuar contra el patrono que  omitió  el  cumplimiento  del  requisito  anterior;  (iv)  que  el objeto de la  solicitud  judicial  previa al despido es la verificación de la ocurrencia real  de  la causa alegada y la valoración de su legalidad e ilegalidad, mientras que  en  la acción de reintegro se analiza si el patrono estaba obligado a solicitar  el  permiso  judicial y si dicho requisito se cumplió; (vi) que el artículo 55  de  la  Ley  50  de  1990  contempla  la hipótesis de creación o constitución  inicial   de  Subdirectivas  Seccionales  sin  que  se  pueda  deducir  que  los  requisitos   allí   mencionados  se  extiendan  a  su  posterior  desarrollo  y  expansión.   

III.         DECISIÓN.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  REVOCAR   las  sentencias  dictadas  por  las Salas de Casación Laboral y Decisión Penal de Tutelas de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  el  27 de enero de 2009 y del 2 de abril de 2009,  respectivamente,  dentro del proceso de tutela instaurado por Jhon Jairo Nariño  Isaza contra la Sala Laboral del Tribunal Superior de Medellín.   

Segundo.-  DECLARAR  sin  efectos la sentencia proferida por la Sala Décima de Decisión Laboral del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  proferida el 10 de diciembre de 2008, dentro  del  proceso  especial de fuero sindical -acción de reintegro- promovido por el  señor  Jhon  Jairo  Nariño  Isaza  contra  la  Sociedad  Gases Industriales de  Colombia, Cryogas S.A.   

Tercero.-  DISPONER  que en el término  de  quince  (15)  días  contados  a  partir  de la notificación de la presente  decisión,  la  Sala  Décima de Decisión Laboral del Tribunal Superior de  Medellín,  proceda  a  proferir  una  sentencia  de  reemplazo  que atienda los  lineamientos   constitucionales   expuestos   en   el   punto   8.3.   de   esta  providencia.   

Cuarto.-     LÍBRESE     por  Secretaría  la comunicación de que trata el artículo 36 del  Decreto 2591 de 1991, para los fines allí establecidos.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

(T-675/2009)  

    

1  Sentencia   T-441   del   3   de   julio   de   1992  (MP.  Alejandro  Martínez  Caballero).   

2  En  dicha  comunicación  CRYOGAS  S.A.  le  informa  al actor que a partir del 1 de  marzo  de  2007 su cargo será el de Técnico de Operaciones, con las siguientes  funciones:  (i)  encargado  de ejecutar el mantenimiento preventivo y correctivo  en  plantas, (ii) cilindros y acumuladores; (iii) cumplir con los procedimientos  pertinentes  del  programa  de  control  de  pérdidas;  (iv) reportar cualquier  problema  de operación, seguridad o mantenimiento en cualquier instalación del  distrito;  (v)  realizar las actividades de control de BPM (Buenas Prácticas de  Manufactura);  (vi)  mantenimiento  de cilindros y pruebas hidrostáticas; (vii)  realización  de  pruebas,  análisis  y  entrega de resultados, calibración de  equipos,  inspección  equipos  de  elevadores;  (viii)  operación  de  planta:  arranque  de  planta,  revisión y mantenimiento de acumuladores; y (ix) llenado  de  cilindros.  Adicionalmente,  le  comunica que continuará con las siguientes  funciones  del  cargo  anterior: (i)  velar por la oportuna calibración de  los  equipos;  (ii)  seguimiento  del cumplimiento del programa de mantenimiento  preventivo;   (iii)  mantener  actualizado  el  sistema  de  información;  (iv)  inspeccionar  equipos  elevadores;  (v) diligenciar oportunamente los registros;  (vi)  garantizar  orden  en  el  área  del  laboratorio;  (vii)  cumplir con la  capacitación  de traces y del IMSS; y (viii) participar en la implementación y  mantenimiento  de  la  norma  NTC  ISO  IEC  17025,  para  la  acreditación del  laboratorio.  “Conforme  a  la  estructura  salarial interna de la empresa, su  salario  se  encuentra  dentro  de  la  escala  del  cargo  por  lo  cual  éste  continuará  en  las  mismas  condiciones del momento. Folios 110, 485 y 486 del  expediente.   

3 Por  Resolución  No.  02128  del  15  de  diciembre  de  2006  se inscribió ante el  Ministerio  de  la  Protección  Social  la  nueva Junta Directiva de Sintraquim  Seccional  Medellín,  en la que Jhon Jairo Nariño figura como Presidente de la  Seccional Medellín. Folio No. 136 del expediente.   

4 En el  folio  31  del  expediente  se  encuentra  copia  de  esta  comunicación con el  correspondiente  sello  de  recibido de la empresa Cryogas, en noviembre de 2006  (el día aparece ilegible).   

5 Folio  57 del expediente.   

6  Artículo  408 del Código Sustantivo del Trabajo, modificado por el artículo 7  del  Decreto 204 de 1957; artículo 25A del Código Procesal del Trabajo y de la  Seguridad  Social,  modificado  por  el  artículo  13  de  la  Ley 712 de 2001.   

7  El  contrato  de  trabajo tuvo vigencia entre el 1 de enero de 1994 y el 12 de marzo  de 2007. Folio 158 del expediente.   

8  Según  constancia  emitida por la Dirección Territorial de Antioquia del   Ministerio de la Protección Social.   

9  Resolución   02128  del  15  de  diciembre  de  2006.  Folios  158  y  215  del  expediente.   

10  Folio  496  del expediente. Además, el Juez Diecisiete señaló en su sentencia  que  si  bien  no  se  allegaron  al  proceso  los estatutos de la organización  sindical  en  los que se constata el término dado al cargo  de presidente,  encuentra  claro  que  para el momento del despido el demandante gozaba de fuero  sindical,  pues entre el nombramiento como presidente de dicha organización (19  de  noviembre  de 2006) y la desvinculación de la empresa (12 de marzo de 2007)  transcurrieron  exactamente  3  meses  y  22  días,  y tal como se indica en el  literal  C del artículo 406 del CST,  subrogado por la Ley 50 del 90 (art.  57),    modificado    por    la   Ley   584   de   2000   (art.   12),   “(…)  Este amparo se hará efectivo por el tiempo que  dure  el  mandato y seis (6) meses más, es decir, de la garantía foral se goza  6  meses  más,  fuera  del  término  establecido  en  los  estatutos  de  cada  organización  sindical,  y  en el caso que nos ocupa entre el nombramiento y el  despido,  ni  tan siquiera había transcurrido el tiempo de gracia que brinda la  misma  norma. Razón por la cual se establece la calidad de aforado en relación  con     el    demandante.”    Folio    159    del  expediente.   

11  “ARTICULO  55.  Adicionase  al  Capítulo  VI  del  Título  I  Parte  Segunda  del  Código  Sustantivo  del  Trabajo, el siguiente  artículo:   Directivas   Seccionales.  Todo  sindicato  podrá  prever  en  sus  estatutos  la  creación  de  Subdirectivas  Seccionales, en aquellos municipios  distintos  al de su domicilio principal y en el que tenga un número no inferior  a  veinticinco  (25)  miembros.  Igualmente  sé  podrá  prever la creación de  Comités   Seccionales   en  aquellos  municipios  distintos  al  del  domicilio  principal  o  el domicilio de la subdirectiva y en el que se tenga un número de  afiliados  no  inferior  a  doce  (12)  miembros.  No  podrá  haber más de una  subdirectiva o comité por municipio.”   

12  Consultar  al  respecto,  entre  otras,  las sentencias  C-543 de 1992 (MP.  José   Gregorio  Hernández  Galindo);  T-079  de  1993(MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz);  T-231 de 1994 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz); T-329 de 1996 (MP. José  Gregorio  Hernández Galindo); T-483 de 1997 (MP: Vladimiro Naranjo Mesa); T-008  de  1998  (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz);  T-458  de 1998 (MP. José Gregorio  Hernández  Galindo); T-567 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz);  SU-047  de  1999  (MP. Alejandro Martínez Caballero); SU-622 de 2001 (MP. Jaime Araújo  Rentería);   SU-159  de  2002 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa); T-441 de  2003  (MP:  Eduardo  Montealegre  Lynett);  T-029 de 2004 (MP. Vladimiro Naranjo  Mesa);  T-1157  de  2004  (MP.  Marco  Gerardo Monroy Cabra); C-590 de 2005 (MP.  Jaime   Córdoba  Triviño);   T-778  de  2005  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa);  T-237 de 2006 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa); T-448 de 2006 (MP.  Jaime  Arújo  Rentería);  T-510 de 2006 (MP. Álvaro Tafur Galvis); T-953  de  2006  (MP.  Jaime  Córdoba  Triviño);  T-104  de  2007  (MP. Álvaro Tafur  Galvis);  T-387  de  2007 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa); T-446 de 2007 (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández);  T-825  de  2007  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa);  T-1066  de 2007 (MP. Rodrigo Escobar Gil); T-243 de 2008 (MP. Manuel  José  Cepeda  Espinosa);  T-266 de 2008 (MP. Rodrigo Escobar Gil); y T-423  de 2008 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

13 Ver  las  sentencias T-774 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa);  T-200 de  2004  (MP.  Clara  Inés  Vargas);  y  T-949  de  2003  (MP. Eduardo Montealegre  Lynett), entre otras.   

14   Da  cuenta  de  esta  evolución la Sentencia C-590 de 2005  (MP. Jaime Córdoba Triviño).   

15 Ver  las  sentencias  T-441  de  2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett), T-742 de 2002  (MP.  Clara  Inés  Vargas)  y  T-606 de 2004 (MP. Rodrigo Uprimny Yepes),   entre otras.   

16  Sentencia U-622 de 2001 (MP. Jaime Araujo Rentería).   

17  Sentencias  C-543  de  1992  (MP. José Gregorio Hernández); T-567 de 1998 (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz);  T-511  de  2001  (MP. Eduardo Montealegre Lynett);  SU-622  de  2001 (MP. Jaime Araujo Rentería) y  T-108 de 2003 (MP. Álvaro  Tafur Galvis), entre otras.   

18  Sentencia T-200 de 2004 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).   

19  Sentencia T-116 de 2003 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).   

20  Sentencias  T-440  de  2003  (MP. Manuel José Cepeda), T-329 de 1996 (MP. José  Gregorio   Hernández   Galindo)   y   T-567  de  1998  (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz).   

21  Sentencia T-1009 de 2000 (MP. Carlos Gaviria Díaz).   

22  Sentencias  SU-1159  de  2003 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa) y T-578 de 2006  (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

23  Sentencia T-578 de 2006 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

24  Sentencia T-231 de 1994 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz).   

25  Sentencia T-774 de 2004 (MP.  Manuel José Cepeda Espinosa).   

26  Sentencia SU-120 de 2003 (MP. Álvaro Tafur Galvis).   

27  Vgr.  ha  sido  derogada o  declarada inexequible.   

28  Sentencia T-292 de 2006 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

29  Sentencia SU-1185 de 2001 (MP. Rodrigo Escobar Gil).   

30 Ver  las  sentencias  T-1031 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre Lynett); T-1285 de 2005  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández)  y  T-567 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes  Muñoz).   

31 Ver  las  sentencias SU-1184 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre Lynnet); T-1625 de 2000  (MP.  Martha Victoria Sáchica Méndez); T-1031 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre  Lynett) y T-047 de 2005 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).   

32  Sentencias  T-114  de  2002  (MP.  Eduardo Montealegre Lynett) y T- 1285 de 2005  (MP. Clara Inés Vargas).   

33  Sentencias  T-292  de  2006  (MP.  Manuel José Cepeda Espinosa); SU-640 de 1998  (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz) y  T-462 de 2003 (MP. Eduardo Montealegre  Lynett).   

34  Sentencias  T-1285  de  2005  (MP. Clara Inés Vargas Hernández), T-193 de 1995  (MP.   Carlos   Gaviria   Díaz)  y  T-949  de  2003  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett).   

35  Sobre  el  tema  pueden consultarse además, las sentencias SU-1184 de 2001 (MP.  Eduardo  Montealegre Lynett), T-1625 de 2000 (Martha Victoria Sáchica Méndez),  T-522  de  2001  (MP.  Manuel  José Cepeda Espinosa) y T-047 de 2005 (MP. Clara  Inés Vargas Hernández).   

36  Sentencia SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

37  Cfr.,  por  ejemplo, la ya  citada sentencia T-442 de 1994 (MP. Antonio Barrera Carbonell).   

38  Sentencia SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

39  Ibídem.   

41  Cfr.,  sentencia  T-442 de  1994 (MP. Antonio Barrera Carbonell).     

42  Sentencia SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

43  Sentencia T-774 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

44  Sentencia SU-1185 de 2001 (MP. Rodrigo Escobar Gil).   

45 Ver  la sentencia SU-158 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

46  Sentencias  T-462  de  2003  y  T-441 de 2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett) y  T-047 de 2005. (MP. Clara Inés Vargas Hernández), entre otras.   

47  Ver,  entre  otras, las Sentencias SU-014 de 2001 (MP. Martha Sáchica Méndez);  T-407  de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil);   T-1180  de 2001 (MP. Marco  Gerardo   Monroy   Cabra).                  

48    Sentencia   T-1285   de   2005  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández).   

49 MP.  Manuel José Cepeda Espinosa.   

50  “En  relación  con  el  concepto  de  libertad  y  asociación  sindical  y  su  diferenciación,  ha establecido esta Corte que el  derecho  fundamental de asociación sindical consagrado en el artículo 39 de la  C.N.  constituye  una  modalidad  del derecho fundamental a la libre asociación  consagrado  en  el artículo 38 de la Carta Política, y que a su vez el derecho  de  asociación  sindical  se  encuentra  comprendido  dentro  del  concepto  de  libertad  sindical  que  tiene  un  ámbito  conceptual y normativo mayor al del  derecho  de  asociación  sindical,  siendo  éste  una manifestación de aquel.  (…)  La libertad sindical comprende entonces el derecho de libre asociación y  constitución   de   las  asociaciones  y  organizaciones  de  trabajadores;  la  facultad   de  organizar estructural y funcionalmente dichas organizaciones; el  poder  de darse sus propios estatutos y reglamentos internos; la garantía de la  cancelación  de  dichas  organizaciones  sólo  por vía judicial; el derecho a  federarse  y  confederarse  a  nivel nacional y/o internacional; la prohibición  para   el   legislador   y  el  Ejecutivo  de  adoptar  regulaciones  o  medidas  restrictivas  de  estas  libertades.  Todo ello dentro de los límites impuestos  por  la  propia  Constitución  en  su  artículo  39  respecto del principio de  legalidad   y   el   principio  democrático.”  Ver  Sentencias  C-466  de  2008  (MP.  Jaime  Araújo Rentería), C-385 de 2000 (MP.  Antonio   Barrera   Carbonell)   y   C-797   del   2000   (MP.  Antonio  Barrera  Carbonell).   

51  Sentencia T-418 de 1992 (MP. Simón Rodríguez Rodríguez).   

52  Sentencia C-385 de 2000 (MP. Antonio Barrera Carbonell).   

53  Sentencia T-1328 de 2001 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

54  Sentencia   T-441   del   3   de   julio   de   1992  (MP.  Alejandro  Martínez  Caballero).   

55  Sentencias C-385 y C-797 del 2000 (MP. Antonio Barrera Carbonell).   

56  Sentencia T-526 de 1999 (MP. Fabio Morón Díaz).   

57  Sentencia C-797 de 2000. (MP. Antonio Barrera Carbonell).   

58  “ARTICULO     39.  Los  trabajadores  y  empleadores  tienen  derecho  a  constituir   sindicatos   o  asociaciones,  sin  intervención  del  Estado.  Su  reconocimiento  jurídico  se  producirá con la simple inscripción del acta de  constitución.  (…). // Se reconoce a los representantes sindicales el fuero y  las    demás    garantías    necesarias    para    el   cumplimiento   de   su  gestión.”     

59  Sobre  la  protección  que  brinda el fuero sindical se pueden consultar, entre  otras,  las   sentencias  U-667  de  1998  (MP.  José  Gregorio Hernández  Galindo);  U-998 de 2001 (MP. Alejandro Martínez Caballero); T-731 de 2001 (MP.  Rodrigo  Escobar Gil);  T-135 de 2002 (MP. Álvaro Tafur Galvis); T-1178 de  2004  (MP.  Jaime Córdoba Triviño); T-330 de 2005 (MP. Humberto Antonio Sierra  Porto);  T-054 de 2006 (MP. Alfredo Beltrán Sierra); y T-683 de 2006 (MP. Marco  Gerardo    Monroy    Cabra);    y    T-360    de   2007   (MP.   Jaime   Araújo  Rentería)   

60  Sentencia C-381 de 2000 (MP. Alejandro Martínez Caballero).   

61 La  Recomendación  143  de la Conferencia General de la Organización Internacional  del  Trabajo,  del  2  de  junio  de 1971, prevé (i) que en todo despido de los  gestores  sindicales  se  deben  precisar  los  motivos,  a  fin de calificar su  justificación;  (ii)  que deberá establecerse igualmente el grado de consulta,  con  un  organismo independiente, quien deberá ser el que califique el despido;  (iii)  que  esta  consulta  deberá  surtirse  antes de que el despido pueda ser  definitivo;  y  (iv) que se deberá establecer un procedimiento especial y ágil  para  que  los  trabajadores  aforados  puedan  obtener su reintegro, en caso de  haber sido despedidos de modo injustificado.   

62  Sentencia C-381 de 2000 (MP. Alejandro Martínez Caballero).   

63  Subrogado  por  el  57 de la Ley 50 de 1997 y modificado por el 12 de la Ley 584  de 2000.   

64  “Artículo  406.  Están  amparados  por  el  fuero  sindical:  a)  Los fundadores de un sindicato, desde el día de su constitución  hasta  dos  (2)  meses  después de la inscripción en el registro sindical, sin  exceder  de  seis  (6)  meses;  b)  Los  trabajadores que, con anterioridad a la  inscripción  en  el  registro  sindical, ingresen al sindicato, para quienes el  amparo  rige  por el mismo tiempo que para los fundadores; c) Los miembros de la  junta  directiva y subdirectivas de todo sindicato, federación o confederación  de  sindicatos,  sin pasar de cinco (5) principales y cinco (5) suplentes, y los  miembros  de  los  comités  seccionales, sin pasar de un (1) principal y un (1)  suplente.  Este  amparo  se  hará  efectivo por el tiempo que dure el mandato y  seis  (6)  meses  más, y d) Dos (2) de los miembros de la comisión estatutaria  de  reclamos,  que  designen  los sindicatos, las federaciones o confederaciones  sindicales,  por  el  mismo  período de la junta directiva y por seis (6) meses  más,  sin  que  pueda  existir  en  una  empresa  más  de  una  (1)  comisión  estatutaria  de  reclamos.  //  Parágrafo  1º: Gozan de la garantía del fuero  sindical,  en  los  términos  de  este  artículo,  los  servidores  públicos,  exceptuando  aquellos  servidores  que  ejerzan  jurisdicción, autoridad civil,  política  o  cargos  de  dirección  o administración. // Parágrafo 2º: Para  todos  los  efectos  legales  y  procesales  la  calidad  del  fuero sindical se  demuestra  con  la  copia  del certificado de inscripción de la junta directiva  y/o   comité   ejecutivo,   o   con   la   copia   de   la   comunicación   al  empleador.”   

65  Suscrito  el  9  de  julio de 1948 y aprobado por Colombia mediante la Ley 27 de  1987.   

66  “Artículo  44.  Toda  organización  sindical  de  trabajadores,  por el sólo hecho de su fundación, y a partir de la fecha de la  asamblea constitutiva, goza de personería jurídica.”   

67  Sentencia   T-784  de  2001  (MP.  Alfredo  Beltrán  Sierra).  En  el  mismo  sentido,  en  la  sentencia  C-567 de 2000 (MP. Alfredo  Beltrán   Sierra),  la  Corte  al  estudiar  el  tema  de  los  efectos  de  la  inscripción  del sindicato naciente ante el Ministerio,  frente al momento  de   su  creación,  precisó  que  la  organización  sindical  nace  en  forma  independiente  de tal inscripción. En este sentido diferenció dos etapas: una,  cuando  nace  el sindicato y adquiere personería jurídica, y, otra, el momento  de  la  inscripción ante las autoridades administrativas correspondientes, para  efectos  de publicidad, seguridad y prueba. Como consecuencia de lo anterior, se  dijo   en  esa  sentencia  que  “El  reconocimiento  automático  de  la  personería  jurídica  fue el propósito del legislador al  expedir  la  Ley  50  de  1990,  y,  en  este  camino,  resultan  ajustadas a la  Constitución  los  preceptos  de  la  misma  ley  que  así  lo  garanticen, y,  obviamente,    contrarios    a    la    Constitución   disposiciones   que   lo  obstaculicen.   

68 En  el  mismo sentido la Sentencia T-728 de 1998 (MP. Hernando Herrera Vergara). Ese  es  el  sentido  del  parágrafo  del  artículo  406 del Código Sustantivo del  Trabajo,  el cual prevé que “para todos los efectos  legales  y  procesales  la  calidad del fuero sindical se demuestra con la copia  del  certificado  de inscripción de la junta directiva y/o comité ejecutivo, o  con  la  copia de la comunicación al empleador.” En  este  mismo orden de ideas, el artículo 363 ibídem, subrogado por el artículo  43  de la Ley 50 de 1990, prescribe: “Artículo 363.  Subrogado.  Notificación.  Una  vez  realizada la asamblea de constitución, el  sindicato  de  trabajadores comunicará por escrito al respectivo empleador y al  inspector  del  trabajo, y en su defecto, al alcalde del lugar, la constitución  del  sindicato, con la declaración de los nombres e identificación de cada uno  de  los  fundadores.  El  inspector  o  el  alcalde,  a  su  vez, pasarán igual  comunicación al empleador inmediatamente.”   

69  Sentencia C-567 de 2000 (MP. Alfredo Beltrán Sierra).   

70  Ibídem.   

71  Sentencia C-381 de 2000 (MP. Alejandro Martínez Caballero).   

72  Sentencia T-731 de 2001 (MP. Rodrigo Escobar Gil).   

74 El  artículo  2  de  la  Ley  362  de  1997  establecía:  “(…)  También conocerá de la ejecución de las obligaciones emanadas de la  relación  de  trabajo;  de los asuntos sobre fuero sindical de los trabajadores  particulares   y   oficiales   y   del   que   corresponde   a   los   empleados  públicos.”  Esta  disposición fue derogada por el  artículo  53 de la Ley 712 de 2001, que atribuye al juez laboral la competencia  para   conocer   de  las  acciones  sobre  fuero  sindical,  sin  hacer  ninguna  distinción  entre el tipo de vínculo laboral. La Corte Constitucional a partir  de  la  SC-593  de  1993  (MP.  Carlos Gaviria Díaz) ha reconocido que “(…)  los   empleados   públicos  tienen  el  derecho  de  constituir  sus  sindicatos  sin  intervención  del  Estado,  de  inscribir las  correspondientes   Actas   de   Constitución  que  les  otorgan  reconocimiento  jurídico   y,   en   consecuencia,   tendrán  legalmente  unos  representantes  sindicales  a  los  cuales  no  se  puede  negar  que  el  Constituyente de 1991  reconoció: “el fuero y las  demás     garantías     necesarias     para     el    cumplimiento    de    su  gestión.”  La  evolución  de  la figura del fuero  sindical  de  los  empleados  públicos se puede consultar en la SC-1232 de 2005  (MP. Alfredo Beltrán Sierra).   

75  Consejo  de  Estado.  Sala  de  lo Contencioso Administrativo. Sección Segunda.  Subsección  B.  Consejero  ponente: Jesús María Lemos Bustamante. Julio 19 de  2007. Radicación No. 25000-23-25-000-2001-09123-01 (3935-05).   

76  “ARTICULO   118A.  Adicionado  Ley  712  de  2001,  artículo  49.  Prescripción.  Las  acciones  que  emanan  del  fuero  sindical  prescriben  en dos (2) meses. Para el trabajador este término se contará desde  la  fecha  de despido, traslado o desmejora. Para el empleador desde la fecha en  que  tuvo  conocimiento  del hecho que se invoca como justa causa o desde que se  haya  agotado  el  procedimiento  convencional  o reglamentario correspondiente,  según  el caso. // Durante el trámite de la reclamación administrativa de los  empleados   públicos   y   trabajadores  oficiales,  se  suspende  el  término  prescriptivo.  //  Culminado  este trámite o presentada la reclamación escrita  en  el  caso  de los trabajadores particulares, comenzará a contarse nuevamente  el  término  de  dos  (2)  meses.”  Esta Corte, al  resolver  sobre  la conformidad con la Carta Política del trato diferenciado en  materia  de suspensión de la prescripción que se deriva de la norma, advirtió  que  “el  artículo  al  hablar  de  convencional o  reglamentario,  ya  presupone  que  se  trata  de  dos  tipos  de  trabajadores:  particulares        (convencional)        o       reglamentario       (empleados  públicos).”  Ver  SC-1235  de  2002  (MP.  Alfredo  Beltrán Sierra).   

77  Sentencia C-381 de 2000 (MP. Alejandro Martínez Caballero).   

78  Sentencia  C-1235  de  2002  (MP.  Alfredo  Beltrán  Sierra).  La  Corte Constitucional declaró exequibles los apartes: “Durante  el  trámite  de  la reclamación administrativa de los  empleados   públicos   y   trabajadores  oficiales,  se  suspende  el  término  prescriptivo”,   y   “Culminado  este  trámite,  o  presentada la  reclamación  escrita  en el caso de los trabajadores particulares, comenzará a  contarse  nuevamente el término de dos (2) meses”, del artículo 49 (parcial)  de  la Ley 712 de 2001 que adiciona el artículo 118 A  al Código Procesal  del Trabajo.”   

79  Sentencia C-249 de 2008 (MP. Jaime Córdoba Triviño).   

80  Declarado  ajustado  a  derecho  mediante  sentencia  del  17 de agosto de 2006.  Magistrado    ponente:    Alejandro   Ordóñez   Maldonado.   Radicación   No.  11001032225000200500200500001-00.   Número   interno:   0144-05.  Actor:  Jorge  Humberto Valero R.   

81  Sentencia T-029 de 2004 (MP. Álvaro Tafur Galvis).   

82  “Por tanto, es necesario concluir que la acción de  reintegro  es  un  mecanismo  judicial ágil y eficaz para la protección de los  derechos  fundamentales  de  asociación  y libertad sindical  de los empleados  públicos  o  particulares  amparados  con  fuero  sindical,  despedidos  sin la  calificación  judicial  previa,  esencia de esta garantía, que desplaza y hace  improcedente  la  acción  de  tutela. “ Sentencia  SU-036 de 1999 (MP. Alfredo Beltrán Sierra).   

83  Sentencia T-1209 de 2000 (MP. Alejandro Martínez Caballero).   

84  Corresponde al artículo 400-1 del Código Sustantivo del Trabajo.   

85  Compilación  de  la  reforma  laboral.  Abril  de  1991,  p. 64. Exposición de  motivos  al  proyecto  de  ley  que  culminó con la expedición de la Ley 50 de  1990.   

86  Sentencia C-043 de 2006 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).   

87  Consejo  de  Estado.  Sala  de  lo Contencioso Administrativo. Sección Segunda,  Subsección  A, Consejera ponente: Dolly Pedraza de Arenas. Radicación número:  15627, mayo 7 de 1998.   

88  Folio 15 del expediente.   

89  Folio 31 del expediente.   

90  Folio 30 del expediente.   

91 En  el  folio  57  del  expediente  figura  la  copia de la comunicación enviada al  representante legal de la empresa Cryogas a través de Adpostal.   

92  Folio 31 del expediente.   

93  Consejo  de Estado. Sala de Consulta y Servicio Civil. Concepto No. 694 del 5 de  junio  de  1995.  Consejero  ponente:  Javier  Henao  Hidrón.  Reiterado en las  sentencia  de  la  Sección  Segunda  de  mayo  7 de 1998, expediente No. 15627,  Consejera  ponente:  Dolly  Pedraza  de Arenas; y en la sentencia de la Sección  Primera  de septiembre 17 de 2004, radicación No. 11001-03-25-000-2001-0276-01,  Consejero  ponente:  Gabriel  Eduardo  Mendoza  Martelo; y en la sentencia de la  Sección    Primera    de    septiembre    17    de    2004,    expediente   No.  1101-03-25-000-2001-100125-01,   Consejera   ponente:   Olga   Inés   Navarrete  Barrero.   

94  Consejo  de  Estado.  Sala  de  lo Contencioso Administrativo. Sección Primera.  Consejero   ponente:   Manuel   Santiago   Urueta  Ayola.  Radicación  número:  11001-03-25-000-1998-0200-01(7833), mayo 17 de 2002.   

95  Consejo  de Estado. Sala de Consulta y Servicio Civil. Concepto No. 694 del 5 de  junio de 1995. Consejero ponente: Javier Henao Hidrón.     

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