T-676-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-676-09  

ACCION      DE     TUTELA-Improcedencia    general    para    reconocimiento    de   derechos  pensionales   

ACCION     DE     TUTELA-Procedencia para reconocimiento de pensiones   

DERECHO    A    LA   PENSION-Fundamental  por conexidad con la vida, integridad física y mínimo  vital   

PENSION     DE    INVALIDEZ-Requisitos  exigidos  para  acceder  a  su  reconocimiento  y  pago   

ACCION  DE  TUTELA  PARA  RECLAMAR PENSION DE  INVALIDEZ-Improcedencia  por  cuanto no se cumplen las  condiciones señaladas por la jurisprudencia para que el amparo   

         

Referencia: expediente T-2.304.468  

                     

Acción  de  Tutela  instaurada por el señor  Oscar Zapata Muñoz contra Instituto de Seguro Social.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá   D.C.,   veintiocho  (28)  de  septiembre de dos mil nueve (2009)   

La  Sala Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  –  quien la preside – Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales  y  legales, y específicamente las previstas en los artículos  86  y  241  numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

En revisión del fallo de tutela adoptado por  el  Juzgado  Primero  Laboral del Circuito de Pereira Risaralda, del 28 de abril  de  2009,  mediante  el  cual  se  negó  la pretensión del señor Oscar Zapata  Muñoz.   

    

1. ANTECEDENTES     

     

1. SOLICITUD DE TUTELA     

El  señor  Oscar Zapata Muñoz  presentó  solicitud  de  tutela  contra   el  Instituto  de  Seguro  Social   –    ISS,   por  considerar  que  existió  violación  de  sus derechos fundamentales a  la pensión por invalidez, al mínimo vital y a la dignidad humana.   

     

1. HECHOS Y RAZONES DE LA ACCIÓN DE TUTELA     

     

1. El      señor      Oscar     Zapata  Muñoz,   cuenta   en  la  actualidad    con    cincuenta    y    cinco   (55)  años.     

     

1. Asegura  el  accionante, que solicitó la pensión de invalidez dado  que  es  una  persona  con poca capacidad para trabajar, por cuanto en su pierna  izquierda  tiene  una  prótesis  de rodilla, le han realizado 8 operaciones, y,  además,  tiene  problemas  en su pié derecho. En estos términos afirma que su  calificación de invalidez fue muy baja para sus padecimientos.     

     

1. El  dictamen  médico de medicina legal del ISS, del 10 de junio de  2008,  le  determinó  un  grado  de  pérdida  de  capacidad laboral del 51.59%  estructurada a partir del 21 de septiembre de 1985.     

     

1. El  diagnóstico del ISS, asegura que el señor Oscar Zapata Muñoz,  padece  de  una  “AMPUTACIÓN  INFRACONDILEA PIERNA  IZQUIERDA,   TERIPLE   ARTRODESIS   TOBILLO   DERECHO  Y  TRASTORNO  DE  ESTRÉS  POSTRAUMÁTICO.”     

     

1. Con  base en el dictamen anterior, el accionante solicitó al ISS el  trámite  de  su  pensión  por  invalidez,  la  cual  le  fue  negada  mediante  Resolución  0154  de  2009,  expedida  por  el  ISS, con el argumento de que el  accionante  acreditó un total de 209 semanas cotizadas en toda su vida laboral,  de   las   cuales  37  corresponden  a  los  seis  (6)  años  anteriores  a  la  estructuración  de  la invalidez, no cumpliendo con los requisitos exigidos por  el Decreto 232 de 1984.     

     

1. Agotada    la   vía   gubernativa,   el  accionante  presentó  solicitud de tutela el 14 de abril de 2009, con el fin de  que  se  le  amparen  los  derechos  fundamentales  de pensión de invalidez, al  mínimo vital y a la dignidad humana.     

     

1. FUNDAMENTOS Y PRETENSIONES     

El     accionante     solicita,   se   amparen   sus  derechos  fundamentales  a  la  pensión  por  invalidez, al mínimo vital y a la dignidad  humana,  y  se  ordene  al  Seguro Social, le sea concedida la pensión por invalidez.    

     

1. ACTUACIÓN PROCESAL.     

El  Juzgado  Primero Laboral del Circuito de  Pereira,  Risaralda,  admitió  la  tutela  y  solicitó al Instituto del Seguro  Social  pronunciarse  sobre  los  hechos  expuestos  por  el señor Oscar Zapata  Muñoz.   

La  entidad  accionada  respondió,  que  la  solicitud  del señor Zapata fue negada mediante Resolución 154 del 16 de enero  de  2009,  y  luego  resuelto  el  recurso de apelación, por no cumplir con las  semanas  exigidas  por el Decreto 232 de 1984, que establece que, para acceder a  la  pensión  de  invalidez se deben acreditar ciento cincuenta (150) semanas de  cotización,  dentro  de  los  seis  (6)  años  anteriores  a  la  invalidez, o  trescientas (300) semanas de cotización en cualquier época.   

Sostiene  el  ISS,  que revisada la historia  laboral  del  señor  Zapata, acreditó un total de 209  semanas  cotizadas  en toda su vida laboral, de las cuales 37 corresponden a los  seis  (6)  años  anteriores  a  la  estructuración de la invalidez.   

     

1. PRUEBAS DOCUMENTALES.     

En  el  trámite  de la acción de tutela se  aportaron, entre otras, las siguientes pruebas documentales:   

     

1. Copia  de  la  Resolución  154  de  2009,  expedida  por el ISS, la  cual  niega la pensión al señor Zapata.     

     

1. Copia  de la Resolución 232 del 24 de febrero de 2009, que resuelve  el  recurso  de apelación expedido por el ISS, en el cual confirma la decisión  inicial.     

     

1. Copia   de  la  cédula  de  ciudadanía  del  señor  Oscar  Zapata  Muñoz.     

     

1. Copia  de  la  evaluación  médica  realizada  por el ISS al señor  Zapata.     

     

1. Copia  de la evaluación del porcentaje de incapacidad fechada el 10  de  junio  de  2008,  realizada  al  señor Zapata por medicina legal del Seguro  Social.     

     

1. Copia  de  las  cotizaciones  realizadas  al ISS por el señor Oscar  Zapata Muñoz.     

     

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1. PRIMERA  INSTANCIA:  JUZGADO  PRIMERO LABORAL DEL  CIRCUITO DE PEREIRA.     

Mediante  fallo  del 28 de abril de 2009, no  impugnado,   el  despacho  de  conocimiento  negó   las  pretensiones  del  accionante.   

     

1. CONSIDERACIONES DEL JUZGADO.     

Dentro del análisis de los hechos precisó:   

“No puede, además, apelarse a este medio  como  único instrumento de reclamo de naturaleza eminentemente económico, pues  bien  sabido  es  que esta vía es un mecanismo judicial excepcional, residual y  subsidiario,  sin  que pueda utilizarse como alternativo de las ordinarias, como  se  pretende  en  este asunto, tornándose, por lo tanto, improcedente el amparo  constitucional  impetrado  a  través  de  este medio, procediendo a declararlo,  como efectivamente se hará.”   

Y   por   último,  expresa:  “…  debe  señalarse  que  la  improcedencia  de  la acción de  tutela  en  el  presente  caso  se  predica  igualmente,  para  los fines de una  protección  tutelar  transitoria,  toda  vez  que,  no aparece demostrada en el  expediente  la  posible  ocurrencia  de  un  perjuicio  irremediable,  bajo  las  características  que  lo  particularizan,  como  son que “la amenaza de daño  debe  ser  inminente;  la respuesta o acción para evitar el perjuicio ha de ser  urgente;  el  perjuicio  debe ser grave y finalmente la medida judicial debe ser  impostergable,  lo que justifica la tutela transitoria”; de manera que, no era  viable  la  intervención  del  juez  de  tutela  para  ordenar  una protección  constitucional.”   

     

1. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL     

     

1. COMPETENCIA.     

Esta Corte es competente, de conformidad con  los  artículos  86  y  241 de la Constitución Nacional, y  con el Decreto  2591 de 1991, para revisar el presente fallo de tutela.   

     

1. EL PROBLEMA JURÍDICO.     

En la presente acción de tutela el problema  se  concentra  en  el  hecho  de que el ISS, se negó a reconocer la pensión de  invalidez   solicitada   por  el  accionante,  aduciendo  la  falta  de  semanas  cotizadas, exigidas por el Decreto 232 de 1984.   

Conforme  a la situación planteada  y a la  decisión  del juez de instancia, corresponde a esta Sala establecer, si a pesar  de  existir  otros  medios  de  defensa  judicial,  la acción de tutela resulta  procedente  para  amparar  los  derechos  fundamentales  que  el actor encuentra  vulnerados  y, en consecuencia, reconocer a favor del accionante el derecho a la  pensión  de  invalidez,  teniendo en cuenta las circunstancias particulares del  caso.   

Para  resolver  el  tema, corresponde a esta  Sala  de  Revisión  estudiar las siguientes cuestiones: (i) la improcedencia de  la  acción  de tutela para el reconocimiento y pago de los derechos de pensión  por invalidez; (ii) y el análisis del caso concreto.   

     

1. Improcedencia  de  la  acción  de tutela para el  reconocimiento    y    pago    de    derechos   de   pensión   por   invalidez.     

   

El  artículo  86 del  Texto  Fundamental  considera  la  acción  de tutela como  un  mecanismo  subsidiario  de defensa  judicial,  pues  en  el  evento  de  existir  otros  medios  jurídicos  para la  protección  de  los  derechos  fundamentales,  procede  cuando  éstos resultan  insuficientes  o  ineficaces  para  otorgar  un amparo integral o para evitar la  ocurrencia  de un perjuicio irremediable, caso en el cual, la tutela se concede  de  manera  transitoria,  mientras se resuelve en forma definitiva el respectivo  asunto por la vía judicial ordinaria.   

   

En  razón  de  su  naturaleza eminentemente  subsidiaria  esta  Corporación  ha sido enfática en señalar que “la   acción  de  tutela como   mecanismo   de  protección  y  garantía  de  los  derechos  fundamentales  no  es,  en  principio,  procedente  para  definir  controversias  respecto  de  la  titularidad  de  los  mismos,  ya  que  el  desconocimiento  o  vulneración  de  un  derecho  presupone su existencia. Excepcionalmente, dichas  controversias  pueden  dar  lugar  al  amparo tutelar, usualmente como mecanismo  transitorio  de  protección  para  evitar  la  configuración  de  un perjuicio  irremediable  o  incluso  como mecanismo definitivo en aquellos casos en los que  sea  posible establecer que la conducta o la omisión del accionado, y de la que  resulta  la  controversia que debería dirimirse en la vía ordinaria, es en sí  misma   violatoria   de  los  derechos  fundamentales  del  tutelante.  Pero  de  ordinario,  en  tales  eventos,  es  claro  que  la  protección de los derechos  fundamentales  pasa  por  la  vía  de  los procedimientos ordinarios que se han  previsto  para  el  efecto,  y  en  los cuales, con el respeto de las garantías  propias  del  debido  proceso,  habrá  de  establecerse  la  titularidad de los  derechos,  determinarse si ha habido violación o desconocimiento de los mismos,  y  si  es  del  caso,  adoptar  las  medidas  de  protección  a  las  que  haya  lugar”1   

   

En este contexto, siempre que existan medios  de  defensa  judicial  adecuados  para  lograr  la  protección  de los derechos  fundamentales  afectados,  la  procedencia  excepcional  de la acción de tutela  está  sometida  a  la  real  ocurrencia  de  un perjuicio irremediable que haga  necesaria  la  intervención  inmediata  y  directa  del  juez  de tutela. Dicha  protección  será,  por regla general, transitoria salvo que las circunstancias  particulares  del  caso  hagan  necesario  que  el  amparo tutelar se provea con  carácter definitivo.   

En  relación  con los asuntos de seguridad  social, la Corte ha señalado:   

   

“Ahora  bien, esta Corporación también  ha  establecido  que,  por  regla general, las controversias relacionadas con la  interpretación,  aplicación  y  ejecución  de normas legales y reglamentarias  relacionadas  con la seguridad social, no corresponden, en principio, al ámbito  propio  de  determinación de los jueces de tutela, sino que deben ser resueltas  a  través  de  los  mecanismos judiciales ordinarios que brinda el ordenamiento  legal.  Así,  en  algunos  casos será necesario acudir a la justicia ordinaria  laboral  para  que ella zanje con su decisión el conflicto planteado; en otros,  en  razón  de  la  calidad  de las partes o de la naturaleza de la pretensión,  serán  los jueces de la jurisdicción contencioso administrativa los encargados  de  decidir  en  el caso concreto, salvo que, en aplicación de lo dispuesto por  la  jurisprudencia  constitucional,  la  ocurrencia de un perjuicio irremediable  haga  necesaria  la  protección  transitoria por vía de tutela de los derechos  fundamentales         del        afectado”.2   

   

En conclusión,  las discusiones que versan  sobre    la   titularidad   de  derechos  en  materia  de  seguridad  social  y  específicamente  en  el  caso  de  derechos  pensionales, deben controvertirse,  principalmente,  en  el  natural espacio de debate de la jurisdicción laboral o  contencioso  administrativa  según  el  caso  y  sólo  de manera excepcional a  través  de la acción de tutela, siempre y cuando, el medio de defensa judicial  previsto  en el ordenamiento jurídico, apreciado en concreto, no resulte eficaz  para  la  protección  del derecho fundamental invocado y que las circunstancias  específicas   del   caso   hagan   necesaria   la  intervención  del  juez  de  tutela.   

   

Esta  Corporación,  en forma reiterada, ha  señalado  que  el  mecanismo  de  amparo  constitucional   no  procede para el  reconocimiento  de  derechos  pensionales,  trátese  de  pensiones de vejez, de  invalidez,  de  sobrevivientes  o  de  una  sustitución  pensional,  atendiendo  fundamentalmente  a  su   carácter residual y subsidiario. En efecto, la Corte  Constitucional  ha precisado que el conocimiento de este tipo de solicitudes, al  exigir  la valoración de aspectos litigiosos de naturaleza legal y prestacional  escapan  al  ámbito  del  juez  constitucional,  siendo  competencia, por regla  general,  de  la justicia laboral ordinaria o contencioso administrativa, según  el caso.   

No  obstante,  la  regla  que  limita  la  participación  de  la  acción  de  tutela  para la protección de los derechos  prestacionales   no   es  absoluta.  Así  pues,  la  Corte  ha  sostenido  que,  excepcionalmente,  es posible reconocer esta clase de derechos por esta vía, no  sólo  cuando  se  ejerce  como  mecanismo  transitorio,  evento  en  el cual es  necesario  demostrar  la  ocurrencia de un perjuicio irremediable, sino también  cuando  el  medio  judicial  preferente resulta ineficaz para la protección del  derecho  frente  a  la  exigencia  de  una  protección  inmediata  en  el  caso  concreto.3   

Frente  al particular, esta Corporación en  la      Sentencia      T-076      de      2003,4 dijo:   

   

 “…la   jurisprudencia   de   esta  Corporación  sostiene  que la acción de tutela procede a pesar de existir otro  medio  de defensa judicial, cuando: i) se considera que éste es ineficaz debido  a  que  no resuelve el conflicto de manera integral,5   o   ii)  éste  no  es  lo  suficientemente  expedito  frente  a  la exigencia particular de una protección  inmediata,  generándose  en  ambos  casos,  de  no asumirse el conocimiento por  parte    del    juez    de    tutela, la    ocurrencia    de    un    perjuicio  irremediable.6   

   

Ante   esta  última circunstancia, la  existencia  de  un perjuicio irremediable justifica la procedencia de la acción  de  tutela  de  manera  transitoria  debido  a  la  gravedad  de la violación o  amenaza,  que  exige  una  respuesta  impostergable  que  evite  o haga cesar la  actividad   a  través  de  medidas  inmediatas.”7   

En esta perspectiva, el juez analizará los  presupuestos  fácticos  propios  del caso concreto, para determinar si el medio  de  defensa  judicial  ordinario  es  suficientemente expedito para proteger los  derechos  fundamentales  del accionante, pues ante la inminente ocurrencia de un  perjuicio  irremediable,  el  conflicto  planteado trasciende el nivel puramente  legal  para  convertirse  en un problema de carácter constitucional,8     y    el   mecanismo   de   amparo  constitucional  tiene  la  virtud  de “desplazar la  respectiva  instancia  ordinaria  para  convertirse  en  la  vía principal de   trámite           del           asunto”.9   

   

Ahora  bien,  como  quiera  que  el juez de  tutela  debe  realizar  tal  ponderación,  la  Corte  ha señalado una serie de  factores  o  criterios  que le permiten no solamente determinar si los medios de  defensa  ordinarios  resultan  eficaces  para  la  protección  de  los derechos  fundamentales  involucrados, sino también, evaluar la gravedad, la inminencia y  la  irreparabilidad del daño que podría generarse de no protegerse por la vía  del  amparo  tutelar  estos  derechos.  Así,  la  Corte  en  Sentencia T-055 de  2006,10 sostuvo:   

   

“(i) que  se trate de una persona de la  tercera edad, para ser considerado sujeto especial de protección;   

   

(ii) que   la   falta  de  pago  de  la  prestación  o  su  disminución,  genere  un  alto  grado de afectación de los  derechos fundamentales, en particular del derecho al mínimo vital,   

   

(iii) que   se   haya  desplegado  cierta  actividad  administrativa  y  judicial  por  el interesado tendiente a obtener la protección de sus derechos,  y   

   

(iv) que    se    acredite   siquiera  sumariamente,  las  razones  por  las  cuales  el  medio  judicial  ordinario es  ineficaz  para  lograr  la  protección  inmediata de los derechos fundamentales  presuntamente   afectados. De  este  modo,  deberá  analizarse  en  cada  caso  concreto  si  se verifican estos requerimientos a fin de declarar la procedencia  del amparo.”   

   

En  conclusión, si bien por regla general,  la  acción de tutela no es el mecanismo adecuado para ordenar el reconocimiento  de  derechos  pensionales,  bajo ciertas circunstancias excepcionales, cuando el  mecanismo  previsto  en  la  legislación  laboral  no  sea  lo  suficientemente  expedito  para  la  protección  inmediata  del  derecho  involucrado, y ante la  inminente  ocurrencia  de  un  perjuicio  irremediable que exige la adopción de  medidas   inmediatas,   de   manera   excepcional,  se  repite,  procedería  la  protección por la vía del amparo tutelar.   

Igualmente,  esta Corporación ha reiterado  que,  en  ciertos  casos,  cuando  la  conducta  desplegada  por  las  entidades  responsables  del  reconocimiento de derechos pensionales, resulta evidentemente  arbitraria   e   infundada,   al   punto  de  configurarse  una  vía  de  hecho  administrativa,  el  mecanismo  de  amparo  resulta procedente, aun cuando no se  demuestre  la  afectación  del  mínimo  vital,  toda vez que en estos casos la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  se  fundamenta, en primer lugar, en la  necesidad  de  proteger  al ciudadano de determinaciones abiertamente contrarias  al  ordenamiento constitucional y, en segundo término, en la protección de los  derechos  al debido proceso, a la igualdad, y al principio de dignidad humana de  los afectados.   

   

Si bien la jurisprudencia constitucional ha  expresado  que  la  acción  de  tutela  no  procede  para  el reconocimiento de  derechos  pensionales, por tratarse de  derechos litigiosos de naturaleza legal  cuya  competencia  prevalente  se  halla  a  cargo  de  la  justicia  laboral  o  contenciosa  administrativa,  ha  admitido  que en situaciones excepcionales, el  derecho  al  reconocimiento  de  una  pensión,  puede ser protegido por vía de  tutela  cuando por las circunstancias del caso concreto adquiere el carácter de  fundamental.   

   

En ese sentido, el derecho a la pensión se  torna  fundamental  cuando  se  encuentra en conexidad con otros derechos, tales  como  la  vida, la integridad física y el mínimo vital. Tenemos que procede la  tutela  por ejemplo, cuando la omisión de pago o del reconocimiento del derecho  prestacional  pone  en riesgo o amenaza gravemente la vida en condiciones dignas  de  una persona, sujeto de especial protección. Se ha estimado que someter a un  litigio  laboral a una persona que no puede acceder al trabajo y, por ende, a la  fuente  de  ingreso,  resulta  desproporcionado  porque le ocasiona un perjuicio  inmediato   para   su  vida  personal  y  familiar.11   

   

Esta  Corporación  reitera,  que  para  el  reconocimiento,  reajuste o pago de prestaciones pensionales por vía de tutela,  el  juez  constitucional  debe  verificar:  i)  Que la falta de reconocimiento o  reajuste  de  la  pensión  de  jubilación  o  vejez  se origine en actuaciones  que, prima     facie,  desvirtúen  la  presunción  de legalidad que recae sobre las actuaciones de la  administración  pública;  ii)  que  se encuentre acreditado el cumplimiento de  los  requisitos  legales  y  reglamentarios  para que proceda el reconocimiento,  pago  o  reajuste  de  la  pensión  o  que,  sin estar plenamente demostrada la  reunión  de  los  mismos,  exista  un  alto  grado  de  certeza  respecto de la  procedencia  de  la  solicitud,  iii) que la falta de reconocimiento, reajuste o  pago  de  la  pensión  vulnere  o  amenace  un derecho fundamental y iv) que la  acción   de  tutela  resulte  necesaria  para  evitar  la  consumación  de  un  perjuicio iusfundamental irremediable12.   

“El  derecho  al  pago de la pensión de  invalidez,  para la persona que no puede asumir sus necesidades básicas, ni las  de  su  familia,  debido  a  la  disminución  completa  o  significativa de sus  capacidades  laborales,  se  convierte  en  un  derecho fundamental directamente  asociado  con  el  derecho  al  mínimo  vital.   De este modo, el derecho a la  pensión  de  invalidez  goza  de  una garantía constitucional reforzada cuando  está   en   juego   el  mínimo  vital  de  su  titular  y  el  de  su  núcleo  familiar.   

Requisitos  para  que proceda el pago de la  pensión de invalidez:   

Para  que  proceda la acción de tutela es  necesario  demostrar  (1)  que la persona efectivamente tiene el derecho al pago  de  la  pensión  en  los  términos definidos por la ley; (2) que el no pago se  origina   en   una   decisión  injustificada  (desproporcionada,  arbitraria  o  negligente)  de  la  entidad  o  las  entidades   responsables;  (3) que la  omisión   vulnera  su  derecho  fundamental  al  mínimo  vital”.13   

En  conclusión, sólo ante el cumplimiento  de  estos  requisitos, puede procederse al reconocimiento a la pensión por vía  de  tutela.  En  efecto, la Corte ha precisado que por encontrarse comprometidos  derechos   litigiosos  de  naturaleza  legal,  la  competencia  prevalente  para  resolver  este tipo de conflictos ha sido asignada por el ordenamiento jurídico  a  la  justicia  laboral  o  contenciosa  administrativa  según el caso, siendo  entonces  dichas  autoridades  las  llamadas  a garantizar el ejercicio de tales  derechos,    en    caso    de    que   se   logre   demostrar   su   amenaza   o  violación.   

     

1. Del caso concreto.     

De  conformidad  con  las  consideraciones  expuestas,   corresponde   a   esta   Sala   de   Revisión  determinar  si  las  circunstancias  particulares en que se encuentra el actor hacen necesario que el  juez  constitucional  proceda  a  ordenar  el  reconocimiento  del  derecho a la  pensión  de vejez en sede de tutela, a pesar de existir otros medios de defensa  judicial,  o,  si  por el contrario, la protección a través de éste mecanismo  de amparo resulta improcedente.   

   

En el asunto sub  examine,  el día 3 de julio de 2008, el señor Zapata  Muñoz   presentó  ante  el  ISS  solicitud  de  pensión  por  invalidez,  por  considerar   que  cumplía  con  los  requisitos  legales  exigidos  para  ello.   

A  efectos del estudio, el ISS encontró en  el  expediente  del  el señor Zapata Muñoz, el dictamen médico legal expedido  por  medicina  laboral  del  ISS,  que   reporta  una pérdida de capacidad  laboral   del   51.59%   estructurada   a   partir   del  21  de  septiembre  de  1985.   

Partiendo  de este punto, el ISS determinó  que  el  señor  Zapata  Muñoz  se encontraba  cobijado por las normas del  Acuerdo  019  de  1983,  aprobado por el Decreto 232 de 1984, que preceptúa que  tendrán   derecho  a  la  pensión  de  invalidez,  los  asegurados  que  hayan  acreditado  ciento cincuenta (150) semanas de cotización dentro de los seis (6)  años  anteriores  a  la  invalidez, o trescientas (300) semanas de cotización,  sufragadas en cualquier tiempo.   

 De las pruebas allegadas al expediente, la  Sala  observa,  que  el señor Oscar Zapata Muñoz nació el 13 de septiembre de  1954,  y por tanto, actualmente tiene 55 años de edad. Es decir, desde la fecha  de  estructurada  la  pérdida  de  capacidad  laboral  a la fecha presente, han  pasado  24  años,  sin  que  el  accionante  pruebe de manera sumaria el estado  precario de su salud y las limitaciones que tal estado le acarrea.   

Sobre  este  particular,  tal y como quedó  expuesto  en  el  acápite  anterior, para que proceda la acción de tutela como  mecanismo  transitorio,  con la finalidad de obtener el reconocimiento y pago de  la  pensión por invalidez, se deben analizar los siguientes factores: (i) si es  una  persona  de  la  tercera  edad  y  por  ende sujeto de especial protección  reforzada;   (ii)  si  existe  certeza  sobre  la  ocurrencia  de  un  perjuicio  irremediable   a   los   derechos  fundamentales,  en  caso  de  no  hacerse  el  reconocimiento  de  la  pensión; (iii) si se encuentra plenamente demostrada la  afectación  de  los  derechos  fundamentales al mínimo vital y a la vida digna  del  accionante  o de su núcleo familiar; (iv) si cuando conforme a las pruebas  allegadas  al proceso, el juez de tutela determina que efectivamente, a pesar de  que  le  asiste  al  accionante  el  derecho pensional que reclama, éste le fue  negado de manera caprichosa o arbitraria.   

En  todo  caso, el juez constitucional debe  valorar  estas  circunstancias,  en  cada  caso  particular,  pues no siempre se  encuentra  acreditada  la inminencia de un perjuicio irremediable. En este caso,  en  el  expediente  no  obra prueba alguna que demuestre que la subsistencia del  actor  depende  exclusivamente de la pensión de invalidez que reclama, y que el  no   reconocimiento  de  la  misma  constituye  una  seria  amenaza,  para  cuya  conjuración  la  protección constitucional resulta urgente e impostergable, es  decir  que  en  caso de no otorgarse el amparo se causa un daño de tal entidad,  que no puede ser reparado.   

   

Refuerza  lo  anterior,  el hecho de que el  actor  no acreditó la afectación de ningún derecho fundamental, en particular  del  derecho  al mínimo vital con la negativa del reconocimiento de la pensión  de invalidez.   

   

   

Recuérdese   que  esta  Corporación  ha  señalado  que la exigencia de una prueba, siquiera sumaria, sobre la ineficacia  del  mecanismo  ordinario,  con  ello  se  quiere  señalar que existe una carga  mínima  en  cabeza  del  interesado,  consistente en el deber de aportar algún  elemento  de  juicio  al  juez  para  que éste, en el caso concreto, examine la  situación frente al principio de subsidiaridad de la acción.   

   

Finalmente advierte la Sala que, la conducta  desplegada  por  la entidad responsable del reconocimiento del derecho pensional  del  señor  Zapata  Muñoz, no resulta evidentemente arbitraria e infundada, al  punto  de  que  se  constituya en una vía de hecho administrativa, y, por ende,  deba darse vía al mecanismo de amparo constitucional.   

   

En  consecuencia,  la  Sala  confirmará el  fallo  proferido  el  veintiocho  (28)  de abril de dos mil nueve (2009), por el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de Pereira, Risaralda, con base en las  consideraciones expuestas en esta providencia.   

   

En  mérito de lo expuesto, la Sala    Sexta    de    Revisión    de    tutelas    de   la   Corte  Constitucional,  en nombre del pueblo y por mandato de  la Constitución,   

   

RESUELVE  

   

PRIMERO:      CONFIRMAR la      sentencia      del  veintiocho (28) de abril de dos mil nueve (2009), proferido por  el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito de Pereira, Risaralda, que niega la  tutela, por las consideraciones expuestas en esta providencia.   

   

SEGUNDO:     LÍBRENSE las  comunicaciones de que trata el artículo 36 del Decreto 2591 de  1991, para los efectos allí contemplados.   

   

Cópiese,  notifíquese,  comuníquese,  publíquese  en  la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  Sentencia   T-1309   del   12   de   diciembre  de  2005,  MP.  Rodrigo  Escobar  Gil.   

2  Sentencia T1025 del 10 de octubre de 2005 Rodrigo Escobar Gil.   

3  Sentencia   T-877   del26   de   octubre   de   2006,  MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández.   

4 MP.  Rodrigo Escobar Gil.   

5  SU-961 del 1 de diciembre de 1999, MP. Vladimiro Naranjo Mesa.   

6  Sentencia   T-1083  del  11  de  octubre  de  2001,  MP.  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra.   

7  Sentencia T-076 del 5 de febrero de 2003, MP. Rodrigo Escobar Gil.   

8  Sentencia  T-489  del  9  de  julio  de  1999,  MP.  María  Victoria  Sáchica.   

9  Sentencia  T-672  del  13  de  noviembre  de 1998, MP. Hernando Herrera Vergara.   

10 MP.  Alfredo Beltrán Sierra.   

11  Sentencia T-634 del 26 de junio de 2008 MP. Mauricio González.   

12  Sentencia T-634 del 26 de junio de 2008 MP. Mauricio González.   

13  T-726 del 13 de septiembre de 2007 MP. Catalina Botero (e)     

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