T-694-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-694-09  

DERECHO A LA SALUD Y A LA VIDA EN CONDICIONES  DIGNAS  DE  PERSONA  DE  LA  TERCERA  EDAD-Protección  constitucional   

DERECHO   A   LA   VIDA  DIGNA-Suministro  de  medicamentos y elementos esenciales para sobrellevar  un padecimiento   

INAPLICACION DE NORMAS DEL PLAN OBLIGATORIO DE  SALUD-Reglas jurisprudenciales   

PERSONA  DE LA TERCERA EDAD EN CIRCUNSTANCIAS  DE  DEBILIDAD  MANIFIESTA-Suministro  de medicamentos,  silla  de ruedas, cama terapéutica, enfermería domiciliaria y demás elementos  necesarios por parte de la EPS   

Referencia: expediente T- 2298579  

Procedencia:  Juzgado  Diecinueve  Civil del  Circuito de Bogotá.   

Magistrado Ponente:  

Dr. NILSON PINILLA PINILLA  

Bogotá, D. C., dos (2) de octubre de dos mil  nueve (2009).   

La  Sala  Séptima  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Jorge  Iván  Palacio  Palacio,  en  ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

en la revisión del fallo proferido en segunda  instancia  por el Juzgado Diecinueve Civil del Circuito de Bogotá, dentro de la  acción  de  tutela  instaurada  por Hilda Esperanza Caldas Perilla obrando como  agente  oficioso  de  su  madre  Ana  Lucía  Perilla  Vda.  de Caldas contra la  “Sociedad  Comercial denominada Entidad Promotora de  Salud   Famisanar   Limitada  Cafamcol  Subsidio,  EPS  Famisanar”.   

El asunto llegó a la Corte Constitucional por  remisión  que  hizo la mencionada corporación, en virtud de lo ordenado por el  artículo  32  del  Decreto 2591 de 1991; el 25 de junio del 2009, la Sala Nº 6  de Selección lo eligió para revisión.   

I. ANTECEDENTES.  

La actora, actuando como agente oficioso de su  progenitora  Ana  Lucía  Perilla Ramírez, promovió acción de tutela en marzo  24    de   2009,   aduciendo   vulneración   de   los   derechos   “a  la  salud  y  vida”, por los hechos  que a continuación son resumidos.   

A.  Hechos  y  narración  efectuada  en  la  demanda.   

1.  La  señora  Ana  Lucía Perilla Vda. de  Caldas,  de  80  años  de  edad  en  febrero  de  2009  (f. 12 cd. inicial), se  encuentra  afiliada en calidad de cotizante al Régimen Contributivo del Sistema  General  de  Seguridad  Social  en  Salud,  a  través  de  Famisanar EPS, desde  septiembre 1° de 2004 (f. 55 ib.).   

2.   La   agenciada   padece  “artrosis  generalizada” (f. 95 ib.) y  otras  enfermedades  crónicas,  como  “demencia tipo  alzheimer,  DM  tipo  II,  diabetes  mellitus, múltiples úlceras por presión,  fibrilación  auricular,  antecedente  de sepsis de tejidos blandos, bacteriuria  asintomática”   (fs.   18   ib.   y,  con  algunas  diferencias,  12  ib.),  por  lo  cual  requiere atención médica, “que   debe   ser   rigurosamente   prestada   por   profesionales  especialistas  idóneos  y  no  por nosotros los familiares, que desconocemos la  ciencia médica”.   

3.  La  agente  y  sus  hermanos  son  los  directamente  encargados  del  cuidado  de su madre, cubriendo los gastos de los  medicamentos  y elementos que requiere, pero “nuestro  presupuesto  está  agotado,  y no tenemos ningún otro medio, para poder seguir  la  atención  de  mi  madre,  además  de  que por esta causa, nuestros propios  hogares   se   hallan  en  total  abandono”  (f.  19  ib.).   

4.  Agrega  la  representante  oficiosa  que  pidió  “de forma verbal a los médicos especialistas  tratantes…     y    ninguno    ha    ordenado    los    servicios    que    se  requieren”,  por  lo  cual  en  enero  27  de  2009  solicitó  a  la  EPS  “el  suministro de enfermeras  permanente    (día    y   noche),   además   de   medicamentos   y   elementos  respectivos”,   obteniendo  respuesta  negativa  en  febrero 19 de los mismos.   

B.   Pretensión   de   la   demanda   de  tutela.   

A partir de estos hechos, la agente oficiosa  busca  la  protección  de los derechos a la vida y a la salud de su progenitora  y,      como      consecuencia,      solicita     se     ordene     “suministrar  todos  los medicamentos, entre otros los siguientes:  Kepra,  Propafemona  y  elementos  necesarios,  entre otros los siguientes: cama  terapéutica  especial  con  colchón  antiestacaras  (según escaras), silla de  ruedas,  pañales,  reconstituyentes  entre  otros  los  siguientes: complemento  nutricional,  alimento  glucerna  (diabéticos)”, en  razón  “a  que  por  tratarse  de  enfermedades  de  carácter                ‘catastrófico’  o   ‘terminal’,    presenta   deterioro   orgánico  progresivo”.   

C.  Documentos  relevantes cuyas copias obran  dentro del expediente.   

1.  Derecho de petición (f. 1 cd. inicial),  presentado  por  cuatro  hijos  de  la  afectada ante Famisanar EPS, solicitando  enfermera,  al  igual  que  medicinas  y  otros  elementos necesarios (pañales,  medicinas, alimentos suplementarios).   

2. Respuesta de Famisanar  EPS (febrero  19  de  2009,  f. 2 ib.) aduciendo que “la intensidad  de  necesidad  de  la  enfermera la da el médico tratante que es el profesional  con    el    conocimiento    técnico    científico    para    generar    estas  órdenes”.   

3.  Diversos conceptos emitidos por médicos  tratantes   (fs.   5   a   11   ib.),   coincidiendo   en  que  la  “paciente  presenta un deterioro severo de sus funciones mentales,  siendo   completamente   dependiente   de   sus   actividades,   básicas   como  alimentación,   movilización,   vestido   etc.,   se  considera  con  demencia  avanzada” (f. 8 ib.).   

4. Historia Clínica de la señora Ana Lucía  Perilla (fs. 12 a 16 ib.).   

D. Respuesta del Ministerio de la Protección  Social.   

Mediante  escrito  presentado  en  abril 6 de  2009,   la  Coordinadora  Grupo  Acciones  Constitucionales  de  ese  Ministerio  señaló  que  los medicamentos solicitados se encuentran excluidos del POS, por  lo  que  debe  presentar  el  caso  ante  el  Comité  Técnico Científico, que  determinará  su  viabilidad, al igual que de la silla de ruedas, los pañales y  el colchón antiescaras (fs. 40 a 45 ib.).   

Además,   “la  persona  también  requiere  el  servicio  de  enfermería  diurno  y  nocturno,  excluido  del POS… debe ser sufragado directamente por el afiliado, bien sea a  través  de  la  adquisición  de Planes adicionales de Salud PAS o por fuera de  ellos”.   

Con  base  en  tal  argumentación solicitó  “sea  negada  la tutela”,  pero  en  caso de que la paciente cumpla con los requisitos para su procedencia,  “se niegue el recobro ante el FOSYGA y se ordene que  el  accionante  sea  atendido en la red pública de salud o en las instituciones  públicas   o   privadas   con   las   cuales   la   entidad  territorial  tenga  contrato”.   

E.   Escrito   presentado   por   Famisanar  EPS.   

En abril 13 de 2009, la representante legal de  la  EPS  negó  que  haya petición u orden médica; el  “cuidado  de  enfermería…  luego  de  la  última hospitalización se está  brindando  la  atención  domiciliaria  requerida  a  través  de  las entidades  Habilitar  y  Soporte  Vital,  al  igual  que  por  CTC  se  han  autorizado los  medicamentos  requeridos y que han sido presentados a ese comité”.  La  señora  tiene  4 hijos y pensión de $1.770.000, descartando  que  no  pueda  pagar  los  pañales  (elementos  de  higiene  y  aseo), la cama  especial,  el colchón antiescaras y los suplementos nutricionales, que aumentan  “el  nivel  de  vida  de  la paciente, pero no hacen  parte   del   tratamiento   médico   y/o  amenazan  la  vida  o  integridad  de  ella.”   

Agregó  que  “la  menor”   (sic)   sí   está   afiliada   al  SGSSS  y  “cuenta  actualmente  con  la  prestación de los  servicios  médicos  plenos  y no existe negación alguna de servicios por parte  de la EPS”.   

Adicionalmente,  anexa  fotocopia de diversos  documentos,    como    “certificado   de   semanas  cotizadas”          y          “autorizaciones”   de   “atención  mensual  domiciliaria  paciente  crónico y/o terminal  con    tratamiento    definido”,    “consulta   especializada”,   correspondientes   a   2005,  2008  y  algunos  meses  de  2009.   

Mediante  fallo  de  abril  15  de  2009, el  Juzgado  1°  Civil  Municipal  de  Bogotá  negó  el  amparo  de  los derechos  reclamados, estimando (fs. 77 a 83 cd. inicial):   

“…  en  el  presente  asunto  no  existe  solicitud  de médico (fórmula u orden médica), se consultó con Soporte Vital  la  IPS  prestadora del servicio y tampoco existe en la historia clínica que se  haya  hecho  solicitud por parte del médico respecto de los elementos e insumos  que  se  requieren  directamente  en tutela, como también lo hizo en derecho de  petición  en  el cual se le indicó que con la solicitud del médico tratante y  formulario  diligenciados  podría  ser  estudiada  la  solicitud  por  el  CTC.  Respecto  del  cuidado  de  enfermería  luego de la última hospitalización se  informa  que se está brindando la atención domiciliaria requerida a través de  las  entidades  Habitar  y  Soporte  Vital,  al  igual  que  por  el  CTC se han  autorizado  los  medicamentos  requeridos  y  que  han  sido presentados a dicho  comité…”   

Concluyó    anotando    que  “se  ha  demostrado… que la entidad accionada hasta el momento  no  ha vulnerado derecho alguno y que a quien corresponde el cuidado personal de  la  paciente  Ana  Lucía  Perilla  Vda de Caldas es a su familia, quienes deben  brindarle  el  apoyo  físico,  moral y afectivo, teniendo en cuenta su avanzado  estado   crónico   de   salud,   cuidado   que   no  debe  ser  delegado  a  un  extraño”.   

Además,   “en  momento  alguno  se  ha  dado por parte del médico tratante orden de asistencia  por  enfermera,  sino  que  más  bien  la  orden  ha sido de atención mediante  visitas  domiciliarias  motivo  por el cual no se puede pretender que la entidad  asuma  los servicios que primero no han sido autorizados por el médico tratante  y  segundo  no  le  competen pues no hacen parte del tratamiento que requiere la  paciente, para tener una mejor calidad de vida…”.   

G. Impugnación.  

En escrito presentado en abril 20 de 2009, la  agente  oficiosa  expresó  su  desacuerdo  con  la decisión precitada, la cual  impugna señalando (fs. 89 a 91 ib.):   

“… de acuerdo con los documentos médicos  dentro  del  expediente  se  observa…  que  mi  madre… presenta un deterioro  severo  de  sus  funciones  mentales,  siendo  completamente  dependiente de sus  actividades básicas…   

…  los  medicamentos…  según  fórmulas  médicas, no han sido suministrados por cuenta de la EPS Famisanar.   

…  de acuerdo con el estado extremadamente  crónico,  delicado  y frágil de mi madre, pues en este momento, el servicio de  atención domiciliaria, es prioritariamente necesario…   

…  no  es cierto que con la pensión de mi  madre,  alcance  siquiera  para  suplir  en  parte  las  graves enfermedades que  padece;  de  la  pensión  le  pagan  a la EPS Famisanar Ltda $220.000 y solo le  entregan  el  saldo  de  $1.550.000,  sin tener ningún otro ingreso mensual, se  utiliza  así:  $900.000  como un mínimo básico para su alimentación mensual;  $520.000  para  atender  Servicios Públicos; $465.000 pago de servicio de aseo;  $200.000  para transportes y varios; resultando un desfase mensual aproximado de  $535.000;  de  hecho estoy endeuda para cubrir los medicamentos y elementos para  mi  madre;  y  mi  propia familia en quiebra y mis hermanos están desempleados;  por  lo  tanto  carezco de medios económicos para atender la salud y vida de mi  madre.”   

Agregó  que  “la  atención…  la  estamos  realizando  mis  hermanos y la suscrita, bajo nuestra  propia  voluntad,  pero  desconocemos  los  conocimientos  clínicos  seguros  y  esenciales”.  Allegó  además fotocopia de diversas  órdenes médicas y una fotografía de su progenitora.   

H. Sentencia de segunda instancia.  

“…   se   encuentra   acreditado   que  efectivamente  Famisanar  ha  autorizado el servicio de enfermería en la medida  en  que el médico tratante de la paciente lo ha ordenado… no existe prueba de  que…    estos    medicamentos    hayan   sido   ordenados   por   el   médico  tratante…   

Igualmente  y  con  respecto a los elementos  médicos  como  cama  terapéutica especial con colchón antiescaras… silla de  ruedas,  pañales; reconstituyentes como complemento nutricional, alimento… la  EPS  accionada  no  ordenó el suministro de estos, toda vez que por parte de la  accionante  no  se  ha  agotado  el  trámite administrativo establecido para la  reclamación  de  los  elementos  que  se  encuentren excluidos del POS, el cual  consiste en acudir al Comité Técnico Científico.”   

II.    CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL.   

Primera. Competencia.  

Corresponde   a   la  Corte  Constitucional  analizar,  en  Sala  de  Revisión,  el  fallo proferido dentro de la acción de  tutela  en  referencia,  con  fundamento  en  los  artículos  86  y 241-9 de la  Constitución y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Segunda. Lo que se debate.  

Esta  Sala entra a  determinar   si   los  derechos  invocados  por  Hilda  Esperanza  Caldas  Perilla,  en  representación  oficiosa de su progenitora Ana  Lucía  Perilla  Vda.  de  Caldas, de 80 años de edad o algo más, quien padece  “demencia  tipo  alzheimer,  DM  tipo  II,  diabetes  mellitius,  múltiples ulceras por presión, fibrilación auricular, antecedente  de   sepsis   de   tejidos   blandos,  bacteriuria  asintomática”,      además     de     “artrosis  generalizada”,   están   siendo  conculcados  por  Famisanar  EPS, al negarse a  suministrar  el  servicio  de  enfermera domiciliaria (día y noche), además de  ciertas medicinas y elementos, para sobrellevar su padecimiento.   

Tercera. Legitimación.  

De  conformidad  con  el  artículo  10° del  Decreto  2591  de  1991, “se pueden agenciar derechos  ajenos  cuando  el  titular de los mismos no esté en condiciones de promover su  propia                   defensa”1.  En fallo T-202 de febrero 28  de  2008,  M.  P.  Nilson  Pinilla  Pinilla, se reiteró que la agencia oficiosa  encuentra  fundamento “en la imposibilidad de defensa  de   la   persona   a   cuyo   nombre   se  actúa”,  agregando:   

“El  propósito  de  la  misma consiste en  evitar  que,  por  la  sola  falta de legitimación para actuar, en cuanto no se  pueda  acreditar un interés directo, se sigan perpetrando los actos violatorios  de  los  derechos  fundamentales,  prosiga  la  omisión  que  los  afecta, o se  perfeccione  la  situación  amenazante  que  pesa sobre ellos. Se trata una vez  más   de   asegurar  la  vigencia  efectiva  de  los  derechos  por  encima  de  formalidades  externas,  en  una  manifestación  de  la prevalencia del Derecho  sustancial,   de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  228  de  la  Carta.   

Es,  por ello, una forma de lograr que opere  el  aparato judicial del Estado, aun sin la actividad de quien tiene un interés  directo.  Se trata de lograr la atención judicial del caso de quien actualmente  no  puede  hacerse oír. Es en su interés que se consagra la posibilidad de que  el Estado obre a partir de la solicitud del agente oficioso.”   

Entonces,   se   deduce   claramente   la  legitimación   por  activa  en  el  presente  caso,  por  las  dificultades  de  desplazamiento  y de entendimiento que padece la señora en cuya representación  su hija impetra el amparo.   

En el otro extremo, entre los particulares que  pueden  ser  llamados a responder por vía de tutela como probables responsables  del   quebrantamiento  de  un  derecho  fundamental,  se  encuentran  los  entes  encargados  de  la prestación del servicio público de salud (art. 42.2 D. 2591  de 1991).   

Cuarta.  Los  derechos  de las personas de la  tercera  edad  a  la seguridad social, la salud y la vida en condiciones dignas.  Reiteración de jurisprudencia.   

En   múltiples   pronunciamientos   esta  corporación  ha  analizado  la seguridad social, particularmente a partir de lo  estatuido  en  el  artículo  48  de  la carta, catalogado en el acápite de los  derechos   sociales,   económicos   y  culturales;  no  obstante  ello  y  para  especificar  lo atinente al caso, a la salud se le ha reconocido expresamente su  carácter  de  derecho  fundamental  per se,  ubicado  como  un  mandato  propio  del Estado Social de Derecho,  hacia  el  ensamblaje  de  un  sistema conformado por entidades y procedimientos  dirigidos  a  procurar  una  cobertura general ante las contingencias que puedan  afectar  el  bienestar  orgánico  o  psíquico  de lo seres humanos. Se erige y  garantiza   con   sujeción   a   los  principios  de  eficiencia,  continuidad,  universalidad,  buena  fe  y  solidaridad,  para  la  prevención,  promoción y  protección  de  la  salud  y  el  mejoramiento  de  la  calidad  de vida de los  asociados2.   

Así  fue  manifestado  en sentencia T-580 de  julio 30 de 2007, M. P. Humberto Antonio Sierra Porto:   

“… la seguridad  social   se   erige   en   nuestro   ordenamiento   jurídico  como  un  derecho  constitucional  a  cuyo cumplimiento se compromete el Estado, según se sigue de  la  lectura  del  artículo  48  superior,  el  cual  prescribe lo siguiente: Se  garantiza  a  todos  los  habitantes  el  derecho  irrenunciable  a la seguridad  social.”   

“Esa  relación  íntima  que se establece  entre  el  derecho a la salud y la dignidad humana de las personas de la tercera  edad,  ha  sido  también  recalcada  por  el  Comité  de Derechos Económicos,  Sociales  y  Culturales  de  la  ONU  (Comité DESC), en su observación general  número  14  que,  en  su  párrafo  25  establece:3   

‘25. En  lo  que  se  refiere  al ejercicio del derecho a la salud de las  personas  mayores,  el Comité, conforme a lo dispuesto en los párrafos 34 y 35  de  la  observación  general  No. 6 (1995), reafirma la importancia del enfoque  integrado   de   la  salud  que  abarque  la  prevención,  la  curación  y  la  rehabilitación.  Esas medidas deben basarse en reconocimientos periódicos para  ambos  sexos;  medidas  de  rehabilitación  física y psicológica destinadas a  mantener  la  funcionalidad  y  la  autonomía  de  las  personas  mayores; y la  prestación  de  atención  y  cuidados  a  los  enfermos  crónicos  y  en fase  terminal,   ahorrándoles   dolores   evitables   y  permitiéndoles  morir  con  dignidad’.”   

Por tales razones, la Corte ha establecido que  la  acción  de  tutela  es  un medio judicial procedente, eficaz e idóneo para  exigir  judicialmente  el  respeto al derecho a la salud, especialmente frente a  grupos  poblacionales  que  se  hallan en circunstancias de debilidad manifiesta  (inciso  final  art.  13  Const.),  entre  los que se cuentan las personas de la  tercera   edad.   De   tal   manera   ha  expresado4:   

“El criterio anterior ha sido complementado  y  precisado  por  la  propia  jurisprudencia,  en  el  sentido de señalar que,  tratándose  de  personas  que  por  sus condiciones de debilidad manifiesta son  sujeto  de  especial  protección  por  parte del Estado, como es el caso de los  niños,  los  discapacitados  y los adultos mayores (C.P. arts. 13, 46 y 47), la  salud  tiene  el  alcance  de un derecho fundamental autónomo, sin que surja la  necesidad  de  demostrar  conexidad alguna con otros derechos de tal rango, para  efectos  de  disponer  su  protección constitucional a través de la acción de  tutela.”   

Aunado  a  lo anterior, en sentencia T-760 de  julio  31  de  2008,  M.  P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa,  se reafirmó que  “el  derecho  a la salud es fundamental y tutelable,  en  aquellos casos en los que la persona que requiere el servicio de salud es un  sujeto  de  especial  protección  constitucional.  Así  lo  ha  considerado la  jurisprudencia,  por  ejemplo,  con  relación  a  las  personas  de  la tercera  edad”.   

Quinta. Suministro de medicamentos y elementos  esenciales para sobrellevar un padecimiento.   

El  ser  humano  merece  conservar  niveles  apropiados   de   salud,   no  solo  para  sobrevivir  sino  para  desempeñarse  adecuadamente,  de  modo  que  las  afecciones que pongan en peligro la dignidad  deben  ser  superadas;  por ello, el paciente tiene derecho a abrigar esperanzas  de  recuperación  y  conseguir  alivio a sus dolencias, para recuperar una vida  acorde     al     “respeto    de    la    dignidad  humana”      5.   

En   varias  oportunidades  esta  Corte  ha  reiterado  que  el  derecho  a  la vida implica también la salvaguardia de unas  condiciones  tolerables,  que permitan subsistir con dignidad y, por tanto, para  su  protección  no  se  requiere estar enfrentado a una situación inminente de  muerte,  sino  que al hacerse indigna la existencia ha de emerger la protección  constitucional6.   

Esta corporación se ha ocupado de múltiples  solicitudes  de amparo frente a alegaciones de vulneración de los derechos a la  seguridad  social, la salud y la vida en condiciones dignas, cuando las empresas  que  prestan  el  servicio  respectivo  se  niegan a autorizar un procedimiento,  intervención  o medicamento científicamente indicado para la superación, o al  menos como paliativo, de una determinada afección.   

Recuérdese,   por  ejemplo,  que  mediante  sentencia  T-949  de  octubre  7  de  2004,  M.  P.  Alfredo Beltrán Sierra, se  concedió  amparo  a  una  mujer  que  requería  un  medicamento, negado por la  empresa  prestadora  del  servicio  y  por el Juzgado del conocimiento, sobre la  base  de que su falta no le estaba amenazando derechos fundamentales al punto de  poner  en  peligro su vida, siendo claro que lo anhelado no es la mera garantía  de  pervivencia  en  cualesquiera  condiciones,  sino con dignidad y los menores  padecimientos posibles.   

Más  recientemente,  en  sentencia  T-202 de  febrero  28  de  2008,  M. P. Nilson Pinilla Pinilla, se estudió el caso de una  señora  de  85  años  que  estaba  en  “postración  total”,        padeciendo        “alzheimer…  con  apraxia  para  la  marcha”   y  pérdida  de control de esfínteres, negándosele el suministro  de  pañales  desechables  por  no  estar  incluidos  en  el  POS  ni haber sido  formulados  por  un  médico  adscrito,  no  obstante  lo  cual  se ordenó a la EPS suministrar “los  paquetes  mensuales  de pañales desechables que requiere la  paciente”.   

Se  estimó  que la negativa a entregar esos  elementos  comprometía  “aún más la dignidad de su  existencia,  pues  a  la  inhabilidad  para  controlar esfínteres y su avanzada  edad,  se  suma  la  imposibilidad  de desplazarse y que la piel se le ha estado  ‘quemando’         o         ‘pelando’,   sin  que  la  EPS  demandada  haya  acreditado  situación  económica  adecuada  de  alguno  de los comprometidos a  solventar   la   subsistencia   de  la  señora  para  costear  los  implementos  reclamados”, hallándose sin fundamento “la  suposición  contenida  en  el  fallo de instancia de que los  hijos  de  la  enferma,  quien  carece  de pensión o renta alguna, ‘podrían  eventualmente,  sufragar  los  gastos      para     el     suministro     de     estos     pañales’”.   

Como  también  se rememoró en la precitada  providencia  acerca  del  requisito  de  la  fórmula  expedida  por  un médico  adscrito  a la EPS, la Corte en fallo T-899 de octubre 24 de 2002, M. P. Alfredo  Beltrán  Sierra,  tuteló  los  derechos  a la salud y a la vida digna de quien  sufría  incontinencia urinaria como causa de una cirugía realizada por el ISS,  al  cual ordenó entregar los pañales, pese a que no aparecía formulación por  un  médico  adscrito  a esa entidad, pero resultando obvia la necesidad de esos  implementos para preservar la dignidad humana.   

Lo   anterior   realza   que,  respecto  a  enfermedades  o  dolencias  que  afectan la calidad y la dignidad de la vida, se  debe  proteger  el  derecho  respectivo, más aún tratándose de personas de la  tercera edad.   

Sexta.  Reglas para inaplicar las normas del  POS. Reiteración de Jurisprudencia.   

En muchas oportunidades, esta corporación ha  resaltado  que la reglamentación y aplicación del Plan Obligatorio de Salud no  puede  desconocer derechos constitucionales fundamentales, lo cual ocurre cuando  una  EPS  interpreta  de  manera  restrictiva  la  reglamentación  y excluye la  práctica  de  procedimientos  o  intervenciones  y  el suministro de medicinas,  directamente  relacionados  con  la  vida de los pacientes o su dignidad, con el  argumento exegético de que se encuentran excluidos del POS.   

Se  han  definido  subreglas precisas, que el  Juez  de  tutela  debe  observar  cuando frente a medicamentos, procedimientos e  intervenciones  excluidos  del  POS,  pero  indispensables en la preservación o  recuperación  de la salud, deba aplicar directamente la Constitución y ordenar  su  suministro o realización. En tal sentido, en la sentencia T-760 de julio 31  de  2008,  M.  P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa, la Corte indicó que la  acción  de  tutela  es  procedente  para  lograr  una  orden  de amparo en este  ámbito, cuando concurran las siguientes condiciones:   

“1.  La falta del servicio, intervención,  procedimiento  o  medicina,  vulnera o pone en riesgo los derechos a la vida y a  la  integridad  personal de quien lo requiere, sea porque amenaza su existencia,  o  deteriora  o  agrava  el  estado  de salud, con desmedro de la pervivencia en  condiciones dignas.   

2. El servicio, intervención, procedimiento  o  medicina no puede ser sustituido por otro que sí se encuentre incluido en el  POS    y    supla    al   excluido   con   el   mismo   nivel   de   calidad   y  efectividad.   

3. El servicio, intervención, procedimiento  o  medicina  ha  sido  dispuesto por un médico adscrito a la EPS a la que esté  vinculado el paciente.”   

Así  mismo, en dicha providencia se sostiene  que  toda  persona tiene derecho a que se le garantice el acceso a los servicios  de  salud,  pero  “cuando el servicio que requiera no  está  incluido en el plan obligatorio de salud correspondiente, debe asumir, en  principio,  un  costo  adicional  por el servicio que se recibirá. No obstante,  como  se indicó, la jurisprudencia constitucional ha considerado que sí carece  de  la  capacidad  económica  para  asumir el costo que le corresponde, ante la  constatación  de  esa  situación  de penuria, es posible autorizar el servicio  médico  requerido con necesidad y permitir que la EPS obtenga ante el Fosyga el  reembolso    del    servicio    no    cubierto    por    el   POS”.   

A su vez, en la mencionada sentencia también  se  puntualiza  que “el hecho de que excepcionalmente  en  un caso concreto una persona requiera un servicio de salud no incluido en el  POS,  y  se  le  garantice el acceso al mismo, no tiene como efecto modificar el  POS  e  incluir tal servicio. El servicio no incluido al que se haya garantizado  el  acceso  en  un  caso concreto, permanece como un servicio no incluido dentro  del  Plan  y  sólo podrá ser autorizado, excepcionalmente, por las condiciones  específicas  en  que  se  encuentra  el  paciente,  sin  perjuicio  de  que  la  experiencia  y  los  estudios  lleven  a que el órgano regulador decide incluir  dicho   servicio   en   el   plan   de  beneficios”.   

Reunidas  tales  condiciones,  la acción de  tutela   procede   para   la   protección  de  la  salud,  derecho  fundamental  per        se7  y, en todo caso, en cuanto su  vulneración  afecte  otras garantías fundamentales como la vida, la salud y la  integridad  personal,  sin  consideración  a  que  los  servicios médicos, las  intervenciones  o  los  fármacos  que requiera el interesado se encuentren o no  dentro del POS.   

Por  otra  parte,  en  cuanto  a la capacidad  económica  para  sufragar  los  gastos  de  medicamentos  o  tratamientos, esta  corporación  ha  indicado  en  reiteradas oportunidades que no es una cuestión  ‘cuantitativa’        sino        ‘cualitativa’,   toda   vez   que  depende  de  las  condiciones   socioeconómicas   específicas   en  las  que  el  interesado  se  encuentre,  así como de las obligaciones que sobre él pesen. Al respecto en la  citada sentencia T-760 de 2008 también se señaló:   

“El  derecho al mínimo vital ‘no   sólo   comprende   un   elemento  cuantitativo  de  simple  subsistencia,  sino también un componente cualitativo  relacionado  con el respeto a la dignidad humana. Su valoración, pues, no será  abstracta  y dependerá de las condiciones concretas del accionante.’8   Teniendo   en  cuenta  que  el  mínimo  vital  es  de  carácter  cualitativo,  no  cuantitativo, se ha tutelado el derecho a la salud de personas  con  un  ingreso  anual  y  un patrimonio no insignificante, siempre y cuando el  costo   del   servicio   de  salud  requerido  afecte  desproporcionadamente  la  estabilidad económica de la persona.”   

Debe  entonces  examinarse,  en  cada  caso  específico,   si   el   paciente   cumple   esas   condiciones   jurídicas   y  fácticas,  de  acuerdo a lo  estipulado  por  la  Constitución, la ley y la jurisprudencia, para amparar los  derechos a la salud, la vida y la integridad personal.   

Séptima. El caso bajo estudio.  

Corresponde  a  esta  Sala  de  Revisión  determinar  si  es  procedente  la acción de tutela instaurada por Hilda  Esperanza  Caldas  Perilla, quien actúa como agente oficiosa  de  su  progenitora  Ana Lucía Perilla Vda. de Caldas, sobre quien se encuentra  probado  que  está en imposibilidad de promover por sí misma la acción contra  la entidad demandada.   

Atendiendo  los  requisitos  señalados  y el  material    probatorio    obrante    en   este   expediente,   se   observa   lo  siguiente:   

a)  La señora Ana Lucía Perilla Vda. de  Caldas  tiene  80  años  de  edad y padece “artrosis  generalizada”   (f.   95   cd.   inicial)  y  otras  enfermedades   crónicas,   como   “demencia   tipo  alzheimer,  DM  tipo  II,  diabetes  mellitus, múltiples úlceras por presión,  fibrilación  auricular,  antecedente  de sepsis de tejidos blandos, bacteriuria  asintomática” (fs. 12 y 18 ib.)   

b)  También  aparece expresado por el galeno  que  “presenta  un deterioro severo de sus funciones  mentales,  siendo  completamente  dependiente  de  sus actividades básicas como  alimentación,   movilización,  vestido…”  (f.  8  ib.).   

c) Así mismo, se reportó médicamente que se  trataba  de  una paciente “con múltiples escaras con  poca  comunicación  verbal…  se educa a la familia sobre la importancia de la  alimentación,  lubricación  de  la  piel y cambios de posición. Se recomienda  seguir  con  curaciones  diarias,  pues  la  evolución  de  las heridas ha sido  favorable  pero  el  proceso  es  lento…  se  continúa atención domiciliaria  según  comité  de  seguimiento  clínico y órdenes de especialistas tratantes  con  visita médica quincenal, terapia física y ocupacional 3 veces por semana,  terapia   respiratoria  semanal  y  cuidados  de  escaras  diario” (fs. 15 y 16 ib.).   

d)  Respecto  a  algunos de los medicamentos,  existen  las  ordenes  médicas;  sin  embargo,  no  registran  las  denominadas  “Kepra,  Propafemona”, a  los cuales hace referencia la accionante.   

e)  De  “la  cama  terapéutica      especial     con     colchón     antiestacaras”,  no obra copia  de  orden  donde  así  se determine, pero existe la prescripción médica sobre  presentar   “úlceras   de   presión  en  regiones  trocantericas  y  sacra áreas cruentas con tejido de granulación sin signos de  infección  que  requiere  manejo  integral  por  rehabilitación  nutrición  y  cirugía   plástica”.    Esto  es9, tiene  “áreas  de  piel lesionada por  permanecer  en  una  misma  posición  durante  demasiado tiempo… El riesgo es  mayor  si  está  recluido  en  una cama, utiliza una silla de ruedas o no puede  cambiar  de  posición.  Las  úlceras  por  presión  pueden causar infecciones  graves,  algunas  de  las  cuales pueden poner la vida en peligro”.   

e)  En  lo  relacionado  con el suministro de  pañales  desechables  y  la  silla  de  ruedas  puede decirse que la accionante  allegó  con la impugnación, soportes de órdenes médicas que resaltan además  de     todos     los     padecimientos    de    la    agenciada,    “artrosis   generalizada…   desacondicionamiento  físico,   posfractura  de  cadera  que  requirió de manejo QX ostesintesis  limitada  para    caminar    no    controla   esfínteres   requiere   uso   de   pañales  desechables”.   

f)     Referente     al    “suplemento      o      complemento     nutricional”,  el  médico  indica  como mejorar la ingestión alimentaria, pero  nada formuló (f. 13 ib.).   

g)  Acerca  de  la  capacidad  económica, se  infiere  que  la señora Ana Lucía Perilla Vda. de Caldas tiene una pensión de  $1.770.000,   pero   según   manifestó   su   agente   oficiosa   “no  es  cierto  que con la pensión de mi madre, alcance siquiera  para  suplir  en  parte  las  graves  enfermedades que padece; de la pensión le  pagan  a  la  EPS  Famisanar  Ltda  $220.000  y  solo  le  entregan  el saldo de  $1.550.000,  sin  tener  ningún otro ingreso mensual, se utiliza así: $900.000  como  un  mínimo  básico  para su alimentación mensual; $520.000 para atender  Servicios   Públicos;   $465.000  pago  de  servicio  de  aseo;  $200.000  para  transportes  y  varios;  resultando un desfase mensual aproximado de $535.000…  carezco   de   medios   económicos   para   atender  la  salud  y  vida  de  mi  madre”.   

Es  primordial  tener  en cuenta el deber del  Estado  de  otorgar  protección  especial a quienes están en circunstancias de  indefensión     y     debilidad    manifiesta,    además    de    “afrontar  el  deterioro irreversible y progresivo de su salud por  el  desgaste  natural  del  organismo  y consecuente con ello al advenimiento de  diversas   enfermedades   propias  de  la  vejez”10.   Por  lo  cual,  se  torna  imperativa  la protección frente a las acciones u omisiones vulneradoras de sus  derechos.   

La  vida  digna,  también  concebida como un  estado  alejado  lo  más lejano posible del sufrimiento, implica que se alivien  las  cargas  y  discapacidades,  con el fin de que se reciba el trato a que todo  ser humano tiene derecho.   

Para  la  Sala,  resulta  acreditado el grave  estado  de  salud  de  la referida señora, frente al  cual   surge   apremiante   la  necesidad  de  proveer  los  elementos y servicios  comentados,  aunque no hayan sido ordenados por el médico tratante, pero que es  ostensible  que  al menos paliarán sus padecimientos y harán más llevadera su  situación,  superando  la  propensión  a  limitar  o  negar  el acceso a dicha  asistencia.   

Es ostensible que la negativa de Famisanar EPS  a  autorizar  la entrega de medicamentos, pañales, silla de ruedas e incluso la  cama  terapéutica especial a la señora Perilla Vda. de Caldas, compromete aún  más  la  dignidad de su existencia, pues a los sufrimientos de su avanzada edad  se  suma su postración, las lesiones en la piel y la inhabilidad para controlar  esfínteres.   

De tal manera, está demostrado que Famisanar  EPS  ha  vulnerado  los  derechos  fundamentales  a  la  salud  y  a  la vida en  condiciones  dignas  de la señora Ana Lucía Perilla Vda. de Caldas, al negarle  el  préstamo de la cama especial terapéutica y el suministro del colchón anti  escaras,   los   pañales   desechables,   los  medicamentos  y  la  enfermería  domiciliaria  calificada,  por el tiempo y en las condiciones que para el efecto  establezca  el médico tratante, independientemente de que se encuentren o no en  el  POS  y  de  que  sus  costos  sean  posteriormente  cubiertos  con  recursos  públicos.   

En  tal  virtud,  será revocada la sentencia  proferida  por  el  Juzgado  19  Civil  del Circuito de Bogotá el 12 de mayo de  2009,  que  a su turno confirmó la dictada el 15 de abril del mismo año por el  Juzgado  1°  Civil  Municipal  de  Bogotá, denegando la acción de tutela, que  debe  concederse  en  forma  definitiva,  dado el estado crítico de salud de la  señora Ana Lucía Perilla Vda. de Caldas.    

En consecuencia, se ordenará a Famisanar EPS,  a  través  de  su  representante  legal o quien haga sus veces, que si no lo ha  realizado,  en  el término de 48 horas contadas a partir de la notificación de  la  presente  providencia  facilite la cama especial terapéutica y suministre a  Ana  Lucía Perilla Vda. de Caldas los medicamentos requeridos, el colchón anti  escaras,   los   pañales   desechables,   los  medicamentos  y  la  enfermería  domiciliaria  calificada,  por el tiempo y en las condiciones que para el efecto  establezca  el  médico  tratante, lo cual será coordinado con la señora Hilda  Esperanza  Caldas  Perilla, hija de la beneficiaria de este amparo y persona que  incoó la acción que ahora se decide.   

III. DECISIÓN.  

En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero:  REVOCAR la  sentencia  proferida  en mayo 12 de 2009 por el Juzgado 19 Civil del Circuito de  Bogotá,  confirmatoria  de  la  dictada en abril 15 de 2009, por el Juzgado 1°  Civil   Municipal  de  la  misma  ciudad,  que  denegó  la  acción  de  tutela  interpuesta  en  representación  de  Ana  Lucía  Perilla Vda. de Caldas contra  Famisanar      EPS.     En     su     lugar,     se     dispone     CONCEDER la tutela impetrada.   

Segundo: ORDÉNASE a  Famisanar  EPS,  a través de  su  representante legal o quien haga sus veces, que si no lo ha realizado, en el  término  de  48  horas  contadas  a  partir  de la notificación de la presente  providencia  facilite  la  cama  especial terapéutica y suministre a Ana Lucía  Perilla  Vda.  de  Caldas los medicamentos requeridos, el colchón anti escaras,  los  pañales  desechables,  los  medicamentos  y  la  enfermería  domiciliaria  calificada,  por el tiempo y en las condiciones que para el efecto establezca el  médico  tratante,  lo  cual  será  coordinado  con  la señora Hilda Esperanza  Caldas  Perilla,  hija de la beneficiaria de este amparo y persona que incoó la  acción que ahora se decide.   

Tercero:   Por  Secretaría     General,    LÍBRESE    la  comunicación  a que se refiere el artículo 36 del Decreto 2591  de 1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General    

1 Cfr.  T-709  de  1998  (noviembre  24),  M.  P. Vladimiro Naranjo Mesa; T-1012 de 1999  (diciembre  10),  M. P. Alfredo Beltrán Sierra; T-294 de 2000 (marzo 16), M. P.  Alfredo  Beltrán  Sierra  y  T-315  de  2000  (abril 1°), M. P. Jaime Córdoba  Triviño, entre otras.   

2 T-128  de febrero 14 de 2008, M. P. Nilson Pinilla Pinilla.   

3  “Las  observaciones  del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales  de  la  ONU  (Comité DESC), ofrecen la interpretación autorizada del Protocolo  Internacional  de  Derechos  Económicos y Culturales (PIDESC), tratado que hace  parte  del  Bloque  de  Constitucionalidad, por remisión del artículo 93 de la  Carta.  Por  lo  tanto,  constituyen un valioso criterio de interpretación para  precisar  el  alcance  del  derecho  a la Salud. La Observación General No. 14,  sobre  el disfrute del nivel más alto del derecho a la salud, ha sido utilizada  por  la  Corte  Constitucional  para precisar algunos elementos del derecho a la  salud,  entre  otras,  en  las  sentencias  T-666  de 2004 (M.P. Rodrigo Uprimny  Yepes),  T-859  de  2003  y  T-860  de  2003  (ambas con ponencia del Magistrado  Eduardo  Montealegre  Lynett),  T-350  de  2003  (M.P. Jaime Córdoba Triviño),  T-223  de  2005  (M.P. Clara Inés Vargas Hernández), T-739 de 2004 (M.P. Jaime  Córdoba  Triviño), T-884 de 2003 (M.P. Jaime Córdoba Triviño), T-905 de 2005  (M.P.  Humberto  Antonio  Sierra  Porto)  y  T-1228  de 2005 (M.P. Jaime Araújo  Rentería).”   

4  Sentencia T-420 de mayo 24 de 2007, M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

5  Artículo 1° Constitución Política.   

6  Cfr.  T-  829  de 2006 (octubre 5), M. P Manuel José  Cepeda  Espinosa; T-155 de 2006 (marzo 2), M. P. Alfredo Beltrán Sierra; T-1219  de  2003  (diciembre  12),  M.  P. Rodrigo Escobar Gil y T- 899 de 2002 (octubre  24), M. P. Alfredo Beltrán Sierra.   

7 Cfr.  T-085  de  2006  (febrero 9) y T-523 de 2006 (julio 7), M. P. Clara Inés Vargas  Hernández;  T-305  y  T-306,  ambas de abril 19 de 2006, M. P. Humberto Antonio  Sierra  Porto  y  T-044  de  2007  (febrero 1°), M. P. Jaime Córdoba Triviño,  entre otras.   

8  “Corte  Constitucional,  sentencia T-391 de 2004 (MP Jaime Araújo Rentería).  En   este   caso   la   Corte  dijo:  ‘(…)  Las  exculpaciones  presentadas  por  la demandada no son de  recibo,  pues  la  doctrina constitucional de esta Corporación ha señalado con  palmaria  claridad que el estado de liquidación de la empresa no es excusa para  que  ésta deje de cumplir con obligaciones que, como las mesadas que les debe a  sus  pensionados,  son  de  primerísimo  orden  y merecen prioridad en su pago.  (…)  Así  las  cosas,  esta Sala considera que Aquantioquia S.A. E.S.P violó  efectivamente  el  derecho  al mínimo vital de la señora María Edilma Cuartas  López.’”   

9  http://medlineplus.gov/spanish/   

10  T-591 de junio 19 de 2008, M. P. Jaime Córdoba Triviño     

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