T-696-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-696/10  

Referencia:  expediente  T-2641602   

Acción de tutela instaurada por el Instituto  Nacional  de  Vías –INVIAS-  contra el Tribunal Superior de Sincelejo y otros.   

Magistrado  Ponente   

Dr.  JUAN  CARLOS  HENAO  PEREZ   

Bogotá D.C., seis (6) de  septiembre de dos mil diez (2010)   

La  Sala  Tercera  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Gabriel Eduardo Mendoza Martelo,  Jorge  Iván  Palacio  Palacio  y Juan Carlos Henao Pérez, quien la preside, en  ejercicio  de  sus competencias constitucionales y legales, específicamente las  previstas  en los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Nacional y  en  los  artículos  33  y  siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA   

dentro del proceso de revisión del fallo de  tutela  proferido  por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, el  17  de  febrero  de  2010,  dentro  de  la  acción  instaurada por el Instituto  Nacional  de Vías -INVIAS-, a través de apoderado, contra el Tribunal Superior  de   Distrito   Judicial   de  Sincelejo,  Sala  Civil-Familia-Laboral,  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de San Marcos, Juzgado Promiscuo del Circuito de Sucre,  Juzgado  Primero  Promiscuo  del  Circuito  de  Corozal  y Juzgado Promiscuo del  Circuito de Sincé.   

I.  ANTECEDENTES   

     

1. Hechos.     

     

1. Por virtud de  37  sentencias  proferidas  en  desarrollo de procesos reivindicatorios agrarios  tramitados   por   la  Jurisdicción  Civil,  el  Instituto  Nacional  de  Vías  –INVIAS-, ha sido condenado  a  pagar  la  suma  de  $30.633.789.329,63,  a título de indemnización, por la  ocupación  de  predios  de  propiedad  privada que hiciera el Fondo Nacional de  Caminos  Vecinales  para  la  construcción  o  habilitación de vías de la red  nacional.  Lo anterior, sin contar con 262 procesos reivindicatorios adicionales  en  curso  cuyas  pretensiones son del orden de $270.818.780.466.oo. Teniendo en  cuenta  que  INVIAS  presentó sobre el mismo punto cinco (5) acciones de tutela  que  a  su  vez  hacían  referencia  a  los treinta y siete procesos ordinarios  mencionados,  solicitó  la  acumulación de las mismas, en consideración a que  se  trata  de  un  idéntico  problema  jurídico.  Así,  mediante Auto de 2 de  febrero  de  2010,  la  Corte  Suprema  de  Justicia resolvió favorablemente la  petición,     quedando     acumuladas    todas    ellas    en    el    presente  radicado.     

1. En general,  las  demandas  reivindicatorias  agrarias  se  fundan en que la entidad pública  Caminos  Vecinales  -en  liquidación-, ocupó irregularmente franjas de terreno  de  propiedad  privada  con destino a la construcción de carreteras hoy día en  cabeza  de  INVIAS,  sin que operara un proceso de expropiación previo. Por tal  razón,  los  propietarios  de  dichos bienes solicitaron su restitución por la  vía  civil  ordinaria  a  través  de  la  acción  reivindicatoria  agraria en  conformidad  con  el  artículo  946 del Código Civil y el Decreto 2303 de 1989  -por  el  cual  se  crea  y  organiza la jurisdicción agraria-, así como en la  Jurisprudencia  de  la Corte Suprema de Justicia relativa a la procedencia de la  reivindicación ficta.     

     

1. Es así como  en  consideración  a la imposibilidad de restituir la posesión material de los  bienes  ocupados  por  encontrarse  afectados  al uso público, la Jurisdicción  Civil,  con  fundamento en la figura de la reivindicación ficta señalada en el  artículo  955  del  Código Civil, ordenó en los 37 procesos el reconocimiento  del  valor  del predio y, en algunos casos, el de los perjuicios causados por la  intervención efectuada por vías de hecho.     

     

1. Mediante el  Decreto  No.2056  de octubre de 2003, el Gobierno Nacional ordenó que todas las  carreteras  del  país,  incluidas  las  que  se  hallaban  en  poder de Caminos  Vecinales pasaran a la Dirección de INVIAS.     

     

1. INVIAS al  contestar     cada     una    de    las    demandas    incoadas:    i. formuló incidente de nulidad por falta  de  jurisdicción  y  competencia  de  la Jurisdicción Civil, al señalar que a  partir  de la expedición del Decreto 01 de 1984, la competencia para reparar la  ocupación  permanente  de  bienes  de  propiedad  privada para el desarrollo de  trabajos   públicos   era   de  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa;  ii.  indicó  que  existía  falta  de  legitimación  por  pasiva en razón a que quien ocupó tales predios  fue  Caminos  Vecinales  -en liquidación-, además de que no ejercía posesión  sobre   los  predios  reclamados  y,  iii.  reiteró  que  la naturaleza pública de la entidad demandada y la  afectación  al  uso  público  del  bien  objeto  de  controversia impedían su  restitución,  además  de  la esencia indemnizatoria de las pretensiones que no  dejaban  duda  sobre  la  citada  falta de Jurisdicción. Todos estos argumentos  fueron  presentados como excepciones previas dentro de los respectivos procesos,  las   cuales   fueron   despachadas   desfavorablemente  en  primera  y  segunda  instancia.     

     

1. Por  lo  expuesto,  INVIAS  sostiene  que  se  vulneró  su derecho fundamental al debido  proceso,  en  razón  a que las autoridades judiciales accionadas incurrieron en  un  defecto  orgánico por la falta absoluta de jurisdicción y competencia para  resolver  la citada controversia, así como en un defecto fáctico al considerar  a   dicha   entidad   como   poseedora   material   de  los  predios  objeto  de  reivindicación,  cuando  la  posesión  la ostenta la comunidad en tanto bienes  afectados al uso público.     

     

1. Las acciones  que  fueron  acumuladas  mediante  el  Auto de 2 de febrero de 2010 por la Corte  Suprema de Justicia, son la siguientes :     

a)            No. 11001-02-03-000-2010-00019-00 contra  el  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito  de Sincelejo; se atacan los procesos  2006-00129, 2006-00144 y 2006-00145.   

El a quo  en  audiencia que regula el artículo 45 del Decreto 2303 de 1989,  declaró  procedente  las  excepciones previas de falta de jurisdicción y falta  de  competencia,  determinaciones  que apeladas fueron revocadas por el superior  mediante  los  autos  de  12 de marzo (2006-00129 y 2006-00145) y 26 de abril de  2007  (2006-00144  )  bajo  el  argumento  de  que a los procesos adelantados se  aplicaban  las normas relativas a la reivindicación por lo que la jurisdicción  ordinaria   era  la  competente.  (folio  4  expediente  T-00019-00).  Luego  de  adelantado  este  trámite  el  Juzgado  Tercero Civil del Circuito de Sincelejo  mediante  providencias  de  26 de junio de 2008 y 26 de enero de 2009 accedió a  las  pretensiones  de  las demandas y ordenó pagar la reivindicación ficta por  las     sumas     de     $2.376.500.000,     $966.000.000     y    $966.000.000,  respectivamente.   

Únicamente se formuló recurso de apelación  contra  el fallo producido en el proceso 2006-00129, resuelto por el Tribunal de  Sincelejo  el  15  de diciembre de 2008, por el cual se confirmó la condena. En  este  caso,  “…se agotó la segunda instancia y por  tanto   no   existe   otro   medio   de   defensa  judicial  idóneo”.  Señala  el  actor  que  no  se intentó recurso de apelación  respecto  de  los  procesos  2006-00144  y  2006-00145, pues carecía de sentido  recurrir   en  consideración  a  que  al  decidir  el  auto  que  resolvió  la  excepciones   previas  ya  el  Tribunal  Superior  había  fijado  su  posición  jurídica (folio 7, expediente T-00019-00).   

Frente  a  estos  últimos,  se  interpuso  incidente  de  nulidad  por  no  haberse  surtido  el  grado de consulta, en los  términos  del  artículo  386  del  Código  de  Procedimiento  Civil, “[…]  toda  vez  que esta entidad mantiene la convicción de  que,  dada la naturaleza de la entidad y del litigio, es imperativo que se surta  el  grado  de  consulta,  por  lo  cual  considera  que la no haberse surtido ni  ordenado  que  se surtiera, se genera una nulidad procesal a partir del fallo de  primera  instancia” (folio 7 expediente T-00019-00),  el cual no prosperó por razones ajenas a INVIAS.   

     

1. b)        No.  11001-02-03-000-2010-00016-00  contra  el Juzgado Promiscuo del  Circuito     de     San    Marcos;    procesos    2007-00084,    2007-00134    y  2007-00179.     

El a quo  en  audiencia  que regula el artículo 45 del Decreto 2303 de 1989  celebradas  el  27 de agosto, 29 de enero y 4 de junio de 2008, respectivamente,  declaró  no  probadas las excepciones previas de falta de jurisdicción y falta  de  competencia, decisiones que por vía de apelación fueron confirmadas por el  Tribunal  Superior  de  Sincelejo  mediante  autos de 2 de marzo de 2009 y 27 de  junio de 2008.   

Mediante  sentencias de 1º de abril y 11 de  mayo   de  2009,  el  a  quo  accedió  a  las pretensiones de los demandantes y condenó a pagar a título de  reivindicación   ficta,   las   sumas   de   $7.575.609.000,   $218.625.600   y  $1.180.326.000,   respectivamente.   Fallos   que   no   fueron   apelados   por  INVIAS.   

Señala  INVIAS que no apeló las sentencias  porque  “[…]  se presentaron unos factores ajenos a  la  voluntad  de  INVIAS, que incidieron directamente en la falta de agotamiento  de  los  recursos de apelación, lo cual, en todo caso, no puede ser imputable a  la  entidad  accionante  ni puede ser óbice para la procedencia de esta acción  de  amparo  constitucional, toda vez que no se trató de una acción consiente y  volitiva ni de una negligencia o incuria manifiesta de INVIAS.   

En  los procesos cuestionados en la presente  demanda  de  tutela,  el  aspecto  referente  a  la  falta  de  jurisdicción  y  competencia  fue  decidido  tanto en primera como en segunda instancia de manera  negativa.  En efecto, tal como se expresó en el acápite de hechos, en cuanto a  la  decisión  de  resolver negativamente la excepción de falta de competencia,  se  surtió  la  doble  instancia…En tal sentido, no tenía objeto recurrir el  fallo   en  relación  con  la  decisión  adoptada  respecto  de  la  falta  de  jurisdicción   y   competencia,   por   cuanto,   en  primer  lugar,  ya había sido decidido de manera previa  tanto  en  primera  como en segunda instancia al resolverse la excepción previa  respectiva;  y,  en segundo lugar, por cuanto el Tribunal Superior de Sincelejo,  ya  había  fijado previamente su posición al respecto mediante providencia que  se   encontraba  en  firme…”.(folio  7  expediente  T-ooo16-00)   

c)            No. 11001-02-03-000-2010-00020-00 contra  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Sucre; procesos 2005-00185, 2005-00186,  2005-00187,   2005-00288,   2005-00290,   2006-00030,   2006-00044,  2006-00045,  2006-00046,   2006-00049,   2006-00051,   2006-00094,   2006-00147,  2006-00173,  2006-00217, 2006-00246.   

          El   a  quo  en  audiencia  que  regula  el  artículo  45  del  Decreto 2303 de 1989 declaró no  probadas   las  excepciones  previas  de  falta  de  jurisdicción  y  falta  de  competencia.  Once de estas determinaciones fueron apeladas dentro del incidente  de  nulidad  y  confirmadas por el Tribunal Superior de Sincelejo mediante autos  de  27  de noviembre de 2006; 6, 7 y 14 de febrero, 23 de mayo y 30 de noviembre  de  2007,  respectivamente. No se propuso recurso de apelación a estos autos en  los  procesos  2005-00185,  2005-00186,  2005-00187,  2006-00049  y  2006-00246.   

          Mediante  sentencias de 1º de septiembre de 2008, 12 y 15 de agosto  de  2008; 13 y 14 de diciembre de 2008; 28 de julio y 13 de agosto de 2008, 5 de  marzo  de  2009  y 1 y 2 de septiembre de 2008, se condenó a pagar a la entidad  actora  compensación  pecuniaria  a  título  de  reivindicación  ficta. Sólo  fueron  apeladas  las sentencias de primera instancia en los procesos 2005-00288  y  2005-00290,  recursos  que  fueron  resueltos  de manera negativa por la Sala  Civil  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo  mediante  providencias  de  22  de  octubre  y  31  de  julio  de  2008,  respectivamente.   

          Frente  a  los  procesos 2005-00185, 2006-00173 y 2006-00217, INVIAS  formuló  recursos  de  apelación que el juzgado rechazó por extemporáneo. Al  respecto,  señaló  que el término de ejecutoria de las sentencias respectivas  coincidió  con el paro judicial (folio 8 del expediente T-00020-00), razón por  la  cual  procedió  a  formular  acción  de  tutela al considerar vulnerado su  derecho  al  debido  proceso. Dicha tutela fue fallada en forma negativa el 2 de  febrero  de  2009  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo y  confirmada  por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el 20  de marzo de 2009.   

          Respecto  de  los  procesos 2005-00185 y 2006-00173, INVIAS formuló  incidente  de  nulidad,  por  considerar  que  no  se había surtido el grado de  consulta  que  resultaba  necesario  en  atención  a  la  naturaleza de entidad  demandada. (folios 6 y 9 expediente T-00020-00).   

     

a. No.  11001-02-03-000-2010-00021-00  contra  el Juzgado Primero Promiscuo del Circuito  de Corozal; proceso 2005-00201.     

El a quo  en  audiencia  que regula el artículo 45 del decreto 2303 de 1989  declaró  no  probadas las excepciones previas de falta de jurisdicción y falta  de  competencia,  determinación  que apelada fue confirmada mediante auto de 12  de  junio  de  2007 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo.  El  Juzgado Primero Promiscuo del Circuito de Corozal mediante providencia de 28  de  enero  de  2008  accedió a las pretensiones de la demanda y ordenó pagar a  título  de  reivindicación  ficta  la suma de $2.196.000.000, fallo que no fue  objeto  de  alzada, pues de acuerdo con el actor no tenía sentido recurrir pues  al  decidir  el  auto que resolvió la excepciones previas ya el Tribunal había  fijado su posición jurídica frente a la falta de competencia.   

     

a. No.  11001-02-03-000-2010-00022-00  contra  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sincé;  2005-00327, 2005-00328, 2005-00431, 2005-00034, 2005-00046, 2006-00137,  2006-00138,   2006-00139,   2006-00180,   2006-00182,   2006-00294,  2007-00128,  2007-00231 y 2007-00280.     

          El   a  quo  en  audiencia  que  regula  el  artículo  45  del Decreto 2303 de 1989, declaró no  probadas   las  excepciones  previas  de  falta  de  jurisdicción  y  falta  de  competencia.  De estas determinaciones doce fueron apeladas y confirmadas por el  Tribunal  Superior  de Sincelejo mediante autos de 28 de febrero y 6 de marzo de  2007;  26  y  27 de junio y 17 y 20 de octubre de 2008. No se propuso recurso en  los procesos 2006-00180 y 2006-00182.   

          Mediante  sentencias  de 30 de julio y 19 de diciembre de 2008; 5 de  octubre  de  2007;  17, 30, 30 y 15 de julio, 1º de diciembre , 11, 11, 30 y 30  de  julio  de  2008  y  19  y  19 de diciembre de 2008, se condenó a pagar a la  entidad   a  título  de  reivindicación  ficta,  las  sumas  de  $668.200.000,  $856.960.000,  $41.880.000, $33.290.000, $531.440.000, $44.820.000, $53.728.000,  $121.920.000,     $15.276.000,    $95.108.000,    $175.925.000,    $448.010.100,  $132.367.600 y $1.834.830.000, respectivamente.   

          Se   apeló   la  sentencia  de  primera  instancia  en  el  proceso  2005-00431,  recurso  que  fue resuelto de manera negativa por la Sala Civil del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Sincelejo mediante providencias de  24 de julio de 2008.   

          También  fueron apeladas las sentencias en los procesos 2005-00327,  2006-00034,   2006-00046,   2006-00137,   2006-00138,   2006-00180,  2006-00182,  2006-00294,  2007-00128.  No obstante, mediante auto de octubre de 2008, recurso  que  fueron  declarados  desiertos  por falta de pago del porte de envío de los  expedientes  dentro  del  plazo  señalado  en  el  artículo 132 del Código de  Procedimiento  Civil;  circunstancia que INVIAS mediante recursos de reposición  justificó  en  que  para  tal  fecha  se llevó a cabo un paro judicial; contra  estas  decisiones  se interpusieron los correspondientes recursos de reposición  los  cuales  fueron  resueltos de manera negativa a INVIAS el 13 de noviembre de  2008.  Frente  a  estas  decisiones  INVIAS presentó acción de tutela, la cual  también  fue resuelta de manera negativa mediante sentencias de 30 de enero y 2  de  febrero  de  2009  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo,  confirmadas  por  la  Sala de Casación Civil el 29 de abril y el 9 de junio del  mismo año.    

1.8  Adicionalmente,  el  actor  señala que  promovió  acciones  populares  en  relación  con  los expedientes T-00020-00 y  T-00022-00,  tendientes  a  proteger  el  patrimonio público, el cual considera  violentado  por  cuenta  de  las  demandas  civiles presentadas y las decisiones  allí adoptadas.   

2.              Intervención   de   las   entidades  demandadas.   

2.1           Tribunal  Superior del Distrito Judicial  de   Sincelejo   Sucre   Sala  Civil  –Familia Laboral.   

El Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de   Sincelejo   Sucre   Sala   Civil  –Familia   Laboral,  señaló  que  en  el  caso  en  estudio  no  se  estructura  vulneración o menoscabo a los derechos fundamentales del tutelante.  Lo   anterior,  por  cuanto  las  diferentes  providencias  proferidas  por  los  integrantes   de   esta   Sala,   dentro   de   los   tres  procesos  ordinarios  reivindicatorios  agrarios referidos por INVIAS en esta acción de tutela y, que  se  tildan  de  constituir una vía de hecho por defecto orgánico, se sustentan  en  los artículos 955 del Código Civil, 12 del Código de Procedimiento Civil,  y  86  de Código Contencioso Administrativo y, en el contenido de las demandas,  específicamente   en   las   pretensiones  invocadas  en  cada  una  de  ellas.   

Precisamente,   la  interpretación  sistemática y armónica de las disposiciones antes reseñadas,  permitieron  concluir que ante la puntual petición de restitución de áreas de  terreno  ocupadas  por  INVIAS,  a  la  Jurisdicción  Ordinaria  Civil  sí  le  corresponde  asumir el conocimiento de dichos procesos, pues en manera alguna el  petitum   de  las  demandas  era  el  resarcimiento  de  perjuicios  por  parte  de  la  Administración,  caso en el cual la competencia  sería de la Jurisdicción Contencioso Administrativa.   

Este  entendimiento  se  refuerza  en  la  jurisprudencia de la Jurisdicción Ordinaria Civil, de acuerdo  con  sentencias  como  las  proferidas por la Corte Suprema de Justicia de 12 de  agosto  de 1997 y 2 de agosto de 2004, entre otras, en las cuales se precisa que  en  casos  como  el  que  se  estudia,  el  conocimiento  ha  de sustraerse a la  Jurisdicción  Contenciosa Administrativa, pues lo que realmente se controvierte  es el derecho de dominio respecto de un bien.   

     

1. Intervención  del  Juzgado Tercero Civil del Circuito de Sincelejo.     

El señor Juez Tercero Civil del Circuito de  Sincelejo  señala que en los términos de la jurisprudencia de la Sala Civil de  la  Honorable  Corte Suprema de Justicia, la justicia ordinaria es la competente  para  conocer  de  este tipo de acciones, como es la reivindicatoria ficta o por  equivalencia,  por  destinarse  en  forma  permanente  un  bien a un servicio de  utilidad  social  o  de  interés general, en atención a la imposibilidad de la  restitución  del  bien  reivindicado  a  su propietario, para el efecto cita la  Sentencia  del  25  de  octubre  del  2004,  Sala de Casación Civil, Expediente  5627.   

Adicionalmente,  el  Juez  considera  que la  acción  de  tutela  es  extemporánea al encontrarse ejecutoriados y archivados  los  procesos  en  los  términos  de la sentencia SU-961 de 1º de diciembre de  1999,   teniendo  en  cuenta  que  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales  debe interponerse en un plazo razonable. Adicionalmente, señala que  contra  dichos  procesos  no  procede el grado jurisdiccional de consulta, al no  configurarse  los  supuestos  del artículo 386 del C de P.C. al no ser parte la  Nación,  ello  por  cuanto  INVIAS  es un instituto descentralizado que goza de  autonomía  propia  y  presupuestal.  Además, sólo se consultan las sentencias  que  no  fueron  objeto  de  apelación  y  en  el  caso concreto las sentencias  correspondientes  a  los  procesos 2006-00129-00, 2006-00144-00 y 2006-000145-00  fueron apeladas.       

2.3           Camilo Doria Espinosa gerente liquidador  de Nelson Martelo y Cia S en C.   

El  apoderado  de  la  sociedad en comandita  Nelson  Martelo  y Cía S. en C., solicita denegar la tutela propuesta, en tanto  INVIAS  tuvo  la  oportunidad  de defenderse en todas las instancias procesales,  sin  que  hubiese  hecho  uso  del  recurso extraordinario de casación, en cuya  instancia  hubiese  podido  hacer  valer  su  inconformidad contra los jueces de  conocimiento.  Con  ello  se  incumple  con  el  requisito de subsidiariedad, de  manera  que mal podría el accionante pretender conseguir que por vía de tutela  se  revoque  una decisión que no fue sometida a casación con el fin del que el  juez  natural  revisara  la competencia. De otra parte, la sentencia acusada fue  proferida  por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Sincelejo el 26 de junio  de  2008,  la  cual  una  vez  apelada fue decidida por el Tribunal del Distrito  Judicial  de  Sincelejo  el  15 de diciembre de 2008, por lo cual se incumple en  este  caso  con  el requisito de inmediatez, al transcurrir más de un año para  la interposición de la acción de tutela.   

La  señora  Yolanda María Gil de Vivero, a  través  de  apoderado  señala  que  se opone a las peticiones formuladas en la  presente  tutela  a  propósito del proceso reivindicatorio adelantado por ella,  en  razón  a  que  éste  se  ajustó  a todas las prescripciones legales. A su  juicio,  la acción de tutela no procede contra acciones judiciales en firme, ya  que  esta  no  fue  concebida para sustituir o rescatar los medios ordinarios de  defensa  que  no  fueron utilizados por descuido o negligencia. INVIAS presentó  las  excepciones  de  falta  de  jurisdicción  y  competencia  y, estás fueron  declaradas no probadas dentro del proceso.   

Recuerda  la  señora  Gil  que  el Tribunal  Superior  de  Santa  Marta en un caso similar señaló que cuando el propietario  afectado  solicita  solamente  la  indemnización de perjuicios la jurisdicción  competente  es  la  Contenciosa Administrativa, pero cuando se proponen acciones  reivindicatorias  o  posesorias  es  a  la  Jurisdicción Ordinaria a quien debe  asignarse  el  caso,  aún  en  el  evento  en  que la restitución material sea  imposible  y  ella  se  reemplace por la compensación pecuniaria. Se funda este  pronunciamiento  en  la  sentencia  T-105 de 2000, según la cual se precisa que  “…cuando   se   reclama  una  indemnización  por  ocupación  permanente  de  terrenos de propiedad privada con una obra pública,  como  sucede en el presente caso, no es la Jurisdicción Ordinaria la competente  sino  la  Contencioso Administrativa, pero que cuando con ocasión de uno de sus  trabajos  se  pide  la reivindicación o cualquier otra acción de derecho civil  sustantivo,     la    competencia    se    fija    en    nuestra    legislación  ordinaria.”.    

   

2.5           Sandiego  Pérez  de  Sánchez, José de  Jesús  Cervera  Espitia,  Santiago  Salvador  Álvarez Marrugo, Reinaldo Galviz  Villamizar,  Francisco  Monterroza  Figueroa,  Ana  Gregoria Martínez Barrios y  Miguel Segundo Meléndez Ocampo.   

A través de apoderada los señores Pérez de  Sánchez,  Cervera  Espitia,  Álvarez  Marrugo,  Galviz  Villamizar, Monterroza  Figueroa,   Martínez  Barrios  y  Meléndez  Ocampo,  solicitan  a  través  de  apoderada   se   confirmen   las  sentencias  correspondientes  a  sus  procesos  reivindicatorios,  en  razón  a  que  las  sentencias  se encuentran en firme y  debidamente  ejecutoriadas,  por  lo  cual han hecho transito a cosa juzgada, de  manera  que  la acción de tutela instaurada por INVIAS resulta extemporánea en  la  medida  en  que ha transcurrido más de un año desde su ejecutoria hasta la  fecha  de  presentación  de  la  acción  de  amparo  con lo cual se lesiona el  principio  de  inmediatez.  Adicionalmente,  señalan  que  la  actora de manera  negligente,   no  interpuso  oportunamente  recurso  de  apelación  contra  las  sentencias  correspondientes  o  dejó  de  sustentarlo,  cerrando  con  ello la  posibilidad  de  invocar  el  recurso extraordinario de casación con lo cual se  vulnera  la  regla constitucional de la subsidiariedad. Finalmente, señalan que  se  desconoce  con  la  demanda  de  tutela  el  precedente  judicial vertical o  principio  de  doctrina  probable  de  la Corte Suprema de Justicia –  Sala  de Casación Civil, respecto de  la competencia ordinaria en juicios reivindicatorios.   

3.             Pruebas   relevantes  obrantes  en  el  expediente.   

Obran  en  el  expediente las pruebas que se  relacionan a continuación:   

3.1           Copia  informal  de los pronunciamientos  proferidos  por  las autoridades judiciales civiles en casos similares a este en  que  han declarado que la competencia para decidir radica en la Jurisdicción de  lo Contencioso Administrativo, así :   

     

* Juzgado Segundo Civil  del  Circuito  de  Cereté  –  Córdoba, en la audiencia de conciliación de que  trata   el   artículo   45   del   Decreto   2302.  Procesos  03-01-00022-08  y  03-01-00024-08.     

     

* Juzgado Catorce Civil  del  Circuito  de  Barranquilla.  Proceso 2001-00195-00 al resolver incidente de  nulidad.     

     

* Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de   Barranquilla,  Sala  Civil,  al  resolver  apelación  interpuesta  dentro  del  proceso  reivindicatorio agrario promovido por Leda de  Lourdes Collante contra INVIAS.     

     

* Juzgado Veintiocho  Civil del Circuito de Bogotá. Proceso 2007-00181.     

     

* Tribunal Superior de  Bogotá,  Sala Civil, al resolver apelación contra providencia proferida por el  Juzgado     Veintiocho     Civil    del    Circuito    de    Bogotá.    Proceso  2007-00181.     

     

* Tribunal Superior de  Montería,  Sala  Civil,  al  resolver apelación presentada contra la decisión  del   Juzgado  Segundo  Civil  del  Circuito  de  Cereté,  dentro  del  proceso  reivindicatorio   agrario  promovido  por  Marlen  Hernández  Caballero  contra  INVIAS.     

“…Retomando  la normatividad actual, el  artículo   82   del   Código   Contencioso  Administrativo  prescribe  que  la  Jurisdicción  de  lo  Contencioso  Administrativo  s la encargada de juzgar las  controversias  y litigios originados en la actividad de las entidades públicas,  categoría  en  la  que  se encuentra la entidad demandada y condenada (INVIAS),  por  haber  sido organizada como un establecimiento público del orden nacional,  con  personería  jurídica,  autonomía  administrativa  y  patrimonio  propio,  adscrito  al  Ministerio  de Transporte, según el decreto 2171 de 1992. De otro  lado  el artículo 83 del Decreto 01 de 1984 señala que el control ejercido por  la  jurisdicción  especializada  cobija,  entre  otros,  los denominados hechos  administrativos  que  comprenden  la  ocupación  de  terrenos  con  ocasión de  trabajo   u  obras  públicas,  lo  que  refuerza  la  tesis  que  es  ésta  la  jurisdicción  encargada de juzgar este tipo de controversias y no otra, como lo  ha  sostenido  el  Consejo  de  Estado  en  múltiples  pronunciamientos  en  la  materia.   

Sobre  la  aplicación  del decreto 2303 de  1989,  norma  utilizada  por los juzgados ya señalados para avocar conocimiento  de  las controversias a las que me he referido en el presente documento, resulta  pertinente  indicar  que  es  cierto  que la jurisdicción agraria conoce de los  conflictos  que  se deriven de la propiedad posesión y mera tenencia de predios  agrarios,  pero  el  parágrafo  del artículo 1º ibídem exceptúo de lo allí  previsto,  precisamente,  los  asuntos que conforme a las disposiciones vigentes  correspondieran  a  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo, como  acontece  con  la  ocupación  de  terrenos  utilizados  para la construcción o  habilitación  de vías pertenecientes a la red terciaria nacional, que han dado  origen  a las condenas y a los procesos judiciales en contra de INVIAS, en tanto  que  esta  clase  de  controversias,  se  reitera  habían  sido encargadas a la  jurisdicción  especializada  por  mandato  de  los  artículos  82, 83 y 86 del  Decreto  01  de  1984,  algo más de 6 años antes de la entrada en vigencia del  Decreto  2303 de 1989, por lo que este argumento no se acomoda a la normatividad  agraria…”        

3.3   Expediente  de tutela instaurado  por  INVIAS  contra  el  Juzgado  Tercero  Civil  del Circuito de Sincelejo y el  Tribunal    Superior   del   Distrito   Judicial   de   Sincelejo   –           Sala          Civil  No.11001-02-03-000-2010-00019-00.  Procesos: 2006-00129 con sentencia de primera  instancia  de  26  de junio de 2008 y de segunda instancia de 15 de diciembre de  2008;  2006-00144  con  sentencia  de  primera instancia de 26 de enero de 2009;  2006-00145  con  sentencia de primera instancia de 26 de enero de 2009. Copia de  los expedientes respectivos.   

3.4           Expediente  de  tutela  instaurado  por  INVIAS  contra  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de San Marcos –  Sucre  y  el  Tribunal  Superior  del  Distrito   Judicial   de   Sincelejo   –  Sala Civil No.11001-02-03-000-2010-00016-00. Procesos : 2007-00179  con  sentencia  de  11  de  mayo  de 2009; 2007-00134 sentencia de 11 de mayo de  2009;  2007-00084  sentencia  de  1º de abril de 2009. Copia de los expedientes  respectivos.   

3.5           Expediente  de  tutela  instaurado  por  INVIAS    contra    el    Juzgado    Promiscuo    del    Circuito    de   Sincé  No.11001-02-03-000-2010-00022-00.   Procesos  :  2005-00431  con  sentencias  de  primera  instancia de 5 de octubre de 2007 y segunda instancia de 24 de junio de  2008;  2007-00231  sentencia  de  primera  instancia  19  de  diciembre de 2008;  2005-00328   sentencia  de  primera  instancia  de  19  de  diciembre  de  2008,  2007-00280  con  sentencia  de  primera  instancia  19  de  diciembre  de  2008;  2006-00139  con  sentencia  de  primera  instancia  de 1º de diciembre de 2008;  2006-00137  con  sentencia  de  primera  instancia  de  30  de  julio  de  2008;  2006-00034  con  sentencia  de  primera  instancia  de  17  de  julio  de  2008;  2006-00182  con  sentencia  de  primera  instancia  de  11  de  julio  de  2008;  2006-00046  con sentencia de primera instancia de 30 de julio de 2008; 2005-0327  con  sentencia  de  primera  instancia  de  30  de julio de 2008; 2006-00294 con  sentencia  de primera instancia de 30 de julio de 2008; 2007-00128 con sentencia  de  primera  instancia  de  30  de  julio  de  2008; 2006-00180 con sentencia de  primera  instancia  de  11 de julio de 2008; 2006-00138 con sentencia de primera  instancia    de    15   de   julio   de   2008.   Copia   de   los   expedientes  respectivos.   

3.6           Expediente  de  tutela  instaurado  por  INVIAS  contra  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Sucre y Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo  –     Sala    Civil    No.11001-02-03-000-2010-00020-00.    Procesos:  2006-00051-00  con  sentencias  de  primera  instancia  de 13 de agosto de 2008;  2005-00187-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  15 de agosto de 2008;  2005-00186-00   sentencia  de  primera  instancia  de  12  de  agosto  de  2008;  2006-00147-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  4  de  marzo de 2009;  2006-00094-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  5  de  marzo de 2009;  2006-00030-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  28  de julio de 2008;  2006-00046-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  13 de agosto de 2008;  2006-00045-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  11 de agosto de 2008;  2006-00044-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  14 de agosto de 2008;  2006-0017300-00  con  sentencia de primera instancia de 2 de septiembre de 2008;  2005-00290-00  con  sentencia  de  primera  instancia  de  31  de julio de 2008;  2005-00288-00  con  sentencia  de primera instancia de 13 de diciembre de 2007 y  sentencia  de  segunda  instancia  de  22  de octubre de 2008; 2005-00185-00 con  sentencia  de  primera instancia de 1º de septiembre de 2008; 2006-00246-00 con  sentencia  de  primera  instancia  de  19  de  mayo  de  2009; 2006-00049-00 con  sentencia  de  primera  instancia  de  28 de julio de 2008; 2006-00217-00-00 con  sentencia  de  primera  instancia  de  2  de  septiembre  de  2008. Copia de los  expedientes respectivos.   

3.7           Expediente  de  tutela  instaurado  por  INVIAS  contra  el  Juzgado Primero Promiscuo del Circuito de Corozal. Proceso :  2005-00201  con sentencia de primera instancia de 28 de enero de 2008. Copia del  expediente respectivo.   

     

1. Relación  de  los  procesos  reivindicatorios que son objeto de los  expedientes  de  tutela  acumulados,  de  los  cuales  se  extracta la siguiente  información:     

1.  

Radicación                                                                :         2006-00129   

Demandante                                                                 :          Nelson  Martelo  &  Cía  S.  en  C.  en   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         26 de junio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         15 de diciembre de 2008   

Valor de la Condena                                        :         $2.376.500.000   

Predio                                             :         El  Delirio  –  Sincelejo   

Fecha  ocupación                                                 :         Según demanda  1988.   

Fecha de la demanda                                       :         18 de julio de 2006.   

2.  

Radicación                                                                :         2006-00144   

Demandante                                                                 :         Carmen Elena Tamara García   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         26 de enero de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         —-   

Valor de la Condena                                        :         $966.000.000   

Predio                                             :         La   Loma   –  Santiago de Tolú   

Fecha   de   la   ocupación                           :         Fecha iniciación de obras según   

demanda 1982 y de terminación  

marzo de 1990.  

Fecha de la demanda                                       :         8 de agosto de 2006.   

3.  

Radicación                                                                :         2006-00145   

Demandante                                                                 :         Luís Adolfo Tamara García   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         26 de enero de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $966.000.000   

Predio                                             :         Santa Isabel de Pechilin –   

Santiago    de    Tolú    – Sucre   

Fecha  ocupación                                                 :                No  se  establece.   

Fecha de la demanda                                       :         8 de agosto de 2006.   

Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Corozal  – Sucre.   

4.  

Demandante                                                                 :         Yolanda María Gil de Vivero   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         28 de enero de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $2.196.000.000   

Predio                                             :         La      Montañita      –San Juan de   

Betulia – Sucre  

Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre  –  Tribunal  Superior del  Distrito Judicial de Sincelejo.   

5.  

Radicación                                                                :         2006-00051-00   

Demandante                                                                 :         Francisco de Paula Ricardo   

Hoyos  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         13 de agosto de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $187.784.000   

Predio                                             :         Santa  Elena  –  Los Galápagos   

Municipio de Majagual  

Fecha de ocupación                                        :         Según demanda 1999 fecha de   

                                                                obras.   

Fecha de la demanda                                       :         7 de marzo de 2006.   

Radicación                                                                :         2005-00187-00   

Demandante                                                                 :         Miguel Segundo Meléndez   

Campos  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         15 de agosto de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $396.000.000   

Predio                                             :         Patillal   –  Municipio de Majagual   

Fecha  ocupación                                                 :            1992 según  demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         14 de julio de 2005.   

7.  

Radicación                                                                :         2005-00186-00   

Demandante                                                                 :         Reinaldo de Jesús Galviz   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         12 de agosto de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $441.000.000   

Predio                                             :         Santa  Anita  –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1994 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         14 de julio de 2005.   

8.  

Radicación                                                                :         2006-00147-00   

Demandante                                                                 :             José     de     Jesús    Cervera  Espitia   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         4 de marzo de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $468.000.000   

Predio                                             :         Los  Mangos  –  Municipio de   

Majagual  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1988. Obras 2001 a 2006 según   

                                                                demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         24 de abril de 2006.   

9.  

Radicación                                                                :         2006-00094-00   

Demandante                                                                 :         Santiago Salvador Álvarez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         5 de marzo de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $688.500.000   

Predio                                             :         El  Coliseo  –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1986 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         23 de mayo de 2006.   

10.  

Radicación                                                                :         2006-00030-00   

Demandante                                                                 :         Juvenal Enrique García   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         28 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $71.281.600   

Majagual.  

Fecha de ocupación                                       :         1996 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         6 de junio de 2006.   

11.  

Radicación                                                                :         2006-00046-00   

Demandante                                                                 :         Cristo Manuel Zambrano   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         13 de agosto de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 31.416.000   

Predio                                             :         El  Proyecto  –  Municipio de   

Majagual  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1999 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         17 de febrero de 2006.   

12.  

Radicación                                                                :         2006-00045-00   

Demandante                                                                 :         Rosa Felicidad Ortega   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de agosto de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $26.275.200   

Predio                                             :         Villa  Rosa  –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha  ocupación                                                 :            1988 según  demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         31 de julio de 2006.   

13.  

Radicación                                                                :         2006-00044-00   

Demandante                                                                 :         Luís Carlos García Requena   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         14 de agosto de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $65.120.000   

Predio                                             :         Montevideo   –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         fecha obras 1996. La carretera se   

construyó en 1970.  

Fecha de la demanda                                       :         13 de febrero de 2006.   

14.  

Radicación                                                                :         2006-0017300-00   

Demandante                                                                 :         Manuel Santander Cárdenas   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         2 de septiembre de 2008   

Valor de la Condena                                        :         $ 445.480.000   

Predio                                             :         Tolemaida   –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1988 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         8 de mayo de 2006.   

15.  

Radicación                                                                :         2005-00290-00   

Demandante                                                                 :         Francisco Manuel Monterroza   

Figueroa.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         14 de diciembre de 2007   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         31 de julio de 2008   

Valor de la Condena                                        :         $ 340.377.000   

Predio                                             :         Dios  te libre –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1970 según IVIAS.   

Fecha de la demanda                                       :         20 de octubre de 2005.   

16.  

Radicación                                                                :         2005-00288-00   

Demandante                                                                 :         Ana Gregoria Martínez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         13 de diciembre de 2007   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         22 de octubre de 2008   

Predio                                             :         El  Martirio  –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha  ocupación                                                 :            1970 según  INVIAS.   

Fecha de la demanda           :               7  de  octubre  2005  adicionada 22   

de febrero de 2006.  

17.  

Radicación                                                                :         2005-00185-00   

Demandante                                                                 :           Sandiego  María  Pérez  de  Sánchez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         1º de septiembre de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 1.200.000.000   

Predio                                             :         Las     Candelarias     – Municipio de   

Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1992 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         14 de julio de 2005.   

18.  

Radicación                                                                :         2006-00246-00   

Demandante                                                                 :         Farid Díaz Rondón   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de mayo de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 1.004.427.600   

Guaranda.  

Fecha  ocupación                                                   :                No  se  establece la fecha de   

ocupación. Se aclara en la  

demanda que a 2006 no se ha  

terminado la construcción de la           carretera de  Achí hasta   

Guaranda.  

Fecha de la demanda                                       :         25 de agosto de 2006.   

19.  

Radicación                                                                :         2006-00049-00   

Demandante                                                                 :            José   Joaquín   Martínez   Santos   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         28 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 43.591.200   

Predio                                             :         El  Milagro  –  San Roque   

Municipio de Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1996.   

Fecha de la demanda                                       :         8 de marzo de 2006.   

20.  

Radicación                                                                :         2006-00217-00-00   

Demandante                                                                 :         Rosa Isabel Cortés Salgado   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         2 de septiembre de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Predio                                             :         Villa  Rosa  –  Municipio de   

Majagual.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         No se precisa.   

Fecha de la demanda                                       :         2006.   

JUZGADO  PROMISCUO  DEL  CIRCUITO  DE SINSÉ  SUCRE  – TRIBUNAL SUPERIOR  DEL DISTRITO JUDICIAL DE SINCELEJO.   

21.  

Radicación                                                                :         2005-00431   

Demandante                                                                 :           Alonso   de   Jesús   Garavito  Díaz   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         5 de octubre de 2007   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         24 de junio de 2008   

Valor de la Condena                                        :         $ 41.880.000   

Predio                                             :         El  Quindío  –  Municipio San   

Benito Abad.  

Fecha  ocupación                                                 :          Según INVIAS  en el año 1977   

trazado de la carretera San  

Marcos-Majagual-Achí    – Sucre.             El   demandante  adquiere  el  predio               en el 2002. El juez afirma que se   

dio    la   ocupación   en   el   año  1999.   

Fecha de la demanda                                       :         26  de  septiembre  de  2005                             

22.  

Radicación                                                                :         2007-00231   

Demandante                                                                 :            Manuel   José   Hernández   Navarro   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de diciembre de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 132.367.600   

Predio                                             :         Arizona    del    Río    – Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1988   

Fecha de la demanda                                       :         3 de octubre de 2007   

23.  

Radicación                                                                :         2005-00328   

Demandante                                                                 :         Alberto Francisco Romero   

Martínez .  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de diciembre de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 856.960.000   

Predio                                             :         El   Prado   –  Municipio de   

Sincé.  

Fecha  ocupación                                                 :                                    1988.   

Fecha de la demanda                                       :         19 de julio de 2005.   

24.  

Radicación                                                                :         2005-00280   

Demandante                                                                 :             Beatriz    Eugenia    Vergara    de  Pérez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de diciembre de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 1. 834.830.000   

Predio                                             :         La  Esperanza  –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha  ocupación                                                 :                                    1988   

Fecha de la demanda                                       :         30 de noviembre de 2007.   

25.  

Radicación                                                                :         2006-00139   

Demandante                                                                 :               Pablo      Ramón      Arrieta  Villadiego   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         1º de diciembre de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 121.920.000   

Predio                                             :         El   Enredo  –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1998   

Fecha de la demanda                                       :          año 2006.   

26.  

Radicación                                                                :         2006-00137   

Demandante                                                                 :            Hernán    Filiberto   Ruiz   Imbeth   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 44.820.000   

Predio                                             :         El     Deseo    Claro    – Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1999   

Fecha de la demanda                                       :         2006.   

27.  

Radicación                                                                :         2006-00034   

Demandante                                                                 :         Rosa Luz Garavito y otros   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         17 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 33.290.000   

Predio                                             :         Los  Laureles  –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         Se afirma que lo ocupó Caminos   

Fecha de la demanda                                       :         25 de enero de 2006.   

28.  

Radicación                                                                :         2006-00182   

Demandante                                                                 :         Napoleón Jaraba Barreto   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 95.108.000   

Predio                                             :         El  Descanso  –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1999 según demanda.   

Fecha de la demanda                                       :         julio de 2005.   

29.  

Radicación                                                                :         2006-00046   

Demandante                                                                 :         Lacides de los Reyes Meza   

Atencia.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 531.440.000   

Predio                                             :         Juan  Santos  –  Municipio de   

Fecha   de   la   ocupación                           :         1988   

Fecha de la demanda                                       :         25 de enero de 2006   

30.  

Radicación                                                                :         2005-00327   

Demandante                                                                 :         Narciso Rafael Flórez Castro   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 668.200.000   

Predio                                             :         San  Francisco –  Municipio de   

Sincé.  

Fecha   de   la   ocupación                           :         1988. La sentencia nada dice   

sobre  la  ocupación  de predios ni cuando  ella se produce.   

Fecha de la demanda                                       :         julio de 2005.   

31.  

Radicación                                                                :         2006-00294   

Demandante                                                                 :           Aurelio   José   Monterroza   Viloria   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 175.925.000   

Predio                                             :         La   Patria  –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha  ocupación                                                 :                                    1998   

Fecha de la demanda                                       :         4 de septiembre de 2006.   

32.  

Radicación                                                                :         2007-00128   

Demandante                                                                 :           Rosa   María   Medina   de  Severiche   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 448.010.000   

Predio                                             :         La   Puente  –  Municipio de   

Sincé.  

Fecha de ocupación                                       :         1988. La demandante adquiere el   

predio en el año 1991.  

Fecha demanda                                                       :                                    2008   

Radicación                                                                :         2006-00180   

Demandante                                                                 :         Teobaldo del Cristo Beltrán   

Medrano y otro.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 15.276.000   

Predio                                             :         Canta  Claro  –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha  ocupación                                                 :                                    1999   

Fecha de la demanda                                       :         2006.   

34.  

Radicación                                                                :         2006-00138   

Demandante                                                                 :         Ruth del Carmen Álvarez   

Delgado.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         15 de julio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 53.728.000   

Predio                                             :         El   Deseo   –  Municipio de   

San Benito Abad.  

Fecha  ocupación                                                 :                                    1998   

Fecha de la demanda                                       :         2006.   

JUZGADO  PROMISCUO  DE  SAN  MARCOS,  SUCRE  –  TRIBUNAL  SUPERIOR DEL  DISTRITO JUDICIAL DE SINCELEJO.   

Radicación                                                                :         2007-00179   

Demandante                                                                 :         INMAQ LTDA.   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de mayo de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 1.180.326.000   

Predio                                             :         Santa  Úrzula –  Municipio de   

San Marcos.  

36.  

Radicación                                                                :         2007-00134   

Demandante                                                                 :         Jorge Luís Vergara Díaz   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de mayo de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $218.625.600   

Predio                                             :         Villa  Beatri  –  Municipio de   

San Marcos.  

Fecha  ocupación                                                 :                                    1988   

Fecha de la demanda                                       :         2006.   

37.  

Radicación                                                                :         2007-00084   

Demandante                                                                 :         Samuel Martelo y otros.   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         1º de abril de 2009   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :            

Valor de la Condena                                        :         $ 7.575.609.600   

Predio                                             :         Guayepo    –  Municipio de   

San Marcos.  

Fecha  ocupación                                                 :            1970 según  Caminos Vecinales   

                                                                El demandante afirma que se dio   

en 2002  

Fecha de la demanda                                       :         Febrero de 2007.   

4.            Decisión       judicial      objeto      de  revisión.   

4.1          Sentencia  proferida el 17 de febrero de  2010  por la Corte Suprema de Justicia –  Sala  de  Casación  Civil,  por  la  cual  se  deniega la acción  impetrada.  En  términos de la providencia: a) Dentro  de  los  tres  procesos tramitados ante el Juzgado Tercero Civil del Circuito de  Sincelejo  y  que  se  relacionan  en  la  acción de tutela, INVIAS únicamente  apeló   la   sentencia   con   el  radicado  número  2006-00129  sin  que  tal  determinación  fuera  objeto  de  recurso  extraordinario  de  Casación  o  de  revisión.  b)  Frente  al juez promiscuo del Circuito de San Marcos respecto de  las  tres actuaciones adelantadas INVIAS no propuso el recurso de alzada. c) del  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Sucre, se relacionan dieciséis procesos y  sólo  dos  fueron objeto de alzada, de estos, ninguno fue objeto de revisión o  casación  la cual era posible en razón a la cuantía. d) la sentencia de 28 de  enero  de  2008  por la cual el Juez Primero Promiscuo de Corozal accedió a las  pretensiones  de  la demanda no fue apelada. e) En cuanto a los catorce procesos  seguidos  ante  el  Juzgado  Promiscuo de Sensé, se apeló uno de ellos que fue  confirmado  por  el Tribunal el 24 de julio de 2008. En nueve casos los recursos  de apelación fueron declarados desiertos.   

En  esos  términos,  la  Corte  Suprema de  Justicia  considera  inane pretender reabrir, ante su firmeza, el debate en sede  de  tutela,  por cuanto la tutela es un mecanismo residual y subsidiario para la  protección  de derechos fundamentales de las personas, por lo cual no puede ser  utilizado  por  INVIAS  para subsanar y enmendar las omisiones en que incurrió,  pues  en  vez  de acudir a las vías procesales guardo silencio y, ahora utiliza  la tutela como si se tratara de una tercera instancia.   

1. Sentencia  de 16 de marzo de 2010 de la Sala de Casación Laboral de  la  Corte  Suprema de Justicia por la cual se confirmó  la  providencia  de  17  de  febrero  de 2010 proferida por la Sala de Casación  Civil   de   esa   Corporación.   Considera   el   a  quem  que  no  se  atiende la naturaleza subsidiaria y  residual  de  la  acción  de  amparo constitucional al no ejercer dentro de los  términos  legales  los  recursos  procesales que ofrece la normatividad vigente  para ejercer su derecho de defensa.     

4.3          Las providencias anteriores dan cuenta de  que  fueron  debidamente  vinculadas  a  las  acciones  de tutela acumuladas las  siguientes  sociedades  y  personas  naturales en punto a asegurar su derecho de  defensa:  INMAQ  LTDA.,  JORGE  LUIS  VERGARA  DIAZ,  SAMUEL  MARTELO, ANA LUCIA  MARTELO  DE TÁMARA, CAMILO DORIA ESPINOSA en su condición de Gerente de NELSON  MARTELO  Y  CIA.  S.  EN  C.,  CARMEN ELENA TÁMARA GARCÍA, LUIS ADOLFO TÁMARA  GARCÍA,  FRANCISCO  DE  PAULA  RICARDO  HOYOS, MIGUEL SEGUNDO MELÉNDEZ CAMPOS,  REINALDO  DE JESÚS GALVIS VILLAMIZAR, JOSÉ DE JESÚS CERVERA ESPITIA, SANTIAGO  SALVADOR   ÁLVAREZ  MARRUGO,  JUVENAL  ENRIQUE  GARCÍA  ORTEGA,  CRISTO  MAULE  ZAMBRANO  BALDOVINO,  ROSA  FELICIDAD  ORTEGA VDA DE RODELO, LUIS CARLOS GARCÍA  REQUENA,  MANUEL  SANTANDER  CÁRDENAS  CÁRDENAS,  FRANCISCO  MANUEL MONTERROZA  FIGUEROA,  ANA  GREGORIA  MARTÍNEZ  BARRIOS,  SANDIEGO  MARÍA PÉREZ SÁNCHEZ,  FARID  DÍAZ  RONDON,  JOSÉ  JOAQUÍN  MARTÍNEZ  SANTOS,  ROSA  ISABEL CORTÉS  SALGADO,  YOLANDA  MARÍA  GIL  VIVERO, ALFONSO DE JESÚS GARAVITO DÍAZ, MANUEL  JOSÉ  HERNÁNDEZ  NAVARRO,  ALBERTO FRANCISCO ROMERO MARTÍNEZ, BEATRIZ EUGENIA  VERGARA  DE  PÉREZ, PABLO RAMÓN ARRIETA VILLADIEGO, HERNÁN RUÍZ IMBETH, ROSA  LUZ  GARAVITO MEDINA, NAPOLEÓN JARABA BARRETO, MARCO TULIO URIBE, GERMAN MONTES  VUELVAS,  LACIDES  DE  LOS  REYES  MEZA  ATENCIA, MARISOL SINNING, MIGUEL HALLER  RAAD,  NARCISO  RAFAEL  FLÓREZ  CASTRO,  AURELIO DE J. MONTERROZA VILORIA, ROSA  MARÍA  DE  SEVERICHE,  HENRY  BALETTA  LÓPEZ,  TEOBALDO  DEL  CRISTO  BELTRÁN  MEDRANO,  RUTH  DEL  CARMEN ÁLVAREZ DELGADO, OFICINA JURÍDICA INVIAS SECCIONAL  SUCRE,  PROCURADURIA  JUDICIAL  AMBIENTAL  Y  AGRARIA  II SINCELEJO y PROCURADOR  GENERAL DE LA NACIÓN.   

II.  CONSIDERACIONES  Y  FUNDAMENTOS.   

Competencia.  

1.  Esta  Sala  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional  es  competente  para revisar las decisiones proferidas dentro de  la  acción  de  tutela de la referencia, de conformidad con lo dispuesto en los  artículos   86   y   241,  numeral  9°,  de  la  Constitución  Política,  en  concordancia  con los artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991 y, en razón a  que  esta fue escogida por la Sala de Selección número Cinco del trece (13) de  mayo de dos mil diez (2010).   

Cuestiones previas.  

     

1. Mediante  la  sentencia  T- 2379462 de 03 de mayo de 2010 la Sala Séptima de Revisión de  la  Corte  Constitucional,  dejó  sin  efectos las sentencias proferidas por el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sensé  dentro de los siguientes procesos  seguidos  contra  INVIAS:  i.  No.  20060134  (actor Rosa Luz Garavito); ii. No.  2006-00137  (Hernán Ruíz); iii. No. 2006-00138 ( Ruth de cristo Álvarez); iv.  No.  2006-00183  (actor  Carmen Elena Montes); v. No. 2006-00186 (actor Teobaldo  Beltrán)  y  vi.  No.2006-00182  (actor Napoleón Jaraba), al encontrar probada  una  vía  de  hecho por falta de jurisdicción y competencia. Al respecto, vale  la  pena  precisar  que  si  bien  la  acción  de  tutela  fue interpuesta para  garantizar  el debido proceso, en razón a que el juzgado negó indebidamente la  interposición  de  los  recursos  de  apelación  en  cada  uno de los procesos  reivindicatorios  relacionados,  la  Sala  de  Revisión  constató  un  defecto  orgánico  por  considerar que la jurisdicción competente para conocer de ellos  era la Contencioso Administrativa y no la ordinaria.      

En   consecuencia,   los  procesos  antes  enlistados  se  excluirán del estudio del presente trámite revisión, al haber  sido ya objeto de la citada sentencia.   

3.  De  otro lado, mediante la sentencia T-  2277791  de  17  de  septiembre de 2009 la Sala Segunda de Revisión de la Corte  Constitucional  amparó  el derecho al debido proceso de INVIAS en relación con  el  proceso  surtido  ante  el   Juez  Promiscuo del Circuito de Sucre, con  referencia  No.  2006-0095,  actor  Francisco  Manuel Aguas Pérez, para lo cual  ordenó  proferir  un  nuevo edicto emplazatorio con el fin de asegurar a INVIAS  la  oportunidad  procesal  de  interponer recurso de apelación. No obstante, en  consideración  a  que  en  este  fallo la Corte Constitucional no se pronunció  respecto  de  una  posible  vía  de  hecho por defecto orgánico derivado de la  falta  de  jurisdicción y competencia de los jueces civiles, este proceso será  objeto  de  revisión  en  esta  providencia   en cuanto se refiere a dicho  defecto.   

     

Problema   jurídico   y   esquema   de  resolución.   

4.  Debe  analizar  la  Sala si se edifica un defecto orgánico capaz de  vulnerar  el  derecho  al  debido  proceso  del  actor,  en  razón  a  que  las  controversias  derivadas  de  la  ocupación  permanente  de  bienes  de dominio  privado  para  la  ejecución  de  trabajos  públicos  por  parte  de entidades  estatales,   sin   que   haya   mediado   negociación   directa  o  proceso  de  expropiación,  se  ventilen  ante la Jurisdicción Civil por vía de la acción  reivindicatoria  o reivindicatoria agraria, si se tiene en cuenta la competencia  que   el   ordenamiento   legal   asignó   a   la   Jurisdicción   Contencioso  Administrativa,  mediante  la acción de reparación directa, para reconocer los  perjuicios  derivados  de  la  ocupación  permanente  de inmuebles por causa de  trabajos  públicos,  teniendo  en  cuenta  que  resulta  imposible restituir al  titular  del  derecho de dominio la posesión material de los bienes ocupados en  razón  a que éstos quedan afectados al uso público, al interés público o al  servicio   público.   De  igual  manera  y,  de  resultar  procedente,  deberá  establecer  la  Sala  si  se  registra  un  defecto  fáctico  en  los  procesos  reivindicatorios  agrarios  que  se  estudian  por  vía de tutela, al no quedar  probada  la  supuesta  posesión  que  INVIAS  ejerce sobre los bienes objeto de  reivindicación.   

Con  tal  propósito  la  Sala de Revisión  analizará  :  (i)  La  procedencia  genérica  de  la  acción de tutela contra  providencias  judiciales.  Reiteración. (ii) La regulación normativa aplicable  en  caso  de  ocupación  permanente  de  bienes  de  propiedad  privada para el  desarrollo de trabajos públicos. (iii) El caso concreto.   

Procedencia  de la Acción de Tutela contra  providencias judiciales. Reiteración de jurisprudencia.   

5.  Conforme  al  precepto  contenido  en el  artículo   86  de  la  Constitución  Política,  la  Corte  Constitucional  ha  desarrollado  una  amplia  doctrina  acerca  de  la procedencia de la acción de  tutela  contra  las providencias expedidas por las autoridades judiciales. En un  comienzo,  esta  atribución  encontró fundamento en los artículos 11 y 40 del  Decreto   2591   de  1991.  No  obstante,  aunque  dichas  disposiciones  fueron  declaradas  inexequibles  mediante  sentencia  C-543  de 1992, al considerar que  valores  como  la  seguridad  jurídica  y  la  cosa  juzgada eran relevantes en  nuestro  sistema  normativo  en  tanto  justificaban  la  intangibilidad  de las  decisiones  judiciales,  se  previno  que  ciertos  actos  no  gozaban  de tales  cualidades  y  que,  por tanto, frente a actuaciones de  hecho,  la  acción de tutela sí resultaba procedente  para   proteger   los   derechos   fundamentales;   la   Corte  afirmó  en  ese  entonces:   

“Ahora  bien,  de  conformidad  con  el  concepto  constitucional  de  autoridades  públicas,  no  cabe  duda de que los  jueces  tienen  esa calidad en cuanto les corresponde la función de administrar  justicia  y  sus  resoluciones son obligatorias para los particulares y también  para  el  Estado.  En esa condición no están excluidos de la acción de tutela  respecto  de  actos  u omisiones que vulneren o amenacen derechos fundamentales,  lo  cual  no  significa que proceda dicha acción contra sus providencias. Así,  por  ejemplo, nada obsta para que por la vía de la tutela se ordene al juez que  ha  incurrido  en  dilación  injustificada  en  la adopción de decisiones a su  cargo  que  proceda  a  resolver  o  que  observe  con  diligencia los términos  judiciales,  ni riñe con los preceptos constitucionales la utilización de esta  figura   ante   actuaciones   de  hecho  imputables  al funcionario por medio de las cuales se desconozcan o  amenacen  los  derechos  fundamentales,  ni  tampoco  cuando  la decisión pueda  causar  un  perjuicio  irremediable, (…).  En  hipótesis  como  estas no puede hablarse de atentado alguno  contra  la  seguridad  jurídica  de  los  asociados, sino que se trata de hacer  realidad los fines que persigue la justicia”.   

6.  El  caso  materia  de  tutela plantea un asunto que ha sido abordado  profusa  y  reiteradamente por la jurisprudencia constitucional, en la que ésta  ha  sido  positiva  en  afirmar  que la acción de tutela procede, a pesar de su  carácter  subsidiario,  contra  providencias judiciales en las que se vislumbre  vulneración  a los derechos fundamentales. En ese orden, la Corte ha registrado  una  importante  evolución de su jurisprudencia a partir de la citada sentencia  C-543  de  1992,  de  manera  que  sentencias  como la T-079 de 19931  y  T-158  de  1993,  precisaron  un  conjunto  de defectos que podrían llegar a justificar el  amparo  de  derechos  fundamentales  de  aquellos  ciudadanos  que  acuden  a la  administración  de  justicia  para  la  solución  de  sus  conflictos, como la  ausencia  de  fundamento  objetivo  de  la  decisión  judicial  o  que  el juez  profiriera  la  providencia  arrogándose  prerrogativas no previstas en la ley.   

7.  En  esa  dirección,  la  sentencia  T-231  de  1994  trazó  pautas  orientadas   a   delimitar  el  enunciado  “vía  de  hecho”  respecto de providencias judiciales, para lo  cual  señaló  los  vicios  que  harían  viable  la  acción  de tutela contra  aquellas:  (1)  defecto sustantivo; (2) defecto fáctico; (3) defecto orgánico;  ó  (4)  defecto  procedimental;  doctrina  constitucional que se ha precisado y  reiterado  en  varias sentencias de unificación proferidas por la Sala Plena de  la  Corte  Constitucional, entre las cuales se encuentran las sentencias SU-1184  de 2001 y SU-159 de 2002.   

8.  Esa  misma  evolución  jurisprudencial  propició  que la Corte revaluara el concepto de vía de hecho declarado como el  acto   absolutamente   caprichoso   y   arbitrario2   que   interesa   al   juez  constitucional  y,  en  su  lugar,  prefiriera  el  enunciado de “causales  genéricas  de  procedibilidad  de  la acción”3.  Al  respecto,  en la sentencia T-949 de 2003, la Sala Séptima de  Revisión explicó lo siguiente:   

“Esta Corte en  sentencias    recientes   ha   redefinido   dogmáticamente   el   concepto   de  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela contra providencias judiciales. Esta  redefinición  ha  operado  a  partir del poder de irradiación del principio de  eficacia  de  los  derechos fundamentales (art. 2 C.P.) y de una interpretación  sistemática  de diversas disposiciones de la Constitución (arts. 1, 2, 13, 86,  228 y 230 C.P.).   

“En esta tarea  se  ha reemplazado el uso conceptual de la expresión “vía de hecho” por la  de  “causales  genéricas  de  procedibilidad”. Lo anterior ha sido inducido  por  la  urgencia  de una comprensión diferente del procedimiento de tutela con  tal   de   que  permita  “armonizar  la  necesidad  de  proteger  los  intereses  constitucionales  que  involucran la autonomía de la actividad jurisdiccional y  la  seguridad  jurídica,  sin  que estos valores puedan desbordar su ámbito de  irradiación  y  cerrar  las  puertas  a  la  necesidad de proteger los derechos  fundamentales  que  pueden  verse  afectados  eventualmente  con  ocasión de la  actividad  jurisdiccional del Estado ( Sentencia T-462  de 2003 )”.   

9.  Cuota  importante  en  la  mencionada  evolución    jurisprudencial    la    aportó    la   Sentencia   C–590   de   2005,   por   la   cual  se  fortalecieron  los precedentes jurisprudenciales enunciados hasta esa fecha, por  tratarse   de   un   fallo   de   constitucionalidad  con  efectos  erga  omnes, en el cual a propósito de la  Ley  906  de 2004 -Código de Procedimiento Penal-, la Corte estableció que una  cosa  es  que  el  legislador  no permita la utilización de recursos contra las  sentencias  que  resuelvan  el  recurso  extraordinario  de casación en materia  penal,  en desarrollo de su libertad de configuración y, otra muy distinta, que  excluya  la  procedencia  de  la  acción  de tutela prevista en el artículo 86  constitucional  para  la  protección  de los derechos fundamentales contra toda  acción u omisión de cualquier autoridad pública.   

En esta sentencia, se advirtió expresamente  que  la  acción  de  tutela  contra fallos judiciales sólo procedía cuando se  cumpliera  con  ciertos  y  rigurosos  requisitos  de  procedibilidad. Dentro de  estos,  distinguió unos de carácter general, que habilitaban la interposición  de  la  tutela  y,  otros  de  carácter específico, que tocaban la procedencia  misma del amparo, una vez interpuesto.   

Entre los requisitos generales, la sentencia  acopió y definió los siguientes:   

“a.  Que  la  cuestión  que  se discuta  resulte   de   evidente  relevancia  constitucional4.       (…)’.   

b.  Que  se hayan agotado todos los medios  -ordinarios  y  extraordinarios-  de  defensa  judicial al alcance de la persona  afectada,  salvo  que  se  trate  de  evitar  la  consumación  de  un perjuicio  iusfundamental              irremediable5.   

c.  Que  se  cumpla  el  requisito  de  la  inmediatez,  es  decir,  que  la  tutela  se  hubiere interpuesto en un término  razonable    y    proporcionado   a   partir   del   hecho   que   originó   la  vulneración6.   

d.  Cuando  se  trate de una irregularidad  procesal,   debe   quedar  claro  que  la  misma  tiene  un  efecto  decisivo  o  determinante  en  la  sentencia  que  se  impugna  y  que  afecta  los  derechos  fundamentales     de     la     parte     actora7.  No obstante, de acuerdo con  la  doctrina  fijada  en la Sentencia C-591-05, si la irregularidad comporta una  grave  lesión  de  derechos  fundamentales,  tal  como  ocurre con los casos de  pruebas  ilícitas  susceptibles  de imputarse como crímenes de lesa humanidad,  la  protección  de tales derechos se genera independientemente de la incidencia  que   tengan   en  el  litigio  y  por  ello  hay  lugar  a  la  anulación  del  juicio.   

e.  Que  la  parte  actora  identifique de  manera  razonable  tanto  los  hechos  que  generaron  la  vulneración como los  derechos  vulnerados  y  que  hubiere  alegado  tal  vulneración  en el proceso  judicial  siempre  que  esto  hubiere  sido  posible8.   

f.  Que  no  se  trate  de  sentencias  de  tutela9.  Esto por cuanto los debates sobre la protección de los derechos  fundamentales  no  pueden  prolongarse de manera indefinida, mucho más si todas  las  sentencias  proferidas  son  sometidas  a un riguroso proceso de selección  ante   esta   Corporación,  proceso  en  virtud  del  cual  las  sentencias  no  seleccionadas  para  revisión,  por  decisión de la sala respectiva, se tornan  definitivas.”   

De la misma forma, el fallo enlistó varias  causales   especiales   de   procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias judiciales, entre ellas:   

“25.  Ahora,  además  de  los  requisitos generales mencionados, para que proceda una acción  de  tutela contra una sentencia judicial es necesario acreditar la existencia de  requisitos  o  causales  especiales  de  procedibilidad,  las  que  deben quedar  plenamente  demostradas.  En  este  sentido, como lo ha señalado la Corte, para  que  proceda  una  tutela  contra  una sentencia se requiere que se presente, al  menos, uno de los vicios o defectos que adelante se explican.   

“a.  Defecto  orgánico, que se presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la providencia impugnada, carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

“b.  Defecto procedimental absoluto, que  se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente al margen del procedimiento  establecido.   

“c. Defecto fáctico, que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

“d.  Defecto material o sustantivo, como  son   los   casos   en   que  se  decide  con  base  en  normas  inexistentes  o  inconstitucionales10 o que presentan una evidente  y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.   

“f.  Error  inducido,  que  se  presenta  cuando  el  juez  o  tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y  ese  engaño  lo  condujo  a  la  toma  de  una  decisión  que  afecta derechos  fundamentales.   

“h.  Desconocimiento  del  precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente  vinculante  del  derecho  fundamental vulnerado11.   

“i.   Violación   directa   de   la  Constitución.   

“Estos eventos en que procede la acción  de  tutela  contra  decisiones judiciales involucran la superación del concepto  de  vía  de hecho y la admisión de específicos supuestos de procedibilidad en  eventos  en los que si bien no se está ante una burda trasgresión de la Carta,  si    se    trata    de    decisiones    ilegítimas    que   afectan   derechos  fundamentales.”     (Resaltado     fuera     de  texto)   

10.  Precisado  el  marco  conceptual de la  acción  de tutela contra providencias judiciales, pasa la Sala a examinar si en  el  presente caso se configuran los requisitos generales de procedibilidad de la  acción  de tutela contra las providencias judiciales proferidas por el Tribunal  Superior  de Distrito Judicial de Sincelejo, Sala Civil-Familia-Laboral, Juzgado  Tercero  Civil  de  Circuito de Sincelejo, Juzgado Promiscuo del Circuito de San  Marcos,  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Sucre, Juzgado Primero Promiscuo del  Circuito  de Corozal y Juzgado Promiscuo del Circuito de Sincé en desarrollo de  los  procesos reivindicatorios agrarios enlistados en los numerales 3.2 a 3.7 de  la presente providencia.   

Respecto  de estos requisitos, es claro que  la  acción  de  tutela instaurada: (i) no ataca un fallo de tutela; (ii) se han  identificado  de  manera  concreta  los hechos que a juicio del actor quebrantan  sus  derechos, esto es, la falta de jurisdicción y competencia por parte de los  jueces  civiles  para  conocer de procesos derivados de la ocupación permanente  de  bienes de propiedad privada, por parte de una entidad del Estado, con el fin  de  desarrollar  trabajos  públicos,  lo que considera un defecto orgánico que  habilita  la  acción  de tutela. (iii) se cumple con la invocación del derecho  fundamental  violado, que en este caso es el debido proceso, asunto que tiene la  relevancia  constitucional  requerida  para que resulte procedente la acción de  tutela contra providencias judiciales.   

11.  Ahora bien, frente a los requisitos de  inmediatez  y  subsidiaridad,  la  Corte  ha  entendido que recae sobre la parte  interesada  un  deber  de  diligencia  para  interponer la acción de tutela, de  manera  que  la tensión que existe entre el derecho a cuestionar las decisiones  judiciales  mediante  la  acción  de  tutela  y  el derecho a la firmeza de las  sentencias   y   a  la  seguridad  jurídica  sea  resuelto  estableciendo  como  condición  de procedibilidad de la tutela, que la misma sea interpuesta, dentro  de    un    plazo    razonable   y   proporcionado12  y después de haber agotado  todos los mecanismos ordinarios de defensa judicial.   

En  el  caso  concreto, se evidencia que el  punto   central  de  reclamo  por  parte  de  INVIAS,  radica  en  la  falta  de  jurisdicción  y  competencia  de  la  Jurisdicción  Civil  para conocer de las  controversias  derivadas  de  la  ocupación  en  predios  de  propiedad privada  efectuada     en    su    momento    por    Caminos    Vecinales    –  en  liquidación-  para el trazado de  vías  públicas,  aspecto  que  en  términos  del artículo 140 del Código de  Procedimiento  Civil,  sólo  era  posible  resolver  mediante  un  incidente de  nulidad,  el  cual, sin excepción, fue propuesto en cada uno de los 37 procesos  que son materia de la presente tutela.   

Al respecto, debe la Sala señalar que dicha  causal   fue  despachada  de  manera  desfavorable  tanto  por  el  a    quo   como   por   el   a  quem,  a  pesar  de  que INVIAS puso de  manifiesto  el  fallo proferido por el Consejo Superior de la Judicatura el 6 de  abril  de  2005,  a  propósito  de un conflicto de competencias desatado por un  juez  civil  que  se  negó a conocer de una acción reivindicatoria cuyo objeto  era  la  restitución ficta de un predio ocupado de manera permanente por INVIAS  para  el trazado de la vía Barraquilla –  Cartagena,  según el cual: “…si bien  es  cierto que esta clase de pretensiones las venía conociendo la jurisdicción  ordinaria  con  fundamento  en  el  art. 955 del C.C. y la sentencia de la Corte  Suprema  de  Justicia  proferida  el  20 de junio de 1955, también lo es que el  Código  Contencioso  Administrativo  vigente  desde  el  1  de  marzo  de 1984,  consagró   en   su   artículo   86  ‘…La   persona   interesada   podrá   demandar   directamente   la  reparación  del  daño  cuando  la  causa  sea  un  hecho,  una  omisión,  una  operación  administrativa  o  la  ocupación temporal o permanente del inmueble  por  causa  de  trabajos  públicos  o por cualquier otra causa”. “…Así   las   cosas,   en   el  caso  sub-examine  las  pretensiones del demandante, se deben tramitar a través de la  acción  de  reparación  directa  dispuesta  en  el artículo 86 del C.C.A..Por  cuanto  la construcción de la carretera que produjo la ocupación permanente de  los  terrenos  de  propiedad de la demandante, se produjo estando en vigencia el  Decreto  01  de  1984…no se puede olvidar que las normas sobre competencia son  de  orden  público,  y  se  deben  cumplir  desde  el  momento en que entran en  vigencia”.      

Argumento  frente  al  cual las autoridades  judiciales  de  la  Jurisdicción Civil del Departamento de Sucre insistieron en  señalar  que  se  trataba  de  pretensiones  diferentes,  pues  en los casos en  estudio  se  perseguía  la  restitución  del  bien  ocupado  como  pretensión  principal    y,    en    subsidio,   la   reivindicación   ficta   –compensación  del  valor  del  bien-,  mientras  que  en  el  caso revisado por el Consejo Superior de la Judicatura se  perseguía  la  compensación  del  bien  y los perjuicios causados, aspecto que  justificaba  la  acción  contenciosa.  No  obstante,  en  los  treinta  y siete  procesos  fallados  por la Jurisdicción Civil, se ordenó el reconocimiento del  precio  del inmueble ante la imposibilidad de restituir la posesión material de  los inmuebles a los titulares del derecho de dominio.   

Frente  a  esta circunstancia, debe la Sala  reconocer  que  INVIAS intentó oportunamente, aunque sin éxito, los mecanismos  a  su  alcance para que se reconociera el defecto funcional advertido, de manera  que  sobre  el  punto  no  puede concluirse que la actora obró con negligencia,  pues  claramente  agotó  la vía procesal a su alcance. También debe reconocer  la  Sala  que  aunque  existía  la  posibilidad  de  interponer los recursos de  apelación  a partir del mismo fundamento que motivó los incidentes de nulidad,  ya   el   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo  se  había  pronunciado  de  manera  negativa sobre el punto al desatar en segunda instancia  de  los  citados  incidentes,  de manera que dicha vía, en el caso concreto, se  tornaba  ineficaz respecto de procesos de mínima y menor cuantía, frente a los  cuales    no    era    posible    acceder    al    recurso   extraordinario   de  casación.   

Conviene advertir, además, que en varios de  los  expedientes reivindicatorios, INVIAS sí interpuso recurso de alzada contra  las  providencias  de  primera instancia, pero estos fueron declarados desiertos  con  fundamento  en  que  INVIAS  no  canceló  el  importe  de  envío  de  los  expedientes  a  adpostal, el cual debió cancelarse dentro de los primeros días  de  septiembre  de  2008.  No  obstante,  no  fue atendido por dichas instancias  judiciales  el  hecho  de  que  el  Presidente de Asonal Judicial certificó que  entre   los   días  3  de  septiembre  a  16  de  octubre  de  200813 se adelantó  un  paro  judicial,  razón  que motivo la expedición del Acuerdo 094 de 1º de  octubre  de 2008 por el Consejo Seccional de la Judicatura de Sucre, mediante el  cual  se suspendieron los términos judiciales durante el cese de actividades en  ese  Distrito  Judicial.  A pesar de ello, al resolver el recurso de reposición  interpuesto,  se  señaló  que  para tales fechas y, a pesar del paro judicial,  esos  despachos  prestaron de modo regular el servicio, aspecto que en todo caso  permite  afirmar  que  no  puede  endilgarse  negligencia  a INVIAS frente a las  decisiones adoptadas por lo jueces de instancia.     

Adicionalmente,  debe destacarse que INVIAS  esperaba  que  ante  la  falta  de apelación y, al haberse condenado al pago de  unas  sumas  d  e  dinero  a la Nación –  Instituto  Nacional  de Vías condenas, era procedente el grado de  consulta  previsto  en  artículo  386  del  Código  de Procedimiento Civil. No  obstante,  éste  fue  negado  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Sincelejo,  en  razón  a  que  el INVIAS no era una entidad territorial sino un  establecimiento  público  del  orden nacional. Por tal razón, INVIAS interpuso  nuevos   incidentes  de  nulidad  que  también  fueron  despachados  de  manera  desfavorable  en  el  año 2009, aspecto que justifica la fecha de presentación  de las tutelas que fueron acumuladas.   

Lo  expuesto  indica que no puede afirmarse  negligencia  de  parte  del  actor, pues este ha hecho lo que en derecho resulta  posible  para defender su derecho al debido proceso por vía de la jurisdicción  que  conforme  a  las disposiciones vigentes es la competente para conocer la de  las  controversias  originadas  por ocupaciones efectuadas por Caminos Vecinales  –hoy  en liquidación-, de  manera  que  esta  Sala encuentra necesario soslayar el hecho de no haya agotado  todos  los  mecanismo  judiciales  a  su  alcance,  si se tiene en cuenta que de  haberlos  agotado  nada  aseguraba  el  restablecimiento de su derecho al debido  proceso,  pues  en  todo  caso,  según  fallos recientes de la Corte Suprema de  Justicia  –  Sala de Casación Civil, se ha dejado abierta la posibilidad de que  esa   jurisdicción   conozca   de   procesos   reivindicatorios  originados  en  ocupaciones  permanentes  de  inmuebles para el desarrollo de trabajos públicos  por  vía  de la acción reivindicatoria a pesar de los dispuesto sobre el punto  en normas especiales de obligatorio cumplimiento.   

12. Es así como, en cuanto a los requisitos  de  subsidiariedad  e  inmediatez,  la  Sala  constata que en efecto tal como lo  observó   el  a  quo  y  el  ad  quem dentro del trámite  de  la  presente  acción constitucional, INVIAS pudo omitir en algunos casos el  deber  de  agotar  todos  los  recursos  judiciales  ordinarios a su alcance, lo  cierto  es  que,  como  se  verá  más  adelante  esa  no  era la jurisdicción  competente,   además   de   tener  que  enfrentar  obstáculos  procesales  que  impidieron  una adecuada defensa. Por tal motivo, la Sala considera que en casos  especiales  como  el  que  se  estudia,  no  puede  llevarse  al  extremo  tales  requisitos,  cuando  como  se  verá  aparece  de  bulto  demostrado  un defecto  orgánico  que  hace  patente una protuberante vulneración al derecho al debido  proceso,  cuya  protección  es  en  últimas  la razón de ser de la acción de  tutela.  Más  aun  cuando  la  vulneración de este derecho fundamental, afecta  directamente  tanto  al  erario  como  al  interés público, bienes de especial  protección  que  pueden  quedar  desamparados  como consecuencia de una postura  tozuda de las autoridades judiciales del Departamento de Sucre.   

13.  Conforme  a  lo  anterior,  lo  que en  apariencia  resulta  como  una  omisión  en  agotar  los  mecanismos de defensa  judicial,  guarda en este caso, relación estrecha con la violación del derecho  al  debido proceso del actor, por lo que dadas las circunstancia particulares de  este  caso, es imperativo declarar satisfechos los requisitos de procedibilidad,  con  el  fin  de  pasar  a  conocer  de fondo el defecto orgánico invocado, que  pretendió  burlarse  del  término  d  caducidad  de  la acción de reparación  directa  acudiendo  a  la  vía  civil  y  al término de prescripción de estas  acciones  que la ley establece en veinte años, como pasa a demostrarse, pues de  no  hacerse  se  produciría  un  perjuicio  ius fundamental  irremediable  que  obligaría  al  Estado  al  pago de lo no debido en cuantías  exorbitantes.   

Normatividad aplicable en caso de ocupación  permanente  de  predios  de  propiedad  privada  para  el desarrollo de trabajos  públicos.   

14. El sistema jurídico colombiano incluye  una  sólida  y robusta normatividad  dirigida a la protección efectiva de  la  propiedad  privada  como pilar fundamental de las libertades democráticas y  de  la  economía  de  mercado.  En el plano constitucional, esta protección se  encuentra  reforzada  a  partir  del  artículo 58 Superior, de forma tal que el  Estado  tiene  vedado imponer penas confiscatorias, tributos desproporcionados o  expropiar  a particulares sin indemnización previa, de manera que no pueda, sin  que  exista  justo  título, despojar a una persona de los bienes que legalmente  integran           su           patrimonio14.   

15.  La  protección  constitucional  del  derecho  a  la  propiedad indica que sólo por motivos de utilidad pública o de  interés   social  se  autoriza  al  Estado  para  acudir  a  la  figura  de  la  expropiación,  para  la  cual  debe  mediar sentencia judicial e indemnización  previa,  aspectos  que  presuponen  que  tal  decisión  debe ser producto de un  procedimiento  establecido  por  la  ley  en  el  cual  se  garantice el derecho  fundamental  al  debido proceso del titular del derecho de dominio una vez se ha  declarado  fallida la enajenación voluntaria o negociación directa con base en  una  oferta  justa  por  parte  de  la entidad pública, lo cual se encuentra en  consonancia  con el numeral 21.2 del Artículo 21 de la  Convención Americana sobre Derechos Humanos.   

16.  En  esos  términos, nada justifica la  ocupación  de  bienes  de propiedad privada por parte del Estado mediante vías  de  hecho,  pues  precisamente  corresponde  a las autoridades públicas para el  cumplimiento  de los fines previstos en el artículo 2º Superior, obrar bajo la  sujeción  del  principio de legalidad, en virtud del cual la actividad de todas  las  personas  y  entidades,  incluido  el  Estado  y  sus  autoridades,  están  sometidos  al  ordenamiento jurídico positivo, de suerte que la vulneración de  este  principio  acarrea  responsabilidad  de diversa naturaleza. De esta forma,  según  lo previsto en el artículo 6º Superior “los  particulares  sólo  son  responsables  ante  las  autoridades  por infringir la  Constitución  y las leyes. Los servidores públicos lo son por la misma causa y  por  omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones”,  y  en  el  artículo 90 en el cual se indica que “ El    Estado    responderá    patrimonialmente   por   los   daños  antijurídicos  que le sean imputables, causados por la acción o la omisión de  las   autoridades   públicas”   ello  conforme  al  artículo  121 ibídem por el cual “ninguna autoridad  del  Estado  podrá  ejercer  funciones  distintas  de  las  que le atribuyen la  Constitución y la ley”.   

17. Precisamente por ello, el incumplimiento  de  estos deberes del Estado, informados en el caso que ocupa la atención de la  Sala  a  través  de la ocupación de hecho, con carácter permanente, por parte  de  entidades  del  Estado  de bienes de propiedad privada para el desarrollo de  trabajos  públicos,  ha  generado una prolija reglamentación en torno al daño  antijurídico  que  esta  conducta genera y, que en este caso se acentúa por la  afectación  pública  que  sufre  el bien que ha sido indebidamente despojado y  que  impide  reivindicación  material de su posesión al titular del derecho de  dominio.   

18. Es así como la ocupación permanente de  inmuebles  por  causa  de  trabajos públicos, ha sido desde antaño materia del  ordenamiento  jurídico  colombiano y de la Jurisprudencia, aun con anterioridad  a la Constitución Nacional de 1886.   

Uno  de los primeros antecedentes que sobre  la  materia  se encuentra en la jurisprudencia colombiana, es el fallo proferido  en  el  ámbito  federalista de los Estados Unidos de Colombia el 7 de Diciembre  de   1864   por   la  Corte  Suprema  Federal,  en  el  cual  se  reconoció  la  responsabilidad  patrimonial  del  Estado  en razón a que el Ejercito ocupó el  predio  de  un  ciudadano  para  ser  usado  como  parque de artillería y, este  resultó  destruido  a  causa  de  un incendio. Dijo en esa oportunidad la Corte  Suprema                    Federal15:   

“1º.  Que  si el parque del Gobierno no  hubiera  estado  en  la  casa del señor Núñez, en virtud de la expropiación,  dicha   casa   no   hubiera   sido  destruida  por  el  incendio  del  expresado  parque.   

2º Que si el hecho del incendio del parque  fue  fortuito, y por consiguiente, nadie tuvo la culpa, habiendo sido expropiada  la  casa por las autoridades federales en ocasión muy oportuna para el servicio  público,   el   Gobierno   debe   responder   por  dicha  propiedad”   

19. Posteriormente, la Constitución Nacional  de  1886  en  sus  artículos  30,  31  –incorporados   por  el  acto  legislativo  1  de  1936-,  32  y  33,  prescribió  la  indemnización  derivada  de  la  expropiación  por motivos de  utilidad  pública  o  en  caso  de  guerra  o  respecto  de personas que fueron  privadas  del  ejercicio  de  una  actividad  lícita  como  consecuencia  de la  creación  de  un  monopolio  estatal  y  para  restablecer  el  orden público.  Adicionalmente,  a  partir  de  la  Carta  de 1886, la Corte Suprema de Justicia  ostentó  como una de sus competencias la de “dirimir  los   negocios   contenciosos  en  que  tenga  parte  la  Nación”,  instituyendo  la  competencia general de ésta sobre los litigios  de  responsabilidad  estatal. En desarrollo de esa competencia general, la Corte  Suprema   de  Justicia  empezó  la  construcción  de  los  fundamentos  de  la  responsabilidad  estatal,  fundada  en el ordenamiento civil, particularmente en  los  artículos  2341  a  2360  del  Código  Civil16.   

Cuando la Constitución de 1886 dispuso por  primera  vez  la prelación del interés público sobre el particular por graves  motivos  de  utilidad  pública  y  consagró  la  expropiación  o enajenación  forzosa  como  la  denominó  el  artículo  32  de ese estatuto, el mandamiento  judicial   al  que  se  condicionó  esta  figura,  fue  el  proveniente  de  la  jurisdicción  ordinaria,  ya  que  en ese entonces no existía la Jurisdicción  Contencioso-Administrativa,  debido  a  que apenas el constituyente facultaba al  legislador para su creación.   

20. A partir del Acto Legislativo número 3  de  1910,  se  ordenó  crear  la  Jurisdicción  Contencioso-Administrativa, de  manera  que  en  virtud  de  la  Ley  38  de 1918 le correspondió al Consejo de  Estado,  conocer  de  manera  específica,  de la responsabilidad por los daños  producidos  por  la  ocupación  de  inmuebles por motivo de trabajos públicos,  así  como  las  reclamaciones a la Nación derivados de expropiaciones y daños  en la propiedad privada causados por órdenes administrativas.   

21. Al reforzarse el criterio de la función  social  de  la  propiedad  a  partir  de  la  reforma constitucional de 1936, se  reitero  dicha  responsabilidad  mediante  la  Ley  167  de  1941 por la cual se  organizó  la  Jurisdicción  Contencioso-Administrativa. De conformidad con los  artículos   261   a   269  de  la  citada  ley,  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa  tenía competencia para conocer los casos de responsabilidad por  los  daños  producidos  a  causa  de  la  ocupación  temporal  o permanente de  inmuebles por motivo de trabajos públicos.   

No  obstante,  mediante  sentencia del 20 de  junio  de  1955  de  la  Corte Suprema de Justicia, en ejercicio de funciones de  tribunal  de  control de constitucionalidad, declaró la inexequibilidad parcial  de  tales normas en aquel aparte relacionado con la ocupación “permanente”,  por  estimar  que  tales  eventos  debían  ser  competencia de la Jurisdicción  Ordinaria  por  vía del proceso reivindicatorio, cuyo término de prescripción  era       de       veinte       (20)      años17.   

22. Por el contrario, por medio de la llamada  acción  ordinaria  de plena jurisdicción,  era  posible  reclamar  ante la Jurisdicción Contenciosa por una  actuación  material  de  la  Administración,  como  la  ocupación temporal de  bienes  de particulares para el desarrollo de trabajos públicos, respecto de la  cual  el  máximo  Tribunal  de lo Contencioso Administrativo consideró que las  normas  del  Código  Civil utilizadas por la Corte Suprema de Justicia, no eran  ni  suficientes  ni  aplicables  a  esta  clase  de litigios, de ahí que dichas  normas  se  implementaran  como criterio suficiente para reconocer la respectiva  indemnización         de         perjuicios18.  Es  así  como frente a la  responsabilidad  del  Estado  por  trabajos públicos en los que no se produjera  ocupación permanente este órgano señaló:   

“No quiere (La  Nación)  que  nadie  sufra perjuicios, pero si las circunstancias de un momento  dado  determinan  fatalmente  a  obrar,  así  sea con aplicación del principio  según  el  cual  el  interés  general  prevalece sobre el interés individual,  viéndose  el Estado en la necesidad de realizar actuaciones capaces de lesionar  a   alguien,   aunque   involuntariamente,   establece   la   forma  de  dejarlo  completamente  indemne.  Y  tal  es  lo  que  sucede  con el Código Contencioso  Administrativo           en           vigor19”.   

23.  En cuanto al tema de trabajos públicos  transitorios  en  propiedad privada y expropiaciones, vale la pena mencionar que  para  ese  entonces,  ya el Consejo de Estado había realizado una construcción  jurisprudencial  esbozando  el  tema  desde  la  óptica  de  la responsabilidad  objetiva:   

“Se   estructura  en  ese  mandamiento  constitucional  una  responsabilidad objetiva y concreta, cuyo fundamento único  es  el  hecho de la ocupación o de la expropiación temporal, sin mezcla alguna  del  elemento  culpabilidad  que  constituye  la  base  de la responsabilidad en  derecho   privado.  Basta  demostrar  la  ocupación  para  que  sea  viable  la  indemnización  que  ha  de  pagar  el  Estado.  Este  hecho  ha sido plenamente  acreditado  en  el  curso  del  juicio,  y, por consiguiente, la reparación que  ordena    el   articulo   68   del   Código   Contencioso   Administrativo   es  procedente20”.   

24.  En  el  año  1964  el  Decreto Ley 528  estableció  un  término  de  caducidad  de  tres  años  para  la  acción  de  reparación  directa,  que  era  en  ese  momento la adecuada para solicitar las  indemnizaciones,  entre  otras  cosas,  por  causa de ocupaciones públicas. Con  todo,  es  claro  que,  como se anotó, ya desde el año 1941 existía una plena  diferenciación  entre las acciones contencioso administrativas y las ordinarias  establecidas  en  el  Código Civil. Así lo estableció el Honorable Consejo de  Estado al indicar:   

“La  responsabilidad  por  trabajos  públicos  fue consagrada por la Ley 167 de 1941  para  la  protección  exclusiva  de  la  propiedad  inmueble….  Luego  con la  expedición  del  decreto  citado  (528  de  1964)  la responsabilidad por estos  trabajos  quedó  así:  La  ocupación transitoria y los daños en la propiedad  inmueble,   sujeta   al   contencioso   especial   de   trabajos  públicos;  la  indemnización  por  muerte,  lesiones personales y las demás lesiones sufridas  en   otros  bienes  o  derechos,  sometida  a  la  acción  extracontractual  de  reparación    directa    (artículos   31   y   32   decreto   528).”21   

Lo  anterior  significa  que  en  el caso de  ocupación  temporal de bienes, existía norma especial que regulaba sus efectos  desde  el punto de vista de la reparación, esta era, el Decreto ley 528 de 1964  :   

“En el contencioso de reparación directa  encontramos    dos    acciones   indemnizatorias   bien   tipificadas   (la   de  responsabilidad  extracontractual y la de indemnización por trabajos públicos)  con  un término de caducidad uniforme de tres años establecido en el artículo  28  del  decreto 528 de 1964. Consideramos que este deba ser el plazo para ambas  acciones  dado  el  inequívoco  tenor de la norma que no da margen a excepción  alguna…”22   

25.  Finalmente,  se  expidió  el  Código  Contencioso      Administrativo     –Decreto  01  de  1984-,  por  el  cual  nuevamente se estableció de  manera  expresa  la  indemnización  tanto  por  ocupación  temporal  como  por  ocupación  permanente de un inmueble de propiedad privada por causa de trabajos  públicos  o  por  cualquier  otra  causa, por vía de la acción de reparación  directa,  de  acuerdo  con  los  previsto  en  los  artículos  86  y 220 de ese  estatuto,  con  un  término  de  caducidad  de  dos  años  contados, según el  artículo 136, a partir del hecho generador del perjuicio.   

Los  artículos  82, 86, 131, 132 y 220 del  citado  estatuto fueron demandados de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema  de  Justicia,  Corporación  que  en  Sentencia No.94 del 16 de Octubre de 1986,  expediente  1495,  declaró  su exequibilidad frente a la Constitución vigente,  considerando  por  una parte, que dichas normas no reproducían el contenido del  artículo  269  de  la  Ley  167  de  1941  -declarado inexequible por esa misma  Corporación-,  para  lo  cual  aclaró  que los artículos 86 y 220 del Código  Contencioso  Administrativo  no  autorizaban  a  la  Administración para ocupar  permanentemente  la  propiedad  inmueble  de  dominio privado, ni equiparaban la  ocupación  de  hecho  a la expropiación. Al respecto señaló la Corte Suprema  de Justicia:   

“No  solo  de  su  contexto  literal  y  autonomía  normativa como quedó expresado precedentemente, sino también de su  contenido,  las  disposiciones  acusadas  del Código Contencioso Administrativo  adoptado  por  el  Decreto número 001 de 1984, son diferentes de las que la Ley  167  de 1941, regulaban el juicio de indemnización por trabajos públicos y que  la Corte declaró inconstitucionales.   

“En  efecto,  el  artículo  269  de  la  nombrada  ley, única disposición que se declaró inexequible con prescindencia  de  la  jurisdicción  encargada  de  aplicarla  y  de los trámites del proceso  especial  allí  regulado, no aparece reproducida en ninguna de las acusadas del  nuevo  Código Contencioso-administrativo y es muy distinta a la contenida en el  artículo 220 del Decreto número 001 de 1984.   

“El título adquisitivo de dominio de la  Administración  sobre  el  inmueble que es ocupado definitivamente por trabajos  públicos  y  una  vez  que  sea  condenada  a  su  pago,  es la correspondiente  sentencia;  y  el  modo,  la  tradición  que se verifica simbólicamente por el  debido registro de ésta.   

“En cambio, el artículo 269 del abrogado  código  consideraba  como título, el traslaticio de dominio que debía otorgar  el  dueño que había salido avante en el proceso y a cuya efectiva realización  queda    supeditada    la    obligación    indemnizatoria    impuesta    a   la  Administración.   

“A)  Cuando  (sic)  a  la violación del  artículo  30 por el 86 del Código Contencioso Administrativo, en su inciso 2º  expresión  “o  permanente”, resulta inaceptable tal quebranto dado que esta  norma  se  limita a estructurar una especial acción contencioso administrativa,  la   denominada   de   reparación  directa  y  cumplimiento,  encaminada  a  la  reparación  del  daño  que  sufre  el  particular  por un hecho administrativo  realizado   por   la   Administración,   cual   es  el  de  ocupar  temporal  o  permanentemente    un    inmueble    de   tercero,   por   causa   de   trabajos  públicos.   

“En  parte  alguna  de  la  disposición  citada,  ni de las con ella relacionadas y que igualmente se acusan, aparece que  se  autorice  a  la  Administración para que ocupe permanentemente la propiedad  inmueble  y  lo  haga  sin  seguir el procedimiento expropiatorio ordenado en el  artículo    30    única   forma   legal   de   adquirir   el   dominio   sobre  inmuebles.   

“Tampoco es aceptable considerar que los  artículos  impugnados  equiparan o hacen equivalentes la ocupación de hecho de  la  propiedad  inmueble  y  la  expropiación,  ya  que la primera figura es una  simple  actuación  fáctica  de  la administración, generalmente arbitraria y,  por  lo  mismo  no  apta para despojar al particular de su derecho; en cambio la  segunda  es  un  modo  de adquirir el dominio que el ordenamiento constitucional  otorga  al  Estado mediante el cumplimiento de ciertos requisitos; en todo caso,  implica    a    diferencia    de    la    ocupación,   el   ejercicio   de   un  derecho”.   

La ocupación permanente aún cuando priva  de  la  posesión a su dueño, no lo despoja de su derecho ya que la titularidad  de  este  derecho  es precisamente presupuesto procesal para el ejercicio de esa  acción  contenciosa-administrativa.  Y  si  bien  es  cierto  que  la Corte en el fallo que se menciona como apoyo de la nueva acción  de  inconstitucionalidad,  hizo  especial énfasis en que en el artículo 269 de  la  Ley 167 de 1941 implicaba una típica des posesión del particular, y que en  él  “se  contempló  un  modo de proceder del Estado para adquirir la propiedad  privada  distinto  del  predeterminado  en  la  Constitución”  y una implícita  “permisión  a  la  inobservancia  de  la  norma constitucional contenida en los  artículos  30  y  33  de  la  Carta”,  tal  mandato  fue precisamente declarado  inexequible  y  él  no  aparece  como  se  dijo,  reproducido textualmente y ni  siquiera    en   su   esencia,   en   las   disposiciones   acusadas   en   este  proceso.   

De  lo  anterior resulta obligado concluir  que  las  disposiciones  que  en  la  Carta  Fundamental  consagran y regulan la  expropiación  no  pueden  aplicarse  a la ocupación permanente de la propiedad  inmueble  realizada  por la Administración por causa de trabajos públicos y si  no pueden aplicarse, no han podido ser violadas.   

Tanto   en   el   Código   Contencioso  Administrativo  adoptado  por  la  Ley  167  de  1941  como  en el actual que se  consigna  en el Decreto número 01 de 1984, las normas  legales  que  le  dan  competencia a la jurisdicción especial de lo contencioso  administrativo  para  conocer  de  las  acciones  de  responsabilidad  contra la  Administración  por  daños originados causados por ocupación permanente de la  propiedad  inmueble  lejos  de  consagrar un derecho para que el Estado eluda el  juicio  de  expropiación y ocupe la propiedad inmueble, parten del supuesto, no  infrecuente   por   cierto,  de  que  la  administración,  valiéndose  de  sus  potestades  y  en  franca  actitud  ilícita,  ocupaba la dicha propiedad sin el  previo  trámite  de  la expropiación. Precisamente por no habérsele conferido  un  derecho para incorporar a su patrimonio bienes inmuebles de particulares, el  artículo  270  del  Capítulo XXII del primer estatuto, única disposición que  se  declaró  exequible,  dispuso que “lo dispuesto en este capítulo no exime a  los   funcionarios   o   autoridades  que  hubieren  ordenado  o  ejecutado  las  ocupaciones  o  los  daños,  de la responsabilidad criminal en que, conforme al  derecho común, pudieren haber incurrido”.   

Resulta   atinado  lo  que  el  entonces  Procurador  doctor  Alvaro  Copete Lizarralde consignó en su vista fiscal sobre  el  punto en examen. Dijo: “Ni el Código Contencioso-administrativo, ni ninguna  otra  ley  ha  autorizado  expresamente  a  la  Administración  para  que ocupe  inmuebles  particulares con ocasión de trabajos públicos. Si esa ley existiera  sería manifiestamente inconstitucional”.   

“Lo  que  hace el Legislador en el Código  Contencioso  Administrativo  es  observar la frecuencia con que esas ocupaciones  se  realizan  de  hecho, violando los derechos particulares, y por ello, como lo  dice  la exposición de motivos, se explica suficientemente que la ley provea la  posibilidad  de las ocupaciones de hecho o de daños por medio de procedimientos  rápidos’ “.   

Si pues por mandato de la Constitución, el  Consejo  de  Estado y los Tribunales Administrativos ejercen la jurisdicción de  lo  Contencioso  Administrativo  en los términos que fije la ley, el Legislador  extraordinario  puede  en desarrollo de esta norma, fijar las competencias entre  estas  entidades  para  que  conozcan de los daños originados por la ocupación  permanente  de bienes inmuebles, ya que como bien lo estatuye el artículo 82 de  este   estatuto   “la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo  está  instituida   para   juzgar  las  controversias  originadas  en  actos  y  hechos  administrativos de las entidades públicas”.   

 B). Resulta inane pues, la acusación que  se  hace  de  las disposiciones del nuevo Código Contencioso Administrativo que  regulan  la  acción  de  reparación  directa y cumplimiento por violación del  artículo   30   y   33   de   la   Constitución  Política  pues  como  quedó  precedentemente  demostrado,  la  ocupación  de inmuebles por causa de trabajos  públicos,  hecho  administrativo,  puede  ser  irregular  y  en  algunos  casos  cumplirse  sin que previamente se haya ventilado el trámite de la expropiación  convirtiéndose  entonces  en fuente de responsabilidad para el Estado. En tanto  que  la  expropiación es una figura esencialmente distinta, modo de adquirir de  derecho  público,  por  el  cual  la  Administración incorpora a su patrimonio  bienes  de  los  particulares  cuando  el  interés público y social lo exigen,  previa  indemnización judicialmente dispuesta. No pueden pues, equipararse como  lo  hace  el  demandante  a  fin  de  someterse  a  requisitos  o procedimientos  iguales.   

Por ello es forzoso inferir que los textos  constitucionales  aludidos,  que  se  refieren a la expropiación, no pueden ser  aplicados  a la ocupación permanente de la propiedad inmueble y por este motivo  no han podido ser quebrantados por las normas acusadas.   

Frente  al anterior planteamiento la Corte  considera  que es innecesario analizar con detenimiento si la sentencia judicial  a  que  se refiere el artículo 30 de la Constitución debe ser la proferida por  la  denominada  jurisdicción  ordinaria; o si la exigencia constitucional queda  satisfecha   con  la  que  dicten  los  jueces  administrativos,  es  decir,  la  denominada jurisdicción de lo contencioso administrativo.   

Sea suficiente dejar establecido que cuando  la  Constitución  de  1886  dispuso  por primera vez la prelación del interés  público  sobre  el  particular  por  graves  motivos  de  utilidad  pública  y  consagró   la  expropiación  o  enajenación  forzosa  como  la  denominó  el  artículo  32  de  ese  estatuto,  el mandamiento judicial al que se condicionó  esta  figura,  fue  el  proveniente  de la jurisdicción ordinaria ya que en ese  entonces   no   existía  aún  jurisdicción  contencioso-administrativo  y  el  constituyente apenas facultó al legislador para crearla.   

Pero a partir del Acto Legislativo número  3  de  1910 que ordenó a la ley crear la nombrada jurisdicción, no se remite a  duda    que    los    órganos    de    la    nominada   jurisdicción   de   lo  contencioso-administrativo  forman  parte  de  la  Rama Jurisdiccional del Poder  Público  y sus actos son jurisdiccionales como lo viene aceptando la Corte y lo  dejó  consignado en el fallo de 20 de junio del 33 en los siguientes términos:  “De  suerte  que  con  las  variantes indicadas, que no carecen por lo demás de  importancia,  para  los  efectos  de  este  fallo, las decisiones de la justicia  ordinaria,    así   como   las   que   pronuncian   las   autoridades   de   lo  contencioso-administrativo,  tienen el carácter de acto jurisdiccional, sea que  se  las  considere desde el punto de vista formal, ya que hacen tránsito a cosa  juzgada  en cuanto son irrevocables, o desde el punto de vista material teniendo  en cuenta su estructura interna”.   

Volviendo  finalmente  sobre  la  índole  material  o  vía  de  hecho  de  la actuación realizada por la administración  cuando  ocupa permanentemente una propiedad inmueble particular, el artículo 86  del   Decreto   número  001  de  1984  estructuró  la  acción  directa  y  de  cumplimiento  tendiente  precisamente  al logro del restablecimiento del derecho  del  administrado  conculcado  por  efecto de dicho comportamiento, que tiene la  connotación de un hecho ilícito.   

Conviene tener presente que en el proyecto  número  01 del Control Jurisdiccional de la Actividad Administrativa presentado  por  el  comisionado doctor Carlos Betancur Jaramillo el 21 de octubre de 1983 a  la  Comisión  Asesora  para  la redacción del Proyecto del Código Contencioso  Administrativo,  en  el  artículo  3º  que se refería precisamente la acción  aludida  se tenía como fuente de la responsabilidad de la administración tanto  la  operación  administrativa  como  la vía de hecho, fenómenos materialmente  distintos  y  que  por  sugerencia  del  mismo comisionado esta diferencia no se  consagró  en  el  texto  definitivo  (artículo  86) porque ella fue tomada del  derecho  francés  donde es tan flagrante la irregularidad del comportamiento de  la  Administración  en la vía de hecho que se consideró en este país que “no  se  estaba  realmente  ante una actuación administrativa, y por consiguiente la  competencia  le  corresponde  a la jurisdicción ordinaria y no a la contencioso  administrativa”.  No sobra decir que para nuestra jurisprudencia y doctrina esta  diferencia  carece  de  ese  fundamento  y  por  ende,  no  tiene  las apuntadas  consecuencias.   

Ahora bien: la regulación de la acción en  referencia,  la fuente del daño cuya reparación garantiza, y la competencia de  los  organismos  contencioso  administrativos,  Consejo  de  Estado y Tribunales  Administrativos,  para  conocer de ella están dentro del ámbito del legislador  (en   ese   caso  legislador  extraordinario)  por  haberlo  dispuesto  así  el  Constituyente  en  los  artículos  143, número 3o. y 134 inciso 1o.”     (resaltado     fuera     de  texto)   

26.  Es  así  como  nuevamente se impuso la  competencia  de  la Jurisdicción Contencioso Administrativa para conocer de las  indemnizaciones  derivadas  de  ocupación  permanente de bienes de particulares  por  parte del Estado, es decir con criterio material, como se ha dejado sentado  en  profusa  jurisprudencia  del  Consejo  de Estado23:   

“ […] 4. Estima la Sala que el punto de  apreciación  jurídica  en  torno  a  si  la competencia es de la jurisdicción  contenciosa  administrativa  o la ordinaria, que sirvió, para la inadmisión de  la  demanda (…)’ ´(…)  carece  de  importancia  ser  dilucidado  ahora,  por  cuanto,  el nuevo ordenamiento contencioso administrativo – Decreto 01 de 1984 –  ,  que  entró  a  regir  el lo. de marzo, superó cualquier discusión sobre la  materia  al  regular, dentro de las acciones, la de reparación directa, y entre  esta  todas  las  que  se  derivan,  por  la ocupación temporal o permanente de  inmuebles   por   causa   de   trabajos   públicos   (artículo  86).  Es  decir, la inexequibilidad declarada por la Corte Suprema de  Justicia  de  los  artículos  261  a  268  de la Ley 167 de 1941 y que  por  consiguiente, le entregaría a la jurisdicción ordinaria  la  competencia  para  conocer  de  la  ocupación  de  inmuebles  con motivo de  trabajos  públicos,  ya  no  es  punto  de  conflicto,  ni  doctrinario,  ni de  competencia,  puesto  que  la norma citada, le devolvió a esta jurisdicción el  conocimiento  pleno  de  los  asuntos  que se controviertan sobre el particular.  Preceptúa  el  artículo 86: “Acción de reparación directa y cumplimiento. La  persona  que acredite interés podrá pedir directamente el restablecimiento del  derecho,  la  reparación  del  daño,  el  cumplimiento  de  un  deber  que  la  administración  elude,  o  la devolución de lo indebidamente pagado, cuando la  causa  de  la  petición sea un hecho, o un acto administrativo para cuya prueba  haya  grave  dificultad.  La misma acción tendrá todo aquel que pretenda se le  repare  el  daño por la ocupación temporal o permanente de inmuebles por causa  de        trabajos        públicos.”   

Con  la  vigencia, pues, del Decreto 01 de  1984,  la  controversia  que se suscitó en este proceso, precisamente, sobre la  competencia  para  el  conocimiento de los asuntos de la ocupación permanente o  temporal  ha  quedado  en un plano simplemente teórico sin incidencia alguna en  el caso sub – judice.   

5. Lo anterior lleva a la Sala, entonces, a  apartarse,  de  manera  frontal,  de  las  consideraciones  hechas  tanto por la  colaboradora  Fiscal, como por la apoderada de la entidad demandada, y, aún, de  la  posición  del  Consejero  Sustanciador  y  del  salvamento de voto que obra  dentro   del   proceso.  Con  la  advertencia,  bueno  decirlo,  de  que  todo lo que se dijo alrededor de esta materia de competencia,  fue    bajo    la    vigencia    de    la    ley    l67    de   1941.   

6.  Los  demandantes  pretenden que se les  indemnice  por  los  perjuicios  causados  por el INCORA, en atención a que por  operaciones,   omisiones   y   demás   actuaciones   materiales   imputables  a  funcionarios  de  esa  entidad, perdieron la posesión del predio denominado “El  Loro”.  Así se plantea en la petición principal. Y en la subsidiaria, se traza  similar  línea al señalar responsabilidad del INCORA al no adquirir el predio,  no  obstante  que  el  Instituto  “parceló  parte  del  mismo  y adjudicó a 24  familias  de  campesinos  del  Municipio  de  Manatí  las  parcelas”.  En estas  condiciones,  entiende  la  Sala, que se debe entrar a estudiar y precisar si se  operó  el  fenómeno  de  la  caducidad,  atendida  la  circunstancia de que la  demanda  se  presentó  el  día  16  de  mayo  de  1979,  y  muchos aspectos de  referencia      se      extienden     a     196424   

” (subrayado y  resaltado fuera de texto).   

27.  En  relación  con  la responsabilidad  patrimonial  del  Estado  y  sus servidores, el artículo 90 de la Constitución  Política   de   1991   preceptúa  que  “el  Estado  responderá   patrimonialmente   por  los  daños  antijurídicos  que  le  sean  imputables,   causados   por  la  acción  o  la  omisión  de  las  autoridades  públicas” “En  el  evento  de  ser  condenado  el  Estado a la reparación  patrimonial  de  uno  de tales daños, que haya sido consecuencia de la conducta  dolosa  o  gravemente  culposa  de  un agente suyo, aquel deberá repetir contra  éste”.   

Este último inciso fue desarrollado por la  Ley  678  de  2001  en lo concerniente a la determinación de la responsabilidad  patrimonial  de los agentes del Estado, a través de la acción de repetición o  del  llamamiento  en  garantía  con  fines  de  repetición. Dicha disposición  contempla  expresamente,  como una de las causales de ejercicio de la acción de  repetición,  la  ocupación  permanente  de  inmuebles  por  causa  de trabajos  públicos  o por cualquiera otra causa, como lo es el caso objeto de la presente  demanda25.   

28. A su turno, el artículo 86 del Decreto  01   de  1984  -Código  Contencioso  Administrativo-,  fue  modificado  por  el  artículo  31 de la Ley 446 de 1998; de igual manera fue modificado el artículo  136  del  mismo  estatuto  por  el  artículo  44 de la Ley 446, de la siguiente  manera:   

“Artículo 86. Modificado por el Art. 31  de  la  Ley  446  de 1998. Acción de reparación directa. La persona interesada  podrá  demandar  directamente  la  reparación del daño cuando la causa sea un  hecho,  una  omisión,  una operación administrativa o la ocupación temporal o  permanente  del  inmueble  por causa de trabajos públicos o por cualquiera otra  causa.   

Artículo 136. Modificado por el Art. 44 de  la Ley 446 de 1998. Caducidad de las acciones.   

 8. La de reparación directa caducará al  vencimiento  del  plazo de dos (2) años, contados a partir del acaecimiento del  hecho,  omisión  u  operación  administrativa  o  de  ocurrida  la  ocupación  temporal  o  permanente  del  inmueble  de propiedad ajena por causa de trabajos  públicos.   

Artículo   220. Transmisión   de   la  propiedad. Si  se tratare de ocupación permanente de una propiedad inmueble, y  se  condenare  a  una  entidad  pública,  o  a  una  entidad privada que cumpla  funciones  públicas  al  pago  de  lo  que valga la parte ocupada, la sentencia  protocolizada    y    registrada    obrará    como   título   traslaticio   de  dominio”   

Estas  disposiciones  reiteraron  la  vía  judicial  de  reparación directa cuando la causa fuese la ocupación temporal o  permanente  de  inmuebles  de  dominio privado por causa de trabajos públicos o  por        cualquiera        otra        causa26   

.  

Por  su parte, el numeral 8º del artículo  136  del Código Contencioso Administrativo, modificado por el Art. 44 de la Ley  446  de  1998,  estatuyó  que  la  acción de reparación directa caducaría al  vencimiento  del  plazo de dos (2) años, contados a partir del acaecimiento del  hecho,  omisión  u  operación  administrativa  o  de  ocurrida  la  ocupación  temporal  o  permanente  del  inmueble  de propiedad ajena por causa de trabajos  públicos o por cualquiera otra causa.   

29. Estas normas introducidas por la Ley 446  de  1998, también fueron objeto de demanda de constitucionalidad, de manera que  mediante  la  sentencia  C-864  de  2004,  la  Corte  Constitucional declaró su  exequibilidad precisando para el efecto:   

“  No  obstante,  cuando  el  Estado  ha  ocupado  de hecho los inmuebles, con fundamento en lo dispuesto en el Art. 90 de  la  Constitución  debe responder patrimonialmente e indemnizar en forma plena y  completa   al   titular   del   derecho  de  propiedad  privada,  por  el  daño  antijurídico  causado,  es  decir,  por  el  daño  que  no  tenía el deber de  soportar.   

Por tanto, en cuanto el Art. 86 del Código  Contencioso  Administrativo,  modificado por el Art. 31 de la Ley 446 de 1998, y  el  Art.  136  del  mismo  código,  modificado  por  el  Art.  44 de dicha ley,  contemplan  la  vía  para obtener la reparación de los perjuicios causados con  la   ocupación   permanente  de  los  inmuebles,  tales  disposiciones  no  son  contrarias  al  artículo  58 de la Constitución, ya que protegen el derecho de  propiedad   privada,  en  vez  de  vulnerarlo,  al  asegurar  a  su  titular  el  reconocimiento y pago de la indemnización correspondiente.   

Debe  observarse  que  dichas  normas  no  autorizan  al  Estado  para que ocupe de hecho los inmuebles, pretermitiendo los  procedimientos  legales  para  la adquisición del derecho de propiedad privada,  sino  que  buscan  remediar  por  el  cauce  jurídico  la  situación irregular  generada con dicho proceder de las autoridades públicas.   

Así  mismo, si en tales circunstancias la  entidad  pública  es  condenada  a pagar la indemnización, es razonable que se  ajuste  a  Derecho, así sea a posteriori, la adquisición del vulnerado derecho  de  propiedad privada por parte de aquella, pues como efecto del pago ulterior y  cierto  de  la  condena  por  parte  del Estado no existe jurídicamente ninguna  justificación  para  que  el  titular  de dicho derecho continúe siéndolo. Si  así  fuera,  se  configuraría  un  enriquecimiento sin causa de este último a  costa  del  Estado,  pues aunque en virtud de la ocupación aquella adquirió la  posesión  del inmueble, la misma no tendría el poder jurídico de disposición  del  bien,  a  pesar  de haberle sido impuesta la obligación de reparar todo el  derecho.   

Por  tanto, el inciso 2º del Art. 219 del  Código  Contencioso  Administrativo,  subrogado  por el Art. 56 del Decreto ley  2304  de  1989,  y el Art. 220 del mismo código, que contemplan el traspaso del  derecho  de  propiedad  privada  a  la  entidad  pública  ocupante, mediante la  sentencia  de  condena y su inscripción en el registro inmobiliario respectivo,  respetan igualmente el Art. 58 de la Constitución.   

En  síntesis,  puede  afirmarse  que  las  disposiciones  examinadas  no  violan el Art. 58 de la Constitución, por cuanto  el  mismo  consagra  una garantía de la propiedad privada y ésta se protege no  sólo  frente  a  actos  jurídicos  sino  también  frente  a  hechos  como  la  ocupación  permanente  de un inmueble. De otro lado, tales normas se ajustan al  Art.  90  ibídem,  ya  que  la ocupación permanente del inmueble ocasiona a su  propietario  un  daño  que  no  está obligado a soportar y que por lo mismo es  antijurídico, el cual debe ser reparado patrimonialmente.”   

30.  Además  de  la  competencia  material  radicada  en  la Jurisdicción Contenciosa antes citada para el caso en estudio,  también  la  Ley  446  de  1998  al modificar el artículo 82 del decreto 01 de  1984,  trató  de  conjurar  cualquier controversia suscitada con ocasión de la  jurisdicción  competente  para  conocer la de la ocupación de bienes por parte  de   entidades   públicas   al   consagrar  con  criterio  orgánico  que:  “  La  Jurisdicción  de  lo  Contencioso  Administrativo  está  instituida  para  juzgar  las  controversias y  litigios  originados  en  la  actividad  de  las entidades públicas  incluidas  las  sociedades de economía mixta con capital público  superior  al  50  % y de las personas privadas que desempeñen funciones propias  de  los  distintos  órganos del Estado…” . Aspecto  que  posteriormente  fue  confirmado  de  manera  incontrovertible  y  puesto en  términos  aun  mas  claros,  mediante  la  Ley  1107 de 2006, según la cual la  Jurisdicción  de  lo  Contencioso  Administrativo  conoce  de las controversias  originadas    en    litigios    donde    sean    parte    las    “entidades   públicas”  .  Al  respecto,  conviene  citar  el  Auto  25619  de  26 de marzo de 2007 del Consejo de Estado,  según  el  cual la competencia del juez administrativo se atribuye en virtud de  la  naturaleza  pública  de  la  entidad  y  no  de la clase o acto enjuiciado.   

31.  En  lo  que  respecta  a  la  doctrina  jurisprudencial  de  la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,  se  evidencia  que  esta  siguió la evolución normativa antes prevista, por lo  menos     hasta     los    año    80’s27.   Posteriormente,   la  jurisprudencia  civil  se  aparta  de  los  criterios  materiales y orgánicos que las disposiciones legales establecen para  asignar  competencia  a la Jurisdicción Contenciosa Administrativa a efectos de  indemnizar  por vía de la acción de reparación directa los daños causados al  legítimo  titular  de  un  predio  ocupado  de  manera  permanente  y  de forma  irregular  por el Estado para el desarrollo de trabajos públicos, para insistir  en la procedencia de la acción reivindicatoria.   

Lo  anterior,  con  el  argumento de que es  dicha  acción  la procedente, con criterio material, para dirimir controversias  que  versan  sobre  un derecho real, en este caso la posesión, cuya competencia  corresponde  de  manera exclusiva a la Jurisdicción Civil, así en la práctica  no  se  cumpla  con su función de restitución material debido a la afectación  del  bien  despojado al servicio público ó al interés general, fundamento que  hasta  antes del 2004, llevó a la Corte Suprema de Justicia a aplicar de manera  analógica  la  figura  de la reivindicación ficta prevista en el artículo 955  del  Código  Civil,  por  la  cual  se autoriza a compensar el valor de la cosa  ocupada  en  el  evento  en  que  ésta  haya  sido  enajenada  por el ocupante.   

A partir de la providencia de 2 de agosto de  2004  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Civil, rectificó su  jurisprudencia  al  señalar que en la reivindicación ficta procede condenar al  demandado  a  pagar  perjuicios,  cuando se encuentren demostrados los supuestos  fácticos   necesarios,   esto   es:   i.  que  el opositor hubiese enajenado el bien y, que ese ii. desprendimiento lo haya llevado a cabo  sabiendo  que  el  mismo  no  era  suyo  sino  ajeno.  La doctrina así sentada,  señaló  que  cuando se presenta la afectación del bien de propiedad privada a  un  fin  de  utilidad  general,  obsta  de  manera  definitiva su restitución y  justifica  que  en  lugar  se  le  entregue  a su dueño el precio, sin que para  tal     solución    pueda    acudirse    a   la   analogía   legis del artículo 955 del Código Civil,  el  cual  en términos de la Corte no resulta aconsejable, puesto que las demás  disposiciones    de   dicha   preceptiva   no   se   adecuan   al   factum que allí se verifica.   

Precisamente,  la Corte Suprema de Justicia  también  en  sentencia  de  octubre  de  2004,  al descartar la reivindicación  ficta,  señaló  que  en  este caso el demandado no es poseedor en virtud de la  enajenación  del bien ocupado, razón que le permite ir tras el precio, y sólo  eso,  al cual debe agregarse la indemnización de perjuicios, si la enajenación  se  hizo  de  mala fe. Cuando el bien es afectado al interés general o utilidad  pública  el  reivindicador  está  en  situación  distinta, puesto que la cosa  permanece  en  poder  del ocupante, a quien le reclama por tanto su restitución  material  y  “…en  puridad  no  podían pretextarle,  porque  no  hace  al  caso, lo que el 955 eleva como excusa (la cosa no está en  manos  del  poseedor  y  el  dueño  ignora acaso donde pueda estar)…28”  para  negarle el derecho a  percibir  los  frutos,  de  ahí  que  se  concluyera  que  más  bien  es  “…  el   interés  general”  el  que  “…hace  dúctil  la reivindicación para que en  vez  de la cosa se entregue su precio, asunto que en nada es extraño a ojos del  legislador  como de hecho se comprueba en el artículo 955, añadidos los frutos  que  se  produjeron  hasta el fallo mismo en que tal transformación patrimonial  se  ofrece.  Para  decirlo  con  total afán de síntesis, la reivindicación en  tales  casos  no  tiene  de particular sino lo atinente a la no restitución del  bien;  en  principio,  pues,  en nada más puede verse ella -la reivindicación-  descompuesta          o          desfigurada29”.   

32.  Esta  posición  jurisprudencial de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  admite que mediante la acción reivindicatoria se  autorice  la  compensación directa del valor del bien indebidamente ocupado por  el  Estado  cuando  se  destina  a  un servicio pública o utilidad pública sin  necesidad    de    aplicar    la   “reivindicación  ficta”.  No  obstante,  si  en  últimas  lo  que la  jurisprudencia  civil  esta  reconociendo por vía de la acción reivindicatoria  es  la  indemnización  patrimonial  a  cargo  del  Estado, para la Sala resulta  evidente  la  usurpación  de competencias que legalmente le fueron atribuidas a  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa por normas de orden público y de  obligatorio  cumplimiento,  pues  en rigor al no existir posibilidad material de  restituir  la  posesión  del  bien  ocupado  es  a  esta  Jurisdicción a quien  corresponde  reparar el daño antijurídico causado por la ocupación permanente  de  bienes privados para el desarrollo de trabajos públicos. Reparación que no  incluye  otra  cosa  que  la compensación del precio del bien, así como de los  perjuicios ocasionados con ocasión de la ocupación.   

Es  cierto que el dominio como derecho real  habilita  a su titular a perseguir la cosa sobre la cual recae en manos de quien  se  encuentre  y,  que es esa la razón de ser de la acción reivindicatoria sea  esta  regulada  por el Código Civil o por la legislación agraria. No obstante,  la  posesión  común  a  que tiene derecho el titular del dominio, se desdibuja  cuando  el  Estado  ocupa  un  bien  por  vías  de hecho para destinarlo al uso  público  o  al  interés público, pues es precisamente tal destinación la que  impide  la reivindicación de la posesión al propietario desposeído, ya que no  existe  reivindicación  incorpórea,  de  manera  que  lo  que  allí  cabe  es  compensar  el  valor  del  bien al titular de este, de manera que la misma Corte  Suprema  ha  descartado  la  aplicación analógica de la restitución ficta, de  donde  únicamente  queda  la  indemnización a cargo del Estado usurpador, para  cuyo efecto existe norma expresa de obligatorio cumplimiento   

33. Colorario de lo anterior debe concluirse  que  por  encima  del  precedente  jurisprudencial  se  impone  el  principio de  legalidad,  esto  es, la aplicación de las normas legales que asignaron primero  con  criterio  material y, luego, con criterio orgánico, a partir de 1984, a la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa la competencia de indemnizar por vía  de  la  acción  de  reparación  directa  los  daños  causados  a  causa de la  ocupación  permanente  de  bienes  de  dominio  privado  para  el desarrollo de  trabajos   públicos.   Aspecto  por  demás  práctico,  en  razón  a  que  la  afectación  definitiva  del  bien al uso público o al interés general impiden  la  restitución  de  la  posesión material del bien a su original propietario,  aspecto   que   si   desnaturaliza   y  desdibuja  la  utilidad  de  la  acción  reivindicatoria haciéndola inane en el caso concreto.   

En  esos  términos  y,  tal  acotando  lo  señalado  en  párrafos  anteriores,  desde 1886 hasta 1918 la competencia para  resolver  los  asuntos  relativos  a  la  ocupación  de bienes privados para el  desarrollo  permanente  de  trabajos  públicos correspondía a la Jurisdicción  Civil  por  vía  de  la acción reivindicatoria, básicamente por no existir la  Jurisdicción  Contenciosa  Administrativa.  A  partir  de  la  Ley  38 de 1918,  pasando  por  la Ley 167 de 1941 y hasta el fallo de inexequibilidad dictado por  la  Corte Suprema de Justicia el 20 de junio de 195530,    dicho    conocimiento  correspondió  de  manera exclusiva al Consejo de Estado. Luego por virtud de la  citada  sentencia  y  hasta la expedición del Decreto 01 de 1984, nuevamente se  remitió  la  competencia  a la Jurisdicción Civil para los casos de ocupación  permanente  de  bienes  privados con el fin de que fuesen resueltos a través de  la  aplicación de la acción reivindicatoria y la acción reivindicatoria ficta  prevista  en  el  artículo 995 del Código Civil, de allí la proliferación de  sentencias  reivindicatorias  de  la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema  de Justicia entre el año 1955 a 1984.   

No obstante, con la expedición del Decreto  Ley  01  de  1984  hasta  la  fecha  es claro que la compensación del precio de  bienes  ocupados  en forma permanente por el Estado, debe alcanzarse por vía de  la   acción   de   reparación   directa   ante  la  Jurisdicción  Contenciosa  Administrativa,   de  manera  que  el  título  adquisitivo  de  dominio  de  la  Administración   sobre   el   inmueble  ocupado  definitivamente  por  trabajos  públicos,  una vez el Estado ha sido condenado a su pago, es la correspondiente  sentencia;  y  el  modo,  la  tradición  que se verifica simbólicamente por el  debido  registro.  En  este caso, de ocupación permanente del bien, se insiste,  ya  no  es  posible  la  restitución  de  la posesión material al propietario,  aspecto  que  descarta  la  procedibilidad  de la acción civil reivindicatoria,  como  también  la  posibilidad  de que sea ésta la que ordene la compensación  del  precio,  en  razón  a la existencia de norma expresa y especial que asigna  esta  competencia  a  la  Jurisdicción  Contencioso Administrativa, aspecto que  también  descarta  la  prescripción  de  veinte  años  que la normativa civil  reconoce a la acción reivindicatoria.   

Caso concreto.  

34.  Aclarado el panorama normativo que rige  la  Jurisdicción  que  tiene  a  su  cargo  la  indemnización  por  ocupación  permanente  y de hecho de bienes de propiedad privada por parte del Estado, pasa  la Sala a verificar lo acontecido en el caso concreto.   

35. Al revisar uno a uno los treinta y siete  (37)  expedientes  que  integran  los  procesos  de  tutela  acumulados, la Sala  verifica  que  en ninguno de ellos quedó plenamente establecida y demostrada la  fecha  de  ocupación de los predios que son materia de reivindicación. Es así  como  en  cada  una  de  las demandas reivindicatorias se hace mención a fechas  distintas,  por ejemplo, se hace mención a los años en que fueron trazadas las  carreteras      por      parte     de     Caminos     Vecinales     –hoy  en  liquidación-,  esto es, entre  los  años  70 y 88; en otras demandas se establece como fecha de ocupación los  años  en  que se llevó a cabo la pavimentación por parte de INVIAS, entre los  años 1996 y 2006 inclusive.   

La fecha de ocupación tampoco es definida en  los  informes  periciales  que  reposan en cada uno de los expedientes y, lo que  resulta  aún  más  gravoso,  no es definida por los jueces de instancia en sus  respectivas  providencias,  al  punto  que  pasan de soslayo este elemento, para  concentrarse  únicamente en el área ocupada, en punto a determinar el valor de  la  compensación  de  los  inmuebles  con  fundamento en el valor actual de los  predios  a  título de reivindicación ficta, aspecto que se traduce en un grave  defecto fáctico en relación con las providencias condenatorias.   

36.  Pese  a  lo anterior, si se tomaran los  años  1970  a  1976  como el período en el cual Caminos Vecinales realizó las  ocupaciones  de  terrenos privados para el trazado de vías terciarias de la red  nacional  en  el Departamento de Sucre, según lo indicó INVIAS en sus escritos  de  contestación  a  las  demandas,  la  competencia  para  conocer  de  dichas  ocupaciones  permanentes, según lo expuesto, radicaba en la Jurisdicción Civil  por  vía de la acción reivindicatoria, acción que se hubiese podido instaurar  por  parte los titulares del derecho de dominio hasta la entrada en vigencia del  Decreto  01  de 1984, por el cual, como se explicó en párrafos precedentes, la  competencia  por  ocupaciones  permanentes  fue  radicada  en  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa,  siendo  en  este  evento  procedente la acción de  reparación directa.   

Lo anterior, en los términos previstos en el  artículo   40   de   la   Ley   153   de  1887,  según  el  cual  “Las  leyes  concernientes a la sustanciación y ritualidad de los  juicios  prevalecen sobre las anteriores desde el momento en que deben empezar a  regir.  Pero  los  términos que hubieren empezado a correr, y las actuaciones y  diligencias  que  ya  estuvieren  iniciadas,  se  regirán por la ley vigente al  tiempo  de  su iniciación.”. De forma que si para la  entrada  en vigencia del Código Contencioso Administrativo ya se encontraban en  curso  acciones  reivindicatorias estas deberían seguir su curso bajo las leyes  civiles  hasta  su  terminación.  No  obstante,  en  consideración  a  que las  acciones  reivindicatorias  fueron  interpuestas en los años 2005, 2006 y 2007,  la  Sala  encuentra  que  las acciones civiles estarían prescritas y la acción  contenciosa de reparación directa caducada.   

37. Ahora bien, si en cambio se tomarán como  años  de ocupación aquellos que los demandantes señalan en sus demandas, esto  es,  los  años  1988  a  1992,  resulta  evidente  que  para  tal  época ya se  encontraba  en  vigencia  y  plena  aplicación el Decreto 01 de 1984, según el  cual  correspondía,  con  criterio  material,  a  la  Jurisdicción Contencioso  Administrativa,  conocer  de la reparación derivada de la ocupación permanente  de  bienes  de  propiedad  privada para la ejecución de trabajos públicos, por  vía  de la acción de reparación directa, cuya caducidad se estableció en dos  (2)  años  contados a partir de la ocupación. Así en los casos en estudio, se  encuentra  que dicha acción estaría caducada para los años 2005, 2006 y 2007,  en los cuales se presentaron las demandas reivindicatorias.   

38. Finalmente, si en gracia de discusión se  tomara  como  fecha  de  ocupación  de los predios, los años 1992, 1996, 1997,  1998,   1999   e   incluso   2006,   en   los  cuales  según  algunas  demandas  reivindicatorias,  INVIAS inició la “pavimentación” de las vías, debería  llegarse  a  la  misma  conclusión  referida  en el párrafo precedente, con la  salvedad  de  que  a  partir de 1998 cobraba vigencia la Ley 446 de 1998, que al  modificar  el artículo 82 del decreto 01 de 1984, estableció la competencia de  la  Jurisdicción  Contenciosa  con  un  criterio orgánico además del material  antes  señalado,  al  indicar que “ La Jurisdicción  de  lo  Contencioso  Administrativo  está  instituida  para juzgar las  controversias  y  litigios  originados  en la actividad de las  entidades   públicas  incluidas  las  sociedades  de  economía  mixta  con  capital  público  superior  al  50  %  y de las personas  privadas  que  desempeñen  funciones  propias  de  los  distintos  órganos del  Estado…”.  Aunque  vale  precisar, que una cosa es  que  se  ocupen  predios  para  el trazado de una vía pública y, otra cosa, la  pavimentación  de la mencionada vía, más aun cuando se constata que muchos de  los  demandantes  no  eran  los propietarios al momento en que Caminos Vecinales  aparentemente   ocupó   los  predios  para  el  trazado  de  vías  y,  que  en  consecuencia  tampoco  se  aclara si los anteriores propietarios fueron objeto o  no    de    indemnización    por   parte   de   Caminos   Vecinales   -hoy   en  liquidación-.   

39.  Todo  lo  anterior lleva a concluir sin  mayores  elucubraciones  que  al acceder a la Jurisdicción Civil por vía de la  acción  reivindicatoria  en  los  años  2005,  2006  y  2007,  para  lograr el  reconocimiento  del precio de los bienes ocupados de hecho por Caminos Vecinales  –hoy en liquidación- para  el  trazado  de  vías  en  el Departamento de Sucre, se configuró, sin lugar a  dudas,  un  defecto  orgánico  en  cada  uno  de  los  treinta y siete procesos  reivindicatorios  que  se  censuran  por  vía  de tutela. Comprueba la Sala que  mediante  esta  estrategia  se  trató de burlar el término de caducidad de dos  años  previsto  por el ordenamiento legal para efectos de activar la acción de  reparación  directa  como  vía de indemnización por parte del Estado, aspecto  que  se  encuentra  reprochable más aun cuando ni las partes demandantes ni los  jueces  efectuaron  esfuerzo alguno por determinar con exactitud la fecha en que  se   produjo  la  alegada  ocupación  en  aras  de  eludir  además,  cualquier  prescripción  de  la  acción  civil en caso de ser procedente. Se comprueba de  esta  forma  la  vulneración al derecho fundamental al debido proceso, por vía  del  de  la  cual  el  Estado  fue condenado a unos pagos a los cuales no estaba  obligado   y,   que   en   todo  caso  correspondían  a  valores  exorbitantes.   

40.  En  la  sentencia  T-929  de  2008  se  advirtió,  con  base en reiterada jurisprudencia constitucional, que la probada  incompetencia  del  funcionario  judicial  configura  un  defecto  orgánico que  afecta  el  derecho  al  debido proceso, en tanto “el  grado  de jurisdicción correspondiente a un juez, tiene por finalidad delimitar  el  campo de acción de la autoridad judicial para asegurar así el principio de  seguridad  jurídica que “representa un límite para la autoridad pública que  administra  justicia, en la medida en que las atribuciones que le son conferidas  sólo  las  podrá  ejercer  en  los  términos  que  la  Constitución y la ley  establecen”31.  Y agregó “la  extralimitación  de  la  esfera de competencia atribuida a un juez quebranta el  debido  proceso  y,  entre  otros  supuestos,  se  produce  cuando “los jueces  desconocen  su  competencia  o  asumen una que no les corresponde”32 y   también   cuando   adelantan   alguna   actuación   o   emiten  pronunciamiento  por  fuera  de los términos jurídicamente dispuestos para que  se      surtan      determinadas     actuaciones33.”    

En  consecuencia,  la  actuación  judicial  está  enmarcada  dentro  de  una competencia funcional y temporal, determinada,  constitucional  y  legalmente,  que de ser desbordada conlleva la configuración  de  un  defecto  orgánico, y por ende, el desconocimiento del derecho al debido  proceso.   

41. Razón que autoriza a la Sala a dejar sin  efectos  las sentencias proferidas en primera y segunda instancia en cada uno de  los   treinta  y  siete  procesos  identificados  en  el  numeral  3.8  de  esta  providencia,  sin  perjuicio  del  defecto fáctico que se hace evidente en cada  uno  de  ellos,  al  no  probarse  la  fecha  en que se produjo la ocupación de  predios     privados     que     dio    lugar    a    las    citadas    acciones  reivindicatorias.      

42.  En consecuencia esta Sala de Revisión  no  se  pronunciará sobre el posible defecto fáctico planteado por el actor en  su  escrito  de  tutela,  al  constatar que el defecto orgánico anotado resulta  suficiente    para    tutelar    el    derecho    al    debido    proceso    del  solicitante.   

III. DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Tercera  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE   

PRIMERO.-  REVOCAR  la  sentencia  de  Sentencia  de  16  de  marzo  de 2010 de la Sala de Casación  Laboral  de la Corte Suprema de Justicia por la cual se confirmó la providencia  de  17  de  febrero  de  2010  proferida  por  la Sala de Casación Civil de esa  Corporación.   En   su   lugar,   TUTELAR  el  derecho  al  debido  proceso  del  Instituto Nacional de Vías  –INVIAS-, en los términos  señalados en la parte considerativa de esta providencia.   

SEGUNDO.-   En  consecuencia,    DEJAR    SIN    EFECTOS  las  sentencias  proferidas  por  el  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito  de  Sincelejo  y  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo  –  Sala  Civil,  en  los  siguientes procesos:   

Radicación                                                                :         2006-00129   

Demandante                                                                 :          Nelson  Martelo  &  Cía  S.  en  C.  en   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         26 de junio de 2008   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         15 de diciembre de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00144   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         26 de enero de 2009   

Radicación                                                                :         2006-00145   

Demandante                                                                 :         Luís Adolfo Tamara García   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         26 de enero de 2009   

TERCERO.  DEJAR  SIN  EFECTOS  la  sentencia  proferida  por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Corozal  –  Sucre,  en  el  siguiente proceso:   

Radicación                                                                :         2005-00201   

Demandante                                                                 :         Yolanda María Gil de Vivero   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         28 de enero de 2008   

CUARTO.               DEJAR  SIN  EFECTOS  las sentencias proferidas por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Sucre  y  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Sincelejo –   Sala   Civil,   en  los  siguientes  procesos:   

Radicación                                                                :         2006-00051-00   

Demandante                                                                 :         Francisco de Paula Ricardo   

Hoyos  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         13 de agosto de 2008.   

Radicación                                                                :         2005-00187-00   

Demandante                                                                 :         Miguel Segundo Meléndez   

Campos  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         15 de agosto de 2008.   

Radicación                                                                :         2005-00186-00   

Demandante                                                                 :         Reinaldo de Jesús Galviz   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         12 de agosto de 2008.   

Radicación                                                                :         2006-00147-00   

Demandante                                                                 :             José     de     Jesús    Cervera  Espitia   

Radicación                                                                :         2006-00094-00   

Demandante                                                                 :         Santiago Salvador Álvarez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         5 de marzo de 2009   

Radicación                                                                :         2006-00030-00   

Demandante                                                                 :         Juvenal Enrique García   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         28 de julio de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00046-00   

Demandante                                                                 :         Cristo Manuel Zambrano   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         13 de agosto de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00045-00   

Demandante                                                                 :         Rosa Felicidad Ortega   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de agosto de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00044-00   

Demandante                                                                 :         Luís Carlos García Requena   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         14 de agosto de 2008   

Radicación                                                                :         2006-0017300-00   

Demandante                                                                 :         Manuel Santander Cárdenas   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         2 de septiembre de 2008   

Radicación                                                                :         2005-00290-00   

Demandante                                                                 :         Francisco Manuel Monterroza   

Figueroa.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         14 de diciembre de 2007   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         31 de julio de 2008   

Radicación                                                                :         2005-00288-00   

Demandante                                                                 :         Ana Gregoria Martínez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         13 de diciembre de 2007   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         22 de octubre de 2008   

Radicación                                                                :         2005-00185-00   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         1º de septiembre de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00246-00   

Demandante                                                                 :         Farid Díaz Rondón   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de mayo de 2009   

Radicación                                                                :         2006-00049-00   

Demandante                                                                 :            José   Joaquín   Martínez   Santos   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         28 de julio de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00217-00-00   

Demandante                                                                 :         Rosa Isabel Cortés Salgado   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         2 de septiembre de 2008   

QUINTO.   DEJAR  SIN  EFECTOS  las sentencias proferidas por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Sincé   –  Sucre  y  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo  –  Sala  Civil,  en  los  siguientes procesos:   

Radicación                                                                :         2005-00431   

Demandante                                                                 :           Alonso   de   Jesús   Garavito  Díaz   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         5 de octubre de 2007   

Sentencia  de  Segunda Instancia                   :         24 de junio de 2008   

Radicación                                                                :         2007-00231   

Demandante                                                                 :            Manuel   José   Hernández   Navarro   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de diciembre de 2008   

Radicación                                                                :         2005-00328   

Demandante                                                                 :         Alberto Francisco Romero   

Martínez .  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de diciembre de 2008   

Radicación                                                                :         2005-00280   

Demandante                                                                 :             Beatriz    Eugenia    Vergara    de  Pérez   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         19 de diciembre de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00139   

Demandante                                                                 :               Pablo      Ramón      Arrieta  Villadiego   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         1º de diciembre de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00046   

Demandante                                                                 :         Lacides de los Reyes Meza   

Atencia.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Radicación                                                                :         2005-00327   

Demandante                                                                 :         Narciso Rafael Flórez Castro   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Radicación                                                                :         2007-00128   

Demandante                                                                 :           Rosa   María   Medina   de  Severiche   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         30 de julio de 2008   

Radicación                                                                :         2006-00180   

Demandante                                                                 :         Teobaldo del Cristo Beltrán   

Medrano y otro.  

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de julio de 2008   

SEXTO:   DEJAR   SIN  EFECTOS  las sentencias proferidas por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  San  Marcos  –  Sucre  y  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Sincelejo  –  Sala  Civil,  en  los  siguientes procesos:   

Radicación                                                                :         2007-00179   

Demandante                                                                 :         INMAQ LTDA.   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de mayo de 2009   

Radicación                                                                :         2007-00134   

Demandante                                                                 :         Jorge Luís Vergara Díaz   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         11 de mayo de 2009   

Radicación                                                                :         2007-00084   

Demandante                                                                 :         Samuel Martelo y otros.   

Sentencia   Primera  Instancia                   :         1º de abril de 2009   

SÉPTIMO. ORDENAR a  INVIAS  que en caso de haber  procedido  a  los pagos de las condenas señaladas por la autoridades judiciales  en  los procesos antes referidos, emprenda todas las acciones legales necesarias  para  su  recuperación,  por tratarse del pago de lo no debido. Para el efecto,  esta  sentencia de tutela prestará mérito ejecutivo frente a los beneficiarios  de dichos pagos.   

OCTAVO.     NOTIFICAR    el  presente  fallo  a  la  Corte  Suprema  de Justicia –   Sala   de   Casación   Civil,   al  Tribunal   Superior  de  Distrito  Judicial  de  Sincelejo,  a los Juzgados  Civiles  del  Circuito  de Sincelejo y a los Juzgados Promiscuos del Circuito de  Sucre, Sincé y San Marcos.   

NOVENO.  ORDENAR a  la  Secretaria General de esta Corporación compulsar copias de esta providencia  a  la  Fiscalía  General  de  la Nación y al Consejo Superior de la Judicatura  para lo de su competencia.   

Notifíquese,  comuníquese, publíquese en  la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JUAN   CARLOS  HENAO  PÉREZ   

Magistrado Ponente  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA  MARTELO   

Magistrado  

JORGE  IVÁN  PALACIO  PALACIO   

Magistrado   

MARTHA VICTORIA SÁCHICA  DE MONCALEANO   

Secretaria  General   

    

1 En la  sentencia   T-079   de   1993,   la  Sala  Tercera  de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional  confirmó  un fallo de tutela proferido por la Sala de Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema de Justicia, en el cual la Sala de Casación Civil  consideró  que  era  evidente la vulneración del derecho fundamental al debido  proceso  de  la  accionante.  Manifestó  la  Sala  Tercera en aquella ocasión:  “Una  actuación  de  la  autoridad  pública  se  torna  en una vía de hecho  susceptible  del  control  constitucional  de  la  acción  de  tutela cuando la  conducta  del agente carece de fundamento objetivo, obedece a su sola voluntad o  capricho   y   tiene   como   consecuencia   la  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  de  la  persona.  //  Carece de fundamento objetivo la actuación  manifiestamente  contraria  a la Constitución y a la Ley. La legitimidad de las  decisiones  estatales  depende  de  su  fundamentación objetiva y razonable. El  principio  de  legalidad  rige  el ejercicio de las funciones públicas (CP art.  121),  es  condición  de existencia de los empleos públicos (CP art. 122) y su  desconocimiento  genera la responsabilidad de los servidores públicos (CP arts.  6,  90).  Una  decisión  de  la autoridad no es constitucional solamente por el  hecho  de  adoptarse en ejercicio de las funciones del cargo. Ella debe respetar  la  igualdad  de  todos  ante la ley (CP art. 13), principio que le imprime a la  actuación  estatal  su  carácter  razonable.  Se trata de un verdadero límite  sustancial  a  la  discrecionalidad  de los servidores públicos, quienes, en el  desempeño  de  sus  funciones,  no  pueden  interpretar  y aplicar arbitrariamente  las  normas, so pena de  abandonar  el  ámbito  del  derecho  y  pasar  a patrocinar simple y llanamente  actuaciones  de hecho contrarias al Estado de Derecho que les da su legitimidad.  //  La  decisión revestida de las formalidades de un acto jurídico encubre una  actuación  de  hecho  cuando ésta obedece más a la voluntad o al capricho del  agente    estatal   que   a   las   competencias   atribuidas   por   ley   para  proferirla.”   

2   Sentencia T-008 de 1998.   

3 Ver  al respecto las sentencias T-949 de 2003 y T-774 de 2004.   

4   Sentencia 173/93.   

5  Sentencia T-504/00.   

6 Ver  entre otras la reciente Sentencia T-315/05   

7  Sentencias T-008/98 y SU-159/2000   

8  Sentencia T-658-98   

9  Sentencias T-088-99 y SU-1219-01   

10  Sentencia T-522/01.   

11  Sentencias T-462/03; SU-1184/01; T-1625/00 y  T-1031/01.   

12  Sentencia T-504 de 2000.   

13  Certificación    de   la   Asociación   Nacional   de   Funcionarios    y  Empleados   de  la  Rama  Judicial  de  10  de noviembre de 2008, en el que  consta   que  desde  el  3  de  septiembre  al  16  de  octubre de 2008 los  despachos  judiciales  no  prestaron  servicios  a  sus  usuarios. Folio 107 del  cuaderno   del  proceso  70-742-31-89-001-2007-00128-00. Folio 150 del  proceso  de tutela 27709. Acuerdo No. 094 del Consejo Seccional de la Judicatura  de  Sucre,  Sala Administrativa de 1 de octubre de 2008, en la que se determinó  declarar  suspendidos  los términos judiciales  en ese distrito durante el  cese de actividades.   

14  Sentencia T-1086 de 2003.   

15  HENAO,  Juan Carlos. La Responsabilidad Extracontractual del Estado en Colombia.  Evolución  Jurisprudencial.  Tomo I, Volumen II. Bogotá: Universidad Externado  de Colombia 1991. P 641.   

16  Ibídem.   

17 De  conformidad   con  los  artículos  261  a  269  de  la  ley  167  de  1941,  la  Jurisdicción  Contencioso  administrativa  tenía competencias para conocer los  casos  de  responsabilidad  por  los  daños  producidos  con  la  ocupación de  temporal  o  permanente  de inmuebles por motivo de trabajos públicos (mediante  sentencia  del  20  de junio de 1955 de la Corte Suprema de Justicia, dictada en  ejercicio  de  funciones  de tribunal de control de constitucionalidad, declaró  la  inexequibilidad parcial de tales normas, en aquella parte relacionada con la  ocupación  permanente, por estimar que tales eventos debían ser competencia de  la jurisdicción ordinaria).   

18 39  Los  artículos  67  y  68  del  Código  Contencioso  Administrativo  de  1.941  disponían:  “Artículo  67.  La  persona  que se crea lesionada en un derecho  suyo  establecido o reconocido por una norma de carácter civil o administrativo  podrá  pedir  que  además  de  la  anulación del acto se le restablezca en su  derecho.  La  misma  acción tendrá todo aquel que se hubiere hecho parte en el  juicio y demostrado su derecho.   

“Artículo  68. También puede pedirse el  restablecimiento  del derecho cuando la causa de la violación es un hecho o una  operación  administrativa. En este caso no será necesario ejercitar la acción  de   nulidad,   sino   demandar   directamente   de   la   administración   las  indemnizaciones o prestaciones correspondientes.   

“artículo  269.  Si  se  tratare  de  ocupación  de  una  propiedad  inmueble, y se condenare a la Administración al pago de lo que valga  la  parte  ocupada, se prevendrá en la sentencia que deberá otorgarse en favor  de    la    Administración    el   correspondiente   título   traslaticio   de  dominio.”Declarado inexequible.   

19  Consejo  de  Estado,  Sentencia  del  29 de julio de 1947. Actor: El Siglo S.A.,  C.P. Dr. Gustavo A. Balbuena. A.C.E. T. LVI no. 357 -361 p 448.   

20  Consejo  de  Estado,  Sentencia  de  2 de Noviembre de 1960, C.P. Carlos Gustavo  Arrieta.   A.C.E.   LXII.   No.  387  – 191, p. 154.   

21  Consejo  de  Estado Sección 3º  Sentencia  de octubre 9 de 1985 M.P.  Carlos Betancur  Jaramillo.   

22  Betancur  Jaramillo,  Carlos.  Derecho Procesal Administrativo. Ed. Bedout 1981.  Pág. 60   

23  Sala  de  lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, Sección Tercera,  Sentencia   de  9  de  agosto   de  1984. Expediente 2724 Incora. M.P.  José Alejandro Bonivento Fernández.   

25 Sentencia C-864 de 2004.   

26  Así  las  cosas,  tal como lo señaló el Consejo de Estado  Sección  Tercera  .  Auto  de  marzo  18  de  1999  exp.  15943:  “ De lo anteriormente  reseñado  se  puede  concluir que hoy no cabe discutir ni aducir la aplicación  del  término  de  prescripción  de  20  años  respecto  de  las  acciones  de  reparación  directa  que tengan por supuestos fácticos hechos o procedimientos  ocurridos  con  posterioridad  a  la  vigencia  del  decreto  ley  528  de 1964.  Siguiendo  estas  tesis jurisprudenciales y doctrinarias, debe tomarse en cuenta  al  examinar  la  caducidad de la acción, la normativa que estuviese vigente al  momento  de  terminación  de  la obra –     ampliación     de    la    Avenida    Boyacá    –.  Para  el caso sub lite pudo ser la  contenida  en  el  artículo 263 del anterior Código Contencioso Administrativo  – 2 años -., o en (sic)  artículo     28     del     decreto    ley    528    de    1964    –     3     años     –   o   en  el  decreto  01  de  1984  –  2  años. Fuere uno u  otro  término, resulta claro que para la fecha de presentación de la solicitud  del    trámite    conciliatorio    –  16  de  abril  de  1998 –  la  acción  de  reparación  directa  ya había caducado… Cabe  entonces  la  conclusión de que para la fecha en que se terminaron las obras de  ampliación  de  la  Avenida  Boyacá, con las cuales presuntamente se ocupó el  terreno  de  propiedad del Banco de la República, estaba vigente el decreto ley  528  de  1964  que  establecía  como  término  de  caducidad  de la acción de  reparación tres años…”.   

27  Sentencias  del  6 de septiembre de 1950, 8 de septiembre de 1955 G.J. t. LXXXI,  páginas  329 a 333, 24 y 29 de agosto de 1969, 29 de abril de 1978, 20 de enero  de 1980, y providencia del 12 de agosto de 1997.   

28  Sentencia  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia   de 25 de octubre de 2004.  Expediente 5627.   

29  Ibídem.   

30  C.S. J. Tomo LXXX, número 2134, páginas 247 y ss.   

31  Sentencia T-1057 de 2002 y Sentencia T-929 de 2008.   

32  Sentencia T-446 de 2007.   

33  Sentencia T-929 de 2008.     

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