T-718-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-718-09  

ACCION     DE     TUTELA-Procedencia  para garantizar derechos fundamentales de la población  desplazada   

PRINCIPIO  DE  INMEDIATEZ  EN  LOS  CASOS  DE  VIOLACIONES  MASIVAS,  GRAVES Y CONTINUAS DE DERECHOS FUNDAMENTALES-Desplazamiento forzado   

POBLACION     DESPLAZADA-Obligaciones     del    Estado/POBLACION  DESPLAZADA-Atención        humanitaria       de  emergencia   

POBLACION     DESPLAZADA-Entidades      encargadas      de     suministrar     las     ayudas  humanitarias   

POBLACION     DESPLAZADA-El  tiempo  entre  una  ayuda humanitaria y otra no puede superar el  intervalo  de  tres  meses  y  en  uno  de  los casos de la tutela superó los 9  meses   

POBLACION     DESPLAZADA-Entrega  de  la  ayuda humanitaria completa  e integral en otro  de los casos   

Referencia: expedientes acumulados T-2.277.422  y T-2.289.383.   

Accionantes:  Javier  Antonio Yépez Arroyo y  Edelmira Teresa Muñoz Blanco.   

Demandados: Acción Social.  

Magistrado Ponente:  

Dr.  GABRIEL  EDUARDO  MENDOZA MARTELO   

Bogotá,  D.C.,  siete (7) de octubre de dos  mil nueve (2009)   

SENTENCIA  

en  el proceso de revisión de los fallos de  tutela,  proferidos  en  única  instancia,  por  el  Juzgado  Tercero Civil del  Circuito  de  Cartagena  y  el Juzgado Administrativo del Circuito de Cartagena,  dentro  de  los expedientes T-2.277.422, el cual fue seleccionado para revisión  por  medio  de  Auto  del  11  de junio de 2009 y T-2.289.383, seleccionado para  revisión  por  medio  de  Auto  del 25 de junio de 2009, fueron repartidos a la  Sala cuarta de Revisión para su eventual fallo.   

     

I. ACUMULACIÓN      DE  EXPEDIENTES     

La  Sala  Cuarta  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  mediante  Auto  del  3 de septiembre de 2009, decidió acumular  entre  sí  los  expedientes  T-2.277.422 y T-2.289.383, por presentar unidad de  materia, para que fueran fallados en una misma providencia.   

II. ANTECEDENTES  

1. La Solicitud  

Los demandantes, mediante escritos separados,  que  coinciden  en  sus  aspectos  esenciales,  acuden a la acción de tutela en  procura  de  obtener  la  protección de sus derechos fundamentales a la vida en  condiciones  dignas  y al mínimo vital, que según afirman, han sido vulnerados  por   la   Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y  la  Cooperación  Internacional,  al  no  concederles  las  ayudas  humanitarias  que,  en  formas  separada, les solicitaron a la entidad demandada.   

2. Reseña fáctica  

2.1. Expediente T- 2.277.422  

El señor JAVIER ANTONIO YEPES ARROYO, de 29  años  de  edad,  comerciante de profesión, residía en el municipio del Carmen  de Bolívar con su esposa y su hijo de seis meses de edad.   

En  el  año  2008,  fue  perturbado  en  su  tranquilidad  por un grupo al margen de la ley, conocido con el nombre de “las  águilas  negras”,  quienes  amenazaron  aproximadamente  a  36  personas  del  pueblo,  dentro  de  los  cuales  se encontraba él y les fijaron un plazo de 24  horas  para  abandonar  el  lugar  bajo la amenaza de que atentarían contra sus  vidas.   

En  razón  a  las  amenazas  recibidas,  se  llevaron  acabo  varias  reuniones con el alcalde del Carmen de Bolívar, con la  finalidad  de  obtener,  por  parte  de  dicha  autoridad,  la seguridad para la  población    amenazada.    Sin    embargo,    nunca    recibieron    la   ayuda  solicitada.   

En  el  mes  de  octubre del mismo año, dos  hombres  armados  interceptaron a su madre y le reiteraron la amenaza en caso de  no  abandonar  el lugar. Debido a las constantes intimidaciones, acudió ante la  Fiscalía  del  Carmen  del Bolívar y denunció los hechos acontecidos, dejando  constancia   de   que   se   desplazaría   junto   con   su   familia   a  otro  lugar.   

Actualmente,  se  encuentra  viviendo  en un  albergue  temporal.  Hasta la fecha, no le han entregado la ayuda humanitaria de  emergencia  por  parte  de  Acción  Social, ni le han ayudado a buscar ingresos  para poder sufragar los gastos de su familia.   

El  día  5 de diciembre del 2008, presentó  acción  de  tutela,  contra la Agencia Presidencial para la Acción Social y la  Cooperación  Internacional, por considerar que ésta entidad le ha vulnerado, a  él  y  a  su  núcleo  familiar, los derechos a gozar de la vida en condiciones  dignas, al mínimo vital, a la salud y a la seguridad social.   

2.2. Expediente T- 2.289383  

La señora EDELMIRA TERESA MUÑOZ BLANCO, de  48  años  de  edad,  residía  en  el  municipio del Carmen de Bolívar, con su  compañero  permanente,  el  señor  Daniel  del  Cristo  Vásquez, con quien se  dedicaba a la agricultura.   

Con  ocasión  de la situación de violencia  presentada  en  el  año  2000, de la que resultó victima, debió, junto con su  familia,  abandonar  su  lugar  de  residencia  y  desplazarse  a  la  ciudad de  Cartagena en busca de refugio.   

Como consecuencia de lo anterior, en el año  2005,   acudió   a   Acción  Social  –  Seccional  Bolívar,  donde  declaró  los hechos ocurridos y, con  ocasión  a  su  desplazamiento  forzado,  fue incluida en el Registro Único de  Población Desplazada RUPD.   

En reiteradas ocasiones, ha acudido mediante  peticiones  verbales  y  escritas,  a los diferentes entes públicos solicitando  las  ayudas  humanitarias  de  emergencia sin recibir respuesta alguna. Hasta la  fecha,  no  se  han materializado las entregas de las ayudas requeridas desde el  año 2005.   

Actuando  a través de apoderado, el día 31  de  marzo  de  2009,  presentó acción de tutela contra la Agencia Presidencial  para  la  Acción  Social  y  la  Cooperación Internacional, por considerar que  ésta  entidad le ha vulnerado sus derechos a la vida en condiciones dignas y al  mínimo  vital.  Con  la  interposición  de la demanda, solicita que se le haga  entrega  de las ayudas humanitarias dejadas de percibir durante los 43 meses que  han transcurrido desde el primer requerimiento de dichas ayudas.   

3. Fundamento de las demandas  

Por  tratarse  de situaciones análogas, los  actores  en  los  expedientes  T-2.277.422  y  T- 2.289.383, utilizan los mismos  argumentos     para     sustentar     las     solicitudes     de     protección  constitucional.   

Manifiestan   que   Acción  Social,  como  coordinadora  de  todas  las  entidades encargadas de suministrar las diferentes  ayudas  a  la  población  desplazada,  debe  procurar por el mejoramiento de su  situación.  Por  tal  razón,  consideran  que  la  entidad demandada les está  vulnerando  sus  derechos  fundamentales  a  la  vida en condiciones dignas y al  mínimo   vital,   al  no  otorgarles  las  ayudas  humanitarias  de  emergencia  solicitadas,   a  las  cuales tienen derecho, en vista de que se encuentran  incluidos en el Registro único de Población Desplazada RUPD.   

Al respecto, argumenta que, de acuerdo con la  ley  387  de 1997, en concordancia con el Decreto 2569 de 2000, le corresponde a  la  Red  de  Solidaridad,  en  lo  sucesivo  Acción Social, manejar el Registro  único  de  Población  Desplazada  RUPD  y  coordinar  el  Sistema  Nacional de  Atención  Integral a la Población Desplazada por la Violencia SNAIPD. Así las  cosas,  dentro  de las actividades que debe desarrollar Acción Social, está la  de  procurar  que  se  brinde  oportunamente la ayuda humanitaria de emergencia,  así  como  promover ante las entidades que integran el sistema, el diseño y la  elaboración   de  programas  y  proyectos  encaminados  a  prevenir  y  brindar  atención integral a los afectados por la violencia.   

Bajo  ésta  perspectiva,  aducen  que  le  corresponde  a  Acción  Social  canalizar  todo  lo  relacionado con las ayudas  otorgadas  por  el  Estado  a la población desplazada por la violencia, por tal  razón,  es  la  entidad  mencionada la responsable de hacer efectiva las ayudas  requeridas por las personas que se encuentran en dicha condición.   

Como consecuencia de lo anterior, y teniendo  en  cuenta  que  hacen  parte  de  la  población desplazada y que se encuentran  inscritos  en  el  RUPD, solicitan que se ordene a Acción Social que, de manera  inmediata,  proceda  a  autoriza  y  hacer  efectiva  la  entrega  de las ayudas  humanitarias  de  emergencia  previstas  en  la  Ley 387 de 1997, consistente en  asistencia  alimentaría,  alojamiento,  suministro  de  los  kits y transporte,  mientras  prevalezca  la  condiciones  de  vulnerabilidad  en que se encuentran.   

    

4. Pruebas relevantes  

4.1. Expediente T-2.277.422  

    

* Copia  de la cédula de ciudadanía del señor Javier Antonio Yépez  Arroyo, No.72.009 (Folio 9).   

* Copia  del  panfleto  que  se  repartió  en el Carmen del Bolívar,  suscrito  por  el grupo al margen de la ley “las Águilas Negras”, por medio  del  cual  se  amenazó  de   muerte  a  algunos  residentes, en el cual se  señaló:   “Un  fuerte  grupo  de  limpieza  social  estará  próximamente  haciendo  barrendera  a fuerza el plomo (sic) a personas  corruptas  que  mantienen vínculos de uno y otra manera con grupos ilegales. La  siguiente  lista  de  personas  tienen 24 horas para desocupar el pueblo o de lo  contrario  preparen  el  cajón”.  Entre la lista de  personas   relacionadas   se   encuentra   el   señor   Javier   Yépez  (Folio  10).   

* Copia  de  la  denuncia instaurada por el accionante, de fecha 22 de  octubre  de 2008, a través de la cual deja constancia de las amenazas recibidas  por   el   grupo   al  margen  de  la  ley  “Las  Águilas  Negras”  (Folios  11-14).     

4.2. Expediente T-2.289.383  

    

* Copia  de  una certificación emitida por la Alcaldía Municipal del  Carmen  de  Bolívar  en la que consta que el señor Daniel del Cristo Vásquez,  identificado    con    cédula    de    ciudadanía    5.153.974,   “sufrió  atentado  en  hecho  violento (Mina Antipersona) el día  (3)   de  junio  de  2005,  ocasionándole  lesiones  personales.  Estos  hechos  ocurrieron   en   el   sector   de   Barraco,   vereda   Santa   Rita  (Vía  El  Salado).  Allí  igualmente  se  indica  que  ante esa  situación,  se surte en la Fiscalía Seccional 43 una investigación preliminar  radicada bajo el número 160587 (Folio 8).   

* Copia  de  una  foto  del señor Daniel del Cristo Vásquez Mariota,  compañero  permanente  de la accionante, donde aparece con amputación de ambas  miembros inferiores (Folio 9).   

* Copia  de una certificación emitida por la E.S.E Hospital Local San  Jacinto,  en  la  cual  le  diagnostican al señor Daniel del Cristo Vásquez la  amputación  de  ambos  miembros inferiores con discapacidad irreversible (Folio  10 -12).       

* Copia  de  declaración juramentada ante Notario Único del Círculo  del  Carmen  de Bolívar, sucrita por el señor Argelio Rafael Vargas Pérez, en  la  que declaró que el señor Daniel del Cristo Vásquez Mariota vive en unión  marital  de  hecho,  desde  hace  3 años, con la Señora Edelmira Blanco Muñoz  (Folio 13).   

* Copia  de  la  cédula  de  ciudadanía del señor Daniel del Cristo  Vásquez,   No.   2.153.974,   expedida   en   Barranca   el  16  de  agosto  de  1988.   

* Copia  de  la  cédula  de ciudadanía de la señora Edelmira Teresa  Muñoz  Blanco,  No.  64.  894.497,  expedida  en  Ovejas  el diecisiete (17) de  septiembre de dos mil nueve (2009).     

5. Oposición a la demanda  

La  entidad demandada fue convocada para que  se  pronunciara sobre los hechos y motivos que originaron las acciones de tutela  acumuladas, sin embargo, no dio respuesta en ninguna de ellas.   

III.   DECISIONES   JUDICIALES   QUE   SE  REVISAN   

1. Expediente T-2.277.422  

El  Juzgado  Tercero  Civil  del Circuito de  Cartagena,  mediante  providencia  proferida  el quince (15) de enero de dos mil  nueve  (2009),  denegó  el amparo deprecado por el accionante al considerar que  no  cuenta  con  los  elementos  de juicio suficientes para determinar si existe  vulneración   de   sus   derechos   fundamentales   por  parte  de  la  entidad  demandada.     

Manifestó  que  no  obra  en  el expediente  prueba  alguna  que  acredite que el demandante se encuentra inscrito en el RUPD  y,  por  tanto,  consideró  que  no  se  evidenciaba  que  la entidad estuviera  obligada  a entregarle las ayudas humanitarias solicitadas. Al respecto, indicó  que  le  correspondía  al  accionante  demostrar su inscripción en el Registro  Único  de  Población Desplazada. Así las cosas y, al no existir certeza de la  ocurrencia  de  los  hechos  que  originaron  la  presentación de la acción de  tutela,  señaló que no podía ordenar a la entidad demandada la entrega de los  auxilios reclamados a través de la acción de tutela.   

La decisión no fue impugnada.  

2. Expediente T- 2.289.383  

El Juzgado Octavo Administrativo del Circuito  de  Cartagena,  en  sentencia  proferida el veintidós (22) de abril de dos  mil  nueve  (2009),  negó el amparo de los derechos invocados por la demandante  al   estimar    que   no   se   demostró  que  hubiera  cumplido  con  los  procedimientos  fijados  en  la  ley  para  acceder  a  las  ayudas humanitarias  requeridas  y,  además, consideró que en el presente caso la acción de tutela  era improcedente.   

En efecto, el Juez de instancia señaló que  la  actora  no  solo  debió  acreditar  que  se  encuentra en una situación de  desplazamiento  forzado  sino que, además, le correspondía demostrar que, como  consecuencia  de  su  condición,  se  encuentra  registrada en el RUPD, lo cual  constituye  un  requisito indispensable para acceder a los beneficios que se les  otorgan  a las personas desplazadas. Así las cosas, y teniendo en cuenta que no  se  allegó prueba alguna que indicara el cumplimiento de dicho requisito, no se  podía   ordenar   a   la   entidad   demandada   la   entrega   de  las  ayudas  solicitadas.   

Por  otro  lado,  señaló  que  la  acción  tutela,  en  el  presente  caso,  resulta improcedente por el incumplimiento del  principio  de  inmediatez. Sobre éste aspecto, argumentó que desde la fecha en  que  acontecieron  los  hechos  y  la fecha de la presentación de la acción de  tutela  transcurrieron  más de 8 años sin que la actora hubiera alegado alguna  circunstancia  que  le  haya  impedido solicitar en tiempo la protección de los  derechos que le asisten en su calidad de presunta desplazada.   

Por  las  razones  anteriormente  expuestas,  el  A-quo decidió denegar el  amparo  al  no  encontrar probadas las circunstancias fácticas que generaban la  presunta  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  de  la  actora y, tras  considerar que la acción impetrada no resulta procedente.   

La decisión no fue impugnada.  

IV.  ACTUACIONES  ADELANTADAS  EN  SEDE  DE  REVISÓN   

1.  Mediante  Auto  del 03 de septiembre de  2009  el  magistrado  sustanciador consideró necesario recaudar algunas pruebas  en  aras  de  verificar  los  hechos  relevantes  del  proceso. En consecuencia,  resolvió   oficiar   a  la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y  Cooperación      Internacional     –  Unidad  Territorial  Bolívar,  para que en el término de 3 días  hábiles   contados  a  partir  de  la  notificación  del  Auto,  informara  lo  siguiente:   

“a.  Si  el  señor Javier Antonio Yépes  Arroyo,  identificado  con  cédula  de  ciudadanía No.72.009.955, y la señora  Edelmira   Teresa   Muñoz  Blanco,  identificada  con  cédula  de  ciudadanía  No.3.928.854,  en  forma  independiente,  se encuentran inscritos en el Registro  Único  de  Población  Desplazada (RUPD). En caso de que no figuren en el RUPD,  indicar  si han solicitado la inclusión en el mismo y qué trámite han surtido  tales solicitudes.   

2.  Mediante  oficio  de  dieciocho (18) de  septiembre  de dos mil nueve (2009), la Secretaría General de esta Corporación  le  informó  al despacho del Magistrado Ponente, que el Auto de 3 de septiembre  de  2009,  fue  notificado  por  estado  No.248,  y  comunicado  mediante oficio  OPT-A-266,  del cuatro (4) de septiembre de dos mil nueve (2009), y que, durante  el término referido, no se recibió respuesta alguna.   

3. Posteriormente, la Secretaría General de  esta  Corporación, remitió al despacho el escrito de fecha veinticinco (25) de  septiembre  de  dos  mil  nueve  (2009),  emitido  por Acción Social, en el que  informó a esta Corporación lo siguiente:   

3.1   En   relación  con  el  Expediente  T-2.277.422 señaló:   

“(…)  Que  verificado  el  sistema  de  información  de  población desplazada SIPOD, se verificó que el señor Javier  Antonio  Yépes  Arroyo,  identificado  con  C.C.  No.  72.009.955, se encuentra  inscrito  en  el  Registro  único de Población Desplazada RUPD, desde el 20 de  noviembre  de  2008,  por  el desplazamiento sufrido del municipio del Carmen de  Bolívar.   

Composición      del      núcleo  familiar.   

Nombres             

Apellidos             

Tipo     de  documento             

No.     de  documento             

Parentezco             

Valoración  

Javier   

Antonio            

Yépez   

Arroyo            

Cédula de   

Ciudadanía            

Jefe(a) de   

hogar            

Incluido  

Nuris             

Villanueva   

Muñoz            

No informa             

             

Esposo(a)/   

Compañero(a)            

Incluida  

Joel   

Javier            

Yépez   

Villanueva            

No informa             

             

Hijo(a)/   

Hijastro(a)            

Incluido  

Fecha de   

Valoración            

Declarar  

20/11/   

2008            

Si  

20/11/   

2008            

No  

20/11/   

2008            

No  

Componentes    de   ayuda   humanitaria  entregados   

Beneficiario             

Identificación             

Valor             

Estado             

Fecha    de  pago  

Javier  Antonio   

Yépez  

Arroyo            

72009955             

5000204360             

$1,095,000.00             

Pago             

19/12/2008  

ID   

Consig.            

No.   

Consig.            

Fecha   

Consig.  

3451             

717             

19/12/2008  

Programación de ayudas.  

El señor JAVIER ANTONIO YÉPEZ ARROYO tiene  programado  un giro por valor de TRESCIENTOS TREINTA MIL PESOS ($330.000,00), el  cual  se  encuentra  disponible  desde  el  11  de  septiembre de 2009, para ser  cobrado  en  la Sucursal del Banco Agrario ubicada en la Carrera 13 No. 63-75 de  la ciudad de Bogotá D.C.   

Salud.  

De conformidad con la información contenida  en  Registro  Único de Afiliados a la Protección Social RUAF, el señor JAVIER  ANTONIO   YÉPES   ARROYO  se  encuentra  afiliado  al  Régimen  Subsidiado  de  Salud.   

3.2   En   lo   referente  al  expediente  T-2.289.383 informó:   

“(…)  Se  verificó  que  la  señora  EDELMIRA  TERESA MUÑOZ BLANCO, identificada con C.C. No. 64894497, se encuentra  inscrita en el Registro Único de Población Desplazada RUPD.   

Componentes   de   ayudas   humanitarias  entregas.   

ID   

Entrega            

Fecha   

Entrega            

Documento             

Beneficiario             

Componente             

Asistencia             

Canti   

dad  

243086             

18/05/2005             

64894497             

Edelmira   

Teresa  

Muñoz  

Asistencia   

Alimentaria            

Mercados             

2  

243086             

18/05/2005             

64894497             

Edelmira   

Teresa  

Muñoz  

Blanco            

Asistencia   

No  

Alimentaria            

Kit   Higiene   y  aseo             

2  

Ayudas programadas.  

La  señora  EDELMIRA  TERESA MUÑOZ BLANCO  tiene   programado   un   giro   por  valor  de  DOSCIENTOS  SETENTA  MIL  PESOS  ($270.000,00),  el  cual  se  encuentra  disponible desde el 18 de septiembre de  2009,  para  ser  cobrado  en  la  Sucursal  del  Banco  Agrario de la ciudad de  Cartagena (Bolívar).   

Salud.  

De conformidad con la información contenida  en  Registro  Único  de  Afiliados  a  la  Protección  Social RUAF, la señora  EDELMIRA  TERESA  MUÑOZ  BLANCO  se  encuentre afiliadla Régimen Subsidiado de  Salud.   

V. CONSIDERACIONES  

Es   competente  esta  Sala  de  la  Corte  Constitucional  para  revisar la decisiones proferidas dentro de las acciones de  tutela  que  aquí  se trata, con fundamento en los artículos 86 y 241, numeral  9°,  de  la Constitución Política, en concordancia con los artículos 31 y 36  del Decreto 2591 de 1991.   

2. Problema Jurídico  

Teniendo   en  cuenta  las  circunstancias  fácticas  descritas,  la  Corte  Constitucional  procederá  a establecer si la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social  y  Cooperación Internacional,  vulneró  los  derechos  fundamentales  de  los accionantes y de sus respectivos  núcleos  familiares, al no suministrarles las ayudas humanitarias de emergencia  o  la  prórroga  de  la  misma,  de  que  trata  la Ley 387 de 1997, las cuales  requieren  para  satisfacer  sus necesidades básicas y para gozar plenamente de  los   derechos   de   los   que   son   titulares   y   lograr   su  estabilidad  económica.   

Para ello, la Sala se ocupará de examinar la  jurisprudencia  de  esta  Corporación en dos temas a saber: en primer lugar, la  procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  para la protección de los derechos  fundamentales  de  los  desplazados,  haciendo  énfasis,  en  el  principio  de  inmediatez  para  el tema específico y; en segundo lugar, estudiará la materia  de   desplazamiento   forzado,  las  ayudas  humanitarias  de  emergencias,  las  entidades  encargadas  de suministrar dicha ayuda y, específicamente, revisará  el  reciente  pronunciamiento sobre los desplazados del Carmen de Bolívar, como  precedente aplicable para los casos objeto de análisis.   

3.  Procedencia de la acción de tutela para  la    protección    de    los   derechos   fundamentales   de   la   población  desplazada   

Según   lo   ha  venido  señalando  esta  Corporación   en  distintos  pronunciamientos,  la  acción  de  tutela  es  el  mecanismo  idóneo  y  eficaz  para  solicitar  la  protección  de los derechos  fundamentales  de la población desplazada. Lo anterior, en  consideración  a  que,  los  desplazados  son reconocidos como sujetos de especial protección,  debido  a  la  condición de vulnerabilidad, indefensión y debilidad manifiesta  en la que se encuentran.   

Al  respecto,  en  Sentencia  T-821 del 5 de  octubre   20071  se señaló:   

“La  acción  de  tutela  procede  como  mecanismo  de  protección  de  los  derechos  fundamentales  de las personas en  situación  de desplazamiento forzado. En efecto, las personas que se encuentran  en  situación de desplazamiento gozan de un estatus constitucional especial que  no   puede   simplemente   tener  un  efecto  retórico.  En  este  sentido,  la  Constitución  obliga  a  las  autoridades  a  reconocer  que  se  trata  de una  población   especialmente   protegida   que  se  encuentra  en  una  situación  dramática  por  haber  soportado  cargas  excepcionales  y, cuya protección es  urgente   para   la  satisfacción  de  sus  necesidades  más  apremiantes.  En  consecuencia,  la  Corte  ha  encontrado  que resulta desproporcionado exigir el  agotamiento   previo   de   los  recursos  ordinarios  como  requisito  para  la  procedencia       de       la       acción”2.   

En    síntesis,    la   jurisprudencia  constitucional  ha establecido que, es la acción de tutela el mecanismo idóneo  para  amparar  los  derechos  fundamentales  de la población desplazada dada la  urgencia  de la protección que ellos requieren que sólo, puede ser provista de  manera eficaz a través del amparo constitucional.   

4. Principio de inmediatez en las acciones de  tutela    interpuestas    por    población    desplazada.    Reiteración    de  jurisprudencia   

La  Corte  ha  señalado  que  la acción de  tutela  debe cumplir con el requisito de inmediatez. En cuanto a su aplicación,  esta  Corporación ha indicado que la acción constitucional será instaurada de  manera  oportuna, es decir, en un término razonable y proporcionado a partir de  los   hechos   que   originaron   la   supuesta   vulneración   de  un  derecho  fundamental3,  como quiera que el ejercicio de la acción atiende a la imperiosa  necesidad de perseguir una protección urgente para éstos.   

En los casos de desplazamiento forzado, se ha  señalado  que  las personas que sufren dicha condición se encuentran sometidas  a  una  afectación  continúa  de  sus  derechos fundamentales. Por tal razón,  cuando  se compruebe que la situación de vulnerabilidad persiste, la acción de  tutela  será  procedente, para que, a través de ella, la población desplazada  pueda   solicitar   el   amparo  constitucional  de  sus  derechos,  lo  que  se  materializa,  por  ejemplo,  con  la  inclusión en el RUPD, la obtención de la  ayuda  humanitaria de emergencia o la inclusión en programas de estabilización  económica,  aún  cuando  hayan  pasado varios años desde la ocurrencia de los  hechos    que    originaron    su   desplazamiento4.   

Al  respecto, esta Corporación en Sentencia  T-    690    A    del    1    de    octubre   20095 enfatizó:   

“(…)  en  los casos de desplazamiento  forzado,  la  acción presentada con el fin de solicitar el amparo individual de  un  derecho  fundamental  está  enmarcada  en  la  vulneración masiva, grave y  continua  de  los  derechos  de  un  sector  de  la población, que condujo a la  declaración  de  la  existencia  de un estado de cosas inconstitucionales en la  Sentencia T-025 de 2004”.   

En efecto, la Corte Constitucional, de manera  uniforme,           ha           reiterado6    que   la   población  desplazada  es  objeto  de múltiples amenazas a sus derechos fundamentales, las  cuales  ocurren  en  distintos  momentos,  situación  que, en muchas ocasiones,  imposibilita  establecer  con  precisión el instante desde cuando se inició la  violación  de  los mismos. Sin embargo, ello no impide constatar la continuidad  y  la  persistencia  en  el  tiempo de la afectación de los derechos, por ello,  como  quedó  dicho,  se  permite  una  aplicación  flexible  del  principio de  inmediatez de cara a la procedibilidad de la acción de tutela.   

En consecuencia, y al considerar la compleja  problemática  de  la  población  desplazada, esta Corporación ha estimado que  mientras  la  persona  permanezca en dicha condición y persista la vulneración  de  los  derechos fundamentales, el amparo constitucional es el único mecanismo  idóneo  para  tratar  de  salvaguardar los derechos e intereses, así como para  permitirle  el  goce  efectivo de los mismos. En ese sentido, en Sentencia T-817  de        21        de       agosto       20097 se enfatizó:   

“Descartar  el  amparo  solicitado por un  persona  desplazada  y su núcleo familiar bajo la supuesta falta de oportunidad  en  la  interposición de la acción de tutela, muchas veces no se compadece con  la  realidad  y  con  la  crítica  situación  que  afronta   ese grupo de  personas,  cuyos  derechos  viene  siendo  desconocidos  de forma sistemática y  permanente”.   

En   conclusión,  cuando  se  realice  la  valoración  del  principio  de  inmediatez  frente  a  la procedibilidad de una  acción  de  tutela  instaurada  por una persona en condición de desplazamiento  forzado,  deberá  verificarse  no  solo  las  reglas generales  que se han  indicado   en   cuanto  a  la  procedencia  de  la  acción  sino,  además,  le  corresponderá  a los jueces, estudiar las condiciones específicas en cada caso  que  se  examine,  cuyo  análisis  debe  contemplar la  vulneración    continua,   múltiple,   grave   y   masiva   de   los  derechos8     ocasionado    por    el  desplazamiento forzoso al que se encuentran sometidos.   

   

5.   Desplazamiento   Forzado   interno  y  obligaciones  del  Estado  frente  a la población desplazada. Suministro de las  Ayudas Humanitarias de Emergencia. Reiteración de jurisprudencia.   

El  desplazamiento  forzado  en Colombia, ha  sido  objeto  de estudio y pronunciamiento por parte de esta Corporación, tanto  por  vía  del  control  concreto,  como  a  través  del  control  abstracto de  constitucional9.   La  Corte, ha ejercido el control  concreto  constitucional,  a  través  del  sinnúmero  de  acciones  de tutelas  instauradas  por  las  víctimas  de  la violencia y, el control abstracto se ha  efectuado  en  razón  de las distintas demandas que se han presentado contra la  Ley  387  de  1997 “a través de la cual,  se  adoptan  medidas para la prevención  del  desplazamiento  forzado,  la  atención,  la  protección, consolidación y  estabilización   socioeconómica   de   los   desplazados   internos   por   la  violencia”.   

La   mencionada  ley  fue  expedida  para  contrarrestar  el  problema  de  los desplazamientos forzados. En ella el Estado  reconoció  su  responsabilidad  y adoptó las medidas necesarias para atender y  proteger   a   las   víctimas   del   desplazamiento.  En  relación  con  esta  problemática,  la  Corte  Constitucional  indicó, que genera un gran impacto a  nivel     social,    económico    y    político10.    Particularmente,    la  jurisprudencia  definió  el  desplazamiento como “Un  verdadero  estado  de emergencia social”, “una tragedia nacional, que afecta  los  destinos  de  innumerables  colombianos  y que marcará el futuro del país  durante   las   próximas   décadas”  y    “un    serio    peligro    para    la    sociedad   política  colombiana”11.   

Debido a la magnitud de los desplazamientos  que  se  han  presentado  con  ocasión  de  la  violencia  y  a la vulneración  generalizada  de  los  derechos  fundamentales  de  las  personas  que  han sido  víctimas  de  éste fenómeno, la Corte declaró “el  estado      de     cosas     inconstitucional”12,  lo  cual implicó un mayor  compromiso  y  responsabilidad por parte del Estado para remediar la situación.  Dichos  efectos  se  han  visto  reflejados  en  el  incremento  de los recursos  destinados  a asegurar el goce efectivo de los derechos de los desplazados, así  como  en  la  implantación  de  una verdadera política pública en la materia.   

Como  consecuencia  de  la declaratoria del  estado  de  cosas  inconstitucional, esta Corte ha adoptado una serie de medidas  judiciales,  en  aras  de  exigir,  por parte del Estado, el cumplimiento de sus  obligaciones  constitucionales  y  legales  para con esta población, las cuales  están   dirigidas   a   procurar   y   mitigar  los  efectos  que  ocasiona  el  desplazamiento,  brindando  protección  y asistencia a quienes se encuentren en  dicha circunstancia.   

Específicamente, las ayudas humanitarias de  emergencia  se  encuentran  establecidas  en  la  ley 387 de 1997. La mencionada  norma,  definió  dichas  ayudas  como  el  conjunto de acciones de “socorro,   asistencia,   apoyo”,  que  tienen  como  finalidad asistir a las personas desplazadas forzadamente y suplir  sus           necesidades          básicas13.   

Al  respecto, la  Corte Constitucional  ha  indicado  que  las ayudas humanitarias de emergencia contemplan “tanto  a la ayuda, que se presta al producirse el desplazamiento,  como   los   componentes   de   asistencia   mínima   durante   las  etapas  de  restablecimiento   económico   y   de   retorno”14.  A  su vez, ha señalado en  múltiples  pronunciamientos  que  la  asistencia  humanitaria debe proveer a la  población desplazada lo siguiente:   

“a.   alimento   indispensable  y  agua  potable;   

b.     cobijo     y     alojamientos  básicos;   

c. vestido adecuado; y  

d.  servicios  médicos  y  de  saneamiento  indispensable”15.   

Así  las  cosas,  y  según  ha  quedado  establecido,  la  ayuda humanitaria de emergencia constituye una obligación por  parte  del  Estado  que  debe  ser  prestada de manera inmediata a la población  desplazada  por  la autoridad competente y su entrega debe ser de carácter  urgente,  pues de no ser así, se genera la vulneración del derecho fundamental  al    mínimo    vital,    de   los   desplazados.16.   

En  lo  referente al carácter inmediato  y urgente con que debe prestarse  la  ayuda  humanitaria  de  emergencias,  esta  Corporación ha señalado que la  misma  tienen  por  objeto  solventar  las  necesidades  básicas actuales de la  persona  desplazada,  de  tal  manera  que  no es posible requerir las ayudas no  cobradas  en el pasado ni reclamar con antelación aquellas que probablemente se  generarán  en  el  futuro.  Al respecto, la Corte en Sentencia T- 690A del 1 de  octubre              de             200917  señaló:   

“la  ayuda  humanitaria  de  emergencia y  asistencia   mínima   requerida   durante   el   proceso   de   estabilización  socioeconómico  y  retorno  no constituye una prestación acumulable cuyo valor  pueda  ser  exigido de manera retroactiva desde el momento de inscripción en el  RUPD.  Cuando la entidad encargada de brindar la asistencia tarda en entregarla,  permanece  la  obligación  de  prestar la asistencia humanitaria, pero el valor  equivalente  a los componentes de dicha ayuda no se acumula ni se incrementa con  el tiempo”.   

Es  por lo anterior que, la Ley 387 de 1997,  en  el  parágrafo  del  artículo 15, contempló, originalmente, que las ayudas  humanitarias  comprendieran  una  duración  inicial  de  3  meses, prorrogables  excepcionalmente  por  un periodo igual. La citada norma disponía: “Parágrafo.  A  la  atención  humanitaria de emergencia se tiene  derecho  por  espacio  máximo  de tres (3) meses, prorrogables excepcionalmente  por otros tres (3) más”.   

Con  ocasión  de  la  presentación de una  demanda  de  inconstitucionalidad  contra  el  mencionado  parágrafo  la  Corte  Constitucional,  en  Sentencia  C-278  del  18  de  abril  de  2007,18  resolvió  “Declarar  inexequible las expresiones “máximo”  y  “excepcionalmente  por  otros tres (3) más”, contenidas en el parágrafo  del  artículo 15 de la Ley 387 de 1997, y exequible el resto del parágrafo, en  el  entendido que el término de la atención humanitaria de emergencia previsto  en   esa   disposición  será  prorrogable  hasta  que  el  afectado  esté  en  condiciones de asumir su autosostenimiento”.   

A    través   de   la   jurisprudencia  constitucional  se  señaló que si la situación de desplazamiento persiste, se  procederá  a  entregar  las  prórrogas por un periodo semejante hasta tanto se  logre  superar las condiciones de vulnerabilidad a las que se encuentra sometida  la población desplazada. Al respecto se indicó:   

“En  lo que respecta a que el término de  la  ayuda  humanitaria  sea  de  3  meses,  la  Corte lo encuentra corto más no  necesariamente  contrario  a  la  Constitución  Política,  en  la medida de su  acople   y   flexibilidad  frente  a  las  características  propias  del  hecho  concreto.   

(…)  

Lo definitivamente inconstitucional, y así  lo  declarará la Corte, son las expresiones “máximo” y “excepcionalmente  por  tres  (3)  mese  más”  del  parágrafo del artículo 15 de la ley 387 de  1997,  pues  le  imprimen  rigidez  al  plazo  para  la  provisión  de la ayuda  humanitaria  de  emergencia  a  los  desplazados,  impidiendo que estas personas  puedan  seguir  recibiendo  atención  del  Estado por un tiempo mayor, mientras  logran  superar  definitivamente  su  situación  de vulnerabilidad. El segmento  restante  del  citado parágrafo se declarará exequible, en el entendido que la  atención  humanitaria  de  emergencia  será  prorrogable hasta que el afectado  esté    en    condiciones   de   asumir   su   autosostenimiento”19   

En  efecto,  la  Corte  ha enfatizado en el  carácter  temporal  que  ostenta  la  mencionada  ayuda,  esto significa que su  otorgamiento  está  condicionado a que la persona continúe en su condición de  desplazada  y  que no pueda sufragar por sí sola sus necesidades básicas y las  de  su  familia. Esto con el propósito de incentivar a la población desplazada  para  que no permanezca indefinidamente en dicha condición sino que alcance una  estabilización socioeconómica.   

Esta Corporación, ha tenido la oportunidad  de  estudiar  diferentes  casos  referentes  a  la  población  desplazada y, en  efecto,  se ha pronunciado en lo relacionado con la inmediatez como requisito de  procedibilidadal   de   las   acciones  de  tutela  instauradas  en  materia  de  desplazados  y, específicamente, en lo concerniente a irretroactividad del pago  de  ayudas  humanitaria  de  emergencia.  Particularmente,   en   Sentencia   T-690   A   del   1  de  octubre  200920,  la  Corte  se pronunció sobre las circunstancias específicas de  violación  de  derechos  fundamentales,  en  las que se encuentra la población  desplazada del Carmen de Bolívar.   

Con  relación  a  la  procedibilidad de la  acción  constitucional,  la  Corte  indicó  que  en  todos los casos concretos  procedía  la  acción  de  tutela,  no  obstante  lo decidido en las instancias  judiciales   respectivas,   las  cuales  negaron  los  amparos  solicitados  por  considerarlos    improcedente    al   no   cumplirse   con   el   principio   de  inmediatez.   

El  problema  jurídico  previo  que debió  abordar  la  Corte  consistía  en  establecer  si  las  acciones  de  tutela en  cuestión  eran procedentes pues, como quiera que las mismas fueron interpuestas  mucho  tiempo  después  de  ocurrir hechos que generaron el desplazamiento, era  preciso  estudiar  si en cada uno de los casos resultaba aplicable del principio  de inmediatez.   

La  Sala  consideró  que  el  principio de  inmediatez  en  las  acciones  de  tutela instauradas por población desplazada,  debe  ajustarse  no  solo  al criterio de razonabilidad y proporcionalidad en el  tiempo  respecto  de  la  presentación  de  acción,  sino  que exige mirar las  condiciones  particulares de los afectados.  Lo anterior, en consideración  a  que  las  personas  que  sufren  dicha  condición  se encuentran sometidas a  constantes  amenazas de sus derechos lo que conlleva a  que, en la mayoría  de  los  casos,  se  mantengan en estado de debilidad manifiesta, permitiendo la  procedibilidad de la acción.   

El problema jurídico de fondo planteado en  aquella  oportunidad  consistía  en  determinar  si al momento de solicitar las  ayudas  humanitarias  se  podía  requerir  el  suministro  de  las  dejadas  de  percibir,  obteniendo  así  el  pago  retroactivo de las mismas. Lo anterior se  precisó  debido  que  varios  de  los  accionantes, dentro de sus pretensiones,  solicitaron  el reconocimiento de las anteriores ayudas humanitarias, las cuales  con fundamento en las consideraciones fueron denegadas.   

En relación con las ayudas humanitarias de  emergencia,  en  dicha  sentencia  se indicó que constituye una obligación por  parte  del  Estado  el  suministro  de  las  ayudas  a  las que tiene derecho la  población  desplazada,  las  cuales  deberán  ser  entregadas a tiempo por las  entidades  competentes  y,  advirtió  que  en  ningún caso podrá otorgarse el  reconocimiento    retroactivo   o   acumulado   de   las   mismas.   En   efecto  señaló:   

“El  pago  retroactivo o acumulado de las  ayudas  humanitarias  de emergencia contraría la naturaleza actual de la ayuda,  y  la  convierte  en  una  prestación  económica  común que no tiene como fin  atender las necesidades mínimas de la población.   

Por  lo  demás,  la  Corte  concedió  las  peticiones  impetradas  y  ordenó a Acción Social suministrar, en los caso que  hubiere  lugar,  las  ayudas  humanitarias de emergencia requeridas.   

6.  Entidades encargadas de suministrar las  ayudas humanitarias de emergencia.   

De  acuerdo con lo estipulado en la ley 387  de  1997 y en el Decreto 2569 de 2000, es Acción Social la entidad encargada de  ejercer  la  labor de coordinación del Sistema Nacional de Atención integral a  la  Población Desplazada SNAIPD. El Estado, en la implantación de la política  pública  de  desplazamiento ha delegado en diferentes entidades, la obligación  de  suministrarle  a  los  desplazados  los  distintos componentes de las ayudas  humanitarias  de  emergencia para que estas personas puedan restablecer  su  condición socioeconómica.   

Debido a la obligación de coordinación que  le  fue  otorgada  a  Acción  Social  se  deduce  que  le  corresponde  a dicha  entidad   brindar  la  asesoría  clara, concreta y continua a las personas  desplazadas   que   solicitan   las   ayudas   que  integran  los  programas  de  restablecimiento  económico.  Lo  anterior  constituye  una  exigencia  mínima  derivada  de  la  condición  de  vulnerabilidad  en  la  que  se  encuentra  la  población   desplazada,  quien  tienen  derecho  a  que  se  le  suministre  la  información   necesaria  para  poder  acceder  a  las  ayudas  humanitarias  de  emergencia.   

Al respecto, esta Corporación, en Sentencia  T-    690    A    del    1    de    octubre   200921,    estableció   que   le  corresponde  a  ésta  entidad  brindar  las  garantías suficientes para que la  persona   en   condición  de  desplazamiento  obtenga,  además  de  la  ayudas  humanitarias, unas soluciones duraderas.    

Con  fundamento  en  las  consideraciones  precedentes,  esta  Sala  de Revisión entrará a resolver los casos sometidos a  su consideración.   

7. Casos concretos  

7.1 Expediente T- 2.277.422  

Conforme  a  las  pruebas  que  obran en el  expediente,   para   esta  Sala  de  Revisión  se  encuentran  acreditados  los  siguientes hechos:   

    

* Que  el  señor  Javier  Antonio  Yépes Arroyo, en el año 2008, se  desplazó  del Carmen del Bolívar hacia la ciudad de Cartagena, con ocasión de  las amenazas recibidas por un grupo al margen de la ley.     

    

* Que  el  20  de  noviembre del mismo año, se presentó ante Acción  Social  seccional  del  Bolívar,  y  fue  inscrito  en  el  Registro  único de  Población Desplazada RUPD.     

    

* Que,   hasta   la   fecha,  solamente  le  han  otorgado  una  ayuda  humanitaria   por   el   valor   de  $1’095.000  pesos,  la  cual,  según  informe  presentado  por Acción  Social,  fue  prorrogada  y  programado  su  giro por el valor $330.000 pesos, a  partir  del  11  de septiembre de 2009, en la sucursal del Banco Agrario ubicado  en la ciudad de Bogotá.     

    

* Que,   según  información  contenida  en  el  Registro  Único  de  Afiliados  a  la  Protección  Social  RUAF,  el  actor se encuentra afiliado al  régimen subsidiado de salud.     

Visto  el  caso  concreto,  esta  Sala  se  pronunciará    sobre    la   procedibilidad   de   la   presente   acción   de  tutela.   

Tal   y   como  quedo  señalado  en  las  consideraciones  generales  del  presente  fallo,  la  acción  de  tutela es el  mecanismo  idóneo  y  eficaz para amparar los derechos fundamentales que puedan  verse   amenazados   con   ocasión  del  desplazamiento  forzado.  En  el  caso  subexàmine,   la   Sala  encuentra  que  en  efecto  la acción de tutela instaurada por el señor Javier  Antonio  Yépes  Arroyo   resulta  procedente  pues,  a  través de ella se  ampara  de  manera  precisa  y oportuna sus derechos e intereses amenazados como  consecuencia del desplazamiento.   

Además, en el presente caso se verificó el  cumplimiento  del principio de inmediatez, toda vez que los hechos que generaron  el  desplazamiento  forzado  se  originaron en el Carmen de Bolívar en el 2008,  año  en  el  cual  el  actor,  de  forma  diligente,  se  registro en el RUPD e  interpuso  la  acción  de  tutela,  de  lo  cual  se  deduce  que  la misma fue  presentada  en  tiempo  razonable,  después  de la ocurrencia de los hechos que  generaron  la  vulneración  de sus derechos. Por lo anterior, la Sala encuentra  que    la    acción    de    tutela    cumple    con    los    requisitos    de  procedibilidad.   

Tal  y  como  se  expuso,  la  población  desplazada  tendrá derecho, mientras persista dicha condición, a que el Estado  le   otorgue   ayudas  humanitarias  de  emergencia,  las  cuales  deberán  ser  entregadas  de  manera  inmediata,  urgente  y continua a estas personas, con la  finalidad   de   atemperar   el   estado   de   vulnerabilidad   en  el  que  se  encuentren.    

Respecto  al  suministro de dicha ayuda, la  Sala  encuentra  que,  en  el  presente  caso,  al actor se le ha entregado, por  concepto  de  ayuda  alimentaria, la suma de $1.095.000 y el 19 de septiembre de  2008  y,  el  11  de  septiembre  de  2009,  se le autorizó la consignación de  $330.000  pesos.  En  consecuencia,  la Sala advierte que el tiempo transcurrido  entre  una  ayuda y otra oscila entre 9 meses, lo cual supera el intérvalo de 3  meses  establecido  por  la  Ley  para  otorgar  las  prórrogas  de  las ayudas  humanitarias.  De  lo  anterior  se  deduce  que  la  entidad  demandada ha sido  negligente  en  el  cumplimiento  de su obligación vulnerando así los derechos  del actor.   

Ahora  bien,  advierte  la  Sala  que  al  accionante,  sin  justificación alguna,  no se le han entregado los demás  componentes  que  integran  las  ayudas  humanitarias,  quedando sus necesidades  mínimas  insatisfechas  y,  además, que la ayuda otorgada es insuficiente para  que  el  actor  logre  reparar  y  estabilizar  sus condiciones de vida. Por las  razones  anteriormente expuestas, la Sala encuentra que, en el presente caso, se  están  vulnerando  los  derechos  fundamentales  del  accionante  a  la vida en  condiciones  dignas  y al mínimo vital por parte de la entidad demandada, al no  otorgarle  de  manera  integral  y continua la ayuda que requiere conforme a las  normas    que    regulan    la    materia    y   la   jurisprudencia   de   esta  Corporación.   

Específicamente,  en  lo  concerniente  al  componente  de  vivienda digna, la Corte observa que la necesidad apremiante del  actor  y  de  su  núcleo  familiar  es  obtener  un  lugar  digno  donde puedan  refugiarse  y,  como  quiera que, estuvieron albergados por más de un mes en la  ciudad  de  Cartagena,  esta  Sala estima que Acción Social deberá, proceder a  suministrarle  la información y el acompañamiento necesario para que soliciten  al       Fondo       Nacional      –Fondevivienda-   el  subsidio  de  vivienda, establecido por la  Ley,   previsto  para  la  consolidación  y  reasentamiento  de  la  población  vulnerable.   

Adicionalmente, la entidad demandada deberá  prestarle,  al  accionante  y  a su familia, el asesoramiento necesario para que  puedan  acceder,  de  forma  oportuna, a los diferentes programas de atención y  estabilización  socioeconómica en materia de desplazamiento ante las entidades  del SNAIPD.      

Por último, esta Corporación le reitera a  la  entidad  demandada  que  las  ayudas  otorgadas  a  la población desplazada  deberán  ser  entregadas  en  la  ciudad  donde se encuentre registrada. Por lo  anterior,  esta Sala ordenará que es obligación de Acción Social remitir a la  Sucursal  del  Banco  Agrario  ubicado  en  la  ciudad  de Cartagena, la suma de  $330.000,  la  cual  fue  autorizada  el 11 de septiembre de 2009, así como las  demás  consignaciones  que  puedan  generarse, por parte de la entidad demanda,  con ocasión del desplazamiento del actor.   

Por  lo  anterior,  esta  Sala revocará el  fallo  judicial  que  denegó  el  amparo  solicitado  por  el  accionante y, en  consecuencia,  ordenará  a la entidad demandada que, en el término de tres (3)  días  siguientes a la notificación de la presente providencia, haga entrega de  los  demás  componentes  de  la  ayuda  humanitaria consistente en, subsidio de  alimentación,  kits de aseo y de cocina, atención médica y psicológica, así  como  el  transporte  y  vivienda  de emergencia, conforme a las consideraciones  expuestas.   

7.2. Expediente T-2.289.383.  

Una  vez allegadas las pruebas solicitadas,  la Sala encuentra acreditado que:   

    

* La  señora  Edelmira Teresa Muñoz Blanco junto con su compañero permanente, desde  el   año  2000,  se  encuentran  desplazados  por  ser   víctimas  de  la  violencia.     

    

* A  partir  del  año 2005, la accionante está inscrita en el RUPD, con ocasión el  desplazamiento al que ha sido sometida.     

    

* Hasta  la  fecha  le  han  otorgado  2  mercados en relación con la  asistencia  alimentaria y 2 kits de higiene y aseo, los cuales fueron entregados  en el mes de mayo de 2005.     

    

* Actualmente  tiene  programado un giro por la suma de $270.000 pesos  para   ser   cobrado   en  la  Sucursal  del  Banco  Agrario  de  la  ciudad  de  Cartagena.     

    

Una  vez  analizado  el  caso  concreto  y  determinados  los hechos que se encontraron probados en el expediente, esta Sala  se  pronunciará  sobre  la  procedencia  de  la acción de tutela sometida a su  consideración.   

Según  se ha venido señalando, la acción  de  tutela  es  el  mecanismo idóneo para amparar los derechos de la población  desplazada  que  resulten  vulnerados.  Lo  anterior,  en  atención  a que es a  través  dicha acción que se puede obtener la protección eficaz de los mismos.   

Respecto  del principio de inmediatez, como  requisito  de procedibilidad de la acción de tutela, en materia de desplazados,  la  Sala  advierte  que tal y como se señaló en las consideraciones generales,  no  puede  valorarse  el  principio  de inmediatez únicamente desde el punto de  vista  del tiempo transcurrido sino que, deben analizarse las circunstancias que  operan  para  cada  caso  concreto.  Lo  anterior,  obedece  a que la población  desplazada   se   encuentra  sometida  a  continuas  amenazas  de  sus  derechos  fundamentales  lo  que  genera  en  dichas  personas  un  estado de indefensión  manifiesta.   

En  el presente caso, la Sala encuentra que  la  accionante  es  desplazada de la violencia desde el año 2000, razón por la  cual  se  dirigió a la ciudad de Cartagena y solo hasta el año 2005, solicitó  la   inclusión   en   el  Registro  Único  de  Población  Desplazada.  De  lo  anterior   se   deduce  que   la actora se registró en el RUPD 5  años  después  de ocurridos los hechos que originaron su desplazamiento. En el  año  2009, interpone la acción de tutela solicitando el amparo de sus derechos  violentados.   

En  lo  que  toca  con  la  aplicación del  principio  de  inmediatez la Sala encuentra que en el caso concreto se interpuso  la  acción  tutela  mucho  tiempo  después  de la ocurrencia de los hechos que  generaron  el  desplazamiento,  sin embargo, es claro que, no se podrá declarar  la  improcedencia  de la acción por esa razón pues, de ser así, el estudio de  procedibilidad   se   estaría  limitando  a  constatar  únicamente  el  tiempo  transcurrido,  sin  que  hubiere  lugar  a considerar la situación en la que se  encuentra sometida la desplazada.   

Resulta  relevante,  en  el  presente caso,  indicar  que  no  obstante  el  desplazamiento  se presentó en el año 2000, el  registro  se  generó 3 años después y la acción de tutela se instauró en el  año  2009.  La  situación  de  vulnerabilidad  de la accionante es persistente  debido  a  que  no  se  le  han  otorgado las ayudas necesarias para recobrar su  estabilidad  socioeconómica. Además, la demandante manifestó haber solicitado  verbalmente  y  por escrito las ayudas humanitarias de emergencia haciendo valer  sus  derechos  mediante  los  mecanismos previstos para requerir las ayudas. Por  las  razones  anteriormente  expuestas,  se concluye que en lo referente a éste  caso,  es  la  acción  de  tutela el mecanismo idóneo para solicitar el amparo  constitucional.   

A  continuación,  procederá  la  Sala  a  determinar  si  la  entidad demandada ha vulnerado los derechos fundamentales de  la  accionante  y  de  su  respectivo  núcleo familiar al no suministrarles las  ayudas  humanitarias  de  emergencia,  la prórroga de la misma, o el proceso de  estabilización socioeconómico, contenidos en la Ley 387 de 1997.   

De acuerdo con lo establecido en la Ley y lo  previsto  por la jurisprudencia de esta Corporación, las ayudas humanitarias de  emergencia  serán  otorgadas  a  la  población  desplazada, con el objetivo de  suministrarles  una  asistencia  mínima  durante  la  etapa de restablecimiento  económico y adaptación social.   

En  cuanto  al  suministro  de  las  ayudas  humanitarias,  la Sala encontró demostrado que, en el presente caso, la entidad  demandada  ha  vulnerado  los derechos de la accionante al no otorgarle a tiempo  las  ayudas  requeridas  y a las cuales tiene derecho desde el año 2005. Según  consta  en  la  información allegada a ésta Corporación, Acción Social sólo  le  ha  hecho  entrega  de 2 mercados por concepto de asistencia alimentaría y,  dos  kits  de  aseo  y  de  cocina  sin  que  se le haya suministrado los demás  componentes  de  las  ayudas,  las  cuales,  según lo contemplado en la Ley, se  encuentran  integradas  por “alimento indispensable y  agua  potable;  cobijo  y  alojamientos  básicos; vestido adecuado; y servicios  médicos        y        de       saneamiento       indispensable”.   

Ahora bien, tal y como ha quedado precisado  en  las  consideraciones  generales  del presente fallo, no podrán las personas  desplazadas  requerir retroactivamente las ayudas humanitarias de emergencia. Al  respecto,  y  teniendo  en  cuenta  que  la  accionante solicitó la entrega las  ayudas  que  se  ocasionaron  con  anterioridad,  la  Sala  considera  que ésta  petición  no  resulta procedente, como quiera que las ayudas humanitarias a las  que   tenga   derecho   una   persona   desplazada   no   pueden   ser  cobradas  retroactivamente. Por lo anterior, la denegará dicha pretensión.   

Por lo tanto, solo se ordenará a la entidad  demandada  que,  en  el término de tres (3) días siguientes a la notificación  de  la  presente  providencia,  proceda  a  entregar  la  ayuda  humanitaria  de  emergencia  de  manera  completa  e  integral a la accionante consistente en, el  subsidio  de  alimentación,  kits  de  aseo  y  de  cocina,  atención médica,  psicológica  y  el  transporte de emergencia mientras persista su condición de  vulnerabilidad.   

Así  como  también, deberá coordinar con  las  demás  entidades que integran el SNAIPD la vinculación de la accionante a  los  programas  que  le  permitan  obtener un subsidio de vivienda y alcanzar de  manera   definitiva   la   estabilización   socioeconómica.   Lo  anterior  en  consideración  a  que las ayudas otorgadas no resultan ser suficientes para que  la  actora  y  su  familia  estabilicen  sus  condiciones  de vida y alcancen un  sustento   económico   que   les   permitiera   sufragar  sus  gastos  diarios.   

En conclusión, esta Sala  revocará el  fallo  judicial  que  denegó  el  amparo  de  los  derechos fundamentales de la  accionante,  así  como  de  su  respectivo  núcleo  familiar  y,  en su lugar,  procederá a la protección inmediata de los mismos.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Cuarta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

PRIMERO: REVOCAR la  Sentencia  proferida,  el  15 de enero de 2009, por el Juzgado Tercero Civil del  circuito   de  Cartagena,  y,  en  su  lugar,  TUTELAR  los  derechos  a  la  vida  en condiciones dignas y al  mínimo  vital  del  señor  Javier Antonio Yépes Arroyo, dentro del proceso de  referencia    T-2.277.422.    En   consecuencia   ordenar   a   Acción   Social  que:   

     

a. Dentro  de  los  tres  (3) días siguientes a la notificación de la  presente  providencia  haga  entrega al accionante de los demás componentes que  integran   la   ayuda  humanitaria  tales  como,  prórrogas  humanitarias,  que  comprenden  el  subsidio  de  alimentación, kits de aseo y de cocina, atención  médica,  psicológica  y  el  transporte de emergencia, correspondiente a los 3  meses,   causados   con   posterioridad   a   la  presentación  de  la  tutela,  prorrogables,   previa   verificación   de   las  circunstancias  que  así  lo  justifiquen,  durante  el  tiempo  estimado  como  necesario para garantizar las  condiciones dignas de subsistencia.     

     

a. Dentro  de  los  tres  (3) días siguientes a la notificación de la  presente  providencia  proceder  a  suministrarle   la  información  y  el  acompañamiento  necesarios, para que pueda solicitar los subsidios de vivienda,  previstos  en  los  eventos  de consolidación y reasentamiento de la población  vulnerable     ante    el    Fondo    Nacional    de    Vivienda    –      Fonvivienda      –  la  entidad  encargada de definir los  subsidios y sus distintas modalidades.     

     

a. Adicionalmente,   deberá   la   entidad   demandada   prestarle  el  asesoramiento  necesario  para  que  pueda  acceder  de  forma  oportuna  a  los  diferentes  programas  de atención y estabilización socioeconómica en materia  de desplazamiento ante las entidades del SNAIPD.     

     

a. Dentro  de  los  tres  (3) días siguientes a la notificación de la  presente  providencia  remitir  el giro de $330.000 pesos, que se originó el 11  de  septiembre  de 2008, y los demás giros a los que halla lugar, a la Sucursal  del Banco Agrario ubicada en la Ciudad de Cartagena.     

SEGUNDO. REVOCAR la  Sentencia   proferida,   el   22  de  abril  de  2009,  por  el  Juzgado  Octavo  Administrativo   del  Circuito  de  Cartagena,  y,  en  su  lugar,  TUTELAR   los   derechos  a  la  vida  en  condiciones  dignas  y  al  mínimo  vital  de la señora Edelmira Teresa Muñoz  Blanco,  dentro  el proceso de referencia T-2.289.383. En consecuencia ordenar a  Acción Social que:   

     

a. Dentro  de  los  tres  (3) días siguientes a la notificación de la  presente  providencia,  proceda a entregar la ayuda humanitaria de emergencia de  manera  completa  e  integral  a  la  accionante  consistente en, las prórrogas  humanitarias,  que  comprendan  el  subsidio de alimentación, kits de aseo y de  cocina,   atención   médica,  psicológica  y  el  transporte  de  emergencia,  correspondiente  a los 3 meses, causados con posterioridad a la presentación de  la  tutela, prorrogables, previa verificación de las circunstancias que así lo  justifiquen,  durante  el  tiempo  estimado  como  necesario para garantizar las  condiciones dignas de subsistencia.     

     

a. Así  como  también, deberá coordinar con las demás entidades que  integran  el  SNAIPD  la  vinculación  de  la accionante a los programas que le  permitan  obtener  un  subsidio  de  vivienda y alcanzar de manera definitiva la  estabilización  socioeconómica. Lo anterior en consideración a que las ayudas  otorgadas  no  resultan  ser  suficientes  para  que  la  actora  y  su  familia  estabilicen  sus  condiciones  de vida y alcancen un sustento económico que les  permitiera sufragar sus gastos diarios.     

CUARTO:     COMUNICAR    la  presente  decisión  al Defensor del Pueblo para que, dentro del  ámbito  de  sus competencias, haga un seguimiento del cumplimiento del presente  fallo.   

QUINTO:     COMUNICAR    la  presente decisión al Procurador General de la Nación para que,  dentro  de  la órbita de sus competencias, haga un seguimiento del cumplimiento  del presente fallo.   

QUINTO:  Líbrense  las  comunicaciones  de que trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para  los efectos allí contemplados.   

Cópiese,  notifíquese,  insértese  en la  gaceta de la Corte Constitucional y Cúmplase.   

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

Ausente con permiso  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

1 M.P.  Encargada Catalina Botero Marino.   

2  Sentencia  T-821 de cinco (05) de octubre de 2007, M.P encargada Catalina Botero  Marino.   

3 Ver  entre  otras  las  siguiente  sentencias  T-123 de veintidós (22) de febrero de  2007;  T-607  de  diecinueve  (19) de junio de 2008 y T-692 de dieciocho (18) de  agosto de 2006.   

4 Ver  Sentencias  T-006  de  dieciséis  (16)  de  enero  de  2009 M.P. Jaime Córdoba  Triviño  y  T-690  A  del  1  de  octubre  de  2009  M.P.  Luis  Ernesto Vargas  Silva.   

5 M.P.  Luís Ernesto Vargas Silva.   

6 Ver  Sentencia   T-025   de   22   de   enero   de   2004  M.P  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.   

7  M.P.Clara Inés Vargas Hernández.   

8 Ver  Sentencia  T-690  A  del  1 de octubre de 2009 MP Luis Ernesto Vargas Silva “a  través  de  la  cual  se  resuelve  la  situación  de  varios  desplazados  de  Cartagena”   

9 Ver  Sentencia T-364 de 17 de abril de 2008 M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

10 Ver  Sentencia  T-025  de  22  de  enero  de  2004  M.P.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz.   

11 Ver  Sentencia   SU-1150   de   30   de   agosto   de  2000  M.P.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz.   

12 Ver  Sentencia  T-025 de 22 de enero 2004 M.P. Manuel José Cepeda Espinosa. La Corte  Constitucional  expuso una serie de elementos y circunstancias que provocaron la  declaratoria   de   un   estado   de   cosas   inconstitucional  en  materia  de  desplazamiento forzado.   

13 Ver  el  artículo  15  de  la  Ley  387  de  1997 y artículo 20 del Decreto 2569 de  2000.   

14  Sentencia   T-025   de   22   de   enero   de  2000  M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.   

15 T-  690 del 1 de octubre 2009 M.P. Luís Ernesto Vargas Silva   

16  Ibídem.   

17 M.P  Luís Ernesto Vargas Silava.   

18  M.P. Nilson Pinilla Pinilla.   

19  Idídem   

20  M.P. Luís Ernesto Vargas Silva.   

21  M.P. Luís Ernesto Vargas Silva.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *