T-756-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-756-09   

DERECHO     DE    PETICION-El    núcleo  esencial  es  la  resolución pronta y oportuna/DERECHO  DE PETICION-Elementos   

DERECHO  A  LA SALUD DE PERSONA DE LA TERCERA  EDAD-Protección      constitucional/DERECHO  A  LA  SALUD  DE  PERSONA  DE  LA TERCERA EDAD-Fundamental autónomo   

ACCION     DE     TUTELA-Procedencia  para  ordenar el cumplimiento de fallos judiciales para  hacer  efectivas  obligaciones  de  hacer  y  excepcionalmente cuando se deriven  obligaciones de dar   

No  obstante  ser  la  acción  de  tutela un  mecanismo  residual  y  subsidiario,  es procedente de manera general para hacer  cumplir  un  fallo  judicial  del  que  se  desprendan  obligaciones  de hacer y  excepcionalmente  cuando  de él se derivan obligaciones de dar, siempre que con  su    inobservancia   se   evidencie  una  clara  afectación  de  derechos  fundamentales  y  los mecanismos judiciales alternativos no sean suficientemente  eficaces.   

DERECHO DE LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD EN  CONDICIONES   DE  DEBILIDAD  MANIFIESTA-Inclusión  en  nómina  de  pensionados de la accionante que padece una invalidez, así como la  iniciación de la prestación del servicio de salud   

Ha de tenerse en cuenta que el reconocimiento  de   la  condición  de  pensionada  de  la  accionante   trae  consigo  la  obligación  de  la  entidad  demandada  de brindar oportunamente el servicio de  salud,  máxime  tratándose  de  un  adulto mayor en quien concurre además una  situación  de  invalidez,  lo  cual hace necesaria una protección preferente y  especial,  pues su estado le apareja una manifiesta condición de indefensión y  limitación,  no  debiendo entonces la administración, exigirle la realización  de  trámites  dispendiosos  para empezar a gozar del servicio publico de salud.  Por  esta razón, encuentra la Corte que el derecho pensional de la actora no se  encuentra  satisfecho  con el simple reconocimiento, sino que es  imperiosa  su  inclusión  en  la  nómina  de  pensionados y por tanto su inclusión en el  sistema  de  seguridad  social, para que su derecho fundamental a la salud   se materialice.   

Referencia: expediente T- 2.349.688  

Acción de tutela instaurada por Mery Aguirre  de Ospina en contra del Instituto del  Seguro Social.   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Bogotá  D.C., veintisiete (27) de Octubre de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Sexta de Revisión de tutelas de la  Corte  Constitucional,  conformada por los magistrados  Jorge  Ignacio  Pretelt  Chaljub  -quien  la  preside-, Nilson Pinilla Pinilla y  Humberto    Antonio   Sierra   Porto,   en   ejercicio   de   sus   competencias  constitucionales   y  legales,  y  específicamente  de  las  previstas  en  los  artículos  86  y 241 numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la  siguiente:    

SENTENCIA  

En  el  proceso  de revisión de la Sentencia  proferida  el  doce  (12)  de  junio  de  dos  mil  nueve (2009) por el Tribunal  Superior  de  Armenia,  Sala  de Decisión Penal, la cual confirmó la Sentencia  del  dieciocho  (18)  de  mayo de dos mil nueve (2009) del Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de  Armenia,  en  cuanto denegó la tutela incoada por la señora  Mery Aguirre de Ospina en contra del Instituto del Seguro Social.   

     

1. ANTECEDENTES     

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos  86  de  la  Constitución  Política  y  33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de  Selección  Número Ocho de la Corte Constitucional escogió, para efectos de su  revisión, la acción de tutela de la referencia.   

De  conformidad  con  el  artículo  34  del  Decreto  2591  de  1991,  esta  Sala  de Revisión procede a dictar la Sentencia  correspondiente.   

     

1. SOLICITUD     

La señora Mery Aguirre de Ospina demanda al  juez  de  tutela  proteger  sus  derechos  fundamentales al debido proceso, a la  igualdad  y  a  la   propiedad,  en conexidad con el derecho a la seguridad  social  inherente  a  la  tercera  edad,  vulnerados por el Instituto del Seguro  Social  (ISS)   al  no  incluirla  dentro de la nómina de pensionados y en  consecuencia,  impedirle  gozar  de  los  servicios  de  la  seguridad social en  salud.   

Sustenta  su  solicitud  en  los  siguientes  hechos y argumentos de derecho:   

     

1. Hechos        y        argumentos        de  derecho     

     

1. Ante el Juzgado Segundo Laboral del Circuito de  Armenia,  se  tramitó  Proceso  Ordinario  Laboral,  en  el  cual  se profirió  sentencia  a  favor  de  la  Señora  MERY  AGUIRRE  DE  OSPINA  y en contra del  INSTITUTO  DEL  SEGURO  SOCIAL. En la providencia referida se ordenó el pago de  la  pensión  de  vejez de la accionante, a partir del 23 de marzo de 2006. Esta  decisión  fue  recurrida  y  confirmada  en  segunda  instancia por el Tribunal  Superior de Armenia, Sala Civil, Familia y Laboral.     

     

1. Señala el apoderado de la parte actora que el 21  de   abril   de   2009  solicitó  al  Instituto  de  los  Seguros  Sociales  la  incorporación   de   la   demandante   en  la  nómina  de  pensionados  y,  en  consecuencia, comenzará a recibir atención en salud.     

     

     

1. Considera  la  accionante que con la negativa por  parte  del  ISS  de  incluirla  en  la  nómina  de  pensionados se vulneran sus  derechos  fundamentales  al  debido  proceso,  a la igualdad y a la propiedad en  conexidad  con  el  derecho  a  la  seguridad  social,  inherente  a  la tercera  edad.     

     

1. La  demandante es una persona de 75 años de edad  a  quien  el ISS le dictaminó una invalidez del 52.4%, estructurada desde el 23  de Marzo de 2006.     

     

1. La  Señora  Mery Aguirre de Ospina, a través de  su  representante, solicita que en virtud del reconocimiento de su condición de  pensionada  y  dadas  las  circunstancias  de  invalidez  que  afronta,  le  sea  suministrado  el  servicio  de  salud  de  manera inmediata, aun cuando no se le  incluya  en  la  nómina  de  pensionados,  pues  ya  inició la correspondiente  acción  ejecutiva  en aras del pago de las respectivas prestaciones económicas  a cargo del ISS.     

     

1. TRASLADO     Y     CONTESTACIÓN     DE     LA  DEMANDA     

Recibida  la solicitud de tutela, el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Armenia procedió a admitirla  y ordenó  correr traslado de la misma al Instituto del Seguro Social.      

1. El  Instituto  del  Seguro  Social se opuso a las  pretensiones elevadas por la actora.     

Señaló que el apoderado  de  la  accionante  no  ha dado cumplimiento al requisito reglamentario previsto  para   tramitar   la   inclusión   de   la   peticionaria   en  la  nómina  de  pensionados.   

Igualmente, afirmó que la  acción  de tutela es un mecanismo subsidiario para garantizar la protección de  los  derechos  fundamentales  y  no  debe usarse como instrumento para obviar la  aplicación    de    los    reglamentos   para   tramitar   la   correspondiente  solicitud.   

Advirtió la ausencia de  urgencia  por  parte  de la accionante, toda vez que a pesar de que la sentencia  de  segunda  instancia fue proferida el 5 de marzo de 2009 sólo el 21 de abril,  un     mes     y    quince    días    después,    realizó    la    respectiva  reclamación.   

     

1. PRUEBAS DOCUMENTALES     

Obran  en  el  expediente,  entre otros, los  siguientes documentos:   

     

1. Copia  del  dictamen  médico  laboral expedido por el ISS, donde se  determina la condición de invalidez de la reclamante.     

     

1. Copia  del  derecho  de  petición  elevado  por  el apoderado de la  accionante,  mediante  el  cual  se  solicita  su  inclusión  en  la nómina de  pensionados.     

     

1. Copia  del oficio SQ-CAP-2028 del 28 de abril de 2009, proferido por  el   ISS,  donde  se  requiere complementar la solicitud para el pago de la  sentencia judicial.     

     

1. Copia  del  acta  de  nacimiento y cédula ciudadanía de la Señora  Mery  Aguirre  de  Ospina, en donde consta que nació el 31 de julio de 1934, es  decir que a la fecha tiene 75 años edad.      

    

1. DECISIONES JUDICIALES     

     

1. DECISIÓN      DE      PRIMERA      INSTANCIA  –JUZGADO   PRIMERO   PENAL   DEL   CIRCUITO   DE  ARMENIA.     

En  Sentencia proferida el dieciocho (18) de  mayo  de dos mil nueve (2009), el Juzgado Primero Penal del Circuito de Armenia,  negó  la  solicitud  de  amparo  de los derechos invocados por la tutelante con  base en los siguientes argumentos:   

Del  mismo modo, señaló que no se vulneró  el  derecho  a  la  igualdad,  ya que no se demostró que a la señora Mery  Aguirre  de  Ospina se le hubiera exigido un requisito adicional con relación a  las  demás personas favorecidas a través de una sentencia judicial de la misma  naturaleza.    

     

1. IMPUGNACIÓN   DE  LA  DECISIÓN  DE  PRIMERA  INSTANCIA     

El  apoderado  de  la  Señora  Mery Aguirre  impugnó la decisión con fundamento en lo siguiente:   

Indicó  que su poderdante es una persona de  75  años  de edad, en estado de invalidez que requiere de atención inmediata e  integral para sus problemas de salud.   

Sostuvo   que   acude   a   esta   acción  constitucional,  en  aras  no  de obtener el reconocimiento de los valores   patrimoniales  contenidos   en  la  sentencia,   sino  para acceder al  sistema  de  seguridad  social en salud, lo cual se logra con la correspondiente  vinculación en la nómina de pensionados de la entidad.   

Concluyó  afirmando  que  la sujeción a un  reglamento  interno  del  ISS  no  puede  prevalecer  ante  la protección de un  derecho  fundamental  cual  es la vida de su representada, puesta en peligro por  la negligencia del Seguro Social.       

     

1. SEGUNDA     INSTANCIA     –    TRIBUNAL    SUPERIOR    DE    ARMENIA,    SALA    DE    DECISION  PENAL     

Mediante Sentencia proferida el doce (12) de  junio  de  dos mil nueve (2009) la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de   Armenia,   confirmó  la  sentencia  de  primera  instancia   y   sustentó  su  determinación  en  lo  siguiente:   

Señaló el Tribunal que la entidad demandada  en  ningún  momento  negó  tramitar la petición, sino que al percatarse de la  falta  de  un documento necesario, según la normatividad interna de la entidad,  para  dar  trámite  a  la  solicitud, requirió al apoderado de la peticionaria  para  que  allegara  la respectiva documentación, de conformidad con el Art. 12  del   Código   Contencioso  Administrativo,  concerniente  a  la  solicitud  de  informaciones y documentos adicionales.   

Del  mismo modo, advirtió que la demandante  desconoce  los  principios  de subsidiaridad e inmediatez característicos de la  acción  de  tutela,  toda  vez  que acude a este mecanismo sin haber agotado el  tramite  ordinario  previsto para el caso en la Resolución No. 2110 de 2007 del  Instituto  del  Seguro  Social.  En relación con la urgencia de la peticionaria  para  salvaguardar  sus  derechos  de  un  perjuicio  irremediable,  comparte el  ad-quem  la apreciación  del  ISS de no percibir el apremio en la atención de la accionante, puesto que,  después  de  emitido  el  fallo  en  el  que  se  le  reconoció  la calidad de  pensionada,   dejó  transcurrir  cerca  de  mes  y  medio  para iniciar el  trámite procedente ante el ISS.   

    

1. CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

     

1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD     

La Sala Sexta de Selección de Tutelas de la  Corte  Constitucional,  en  desarrollo  de  las  facultades  conferidas  en  los  artículos  86  y  241,  numeral  9°  de  la  Constitución, es competente para  revisar  los  fallos  de  tutela  adoptados  en  el  proceso de esta referencia.   

     

1. PROBLEMA JURIDICO     

La Señora Mery Aguirre de  Ospina  ejerce la acción constitucional de tutela con el objeto de solicitar la  protección  de  sus derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad y a  la  propiedad  en  conexidad  con  el  derecho fundamental a la seguridad social  inherente  a  la tercera edad, toda vez que el Instituto del Seguro Social se ha  negado  a incluirla en la nómina de pensionados, por no acompañar junto con su  solicitud  copia  auténtica  del auto que aprueba la liquidación de las costas  del  proceso  mediante  el  cual se le reconoció su condición de pensionada de  dicha  Institución  y  como  consecuencia, no ha tenido la accionante acceso al  servicio de salud.   

Expone la demandante que  ostenta  la  calidad de pensionada del Instituto del Seguro Social, en virtud de  sentencia  proferida  por  la  jurisdicción  ordinaria  laboral,  en la cual se  ordenó  al ISS el pago de la pensión de vejez a favor de la actora. Afirma que  en  dicho proceso fue parte activa la entidad demandada y, sin embargo, niega su  inclusión  en  nómina  alegando  la  falta  de  un  documento  previsto  en su  reglamentación       interna       para       poder      tramitar       la  solicitud.   

En  el  asunto  de  la  referencia,  la Sala establecerá si el Instituto del Seguro Social ha vulnerado  los  derechos  fundamentales  de la actora, al negarse a incluirla en la nómina  de  pensionados,  por  no  adjuntar  en su solicitud el documento exigido por la  entidad  para  efectuar el pago de sentencias judiciales que le son adversas, en  este  caso,  copia auténtica del auto que aprobó la liquidación de las costas  del proceso.    

Con el fin de solucionar  el  problema  jurídico, esta Sala estudiará el alcance del derecho fundamental  de  petición  y el derecho a la seguridad social inherente a las personas de la  tercera  edad  y  si éste debe prevalecer ante  un requisito de naturaleza  administrativa.  De  igual manera, y teniendo en cuenta que existe una sentencia  de  la  justicia  ordinaria  que  reconoce  el  derecho  de  la  accionante,  se  analizará  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela para el cumplimiento de  fallos judiciales.   

     

1. Elementos  del  derecho fundamental de petición.  Reiteración jurisprudencial     

El  artículo  23  de la  Constitución  Política  de  Colombia  consagra  el derecho fundamental de toda  persona  a  presentar  peticiones  respetuosas  de interés general o particular  ante  las  autoridades y a obtener de ellas pronta resolución de fondo en forma  clara    y    precisa1.   

La   jurisprudencia  constitucional2  ha  señalado  los  elementos  del derecho de petición, que deben concurrir para su  efectivización.  Al  respecto  esta  Corporación  en  Sentencia T-377 del 3 de  abril  2000,  MP.  Alejandro  Martínez Caballero, fijó los supuestos fácticos  mínimos del mismo:   

“a) El derecho de  petición  es  fundamental  y determinante para la efectividad de los mecanismos  de   la   democracia  participativa.  Además,  porque  mediante  él se garantizan otros derechos constitucionales, como los derechos a  la   información,   a   la   participación   política  y  a  la  libertad  de  expresión.   

b)   El  núcleo  esencial  del derecho de petición reside en la resolución pronta y oportuna de  la  cuestión, pues de nada serviría la posibilidad de  dirigirse  a  la autoridad si ésta no resuelve o se reserva para sí el sentido  de lo decidido.   

c)   La   respuesta   debe   cumplir    con   estos   requisitos:   1.  oportunidad  2.  Debe resolverse de fondo, clara, precisa y de manera congruente  con  lo  solicitado  3.  ser  puesta  en conocimiento del peticionario. Si no se  cumple  con  estos  requisitos  se  incurre  en  una  vulneración  del  derecho  constitucional fundamental de petición.   

d)   Por   lo   anterior,   la  respuesta  no  implica  aceptación de lo solicitado    ni    tampoco    se    concreta   siempre   en   una   respuesta  escrita.   

e)    Este  derecho,    por    regla    general,    se  aplica  a entidades estatales, esto es,  a  quienes  ejercen  autoridad.  Pero,  la  Constitución  lo  extendió  a  las  organizaciones privadas cuando la ley así lo determine.   

f)  La  Corte  ha  considerado que cuando el  derecho  de  petición  se  formula ante particulares, es necesario separar tres  situaciones:  1.  Cuando  el  particular  presta  un  servicio público o cuando  realiza  funciones  de autoridad. El derecho de petición opera igual como si se  dirigiera  contra  la  administración.  2.  Cuando el  derecho  de  petición  se constituye en un medio para obtener la efectividad de  otro  derecho  fundamental,  puede  protegerse  de  manera inmediata.  3.  Pero,  si  la  tutela  se  dirige  contra particulares que no  actúan  como  autoridad,  este será un derecho fundamental solamente cuando el  Legislador lo reglamente.   

g).  En relación  con  la  oportunidad  de  la respuesta, esto es, con el  término  que  tiene la administración para resolver las peticiones formuladas,  por  regla  general,  se  acude  al  artículo 6º del  Código    Contencioso    Administrativo    que    señala    15    días   para  resolver.  De  no  ser posible, antes de que se cumpla  con  el término allí dispuesto y ante la imposibilidad de dar una respuesta en  dicho  lapso,  la  autoridad  o  el  particular  deberá  explicar los motivos y  señalar  el  término  en  el  cual  se  realizará la contestación. Para este  efecto,  el  criterio  de  razonabilidad del término será determinante, puesto  que  deberá  tenerse  en  cuenta  el grado de dificultad o la complejidad de la  solicitud.  Cabe anotar que la Corte Constitucional ha confirmado las decisiones  de  los  jueces  de  instancia  que  ordenan responder dentro del término de 15  días,  en  caso  de no hacerlo, la respuesta será ordenada por el juez, dentro  de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes.   

h)  La figura del  silencio  administrativo  no  libera  a  la administración de la obligación de  resolver  oportunamente la petición, pues su objeto es  distinto.  El silencio administrativo es la prueba incontrovertible de que se ha  violado el derecho de petición.   

     

i. El derecho  de  petición  también  es  aplicable en la vía gubernativa, por ser ésta una  expresión  más  del  derecho  consagrado  en  el  artículo  23  de  la Carta.  Sentencias    T-294    de    1997    y    T-457   de   1994.”    (Negrillas fuera de texto)     

Ante  el  deber  de las  autoridades  de  responder  las  solicitudes  presentadas por los ciudadanos, la  Corte  Constitucional ha sostenido que debe hacerse dentro del plazo establecido  por  la  ley,  resolviendo  de  fondo y claramente lo pedido.3   

    

La regla general respecto  al   término  para  resolver  las  peticiones  de  tipo  administrativo  es  la  consagrada  en  el  artículo 6º del Código Contencioso Administrativo, según  el cual:   

“las  peticiones  se resolverán o contestarán  dentro  de  los  quince (15) días siguientes a la fecha de su recibo. Cuando no  fuere  posible  resolver  o  contestar  la  petición en dicho plazo, se deberá  informar  así al interesado, expresando los motivos de la demora y señalando a  la  vez  la  fecha  en  la  que se resolverá o dará respuesta.  Cuando la  petición  haya  sido  verbal,  la  decisión podrá tomarse y comunicarse en la  misma  forma  al  interesado.  En los demás casos será escrita.”     

Sin  embargo,  si  la  petición  no  va  acompañada  de  la  información o documentos necesarios, la  autoridad  deberá  proceder  de  acuerdo con los artículos 11 y 12 del Código  Contencioso  Administrativo,  en virtud de los cuales en el acto de recibo de la  petición  se  indicará  lo  que  hiciere falta y si el peticionario insiste en  radicarla,  se  hará dejando constancia de las advertencias hechas, de la misma  manera  si el funcionario considera que para tomar una decisión necesita algún  documento  o  información  adicional a la suministrada por el interesado, se le  requerirá,  por  una  sola  vez  y con toda precisión, que allegue lo que  haga falta.      

En  relación  con  las  solicitudes   de  reconocimiento  y  pago  de  pensiones  ante  las  respectivas  administradoras,  como  en  el  presente caso el Instituto del Seguro Social, la  oportunidad  para responder la contempla la ley 700 de 2001, que en su artículo  4º señala:   

“A  partir  de  la  vigencia  de  la  presente  ley, los operadores públicos y privados del sistema  general  de  pensiones y cesantías, que tengan a su cargo el reconocimiento del  derecho  pensional,  tendrán  un  plazo no mayor de seis (6) meses a partir del  momento  en que se eleva la solicitud de reconocimiento por parte del interesado  para  adelantar  los  trámites  necesarios  tendientes  al  pago de las mesadas  correspondientes.”   

En  conclusión,  la  salvaguarda  del derecho fundamental de petición en los casos de solicitudes de  reconocimiento  y  pago  de  pensiones  se garantiza cuando: (i) se permite, sin  dilaciones  o trabas injustificadas, que el interesado radique su petición ante  la  entidad  correspondiente,  (ii)  se  expide, en el término consagrado en el  artículo  4º  de  la  Ley  700  de 2001 el acto administrativo que reconozca o  niegue  la  prestación  laboral  y  (iii)  el acto proferido resuelve de manera  clara,  precisa  y  de  fondo la solicitud.4   

En    el   asunto  sub iudice  la  Sala  encuentra que el Instituto del Seguro  Social  cumplió  las  disposiciones normativas anteriormente comentadas, ya que  en  efecto y, como bien lo afirma el Tribunal de Segunda Instancia, el Instituto  del  Seguro  Social tramitó la petición y en cumplimiento del artículo 12 del  Código  Contencioso  requirió a la peticionaria para que allegara el documento  solicitado.   

Ahora  bien,  aunque se  determinó  que  el ISS  actuó en concordancia con la normatividad vigente  y  en acatamiento a su reglamentación interna, entrará la Sala a establecer si  la  exigencia  de  este  trámite administrativo debe prevalecer sobre el amparo  del  derecho  fundamental  a  la  Salud  de la peticionaria. Más aún cuando la  entidad  demandada  fue  parte  dentro del proceso y es conocedora de la condena  impuesta  en  su  contra,  debiendo  procurar un trámite ágil y no dispendioso  para  el  pensionado  quien  no  deberá  soportar  las  continuas  negligencias  administrativas    para    lograr    la    materialización   de   su   derecho.   

       

1. Derecho  fundamental  a  la salud inherente a las  personas de la tercera edad.     

3.2.2.1.   En  la Constitución Política   

El derecho a la seguridad  social  está  contemplado  en  los  artículos 48, 49 y 365 de la Constitución  Política  de  Colombia, como un derecho irrenunciable de toda persona y como un  servicio  público  inherente  a  la  finalidad  social del Estado, el cual debe  asegurar  su  prestación  eficiente  a  todos  los  habitantes  del  territorio  nacional   con   sujeción   a  los  principios  de  eficiencia,  universalidad,  solidaridad y progresividad.   

“El  Estado  protegerá  especialmente  a  aquellas  personas  que  por  su  condición  económica,  física  o mental, se  encuentren  en circunstancias de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o  maltratos que contra ellas se cometan.”   

Se hace referencia pues, a una categoría de  sujetos  merecedores  de  una  especial protección constitucional o protección  reforzada,  que  debido a sus circunstancias, reclaman un amparo privilegiado de  sus derechos fundamentales.   

Con    fundamento    en    las   normas  constitucionales   indicadas,   la   jurisprudencia   de  esta  Corporación  ha  reconocido  a  favor  de  las  personas  de la tercera edad, como acontece en el  presente  caso, una protección reforzada de sus derechos, dada su condición de  vulnerabilidad  e  indefensión,  siendo  necesario  que  el Estado garantice la  prestación  continua,  permanente  y  eficiente  de  los servicios de salud que  requieran.    

Dentro del contenido del  derecho  a la seguridad social, se encuentra desarrollado el derecho a la salud,  que   comprende   el  acceso  a  los  servicios  de  promoción,  protección  y  recuperación.  La Carta Política impone al Estado la obligación de organizar,  dirigir  y  reglamentar la prestación de los servicios de salud así como la de  establecer  las  políticas  para  su  prestación  por  parte  de las entidades  privadas,  ejercer  su  vigilancia  y  control y señalar las competencias de la  Nación,  las  entidades  territoriales  y  los  particulares  determinando  los  aportes  a  su  cargo  en  los  términos  y  condiciones  señalados en la ley.   

3.2.2.2.   En  la Jurisprudencia de la Corte Constitucional   

La Corte Constitucional  ha  velado  por  la  protección  de  este  derecho  desde diferentes posiciones  jurisprudenciales,  claramente explicadas en la Sentencia T- 760 del 31 de julio  de  2008,  Magistrado  Ponente  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.  En la referida  providencia  se  analizó  la  evolución jurisprudencial de este derecho;   inicialmente  se  expuso  que  dado  el  carácter prestacional del derecho a la  salud  procedía  su  protección  vía tutela cuando se presentara su conexidad  con   un   derecho   fundamental.   Y  posteriormente  reconoció  el  carácter  fundamental  y autónomo del derecho a la salud, cuando se trate de un sujeto de  especial  protección  constitucional  (menores,  población carcelaria, tercera  edad,    pacientes    que    padecen    enfermedades    catastróficas,    entre  otros).   

En  consonancia  con lo  expuesto,  es  claro  que  en  virtud de la condición de vulnerabilidad y de la  especial  protección  constitucional  de  que  gozan las personas de la tercera  edad,  pueden acudir a la acción de tutela para la protección del derecho a la  salud  de  manera autónoma, cuando su derecho ha sido amenazado o vulnerado por  quienes  están  obligados  legalmente  a  prestar el servicio de salud en forma  ágil y  eficiente.                                    

Al  respecto esta Corporación ha señalado  lo siguiente:   

“Los  adultos  mayores  necesitan  una  protección  preferente  en  vista  de  las  especiales  condiciones  en  que se encuentran y es por ello que el Estado tiene el deber de  garantizar  los  servicios  de  seguridad social integral a estos, dentro de los  cuales se encuentra la atención en salud.   

La  atención  en  salud  de personas de la  tercera   edad   se   hace   relevante  en  el  entendido  en  que  es  precisamente  a  ellos  a  quienes  debe  procurarse un urgente  cuidado  médico  en razón de las dolencias que son connaturales a la etapa del  desarrollo    en   que   se   encuentran.   

Bajo este supuesto, la acción de tutela es  un  mecanismo idóneo para lograr la eficacia de la atención en salud de dichas  personas,  pues,  como  ha  explicado  la  Corte,  el  derecho  a  la  salud  es  fundamental     respecto     de     ‘menores  y de personas de la tercera edad en razón de su condición  de    vulnerabilidad    que    requiere    de    una    especial   atención   y  consideración’5.   

3.2.2.3.     En  los  Convenios  Internacionales   

De  igual manera, al referirse al carácter  de   fundamental   del   derecho  a  la  salud  de  los  adultos  mayores,  esta  Corporación6   ha   encontrado   fundamento   en   el  artículo  12  del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Económicos,  Sociales  y  Culturales, aprobado por  Colombia  mediante  la  ley 74 de 1968 y ratificado el 29 de octubre de 1969, el  cual prescribe:   

“Los  Estados  Partes  en  el  presente  Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute  del  más  alto  nivel posible de salud física y mental / Entre las medidas que  deberán  adoptar  los  Estados  Partes  en  el Pacto a fin de asegurar la plena  efectividad  de  este  derecho, figurarán las necesarias para: a) La reducción  de  la  mortinatalidad  y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de los  niños;  b)  El  mejoramiento  en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y  del  medio  ambiente;  c)  La  prevención  y el tratamiento de las enfermedades  epidémicas,  endémicas,  profesionales  y  de  otra índole, y la lucha contra  ellas;  d) La creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y  servicios   médicos   en   caso   de  enfermedad.”   

El  alcance  del  mencionado  artículo  se  encuentra  fijado  en  la  Observación  General No. 14, del Comité de Derechos  Económicos,   Sociales   y   Culturales  de  Naciones  Unidas,   donde  se  precisó:    

“8.  El  derecho  a  la  salud  no  debe  entenderse  como  un  derecho  a  estar  sano.  El  derecho  a la salud entraña  libertades  y  derechos.  Entre  las libertades figura el derecho a controlar su  salud  y  su  cuerpo,  con  inclusión  de  la libertad sexual y genésica, y el  derecho  a  no padecer injerencias, como el derecho a no ser sometido a torturas  ni  a tratamientos y experimentos médicos no consensuales. En cambio, entre los  derechos  figura  el relativo a un sistema de protección de la salud que brinde  a  las personas oportunidades iguales para disfrutar del más alto nivel posible  de salud.   

9.  El  concepto  del  “más  alto  nivel  posible  de  salud”,  a  que se hace referencia en el párrafo 1 del artículo  12,   tiene  en  cuenta  tanto  las  condiciones  biológicas  y  socioecómicas  esenciales  de  la persona como los recursos con que cuenta el Estado. (…) Por  tanto,  el  derecho  a  la  salud debe entenderse como un derecho al disfrute de  toda  una  gama  de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarios para  alcanzar el más alto nivel posible de salud.”   

Esta consigna de especial protección a los  más   vulnerables   también   se  encuentra  consagrada  en  otro  Instrumento  Internacional,  cual  es el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre  Derechos  Humanos  en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que  en su artículo 10 señala:   

“toda  persona  tiene derecho a la salud,  entendida  como  el  disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y  social”  debiéndose adoptar las medidas tendientes a  :  “f)  la satisfacción de las necesidades de salud  de  los  grupos  de  más  alto riesgo y que por sus condiciones de pobreza sean  más vulnerables.”   

Se  observa  pues,  que  tanto  la  Carta  Política  como  los  diferentes  instrumentos  internacionales  ratificados por  Colombia,  establecen   que el Estado tiene el deber de brindar a todos los  colombianos  protección en salud, realizando un especial énfasis en materia de  amparo  de  aquellas  personas  que  se  encuentran  en condiciones de debilidad  manifiesta,  toda  vez  que la falta de atención médica o su prestación   indebida  implica  un grave riesgo para la vida de éstas personas en situación  evidente de indefensión   

     

1. Procedencia  de la acción de tutela para ordenar el cumplimiento de  fallos judiciales.     

Cabe  destacar,  la importancia que reviste  para   nuestro   ordenamiento   jurídico  el  cumplimiento  de  las  decisiones  judiciales,  toda  vez que éstas son proferidas por los Jueces de la Republica,  en  su  condición de administradores de justicia y protectores del ordenamiento  jurídico,   razón   por   la   cual   deben   ser   acatadas   por  todos  los  ciudadanos.    

Al  respecto  la  Corte  Constitucional  ha  señalado   en   varias   oportunidades  que  tanto  las  autoridades  como  los  particulares  deben  acatar y dar cumplimiento a las decisiones judiciales, pues  así  se  garantiza  la  efectividad  de  los  derechos fundamentales de quienes  acceden  a  la administración de justicia  y al mismo tiempo se manifiesta  el      Estado      Social      de      Derecho.7   

En este orden de ideas, el derecho al acceso  a  la  administración  de  justicia  contemplado  en  el  articulo  228  de  la  Constitución,  debe  entenderse no sólo como la posibilidad de acudir ante las  autoridades  judiciales  para plantear un problema, sino que su materialización  implica  que  el problema se resuelva y que se  cumpla  lo ordenado en  la  decisión  judicial.  Al  respecto en Sentencia T-553 del 28 de noviembre de  1995, MP. Carlos Gaviria Díaz, la Corte explicó lo siguiente:   

“La exactitud y  oportunidad  en  el  cumplimiento de los fallos judiciales resulta esencial para  garantizar  no  solamente  el  cometido  de  la persona -que se constituye en su  derecho  fundamental-  de acceder materialmente a la administración de justicia  sino  para  sostener  el  principio  democrático  y  los  valores del Estado de  Derecho.   

A  no     dudarlo,     un     signo  inequívoco  de  decadencia institucional y de debilitamiento  de   la   democracia  es  la  pérdida  del  respeto  y  acatamiento  a  las  determinaciones  de  los jueces,  encargados  de  definir  el Derecho y de suministrar a la sociedad con arreglo a  la   Constitución   y  a  las  leyes  las  fórmulas  pacificas  de  solución de los conflictos que surgen en  su seno.   

La  actitud  de  desacato  a  las  providencias  de  los  jueces, por lo  que  significa  como  forma  de  desestabilización  del  sistema  jurídico  debe  ser  sancionada  con  severidad.  Frente  a  ella  por  supuesto,  cabe  la  tutela  para  proteger los derechos fundamentales que, como  consecuencia, puedan resultar afectados.   

(…)  

El  cumplimiento    de    las   sentencias   judiciales   es   parte   integrante   de  los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  de acceso  a  la  administración  de justicia pues la circunstancia de  una  persona  a  cuyo  favor  se  ha  resuelto  tiene derecho garantizado por el  Estado,   a   que   lo   judicialmente   ordenado  se  cumpla  con  exactitud  y  oportunidad.”   

Como     los   fallos   judiciales  ejecutoriados  son  de obligatorio cumplimiento y en ellos se reconocen derechos  a  favor  de  las  personas, la Corte ha reconocido que en los eventos en que se  niegue  el  cumplimiento  de dicho pronunciamiento, procede la acción de tutela  como  mecanismo  que  garantiza  que una sentencia proferida en la jurisdicción  ordinaria  sea  respetada  y  que  los  derechos  fundamentales derivados de las  mismas  sean  resguardados.  Lo  anterior se puede ver reflejado en la Sentencia  T-363 del 8 de abril de 2005 MP Clara Inés Vargas Hernández:   

“En   tal  virtud,  cuando  la  autoridad  demandada  se  rehúsa  a ejecutar completamente lo dispuesto en una providencia  judicial  que le fue adversa no sólo vulnera los derechos que a través de esta  última  se  han  reconocido  a quien invocó protección, sino que desacata una  decisión   que   hizo   tránsito   a  cosa  juzgada.  Si  tales  derechos  son  fundamentales,  el  desconocimiento  de  la  sentencia  que  los ampara viola el  Ordenamiento Superior, también por esa razón.   

Fue ello lo reiterado también recientemente  por  esta  Sala  de  Revisión,  en  la sentencia T-406 de 2002 al indicar que ”  …la  acción  de tutela es el mecanismo idóneo y eficaz para hacer cumplir la  sentencia  judicial  dictada  por la jurisdicción ordinaria laboral a favor del  señor ROMERO CASTILLO,   

pues  la  procedencia  del  amparo no está  supeditada  a  que  el  accionante demuestre la vulneración de su mínimo vital  o  el de su familia en tanto  el   cumplimiento   de   sentencias   judiciales   es  un  derecho  fundamental de carácter subjetivo que se  deduce  de  los artículo 29 y  58  Superiores. ”   

Sin  embargo  la  Corte, para determinar la  procedencia  de  la  tutela  y  proteger  derechos fundamentales vulnerados como  consecuencia  del  incumplimiento  de  un  fallo  judicial, distingue el tipo de  obligación  contenida  en  el  pronunciamiento,  concluyendo  que  esta acción  puede   utilizarse  como  mecanismo para que se cumplan las obligaciones de  hacer,  mas  no es admisible  frente   a   las   obligaciones   de   dar,  toda  vez  que  para  estos  asuntos  la  acción  idónea  es la  ejecutiva.   

En  este  sentido,  esta  Corporación  se  pronunció  en  Sentencia  T-599  del  16  de  junio  de 2004, MP. Jaime Araújo  Rentería:   

“Ahora bien, en  lo   que   hace   a   la  obligación  contenida  en  el  fallo  incumplido,  la  jurisprudencia  ha  distinguido  entre  una obligación de hacer y una dar, para  concluir  que el mecanismo de la tutela puede ser instrumento para hacer cumplir  las  obligaciones  de  hacer,  cuando  se interpone  en  orden  a  garantizar  la ejecución de una sentencia,  pero  que  no es admisible frente a la ejecución de obligaciones de dar, porque  para  estos  casos  el  instrumento idóneo de carácter ordinario es el proceso  ejecutivo.   

“En lo que hace  referencia  al  cumplimiento  de  sentencias judiciales por vía de tutela, esta  Corte  ha  expresado  que cuando lo ordenado en la providencia incumplida es una  obligación  de  hacer, es viable lograr su cumplimiento por medio de la acción  de  tutela,  pues  los  mecanismos  consagrados  en el ordenamiento jurídico no  siempre  tienen la idoneidad suficiente para proteger los derechos fundamentales  que  puedan verse afectados con el incumplimiento de una providencia.”   

“En cambio, cuando se trata del cumplimiento  de  obligaciones  de dar, la ley ha previsto un mecanismo idóneo para lograr su  cumplimiento,   como   es  el  proceso  ejecutivo,  cuya  adecuada  utilización  garantiza  el  forzoso cumplimiento de la obligación que se pretende eludir, ya  que  pueden  pedirse  medidas  cautelares,  como  el  embargo y secuestro de los  bienes  del  deudor  y  su  posterior  remate, para asegurar así el pago que se  pretende evadir.”   

No  obstante,  la  Corte  ha  reconocido de  manera  excepcional  la  procedencia de este mecanismo cuando la obligación del  fallo  incumplido  es  de  dar,  siempre  que  con  el  incumplimiento  de dicha  obligación  se  afecten  otros derechos fundamentales como el mínimo vital, la  dignidad  humana  y  la  integridad física. Al respecto, en la Sentencia T- 631  del 31 de julio de 2003, MP Jaime Araújo Rentería, se aclaró:   

“Con   todo  la  Corte  ha  considerado  procedente  la  acción  de tutela en aquellos casos en los que se ha exigido el  cumplimiento  de  sentencias que reconocen pensiones, como quiera que si el juez  de  tutela  se abstiene de ordenar la inclusión en nómina de los peticionarios  convalida   la   afectación   del   mínimo  vital  de  los  mismos9,   lo  cual  constituye  una  excepción  a la regla según la cual la tutela es improcedente  si   persigue   el  cumplimiento  de  sentencias  que  generan  obligaciones  de  dar.”   

Por  lo  anterior,  puede concluirse que no  obstante  ser  la  acción  de  tutela  un  mecanismo residual y subsidiario, es  procedente  de  manera  general  para hacer cumplir un fallo judicial del que se  desprendan  obligaciones  de  hacer  y excepcionalmente cuando de él se derivan  obligaciones  de  dar,  siempre  que con su  inobservancia se evidencie una  clara   afectación  de  derechos  fundamentales  y  los  mecanismos  judiciales  alternativos no sean suficientemente eficaces.   

    

1. CASO CONCRETO     

En el presente caso, la Sala establecerá si  resulta  procedente  el  amparo  constitucional solicitado, ante la negativa del  Instituto  del  Seguro  Social  de  incluir  a  la  demandante  en la nómina de  pensionados  y  consecuencialmente iniciar la prestación del servicio de salud,  alegando   que  antes  debe  cumplir  con  un  requisito  preestablecido  en  la  reglamentación interna de la Entidad.   

Al revisar la presente actuación se observa  que  la  accionante  adquirió debidamente el estatus de pensionada a través de  una   sentencia   proferida  por  la  jurisdicción  ordinaria  laboral  y  que,  adicionalmente,  es  una  persona  de la tercera edad que presenta invalidez del  cincuenta  y dos punto cuatro por ciento (52.4%), circunstancias que se tendrán  en cuenta al momento de proferir el fallo.   

Sostienen  los  jueces  de instancia que no  procede  la  tutela  para  otorgar  las  pretensiones de la actora, toda vez que  cuenta  con  otros  mecanismos ordinarios judiciales para la consecución de sus  fines,  como  lo  sería el proceso ejecutivo. No obstante, la Sala se apartará  de  estas  consideraciones teniendo en cuenta las circunstancias fácticas de la  accionante,  especialmente  su  condición  de  persona  de  la tercera edad con  invalidez  diagnosticada por medicina laboral del ISS y que la hacen acreedora a  la  especial  protección  consagrada  en  el  inciso  3  del artículo 13 de la  Constitución Política de Colombia.   

Ahora  bien, ha manifestado el apoderado de  la  señora  Mery  Aguirre de Ospina, que lo que  persigue su mandataria es  la  inmediata  asistencia  en sus problemas de salud, pues en lo que respecta al  pago  de los derechos patrimoniales derivados de la sentencia judicial, ya está  en    trámite    el    correspondiente    proceso   ejecutivo   de   naturaleza  laboral.   

La  anterior declaración concuerda con las  apreciaciones  realizadas  por  la  Corte respecto a la procedencia de la tutela  para  el  cumplimiento  de  fallos  judiciales. Tal y como se expuso en la parte  argumentativa  de  esta  providencia, la Corte ha sido enfática en asegurar que  el  cumplimiento  de  las  sentencias judiciales garantiza la efectividad de los  derechos  fundamentales  de  quienes  acceden  a la administración de justicia,  debido  a  que  en  estos  fallos   se  reconocen  derechos  a favor de las  personas       y       por      lo      tanto,      son      de      obligatorio  cumplimiento.         

Del mismo modo, se expresó que tratándose  de   obligaciones   de   hacer,   cuando  su  no  cumplimiento  afecta  derechos  fundamentales,  se pueden exigir mediante la acción de tutela, no ocurriendo lo  mismo  cuando  de  la  decisión judicial se deriva una obligación de dar, pues  para   ello   se   contempla   el  procedimiento  ejecutivo  como  el  mecanismo  correspondiente y del cual oportunamente hizo uso la accionante.   

Hechas estas observaciones, ha de tenerse en  cuenta   que   el   reconocimiento   de   la  condición  de  pensionada  de  la  accionante   trae consigo la obligación de la entidad demandada de brindar  oportunamente  el  servicio  de salud, máxime tratándose de un adulto mayor en  quien  concurre  además una situación de invalidez, lo cual hace necesaria una  protección  preferente  y  especial,  pues  su estado le apareja una manifiesta  condición   de   indefensión   y   limitación,   no   debiendo   entonces  la  administración,   exigirle  la  realización  de  trámites  dispendiosos  para  empezar a gozar del servicio publico de salud.   

Por  esta razón, encuentra la Corte que el  derecho  pensional  de  la  actora  no  se  encuentra  satisfecho  con el simple  reconocimiento,  sino  que  es   imperiosa  su  inclusión en la nómina de  pensionados  y  por  tanto su inclusión en el sistema de seguridad social, para  que su derecho fundamental a la salud  se materialice.   

Bajo este supuesto, la acción de tutela es  el  mecanismo  idóneo  para  salvaguardar  el  derecho  a  la  seguridad social  inherente  a  la  tercera  edad  y  hacer  cumplir la sentencia proferida por la  jurisdicción  ordinaria  laboral,  logrando  de  esta  manera la eficacia en la  atención  de  salud de la accionante. En consecuencia, se dispondrá revocar la  sentencia  de  segunda  instancia  y se concederá la tutela en relación con el  servicio  de  salud  que debe prestar el Instituto del Seguro Social. Respecto a  la  cancelación de las mesadas pensionales adeudadas por el ISS, la Corte no se  pronunciará  puesto que como previamente se señaló existe en curso el proceso  ejecutivo apropiado para la consecución de dicho fin.   

    

1. DECISIÓN     

En mérito de lo expuesto, la Sala Sexta de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

PRIMERO.     REVOCAR,    por   las  razones  expuestas  en  esta  providencia,  la  sentencia  proferida  el  doce  (12)  de  junio  de  dos  mil  nueve (2009), por la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Armenia,  la  cual  confirmó  la  sentencia  del  dieciocho  (18)  de  mayo  de  dos  mil nueve (2009) del Juzgado  Primero   Penal   del   Circuito   de  Armenia  y,  en  su  lugar,  CONCEDER el amparo del derecho fundamental  a   la   seguridad   social   en   salud   de   la   señora   Mery  Aguirre  de  Ospina.   

SEGUNDO. ORDENAR al  Instituto  del  Seguro  Social que en el término de cuarenta y ocho (48) horas,  contado  a  partir  de  la  notificación  de  este  fallo, incluya dentro de la  nómina  de  pensionados  y  dentro del sistema de seguridad social a la señora  Mery  Aguirre  de  Ospina, de conformidad con las consideraciones hechas en esta  providencia.     

TERCERO.  LÍBRESE  las  comunicaciones  de que trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para  los efectos allí contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Magistrado  

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

Aclaración de voto.  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

ACLARACIÓN  DE   VOTO   DEL   MAGISTRADO  HUMBERTO  ANTONIO  SIERRA  PORTO  A  LA  SENTENCIA  T-756-09   

   

DERECHO     DE    PETICION-No era pertinente su invocación (Aclaración de voto)   

De  acuerdo  con  el  recuento  fáctico,  no  existió  violación  al  derecho de petición, cuyo amparo ni  siquiera es  demandado  por  la  accionante.  En  contraste,  de  la lectura de los hechos se  aprecia  que  el asunto pertenece, más bien, a la órbita del derecho al acceso  a  la administración de justicia, pues se arguye el incumplimiento de una orden  judicial.  Así,  resultaba  innecesaria  la referencia al derecho de petición,  máxime  cuando  en  los dos últimos párrafos del aparte en el que se acude al  mismo  se  admite que el ISS tramitó debidamente la solicitud de la accionante.   

ERRADA    ORIENTACION    DEL    PROBLEMA  JURIDICO-No  existió  vulneración  del  derecho a la  salud (Aclaración de voto)   

Un  segundo aspecto que suscrita discrepancia  es  la  apelación errónea al derecho fundamental a la salud. Uno de los puntos  tocados  en  la  sentencia  se  centra  en  este  derecho  fundamental,  lo  que  supondría  una  vulneración  del mismo en el caso concreto. Sin embargo no hay  tal,  pues  de  la  situación  fáctica  se  intuye la aparente afectación del  derecho  a  la  seguridad  social,  no del derecho a la salud. La acusación que  debía   encausar   las   consideraciones   de  la  sentencia  era  una  posible  vulneración  del derecho a la seguridad social, no del derecho a la salud, pues  se  trata  de  un caso en el que se impide la inclusión al sistema de seguridad  social  en  salud  y  pensiones,  más  no el goce de una prestación médica en  particular.   

Referencia: expediente T-2349688  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Mery  Aguirre de Ospina en contra del Instituto del Seguro Social.   

Magistrado Ponente:  

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB  

Con  el  respeto  acostumbrado,  haré  una  exposición  de los motivos que justifican la suscripción de una aclaración de  voto  respecto  de  la  sentencia  de  la  referencia,  aún  cuando comparto la  decisión adoptada a través de la misma.   

i) Contenido de la demanda  

La señora Mery Aguirre, quien tiene 75 años  de  edad  y  que padece una invalidez graduada en el 52.4%, reclama el amparo de  los  derechos  a  la  seguridad  social,  al debido proceso y a la igualdad, que  alega  violados  porque  la entidad accionada, el ISS, no ha dado cumplimiento a  la  orden  librada  por un juez laboral en el sentido de incluirla en la nómina  de  pensionados.  Por  tal motivo, le fue abruptamente suspendido el servicio de  salud,  circunstancia  que sustenta su solicitud, pues de acuerdo con el escrito  de  tutela,  a  través  de  ésta no se pretende la cancelación de las mesadas  dejadas  de  percibir,  sino  la  inclusión  en  nómina  para  el disfrute del  servicio                    salud.10   

La entidad demandada replicó que su omisión  tiene  asidero  en  que  el  apoderado  de  la  accionante  no ha aportado copia  auténtica  del  auto  que  aprobó la liquidación de costas dentro del proceso  laboral.   

En  las  consideraciones  de  la  sentencia  precitada  se  abordaron  los  siguientes  tópicos: i)  elementos     del     derecho     fundamental    de  petición; ii)    el derecho fundamental a la salud inherente a las personas de  la   tercera   edad;   iii)  procedencia  de  la  acción  de  tutela  para ordenar el cumplimiento de fallos  judiciales y iv) el caso concreto.   

ii)  No  es  pertinente  la  invocación  del  derecho de petición.   

De  acuerdo  con  el  recuento  fáctico,  no  existió  violación  al  derecho de petición, cuyo amparo ni  siquiera es  demandado  por  la  accionante.  En  armonía  con  el texto constitucional y la  jurisprudencia  de  esta  Corporación, una trasgresión al derecho de petición  estaría  dada,  bien  por  una  frustración  a  la  posibilidad  de erigir una  solicitud  respetuosa  a  la  autoridad  correspondiente en relación con algún  interés     general    o    particular,  o  ante  la  omisión  en  la  entrega  de  una respuesta cierta,  efectiva,  oportuna,  clara,  precisa  y  de  fondo a esa solicitud.11   

En  contraste, de la lectura de los hechos se  aprecia  que  el asunto pertenece, más bien, a la órbita del derecho al acceso  a  la administración de justicia, pues se arguye el incumplimiento de una orden  judicial.  Así fue asumido en la sentencia de la referencia, en consonancia con  la  jurisprudencia  constitucional,  pues  otro  de  los  puntos tratados en las  consideraciones  es  el  tema  de  la procedencia de la  acción    de    tutela    para    ordenar    el    cumplimiento    de    fallos  judiciales.  Así, resultaba innecesaria la referencia  al  derecho  de  petición,  máxime  cuando  en  los dos últimos párrafos del  aparte  en el que se acude al mismo se admite que el ISS tramitó debidamente la  solicitud de la accionante. En particular se afirmo que:   

Corolario,  dado que claramente no hubo una  afectación  del  derecho  a  efectuar  peticiones,  acudir  a  este  asunto era  inútil.   

iii) Hubo una errada orientación del problema  jurídico.   

Un  segundo aspecto que suscrita discrepancia  es  la  apelación errónea al derecho fundamental a la salud. Uno de los puntos  tocados  en  la  sentencia  se  centra  en  este  derecho  fundamental,  lo  que  supondría  una  vulneración  del mismo en el caso concreto. Sin embargo no hay  tal,  pues  de  la  situación  fáctica  se  intuye la aparente afectación del  derecho a la seguridad social, no del derecho a la salud.   

La     jurisprudencia    constitucional  tradicionalmente   ha   aceptado   que  la  salud  es  un  concepto  relativo  a  “un  estado  variable,  susceptible  de afectaciones  múltiples,   que   inciden   en   mayor   o   menor   medida  en  la  vida  del  individuo.”13   De  manera armónica, en sentencia  T-760  de 2008, con base criterios de la OMS, se reafirmó que la salud no sólo  atañe  a  una ‘ausencia de  afecciones  y enfermedades’  en   una  persona,  comprende  también  “un  estado  completo     de     bienestar     físico,     mental    y    social’  dentro  del  nivel  posible de salud  para  una  persona”.  El derecho a la salud engloba,  entonces,  la  posibilidad  de  gozar de ese estado de bienestar. Así pues, una  afrenta  a la salud estaría significada por actuaciones tales como “(…)   no  brindar         los        medica­men­tos  previstos  en  cualquiera  de los planes obligatorios de salud, o no permitir la  realización   de   las   cirugías  amparadas  por  el  plan  (…)”14  o cualquiera que represente  la negación de una prestación médica.   

De otra parte, la seguridad social implica la  disposición   de  recursos  administrativos,  físicos  y  jurídicos  para  la  satisfacción   de   las   contingencias   médicas,   económicas  y  servicios  complementarios  requeridos  por  los  habitantes  de  un territorio. En sí, el  preámbulo  de  la  Ley  100  de  1993  la  define como  “el    conjunto    de  instituciones,  normas  y  procedimientos,  de  que  disponen  la  persona  y la  comunidad   para  gozar  de  una  calidad  de  vida,  mediante  el  cumplimiento  progresivo  de  los  planes  y programas que el Estado y la sociedad desarrollen  para  proporcionar la cobertura integral de las contingencias, especialmente las  que  menoscaban  la  salud  y  la  capacidad  económica,  de los habitantes del  territorio  nacional,  con  el  fin  de  lograr  el  bienestar  individual  y la  integración de la comunidad.”   

La  garantía  de la seguridad social depende  del  cumplimiento,  por  parte  del  Estado,  la  comunidad  y las instituciones  encargadas,  de  todas las obligaciones que les han sido otorgadas para asegurar  la  “cobertura  de  las  prestaciones  de  carácter  económico,  de  salud  y servicios complementarios”.  Bajo  este  entendido,  se  podría  configurar  una violación del derecho a la  seguridad  social cuando se efectúen o promuevan conductas que impidan el goce,  por  parte  de  cualquier  habitante  de  la nación, de aquellas contingencias.   

Era  ésta  la acusación que debía encausar  las  consideraciones  de la sentencia: una posible vulneración del derecho a la  seguridad  social, no del derecho a la salud, pues se trata de un caso en el que  se  impide  la  inclusión  al sistema de seguridad social en salud y pensiones,  más no el goce de una prestación médica en particular.   

iv)  El  último  párrafo    de   la   página   17   –en  el  se  procede  a  la  resolución del caso concreto- no guarda  relación  con  lo  afirmado  en  las  consideraciones  y  con  lo  dicho por la  jurisprudencia  constitucional  en cuanto a que en esta sede se puede lograr, de  manera  excepcional,  el  cumplimiento  de  obligaciones  de dar como el pago de  salarios  adeudados.  En  dicho  aparte  de la sentencia se sostuvo:“tal   y   como  se  expuso  en  la  parte  argumentativa  de  esa  providencia   (…)   tratándose   de  obligaciones  de  hacer,  cuando  su  no  cumplimiento  afecta  derechos  fundamentales,  se  pueden  exigir  mediante  la  acción  de tutela, no ocurriendo lo mismo cuando de la  decisión  judicial  se  deriva  una  obligación  de  dar,  pues  para  ello se  contempla  el  procedimiento  ejecutivo  como el mecanismo correspondiente y del  cual       oportunamente       hizo      uso      la      accionante”15  (Negrillas  por  fuera  del  texto original).   

Esa aseveración contraría la jurisprudencia  constitucional  en  la  materia,  de  acuerdo  con la cual es posible ordenar el  cumplimiento  de  esta  obligación de dar, cuando la cesación  en el pago  represente  una  afrenta  al  mínimo  vital  del  trabajador  y  de  su núcleo  familiar.16  Este criterio fue respetado en las consideraciones de la sentencia  referida   cuando   se  sostuvo  que  “la  Corte  ha  reconocido  de  manera  excepcional  la  procedencia de este mecanismo cuando la  obligación  del  fallo  incumplido es de dar, siempre que con el incumplimiento  de  dicha  obligación  se  afecten otros derechos fundamentales como el mínimo  vital,    la    dignidad   humana   y   la   integridad   física”17.    Sin  embargo, es opuesto el sentido del párrafo citado previamente.   

Fecha ut supra.  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

    

1   Sentencia  T-  266  del  18  de  marzo  de  2004, MP. Álvaro Tafur Galvis    

2 Puede  consultarse  entre  otras  las  sentencias T-12 de 1992, T-419 de 1992, T-172 de  1993,  T-306  de  1993,  T-335  de  1993, T-571 de 1993, T-279 de 1994, T-414 de  1995,  T-529  de  1995,  T-604  de 1995, T-614 de 1995, SU-166 de 1999, T-307 de  1999.   

3  Sentencias  T-170  del 24 de febrero de 2000 y T-1166  del  6  de noviembre de 2001, M.P. Alfredo Beltrán Sierra, T-250 del 9 de abril  de 2002, M.P. Jaime Córdoba Triviño.   

4  Sentencia   T-  114  del  13  de  febrero  de  2003,  MP.   Jaime  Córdoba  Triviño   

5  Sentencia  T-540   del  18  de  julio  de  2002,  MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández.   

6  Sentencia   T-772   del   8   de   septiembre   de   2006,   MP  Jaime  Córdoba  Triviño.   

7  Al  respecto  puede  consultarse,  entre  otras,  las  sentencias  T-537  del  29  de noviembre de 1994, MP. Antonio Barrera Carbonell,  T-553  del  28  de noviembre de 1995, MP. Carlos Gaviria Díaz, T- 809 del 29 de  junio  de  2000, MP. Fabio Morón Díaz, T-510 del 4 de julio de 2002, MP. Marco  Gerardo  Monroy  Cabra   y  T-  1051 del 28 de noviembre de 2002, MP. Clara  Ines Vargas Hernández.   

8Sentencia  T-403  del  23  de agosto de 1996, MP. Vladimiro Naranjo  Mesa.   

9 Ver,  en  particular,  las  sentencias  T-720 del 5 de septiembre de 2002, MP. Alfredo  Beltrán  Sierra  y  T-498  del  27  de  junio de 2002, MP. Marco Gerardo Monroy  Cabra.   

10  Página 3.   

11  Ver,  entre  muchas otras, las sentencias, T-373, T-490 y T-1130 de 2005 además  de las T-108, T-147 de 2006.   

12  Página 9.   

13  Sentencia T-597 de 1993.   

14  Sentencia T-736 de 2004.   

15  Página 17.   

16 Al  respecto,  leer  entre muchas otras las sentencias T-273 de 1997, T-366 de 1998,  T-553 de 1999, SU-961 de 1999 y T-451 de 2009.   

17  Página 16.     

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